Jueves, 9 de mayo de 2013, Madrid

¿Qué lleva a una madre a matar a su propio hijo?
El delito de filicidio es el que consiste en atentar contra la vida
de un hijo propio. Cada vez que se produce, la sociedad intenta
justificarlo bajo el parámetro de la “locura”, pero ¿son enfermos
mentales las madres y los padres que lo cometen? La
respuesta es no. España acaba de ser testigo de uno de los
crímenes más escabrosos de los últimos años, el de César, el
niño de la maleta. Su propia madre, Mónica Juanatey, ha
confesado que lo ahogó en una bañera, lo metió en una maleta
con sus pequeñas pertenencias y lo abandonó hasta que, dos
años después del crimen, la policía descubrió el tremendo
equipaje. Los criminólogos tienen perfectamente marcada la tipología de esta clase de asesinatos.

El caso de una madre desnaturalizada
A pesar de que el instinto maternal es el más fuerte e intenso que se conoce, una madre desnaturalizada lo corrompe y
lo desvirtúa hasta tal punto que es capaz de desentenderse del cuidado de los hijos, traficar con ellos y hasta ponerlos
en venta. Se llega a creer propietaria de su vida. Un caso clarísimo es el de Andrea Yates, en Texas, Estados Unidos.
Ahogó en la bañera a sus cinco hijos. El mayor, de 7 años, llegó a verlo y a preguntar ¿qué le pasa a Mary? y ella no
dudó en perseguirle por toda la casa hasta arrastrarlo y terminar también con él en la bañera. Beatriz de Vicente,
abogada penalista y Profesora de Criminología en la Universidad Camilo José Cela, cree que en estos casos “sí
estamos clarísimamente ante un cuadro de enfermedad mental”.
El síndrome de Medea (la sacerdotisa griega que mató a sus dos hijos por provocar el mayor dolor a su padre, Jasón).
Matan a sus propios hijos como una forma de venganza contra el hombre al que aman. En España, un caso claro de
este síndrome es el conocido como la Medea de Santomera, Murcia. Ahogó con un cable de teléfono móvil a sus dos
hijos, Francisco y Adrián, de seis y cuatro años. Su frialdad al declarar ante la policía fue lo que les hizo sospechar.
Durante días intentó hacer creer a todos que había sido víctima de un atraco y que al despertar descubrió los dos
cadáveres. En el entierro simuló estar destrozada ante su pueblo, pero pronto llegó la prueba irrefutable, el veredicto de
culpable se escondía bajo las uñas de uno de los niños: piel de su propia madre desgarrada en sus arañazos
desesperados por sobrevivir. Según Beatriz de Vicente, en estos casos “la madre tiene como objetos a los hijos. No
sólo no me vales nada, sino que eres mi mejor vehículo para vengarme de él”.
El filicidio que deviene de causas sociales o económicas
Hay madres que por temor a ser rechazadas socialmente o en casa intentan ocultar primero su embarazo y más tarde
deshacerse de su hijo. Las hay que, lejos de dar otra alternativa a sus hijos, tiran al bebé a la basura o lo abandonan
en la calle. Este verano, sin ir más lejos, conocíamos la tremenda historia de una joven que dio a luz en pleno vuelo de
la compañía Turkmenistán Airlines. Fue el personal del avión el que encontró al bebé metido en el inodoro. La madre,
de 22 años, fue detenida y en el hospital los médicos tuvieron que sacarle con un cortador al pequeño que ingresó en
estado crítico.
--------------------------------------------------------------¿Cuáles son las causas que llevan a la Medea literaria a la tragedia? ¿Hay una justificación de su accionar?
¿Qué sentidos se desprenden de ese filicidio? ¿Cuáles son las fuerzas opuestas que operan en ella?