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1.

Afirmaba que, igual que los adultos, los niños forman neurosis
de transferencia con sus analistas y que podían distinguirse con facilidad las
raíces
de sus conflictos por medio del análisis de su juego. Debido a ello, Klein
(1955)
veía al juego como el equivalente de la asociación libre en el análisis con
adultos.
Afirmaba que el juego, junto con otros elementos de la conducta de los
niños,
es un medio para expresar lo que manifiestan los adultos con palabras. Por
consiguiente,
los analistas infantiles requerían hacer la interpretación de “fantasías,
sentimientos, ansiedades y expresiones mediante el juego” (Klein, 1955, p.
124).
2. Para Klein el contenido del juego es un vehículo para la interpretación
de lo que ella consideraba fantasías profundamente inconscientes.
3. En contraste con el enfoque de Klein, Anna Freud afirmaba que el
significado
del juego es más incierto que el del lenguaje y, por lo tanto, no pueden
funcionar como el equivalente de la asociación libre en el análisis adulto.
4. Anna Freud (1946) creía que los niños son incapaces de formar las
neurosis de transferencia que son fundamentales para el análisis de
los adultos por dos razones principales. Dado que las relaciones de
los niños con sus objetos originales (es decir, los padres) son
contemporáneas con el tratamiento, se descarta la posibilidad de
que los niños transporten sus conflictos neuróticos al analista infantil.
Segundo, creía que los analistas infantiles no pueden ser neutrales
respecto a los niños analizados (A. Freud, 1965), por lo cual no
pueden funcionar como una pantalla en blanco sobre la cual los
niños proyectaran sus dinámicas internas. Además, Anna Freud notó
que la dependencia del analista del trabajo cercano con los padres de
los pacientes y con otras personas en el entorno del niño lo convertía
en un objeto real para el niño, lo que impedía a su vez el desarrollo de
una neurosis de transferencia. También discrepaba de Klein en que no
consideraba al juego como equivalente de la asociación libre. Citó los
hechos de que los niños no corroboran las interpretaciones como lo
hacen los adultos, que el juego no ocurre en el contexto de una
neurosis de transferencia completa, y que el juego de los niños no es
dominado por las mismas actitudes intencionales como en la
asociación libre del adulto.
5. Aunque recomendaba diversas técnicas de tratamiento además de la
interpretación, Anna Freud la consideraba fundamental para el
análisis infantil. El objetivo de las fases iniciales del tratamiento era
“inducir un estado del yo propicio para la percepción de los conflictos
internos” mediante la interpretación de las defensas (A. Freud, 1965,
pp. 225-226). Se consideraba que el papel de la interpretación era ser
el medio para ayudar a los niños a tomar consciencia de las defensas
que emplean porque éstas son más rígidas que las de los adultos.
Una vez que el niño está suficientemente preparado, el analista
puede entonces interpretar la transferencia y la resistencia,

La terapia de juego psicoanalítica involucra de manera considerable acciones que están más o menos ligadas con el lenguaje hablado.Un principio central en la terapia infantil contemporánea es que los niños necesitan a otros para formar significado y para responder de maneras que reconozcan sus experiencias como significativas (Benjamin. Consideraba que el juego es una habilidad esencial tanto de los adultos como de los niños. y donde se entremezclan el pasado. 10. pero su significado a menudo es mucho más aparente que los significados del juego. el juego facilita el desarrollo de la capacidad para relacionarse con el otro como objeto y como sujeto. Frankel. Juego y lenguaje 11. Winnicott (1958) hizo un uso sensato de la interpretación. distinguirse de él y utilizarlo. el niño puede destruir simbólicamente al terapeuta. Winnicott (1971a) fuese el analista más destacado que promovió a terapia de juego analítica. 2004. permitiendo por ende que el juego continuara 8. una actividad creativa en que se unen las realidades internas y externas del niño y el terapeuta. el juego es inherentemente terapéutico porque abre un espacio potencial en la relación terapéutica. Para Winnicott (1971a). 1998). Por lo tanto. Afirma que el juego constituye un elemento esencial en el proceso de desarrollo de fomentar la comprensión mutua. Winnicott veía al juego como una forma de “fenómeno transicional” en que se entremezclan las realidades interna y externa del niño. el presente y el futuro. El lenguaje hablado no es necesariamente muy certero. y Target. 1988. 1995. Gergely. Es posible que D. El juego es. W. 12. Dentro de este espacio metafórico. 9. para Winnicott el juego nunca es del todo intrapsíquico ni se enfoca por completo en la realidad externa. permite al . Fonagy. Benjamin (1988) reconoció la importancia del juego simbólico en la expresión de la tensión que existe en la aceptación de sentimientos conflictivos entre el sí mismo y los otros. en lo esencial no son equivalentes.ampliando de ese modo la consciencia y aumentando el dominio del yo. Anna 6. Una de las principales dificultades en el trabajo clínico por medio del juego es que el significado del lenguaje hablado es más preciso que otras formas de comunicación. Aunque el juego carece de la precisión del lenguaje (Sutton-Smith. De este modo. 1997). El principal propósito de la interpretación era eliminar los impedimentos inconscientes de la transferencia a la terapia. lo cual crea tanto problemas como oportunidades para los terapeutas infantiles.Si bien tanto el juego como el lenguaje verbal son formas de comunicación. esencialmente. 7.

encontrará una revisión más extensa). Después de todo. Es necesario aceptar esta situación y equilibrar el enfoque a partir de . se trata “sólo” de un juego. procedimental. los profesionales de la salud mental de la escuela y con otras personas. es decir. es decir. los terapeutas psicoanalíticos tratan de conectarse con el límite delantero de la zona de desarrollo próximo de sus pacientes. Por consiguiente. exploración. afirmación y refutación de experiencias de relativa certidumbre acerca de algo. Dado que abarca tanto la acción como el pensamiento y el sentimiento. negar su realidad. el juego libera a los participantes para expresar y explorar esos problemas de formas cuyo seguimiento sería mucho más difícil por medios de comunicación exclusivamente verbales. a fin de alentar un sentido de integridad del sí mismo. permite a las partes suspender y. p. 15.La terapia de juego psicoanalítica contemporánea incluye un sentido de resonancia emocional (Levy. o ambas (p. cohesión y seguridad interpersonal. 2001. 312). perceptuales. que determina el curso no sólo de los patrones presentes y futuros de relación dentro de la diada. de ser necesario. los terapeutas deben tener de verdad un interés extraordinario por sus pacientes.clínico ciertas ventajas sobre otros medios de comunicación. afectivos y conductuales. Para maximizar el valor terapéutico del juego. los niños deben realizar y coordinar diversos procesos sensoriales. 309). 13. 2009.Al adaptar las relaciones terapéuticas para maximizar las capacidades inherentes de sus pacientes. Además de que el juego es la forma natural de expresión de los niños. el juego genera experiencia de estados emocionalmente vívidos del sí mismo dentro de la relación relativamente segura con el terapeuta (en el trabajo de Levy. sino también las experiencias afectivas vividas por dos o más personas que se centran en la supervisión. los maestros. Por ende. debido en parte a que eso puede generar nuevas experiencias relacionales. cognitivos. negociación. 14. sin que importen nuestras diferencias’” (Coburn. proporciona tanto a clientes como a terapeutas “una posible negación” concerniente al material problemático.La alianza terapéutica es especialmente complicada en el tratamiento psicoanalítico infantil porque el terapeuta debe mantener alianzas de trabajo con los cuidadores del niño. 1978. el juego obtiene su valor terapéutico del hecho de que fomenta la integración de diversos modos de procesar la experiencia. Coburn ve la resonancia emocional como un proceso prereflectivo.Además. es decir “… la distancia entre el nivel actual de desarrollo determinado por la solución independiente de un problema y el nivel de desarrollo potencial determinado por la solución de un problema con la guía de un adulto o en colaboración con pares” (Vygotsky. los terapeutas infantiles deben responder a las múltiples demandas que provienen de fuentes distintas al niño. “la señal de un individuo a otro de: estoy contigo. 16. 2008). convicción acerca de algo. Para jugar. Dichas experiencias pueden servir como una plantilla para la construcción de nuevos modelos del sí mismo y los demás o para modificar los existentes. cuestionamiento.

Esta relación admite que surjan sentimientos inaceptables. los pacientes expresan y exploran facetas de sí mismos en el contexto de una relación facilitadora y generativa.esas participaciones múltiples. en prensa. Se considera que el juego en sí proporciona un vehículo crucial para que los niños desarrollen esta capacidad. El concepto de alianza terapéutica en la terapia de juego psicoanalítica ha evolucionado con nuevos avances en el desarrollo infantil. . psíquicamente peligrosos. 1971a). los terapeutas infantiles deben desarrollar alianzas de trabajo con otros adultos a la vez que conservan la importancia y la existencia de las necesidades y la subjetividad de sus pequeños pacientes. Winnicott. Debería quedar claro que la alianza terapéutica por lo general ha cambiado a un enfoque más colaborativo dentro de la diada terapéutica (Aron. la neurobiología. y que sean enfrentados de maneras más productivas (Levy. Pizer. La construcción de una relación psicoanalítica terapéutica permite el desarrollo de un sentido de seguridad. 2008). 1996. Debido a que el juego permite que las experiencias de los niños sean incorporadas y representadas en un contexto de juego que no es real. 1998. De hecho. Levy. la dinámica familiar y en el psicoanálisis mismo.