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VISIÓN La Facultad de Educación Eugenio María de Hostos constituye una comunidad de aprendizaje dinámica y diversa. Facilita la formación de educandos y educadores líderes comprometidos con prácticas socio-humanísticas reflexivas y transformadoras y con los más altos valores de justicia, democracia y paz. Los educadores se conciben como protagonistas y gestores del conocimiento en sus diversas manifestaciones y cuya labor es central en múltiples escenarios. MISIÓN La Misión de la Facultad de Educación es contribuir al logro de las metas individuales y colectivas del pueblo de Puerto Rico, mediante la formación de educandos y educadores líderes y la transformación de la educación puertorriqueña en el contexto del mundo pluralista e intercultural del Siglo XXI. Por lo tanto, educa y promueve el desarrollo profesional de los maestros, administradores, consejeros y otros profesionales en campos relacionados con la educación. Estos profesionales de la educación se desempeñan como recursos humanos competentes, sensibles y creativos; conocen una o varias disciplinas, poseen habilidades pedagógicas, integran las tecnologías como herramientas cognitivas para el aprendizaje, están versados en la cultura de la informática tecnológica, y poseen las competencias y actitudes necesarias para crear ambientes de aprendizaje seguros, saludables y apropiados a los educandos. La Facultad de Educación pone al servicio de Puerto Rico todos sus componentes académicos, sus recursos materiales, organizativos y administrativos para promover el desarrollo de la capacidad de autogestión necesaria para una vida de aprendizaje continuo, así como para construir y compartir el conocimiento. El énfasis en la concienciación reflexiva y crítica permite comprender y transformar la experiencia por medio de acciones responsables e inteligentes en el plano personal, profesional y social. Estas acciones inciden positivamente en las condiciones sociales, económicas y políticas que afectan las posibilidades de una sociedad de conocimiento pluralista mediante la práctica, la investigación y la creación. La Facultad de Educación Eugenio María de Hostos del Recinto de Río Piedras comparte con las demás unidades del Sistema de la Universidad de Puerto Rico la responsabilidad de contribuir a la realización de su misión de acuerdo con la Ley de la Universidad de Puerto Rico. Además, comparte la responsabilidad institucional por el logro de su misión, mediante una interacción académica con sus escuelas laboratorios y con otras facultades dentro del Sistema de la Universidad de Puerto Rico y del Recinto de Río Piedras, así como con otros componentes de la comunidad, estudiantes y egresados. A partir de esta responsabilidad de interacción académica, la Facultad de Educación traza sus propósitos, delinea sus principios y define las diversas dimensiones de su misión. PropÓsito La Facultad de Educación Eugenio María de Hostos se propone contribuir a la formación de educadores líderes reflexivos, comprometidos con los más altos valores hostosianos de justicia, tolerancia, solidaridad y paz. Aspira a aportar al desarrollo integral de cada educadora o educador en formación y a la construcción de una sociedad puertorriqueña más justa y democrática para las generaciones presentes y futuras. Persigue que los educadores -como líderes- desarrollen estrategias para responder a los retos de la educación y de la sociedad, por medio de sus prácticas educativas, de la investigación, de la tecnología apropiada, de la creación, de los vínculos colaborativos y sus escuelas laboratorios en reciprocidad comunitaria. Por ende, desarrolla acciones educativas en una multiplicidad de escenarios que atienden infantes, preescolares, escolares de nivel primario, intermedio y secundario, estudiantes subgraduados y graduados, entre otros. La Facultad de Educación, además, aspira a que sus integrantes desarrollen las capacidades analíticas, imaginativas y creativas, así como las disposiciones y actitudes que les permitan indagar sobre sí mismos, sus áreas de estudio, sus prácticas educativas, sobre su contexto social y cultural y las destrezas de autogestión para su desarrollo a lo largo de la vida. De esta manera, también se propone cultivar en los educadores en formación de nivel subgraduado el deseo de realizar estudios graduados en campos de la educación y áreas afines. Principios La visión, la misión y los propósitos de la Facultad Eugenio María de Hostos proveen el fundamento para identificar un conjunto dinámico de principios que orientan la formación de educandos y educadores líderes y los esfuerzos para la transformación social y educativa. Sobre estos principios nuestra facultad construye su gestión académica. La concepción de lo educativo se formula a partir de la construcción y transformación de significados, capacidades y sensibilidades mediante una actitud de búsqueda activa y continua, abierta a la flexibilidad y al establecimiento de conexiones entre estructuras y lenguajes de variada naturaleza afectiva, conceptual y práctica. La experiencia educativa se vincula a la idea misma de una sociedad democrática en cuya comunidad de aprendizaje los educadores en formación participan activa y críticamente en diversos procesos de formación y transformación, que los llevan a la autodirección. El desarrollo de la autogestión es uno de los elementos claves en la educación contemporánea en la que el volumen creciente de los saberes y de sus aplicaciones requieren que cada individuo desarrolle sus propias capacidades, sea gestor de su historia e identidad personal y colectiva a partir de las cuales desarrollará su proyección como ciudadano del mundo. En el significado y finalidad de todo proceso de enseñanza dinámico y significativo, convergen recíprocamente el quehacer investigativo y creativo, las aportaciones de la teoría y la práctica, así como los procesos evaluativos -dentro y fuera de todo escenario educativo- que propende al desarrollo de relaciones sociales, humanas, democráticas, equitativas y pluralistas. El trabajo colaborativo, la cooperación y el respeto entre las personas, así como entre las unidades académicas y no académicas, es otro de los elementos fundamentales en la educación y sobrevivencia de nuestras sociedades actuales.

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DIMENSIONES DE LA MISIÓN

A partir de estos principios, la Facultad de Educación articula un mapa comprensivo de tres dimensiones que le dan coherencia a su gestión académica. Las tres dimensiones son: (1) los procesos paralelos de aprender a ser, aprender a aprender, aprender a enseñar y aprender a emprender; (2) el quehacer investigativo y creador orientado a la acción transformadora; y, (3) la promoción de vínculos recíprocos entre la gestión comunitaria y universitaria: Aprender a ser, aprender a aprender, aprender a enseñar, y aprender a emprender En 1993 un prestigioso grupo de educadores reunidos por la Organización de las Naciones Unidas para Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) señalaron cuatro pilares como esenciales en la labor docente: aprender a ser, aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir. Recientemente, la UNESCO ha señalado que si verdaderamente se desea en este nuevo siglo crear una universidad abierta, integradora, dinámica y diversificada, capaz de generar el desarrollo integral y sostenible de la sociedad, las comunidades universitarias estamos llamados a promover – el aprender a emprender – desde una perspectiva multidisciplinaria. La Facultad de Educación acoge y adapta la propuesta de la UNESCO y reitera como vital en su misión de formar educadores, el desarrollo de cuatro capacidades fundamentales, que propician la innovación, la creatividad y el espíritu de solidaridad que deben caracterizar a todo educador y educador en formación: el aprender a ser, el aprender a aprender, el aprender a enseñar y el aprender a emprender. Lo hacemos con la voluntad expresa de que nuestros educadores en formación, así como sus educandos puedan eventualmente vincular su saber con su hacer, con un alto sentido de compromiso con la práctica educativa, contribuyendo de esta manera a edificar una cultura de paz y de respeto a los derechos humanos en nuestro contexto puertorriqueño. El aprender a ser conlleva que en el proceso de formar educadores se contribuya a su desarrollo integral. Es decir, atender tanto el componente cognoscitivo como afectivo-social-espiritual, posibilitando así su realización personal en interrelación con su comunidad. Lejos de ser un proceso individualista, el aprender a ser se fundamenta en el conocerse a sí mismo en las relaciones con los demás. El aprender a ser posibilita el pensar y conocer sobre sí mismo y los demás, de tal forma que se puedan desarrollar criterios propios para la toma de decisiones, iniciativas y acciones en diversas circunstancias. Es un proceso humanizador, imaginativo y creativo, que posibilita el desarrollo de una amplia gama de personalidades, talentos, intereses, apreciaciones estéticas y artísticas esenciales para la sociedad. En la Facultad de Educación se concibe el aprender a aprender como la construcción de significados que realizan los seres humanos en interacción con el mundo, mediante el proceso de inquirir al investigar y reflexionar sobre su propia experiencia. El conocimiento se construye en los esfuerzos sociales e históricos al formular, cuestionar, imaginar y crear. De esta forma, los saberes y las asignaturas que representan esos esfuerzos se incorporan en el binomio aprendizaje-enseñanza, redundando en múltiples interpretaciones sobre el mundo y sobre la experiencia humana en él. El aprendizaje y la enseñanza se entienden como actividades interdependientes en el sentido de que se produce aprendizaje en el proceso mismo de enseñar y se produce enseñanza en el proceso de aprender. Para que los educadores en formación aprendan a enseñar, se articulan modalidades de enseñanza que facilitan el aprendizaje activo, dialógico, crítico-reflexivo, colaborativo e integran la investigación, la creación y las tecnologías. Al seleccionar modalidades para la enseñanza se toma en consideración la diversidad de los miembros de la comunidad de aprendizaje, así como sus múltiples talentos, inteligencias, intereses y estilos de aprendizaje. En los procesos de aprender a enseñar estas modalidades y saberes se articulan de manera interfacultativa mediante un currículo coherente, conforme a metodologías y prácticas teórico-experienciales, que respondan al perfil del estudiante y al egresado. Atienden, a su vez, los indicadores de calidad establecidos por la profesión. Esta experiencia abarca desde las etapas de promoción de la oferta curricular para atraer a los candidatos mejor cualificados, de solicitud y admisión, de retención y consecución de su meta educativa, hasta la etapa de inducción al mundo del trabajo. Se evalúa sistemáticamente la coherencia del currículo y la efectividad programática con variadas aplicaciones autodirigidas de naturaleza cualitativas y cuantitativas, presenciales y virtuales. Las tecnologías, los sistemas de información y de las telecomunicaciones se consideran componentes integrados en la experiencia de aprender a enseñar. Estas se incorporan en el marco de una perspectiva ética que se centra en lo humano y en la igualdad de oportunidades de acceso a las fuentes de información. Las tecnologías han abierto nuevas posibilidades para el aprendizaje en poblaciones que son cada vez más heterogéneas y diversas y que no necesariamente concurren en tiempo y espacio. La integración responsable de éstas hace necesario ampliar el diseño de ambientes de aprendizaje para incluir comunidades virtuales en las cuales se diseñen actividades de colaboración sincrónicas y asincrónicas. Estas tecnologías, debidamente usadas, constituyen herramientas eficientes para el desarrollo del pensamiento y de apoyo a nuevas formas de aprendizaje y evaluación. Por lo tanto, la Facultad de Educación Eugenio María de Hostos, en su misión de contribuir responsablemente a la formación plena de sus estudiantes dentro de un contexto internacional, atenderá con gran seriedad las dimensiones tecnológicas y técnicas en el currículo. Estas dimensiones deben ser integradas tanto al método como al contenido curricular y a los procesos de investigación y creación; de igual manera en la educación formal e informal. Es necesario para que los educadores en formación aprendan a emprender, que cobren plena conciencia de los vínculos entre el discurso teórico y la práctica. Por lo tanto, la Facultad reconoce que las experiencias de aprendizaje en diversos escenarios auténticos sociales, son fuentes primordiales para la elaboración de teorías y la búsqueda de soluciones a los problemas y retos educativos de modo que se traduzcan en acciones concretas y eficaces. Quehacer investigativo y creador orientado a la acción transformadora La Misión del Recinto de Río Piedras establece como principio rector proveer una educación de la más alta calidad cuyos elementos medulares sean la investigación y la creación. El Senado Académico del Recinto de Río Piedras también percibe la investigación y la creación como pilares transdisciplinarios que dan legitimidad a la tarea docente y curricular. Por ende, la Universidad de Puerto Rico reitera este principio de política académica e insiste que todo programa de estudios viene llamado a fortalecer continuamente su compromiso con la investigación, la creación y la divulgación.

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La Facultad de Educación Eugenio María de Hostos, a los fines de orientar sus actividades y ofrecimientos académicos en armonía con los principios rectores de la Misión de la Universidad – y con su propia Misión, Metas, Objetivos y Estrategias de Acción- reconoce con igual categoría ambos quehaceres. Afirma que mediante las aportaciones de la investigación y la creación es que se adquiere dominio y profundidad en cada área particular de estudio. Destaca el compromiso de cada docente en la consecución de la labor investigativa y creadora como parte vital de su quehacer educativo. Reconoce que, en última instancia, es esta labor la que permite que cada educando llegue a convertirse en co-partícipe de la acción transformadora de nuestra realidad social. Promoción de vínculos recíprocos entre la gestión comunitaria y universitaria La Facultad de Educación Eugenio María de Hostos reconoce que la complejidad de los procesos de: (1) aprender a ser, aprender a aprender, aprender a enseñar y aprender a emprender, (2) la investigación y la creación y, (3) el servicio a la comunidad, reside en la necesidad de articular y acceder a los conocimientos y significados que se dan en contacto con las realidades físicas y sociales del país. Conjuga su compromiso de responsabilidad social mediante la realización de proyectos colaborativos, la práctica docente, los internados, las experiencias de campo y el uso responsable de las tecnologías con acceso equitativo. Esta articulación aporta al crecimiento y fortalecimiento de la sociedad y estimula la transformación de políticas públicas a tono con la realidad del país. En el quehacer comunitario y social, la Facultad de Educación reafirma su compromiso con el logro de una sociedad más justa y democrática, de mayor igualdad en las oportunidades educativas y sociales. Los proyectos comunidad-escuela, por ejemplo, articulan la actividad académica y co-curricular mediante la reflexión, la investigación y la acción transformadora orientadas a la proposición de soluciones cónsonas a las realidades comunitarias nacionales e internacionales. En resumen, el quehacer de la Facultad de Educación y sus vínculos recíprocos comunitarios se extienden mas allá de las fronteras universitarias. Suponen, además, que se aprende de la comunidad a la que sirve al reconocer que los miembros de ésta también aportan a la experiencia del aprendizaje universitario. ASPIRACIONES Y DEBERES EN ACCIÓN Educadores, educadores en formación y educandos Los educadores de la Facultad de Educación Eugenio María de Hostos contribuyen al mejoramiento de la educación puertorriqueña por medio de dos vías fundamentales. La primera, mediante el trabajo directo con los educadores en formación; la segunda, por medio de una serie de funciones que tienen que ver con la investigación y la creación, el asesoramiento y el servicio que tienen como propósito el transformar las prácticas educativas de los educadores. La Facultad de Educación concibe al educador como un facilitador que simultáneamente es practicante-reflexivo e investigador-mentor. El educador está comprometido con el ofrecimiento de una gama de experiencias y de oportunidades que aporten al desarrollo de los educadores en formación en la dimensión intelectual, afectiva, física, social y espiritual. Está cualificado y conoce las disciplinas, además de estar capacitado para la educación de una población estudiantil diversa. Facilita en los educadores en formación y los educandos los procesos de aprender a ser, de aprender a aprender, aprender a enseñar y aprender a emprender. Integra experiencias necesarias para una vida de aprendizaje continuo y orientadas al enriquecimiento personal, cultural, espiritual y colectivo. El educador cultiva en los educadores en formación y en los educandos el espíritu investigativo y creativo y las demás aptitudes que los capaciten para los estudios formales de postgrado en la profesión de la educación como disciplina. Para ello, les ayuda a ser mejores aprendices, es decir, constructores de su propio conocimiento junto a sus pares. El educador participa de forma directa en los procesos de planificación, implantación y avalúo de experiencias de aprendizajeenseñanza significativas. Fomenta una relación de socio activo con cada educador en formación dentro de la comunidad de aprendizaje y propicia una participación democrática, dialógica-reflexiva, colaborativa y de respeto. La Facultad reconoce la individualidad y el compromiso social de los seres humanos. Visualiza al educador en formación como agentes activos capaces de transformarse a sí mismos en aras de alcanzar mayores niveles de sensibilización y humanización. Reconoce, además, que el crecimiento de cada persona depende de su desarrollo integral y, por lo tanto, se propone preparar educadores conscientes de la complejidad de los seres humanos, sus potencialidades, múltiples capacidades, sus diversas creencias y perspectivas. En este proceso, la Facultad de Educación se propone también cultivar las capacidades, disposiciones y competencias tecnológicas que les permiten a los seres humanos desarrollarse como seres independientes y autónomos. Al mismo tiempo, propicia el examen crítico de los contextos sociales y culturales puertorriqueños y mundiales, para que los educadores en formación contribuyan a la construcción y la reconstrucción de la sociedad. La Facultad de Educación concibe al educador en formación en su carácter de aprendiz, como responsable de su propio aprendizaje y constructor de su propio conocimiento. Este debe estar francamente comprometido con el aprendizaje continuo para el enriquecimiento de su vida personal y la de su comunidad. Debe propiciar su desarrollo integral de forma independiente, colaborativa, participativa, interactiva, solidaria, creativa e investigativa; ejercitando la auto concienciación y el autoavalúo. El educador en formación participa, activa y colaborativamente junto al educador en los procesos de creación, desarrollo e implantación del currículo, de la selección de métodos de evaluación auténtica y de experiencia de aprendizaje-enseñanza significativas. Es importante maximizar su experiencia personal y profesional como parte de estos procesos, además de establecer una relación de colegas con el educador-facilitador. Los servicios de consejería personal, académica y ocupacional son parte inherente de la Facultad de Educación en todos sus niveles. Estos servicios constituyen un proceso de aprender a emprender que involucran la dimensión evolutiva, preventiva, alternativa y remediativa para facilitar que la persona logre alcanzar sus metas, objetivos académicos y aspiraciones personales.

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Los Consejeros de la Facultad de Educación realizan una labor de consultoría y asesoría a poblaciones educativas diversas, miembros de la Facultad y de la comunidad. Llevan a cabo investigaciones que sirven de base para la planificación y el desarrollo de las experiencias educativas y servicios relacionados. Los servicios de consejería comienzan con la orientación en los procesos de promoción y admisión. Incluyen procesos relacionados con el ajuste al ambiente universitario, el manejo de situaciones personales y familiares, la toma de decisiones académicas, el manejo de tensiones y la intervención en crisis y en cualquier otra situación que pueda obstaculizar sus metas y objetivos académicos y personales. Los consejeros, en integración con otros docentes, dirigen sus servicios hacia el fortalecimiento del educador en formación y los educandos en sus vínculos con la comunidad. Los procesos de evaluación La evaluación es cosustancial a la Visión y la Misión de la Facultad de Educación Eugenio María de Hostos. La evaluación es un proceso continuo y colaborativo a través del cual los miembros de nuestra comunidad documentan y reflexionan sobre los cambios que operan en los educadores en formación. En este sentido, la evaluación es fuente de aprendizaje constante y recurso esencial para la toma de decisiones. Provee insumo para transformar la docencia. Los métodos evaluativos que utiliza la Facultad de Educación determinan hasta qué punto se está construyendo el aprendizaje esperado en el salón de clase y fuera de él. Incluye una variedad de estrategias, tanto cualitativas como cuantitativas, que toman en consideración tanto la diversidad de las personas que integran la Facultad como la multiplicidad de sus formas de ser, hacer, aprender y emprender. La efectividad de las ejecutorias del educador en formación se evalúan a lo largo de una serie de experiencias teóricas y prácticas que se consolidan en la práctica educativa. Las creaciones y revisiones curriculares de la Facultad de Educación incorporan la evaluación auténtica, fundamentada en criterios de ejecución, que se realiza en el continuo de la secuencia curricular como un componente integral de su estructura. La Facultad aspira a articular un sistema de evaluación holístico, de forma colaborativa con las otras unidades responsables en la Universidad y en el sistema educativo prekinder a duodécimo grado. Esto es, que a la vez que se evalúa la efectividad de los programas, componentes y cursos en el logro de sus metas y aspiraciones, se recopila información que nos permite entender la forma en que la institución cumple con su misión y visión. La sistematización de la evaluación institucional fomenta el desarrollo de los programas y la agilidad y efectividad de la respuesta institucional a los retos que impone la sociedad presente. Refrendado el viernes, 3 de mayo de 2002, con motivo de la Semana de la Educación, “ de Camino al Centenario 2003 de la Universidad de Puerto Rico” .

Presidente de la Universidad de Puerto Rico

Lcdo. Antonio García Padilla

Hon. César Rey Hernández
Secretario de Educación

Ana Helvia Quintero, Ph. D.
Subsecretaria de Educación

George V. Hillyer, Ph.D
Rector

Carlos Ramos Bellido, Ph. D.
Decano de Asuntos Académicos

María A. Irizarry, Ed. D
Decana de Educación

Ana R. Guadalupe, Ph. D
Decana de Estudios Graduados e Investigación

Decana Interina de Estudios Generales

Ina Sheila Figueroa, Ph. D.

José L. Vega, Ph.D.
Decano de Humanidades

Decano de Ciencias Naturales

Brad Weiner, Ph.D

Jorge Ayala Cruz, Ph. D.
Decano de Administración

Dr. Carlos E. Severino Valdez
Decano Interino de Ciencias Sociales

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