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ERNESTO MEJÍA SÁNCHEZ O LA POÉTICA DEL CONJURO.

Por: Víctor Ruiz M.
Poeta y crítico literario, autor del poemario "La vigilia perpetua" (2008), con el que obtuvo
en 2005 el Primer Lugar en el Concurso Nacional Interuniversitario de Poesía "Carlos
Martínez Rivas", convocado por la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. Su
poesía ha sido incluida en las antologías Cruce de poesía, Salvador-Nicaragua (2006),
Novísimos, poetas nicaragüenses del tercer milenio (2006) y Poetas, pequeños Dioses
(Leteo, 2006). Ha sido profesor de literatura en la UNAN-Managua, y brindado talleres de
creación poética. Es licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas.

Resumen
La obra poética de Ernesto Mejía Sánchez se estructura en torno a un eje temático
fundamental: la poesía como conjuro. A este tema se le añadirán otros como la soledad, el
amor, la memoria, el poema, la belleza, la pureza. Pero éstos no son más que motivos
utilizados por el poeta para construir el conjuro, el poema como hechizo, magia o ritual.
Puede identificarse perfectamente en el compendio poético de Mejía Sánchez al menos tres
formas de concebir el conjuro: a). el conjuro verbal, es decir, el poema como conjuro del
poema mismo; b). el poema-conjuro como detonante de acontecimientos futuros; y c). el
poema como conjuro evocador, como ejercicio adánico de nombrar y bautizar las
palabras.
El poema como conjuro verbal.
El poeta y crítico nicaragüense, Ezequiel D`León Masís, en un lúcido y penetrante ensayo
sobre la poesía de Ernesto Mejía Sánchez, nos dice que “el poemario Ensalmos y conjuros
responde a un concepto ritual de la escritura donde el lenguaje es la herramienta
taumatúrgica del poeta” (D`León Masís, 2005: 93). Y en efecto, todo Ensalmos y conjuros
(1947) responde al acto de conjurar la presencia del poema. La creación del poema, su
medida y el espacio que ocupa será el resultado de la enunciación poética:
I
Ensayé la palabra, su medida, 1
el espacio que ocupa. La tomé
de los labios, la puse con cuidado

de hechizo verbal. Los verbos ensayé. Que no se escape. y el objeto evocado es el poema: “cuenta hasta dos (lo más difícil)… /Ábrela ahora: una /estrella en tu mano” ese número dos. Ya Mikel Dufrenne nos recordaba que “los poetas se empeñan en conjurar la presencia misma del objeto” (D`León Masis. v.1. 2005: 93). 2 y v. nacía entre la sombra. de magia. y el último verso es la conclusión. Claramente vemos que la estructura del poema es lo que Luján Atienza denomina explicativo-conclusivo: “el poema desarrolla una situación. no formaba su cuerpo con lo oscuro. horadando la sombra. cuenta. Y alguien. ¡Empuña! Cuenta hasta dos (lo más difícil). Yo contaba unos números. como niño vacío. los versos 4. Yo 10 seguía contando. enunciado o conjurado es el poema. etc. Así el conjuro tiene lugar en el texto mismo. Alguien. lo evocado. (Ensalmos y Conjuros: 1947) En este primer poema podemos ver cómo el tema del conjuro va tomando forma a través de la prestidigitación que el yo lírico hace con la palabra (v. sino que 5 de aire limpio. 3). de mandato. el elemento principal se nos presenta en el primer verso “ensayé la palabra”.en tu mano. no es más que la evocación del numeral que lleva por título el siguiente poema del libro.. preparan el rito para que surja la magia. Así. nacía como un ángel de vidrio. Yo contaba unos números. separado. . 2 Yo concluía las noches con un sueño. el hechizo. El tema del conjuro también lo podemos determinar a partir de la estructura del poema. se hacía un hueco vivo. Tomemos como ejemplo los enunciados más significativos: Ensayé la palabra/la tomé de los labios/la puse en tu mano/ ¡Empuña!/Cuenta hasta dos/Ábrela/Una estrella en tu mano/. que no sospechas. la puse. Yo 1 conjuraba a alguien en un sitio secreto. la tomé. los versos 2 y 3 son la explicación de ese primer enunciado. 5 Ábrela ahora: una Estrella en tu mano. explicación. de modo que al final se establece una conclusión o consecuencia derivada de ella” (Luján Atienza. ábrela. conjugados en primera persona. 2000: 74). confieren al enunciado poético ese carácter de ritual. al que hace alusión el texto. ese instante mágico en el que se produce el conjuro. se construía. 5 y 6 presentados a manera de exhortación. serie de elementos. y los verbos empuña.

La noche es el momento en que acontece el rito o el conjuro: “yo concluía las noches con un sueño”. Amorosamente se adhería a mi carne. v. en esa separación de cuatro versos. El acto poético para el yo lírico es análogo al acto de nacimiento y este nacer tiene su momento en la noche: Alguien. Lo nuevo en este texto es esa reiteración del “yo contaba…” presente insistentemente como un operación matemática en los versos impares (v. Entonces asistimos a una doble concepción de noche: como nacimiento y como tiempo en que acontece la escritura del poema. Y para Maurice Blanchot la escritura es “una experiencia específicamente nocturna. la precisión y el rigor. la noche. En el texto claramente podemos identificar un elemento que se repite a manera de frase clave: Yo contaba unos números (v. 1947) Al igual que el poema anterior. 1992: 153). la más exacta. Siguiendo nuevamente a Luján Atienza vemos que este poema presenta una estructura de repetición “podemos entender ésta en dos sentidos: como repetición de elementos del poema (frases. Para Juan Eduardo Cirlot. simiente” (Cirlot.Se acercaba a mis labios. Yo seguía contando. Recordemos que nuestro poeta desciende de una poética que busca la perfección. el poema evocando o creando al poema. La más exacta piel. virtualidad. una poética que busca equiparar el acto poético con el acto numérico. yo coloqué a este ángel en un sitio secreto. v.15) . 2006: 332). Repetía. Nos encontramos igualmente frente a un yo lírico en primera persona y frente a la misma prestidigitación de las palabras. Y como cada noche nacía con forma diferente. horadando la sombra. 11. 15. v. experiencia de la noche” (Blanchot. v. me envolvía. para no equivocarme.7) y ésta que es una variante de la anterior: Yo seguía contando (v. 19) difícil no fijarnos en esa simetría. en éste también está presente el tema del conjuro verbal. Contar y nombrar para el yo lírico tienen el mismo valor: enunciar una fórmula mágica. como niño vacío”.11-v. al igual que el agua. 200: 84). Evidentemente ese alguien es el poema conjurado en un sitio secreto.3.3-v. estribillos) y como paralelismo” (Luján Atienza. 7. “tiene un significado de fertilidad. y le puse un número. 15 ahora con su voz las mismas cifras. el tema del conjuro puede inferirse a través de la estructura del texto. nacía/ como un ángel de vidrio. Así mismo. (Ensalmos y conjuros.

2003: 140). una palabra o una frase son capaces de producir . al ensayarla. y haciendo de esta declaración la literatura misma” (Barthes. 1985: 93) El poeta al enunciar la palabra precisa.Esta repetición produce en el poema el efecto de estar recitando un hechizo. Sin embargo. En lenguaje de Roland Barthes podríamos estar frente un poema metalingüístico que es “la voluntad heroica de confundir en una misma sustancia escrita la literatura y el pensamiento de la literatura… declarando largamente que se va escribir. y que pronuncie un nombre sin recordar la noche de la sangre. 7) conjugado en tercera persona (alusión a la mujermadre) es el resultado de pronunciar un nombre o una palabra (v. Para el yo lírico el acto de enunciar tiene un poder mágico. hechizo o magia que con sólo el hecho de ser pronunciado tiene el poder de desencadenar acontecimientos futuros. El poema-conjuro como detonante de acontecimientos futuros La otra variante en la que se nos presenta el conjuro en la poesía de Ernesto Mejía Sánchez es la del poema como conjuro. 10 La reiteración del verbo “dice” (v. a manera de exhortación o ruego encarecido. que tu mano inaugure la sombra de sus ojos. v. 4). estará concentrado todo el tema del texto. Un texto que aborda este tema es el numeral “11” de Ensalmos y conjuros (1947): Para saber si el fruto de su vientre ha de ser varón o niña. es como recordar /el futuro”(Mejía Sánchez. por ejemplo: amaranto será varón quien besará a la madre. o: golondrina. Si dice. sugiere a una segunda persona (aparentemente el progenitor del fruto de su vientre) que para saber si el niño será varón o mujer realice una serie de ejercicios mágicos. 5 El tema del conjuro se nos presenta ya desde ese primer verso en que el sujeto lírico. En la reiteración del acto de contar. un conjuro. 6. Barthes se refiere al acto de escritura como discurso del poema mismo. sino el acto de enunciar una palabra mágica que tiene el poder de conjurar un poema. propios de los rezos y las letanías. de poner número al poema. medirla y pronunciarla está creando o anticipando el futuro. Entre esos ejercicios que ella “pronuncie un nombre” una palabra: Si ella dice: rueca. El mismo Mejía Sánchez en un texto paradigmático: Vita Arsque Poética decía que “Escribir/ un poema. y en el poema de Ernesto Mejía Sánchez no es la escritura. será mujer quien alegre tu casa.

ya Walter Muschg en su imprescindible Historia trágica de la literatura (1965) nos recordaba que “En los tiempos primitivos.aquello mismo que enuncian. enfurecido por la violación de su hermana decide tomar la justicia con sus manos y da muerte a Amnón: él trabó de ella. Absalón. él hablará por ella. sino “la deliciosa hermana”. reconstruye de forma particular y poética la historia de la violación perpetrada por Amnón a su hermana Thamar. imponía su voluntad a la creación con más seguridad aún. “la que tenía el mundo en los labios”. claramente vemos que el poder de la palabra radica en su capacidad de predecir. pero la pasión lo ciega y lo hace cometer el pecado. 10 no te apenes. A diferencia del relato bíblico. porque había forzado a Thamar su hermana… Y había Absalom dado orden á sus criados. entonces matadle. que yo os lo he mandado… (2 Samuel 13) En La carne contigua Mejía Sánchez nos relata la historia de un amor incestuoso: Amnón y Thamar. será La carne contigua (1948) el poema en el que Mejía Sánchez reflejará de forma más que evidente esta concepción de la poesía-conjuro como detonante de acontecimientos futuros. las palabras aún eran signos mágicos… Quién conocía el nombre de una cosa era dueño de la cosa misma… Si añadía a este acto un encantamiento verbal. no me hagas fuerza. hermana mía acuéstate conmigo… Ella entonces le respondió: No. víctimas de la pasión y la voluptuosidad. No hagas tal desacierto… Mas él no la quiso oir. bien que Absalom aborrecía a Amnón. que nacerá un poeta. Luego. y echóse con ella… Y quedóse Thamar desconsolada en casa de Absalom su hermano… Mas Absalom no habló con Amnón ni malo ni bueno. de recordar el futuro. mirad cuando el corazón de Amnón estará alegre del vino. antes pudiendo más que ella la forzó. Con todo. Incluso el acto del silencio que es también un acto verbal eludido tiene ese poder de crear y predecir aquello que enuncia: Si queda muda. hermano mío. 1965: 25) En este poema vemos como el acto de enunciar es por sí un acto de magia: “Si ella dice: rueca. hermano de ambos. y en diciéndoos yo: Herid á Amnón. escrito en versículos y dividido en tres apartados. o: golondrina/ será mujer…/Si dice… Amaranto/será varón”. la . Este texto. En la Biblia Amnón obliga a Thamar a acostarse con él. diciéndole: Ven. no será el sujeto pasivo y plano de la Biblia. ella lo disuade. diciendo: Ahora bien. y no temáis. Thamar. porque no se ha de hacer así con Israel. En este texto Mejía Sánchez configura un personaje que es dueño absoluto de sus placeres. Es importante recalcar que esta concepción de la poesía como conjuro se remonta a las primeras edades del hombre. éste nos presentará a dos seres profundamente enamorados.” (Muschg.

29) Walter Muschg nos vuelve a recordar “que las palabras son signos mágicos. ya estaban vaticinando la tragedia: .“deliciosa hermana Thamar” con sólo pronunciar el nombre del objeto de su deseo ya lo tiene: Ella hubiera querido una gran extensión. pág. Dijo que. Pero aun así el tema religioso aparece no sólo como ejercicio intertextual. de Federico García Lorca… (Arellano. el amante de “rosas rojas encendidas”. El reino de este mundo todo. sino también como una visión de la enunciación de la palabra como acto taumatúrgico. Este enunciado dicho “como la cosa más natural del mundo” llevaba en sí la esencia del objeto oscuro de deseo de Amnón. (El mismo reino que yo decía estaba hecho para su boca. 1965: 35). por más que esté cubierta con espesa y blanca túnica de lana. 1974: 6) Sin embargo. pág. de Tirso de Molina y Romance de Thamar y Amnón. ella está siempre desnuda. (Recolección a mediodía.) Me daba la impresión de que ya lo tenía en los labios con sólo pronunciarlo. pág. en quien sus ideales estarían en pugna con sus palabras: Una vez mi padre dijo que Amnón era muy joven. retrato de las cosas en las que vive la esencia de ellas” (Muschg. Con sólo el acto de nombrarlas esas palabras ya estaban sellando su destino. 31) De igual modo Amnón. para que sus palabras no estuvieran en pugna con sus apetitos. No es capricho del poeta empezar su texto con ese blasfemo y terrible endecasílabo con el que al mismo tiempo que lectores nos hace expectantes y cómplices de su espíritu perverso: “Mi hermana. sino el amante paciente y tierno. de largos pliegues amplios. está desnuda”. (Las cursivas son nuestras). como fundación y creación. 31). (Recolección a mediodía. cuando nos dice que: La carne contigua. Es por eso que coincidimos con Jorge Eduardo Arellano. la desacralización que Mejía Sánchez hace de la historia bíblica en La carne contigua no será más que un pretexto para poner en práctica su concepción poética. no será el violento y caprichoso personaje del antiguo testamento. de Lope de Vega y La venganza de Thamar. poema extenso cortado en versículos de fuerza aún intensa y hermosura desgarrante que se refleja en un lenguaje vivo y autónomo… El poeta nicaragüense interpreta la historia bíblica de una manera tal que supera a sus precedentes remotos y cercanos: las obras teatrales Pastores de Belén. dijo Amnón. (Recolección al medio día.

Siguiendo nuevamente a Luján Atienza. que casi nunca habla. y su cabeza… . La isotopía de la enunciación está presente desde las primeras líneas del texto: “Mi hermana. El maligno las martilló sobre su corazón y su cabeza: una blanca luna de carne se paseaba en sus ojos. ya no estaba del todo bien”. más lo que no debía ver. como anteriormente dijimos. se atrevió. en este caso. 32) Igualmente Thamar cuando pronuncia las palabras oscuras. pues será la causa para que una serie de acontecimientos se desencadenen con sólo el acto de enunciarlo. con palabras oscuras. Y eso. Ø Lo que Thamar decía (las palabras oscuras)… se lo estaba revelando la carne. Este inicio al texto. (Recolección al mediodía. en la discusión con Amnón “ya estaba viendo lo que no estaba viendo. pues. veía lo que veía que no veía. de la determinación de una línea isotópica” (Luján Atienza. Ø … sus palabras (Mi hermana está desnuda) ya lo estaban quemando… El Maligno las martilló sobre su corazón. a objetar a Amnón. ritual y magia. sus palabras ya lo estaban quemando. La isotopía “designa la redundancia de significados que aparecen en un texto y que a la vez que orientan su sentido hacen posible su lectura como discurso homogéneo… El tema resultaría. Eje temático que se inscribe en la poética mejíasancheana: el poema como conjuro. para determinar el tema de este poema utilizaremos el concepto de isotopía textual. Las líneas isotópicas que aquí señalaremos son las siguientes: la enunciación. no es gratuito. son unidades de sentido que vertebran el texto artístico. dijo Amnón. en pocas palabras. el poema La carne contigua (1948). está desnuda”. el conjuro y el pecado. Un motivo importante para esta isotopía será la palabra: Ø Comienzo con estas palabras… mi hermana está desnuda… Se han grabado fuertemente en mi alma. no podía dormir. que le revelaba la carne. pág. Toda la primera parte de La carne contigua estará atravesada por la línea isotópica de la enunciación.Pero en la noche. esto es. Cada uno de estos elementos nos permitirá determinar el eje temático de nuestro texto. Ø Amnón pronunció estas palabras… las dijo como la cosa más natural del mundo… Ø Es posible que quiera decir algo más con estas palabras… Ø Thamar. 2000:46) Las isotopías.

1994: 95). nacida en casa o nacida fuera. en toda esa primera parte de nuestro texto el acto de nombrar y enunciar las palabras es recurrente. porque ya enunciadas adquieren corporeidad. porque Amnón es el innominado. Traten de no recordar mi nombre” (Recolección al mediodía. Asociado a la isotopía de la enunciación tenemos también el motivo de lo innominado. Algunas palabras sólo pueden ser pensadas. la palabra crea el objeto de su deseo. pág. 35). materialidad. Entonces recordar y enunciar la palabra adquieren connotaciones mágicas. . suficientemente escarmentada. cuyo nombre no podemos mentar! (Recolección al mediodía. y su madre también se pone en evidencia el poder demoníaco que pueden tener las palabras: Madre mía. Fueron palabras claras. La primera alusión a este subtema aparecerá en la partida de Amnón: “Toma esta moneda de plata. La palabra es un ente mágico capaz de producir aquello que nombra. trasladará su fe a los poderes sugestivos de la palabra. deja que el que le sigue cubra su falta ahora. de ahí el temor por nombrar a Amnón: Ausencia más dura sin su nombre. nos recuerda Wittgenstein.Como vemos. profundamente marcada por el escepticismo y la negación de dios. El motivo de la palabra como sujeto principal de la isotopía de la enunciación juega un papel importante en el poema. nuestra voz narrativa. pág. En un diálogo entre Absalón. aquello que no se puede nombrar ni decir por miedo a que las palabras conjuren lo enunciado. como cualquiera. nos ha abandonado. hija de tu padre o hija de tu madre. ¡Amnón. Esta generación. su desnudez no descubrirás. tiñó su rostro en rojo más que encendido y dijo: ¡Maldigo la hora en que mis hijos se encarnaron en mi vientre! ¡Sean borrados los meses que los llevé en mi carne! ¡Leche de los demonios le di con estos pechos! ¿Por qué no los ahogué entre mis piernas en el momento de parirlos? … La desnudez de tu hermana. masculladas y murmuradas en el silencio.36) “Sobre lo que no se puede hablar mejor es callarse”. (Rodriguez. Deja que la niña tenga en Absalón su padre y que Thamar no llore más y no esté sola. si Amnón. pero mi madre. Sólo el primer enunciado con el que abre el poema se repite hasta tres veces en el texto. Recordemos que Mejía Sánchez pertenece a una generación de poetas hispanoamericanos en la que el verbo adquiere carácter divino.

nada sugerente. pero llena de dudas. Recordemos que esas palabras no fueron dichas. Pero lo que ni siquiera había sospechado era que mis palabras insinuaran semejante pecado. El otro factor es el mágico. ni pensadas por él. carne contigua porque es la carne de la hermana. Revelado por el poder de la palabra. (Mejía Sánchez. 1976: 11). Amnón y Thamar. La primera alusión al conjuro se nos presenta en la figura del Maligno: El Maligno las martilló sobre su corazón y su cabeza: una blanca luna de carne se paseaba en sus ojos. por instintos. El poeta mexicano Marco Antonio de Campos. de ahí su repetición constante: El título de nuestro texto: La carne contigua hace mención a esa otra línea isotópica que surca todo el poema. En la isotopía del pecado podemos enmarcar toda la intencionalidad del texto. 1985: 32). poseídos por la violencia erótica de la carne actúan y se mueven por caprichos. produjeran tal efecto en mi madre. esta frase. (Mejía Sánchez. Amnón al estar enamorado de su hermana y al cometer el incesto con ella está poniendo en evidencia lo siniestro. el conjuro sólo están ahí en función del pecado. 1965: 173). el Maligno “se relaciona con la instintividad. 1996: 29). Estas . “aquello que debiendo permanecer oculto se ha revelado” (Schelling. de Juan Eduardo Cirlot. de ahí el carácter mágico que adquieren en el texto. 1985: 37) Y esto nos transporta a nuestra segunda isotopía: el conjuro. a partir de esa figura. dichas con la mejor intención de mi corazón. La enunciación. sino por el Maligno. Hay una serie de elementos en el texto que leídos en su contexto simbólico hacen referencia al pecado o a lo prohibido.… nunca creía que mis palabras. temores y desilusiones… (Campos. Mejía Sánchez construye un texto en el que la palabra no solamente tiene la función de significar sino de conjurar. al pronunciar estas palabras Amnón está permitiendo que el Maligno socave su espíritu incólume e imprima el deseo en su cabeza y corazón. por el poder del conjuro. son también las palabras con las que inicia el texto “Mi hermana está desnuda”. Todos los atributos del maligno están presentes en la configuración de la historia y en la caracterización de los personajes. El “amargo sello” con el que Amnón revela la desnudez de Thamar y que luego imprime en la frente de su hermano. las artes mágicas. Acudiendo al Diccionario de Símbolos. nos dice que “mucha de la poesía de Ernesto Mejía Sánchez está teñida por la noción del pecado… Religiosidad es verdad. Sus destinos quedan marcados por esa roja lengua de fuego que el Maligno martilló en la cabeza y corazón de Amnón. más bien explícita y directa. quebranta un orden establecido. “Mi hermana está desnuda”. el desorden y la perversión” (Cirlot.

del amor puro” (Chevalier. en un símbolo de amor y más aún del don del amor. nos llama la atención esa aliteración de /r/ múltiple y la rima interna rosas/rojas. saludables rosas rojas encendidas. Para Severo Sarduy. en la descripción de los deseos y caprichos de Thamar encontraremos estos indicios que configuran la isotopía del pecado: Thamar no reconocía los límites para sus deseos. nos muestra a un Amnón poseído por las fuerzas oscuras del deseo. Por otro lado. 1965: 392). Mi madre pensaba dedicarla al templo. a la orilla. albergan en su significado el pecado. (Mejía Sánchez. también. que iba a ser feliz. 2003: 689). el símbolo se emparenta con la personalidad de Amnón. la voz lírica. le gustan demasiado las uvas maduras. el gusto por las uvas maduras y las rosas son algunos de los elementos que encierran connotaciones contrarias a la ideología religiosa. a Thamar. todo indica pensar que el poeta nos hace un guiño con esos recursos expresivos. también lo son de la sensualidad y el erotismo. Las uvas maduras al ser símbolo de la fertilidad. --nos dice Absalón. “se ha convertido. Al ser emblema de la perfección. nos dice que “La rosa es. de logro absoluto y de perfección”. Cirlot. La presencia de la yegua es símbolo de la fuerza y juventud del espíritu de Amnón. recordemos su pasión en la discusión y su gran conocimiento en los libros de sus padres. emblema de venus” (Cirlot. pérdida. Es decir. A partir de aquí la voz lírica enumerará algunos apetitos sensuales de los hermanos incestuosos: Amnón era un buen muchacho. desperdicio y placer: es decir. esencialmente. Es decir. apasionado por las yeguas. si ella quería la flor. que con sus mismas manos él cortaba. pero ella. tenía una soberbia… nunca faltaban en su lecho. un símbolo de finalidad. voz lírica y testigo de la historia--. el erotismo es “Juego.palabras es la primera referencia al pecado. debía ser la más hermosa flor. en el ya muchas citado Diccionario de Símbolos. Igualmente. que nunca se iba a conformar con poco. He dicho también que le gustan las rosas… Cuando ella lo dice… Es posible que quiera decir algo más con esas mismas palabras (Mejía Sánchez. 1985: 30) El deseo desproporcionado expresado en el sintagma “pedía demasiado al mundo”. por medio de la alusión a esos elementos. Alguien dijo que le pedía demasiado al mundo. de ahí esa soberbia que lo acompaña desde la adolescencia. y nunca ha consentido. pero también simboliza “el jardín de Eros. esto es con lo bueno. 1985: 29).… mujer amada. La rosa. Pero esa perfección será quebrantada por su afición a las rosas rojas. erotismo en . que él mismo cortaba. Esta fuerza de espíritu está emparentada con la presencia de las “rojas rosas encendidas”.

en nuestra literatura. es decir. más que el tema del incesto o la transgresión. Dios. sino de conjurar y crear el futuro. Nuestros padres. el tema que pone en evidencia el texto es el del poema o la palabra como conjuro para detonar acontecimientos futuros. desde entonces”. Recordemos que en la Biblia. atormentado nos diga: “es posible que quiera decir algo más con esas mismas palabras”. ella estaba poseída por la sensualidad y además amaba demasiado a su amado. con el pecado. el gozo. como en el Génesis. donde nació su pecado”. y así no los recuerda Absalón cuando dice: “Su voz. en La carne contigua tiene el poder. será Vita Arsque Poética. a su hermano. un ejemplo más que evidente. Los preceptos religiosos quedarán reducidos y el pecado irá concretándose por el conjuro de la palabra: “y las uvas que ella misma. Y de esta forma la palabra-conjuro se iría corporizando. del diálogo natural de los cuerpos” (Sarduy. no solamente de predecir. El poema en que más se evidencie la actitud del poeta frente al hecho del nombrar. jerarquiza y bautiza la nada. La palabra. La palabra es entonces un medio para ordenar el caos que nos rodea. con sólo nombrar la cosa producía su existencia. Adán. Los hermanos se dejan llevar por la violencia erótica y por la voluptuosidad de sus cuerpos. El destino que la madre había dispuesto para Thamar era el religioso. de la transgresión de lo útil. un acto de magia. El tema del poema como conjuro evocador y como ejercicio adánico de nombrar y bautizar las palabras. el pecado y todo lo que conlleva quedaría en el recóndito hueco de su pensamiento. “pero a ella le gustaban demasiado las uvas maduras… Y le gustaban las rosas”. Con esto nos atrevemos a decir que. De ahí que Absalón. Si Amnón no hubiera marcado su destino con el amargo sello de sus palabras. Observemos cómo el elemento “uva” se conecta con el elemento incestuoso. materializando. En el tercer apartado del texto entramos a la relación entre las isotopías: Enunciación es Conjuro del Pecado Las tres líneas isotópicas se corresponden y se funden en el poema. como ejercicio adánico de nombrar y bautizar las palabras. es el Popol Vuh. siembra su precedente en una tradición que vio en el acto de enunciar. a través . y con cuidado ponía en nuestros labios. fueron sólo para los de Amnón. 1987: 210). Y no sólo en la tradición judeocristiana encontramos esta práctica. a través del verbo o la palabra organiza. la sensualidad y el amor de Thamar serían sólo para Amnón. que parodia de la función de la reproducción.tanto que actividad puramente lúdica. El poema como conjuro evocador. según la connotación de estos símbolos. Es decir. El placer.

Digo la noche y significa una paloma. expresan esa intención de hacer del poema un acto de magia. y sugerido el otro con el verbo “digo”. Rimbaud y Baudelaire. Al mencionar la palabra el yo lírico bautiza la noche. el primero. Como hemos venido viendo. 1982: 3) Para poder identificar este tema recurrimos a la terminología que Wolfang Kayser sugiere para la interpretación del contenido de un poema. reflejan esa voluntad de construir un poema que sea perdurable como un nombre. igualmente. pongo nombre a los nombres. es también un poema en el que los leitmotiv de la palabra y el conjuro. No se trata.del verbo separaron las tinieblas y dieron paso a la luz. quienes en su gran mayoría. Mejía Sánchez se inscribirá en esa generación de poetas magos y sus poemas. Novalis. Específicamente. es engendrar un hijo… (Mejía Sánchez. el mismo fin: exorcizar o explotar el carácter expresivo de la palabra para subyugar al objeto que nombra y concretizarlo. y que a través de este acto la palabra sea. eran capaces de corporizar. es decir. Por los caminos torcidos de la palabra busca la realidad” (Cardenal. 1985: 93) Poema adánico. (Mejía Sánchez. de nombrar. Dibujo un rostro más… … Escribir un poema es como recordar el futuro. a través de una elaboración y selección rigurosa del lenguaje. una meticulosidad aritmética de la expresión que no es sino su deseo de dar realidad y verdad a la palabra. explicito uno en el primer verso. de hacer un ejercicio metapoético en el que el poema sea tema del texto. Ernesto Cardenal nos recuerda que de la poesía de Mejía Sánchez “nace una teoría de la exactitud. Sino de bautizar. ya que para el poeta tiene el mismo poder. Bautizo las palabras. motivos centrales que se repiten en una obra o en la totalidad de las obras de un poeta” (Kayser. conjura y evoca la noche. como en los poemas anteriores. Vita arsque poética. 1985: 93) . materializar el verbo. utilizaremos el término leitmotiv “(motivo dominante). en la poesía de Ernesto Mejía Sánchez existen dos elementos que se repiten: la palabra y el conjuro. A esta tradición pertenecerán poetas como Mallarmé. 1972: 91). Dentro del conjuro también podríamos incluir el ensalmo. a toda una generación de poetas-magos que. ni de evocar o recordar el futuro. podríamos incluir.

1985: 26) En el primer verso aparece sugerido el conjuro a través de la repetición del verbo “decir”. para obtener. contemporáneo exacto de mi origen… (Mejía Sánchez. debemos entender ese engendrar como crear. sino de cuerpo entero. no en superficie lisa ni en dimensión casual como en el baño. El conjuro se lleva a cabo. Será con una sola palabra. las estrellas. imborrable. con los nombres de los objetos. nombre y magia. más significativa. la noche grande. un espejo mejor que no engañara. perfecto ya. Una mala lectura podría llevarnos a suponer que el tema del texto es el de Narciso frente a las aguas contemplando su imagen y enamorándose de sí mismo. pero la repetición constante de los nombres no tiene la suficiente carga mágica para generar el hechizo. Invoqué su amistad la necesaria imagen. Ahí estaba el espejo. Una sola palabra basta para generar el efecto. La escritura del poema es comparada al acto de procrear. una (sola) palabra: Amor. siquiera con los labios. Entonces se recurre a un hechizo mayor: Yo decía: la luna. ya podemos dilucidar el tema del texto. que el conjuro se podrá llevar a cabo y sólo así pueda nacer el objeto real o el espejo imborrable: Pronuncié una palabra. El sujeto lírico se vale de las palabras o del poder mágico de las palabras para crear su creatura. se fusionan para generar la imagen duplicada del objeto que evocan. bautizar o evocar. 1985: 23) El yo lírico busca un conjuro que le permita crear un espejo fiel de la realidad. El poema número trece de Ensalmos y conjuros (1947) también se inscribe en esta temática de la poesía como conjuro evocador: Yo decía: la fuente. para hacerla real y tangible.En estos versos vuelve a repetirse el conjuro. yo decía: las aguas. sin embargo. mágicamente repetía sus nombres. pero no adquiere su carácter concreto. Palabra y conjuro. sino mimético. más evocativa. de cuerpo con espacio igual al mío. 1985: 26) En esta estrofa final. pero si rastreamos los núcleos significativos que se repiten veremos que el . más mágica. (Mejía Sánchez. Creyeron darme gusto y se hicieron espejo. Repetía entusiasmado estas palabras. El poema. evoca la realidad pero sólo obtiene un reflejo de ella. (Mejía Sánchez.

El conjuro se lleva a cabo con la presencia del sueño. el ensalmo está utilizado para un ritual. Igualmente está en la repetición de la palabra precisa (recordemos que para que el conjuro sea cierto. que me acompañe siempre. en el lugar en que cité a la luna. aparece en la repetición de la oración. El yo lírico evoca y convoca la presencia de la luna. Porque yo repetí hasta cansarme la palabra precisa. Según el DRAE. Esta repetición de la palabra tendrá como resultado el conjuro evocador. transparenta los párpados: Adonais. sin embargo. debe repetir su oración). quien se corporice en figura femenina. limpia mis ojos. que no sea mentira. su blancura. (Mejía Sánchez. . el mago o brujo. y que sea mujer. El sueño aquí funciona con el conjuro. como ella. Porque dije: Ahí. para un hechizo. en la obra de nuestro poeta. (Mejía Sánchez. blanca. porque es el sueño quien tomara forma. aparezca. a la instantánea muerte. En el acto de citar a la luna está la palabra. sobre todo en Ensalmos y conjuros. y ya para terminar: En el lugar que cite a la luna. “Que esto se cumpla”. pacifica el sueño.poema gira en torno a dos tópicos que en todo el poema se combinan y fusionan: la palabra y el conjuro o el conjuro y la palabra. si bien es cierto se vale de la oración. 1985: 23) A través de las palabras resaltadas podemos identificar nuestros elementos. Suéñame un ángel puro. 1985: 22) El leitmotiv de la palabra. Será por medio de estos dos ejes que el poeta construya su tema: El poema como conjuro evocador. siempre recurrente. vélame ahora que me entrego a la muerte nocturna. veamos: Aprendí una oración para decirla solamente de noche. Muchas veces en los poemas de Ernesto Mejía Sánchez. Que esto se cumpla. ensalmo es un “modo supersticioso para curar con oraciones y aplicación empírica de medicamentos”. ella aparezca. su corporeidad. En otro poema. el leitmotiv del conjuro puede aparecer como ensalmo (para nuestro cometido consideraremos ensalmos y conjuros como sinónimos).

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