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ANÁLISIS DEL GOBIERNO DE SANCHO PANZA EN

LA OBRA “DON QUIJOTE DE LA MANCHA” DE
MIGUEL DE CERVANTES Y SAAVEDRA
(Autor: David Alonso Rengel Bustamante)
El presente trabajo se propone, en esencia, hacer un seguimiento ―tanto en la primera como en la
segunda parte― del tema del gobierno de Sancho Panza en la novela Don Quijote de la Mancha.
También, como luego se verá, éste trabajo pretende presentar una interpretación del gobierno de
Barataria y, finalmente, una visión sobre la dinámica que sigue el tema del gobierno de Sancho en
tanto elemento clave en la vida interior del personaje escuderil.

1-ANTECEDENTES AL GOBIERNO DE SANCHO:

1.1-ANTES DEL OFRECIMIENTO DEL DUQUE:
Capt.VII/Pt.I:
El asunto del gobierno de Sancho es algo que tiene sus inicios en el Capt.VII de la Pt1. de El
Quijote. Así pues, todo comienza con el propósito de don Quijote de buscarse un escudero. No
obstante, resulta obvio que no cualquier hombre le hubiese servido a nuestro hidalgo para dicho
propósito: tenía que ser un hombre de bajo nivel socio-económico; pero, antes que nada, un hombre
bueno y a la vez algo ingenuo. De allí que se nos diga que: ‹‹En este tiempo solicitó don Quijote a
un labrador vecino suyo, hombre de bien […] pero de poca sal en la mollera››. Por otra parte,
sabido es que todo comenzó con ofrecimientos y promesas y que, como luego se habrá de ver,
ofrecimientos, promesas, esperanzas y fantasías serán todo cuanto mantenga vivo el anhelo de
Sancho hasta su concreción paródica por intermedio de los duques. Pero veamos cómo es, en
concreto, el inicio de lo de la ínsula dentro de El Quijote; inicio que, en mi opinión, tiene ciertos
ecos bíblicos por cuanto: a) Sancho, hombre de mundo, deja esposa e hijos al igual que los
apóstoles de Cristo, b) don Quijote, a quien Sancho sigue, representa (al igual que Cristo) lo ideal,
lo elevado, noble y en cierto modo intangible y espiritual. Ahora bien, el inicio en cuestión es
como sigue: ‹‹En resolución, tanto le dijo, tanto le persuadió y prometió, que el pobre villano se
determinó de salirse con él y servirle de escudero. Decíale, entre otras cosas, don Quijote que se
dispusiere a ir con él de buena gana, porque tal vez le podía suceder aventura que ganase, en
quítame allá esas pajas, alguna ínsula, y le dejase a él por gobernador della. Con estas promesas
y otras tales, Sancho Panza, que así se llamaba el labrador, dejó su mujer e hijos y asentó por
escudero de su vecino››

Luego de eso, empieza ya a surgir aquella línea de actitud sanchesca según la cual el
escudero: a) tiene constantemente en la cabeza lo de la ínsula, b) se imagina a sí mismo en
capacidad de ser gobernador, y c) le recuerda a su amo el asunto de la ínsula. Así, ya en el mismo
Capt.VII se nos dice que “Iba Sancho sobre su jumento como un patriarca […] con mucho deseo
de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido”, y que “Dijo en esto Sancho
Panza a su amo: ―Mire vuestra merced […] que no se le olvide lo que de la ínsula me tiene
prometido; que yo la sabré gobernar, por grande que sea”. También, en el Capt.VII se nos hace
ver que para don Quijote lo de la promesa de la ínsula tiene su raíz en las tradiciones
caballerescas[1]. Por último, en el Capt.VII se da, de manera tácita y soterrada, el anuncio sobre
la naturaleza de la forma ―me refiero al extraño hecho de los duques que entregan, para
entretenimiento suyo, la ínsula a Sancho― en que Sancho habrá de obtener su gobierno: ‹‹Y no lo
tengas a mucho; que cosas y casos acontecen a los tales caballeros, por modos nunca vistos ni
pensados, que con facilidad te podría dar aún más de lo que te prometo››
Capt.X/Pt.I:
En los inicios de éste capítulo se nos muestra cómo Sancho está impaciente por su ínsula y cree
que tras la menor aventura le puede acontecer el ansiado gobierno. Se nos dice entonces que, tras
la batalla contra los mozos de los frailes, “rogaba a Dios en su corazón fuese servido de darle
victoria, y que en ella ganase alguna ínsula” y que, tras pedirle Sancho a su amo que le dé la
ínsula prometida ―de la cual decía sentirse capaz de gobernar[2]― luego de la susodicha batalla
(contra los mozos de los frailes), su amo le responde: ‹‹[…] esta aventura y las a esta semejantes
no son aventuras de ínsulas, sino de encrucijadas […] Tened paciencia; que aventuras se
ofrecerán donde no solamente os puede hacer gobernador, sino más adelante››
Luego, aunque como un pasaje de aparente poca importancia en relación a lo de la ínsula,
se nos hace ver como Sancho, cobarde por naturaleza, dejaría de lado hasta la ínsula por tener algo
que le libre del dolor físico. Por eso se nos cuenta que, tras oír del Bálsamo de Fierabrás, el
escudero dijo: ‹‹Si eso hay, yo renuncio desde aquí al gobierno de la prometida ínsula, y no quiero
otra cosa en pago de mis muchos y buenos servicios sino que vuestra merced me dé la receta de
ese extremado licor, que para mí tengo que valdrá la onza adondequiera más allá de a dos reales,
y no he menester yo más para pasar esta vida honrada y descansadamente››. Ahora bien, he dicho
“de aparente poca importancia” porque en realidad, si hacemos un salto al futuro ―teniendo en
cuenta la cita expuesta― y vemos que Sancho renunció al gobierno de la ínsula porque: a) no se
sentía capaz de gobernar, y b) vio que no todo era placer y buena vida en el gobierno, vio que
gobernar implicaba disciplina, trabajo duro y largo y hasta algo de austeridad (recordemos al
médico Pedro Recio, cuyo propio apellido es quizá una metáfora de su proceder); entonces, y sobre
todo a partir de la segunda razón enunciada, comprenderemos que: 1) Sancho, en el fondo, anhela
ser gobernador de una ínsula porque lo que en realidad desea (aunque no lo exprese explícitamente)
es tener una vida llena de comodidad y placer y, por ende, una vida desprovista de dolor e
incomodidades o, en otras palabras, de suplicios antes que nada corporales, y 2) como
consecuencia de la razón inmediatamente anterior, comprendemos ahora que él prefiere el
Bálsamo de Fierabrás a la ínsula porque en realidad es un conformista que no anhela el poder y la
riqueza per se sino en tanto que medios para procurarse una vida desprovista de suplicios (sobre
todo de suplicios físicos, como ya dije).
Por último y para terminar, este capítulo muestra de nuevo la reiterada obsesión de Sancho
con lo de la ínsula y, consecuentemente, la reiterada paciencia que tiene don Quijote al reavivarle
una y otra vez la esperanza puesta en vilo: ‹‹[…] sea así y a Dios prazga que nos suceda bien, y

que se llegue ya el tiempo de ganar esta ínsula que tan cara me cuesta, y muérame yo luego››,
dice Sancho y don Quijote responde: ‹‹que no te dé cuidado alguno; que cuando faltare ínsula,
ahí está el reino de Dinamarca, o el de Sobradisa que te vendrán como anillo al dedo››
Capt.XXI/Pt.I:
Tres puntos toca de manera breve éste capítulo con respecto al gobierno de Sancho:

Sancho ve como una especie de nobleza (aplicable a la nobleza requerida para gobernar)
su condición de cristiano viejo: ‹‹Sea por Dios ―dijo Sancho―; que yo cristiano viejo
soy, y para conde esto me basta››
La autoridad es agente que puede impartir nobleza a quien no la tiene: ‹‹[…] ―dijo don
Quijote―[…] siendo yo el rey, bien te puedo dar nobleza, sin que la compres ni me sirvas
con nada. Porque en haciéndote conde, cátate ahí caballero, y digan lo que dijeren; que a
buena fe que te han de llamar señoría, mal que les pese››
Sancho le recuerda constantemente a su amo lo de la ínsula: ‹‹Quédese eso del barbero a
mi cargo, y al de vuestra merced se quede el procurar venir a ser rey, y el hacerme conde››

Capt.XXX/PtI:
En este capítulo se ven dos nuevas cuestiones en la dinámica del comportamiento sanchesco en
relación a la ínsula:

Por primera vez se ve cómo Sancho, como consecuencia de su anhelo de gobernar una
ínsula, entra en el terreno de la fantasía y, por lo tanto, se quijotiza: En efecto, Dorotea
inventa toda una historia según la cual ella es la princesa Micomicona[3] y Sancho,
creyendo en dicha historia, se emociona con los ofrecimientos de Micomicona según los
cuales ella, de vencer don Quijote a Pantafilando, se casaría con él (don Quijote) y le daría
posesión de su reino. Así, se nos dice de Sancho que: ‹‹[…] dio dos zapatetas en el aire,
con muestras de grandísimo contento, y luego fue a tomar las riendas de la mula de
Dorotea, y haciéndola detener, se hincó de rodillas ante ella, suplicándole le diese las
manos para besárlas, en señal de que la recibía por su reina y señora››

Sancho, llevado por su ambición (inherente al deseo de la ínsula), riñe con su amo: Vemos
en este capítulo que don Quijote (que también calló en el engaño de Dorotea) se niega a
casarse con Micomicona (por fidelidad a Dulcinea) y que Sancho se enoja y, en su reclamo
a don Quijote ―enraizado en su deseo de la ínsula[4]―, ofende el honor de Dulcinea
diciendo que Micomicona es más hermosa; lo cual, teniendo en cuenta el temperamento de
don Quijote, hace que éste le dé una paliza a Sancho y, entre otras cosas, le diga lo
siguiente: ‹‹¿quién pensáis que ha ganado este reino y cortado la cabeza a este gigante, y
héchoos a vos marqués […] si no es el valor de Dulcinea, tomando a mi brazo por
instrumento de sus hazañas?››; ante lo cual Sancho, tras ser salvado de la paliza por
Dorotea, responde de una manera tal que muestra que, al menos hasta esta parte de la
novela, el escudero sigue al caballero únicamente (o casi únicamente) por el anhelo de una
recompensa material (la ínsula). De allí que le responda lo siguiente: ‹‹si vuestra merced
tiene determinado de no casarse con esta princesa, claro está que no será el reino suyo; y
no siéndolo ¿qué mercedes me puede hacer? Esto es de lo que yo me quejo; cásese vuestra

merced una por una con esta reina, ahora que la tenemos aquí como llovida del cielo, y
después puede volverse con mi señora Dulcinea, que reyes debe haber habido en el mundo
que hayan sido amancebados››

Capt.XXXI/PtI:
En este capítulo Sancho, que sigue metido en la fantasía de Micomicona que Dorotea creó, vuelve
a recordarle a su amo lo de la ínsula y le dice que si acaso piensa dejar pasar por alto la oportunidad,
dada por Micomicona, de tener un reino en caso de casarse con ella; a lo cual, ya tranquilo ésta
vez, don Quijote responde que no necesita casarse para tener una parte del reino de Micomicona y
que basta con que venza a Pantafilando. Finalmente, frente a dicha respuesta de don Quijote,
Sancho hace un comentario en que muestra la cómica, conocida y disparatada fantasía de
convertirse en negrero en caso de tener una parte del reino (en Africa) que le tocaría de vencer su
amo al gigante: ‹‹[…] pero mire vuestra merced que la escoja hacia la marina, porque, si no me
contentare la vivienda, pueda embarcar mis negros vasallos y hacer dellos lo que ya he dicho››
Capt.XXXVII/PtI:
Aquí, nuevamente a partir del invento de la princesa Micomicona, reaparece brevemente el tema
de la ínsula. Tratase esta vez de que, con la llegada de Fernando y Luscinda, las cosas se esclarecen
y la fantasía de lo de Micomicona se le revela a Sancho en toda su falsedad dando como resultado
que, entre todos los felices presentes, Sancho sea el único infeliz al ver desbaratada la posibilidad
de obtener su ínsula a partir de la supuesta princesa. Cito: ‹‹Sólo Sancho, como ya se ha dicho, era
el afligido, el desventurado y el triste […] ››
Capt.XLVI/PtI:
Se vuelve aquí a mencionar lo de la ínsula otra vez a partir de lo de Micomicona[5] (en la cual
Sancho ya no creía) aunque, en esta ocasión, más en relación a don Quijote que a Sancho pues se
nos hace ver, en una declaración de don Quijote tras las profecías del Barbero (no el del albarda)
disfrazado, la constancia de su voluntad en cuanto al cumplimiento de lo ofrecido a su escudero.
Cito: ‹‹Y en lo que toca a la consolación de Sancho Panza mi escudero, yo confío en su bondad y
buen proceder cuando no suceda, por la suya o por mi corta ventura, el poderle yo dar la ínsula,
o otra cosa equivalente, que le tengo prometida, por lo menos, su salario no podrá perderse, que
en mi testamento, que ya está hecho, dejo declarado lo que se ha de dar, no conforme a sus muchos
y buenos servicios, sino a la posibilidad mía ››
Capt.L/PtI:
Cuatro son los principales puntos que éste capítulo muestra en relación al asunto del gobierno de
Sancho:

Falta de fe, por parte de don Quijote, en la habilidad de Sancho para gobernar: Se ve que
don Quijote cree en la calidad humana de Sancho más no en su habilidad para gobernar
(recordemos que casi siempre lo mira como de “entendimiento corto”): ‹‹querría que la
fortuna me ofreciese presto alguna ocasión donde me hiciese emperador, por mostrar mi
pecho haciendo bien a mis amigos, especialmente a ese pobre de Sancho Panza, mi
escudero, que es el mejor hombre del mundo y querría darle un condado que le tengo

muchos días ha prometido; sino que temo que no ha de tener habilidad para gobernar su
estado››
Autoconfianza de Sancho en su habilidad para gobernar: Cito al escudero: ‹‹Trabaje
vuestra merced, señor don Quijote, en darme ese condado tan prometido de vuestra merced
como de mí esperado; que yo le prometo que no me falte a mí habilidad para
gobernarle›› y ‹‹sólo sé que tan presto tuviese yo el condado como sabría regirle […]››
Visión, por parte de Sancho, del gobierno como algo que da contento y buena vida: En
efecto, las siguientes palabras de Sancho muestran cómo él tenía toda una idea fantasiosa
de la vida de gobernador; idea que, como veremos luego, habrá de estallar en mil pedazos.
Cito al escudero: ‹‹[..] yo he oído decir que hay hombres en el mundo que toman en
arrendamiento los estados de sus señores, y les dan un tanto cada año, y ellos tienen
cuidado del gobierno, y el señor se está a pierna tendida, gozando de la renta que le dan,
sin curarse de otra cosa; y así haré yo, y
no repararé en tanto más cuanto, sino que
luego me desistiré de todo, y me gozaré mi renta como un duque, y allá se lo
hayan›› y ‹‹[…] tan rey sería yo de mi estado como cada uno del suyo; y siéndolo, haría
lo que quisiese; y haciendo lo que quisiese, haría mi gusto; y haciendo mi gusto, estaría
contento; y en estando uno contento no tiene más que desear, y no teniendo más que desear,
acabóse, y el estado venga […] ››
Postulación del buen juicio y la intención de acertar como necesarios al buen gobierno: esto
viene por boca del Canónigo y habrá de verse, en la segunda parte de la novela, que buen
juicio es lo que nunca le faltará a Sancho para gobernar bien. Cito: ‹‹[…] empero al
administrar justicia, ha de atender el señor del estado, y aquí entra la habilidad y buen
juicio, y principalmente la buena intención de acertar: que si ésta falta en los principios,
siempre irán errados los medios y los fines, y así suele Dios ayudar al buen deseo del
simple como desfavorecer al malo del discreto››
Reiteración de la importancia de la tradición caballeresca en el propósito de don Quijote
de dar ínsula a Sancho: Dijo pues el hidalgo lo siguiente: ‹‹sólo me guío por el ejemplo que
me da el grande Amadís de Gaula, que hizo a su escudero conde de la ínsula Firme; y así,
puedo yo sin escrúpulo de conciencia hacer conde a Sancho Panza, que es uno de los
mejores escuderos que caballero andante ha tenido››
Señalamiento del ahínco y necedad de Sancho en su deseo de gobierno: esta vez dicho
señalamiento viene en boca del narrador y, en el marco de la ficción novelística, tiene su
anclaje en la reacción del Canónigo al ahínco de Sancho. Cito: ‹‹ […] le admiraba la
necedad de Sancho, que con tanto ahínco deseaba alcanzar el condado que su amo le había
prometido.››

Capt.V/PtII:
En este capítulo el tema de la ínsula cobra una gran importancia y se manifiesta en la famosa y
larga discusión entre Sancho y su esposa Teresa.
Ahora bien, algo que no se puede pasar por alto es que en este capítulo se nos muestra a un
Sancho que habla de manera más aguda, profunda y refinada; un Sancho que, por decirlo de alguna
manera, ha experimentado una ‹‹quijotización en su discurso››; razón por la cual, en este mismo
capítulo, el traductor de Cide Hamete dice que tiene por apócrifo al capítulo; aunque, si tenemos
en cuenta la sabiduría de lo que será el Sancho gobernador, podríamos pensar que quizá no es

apócrifo y que el decir que es apócrifo no es sino un recurso para sumir a la ficción en un manto
de inestabilidad.
Entrando ahora en la esencia de la discusión entre Sancho y Teresa, vemos que las posiciones
de cada uno representan dos actitudes ideológicas que tienen (y tendrán…) siglos marcando una
dialéctica de confrontación al interior de la cultura: hablo pues, en concreto, del determinismo
social contrario a todo arribismo y de su contrario que viene a ser el indeterminismo social abierto
a la posibilidad de ascensos en la pirámide social. Así, Teresa representa el determinismo y Sancho
el indeterminismo: Teresa cree que Mari Sancha debe casarse con un igual (porque piensa que de
lo contrario delatará su origen bajo y será mal vista); Sancho, con un superior (pues cree que la
gravedad y señorío le vendrán luego como de molde); Teresa dice que “por el pobre todos pasan
los ojos de corrida, y en el rico los detienen, y si el tal rico fue un tiempo pobre, allí es el murmurar
y el maldecir”; Sancho, que piensa que hay que aprovechar la oportunidad de un “gobierno
provechoso” que les “saque el pie del lodo” responde, recordando a un padre predicador, “que
todas las cosas presentes que los ojos están mirando se presentan, están y asisten en nuestra
memoria mucho mejor y con más vehemencia que las cosas pasadas”. No obstante, tras toda una
ardua discusión triunfa Sancho pues teresa, víctima del machismo de la época, cede en tanto que
afirma: ‹‹ […] con esta carga nacemos las mujeres, de estar obedientes a sus maridos, aunque
sean unos porros››
Capt.VII/PtII:
Aquí, al menos de manera directa, apenas se toca brevísimamente lo del gobierno de Sancho pues,
principalmente, lo que acontece es la famosa discusión en la cual Sancho, por petición de Teresa,
le pide un salario a don Quijote mas su amo, recordando la tradición caballeresca, no encuentra
caballero alguno que haya dado salario a su escudero. No obstante y finalmente, al ver Sancho que
el Bachiller Sansón Carrasco se ofrece de escudero y que don Quijote dice que no le faltarán
mejores y menos habladores escuderos y, que además con cualquier escudero estará contento (pues
Sancho no se digna de ir con él), Sancho no puede evitar sentirse enternecido y, con los ojos
lagrimosos responder: ‹‹No se dirá por mí, señor mío, el pan comido y la compañía deshecha; sí,
que no vengo yo de alguna alcurnia desagradecida; que ya sabe todo el mundo y especialmente
mi pueblo, quienes fueron los Panzas, de quien yo desciendo, y más, que tengo conocido y calado
por muchas buenas obras, y por mas buenas palabras, el deseo que vuestra merced tiene de
hacerme merced, y si me he puesto en cuentas de tanto más cuanto acerca de mi salario, ha sido
por complacer a mi mujer […] y yo de nuevo me ofrezco a servir a vuesa merced fiel y legalmente,
tan bien y mejor que cuantos escuderos han servido a caballeros andantes en los pasados y
presentes tiempos››. Ahora bien: “¿qué tiene que ver todo eso con lo del gobierno de Sancho?”,
podría objetárseme. La respuesta es sencilla: recordemos que en el capítulo XXX de la primera
parte, Sancho dice algo que muestra (no explícitamente pero sí de una manera tácita, sugerida) que
él sigue a don Quijote sólo o casi sólo por la prometida ínsula, le dice pues a su amo: ‹‹si vuestra
merced tiene determinado de no casarse con esta princesa, claro está que no será el reino suyo;
y no siéndolo ¿qué mercedes me puede hacer?››. Ahora, en cambio, vemos cómo las cosas han
cambiado y, aunque Sancho en un primer momento haya pensado en dejar de seguir a don Quijote
(por lo del salario), ya en un segundo momento, ante el ofrecimiento del Bachiller, Sancho llora y
muestra que algo en su interior ha cambiado en tanto que ha nacido un gran sentimiento de gratitud
(y hasta quizá de cariño, diría yo) hacía don Quijote: ergo, el papel de la ínsula, en cuanto a su
importancia en el vínculo escudero/caballero, realmente ha disminuido mucho su importancia; lo

cual, sin más qué decir, nos hace pensar en un avance ―expresado esta vez en términos de
conceder menos importancia a lo material― en el proceso de quijotización de Sancho.
Capt.XIII/PtII:
Aquí la mención del tema de la ínsula tiene lugar en el marco de la conversación entre Sancho y
el escudero[6] de El Caballero del Bosque. Particularmente, no hay nada muy importante aunque
caben destacar los siguientes aspectos de la conversación: 1) Sancho exalta la nobleza y liberalidad
de su amo que le ha prometido tantas veces el gobierno de alguna ínsula con la que dice Sancho
que se contentaría, 2) el escudero de El del Bosque dice que “si demasiadamente no es
desagradecido el caballero andante a quien un escudero sirve, por lo menos, a pocos lances se
verá premiado con un hermoso gobierno de cualque ínsula, o con un condado de buen parecer”,
3) el escudero de El del Bosque piensa que no todos los gobiernos son buenos, que muchas veces
traen pesadas cargas y que mejor harían los escuderos de caballeros andantes en regresar a sus
casas y estar en más suaves faenas, 4) Sancho muestra cómo ya tiene un proyecto de vida en
relación a la ínsula, por eso dice de él que tiene “una muchacha, a quien crió para condesa, si
Dios fuere servido, aunque a pesar de su madre”, 5) confirmación de que Sancho ha tomado
aprecio por su amo y ya no solo lo sigue por lo de la ínsula: ‹‹ […] tiene una alma como un cántaro:
no sabe hacer mal a nadie, sino bien a todos, ni tiene malicia alguna: un niño le hará entender
que es de noche en la mitad del día, y por esta sencillez le quiero como a las telas de mi corazón,
y no me amaño a dejarle, por más disparates que haga››
Capt.XXVIII/PtII:
Aquí otra vez vuelve a aflorar el lado materialista de Sancho, Sancho vuelve a hacer enojar a su
amo por el asunto del salario, su amo vuelve a regañarlo y, tal como sucedió cuando El Bachiller
se ofreció de escudero, Sancho llora arrepentido. Eso es en esencia lo que sucede en este capítulo
con respecto a la dinámica del tema del gobierno de Sancho. Veamos no obstante algunas citas
para así tener una idea más presencial de lo que fue el diálogo entre el escudero y el caballero:

Sancho:

1-(lo que le dice al hidalgo cuando pretende estafarlo con el salario al cual, según él, habría que
sumarle el tiempo desde el cual fue prometida la ínsula): ‹‹en lo de la promesa de la ínsula se ha
de contar desde el día que vuesa merced me la prometió hasta la presente hora en que estamos››
2-‹‹ […] Vuesa merced me perdone, y se duela de mi mocedad, y advierta que sé poco, y que si
hablo mucho, más procede de enfermedad que de malicia››

Don Quijote:

1-‹‹Ahora digo que quieres que se consuma en tus salarios el dinero que tienes mío; y si esto es
así, y tú gustas dello, desde aquí te lo doy […] que a trueco de verme sin tan mal escudero,
holgaréme de quedarme pobre y sin blanca. [..] ¿Ahora te vas, cuando yo venía con intención
firme y valedera de hacerte señor de la mejor ínsula del mundo? […] Asno eres, y asno has de
ser, y en asno has de parar cuando se te acabe el curso de la vida; que para mí tengo que antes
llegará ella a su último término que tú caigas y des en la cuenta de que eres bestia››

2-‹‹yo te perdono, con que te enmiendes, y con que no te muestres de aquí en adelante tan amigo
de tu interés, sino que procures ensanchar el corazón, y te alientes y animes a esperar el
cumplimiento de mis promesas, que, aunque tarda, no se imposibilita››

1.2.-OFRECIMIENTO Y ESPERA: LA ANTESALA DEL GOBIERNO:
Capt.XXXII/PtII:
Éste es el capítulo en que por fin, gracias al Duque, se anuncia el cumplimiento del deseo de
Sancho de gobernar una ínsula. Ahora bien, justo antes de oír los ofrecimientos del Duque, Sancho
hace el siguiente comentario en que muestra la fe tanto en la buena naturaleza de su amo como en
sus ofrecimientos: -‹‹ […] soy quien la merece tan bien como otro cualquiera; soy quien “júntate
a los buenos, y serás uno de ellos”; y soy yo de aquellos “no con quien naces, sino con quien
paces”; y de los “quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”. Yo me he arrimado a
buen señor, y ha muchos meses que ando en su compañía, y he de ser otro como él, Dios queriendo;
y viva él y viva yo: que ni a él le faltarán imperios que mandar, ni a mí ínsulas que gobernar››.
Luego el Duque le manda a Sancho, en nombre de don Quijote, el gobierno de una ínsula “de no
pequeña calidad” y, siguiendo las indicaciones de su amo, Sancho se inclina y le besa los pies al
Duque.
Finalmente, lo último importante en este capítulo en relación a lo del gobierno de Sancho, es la fe
(antes inexistente) de don Quijote en la capacidad de Sancho para gobernar; la cual, como habrá
de verse, se manifiesta en una parte del largo discurso con que don Quijote responde al comentario
de la Duquesa sobre las condiciones en que Sancho halló a Dulcinea: ‹‹yo no le trocaría con otro
escudero, aunque me diesen de añadidura una ciudad; y así, estoy en duda si será bien enviarle
al gobierno de quien vuestra grandeza le ha hecho merced, aunque veo en él una cierta aptitud
para esto de gobernar que atusándole tantico el entendimiento, se saldría con cualquiera gobierno
como el Rey con sus alcabalas […] ››
Capt.XXXV/PtII:
Aquí lo único importante en relación al gobierno de Sancho es que el ofrecimiento del Duque
tambalea en tanto que el Duque condiciona la entrega. Así, ante la presencia de la Dulcinea
encantada inventada por los duques, la única vía de desencantamiento posible es que el escudero
se azote; y, ante eso, Sancho responde con una negativa que, si no fuera por el chantaje del Duque
de quitarle la ínsula previamente ofrecida, habría permanecido como tal. Veamos pues, para acabar
la revisión de nuestro tema en este capítulo, lo que le dice el Duque a Sancho: ‹‹ […] si no os
ablandáis más que una breva madura, que no habéis de empuñar el gobierno. ¡Bueno sería que
yo enviase a mis insulanos un gobernador cruel, de entrañas pedernalinas, que no se doblega a
las lágrimas de las afligidas doncellas, ni a los ruegos de discretos, imperiosos y antiguos
encantadores y sabios! En resolución, Sancho, o vos habéis de ser azotado, o os han de azotar, o
no habéis de ser gobernador››
Capt.XXXVI/PtII:
Aquí, en cuanto a nuestro tema, se nos muestra la carta de Sancho a Teresa y la reacción de la
Duquesa ante dicha carta. En cuanto al contenido de la carta, los puntos más relevantes de la misma
son los siguientes: 1) le envía un vestido verde a Teresa, 2) le cuenta lo de la cueva de Montesinos
y lo de que el sabio Merlín ha echado mano de él para desencanto de Dulcinea; lo cual, en tanto

que implica que Sancho ha caído en las ficciones de los duques, muestra cómo la quijotización, en
su faceta de enajenamiento del mundo real e inmersión en un mundo de fantasías, ha avanzado en
el escudero, 3) le confiesa que va al gobierno con deseos de hacer dinero y que tiene miedo de que,
una vez probado, no pueda dejar dicho gobierno. Ahora, en lo que respecta a la reacción de la
Duquesa, creo pues que dicha reacción expresa su esencia en las siguientes palabras (de la
Duquesa): ‹‹ En dos cosas anda un poco descaminado el buen gobernador: la una, en decir o dar
a entender que este gobierno se le han dado por los azotes que se ha de dar, sabiendo él, que no
le puede negar, que cuando el Duque mi señor se lo prometió, no se soñaba haber azotes en el
mundo; la otra es que se muestra en ella muy codicioso, y no querría que orégano fuese; porque
la codicia rompe el saco, y el gobernador codicioso hace la justicia desgobernada››

2.-LOS CONSEJOS DE DON QUIJOTE A SANCHO:
Los consejos que da don Quijote a Sancho, pertinentes al gobierno de la ínsula, se desarrollan en
los capítulos XLII, XLIII, y LI. Los de los capítulos XLII y XLIII corresponden a aquella parte de
la novela en que, tras el ofrecimiento del Duque, don Quijote se retira para hablar en privado con
Sancho; en cambio, los consejos del capítulo LI son los que vienen incluidos en la carta que don
Quijote envía a Sancho cuando éste último se halla gobernando Barataria. Por otra parte, los
consejos del capítulo XLII son todos con respecto a cómo gobernar (en el sentido de ejercer el
poder político); los del XLIII, con respecto a cómo auto-gobernarse y a cómo dirigir la casa; y, los
del LI, son tanto con respecto a cómo gobernar como a cómo auto-gobernarse. Ahora bien, a
continuación presentaré los consejos de don Quijote bajo las siguientes condiciones: a) casi todos
los consejos estarán resumidos y expresados con mis palabras, no con las de la novela, b) no
presentaré los consejos según se desarrollen en tal o cual capítulo sino que, en lugar de aquello,
los agruparé según contenidos, aspectos que tratan y actitudes que postulan. Veamos:
 Sabiduría:





Teme a Dios porque en eso está la sabiduría[7]
Conócete a ti mismo para así no hincharte[8]
Ten en cuenta que el necio ni en su casa sabe porque nada sienta sobre la necedad
Ten siempre el propósito de acertar
Se padre de las virtudes y padrastro de los vicios
No te muestres, aunque lo seas, codicioso, mujeriego o glotón

 Leyes, justicia y piedad:





Procura descubrir la verdad tanto entre las promesas y dádivas del rico como entre los
sollozos e importunidades del pobre
No uses todo el rigor de la ley contra el delincuente
No uses la ley del encaje (juzgar sin atender a las leyes establecidas)
Trata con más compasión, mas no con más justicia, al pobre que al rico.
Si cedes en la justicia, que sea por piedad y no por dadivosidad
No dejes que la pasión propia te ciegue ante la causa ajena[9]








Si tienes que impartir justicia a tu enemigo, no dejes que te ciegue la enemistad
Si una mujer hermosa te pide justicia, no tengas en cuenta su belleza sino lo que pide
No maltrates con palabras al que castigas con obras
Al culpado que caiga en tu jurisdicción, considérale hombre miserable
Cuando la justicia esté en duda, decántate por la misericordia[10]
Guarda un medio entre la rigurosidad y la blandura[11]
Si has de vestir seis pajes, viste tres y otros tres pobres
No hagas muchas pragmáticas y, las que hagas, has que sean buenas y procura hacerlas
cumplir

 Gratitud:

Escríbele a tus señores y muéstrate agradecido
Si tus parientes vienen, no los desprecies

 Linaje:

Ten en cuenta que la virtud es más valiosa que la sangre y que, a diferencia de ser heredada
como aquella, se conquista[12]
Si no eres de noble linaje, acompaña tu cargo con cierta suavidad y no te avergüences de
tu origen humilde sino más bien haz gala ya que si no te desprecias, nadie te despreciará

 Cuidado personal, hábitos y etiqueta:










Se limpio
No comas ajos o cebollas para no tener mal aliento
No andes con fachas descompuestas
Vístete bien
Usa el hábito apropiado a tu oficio
Se moderado en tu sueño
Se templado en el beber
Habla y anda sin prisa pero sin afectaciones
No masques a carrillos ni eructes
No mezcles muchedumbres de refranes en tu hablar
Si no sabes leer ni escribir, al menos aprende a firmar

 Otros:


Se bien criado con todos y ten abundancia en los mantenimientos para, de ese modo, ganar
la voluntad del pueblo
A veces, por la autoridad del oficio, habrás de ir contra la humildad del corazón
Si traes mujer contigo, enséñala y adoctrínala, no sea que eche a perder las cosas.[13]

Visita las cárceles, plazas y carnicerías, ya que la presencia del gobernador es muy
importante en ese tipo de sitios

3-ENUMERACIÓN
SANCHO[14]:

DE

LOS

PRINCIPALES

HECHOS

DEL

GOBIERNO

DE

Capt.XLV/PtII:

Se le dan las llaves del pueblo y Sancho toma posesión del gobierno de Barataria
Ya en el juzgado se le presentan a Sancho, como prueba a su ingenio, tres casos: 1) el del
sastre y las caperuzas, 2) el del préstamo de los diez ducados y la caña, 3) el de la mujer
que decía haber sido forzada por un hombre a mitad de un camino. Sancho resuelve, con
gran agudeza, cada uno de los casos.

Capt.XLVII/PtII:


Llevan a Sancho a un palacio (el palacio del gobernador)
Ya en la hora de comer, aparece el Dr. Pedro Recio e intenta (con excusa de que era para
su salud) privar a Sancho de casi todos los alimentos: esto provoca la cólera del gobernador.
Llega una carta del Duque en que se dice que hay una conspiración contra Sancho y que
no coma nada de lo que se le ofrece (por lo cual Sancho se tuvo que contentar con pan y
uvas)
Aparece un labrador y le pide a Sancho 600 ducados (para poder celebrar la boda de su
hijo) y una carta para que su futuro consuegro acceda a la boda con su hijo. Sancho, al ver
el descaro del labrador que le pide eso para el matrimonio de dos seres repulsivos ―había
descrito a su hijo y a la pretendida esposa como seres repugnantes―, monta en cólera y,
consecuentemente, el maestresala sugiere al labrador que se retire.

Capt.XLIX/PtII:


El Dr. Pedro Recio regresa y queda en darle de comer bien a Sancho (aunque exceda los
aforismos de Hipócrates…).
Sancho sale a dar una ronda nocturna para limpiar a la ínsula de gente indeseable. Allí
encuentra los siguientes casos:
El caso1 es el de un hombre que, habiendo ganado más de mil reales en una casa de juego,
no le quiere dar (como toca) una parte de ese dinero a uno de los principales (que es quien
se queja con Sancho). Sancho sentencia que solo habrá de jugarse en casas de principales
y no de oficiales (de gente menos importante).
El caso2 es el de un mozo que venía corriendo y lo cogieron sospechando que era
delincuente. Sancho le dice que le hará dormir en la cárcel pero el mozo, tras demostrarle
con lógica que no podría ser forzado a dormir en la cárcel, es dejado libre.
El caso3 es el de una moza vestida de hombre que, con ayuda de su hermano ―vestido de
mujer pues habían cambiado de ropas para lograr sus propósitos―, se fuga de casa de su

padre para ver el mundo (ya que el padre la tenía encerrada). Sancho decide hacer que
vuelvan a casa (para lo cual los acompaña) y, de paso, se propone hacer casar a Sanchica
con el hermano de la moza en tanto que su maestresala se queda prendado de la moza (y se
propone ir a pedirla en matrimonio).

Capt.LI/PtII:



Sancho pasa hambre en el desayuno porque el Dr. Pedro Recio le hace creer que los
manjares pocos y deliciosos avivan el ingenio (lo cual sirve para bien gobernar).
Aparece un forastero con el problema lógico del hombre que cruza el puente de un río y
Sancho, teniendo en cuenta el consejo de su amo según el cual debe optarse por la
misericordia cuando la justicia esté en duda, dice que lo mejor es que le dejen pasar
libremente el puente.
Le llega a Sancho una carta de don Quijote en la cual le da consejos y le cuenta ciertas
cosas.
Sancho le responde la carta a don Quijote y, entre otras cosas, le cuenta lo de Pedro Recio
y le dice que, en lugar de estar pasándola bien como pensaba, está casi que haciendo
penitencia en el gobierno.
Se juntan los burladores de Sancho para ver cómo le pueden sacar del gobierno.
Sancho hace algunas ordenanzas sabias y buenas (que luego de su partida habrán de
guardarse por su sabiduría) como: moderar el precio del calzado, castigar a los que hagan
cantares lascivos, crear un alguacil que examine si los pobres eran pobres, etc.

Capt.LIII/PtII:



Viene, mientras Sancho dormía (en la séptima noche de su gobierno), la falsa invasión
planeada por el Duque y los burladores de Sancho
Sancho, sorprendido, no sabe que hacer: es pisoteado, no puede ni moverse en la armadura,
tiene miedo, etc.
Triunfan de la falsa invasión
A pesar del triunfo Sancho, como consecuencia del shock que le provoca la falsa invasión,
reflexiona y, cabizbajo, decide abandonar el gobierno de Barataria con el pretexto de que
estaba mejor en su antigua libertad y que cada uno está mejor en el oficio para el que fue
nacido.

4-INTERPRETACIÓN DEL GOBIERNO DE SANCHO O SEMÁNTICA IDEOLÓGICOPOLÍTICA SUBYACENTE AL GOBIERNO DE SANCHO:
Para empezar, habría que decir que el gobierno de Sancho Panza, en tanto que macro-suceso
desarrollado por la ficción novelística a lo largo de diversos capítulos es, en esencia, un hecho
político; y, por ende, su interpretación deberá de girar en torno a la búsqueda de las significaciones
y sentidos que desarrolla en tanto hecho político. Ahora bien, ocurre que muchos autores han

teorizado a cerca de éste hecho político que constituye el gobierno de Sancho; no obstante, de entre
todos ellos, solo revisaré los planteamientos de los dos que, de entre los que he revisado, me han
parecido más completos y certeros. A saber:
1-Luis R. Corteguera: “Sancho Panza quiere una ínsula: Cervantes y la política de los
labradores gobernantes”
Según Corteguera “nadie podía imaginarse a Sancho de gobernador. Era una idea absurda, cuya
clara intención es hacer reír y, como tal, serviría de inspiración para la burla llevada a cabo en
la segunda parte de la novela, cuando el Duque y la Duquesa nombran al escudero gobernador
de la Ínsula Barataria”. Así, tomando eso como punto de partida, Corteguera recurra al
planteamiento de Mikhail Bajtín según el cual, durante el Renacimiento, la risa tenía un sentido
hondamente filosófico y constituía una forma esencial e interior de la verdad. Ahora bien, tras eso,
el autor nos recuerda que existen distintas interpretaciones en torno a esa ‹‹verdad interior›› que
subyace al éxito de Sancho como gobernador:

José Antonio Maravall: la fuerza de voluntad puede transformar la realidad: Sancho se
convierte en gobernador porque así lo quiso. Así mismo, el gobierno de Sancho revela el ideal de
un gobierno racional («la utopía de la razón en estado natural») basado en el sentido común y en
la sabiduría natural del labrador
• Augustín Redondo: hay, tras una carnavalesca inversión del orden social y político, una feroz
crítica contra los nobles y los malos ministros de justicia; frente a los cuales, como puede verse, el
Gobernador Sancho representa el ideal del buen juez y gobernante cristiano.
• José Nieto: existe la defensa radical de una utopía democrática basada en la abolición de los
títulos de nobleza y en la separación iglesia/estado
Por ello (por la naturaleza de todas esas interpretaciones de dicha ‹‹verdad interior››) Corteguera
nos dice que: ‹‹Cervantes se sirvió del disparatado deseo de Sancho de gobernar tanto para
criticar una razón de estado amoral como para subrayar las cualidades éticas de los buenos
gobernantes. Por un lado, al ridiculizar la ambición de Sancho, Cervantes satiriza la búsqueda
de honor y de poder, no tan sólo por parte de labradores ignorantes, sino también por aquéllos
que aspiraban a cargos de verdadera autoridad. Como veremos, en varias de sus obras, Cervantes
comparte los prejuicios de su época cuando se burla de labradores ignorantes con ansias de
mandar, mientras que, al mismo tiempo, reconoce que de vez en cuando algunos de ellos podrían
revelarse como gobernantes justos y sabios…[…]…Por otro lado, reírse del sueño de Sancho de
gobernar una isla le permite a Cervantes ofrecernos una lección seria sobre las cualidades éticas
que debían poseer los gobernantes››
Ahora bien, otro asunto importante en las ideas de Cerguera es aquel en el cual nos dice
que, la aspiración a gobernante del labrador Sancho, era contraria a la opinión dominante de la
Edad Moderna según la cual la gente común era políticamente inepta y particularmente, en el caso
de los labradores, eran tres las descalificaciones de peso que los excluían de la mayoría de cargos
políticos:

Origen humilde: los labradores nacieron para trabajar y no para mandar. A lo más podían
aspirar a regidores y alcaldes de pueblo exceptuando el caso de que una autoridad real les confiriera
títulos de nobleza y la consiguiente posibilidad de acceder a cargos mayores.

Poca o nula formación: desde la época de Isabel y Fernando la creciente burocracia real
buscaba letrados educados en la universidad, con conocimientos de latín y Derecho.
• Apariencia física y modales: los labradores estaban asociados al aspecto tosco y a la vulgaridad,
tanto era así que, en la comedia, el poner discursos altisonantes en boca de lacayos (y por tanto

más aún de labradores…) representaba un atentado contra la verosimilitud; a menos que, como
hizo Lope con sus labradores ricos Peribáñez o Juan Labrador, se creen excepciones tipológicas.

Por último (dentro de lo que he elegido exponer del autor), Cerguera nos dice que Sancho, al igual
que los arbitristas[15], sostuvo un gobierno de carácter reformista; pero que, a diferencia de los
arbitristas que solían introducir las reformas por su vanidad o propio interés, Sancho introdujo sus
reformas para hacer de Barataria un lugar mejor y, tal fue la sabiduría de sus reformas, que incluso
tras su partida los habitantes de Barataria las mantuvieron bajo el nombre de «las constituciones
del gran gobernador Sancho Panza» pues, como bien se ve, fueron estas su mayor legado.

2- Daniel Clemente Del Percio: “Sancho Panza, o el restaurador paródico”
Según Del Percio, el gobierno de Sancho es de carácter paródico en tanto que Sancho es víctima
de una farsa que parte del hecho de que “un hombre como él, inculto y limitado, villano, pueda
ascender en la escala social”. Así, a partir de aquello Del Percio nos dice que para dicha parodia
existen dos perspectivas opuestas:

Bajtín: En Bajtín la parodia es una inversión o una revolución en la lógica del poder. Así
tenemos que, en el caso del gobierno de Sancho, dicha inversión se da en tanto que existe
una especie de fiesta (carnaval) que, mientras dura, permite que un villano sea rey y que el
pueblo sea feliz con él; aunque, como en toda fiesta, existe un fin que en este caso estaría
marcado por la finalización del gobierno de Sancho a partir de la broma final (la invasión
a la ínsula) de los duques. De este modo el gobierno de Sancho vendría a representar una
situación anómala que rompe con el paradigma establecido del poder y, por lo mismo, nos
muestra que el pueblo (a través de un gobernador salido de sus entrañas) puede ser
autosuficiente sin necesidad alguna de la aristocracia. En resumidas cuentas, en esta
perspectiva “la ínsula de Barataria pasaría a ser, de la mano del gobierno justo, popular
y cristiano de Sancho, una especie de Utopía, que en sí misma conlleva la promesa de otro
futuro posible”

Focault: Para Del Percio ésta es la perspectiva acertada. Concretando, en esta óptica la
transgresión y la inversión no serían oposiciones con respecto a la ley y el orden
establecidos sino más bien “formas de patentizar y fundamentar dicho orden”; de allí que,
en Focault, dicha transgresión adopte la forma de una mera catarsis popular. Vemos así,
aplicando la óptica de Focault, que en el gobierno de Sancho hay una especie de gran puesta
en escena de la que participan sus funcionarios y gran parte de sus súbditos. Sancho es pues
el objeto de una parodia y está en medio de un teatro y no de una fiesta (como en Bajtín).
Por ello no hay un corte en el paradigma del poder ya que el auténtico gobernador “deja de
ser gobernador por unos días sólo para convertirse en guionista y director de actores”.
En resumidas cuentas: ‹‹el hombre villano que representa los valores de la ética y del
sentido común cristianos, el hombre que sabe gobernar porque sabe qué necesita el pueblo
por formar parte de él, queda expuesto sólo como una broma, como algo que no ocurrirá
nunca››. De allí que el mismo Sancho termine diciendo: ‹‹Bien se está San Pedro en Roma;
quiero decir que bien se está cada uno usando el oficio para que fue nacido. Mejor me está
a mí una hoz en la mano que un cetro de gobernador››

Finalmente y para terminar, a partir de comparar dichas perspectivas Del Percio concluye: ‹‹En
Sancho jamás estuvo el revolucionario, pero sí apareció fugazmente el restaurador, aquel que
regresaría las leyes a su verdadero sentido, aquel que restauraría una Edad de Oro cristiana a
través del saber popular y de la fe y la misericordia. Pero Cervantes, con amargura bien
encubierta de humor (y sin duda por eso mucho más amarga), nos demuestra que esa restauración
es imposible››

5-LA DINÁMICA FANTASIA/REALIDAD: EL TRIUNFO DE LA DESILUSIÓN

5.1-DETERMINISMO SOCIAL:
La renuncia de Sancho al gobierno de Barataria es algo que, a pesar de que tantas veces la novela
defiende la idea de una nobleza basada en la virtud por encima de una nobleza de sangre, nos
confronta al triunfo, en el plano de los hechos de la ficción novelística, del determinismo social
por encima del indeterminismo. Me explicaré.
Recordemos que al inicio Sancho se cree capaz de gobernar; lo cual, sin duda alguna, se
ve en las siguientes palabras del escudero: ‹‹Dijo en esto Sancho Panza a su amo: ―Mire vuestra
merced […] que no se le olvide lo que de la ínsula me tiene prometido; que yo la sabré gobernar,
por grande que sea››, ‹‹Trabaje vuestra merced, señor don Quijote, en darme ese condado tan
prometido de vuestra merced como de mí esperado; que yo le prometo que no me falte a mí
habilidad para gobernarle›› y ‹‹sólo sé que tan presto tuviese yo el condado como sabría regirle
[…]››. Ahora bien, se me podría entonces decir que en realidad Sancho sí gobernó bien pues
resolvió con mucha sabiduría casos como los tres que le presentaron en el juzgado y, además, hizo
pragmáticas que hasta luego de su partida se guardaron. Eso sería definitivamente cierto; no
obstante, creo que sólo bastaría para afirmar que Sancho gobernó bien en términos de ejercer bien
su función; mas, si interpretamos ‘gobernar bien’ en términos de ‘tener lo necesario para
mantenerse en el cargo’, veremos que Sancho, justamente a causa de la cobardía[16] que don
Quijote tanto le adjudicaba (“Naturalmente eres cobarde, Sancho”), sale del gobierno y termina
pensando que cada cual está mejor en el oficio para el que fue nacido: ‹‹Abrid camino, señores
míos, y dejadme volver a mi antigua libertad: dejadme que vaya a buscar la vida pasada, para
que me resucite de esta muerte presente. Yo no nací para ser gobernador, ni para defender ínsulas
ni ciudades de los enemigos que quisieren acometerlas. Mejor se me entiende a mí de arar y cavar,
podar y ensarmentar las viñas, que de dar leyes ni de defender provincias ni reinos. Bien se está
San Pedro en Roma: quiero decir que bien se está cada uno usando el oficio para el que fue
nacido››. De ese modo, vemos como Sancho, tras renunciar al gobierno, plantea un determinismo
social y, en tanto que es así, hay un triunfo del determinismo social en la ideología del personaje
pues, como vimos, anteriormente Sancho se creía capaz de gobernar a pesar de su origen humilde
y, por ende, no sostenía el determinismo que sostiene al terminar desistiendo del gobierno de
Barataria. Por otra parte, el determinismo social no solo triunfa a nivel de la ideología del personaje
sino a nivel de los hechos de la ficción. ¿Por qué?: simplemente porque es la cobardía lo que hace
que Sancho fracase en el gobierno de Barataria y, si recordamos, en la época en que se escribió El
Quijote la cobardía era vista como un defecto propio de los villanos (Sancho era un villano, por
eso don Quijote le decía “Naturalmente eres cobarde, Sancho”): ergo, tenemos que Sancho

fracasa en el gobierno por ser villano ya que, como antes mostré, su cobardía sería un producto de
su villanía o, en otras palabras, de su origen social…
5.2-DE LA INGENUIDAD DE LA IGNORANCIA A LA AMARGURA DE LA
EXPERIENCIA:
Por otra parte, no solo vemos que Sancho adopta una postura de determinismo social sino que
también se da cuenta de que la vida de gobernador no es placentera y cómoda como él se la había
venido imaginando. Así pues, antes de adoptar el gobierno lo vemos decir cosas como las
siguientes: ‹‹[..] yo he oído decir que hay hombres en el mundo que toman en arrendamiento los
estados de sus señores, y les dan un tanto cada año, y ellos tienen cuidado del gobierno, y el señor
se está a pierna tendida, gozando de la renta que le dan, sin curarse de otra cosa; y así haré yo,
y no repararé en tanto más cuanto, sino que luego me desistiré de todo, y me gozaré mi renta como
un duque, y allá se lo hayan››, ‹‹[…] tan rey sería yo de mi estado como cada uno del suyo; y
siéndolo, haría lo que quisiese; y haciendo lo que quisiese, haría mi gusto; y haciendo mi gusto,
estaría contento; y en estando uno contento no tiene más que desear, y no teniendo más que desear,
acabóse, y el estado venga […] ›› y, ya en la carta a Teresa, ‹‹[..] me partiré al gobierno, adonde
voy con grandísimo deseo de hacer dineros, porque me han dicho que todos los gobernadores
nuevos van con este mesmo deseo […] Teresa mía; que en salvo está el que repica, y todo saldrá
bien en la colada; sino que me dicen que si una vez le pruebo, que me tengo de comer las manos
tras él››. Luego, ya en el gobierno, vemos que ha cambiado un poco de parecer cuando en la carta
a su amo dice cosas como: ‹‹La ocupación de mis negocios es tan grande, que no tengo lugar para
rascarme la cabeza ni aún para cortarme las uñas […] pues cuando pensé venir a este gobierno
a comer caliente y a beber frío y a recrear el cuerpo entre sábanas de Holanda, sobre colchones
de pluma, he venido a hacer penitencia, como si fuera ermitaño; y como no lo hago de mi voluntad,
pienso que al cabo me ha de llevar el diablo››. Y, finalmente, al fracasar en su gobierno dice cosas
como las siguientes: ‹‹ […] dichosas eran mis horas, mis días y mis años; pero después que os
dejé, y me subí sobre las torres de la ambición y de la soberbia, se me han entrado por el alma
dentro mil miserias, mil trabajos y cuatro mil desasosiegos››, ‹‹ […] más quiero hartarme de
gazpachos que estar sujeto a la miseria de un médico impertinente que me mate de hambre; y más
quiero recostarme a la sombra de una encina en el verano, y arroparme con un zamarro de dos
pelos en el invierno, en mi libertad, que recostarme con la sujeción del gobierno entre sábanas de
Holanda y vestirme de martas cebollinas››

6-EPÍLOGO: APARICIONES DEL TEMA DEL GOBIERNO DE SANCHO LUEGO DE
TERMINADO EL GOBIERNO DE SANCHO:
Luego de que el fin del gobierno de Sancho se desarrolla en el capítulo LIII, el tema del gobierno
de Sancho se topa, aunque sea de manera breve, en los siguientes capítulos:

Capítulo LIV: Aquí se nos dice que Sancho “venía caminando sobre el rucio a buscar a su
amo, cuya compañía le agradaba más que ser gobernador de todas las ínsulas del mundo”
y luego, en la conversación entre Sancho y Ricote, se pueden resaltar algunas partes. En el
caso de Sancho lo siguiente: ‹‹ […] no soy nada codicioso; que, a serlo, un oficio dejé yo
esta mañana de las manos, donde pudiera hacer las paredes de mi casa de oro, y comer
antes de seis meses en platos de plata››, ‹‹ayer estuve gobernando a mi placer, como un

sagitario; pero, con todo eso, la he dejado, por parecerme oficio peligroso el de los
gobernadores››; y, finalmente, lo que le responde a Ricote en cuanto a qué ha ganado en
el gobierno: ‹‹He ganado el haber conocido que no soy bueno para gobernar, si no es un
hato de ganado, y que las riquezas que se ganan en los tales gobiernos son a costa de
perder el descanso y el sueño, y aún el sustento; porque en las ínsulas deben de comer
poco los gobernadores, especialmente si tienen médicos que miren por su salud››. Por su
parte, en el caso de Ricote solo se halla la revelación de que las ínsulas no están en tierra
firme; revelación que, evidentemente, tiene un carácter cómico en tanto que revela la
superlativa ignorancia de Sancho. Cito: ‹‹Calla, Sancho; que las ínsulas están allá dentro
de la mar, que no hay ínsulas en la tierra firme››
Capítulo LV: En este capítulo don Quijote saca a Sancho de un hoyo y así se da cuenta de
que ha perdido el gobierno y, por otro lado, es éste el capítulo en que Sancho da cuentas al
Duque sobre el gobierno que deja atrás. De lo primero ―es decir de los diálogos originados
cuando don Quijote ve a Sancho en el hoyo y un estudiante pasa y también lo ve a Sancho―
citaré lo siguiente:

Sancho: ‹‹¿Quién puede estar aquí […] sino el asenderado Sancho Panza, gobernador, por sus
pecados y por su mala andanza, de la ínsula Barataria, escudero que fue del famoso caballero
don Quijote de la Mancha?›› y ‹‹Ocho días o diez ha [..] que entré a gobernar, en los cuales no
me vi harto de pan siguiera una hora […] ni he tenido lugar de hacer cohechos, ni de cobrar
derechos; y siendo esto así, como lo es, no merecía, yo, a mi parecer, salir de esta manera››
Don Quijote: ‹‹Si el gobernador sale rico de su gobierno, dicen dél que ha sido un ladrón; y si
sale pobre, que ha sido un parapoco y un mentecato››
Ahora, en cuanto a las palabras que Sancho dedica al Duque en su rendición de cuentas,
citaré lo siguiente como lo más relevante: ‹‹en este tiempo yo he tanteado las cargas que trae
consigo, y las obligaciones, el gobernar, y he hallado por mi cuenta que no las podrán llevar mis
hombros, ni son peso de mis costillas, ni flechas de mi aljaba; y así, antes que diese conmigo al
través del gobierno, he querido yo dar con el gobernó al través››

Capítulo LXII: Aquí las menciones al tema del gobierno son breves y tienen lugar en el
contexto del alojamiento de don Quijote y Sancho en casa de Don Antonio Moreno. La
primera tiene lugar en unas palabras que don Quijote dirige a don Antonio: ‹‹en el tiempo
que fue gobernador aprendió a comer a lo melindroso: tanto, que comía con tenedor las
uvas, y aún los granos de la granada››. La segunda es la respuesta del propio Sancho a la
duda de don Antonio de si él (Sancho) ha sido gobernador: ‹‹Sí, y de una ínsula llamada
la Barataria. Diez días la goberné a pedir de boca; en ellos perdí el sosiego, y aprendí a
despreciar todos los gobiernos del mundo››. La última es la respuesta de la supuesta cabeza
encantada a la pregunta de Sancho de si tendrá otro gobierno: ‹‹Gobernarás en tu casa; y
si vuelves a ella, verás a tu mujer y a tus hijos; y dejando de servir, dejarás de ser
escudero››
Capítulo LXVI: Aquí se nos muestra cómo, después de haber perdido el gobierno, Sancho
aún posee esa habilidad de juez sabio que, gracias al gobierno de Barataria, se dio cuenta
de que tenía. Así, cuando se le acerca un labrador con el caso de un vecino gordo que,
pesando once arrobas, desafía a una carrera a otro vecino que no pesa más de cinco, Sancho
da la sabia sentencia de que el gordo debe igualar su peso al de su contrario. Ahora bien,
antes de dar esa sentencia dice: ‹‹ […] ha pocos días que salí de ser gobernador y juez,

como todo el mundo sabe, toca averiguar estas dudas y dar parecer en todo pleito››. Por
otra parte y para acabar, citaré las palabras del labrador tras oír la sentencia de Sancho; las
cuales, como se verá, confirman la sabiduría del ex gobernador: ‹‹ ¡[…] este señor ha
hablado como un bendito y sentenciado como un canónigo!››
Capítulo LXXIV: La última mención ―dentro de toda la novela de El Quijote (primera y
segunda parte) ― al tema del gobierno de Sancho tiene lugar en el último capítulo de la
novela. Ocurre, dicha mención, cuando ya Alonso Quijano ha dejado de creer que es don
Quijote y, sabiendo que va a morir, dice entre otras cosas: ‹‹Item, es mi voluntad que de
ciertos dineros que Sancho Panza, a quien en mi locura hice mi escudero, tiene, que porque
ha habido entre él y mí ciertas cuentas, y darles y tomares, quiero que no se le haga cargo
dellos, ni se le pida cuenta alguna, sino que si sobrare alguno después de haberse pagado
de lo que le debo, el restante sea suyo, que será bien poco, y buen provecho le haga; y si
como estando yo loco fui parte para darle el gobierno de la ínsula pudiera agora, estando
cuerdo, darle el de un reino, se le diera, porque la sencillez de su condición y fidelidad de
su trato lo merece››

7-FUENTES:
1) Sancho Panza quiere una ínsula: Cervantes y la política de los labradores gobernantes (Luis
R. Corteguera)
2) Sancho Panza, o el restaurador paródico (Daniel Clemente Del Percio)
3) Don Quijote de la Mancha I y Don Quijote de la Mancha II

[1] ‹‹Has

de saber, amigo Sancho Panza, que fue costumbre muy usada de los caballeros
andantes antiguos hacer gobernadores a sus escuderos de las ínsulas o reinos que
ganaban, y yo tengo determinado de que por mí no falte tan agradecida usanza››
[2] ‹‹yo me siento con fuerzas de saberla gobernar››, Sancho
[3] Micomicona era hija del rey Tinacrio el Sabidor y de la reina Jaramilla. El rey predijo
que el gigante Pandafilando le pediría matrimonio a la princesa Micomicona, pero como
esta no se quería casarse con el gigante partió a buscar a un caballero que la salvase del
gigante y que posteriormente se casase con ella.
[4] ‹‹Así noramala alcanzaré yo el condado que espero, si vuestra merced se anda a pedir
cotufas en el golfo. Cásese, cásese […] y en siendo rey, hágame marqués o adelantando,
y luego, siquiera se lo lleve el diablo todo››, le dice, entre otras cosas, Sancho a don
Quijote.
[5] Esta vez vemos como el cura y el barbero, con ayuda de Don Fernando, Don Luis,
los cuadrilleros y los camaradas de Don Fernando, se tapan la cara con máscaras y
entran en la habitación de Don Quijote diciéndole, con voz fantasmal, que para cumplir
la misión de la princesa Micomicona debe introducirse en una jaula.

[6]

Sabido es que dicho escudero era el vecino Tomé Celial y que El Caballero del
Bosque era El Bachiller.
[7] Esto nos remite a una sabiduría bíblica pues es un postulado salomónico
[8] Esto, por su parte, nos remite a Sócrates pues fue él quien, en Occidente, sembró la
idea del autoconocimiento como esencial para la sabiduría
[9] Este, al igual que otros consejos, muestran que don Quijote postulaba la objetividad
como esencial para la buena administración de la justicia y, por tanto, para el buen
gobierno.
[10] Ésta es una actitud en esencia cristiana: aquí vemos que la sabiduría de don Quijote
tiene tanto influencia bíblica del Antiguo Testamento (por lo del temor a Dios) como
del Nuevo Testamento (pues la esencia de la misericordia como perdón está en esencia
ligada a Jesús)
[11] Aquí se ve, al igual que en lo del equilibrio en el beber y la moderación en el sueño,
una influencia de Aristóteles en la sabiduría de don Quijote pues, como sabemos,
Aristóteles fue el que desarrollo la moral del justo medio (para él la virtud siempre era
un medio entre dos extremos).
[12] Ésta actitud es sin duda lo más hermoso en la ideología de don Quijote y remite, si
nos fijamos, a eso de que “Dulcinea es hija de sus obras”. Así, vemos que la nobleza
que realmente vale e importa para don Quijote es la nobleza que nace de la virtud.
[13] Esto remite a la actitud del “no basta con ser sino que hay, además, que parecer”
subyacente a la actitud romana expresada en la máxima de: ‹‹la mujer del César no solo
debe ser honesta sino parecerlo››. Y, si recordamos que don Quijote dice de sí mismo
“éste tu Catón que quiere aconsejarte”, entonces podemos pensar que, aparte de las
influencias antes mencionadas, hay también algo de los clásicos romanos en la sabiduría
de don Quijote.
[14] Para tener una noción más completa de cada hecho enumerado ―ya que no es
propósito de éste trabajo el contar lo que contaría mucho mejor el propio Cervantes o
alguien
que
lo
resuma―
véase
el
siguiente
link: http://quijotesworld.wordpress.com/2007/08/18/resumen-capitulos-27-a-55/ Ahí
están resumidos todos los capítulos en que se desarrolla el gobierno de Sancho Panza.
[15] Arbitrismo, corriente de literatura política y económica desarrollada en Castilla durante la época de los Austrias, sobre todo en
el siglo XVII. El término 'arbitrista' tuvo entre sus contemporáneos una connotación peyorativa, porque se refería a la persona que
proponía soluciones —'arbitrios'— disparatadas e irrealizables para aliviar los problemas de la Hacienda y los males públicos. Cada
autor apuntaba las causas de la decadencia —'declinación'— para exponer luego las soluciones que consideraban infalibles.
(Microsoft Encarta 2009)
[16]

Digo a causa de la cobardía porque es la falta de fortaleza lo que hace que se canse
de la vida de gobernador (en tanto que vida llena de durezas y cargas) y, una vez
cansado, busque racionalizaciones para, de ese modo, decirse a sí mismo que no nació
para ser gobernador. En otras palabras, digo que si Sancho no fuese cobarde entonces
hubiese tenido fortaleza, no se hubiese cansado de la vida de gobernador y,
consecuentemente, no habría elaborado argumentos según los cuales no nació para ser
gobernador…