LA VOZ DEL INTERIOR

CÓRDOBA. LUNES 14 DE ABRIL DE 2008

Opinión
HUMOR EN FOCO Por Jericles

11 A

Por Ehud Manor
Ph. D, Facultad de Historia, Oranim College (Universidad de Haifa)

La paradoja del judío
E
n un mundo lleno de paradojas, la paradoja del judío moderno podría ser considerada otra de ellas. Es un mundo en el que la democracia más veterana no tiene constitución, un mundo en el cual la república de origen musulmán más importante en Oriente Medio tiene al ejército como vanguardia de la democracia; un mundo en el que el país con mayor desarrollo económico tiene un sistema oficial definido como “comunista”. Es un mundo en el que un pueblo tan remoto que mantiene su idioma tan particular pertenece al grupo reducido de países tan ricos como igualitarios, insertos en el mundo globalizado y a la vez ofreciendo a sus ciudadanos los mejores servicios jamás ofrecidos en la historia humana. En relación con Gran Bretaña, Turquía, China y Finlandia, se podría decir que las paradojas que caracterizan el Estado de Israel son particulares pero no en una forma inesperada, sino simplemente por la anatomía, fisonomía y mentalidad del mundo moderno, que alienta el individualismo cuando el mundo cada día se hace más socializado; que fomenta la libertad particular mientras ajusta cada vez más los aparatos políticos. Antes de la Revolución Francesa de 1789, y en la mayoría de los casos por los siguientes 100 años, los judíos fueron un grupo social sin ningún derecho político. Un grupo de judíos podría haber vivido en Bulgaria, en Marruecos o en Inglaterra desde la época de los romanos, pero autoconsiderarse como “extranjeros”. Los árabes que llegaron en el séptimo siglo al norte de África, por ejemplo, tuvieron el poder de aceptar la existencia judía o expulsarlos de un día para el otro. Esta falta total de derechos políticos tenía también su impacto a nivel interno. Los que manejaban la vida comunitaria –la elite económica a través de los rabinos–sirvieron como el nexo con el mundo exterior. Todo eso comenzó a variar a partir de 1789. El cambio apareció paralelamente en ambos niveles: los desafíos exteriores influyen en el desarrollo de la política judía interna, que a su vez enfrenta a dichos desafíos. La Revolución Francesa en sí era el primero. Allí se encuentra la cuna de la política judía moderna, cuya última expresión es el Estado de Israel. El momento clave fue la decisión tomada por la Asamblea Nacional de Francia, en setiembre de 1791, de que cualquier judío que viviera en Francia era ciudadano francés. De allí en adelante, los judíos en Francia –y luego en cualquiera de los países que optaron por la emancipación y la democracia– deberían enfrentar la “cuestión judía”: ¿Acaso es posible mantener el judaísmo mientras se participa activamente en la sociedad?

El territorio judío puede ser negociable, siempre y cuando los vecinos reconozcan derecho histórico y natural del judío de construir su hogar nacional en su tierra.

Por supuesto: si bien era una “cuestión judía”, era y sigue siendo la pregunta fundamental del mundo moderno. Cambiando la palabra “judío” o “judaísmo” por la palabra “árabe” o “musulmán”, por ejemplo, parece que el desafío no pertenece ni caracteriza exclusivamente a los judíos.

Liderazgo judío moderno
De todas maneras, y después de casi un siglo de respuestas semipolíticas –como por ejemplo la del movimiento reformista–, apareció un liderazgo judío moderno que entendió que en un mundo tan complejo y paradójico no había forma de evitar el camino político último: el nacionalismo. Esto fue formulado en Basilea (Suiza), en 1897, declarando que “la meta del sionismo es el establecimiento de un hogar nacional, para el pueblo judío, en Eretz (Tierra) Israel, internacionalmente reconocido”. Estas palabras supuestamente inocentes fueron, por un lado, una definición de una nueva organización, es decir, su credo. Por el otro, son la síntesis de una larga discusión interna que tu-

vieron los judíos durante todo el siglo XIX, acerca de la cuestión judía: “hogar nacional” judío propio, en contra de la opción de ser solamente ciudadanos de otros países. “Para el pueblo judío”, en contra de aquellos que tomaban el judaísmo como una confesión más. “Pueblo judío”, o sea, de todos los judíos: orientales, occidentales, ricos, pobres, socialistas, neoliberales, fundamentalistas, fascistas, religiosos, laicos. “En Eretz Israel”, por ser el lugar histórico de los judíos, un hecho reconocido mundial e históricamente, que incluso negándolo se reafirma. Sin embargo, se dijo “En” Eretz Israel y no en “toda”, ya que esta tierra no está ni estaba vacía. El territorio judío puede ser negociable, siempre y cuando los vecinos reconozcan el derecho histórico y natural del judío de construir su hogar nacional en su tierra. Por último aparece “internacionalmente reconocido”, como símbolo del retorno del pueblo judío a la familia de las naciones. Familia que no es nada “normal”, pero una familia al fin. Y claro: en un mundo de paradojas, la respuesta tan política del sionismo puso al judío moderno en una situación desconocida por él en su existencia milenaria: la responsabilidad. No sólo del pueblo judío en todo el mundo, sino también a la coexistencia de la nación judía, a través del Estado de Israel, con sus vecinos, que también enfrentan un desafío parecido, buscando el mejor camino para alcanzar la responsabilidad política y geopolítica. © LA VOZ DEL INTERIOR
AP

Por Arnaldo Pérez Wat
Periodista

Bicentenario

C

Vista de Tel Aviv. El Estado de Israel está cerca de cumplir 60 años.

Por Jorge Horacio Gentile
Profesor de Derecho Constitucional de las universidades Nacional y Católica de Córdoba, ex diputado de la Nación

¿Y el Congreso dónde está?
e las tantas preguntas que se formularon durante la crisis del campo, la que más me impactó fue ¿y el Congreso dónde está? El Congreso de la Nación es la institución más importante de la República no sólo por el imponente edificio que lo aloja en la Capital Federal, sino porque la Constitución, al referirse al Poder Legislativo, lo hace antes que al Poder Ejecutivo y al Judicial, en 43 artículos –sobre los 129 que tiene todo su texto–, o sea que le dedica un tercio de ellos. Que por esta importancia durante el siglo 20 estuvo clausurado 23 años, dos meses y 18 días por decisión de los seis gobiernos militares, que no hicieron lo mismo con los otros dos poderes del Estado que usurparon. Respecto de la división de poderes, ideada por Montesquieu e incorporada luego en la Constitución norteamericana y en la nuestra de 1853, como una alternativa al poder absoluto de las monarquía que gobernaban en el siglo XVIII y que se pretendían abolir, el Poder Legislativo fue y es el que tiene cualitativamente las decisiones más importantes, aunque para su funcionamiento necesite menos personal y presupuesto que el Poder Ejecutivo. Entre las decisiones importantes que le corresponden está, nada menos, que el iniciar el trámite de la reforma constitucional y el de dictar las leyes. Inclusive, en nuestra Carta Fundamental, las atribuciones legislativas del Congreso son más amplias que las de su modelo, la Constitución norteamericana, ya que al nuestro le corresponde dictar la legislación de fondo, o sea, los códigos Civil, Comercial, Penal, de Minería, y de Trabajo y de la Seguridad Social, mientras que en el país del Norte estas materias son legisladas por las legislaturas de los estados, que equivalen a nuestras provincias. Sin embargo, en estas tres semanas de protestas por el aumento de los porcentajes de las retenciones, lo que se cues-

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Muy doloroso es para nuestros representantes, como lo es para nosotros los ciudadanos, que a nuestro Congreso se lo reconozca como una escribanía que protocoliza lo que resuelven los ministros del Poder Ejecutivo.
tionaba era una resolución del ministro de Economía, que no es siquiera el jefe de gabinete ni la presidenta de la Nación, que sustituyó al Poder Legislativo al decidir esta carga pública, impugnada de confiscatoria y abusiva, que contrariaba la Ley Fundamental. Desde que se inventaron los parlamentos en la Edad Media les corresponde a los mismos imponer los tributos y las cargas públicas, y en este caso la retenciones lo eran y el Congreso había estado inexplicablemente ausente en esta decisión. También lo estuvo como órgano representativo del pueblo y de las provincias, que hacía unos pocos meses la mitad de ellos habían sido votados y elegidos, y los mismos no podían rendir cuenta de sus mandatos cuando llegaban a sus pueblos y ciudades, donde se agitaba la protesta y donde se los interrogaba por la falta de protagonismo del cuerpo que integran. Los gobiernos provinciales nunca fueron consultados por esta sorpresiva resolución que grava a los recursos naturales que están en sus territorios, impuesto del que no reciben coparticipación ni regalía alguna.

Caja de resonancia
Tampoco los diputados y senadores podían explicar a sus electores por qué el Congreso como cuerpo no se había hecho eco del clamor de la gente, ya que una de las funciones de todo parlamento es de ac-

tuar como “caja de resonancia” de la opinión pública. La calle, las rutas, las plazas lo habían sustituido. Los cuatro discursos de la señora Presidenta, explicando el porqué del aumento de las retenciones, y el del ministro Martín Lousteau, tratando de morigerar las retenciones para los pequeños y medianos productores, no alcanzaron a suplantar el necesario debate previo que se había omitido hacer en las Cámaras si se hubieran seguido los pasos que indica la Constitución y si hubiera sido el Congreso el que tomara esta decisión. Por fin, el reclamado diálogo y el procesamiento de este conflicto debieron celebrarse y, en la tregua de estos 30 días, deberían hacerse en el ámbito del Congreso, y no ante el Ejecutivo, que al prescindir de la mediación de los diputados y senadores, ha sufrido un grave e innecesario desgaste, que lo perjudica y debilita inútilmente. Esta ausencia del Congreso debe servir para entender el papel y los roles de nuestras instituciones, para que los representes del pueblo y de las provincias entiendan que su función institucional es insustituible, y que no deben permitir que ésta sea avasallada ni sustituida por el Poder Ejecutivo. Las directivas de sus jefes políticos no puede prevalecer sobre el mandato del pueblo que los votó. Muy doloroso es para nuestros representantes, como lo es para nosotros los ciudadanos, que a nuestro Congreso se lo reconozca como una escribanía que protocoliza lo que resuelven los ministros del Poder Ejecutivo, que no han sido elegidos por el voto del pueblo ni por el de las provincias. Desconocer la voluntad popular y sustituir al órgano que la representa, el Congreso, es negar la esencia de la democracia y la vigencia de la Constitución. © LA VOZ DEL INTERIOR

El letrado estupefacto lo miarlos Luis Napoleón raba con lástima pensando Bonaparte nació el 20 que le quedaban pocos días de abril de 1808 en Las de vida. Supo aprovechar háTullerías, París. Era sobribilmente la popularidad de no de Napoleón I. Llegó a la presidencia de Francia, y su nombre y el temor de la burguesía para lograr el apocuatro años después se proyo de un amplio sector social clamó emperador como Nay resultar así elegido diputapoleón III. Conquistó Codo por la Asamblea Constichinchina, intervino torpetuyente. Y cuando fue elegimente en México y declaró do presidente de la república la guerra a Prusia, debiendo capitular en Sedán. Desti- en 1848, hizo llamar al abogado y le dijo: “¿Recuerdas tuido, murió en Inglaterra nuestros coloquios en el fueren 1873. Sobre su nacimiento corrieron muchos rumo- te de Ham? Pues bien: ahora te hago ministro del Interior”. res. Según algunos, su padre Aspiraba por entonces al imLuis Bonaparte, hermano de perio. “El imperio es la paz” Napoleón I, cuando sus dos era el eslogan favorito de su hijos tomaron parte en la incampaña política. En 1851 disurrección de los estados solvió por la fuerza la Asampontificios de Romagna, habría escrito una carta al blea y en 1852 legalizó su acpapa, deplorando el hecho, to mediante un plebiscito y fue elegido emperador de los que concluía: “Por fortuna franceses y ejerció un poder mi desgraciado hijo (Carlos absoluto y dictatorial. Francisco José, luego NapoEs que, cuando se tienen león II) ha muerto en la triste empresa. En cuanto al los tres poderes en las manos, se siente la impresión otro (que fue luego Napoleón de que sólo resta afinar la III) vos sabéis que, gracias a maquinaria política y goDios, no es hijo mío, pues me casé y tuve la desgracia de bernar para siempre. Pero tener por mujer a una me- en la política, como en la ecosalina”. Los católicos le re- nomía, no existe el para siempre. Así, pues, su tío Natiraron su apoyo a este últipoleón I tuvo su mo debido a esa Waterloo y él indecisión en defensa del papado. Cuando se tienen tendría su Sedán. Cuando su goEra romántico los tres poderes bierno trastabiy democrático. La en las manos, llaba, se vio oblimadre, la reina se siente la gado a liberalizar Hortensia, les preguntó a sus hijos impresión de que el régimen. No qué harían si se sólo resta afinar fue tan heroico como su anteceencontrasen en la la maquinaria sor, Napoleón I. miseria. “Yo seré La fiera y heroica soldado”, dijo el política y mayor. “Yo –dijo gobernar para era su mujer, la emperatriz Eugeel Luis que nos siempre. nia. Cuando el miocupa– venderé nistro del Extevioletas a la puerrior comunicaba ta de Las Tullerías”. Cuando llegó a jo- sobre el desastre de Sedán (agosto de 1870) que significó ven, en un albergue vecino a la caída del imperio, ella le Arenenberger, vio a una bella fregona que cantaba y re- arrancó el telegrama de las manos exclamando: “¡Está petía: “¡Oh, claro de luna, equivocado; el emperador cuán bello eres!” Después está muerto!”. volviéndose a Luis le dijo: Cuando comenzó a sentir “Ya hemos cantado bastante; ahora sécame los platos”. los primeros síntomas del mal que podría llevarlo a la El príncipe se puso a secartumba, a los que se acercalos, y después, cuando emperador, contaba la anécdo- ban a darle ánimos les respondía: “Queridos amigos, ta añadiendo: “Preparaba así la dictadura obliga al jefe a mi candidatura a consejero estar siempre bien y a no del cantón”. equivocarse jamás”. “¡Ay de En 1836 intentó derrocar aquél dictador que se enfera Luis Felipe con otros milima o se equivoca!”. El mitares de la guarnición de Esnistro inglés Lord Palmerstrasburgo. Fracasó y fue deton dijo: “Este hombre mienportado a América, viviendo te hasta cuando calla”. en Nueva York. En 1840 inViel Castel refiere que lo tentó de nuevo derrocar al encontró bastante pensativo. monarca francés. Desem–Tengo tres donne sobre barcó cerca de Boulogne, pela espalda –dijo Napoleón III. ro tampoco tuvo éxito. Fue –Majestad, tres... es una detenido, condenado y relocura. cluido en el fuerte de Ham. –No me puedo librar del Su abogado Barrot, pálido y cerco de la de la planta baja. conmovido, vino a comunicarle: “Fue condenado a pri- La del primer piso (la Castisión perpetua”. Preguntó: glione) es muy bella, pero insípida. Y la rubia del segundo “¿Y cuánto dura la cadena (la señora Walewska) corre perpetua en Francia?”. Estuvo seis años preso. detrás de mí para atraparme. –¿Y la emperatriz? Estudió allí Literatura y re–¡Oh! Le he sido fiel por dactó varios trabajos históseis meses. Tengo necesidad ricos y sociales que fueron de alguna distracción, pero después publicados. Luego vuelvo a ella siempre de buesonriendo solía decir: “La na gana. prisión de Ham fue mi uniSin embargo, como vereversidad”. Se escapó disfrazado de jornalero el 25 de mos, jamás alguien pudo poner en duda la honra de la emmayo de 1846. peratriz Eugenia de Montijo. En la cárcel, una vez, le preguntó a su abogado: “¿Cuándo subiré al poder?”. © LA VOZ DEL INTERIOR