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La Virtud está en el Medio

Alfredo G. P. Gámez
INTRODUCCIÓN.
Ya desde los antiguos filósofos griegos, la virtud es considerada la excelencia
del ser humano. Ellos le llamaban “Areté” y de ahí pasó al latín como “Virtus”.
Más concretamente, Aristóteles define la virtud moral como una "disposición
voluntaria adquirida (hábito) dirigida por la razón y que consiste en el término
medio entre dos vicios". Así, por ejemplo, una persona prudente decidirá entre
la “temeridad” y la “cobardía”, y con base en la práctica constante, en
habituarse a ello, desarrollará “valor”, el término medio entre aquellos dos
vicios.
EL JUSTO MEDIO
En el enfoque de la Psicología Positiva, la virtud se alcanza por la práctica en el
uso de nuestras fortalezas dentro del “justo medio” (golden mean) entre dos
extremos: el exceso o la carencia de ella. Para comprender mejor este
concepto analicemos cada uno de esos extremos.
Hay situaciones en nuestra vida en la que pareciera que andamos en “piloto
automático”, carecemos de consciencia acerca de lo que nos está
aconteciendo. Pasamos por las circunstancias o por entre nuestras relaciones
como “un cisne en un pantano”: sin “mancharnos”, sin ser afectados en alguna
manera por lo que sucede.
Cuando eso pasa, nuestras fortalezas parecen estar ausentes. Si por ejemplo,
una situación que está afectando a nuestra sociedad, como los recientes y
graves asuntos de inseguridad e impunidad en nuestro país, de los cuales “casi
ni me entero” porque “no tienen que ver conmigo” o “no puedo yo hacer
nada”, manifiesto en ello indiferencia, o sea, una ausencia de amabilidad,
de compasión y cuidado por lo que le sucede a otros. O puede ser que mi
desconocimiento del asunto sea simplemente distracción, “porque tengo
tantos asuntos que atender que ni me di cuenta de ello”, entonces lo que estoy
evidenciando es ser despistado, que no es otra cosa que la ausencia de
inteligencia social o empatía. Todas estas situaciones son, como vemos,
desuso o carencia de ciertas fortalezas. Este es el extremo negativo, por así
llamarlo.
El otro extremo, el del exceso, puede pasarnos desapercibido con mayor
facilidad. Y es que, por citar un ejemplo, si yo estoy convencido de que lo más

para referirse a la importancia de usar de nuestra fortalezas y virtudes. es que a cualquier precio el que causó dicho “atropello” pague lo que hizo. este ejercicio no se utilice al inicio de un proceso de coaching o de terapia. aun cuando no haya sido su intención. no es tan bueno” o “todo exceso es malo aún en la virtud”. Como se afirma en Ética “demasiado de algo bueno. En las investigaciones se ha descubierto que muchas personas lejos de desarrollar un hábito de apreciación y agradecimiento. el “síndrome de Robin Hood” en defensa de los desvalidos. Se trata. pero nos prepara para el aprendizaje. Así que se han sugerido variaciones del ejercicio. aparentemente estamos haciendo uso de nuestra fortaleza equitativo. decidiendo y haciendo en cada momento de nuestra existencia. pueden llegar a deprimirse o simplemente. ya sea reduciendo los días de la semana (cada tercer día) o la extensión del ejercicio (una o dos semanas) a fin de adaptarlo a cada persona. no experimentan ninguna emoción positiva conforme pasan los días. y para resarcir el daño se le “exige” que él pague el costo de dicha pieza. por un error de serie.justo para alguien que ha sufrido una injusticia. Ha sido multicitado un estudio en el que se evaluó el ejercicio que nosotros hemos llamado el “Diario de Gratitud”. pero perjudicando a otro. la práctica de las fortalezas unida a la atención plena (consciencia) de lo que estamos pensando. de lograr expresar la combinación correcta de fortalezas del carácter en el grado correcto y en el momento correcto. sino el discernimiento de aquello que en cada situación es lo más recomendable. De hecho existen muchos estudios psicológicos que demuestran que el uso excesivo de ciertas prácticas virtuosas o fortalezas puede generar resultados adversos. Como podemos ver. de nuevo es aplicable la máxima de Aristóteles “la prioridad del particular”. Para ello. lo cual no nos libera del error. como sucede cuando. a lo largo de 21 días. incluso. sintiendo. según sea el caso particular que estamos enfrentando. por sus posibles consecuencias adversas. Dicho de otro modo. no es la aplicación de las técnicas o herramientas a “rajatabla” en todos los casos. un vendedor pide una pieza equivocada. cargando los dados a favor de alguien para “no perjudicarlo”. se habla de que en personas depresivas. lo que nos asegura éxito. pero en la práctica estamos siendo fríos o leoninos. De ahí que la búsqueda del “justo medio” se convierte en la herramienta clave para aprovechar nuestras fortalezas de manera efectiva y eficaz en nuestro proceso de crecimiento. . por el que se pide que la persona tome conciencia de sus bendiciones y exprese su agradecimiento por 3 a 5 cosas (otros lo sugieren hasta 10) de cada día. ni tanto que no lo alumbre”. pues. son la vía para lograr lo que aquel dicho popular ya nos enseñaba: “ni tanto que queme al santo. contrarios a lo que se busca con su uso adecuado. (o cuando se le descuenta por nómina).

para aprender de este proceso de prueba-error que es la vida. . es preciso tomar en consideración el riesgo que tenemos de caer en el perfeccionismo. y en condescendiente en el otro.Sin embargo. algo que a la larga nos llevará a un sendero sin salida. el “tener un ojo visor” tiene como objetivo que logremos una vida más plena y libre no una más limitada y desconfiada. Debemos mantener una mentalidad abierta (growth mindset). No se trata de convertirnos en jueces implacables de nuestros errores o de los demás. “Construye tu virtud y lo dominarás todo” Lao Tzu. y practicar el valor de la auto-compasión y la tolerancia. La virtud se alcanza por aplicarla con respecto a mí mismo: exigirme de más o de menos. generalmente el de la depresión. sólo me convertirá en despiadado en un caso.