ÍNDICE 1.-ANÁLISIS DE LA HISTORIA SERBIA Y KOSOVAR Y DE SI INFLUENCIA EN LA SITUACIÓN ACTUAL __________________________________________________________ pág.2 2.

-DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN: DEFINICIÓN, NACIMIENTO Y DESARROLLO. APLICACIÓN A LA DECLARACIÓN UNILATERAL DE INDEPENDENCIA DE KOSOVO_________________________________________________ pág. 4 3.-POSIBLES CONSECUENCIAS DE LA INDEPENDENCIA DE KOSOVO EN EL PANORAMA INTERNACIONAL_________________________________________ pág. 6 4.- BIBLIOGRAFÍA________________________________________ pág. 9

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Kosovo ha sido históricamente (y sigue siendo) un feudo de la polémica nacionalista llevada, en ocasiones, al extremo de la violencia y la guerra. Se trata de un pequeño territorio balcánico (10.887 km²) poblado por unos 2’2 millones de habitantes, autodeclarado independiente de Serbia el día 17 de febrero de 2008. Esta proclamación es motivo de discordia y punto de atención de la política internacional del momento, pues la confrontación de opiniones (¿opiniones? digamos intereses) de los distintos estados es lo que condiciona su apoyo o rechazo a la independencia kosovar.

ANÁLISIS DE LA HISTORIA SERBIA Y KOSOVAR Y DE SU INFLUENCIA EN LA SITUACIÓN ACTUAL: La región de Kosovo ha sido una frontera política y cultural desde hace muchos siglos. Frontera del Imperio Bizantino y del Imperio Otomano, como fue y sigue siendo frontera entre el Cristianismo y el Islam. Es precisamente este carácter de frontera convulsa lo que explica su situación actual, derivada de la historia, y también lo primero que se debe tener en cuenta a la hora de aplicar la legalidad internacional. Siendo Kosovo un punto crítico de violencia, deben aplicarse con estricta rigidez las leyes internacionales para evitar acrecentar el conflicto o sembrar precedentes. A continuación pasaremos a indagar sobre la historia de Kosovo para, posteriormente, y previo conocimiento de la legalidad internacional, poder analizar en profundidad el conflicto derivado de la auto declaración de independencia kosovar. Fue a finales del siglo XII cuando el gobernante serbio Stefan Nemanja arrebató la región de Dioclea (actual Montenegro y zona norte de Albania) al Imperio Bizantino, así como una parte de Kosovo. Stefan Prvovencani le sucedió en el mando y concluyó la tarea de asimilación del nuevo territorio en el año 1216. Tras lograr esta unificación, numerosas iglesias serbias Ortodoxas fueron levantadas en territorio kosovar, adquiriendo éste gran importancia económica por su situación estratégica en las rutas del Adriático y por su productividad minera. El primer conflicto entre historiadores serbios y albaneses se da por la composición étnica del Kosovo de la época. Un censo fiscal turco catastral del año 1455 otorga una inmensa mayoría a los serbios basándose en criterios como religión y lengua, y de poco o nada sirven las réplicas albanesas ante tal hecho, a pesar de escasos argumentos, como una asimilación cultural. Así pues, parece que la realidad histórica otorga una primera victoria a los serbios, dando mayoría a la población serbia al menos hasta la invasión otomana de 1455. A partir de este momento comenzó un proceso de islamización inevitable, pero, a pesar de todo, las iglesias católicas y ortodoxas sobrevivieron a los pesados impuestos y a la discriminación. En 1689, las fuerzas austriacas lograron entrar en Kosovo, hecho ante el cual muchos serbios decidieron unirse a los austriacos. Por otro lado, lo albaneses lucharon junto a los Otomanos para

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oponerse al avance austriaco. Lograron la victoria un año después e hicieron retroceder a los invasores hasta sus posiciones iniciales, lo cual llevó a fuertes represalias contra los serbios. Buscando refugio en Hungría, dejaron un vacío que ocuparon los albaneses, victoriosos en la batalla. Ya en el siglo XX, tras la primera Guerra Balcánica, Kosovo fue reconocido por la comunidad internacional como perteneciente a Serbia (1912), y en 1918 el Reino de Yugoslavia asimiló a su vez a Serbia como parte de su territorio. Durante la ocupación italo-germana se distribuyó Kosovo del siguiente modo: la mayor extensión de territorio fue concedida a la Gran Albania (término utilizado para denominar los territorios ajenos al Estado de Albania y que los nacionalistas albaneses reclaman como suyos, poblados por mayorías albanesas), ocupada en ese momento por los italianos; y una porción más modesta fue para Serbia y la Gran Bulgaria, de ocupación alemana. En este período, los albaneses acabaron con la vida de más de 10.000 serbios de Kosovo. Finalizada la II Guerra Mundial, se estableció en Yugoslavia el régimen Comunista de Tito y Kosovo tomó el status de región autónoma de Serbia, para cambiarlo en 1963 por el de provincia autónoma. Llegados los años 80, aumentó progresivamente la tensión entre albano-kosovares y serbios. Mientras los primeros reclamaban la soberanía para Kosovo, los segundos procuraban mantener controlada la región, y esto provocó una represión contra los serbios residentes en la zona. Apareció entonces Slobodan Milošević, recurriendo en el verano de 1987 al nacionalismo serbio para lograr a finales de año hacerse con el mando del gobierno. Dos años más tarde, una nueva Constitución entró en vigor tras un referéndum en el que los albano-kosovares decidieron no participar por fuerte oposición a la nueva Ley Suprema: a pesar de ser más democrática (libertad de expresión, derechos humanos...), redujo la autonomía de las provincias, medida que fue vista como un modo de luchar contra los nacionalismos. Esta nueva Constitución tuvo que ser ratificada en la Asamblea de Kosovo. En el momento en que ésta se encontraba reunida (marzo de 1989), tanques y coches blindados rodearon el edificio como medida de coacción para la aprobación de la Carta Magna. Así, el gobierno serbio se hizo con el control de la policía, la justicia, la economía o la educación, entre otras. Tras estos cambios constitucionales, se disolvieron los parlamentos de todas las provincias de Yugoslavia (en los que sólo participaba el Partido Comunista) y se celebraron elecciones multipartidarias; sin embargo, los albaneses residentes en Kosovo rehusaron participar en ellas, realizando sus propias elecciones. No obstante, dichas elecciones carecieron de validez debido a que las leyes electorales requieren al menos un 50% de participación ciudadana, por lo que el parlamento de Kosovo no pudo ser constituído. De este modo, Kosovo fue integrado plenamente en la política del gobierno serbio, retirando éste los medios públicos en lengua albanesa y las subvenciones, intentando, de este modo, “desalbanizar” Kosovo.

Composición étnica de la región de Kosovo

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Todo esto forma la historia de la confrontación serbio-albanesa por causa de la región kosovar, conflicto todavía activo en la Europa del siglo XXI y con pocas posibilidades de solución a corto plazo, sobre todo tras las declaraciones enfrentadas de máximos mandatarios de países poderosos (EE.UU. o Rusia) y, en mayor medida, la ola de violencia posterior a la declaración unilateral de independencia del gobierno de Kosovo. Serbia no está dispuesta a perder la unidad, y se apoya en la legalidad internacional para no reconocer la independencia kosovar. Por su parte, Kosovo no está dispuesto a ceder y dar marcha atrás en su decisión de independizarse, ignorando argumentos legales como la falta de acuerdo entre ambas partes, Serbia y Kosovo, requisito fundamental para la secesión. Sería necesario analizar con profundidad la legalidad o no de la declaración unilateral de independencia y, en base a eso, cuestionar las posturas de la comunidad internacional, desde las máximas potencias mundiales hasta los organismos supranacionales. DERECHO DE AUTODETERMINACIÓN: DEFINICIÓN, NACIMIENTO Y DESARROLLO. APLICACIÓN A LA DECLARACIÓN UNILATERAL DE INDEPENDENCIA DE KOSOVO. Tal y como aparece definido por la enciclopedia web wikipedia.es, referida al principio de autodeterminación de los pueblos, se trata de “el derecho de un pueblo a decidir sus propias formas de gobierno, perseguir su desarrollo económico, social y cultural y estructurarse libremente, sin injerencias externas y de acuerdo con el principio de igualdad”.

Sede de las Naciones Unidas, Nueva York

El principio de libre determinación de los pueblos nace de la mano de los procesos de descolonización sucedidos en los siglos XIX y XX. Antes de terminar la Gran Guerra, el presidente norteamericano del momento, Woodrow Wilson, propuso en un discurso ante el Congreso los llamados “catorce puntos de Wilson”, entre los cuales se encontraba el principio de las nacionalidades (un Estado para cada nación). Fue llevado a la práctica al terminar la guerra sin demasiado éxito, debido a la dificultad para establecer fronteras políticas capaces de dividir y al mismo tiempo agrupar a las distintas nacionalidades, según su situación: algunos pueblos se encontraban con la población repartida entre varios Estados y algunos Estados tenían distintas nacionalidades dentro de sus límites políticos. Fue en este momento cuando nació Yugoslavia. Diversas ideologías, algunas incluso opuestas, apoyaron en este momento el derecho de autodeterminación de los pueblos:

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liberalismo, marxismo, socialismo o nacionalismo son algunos ejemplos. Adolf Hitler alegó apoyarse en este principio para justificar la reunificación alemana, y la URSS incluyó en su Constitución de 1924 el derecho de autodeterminación para sus repúblicas. No obstante, a pesar de la creciente importancia de este principio, la Sociedad de Naciones aún no se atrevió a incluirlo dentro del Derecho Internacional, debido a la enorme importancia e influencia de las grandes potencias coloniales europeas de la época. Sin embargo, tras la II Guerra Mundial y la inmediata creación de la ONU, muchas de las barreras puestas a la autodeterminación fueron derribadas. En la Carta de las Naciones Unidas firmada el 26 de junio de 1945 se reconoce el principio de “libre determinación de los pueblos” con el consenso de los estados defensores y detractores del colonialismo, haciendo una diferenciación entre el “Régimen de Territorios no Autónomos” para las colonias de los vencedores y el “Régimen de Administración Fiduciaria” para las colonias de los vencidos. Sería más tarde cuando la ONU optase por una postura realmente anticolonial con dos importantes resoluciones: el Derecho a la Libre Determinación de los Pueblos aparece recogido por primera vez en la “Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Pueblos Coloniales”, sin hacer distinción alguna entre ellos, y en la Resolución de la Asamblea General 2625, donde se desarrolla este derecho. Ahora bien, existe una condición ineludible para el ejercicio del derecho del que se habla: siempre debe desarrollarse respetando la “unidad nacional” y “la integridad territorial de los Estados”. La pregunta que se debe hacer a continuación es la siguiente: ¿es legal la declaración unilateral de independencia de Kosovo? Es evidente que hay que marcar unos límites al derecho de autodeterminación, puesto que de otro modo el mapa se convertiría en un mosaico de cientos de piezas correspondientes a cada una de las entidades culturales o étnicas existentes en el planeta, con consecuencias desastrosas para las relaciones internacionales y la estabilidad mundial. Las posibilidades de aplicación del derecho son las siguientes: el pasado independiente del pueblo demandante o que el Estado estuviera formado por más de un pueblo donde se instaurase una dictadura. Como es de sobra conocido, ninguno de los dos supuestos se cumple en el caso de Kosovo. En el apartado anterior fue revelada la historia de la región, supeditada siempre a una entidad política superior, y nadie desconoce que en la actualidad el Estado de Serbia se rige por las normas de la democracia occidental. Además, la resolución 1.244 establece la necesidad de que "todos los pasos que se den deben ser producto de una negociación y acuerdo de partes y sobre todo cumplir el principio de la integridad territorial". A pesar de todas las evidencias comentadas, todavía existen personas decididas en buscar argumentos que justifiquen la secesión de Kosovo, como es el caso de Lulzim Peci, director del Instituto Kosovar para la Investigación y el Desarrollo de Prístina, que habla de “diferencias históricas, políticas y legales, que hacen de Kosovo un caso único” respecto a otras pretensiones nacionalistas e independentistas. No aclarando de qué diferencias se trata, la razón dada puede calificarse

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como insuficiente o incluso como una argumentación fácil.

En contraposición, Srdan Gligorijevic, director de Análisis del Centro para las Relaciones y la Seguridad Internacionales (ISAC) de Belgrado, critica la auto declaración de independencia de Kosovo “porque va en contra de la ley internacional” y porque “los derechos humanos de los serbios y otras minorías en la región están en peligro”. Además, denuncia la “política de doble moral” de la Unión Europea y otras entidades políticas, y aclara la importancia de Kosovo para los serbios: “Para nosotros también Kosovo es una región muy importante por razones históricas, de identidad nacional”. Para terminar advierte de la amenaza que el conflicto supone para la estabilidad de la zona: “Como la historia nos ha demostrado, los desafíos a la seguridad están vinculados y puede conllevar mucha inestabilidad, no sólo en los Balcanes, sino en otros países del mundo. Podría destacar, por ejemplo, el caso de España, que tiene desde hace años problemas con algunas de sus regiones”. Su afirmación es apoyada por la historia en casos distintos: la independencia de Estados Unidos sirvió de precedente para la Revolución Francesa, y ésta a su vez a múltiples rebeliones por toda Europa. Algo parecido sucedió de nuevo en el Viejo continente a principios del siglo XX: tras la victoria comunista en Rusia, numerosos actos revolucionarios fueron llevados a cabo en diferentes puntos, como por ejemplo en Alemania. Sería poco probable que los independentistas vascos, por poner un ejemplo, dieran por válido el argumento de que el caso de Kosovo es “especial” para dejar a un lado sus aspiraciones separatistas. POSIBLES CONSECUENCIAS DE LA SECESIÓN DE KOSOVO EN EL PANORAMA INTERNACIONAL: Tras la declaración unilateral de independencia de Kosovo, una serie de Estados reconocieron y dieron por válida la separación respecto a Serbia (destacan Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña), mientras que otros mostraron su rechazo, como Rusia, España o Venezuela. Conviene reflexionar sobre los motivos que llevan a los países más importantes a tomar parte en el conflicto, de un lado o de otro, para entender así la postura que defienden. En primer lugar, el gobierno de EE.UU. reconoció desde el principio la autonomía de Kosovo, e incluso instó a los mandatarios kosovares a tomar la decisión de declararse independientes a instancias de la legalidad internacional. Esto sucedió en la visita de 6

George W. Bush a Albania el 10 de junio de 2007. Respecto a los motivos que llevan a la superpotencia a tomar esta determinación, existen diversas opiniones, algunas relacionadas con intereses político-estratégicos y otras algo más ingenuas (o hipócritas) que defienden el afán de democratización y lucha por la “justicia” que lleva a cabo el gobierno estadounidense: en primer lugar, desde determinados puntos de la izquierda se habla de la conveniencia para el indiscutible imperialismo norteamericano de diseccionar Europa para obtener facilidades de manipulación sobre pequeños Estados. No se deja al margen la situación geográfica kosovar y el proyecto de escudo antimisiles tan controvertido y criticado por el Kremlin. Además, conviene también recordar la base militar estadounidense en territorio serbio y calificada de “indeseable” por el primer ministro del país, Vojislav Kostunica, que, en cambio, no tendría problemas en aceptar el gobierno kosovar. Sea como fuere, se convierte en tarea imposible dejar de pensar en el partido que toman los máximos mandatarios estadounidenses (a través de sus marionetas públicas) en otras situaciones de conflicto similares, acaso más cruentas y desiguales: ¿qué ocurre con la opulencia israelí y sus continuos ataques terroristas a una nación marginada y discriminada, masacrada y olvidada como es la palestina? ¿Qué determinación toman los Estados Unidos? ¿Por qué la Casa Blanca financió el asesinato de decenas de miles kurdos que fueron masacrados por Turquía con armas vendidas por la administración Clinton en los 90? La respuesta a todos los interrogantes es muy sencilla: el mundo se mueve por intereses y la ley de la jungla es la imperante en nuestra increíblemente desarrollada sociedad occidental. Estados Unidos posee el poder y, junto con él, el derecho de actuar en base a la búsqueda del beneficio propio, con el apoyo de sus países aliados: Gran Bretaña, Israel, etc. Pero démosles las gracias por procurarnos la paz mundial y preocuparse por el bienestar de todas las naciones y su democratización.

Efectos de los bombardeos norteamericanos de 1999 en territorio Serbio.

En el bando opuesto del conflicto se encuentra una potencia que podría calificarse de “reemergente”: Rusia. Su rechazo total a la independencia de Kosovo fue expresado en todo momento y de todas las maneras posibles por los representantes del gobierno de Putin: las naciones occidentales cometieron "un error estratégico semejante al de la invasión de Irak" al apoyar la independencia de Kosovo, dijo el delegado de Rusia en la OTAN, Dimitri Rogozin. El presidente ruso habló de un "precedente terrible" que estallará "en la cara" de los occidentales y tendrá "consecuencias imprevisibles". Rusia elevó el tono de su frontal oposición a la separación kosovar llegando incluso a emplear un tono belicoso: de nuevo Dimitri Rogozine amenazó con el derecho de Moscú a "utilizar la fuerza" si la Alianza

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Atlántica o la Unión Europea "desafían" a la ONU sobre Kosovo. Se puede decir más alto pero no más claro. Desde luego, y dejando a un lado la posible existencia de intereses internos rusos (como los antes comentados), el gobierno presidido por Vladimir Putin se mueve, al menos, del lado de la legalidad internacional y lejos del cinismo: la posición rusa ante problemas semejantes dentro de sus fronteras es inflexible, como en el caso de Chechenia. Lo mismo ocurre con otros países que no han querido reconocer el Estado de Kosovo. En España o Eslovaquia, por ejemplo, existen problemas con nacionalistas vascos y minorías húngaras, respectivamente. Incluso países que profesan el Islam como religión han decidido no tomar partido en el conflicto, contrariamente a lo que se pudiera pensar a priori. Es el caso de Siria y Egipto. He aquí las declaraciones de un periodista egipcio del diario AlAkhbar: "Nuestra región árabe está llena de grupos que profesan muchas religiones, y en ella hay diversos credos, identidades y nacionalidades. ¿Y si Irak se dividiera en cuatro o cinco países, y Líbano en seis regiones?" Cabe destacar el inmediato reconocimiento del gobierno de Afganistán que, como todo el mundo sabe, está realmente gobernado por (quién si no) los Estados Unidos de América, a pesar de las máscaras que se intentan poner.

Desmantelado por fin todo el espinoso tema de la auto proclamación de independencia por parte de los dirigentes de Kosovo, desde los orígenes históricos del conflicto hasta la ilegalidad manifiesta de la separación kosovar, así como las posturas enfrentadas de los dos bloques dialécticos, sólo queda conjeturar sobre el futuro de la región y su repercusión mundial, inevitable tras conocer las posturas de enfrentamiento internacional. No cabe duda de la viabilidad del Estado Kosovar, sobre todo teniendo en cuenta los apoyos con los que cuenta; no obstante se vuelve imposible pensar que los países opuestos a la secesión optarán por una actitud pasiva y contemplativa. Serbia no aceptará ser diseccionada y privada de lo que consideran su “corazón” ni Rusia contemplará impasible su humillante derrota, y menos después del fuerte tono empleado en sus palabras. Algunos analistas o apocalípticos hablan de una nueva guerra de dimensiones mundiales. Probablemente todo se resuelva de forma pacífica, ya sea de un modo o de otro. Eso sí, esperemos que por una vez el bloque imperialista caiga derrotado y no logre, mediante el ejercicio de la fuerza y la manipulación, una victoria ilegal e inmoral. La batalla diplomática ha comenzado. Tomen asiento y, muy importante, ¡protéjanse!

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FUENTES CONSULTADAS EN LA LABOR DE INVETIGACIÓN: -Páginas web: www.wikipedia.es www.semanarioserbio.com www.fp-es.org www.eldia.es www.lanacion.com.ar -Enciclopedias: Diccionario Enciclopédico Larousse

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