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Pensar la Educación (I

)
NOTA PREVIA: Me propongo exponer unas ideas, varias, aparentemente inconexas y dispersas, sobre la
educación en Colombia. La única razón es que soy un buen educador (sin modestias, que serían la expresión
de una impostura). Como algunas de esas ideas pueden resultar polémicas, agradeceré todo comentario de
quienes lean mis textos, y los asumiré como una exigencia para que los escritos futuros sean más claros,
mejor sustentados y siempre propositivos y respetuosos con las opiniones de mis interlocutores. Los textos
serán relativamente cortos, no sólo porque me interesa que se lean completos sino porque pienso que cada
aspecto que trataré merece una exposición clara y concisa, y de este modo es probable que haya más diálogos
(y más ricos) con los amigos que quieran conversar sobre ellos.

En el discurso de posesión para su segundo mandato presidencial, Juan Manuel Santos
señaló que su propósito estratégico es convertir a Colombia en un país con equidad, en paz
y educado. Dijo Santos: “Una paz total no es posible si no hay equidad. Y la
única forma de lograr equidad a largo plazo es tener una población bien
educada. Además, un país educado es menos propenso a la violencia”
Visto desde una perspectiva social, los tres aspectos son uno mismo, si bien en el esfuerzo
por alcanzar metas específicas para cada uno de ellos habrán de cumplirse tareas que
nuestros políticos han desestimado durante toda nuestra historia republicana, o frente a las
cuales han hecho propuestas parciales y diseñado programas “funcionales” que han
asegurado el más triste de los resultados: un país desigual, en permanente conflicto y con
poca, casi ninguna, educación.
Quienes trabajamos en la perspectiva de educar, más por vocación que por “profesión”,
sabemos que la educación que necesita este país no es aquella que se piensa cuando se
trabaja para cumplir metas con respecto a indicadores internacionales: importan la
cobertura, la profesionalización de los jóvenes, la diversidad en la oferta de programas de
formación, la intensidad de las jornadas académicas, la educación de los educadores, la
retención de los educandos en los centros educativos… Todo esto importa, pero importa
más contar con una educación que forme ciudadanos pensantes, deliberantes, activos en sus
comunidades, autónomos, creativos, responsables, comprometidos con ellos mismos y con
sus comunidades, sean estas las que sean.
Hace algo más de tres meses abandoné mis escritos regulares en este blog. Y no porque no
se me ocurriera qué decir sino porque sentí que había demasiadas inquietudes y que valía la
pena pensar con calma para exponer ideas que, aunque circulan hace buen tiempo en los
debates sobre la educación, no parecen haberse abierto paso efectivamente. Se trata de
ideas relativamente sencillas, que podrían servir como referentes para una real
transformación de un sistema educativo que anda a paso lento y en ocasiones tortuoso y en
muchas más oportunidades equívoco y en otras más sin rumbo claro (o con un claro rumbo
desastroso).
El primer obstáculo para una educación como la que necesitamos es la idea de que la
educación debe estar orientada por especialistas en educación, y promovida por
“educadores”. La función se superpone a los propósitos, razón por la cual el sistema ha

Quise decir que los asuntos importantes de la sociedad deben tratarse socialmente y considerar la complejidad de la sociedad. las estrategias más recientes de nuestros gobiernos han hecho énfasis en la ampliación de la cobertura del sistema. sin transformar conceptos y criterios y orientaciones. ahora se propone una cátedra de la . porque los problemas los debe resolver una sociedad que los comprende y es capaz de pensar soluciones y de actuar para transformar sus condiciones y sus realidades. Con cada nueva detección de fracturas y de vacíos en la comprensión y la acción de los ciudadanos se piensa en una “solución” educativa: si hay problemas de salud. y la complejidad del mundo y de la vida se diluyen. Y reconoció. en la gratuidad de la educación. pero que poco formaba. y la equidad no aparece siquiera en el horizonte más lejano. Los expertos son muy importantes. y la paz es una quimera. si sólo se expone para que se memorice y se recite. Para colmo de males. si hay problemas de embarazos adolescentes y de violaciones o de ingreso temprano y poco consciente a la vida sexual. además. piensan mucho. Más de lo mismo es. el saber experto suele se convertido por el sistema educativo en un nuevo paquete de información que. y la existencia de las personas tiene que ver muy poco o nada con toda suerte de “materias” que se supone deben conocer los educandos. En otra oportunidad. Lo mismo debe pensarse cuando se habla de salud o de medio ambiente: dejar los asuntos cruciales en estos dominios exclusivamente en manos de expertos o especialistas no resuelve problemas. sin cambiar la educación. en la ampliación de las jornadas educativas (doble jornada y otras tonterías). energía) en informar y capacitar. y la educación se conforma con la provisión de datos para la memoria inmediata. en suma. dinero. que las buenas intenciones no bastan como principio o como fundamento en una acción social educativa. tras terminar un Diplomado en Estrategias de Comunicación para Educadores Ambientales. Y la mayoría de los asistentes descubrió que invertía mucho (tiempo. el sistema se acomoda a cada nueva “necesidad” de quienes piensan dirigir el país. Además. y entonces el “Mundo de la Vida” del que nos habla Jürgen Habermas se fractura por completo en el proceso educativo. está condenado al olvido y poco impacto tiene en términos de acciones transformadoras de la sociedad. se legisla en el Congreso para que haya una cátedra de salud. Por otra parte.concebido un aparato formador de esos educadores en términos de la función misma: y la función habla de ciclos y de niveles. pero sus posibilidades de intervenir directamente en la transformación del mundo social son menos que reducidas. capacitar y formar. y habla de contenidos que se ofrecen como una secuencia de paquetes de información supuestamente progresiva. se legisla para que haya una cátedra de educación sexual. hablamos de distinguir entre informar. y estudian y hacen propuestas. y propone áreas de formación que se plantean como territorios separados por fronteras infranqueables. menos de lo necesario. Los fracasos de nuestro sistema educativo tienen que ver con algunos de los aspectos que acabo de mencionar. En un Seminario sobre Educación realizado hace ya casi treinta años en la Universidad del Valle me atreví a decir que si la educación es tan importante para la sociedad no puede dejarse en manos sólo de los educadores.

ni el abandono… Pienso en una educación que toma en consideración la sociedad sin fragmentarla. y se convierte en un inventario de fórmulas discursivas que se asumen como verdades que si se exponen de cierto modo. y que asume que toda expresión de aquello que asumimos como “realidad” es compleja. Y las cátedras son un nuevo fracaso. van a cambiar el mundo de la vida. ni los embarazos de las adolescentes. ni el maltrato. entonces se legisla para limitar más a los ciudadanos. Y cuando no se legisla para hacer que el sistema educativo asuma la responsabilidad por los fracasos o las limitaciones que la sociedad encuentra para alcanzar sus ideales. un territorio aislado de los demás. y se cambian los códigos para incluir nuevos delitos o para incrementar las penas de los existentes. septiembre 23 de 2014 . porque se vislumbra un posible acuerdo en La Habana entre los negociadores de las FARC y los del gobierno nacional. En Bogotá.paz. y se memorizan provisionalmente. otra vez. porque se van haciendo cada vez más rígidas y estériles y aburridas. ni las violaciones. Y cada cátedra es. Y no cesan la violencia intrafamiliar.