Ernesto Sabato y el existencialismo

Grace Smith
El existencialismo es un movimiento filosófico que emergió como un movimiento del
siglo XX, el cual defiende la no existencia de un poder trascendental, implicando que el
individuo es libre y totalmente responsable de sus actos. Jean-Paul Sartre, filósofo,
escritor y dramaturgo francés, fue el exponente del existencialismo, en el cual considera
que el ser humano está “condenado a ser libre,” es decir, arrojado a la acción y
responsable plenamente de la misma, y sin excusas. La existencia humana, en otras
palabras, es una existencia consciente. Esta visión produce en el individuo una falta de
comunicación que causa una soledad cósmica en aquel. El Túnel es esencialmente un
drama de la incomunicación, el tema principal siendo el problema de la existencia
humana y la búsqueda de una identidad personal, dando como resultado, un aislamiento
individual por la incapacidad y soledad de no poder comunicar. En esta primera novela,
era la intención de Sábato, escribir acerca de un pintor introvertido, que odia y desprecia
todo lo que lo rodea, y que al fin se vuelve loco por el no poder comunicarse con nadie.
Su segunda novela, Sobre héroes y tumbas, quería dejar una impresión de esperanza,
más bien que desesperanza. Al igual que el pintor, el protagonista de esta obra, busca
encontrar en una mujer, algo que le dé significancia a sí mismo. Pero la falta de
comunicación, lo deja frustrado y al borde de suicidarse. Esta obra, al contraste de su
primera, no termina en una tragedia, sino en una esperanza perenne. Sábato confiesa
que tenía miedo que se muriera antes de terminar esta obra, porque en la parte final es
donde muestra al lector que además del dolor, de la crisis, y de la perversidad humana,
existe una solidaridad entre hombres y una esperanza (Lipp).
Ernesto Sábato nació el 24 de junio de 1911, en un pequeño pueblo llamado Rojas,
provincia de Buenos Aires. Su padre era italiano y un hombre muy lírico. Su madre
pertenecía a una importante y vieja familia italiana y fue una mujer inteligente, pero
inflexible que inculcó en sus once hijos un sentido de responsabilidad, de amor por el
trabajo y el estudio. El hogar estaba lleno de afecto pero también de rigidez, de disciplina
y de obediencia (Dellepiane 19). Muy pronto Sábato abandonó este mundo por una
educación secundaria en La Plata, la capital de la provincia. Aquí se encontró muy solo y
se empezó a volver cada vez más sobre sí mismo. Por consecuencia, descubrió sus
temores, contradicciones y una gran confusión dentro de sí, además de un sentimiento
de asco por lo feo y turbio que descubrió en el hombre (Dellepiane 21). En 1929 ingresa
a la Universidad Nacional de La Plata y logra obtener un doctorado en física en el año
1938 y trabajar en el Laboratorio Curie de Francia, para luego abandonar su trabajo en
las ciencias a causa de ser contrario al régimen totalitario de Perón. Decide dividir su
tiempo entre la enseñanza de la ciencia y la creación literaria, lo cual lo convertirá en
una de las figuras más destacadas del ambiente intelectual de la Argentina
contemporánea. Ensayista y novelista, ha logrado lanzarse a la lucha contra los
problemas de nuestro tiempo. Parece obsesionado con los temas de la soledad, el
absurdo, la muerte, la desesperación, pero también la esperanza (Lipp). Sus dos novelas
y varios artículos revelan la actitud que la vida no es más que un gran pozo de
sufrimiento y que “nada tiene sentido.” Sábato es un hombre lleno de contradicciones y
así lo encontramos en sus obras; el real y el mental son inseparables para él.

El clima espiritual que caracteriza el ambiente de Argentina se refleja en la obra de
Sábato (Lipp). Durante los años en los que Sábato cursó sus estudios universitarios,
1919-1937, fueron años cruciales en la vida política de Argentina. Después de más de
dos décadas de conflictos políticos y sociales, se logró la primera elección presidencial en
la cual los conservadores fueron derrocados por los radicales, asumiendo Hipólito
Yrigoyen (1916-1922 y 1928-1930) la presidencia del gobierno. En 1930, durante su
segunda presidencia, ya viejo y sin energía para poder gobernar, hubo un golpe militar
en el cual los militares tomaron control y lograron sofocar y retardar la vida democrática
de la nación. Argentina, pues, se convierte en un país conservador que no tiene interés
en industrializarse ni en introducir modernos conceptos sociales, los cuales se estaban
instalando por todo el mundo (Dellepiane 23). El pueblo Argentino parece haber sido
engañado y se vuelve escéptico, pesimista y cínico. Este desaliento infiltra en todos los
niveles de la vida y se convierte en una angustia. Este angustioso meditar sobre la vida
humana, atormentada por el caos de su existencia, se ve plenamente en los
protagonistas de Sábato, los cuales son retratados como individuos atormentados.
Para Sábato, el hombre solitario se espanta del mundo que lo rodea y se siente
abandonado en este clima de melancolía (Lipp). Sus personajes son algo ambiguos y
contradictorios y su obra es una interpretación histórica. En los últimos años, el mundo
había presenciado dos guerras mundiales, dictaduras totalitarias, campos de
concentración y luego con el comienzo del siglo XIX, vino el optimismo con la revolución
científica y el siglo XX con el asesinato en masa de judíos y el fin del liberalismo. Con
esto hemos aprendido que la ciencia no es siempre buena y que no garantiza nada, que
lo que falta son ideas y valores éticos. Según Sábato, esto es el fin de una concepción de
la vida, una deshumanización de la humanidad causada por la razón y el dinero. Por esta
razón es fácil caer en la desesperanza si paramos de creer en Dios y empezamos a vivir
en un mundo sin sentido. Con esta pérdida de la ilusión eternal, quedan aniquilados los
valores de la vida. Por consecuencia, vemos que los temas principales de las obras de
Sábato son la soledad, lo absurdo, la desesperación y el suicidio (Lipp). Sus novelas,
como muchas del mismo siglo, son novelas del hombre en crisis, como podemos ver en
El Túnel y Sobre héroes y tumbas.
En su primera obra, El Túnel, Sábato presenta un relato confesional de un pintor, Juan
Pablo Castel, desde la cárcel en la que se encuentra por haber cometido un crimen de
amor. Desde las primeras páginas, el lector se encuentra sometido a un mundo de
sentimientos y reacciones a través de los ojos del protagonista. Desaparece todo el
mundo exterior y lo que vemos es un punto de vista estrictamente subjetivo con una
actitud psíquica ante el mundo (Dellepiane 34). La sociedad representa, para él, una
fuerza a la cual es necesario someterse, más bien que adaptarse (Lipp). Desprecia
profundamente a la gente y está lleno de resentimientos y una cólera que crece hasta el
punto de estallar. La técnica empleada para narrar este complejo proceso psicológico y
mental que lo lleva a cometer un crimen, es la retrospección. A través de una memoria
predispuesta por el protagonista, solo recuerda lo malo que determina la persistencia de
un pasado horrible y un presente que no es menos; el mundo es horrible y el género
humano es despreciable. Además, podemos observar un obsesivo análisis lógico de los
hechos y un autoanálisis ante estos, con el propósito de justificar a sí mismo y sus
hechos. Este análisis de lógica subjetiva, lo conduce “a priori,” en otras palabras, a
deducir gratuitas que no tienen sentido. Sus dudas crean una contradicción constante

entre sus juicios lógicos y su actuación entre lo que él crea ser y lo que es de verdad. Sin
embargo, El Túnel es más bien la historia de un hombre escribiendo acerca de su crimen,
que la historia del crimen en sí. El valor literario no reside en la narración del crimen,
sino en la recreación de este crimen a través del proceso de la literatura (Urbina 138).
La conciencia del protagonista, Castel, como sujeto-escritor es la principal característica
de El Túnel, porque es esta conciencia explícita que determina el discurso de la obra. En
el segundo capítulo vemos como Castel plantea la pregunta que ya empezaba a
formularse en la mente del lector:
“Podrán preguntarse qué me mueve a escribir la historia de mi crimen (no sé si ya dije
que voy a relatar mi crimen) y sobre todo, a buscar un editor (Sábato 9).
De esta manera se establece un paralelismo de razonamiento entre el escritor-personaje
y el sujeto-lector creando una relación dialógica. (Urbina137). La escritura se vuelve para
él un instrumento de comunicación, con una nota de esperanza:
“me anima la débil esperanza de que alguna persona llegue a entenderme. AUNQUE SEA
UNA SOLA PERSONA.” (11).
Para Sábato, el proceso de la escritura de los hechos narrados, no solo revela los
acontecimientos, sino también la naturaleza humana. El escritor-personaje, Castel, es la
imagen y reflejo del sujeto-escritor, Sábato, que escribe de un hombre que escribe sobre
un crimen cometido (Urbina 139).
En el primer capítulo, Juan Pablo Castel, se presenta a su sujeto-lector como: “Juan Pablo,
el pintor que mató a María Iribarne.” (Sábato 7). Con esto, nos presenta una visión
autoreflexiva en la cual llegamos a mirar al protagonista como un personaje cínico que
mira a las cosas y al mundo como algo horrible y que considera que los criminales son
más honestos que otros seres humanos. La historia del crimen pasional se trata de cómo
él llegó a conocer a María Iribarne y las relaciones que ocurrieron entre ellos, hasta que
estas lo llevan al homicidio. Su confesión del crimen es interesante, no por el actual
crimen, sino por cada palabra que simboliza el proceso de locura, y su locura como un
símbolo de una metafísica desesperada (Urbina 136). Castel quiere el amor total,
expresando su lado absolutista, en contraste con María la cual representa la madurez
relativista y moderada. Castel busca desesperadamente la integración total en el amor,
lo que nunca va a alcanzar. Por este motivo, Castel se ve obligado a matar a su amada,
lo cual preserva la pureza del objeto de su amor (Lipp). Castel demuestra una naturaleza
neurótica y obsesiva. Tiene una constante preocupación de no parecer ridículo ante
otros, pero cita no importarle:
“Piensen lo que quieran; no me importa un bledo; hace rato que me importan un bledo la
opinión y la justicia de los hombres.” (9).
Sus dudas constantes crean una contradicción entre sus juicios lógicos y su actuación,
entre lo que él crea ser y lo que es en verdad. Este comportamiento refleja una
conciencia obsesiva que se traduce en incapacidad para comunicarse por su
inestabilidad psíquica, conduciéndolo a un aislamiento existencial. Este aislamiento total
es magnificado por el hecho que Castel desprecia la humanidad de una manera

repugnante. Se refiere a grupos de gente como “conjuntos de bichos,” y no puede
soportar la repetición del tipo. << This phenomenon is encountered in clubs, professional
organizations, large families, wherever traits are repeated, with some deformation
perhaps, but not to the extent that the result is “otra cosa.”>> ( Gibbs 429).
Precisamente por su modo particular que lo impide ser parte de la masa, se siente
superior a los demás y consecuentemente, surge su aislamiento. El único escape para
este personaje, parece ser su arte.
Prometiendo al lector que tratará de hacer un relato imparcial, una nota de ironía, nos
presenta la ubicación temporal del drama: primavera del año 1946 en una exposición en
la cual Castel presenta su cuadro titulado Maternidad. Aquí es donde ve a María por
primera vez, que aparenta ser la única interesada en un pequeño motivo del cuadro en
que se ve una ventana con vista hacia el mar y una mujer que mira como “esperando
algo.” (Dellepiane 35). Esta pequeña escena de soledad ansiosa y absoluta en el cuadro,
se convierte en un leitmotiv de su existencia a través de la obra. A través de su pintura,
Castel intenta comunicarse con María, pero el mundo de María y sus relaciones con otros
permanecen ajenos para Castel como también para los lectores. El mundo de María no se
puede comprender ni reconstruir, por medio de un punto de vista limitado, como es el de
Castel, prolongando su soledad y aislamiento absoluto.
Este aislamiento se ha desarrollado en una manía persecutora en su relación con María y
los demás, causándolo una serie de sueños que resumen el núcleo del problema
psicológico de Castel, el tema central de la obra. Castel cita que no los comprende, ni
trata de asignarles un sentido, sino que simplemente los relata (Dellepiane 73). Estos
tres sueños forman una secuencia en la cual nos anuncia que el desenlace se aproxima y
que la crisis es eminente. En el primero, Castel todavía se encuentra en un ambiente que
puede constituir un refugio, que encuentra en María, a pesar de su paranoia de la
humanidad. Este sueño se realiza en una casa vieja y solitaria que le traía recuerdos de
su infancia. Sin embargo, se sentía que:
“me encontraba perdido en la oscuridad o tenía la impresión de enemigos escondidos
que podían asaltarme por detrás o de gentes que cuchicheaban y se burlaban de mi y mi
ingenuidad.....cuando me desperté, comprendí que la casa de sueño era María.” (63)
En el segundo sueño, Castel es transformado, por un mago, en un pájaro de tamaño
humano, mientras sus amigos no notaban su transformación ni oían sus chillidos. Pablo
comprende que se siente ajeno a este mundo “de afuera,” y aunque hace enormes
esfuerzos, nadie lo comprende ni lo ayuda (Dellepiane 74):
“Entonces comprendí que nadie, nunca, sabría que yo había sido transformado en pájaro.
Estaba perdido para siempre y el secreto iría conmigo a la tumba.” (95).
En el último sueño, Castel se ve encapsulado dentro de un túnel oscuro y solitario,
mientras observa a María viviendo afuera una vida normal y poco a poco olvidándose de
él. Vemos que ya no intenta comunicarse, y sus esfuerzos para comunicarse con el
mundo, han cesado por completo:
“Y entonces sentía que mi destino era infinitivamente más solitario que lo que había
imaginado” (152).

Los tres sueños de Castel, son consistentes con su personalidad; torturantes y
destructores. Este elemento onírico o superrealista, es indispensable para la novela
psicológica. Sábato se vale de esto para hacer más evidente el desequilibrio mental de
su protagonista y además refuerza la atmósfera de misterio, de acontecimientos
inescapables, predeterminados, fatales, en que se desarrolla la obra (Dellepiane 74-75).
La obra escrita supera a la obra cinematográfica, en que mantiene el interés del lector de
una manera casi obsesiva y maniaca, semejándose a la personalidad del propio
protagonista. El lector se encuentra totalmente sumergido en la acción y los
acontecimientos que predicen un desenlace trágico. Sin embargo, la película no trae
consigo este mismo sentimiento. El desarrollo del tema es un poco lento y no capta la
atención de la misma manera que la obra escrita. El marco escénico es recreado en la
oficina de un psicólogo en el tiempo actual, en la cual Castel cuenta su historia,
utilizando su punto de vista, por medio de una retrospección. Esta retrospección nos
lleva a un bar, a su estudio, a las calles de Buenos Aires, al museo de arte, al parque, al
pueblo y finalmente, al apartamento del protagonista. El apartamento proyecta la
soledad universal y alienación urbana por parte de Castel. En las calles, podemos
observar una nota de total alienación. Cada persona está en su propio mundo. Las
ciudades modernas están llenas del hombre contemporáneo que encuentra una
compañía solitaria. Castel camina acompañado por otros, pero en verdad está separado
de ellos. Los personajes viven su propia angustia existencial que trae como resultado la
soledad. Esta obra se sitúa en el año 1946 después de la Segunda Guerra mundial. El
humano ya ha perdido la fe y, existe en la humanidad, una soledad cósmica.
La estructura interna de la obra cinematográfica se encuentra en tres espacios
temporales. La primera parte es la introducción dada en el tiempo presente en la oficina
del psicólogo. La segunda parte es la retrospección de Castel y el relato del crimen
cometido, por la cual nos enteramos de sus sentimientos y su imagen de cosas y seres.
La tercera parte es la conclusión, o el regreso al tiempo presente en la oficina del
psicólogo. La estructura externa contiene una intermisión o interrupción que logra
impulsarnos al tiempo real de nuestras vidas, para luego sumergirnos de nuevo en el
mundo surrealista de Sábato. En la técnica cinematográfica se utilizan las tomas a primer
plano y plano medio. En primer plano el enfoque es Castel y su estado anímico y su
tortura agónica y existencial, lo cual produce una falta de comunicación y soledad.
También se muestra el rostro de María, expresando temor y angustia. El plano medio nos
demuestra las caminatas de Castel por la ciudad, enfatizando lo que el primer plano nos
presenta; la soledad individual, a pesar de otros seres que lo rodean, y la soledad
colectiva de los demás, el tema del existencialismo.
La segunda novela de Sábato, Sobre héroes y tumbas, está dividida en cuatro partes. Las
tres primeras partes exponen la agonía, no solo de los personajes, sino también de
Buenos Aires. Se trata del amor que siente el protagonista, Martín, por Alejandra. Este
amor es un amor trágico causado por un existencialismo autodestructivo por parte de
Alejandra (Lopez). Martín nunca había tenido un hogar y ve en Alejandra, el refugio y su
salvación, pero hay tantos obstáculos que impiden su realización (Lipp). Argentina, para
Martin, es un “territorio enriquecido y devastado por el amor, la desilusión y la muerte.”
Para Alejandra la existencia “ carece de sentido….el mundo es una porquería.” Al igual
que en El Túnel, los temas esenciales que se han desarrollado son; la ansiedad del

absoluto, la soledad, la necesidad y la imposibilidad de la comunicación. Los
protagonistas de estas dos novelas; María y Juan Pablo, Alejandra y Martín comparten
una personalidad alucinante, obsesiva y fantástica. Sin embargo, El Túnel es una novela
clásica con un tema oscuro, desesperado y existencialista, mientras Sobre heroes y
tumbas es una novela barroca que contiene en su cuarta parte una metafísica de
esperanza (Dellepiane 119). Esta novela es considerada barroca por su temática.
Alrededor de un eje novelesco de interés, se encuentra un sinúmero de subtemas. Cada
uno de los personajes entraña una historia subsidiaria de la principal y junto a estos,
aparece un leitmotiv obsesionante acerca del tema de los ciegos, el cual aparece en la
tercera parte titulada “Informe sobre ciego,” y de la marcha del ejército de Lavalle con el
cadáver del general, que ocurre en la primera parte titulada “El dragón y la princesa.”
Sábato, a través de sus personajes y su temática, expresa una crisis espiritual de nuestra
civilización que ya no puede experimentar sin pensar, o simplemente vivir sin tener
reservas mentales acerca de los problemas de la vida diaria. Sábato concibe esta novela
como una indagación de la condición del hombre y su existencia, como un instrumento
para conocer la realidad. También se puede decir que Sobre héroes y tumbas es una
novela realista por la visión totalizadora del mundo y la fragmentación técnica, además
de los contenidos sociales en que ella abunda y que configuran el tema del libro.
(Dellepiane 126). Los estratos sociales argentinos se demuestran enlazados en las
historias desde la gran clase media argentina, que vemos encarnada en Bruno Bassán
que posee recursos económicos moderados y cultura, hasta la clase media baja en
Martín, considerado parásito de la burguesía. Por medio de estos personajes, y muchos
más, Sábato nos ha presentado la pluralidad de gentes y de ambientes en Argentina,
siendo él mismo un argentino preocupado por la realidad nacional y por la indagación del
“ser” no solo argentino sino universal. Los tipos humanos y conflictos de los personajes
en sus novelas, no son historias particularmente argentinas, sino son los de hoy en
cualquier parte del mundo. A pesar de que la mayoría de acontecimientos están
centrados en Argentina como; el peronismo, las luchas de la semana del 19, y el episodio
de Lavalle, Sábato quiere plantear problemas universales de tipo metafísico como el
existencialismo, la soledad y la muerte (Dellepiane 130).
Ya que la estructura de la novela está dividida en cuatro partes, los protagonistas son
varios. Estas cuatro historias se presentan desde diferentes puntos de vista que se
mesclan varias veces. Bruno Bassán es uno de los personajes más importantes. Es el
hombre de ideas de la novela y muchas veces interfiere en las reflexiones de Martín para
ayudar a dar una visión objetiva al lector. Muchas veces, Bruno agrega con sus
observaciones una dimensión metafísica a los problemas individuales de Martín,
ofreciéndolo una compresión y simpatía que nunca pudo obtener de su madre. Sábato
usa a Bruno como su vocero de su pensamiento existencial acerca de todos sus temas,
pero principalmente acerca del hombre y su destino, de la creación literaria y del destino
de su patria (Dellepiane 140).
Otro protagonsita de esta misma obra, podemos decir es Martín del Castillo, un
muchacho pobre que no parenta tener muchas ambiciones. Es romántico y muy sensible,
absolutamente enamorado de Alejandra. Está obsesionado con el suicidio porque siente
haber sido un hijo indeseado por su madre. Martín siente pavor por los seres humanos y
en cambio las estatuas lo hacen feliz. Martín, al igual que Castel, Sábato y Bruno, ve el

mundo como impuro, sucio, caótico. Martin ha sido traumatizado desde joven por su
madre, despreciándolo e hiriéndolo con su maldad:
“…que no lo había amamantado para no deformarse y también le explicó que había
hecho todo lo posible para abortar.”
Para Martín las mujeres son o vírgenes puras o seres superficiales, pero no obstante, cree
en la humanidad y tiene fe en las mujeres, a pesar de su madre. Este personaje
sabatiano tiene esperanza y esto lo hace un héroe en la novela, a diferencia de Juan
Pablo Castel, un anti héroe. Es un héroe romántico porque no se puede permitir el lujo de
morir para complacer a su dolor individual después de la muerte de Alejandra, sino que
sigue viviendo y sufriendo, demonstrando de esta manera, que sí tiene fe y esperanza.
Para Martín, Alejandra Vidal Olmos es una mujer bella, incomprensible, soberana y
portentosa (Dellepiane 152). A través de la obra, Alejandra resulta ser una mujer de
carácter violento y fuerte. Muestra pasiones contradictories como ansiedad y fastidio,
violencia y distraimiento, sensualidad y asco por lo físcico. La unión de hombre y mujer,
para ella, es una porquería y está dispuesta a matar a Martín si le toca, aunque le
provoca con su desnudez. Alejandra, la mujer, se diferencia de Alejandra, la adolescente,
en que la mujer ha descubierto que no es Dios la que la ha hecho una basura o una
perdida, sino que se ha convertido en eso por sí misma. Alejandra llega a ser, como
totalidad, una encarnación de todo lo que el ser humano es; bondadoso y malo, religioso
y pagano, de carne y de espíritu, de amor puro e impuro, masculino y femenino y
finalmente, autodestructivo y masoquisto. Es decir, que Alejandra es la representación
de Argentina al igual que la humanidad (Dellepiane 160).
Todos estos personajes y los demás no mencionados, demandan la activa colaboración
del lector, quien los construye poco a poco a través de la obra. Son reflejos de las
ambivelencias y conflictos interiores del autor y del lector. Estos personajes son flexibles
y están utilizados por Sábato con multiples objetivos. Uno de estos objetivos es el
plantamiento de dudas en la mente del lector, mientras otro es demonstrar el rostro de
la humanidad, un rostro que parece deforme a veces. Vemos una crítica amarga, pero a
la misma vez, una pasión por la tierra, el amor y el orgullo. Tambíen se presenta un
desfile de episodios históricos de Argentina cuales traen consigo momentos de
desesperación, de lucha entre hermanos y de caos (Lipp). Pero en esta obra, Sábato a
terminado de una manera optimista. A pesar de todas estas guerras, de la miseria
humana, y características negativas del ser humano, seguimos luchando y viviendo.
Tenemos una esperanza perenne:
“Si la angustia es la experiencia de la Nada…¿no sería la esperanza la prueba de un
Sentido Oculto de la Existencia, algo por lo cual vale la pena luchar?”
Sabato pertenece a un grupo de escritores argentinos que se han sumergido en los
valores universales que se abarcan en la problemática angustiosa del país. En El Túnel,
Sábato expresa la soledad, tristeza y falta de comunicación que existe en su país,
dejando al ser humano decepcionado y sin fe ni esperanza en la sociedad o en la
humanidad, lo cual finalmente, resulta en un aislamiento total. Sin embargo, Sábato no
quería que el público sacara una impresión imprecisa o errónea de él, sino una de

esperanza, más bien que desesperanza. El resultado fue ser su segunda novela, Sobre
heroes y tumbas. En esta obra, Sábato expresa varios de los mismos temas ya
mencionados, como también el dilemma de la “civilización o barbarie” de la naturaleza
humana (Lipp). En efecto, presenta una visión de la conflictividad histórica argentina,
especialmente al final del período peronista, con todos los enfrentamientos de una
sociedad dividida y en decadencia (López). Esta sociedad se ve compuesta de varios
tipos humanos de diferentes estratos sociales, sufriendo de ansiedad, soledad y falta de
comunicación, que los conduce a una soledad cósmica y existencial. Estos personajes no
solo son una representación de la sociedad argentina, sino también de la humanidad
universal. La salvación de Martín, señala el triumfo de la confianza existencial y una
conclusión esperanzada de la obra (López). Como Sábato afirma en una entrevista:
“debemos recuperarnos como raza, como humanidad. Tenemos el deber de resistir, de
ser cómplices de la vida aún en su suciedad y su miseria.” (Univ. de Madrid).