Nuevo método para extraer petróleo

Permite recuperar el que queda en el fondo del
pozo y agregar años de vida útil al yacimiento
Es un secreto a voces que el horizonte de vida de las reservas de hidrocarburos en
el país se acerca vertiginosamente: al ritmo de extracción de 2003, según la
Secretaría de Energía de la Nación, sería de alrededor de 8 años para el petróleo y
de diez para el gas natural. Otras estimaciones advierten que durante 2007 la
Argentina se convertirá en importadora de petróleo, con las consecuencias
imaginables para la economía.
Sin embargo, si el doctor Gustavo Bianchi está en lo cierto, el país podría
beneficiarse de cuatro o cinco años de gracia para sus explotaciones petrolíferas:
este bioquímico y especialista argentino en materiales desarrolló y está patentando
un método para extraer el petróleo que queda en el fondo del pozo cuando los
otros sistemas fracasan o resultan poco económicos. Permitiría recuperar entre un
15 y un 20%, o más por pozo.
“Hoy, el 85% del petróleo local se obtiene por extracción secundaria – explica
Bianchi –. Como la presión de los yacimientos cayó, es necesario inyectar agua del
mismo reservorio para mantenerla y poder seguir extrayendo. Pero cuando se
entra en la etapa final del yacimiento, hay que poner en práctica otros métodos
(recuperación terciaria), como los que emplean vapor, mezcla de agua y dióxido de
carbono, o polímeros. Estos últimos vienen todos del extranjero: de Canadá,
Estados Unidos o Francia, y son costosísimos.”
Bianchi y su equipo desarrollaron precisamente un polímero unido a un surfactante
(sustancia que reduce la tensión superficial de un líquido, y que sirve como agente
humectante o detergente) que resultan más efectivos que los habituales para
hacer fluir el petróleo entre los poros de las rocas que conforman la pared del
reservorio. Además, por producirse en el país, podrían elaborarse a precios mucho
menores que los importados.
“Cuando se entra en la etapa terminal de un yacimiento, no es que no quede
petróleo, sino que la extracción es técnicamente tan difícil que resulta
antieconómica – explica el científico –. Por ahí lo que queda abajo puede ser el 50
o el 60% del pozo, pero son petróleos pesados y es difícil extraerlos. Entonces, se
usan polímeros y surfactantes aniónicos (que tienen carga eléctrica negativa) para
que haya un «barrido» en el yacimiento. El problema es que el polímero tiene que
tener una alta estabilidad para que no precipite. Muchos de los fracasos que hubo
en la recuperación se debieron a la precipitación del polímero dentro del
yacimiento, lo que se llama el «mojado» de la roca: éste se pega y obtura los

entonces llegará un momento en que no habrá necesidad de poner más. también se produce este fenómeno que en la jerga se conoce como fingering. Para mí. Es increíble: resulta más estable en agua salada que en agua dulce. no queda adentro. “La innovación está tanto en la aplicación del polímero como en el proceso de obtención. Porque si hoy encontramos un yacimiento de gas. este método. Hay un daño permanente.. está en que no precipita en presencia de una alta concentración de sales. porque la formulación cambia de acuerdo con el tipo de reservorio y de agua que tenga. Es como una «angioplastia geológica»”. detalla.” Dado que está embebida en agua con una concentración de sales tres veces mayor que la del agua de mar. Además. Por eso. que mostró excelentes resultados utilizando el polímero a una concentración del 0. podría agregar hasta cinco años de vida útil por pozo. lo que más vale es esto último. parecen más que tentadores..” Según el especialista. no iónicos. de hierro o de calcio. positivo. Y luego se pregunta: “¿Esto qué puede darnos? Un respiro. y método para la obtención de dicho surfactante] se centra en dos factores: la elaboración del producto y la idea de utilizar productos sin carga eléctrica. siempre habrá que hacer un estudio de laboratorio. En el caso inverso. hay rechazo. pero encuentra a su paso cargas positivas. Entonces. . Cuando examinamos con resonancia magnética nuclear una roca en la que lo habíamos empleado. Para su utilización. tiene carga negativa). Esto quiere decir que «limpia» más poros chicos que los convencionales. necesitamos siete años para ponerlo en funcionamiento. bromea. si la roca es negativa y el polímero. y la aplicación – explica –. “La ventaja de este polímero. que es una macromolécula. el camino químico. la roca del yacimiento genera cargas eléctricas positivas o negativas. agrega. Si el polímero es aniónico (es decir. queda el polímero – explica Bianchi –. pudimos ver mayor cantidad de poros chicos. se produce una interacción entre la carga negativa del polímero y la positiva de la roca que interfiere en el paso del petróleo por sus poros. entonces el pozo se muere. Se pierden millones de dólares.01% de materia activa. la patente [“Método para la recuperación secundaria de petróleo mediante el uso de poliacrilamida no iónica y un surfactante no iónico. como no «moja» el sistema. Y los resultados de laboratorio con coronas de yacimiento dan una recuperación superior al 30%.” ¿En qué consiste el desarrollo de Bianchi? Simple: utiliza un polímero o un surfactante – o ambos – sin carga eléctrica. “Es el famoso «mojado»: en lugar de tener petróleo en la pared poral.poros. Incluso teniendo en cuenta que los resultados de campo pueden ser inferiores.

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