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Comentario sobre La noche boca arriba y El balcón

Comienzo con una cita de Cortázar sobre la literatura fantástica: “No es por el oficio que estas narraciones
se distinguen de otras tentativas; bien o mal escritas, son en

su mayoría [...] aperturas sobre el

extrañamiento, instancias de una descolocación desde la cual lo sólito cesa de ser tranquilizador porque nada
es sólito apenas se lo somete a un escrutinio sigiloso y sostenido.

Me gusta esta aproximación a los cuentos fantásticos. Cortázar habla de extrañamiento y de un escrutinio
sigiloso y sostenido. Parece ser que lo que tiene de normal todo hecho cotidiano está dado por nuestra
percepción, así es que el extrañamiento puede generarse por una percepción más sigilosa del hecho y
transformarlo en perturbador. Me encantan los escritores que intentan provocar un efecto en el lector con su
obra, ya sea introduciéndolos a un mundo fantástico o perturbarlos con la idea de que ese mundo fantástico
existe en nuestra cotidianeidad, solamente es cuestión de agudizar la mirada. “El balcón no se cayó, se tiró”,
dice la muchacha en el cuento de Hernández que parece vivir en un mundo distinto al del personaje
principal. Es difícil a medida que el cuento avanza distinguir el límite de los mundos o de las dimensiones
existentes. Pasa exactamente lo mismo con el genial cuento de La noche boca arriba: el lector es guiado de
la mano del narrador a una historia que se deshace al final, donde recién es posible percibir el juego
fantástico.
Quedo encantada al leer estos cuentos. Son grandes artificios del discurso, es la palabra hecha magia. El
efecto es claro en los autores: querer que el lector se entrometa en la ficción, que esta lo engañe y que él la
pueda o no resolver, sintiéndose feliz o perturbado. Quieren borrar los límites de la ficción y la realidad y del
autor y el lector. El lector puede funcionar armando la historia de nuevo en ambos textos porque la ficción lo
permite y la percepción de los personajes no genera certezas, todo lo contrario, genera dudas, justamente
para que el lector las resuelva o simplemente las observe.
El mismo Cortázar lo aclara en una grabación en París: ““En la medida de lo posible, me gusta que haya un
contacto entre el que lee y yo mismo. No porque piense que alguien me va a leer, más bien porque siempre
he tenido la impresión de que el hecho mismo de ponerse a escribir significa una manera de contacto, pero
no con personas o con lectores definidos, probablemente conmigo mismo o con una realidad ajena o exterior
con la que se busca precisamente el contexto para que esa realidad, llegue a ser un poco menos ajena y
exterior.
Tengo muchos discos grabados por poetas y novelistas, y siempre me ha molestado eso de sentir que a un
señor lo sientan en un estudio de grabación y luego sale una voz que sale de la nada y parece muerta y

digamos entonces que estamos juntos y yo tengo unos cuantos papeles y voy a leer algunos como vayan saliendo…” . porque usted y yo somos este encuentro desde espacios y tiempos. Y cuando digo usted. y eso siempre se da en la palabra y en la poesía. alguien comprará este disco y lo escuchará en su casa y será un poco también como si estuviera muerto. usted no existe para mí. prefiero improvisar incluso en las lecturas que voy a hacer. una anulación de esos tiempos y esos espacios. Y sobre todo por que quisiera sentirme un poco como si estuviera en la misma habitación en la cual usted está escuchando este disco. Por eso esta especie de introducción. y sin embargo ¡vaya si existe!. más vale leer mal siendo uno mismo que igualar a un lector profesional.luego….