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El tren de proyectiles con destino a la Luna

Ilustración del dibujante Henri de Montaut (1830-1890) y del grabador Francois Pannemaker
(1822-1900) de la edición del 31 de julio de 1868 de la novela “De la Tierra a la Luna” de Julio
Verne (wikipedia).

Para volar no necesitas alas
Ricardo Pérez
Resumen
Todas las noches que el cielo se despeja, podemos mirar las estrellas y la Luna
inmerasas en la oscuridad de ese vacío por el que también viajamos montados en
la Tierra. Con la imaginación fue posible crear cohetes para realizar viajes
espaciales y mandar sondas a explorar planetas; ese sueño que comenzó como
ficción y se mantiene vivo en estos días .....

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Para volar no necesitas alas / CIENCIORAMA

Entre ficción y realidad
Es aventurado afirmar desde cuándo el cosmos nos provoca fascinación; tenemos
a los babilonios con sus calendarios lunares, a los griegos con las teorías del
universo, y también la invención del astrolabio, que aunque no se sabe ni quién ni
dónde se inventó, sí se sabe que fue perfeccionado por los árabes. Copérnico,
Kepler, Galileo, Newton, entre otros, estudiaron los cuerpos celestes; se inventó el
telescopio y se pudo ampliar nuestro horizonte más allá de la Tierra.
Kepler, además de sus contribuciones científicas escribió una novela titulada El
sueño, que se publicó hasta después de su muerte. En ella describe cómo a
través de un viaje onírico, producto de un conjuro, se llega a la Luna, un lugar
habitado por criaturas adaptadas a la vida lunar. Galileo también contribuyó a
incrementar el interés por el espacio al plasmar en un lenguaje poco técnico, en
1610, sus observaciones con el telescopio en un tratado titulado El mensajero
sideral, donde menciona que en la Luna existen irregularidades orográficas
similares a las de la Tierra, por ello entre la gente comenzó a surgir la idea de vida
extraterrestre. El planeta Urano fue hallado por William Herschel en su búsqueda
de vida fuera de la Tierra. También, a través de la ficción se han imaginado viajes
espaciales y un ejemplo de esto es la novela de Julio Verne titulada De la Tierra a
la Luna que se publicó en 1865. Verne relata cómo al fabricar un cañón gigante,
se envía un proyectil a la Luna, lo cual no es precisamente la forma en que hoy en
día se hacen los viajes espaciales.
El visionario
Konstantin E. Tsiolkovsky es considerado el pionero de la astronáutica, imaginó la
forma de realizar viajes espaciales y sus ideas no distan mucho de la forma actual
de realizarlos debido a que sus ideas fueron visionarias. Él fue quien propuso
utilizar cohetes multi etapas y la construcción de lo que ahora conocemos como
estaciones espaciales. Tsiolkovsky nació en 1857 en una provincia de Rusia. A la
edad de 16 años su padre lo envió a Moscú a estudiar con la esperanza de que
ingresara a una escuela técnica, y cada mes le enviaba de 10 a 15 rublos para su
manutención; pero Tsiolkovsky gastaba la mayor parte del dinero en libros y
sustancias químicas para experimentos. Debido a problemas auditivos, tuvo que
aprender ciencias por cuenta propia en la Biblioteca Nacional de Rusia bajo la guía
de Nikolai Fyodorov, un filósofo que tenía ideas futuristas sobre la colonización del
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espacio; estas ideas filosóficas forman parte del movimiento conocido como
cosmismo. Entre las preocupaciones de los cosmistas se encontraba la
sobrepoblación de la Tierra y planteaban como solución explorar y colonizar el
espacio.
Eran muchos los estudiantes que por diversas razones no podían asistir a cursos
regulares y formaban grupos informales de estudio, éstos fueron de mucha
utilidad para el surgimiento de nuevas ideas científicas y filosóficas en Rusia. En
1877 Tsiolkovsky regresó a su provincia para enseñar aritmética y geometría,
luego amplió sus cursos a la enseñanza de física y a temas más avanzados como
la aerodinámica. Tsiolkovsky abogaba por combinar la enseñanza a nivel teórico
con la experimentación, así sus alumnos podían aprender aplicaciones prácticas
de lo visto en clase. Les mostraba algunos inventos y máquinas en su casa y
continuamente se le veía caminando con ellos explicándoles principios científicos
de la naturaleza. Como educador utilizó métodos poco convencionales, como el
trabajo en grupo para que los alumnos se enseñaran unos a otros según lo que
más supiera cada cual.
El principio básico: conservación de momento
Las ideas de Tsiolkovsky fueron de avanzada. Por ejemplo en 1882 mandó un
manuscrito a la Sociedad Rusa de Física-Química, donde analizaba los efectos de
la gravedad sobre los seres humanos. En 1883, en su manuscrito titulado Espacio
Libre, analizó la dinámica de los cuerpos en el espacio, en ausencia de fuerzas
gravitacionales y sin la resistencia del aire. En este trabajo explicó que la única
manera de realizar viajes espaciales sería posible sólo si existía pérdida de masa
mediante la propulsión de partículas. Esto se debe a la conservación de
momento. Podríamos pensarlo del siguiente modo: si el lector estuviera en un
trineo cargado con costales de naranjas, sin perros que lo jalaran y sin poder
empujarlo tampoco, la única manera de lograr que avanzara, sería aventando
naranjas en dirección contraria a aquella en la que se desea avanzar. El momento
es una cantidad que se define como el producto de la masa de un objeto por su
velocidad (mv). Antes de aventar las naranjas, el momento de todo el sistema
(trineo con naranjas, Mv=0) es cero, porque está en reposo. Al comenzar a arrojar
naranjas con cierta velocidad, éstas adquieren momento (-mv) hacia atrás. Para
que se conserve el momento de todo el sistema, el trineo debe avanzar y su
momento será igual en magnitud y con signo contrario (positivo, hacia adelante)
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al momento generado por el hecho de aventar naranjas, de este modo la suma
del momento, generado por arrojar naranjas más el momento del trineo
avanzando es cero; entonces el momento es igual al inicial y

existe

conservación de momento. De igual forma sucede con un cohete, al quemar el
combustible expele muchas partículas con gran energía producto de la
combustión y el cohete se eleva.

Dibujo hecho a mano por Konstantin E. Tsiolkovsky
Cohete de combustible líquido. En el diagrama de Tsiolkovsky, se muestran dos compartimentos,
en uno de ellos hay hidrógeno y en el otro oxígeno, ambos en estado líquido. La punta del cohete
la pensó para los tripulantes y debajo de la cabina se produce la mezcla y la combustión entre el
oxígeno e hidrógeno. Por el tubo se expele el producto de la combustión que impulsa al cohete.

Los cohetes son aerodinámicos
Una década después de publicar Espacio Libre, Tsiolkovsky comenzó a construir
túneles de viento en su laboratorio para probar los efectos de la resistencia del
aire sobre algunos objetos. Los túneles de viento consisten en cuartos cerrados
donde se pone a prueba la aerodinámica, desde una pelota de golf hasta un avión
cualquiera. Para ello se generan corrientes de aire lo más uniformes posibles. Con
la finalidad de analizar la trayectoria que sigue la corriente de aire, se marcan
líneas de corriente utilizando, por ejemplo, humo que seguirá la trayectoria del
viento; al encontrarse con algún objeto tratan de rodearlo.
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Por el simple hecho de ir cortando el viento se genera una fuerza de arrastre
contraria a la dirección de desplazamiento, la cual se trata de reducir cambiando
la forma del objeto para gastar menos combustible o para alcanzar mayores
velocidades en un avión o algún otro vehículo. Tsiolkovsky estudió esto
inicialmente con placas planas, cilindros, esferas y publicó sus resultados en 1898
en la revista rusa “Herald of Experimental Physics and Elementary Mathematics”.

Dibujo hecho a mano por Konstantin E. Tsiolkovsky
Diagrama del dispositivo para los experimentos sobre la resistencia del aire

La publicación más importante de

Tsiolkovsky salió en 1903, se tituló

Investigation of World Spaces by Reactive Vehicles; en ella presentó la idea de
utilizar cohetes como medio para viajar al espacio, además expuso una fórmula
para calcular la trayectoria de un cohete considerándolo como un sistema de
masa variable por ir eyectando el producto de la combustión de los motores. En
1912, en una edición posterior de este trabajo, amplió sus resultados proponiendo
formas para que un cohete venciera la resistencia del aire y al final de la misma
edición compartió algunas ideas sobre los viajes espaciales, haciendo mención
sobre la posibilidad de expandirse en el espacio para proveerse de recursos, con
este fin planteó establecer estaciones interestelares.
Tsiolkovsky fue un gran divulgador de la ciencia y de los avances tecnológicos en
Rusia. Escribió novelas de ciencia ficción, y confiesa que se inspiró con las novelas
de Julio Verne. En sus clases, en su trabajo científico, y en los panfletos que
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escribió, propagó las ideas de los viajes espaciales e impulsó a nuevas
generaciones de ingenieros y físicos a que lograran avances en este campo.
Los cohetes despegan
El desarrollo más fuerte en el diseño y operación de los cohetes surgió desde
antes del inicio de la segunda guerra mundial. Los alemanes, después de la
primera guerra se vieron limitados para producir artillería pesada por el tratado
de Varsovia, y pensaron en los cohetes como un medio para lanzar bombas a
largas distancias sin violar el tratado. A finales de la segunda guerra los alemanes
lanzaron alrededor de dos mil misiles contra los aliados, no eran muy precisos
porque aún no se inventaba un sistema de guiado y navegación para los cohetes;
pero lograron captar la atención de los Estados Unidos, que a finales de la
segunda guerra se hicieron de la planta donde se construían los cohetes bélicos
alemanes y de varios científicos en este campo. Los soviéticos también hicieron lo
propio.
Durante la guerra fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética se inició la
carrera espacial. Se creó la NASA después de que los soviéticos enviaran el primer
satélite artificial, el Sputnik. En la carrera espacial los Estados Unidos enviaron el
primer satélite de comunicaciones, Echo I, y también mandaron al primer ser
humano a la Luna, cumpliendo la fantasía que muchos años atrás sólo era ficción.
Pero los soviéticos comenzaron a trabajar en lo que hoy conocemos como
estaciones espaciales para extender la presencia humana al espacio. Vladimir
Titiv y Musa Manarov fueron los primeros en pasar más de un año en la estación
Mir. Luego de esto los Estados Unidos comenzaron a trabajar en su propia
estación espacial. Al final colapsó la Unión Soviética y se pudo abrir una etapa de
cooperación

entre

ambos

países

para

desarrollar

la

Estación

Espacial

Internacional.
Durante la carrera espacial el desarrollo de satélites de telecomunicaciones que
han servido como sistemas de navegación, transmisión de señales de radio,
televisión y comunicación móvil, cambiaron la dinámica del mundo entero. Ahora
es posible mantener un monitoreo constante de las condiciones climatológicas y
ampliar la búsqueda y manejo de recursos naturales. Por todo esto para cualquier
país sería deseable entrar en esta industria debido a los avances que conlleva, de
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no hacerlo la brecha entre países punteros en esta área con los que aún no la han
impulsado, será cada vez mayor y los costos para un país sin este desarrollo se
irán incrementando. La vulnerabilidad al carecer de tecnología propia en
telecomunicaciones es un tema alarmante que debe ser considerado con toda
seriedad.
Bibliografía
1. John Lear, El sueño de Kepler, Dirección General de Divulgación de la Ciencia, Universidad
Nacional Autónoma de México, México, 2005.
2. Arthur C. Clarke, Interplanetary flight: An introduction to astronautics, Harper & Brothers,
Gran Bretaña, 1956.

3. James T. Andrews, Red cosmos: K.E. Tsiolkovsky, grandfather of soviet rocketry, Texas A&M
University Press, EU, 2009.

4. Jerry Jon Sellers, Understanding space: An introduction to astronautics, Mc Graw Hill, EU,
2004.

5. Science Fiction Encyclopedia: www.sf-encyclopedia.com

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