You are on page 1of 8

La reina desdeñosa: una aproximación al

cuento de Carlos Fuentes, Muñeca reina

Dra. Laura Quintana Crelis

Carlos Fuentes, en el cuento Muñeca reina, presenta un personaje que está en el
proceso de dejar atrás su primera juventud. Tiene veintinueve años y está
decepcionado de una vida rutinaria que no ha cumplido con sus expectativas de
infancia. Mira hacia adelante e intuye que el futuro no está hecho de la materia de sus
sueños ni de la de sus libros. El día a día es cansado porque es repetitivo y tal parece
que ninguno de sus esfuerzos podrá conducirlo a realizar las fantasías que tan
meticulosamente armó cuando, a sus catorce años de edad, dejaba las tediosas horas
de escuela para leer en la banca de un parque.
Allí conoció a Amilamia. Lo sabemos porque el cuento comienza cuando Carlos
está acomodando sus libros y encuentra por accidente una carta de esta niña que ha de
revelarse tan importante para él. Los libros de los que se ocupa son de su pasado más
remoto, lo que no puede pasarse por alto porque lo que hace no es sino un ejercicio
para encontrarse a sí mismo. Es evidente que ha llegado a un punto de inflexión, a un
brete en el que desconfía de todo, porque la vida le ha insinuado su fondo siniestro.
Quiere desandar sus pasos para confirmar que lo que creía cuando era inocente es la
materia constitutiva del mundo y se resiste a aceptar la verdad del horizonte oscuro que
se tiende frente a él.
Entonces, mientras organiza sus libros, Carlos encuentra uno en especial, uno
que “relataba una serie de historias ejemplares más o menos truculentas que poseían la

cuando de pronto el llamado de esa niña se vuelve perentorio. La carta tiene la horrorosa ortografía de una niña de siete años y un mapa que. Pero él no acudió entonces y no es sino hasta ahora. Carlos la recuerda feliz. porque cuando Carlos no puede resistir la tentación de jugar como un niño con Amilamia. es como si boicoteara todas sus posibilidades de alcanzar efectivamente ese futuro radiante con el que sueña. porque parte del hecho de que el niño es ingenuo por naturaleza. y dentro del libro una carta. es similar a este otro que ahora tiene veintinueve y también . Pertenece a esa clase de libros que les insinúan a los niños que el mundo que transcurre fuera de su casa está lleno de obstáculos y que pronto se verán expuestos a tropezar. una y otra vez. Encuentra. ¿por qué?”. luminosa. En las circunstancias del personaje principal reconocemos dos momentos idénticos: ese Carlos que tenía catorce años y que se escapaba de la escuela para leer y soñar su vida futura. Su historia en común se refiere a esos paradisíacos días que pasaron en el parque. Ella era una niña y él procuraba entrar en la vida adulta. su sentido es la advertencia. Es importante destacar el hecho de que crecer parece un acto de voluntad. en el pasado. urgente. es una niña impetuosa y vehemente. quince años después. intensa. parte del hecho de que se engaña. ese libro. por su parte. Vive con una intensidad que probablemente construye Carlos mientras la recuerda. Parece recriminarse los juegos como si fueran la caída en un vicio.virtud de arrojarnos sobre las rodillas de nuestros mayores para preguntarles. Amilamia. y reconocemos entonces en él al niño que existe todavía y que pugna por recuperar el espacio que perdió. debería haberlo conducido a su casa. Su existencia es la más primitiva afirmación de la personalidad y la manifestación de la vida más plena y radiante. pues.

pretende clausurar su pasado reciente para entrar en la madurez. Carlos ha llegado a un momento coyuntural en su vida y por eso se integra a un juego que no es de adultos. De este modo. como si fuera el personaje de uno de sus brillantes libros de infancia. Está buscando un tesoro. La imagen de Amilamia se instala en la mente de Carlos y su textura es dolorosa. Él ya no puede pensar en nada más que en ella y deja de lado todas sus rutinas. Con la carta Carlos vuelve a un momento fundamental de su infancia. Ha recuperado una forma de la fe que ya no le corresponde e ingenuamente pretende vivir el cuento de hadas. con su reclamo. En ese contexto aparece Amilamia con su alegría. El tesoro que debe esperarlo al final del camino es una feliz Amilamia de veintidós años. el relato de Fuentes ilustra la infancia a través de los libros para niños y luego construye un cuento para que el personaje lo habite. El cuento ilustra la nostalgia de este hombre que se ha decepcionado en muchos sentidos e idealiza un pasado inaccesible. Va al parque y desde el parque (que por supuesto no tiene las dimensiones que recordaba ni su belleza) sigue los pasos que le marcó Amilamia. tal vez en busca de las respuestas que necesita. En realidad está luchando por desandar sus pasos para recuperar una infancia dichosa que ya no existe y la inocencia de esos años en los que todavía tenía esperanza. como si otra vez fuera un niño o. Cuando decide seguir el camino que le trazó la amiga de su . Ambos están viviendo una crisis porque dejan atrás una etapa de su vida y tienen que escoger un camino nuevo. El repentino llamado de Amilamia lo interroga desde un tiempo más feliz y Carlos siente que allí está la noticia de su paraíso perdido: entonces procura seguir las indicaciones del mapa para encontrar a esa niña que de pronto se ha vuelto importante para él. incluso mejor que eso.

El rumor de alguien que está adentro y rehúsa abrirle espolea su curiosidad. No es difícil adivinar que lo espera un desengaño. Lo que ocurre después ya no es solamente la búsqueda de un tesoro sino un cuento de misterio en el que Carlos toma el papel del detective que torpemente intenta descifrar los signos que ve para encontrar a Amilamia. Ante sus ojos. El sobresalto de los ancianos podría interpretarse como una señal de dolor y Carlos lo hace así. una fruta mordida pero no tocada. la pareja de ancianos que obstaculiza su encuentro con ella es desagradable y se sirve de un engaño para vencer sus defensas. .infancia revela más su necesidad que su deseo. Al cabo Carlos se da cuenta de que no ha engañado a nadie. Así va acumulando señales que puedan cobrar sentido en la búsqueda de Amilamia. Ve que “los ogros de su invención. Nada tiene una explicación concreta pero todo puede mirarse con suspicacia si se tiene la voluntad de hacerlo así. así que hace lo que puede para descubrirlo sin ayuda. Ve las marcas de unas llantas en el suelo. Cuando lo descubren pregunta por Amilamia. son dos viejos solitarios. De algún modo ha intuido que el secreto no ha de revelársele con facilidad. heridos”. Carlos llega a la casa y descubre que en el techo se seca un delantal parecido al que usaba Amilamia. abandonados. pintura de labios y una revista de historietas. Trama una artimaña para entrar y vuelve al otro día con una excusa. y entonces intuye por primera vez que algo raro está pasando allí. Entonces el viejo le habla de ella en pasado y Carlos comprende que Amilamia murió. Esta vez le abren. Siente remordimiento y reniega de la fantasía que lo llevó a actuar de forma tan insensible. súbitamente. Toca pero no le abren.

Sufre un desengaño porque constata que no es así y entonces debe seguir los pasos de los ancianos que le mostrarán la idolatría en la que se han sumergido por su dolor. Pero la realidad que se impone es otra y de pronto se da cuenta de que ha estado ofuscado. Carlos formó juicios e imaginó intrigas allí donde sólo había dolor. El misterio parece haberse descifrado y él luce ahora como un entrometido que irrumpió injustificadamente en la vida de dos pobres ancianos que sufren. Vuelve a casa y al cabo de un tiempo consigue asumir lo que pasó y superarlo. Carlos encuentra otra . intuyendo una trama literaria. La muñeca representa a la niña que esos ancianos perdieron y es evidente que han destinado su vida idolatrarla. Carlos sale de la casa con la intención de no volver. las manos de los ancianos lo llevan hasta una habitación en donde un olor penetrante lo sorprende al entrar. En un último y breve capítulo. que primero parece un epílogo que no cambiará sustancialmente los hechos. Como a los niños que están por recibir un regalo sorpresa. destaca un féretro en el que yace una muñeca estrangulada por una camándula idéntica a la que tiene la madre. ahora no puede evitar interpretar el mundo con la ingenuidad del lector que cree que la vida está hecha a imagen y semejanza de los cuentos de hadas. en la que una jovencita era víctima de dos horribles ogros. Al fin recupera su vida. de que ha hecho interpretaciones apresuradas y absurdas. Luego ve que allí están arrumbados los juguetes viejos y destrozados de un pasado perdido y que. con los ojos cerrados. por un pasillo y luego por unas escaleras.Hasta aquí vemos la historia de un hombre que busca el consuelo en los episodios de su infancia feliz. semejante a la de sus libros. Pero del mismo modo que a sus catorce años retrocedía a los juegos de niños. Horrorizado y con vergüenza. Los viejos lo conducen. Pero el final de la historia no es ése. en el centro. mientras él recuerda a Amilamia.

Esta vez la puerta se abre apresuradamente. en poder del ogro que la destruye. en realidad. A ella. Luego la amenaza con golpearla “otra vez”. y Carlos es el elegido que viene a rescatarla. pero con el horroroso doblez de la vida real. Pero Carlos no puede hacer nada porque no hay arma contra la enfermedad y tampoco es muy probable que vaya a sacar a Amilamia de esa casa para . Se siente bien porque “ha vencido los espectros de un culto enfermo” y vemos en él la afirmación de la vida. Lo mira “con aspecto inquisitivo y desolado. Ante sus ojos está una muchacha contrahecha en una silla de ruedas. Insulta a la muchacha y revela que ella no tiene permitido responder llamadas. Se ha repuesto y se siente mejor. Al final del camino sí está esa princesa atribulada. pero fuma y tiene los labios pintados. asustada. La historia cambió súbitamente y de pronto sabemos que nada es como creíamos. Piensa que puede ser un buen regalo para los ancianos y decide llevársela.vez esa nota de Amilamia. pero. Carlos va a la casa y toca la puerta. La historia sí corresponde al cuento de hadas. que no tiene posibilidad de redención. Viste el delantal de la niña que fue. Amilamia se queda quieta. un llamado de auxilio. lo que indica que está encerrada y que la ocultan. la aceptación de los hechos que no pueden cambiarse. Entonces Carlos escucha la voz de un viejo que se acerca. pero también anhelante y miedoso”. a la luz de lo que sabremos después. La puerta no se cierra. La vida se manifiesta en su asombrosa monstruosidad. se le cae la revista de las manos. no podemos sino pensar que la nota que se le impone a Carlos una y otra vez es. mientras el agua de lluvia resbala por la cara de Carlos. que ha sido llamado. pese a que parece haberse probado que las primeras intuiciones de Carlos eran las correctas. Le pide que no vuelva más.

Por su parte la imagen de esos viejos atormentados se completa cuando sabemos que no perdieron a su hija sino que la rechazaron porque enfermó. eso ya no podrá ser. De hecho. Podemos atisbar el horror de lo que ha pasado en esa casa durante años en pequeños signos. Carlos se ha asomado para saber muy poco.llevarla a la suya. pero más que al cuento de hadas se parece al de horror. Lo deja en un estado de indefensión en el que debe renunciar al sueño y observar el mundo de frente. horrorizado e impotente. Luego intentará olvidar lo que vio y lo que vivió: sepultará en lo más hondo de su conciencia el horror que presenció y sobrevivirá cuando descarte a Amilamia y toda su historia. quien le dijo que no volviera nunca más: le dará la espalda y se marchará para siempre de allí. obedecerá a Amilamia. El rescate es improbable y no es difícil anticipar que Carlos. Idolatran un recuerdo y atormenta a la mujer que ella es ahora. hacia las ocultas profundidades de una monstruosa pesadilla. Lo que ha visto rompe definitivamente con sus ensoñaciones infantiles. pero sí advertir la distancia entre su ropa de niña y su edad. para intuir apenas la punta del iceberg que crece hacia abajo. Los viejos le impiden crecer e incluso es posible que sus deformaciones estén vinculadas a los golpes que le han dado durante años. Puede ser que la vida se ajuste a la narrativa. los labios pintados y el cigarro. que tendrá que aceptar que la vida es dolorosa y crecer por fin. Algo horrible ocurre en esa casa. No podemos conocer el origen de su lamentable estado. Ya no podrá ocultarse detrás de vanas . Si antes pudo marcharse de aquella casa y restaurar hasta cierto punto la confianza en el mundo de ilusiones que lo acompaña desde niño. en el que no hay reparación posible. el cuento abre la puerta hacia la madurez a Carlos. como el hecho de que ella vista el delantal de su infancia.

despiadado en su más cruda realidad. intentó recuperar un pasado que significaba muchas cosas para él. No hay edad hacia la que huir ni un paraíso que alcanzar. que se engañó. siempre entera. de algún modo. pero entonces se verá forzado a reconocer un doble fondo que envilece su universo inventado. Asiste imperturbable a la tragedia de los hombres. El sueño de Carlos no correspondió nunca con la realidad y en su caso la madurez consistirá en descubrir que el mundo real es doloroso. En todo caso el paraíso está atrás. de la desgraciada mujer a la que representa y de Carlos.ilusiones ni en los libros: sólo le queda vivir en el mundo descubierto. La verdad de todo está en el horror del destino de Amilamia. La muñeca reina que preside la escena es indiferente al aciago destino de los viejos que le rinden tributo. ahora que ha crecido sabe que el tiempo sólo puede ofrecer el desengaño. inexorable. Si de niño aspiraba a crecer como si en el futuro le esperase la realización de sus sueños. Pero cuando ese pasado se muestra en su verdadera naturaleza. El cuento comenzó con la búsqueda de Carlos. Muñeca reina trata del desengaño y de la madurez. aburrido. Construye primorosamente un mundo dichoso que parece encerrarse en un paréntesis y luego excluye a su personaje principal para que vague por un mundo indiferente y hostil. desdeñosa. a ese pasado que idealizó. sabe que no hay nada que idealizar y se queda expuesto e indefenso en un mundo inhóspito y salvaje. entre tantas otras cosas definitivamente perdidas. Carlos intentará volver. del horror que puede esconderse en los escenarios más cotidianos y de la pérdida. Está solo y nada tiene sentido. . que.