LECTU RA 150 AÑOS DE ENTREVISTAS

Entre los dictadores, ha sido el más comoteio.

De conocimientos enciclopédicos y ambición desmedida, Mussolini admiraba a tiapoteOn y a¡crirncpe Oe

N/aquiavelo. En esta entrevista desvela toda su frialdad. Nunca tuvo amigos y siempre se sintió solo. Su frase favorita decía: "Quiero hacer de mi existencia una obra maestra". ll Duce acabó fusilado.

ENTREVISTADO POR EMIL LUDWIG. 'TALKS WITH MUSSOL]NI',
Benito Mussolini, el dictado¡ italiano, era hiio de un henero y nació en la provincia
de Romagna. Se convinió en periodista y editó un periódico socialista, Aoanti. pero, t¡as servi¡ como soldado en la P¡ime¡a Gue-

I933.

ua Mundial, fundó ot¡o de tendencias derechrstas, Popolo

d'lulia, y

se

puso al Íiente

de Iosfasciti, un gn:po de nacionalistas ext¡emlstas. En 1921 fue elegido pa¡lamentario y fundó el Partido Nacional Fascista. Al año siguiente encabezó a sus partidarios, los camisas negras, en la Ma¡cha sobre Roma, a consecuencia de la cual el rey Víctor Manuel III le invitó a formar Gobiemo. En 1928, Il Duce, como ya era conocido, abolió el Pa¡lamento italiano y en

1929 ñrm6 el Pacto de Letrán, por el que reconocía al Vaticano como un Estado independiente. Su política ext€dor era agresiva y expansionista. Formó un Eje con la Alemania de Hider y apoyó a Fra¡co en España. Sus ejércitos anexionaron Abisinia y Albania a la corona italiana. En 1940 se incorporó a la Segunda Guena Mun-

dial del lado de Alemania y a partir de ese momento le abandonó la fortuna. Sus ejércitos fue¡on der¡otados en G¡ecia y en el nofe de Áf¡ica, y tras estos f¡acasos milita¡es su popularidad empezó a decaer El rey le depuso y lo hizo encarcelar, pero fi:e liberado por paracaidistas alemanes e instalado como gobemahte títe¡e en el norte de Italia. En 1945, t¡as la retirada de los alema¡es. los pa¡tisanos iulianos capruraron a Mussolini y sus colaboradores junto al lago Corno. Fue juzgado y fusilado, y su cuerpo fue públicamente profanado y humillado en Como y en Milán. Emil Ludwig (i881-1948), biógafo y periodista alemán, era hijo de He¡mann Cohn, un catedrático de oftalmología. Recibió el apellido Ludwig para evitar que fuera discriminado automáticamente por ser judío, aunque, si bien abrazó inicialmente el cdstianismo y después el racionalismo, jamás renegó de su ¡aza. Obtuvo el título de abogado en la Universidad de Heidelberg y de los 20 a los 30 arios esc¡ibió obras teat¡ales y poemas. Después de trabajar brevemente en Lond¡es como corresponsal de un periódico alemán, regresó a Alemania tras el comienzo de la Primera Guerra Mundial y pasó los siguientes cuat¡o aios como corresponsal en los países alia-

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dos de las potencias. Aunque no era socialista, Ludwig estuvo a favor de la República de Weimar. Su ob¡a teat¡al sobre Bisma¡ck ñre inicialmente ¡echazada, pero, tras pleitear y ganar ei juicio, alcanzó

mil representaciones en Berlín. Sentó su ¡esidencia en Ancona (Suiza) y se convinió en ciudadano suizo en 1932, después del ascenso de Hider al poder. Las conve¡saciones "se celebraron en el Palazzo di Venezia, en Roma, y tuvieron lugar casi a dia¡io du¡ante una ho¡a ent¡e el 23 de mar¿o y el 4 de abril de 1932". Los dos hombres hablaban en italiano, Ludwig escribía a continuación cáda entrevista en alemán y Mussolini revisaba el manuscrito. Su conclusión fue que "en una conve¡sación. Mussolini es el homb¡e más natu¡al del mundo". -iConoció tempranamente EI Príncrpe de Maquiavelo? -le prelas

-Es extraño -dije- cómo la gente como Maquiavelo florece un tiempo. luego cae en el olvido y posteriormente reaparece. -Lo que dice es sin duda cieno en el caso de las naciones. Tienen una primaveta y un r.eÉno, más de uno, Finalmente perecen. -iHa estudiado a alguna de las figuras notables db nuestra vida política? -A Bismarck -respondió sin dudarlo-. Desde la perspectiva de las condiciones políticas, fue el homb¡e más grande de su siglo. Jamás le he contemplado como una simple figura cómica con tres pelos en la calva y pesados pasos. El libro de usted me confirmó lo versátil y complejo que era. iSabe mucho la gente en Alemania
acerca de Cavou¡?

gunté a Mussolini.

-Mi padre solía leer el libro en voz alta por las noches, mientras nos calentábamos ante el fuego de la fragua y bebíamos el ain ordínaire que producíamos en nuestro propio viñedo. Me produjo una honda impresión. Cuando volví a leer a Maquiavelo a los 40 años de edad, el efecto se vio ¡efo¡zado.
Bnita ][tu¡alini (1B83-1945)pató
pa'iodista tocialita en
en

-Muy poco -respondí-. Saben mucho más sobre Mazzini. Hace poco tuve ocasión de lee¡ una magnífica carta de Mazzi\;r a Ca¡los Alberto, escrita, creo, en 1831 o 1832. Era [a invocación de un poeta a un príncipe. iAprueba usted que Carlos Alberto diera orden de que Mazzini $rcra enca¡celado si cruzaba la fronte¡a? -La carta -dijo Mussolini- es uno de los documentos más espléndidos jamás escrito. La figura de Ca¡los Alberto aún no está

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Franco. Arriba. en Génota. ante 200,000 ba'¡o¡za¡. en el cenit del c to a ¡r benonalid¿d.

del todo clara para nosoüos los italianos. Hace poco se publicó su diario y éste anoja mucha luz sob¡e su psicologii. Al principio. por

supuesto, s€ inclinaba por el lado de los liberales. Cuando en -iAdelante! 1832... no, en 1833, el Gobierno de Ce¡deña sentenció a }lazzii -A pesar de nuest¡as a¡te¡io¡es convenaciones, aún no tengo a m.uerts ¡n contumacian, la situación política era muy peculiar. claro si usred le considera un modelo o un¿ ¿dvenenci¿. -iHabría enca¡celado usted a Mazzini? -Una advertencia. Jamás he conside¡ado a Napoleón un ejem-Desde luego que no -replicó-. Si un homb¡e tiene ideas en la plo, ya que no es simila¡ a mí en ningún aspecto. Sus actividades cabeza, que venga a mí y hablaremos. Pe¡o cuando Mazzi¡i esc¡ieran de un tipo muy dife¡ente a las mías. Él puso término a una rebió esa carta le movían más las emociones que la ¡azón. En aouevolución; yo he iniciado una. La historia de su vida me ha hecho llos tiempos el Piamonre tenia t¿n sólo cuar¡o millones de h¿biconsciente de erro¡es que no son en absoluto 9áciles de evitar. tantes y no tenía la menor posibilidad de plantar cara a la podero-Mussolini los enume¡ó con los dedos-. Nepotismo. Un conflicto sa Austria con sus 30 millones. con el papado. Desconocimiento de las finanzas y la vida econó-El caso es que Mazzini fue enca¡celado -continué-. poco desmica, Sólo era capaz de lre¡ que t¡as sus victorias se producía una pués, Garibaldi fue sentenciado a muerte. Dos seneraciones más subida en las acciones. tarde usted Fue encarcel¿do. iNo deberiamos infenr de ello que -iQré fue lo que le denibó? Los estudiosos dicen que nauÍiagó todo gobemanre debería pensárselo dos veces antes de casrigar a sus lrente al escollo del Reino Unido. ñ^líf;.^.) ^nññénféc -Supongo que quiere usted decir que aquí en Italia no nos lo pensamos dos veces -inquirió con cierto acalo¡amiento. nes de su propio caráiter Al fin y a la posCOMO MUJER. -Harr reimplantado la pena capital. t . .. .ro io q,..r. ri.mpre lleva a la caída de

-ile parece bien que abandonemos este delicado asunto y hablemos de Napoleón?

..LA MU.HEDUMBRE
UNA

Es

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-La pena capital existe en todos los países civilizados; en A.lemania, al igual que en Francia y en el Reino Unido. -Con todo, fue en ltalia -insistí-, en la
mente de Beccaria, donde tuvo su origen la idea de aboli¡ la pena capital. iPor qué la ha ¡evivido usted?

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H.MBRE' FUERTES"

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del imperio. Beethoven tuvo toda Ia ¡azón en ¡eti¡a¡le la dedicato¡ia de su He¡oica. Fue la corona. que. llevaba lo que no hacía
mas que enreoar al co$o €n una gueffa tras otra. Compárele con Cromwell. El segun-

-Porque he leído a Beccaria -replicó sin el meno¡ atisbo de i¡onía. Continuó,

muy gravemente-: lo que Beccaria sostrene do ruvo una espléndida idea: ipoder supre^ es contra¡io a lo que la mayoría de la genmo para el Estado y nada de guerrasl te cree. Además, t¡as la abolición de la Le había conducido hasta un punto de HOMBRE VIVO pena de muerte en Italia se produjo un tesup..m¿ imoonancia. nible aumento de la criminalidad. En -Así pues, ipuede existir imperialismo tM PERt/tLtST,/t" comparación con el Reino Unido, la mesin imperio? di¿ en lt¿li¿ era de cinco a uno. En este -Existen media docena de tipos difetema me guío exclusivamente por conside¡entes de imperialismo. En realidad no ¡acrones sociales. ¿No fue sa¡to Tomás quien dijo que era mejor existe la meno¡ necesidad de los blasones imperiales. De hecho son cortar un bÉzo gangrenado si así se salvaba el resto del cuerpo? Sea peligrosos. Cuanto más ampliamente difundido está un imperio, como fuere, actúo con la mayor cautela y circunspección. Sólo en más lenuncla a su energía org.ánica. Aun así, la tendencia al impec¿sos de ¿sesin¿ros demostrados y excepcionalmente brutales se ¡ialismo es una de las tendencias elementales de la natu¡aleza huaplica la pena capital. No hace mucho, dos sinvergüenzas viola¡on mana, una expresión de la voluntad de poder. Hoy en dia tenemos a un joven y después le asesina¡on. Ambos fue¡on condenados a el imperialismo del dólar; está también el imperialismo religioso, y muene. Yo había seguido el juicio con la mayor atención. En el últambién un imperialismo artístico. En cualquier caso, todos ellos timo momento la duda empezó a apode¡a¡se de mi mente. Uno de son signos de la energía vital humana. Todo hombre vivo es impelos dos acusados era un delincuente habitual que había reconocido ¡ialista. Cuando muere, el imperialismo finaliza para é1. su cnmen; el otro en un homb¡e mucho más ioven que se había En ese momento Mussolini tenía una apa¡iencia ext¡ao¡dina¡iadecla¡ado inocenre. v no habia cargos previos en su co¡rra. Seis homente napoleónica. Pe¡o la tensión de sus facciones se fue relajanras antes de la ejecución conmuté la pena al más joven de los dos. do ¡ en un tono más sosegado, continuó hablando: -Podría inclui¡ eso en el capitulo Ventajas de las dictaduras. -Por supuesto, todo imperio tiene su cenit. Dado que siempre Su respuesta fue rápida y con un toque burlón: es creación de hombres excepcionales, lleva en su seno las semillas -La altemativa es una maquinaria estatal que avanza automátide su propia decadencia. Como todo lo excepcional, contiene elecamente, como una apisonadora, sin que nadie tenga poder para mentos effmeros. Puede du¡a¡ uno o dos siglos, o no más de 10

..LA TENDENCIA AL IMPERIALISMO ES ELE M ENTAL. TODO E!_ )

detenerla.

años. La voluntad de poder.

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puede mantenerse mediante la zuena?

-No solamente -respondió, con un rono ligeramJnte didáctrguerras para su mantenimiento, pero las dictadu¡¿s pueden a veces sob¡evivir sin ellas. EI pode¡ de un¿ n¿ción es ei resultado de numerosos elemenros y éstos no son exclusivamente militares. Con todo, debo admitir que hasta hoy, en lo que concieme a la opinión general, la posición de una nación ha dependido en gran medida de su poderío milita¡. Hasta el presente. el pueblo siempre ha consider¿do Ia capacidad belica como un¿ sintesis de todas las energias de la nación. -Hasta ayer -interpelé-. Pero, iqué hay del mañana? -iMañana? -¡eite¡ó escépticamente-. Es cieno que la capacidad para hacer la guerra no es ya un criterio fiable del poder. para el mañana, por tanto, es necesario algrin tipo de autoridad interna-

co-. Los t¡onos necesitan

hombres que han abandonado el círculo en el que se criaron: cómo se han conducido en su ¡elación con sus vieios amigos, por un¿ p¿rte, y cómo han ¡eaccionado frente a la soledad que su nueva posición les ha impuesto. por la otra. Ahi queda deivelado .l ca¡ácrer de esas personas, o parte de é1, iQré hace un homb¡e en caso de

conflicto enue la bondad humana y la autoridad? En una ocasión usted escribió (y es una magnífica frase): "Somos fuertes porque no
tenemos amigos".

Mussolini no hizo movimiento alguno, ningún gesto, mientras
permanecía sentado frente a mí; pero había algo inusual, casi infantil, en su expresión que me hizo comprender que el tópico que había abord¿do le habia conmovido profirndamente.

cronal. La unificación, al menos, de un continente. Ahora que se ha logrado la unific¿ción de los Estados, se intenrará unifica¡ los continentes. Pero por lo que se refiere a Europa, hace¡lo ¡esultará exftaordinariamente dificil, ya que cada nación tiene sus propias peculiaridades, su propio idioma, sus p¡opias costumbres, sus propios tipos. En Esr¿dos Unidos, sin
duda, las cosas son más fáciles. Allí hay 48 Estados, en todos los cuales se habla el mismo idioma; y su historia es tan cofa que podrán m¿ntene¡ la unión.

"LA uNtFtcActóN

-No puedo tener ningún amigo. No tengo amigos. En primer lugar, por ml temperamento; en segundo luga¡ por mi forma de ver a los se¡es humanos. Es por eso por lo que rehúyo tanto la intimidad como las conversaciones. -iQré ocurre cuando aquellos que han sido sus amigos se convierten en enemigos, cuando uno de ellos le ¡¡l,rmni¡) n,eo,-r;

DE

EURoPA RESULTARÁ

-Cuando era aún un joven general, dijo que un trono vacío siempre le tentaba
a sentarse en é1.

iQré opina de eso?

DIFíGIL, YA QUE C'ADA NACIóN TIENE SUS PECULIARIDADES''
..DESDE NAPoLEóN

-Si quiene s fueron mis amigos se convierten en mis enemigos, lo que me interesa sabe¡ es si son mii enemigos en la vida pública; de se¡ así les combato. En caso contrano, no me rnteresan. -iPondría usted su vida en sus manos, o en las de al$in otro? -A tres y sólo por tres años -respondió
secamente.

ventud? iO cua¡do exteriormente manTRONOS RESULTAN tenía un estrecho co¡rtacto con sus camaracho menos apetecibles que antes. das de partido? iO acaso hoy en día? MUCHO MENOS -Muy cie¡to -repliqué-. Hoy en día na-Hoy en día -contestó sin dudar-. die quiere ser rey- Hace poco, cuando le Pero aun ¿sí. incluso en los viejos riernAPETECIBLES'' dije al rey Fuad de Egipto: "Los reyes depos nadie ejercía influencia alguna sobre ben ser amados, pero los dictadores temr mí. Fundamentalmente siempre he estados'l él me respondió: "iMe encantarí¿ ser do solo. Además, aunque ahora no estoy un dictado¡l". ¿Existe algún precedente en la histo¡ia de un usurpaen pnsronr soy mas pnsronelo que nunca. i dor que firera amado? -iCómo puede deci¡ eso? -le pregunté con consideráble acaloMussolini, cuyos cambios de expresión siempre anuncian sus ¡amiento-. iNo hay nadie en el mundo con menos justificación
respuestas (a menos que desee oculta¡ sus pensamientos), puso de nuevo una cara seria. Su expresión de energía contenida se relajó, de modo que parecía más joven de lo normal. -Julio César, quizá. El asesinato de César fue una desgracia para Ia humanidad. -Añadió suavemente-: adoro a César. E¡a único porque combinaba Ia voluntad del guerero y el genio del sabio. En el fondo e¡a un filósofo. -iAsí que, después de todo, un dictador puede ser amado? -Sí -respondió Mussolini con renovada decisión-. Siempre y cuando las masas le teman al mismo tiempo. La muchedumbre ado¡a a los homb¡es fuertes. La muchedumbre es como una mujer. -En mi estudio de las grandes car¡e¡as -comencé- he prcstado especial arención a un ¿specto panicular de la conduct¿ de los

Mussolini abrió los ojos de par cn par, como hace cuando se siente ftónico, pero al mismo tiempo sonrió. -Desde los días en que Napoleón era emperador -dijo- los trcnos resultan mu-

-Dado que ésa es ahora su posición,

Los

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para hacer una afirmación semejante!

-iPor

qué?

-iPorque no hay nadie en el mundo con mayor libertad de acción que usted! -repliqué. Hizo un gesto conciliador y contestó: -Por favo¡ no crea que me siento inclinado a quejarme de mi
destino. Con todo, hasta cierto punto, sostengo Io que acabo de deci¡. El contacto con la vida corriente, una existencia lib¡e entre la gente... para mí, en mi posición, todo eso está prohibido. -Si la soledad le agrada dije yo-, icómo le es posible soportar Ia multitud de caras que tiene que ver aquí día t¡as día? -Simplemente les escucho -replicó-. No les permito entrar en

contacto con mi se¡ inte¡ior. No me conmueven koit;,úd ., pásid

ros.)

¿e pásind 106) más que esta mesa y estos papeles que hay sobre ella. En medio de todos ellos preservo intacta mi soledad. -En tal caso -dije yo-, ino teme usted perder su equilibrio mental? iNo ¡ecuerda cómo, al principio, César llevaba un esclavo en su car¡o mient¡as disfrutaba de sus t¡iunfos en el Foro pa¡a que le record¿¡a conlinu¿menre la contingencia de todas las cósas? -Por supuesto que me acue¡do. El joven personaje tenía que recordar al emperador que era un hombre y no un dios. Pero hoy en día ese tipo de cosas son innecesa¡ias. Por lo que a mí respecta, al menos, nunca he tenido la menor inclinación a considerarme un dios, sino que siempre he sido intensamente consciente de que soy un homb¡e mortal, con todas las debilidades v oasiones.

(ü8".

H¿bló con evidente emoción. después conrinuó más sosegadamente:

-No veo contradicción alguna -replicó. Es perfectamente lógrco. Los intereses de la comunidad son una cuestión de la máxima trascendencia. Así pues, al ponerme a su sewicio multiplico mi propia vida. Me quedé boquiabieno e incapaz de encont¡a¡ una respuesta adecuada, pero le cité sus propias palabras: "Siempre he tenido una visión altruista de la vida". -lncuestionablemente -dijo él-. Nadie puede cortar amaÍas con la humanidad. A}tí tiene usted algo concreto, la humanidad de Ia raza de cuyo vientre soy fruto. -La raza laúna -le interrumpí-; eso incluye a los f¡anceses. -iYa he declarado que no existen razas puras! La creencia de que existe alguna es una ilusión de la mente. iPero acaso hace eso que
deje de existir?

-No hace usted más que sugerir continuamente el peligro que
representa Ia falta de oposición. Este riesgo se¡ía real si yivié¡amos en tiempos tranquilos. Pero hoy en día la oposición está encamada en los problemas que perpetuamente exigen solución. iCon eso basta para impedir que cualquier gobemante se duerma en los laureles! ilo que es más, yo creo una oposición dent¡o de mí mismo!

-Si así fuera, cada hombre podría
-dije.
-Desde lueeo.

escoger su propia raza

"LA vtDA MENTAL

-Pues yo he elegido la mediterránea y ahí tengo un formidable aliado en Nietzs-

DE

che.

-iMe parece esta¡ escuchando a lord de las más orgullosas decla¡aciones de Byron! -dije. Nietzsche: "iAcaso parezco luchar por la -Leo a Byron tan a menudo como a felicidad? ilucho por mi trabajo!". HoMBRET Leopardi. Luego, cuando ya Señalé que esa idea derivaba en ¡eali ficiente del ser humano, hago un.viaje dad de Goethe y le pregunté si compartía eU f m¿r. )l puolera nacef to que qulslera. e5la creencia de Goethe de que el carácter es taría siempre en el ma¡. Cuando eso es rmmoldeado por los golpes del destino. posible, me solazo con animales. Su vida Asintió con la cabeza: mental se aproúma a la del hombre y TENGO AMIGOS. POR -Lo que soy se lo debo a las crisis que así no quieren nada de él: caballos, perros, he tenido que superar y a las dificultades a y mi fivorito, el gato. O bien observo ESO REHúYO Ias que he tenido que sobreponerme. Deanimales salvajes. Encarnan las fue¡zas elebido a eso, uno debe poner siempre toda la GOMO LAS mentales de la came en el asado¡. Esta declaración me pareció tan mi-Coniendo asíel peligro de desmrirse a GONVERSACIONES'' santrópica que Ie pregunté a Mussolini si si mismo y su trabaio al exponerse a riesgos creía que un gobemante debía sentir deslnnecesanos. precio en Iugar de sentimientos bondado-La vida úene su precio -respondió sos hacia Ia humanidad. con confianza-. No se puede vivir sin riesgo. t -Por el conftado -dijo con énfasis-. Son necesarios un noven-Dígame -dije, a modo de conclusión-, iqué papel desempeña ta y nueve por ciento de bondad y sólo un uno por ciento de desen su vida la búsqueda de la fama? iNo es esa aspiración el más po-

LOS ANIMALES SE APROXIMA A LA DEL

El nomb¡e despenó/una asociación en su mente y, hablando en alemán, citó una

t.,."áT"rul por

Y AUN Así No EREN NADA DE ÉLr

aun ..NO a

TANTO LA

natu¡aieza.

INTIMIDAD

Preclo, Semejante afirmación, viniendo de

me sorprendió. -iCree realmente, pues' que los seres humanos merecen más simpatia que desprecio? -Más simpatía, más compasión; mucha más compasión. -Una y otra vez, en fiases magníficamente consüuidas, ha declarado usted que su objetivo en la vida es afianzar su personalidad, diciendo: "Qriero hace¡ de mi existencia una obra maestra", o: "Qriero hacer que mi vida sea espectacularmente eficaz", Ocasionalmente ha citado el lema de Nietzsche: "iVive peligrosamente!". iCómo es posible que un hombre con una natu¡aleza tan orgullosa esc¡iba; "Mi principal objetivo es promover el interés público"? iNo es eso una cont¡adicción?
é1,

iNo es la fama el único modo de bu¡lar a la muerte? iNo ha sido la fama su objetivo desde que e¡a un niño? -La fama no se me ofreció precisamente durante la infancia -dijo impernirbable-; y no estoy de acue¡do con usted en eso de que el deseo de fama es el más fuerte de los motivos. En un aspecto tiene usted razón: es hasta cie¡to punto un consuelo sentir que uno no morirá del todo. Mi trabajo nunca se ha visto exclusivamente guiado por el deseo de fama- La inmortalidad es el sello de la tama. Hizo un amplio gesto hacia un futu¡o ¡emoto e incontrolable y
deroso de los motiyos para un gobemante? añadió:

-Pero eso vendrá... después.

ENf REVISTAS PUBLICADAS: Al Capone, 11 de |ürero. Pablo Picasso, 25
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