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Alberto Escalante

LEITMOTIV
“Posibilidad de la Filosofía 0.1”
Dice Gilles Deleuze que la pregunta por la utilidad de la filosofía conlleva una
carga agresiva; por lo que su respuesta debe seguir el mismo rumbo. Más allá de
la ironía y mordacidad que va de los orígenes de la pregunta al contexto diluviano
(Kosik, 2012) en el que se comulga hoy en día de la palabra utilidad, a través de
su escenificación, la filosofía tiende ceder a la contrición la naturaleza
perturbadora que originalmente le bautiza. Esta cesión se da parte ante la
corrección y el estilo, y parte ante la ansiedad sobrada (y sobrante) de los púlpitos,
hilo conductor mediante, el que la filosofía se haya vuelto una manera más de
hacer las cosas, en el mejor de los casos un estilo como hemos dicho.
Referimos pues a la persistencia de una escena filosófica (o por lo menos a un
conglomerado de escenarios donde la filosofía se hace presente) en un sentido
ciertamente negativo, siendo el motivo anunciar el que la filosofía venga perdiendo
su terreno atmosférico, es decir, el que cada vez se participe menos de ella, cada
vez menos se tome por su sentido festivo y trágico, onírico y “trancendental”,
experiencial y vital. Cada vez se le concibe menos compañera de viaje y de viajes,
cada vez más acusa un delirio de persecución en su contra. O se le ve a lo lejos
de una costa infranqueable o se le ve de reojo a espaldas, pero en un caso u otro,
con cierta ansiedad malsana.
De hecho, la filosofía en su sentido onírico no despierta ansiedad alguna (no por lo
cual deja de presentarse como una pesadilla en ocasiones), no persigue
aspiración tampoco, sino más bien un estado de crisis del cual no se tiene ni
urgencia de omitir, ni necesidad de salir, sino posibilidad de plasmar, convirtiendo
la fractura en el aliento propio de la experiencia inaudita entre lo que hemos
querido vivir y lo que querremos vivir. En un sentido adverso, la filosofía es presa
de la prisa, sin que esto sugiera hacer de nueva cuenta del tiempo (en su variante
de lentitud) una forma o estilo de vida, una tecnificación a final de cuentas como
por ejemplo ha traído a cuento el slow-movement y sus pregoneros (Carl Honoré
incluido).
En un sentido más adecuado, me han mostrado (y dicho) los tres filósofos de
respeto a quien la vida misma me ha permitido llamarse “mis maestros”, casi
siempre desde las trincheras de la sombra, pero con merecimientos prometeicos
para fundirse con la niebla, que la filosofía es una asunto arropado por la
paciencia. No entiendo bien si paciencia es la palabra adecuada al sentido de lo
que estos tres filósofos de respeto han cargado a cuestas cuando la oficialidad del
mundo de las sombras les ha exigido asumirse, presentarse y exponerse

manejarse siempre en la composición de lo que no se ha digerido. Desde nuestro lugar. se le brinda. nuestra posición pareciera desventajosa con respecto a ella dada nuestra finitud. dada nuestra finitud. y tiene mayor intensidad que la de una promesa. como acontecer u origen. es que las consecuencias de entremezclar o de aproximar la paciencia con la vejez se antojan harto sugerentes a mi modo de ver. que a la filosofía se le aporta. En este sentido. pero no sacrificialmente. no es capaz de crearlos” (ibid. Me gustaría decir. mucho menos lo secreto o lo que nos ha pasado desapercibido. Entonces. cabe mencionar que Deleuze veía en la filosofía algo elementalmente anti-comunicativo: “la comunicación siempre llega demasiado pronto o demasiado tarde”. Del mismo modo en que esperar no tiene el sentido de una expectativa. no se siente alcanzada por algo. Vienen a cuento las circularidades virtuosas a modo de repeticiones que encumbraron e incorporaron las mentes post-hegelianas. pero aquí es donde la paciencia pareciera entrar en juego. previendo hasta que límites la paciencia nos permite retrotraer-vivir aquel “momento de gracia entre la vida y la muerte”. como hemos considerado ya. Esto es. que se participa de ella. Pero decíamos al principio también otras cosas sobre la filosofía. sin pensarlo mucho. filosóficamente. Esta denotación. es una condición de la “vejez”. la perturbación. está condicionada a ritmos. le atañe cierto delirio persecutorio. encuentro que es muy similar a lo que yo he querido dar a entender líneas arribas con el uso de la palabra niebla.) fuera de los marcos de la vivencia de lo frívolo. pero creo que a grandes rasgos dicha palabra sí recoge el sentimiento titánico de la empresa. Como que es atmosférica. su naturaleza se atisba fuera de los marcos de lo cotidiano.. por ende.p. sino una recuperación y renovación de los espíritus que se desgastan tratando con un mundo repleto de cosas. Al respecto. no hay donación de por medio. ya no son los asuntos dignos de llamar la atención los importantes.intelectualmente. Deleuze cree también que el abordar a la filosofía en sí misma. sino que es ella misma la que pone los acontecimientos sobre la mesa de apuestas.33).7) Por lo tanto. Propongo la noción de una filosofía que se recupere desde lo atmosférico para denotar algo parecido a lo que se relaciona con el sentimiento griego de festividad. se parece más a un “revolverse” en el “regurgito”. se le rinde. (Deleuze. llegar tarde y llegar temprano son cuestiones profundamente . Persiguiendo el rastro etimológico de lo atmosférico. En este sentido de niebla. en tanto “material” de la estructura de la experiencia. inclusive puede perseguirse un gesto romántico sobre lo imperfecto y lo inacabado. el esperar que acompaña a la paciencia.1993. desde el interior de los motivos de la existencia misma. p-o-s-i-b-i-l-i-t-a a la filosofía como una experiencia “entre la vida y la muerte”. ya no se trata con cosas. “la experiencia de una idea” (Kerenyi.p. parece ser que la filosofía se vive históricamente y la historia no se sujeta a ritmos. p. casi siempre hay que esperarla. sino lo que presentemente se resiste a la comunicación. ni mucho menos sufre de algún delirio.

la filosofía se convierte en una elección y en .1976.48).1993. mucho menos retórica ni comunicativa.1996. es que en la naturaleza del conocimiento nos topamos con la culpa y el sacrificio: “(Foucault. recae en el hecho no de la naturaleza perturbadora de las cosas. fuera de las paradojas el mundo de las opciones se convierte en la única opción: “ “Lo que hemos cogido lo hemos dejado. la filosofía no te deja a expensas del abandono. conserva por lo menos la paradoja natural del crear” (Kerenyi. la filosofía tiene tintes de un acto de contrición hoy en día. lo serio y/o lo lúdico.p. Homero. mientras sea una fiesta auténtica. y los que no habían cogido los llevaban en la ropa. aludiendo con un enigma a que los piojos que habían cogido los habían matado y los había tirado. o el mundo de la conservación del individuo.1979.cotidianas. el problema está en la dirección de esa destrucción. Y la fiesta. porque si bien en sus diferentes exposiciones persiste lo serio y lo lúdico." (Colli.53) El “diluvio” parece ser parte de la confabulación de la agresividad y la violencia con lo frívolo. en la vorágine catastrófica que es capaz de impulsar (y que constituye su marca de nacimiento). persisten fuera del ámbito de la paradoja.p. Por eso hablamos de la filosofía como un escenario. pero por otra parte. pienso que la filosofía contiene una flagrancia profundamente destructiva y sin embargo. En este sentido.p. donde el acto es el de “hacer como si las cosas pasaran o no lo hicieran”.18). Decíamos. Sobrevivir-vivir. “Crear es una operación festiva en contraposición con el quehacer cotidiano. sino en la cuestión de que se nos haya dejado únicamente con un puñado de perturbaciones para abrazar melancólicamente. lo que no hemos cogido lo traemos”. conserva siempre algo de lo creador. como ver el reloj para saber qué hora en ambos casos. Como dije anteriormente. El asunto digno de confesarse.7) Las paradojas toman un tono destructivo en la apuesta por el logos. como dijimos. (Nietzche. Políticamente hablando no hay nada más vago que una promesa. Aparece una puesta. Ante todo esto. cuyo medio está en el fingir. ahí radica parte de la torsión. murió de aflicción. y la disculpa consecuente por no cumplirla.p. porque que como con la pregunta sobre la “utilidad de la filosofía”. sobre todo “cuando no queda nada por preguntar” (Deleuze. cuando de lo que se trata es de elegir entre lo serio y lo lúdico. hay que justificar el ser filósofo para disculparse. en todo caso. Por eso la filosofía tampoco puede ser una toma de protesta.p. es cierto que la filosofía contiene una arista profundamente destructiva y sin embargo. un método ofensivodefensivo.1999. que termina por alcanzar tintes de una violencia por demás “frivolífica”. Mea culpa el pan mediante. al no ser capaz de resolver el enigma. la paradoja entre lo serio y lo lúdico. en tanto accesibles a la comunicación. no hay espacio para la inconformidad en la filosofía. el problema de la explicación y de la argumentación.28-29) La explicación se advierte entonces como una forma de disculpa. sobrelleva una violencia sobre el alma. para convertirse en una expresión racional. dejan por igual de ser paradójicos.

Barcelona. ¿Qué es la filosofía?. La Piqueta. Madrid. termina sucumbiendo al ámbito de las convenciones.pdf  Foucault. Félix. 1979. “La religión antigua”. Gilles y Guattari. Barcelona.com/2010/02/deleuze-c2bfque-esel-acto-de-creacion. Gilles.  Kerényi.wordpress. Anagrama. “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral”. Michel. 1976. Barcelona. Será menester de futuras exposiciones explorar las consecuencias de esta inauguración. España. Tusquets.files. http://gep21. pasa a ocupar un lugar junto a otras cosas a las que les está reservado dicho atributo de ser tolerables. 1996. 1999. Referencia electrónica. ¿Qué es el acto de la creación?. a la filosofía se le tolera. Karl. pero hemos dado algunos elementos para pensar la posibilidad de la filosofía a través de la noción de atmósfera. Giorgo. pero la tolerancia pacta con líneas muy frágiles. Referencias  Colli.  Nietzche Friedrich. como hoy más que nunca.  Deleuze. “Microfísica del poder”. Tecnos.  Deleuze. .una posibilidad desvirtuada. Hemos abierto aquí una discusión sobre la filosofía como posibilidad (la filosofía frívolamente cotidiana). Es así. Herder. 1993. “El nacimiento de la filosofía”.