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UNIVERSIDAD YACAMBÚ

VICERRECTORADO DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
MAESTRÍA EN GERENCIA
ARAURE PORTUGUESA

LA REALIDAD EN LA PLANIFICACIÓN EDUCATIVA

PARTICIPANTE: Beldrys Román
FACILITADOR: MSc. Hilda Jiménez

ARAURE, FEBRERO 2015

En el ámbito educativo, la planificación se ha constituido en un aspecto
primordial del éxito o del fracaso tanto del alumno, como del maestro y por lo
tanto, del sistema. Al respecto, Alvarado (2000) refieren que la planificación
educativa “es una herramienta técnica para la toma de decisiones, que tiene
como propósito facilitar la organización de elementos que orientan el proceso
educativo” (s/n). Para este autor, planificar implica asumir posiciones y tomar
decisiones, prever con anticipación lo que se realizará, proyectando los
objetivos, plazos, así como los recursos; de modo que se logren los fines y
propósitos con mayor eficiencia y coherencia.

Para Leal (2012) la planificación en las instituciones educativas:

Prevé el futuro y los cambios predecibles a través de un conjunto
de proyectos y programas interrelacionados. En consecuencia,
para que la planificación educativa sea eficaz y se logren los
objetivos previstos, se requiere llevar a cabo un proceso de
evaluación que incluya la gestión docente como herramienta de
verificación de la calidad alcanzada en los procesos emprendidos,
a partir de unos criterios que sirven para evidenciar logros, por
medio de los planos como el pedagógico, organizacional y
comunitario a través de los roles de planificador, mediador,
orientador e investigador (p.03).

Es por ello que, la planificación educativa es un proceso continuo y
sistémico de construcción colectiva; en el cual participan y se involucran,
todas las personas que interactúan y hacen vida en la escuela, tales como:
los miembros de la Comunidad Educativa (directivos, docentes, estudiantes,
administrativos, obreros, miembros del Consejo Comunal) para determinar
los fines de la escuela y su concreción pedagógica, sobre la base del análisis
de los documentos legales que orientan las políticas educativas.

Todo ello, con el propósito de organizar, diseñar, implementar,
direccionar, coordinar, evaluar y sistematizar acciones y actividades que
permitan el desarrollo del proceso de aprendizaje garantizando la
transformación y la apertura de la comunidad en el quehacer de la escuela al
proyectar su acción social y pedagógica en el proceso de formación de
ciudadanía.
Desde el punto de vista teórico, la planificación educativa se estudió a
través de los principios de flexibilidad, compromiso, racionalidad, continuidad,
unidad, inherencia e implicación, apoyadas en las fases que conforman los
momentos analíticos, normativos, estratégicos y tácticos; éstos articulados
entre sí tienen el propósito de influir en el curso de determinados
acontecimientos, con el fin de alcanzar una situación elegida como deseable,
mediante el uso eficiente de medios escasos o limitados.
Por tanto, la planificación en el Sistema Educativo Bolivariano

es

dinámica y flexible, en ella se organizan los elementos que conforman el
proceso de aprendizaje, tomando en consideración los resultados del
diagnostico pedagógico integral, el perfil del ciudadano y ciudadana a formar,
finalidades de las áreas de aprendizaje, componentes, pilares, ejes
integradores,

estrategias

y

recursos

de

aprendizajes,

indicadores,

estrategias, instrumentos, tipos y formas de evaluación.
Se desarrolla a través de las formas de organización: Proyecto
Educativo Integral Comunitario (PEIC), la Clase Participativa (CP), Proyectos
de Aprendizaje (PA), Proyectos de Desarrollo Endógeno (PDE) y el Plan
Integral (PI).
Es tarea del docente dar cumplimiento a estos planes y ejecutar las
políticas educativas del Estado, pero en muchos casos esto no ocurre en la
realidad, pues es frecuente conseguir docentes que actúan sin planificación
previa, olvidando el propósito educativo. Ciertas situaciones de planificación
inadecuada y una evaluación de la gestión que expresa deficiencia de

realización, actualización, ausencia de actividades extraescolares culturales
y científicas lo que causa apatía a toda la comunidad escolar.
Asimismo, el docente como planificador no se siente comprometido con
todos los actores del hecho educativo (Alumnos, padres y representantes,
docentes e institución), Esta misma falta de compromiso y responsabilidad se
evidencia en la falta de continuidad que el docente debe darle a su
planificación,
La falta de compromiso conlleva también a que el docente no busque
formas de simplificar los procesos de aprendizajes, muy importante para que
los alumnos dentro de sus capacidades y conocimientos obtengan un
aprendizaje significativo.
La planificación educativa es un proceso considerado direccionador,
que respalda la evaluación de la gestión docente; estos son elementos
fundamentales y necesarios para guiar y promover el desarrollo de los
objetivos institucionales establecidos en el currículo a nivel educativo,
fomentando un ambiente de apertura que permita a todos los miembros de la
comunidad educativa su participación en la toma de decisiones y discusión
que favorezcan el desarrollo integral del educando como ser integrador de la
sociedad.
Con respecto a la gestión, Alfiz (2000) afirma, gestionar significa llevar a
cabo las acciones, las estrategias planificadas; es plasmar las intenciones en
la realidad. Esto, alude a las distintas actuaciones emprendidas en forma
individual o colectiva para llevar a la práctica las ideas concebidas en un
plan; es decir, la gestión es la verdadera conducción de lo planificado,
vinculando el hacer con el pensar y la reflexión acerca de lo ejecutado.
Partiendo de los supuestos anteriores, la gestión docente se entiende
como

un

conjunto

de

procedimientos

con

implicaciones

sociales,

organizacionales y pedagógicas que se centra en la misión que cumple el
docente dentro de las instituciones educativas. En este orden de ideas, la

gestión docente tiene la capacidad de mover las organizaciones de un
estado actual a otro futuro creando visiones de oportunidad para el cambio,
sin embargo, esta va a estar determinada por el compromiso que asuma los
actores del hecho educativo y la disposición para una gestión exitosa.
Para deducir, el docente debe realizar una buena planificación
académica, la cual se puede lograr mediante un proceso educativo eficiente,
efectivo y comprobable que facilita la acción del docente y contribuya al
desarrollo progresivo del proceso educativo.

REFERENCIAS

Malagon F. (2002). Planificación institucional en la educación (1era edición)
Bogotá-Colombia. Editorial Panamericana

Medina, A. (2004). Planificación educativa y evaluación del docente de las
escuelas básicas. Tesis de grado. UBA. Maracay.
Pineda, J. (2005). La Planificación Educativa y la Gerencia de Calidad en
Educación Básica. Tesis de grado. URBE. Maracaibo.
Segura A. (2001). Planificación y Evaluación Educativa. Publicación de la
Universidad Pedagógica Experimental Libertador. 1era. Edi. Venezuela.