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ASPECTOS JURÍDICOS Y FORENSES DEL ABUSO

SEXUAL INFANTIL
ENRIQUE ECHEBURÚA y CRISTINA GUERRICAECHEVARRÍA
[Este texto corresponde al capítulo 2 del libro "Abuso sexual en la infancia: víctimas y agresores" de
los mismos autores. Barcelona, Ariel, 2000, pp. 21-40]
1. El abuso sexual en el Código Penal1
El nuevo Código Penal de 1995, en la línea abierta por la reforma de 1989, ha traído consigo un
cambio en el bien jurídico que ha de protegerse en los delitos sexuales. El objetivo ya no es la
honestidad de la mujer, sino la libertad e indemnidad sexual de la persona, independientemente de la
mayor o menor promiscuidad o de las costumbres sexuales de la víctima. Ello ha provocado una nueva
tipología del delito en cuestión, que ha supuesto la introducción de una serie de agravantes y el
abandono de antiguos términos, como violación o estupro.
Respecto a los menores, los nuevos tipos penales se orientan a la preservación de las condiciones
básicas para que en el futuro puedan alcanzar un libre desarrollo de la personalidad en la esfera sexual
(Goenaga, 1997).
En el Código Penal el abuso sexual se incluye dentro de los delitos contra la libertad sexual. Según
el artículo 191, la actuación en los delitos sexuales requiere la presencia de la denuncia de la persona
agraviada o una querella del Ministerio Fiscal (por ejemplo, en el caso de menores). En estos delitos el
perdón del ofendido o del representante legal no extingue la responsabilidad penal. Se trata, en último
término, de evitar situaciones de chantaje o de extorsión sobre la víctima o sus familiares durante el
proceso.
Los delitos contra la libertad sexual (tabla 2.1) se dividen en dos grandes tipos: agresiones sexuales
(cuando hay violencia o intimidación, es decir, amenaza para la propia víctima o para otra persona
vinculada a ella) y abusos sexuales (cuando no hay violencia ni intimidación, pero sí engaño o falta de
consentimiento). El acoso sexual (cuando hay conductas de solicitud de favores sexuales prevaliéndose
de superioridad: por ejemplo, en el caso de un profesor que acosa a una alumna) es una forma
específica de abuso sexual a nivel de solicitudes insistentes no deseadas en el ámbito laboral o docente2. Hay, por último, otros dos tipos de los que también pueden ser víctimas los menores, como el
1

Los autores agradecen al profesor José Luís de la Cuesta, catedrático de Derecho Penal de la Universidad del País Vasco
los comentarios a un primer borrador de este apartado.
2
Si hay relación de hecho con conductas concretas implicadas, no hay acoso sexual, sino que se trata de un abuso sexual
con prevalimiento de superioridad.

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exhibicionismo y la provocación sexual (mediante difusión o exhibición de material pornográfico), por
un lado, y la inducción a la prostitución o la utilización de menores en espectáculos pornográficos.
(arts. 185-190), por otro (véase Goenaga, 1997).
TABLA 2.1. Delitos contra la libertad sexual
Agresiones sexuales
Abusos sexuales
Acoso sexual
Exhibicionismo y provocación sexual
Inducción a la prostitución y corrupción de menores

En las tablas 2.2 y 2.3 figuran, respectivamente, los tipos más frecuentes referidos a las agresiones y
abusos sexuales, con las penas de prisión correspondientes. El resumen presentado en las tablas tiene
un carácter esquemático, con una finalidad fundamentalmente didáctica, a sabiendas de que pueden
haber otras variables en la realidad que contribuyen a complicar los esquemas propuestos.
En cualquier caso, los abusos sexuales no se refieren sólo a menores. En las víctimas adultas pueden
operar factores de consentimiento viciado. De este modo, hay casos en que puede haber un abuso de
superioridad que coarte la libertad de la víctima, especialmente en contextos laborales o docentes. Así,
el prevalimiento consiste básicamente en obtener un favor sexual por medio de un consentimiento
forzado, determinado por una situación de superioridad manifiesta. Es el caso, por ejemplo, de un
psicoterapeuta que abusa sexualmente de una paciente, con el pretexto de que esta relación es
terapéutica. La pena fijada para este delito, cuando hay penetración, oscila de 4 a 10 años de prisión
(art. 182.1).
TABLA 2.2. Agresiones sexuales
(arts. 178-180)
Tipos

Pena de prisión

Sin agravantes
1-4 años
6-12 años

Tipo básico (sin penetración)
Tipo cualificado (con penetración)3
Con agravantes4
Sin penetración
Con penetración

4-10 años
12-15 años

3

La penetración se refiere a la introducción del pene en la boca, vagina o ano, o de un objeto por alguna de las dos últimas
vías.
4
Ejemplos de circunstancias agravantes: conductas particularmente degradantes o que entrañen riesgo para la víctima;
presencia de dos o más agresores; víctima menor de edad o incapaz; víctima emparentada con el agresor, etc.

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No se puede descartar.TABLA 2. etc. Con los cambios introducidos en la Ley Orgánica 11/1999. comete abuso sexual el que. en el abuso sexual siempre hay una relación de poder entre agresor y víctima. 1996. conviene señalar que no siempre hay una correspondencia directa entre el concepto psicológico y el jurídico de este problema. . para su interés.del proceso inverso. Hay jóvenes que se percatan del alcance psicológico y moral de las agresiones o abusos sufridos en la infancia cuando alcanzan la mayoría de edad.y. La infancia -3- . hasta ahora era precisa la confrontación entre el presunto agresor y la víctima de abuso sexual. por ejemplo. de 30 de abril (BOE de 1 de mayo) (art. A partir de ahora. previo informe pericial. atenta contra la libertad sexual de una persona. sin violencia ni intimidación.3. Con esta reforma de carácter procesal se trata de amortiguar las consecuencias que sobre la propia víctima o sobre los testigos menores de edad puede tener el desarrollo del proceso.1). se dejan sin recoger otras formas de presión más sutiles a través de las cuales puede conseguirse el consentimiento de la víctima y que. restos de semen. mucho menos frecuente. Por ello. Abusos sexuales a menores (arts. Por último (pero no menos importante). no a partir de la comisión del delito. En cuanto a la vista oral. En resumen. la posibilidad de demostrar a nivel práctico la existencia de abusos sexuales a un menor . sea ésta mayor o menor. 181-183) 1. Echeburúa y Guerricaechevarría.).4) cuenta a partir de la mayoría de edad del menor. no podrían hacerlo. de la Reforma del Código Penal referidos a los delitos contra la libertad sexual. de 9 de junio (BOE de 10 de junio). Desde una perspectiva legal. ya sea porque aquel posea una capacidad de seducción o una elevada posición social y laboral. de condenar al abusador. suele quedar restringida frecuentemente a aquellos casos en los que existen pruebas físicas del contacto sexual (heridas en los genitales o desgarros. Menores de 13 años (en todos los casos) Conducta sexual Pena de prisión Sin penetración Con penetración 2-3 años o multa de 21-24 meses 7-10 años 2. plasmada en la Ley Orgánica 14/1999. la confrontación puede hacerse por sistemas audiovisuales o por medio de un biombo. la existencia -eso sí. sin embargo. un aspecto de interés es que el período de prescripción de los delitos (tabla 2. sin embargo. 707 y 713 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. De este modo. Menores entre 13 y 16 años (sólo si hay engaño) Conducta sexual Pena de prisión Sin penetración Con penetración 1-2 años o multa de 12-24 meses 4-6 años Respecto a los delitos contra la libertad sexual en la infancia. cuando comienzan a tener relaciones afectivo-eróticas. 132.es muy limitada. Si decidiesen denunciarlos y estuviese vigente el período general de prescripción de los delitos fijado en el Código Penal de 1995. pueden producir unas consecuencias psicológicas tan negativas como cuando hay una coacción explícita (Climent y Pastor. ahora sí es posible hacerlo (art. los careos con menores van a tener un carácter excepcional: se van a practicar sólo cuando el juez o el tribunal los consideren imprescindibles y no lesivos. por tanto. según la reforma de los artículos 448. Aunque en el nuevo Código Penal se han ampliado las conductas punibles al abuso de autoridad y al engaño. 3º). 1998).

debe prevalecer el secreto profesional (derecho a la intimidad del ciudadano). el terapeuta que lleva a cabo actividades asistenciales no puede realizar informes periciales de sus pacientes. Esta misma aparente contradicción aparece reflejada en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. 450) se considera delito cuando una persona no pone en conocimiento de la autoridad la comisión de un acto delictiva actual o próximo.quedan excluidos de dicha obligatoriedad. Pero. bajo requerimiento judicial -y previa autorización por parte de la víctima-. los profesionales que tienen secreto profesional -abogados y curas. Según el Código Deontológico Médico (cap. al mismo tiempo. 199. Este conflicto debe resolverse acudiendo al conflicto entre deberes propio del estado de necesidad (art. «la información recogida por el psicólogo en el ejercicio de su profesión está sometida a los derechos y deberes del secreto profesional. Sin embargo. art. Sólo se debe transgredir el secreto profesional en el caso de delitos graves y actuales o futuros (no pasados).2) la vulneración del secreto profesional es un delito (asimismo la Constitución Española ampara el derecho a la intimidad (art. a veces puede haber un conflicto entre el secreto profesional y el deber de denunciar a la justicia la comisión de un hecho delictivo. en donde se muestra la degradación y el hundimiento moral de un hombre maduro enamorado y manipulado por una casi niña.2). secreto profesional del terapeuta. Prescripción de los delitos Penas Plazo de prescripción Prisión de 10 a 15 años Prisión de 5 a 10 años Restantes delitos graves Delitos menos graves 15 años 10 años 5 años 3 años 2. TABLA 2. de Vladimir Nabokov. sobre todo cuando hay razones para considerar que ello va en contra de los intereses del menor (véase Subijana. del que únicamente está exento por expreso consentimiento del cliente o por supuestos legales». Sin embargo. XII. los psicólogos forenses no están sujetos al secreto profesional. los que por razón de su cargo o profesión tengan noticia de algún delito público están obligados a denunciado inmediatamente al Ministerio Fiscal. 1997). En todo caso. debe tenerse en cuenta que la intervención clínica con una víctima es incompatible con la actuación como forense o perito en el ámbito judicial. Según el artículo 262. Respecto a la actuación ante los tribunales de justicia.perversa ha quedado representada en Lolita. el psicólogo clínico puede realizar un informe -4- . 18. pero sin llevado hasta las últimas consecuencias cuando estén en peligro la vida o los derechos fundamentales de otra persona.5): como norma general. al juez o a la policía. según el artículo 263. 43. excepto en los casos del deber de denuncia de delitos y en la declaración como testigo o perito en un procedimiento judicial. Por ello. A diferencia de los psicólogos clínicos.1). notificación de los actos delictivos y actuación ante los tribunales de justicia Según el artículo 39 del Código Deontológico del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña. en el Código Penal (art. la obligatoriedad legal de notificar los casos conocidos de menores en situaciones de desprotección es polémica y debe ser flexible.4. En el Código Penal (art. Confidencialidad. 20. llevada al cine en 1962 por Stanley Kubrick.

el aumento de las alegaciones falsas en los últimos años. para conseguir la custodia o cambios en el régimen de visitas. por tanto. al percatarse el menor. los niños no suelen mentir cuando realizan una denuncia de abuso sexual. trato preferente. que una persona llegue a olvidar en su totalidad la ocurrencia de un acontecimiento traumático que se invente sucesos que no han ocurrido. los afectos y las cogniciones del menor son comprensibles y están en consonancia con la narración expuesta. Esta preocupación actual obedece a dos circunstancias: por un lado. íntimos y realistas sobre una actividad sexual.) los motivos que pueden dar pie a un falso testimonio. reflejo. ' -5- . los psicólogos forenses o los psicólogos que. especialmente por lo que se refiere a la validación de las denuncias. intervienen como peritos en un caso no pueden realizar intervenciones terapéuticas en ese mismo caso. La superproducción de adrenalina durante situaciones de alta emotividad o de terror facilita la retención de información y explica que la mayoría de la gente se acuerde vivamente de ciertas experiencias pasadas muy estresantes o emotivas (Rojas-Marcos. la limitación de la memoria y la posible sugestionabilidad. sin serlo. 1995). el testimonio de los adultos sobre el abuso sexual ocurrido en la infancia suele ser. A su vez. 1990) En estas circunstancias los niños pueden ser objeto de utilización y de engaño por parte de un cónyuge para herir a otro o. Por ello. este porcentaje aumenta considerablemente (hasta un 35%) cuando las alegaciones se producen en el contexto de un divorcio conflictivo. entraña un nivel de exigencia mayor. con problemas de custodias o de régimen de visitas (Raskin y Yuille. La mayoría de las retractaciones son falsas. son los deseos de venganza o la obtención de beneficios por parte de la víctima (salida del hogar. en general. no es infrecuente la retractación tras la revelación. que requiere una descripción y valoración de los hechos) e incluso intervenir en la vista oral como testigo cualificado (pero no como perito) para informar exclusivamente de los hechos conocidos en el transcurso de la asistencia terapéutica que sean relevantes para el procedimiento judicial. Sin embargo. En cuanto a la fabulación. no es lo mismo la credibilidad que la validez o veracidad del testimonio. 3. cuando un niño describe detalles. La validez. sólo el 7% de las declaraciones resultan ser falsas (fenómeno de simulación). del crecimiento del número de denuncias (Torres. Es raro. no hay justificación para atribuido a su imaginación (Arruabarrena. es menos habitual de lo que se cree. es decir. Es poco frecuente el síndrome de la memoria falsa. A pesar de que. Desde otra perspectiva. no debe descartarse la posibilidad de que esto ocurra. la capacidad de fabulación. a su vez. en los casos de separación.1. etc. 3. por otro. en la gran mayoría de los casos. a su vez. Por último. de la trascendencia de lo sucedido. pueden ser malinterpretadas y sacadas de contexto por las figuras más próximas al niño (Urra. De hecho. Evaluación de la validez del testimonio En la actualidad hay un interés creciente por el enfoque jurídico del abuso sexual a menores. la gravedad de las consecuencias derivadas de la existencia de este tipo de delitos. es relativamente común en algunos niños retractarse de una denuncia bajo la presión de la familia (fenómeno de disimulación). LIMITACIONES DEL TESTIMONIO DE LOS MENORES VÍCTIMAS DE ABUSO SEXUAL Algunos factores pueden enturbiar la credibilidad del testimonio de los menores: la edad. Una revelación resulta creíble cuando las conductas. Un testimonio es válido o veraz sólo cuando el recuerdo es una representación correcta de lo ocurrido y se adecua a la realidad sucedida. 1995). En otros casos. tanto desde la perspectiva legal como de la psicológica y social. De hecho. 1995). Los niños no suelen fantasear sobre algo que está fuera de su campo de experiencias. como caricias o besos. Sin embargo. 1995).técnico (pero no un informe pericial. y es eso lo que en último término importa. a la incapacidad para distinguir entre los sucesos percibidos (vividos) y los inventados (imaginados). 1989. Thoennes y Tjaden. ciertas conductas de expresión de cariño. y. De este modo. cierto.

la conductancia eléctrica de la piel.2. en segundo lugar. en recuerdo del personaje creado por Shakespeare que llegó a matar a su mujer fruto de los celos al interpretar Otelo el miedo de ella (precisamente a ser culpada siendo inocente) como la prueba evidente de que era culpable de serle infiel (Vila. el enrojecimiento de la cara. Rudy. Ahora bien. 1997. 1996).). Por otra parte. la mayoría de los supuestos signos de engaño. los recuerdos de los niños disminuyen en precisión a medida que transcurre el tiempo.2. La entrevista permite detectar los indicadores significativos relacionados con la existencia de abusos sexuales y determinar si las respuestas emitidas por el niño -emocionales. como en el caso de los adultos. -6- . De hecho. cuando dicen la verdad. un niño más pequeño recuerda menos información. Es más. etc. Este fenómeno es lo que se ha denominado el «error de Otelo». De este modo. movimientos de las manos o piernas. Arruabarrena. rara vez acompañan a las mentiras premeditadas. los menores son más propensos a negar experiencias que les han ocurrido -y que son percibidas como traumáticas. El procedimiento más utilizado desde esta perspectiva ha sido el polígrafo. En consecuencia. los muñecos anatómicos y los dibujos. el análisis de la veracidad de la declaración. sino la emoción. La entrevista y la observación de indicadores significativos La entrevista psicológica es. (Riquelme y Martínez Selva. 1995). aunque menos minucioso que el de los niños mayores (8 años) (Goodman. Sin embargo. pero no por ello menos precisa. el recuerdo de los menores de corta edad (3 años) es bastante exacto. la sugestionabilidad es tanto mayor cuanto menos recuerda el niño. PROCEDIMIENTOS DE EVALUACIÓN DE LA VALIDEZ DEL TESTIMONIO Los estudios sobre las alteraciones fisiológicas implicadas en la mentira se centran en la hipótesis de que la ansiedad que acompaña al engaño provoca la existencia de unos mayores índices de activación autonómica. Bottons y Aman. pero lo son más en relación con sucesos que no han vivido realmente y menos respecto a hechos que han presenciado o en los que han participado (Diges y Alonso-Quecuty. especialmente si ha transcurrido poco espacio de tiempo entre la conducta sexual sufrida y el testimonio aportado. las personas. el medio fundamental de valoración de los abusos sexuales a menores.que a hacer afirmaciones falsas sobre este tipo de acontecimientos. 1998): en primer lugar. los detectores de mentiras no miden la verdad o mentira del sujeto. 1990). Asimismo. En resumen. junto con la observación. y. en tercer lugar. En concreto. 1996). Pérez y Borrás. los niños de 3 a 5 años son más sugestionables que los mayores. 1979. en los que el testimonio verbal es más limitado. los mentirosos entrenados pueden no reflejar emoción cuando mienten. como las miradas furtivas. En general. A su vez. 1999). pueden emocionarse. 3. la tasa respiratoria. la frecuencia cardiaca. Guerricaechevarría y Vega-Osés. la simple posibilidad de ser hallado culpable siendo inocente puede provocar más ansiedad que la de ser hallado culpable siéndolo realmente. la demora en la contestación.. / En relación con la vulnerabilidad a la sugestión. cuanto menos generales y más dirigidas sean las preguntas y cuanto menor sea la implicación emocional del niño en los hechos referidos (Goodman y Schwartz-Kenney.Respecto a la capacidad de memoria. la diferencia entre los menores y los adultos es más cuantitativa que cualitativa.1. Vázquez Mezquita y Galle. Por ello. utilizados sobre todo con niños pequeños. 1996. pueden aparecer una serie de cambios en la presión sanguínea. . 3. a partir de los 10 años ya no hay diferencias entre el relato de los menores y el de los adultos (Dent y Stephson. 1993). 1992). actualmente se utilizan tres enfoques para la evaluación de la validez del testimonio (Echeburúa. etc. las dudas en las respuestas o el nerviosismo general (gesticulación excesiva. psicológicos y sexuales (Arruabarrena et al. los protocolos de entrevista y la presencia de indicadores físicos.

En ocasiones. Santilly y Halpin. es importante concluir la entrevista de una manera positiva: se puede volver a hablar de temas neutros o positivos para el menor y se le debe reforzar a éste por el esfuerzo realizado en la rememorización de los hechos. Se trata. Por ello. 1986. 1992. Cuando el entrevistador ha definido su papel y resaltado la importancia de que el menor diga la verdad. Asimismo. Legrand y Erikson. 1999): el criterio de realidad. a pesar de la dificultad y la ansiedad que le ha podido generar el relatar algunos aspectos de la experiencia vivida. esta estrategia puede conllevar una importante pérdida de información. En concreto. que hace referencia a la presencia de modificaciones en la parte no nuclear del relato (habitualmente más frecuentes en los testimonios veraces). etc. el entrevistador debe oscilar entre preguntas abiertas que permitan la expresión de la espontaneidad y preguntas directas que aclaren algún dato importante.conductuales o físicas. Strom. El análisis de la veracidad de la declaración Se trata de un método complejo que tiene como objetivo diferenciar entre testimonios verdaderos y falsos (Undeutsch. Este análisis está basado en dos criterios (Alonso-Quecuty. Se trata de crear un clima de calidez y confianza.3). Si bien se ha planteado la conveniencia de que el psicólogo que se entreviste con el menor desconozca por completo la información sobre el caso para garantizar una mayor objetividad (Underwager. Berliner y Cante. Urra. que se basa en la cantidad de detalles periféricos (habitualmente mayor en las declaraciones verdaderas). así como facilitar el recuerdo de determinados detalles mediante técnicas mnemónicas (por ejemplo. además de que nos permitan obtener información adicional del caso (Steller y Boychuck. Se puede comenzar comentando temas neutros (amigos. de generar confianza en el niño y -7- . Resulta útil también recurrir durante la entrevista a preguntas que ayuden a poner a prueba la capacidad de sugestionabilidad del niño. es necesario centrarse en promover una descripción completa y detallada de lo sucedido. 1992): a) Revisión cuidadosa de la información relevante En primer lugar. Por último. 1998) (véase tabla 1. 1989). la máxima información posible. pero resulta menos riguroso. preguntándole si el sospechoso le recuerda a alguien que conoce).) con el primer objetivo de establecer una alianza terapéutica con el niño. etc. en último término. Por tanto. a su vez. 1986). se debe facilitar la narración espontánea de los hechos y profundizar después en el suceso mediante preguntas directas y cerradas que clarifiquen determinados aspectos del relato y permitan la obtención de detalles precisos. la entrevista semiestructurada con el menor debe estar diseñada para no perder la objetividad y obtener.coinciden con aquellos síntomas comúnmente considerados como efectos del abuso sexual (Cantón y Cortés. 3. Una vez que se ha conseguido una buena relación con el menor. y el criterio de secuencia. 1989. Este método se basa en la hipótesis de que las declaraciones que se efectúan referidas a hechos reales (vividos) son cualitativamente distintas de las que son fruto de la fabulación o de la fantasía.2. White. es importante ayudar al niño a establecer la secuencia cronológica de los hechos mediante sucesos significativos para él (aniversarios. Echeburúa yGuerricaechevarría.2. b) Entrevista semiestructurada con el niño La narrativa libre parece ser un método diagnóstico más sensible que una entrevista estructurada. 1993. fiestas. aficiones. 1995). la entrevista debe avanzar desde aspectos más neutrales hacia cuestiones más significativas emocionalmente para el menor. el entrevistador debe realizar una revisión exhaustiva de la información disponible del caso por las vías a las que tenga acceso. Wakefield. 1997. contener una sola idea y construirse bien gramaticalmente. el análisis incluye los siguientes pasos (Steller y Koehnken. Las preguntas deben ser cortas.). Steller y Boychuck.

. 1995). Steller (1989. Se valora en este caso la referencia a detalles poco habituales. siempre que las circunstancias hagan aconsejable esta medida. En concreto. las entrevistas pueden grabarse. . etc. y con el objetivo de evitar que el menor repita la información en posteriores sesiones o ante diferentes profesionales.Contenidos específicos: esta categoría engloba aquellos criterios referidos a la riqueza de los contenidos concretos. respectivamente (tabla 2. Arruabarrena. dudoso o claramente presentemediante 0. como la abundancia de detalles aportados.5).de facilitar las posibles intervenciones futuras (Soria y Hernández. así como la complejidad de los sucesos ocurridos (Steller y Koehnken. así como de facilitar el análisis de la narración. En concreto. . 1992) propone cinco categorías principales. 1989). interacciones verbales entre ambos. Asimismo se incluyen en este apartado. están orientados a valorar la existencia de rectificaciones o de reconocimientos de fallos o dudas a la hora de recordar el suceso.Contenidos referentes a la motivación: se incluyen criterios que permiten extraer información sobre la motivación del niño para hacer la revelación y que permiten igualmente evaluar el grado de credibilidad.Elementos específicos del abuso sufrido: el único criterio incluido en esta categoría recoge los detalles característicos de la agresión supuestamente sufrida y cuya presencia favorecería la confirmación de la misma. Desde una perspectiva formal la entrevista debe realizarse en un entorno relajado y tranquilo. Por ello. la determinación de si el testimonio es o no creíble. sentándose a su lado y adaptándose a su léxico. Yuille. 1989. 1988).se encuentra finalmente basado en estimaciones clínico-intuitivas. Por último. se incluyen tanto la descripción por parte de la víctima de determinados contenidos específicos -acciones y reacciones propias y del agresor. la declaración tiene que ser puntuada tomando en consideración las capacidades verbales y cognitivas del niño. superfluos o que no son comprensibles para la víctima (aunque sí para el entrevistador). . Cada uno de estos criterios puede ser puntuado -según esté ausente. No se deben realizar juicios ni críticas sobre su comportamiento o el de sus padres.como la ocurrencia de algún incidente inesperado durante la experiencia abusiva. c) Análisis de contenido de la entrevista Una vez recogida la información. así como la descripción del estado emocional propio o del agresor o del interés por parte del agresor hacia conductas sexuales o íntimas de la víctima o de él mismo. 1991. Sin embargo. .Características generales: los criterios que componen esta categoría se refieren a la declaración tomada en su totalidad y están orientados a valorar tanto la consistencia lógica del relato -es decir. la coherencia global al integrar toda la información proporcionada por el menor-. El resultado -es decir. la presencia de expresiones de auto crítica sobre su propio comportamiento u orientadas a justificar la conducta del agresor. actualmente no existen reglas de decisión formalizadas para combinar los criterios de contenido o para determinar puntuaciones clave. con el objetivo de de terminar la credibilidad del testimonio (Horowitz. se realiza el análisis del contenido de la declaración transcrita. En todo caso. 1994. como indicadores de credibilidad. que agrupan en total a diecinueve criterios individuales: . Raskin y Yuille. -8- . El entrevistador puede mostrarse cercano al niño.Peculiaridades del contenido: estos criterios evalúan la presencia de detalles o referencias que aumentan la concreción y viveza del relato. 1 o 2.

deben tomarse en consideración tanto las características psicológicas del niño y el formato de la propia entrevista como los motivos que han llevado al menor a revelar el abuso o a decir posibles mentiras. Así. Todo ello es lo que se denomina la comprobación de la validez del testimonio (tabla 2. Asimismo.6) y que se detalla a continuación.d) Comprobación de la veracidad del testimonio Conviene siempre recurrir a otras fuentes de información con el objetivo de valorar la probabilidad de que la declaración del menor sea o no fruto de su invención o de la coacción de terceras personas. -9- . el entrevistador debe enmarcar la consistencia del relato con el sentido común y las normas sociales y con otras declaraciones y pruebas disponibles.

Referencias a la situación emocional del agresor. Detalles aparentemente superfluos.TABLA 2. Características generales 1. Criterios para el análisis del contenido de la declaración (Steller. . Réplica de las expresiones literales de alguna parte de la inter Mención de sucesos imprevistos durante la ocurrencia del 7. Detalles poco habituales. Correcciones espontáneas del relato. modificado) Criterios Aclaraciones I. 11. Consistencia lógica y coherencia contextual del relato. Relato de detalles cuyo significado no comprende la víctima. Aportación de elementos cuya presencia empíricamente demostrada en este tipo de delitos. 1992. Tendencia a favorecer al acusado o a no inculparle por otras conductas negativas. Autocrítica de la víctima por las conductas realizadas u omitidas. Presencia de un gran número de detalles en el relato (sin contabilizarse las repeticiones). Estructura lógica. IV. III. Perdón al autor del delito Presencia de modificaciones o correcciones en la descripción de la experiencia. Complicaciones inesperadas durante el incidente. 10. V. 2. Preguntas o conversaciones referidas a otras conductas sexuales de la víctima o del agresor. Admisión por parte de la víctima de la incapacidad para recordar ciertos detalles. 3. pero sí el entrevistador. 17. 13. Cuestionamiento por parte del testigo de su propio testimonio.5. Dudas sobre la exactitud del testimonio en todos los detalles. Elementos específicos del abuso sufrido 19. Atribuciones del menor sobre las emociones o motivaciones del agresor. 6. acto abusivo. Referencias a la situación emocional del agresor. 4. Contenidos referentes a la motivación 14.10 - están . Contextualización adecuada. Presencia de detalles infrecuentes o inusuales pero posibles. 18. 5. Descripción precisa de acciones que la víctima no comprende. 9. Descripción de detalles irrelevantes no relacionados directamente con el suceso. Interés del agresor por conductas sexuales o por la intimidad d Descripción de emociones o pensamientos de la víctima. Reconocimiento de fallos de memoria en relación con el suceso. 16. Reproducción de la conversación. 12. Descripción de interacciones. Autocríticas. Peculiaridades del contenido 8. Contenidos específicos Adecuación espacio-temporal de los contenidos de la declaración con la totalidad de la situación. Detalles característicos del abuso. II. Detalles abundantes. 15. Coherencia global a partir de la integración de un conjunto de elementos inicialmente desordenados. Descripción detallada de acciones y reacciones de la víctima y del agresor. Elaboración no excesivamente estructurada.

la víctima. Por otro lado. Compatibilidad con otras pruebas En primer lugar. la existencia de preguntas dirigidas. Por otro lado. deben considerarse las características psicológicas del menor. por un lado. En este sentido. sin descartar la posibilidad de que existan presiones externas o de terceras personas para que el niño mienta.TABLA 2. conviene analizar el estilo de las preguntas realizadas por el entrevistador. Adecuación del lenguaje y del conocimiento 2. Por un lado. así como la adecuación global de la entrevista a la víctima. así como las posibles consecuencias que puedan derivarse de la acusación para cada una de las personas implicadas. no se puede concluir la falsedad del relato. Sugestionabilidad Peculiaridades de la entrevista 4. ello resta validez al testimonio del menor. así como la congruencia del mismo con el contenido del relato. se debe analizar detenidamente la relación previa entre la víctima y el agresor. Se trata de una serie de aspectos fundamentales que el entrevistador debe tener en cuenta antes de concluir el análisis de la declaración. Entre ellas. debe considerarse durante la entrevista el grado de sugestionabilidad. deben considerarse los posibles motivos que podría tener el menor para proporcionar una alegación falsa. En cuanto a las características de la entrevista. coercitivas (preguntas-trampa) o mal planteadas -preguntar prematuramente por determinados datos interrumpiendo o forzando sistemáticamente a.da lugar a una declaración que no puede ser analizada adecuadamente con los criterios expuestos del análisis del contenido. obviamente. Contexto de la revelación original 8. es necesario valorar en qué medida las descripciones proporcionadas por el menor son realistas y coherentes con el sentido común y con otras declaraciones prestadas por la víctima o por otras personas relacionadas con el caso. Adecuación del afecto 3. .11 - . En concreto. debe valorarse. Preguntas dirigidas o coercitivas 5. Presiones para mentir Ratificación del testimonio 9. Comparar la declaración que se está analizando con otras proporcionadas por el menor permite conocer su capacidad . la comprobación de la validez de la declaración debe incluir una ratificación del testimonio.6. pero. Por último. es necesario analizar el tipo de afecto que manifiesta el menor durante la entrevista. Asimismo conviene situar la revelación inicial de la existencia del abuso en el contexto y el momento concreto de la situación familiar de la víctima. dentro de las características psicológicas del menor. Adecuación de la entrevista Motivación de la víctima 6. Por último. Realismo y coherencia con el sentido común 10. Consistencia con otras declaraciones 11. Motivación para el testimonio 7. si el estilo del habla y el nivel de conocimientos del menor se corresponden con su edad y experiencia. Comprobación de la validez del testimonio Características psicológicas de la víctima 1. Si esto no es así -las características del relato indican la posible influencia de un adulto en el testimonio del niño-.

». el profesional puede realizar una estimación sobre la veracidad del testimonio del menor y catalogar la declaración como «veraz». 1994). Este procedimiento. los muñecos anatómicos deben ser empleados más para hacer hablar al niño que para que de muestre con ellos lo que le sucedió (Alonso-Quecuty.3. así como un mecanismo idóneo para estimular el recuerdo de determinadas acontecimientos (Goodman y Aman. en general. ' 3. A pesar de que no son frecuentes las . Es decir. vídeos o conductas sexuales entre los padres). En ocasiones. 1992).2. especialmente si éstos son de corta edad. se le debe permitir que cambie la identidad de los muñecos a lo largo de su relato. 1994). se deben tener presentes las distintas evidencias o pruebas físicas que existan en el caso. la valoración conjunta de los resultados tanto del análisis del contenido como de la comprobación de la validez. tanto los que representan a niños como los que encarnan a adultos. No es conveniente poner nombre a los muñecos. En cualquier caso. 1994). junto con la entrevista. Del mismo modo. «dudosa. la exposición del niño a estímulos sexuales (películas. hay que ser cautelosos para deducir la existencia de abusos a partir de las conductas realizadas por los menores con los muñecos anatómicos (Boat y Everson.12 - . como. De este modo. en los que la obtención de información resulta muy difícil debido a sus limitadas habilidades verbales (Boat y Everson. la utilidad de estos muñecos es identificar los conocimientos anatómicos del menor y recoger datos en los juegos espontáneos. «poco veraz» o «no veraz». Finalmente. «probablemente veraz». así como la utilización de dibujos tienen la ventaja de que pueden ser empleados con niños menores de 6 años. pero puede reducir la veracidad global de su testimonio.de recuerdo y los posibles efectos de sugestión tanto de la presente entrevista como de las realizadas con anterioridad.3. Por tanto. Para familiarizar al niño con los muñecos se puede desarrollar un proceso de etiquetado de las partes del cuerpo. el hecho de detectar contradicciones en el testimonio del menor respecto a declaraciones prestadas por otras personas no significa necesariamente que el menor esté mintiendo. han sido las técnicas más utilizadas en la investigación del abuso sexual en los niños más pequeños. el uso de este tipo de elementos debe quedar restringido a expertos que los empleen correctamente e interpreten la interacción de los niños con ellos en el sentido adecuado sin dejarse llevar por ideas preconcebidas sobre la ocurrencia o no del abuso (Alonso-Quecuty. Estos muñecos se caracterizan por presentar los órganos sexuales detallados anatómicamente. Los muñecos anatómicos y los dibujos Este tipo de muñecos. sino dejar que sea el niño quien lo haga. Sin embargo. Por último. I e) Valoración conjunta del análisis del contenido y de la comprobación de la veracidad El último paso del análisis lo constituye. constituye un reto en la práctica clínica y forense. 1994). así como la posible contradicción de éstas con algún aspecto de la declaración del menor (Steller y Boychuk. así como permitir la expresión de los hechos en menores o deficientes con dificultades de expresiónverbal. es considerado un buen medio de comunicación con los menores. No obstante. CONCLUSIONES La valoración del testimonio en los menores víctimas de abusos sexuales. lógicamente. se le puede preguntar si un muñeco concreto le recuerda a alguien que conoce. No hay que olvidar que su nivel de conocimientos sexuales puede estar mediatizado por otros factores. 3. Por otro lado. puede ser útil emplearlo tras la declaración con el objetivo de obtener detalles específicos del abuso. 1990). por ejemplo.

. Raskin y Esplin. Se plantea. Tanto la entrevista y la observación de indicadores físicos y psicológicos como la utilización de los muñecos anatómicos facilitan la recogida de información. por ello.). etc. Las implicaciones legales y familiares del abuso sexual así como la corta edad de muchas de las víctimas implicadas.los fenómenos de simulación y de disimulación. 1991).. Sin embargo. sobre todo cuando media una inducción externa. pero especialmente de los procedimientos de evaluación utilizados y del recurso a otras fuentes de información complementarias (familiares. 1991. principios evolutivos. técnicas de entrevista. pueden ser objeto de chantaje por parte del agresor para que el niño oculte o tergiverse lo sucedido. a medida que aumentan las capacidades intelectuales de un testigo y la complejidad de un suceso disminuye. capacidad de fabulación. Por ello. sugestionabilidad. etc. Las técnicas actualmente disponibles permiten valorar razonablemente la credibilidad de la alegación del menor. pediatras. Sin embargo. 1995). la validez de la revelación depende de factores propios del menor (edad. Por otro lado. En realidad. El análisis de la veracidad de la declaración se ha desarrollado a partir de diferentes ámbitos de la psicología (procesos cognitivos. profesores. debe tenerse en cuenta que. así como de contar con puntuaciones de corte adaptadas a cada grupo de edad y a la complejidad de la experiencia abusiva. en general. una entrevista semiestructurada cuidadosamente realizada. Steller y Boychuck. Sin embargo. la necesidad de establecer el peso específico de cada uno de los criterios. Al margen de las circunstancias situacionales señaladas y de la influencia de los procesos psicológicos básicos -los niños se diferencian en sus habilidades cognitivas y la memoria humana está sujeta a errores u olvidos-. los abusos sexuales a menores.mentiras en los menores respecto a la existencia de una experiencia de abuso sexual.) y se ha mostrado efectivo en numerosos casos de abuso sexual (Horowitz. constituye un método fiable de evaluación de la validez de las alegaciones de abuso sexual proporcionadas por niños. los niños son tan capaces como los adultos en el recuerdo y relato de su declaración. el contenido de un testimonio está modulado por las capacidades cognitivas del informante y por la naturaleza del suceso relatado.13 - . En realidad. su poder explicativo aumenta considerablemente cuando se utilizan de forma complementaria con el análisis de la veracidad de la declaración (Echeburúa et al. 1998). la declaración de la víctima se constituye frecuentemente en el único testimonio (Urra. 1989. conocimientos sexuales. etc. pero se echa aún en falta una mayor finura de estos procedimientos de evaluación. Si además no hay signos y señales externos del abuso. pero no constituyen por sí solos métodos adecuados para llegar a una conclusión definitiva sobre la existencia del abuso. el análisis de la veracidad de la declaración no cuenta con las propiedades de una técnica psicométrica. la aplicación del análisis de la veracidad de la declaración entraña más dificultades (Steller y Koehnken. equilibrio emocional. junto con el análisis sistemático de la veracidad de la declaración y el contraste con otras fuentes de información disponibles.). al ser efectuados por personas muy próximas. no resulta sencillo discernir entre el límite de la realidad y la fantasía o la fabulación de los hechos. requieren una evaluación del testimonio cuidadosa. en donde se analicen con detalle -y mediante procedimientos múltiples. 1992).

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