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C A R M E N E S

L Í R I C O S

POR E D U A R D O L . A R E N G O

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N ilustre literato de aquellos que no escriben y
hacen bien, nos decia el otro día que una de las
cosas que más le preocupan en lo tocante al porvenir de la literatura nacional, es la abundancia cada
vez mayor de los libros de versos que ven aquí la luz.
No cree nuestro amigo en aquella humorada de Platón sobre la presencia de los poetas en la República,
ni cree tampoco que sea malo que todos tengamos algo
de poeta, aunque sea con un poquito de loco; lo que
le alarma es que haya tantas personas que hagan
versos y los puoliquen, sin duda por creerlos dignos
de ser conocidos de los demás, y en apoyo de su tesis
nos leyó las bellas palabras que el paje dice, respecto
de la poesía, a la «Gitanilla» de Cervantes. Ello es
verdad; pero debe reconocerse que, después de todo,
hay muchas cosas menos conducentes a la felicidad
de la República que publicar libros de versos, sobre
todo cuando se trata de versos como los de este libro,
que frecuentemente se leen con satisfacción y tal cual
vez con placer, y especialmente en vista de que el
autor mismo hace la declaración contenida en estos
versos: «Mas no quieren las musas del Parnaso —•
Darme el estro gentil que tanto envidio — y que contigo ha muerta, dulce Ovidio».
LOS

PROPÓSITOS DE
POR

JOROE

SEVERO

NELKE

N

o tiene esta novela los atractivos que en el género
buscan y tienen derecho a buscar y encontrar, los
lectores corrientes de novelas; pero hay en cambio, en «Los Propósitos de Severo» un interés de otro orden. El autor no se ha propuesto sino hacer desfilar una
serie de personajes cuyo principal vínculo de unión
es el héroe principal, si acaso puede decirse que tal
héroe principal existe en realidad. La pintura de esos
personajes y del ambiente en que se mueven, revela
en el autor muy laudables dotes de observación, especialmente cuando aquellos hablan, que es el escollo
en que tropiezan y naufragan tantos novelistas nuestros. Al lector le hace el efecto de estar asomado a un
balcón viendo desfilar a los transeúntes y comentándolos con ese diablillo ingenioso e impertinente que
es el espíritu de crítica. Ninguno de los transeúntes
deja en el ánimo del espectador una impresión durable;
pero ha pasado un buen rato y ha oído cosas interesantes, que es precisamente lo que ocurre con la lectura
de esta novela.
E L
POR

D E S I E R T O
H O R A C I O

O U I R O O A

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siones—las tres novelas cortas, decíamos, que pueden
leerse en este volumen, acreditan, o meior dicho, confirman lo que ya se sabía del autor, desde el punto de
vista de sus cualidades literarias; todas tres son interesantes, conmovedoras y reflejan bien las realidades
de la \ida, que a vecci esconden fieras tragedias Ijajo
apariencias de normalidad y vulgaridad. Sólo en la
tercera nos ha parecido encontrar algunos resabios do
un romanticismo algo marchito ya, con lo cual no se
quiere decir, por supuesto, que el romanticismo deba
ser sistemáticainente excluido de este género literario.
Y para, ser completamente francos, como cumple
serlo con el autor, debemos reconocer que en su estilo
hay ñhjo de blando, diremos, que quita relieve a sus
indiscutililes cualidades. Pero el autor es todavía lo
suficientemente joven para no apresurarse mucho y
cuidar su estilo, dando al cuidado todo el tiempo necesr,rio.
O B R A S
S E L E C T A S
DE J U A N

BAUTISTA A L B E R D I

L

A librería «La Facultad» ha editado ya dos volúmenes de las Obras Selectas de Albeixii, que dejó
ordenados y revisados el doctor .Joaquín V. González, grande admirador del autor de «Las Bases». El
primero de dichos volúmenes: Memorias e impresiones
de Viaje, contiene la Descripción de Tucumán, Veinte
días en Genova, Impresiones y Recuerdos; y el segundo.
Biografía y Autografías, contiene las biografías del
general Manuel Bulnes, Presidente de Chile, de Guillermo "Whellwright, de Juan María Guti=iTe7,de San
Martín, de Esteban Echeverría; un paralelo entre
Washington y Belurano y un capítulo titulado Mi
Vida Privada. Ocioso parece, dada la excepcional
influencia que la obra de Alberdi tiene en la liistoria
del desarrollo del pensamiento argentinc, señalar la
importancia de esta nueva publícacií>n de obras selectas suyas.
DESINFLANDO

GLOBOS

POR Z. V. ARANA

OKDIOIÓK esencial para desinflar globos, es que
haya globos inflados, y en este caso puede asegurarse que no los hay. I^o que so advierte en este
libro, además del propósito de combatir en los escritores tratados — o mejor dicho maltratados — ciertas
ideas contrarias a las del autor, es algún ingenio travieso, a veces; pero más frecuentemente un gracejo
basto y «cafetero» que no parece muy adecuado para
tratar cuestiones tan serias como el feudalismo y la
cremación de los cadáveres. Adviértese también en el
autor erudición que a primera vista hace el efecto de
muy grande; pero que considerada do cerca se achica,
al revés de lo que pasa con las montañas. Por lo demási
y supuesto que se tratase ¡verdaderamente de desinflación de globos, se ve que el autor ha estado un poco arbitrario en la elección de sus «globos», pues ha sacrifl-'
cado en algún caso la calidad al fin de defender sus
ideas, las cuales, a la verdad, no se ve qué vayan ganando con libros como éste, en que parecen huespedes,
tal vez necet-arios, pero seguramente inoportunos.

C

N este libro de cuentos queda de manifiesto una
vez más y en forma quizás más decisiva, (^ne, el
Sr. Quiroga es uno de los más talentosos y hábiles
cultores de ese género literario en lengua castellana.
Casi todos los cuentos contenidos en este volumen nos
muestran, en efecto, cada uno por su parte, un aspecto
del talento y de la habilidad del autor, para cuya imaginación puede decirse que no hay campo vedado.
Cualesquiera que sean las gentes- que el señor Quiroga
JUSTO JOSÉ D E URQUIZA
hace vivir en sus cuentos, y cualquiera que sea el
POR T E Ó F I L O BARAÑAO
medio en que las hace moverse, siempre son seres
vivos, no meras imaginaciones sin asiento o con asiento
s este libro nuevo homenaje a la memoria del
frágil en la realidad de la vida. Todo ello explica sovencedor de Caseros, consistiendo su originalidad
bradamente que el prestigio del distinguido autor se
on que contiene la reproducción de numerosos
difuhda en el extranjero, contribuyendo al de las juicios emitidos acerca de su personalidad y de su obra,
letras hispanoamericanas, que se honran con su obra.
por hombres, partidos^ de los más variados y a veces
distantes sectores políticos. El autor ha realizado, así,
una lalior de la mayor utilidad y muy adecuada para
UNA
T R A G E D I A
que las personas que no tienen vagar suficiente para
POR HÉCTOR O L I V E R A L A V I É
estudiar a fondo y de primera mano, por decirlo así, la
eminente figura del héroe entrerriano, puedan adquirir
AS tres novelas cortas — ¡qué lástima que en cascon su lectura una idea cierta y segura de sus grandes
tellano no tencamos una palabra que traduzca
merecimientos, que le han dado sitio tan excepcionalexactamente el sÍJuificaclo de la f r a n c e s a
mente brillantes en las páginas de la historia nacional,
noarellc, pues cnealo no viene bien y se presta a confu-

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