J.D.

Valle

Recopilación por J.D. Valle.

J.D. Valle

La cosa maldita.
The Damned Thing, Ambrose Bierce (1842-1914)

I. No siempre se come lo que está sobre la mesa.

A la luz de una vela de sebo en un extremo de la rústica mesa, un hombre leía un libro. Era
un viejo libro de cuentas muy usado y, al parecer, su escritura no era demasiado legible
porque a veces el hombre acercaba el libro a la vela para ver mejor. En esos momentos la
mitad de la habitación quedaba en sombra y sólo era posible entrever unos rostros borrosos,
los de los ocho hombres que estaban con el lector. Siete de ellos se hallaban sentados,
inmóviles y en silencio, junto a las paredes de troncos rugosos y, dada la pequeñez del
cuarto, a corta distancia de la mesa. De haber extendido un brazo, cualquiera de ellos habría
rozado al octavo hombre que, tendido boca arriba sobre la mesa, con los brazos pegados a
los costados, estaba parcialmente cubierto con una sábana. Era un muerto.
El hombre del libro leía en voz baja. Excepto el cadáver, todos parecían esperar que algo
sucediera. Una serie de extraños ruidos de desolación nocturna penetraba por la abertura
que hacía de ventana: el largo aullido innombrable de un coyote lejano; la incesante
vibración de los insectos en los árboles; los gritos extraños de las aves nocturnas, tan
diferentes del canto de los pájaros durante el día; el zumbido de los grandes escarabajos que
vuelan desordenadamente, y todo ese coro indescifrable de leves sonidos que, cuando de
golpe se interrumpe, creemos haber escuchado sólo a medias, con la sospecha de haber sido
indiscretos. Pero nada de esto era advertido en aquella reunión; sus miembros, según se
apreciaba en sus rostros hoscos con aquella débil luz, no parecían muy partidarios de fijar la
atención en cosas superfluas.
Sin duda alguna eran hombres de la vecindad; granjeros y leñadores.
El que leía era un poco diferente; tenía algo de hombre de mundo, sagaz, aunque su
indumentaria revelaba una cierta relación con los demás. Su ropa apenas habría resultado
aceptable en San Francisco; su calzado no era el típico de la ciudad, y el sombrero que
había en el suelo a su lado (era el único que no lo llevaba puesto) no podía ser considerado
un adorno personal sin perder todo su sentido. Tenía un semblante agradable, aunque
mostraba una cierta severidad aceptada y cuidada en función de su cargo. Era el juez, y
como tal se hallaba en posesión del libro que había sido encontrado entre los efectos
personales del muerto, en la misma cabaña en que se desarrollaba la investigación.
Cuando terminó su lectura se lo guardó en el bolsillo interior de la chaqueta. En ese

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momento, la puerta se abrió y entró un joven. Se notaba claramente que no había nacido ni
se había educado en la montaña: iba vestido como la gente de la ciudad. Su ropa, sin
embargo, estaba llena de polvo, ya que había galopado mucho para asistir a aquella
reunión.
Solamente el juez le hizo un breve saludo.
—Lo esperábamos —dijo—. Es necesario acabar con este asunto esta misma noche.
—Lamento haberlos hecho esperar —dijo el joven, sonriendo—. Me marché, no para eludir
su citación, sino para enviar a mi periódico un relato de los hechos como el que supongo
quiere usted oír de mí.
El juez sonrió.
—Ese relato tal vez difiera del que va a hacernos aquí bajo juramento.
—Como usted guste —replicó el joven enrojeciendo con vehemencia—. Aquí tengo una
copia de la información que envié a mi periódico. No se trata de una crónica, que resultaría
increíble, sino de una especie de cuento. Quisiera que formara parte de mi testimonio.
—Pero usted dice que es increíble.
—Eso no es asunto suyo, señor juez; si yo juro que es cierto.
El juez permaneció en silencio durante un rato, con la cabeza inclinada. El resto de los
asistentes charlaba en voz baja sin apartar la mirada del rostro del cadáver. Al cabo de unos
instantes el juez alzó la vista y dijo:
—Procedamos con la investigación.
Los hombres se quitaron los sombreros y el joven prestó juramento.
—¿Cuál es su nombre? —le preguntó el juez.
—William Harker.
—¿Edad?
—Veintisiete años.

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—¿Conocía usted al difunto Hugh Morgan?
—Sí.
—¿Estaba usted con él cuando murió?'
—Sí, muy cerca.
—Y ¿cómo se explica...? su presencia, quiero decir.
—Había venido a visitarlo para ir a cazar y a pescar. Además, también quería estudiar su
tipo de vida, tan extraña y taciturna. Parecía un buen modelo para un personaje de novela.
A veces escribo cuentos.
—Y yo a veces los leo.
—Gracias.
—Cuentos en general, no me refería sólo a los suyos.
Algunos de los presentes se echaron a reír.
En un ambiente sombrío el humor se aprecia mejor. Los soldados ríen con facilidad en los
intervalos de la batalla, y un chiste en la capilla mortuoria, sorprendentemente, suele
hacernos reír.
—Cuéntenos las circunstancias de la muerte de este hombre —dijo el juez—. Puede utilizar
todas las notas o apuntes que desee.
El joven comprendió. Sacó un manuscrito del bolsillo de su chaqueta y, tras acercarlo a la
vela, pasó las páginas hasta encontrar el pasaje que buscaba. Entonces empezó a leer.

II. Lo que puede suceder en un campo de avena.

...apenas había amanecido cuando abandonamos la casa. Íbamos en busca de codornices,
cada uno con su escopeta, y nos acompañaba un perro. Morgan dijo que la mejor zona
estaba detrás de un cerro, que señaló, y que cruzamos por un sendero rodeado de arbustos.
Al otro lado el terreno era bastante llano y cubierto de avena silvestre. Cuando salimos de

no sólo se cimbreara sino que se tronchaba y no volvía a enderezarse. pero había cargado los dos cañones de su escopeta y se disponía a disparar. Valle la maleza. Estaba temblando. Iba a decir algo cuando vi que la avena que había en torno al lugar se movía de un modo inexplicable. pero al estar más clara y marcadamente definido en sus detalles. Morgan.D. Ojalá hubiéramos traído un rifle. —¡Esa cosa maldita! —contestó sin volverse. Parecía del mismo tamaño que éstos. —Pero ¿qué pasa? ¿Qué diablos es? —le pregunté. no dijo nada. —Es un ciervo —dije—. pero mi amigo observaba el lugar con la misma atención. a nuestra derecha y también enfrente. Fue un simple error de perspectiva pero me sobresaltó y llegó incluso a aterrorizarme. pero cuando se volvió hacia mí vi su rostro y quedé impresionado por su expresión tensa. no armonizaba con el resto. Los arbustos ya no se movían y el ruido había cesado. Su voz sonaba ronca y extraña. confundí un cercano arbolito con otro de un grupo de árboles. Parecía algo excitado y esto me sorprendió. que estaban más lejos. Aunque no recuerdo haber pasado miedo.J. —Ven —dije—. Comprendí entonces que algo serio ocurría. Recuerdo (y lo comento porque me vino entonces a la memoria) que una vez. De repente oímos. incluso en momentos de súbito e inminente peligro. Confiamos tanto en el buen funcionamiento de las leyes naturales que su suspensión . empujada por una ráfaga de viento. Colgué mi escopeta y avancé hasta donde estaba Morgan. Morgan iba unas cuantas yardas por delante de mí. al mirar distraídamente por una ventana. ¿verdad? No contestó. pues era célebre por su sangre fría. nada antes me había afectado de un modo tan extraño como aquel fenómeno insólito e inenarrable. y lo primero que intuí fue que nos habíamos topado con un oso. alarmada. y aquel movimiento se acercaba lentamente hacia nosotros. No esperarás acabar con un ciervo a base de perdigones. que se había parado a examinar los arbustos. mucho más grandes. Era como si. el ruido de un animal que se revolvía con violencia entre unas matas. muy cerca. No sé cómo describirlo.

Cuando me puse de pie y recuperé mi escopeta. Yo sólo lo veía a él y no siempre con claridad. Durante el incidente soltaba gritos y profería maldiciones acompañadas de unos rugidos furiosos como nunca antes había oído salir de la garganta de un hombre o una bestia. desaparecía de aquel lugar. ¡Que Dios me libre de otro espectáculo como aquél! Morgan estaba a unas treinta yardas. Permanecí en pie por un momento sin saber qué hacer. al parecer sin causa. que me había sido arrebatada de las manos. me incorporé con gran dificultad y dirigí la vista hacia el lugar por el que mi amigo había desaparecido. Los ruidos habían cesado pero volví a ver. oí a Morgan gritar como si agonizara. Estaba muerto. Mi compañero estaba realmente asustado. es extraño. lo vi caer y quedar inerte. Valle aparente nos parece una amenaza para nuestra seguridad. y su aproximación lenta e inexorable resultaban inquietantes. El otro brazo había desaparecido. había perdido la mano. En ese mismo instante fui arrojado al suelo por el impacto de algo que el humo ocultaba -una sustancia blanda y pesada que me embistió con gran fuerza. Del mismo modo. A veces. como cuando dos perros luchan entre sí.J. durante los cuales Morgan adoptó todas las posturas posibles del obstinado luchador que es derrotado por un peso y una fuerza superiores. la cabeza.D. y era presa de unas convulsiones que zarandeaban todo su cuerpo. tal como ahora recuerdo aquella escena extraordinaria. a todo correr. A sus gritos se unían aullidos feroces.y vi que Morgan tiraba su escopeta y. hasta que decidí tirar la escopeta y correr en ayuda de mi amigo. Antes de que el humo de la descarga hubiera desaparecido oí un grito feroz -un alarido como el de una bestia salvaje. un aviso de alguna calamidad inconcebible. era como si hubiera sido parcialmente borrado (ya sé. no podía distinguir más que una parte de su cuerpo. Al menos yo no la veía. Completamente aterrorizado. Creí que estaba sufriendo un ataque o una especie de colapso. Su brazo derecho estaba levantado y. . tenía una rodilla en tierra. con un sentimiento de terror como jamás había experimentado. Sólo cuando hubo alcanzado los primeros árboles. Un hombre desnudo puede estar hecho jirones. por lo que pude ver. aparté la vista de aquel insólito fenómeno y miré a mi compañero. pero no sé expresarlo de otra forma) y al cambiar de posición volviera a apreciarse de nuevo en su totalidad. Antes de llegar a su lado. apenas pude dar crédito a mis ojos cuando le vi arrimarse la escopeta al hombro y vaciar los dos cañones contra el cereal en movimiento. III. aquel movimiento de la maleza. descoyuntada espantosamente hacia atrás. el misteriosomovimiento de la avena que se extendía desde la zona pisoteada en torno al cuerpo de Morgan hacia los límites del bosque. Debió de ocurrir todo en unos pocos segundos. con su largo cabello revuelto.

Los miembros del jurado que se habían levantado para ver mejor lamentaron su curiosidad y volvieron la cabeza. ya habían visto este tipo de cosas antes. a punto de vomitar. El joven Harker fue hacia la ventana abierta y se inclinó sobre el alféizar. si no tienen nada que preguntar. ¿de qué manicomio se ha escapado usted? Harker enrojeció de nuevo pero no contestó. Había unas horribles heridas y tenía la piel desgarrada. el juez se dirigió a un rincón de la habitación en el que había un montón de prendas. se levantó y dijo: —Quisiera hacer una pregunta. El juez llegó hasta el extremo de la mesa y desató el nudo que sujetaba un pañuelo de seda por debajo de la barbilla hasta la parte superior de la cabeza. supongo que puedo marcharme. Empezó a coger una por una y a examinarlas mientras las sostenía en alto. Al retirarlo vimos lo que tenía en la garganta. Ya saben su cometido. A decir verdad. ¿De qué manicomio se ha escapado este último testigo? —Señor Harker —dijo el juez con tono grave y tranquilo—. y los siete individuos se levantaron y abandonaron solemnemente la cabaña uno tras otro. estas son todas las pruebas que tenemos. Presentaba unos grandes hematomas de un azul oscuro. El presidente del jurado. —Si ha terminado ya de insultarme. señor. ¿no es así? —En efecto. Valle El juez se levantó y se acercó al muerto. Harker avanzó hacia la puerta y se detuvo con la mano en el picaporte. a la luz de la vela. mostraba un color amarillento. Estaban destrozadas y rígidas por la sangre seca.D. señor —dijo Harker tan pronto como se quedó a solas con el juez—. Lo único que les resultaba nuevo era el testimonio de Harker. hecha jirones. Se volvió y dijo: . pueden salir a deliberar. un hombre de unos sesenta años. Su sentido profesional era más fuerte que su amor propio. El resto de los presentes prefirió no hacer un examen más exhaustivo. Estaba desnudo y. —Señores -dijo el juez—. alto. Después de cubrir de nuevo la garganta del muerto. Tiró de un extremo de la sábana y dejó el cuerpo al descubierto. y parecía que lo habían golpeado en el pecho y los costados con un garrote. causados sin duda alguna por las contusiones. con barba y toscamente vestido.J.

el jurado..corría describiendo un semicírculo.. Se apagaban una a una por un instante. Valle —Ese libro que tiene ahí es el diario de Morgan. Al salir Harker.. y en ocasiones unas pocas a la vez. La fecha del primero de los apuntes mencionados no puede apreciarse con claridad por estar rota la parte superior de la hoja correspondiente.D. ¿Puede un perro ver con la nariz? ¿Es que los olores impresionan algún centro cerebral con imágenes de las cosas que los producen? 2 sep: Anoche. pero al volver a casa no encontré otro cambio en su conducta que no fuera el lógico del miedo al castigo. todas las anotaciones son anteriores a la muerte de su autor. aunque alguno cree que sufrió un colapso. consideramos que el difunto encontró la muerte al ser atacado por un puma. . IV. Al final echó a correr hacia el bosque a gran velocidad. En un principio pensé que se había vuelto loco. Fue como si algo se interpusiera entre ellas y yo. ¿verdad?.J. vi cómo desaparecían sucesivamente. sacó del bolsillo lápiz y papel y redactó laboriosamente el siguiente veredicto. por el resto: —Nosotros.. ¿Puedo verlo? Al público le gustaría. con la cabeza vuelta hacia el centro. En el diario del difunto Hugh Morgan hay ciertos apuntes interesantes que pueden tener valor científico. Debe de ser muy interesante porque mientras prestaba mi testimonio no dejaba de leerlo. En la investigación que se desarrolló junto a su cuerpo el libro no fue citado como prueba porque el juez consideró que podría haber confundido a los miembros del jurado. cubierto de nuevo. se perfilaba claramente bajo la sábana. que fue firmado. pero todas las que estaban a un grado o dos por encima del cerco se eclipsaban totalmente. El presidente se sentó cerca de la vela. el jurado volvió a entrar y permaneció en pie en torno a la mesa en la que el cadáver. Una explicación desde la tumba. el resto expone lo siguiente: . de izquierda a derecha. mientras miraba las estrellas en lo alto del cerco que hay al este de la casa. con más o menos esfuerzo. y de pronto se detenía y ladraba furiosamente. —Este libro tiene poco que añadir a nuestro asunto —contestó el juez mientras se lo guardaba—.

es que ya la perdí. ¿Cómo pueden hacerlo si no se ven unos a otros? Es imposible que vean el movimiento de un jefe. separadas por millas de distancia. Esta es mi casa y mi tierra. De repente. He observado también el mismo vuelo simultáneo cuando todos estaban en silencio. Él tiene la cabeza en su sitio. La señal es emitida en un tono demasiado grave para el oído del marinero que está en el palo mayor o el de sus compañeros en cubierta. 5 oct: No puedo soportarlo más. voy a perder la razón.. qué horriblemente simple!» Hay sonidos que no podemos oír. todos se lanzan al aire y emprenden el vuelo.J. Por su actitud podré juzgar si me cree loco. He visto cómo una bandada de mirlos ocupan la copa de un árbol.» Faltan tres hojas con los apuntes correspondientes a varias semanas. Anoche la descubrí de repente. He invitado a Harker a pasar unas semanas. cuando están muy distanciadas entre los matorrales. y al mismo tiempo. ¡Qué simple. Dios aborrece a los cobardes. Valle pero no conseguí verlo pues las estrellas no emitían suficiente luz para delimitar su contorno. como siempre. no sólo entre mirlos. ¡Uf! Esto no me gusta nada. estaban allí.. aún frescas. Todos los días encuentro pruebas de su presencia. insoportable! Si todas estas asombrosas experiencias son reales. de varios árboles. Son muy agudas o muy graves. Podría jurar que no me quedé dormido ni un momento -en realidad apenas duermo. Por la mañana sus huellas. y si son pura imaginación. . Los marineros saben que un grupo de ballenas que se calienta al sol o juguetea sobre la superficie del océano. sino también entre otras aves como las perdices. A ambos extremos de la escala hay notas que no hacen vibrar ese instrumento imperfecto que es el oído humano. y cantan todos a la vez. Me he pasado la noche otra vez vigilando en el mismo puesto. se zambullen al mismo tiempo y desaparecen en un momento. no me echará de aquí. de un tono superior al estrépito de sus trinos.. con la escopeta cargada.. Deben de tener una señal de aviso o una orden.D. que es inaudible para mí. como por revelación. 27 sep: Ha estado por aquí de nuevo. ¡Es terrible. que sienten la vibración en el barco como las piedras de una catedral se conmueven con el bajo del órgano. incluso en pendientes opuestas de una colina. 3 oct: No me iré. 7 oct: Ya encontré la solución al misterio.

ocurre también con los colores. ¡La Cosa Maldita es de uno de esos colores! Ambrose Bierce (1842-1914) . Valle Y lo que pasa con los sonidos. A cada extremo del espectro luminoso el químico detecta la presencia de los llamados rayos 'actínicos'. Dios me ampare. No estoy loco.D. El ojo humano también es un instrumento imperfecto y su alcance llega sólo a unas pocas octavas de la verdadera 'escala cromática'. lo que ocurre es que hay colores que no podemos ver.J. Representan colores —colores integrales en la composición de la luz— que somos incapaces de reconocer.» Y.

entre ellas la riqueza. que odiaba trabajar y mostraba una señalada indiferencia hacia muchas de las cuestiones que suelen preocupar a la gente. sensación que se vio aumentada por el chorro de agua que sentía caer por la espalda mientras corría a buscar refugio en el portal. un antiguo amigo del colegio con quien había mantenido correspondencia irregular hasta que dejamos de escribirnos. con dificultad. de una ley. o hubiera recibido distinción alguna. Como era rico. La escalera estaba pobremente iluminada por una luz de gas que había al final del segundo tramo. lejos.D. un piso más arriba. En su familia. Afortunadamente gozaba de una buena salud mental que lo protegía contra creencias extravagantes y peligrosas. simple y llanamente. Mohum era un poco sentimental y su carácter supersticioso lo hacía inclinarse al estudio de temas relacionados con el ocultismo. El cochero encontró el lugar. La vivienda era una estructura de dos pisos. en respuesta a mi misiva informándole de mi deseo de visitarlo. parecían intentar huir de su tétrico entorno en busca de mejor fortuna. sin embargo. que tenía una torre en una esquina. de la que. Es fácil darse cuenta de que la escasa disposición a redactar una sencilla carta de tono social está en razón del cuadrado de la distancia entre el destinatario y el remitente. abre la puerta y sube. no había ni flores ni hierba. en el mar. una de las más aristocráticas y conocidas del país.J. Sus incursiones en el campo de lo sobrenatural se mantenían dentro de la región conocida y considerada como certeza. Hacía mucho tiempo que no había estado en esa ciudad y durante todo aquel periodo mis negocios en Oriente habían prosperado más de lo que esperaba. disponía por herencia en cantidad suficiente como para no echar nada en falta. Se trata. podía permitirme volver a mi país para restablecer la amistad con los compañeros de juventud que aún vivían y me recordaban con afecto. bastante fea. con gustos semejantes a los míos. una zona residencial escasamente poblada cerca de la playa. cosa muy normal entre hombres. hecha de ladrillo. se elevaba en el centro de un terreno en el que. El más importante para mí era Mohum Dampier. que se combaban y crujían a causa del temporal. al ser empujada por irregulares ráfagas de viento. El invierno californiano estaba en su apogeo: una lluvia incesante regaba las calles desiertas y. Beyond the wall. se consideraba un orgullo que ninguno de sus miembros se hubiera dedicado al comercio o a la política. según pude distinguir en la oscuridad. Conseguí llegar al descansillo sin . La noche que lo visité había tormenta. Ambrose Bierce (1842-1914) Hace muchos años. La apariencia del lugar me produjo cierto estremecimiento. cuando iba de Hong Kong a Nueva York pasé una semana en San Francisco. Valle Al otro lado de la pared. La casa. Dampier. Tres o cuatro árboles.» Así lo hice. fuerte y bien parecido. se precipitaba contra las casas con una fuerza increíble. Recordaba a Dampier como un compañero. había contestado: «No llames. Era la única zona iluminada.

esta particularidad va aumentando. -No -dijo-. por favor. como la conversación había tomado un giro desalentador y no sabía qué decir para darle un tono más agradable. arrugada y pálida como la muerte. Dampier. Valle destrozar nada y atravesé una puerta que daba a la iluminada estancia cuadrada de la torre. -Supongo que pasará mucho tiempo antes de que el lenguaje humano deje de sernos útil observé-. y su piel. pero no como cuando se llama a una puerta para poder entrar. Después tuvimos una conversación trivial durante la cual me sentí dominado por una profunda tristeza al ver el gran cambio que había sufrido. ¿Tendrías algún inconveniente en recibir un mensaje en dicha lengua? Mientras hablaba su sonrisa iba desapareciendo. ten paciencia y espera: existe un lenguaje mejor en el lugar al que me dirijo. No parecía el mismo. manifestó con sinceridad obvia y solemne que estaba encantado de verme. sus facciones eran angulosas. con una gran sonrisa: -Te he desilusionado: non sum qualis eram. en un momento en que la tormenta amainó y el silencio mortal contrastaba de un modo sobrecogedor con el estruendo anterior. Me invitó a sentarme y. Pero. tal y como yo esperaba. Debió captar mis sentimientos porque inmediatamente dijo.J. La situación era . en bata y zapatillas. y para entonces su necesidad y utilidad habrán desaparecido. y aunque en un principio pensé que me podría haber recibido más adecuadamente en el vestíbulo. A pesar de ser de mediana edad. El sonido parecía haber sido producido por una mano. Mi amigo no dijo nada y. al ser una lengua muerta. la idea de su posible inhospitalidad desapareció. creo que la mayoría de nosotros ha tenido más experiencias de este tipo de comunicación de las que nos gustaría contar. se acercó. aunque la recuerdo como si la estuviera viendo. Parecía haberme olvidado y observaba la pared con una expresión que no soy capaz de definir. oí un suave golpeteo que provenía del muro que tenía a mis espaldas. al final señalé: -No. Sin embargo no estaba dispuesto a dejarme llevar por su actitud ni a permitirle que descubriera lo profundamente afectado que me encontraba por su presagio de muerte. sino más bien como una señal acordada.D. Miré a Dampier. también yo permanecí en silencio. me miró a los ojos con una seriedad que me produjo angustia. Lo encontré muy delgado. De repente. no sé: tu latín sigue igual que siempre. bueno. Si había algo divertido en mi mirada no debió captarlo. después de verlo. y cuando terminó. no tenía un solo toque de color. centelleaban de un modo misterioso. Aunque no sabía qué decir. tenía canas y andaba bastante encorvado. a saludarme. como una prueba de la presencia de alguien en una habitación contigua. Sonrió de nuevo. tras ofrecerme un cigarro. excepcionalmente grandes. Sus ojos. que va.

pero completamente innecesario. El golpeteo se repitió con la misma insistencia lenta y suave que la primera vez. Era bastante tarde. Pero como sólo soy un simple hombre de negocios. Y no lo había explicado todavía. Dejó la frase sin terminar. La luz de una farola cercana permitía ver claramente. fundamentalmente terrenales. más de lo que te imaginas. señaló mi asiento y volvió a tomar posesión del suyo. única abertura que había en la pared de la que provenía el ruido.J.D. Te aseguro que ésta es la única habitación de la torre y no hay nadie ahí. -Es muy gentil de tu parte. no es de mi incumbencia. Sin saber qué otra cosa podía hacer. no hay nadie ahí. No fue una alocución muy cortés. produciendo un rumor monótono. Había demostrado que no había nadie. me temo que con cierta ironía-. El incidente no resultaba en sí especialmente misterioso. que era interrumpido de vez en cuando por el repentino azote de las ramas agitadas por el viento. es tarde. no había otra cosa que la pared totalmente desnuda de la torre. -Mira. se levantó y abrió una ventana. Ahora sé que no eran ilusiones mías y esto es verdaderamente importante para mí. no ocurre nada. -Querido amigo -dije. no estoy dispuesto a poner en cuestión tu derecho a hospedar a todos los espectros que desees de acuerdo con tus ideas de compañerismo. lo sé. Ciertamente.. me marcho a mi hotel. pero mi amigo no manifestó ninguna reacción especial hacia ella. no tengo necesidad alguna de espectros para sentirme cómodo y tranquilo. pero precisamente eso era lo interesante. esta vez un poco mecánicamente. Me levanté con intención de marcharme. entonces reaccionó. donde los huéspedes aún son de carne y hueso. -Por favor. ¿Quieres que vuelva mañana? Volvió a sonreír. Valle desconcertante. Su silencio resultaba irritante y ofensivo. .. Por ello. Admito haber escuchado un par de veces con anterioridad lo que tú acabas de oír esta noche. Al menos. había una docena de explicaciones posibles (ninguna de las cuales se me ha ocurrido todavía). pues ello daba al suceso una cierta importancia y significación. Dampier cerró la ventana. lo seguí hasta la ventana y me asomé. vuelve a sentarte -dijo-. Sin embargo me impresionó vivamente el hecho de que mi amigo se esforzara por tranquilizarme. Agradezco mucho tu presencia. Enciende un buen cigarro y ármate de paciencia mientras te cuento toda la historia. a través de la oscura cortina de agua que volvía a caer a raudales. -Lo siento -dije-. -Te ruego que no te vayas -observó-. que «no había nadie». La lluvia volvía a arreciar.

a quien no interrumpí ni una sola vez desde que empezó a hablar. Tampoco hice nada por conocerla. creada por la mano del Artista Divino. Entonces reanudé mi camino. Mi espera fue en vano. Era un caluroso día de junio y llevaba un ligero vestido blanco. Pero al día siguiente. cuando salía. igual que haría un católico devoto o un protestante de buena familia ante la imagen de la Virgen. me la encontré. Una mañana. estuve viviendo en un apartamento. Tal vez mi autocontrol. Cualquier otro día habría permanecido fuera de casa hasta la caída de la noche. no apropiada para el gusto de nuestros ricos ciudadanos. Tenía temblores y. en la planta baja de una de las casas adosadas que hay al otro lado de la ciudad. Un ancho sombrero de paja decorado al estilo de la época. pero aquél. vi a una chica joven entrar en el jardín de la casa izquierda. cada vivienda tenía un diminuto jardín. en parte por el carácter primitivo de su arquitectura. consciente de mi rudeza y tan dominado por la emoción que la visión de aquella belleza incomparable me inspiraba. A la doncella no parecía disgustarle mi gesto. Valle pero la compasión y la curiosidad me hicieron seguir con atención el monólogo de Dampier. Desde luego no volví a hacer la tontería de descubrirme. sólo añadiré que volví a encontrármela muchas veces. Pero no. No te cansaré con más detalles. separado del de los vecinos por unas cercas de hierro y dividido con precisión matemática por un paseo de gravilla bordeado de bojes. en Rincón Hill. ni siquiera me atreví a dedicarle una mirada demasiado larga para expresar mi interés. me dedicó una mirada con sus gloriosos ojos oscuros que me dejó sin aliento. interesado por aquellas pocas flores sin importancia que nunca antes me había detenido a observar. estaba un poco apartada de la calle. . y en parte porque ciertas mejoras públicas la habían afeado. mientras caminaba por el barrio sin rumbo. Sin embargo mi corazón latía aceleradamente. con flores y cintas. no voy a deslucir su imagen describiéndola. con el sombrero en la mano. sin más. Toda la hermosura que yo había visto o soñado con anterioridad encontraba su expresión en aquella inigualable imagen viviente. A aquella noche de inquietud le siguió un día de expectación y desilusión. pues resultaba imposible mirarla a la cara sin advertir algo sobrenatural. totalmente desprovista de descaro o coquetería. Me impresionó tan profundamente que. entró en la casa.J. colgaba de sus hombros. La hilera de casas. Permanecí inmóvil por un momento. -Hace diez años -comenzó-. pero dejé el corazón en aquel lugar. Era sumamente bella. me sonrojé. no temas. ya estaba de vuelta en el jardín. pero había caído en desgracia. a eso de la media tarde. Esa zona había sido una de las mejores de San Francisco. no resulte claramente comprensible. descubrí mi cabeza. que iba desde la verja a la puerta. la chica no apareció. Mi atención no estuvo mucho tiempo centrada en la exquisita sencillez de sus ropas.D. y. cuando me dedicó con sus grandes ojos negros una mirada de evidente reconocimiento. que requería un sacrificio tan abnegado. que mi penitencia resultó menos dolorosa de lo que debería haber sido. en una de las cuales yo habitaba. sin pensar en lo impropio del acto. aunque nunca le dirigí la palabra ni intenté llamar su atención.

La unión con aquella familia habría significado llevar su forma de vida. instinto e incluso la sensatez que pueda quedarme después de haberme enamorado. mientras estaba concentrado en algunos de mis estudios sobre el infierno. con toda la firmeza que mi corazón me permitía. Abandonaba la casa sólo cuando sabía que ella ya se había marchado a sus clases de música. una gruesa señora de edad. podría ser más encantadora que esta mujer. todos mis antepasados. que de nuevo resultó inútil. de la que dependía. Lo más que podía hacer -y con gran esfuerzo. y volvía después de la caída de la noche. mis gustos.D. Mis ingresos eran escasos y no tenía talento suficiente como para casarme. costumbres. pero no tuve humor suficiente para aceptar un rechazo. a lo largo de generaciones. Dejé caer los libros y de un salto me acerqué a la pared donde. y. en el aspecto social. de sus encantos y elegancia. orgullo y prudencia. por lo que tuve el decoro de desistir. como soy un romántico incorregible. Era huérfana y vivía en la casa de huéspedes de su tía. pero. Sé que este tipo de consideraciones son fácilmente censurables y no me encuentro preparado para defenderlas. daba rienda suelta a las imaginaciones más fascinantes y toda mi vida intelectual estaba relacionada con ellas. el diablo me hizo ver que era un idiota redomado. inaguantable. querido amigo! Tus acciones tienen una relación tan clara con la razón que no puedes imaginarte el paraíso de locura en el que viví. aquella chica no pertenecía a mi clase. Sin embargo era como si estuviera en trance.J. ¿cómo puede uno cambiar su forma de pensar o transformar el propio carácter? Yo era lo que algunos estúpidos llaman. Valle Es cierto que estaba locamente enamorado. entonces. Evité incluso los encuentros fortuitos en el jardín. separada por una pared medianera. que alguien contestaba mi llamada. Ninguna criatura. se vuelven contra él. esa infracción. Me enteré de su nombre (no tiene sentido citarlo aquí) y supe algo acerca de su familia. Llevado por un impulso torpe y repentino. oí.era dejar de ver a la chica. Acepto que se me juzgue. Una hora más tarde. Mi honor. un aristócrata. ¡Ah. así como la conservación de mis ideales me ordenaban huir. encontraba un encanto exquisito en una relación impersonal y espiritual que el conocimiento podría convertir en vulgar. o al menos creí oír. y el matrimonio con toda seguridad disiparía. Una tarde. deberían ser mis codefensores y debería permitírseme invocar como atenuante el mandato imperioso de la sangre. en estricta justicia. A través de una conversación desordenada. Perdí la cordura y repetí esa tontería. Evidentemente. y eso fue lo que hice. . El amor es un sueño delicioso. no hubo respuesta. debe de ser una cualidad que nunca he tenido. pero. me enteré por la cotilla de mi casera que la habitación de la joven estaba al lado de la mía. a pesar de su belleza. pero me sentía demasiado débil para ello. ¿por qué razón iba yo a procurar mi propio despertar? El comportamiento que se deducía de toda esta apreciación y parecer era obvio. descender al nivel de la gente de la calle. Además. Cada glóbulo de ella está en contra de un enlace de este tipo. En resumen. di unos golpecitos suaves en la pared. y otros más tontos aún gustan ser llamados. alejarme de mis libros y estudios y. y sin buscarlo. argüía yo.

«Está enfadada -me dije.D. pero fue suficiente. Un día. Como ella me había ignorado cruelmente durante mucho tiempo. Estaba a punto de contestar cuando el Enemigo de la Paz intervino de nuevo en mis asuntos con una pícara sugerencia de venganza. ¿Cómo? ¿No ha oído nada? Llevaba semanas enferma y ahora. pero.. vigilé el jardín de su casa desde mi ventana. entonces decidí buscarla y conocerla y. Un momento después se repitieron: uno.J.que llevaran su cama al extremo opuesto de la habitación. y ahora ¿qué? -Está muerta. al salir de casa me encontré con la casera. la chica se había despertado de un largo estupor.. Sólo sé que pasé días intentando encontrarme con ella. tres. Rendido por la emoción. que me despertó y me hizo incorporarme para prestar atención a no sé muy bien qué.porque cree que soy tímido y no me atrevo a llegar más lejos». A la mañana siguiente. ni supe entonces ni sé ahora lo que podría haber resultado de todo aquello. pensé que se había marchado. Y llegó la noche fatídica. ¿se ha enterado usted de lo que ha pasado? Le dije que no. y había pedido -éste fue su último deseo.. A mitad de la noche. me acosté temprano y conseguí conciliar un poco el sueño. Los que la cuidaban consideraron la petición un desvarío más de su delirio. y siempre era yo quien tenía la última palabra. escuchando y reforzando mi obstinación con cínicas justificaciones. Casi salto sobre ella. No debió captarlo porque continuó: -A la chica enferma de al lado. y en adelante durante muchas tardes. Resultaba imposible verla u oírla. tras una semana de delirio. -grité-. Me pareció oír unos ligeros golpes en la pared: el fantasma de una señal conocida. señor Dampier -dijo-. la indecisión y el desaliento.. pero todo fue en vano. que entraba: -Buenos días. de palabra. Valle di tres golpes. pero no la vi entrar ni salir. tarde.. Aquella locura continuó a la tarde siguiente. pero accedieron a ella.. La respuesta fue clara y contundente: uno. Profundamente abatido. Bueno. dos. yo le pagaría con la misma moneda. sus contestaciones cesaron. tres. Y . -Y ahora. dos. demasiado. diría yo. pero le di a entender con el gesto que me daba igual lo que fuera. pero ahora un sentido alerta y en tensión los recibía. A media noche hubo algo. con la terquedad que me caracteriza. Pero aún hay algo más. tal y como era de esperar. pero no intenté aclarar mi duda preguntándole a la casera. me mantuve en la decisión de no ver a la chica. Eso fue todo lo que pude conseguir. según supe más tarde. una exacta repetición de mis toques. Recorrí infructuosamente las calles en las que antes nos habíamos cruzado. a la que tenía una tremenda ojeriza desde que me habló de la chica con menos respeto del que yo consideraba apropiado. con la misma intensidad que la primera vez. un poder maligno empeñado en acabar con mi paz para siempre. ¡Qué tontería! ¡Que Dios sepa perdonármela! Durante el resto de la noche permanecí despierto. Durante todo aquel tiempo me sentí completamente feliz.

en la soledad de su tristeza y remordimiento. en señal de agradecimiento me dio un silencioso apretón de manos..J. Me levanté y le di las buenas noches de tal forma que pudiera captar la compasión que sentía por él. Esta noche se completa la «tríada fatal» de la que habla Parapelius Necromantius. respondí a los golpes. . entró en el reino de lo Desconocido. y que aparecen en la tormenta y la oscuridad con signos y presagios que sugieren recuerdos y augurios de condenación? Esta ha sido su tercera visita. y preguntar habría sido una impertinencia terrible. la segunda. pero sin resultado alguno.. están lejos. Cuando hubo terminado su relato no encontré nada importante que decir. Valle en ese lugar aquella pobre alma agonizante había realizado la débil aspiración de intentar restaurar una comunicación rota. «por espíritus que son llevados de acá para allá por vientos caprichosos». que se empeñaba en profesar una lealtad brutal y ciega a la ley del Ego. ¿Cómo podía reparar mi error? ¿Se pueden decir misas por el descanso de almas que. un dorado hilo de sentimiento entre su inocencia y mi vil monstruosidad. La primera vez fui escéptico y verifiqué por métodos naturales el carácter del incidente. Es todo lo que puedo decir. Aquella noche. en noches como ésta.D. varias veces repetidos.

siempre actúan inspirados por los más execrables motivos. El aceite hervía con lentitud y de vez en cuando un trozo de perro asomaba a la superficie. producía unos reflejos rojizos en las paredes. A pesar de ello. para eludirle. que por casualidad estaba entreabierta. Oil of Dog. Mis respetables padres eran de clase muy humilde: él fabricaba aceite de perro y mi madre tenía un pequeño local junto a la iglesia del pueblo. hubiera sido mortal.D. cuando volvía del local de mi madre de recoger el cuerpo de un huérfano. al arder con fuerza bajo uno de los calderos. en donde se deshacía de los niños no deseados. Para llevar a cabo esta última tarea tuve que recurrir con frecuencia a mi talento natural. me escabullí por una puerta lateral del edificio. pues todos los guardias del barrio estaban en contra del negocio materno. hagan lo que hagan. quienes raras veces recetaban algo que no contuviera lo que ellos gustaban llamar Ol. así que. Y es que realmente el aceite de perro es una de las más valiosas medicinas jamás descubiertas. La única luz visible era la del fuego que. nada más. La actividad de mi padre era. Mi costumbre era arrojar a los bebés al río que la naturaleza había dispuesto sabiamente . y al contemplar a aquel angelito deseé con todo mi corazón que la pequeña herida roja que había sobre su pecho. en cierta medida. pasé junto a la fábrica de aceite y vi a un guardia que parecía vigilar atentamente mis movimientos. Una noche. menos impopular. Desde mi adolescencia me inculcaron hábitos de trabajo: ayudaba a mi padre a capturar perros para sus calderos y a veces mi madre me empleaba para hacer desaparecer los «restos» de su labor. No se trataba de una cuestión política. lógicamente. Ambrose Bierce (1842-1914) Me llamo Boffer Bing.can. ya que los guardias que salían elegidos no eran de la oposición. eso hirió mi joven sensibilidad. y me faltó poco para hacerme pirata. al haber ocasionado indirectamente la muerte de mis padres. Una vez dentro cerré rápidamente y me quedé a solas con el pequeño cadáver. Cuando recuerdo aquellos días a veces siento que. obra de mi querida madre. Me habían enseñado que los guardias. ¡Qué hermoso era! A pesar de mi corta edad ya me gustaban apasionadamente los niños. Me senté a esperar que el guardia se fuera y empecé a acariciar el pelo corto y sedoso del niño cuyo cuerpo desnudo había colocado en mi regazo. era sólo una cuestión de gusto. se hacía extensible a mí. Mi padre contaba con el apoyo tácito de los médicos del pueblo.J. Valle Aceite de Perro. mucha gente no estaba dispuesta a hacer un sacrificio para ayudar a los afligidos y no dejaban que los perros más gordos del pueblo jugaran conmigo. aunque los dueños de los perros desaparecidos le miraban con una desconfianza que. tuve la culpa de las desgracias que afectaron tan profundamente mi futuro. Mi padre ya se había ido a descansar.

pusieron manos a la obra para reparar tal error. sumidos en la desesperación y creo que algo desequilibrados. Valle para tal fin. La santa influencia de mi querida madre siguió protegiéndome de las tentaciones que acechan a la juventud. una codicia absorbente y arrolladora se apoderó de sus almas y pasó a ocupar el lugar antes destinado a la esperanza de alcanzar la Gloria. tras lamentar haber ignorado hasta entonces las ventajas que la fusión de sus respectivos quehaceres suponía. . di mi primer paso en el crimen y arrojé al niño al caldero con una tristeza inexpresable. encantado con la superior calidad del producto. me habría callado. la pasión de sus vidas. A pesar de ello. en el establo. Mi padre nunca distinguirá sus huesos de los de un cachorro. que había conseguido la mejor calidad de aceite nunca vista y que los médicos a los que había enviado las muestras así lo afirmaban. Consideré mi deber dar una explicación y eso fue lo que hice.J. pues los perros eran de las razas habituales y habían sido tratados como siempre. y las pocas muertes que pueda ocasionar la administración de un tipo de aceite diferente al incomparable Ol. creí prudente no acompañarles a la fábrica aquella noche y preferí dormir fuera. por cierto. también les inspiraba. Se habían hecho tan emprendedores que llegó a celebrarse una asamblea pública en la que se aprobaron varias mociones de censura contra ellos. Eso sí. Mi padre. me podría haber convertido en un chico perverso y disoluto. tan repentinamente. y para asombro mío. aunque de haber previsto las consecuencias. mi madre se entregó totalmente a ella. tampoco hubo necesidad de causarles más sufrimientos. Mis pobres padres abandonaron la reunión con el corazón partido. Al día siguiente. Mi madre trasladó su negocio a una de las alas del edificio de la fábrica y mis obligaciones respecto a ella cesaron: nunca más volvió a pedirme que me deshiciera de los cuerpos de los niños superfluos. «Seguro que si lo echo al caldero no pasará nada —me dije—. también se dedicaba con diligencia y celo a abastecer sus calderos. a los que conseguía arrastrar con engaños hasta la fábrica. No sólo aceptaba encargos para eliminar bebés no deseados. e incluso adultos. no pueden ser importantes en una población que crece con tanta rapidez. en pocas palabras. pero aquella noche no me atreví a salir de la fábrica por miedo al guardia. El presidente hizo saber que en lo sucesivo los ataques contra la población hallarían una contundente respuesta.D. y además mi padre era diácono de la iglesia. Al encontrarme abocado. La transformación de sus vecinos en aceite de perro llegó a ser. frotándose las manos de satisfacción.» En resumen. Como mi padre había decidido prescindir totalmente de los perros. a llevar una vida ociosa. Añadió que no tenía la menor idea de cómo lo había hecho. Mis padres. mi padre nos informó.can. ¡Ay! ¡Y pensar que por mi culpa unas personas tan estimables tuvieran un final tan trágico! Debido al doble provecho que encontraba en su actividad. sino que se acercaba a las carreteras y caminos en busca de niños más crecidos. que. aún conservaban un lugar honorable en el nombre del aceite. pero no fue así.

dio un salto hacia delante y. al sentir la proximidad de la muerte. no supe qué hacer para evitarlo. sacando fuerzas de flaqueza. Por las miradas que lanzaba hacia la puerta de la habitación de mi madre. que profería maldiciones e intentaba ahogarla con sus grandes manos desnudas. Lucharon por toda la habitación como demonios: mi madre gritaba y pretendía clavar la daga a mi padre. estaba haciendo un nudo en una soga. Convencido de que estos desafortunados acontecimientos me cerraban todas las puertas para llevar a cabo una carrera honrada en aquel pueblo. con un misterioso aire de contención. se precipitó con ella en su interior. se encontraron. agarró a mi madre en brazos. Mi madre también estaba en camisón y blandía en la mano derecha su herramienta de trabajo: una larga daga de hoja estrecha. desde donde escribo estos recuerdos con el corazón lleno de remordimiento por aquel acto insensato que dio lugar a un desastre comercial tan espantoso. junto al horno. la llevó hasta el caldero hirviente y. Por un instante sus miradas encendidas se cruzaron e inmediatamente saltaron el uno sobre el otro con una furia indescriptible. adiviné lo que estaba tramando. Uno de los enormes calderos hervía lentamente. entonces. como mi padre. algo sorprendidos. un misterioso impulso me hizo levantarme y espiar a través de una ventana el cuarto en el que. Los fuegos ardían vivamente. mi padre dormía. malherido. los combatientes se separaron de pronto. No sé durante cuánto tiempo tuve la desgracia de contemplar aquella tragedia familiar pero. mi pobre padre. De pronto. sin prestar atención a la resistencia que ofrecía. después de un forcejeo particularmente violento. en espera de la hora propicia para desplegar todas sus energías. por fin. la puerta de la alcoba se abrió sin hacer el menor ruido y los dos. La cama estaba vacía: mi padre se había levantado y. no estaba dispuesta a quedarse sin la única oportunidad que la actitud poco amistosa de los ciudadanos y mi ausencia le dejaban.J. Valle Hacia la medianoche. como si la cosecha del día siguiente fuera a ser abundante. En solo un instante los dos desaparecieron y su aceite se unió al del comité de ciudadanos que habían traído la citación para la asamblea del día anterior. en camisón.D. Durante un momento mis progenitores se miraron de la forma más hostil. me trasladé a la conocida ciudad de Otumwee. Mudo e inmóvil por el terror. Ella. . El pecho de mi padre y la daga mostraban pruebas de haber entrado en contacto.

mezclada con los sollozos cuya intención era para estimular al auditorio.J. no fue bueno para John Mortonson. . Valle El funeral de John Mortonson. pareció como el sonido del mar sombrío.D. Los dolientes se acercaron al ataúd. como las circunstancias de la ocasión requerían. el hombre de Dios comenzó su elogio de la muerte. Cuando las últimas notas del himno tocaron a su fin la viuda corrió hasta el ataúd. una cortina de nubes acechó el cielo y un par de gotas de lluvia se hicieron audibles. John Mortonson's funeral. A medida que las horas iban pasando. El deprimente día se oscureció a medida que él hablaba. fue gentilmente conducida hacia un asiento cercano al de su hija. Los miembros de su familia fueron pasando cada varios minutos a la capilla y lloraron sobre los restos plácidos bajo el cristal. no estando distorsionado más allá del poder reparador del funebrero. se cantó un himno y los portadores del féretro tomaron su lugar detrás del mismo. estaban solemnemente sentados alrededor de la habitación con un importante conocimiento de su importancia en la pompa fúnebre. no tenía semblante de desagrado: perfilaba una tenue sonrisa. Su entrada fue seguida por la de la viuda. Lúgubremente y en tono bajo. Ambrose Bierce (1842-1914) John Mortonson se murió: su obituario había sido leído y él había dejado la escena. Todos los ajustes para el funeral habían sido tan bien digitados que sin duda. los amigos los siguieron. El cuerpo descansaba en un fino ataúd de mahogany con una placa de cristal empotrada. Ella extendió sus brazos y con un grito cayó insensible. como si la muerte no le hubiera resultado dolorosa. Ella se acercó a la capilla y luego de inclinar su rostro contra el frío cristal por un momento. pero en presencia de la muerte la razón y la filosofía permanecen mudas. El rostro. y su dolorosa voz. si el difunto los hubiera sabido. cayendo sobre el mismo y llorando histéricamente. Cuando el ministro hubo terminado su elogio con una oración. Luego vino el ministro. Pareció como si la naturaleza entera estuviera llorando por John Mortonson. de seguro que los hubiera aprobado. y en tal oscura presencia las más mínimas luces se eclipsaron. Esto no fue bueno. Gradualmente fue cediendo a la disuasión y a comportarse. todos miraron fijamente sobre el rostro del difunto John Mortonson. los amigos iban llegando y ofrecían consuelo a los parientes dolidos. y cuando el reloj sobre el mantel solemnemente daba las tres. y el ministro trataba de alejar su vista de la muerte bajo el cristal. como se podía ver a través del cristal. A las dos de la tarde los amigos fueron citados para rendir su último tributo de respeto a aquel quien no había tenido mayor necesidad de amigos y de respeto. quienes. cuyas lamentaciones llenaron la estancia.

para retirarse con dignidad de la estancia. El ataúd cayó al piso. el cristal estalló en miles de pedazos por el golpe. limpiando tranquilamente su criminal hocico con la pata delantera. Un hombre. que perezosamente brincó al piso.D. tropezó contra el ataúd tan pesadamente como para golpeando uno de sus delicados soportes. débilmente. . Valle Ellos retrocedieron. Desde la abertura del cristal salió el gato de John Mortonson. sentándose.J. tratando en su terror de escapar de la desagradable visión.

Un día recibí un telegrama de mi padre tan urgente que. bastante bieneducado y de buena salud (aparte de otras muchas ventajas generalmente valoradas por quienes las disfrutan y codiciadas por los que las desean). Rico. como no tenía llave del cerrojo y no quería molestar a los sirvientes que estaban durmiendo. en una vivienda amplia. en Tennessee. entró en la casa por la puerta abierta y subió las escaleras en dirección al dormitorio de mi madre. no muy claramente. En la estación de ferrocarril de Nashville. hacia la parte trasera de la casa. sin ningún propósito especial. salvo aquellas horribles marcas en la garganta de la mujer asesinada (¡Dios mío! ¡Ojalá pudiera . con un parque de árboles y arbustos. Soy hijo único de Joel y Julia Hetman. la segunda una mujer bella y bien dotada. ¡estrangulada por unas manos humanas! No faltaba nada en la casa. El primero fue un rico hacendado. Jr. irregularmente construida. En la época a la que me refiero yo tenía diecinueve años y estudiaba en Yale. se había dirigido. sin ningún orden arquitectónico definido. obedeciendo a su inexplicada solicitud. la figura de un hombre que desapareció de inmediato por entre los árboles. al penetrar en aquella intensa oscuridad. Algo impidió que realizara el negocio que tenía entre manos. The moonlit road. porque entonces el contraste entre mi vida exterior e interior no exigiría continuamente una atención ingrata. Al doblar una esquina del edificio. partí inmediatamente con dirección a casa. Soy un hombre de lo más desafortunado. tropezó con un objeto pesado que había en el suelo y cayó de bruces. en la creencia de que el intruso era alguien que visitaba clandestinamente a un sirviente. Valle Una carretera iluminada por la luna. el móvil y el autor nadie los conocía.D. era mi pobre madre. La puerta estaba abierta y. pero las circunstancias fueron las siguientes: Mi padre había ido a Nashville con la intención de volver al día siguiente por la tarde. y algo apartada de la carretera. los sirvientes no habían oído ruido alguno y. En su testimonio ante el juez explicó que. podría olvidar en ocasiones el oscuro secreto. A veces pienso que sería menos infeliz si tales cualidades me hubieran sido negadas. un pariente lejano me esperaba para poner en mi conocimiento la razón de la llamada: mi madre había sido bárbaramente asesinada. a la que estaba apasionadamente ligado por lo que ahora sé que fue una devoción celosa y exigente. oyó el ruido de una puerta que se cerraba con suavidad y vio en la oscuridad. Me ahorraré los detalles. antes del amanecer. Ambrose Bierce (1842-1914) Testimonio de Joel Hetman. respetado. por lo que regresó esa misma noche. resultaron infructuosas. Como una precipitada persecución y una batida rápida por los jardines. cuya explicación — siempre misteriosa— el mismo hace inevitable. Bajo la tensión de la privación y la necesidad del esfuerzo.J. El hogar familiar se encontraba a unas cuantas millas de Nashville.

y obedeciendo a un impulso que nunca pudo explicar. Cuando nos encontrábamos cerca de la verja de nuestra hacienda. A la luz de la luna.J. dijo con un tono apenas perceptible: —¡Dios mío! ¿Qué es eso? —No oigo nada —contesté. no se encontró nunca rastro del asesino. En aquel momento mi atención fue atraída por una luz que apareció de repente en una ventana del piso superior de la casa. Estás enfermo. uno de los sirvientes. Se sobresaltaba visiblemente por cualquier pequeña sorpresa sensorial y a veces se ponía pálido. un portazo repentino. Fue como si un viento helado hubiera rozado mi cara y envuelto mi cuerpo de arriba abajo. en todos estos años ni un rumor de su destino ha atravesado la frontera de la conjetura desde el reino de lo desconocido. su rostro presentaba una palidez y fijeza inefablemente penosa. Valle olvidarlas!). Venga. Supongo que sufría lo que se llama «una tremenda tensión nerviosa». mi padre se detuvo de repente y. Le di un suave tirón de la manga. en el este. despertado por quién sabe qué premonición misteriosa. Di media vuelta para seguirle. unos meses después del fatal acontecimiento. La juventud es Galad. y luego recaía en una apatía melancólica más profunda que la anterior. había encendido una lámpara. había desaparecido. pero me quedé quieto. Me había soltado el brazo y se había quedado rígido e inmóvil en el centro de la carretera iluminada. Abandoné mis estudios y permanecí junto a mi padre que. indeciso. paso a paso. No recuerdo ningún sentimiento de miedo. despertaban en él un interés desasosegado. padre. ¡Ah! ¡Si pudiera vivir de nuevo en aquella tierra encantada! Al no estar habituado al dolor. mi padre y yo volvíamos andando de la ciudad. —Pero mira. como es de suponer. que tenía un brillo blanco y fantasmal en las estrechas zonas del centro. pero se había olvidado de mi existencia. los campos mostraban la quietud solemne de una noche estival. —Allí no hay nada —dije—. Cierta noche. La luna llena llevaba unas tres horas sobre el horizonte. En cuanto a mí. Cuando me volví para buscar a mi padre. absorto como alguien privado del juicio. y eso significa mucho. se le podría haber llamado recelo. cuya fachada aparecía en penumbra. entremos. cayó en un abatimiento tan profundo que nada conseguía mantener su atención.D. donde existe un bálsamo para cada herida. sin apartar la vista ni un instante de lo que veía. ¡mira! —exclamó señalando hacia la carretera. a no ser que un frío repentino fuera su manifestación física. cualquier cosa. delante de nosotros. Al rato comenzó a retroceder. Pude sentir su revuelo en el pelo. y en la que no había ninguna luz. aunque. estaba muy cambiado. . agarrándome del brazo. No podía apreciar debidamente la potencia del impacto. no sabía cómo valorar mi aflicción. De carácter siempre taciturno y sereno. o creía que veía. Las negras sombras de los árboles contiguos atravesaban la carretera. Nuestras pisadas y el canto incesante de las chicharras en la distancia eran el único sonido. era más joven que ahora. una pisada.

Ese nombre ha cubierto mis pequeñas necesidades durante más de veinte años de una vida de duración desconocida. Valle Testimonio de Caspar Grattan: Hoy se dice que estoy vivo. algunos de ellos tan nítidos y ordenados como los brillantes de un collar. esta epopeya de sufrimiento con episodios de pecado. En aquel número me pareció ver algo familiar y horrible. ¡Qué admirable! ¡Qué espantosamente admirable! Retrocediendo más allá del principio de esta vía dolorosa.D. El trazado sigue caminos de pobreza y dolor. es mejor que un número. no puedo ver nada con claridad. por ejemplo. remotos y extraños. evita la confusión. impresiones de pies sangrantes. Hay veinte años de huellas inconfundibles. incluso hasta cuando no aporta una identidad. Mañana. Por eso creo que un nombre. Esto no es más que una relación de recuerdos quebrados y aparentemente inconexos. Otros. me doy la vuelta para echar un último vistazo a la tierra. Nunca he olvidado aquel número. tenía ese derecho. ¡Qué riqueza! A quien encuentre este papel he de rogarle que tenga cierta consideración. Situado en los límites de la eternidad. como los de alguien que se tambalea bajo una carga. La vida llegó a mí con las manos llenas y me otorgó . sin amigos. habrá una forma insensible de arcilla que mostrará lo que fui durante demasiado tiempo. que también resultan ser formas de distinción inadecuadas. En el registro del campo del Alfarero pronto tendré los dos. en esta habitación. Un día. sin duda. aquí. cuando me encontré a dos individuos de uniforme. Remoto. y siempre me viene a la memoria acompañado por un guirigay de obscenidades. melancólico. sale de una nube. lento. Llevado por un impulso incontrolable. lejos de aquí. tomé una bocacalle y corrí hasta caer agotado en un camino. uno de los cuales. eso debería ser suficiente. la profecía que el poeta hizo sobre mí. Sé que sólo cubre veinte años. Si alguien levanta el paño que cubrirá el rostro de aquella cosa desagradable será para satisfacer una mera curiosidad malsana. casi deteniéndose y mirándome a la cara con curiosidad. pero. a falta de otro. En este mundo uno debe tener un nombre. se les conoce por números. Es cierto que yo mismo me lo puse. aunque sea uno mismo quien se lo ponga. Ah. caminaba por una calle de una ciudad. Uno no recuerda su nacimiento. presentan las características de los sueños carmesí. y con el resplandor de aquelarres candentes en medio de una gran desolación. carcajadas de risas tristes y estruendos de puertas de hierro. otros. Pero conmigo fue diferente. tortuosos y poco seguros. Claro. la capacidad de hacer tal cosa me está negada. irán más lejos y preguntarán «¿Quién era ése?» En estos apuntes ofrezco la única respuesta que soy capaz de dar: Caspar Grattan. se lo tienen que contar. a la trayectoria que seguí hasta llegar aquí. sin embargo.J. No es la historia de mi vida. A algunos. y sin embargo soy un anciano. le dijo a su compañero: «Ese hombre se parece al 767». con espacios en blanco y en negro.

sujeté su cuerpo convulso entre las rodillas. Tanteando con las manos descubrí que estaba vacía. Al ver una granja. Estaba cerrado. diría yo. a pesar de la intensa oscuridad. «Debe de estar abajo —pensé—. Allí. aterrorizada por mi presencia se ha ocultado en la oscuridad del recibidor. una vida de peregrinaje continuo. nunca claramente definida y. Fui a la ciudad después de haberle dicho a mi mujer que estaría ausente hasta el día siguiente por la tarde.J. Golpeé su cuerpo. De mi existencia previa no sé más que otros. me di la vuelta para marcharme. aunque deshecha. conseguí entrar fácilmente y. tremendamente fatigado y hambriento. al parecer. encogido en un rincón. Sencillamente me encontré caminando por un bosque. al caer la noche.D. en un instante estaba junto a su cama. Al acercarme. con el pie. Parece ser que una vez viví cerca de una gran ciudad. Pero regresé antes del amanecer y me dirigí a la parte trasera de la casa con la intención de entrar por una puerta que había estropeado sin que nadie me viera. medio desnudo. aunque sí sabía que todo el mundo tenía nombres. que alguien me dio preguntando mi nombre. pero desapareció sin que consiguiera ni siquiera identificarle. en la oscuridad. Me retiré muy azorado y. fuera de escena. para que pareciera encajar y en realidad no cerrara. ahogando su grito. No lo conocía. entré en la casa y subí precipitadamente las escaleras hasta el dormitorio de mi esposa. Loco de celos y rabia. Una desafortunada noche se me ocurrió poner a prueba la fidelidad de mi esposa de una forma vulgar y sabida por todo el mundo que conoce la literatura histórica y de ficción. y vi a un hombre que salía sigilosamente a la oscuridad. Al día siguiente llegué a una gran ciudad cuyo nombre no citaré. Pero tomé una dirección equivocada. pero como también había estropeado el cerrojo. Con la idea del asesinato en la mente. ¡Correcta!. me acerqué y pedí comida. me tumbé en el bosque y me dormí. un joven de talento brillante y prometedor.» Con el propósito de buscarla. siempre rondada por una imperante sensación de delito en el castigo del mal y de terror en el castigo del delito. Tuvimos. oí una puerta que se abría y se cerraba con suavidad. Tampoco relataré otros incidentes de la vida que ahora está a punto de acabar. Valle todas mis facultades y poderes. con los pies doloridos. porque todos balbucean insinuaciones que pueden ser recuerdos o sueños. casado con una mujer a la que amaba y de la que desconfiaba. un hijo. una sensación aceptada sin sorpresa o aprensión. ciego y lleno de todas las pasiones elementales de la hombría humillada. la . Para mí. Solamente sé que mi primera sensación de consciencia lo fue de madurez en cuerpo y alma. con frecuencia. A veces. Era un colono próspero. sin una palabra de acusación o reproche. salté sobre él. siempre se trata de una figura vaga. En un instante le lancé las manos al cuello y. Veamos si soy capaz de reducirlo a la narrativa. ni aún ahora consigo convencerme de que se tratara de un ser humano.

sino de otro estadio y fase de la expiación. de nuevo tengo el dominio de mí mismo: «el capitán de mi alma». porque una y otra vez aquella triste tragedia vuelve a ser representada en mi consciencia. ése es el castigo absurdo: el culpable escoge la duración de su pena. No puedo dar la forma correcta a las palabras. nunca antes me habían preocupado. percibo el brillo de ropas blancas. busca seguridad contra las existencias malévolas de la noche. Pero no se trata de un respiro. en la oscuridad.J. esto no supuso un alivio. Aquí acaba el sueño. la luz parecía añadir aún más peligro. Sí. Mi marido. Si alguna vez brilla el sol. ¡Fíjate! Ellas. me incorporé en la cama y encendí la lámpara de la mesilla. las ruedas chirrían por calles asquerosas donde mi vida se desarrolla en medio de la pobreza y de los trabajos mezquinos. Ahora estoy tranquilo. También me sentí convencida de su sin sentido. pero en verdad ya no hay más que contar.. según creo. no cantan. Vosotros que todavía estáis vivos. Hay otro sueño.. o la nieve cae sobre mi escaso atavío. Si hay pájaros. Testimonio de la difunta Julia Hetman a través del medium Bayrolles: Me había retirado temprano y había caído casi inmediatamente en un sueño apacible. Sin embargo. porque pensé que su resplandor se advertiría por debajo de la puerta. les deseo la paz que no fue mía. «Al Infierno para siempre». entonces la figura de una mujer aparece frente a mí en la carretera. os daréis cuenta de qué monstruoso miedo debe de ser ése que. Después todo queda en blanco. Soy consciente de la presencia de alguien más. Pero éstas eran cosas normales. Es como batirse cuerpo a cuerpo con un enemigo invisible. constante en grado. un terror que me asalta cuando escribo. otra visión de la noche. sobre una carretera iluminada por la luna. ¡Es mi asesinada esposa! Hay muerte en su rostro y señales en su garganta. y más tarde la lluvia golpea contra los mugrientos cristales. ni amenaza. entre las sombras. no es algo tan terrible como el reconocimiento. pero no puedo determinar exactamente de quién. se trata de cadena perpetua. me cubrí la cabeza con la colcha y me quedé temblando en . Lo he contado en tiempo pasado. estaba ausente. Valle estrangulé hasta la muerte. venciendo mi escasa disposición. El incidente acaba donde empezó: en medio de la oscuridad y de la duda. aquel extraño terror se hizo tan insoportable que. Hoy mi plazo expira. del que desperté con una indescriptible sensación de peligro. En contra de lo que esperaba. sufro la confirmación y desagravio la ofensa. Mi penitencia. no lo recuerdo. es mutable en aspecto: una de sus variantes es la tranquilidad. sujetos a los horrores de la imaginación. Joel Hetman.D. aunque eso no lo desterraba. A todos y cada uno. pero el presente sería la forma más apropiada. lo que es. una experiencia común de otra vida anterior. ¡La estrategia de la desesperación! Después de apagar la luz. revelando mi presencia a cualquier cosa maligna que acechara desde fuera. Ante esta horrorosa aparición. Tiene los ojos clavados en los míos con una seriedad infinita. una y otra vez trazo el plan. los sirvientes dormían en la otra parte de la casa. Estoy de pie. retrocedo con terror. ni odio. Después de todo. que no es reproche. Entre la penumbra de una gran vivienda.

Vosotros que nos consultáis de este modo imperfecto. no morí de miedo: aquella Cosa se dio la vuelta y se marchó. pesadas y fuertes. creo que apresuradamente. que permanecemos ocultos en el crepúsculo eterno rodeados por las escenas de nuestra vida anterior. y tan temerosos de ellos como ellos de nosotros. consolamos o castigamos. y sin embargo estamos mudos. Estaba casi segura de que había dejado la lámpara del recibidor encendida y el hecho de que aquella criatura caminara a tientas demostraba que era un monstruo de la noche. anhelamos hablar con nuestros seres queridos. Creéis que somos de otro mundo. Intenté rezar. A veces este impedimento desaparece. ¡cielo santo!. no conocemos otro mundo que el vuestro. que hemos entrado en el Reino del Terror. Entonces me levanté para pedir ayuda. ni compañía. como la proximidad de una malignidad ciega y estúpida. y que sin embargo nos escondemos desesperados en lugares solitarios. invisibles incluso para nosotros mismos y para los demás. sólo sabemos que aterrorizamos hasta a aquellos que más deseamos reconfortar y de los que más anhelamos ternura y compasión. Pero no. ni cantos de pájaros. encogido y tembloroso en un mundo alterado. aquellos a los que avisamos. La oí bajar. En ese penoso estado debí de permanecer durante lo que vosotros llamaríais horas. Apenas mi temblorosa mano hubo encontrado el tirador de la puerta. aunque para nosotros no existe la luz del sol. presa de la aprensión y la desesperación! Pero no.D. Huí hacia una esquina de la pared y me acurruqué en el suelo. como si ella también se hubiera asustado. inseguras. como si fueran producidas por alguien que no viera por dónde iba. . Perdona. por las escaleras. La mayor parte de lo que sabemos y podríamos reflejar en nuestro discurso no tiene ningún sentido para vosotros. y sin acordarme siquiera de rezar. pero ¿qué queréis que haga? El miedo no tiene cerebro. Hacéis preguntas absurdas sobre cosas desconocidas y prohibidas. Entonces. Debemos comunicarnos con vosotros por medio de una inteligencia balbuciente en aquella pequeña zona de nuestro lenguaje que vosotros sabéis hablar. dubitativas. te lo ruego.. Valle silencio. ni calor.. entre nosotros no existen horas: el tiempo no existe. lo sabemos muy bien. incapaz de gritar. para la que no valen ruegos. Finalmente apareció: ¡un ruido suave e irregular de pisadas en las escaleras! Eran pausadas. Sus pisadas por las escaleras eran rápidas. ni música. la ley queda en suspenso: por medio del poder inmortal del amor o del odio conseguimos romper el hechizo. Intenté gritar el nombre de mi querido esposo. ¡Dios mío! ¡Qué cosa es ser un fantasma. hacían que la casa se estremeciera. es idiota.J. para mi mente confusa eso era mucho más espantoso. no comprendéis. Nosotros. nos ven. Esto era absurdo y no coincidía con mi anterior terror a la luz. El observador sombrío que contiene y el cobarde consejo que susurra no guardan relación. oí que volvía hacia mí. este paréntesis inconsecuente de lo que una vez fue una mujer. Qué forma adoptamos es algo que desconocemos. ni risa.

J. sonriente y consciente de mi belleza. Porque. junto a la de mi hijo que procuraba tranquilizarle y disuadirle. grité. Sabemos cuándo es de noche porque os marcháis a casa y podemos aventurarnos a salir de nuestros escondrijos y dirigirnos sin miedo hacia nuestras antiguas casas. acompañada por la luz blanca y el silencio. me ve: ¡me comprenderá!» Entonces. Esa noche les había estado buscando sin éxito. Valle Entonces oí que la puerta se abría de un golpe. me atrevía a acercarme a ellos una vez despiertos. por fin me vio! Al advertir esta sensación. algún modo de hacer que mi existencia continuada. Había merodeado durante un buen rato cerca de la casa en la que se me había transformado tan cruelmente en lo que ahora soy. Y allí estaban. completamente redonda o imperceptible. a veces de día. aunque hemos perdido el sol para siempre. pronunciar palabras que restauraran los lazos rotos entre los vivos y los muertos. ocultos en sus espacios desolados. Aquí no hay cimas de verdad que dominen el confuso paisaje de aquel reino dudoso. Todavía vivimos en el Valle de la Sombra. mi gran amor y mi profunda pena fueran captados por mi marido y mi hijo. cuando me recuperé. De esta existencia sabemos muchas cosas. lanzarían hacia mí sus terribles ojos vivos. o si. Me vio. temerosa de encontrármelos. hacia la carretera. los ojos de mi esposo se clavaban en los míos. . La suma de lo que conocemos al morir es la medida de lo que sabemos después de todo lo que hemos vivido. Hubo un intervalo de inconsciencia y.D. pero siempre sale y se pone como en la otra vida. observando desde detrás de las zarzamoras y los matorrales a sus habitantes malvados. sentí una opresión asfixiante en la garganta. locos. con la mano de mi hijo entre las mías. A veces brilla por la noche. No estaban en la casa. tratando de controlarme. no sé lo que pasó. asomarnos a las ventanas. Si dormían. a la sombra de un grupo de árboles. El hechizo de la muerte estaba roto: ¡El Amor había vencido a la Ley! Loca de alegría. No. sin dirección definida y entristecida. debí de haber gritado: «Me ve. en mi desesperación. hasta incluso entrar y observar vuestros rostros mientras dormís. De repente oí la voz de mi pobre esposo que lanzaba exclamaciones de sorpresa. aterrorizándome con las miradas que yo anhelaba y apartándome de mi propósito. todavía nos queda la luna. Dejé el jardín y me fui. pero nunca hay nueva luz sobre ninguna de esas páginas: todo lo que podemos leer está escrito en el recuerdo. ¿Cómo íbamos a tener conocimiento de aquel desvanecido pasado? Lo que ahora voy a relatar ocurrió en una noche. para arrojarme en sus brazos. advertí que mis brazos golpeaban lánguidamente contra algo que me arrastraba. Cerca. ¡por fin. ¡tan cerca! Tenían sus caras vueltas hacia mí. ni en el jardín iluminado por la luna. consolarle con palabras cariñosas y. mi miedo desapareció como un sueño cruel. En vano había estado buscando alguna forma de manifestarme. avancé hacia él. ¡noté que la lengua se me escapaba por entre los dientes! Después pasé a esta vida. como hacemos cuando alguien a quien amamos u odiamos está dentro. siempre se despertarían.

¡ay! ¡Ay de mí! Su cara estaba pálida de terror. A mi pobre hijo.D. Mientras yo avanzaba. pasará a esta Vida Invisible y le habré perdido para siempre. . Hacia dónde. nunca he sido capaz de comunicarle ninguna sensación de mi presencia. sus ojos eran como los de un animal acorralado. y por fin se dio la vuelta y salió huyendo por el bosque.J. Valle Pero. Pronto. es algo que desconozco. él se alejaba de mí. abandonado con su doble desolación. también él.

levantándose abruptamente y mirando hacia afuera por la ventana. No puedo dar una respuesta directa tan fácilmente. dije: -¿Y con qué discurre y piensa.. y entre los dones otorgados a la juventud no está excluida la ignorancia. Ambrose Bierce (1842-1914) -¿Lo dices en serio?. ¿entonces un hombre no es una máquina? Y debes admitir que él piensa. Moxon estaba ocupado aparentemente con el fuego del hogar. Su aire era. no obstante. revolviendo con habilidad aquí y allá con el atizador. Hacía semanas que observaba en él un hábito creciente de demorar su respuesta. o piensa que piensa. en ausencia de cerebro? Su respuesta. Un momento más tarde se dio vuelta y agregó con una sonrisa. aun a las más triviales y comunes preguntas. donde nada era visible en la oscura noche tormentosa. en ausencia de cerebro? -¡Ah. Considero al diccionario humano como un testimonio inconsciente y sugestivo que aporta algo a la discusión.D.. quizá hoy yo hubiera pensado en forma diferente. por cierto. -Cuando no lo controla a él -dijo. Aquí tienes la definición de un diccionario popular: "Cualquier instrumento u organización por medio del cual se aplica y se hace efectiva la fuerza. Excitado por el gran estímulo de la discusión. no deseaba evadir la pregunta. utilizó una de sus técnicas favoritas. eso no es más que eludir el tema. -Discúlpame. -¿Qué es una "máquina"? La palabra ha sido definida de muchas maneras. o se produce un efecto deseado". No completamente placentera.. Pero entonces era joven. y ese no es un mal agradable. Sabía.. sino a algo que el hombre fabrica y controla..J.. que llegó más o menos con la demora acostumbrada. Sabes muy bien que cuando digo "máquina" no me refiero a un hombre. pues tendía a confirmar la triste suposición de que la devoción de Moxon al estudio y al trabajo en su taller mecánico no le había sido beneficiosa. por otra fuente.. -Si no quieres responder mi pregunta -dije irritado -¿por qué no lo dices?.. las plantas pertenecen a la categoría de los filósofos! Me gustaría conocer algunas de . más de preocupación que de deliberación: se podía haber dicho que "tenía algo que le daba vueltas en la cabeza". ¿Habría afectado su mente? La respuesta a mi pregunta parecía evidenciar eso. Valle El amo de Moxon. ya que a su vez me preguntó: -¿Con qué piensa una planta. creo que una máquina piensa en el trabajo que está realizando. que sufría de insomnio. ¿Realmente crees que una máquina puede pensar? No obtuve respuesta inmediata. como si toda su atención estuviera centrada en las brillantes llamas. Bien. Esa era una respuesta suficientemente directa. Moxon's master.

como si alguien aporreara una mesa con la mano abierta. Valle sus conclusiones. penetrando en la parte inexplorada y reanudando su viaje. al que nadie salvo él entraba.. ignoró mis posteriores intentos de distracción y se dirigió a un árbol pequeño. se levantó corriendo hacia donde provenía el ruido. un singular ruido sordo. hizo un ángulo agudo.D.. sino de máquinas. no tienes nada que decir. no de plantas. Cuando asomaba muy poco a la superficie planté una estaca a un metro de distancia. Las raíces del eucalipto se prolongan increíblemente en busca de humedad. Al hacer una pausa escuché en el cuarto adyacente que conocía como su "taller mecánico". -Porque no puedes hacerlo sin afirmar lo que deseas negar. donde trepó. por ejemplo. Moxon estaba hablando con una animación inusual y gran seriedad. ¿qué entonces? Estamos hablando. Pensé que era raro que alguien más estuviera allí. y otra vez fue por la estaca. -¿Y a qué viene todo esto? -¿No comprendes su significado? Muestra la conciencia de las plantas. La enredadera alteró inmediatamente su curso. pero cuando estaba por alcanzarla la saqué y la coloqué a unos treinta centímetros. para que ésta pueda fertilizar a sus consortes distantes. visiblemente agitado. Reptó a través de ella y siguió por el otro lado de la pared retornando al desagüe. y el interés en . Suelen estar compuestas en parte de madera -madera que no tiene ya vitalidad. Moxon lo oyó al mismo tiempo y. pero finalmente. sobre todo la cooperación inteligente entre los elementos constitutivos de los cristales. Un horticultor muy conocido cuenta que una de ellas penetró en un antiguo caño de desagüe y siguió por él hasta encontrar una rotura. La raíz dejó el desagüe y siguió la pared hasta encontrar una abertura donde una piedra se había desprendido. se ordenan en formas matemáticamente perfectas. abandonó su búsqueda. ¿Pensar es también un atributo del reino mineral? -¿Cómo puedes entonces explicar el fenómeno. moviéndose libremente en una solución. Repetí esta maniobra varias veces. En un lugar despejado planté una enredadera. llamas a esto razón.puedas inferir sus convicciones de sus actos. donde la sección del caño había sido quitada para dejar lugar a una pared de piedra construida a través de su curso. Usaré el ejemplo familiar de la mimosa sensitiva. La enredadera fue en su busca de inmediato. Cuando los patos salvajes en vuelo forman la letra V lo llamas instinto. puedes omitir las premisas. Pero observa esto. Prueba que piensan. Todavía no has inventado un nombre que disimule tu heroica irracionalidad. Cuando los átomos homogéneos de un mineral. Cuando los soldados forman fila o hacen pozos cuadrados. como descorazonada.o sólo de metal.J. las muchas flores insectívoras y aquellas cuyo estambre se inclina sacudiendo el polen sobre la abeja que ha penetrado en ella. -Aun así. aparentemente poco afectado por mi ironía. o las partículas de humedad en las formas simétricas y hermosas del copo de nieve. bastante lejos. -Quizá -contestó. de la cristalización? -No lo explico.

agregada o sacada. soy feliz de decirlo. lo llamamos causa. en acto y potencia. y creo. Fijé los ojos sobre su mejilla izquierda que mostraba cuatro excoriaciones paralelas con rastros de sangre y dije: -¿Cómo hace para cortarse las uñas? Podía haberme guardado la broma. como los de un hombre cuando está modelado por un instrumento de voluntad. puede llegar a . sentimiento. Quien haya visto a un conejo perseguido por un perro y no haya visto jamás conejos y perros por separado. y al momento Moxon reapareció y dijo. Me parece no sólo la mejor definición sino la única posible. Tengo allí una máquina que había perdido la calma y rompía cosas. Yo lo estoy. nada. todo está vivo.. Oí claramente un respirar pesado y un susurro ronco que exclamó: -¡Maldito seas! Luego todo volvió al silencio. pero se sentó en la silla que había abandonado y retomó el monólogo interrumpido como si nada hubiera sucedido. efecto. el piso se sacudió. Tal como Mills señala..D. No existe nada muerto. salvo un consecuente. de los que son disímiles: al primero. no sabemos nada de la causa excepto como antecedente. pero en todo este tiempo he sido incapaz de pensar una sola palabra que pueda ser cambiada. ¿Recuerdas la definición de 'vida' de Herbert Spencer? La leí hace treinta años. en proporción a la complejidad de la máquina resultante y de como ésta trabaje. Debe de haberla modificado más tarde. con una semisonrisa de disculpa: -Perdóname por dejarte solo tan abruptamente.pero no indica su causa.es todo lo que cualquier definición puede hacer.me hizo escuchar atentamente. simultáneos y sucesivos. materia inerte. en correspondencia con las coexistencias y sucesiones externas. para abreviar.. -Eso define al fenómeno -dije. en efecto.es una definitiva combinación de cambios heterogéneos. Valle mi amigo -duplicado por un toque de curiosidad injustificada. no pareció prestarle atención. todo lo sensible a las mismas fuerzas de su entorno y susceptible de contagiar a lo superior y a lo inferior reside en organismos tan superiores como puedan ser inducidos a entrar en relación. que todo átomo es vida. eso creo. al segundo. Ciertos fenómenos nunca ocurren sin otros. Absorbe algo de su inteligencia y propósitos. todo está imbuido de fuerza. Hubo ruidos confusos como de lucha o forcejeos. ser consciente..J. -Eso -replicó. Vida -dijo. no por el ojo de la cerradura. -Sin duda no tienes que estar de acuerdo con los que (no necesito nombrárselos a un hombre de tu cultura) afirman que toda la materia es conciencia.

Según aquel filósofo. aunque a juzgar por el modo cómo trató a mi amigo en el taller. Buenas noches. en esa definición todo puede aplicarse a la maquinaria. Moxon. me marché de la casa. que la Conciencia es hija del Ritmo? -Oh.J. afirmo que esto es absolutamente cierto.¿quién está ahí dentro? Al ver que se echaba a reír. ya vuelve a salirse por la tangente -le reproché. Llovía aún. levantándome y poniéndome el abrigo. ¿Sabes. y el movimiento siempre es rítmico. y tal vez con su destino. Sin querer observar el efecto de mi indirecta. Valle creer que el conejo es la causa del perro. -Moxon -indagué . mientras yo me entregaba a la imposible labor de iluminarte sobre algunas verdades. por ejemplo.D. Si la conciencia es producto del ritmo. la única claridad visible era la que surgía de una ventana de la mansión de Moxon. Moxon quedó silencioso y la pausa se prolongó algún rato. puesto que las expuso con lógica claridad. Espero que la máquina que dejaste funcionando por equivocación lleve guantes la próxima vez que intentes pararla. Recordé una y otra vez su última observación: "La Conciencia es hija del Ritmo". serenándose-. -Nadie -repuso. brillaban las luces de la ciudad. Ah. el . todas las cosas son conscientes puesto que todas tienen movimiento. Sin duda alguna. Me incliné hacia Moxon y lo miré fijamente. El incidente que te inquieta fue provocado por mi descuido al dejar en funcionamiento una máquina que no tenía en qué ocuparse. me sorprendí lo indecible. excepto la presencia de alguien que yo no podía imaginar ni siquiera quién era. si un hombre está vivo durante su período activo. al tiempo que indicaba la puerta del taller. casi me convencí de que sus ideas no eran las lucubraciones de una mente enfermiza. experimentaba la sensación que se hallaban relacionadas de forma trágica con su vida y su carácter. y las tinieblas eran muy densas. que correspondía precisamente a su taller. Por extrañas que me parecieran en aquella época sus ideas. en tanto él contemplaba el fuego de la chimenea de manera absorta. Y cada vez hallaba en ella un significado más profundo y una nueva sugerencia. creo que me desvío de la cuestión principal -prosiguió Moxon con tono doctoral-. A mis espaldas. Lejos. totalmente solo. En mi calidad de inventor y fabricante de máquinas. Pensé que mi amigo habría reanudado los estudios interrumpidos por mi visita. así. también lo está una máquina mientras funciona. Sí. pero no me sedujo la idea de dejar a Moxon en aquella mansión aislada. incluso cómicas. constituían una base sobre la cual asentar una filosofía. Me pregunté si Moxon comprendía el significado. tenía que ser un individuo altamente peligroso y animado de malas intenciones. Lo que deseo destacar es que en la definición de la vida formulada por Spencer está incluida la actividad de una máquina. Se hizo tarde y quise marcharme.

Ésta giró y. Me deslicé a lo largo de la pared hasta encontrar la puerta de comunicación y la golpeé con fuerza varias veces. que era toda la luz que había en la habitación. Todo estaba oscuro y silencioso. Pero en mi exaltación espiritual olvidé la discreción y los buenos modales y abrí la puerta. Me pareció que echaba a volar. Lo que vi expulsó con rapidez todas las especulaciones filosóficas. Moxon. y en medio de la soledad y la tormenta. Aquel conocimiento adquiría para mí nuevos sentidos. Sabía muy poco de ajedrez pero por las pocas piezas que permanecían sobre el tablero era obvio que el juego estaba por concluir... en realidad se me había negado la entrada como a todos los demás. como la que se abatió sobre Saulo de Tarso. como si unas alas invisibles me levantaran del suelo y me impulsasen a través del aire. estaba sentada otra persona. eso me pareció. Moxon estaba sentado de cara a mí sobre el lado opuesto de una mesita con un candelero. no tanto. mas de pronto tuve la impresión de que brillaba una luz muy intensa a mi alrededor. que parecía . caía hasta el asiento -aparentemente un cajónsobre el cual se sentaba. ligeramente sujeta a la cintura.. con proporciones que recordaban al gorila. estaba en el cuarto contiguo. Aparentemente no tenía más de un metro y medio de estatura. El tamborileo sobre el único techo que cubría el cuarto sin revestimiento era intenso e incesante. subí las escaleras que llevaban a la habitación que tan recientemente había dejado. entre los dos. Frente a él. en medio de las tinieblas. El brazo izquierdo parecía descansar sobre la falda. había un tablero de ajedrez. los hombres estaban jugando. excepto una persona. Una túnica del mismo color. tal como lo había supuesto.. no se le veían las piernas ni los pies.D. Moxon estaba totalmente interesado. Mi excitación me impedía encontrar el llamador e instintivamente probé la manija. pero era suficiente. parado donde estaba. Cediendo al impulso de conseguir más información de aquél a quien reconocía como maestro y guía. un diestro operario en metales de quien no sabía nada. entrando. Su cara tenía un blanco fantasmal y sus ojos brillaban como diamantes. grueso y corto cuello y una gran cabeza cuadrada con una maraña de pelo negro que coronaba un fez carmesí. en el juego sino en su antagonista. permanecía sin embargo inobservado. A su antagonista sólo lo veía de atrás. en la línea directa de su visión. excepto que su nombre era Haley y su hábito el silencio. de espaldas a mí.J. ¿Habría llegado Moxon a su fe filosófica por la tortuosa senda de la observación práctica? Aquella fe era nueva para mí. experimenté lo que Lewes denomina "la infinita variedad y excitación del pensamiento filosófico". pues el viento estaba soplando muy fuerte y arrojaba cortinas de lluvia contra las delgadas paredes. Valle alcance de esta idea. no tuve interés en ver su cara.. ancho de hombros. si se daba cuenta de la tremenda fuerza de aquella trascendental generalización. sobre el cual había fijado de tal manera la vista que. y las afirmaciones de Moxon no lograron convertirme a su causa. Nunca había sido invitado al taller mecánico. el "taller mecánico".. movía las piezas con la mano derecha. lo que atribuí al ruido exterior. retrocedí y poco después volví a estar frente a la puerta de la residencia de Moxon... Estaba empapado por la lluvia pero no me sentía incómodo. pero no obtuve respuesta. Sobre la mesa. nuevas dimensiones.

La respuesta de su antagonista. Al momento tuve la idea de que el hombre era mudo. pero escuchaba. Parecía provenir del cuerpo del autómata. que era una dolorosa prueba para mi paciencia. como si un retén se hubiera zafado de su engranaje. pensé. Se puso de pie con rapidez y se paró detrás de la silla. En una de esas pausas comencé a oír un débil zumbido o susurro que. Algo me impidió entrar o retirarme. un jugador de ajedrez autómata! Recordé que una vez Moxon me había contado que había inventado un mecanismo de ese tipo.. casi teatral movimiento del brazo. un momento más tarde golpeó la mesa abruptamente con su puño. Pero lo cierto es que estaba mojado y aterido. nervioso y falto de precisión. Yo había retrocedido un poco y ahora estaba parado a un lado y junto a la puerta.. Valle desproporcionadamente grande.. y era un inequívoco rumor de ruedas girando. El juego fue rápido. continuaba con un lento.de que estaba presenciando una tragedia inminente y que podía ayudar a mi amigo permaneciendo donde estaba. se hacía por momentos más fuerte y nítido. mecánico y. Pero antes de que hubiera tenido tiempo para esbozar otras conjeturas sobre su .que mi nueva visión del asunto me hizo sobresaltar. parecía mover las piezas más cercanas a su mano. ¿Así que toda su charla sobre la conciencia y la inteligencia de las máquinas era sólo un mero preludio para la exhibición eventual de este artefacto. que debía jugar. como un gavilán sobre su presa. un truco para intensificar el efecto de su acción mecánica sobre mi ignorancia de su existencia? Buen fin éste para mis transportes intelectuales. y cada vez que lo hacía observé que Moxon desviaba su rey.. la sensación -no sé cómo llegó a mí. Me dio la impresión de un mecanismo desordenado que había escapado a la acción represiva y reguladora de su mecanismo de control. En ese momento Moxon. y comencé a temblar. uniforme. ¡Entonces era una máquina. Apenas tuve una rebelión consciente contra la poca delicadeza de lo que estaba haciendo. No fue solamente esto. Moxon apenas miraba el tablero al hacer sus movimientos y. a intervalos decrecientes. como alarmado.J. El viento había cesado. el extraño inclinaba ligeramente la cabeza. la vibración y el retumbar cada vez más fuerte de la tormenta.D. Este gesto pareció sobresaltar a Moxon más que a mí: empujó la silla un poco hacia atrás. Observé un encogimiento en los grandes hombros de la criatura. en las sombras. pero yo no había comprendido que ya lo había construido. igualmente pronta en la iniciación. Si Moxon hubiera observado algo más que la cara de su oponente no hubiera visto otra cosa que la puerta abierta. El autómata permaneció inmóvil en su lugar.. levantó la mano sobre el tablero y la lanzó sobre una de sus piezas. Su movimiento al hacerlo era rápido. exclamando "jaque mate". como si estuviera irritada: tan natural era -tan enteramente humano. Había algo aterrador en todo eso. ¡la infinita variedad y excitación del pensamiento filosófico! Estaba a punto de retirarme con disgusto cuando ocurrió algo que atrapó mi atención... tal como la tormenta. Dos o tres veces después de mover una pieza. para mi ojo inexperto..

.. chirriantes sonidos emitidos por un hombre estrangulado que intentaba respirar. Aparentemente esta persona reticente podía abrirse en ocasiones. mientras transmitía estas horrendas informaciones a un enfermo se le veía muy amable. -En realidad -dijo. Cuando la mesa se dio vuelta la vela cayó al piso y se apagó. mientras que -¡horrible contraste!.. ¿Ha usted rescatado también al encantador producto de su habilidad. con los dos brazos extendidos por completo.. -Cuéntemelo todo -logré decir con voz débil-. Nadie sabe qué hacía usted allí. y Dios lo bendiga por eso. de Moxon.una expresión de tranquilidad y profunda meditación aparecía en la cara pintada de su asesino. Tres días más tarde recobré la conciencia en un hospital. la boca totalmente abierta y la lengua afuera. si eso le interesa. señor Haley. con la cabeza forzada hacia atrás. Tendrá que dar algunas explicaciones. Respondiendo a mi mirada se aproximó. ¡como si estuviera solucionando un problema de ajedrez! Eso fue lo que vi. Mientras el recuerdo de la trágica noche volvía a mi dolida cabeza reconocí en mi cuidador al operario confidencial de Moxon. todo lo que ocurrió. Pero el ruido de lucha era espantosamente nítido. Moxon trató de retroceder fuera de su alcance pero lo hizo con demasiada lentitud: vi las horribles manos de la criatura cerrarse sobre su garganta. yo lo hice. y lo más terrible de todo eran los roncos. la postura de un nadador antes de zambullirse.. Moxon abajo. de golpe todo el cuarto se iluminó con un enceguecedor resplandor blanco que fijó en mi cerebro y mi corazón la vívida imagen de los combatientes en el piso. El origen del fuego también es misterioso. el jugador de ajedrez autómata que asesinó a su inventor? .. Mi idea es que la casa fue golpeada por un rayo. los ojos desorbitados. pero es muy difícil avanzar rápidamente en la oscuridad. Una convulsión débil pero continua pareció haberse posesionado de él.J. y sus manos aferradas a las muñecas metálicas. Saltó súbitamente sobre los pies y con un movimiento tan rápido que fue difícil seguir con los ojos se lanzó sobre la mesa y la silla. su garganta aún bajo las garras de esas manos de hierro. -¿Y Moxon? -Ayer lo enterraron. Después de un momento de punzante sufrimiento mental aventuré otra pregunta: -¿Quién me rescató? -Bueno.ha estado inconsciente desde el incendio de la casa. luego todo fue oscuridad y silencio. sonriendo. -Muchas gracias. ese tal Haley.D. y todo fue oscuridad. lo que quedaba de él.. Guiado por el infernal alboroto me lancé al rescate de mi amigo.. Valle origen mi atención se vio atrapada por un movimiento extraño del autómata. El cuerpo y la cabeza se sacudían como si fuera un hombre con perlesía o frío intenso y el movimiento fue aumentando a cada instante hasta que la figura entera se agitó con violencia.

D. Valle El hombre permaneció en silencio un largo tiempo. . sin mirarme. Luego giró la cabeza y dijo gravemente: -¿Usted lo sabe todo? -Sí -repliqué-.J. Eso fue hace muchos años. vi cómo estrangulaba a Moxon. Si tuviera que responder hoy a la misma pregunta estaría mucho menos seguro.

cada uno de los cuales le observaba ahora atentamente. George W. en las maneras de ese historiador voluntario no se sugería ningún propósito inamistoso. William Shaw. Ambrose Bierce (1842-1914) Un hombre salió de la oscuridad y penetró en el pequeño círculo iluminado por nuestro lánguido fuego de campamento. Durante una semana. armas: «un equipo». Kent y Berry Davis. pues no formaba parte de nuestro grupo y debía de encontrarse en algún lugar cercano cuando acampamos. sin dejar de estar sentados. Valle El desconocido. cruzar el río Gila en algún punto cercano a Big Bend. Pudo surgir quizás una duda con respecto a qué tipo de hombre podían ser los camaradas de aquel desconocido tan escasamente ceremonioso. los únicos seres vivos que habíamos visto eran serpientes de cascabel y sapos cornudos. sin contarnos a nosotros ni a nuestros animales. pues se había reducido algo la aprensión de que sus posibles compañeros estuvieran en algún lugar de la oscuridad que parecía rodearnos como si fuera un muro negro. En un desierto de Arizona no se puede coexistir demasiado tiempo tan sólo con criaturas como aquéllas: uno debe llevar animales. como si pretendiera fijarlos en la memoria de su público. El hombre repitió los nombres lenta y claramente. pues no era un lugar en el que resultara conveniente vivir o viajar solo. sentándose en una roca. El desconocido no prestó ninguna atención a aquel acto y volvió a hablar con el mismo tono monótono y carente de inflexión con el que había pronunciado su primera frase: -Hace treinta años. No éramos tan nuevos en el país como para no saber que la vida solitaria de muchos hombres de las llanuras había producido una tendencia a desarrollar excentricidades de conducta y de carácter que no . a lo que hay que añadir que había en sus palabras algo que podía interpretarse como un desafío.D. pero carecíamos de guía: tan sólo Ramón Gallegos. The stranger. donde teníamos entendido que había un asentamiento. -No son los primeros en explorar esta región -comentó con voz grave. George W. cruzaron los montes de Santa Catalina y viajaron hacia el oeste. Además. suministros. si no encontrábamos nada. Sus actos se asemejaban más a los de un lunático inofensivo que a los de un enemigo. y lleváramos una mano al arma: un acto que en aquel tiempo y lugar era significativo. Llevábamos un buen equipo. William Shaw. Nadie puso en duda su afirmación. Nos dedicábamos a la prospección y teníamos la intención de.J. una posición de expectativa. Y todo eso significa camaradas. él mismo era prueba de esa verdad. todos ellos de Tucson. Kent y Berry Davis. y que hizo que cada uno de la media docena de «caballeros aventureros» que éramos nosotros nos irguiéramos. Ramón Gallegos. hasta el punto más lejano que permitía la configuración del país. debía tener compañeros no muy lejos.

. teníamos que pasar varios días sin comer ni beber. y en cierta medida extrañamente. cabalgando por la noche para evitar a los indios y el calor intolerable. Cualquiera puede contar una historia: la narración es una de las facultades elementales de nuestra raza. luego. Sabiendo que nos superaban en número de diez a uno. pero a solas y en campo abierto cede a las tensiones y torsiones deformadoras que le rodean. ese aspecto me fue esquivo.J. disparando y gritando. lo que Dios quisiera: todo era comida. y cuando traté de anotar mis impresiones. intentábamos conservar la vida. podríamos seguir avanzando. que tenía inclinado para que la luz del fuego no me diera en los ojos. cuando habíamos agotado el suministro de carne de animales salvajes y vaciado nuestras cantimploras. abandonando . otras un antílope. y ocultándonos durante el día lo mejor que podíamos. pues más tarde ninguno de nosotros coincidió en cuanto a la ropa que llevaba o el aspecto que tenía. bajamos de nuestras sillas y nos dirigimos hacia el chaparral que había en una de las pendientes. Una mañana.D. en el corazón de un desierto? Puesto que he decidido contar esta historia. En ocasiones. nos atacó un grupo de apaches que había seguido nuestro rastro hasta un barranco que no está lejos de aquí. A veces era un oso. No había ni un solo rancho entre el Gila y el Golfo. el visitante siguió hablando: -El país no era entonces lo que es ahora. Desgraciadamente. me siento incapaz de hacerlo con algún grado de confianza. Valle siempre eran fáciles de distinguir de la aberración mental. y cerca de las infrecuentes charcas. así que seguimos avanzando. sino que se lanzaron sobre nosotros al galope. Habíamos llegado demasiado lejos para poder regresar. me gustaría ser capaz de describir el aspecto de ese hombre: eso sería lo natural. Como nadie rompiera el silencio. un coyote. Si teníamos la suerte de no encontrarnos con los indios. de manera que lo que teníamos delante no podía ser peor que lo que nos aguardaba detrás. no tomaron ninguna de sus habituales y cobardes precauciones. una charca o una pequeña laguna en el fondo de un arroyo nos permitían restaurar nuestras fuerzas y salud. Un hombre es como un árbol: dentro de un bosque de compañeros crecerá tan recto como su naturaleza individual y genérica se lo permita. por lo que éramos capaces de disparar a algún animal salvaje que también hubiera buscado el agua. ¿pero qué podía estar haciendo allí. un puma. Había un poco de caza desperdigada por las montañas. Pensamientos semejantes cruzaron mi mente mientras observaba al hombre desde la sombra de mi sombrero. Sin duda se trataba de un grillado. Pero el talento para la descripción es un don. Pero al cabo de una semana el propósito de la expedición había cambiado: en lugar de descubrir riquezas. hierba suficiente para evitar que nuestros animales murieran de hambre. La lucha era inevitable: presionamos a nuestros débiles animales para que subieran el barranco mientras hubiera espacio para poner una pezuña. cuando rodeábamos una cordillera tratando de encontrar algún paso..

pero la esperanza era un término del recuerdo. Entonces. No vimos después a ninguno de aquellos indios. Kent. -El mismo y viejo grupo -comentó el humorista que había entre nosotros. ni uno solo de nosotros podría dar tres pasos sin caer abatido. Valle todo nuestro equipo al enemigo. Se arrodilló en el suelo rocoso de la cueva. y quiso Dios que ninguno de nosotros cayera. ven a por el alma de Ramón Gallegos. Un gesto de desaprobación de nuestro jefe le hizo callar. con los rifles preparados. Pero todos conservamos el rifle: Ramón Gallegos. pero para mí ha llegado el momento de ganarle la partida al apache. cortándonos cualquier retirada en esa dirección y obligándonos a ascender. sabíamos día y noche que nos vigilaban. Unámonos a Ramón Gallegos. Ramón Gallegos dijo: -Señores. Perdónenme. Corrimos hacia ella y nos encontramos en una caverna tan grande como una habitación ordinaria de una casa. Veinte metros más arriba. hasta que nuestro sufrimiento se hizo insoportable. -Tiene razón -dijo George W. Supo cuándo morir y cómo. Allí estaríamos a salvo durante algún tiempo: un solo hombre con un rifle de repetición podría defender la entrada contra todos los apaches del mundo. no sé mucho del buen Dios ni de lo que a éste le complace. Y así nos dejó: a William Shaw. una estrecha abertura. si les sorprendo. señores. Conservábamos el valor. o ser despellejados vivos: eso es de mal gusto. -Fue un hombre valiente. Pero contra el hambre y la sed no teníamos defensa. y cuando llegamos al campo abierto que había más arriba recibimos los disparos de una docena de rifles.J. pero por el humo y el resplandor de las hogueras que habían encendido en el barranco. Resistimos durante tres días. desde el margen de los matorrales: sabíamos que si intentábamos salir. vigilando por turnos. William Shaw. acercó la pistola a su sien y dijo: -Madre de Dios. Kent y Berry Davis. Yo era el jefe y me correspondía hablar. Desgraciadamente. más allá del borde de los matorrales. Es una estupidez morir de sed y caer bajo las balas de los apaches. Era un hombre del oeste que no estaba familiarizado con las costumbres decentes de la relación social. directamente enfrente de nosotros. He vivido sin religión y no conozco la de ustedes. George W. había unos riscos verticales y. la mañana del cuarto día. Kent y Berry Davis.D. -Tiene razón -dijo William Shaw. pero los apaches disparaban muy mal cuando lo hacían deprisa. el chaparral sólo se extendía una corta distancia por la pendiente. George W. permitiendo al desconocido proseguir el relato: -Los salvajes también desmontaron y algunos de ellos subieron el barranco hasta más allá del punto por el que nos habíamos ido. .

-Y recibe nuestras almas. y no ha nombrado a uno de ellos. Padre Nuestro dije yo. Los enterraron allí. Kent dijo que pensaba lo mismo. detente! Todos nos habíamos puesto en pie... Aquí hay algo. -Perdónanos nuestros pecados -dije yo. y yo quedé en pie delante de ellos. Así lo hicieron. -Dios Todopoderoso. Padre Nuestro -dijo George W. yo . Hace años encontraron cuatro cuerpos de hombres blancos. -¡Amén! -¡Amén! Les coloqué junto a Ramón Gallegos y cubrí sus rostros. Alguien cogió a Yountsey por el otro brazo. salvo el desconocido. -¿Y tú te atreviste a escapar? -gritó-.. vergonzosamente mutilados y sin el cuero cabelludo. en los alrededores de la boca de esa cueva. Valle Extendí los miembros de Ramón Gallegos y le puse un pañuelo sobre el rostro. » -Dios Todopoderoso. que se sentó-. Si formó parte de ese grupo. inusual. Entonces William Shaw dijo: -Me gustaría seguir teniendo ese aspecto. un poco más.D. -¡Detente. -Cierto -contestó el capitán soltando al insurgente. es que había cinco hombres. -Perdónanos nuestros pecados -dijeron ellos. -Y recibe nuestras almas. Se produjo una rápida conmoción al otro lado del fuego de campamento: un miembro de nuestro grupo se había puesto en pie pistola en mano. ¿Has tenido el valor de permanecer vivo? ¡Eres un perro cobarde y yo haré que te unas a ellos aunque luego me ahorquen a mí! Pero saltando como una pantera. -Dios Todopoderoso.. Kent. William Shaw y George W. -Capitán. nuestro capitán se lanzó sobre él y le sujetó la muñeca. venid y arrodillaos. aquí hay algo que no concuerda -dije yo-. Y George W.J. Kent. inmóvil y aparentemente sin prestar atención. Padre Nuestro -dijo William Shaw. -Así será -dije yo-: Los diablos rojos aguardarán una semana. Este tipo es un lunático o simplemente un mentiroso: un sencillo mentiroso al que Yountsey no tiene derecho a matar. Sam Yountsey. probablemente a sí mismo. que permanecía sentado.

Duérmete. Kent y Berry Davis. ¿pero quién diablos piensa usted que son? -Ramón Gallegos. que era un temperamental. -¿Y qué me dice de Berry Davis? Tendría que haberle disparado. William Shaw y George W. capitán. En ese momento se aproximó a nosotros un miembro del grupo que había estado de guardia llevando el rifle en la mano y algo excitado.D. Valle mismo he visto las tumbas y mañana las veremos todos. lanzando juramentos. -Había cuatro -repitió él-: Ramón Gallegos. pero como no tenían armas y yo les cubría con la mía. El desconocido se levantó y nos pareció muy alto bajo la luz del fuego menguante. dijo: -Le ruego que me perdone. -Vuelve a tu puesto y quédate allí hasta que vuelvas a verlos -contestó el capitán-. Los demás acostaos de nuevo u os arrojaré al fuego a patadas. caminó hacia la oscuridad y no volvimos a verle. pensé que les correspondía a ellos hacer cualquier movimiento. -Habría sido totalmente innecesario: no podrías haberle matado otra vez. El centinela se retiró obediente. maldita sea! Y me han puesto nervioso. . y no regresó en toda la noche. George W. -Capitán. durante la última media hora he visto a tres hombres allí arriba-dijo señalando en la dirección que había tomado el desconocido-. ¡Pero no hicieron ninguno. Yountsey. Pude verlos claramente. William Shaw. pues la luna está alta. pues por prestar atención a su historia nos habíamos olvidado de alimentarlo. Reiterando su lista de muertos. Kent.J. Cuando estábamos preparando nuestras mantas.

D.J. Valle .