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Sede en la Clínica: Charles de Gaulle 1.645 c/ Alfredo Seiferheld. (021) 611 214

Boletín Informativo semanal, “EL ABRAZO”. Año 2, Nº 30. Asunción, 06 de marzo de 2015.

"AHÍ TIENES A TU MADRE" (2da. Parte)
Pero a lo quisiera llegar es que la
característica más relevante de
nuestro modo de ejercer la caridad ha
de ser siempre “la inmediatez”, la
inmediatez llena de gratuidad que
cuando la caridad apremia no está
definida por las estructuras, es decir,
“esta clínica es sólo para enfermos
terminales, este hogar es sólo para
ancianos, esta casita es sólo para
niños “sanos” físicamente, etc”.
Recuerden lo que dijo el Papa
Francisco acerca de la acogida
cristiana: “¡No debemos instituir el
sacramento de la “aduana pastoral”
donde la Iglesia se convierte en
oficinas donde presentar papeles y
documentos para ser admitido. Jesús
se indignó y reprochó a sus discípulos
cuando querían alejar de él a los
niños: “Dejad que vengan a mí, no se
lo impidáis, a quien es como ellos
pertenece el Reino de Dios”.
Cuando es evidente la urgencia, antes
de exigir los papeles, es necesario
brindar al enfermo los primeros
auxilios, bañarlo, darle de comer,
evaluar lo que tiene, donarle la gracia
de los sacramentos y entonces
después decidir si dejarlo o derivarlo
a otro lugar. Este criterio vale también
para los hogares de ancianos, de
niños, escuela y colegio.
Hace un largo tiempo atrás vivimos la
amarga experiencia de un mendigo
indígena que llegó hasta nuestra
puerta en la clínica con una fiebre
muy alta y apenas pudiéndose
sostener en pie, la doctora que se
encontraba en aquel entonces se negó
a recibirlo pensando que teniendo
tuberculosis podría contagiar a todos
los demás enfermos, ni siquiera quiso
tocarlo ni lo dejó entrar, entonces lo
subimos con el chofer en nuestra
ambulancia y lo llevamos al Hospital
Indígena, donde inmediatamente lo
recibieron, levantaron a un paciente
de una de las camas y acostaron a
nuestro enfermo en ella, le
administraron suero y le ofrecieron
todos los mínimos y primeros
cuidados. El médico responsable
preguntó si teníamos algún registro de
los cuidados que se le había ofrecido
en la clínica, como no teníamos a
mano ninguno llamamos a la doctora
y el doctor indignado le reclamó
cómo ni siquiera le había tomado la
presión o verificado la temperatura, a

lo que ella respondió que era
oncóloga y él con más enojo aún le
contestó: “Primero somos médicos”.
Este enfermo indígena muchos meses
después volvió a la clínica ya
recuperado y con una gran sonrisa en
su rostro, sólo para agradecernos
cuanto habíamos hecho por él en ese
momento tan difícil.
El carisma es una gracia que Dios me
dio cuando Giussani abrazándome se
ocupó de mi persona para que yo
pueda abrazar a cuantos necesitados
encuentre en mi vida. Sin este abrazo
no hubiera existido nada, por eso, no
permitiré que este don del Señor se
reduzca a un simple protocolo, que si
bien
es importante, no puede
prevalecer en aquellos que deseen
compartir conmigo la responsabilidad
del carisma. Pensemos en Jesús,
¿Cuál era la única condición que
Jesús pedía a las personas que
encontraba? ¿Acaso eran los papeles?
¿Si estaban en regla con la ley de
Moisés? Absolutamente no, Jesús
pedía sólo la humildad de reconocerse
enfermos, pecadores, necesitados de
curación. Él era de una ternura
infinita, era de llorar como un niño
delante del sufrimiento humano.
Miraba el corazón, escuchaba sus
gritos, se abajaba sobre el drama del
hombre hasta sollozar.
Lo único que nos debe preocupar a la
hora de ingresar a una persona a la
clínica, a los hogares de ancianos, a
las Casitas de Belén, de Chiquitunga
o para ser inscriptos en la Escuela o
en el Colegio, es que reúnan las
condiciones del Evangelio, sin
agregar
nada.
Han
de
ser
extremadamente pobres. No olviden
que no se puede jugar con la Divina
Providencia. Una cama libre o una
silla vacía más de un día, o ocupadas
por alguien que no reúne las
condiciones económicas o sociales
establecidas, puede hacer que la
Providencia deje de ayudarnos.
Créanlo o no, así es. Nuestras obras
son para los más pobres entre los
pobres.
Es necesario pedir al Señor que nos
done la gracia de ser “hijos” y no
“discípulos”, porque el hijo es de la
misma naturaleza del Padre, mientras
que el discípulo no. Sólo el hijo vibra
con servir a Cristo en la realidad. La

corresponsabilidad es la empatía con
la experiencia de fe que la autoridad
última vive. Cada uno ha de ser
protagonista en su ámbito y esto es
impensable sin ensimismarse con el
carisma.
También es importante que sepamos
mirar a las personas totalmente
entregadas a Cristo, porque son la
brújula y el cimiento de las obras. Su
característica es la pasión que viven
por la realidad reconociendo en ella
los signos sacramentales de la
presencia del Misterio y por ello,
viven con pasión cada detalle, son
atentos a las personas y a las cosas,
son metódicos y precisos en la acción.
No dicen: “Vamos a ver…venga
mañana…faltan
los
papeles...”
Pueden estar llenos de limitaciones,
sin embargo sus vidas son una
sinfonía al Misterio.
Cómo sería la vida de cada uno si
llegando unos minutos antes de iniciar
las labores saludara enfermo por
enfermo y pasara también a
despedirse de cada uno de ellos,
porque sólo Dios sabe si volveremos
a verlos al día siguiente, y no sólo
esto, sino también cuando la
inteligencia de la fe genera una
inteligencia de la realidad, nos
educaría mucho el hecho de ser
cariñosos con ellos sentándonos a su
lado a dialogar y escuchar sus penas,
ofreciéndoles una sonrisa o un beso.
Son pequeños detalles pero que
expresan nuestra pasión por Cristo.
Hasta que tenga vida, no me cansaré
de repetirles que no vine a Paraguay
para dar trabajo a la gente, sino para
testimoniar lo que Cristo hizo en mi
vida y para educar como Giussani me
educó a mí, detalle por detalle, porque
en el detalle se ve el gran amor, y se
pone de manifiesto que la Belleza es
el vértice de la caridad. Por eso pido
que las camas estén siempre bien
arregladas como el altar donde se
celebra la Misa. Cristo tiene que ver
con todo, desde la blanquería bien
ordenada, a plomo, al carrito de
enfermería, de cocina. Tiene que ver
con las zapatillas ordenadas debajo de
la cama, con el baño limpio como un
plato en el cual se come, con el carro
de blanquería sucia, con las
enfermerías y secretarías que no
pueden ser lugares de chismes, sino
de trabajo, con las aulas y los

dormitorios bellos. La limpieza en los
lugares más escondidos, donde nadie
pasa, es un signo de este diálogo
amoroso y continuo con Jesús y esto
vale para todas las obras.
Queridos amigos, la Divina
Providencia
nos
puso
como
administradores de estas obras, por
eso sentí la urgencia de poner por
escrito no sólo la característica del
carisma que Dios me donó, sino
también lo que vibra en mi corazón.
Tengo una única preocupación: que
vuestra libertad impida a Dios realizar
el proyecto de amor hacia los más
pobres. Mi único deseo es que vuestro

corazón arda de amor por Cristo y por
los pobres. Uno no puede estar aquí
sin desear que su vida cambie, sin
desear vivir esta pasión intensa por la
gloria de Cristo que es el único
motivo por el cual vivo y respiro.
Mucha gente se acerca a nuestras
obras y vuelven a casa con
un corazón cambiado, ¿En nosotros
pasa lo mismo? Si hay algo que me
duele, es el ver en algunos la
obviedad, la falta de conmoción, la
ausencia del grito. “Señor dame un
corazón de carne que vibre delante de
quien sufre”. “Señor haz que pueda
estar delante del paciente, del

anciano, del niño, del joven, con el
asombro con el que la Virgen María,
tu madre y nuestra madre estuvo
delante del Ángel Gabriel y con la
conmoción profunda con la que
estuvo al pie de la cruz, cuando nos la
donaste: “Ahí tienes a tu Madre”.
Que nuestra compañía sea para
ayudarnos a vivir la gracia del
carisma con el pedido de un corazón
anclado en el corazón de la Santísima
Virgen, Mujer Eucarística.
Con cariño,
Padre Aldo

T E ST I M O N I O

AQUÍ ESTOY SEÑOR PARA HACER TU VOLUNTAD
Un testimonio de cómo nos educamos a
vivir el valor del instante presente. Vivir
intensamente la realidad haciendo
cuenta con lo que tenemos delante de
nosotros segundo a segundo y
respondiendo con prontitud a lo que la
realidad nos sugiere, como signo de la
presencia del Misterio.
El 1 de diciembre de 2014 comencé la
pasantía en el hotel Le Moustier que se
encuentra ubicado en la calle Narciso
Isaurralde c/ Av. Brasilia. Ese día
estuve en el área de lavandería, por una
semana, pasando trabajos no pesados
pero cansadores tales como desmontar
camas, retirar ropas sucias del hotel y
del huésped, lavar, secar y planchar
teniendo una guía llamada Josefina,
quien fue muy buena y amable conmigo.
Al término de la primera semana fui
trasladada en el área de gobernación,
guiada por la mucama Ester y la
gobernanta Natalia, quienes me
enseñaron como arreglar las camas y

RADIO AM 800
SANTA MISA
OFICIADA POR PADRE ALDO
TODOS LOS DOMINGOS A
LAS 07:00 HS.
VOLUNTARIADO
EN LAS OBRAS DE CARIDAD
Clínica, Casitas de Belén,
Hogares de Ancianos.
Responsable: Lic. Inocencia M.
Cel: 0981 465933
Para los nuevos voluntarios
el encuentro es en la Clínica,
todos los sábados del mes,
a las 10:00 hs.

limpiar todas las habitaciones. Siendo
una pasante solo me permitieron
sacudir los muebles, barrer y montar
camas, además tuve la oportunidad de
compartir con mis compañeros de
trabajo y con los huéspedes.
En compañía de mi compañera Micaela
Cabrera, en la tercera semana pasamos
al área de restaurante, donde los
encargados nos instruyeron a realizar
varios trabajos tales como pulir
cubiertos, platos, vasos y capas, nos
explicaban la manera de atender a los
clientes y servirles. No fue un trabajo
pesado pero si exigente pu8es se
necesita mucha atención.
A la cuarta semana estuve en en la
cocina donde realice varias actividades
como limpiar el lugar de trabajo, rallar
queso o verduras, cortar lo que me
pedían, pelar papas y ayudar al
cocinero. Fue un ambiente divertido y
con mucha exigencia.

AVISOS
Para responder a alguno de
estos avisos contactar
con la Sra. Ma. Elena
Cel: 0972-222-361

ADORACIÓN PERPETUA
EN LA CLINICA
Casa Divina Providencia
“¿No habéis podido velar conmigo
tan sólo una hora?”
Si deseas acompañar a Jesús en el
Santísimo Sacramento al menos
1 hora durante el día,
puedes venir a nuestra Capilla y
anotarte con la Hna. Sonia.
Sin la Eucaristía no podemos vivir.

¡EMPEZARON LAS CLASES!
Vive tu cuaresma, Cristo pide persona
Necesidades
Escuela Paí Alberto: Azúcar, Naranjas, Manzanas, Bananas, Dulce de Leche.
Colegio Paí Lino: Un Freezer, Platos hondos, Cubiertos, Remeras y Zapatos.

En las últimas dos semanas pude pasar
a recepción y administración, en esos
lugares aprendí a reservar las
habitaciones, realizar cheques de
entradas y salidas, atender bien el
teléfono,
comunicarme
con
los
huéspedes, contar y administrar las
comandas, fichas de pedidos y
organizar cheques por bancos.
Fueron áreas que no dependían
esfuerzo físico pero si mental.
Gracias a Dios no tuve ninguna mala
experiencia, pude aprender mucho en
todo el campo laboral y conseguir
buenos amigos quienes me ayudaron a
que realice una excelente pasantía.
Estoy muy agradecida al Colegio
Católico Politécnico Pa´i Lino por
darme la oportunidad de crecer como
persona profesional y principalmente
cristiana.
Lucero Benítez. 3er curso de Hotelería
y Turismo.

SANTA MISA EN LA CLÍNICA
Casa Divina Providencia
oficiada por Padre Aldo
“La Iglesia vive de la
Eucaristía”.
- De lunes a viernes: 12:30 hs.
- Sábados: 19:00 hs.
- Domingos
(misa de los enfermos):17:00 hs.

VIA CRUCIS EN LA CLÍNICA
Casa Divina Providencia
Todos los viernes hasta las
15:00 hs

JESÚS “envuelto en pañales”
Siempre necesitamos:
- Casa Divina Providencia y
- Hogares de ancianos:
-Pañales para adultos XG.
-Pañales pediátricos XXG y
toallas grandes blancas.