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Sigo una pauta de orden que tengo memorizada.

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Me cuesta empezar, pero si puedo tener un
guión en las manos me animo y lo hago bien.

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Sigo una pauta de orden que tengo memorizada.
Me cuesta empezar, pero si puedo tener un guión en las manos me animo y lo
hago bien.
Me bloqueo a la hora de expresarme oralmente porque no sé por donde
empezar.
Siempre improviso y generalmente todo me sale bien.

Me bloqueo a la hora de expresarme oralmente
porque no sé por donde empezar.

Siempre improviso y generalmente todo me sale
bien.

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Estoy muy nervioso, me cuesta calmarme, me fallan los
recursos a última hora.

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Aunque estoy nervioso, respiro a fondo y procuro
relajarme o utilizar algún sistema para calmar los nervios.
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Sigo una pauta de orden que tengo memorizada.
Me cuesta empezar, pero si puedo tener un guión en las manos me animo y lo
hago bien.
Me bloqueo a la hora de expresarme oralmente porque no sé por donde
empezar.
Siempre improviso y generalmente todo me sale bien.

Al oír mi nombre ya me tiemblan las piernas, lo paso muy
mal.
Estoy tranquilo. Me digo a mi mismo palabras para
animarme (“tranquilo”, “sé cómo contestar”).

1 Si, muchas veces.

3 Casi nunca.

2 Sí, algunas veces.

4 Nunca.

Hablar en público exige un esfuerzo físico e intelectual que
únicamente podremos superar con un buen estado físico que
mantenga nuestro cuerpo ágil y la mente despierta.
Para estar
relajados
conviene

No hacer ningún exceso
Alimentación equilibrada
Dormir bien

Antes de enfocar la exposición es conveniente:
Establecer de forma clara cuál es el propósito de la exposición.
Cualquier objetivo que nos propongamos debe ser concreto y asequible.

Fijar los resultados que esperamos obtener de la gente que nos escuche.

Las preguntas que podemos formularnos son las siguientes:
¿Por qué vamos a hacer la exposición?
¿Qué queremos conseguir?
¿Cómo queremos que reaccione la audiencia?

Es muy importante recoger la
información necesaria, extraer la base
del discurso, estudiar y memorizarla.

Está muy relacionado con la preparación y supone la puesta
en escena previa en la cual intervienen los mismos recursos
que emplearemos en la presentación.

Nos permite:

Resolver contratiempos.
Controlar el tiempo del discurso.
Conocerlo mejor.
Generar la confianza para superar los nervios.

La actitud mental debe ser positiva.
Tanto hacia el público.
Como en pensar en lo buenos que somos hablando en público.
Debemos creer en nosotros mismos y pensar que nuestro discurso
gustará al público.

¡Es una condición imprescindible para realizar con éxito una exposición!

En todo acto de comunicación exteriorizamos algo que pensamos (ideas,
emociones, sentimientos, voluntades) mediante signos (palabras, gestos,
obras artísticas).

La verbal o
manifestativa
Incluye todo lo que se
comunica mediante
términos orales o
escritos. Su soporte es la
palabra o la escritura.
Lo que decimos

La no verbal o actitudinal
Es un lenguaje corporal,
constituido por las expresiones
faciales, las miradas, las posturas
y los gestos, así como todo
aquello que acompaña a
nuestras palabras.
Cómo lo decimos

NO VERBALES

VERBALES

Mirada
Expresión Facial
Lenguaje Corporal
Gestos
Postura
Apariencia personal
Contenido
Volumen
Entonación
Fluidez
Velocidad
Claridad

Antes de comenzar la exposición hay que mirar al público en su
conjunto durante unos 3-5 segundos para familiarizarse con él y
captar su atención.
Y hay que seguir mirando a las personas del auditorio a lo largo de
la exposición. Ello permite:
a) Expresar actitudes y enfatizar el contenido de la
exposición.
b) Mantener el control de la situación.
c) Observar el grado de atención prestada por el
público y modificar la exposición si les produce
cansancio.
d) Expresar el grado de implicación en lo que se
dice.

No hay que mantener la mirada de forma prolongada sobre un solo
individuo.

Utilizar la mirada hacia los oyentes que parecen distraerse o no mirar
al orador, con el fin de captar su interés.
La mirada puede desviarse del público cuando se efectúa una pausa,
con el objeto de:
a) Crear un efecto de expectativa.

b) No intimidar a los oyentes si se les mira en silencio.

¡Es importantísimo
mirar a la gente del
auditorio para hacer
llegar el mensaje!

El rostro es la parte de nuestro cuerpo en la cual se ven reflejadas nuestras
emociones.
Para convencer a la gente debemos creer aquello que estamos diciendo.

La cara es una fuente de información sobre el público que nos escucha.
Así, un oyente que frunce el ceño puede estar indicándonos que no
comprende algo.

La expresión facial
siempre debe ir de
acuerdo con el mensaje.

La falta de expresión («efecto máscara» o «cara de póquer»)
es aversiva y aburre. De este modo, pueden usarse recursos
como:
a) Movimientos oculares y de las cejas (arqueamientos,
fruncimientos…) a la hora de enfatizar una parte especial del mensaje.
b) Uso de la sonrisa en aquellas ocasiones en las que sea bueno
trasmitir calidez.

Las variaciones en la expresión facial dinamizan la exposición
y ayudan a mantener la atención de la audiencia.

Comunica una actitud amigable.
¡Anima a los demás para que devuelvan la sonrisa!

Es todo el lenguaje que no se expresa con palabras sino con el
cuerpo indicando: actitudes, expresión de emociones y
acompañamiento de la palabra.

Los gestos son un
canal de
comunicación.

Sirven para acentuar
el mensaje añadiendo
énfasis, franqueza y
calor.

Se recomienda:
a) Usar un movimiento variable, pero no
exagerado. Mejor lento que acelerado.
b) Los movimientos de las manos pueden
emplearse para apoyar los contenidos.
c) El movimiento de las manos y los
brazos debe realizarse de forma no
forzada y a la altura del diafragma.

La posición de cuerpo y de las
extremidades, la forma en que se
sienta una persona, cómo está y
cómo pasea, refleja sus actitudes y
sentimientos.

¡¡¡En todo caso lo
más importante es
salir!!!

Los cambios importantes de la
postura deben ser un
acompañamiento del habla, para
marcar amplias unidades del hablar,
como cambiar de tema, dar énfasis.

Las posturas que reducen la distancia y aumentan la
apertura hacia el otro son cálidas, amigables e
íntimas.
Para crear una impresión positiva en el auditorio lo
mejor es adoptar una postura relajada y erguida.

Una postura con el tronco erecto y hombros hacia
atrás indica arrogancia o desprecio.
Por otra parte, una postura rígida sugiere
incomodidad o nerviosismo, mientras que una
postura encogida señala abatimiento.

Si estás de pié  Es conveniente apoyar directamente el
peso sobre las dos piernas algo separadas, en vez de hacerlo
principalmente sobre una de ellas. Esto permite estar más
cómodo y cansarse menos rápidamente.
Existen unas reglas respecto a lo que se debe EVITAR hacer:
a) Permanecer con las manos en los bolsillos o escondidas de
alguna otra forma.
b) Los brazos cruzados o en jarras.
c) Los pulgares colgados del cinturón o de cualquier parte de la
ropa.

Si se ha de hablar sentado  es preferible dejar un espacio
de unos 20 centímetros entre el torso y la mesa para poder
hacer gestos con comodidad y para desplazar el cuerpo hacia
delante o hacia atrás cuando interese.

Es el aspecto exterior de una persona como maquillaje,
vestimenta, peinado, etc.

¡No te olvides de vestir adecuadamente para la ocasión!

Es aquello que decimos.
El habla se utiliza para comunicar ideas, describir
sentimientos, razonar y argumentar.
Las palabras utilizadas deberán ser adecuadas para el público
que nos escucha.

La función más básica del volumen consiste en hacer que un
mensaje llegue hasta un oyente potencial.
Para ser oído con facilidad la voz debe proyectarse hacia el público
y no hacia el suelo.
Si se habla de tal modo que todos te oigan con comodidad,
trasmitirás confianza y competencia a la vez que contribuirás a
mantener la atención y el interés del auditorio.

La entonación sirve para comunicar sentimientos y emociones.

Una voz vacilante y temblorosa indica falta de confianza y de
seguridad. Hay que intentar que la voz sea firme y segura.
Si en algún momento la voz falla o se entrecorta, lo mejor es hacer una
pausa para respirar con tranquilidad o recuperar el control.

La variación en el tono de voz crea una
imagen dinámica y extrovertida.
En cambio, una voz monótona comunica
inexpresividad y falta de entusiasmo,
resultando a menudo aburrida.

Se puede conseguir una mayor energía y variedad
expresiva si la voz se acompaña con gestos pertinentes a la
situación.

Además, han de efectuarse cambios en el volumen de la
voz para mantener la atención y conseguir enfatizar
algunos aspectos de la exposición.
Acelerar el ritmo en algunas
ocasiones puede ser positivo
para no crear monotonía.
Es más adecuado un tono de
voz grave que otro agudo.

Muchas veces la exposición se ve interrumpida por sonidos como «ahhh»,
«ehhh», «ummm», los cuales suelen utilizarse para ganar tiempo y pensar
en lo que se a va decir a continuación.
Sin embargo, estas pausas vocalizadas distraen al auditorio, por lo que deben
ser eliminadas o, al menos, reducidas.

Cuando se quiere pensar en lo que se va a decir, lo mejor es hacer una
pausa en silencio, todo el mundo lo agradecerá.
Además, las pausas dan la oportunidad al público de procesar y asimilar los
conceptos que se están explicando.
Evitar las vacilaciones, falsos comienzos y repeticiones ya que pueden
causar una impresión de inseguridad.

Una velocidad excesiva  Exige un
gran esfuerzo por parte del público,
provocando además cansancio y
una sensación de que el ponente
quiere decir demasiado o que está
nervioso.

Una velocidad lenta 
Puede provocar
aburrimiento y dar la
v
impresión de desinterés o
falta de dominio del tema.

Un ritmo equilibrado en la exposición  trasmite
seguridad.

Por ejemplo, se puede observar cómo ningún
v ya que saben que eso
político habla deprisa,
es incompatible con que el mensaje sea
entendible por el público.

La claridad a la hora de hablar es importante.
Si se habla arrastrando las palabras, con acento y vocalización
excesivos, se puede hacer pesado para los demás.

RECOMENDACIONES BÁSICAS
1. Hablar despacio.
2. Variar la focalización de la atención en la audiencia.
3. No prestar atención a las señales de ansiedad.
4. Hacer pausas y reorientarse si se pierde el hilo argumental.
5. Cuidar el volumen y el tono de voz.

1. Apertura o Introducción
Fase de contacto o saludo que estimule al público para
prestar atención.

2. Desarrollo o Cuerpo
Fase informativa, donde explicar contenido, manteniendo
el interés.

3. Terminación o conclusión
Fase final.

4. Turno de preguntas

Se presenta el tema de la exposición y se avanza un esquema
de sus puntos principales o se anticipa la idea central.
Los puntos deben estar clasificados en orden lógico.

Es preciso contemplar estos 4 elementos:
Saludo o presentación.
Es aconsejable empezar con un párrafo introductorio que sirva de
resumen de lo que queremos transmitir.
Dar unas ideas motivadoras que despierten el interés de los que nos
escuchan (se trata de captar la atención).
No ir con prisas.

¡Debemos dar motivos para que sigan escuchando!
En este punto se exponen las ideas principales en orden adecuado.
Argumentos y Explicaciones

Para
desarrollar
cada punto
principal
uno puede
utilizar:

Testimonios
Las anécdotas y sucesos personales ayudan a la audiencia a
comprender.

Ejemplos o casos específicos
Comparaciones o metáforas
Estadísticas
Citas y frases hechas.
Ayudas visuales
Diapositivas, películas, gráficos, pizarra…

El final debe ser un resumen concentrado en una o dos frases del contenido
principal del discurso.
Recursos para hacer la conclusión:
Expresar o reafirmar la idea central.
Hacer un resumen o síntesis del contenido del discurso.
Lanzar una petición a la audiencia para que actúen en un determinado sentido.

Formular una pregunta retórica, sin respuesta.
Proporcionar un nexo que permita enlazar con el principio de la conferencia.
Decir una cita o frase adecuada.
Explicar una anécdota.
Exponer alguna consecuencia que se desprenda del contenido del discurso.

Una vez concluida nuestra exposición del tema, abriremos un
turno de palabras si creemos que es lo conveniente, para
poder contestar a las preguntas que nos hagan.

Finalmente, concluiremos el acto con palabras de
agradecimiento por la atención y la asistencia.

ORGANIZACIÓN DE LA EXPOSICIÓN
Cuando se va a realizar una exposición es
conveniente seguir cierto orden en lo que
se va a decir y como se va a exponer.
Se ha de tener previsto lo que queremos que
ocurra desde que uno se dirige al lugar desde
donde va a hablar hasta que lo abandona.

Las ideas siempre deberán ir ordenadas
según la lógica del discurso y el interés del
orador.
Para este motivo la preparación de un guión debe
ser personal.

1. Acércate al lugar desde donde vas a hablar con paso natural y desenvuelto.
2. Si eres presentado, mira al público tanto como al presentador. No mires al
suelo fingiendo modestia.

3. Mira a la audiencia antes de comenzar la exposición.
4. Saluda al público.

5. Comienza tu exposición, (organizada en tres partes: Introducción,
desarrollo y terminación).
6. Mira de vez en cuando, durante unos instantes, a los componentes del
auditorio mientras permaneces en silencio. Estas pausas muy breves
alivian la atención y concentración de la audiencia y, por tanto, se
agradecen.
7. Haz una referencia expresa al público con comentarios de despedida,
agradecimiento, cumplido, etc.
8. Si debes dejar tu sitio a otro conferenciante, abandona el lugar con paso
natural y desenvuelto.

El guión es como un resumen o esquema la presentación oral.
Es el conjunto de ideas (principales o secundarias) que se
quieren transmitir al público, en el orden oportuno.
En el guión también puedes apuntar los ejemplos.
Esto te ayudará a recordar la información.
Puede resultar útil llevar a cabo un sistema de fichas para cada
idea principal y, debajo, poner la información que queramos
ampliar.

La atención del público se debe captar al inicio de la exposición, se
debe estimular su interés por el tema y preparar el camino para el
desarrollo de la exposición.
Ideas:
Comentarles una afirmación insólita, audaz o sorprendente.
Presentar un ejemplo o narrarles una anécdota.
Se les puede hacer una pregunta sugestiva.
Comenzar con una nota de humor.
Emplear una cita provocativa.
Plantear una situación hipotética.
Contar una experiencia personal, etc.

También es muy importante mantener la atención de la
audiencia durante la exposición.
Hay tres formas de proceder que te ayudarán a conseguirlo:
a) Proporcionar una perspectiva
general de los puntos principales de
la exposición.

b) Ir resumiendo lo que se ha dicho
hasta el momento
c) Ir haciendo esquemas.

RESUMEN  Para conseguir una buena presentación:
Concéntrate en aquello que quieres comunicar, controlando los nervios
Apasiónate y apasionarás.
Mirar los ojos de los oyentes.
Mover las manos acompañando el discurso con naturalidad.

Evitar tics y coletillas.
Construir frases cortas para disponer de pausas y respirar mejor.

Variar los movimientos, la postura, el volumen o el ritmo con los cambios
temáticos.
Mantener un volumen adecuado
Hablar como si nos escuchara una persona que está al final de la sala.
Subir el volumen de voz cuando te encuentres ante un concepto clave.

Suavizar los mensajes desagradables o negativos.
¡Vocalizar!

a) Leer el título principal y los subtítulos, leer la
introducción y las conclusiones, leer e
interpretar los gráficos, figuras, o fotos que
ilustran cada apartado.
b) No hace falta explorar el texto, podemos
subrayar directamente.
c) Cogiendo una lupa.

a) Para decorar el libro, así queda bonito.
b) Para nada, son una pérdida de tiempo.
c) Para escribir títulos para el párrafo, que pueden
ser o bien un resumen de su contenido o bien
indicar de qué trata. El esfuerzo que hacemos para
pensar qué titulo ponemos hace que la
información se nos quede.

a) El resumen.
b) El análisis del texto.
c) El esquema o mapa conceptual.

a)

Memorizar

b)

Analizar el texto

c)

Sintetizar

a) Es normal, además estar un poco nervioso
es bueno porque te activa.
b) Es lo peor que te puede pasar.
c) Cuanto más nervioso se esté, mejor.

a) Ensayar.
b) Planificar.
c) Tener un buen estado físico y actitud
mental positiva.

a) Por whatsapp o por email.
b) Verbal y no verbal.
c) Lo que se dice y lo que se calla.

a) Es comunicación no verbal.

b) Es importante sonreír de vez en cuando
porque así caemos mejor a las personas
que nos escuchan.
c) ¡Nos sentimos mejor si sonreímos!