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Un recorrido

por la escena
de Guatemala
en homenaje
a Manuel
Galich
En 1962, el dramaturgo e intelectual guatemalteco Manuel Galich llegó a la Casa de las Américas,
invitado por Haydée Santamaría, presidenta de la
institución, para trabajar con ella, y poco tiempo
después sería nombrado subdirector. En 1961, con
su obra El pescado indigesto, había recibido, por voto
unánime del jurado, el Premio Casa de las Américas
en la categoría de Teatro, y al año siguiente se le
había invitado a formar parte del jurado. La pieza
alcanzaría la escena en el I Festival Latinoamericano de Teatro organizado por la Casa.

Galich llegaba del exilio argentino, donde
como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Guatemala lo había sorprendido el golpe de
estado perpetrado contra el gobierno revolucionario de Jacobo Arbenz, dirigido por el gobierno de
los Estados Unidos y ejecutado por la CIA. Antes,
había sido dirigente estudiantil y luchador contra
las tiranías de Jorge Ubico y Federico Ponce Vaides, durante su etapa de formación como abogado en la Universidad de San Carlos, secretario
y fundador del Partido Frente Popular Libertador
(FPL) y miembro del Partido Acción Revolucionaria (PAR), nacido de la fusión del FPL con el
Partido Renovación Nacional (RN), diputado y
presidente de la Asamblea Legislativa, magistrado
y presidente de la Junta Nacional Electoral, ministro de Educación Pública en el primer gabinete
del Presidente Juan José Arévalo, candidato a la
Presidencia de la República por el Frente Popular
Libertador, abogado asesor del Instituto Nacional
del Petróleo de Guatemala, y ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Jacobo Arbenz.
Solo una enorme pasión por las tablas permite
entender cómo, junto a tan intensa y permanente
acción política, Galich pudo desarrollar una carrera
como dramaturgo, crítico e investigador teatral.
Fruto de esa pasión –que había nacido muy temprano, desde que debutara como actor a los once
años y como autor teatral a los diecinueve–, de
su esencial vocación latinoamericanista, y como
parte de su enorme entrega a la Casa de las Américas, Galich fundó el Departamento de Teatro
Latinoamericano y esta revista, a los que consagró innumerables esfuerzos, a la par de sus otras
muchas ocupaciones emprendidas en nuestro país
y hasta su muerte el 13 de agosto de 1984. Trabajó
como historiador, ensayista, profesor universitario
–desde 1962 fue profesor de Historia de América
en la Universidad de La Habana y en 1983 distinguido como Profesor de Mérito–, y periodista, colaborador de importantes publicaciones.
Desde aquí, creó una sólida red de relaciones
entre los creadores y pensadores de la escena de
nuestra América que se ha mantenido creciendo
a lo largo de los años, y entregó a las páginas de
Conjunto valiosas reflexiones sobre el teatro de las
culturas originarias americanas, de lo cual es fiel
exponente su texto “El primer personaje del teatro latinoamericano” centrado en la figura del Güegüense; sobre la escena popular y el compromiso
con la sociedad; reflexionó sobre la trayectoria del
fundador del teatro independiente argentino Leónidas Barletta, a quien había conocido durante

su etapa de exiliado en Argentina y de quien
había sido un cercano colaborador al escribir
una columna fija en el semanario opositor que
dirigía; presentó y comentó obras de Florencio
Sánchez, Jorge Díaz, Osvaldo Dragún, Daniel
Boukman, César Rengifo y Derek Walcott; analizó la creación colectiva, el Teatro de Relaciones
del Oriente cubano, y la dramaturgia, la enseñanza y la crítica teatral. También en estas páginas vieron la luz varias de sus piezas teatrales.
Al conmemorarse el 30 de noviembre de
2013 el centenario de Manuel Galich, la Casa
de las Américas organizó durante todo el año
acciones de recordación a su obra, también
para acercarla a las generaciones más jóvenes.
Se publicó como libro su ensayo hasta ahora
inédito Tierras y aguas del Caribe, con prólogo de quien fuera su discípulo, el historiador
cubano Sergio Guerra, se preparó un volumen
de Páginas escogidas, se reditó Nuestros primeros padres, y se produjo un disco compacto de la
Colección Palabra de esta América, con textos
suyos y de otros autores leídos por él. Se inaugurará una muestra fotográfica y se abrió un sitio
web acerca de su vida y su obra.
Conjunto ha querido homenajear a Manuel
Galich desde el presente.
Al proyectar este número
monográfico dedicado al teatro guatemalteco contemporáneo, queremos revelar
en extenso la actividad de
una escena que, silenciada y
reprimida por años de dictadura militar, estuvo ausente
durante mucho tiempo de
esta revista y sobre la cual
como más notable antecedente, publicamos en 1999
un amplio dosier titulado
“Redescubrir Guatemala”,
eje del número 114-115 y
acción para celebrar nuestros primeros 35
años.
Hoy, gracias a la voluntad y el compromiso
de un grupo de teatristas guatemaltecos, coordinados por la actriz y profesora cubana Mercedes Blanco, presentamos este número especial
como tributo a Galich. A continuación el lector
podrá disfrutar de una polifonía de voces reunidas en el empeño común por visibilizar, más
allá de sus fronteras, y por volver a pensar el
mapa teatral de la nación centroamericana. m

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