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Las conductas conscientemente paralelas y el problema del

oligopolio
Jesús Alfaro Águila-Real
Materiales de docencia

1.

El art. 1 LDC prohíbe, igualmente, las denominadas conductas conscientemente
paralelas1, es decir, comportamientos similares de los competidores realizados en
la conciencia de que los demás actuarán del mismo modo (colusión tácita). A
diferencia del supuesto de las prácticas concertadas que, como hemos visto,
legitima la represión de los cárteles cuya prueba directa no ha sido posible a las
autoridades de competencia, la prohibición de las conductas conscientemente
paralelas trata de reprimir las conductas colusorias que no son producto de un
pacto expreso sino de la “concertación mental” entre las empresas presentes en el
mercado. Como puede suponerse, cuando en un mercado están presentes muchas
empresas, esta concertación “mental” o no explícita resulta prácticamente
imposible. Son demasiados “jugadores” para que puedan coordinar su actuación
sin el uso de acuerdos explícitos. Pero en mercados oligopolísticos, tal coordinación
tácita es posible2. Donde existen unos pocos grandes oferentes, y si se dan otras
circunstancias, resulta sencillo para los (pocos) empresarios presentes coordinar su
conducta sin necesidad de llegar a acuerdos explícitos. En estos mercados, señalaba
Turner, las conductas paralelas son inevitables3.

2.

En un mercado con muchos vendedores el vendedor individual es demasiado
pequeño para que sus decisiones sobre precios y cantidades producidas puedan
afectar al precio de mercado. El pequeño vendedor puede vender todo lo que
produzca al precio de mercado y nada a un precio más elevado. Si aumenta su
producción, este aumento no producirá efectos significativos sobre sus
competidores (un aumento del 20 % de un competidor en un mercado de cien
empresas de igual tamaño sólo produce un aumento del 0.2 % de la cantidad total
producida en ese mercado), por lo que no ha de temer una reacción agresiva por
parte de los competidores. Por el contrario, en un mercado de pocos vendedores,
una rebaja en el precio que provoque una expansión significativa de las ventas de
uno de los oferentes provocará una reducción igualmente significativa en las ventas
de los restantes que, inmediatamente responderán con sus propias reducciones de
precio (en un mercado de tres, un aumento de las ventas de uno de ellos en un
veinte por ciento significa una disminución de un 10 % para cada uno de los otros
dos). Por lo tanto, ninguno de los oligopolistas tiene incentivo para reducir el precio
1

No así expresamente el art. 101 del Tratado CE.
“Un oligopolio es un sector económico con pocos oferentes. Cuántos son <<pocos>> no se puede decir
en teoría sino sólo ne la práctica. De todas formas, en principio, el criterio decisivo es si las empresas tienen
en cuenta el comportamiento de sus rivales cuando deciden cómo comportarse” KIP
VISCUSI/VERNON/HARRINGTON, Economics of Regulation and Antitrust, 2ª edic. p 102
3
Donald F. Turner ("The Definition of Agreement under the Sherman Act: Conscious Parallelism and
Refusals to Deal" Harvard L. rev. 1962 vol 75 p 655),
2

porque sabe que los otros reaccionarán inmediatamente por lo que no obtendrá
beneficio alguno de su estrategia, al revés, disminuirá el beneficio de todos en favor
de los consumidores.
Es decir, los oligopolistas son interdependientes en sus estrategias ("descuentan
constantemente las estrategias de sus rivales") lo que hace difícilmente compatible
el análisis antitrust de los oligopolios con el criterio que se utiliza en el artículo 1 LDC
y 101.1 Tratado para decidir cuándo una conducta es anticompetitiva que no es otro
que, precisamente, la conducta independiente de cada operador económico
cuando decide qué hacer. Si los oligopolistas son, por definición, interdependientes,
el criterio de la independencia no parece ser muy útil para enjuiciar el
comportamiento de los oligopolistas en el marco de dichos preceptos4. El resultado
de estos incentivos es una tendencia en los oligopolios estrechos a evitar una
competencia intensa en relación con los precios. La empresa que ajusta
pasivamente sus precios y su producción para adecuarse a los previamente
establecidos por otro competidor es un "seguidor de precios" mientras que una
empresa que se anticipa a las posibles reacciones de sus competidores y escoge un
determinado punto más rentable a sus propios intereses en la curva de posibles
reacciones de los mismos, se denomina un "líder en precios". Por lo tanto, el
comportamiento de los oligopolistas es "conscientemente paralelo" y, sin
embargo, su comportamiento es tan racional como el de un competidor en un
mercado competitivo: "en un mercado oligopolista, cualquier alteración
independiente de los precios por parte de un solo oligopolista tiende a ser
interpretada como una oferta por sus rivales y una reacción aceptable a esta
alteración de precios puede ser interpretada como una aceptación de la oferta de la
primera empresa. Por tanto... el significado de una práctica realmente concertada
deviene impreciso" (Bain)5.

3.

Un ejemplo de funcionamiento de un mercado oligopolista6
Dos gasolineras situadas una a cada lado de una autopista. Ambas venden la
misma gasolina a 1 €/l. Cada una de ellas espera conseguir el 50 % del negocio.
Supongamos que la primera está pensando en reducir el precio de su gasolina

4.

4

M. GRILLO, “Collusion and Facilitating Practices: A New Perspective Antitrust Analysis", European J.
Law and Economics 14(2002) pp 151–169.
5
Un ejemplo de conductas paralelas sin colusión nos lo suministra el caso de Mars/Hershey, dos empresas
de barritas de caramelo. Lo cuenta S. Jay Gould. “Al parecer, la buena gente de Mars, fabricantes de Three
Musketeers, Snickers y M & M´s, que son los principales competidores de Hershey, habían realizado la
maniobra sin precedentes de aumentar el tamaño de sus barritas de 25 centavos sin subir los precios. Al cabo
de un tiempo, subieron el precio a 30 centavos, pero conservando el tamaño nuevo. Hershey intentó aguantar
el tipo con sus menguantes barritas de 25 centavos. Pero miles de tiendas no estaban dispuestos a tomarse la
molestia de cobrar 25 centavos por algunas barritas y 30 por otras (y, además, no conseguían acordarse cuáles
eran de Hershey y cuáles de Mars); y, por consiguiente, cobraban 30 centavos tanto por las grandes barritas
de Mars como por las minúsculas ofertas de Hershey. Las ventas de Hershey cayeron en picado; finalmente,
capitularon frente a las tácticas de Mars, subiendo los precios a 30 centavos y aumentando el tamaño hasta
el nivel de Mars Explicado en Washington Post de 11.7.82 por R.E. Bucklin S. J. GOULD, “Disminución
filética del tamaño de las barritas Hershey”, Dientes de gallina, pp 267-268
6
WISH, Competition Law, p 461, recogido por C. HERREROS, “El problema del oligopolio en el Derecho
de la competencia comunitario”, ADI , 2003, p 113 ss., p 120 nota 23.

para aumentar su cuota de mercado pero – reflexiona – puede contar con que su
rival reaccionará bajando el precio en idéntica cuantía para no perder clientela
con lo que el resultado será precios mucho más bajos para las dos sin aumento
de la cuota para ninguno. En tal caso, la primera no bajará el precio. En un
segundo escenario, la primera piensa en subir el precio de la gasolina a 1,5 €/l pero
– reflexiona – si lo hace y la segunda no “le sigue”, la segunda se quedará con
toda la clientela. Por tanto, sólo subirá los precios si puede estar segura de que la
segunda hará lo mismo. Ambas pueden llegar a un acuerdo explícito al respecto.
Pero no lo hacen (porque temen a la autoridad de competencia, por ejemplo).
Imaginemos que, pese a todo, la primera sube el precio. Es cuestión de muy poco
tiempo saber si la segunda “le sigue” en la subida. La primera lo sabrá, bien
porque vé directamente los precios practicados por la segunda, bien porque vé
como pierde buena parte de su clientela a favor de la segunda. Y como lo vé
rápidamente, también puede reaccionar rápidamente volviendo a bajar los
precios. Es decir, que incrementar unilateralmente los precios y ver cómo
reacciona el otro duopolista no es una estrategia tan arriesgada: la primera
gasolinera se arriesga a sufrir pérdidas transitorias pero puede ganar (el
incremento de márgen) si la segunda “le sigue” en la subida. Y qué pasa por la
cabeza de la segunda gasolinera: si decide mantener el precio más bajo – 1 €/l –
puede hacerse con todas las ventas pero durante un breve período de tiempo –
el que tarde la primera en volver a bajar sus precios – período insignificantemente
breve si, como en el ejemplo, la primera puede ver inmediatamente cuál es su
reacción frente a la subida. Si la segunda prevé que el comportamiento de la
primera será el de volver a bajar los precios si él no reacciona subiendo también
los suyos y siendo consciente de que a 1,5 €/l los dos saldrán ganando (a costa de
los consumidores), su comportamiento racional ¡y unilateralmente decidido! será
el de subir el precio. Es decir, tenemos un comportamiento paralelo – idéntico –
sin que haya existido acuerdo explícito entre las partes. La cuestión es si hay que
sancionar o no a las gasolineras por haber llegado a un acuerdo – tácito – de
fijación de precios.
La distinción entre collusion tácita e interdependencia es la siguiente:
“If firms are acting in a way that takes their competitors’ future actions entirely as given, and not
as open to influence by the firm’s own actions in the present, then the situation is not one of tacit
collusion.. However, things are not quite as simple, since even firms that are responding passively to
market conditions may act in ways that appear coordinated. This can for example be the case when
the actions of one firm send information that changes the expectations of another. Thus, even
though a rise in capacity by firm A means that, for a given anticipated level of demand, firm B should
cut its capacity, the rise in capacity may convey information about a likely increase in future demand
that makes it optimal for B to increase capacity as well. This may even trigger a “rush to be next”
where all remaining firms react at once by expanding their own capacity. More generally, things tend
to be more complicated when accounting for market dynamics. For example, if firms invest at the
same time because they try to pre-empt each other, what may look like positive correlation with
strategic substitutes may in fact result from healthy competition”. Airline A announces a doubling
of its number of weekly flights on a key intra-european route along with price cuts on that route.
Airline B, two weeks later, announces price cuts and an increase of 50% in the number of its weekly
flights on that route (without making changes on any other routes). How can the competition
authorities tell whether this is individual rivalry or tacit collusion? This depends on whether B was
taking A’s capacity increase as given or was hoping to influence A into reversing it. Some indicators:
B’s price cut does not constitute evidence either way. Cutting prices in response to A’s capacity

increase would be a profit-maximising response in either case. B’s capacity increase does constitute
prima facie evidence in favour of tacit collusion, since the profit-maximising response to capacity
increase by a competitor that is expected to persist is to cut capacity. However, this depends on B’s
not having increased its expectations about likely future demand since the time of A’s
announcement. In principle 2 weeks seems a short time lag so it is likely that B has not changed its
expectations (unless significant news events have intervened). However, it could be that A’s
announcement itself convinced B of the existence of significant additional price-sensitive demand
which could be satisfied even if A’s capacity increase persists). If internal documents to that effect
exist, could be used to counter the prima facie evidence of tacit collusion”7 “The key to tacit
collusion is that when firms interact repeatedly, they may react not only to fundamental market
conditions but also to each other’s past behaviour. The fundamental idea behind all models of tacit
collusion is that firms may have an incentive to set a price higher than the price they would
otherwise wish, because of the fear that if they do not do so, other firms will react by setting lower
prices in the future. Whether they do in fact have such an incentive will depend on four main factors:
How much each firm has to gain from undercutting its rivals instead of sticking to the collusive price;
How much such a firm would lose in the future if its rivals cut their prices in response; How likely is
undercutting by the firm to lead to a price cut in response; How much the firm cares about lost profits
in the future compared to profit gains today – otherwise known as its “discount rate”, since this
reflects how much it discounts future profits relative to today’s8.

Oligopolio y teoría de juegos
5.

La interdependencia de los oligopolistas justifica la utilidad de la teoría de juegos
para modelar los mercados. La teoría de juegos es útil siempre que se trata de
estudiar la conducta de actores racionales en circunstancias en las que la
actuación que más interesa a uno de los actores depende de la conducta de los
demás actores. Hay un juego cuando hay un conjunto de actores que toman
decisiones; un conjunto de posibles decisiones que puede tomar cada uno de los
actores y una descripción de la forma en que cada uno de los actores evalúa los
posibles resultados. Los participantes en el juego se denominan jugadores y
todas sus posibles decisiones, estrategias. Los resultados que obtienen con cada
estrategia se denominan resultados (payoff). El análisis se basa en la presunción
de que los jugadores son racionales y que tratan de maximizar el resultado que
obtienen ( es decir, en el caso de empresas, maximizar los beneficios) pero estos
resultados dependen no sólo de la estrategia del jugador, sino también de la
estrategia de los demás jugadores. Por lo tanto, cada jugador ha de tener en
cuenta la estrategia que espera que desarrollarán los demás jugadores al pensar
la suya propia. Aquí entra el equilibrio de Nash : un conjunto de estrategias – una
para cada jugador – es un equilibrio de Nash si la estrategia de cada jugador
maximiza su resultado dadas las estrategias escogidas por los otros jugadores y
esta condición se cumple simultáneamente para todos los jugadores9.

6.

La teoría de juegos ha servido para criticar la posición de la Escuela de Chicago
respecto a la tendencia al fracaso de los cárteles. Los cárteles tienden a ser
inestables porque los participantes tienen incentivos para incumplir el acuerdo si,
con ello, se pueden hacer con la clientela de sus rivales (como muestra el ejemplo
7

M. IVALDI/B. JULLIEN/P. REY/J. TIROLE, “The Economics of Unilateral Effects” IDEI, Toulouse
Noviembre 2003 Interim Report for DG Competition, European Commission, p 6 ss
8
IVALDI etc al The Economics, pp 13-14.
9
KIP VISCUSI/VERNON/HARRINGTON, Economics 2ª edic. p 100

de las gasolineras). Pues bien, los problemas que sufren las partes de un cártel para
que éste tenga éxito se pueden resolver más fácilmente si se analizan las relaciones
entre las partes del cártel de modo dinámico, esto es, como un juego que se repite.
Estos problemas son los de evitar la entrada de nuevos competidores, verificar si se
está cumpliendo el cártel o no y castigar en este último caso al miembro incumplidor.
Como hemos visto en los ejemplos de los oligopolistas (el de las gasolineras, por
ejemplo), “los oligopolistas van a verse enfrentados los unos a los otros, no sólo una
vez, sino en numerosas ocasiones a lo largo del tiempo” por lo que es relevante
“analizar si las amenazas y promesas sobre el comportamiento futuro pueden influir
en el comportamiento presente en situaciones que se repiten en el tiempo”. El
resultado es que las ganancias a largo plazo de cumplir pueden superar las
ganancias a corto de incumplir con lo que el cártel se mantendrá10. En los juegos no
repetitivos (cada jugador sólo actúa una vez), no hay posibilidad de reaccionar a las
conductas de los otros jugadores y, por tanto, tampoco de castigar o premiar éstas
si son contrarias o favorables a los intereses del propio jugador, de manera que
“single period games tend to produce competitive outcomes because the low-price
strategy makes the most sense where the ability to retaliate against the price-cutter is
absent”11.
Si aplicamos el dilema del prisionero al ejemplo de las gasolineras, si las dos ponen
como precio 1,5 €/l, se reparten al 50 % los beneficios del precio monopolista –
supracompetitivo. Si solo una de ellas sube el precio, y la otra lo deja en 1 €/l, la
segunda se queda con todo el mercado. La conducta que maximiza los beneficios
de ambas es la de cargar el precio monopolístico ambas. Sin embargo, la
conducta racional unilateral es la de cargar el precio competitivo porque, al
hacerlo así, la empresa elimina el riesgo de que la otra empresa se quede con todo
el mercado (el peor de los escenarios), se asegura que, por lo menos, obtendrá el
beneficio “normal” (el que deriva de precios competitivos) y conserva la
posibilidad de que la otra empresa cargue el precio monopolístico y, por tanto,
ella retenga la totalidad del mercado. Es decir, sin cooperación entre los dos
jugadores, la estrategia racional para cada uno de los jugadores, si el juego es no
repetitivo, es la de fijar el precio competitivo. Pero este resultado se basa en que
los duopolistas no se relacionan reiteradamente, lo que no es nada plausible,
como el ejemplo de las gasolineras pone de manifiesto. Cuando hay reiteración
en el juego, los jugadores aprenden a cooperar en beneficio mutuo (y, en este
caso, en perjuicio de los consumidores, es decir, desarrollando conductas
colusorias) si el número de juegos no está predeterminado12. Pero en este caso,

7.

10

HERREROS, ADI 2003, pp124-125.
J. KATTAN/V. VIGDOR, “”Game Theory and the Analysis of Collusion in Conspiracy and Merger
Cases”, George Mason L. Rev 1997, p 446, de donde hemos sacado lo que sigue.
12
“The ways in which the added complexities of real world competition tax the limits of game theory
can be seen simply by introducing one new variable to the game and allowing firms to interact over
several periods. Multi-period games are known as supergames. Where the supergame has a finite
number of periods and the players know when the game ends, the equilibrium solution is that both
firms charge the competitive price in every period… because each firm has an incentive to cut its price
in the last period… Because each firm benefits from cutting price in the last period, it in fact does so.
This, in turn, provides an incentive for the firms to cut prices in the immediately preceding period. Each
firm knows that there will be no punishment in the last period for charging a low price in the preceding
11

el problema es que no se puede predecir el resultado con una mínima
certidumbre y es por esta razón por la que los economistas dicen que en los
oligopolios, todo puede ocurrir13.
8.

Y, en efecto, al respecto se discute todo. En primer lugar, la intensidad de la
interdependencia entre los oligopolistas. Así, la afirmación según la cual un
oligopolista no iniciará reducciones de precios porque tal reducción tendrá tan
fuertes consecuencias sobre sus rivales que éstos reaccionarán inmediatamente se
basa en presunciones acerca de las características y del funcionamiento del
mercado que no siempre estarán presentes14. En primer lugar, supone que no
transcurrirá un tiempo apreciable desde el estímulo a la respuesta de los otros
oligopolistas (cuya existencia permitiría obtener grandes beneficios durante ese
período al que inicia la reducción). En aquellos casos en los que pueda ocultar la
reducción y en aquellos en los que los otros oligopolistas no puedan aumentar su
producción rápidamente, ese período de tiempo existirá15. Además, no todo el
aumento de venta que provoca la reducción del precio corresponde a una pérdida
de clientela por parte de los otros oligopolistas. Parte procederá de nuevos
compradores que no estaban dispuestos a adquirir el producto al precio antiguo.
Depende, por tanto, de la elasticidad de la demanda. En función de estas y otras
características, los mercados oligopolistas pueden dar lugar a una competencia muy
intensa o a "conductas conscientemente paralelas" en perjuicio de los
consumidores.
period because each firm will charge the low price in the last period irrespective of what its rival does
in the preceding period. With no possibility of punishment in the period to come, each firm will charge
the low price. This backward induction can be repeated for every period, so that each firm charges the
low price strategy in every period” KATTAN/VIGDOR, George Mason L. Rev. 1997, p 446.
13
“Adding another level of complexity to this very simple model diminishes its predictive power
considerably. If the supergame continues for an infinite number of periods, or if firms do not know
when the game will end (so that there is no defined last period in which it is known that the rival will
charge the low price), the outcome is no longer so certain. Firms must begin to make choices about
business strategy without the certitude of knowing that each rival must choose the low price strategy
in the last period. Even with relatively simple assumptions about choices, the range of equilibrium
outcomes becomes broad enough to include the monopoly price, the competitive price, and prices in
between. In other words, the supergame predicts that anything can happen” KATTAN/VIGDOR,
George Mason L. Rev 1997, pp 445-447. señalando que la teoría de juegos ha tenido más influencia en
el ámbito del control de concentraciones que en el ámbito de la prohibición de cárteles. F. ALESE, “The
Economic Theory of Non-Collusive Oligopoly and the Concept of Concerted Practice Under Article 81”,
ECLR 1999, p 379 ss.
14
Los trabajos relevantes de Posner son R. A. POSNER, Antitrust Law: An Economic Perspective
Chicago 1976 pp 212-217 y “Oligopoly and the Antitrust Law: A Suggested Approach”, Stanford L. Rev.
21(1968) p 1562, non vidi.
15
Imagínese, por ejemplo, que los precios que los fabricantes cobran a los distribuidores del producto
son secretos y variados en la medida en que están generalizados los descuentos sobre el precio de
lista y no todos los distribuidores obtienen idéntico descuento. En tal caso, los demás oligopolistas no
pueden saber a qué precio está vendiendo su rival y, por tanto, no puede adoptar, conscientemente,
una conducta semejante o paralela. En particular, la coordinación tácita viene facilitada en mercados
estables, con productos fungibles y en los que la competencia gire en torno al precio y/o a pocas variables
más (“coordinación multivariable es poco probable” por lo difícil ya que el volumen de información sobre
la conducta de los rivales que cada competidor ha de poseer para poder actuar de forma conscientemente
paralelas es muy elevado (debe conocer los precios practicados realmente para cada tipo de producto,
para cada segmento del mercado, en cada zona geográfica etc.)..

Modelo de Cournot y modelo de Bertrand
9.

La cuestión es, entonces, qué actitud debe tomar el Derecho de la competencia
frente a los oligopolios. Y, en dos palabras, se sancionan los oligopolios cooperativos
y no se sancionan los oligopolios no cooperativos. En un mercado oligopolista la
conducta de los participantes puede ser no cooperativa, es decir, los participantes
no se ponen de acuerdo ni adoptan conductas conscientemente paralelas o puede
ser cooperativa.

10.

Los oligopolios no cooperativos fueron modelizados por primera vez por Cournot16.
Cournot partía de la idea de que en un mercado concentrado, los participantes -igual
que un mercado competitivo- deciden qué cantidad van a producir y no, a qué
precio17. Además, Cournot presumió que cada empresa determinaría la cantidad
producida suponiendo que los demás participantes mantendrían su producción
constante.
El mercado alcanzaría una situación de equilibrio tras el siguiente proceso:
“Supongamos un mercado con dos empresas. La primera fija su volumen de producción como si fuese
un monopolista igualando su coste marginal y su ingreso marginal. Es decir, simplemente supone que la
otra firma producirá un volumen igual a cero. La segunda empresa se queda con la demanda residual, es
decir, la demanda que ha quedado tras haber fijado la primera empresa su precio y su producción e iguala
su propio coste marginal con su ingreso marginal18. Con lo cual, la primera empresa tendrá que revisar su
precio a la baja o perderá demasiadas ventas en favor de la segunda empresa, así que iguala su coste
marginal y su ingreso marginal de nuevo utilizando la curva de demanda residual dejada por la
producción de la segunda empresa. La segunda empresa responderá a este volumen de producción
revisado de la primera empresa etc., etc., hasta que se alcance un punto de equilibrio donde cada
empresa iguala su coste y su ingreso marginales. Si las dos firmas son del mismo tamaño y tienen
idénticas curvas de costes marginales, acabarán produciendo también la misma cantidad”.

11.

16

17

Un ejemplo tomado de Mankiw . “Imaginemos un pueblo en el que sólo dos
residentes -Jacobo y Julia- poseen pozos que producen agua que van a extraer, llevar
al pueblo y vender al precio que soporte el mercado. Para simplificar el análisis
supongamos que pueden extraer tanta agua como deseen sin coste alguno. Es decir,
el coste marginal del agua es cero”. En estas condiciones, si se venden 10 litros de
agua, el precio resultante es de 110 pts y, consecuentemente, el ingreso total es de
1100. Si se venden 20, el precio baja a 100 y el ingreso total es de 2000; si 30 litros,
entonces 90 p/l y los ingresos totales 2700; si 40, entonces 80 p/l y 3200; si 50,
entonces 70 y 3500; si 60, entonces 60 y 3600; si 70 entonces 50 p/l y 3500; si 80,
entonces 40 p/l y 3200; si 90, entonces 30 y 2700; si 100, entonces 20 y 2000 y si 110,
entonces 10 y 1000 si 120, entonces 0 y el ingreso total 0…. “Si el mercado del agua

Lo que sigue lo hemos tomado de HOVENKAMP, Federal Antitrust Policy, p 152 ss.

Decimos que igual que en un mercado competitivo porque en éste, todos los participantes son
precioaceptantes y saben, por tanto, que pueden vender cualquier cantidad al precio de mercado,
luego decidirán producir toda la cantidad que sean capaces de producir a un coste inferior o igual al
precio de mercado (es decir, producen hasta que el coste marginal se iguala con el precio de mercado)
18
Hay una demanda residual porque si la primera empresa ha fijado su producción como si fuese un
monopolista, se sigue que la cantidad ofertada habrá de ser inferior a la que se ofertaría en un mercado
competitivo (v., supra )

fuera perfectamente competitivo…. Las decisiones de producción de cada empresa
harían que el precio fuera igual al coste marginal. En el mercado del agua, el coste
marginal es cero. Por lo tanto, en condiciones de competencia el precio de
equilibrio del agua sería cero y la cantidad de equilibrio sería de 120 litros…” En
caso de monopolio, el monopolista maximizador de beneficios produciría 60 litros
y lo vendería a 60 pesetas obteniendo así 3600 “El resultado sería ineficiente, pues
la cantidad producida y consumida de agua sería inferior al nivel socialmente
eficiente de 120 litros” En el caso del duopolio, caben dos posibilidades. La primera
es que Jacobo y Julia se pongan de acuerdo, es decir, celebren un acuerdo colusorio
según el cual cada uno producirá 30 (30 + 30 = 60, 60 x 60 p/l = 3600) De esta forma,
se reparten las ganancias -rentas- del monopolio y la producción y los ingresos serán
los mismos que en el caso de un monopolio. Si no se ponen de acuerdo, “a primera
vista cabría esperar que Jacobo y Julia llegaran al resultado monopolístico por sí
solos, pues este resultado maximiza sus beneficios conjuntos. Sin embargo, en
ausencia de un acuerdo vinculante, es improbable que se llegue al resultado
monopolístico. Para ver por qué imaginemos que Jacobo espera que Julia sólo
produzca 30 litros (la mitad de la cantidad monopolística). Jacobo razonaría de la
forma siguiente: <<Yo también podría producir 30 litros. En este caso, se vendería
un total de 60 litros a un precio de 60 $ el libro. Obtendría unos beneficios de 1800
$ (30 litros x 60 $/litro). También podría producir 40 litros. En este caso, se vendería
un total de 70 litros a un precio de 50 $ el litro. Obtendría unos beneficios de 2000 $
(40 litros x 50 $ el litro). Aún cuando los beneficios totales del mercado
disminuyeran, mis beneficios serían más altos, ya que tendría una cuota mayor de
mercado>>. Naturalmente, Julia podría razonar de la misma forma. De ser así,
Jacobo y Julia suministrarían a la ciudad 40 litros cada uno. Las ventas totales serían
de 80 litros y el precio bajaría a 40 $. Por lo tanto, si los duopolistas buscan
individualmente su propio interés cuando deciden la cantidad que van a producir,
producen una cantidad total mayor que la monopolística, cobran un precio inferior
al monopolístico y obtienen unos beneficios totales menores que los
monopolísticos. Aunque la lógica del interés personal aumenta la producción del
duopolio por encima del nivel monopolístico, no lleva a los duopolistas a conseguir
la asignación competitiva. Vemos qué ocurre cuando cada uno produce 40 litros. El
precio es de 40 $ por lo que cada duopolista obtiene unos beneficios de 1600 $. En
este caso, la lógica del interés personal lleva a una conclusión distinta: <<Ahora
mismo mis beneficios son de 1600 $. Supongamos que aumento mi producción a 50
litros. En este caso, vendería un total de 90 litros de agua y el precio sería de 30 $ el
litro. En ese caso, sólo obtendría unos beneficios de 1500 $. En lugar de aumentar la
producción y bajar el precio, mejoro mi bienestar manteniendo mi producción de 40
litros>> El resultado en el que Jacobo y Julia producirán cada uno 40 litros parece
corresponder a algún tipo de equilibrio. De hecho, este resultado se llama equilibrio
de Nash... En este caso, dado que Julia está produciendo 40 litros, la mejor estrategia
para Jacobo es producir 40 litros. Una vez que alcanzan este equilibrio de Nash, ni
Jacobo ni Julia tienen incentivos para tomar una decisión diferente… A medida que
aumenta el número de vendedores de un oligopolio, un mercado oligopolístico se
parece cada vez más a un mercado competitivo. El precio se aproxima al coste
marginal y la cantidad producida se aproxima al nivel socialmente eficiente”19.
19

N.G. MANKIW, Principios de Economía, trad. esp. Madrid 1998, p 316 ss:

Despite its age, the Cournot model is a pillar of modern antitrust economics. It was the first and
remains the simplest rigorous explanation why horizontal mergers and collusion tend to raise price
and reduce welfare. It provides the motivation for one of two classes of unilateral effects discussed
in the U.S. Merger Guidelines. It provides the underlying stage game for the theory of collusion that
motivates the discussion of coordinated behaviour in the U.S. Merger Guidelines. It underlies many
of the models in the most recent rigorous survey of the theoretical literature on oligopoly, which
refers to the new models as integrating ‚old ideas and new tools.‛ (O’BRIEN)

12.

El resultado es un mercado donde cada una de las dos empresas producirá 2/3 de lo
que produciría un monopolista, de forma que ambas, conjuntamente producirán 1/3
más de lo que se produciría si sólo hubiera un productor (2/3 + 2/3 = 4/3). Recuérdese
que el problema del monopolio es, sobre todo, que se produce una reducción de la
oferta. Conforme aumenta el número de participantes (3, 4 ó 5 firmas) también
aumenta el volumen de lo producido en dicho mercado y el precio baja
correspondientemente. “En un mercado con N idénticas firmas y una demanda
elástica e, la cuantía de poder de mercado ejercido por las empresas se determina con
el índice de Lerner Precio -Coste Marginal/ Precio = 1/Ne Por ejemplo, asumiendo una
elasticidad de la demanda de 120, si el mercado tiene dos empresas, el índice Lerner
daría un resultado de ½ lo que ocurriría cuando el precio fuera igual al doble del coste
marginal. Si hubiera tres firmas en el mercado, el índice de Lerner daría un resultado
de 1/3 lo que ocurriría cuando el precio fuera 1.5 veces el coste marginal. En resumen, el
modelo de Cournot afirma que cuanta más concentración exista en una industria y
cuanto menor sea la elasticidad de la demanda, mayor será el margen entre coste y
precio en el sector. Así, si en un mercado, las principales empresas tienen unas cuotas
de mercado de 93%, 2%, 2% y 1%, el modelo de Cournot predice que el margen
precio/coste de la primera empresa habría de ser 46.5 veces mayor que el de la
segunda y la tercera y 93 veces el de la cuarta21. Como se deduce del ejemplo
anterior, “el precio de Cournot es inferior al precio de monopolio porque cada
empresa se preocupa solo de sus propios beneficios y no de maximizar los
beneficios del conjunto de las empresas presentes en el sector”. Jacobo decide
incrementar su producción porque así maximiza sus ingresos, aunque se
reduzcan los ingresos totales de Jacobo y Julia22.

13.

Como se ve, el modelo de Cournot dibuja un oligopolio no cooperativo. Cada uno de
los duopolistas toma sus decisiones individualmente. La distinción fundamental
entre el equilibrio de Cournot (oligopolio no cooperativo) y el equilibrio que resulta
de un cártel (los duopolistas se ponen de acuerdo) es que en el primero, cada uno
de los participantes iguala sus propios coste e ingreso marginales. Por tanto,
cualquier reducción general de precios por parte de uno de los participantes le
perjudicará, perjuicio aún mayor si los demás reaccionan reduciendo a su vez los
precios. Por tanto, un equilibrio de Cournot es más estable que un cártel porque en
el primero los participantes han igualado coste marginal y precio mientras que en el
cártel el precio excede al coste marginal por lo que los miembros del cártel tienen

20

La cantidad demandada baja en la misma proporción que sube el precio
HOVENKAMP, Federal Antitrust Policy, p 152 ss
22
KIP VISCUSI/VERNON/HARRINGTON, Economics, p 106.
21

espacio para ganar más dinero si bajan los precios (es decir, si incumplen el pacto
restrictivo de la competencia). Sin embargo, para asegurar la estabilidad en el
modelo de Cournot es necesario que los recortes de precios se hagan por los
fabricantes de forma generalizada. Si las empresas están en condiciones de hacer
recortes de precios selectivos -a determinados clientes- y secretos, resulta muy
difícil predecir cuál será el equilibrio resultante y los precios pueden acabar en el
nivel competitivo”23. Veremos que esta distinción entre oligopolios en los que hay
cooperación -conductas conscientemente paralelas- y oligopolios no cooperativos
tiene relevancia, sobre todo, en el ámbito del control de concentraciones. Cuando
la fusión entre dos participantes en el mercado puede facilitar realistamente la
creación de un oligopolio cooperativo, la operación tendrá muchas más
probabilidades de ser prohibida. Lo relevante será el examen de la facilidad o
dificultad con la que pueden ponerse de acuerdo tácita o expresamente los
oligopolistas. Cuanto más diferentes sean sus condiciones individuales menos
incentivos tendrán para ponerse acuerdo, por ejemplo.
14.

Así pues, en el modelo de Cournot “cada empresa fija de forma independiente la
cantidad que va a producir para maximizar el beneficio, basándose en sus previsiones
acerca de la cantidad que producirán las otras empresas presentes en el sector. El
precio viene determinado por la producción total de todas las empresas del sector. Un
equilibrio de Cournot se produce cuando cada empresa está maximizando sus
beneficios dada la producción de las otras empresas de modo que ninguna empresa
podría incrementar sus beneficios alterando su volumen de producción (produciendo
más o menos). Por el contrario, en un oligopolio de Bertrand, la competencia-Bertrand
permite que los productos de las empresas que compiten estén diferenciados. Cada
empresa fija de forma independiente su precio para maximizar sus beneficios
basándose en la previsión acerca de los precios de las demás empresas del mercado.
Un equilibrio de Bertrand se produce cuando cada empresa está maximizando sus
beneficios dadas las decisiones sobre sus precios de las otras empresas y ninguna
empresa podría aumentar sus beneficios cambiando su precio” .
La competencia se produce à la Cournot “in industries where production capacity is relatively fixed in
the short term and prices are set so as to sell capacity (glass, cement and package holidays have all been
suggested as fitting this description), is that firms make conjectures instead about the quantities of
output sold by their competitors”24 Note that in this mode of competition in quantities, the firm acts
again as a monopolist on its residual demand. However, the relevant “residual demand” is not the same
as before. In the Bertrand mode of competition, firms take as given the other firms’ prices; in other
words, when considering a change in its own price or quantity, each firm assumes that the other firms
will maintain the same prices, implying that their quantities will adjust to the change in its own
behaviour. For example, if the goods are close substitutes, then each firm will anticipate that, by
undercutting its rivals even only slightly, it will be able to steal most consumers away from its
competitors; this, in turn, will imply intense competition and very low mark-ups. In contrast, in the
Cournot mode of competition, firms take as given the other firms’ outputs. This means that, when
considering alternative choices of quantity, each firm assumes that the other firms will adjust their prices
so as to maintain their quantities – even if the goods are close substitutes”25

23

24
25

HOVENKAMP, Antitrust, p 153.

IVALDI et al., The Economics, p 12
IVALDI et al. The Economics, p 13

Liderazgo de precios
15.

Cuando en un mercado oligopolista hay un competidor cuya “potencia” está muy
por encima de la de los demás oligopolistas (por ejemplo, en el mercado de los
carburantes, Repsol frente a Cepsa y BP) se produce lo que se denomina un
liderazgo de precios, es decir, la modificación de precios llevada a cabo por el líder
conduce a algunos o a todos los restantes empresarios a seguir esta conducta y a
fijar sus propios precios prácticamente al mismo nivel26. Esta conducta puede
producirse también con carácter “barométrico” (Bain): "un determinado
competidor toma la iniciativa individualmente y es seguido por sus rivales como
consecuencia de las inevitables presiones que impone la interdependencia y porque
entienden que el líder dispone de superior información y, porque si los clientes del
líder son fieles a éste, una diferencia de precios significativa entre el producto del
líder y el de los seguidores puede ser entendida por los consumidores en el sentido
de que el producto del líder es de una calidad superior, lo que obliga a los seguidores
a aumentar también sus precios para que la diferencia no implique “denigración”.
Piénsese, por ejemplo, en el mercado de las revistas del corazón y la determinación
del precio por parte de la líder Hola. En sentido contrario, el problema para los
oligopolistas no líderes es que no pueden permitirse abrir una guerra de precios con
el líder rebajando agresivamente los precios porque la respuesta del líder bajando
igualmente los precios puede ser tan brutal que, a priori, el de menor entidad decida
que, cuando no se puede ganar una guerra, lo mejor es no comenzarla27. En tales
circunstancias, el mercado será muy poco competitivo. En un oligopolio no
cooperativo, lo normal es que haya largos períodos de estabilidad en los precios con
guerras de precio temporales. En los períodos de estabilidad, la competencia se
desarrolla en torno a factores distintos del precio lo que aumenta la diferenciación
de productos y la generación de mercados de competencia monopolística con
lealtad a las marcas, lo que, si no está justificado por la existencia de diferentes
demandas de los consumidores respecto del producto, abre una oportunidad de
negocio para un newcomer que puede provocar la modificación de la estructura del
mercado, de nuevo28.

La incriminación de las conductas paralelas de los oligopolistas
26

“Repsol, que controla más de la mitad de las gasolinas y el 60 % de la capacidad de refino instalada en
España, ha desempeñado históricamente el papel de líder en la fijación de precios. El resto de compañías
petroleras han seguido, con escasas excepciones, la estela de Repsol, y sólo los hipermercados han
desarrollado políticas agresivas en precios. Además, Repsol, tras la fusión con YPF, cuenta… con una
estructura de negocios equilibrada. Actualmente produce prácticamente lo mismo que refina, y los
resultados operativos de su división de exploración y producción le han permitido contrarrestar, en parte,
lo que ha dejado de ingresar por sus actividades de refino y marketing. Sin embargo, Cepsa, que es una
compañía muy orientada al negocio del refino y marketing, la división de BP en España y las otras
empresas petroleras han visto caer sus márgenes de beneficio. Estas compañías señalan que no pueden
subir los precios ya que, dado el control que Repsol tiene en el mercado español, si lo hiciesen, sus clientes
se les marcharían a la competencia” I. CONTIN/E. HUERTA, “El mercado español de gasolinas: ¿falta
competencia?”, EL PAIS, 22.2.2000. p 80
2727
“Although generally not significant in the present discussion, International Harvester is important for
its oft-quoted dictum that the mere fact that competitors may see proper, in the exercise of their own
jugdment, to follow the prices of another competitor does not establish a Section 1 violation” WERDEN,
Antitrust L. J. 71(2004) p 737-738
28
ALESE, ECLR 1999, p 381.

16.

La actitud que deba adoptar el Derecho frente a las conductas similares de los
oligopolistas no es una cuestión decidida definitivamente. La razón se encuentra en
que el Derecho exige una conducta por parte de los miembros del oligopolios
consisten en un acuerdo o coordinación que no exige el pensamiento económico
para definir los resultados que produce un mercados oligopolista. Dado que la
norma que prohíbe los cárteles es una norma sancionadora, es necesario que las
autoridades de competencia prueben la realización por los oligopolistas de la
conducta infractora de la norma. Consecuentemente, los oligopolios no
cooperativos no son objeto de incriminación. Lógicamente, además, no hay
conductas conscientemente paralelas cuando la identidad de comportamiento se
debe a modificaciones sufridas por el mercado (aumento de costes) o a
circunstancias objetivas justificadoras de la decisión (negativa a contratar de una
pluralidad de empresarios porque el demandante no cumplía los requisitos).
En cuanto a los cooperativos, la incriminación de las conductas conscientemente
paralelas podría apoyarse en que el carácter “consciente” de las conductas
paralelas exige voluntad. En este sentido, se alega que en las conductas
conscientemente paralelas hay un “acuerdo” entre empresarios para restringir la
competencia y, por tanto, que no hay razones para tratarlos de distinta manera. Así,
señala Posner que "si el vendedor A disminuye su producción en la confianza de que B
hará lo mismo y B limita su producción con idéntica expectativa, hay, literalmente un
acuerdo de voluntades, un acuerdo recíproco aunque no exista una comunicación
explícita”. Hay un verdadero contrato en las conductas paralelas (similar a la oferta
de recompensa). En el ejemplo, A ha emitido una oferta que B ha aceptado
mediante actos concluyentes, o como señala Emmerich, hay acuerdo en la
adaptación voluntaria a los deseos de otro empresario. Pero los juristas critican la
incriminación porque se argumenta que sería extraordinariamente difícil
determinar la existencia de las conductas paralelas y porque se plantearían
problemas de constitucionalidad de una prohibición y posibilidad de sanciones por
un comportamiento difícilmente comprobable. Al prohibirse las conductas
conscientemente paralelas se estaría “obligando a los competidores a competir”
sancionándoseles en caso contrario.
En los Estados Unidos no ha llegado a admitirse como suficiente la existencia de conductas
conscientemente paralelas para afirmar la existencia de un ilícito antitrust: “Después de jugar con la
posibilidad de tratar la interdependencia oligopolística como una forma de acuerdo, el Tribunal Supremo
en Theatre Enterprises, Inc. V., Paramount Film Distribution Corp. (346 U.S. 537 1954) estableció que la
prueba de paralelismo consciente sin más no era bastante para condenar a los demandados por haber
actuado conjuntamente y, por tanto, que no podía considerarse como una infracción del derecho de la
competencia. En los años siguientes, demandantes y tribunales invirtieron grandes recursos en
identificar los factores que, añadidos a la prueba del paralelismo consciente permitiría a un jurado
deducir la existencia de un acuerdo ilegal”29. Así, en el caso de la tetraciclina, donde los cinco grandes

29

KOVACIC/SHAPIRO, J. Econ. Persp. 14(2000) p 143 ss.,150. El concepto de cártel o acuerdo manejado históricamente por el
Derecho norteamericano es el debido a Turner que afirmaba la existencia de un acuerdo cuando conductas de los participantes
en el mercado sólo eran rentables si las realizaban cooperativamente aquéllos pero que resultaban deficitarias si las realizara
uno de los participantes en el mercado de forma independiente. Típicamente, si un empresario sube los precios por encima del
competitivo, perderá clientela y, por tanto, su conducta es deficitaria. Pero si el precio lo aumentan todos los proveedores de
ese mercado a la vez, la conducta puede ser rentable si la reducción de la demanda es inferior al aumento de los beneficios
obtenidos como consecuencia del mayor precio.

productores norteamericanos cargaban el mismo precio – 30.60 dólares – siendo así que el coste de
producción era de 3 dólares y, por tanto , los márgenes muy elevados, el Tribunal Supremo
norteamericano no encontró que hubiera un cártel a pesar de la conducta conscientemente paralela
de las cinco empresas aceptando los argumentos de la defensa de las empresas que afirmaban que
“it would make no sense for any one of them to cut its price. The market demand for tetracycline was
price inelastic, so that a general price reduction would not expand the total market. Also, a price cut by
one would be matched immediately by the others, making such a tactic self-defeating. Furthermore,
entry was barred by virtue of Pfizer’s patent (patente que Pfizer había licenciado a las otras cuatro);
hence, there was no need to lower price to limit entry.
En el caso Twombly v. Bell Atlantic Corp., 425 F.3d 99 (2d Cir. 2005). In Twombly, class action
plaintiffs alleged that, following deregulation of the telephone industry in 1996, the defendant local
exchange carriers conspired to inhibit the growth of upstart carriers and refrained from entering one
another’s historical monopoly territories. Plaintiffs based their claim primarily on the defendants’
parallel conduct. That is, they argued that the defendants’ parallel course of conduct toward the upstart
carriers and the absence of meaningful competition among the defendants in each other’s historical
territories evidenced a conspiracy to restrain trade, and that plaintiffs were entitled to discovery in order
to determine whether the defendants in fact had so conspired. The district court granted the
defendants’ motion to dismiss. The court agreed with the defendants that, because parallel
conduct by itself does not violate the antitrust laws, plaintiffs must at the pleading stage allege
“plus factors” indicative of conspiracy. The U.S. Court of Appeals for the Second Circuit reversed.
In a broadly worded opinion, the court relied on the Supreme Court’s decision in Conley v. Gibson
to hold that a case may proceed to discovery unless it is clear that there is no set of facts that might
show the “parallelism asserted was the product of collusion rather than coincidence.” The court
acknowledged the risk that this approach would invite plaintiffs to engage in “fishing
expeditions,” threatening to impose massive costs on defendants, but stated that if the standard
needed changing, then the change would have to come from either the Congress or the Supreme
Court. And so it did. The Supreme Court granted the defendants’ petition for a writ of certiorari,
and the United States filed an amicus brief urging the Court to reverse. Specifically, the United
States argued that a plaintiff must allege facts sufficient to create a “reasonably grounded
expectation that discovery will reveal relevant evidence of an illegal agreement.” The United
States pointed out that “parallel action is a hallmark of competitive markets,” and argued that,
because the complaint alleged nothing more than parallel conduct and made a conclusory
allegation of conspiracy, it fell short of demonstrating a “reasonably grounded expectation” that
a conspiracy had taken place. The Supreme Court agreed. In a 7-2 opinion written by Justice
Souter, the Court adopted the standard proposed by the United States, which is that a complaint
must include “enough fact to raise a reasonable expectation that discovery will reveal evidence of
illegal agreement.” The Court went on to discuss this standard at length, restating it with slight
variations, among them the observation that a viable complaint must “possess enough heft to
sho[w] that the pleader is entitled to relief.” The Court also made some broad comments
regarding practical economic considerations at the pleading stage. For example: “[T]he threat of
discovery expense will push cost-conscious defendants to settle even anemic cases before
reaching [the summary judgment stage]. Probably, then, it is only by taking care to require
allegations that reach the level suggesting conspiracy that we can hope to avoid the potentially
enormous expense of discovery in cases with no reasonably founded hope that the [discovery]
process will reveal relevant evidence to support a § 1 claim. The Court then dispatched the
statement in Conley that a case may proceed to discovery unless it “appears beyond doubt that
the plaintiff can prove no set of facts in support of his claim which would entitle him to relief,”
aptly remarking that “after puzzling the profession for 50 years, this famous observation has
earned its retirement.” Finally, applying its newly clarified standard to the facts at hand, the Court
concluded: “An allegation of parallel conduct is . . . much like a naked assertion of conspiracy in a
§ 1 complaint: it gets the complaint close to stating a claim, but without some further factual
enhancement it stops short of the line between possibility and plausibility of entitlement to relief.”
although the opinion dealt more with pleading standards than with substantive antitrust law, the
Court did apply economic logic in its discussion of the costs of discovery and in its treatment of
the plaintiffs’ argument that defendants’ parallel inaction was inherently suspicious. The Court
responded to the latter argument with the game-theoretic observation that “a natural

explanation for the noncompetition alleged is that the former Government-sanctioned
monopolists were sitting tight, expecting their neighbors to do the same thing” 30
17.

En el Derecho europeo, el art. 101.1 no prohíbe expresamente las conductas
conscientemente paralelas y la doctrina jurisprudencial considera imprescindible la
existencia de un “acuerdo entre empresas” para que pueda aplicarse según se ha
expuesto más arriba, de modo que no se extendería a la coordinación que es
“fruto... de las propias circunstancias estructurales del mercado (y) obedece
únicamente a la actuación unilateral y racional, si bien interdependiente, de las
empresas... sólo estarían prohibidos los supuestos de colisión expresa, pero (no)...
los de colusión tácita... o paralelismo consciente31. No hay duda en cuanto a la
incriminación de los oligopolios en los que pueda probarse la existencia de algún
tipo de cooperación, aunque la evolución de la jurisprudencia europea ha ido en la
dirección de su incriminación a través del abuso de posición de dominio conjunta
(art. 102 del Tratado) considerando que las empresas que forman parte de un
oligopolio cooperativo ostentan una posición de dominio colectiva para, a
continuación, examinar sus prácticas – semejantes – y comprobar si no se
corresponden con las que resultarían de un entorno competitivo concluyendo, en
tal caso, que han abusado de su posición de dominio colectiva.

18.

En una primera fase, el TJCE exigió que los miembros de un oligopolio tuvieran
relaciones o conexiones económicas (participaciones recíprocas, filiales comunes
etc) para admitir la existencia de una posición de dominio colectiva. Pero en el caso
Gencor/Comisión32, el TPI consideró suficiente la interdependencia propia de los
oligopolios estrechos para afirmar la existencia de lazos económicos entre las
empresas del oligopolio. Reproduciendo -casi- un manual de Economía Industrial, el
tribunal afirmó que
“no hay razones ni jurídicas ni económicas para excluir de la noción de vínculos
económicos la relación de interdependencia que existe entre los miembros de un
oligopolio estrecho dentro del cual, en un mercado con las características apropiadas,
en particular en lo que se refiere a nivel de concentración, transparencia y
homogeneidad de los productos, cada una de las partes está en situación de anticipar
la conducta de los demás y, consecuentemente, tienen poderosos incentivos para
alinear su conducta en el mercado y hacerlo, en particular, de manera que se
maximicen las ganancias conjuntas restringiendo la producción con la vista puesta en
incrementar los precios. En tal contexto, cada participante es consciente de que una
conducta fuertemente competitiva por su parte con el objetivo de aumentar su cuota
de mercado (por ejemplo, reduciendo los precios) provocaría una acción idéntica por
parte de los demás de manera que no obtendría ningún beneficio de su iniciativa.
Todos los participantes se verían afectados por la reducción en el nivel de precios”.

30

Leah Brannon and Douglas H. Ginsburg Antitrust Decisions of the U.S. Supreme Court, 1967 to 2007
Competition Policy International Volume 3 Number 2 Autumn 2007
31
HERREROS, ADI 2003, pp 129-130 que argumenta en términos semejantes a la doctrina alemana
expuesta más arriba.
32
T-102/96 (1999) V., las indicaciones en S. PREECE “Compagnie Maritime Belge: Missing the boat?”
ECLR 2000, p 388

19.

Esta afirmación se reproduce, en otros términos en la Sentencia CMB del TJ y el
razonamiento ha sido utilizado por la Comisión Europea para prohibir una operación
de concentración por el elevado riesgo de colusión entre las empresas resultantes
de la misma33, pero el TJ ha rechazado que la interdependencia sea suficiente para
afirmar la existencia de una infracción del art. 101 del Tratado. Así, en el caso Suiker34
dijo que “the criteria of coordination and cooperation... must be understood in the
light of the concept inherent in the previsions of the Treaty... that each economic
operator must determine independently the policy which he intends to adopt… it is
correct to say that this requirement of independence does not deprive economic
operators of the right to adapt themselves intelligently to the existing and anticipated
conduct of their competitors…”.
“One of the most important reasons for not applying prohibitions on restrictive agreements to mere
interdependence is the lack of an adequate or appropriate remedy. As then Judge Breyer stated:
<<Courts… have almost uniformly held… that… individual pricing decisions (even when each firm
rests its own decision upon its belief that competitors will do the same) do not constitute an
unlawful agreement… That is not because such pricing is desirable (it is not), but because it is close
to impossible to devise a judicially enforceable remedy for ‘interdependent’ pricing. How does one
order a firm to set its prices without regard to the likely reaction of its competitors?”

Por último, la incriminación independiente de la interdependencia que conduce a
las conductas paralelas puede tener efectos nocivos en lo que a los incentivos para
entrar en el mercado de que se trate se refiere. En efecto, si el potencial entrante ha
de temer que le acusen de cártel se lo pensará más antes de entrar en un mercado
que en su actual situación refleje las condiciones de un oligopolio estrecho35.
20.

33
34
35

Naturalmente, las autoridades no han tenido problemas en afirmar la existencia de
acuerdos restrictivos de la competencia cuando la conducta idéntica de varios
competidores no es explicable si no ha existido concertación previa. Hay numerosas
resoluciones TDC en las que se ha considerado suficiente el paralelismo de las
conductas para declarar realizadas conductas restrictivas de la competencia (varios
competidores se comportan de manera semejante en el mismo mercado y en el
mismo período de tiempo) porque, como dijera el TJ en la Sentencia Materias
Colorantes “el comportamiento puede ser por sí mismo constitutivo de práctica
concertada, cuando, a la vista de las circunstancias en él concurrentes, no quepa otra
explicación plausible y razonable que la de ser fruto de una concertación”. Así, en la
RTDC 13-VI-2003, Transmediterránea/Euroferrys/Buquebus, o en la RTDC 11-V-1998,
Películas Video), 30-IX-1998 Vacunas; 18-XII-1998, Autoescuelas Collado-Villalba; 4-VI2001, Hormigón Gerona, En este punto es importante referirse a la distribución de la
carga de la prueba. Dice el TPI en la Sentencia de 20-IV-2000 LVM c. Comisión T
305/94) que “cuando el razonamiento de la Comisión conducente a constatar una
infracción a las reglas de la competencia está fundado sobre la consideración de que
los hechos acreditados no pueden explicarse mas que en base a una concertación
entre empresas, basta a los interesados estar en condiciones de dar una explicación
distinta a tales hechos y posibilitar así la sustitución de una explicación por otra; por
V., la Sentencia TPI Airtours plc contra Comisión de 6 de junio de 2002
Casos 40-48/73, Suiker Unie & others v. EC Commission, 1975
CARLTON/GERTNER/ROSENFIELD, George Mason L. Rev. 1997, p 429.

el contrario, cuando la prueba de la concertación no resulta de la mera constatación
del paralelismo en el mercado, sino de evidencias de donde deriva que las prácticas era
el resultado de una concertación, corresponde a las empresas afectadas, no solo
facilitar una explicación alternativa a los hechos constatados por la Comisión sino
combatir la existencia de los hechos acreditados… por la Comisión”.
Si hay identidad de conductas y falta una explicación racional de dicha identidad distinta del
acuerdo, se puede dar por probado el acuerdo: “El acuerdo sobre precios se considera acreditado
por la identidad de las clases de pasajes, precios de los mismos y fechas en que cambiaban. Así, todas
las compañías establecías las mismas clases o categorías de pasajes, distinguiendo entre: pasajeros y
vehículos, y subdistinguiendo, los pasajeros en clase turista "A" ó "1ª clase" (adultos y menores) y
clase turista "B" ó "2ª clase" (adulto y menores), y los vehículos en hasta 6 m. y 1,80 m. de alto,
furgonetas caravana, remolque hasta 2 m. longitud, motos, suplemento de altura, suplemento de
longitud y autocar. Los precios de todas estas clases de pasajes, como se dice, eran idénticos en las
seis compañías navieras citadas, y además todas ellas cambiaban los precios de forma idéntica en las
mismas fechas: 10 de marzo de 2000 y 20 de diciembre de 2000, de suerte que la identidad de precios
se mantiene en tres momentos distintos, hasta el 10/03/2000, entre 10/03/2000 y 20/12/2000 y desde
esta última fecha en adelante. Así resulta acreditado de las tarifas de precios aportadas al expediente
instruido por el Servicio de Defensa de la Competencia por la Compañía Transmediterránea (folios 61
a 68), Comanav (folios 71 a 73), LIMADET (folios 76 a 83), LME (folio 87), Comarit (folio 92) y Euroferrys
(folios 98 a 103). Esta identidad de tarifas o precios, mantenida a través del tiempo y que ha
persistido no obstante los incrementos de precios aplicados por todas las navieras, que son empresas
competidoras, con diferentes estructuras y costes distintos, encuentra una explicación racional, sin
ningún salto de lógica o ausencia de premisas intermedias, en un acuerdo previo de fijación de precios
entre las Compañías navieras. Dicha explicación, además de racional, lógica y coherente, es la única
posible.” STS 3-XI-2009.
Véase el siguiente caso francés: “In 7 July 2009, the French Supreme Court rebutted a case dated
6 May 2008 by the Paris Court of Appeal partially annulling a decision by the French National
Competition Authority (the "NCA") sanctioning two French cement manufacturers, Lafarge and
Vicat, and their main distributors in Corsica for infringement of Articles 81 and 82 EC and their
French equivalents. In a decision dated 12 March 2007 [1] , the NCA fined Lafarge and Vicat and
their Corsican distributors on two main grounds. First, the NCA ruled that Lafarge and Vicat had
concluded two anticompetitive agreements with the Corsican Union of distributors-wholesalers
contrary to Article 81 EC. One of the agreements provided that Union members would purchase
cement from Lafarge or Vicat for most of their needs for at least four years which artificially
restricted competition on the market for the supply of cement in Corsica and closed access to this
market for Greek and Italian competitors whose prices were lower. The other agreement provided
that Lafarge and Vicat granted to an economic interest group gathering the distributorswholesalers from the Haute Corse region for 30 years, the exclusive exploitation of storage and
packing infrastructures for cement of the Bastia harbor. The latter agreement protected the
economic interest group members from competition and reserved to Lafarge and Vicat the
exclusive supply of cement leading to a significant important price increase. Second, Lafarge and
Vicat, which held more than 90% of the relevant market, were convicted of abuse of a collective
dominant position contrary to Article 102 EC and its French equivalent for granting price
reductions rewarding wholesalers which did not purchase imported cement other than that
produced by Lafarge and Vicat. In order to characterize the collective dominance of Lafarge and
Vicat, the NCA relied on French and EC case law…the NCA relied on the vertical agreements
between Lafarge, Vicat and their customers to establish market transparency and non
contestability. In its decision, the NCA found that the series of agreements concluded between
Lafarge and Vicat evidenced the links between them and showed their common intention to
appear as a collective entity implementing a common strategy on the market for the wholesale
supply of cement to distributors-wholesalers in Corsica. … The Court of Appeal reduced the
amount of the fine according to the proportionality principle but it confirmed the NCA's analysis

on the merits, notably as regards the characterization of a collective dominance situation 36. La
cour de Cassation… rejected all grounds based on a violation of Article 101 CE and its French
equivalent. However, it annulled the Paris Court of Appeal's judgment as regards collective
dominance. On this regard, the parties notably submitted that the Court of Appeal failed to
characterize a collective dominant position on the market. They argued that the existence of a
collective dominant position implies that the dominant undertakings are able to act in common
and independently of their competitors and customers; in this case, the existence of a vertical
cartel between the cement producers allegedly holding a collective dominant position and their
customers sufficiently showed the absence of autonomy of said producers towards their
customers and consumers; the Court of Appeal which considered that Lafarge and Vicat, cement
producers, were parties to a cartel with groups of Corsican wholesalers for cement, could not
simultaneously hold that such cement producers held a collective dominant position on this market
allowing them to act independently from their respective customers. The Supreme Court annulled
the judgment on the grounds of Article 102 EC and its French equivalent and referred the case.
The Supreme Court clarified the standard of proof of collective dominance by ruling that the Court
of Appeal should have sought to verify whether in the absence of anticompetitive agreements
concluded with their customers, Lafarge and Vicat would have had the possibility to act on the
market concerned, to a significant extent, independently of their competitors, their customers
and consumers.

En el Derecho español, sin embargo, el artículo 1 LDC incrimina expresamente las
conductas conscientemente paralelas. La consecuencia práctica es que no sería
necesario probar la existencia de contactos entre los competidores para la
incriminación cuando el paralelismo de las conductas es inexplicable si no ha
existido concertación. En palabras del Tribunal de Defensa de la Competencia, “para
que se pueda imputar la comisión de una conducta conscientemente paralela, es
preciso que se cumplan conjuntamente los siguientes requisitos: 1) Que los hechos
estén suficientemente acreditados; 2) Que haya una relación causal entre la presunta
conducta y los hechos; 3) Que no quepa concebir otra interpretación racional de los
comportamientos supuestos”37 que no sea la existencia de un acuerdo. En la
práctica, no se han sancionado las conductas paralelas si no se han verificado,
simultáneamente, prácticas facilitadoras de la colusión.

21.

En la RTDC 10-V2006, Expdte 588/05, Distribuidores de cine, el TDC ha considerado que existían
suficientes indicios de colusión en la conducta de los distribuidores – filiales de las majors o
grandes estudios norteamericanos en España – porque se había probado la existencia de
intercambios de información o contactos entre las partes que permitan deducir de la identidad de
las conductas la existencia de un acuerdo. Que dicha coincidencia en las condiciones es producto
de un acuerdo entre las majors lo deduce el TDC del hecho de que las majors intercambiaron
información respecto a la exhibición de sus películas a través de una asociación del sector –
Fedicine – que había creado una base de datos de uso privativo de las socias y en la que se
encontraban las informaciones sobre explotación de las películas propias y de los competidores.
Es más, las majors llegaron a consensuar el modelo de “hoja de taquilla” en la que los exhibidores
hacían constar los datos sobre recaudación en taquilla de cada película. Especialmente relevante
– nos parece a nosotros – es el hecho de que las majors se repartían las fechas de estreno, según
dice el TDC. En efecto, en el fichero de datos que servía de vehículo de intercambio de información
se incluía información sobre las fechas de los estrenos futuros previstos por cada una de las
distribuidoras lo que facilitaba, naturalmente, el reparto de las fechas disponibles entre todas
ellas de manera que se asegurasen que dos o más blockbusters no estarían compitiendo por salas
de exhibición en las mismas fechas. El TDC señala – como indicio de este reparto de fechas – que
36
37

Juliette Goyer, Suzanne Jude | e-Competitions | N° 28261 www.concurrences.com Page 1/3

R 11-V-1998, películas video.

“de las 25 películas que obtuvieron mayor recaudación en el año 2002, de las que 22 fueron
distribuidas por las imputadas, sólo en dos ocasiones coincidieron sus estrenos el mismo día,
correspondiendo una de estas coincidencias al estreno de una película de Warner y otra de una
distribuidora no imputada… y la otra a una película infantil simultáneamente con otra para
adultos” Y ello a pesar de que hay épocas del año en las que no hay apenas estrenos. Lo “natural”
sería justamente que asistiéramos a muchas coincidencias de estrenos en las fechas de mayor
afluencia al cine (Navidad y período previo) y que las majors hicieran contratos a medio plazo con
exhibidores para “reservar” sus salas para sus estrenos. El TDC afirma que esa falta de
coincidencia no puede ser una coincidencia porque las películas son cada una diferente de las
otras de manera que no se justifica, en absoluto, la igualdad de condiciones en su distribución y
exhibición. “Sólo por acuerdo entre las imputadas puede llegarse a la coincidencia en que el precio
máximo” aplicado por todas sea el mismo durante varios años consecutivamente.

Prácticas facilitadoras de la colusión
22.

Hay consenso es que hay infracción del art. 1 y del art. 101 TCE cuando los
oligopolistas desarrollan conductas concretas que facilitan la colusión (prácticas
facilitadoras de la colusión). En la jurisprudencia norteamericana, los jueces exigen
la presencia de un “elemento añadido” (plus factor) a la interdependencia para que
pueda incriminarse a los oligopolistas. Por ejemplo, que éstos eleven la
transparencia del mercado (el conocimiento de los precios del producto por parte
de todos los rivales) estableciendo sistemas organizados de comunicación de
información38. Basta con que las autoridades de competencia prueben que ha
existido contacto entre los competidores para atribuir la conducta paralela a un
acuerdo explícito o implícito39. Si las autoridades no están en condiciones de probar
que ha existido contacto entre los productores, normalmente no se producirá una
condena sobre la base, únicamente, de la identidad de conductas. Carlton ha
propuesto exigir que el “plus factor” haya sido establecido colectivamente y que
afecte o sea probable que afecte al precio40. Pero, además de que la presencia de
estos factores añadidos permita afirmar la existencia de una práctica concertada,
no se trata, sólo de que las prácticas facilitadoras sean indicios de acuerdos
colusorios, sino de que están incriminadas por sí mismas41. Esto es discutible, es
decir, no deberían incriminarse por sí mismas sino como un indicio de la existencia
de un acuerdo restrictivo: “Some courts have described practices such as interfirm
communications “facilitating practices.” And in some of these cases, it is merely a label
change. An example is then-Judge Sotomayor’s opinion in Todd v. Exxon, which also
involved an exchange of pricing information. The court describes information exchange “as
an example of a facilitating practice that can help support an inference of a price-fixing
agreement.” The basic claim is that there was an actual agreement (on price). The so-called

38

“Good examples include: advance notice of non binding prince changes; meeting competition and most
favoured nation clauses; resale price maintenance; delivered pricing; sharing non-complementary
intellectual property rights; and, in some cases, building a web of joint ventures, strategic alliances,
shared ownership and cross-directorships… industry associations deserve close scrutiny in oligopolistic
markets” OCDE, Oligopoly, mesa redonda, 1999, p 8. V., para lo que sigue, GRILLO, European J. Law
and Economics 14(2002) pp 151–169.
39
v., p. ej. caso Polipropileno, DOCE 1986, L 230 p 1: se reunieron las compañías productoras de
polipropileno y pidieron estabilidad en los precios
40
D. W. CARLTON, “Using Economics for Improving Antitrust Policy”, Columbia Business Law Review,
2004.
41
GRILLO, Eur. J. L & Econ. 15 (2002)p 160.

facilitating practice is relevant as evidence of this underlyingagreement in the sense that
engaging in the practice would not make sense absent the underlying agreement. An
alternative approach is to attack the agreement to exchange information as an agreement
that is unlawful because it leads to a substantial lessening of price competition without a
formal agreement once the uncertainty about rivals’ cooperation has been eliminated.
Thus, the facilitating practice in effect becomes the violation. But what makes this approach
work without clashing with the traditional hands-off approach to oligopolistic conduct is
that there was an agreement to exchange the information or otherwise to engage in the
“facilitating practice, ” that can fit comfortably with traditional interpretations of Section 1
or Article 101 as outlawing agreements that restrict or distort competition.
23.

Las “prácticas facilitadoras de la colusión” pueden entenderse, en sentido
económico, como cualesquiera prácticas organizativas del oligopolio que permitan a
los oligopolistas resolver el problema de la coordinación42. Una vía es el uso de un
foco. La teoría económica enseña que en juegos con muchos equilibrios posibles
(muchas estrategias de los jugadores y resultados posibles), los jugadores pueden
darse cuenta de que hay un foco y usarlo para coordinarse. El ejemplo que suele
ponerse es el de las dos personas que han de decidir de forma independiente y sin
comunicación entre ellas dónde encontrarse en una ciudad. Dado el tamaño de la
ciudad, es imposible que, por casualidad, las dos personas decidan acudir a idéntico
emplazamiento, pero no es tan improbable que, si están en Madrid vayan a la Puerta
del Sol o si están en París acudan a la torre Eiffel suponiendo que la otra persona
hará lo propio43. Del mismo modo, la existencia de un foco que “dirija” el
comportamiento de los oligopolistas reduce los costes de ponerse de acuerdo y,
por tanto, facilita el cártel. Un ejemplo de tales focos es la fijación de un precio
máximo u orientativo por el Estado. En este punto es muy relevante si el precio
recomendado o fijado como máximo por el Estado se acerca o está muy lejos del
competitivo. Por ejemplo, cuando la Ley de Crédito al Consumo establece un interés
máximo para los intereses en descubierto de dos veces y media el interés legal,
todos los bancos tenderán a cobrar el máximo permitido sin necesidad de ponerse
de acuerdo.
En el caso de las líneas aéreas norteamericanas, se pudo probar que cooperaban entre sí tratando de
establecer la “rule that each airline gets to set the fares in its own hub. A 1989 encounter between
America West and Northwest is evidence in support of this conjecture. America West set a low fare of
$258 roundtrip for the Minneapolis-Los Angeles route. This low fare would largely attract passengers
from Northwest as it has a hub in Minneapolis. Rather than lowering its $308 fare to match America
West, Northwest set a new fare that struck directly at America West’s hub in Phoenix. Northwest cut its
$208 fare between Phoenix and New York to $168 and, most interestingly, initially made the fare
available for only two days. Apparently, America West got the message. Five days after setting its low
Minneapolis-Los Angeles fares, America West rescinded them. It has been reported that some airline
executives have gone so far as to communicate their personal feelings with respect to being undercut

42

GRILLO, Eur. J. L & Econ. 15 (2002)p 156. En otros términos, podrían calificarse de prácticas
facilitadoras aquellas que permiten a los participantes en un mercado a medio camino entre el
competitivo y el oligopolio generar las condiciones para la interdependencia típica del oligopolio, es
decir, precisamente, eliminar los obstáculos naturales a la cooperación v., J.J. SIMMONS, “Fixing Price
With Your Victim: Efficiency and Collusion With Competitor Based Formula Pricing Clauses”, Hofstra L.
Rev. 17(1989) p 599 ss., pp 615 ss.
43
Ch. R. KNITTEL/V. STANGO, “Price Ceilings as Focal Points for Tacit Collusion: Evidence from Credit
Cards”, Am. Econ. Rev. 93(2003) p 1703 ss., pp 1704-1705.

by prefixing new fares with the letters <<FU>>”44 Otros mecanismos para facilitar la colusión son el
establecimiento de formulas comunes para calcular los precios que cada empresa establece.
24.

En otros supuestos, la existencia de un acuerdo se deduce de la existencia de un
boicot a una empresa determinada. Cuando circulan “listas negras” de empresas
que, por ejemplo, desarrollan conductas en el mercado que los que hacen esas listas
consideran “incorrectas”, es prácticamente segura la existencia de un cártel
aunque no exista un acuerdo expreso por el cual las empresas de un sector no
contratarán con cualquiera de las que figure en dicha lista. Por ejemplo, en un caso
norteamericano, los jueces dedujeron la existencia de un cártel entre distribuidores
de la existencia de una lista negra de mayoristas que vendían directamente a los
consumidores. Elaborar una lista semejante no tiene más sentido que incitar a los
destinatarios de la lista a reaccionar de forma semejante frente a las empresas
incluidas en la lista, esto es, a no contratar con ellas45.

25.

Los anuncios de subidas o bajadas de precio por parte de cualquiera de los
oligopolistas puede constituir una práctica facilitadora de la colusión. Pero es poco
probable que así sea cuando los precios se negocien de forma individual de forma
que sean diferentes para cada cliente, porque, en tal caso, los demás oligopolistas
no pueden interpretar de modo unívoco el anuncio.
Examples include price reporting systems, preannouncements of price changes, most favored
customer clauses, meeting competition clauses, delivered or basing point pricing, and industry-wide
resale pricemaintenance. Whatever else they may do, these practices make list or transaction pricing
more transparent and thus make it easier for firms to check whether their rivals are adhering to a
tacit or explicit understanding to maintain a price level.
“So assume, for example, that a firm (and its competitors) without prior agreement to do so, adopt
the practice of publicly announcing price increases that will notbecome effective for, say, 30 days.
(“Effective in 30 days, I plan to increase price by 10% to $300 per unit.”) This substantially eliminates
the risk that rivals will be unable to follow if they would otherwise want to. The rivals are made
aware of the proposed price increase and have up to 30 days to signal, by a similar announcement
(without the lead time) that they plan to follow. Meanwhile, the initiator is not at risk of losing sales
since, for the time being, its price is no higher than any of its rivals. If rivals don’t announce their
intention to follow within the 30 day window, the initiator simply withdraws the increase. Since the
rivals know this will happen, they have every incentive to follow the increase without the need for
any direct communication” (Hay)

26.

44

La teoría de juegos ha permitido algunos avances claros en el análisis de conductas
de oligopolistas como hemos expuesto hasta aquí. Otro caso es el de la importancia
de los costes hundidos (inversiones que, una vez realizadas, no pueden ser
recuperadas) como mecanismo que puede utilizar una empresa para realizar
“amenazas creíbles” a sus rivales para disuadir su entrada en un mercado. Si una

KIP VISCUSI/VERNON/HARRINGTON, Economics, p 118.
Esta conclusión se ha criticado señalando que el hecho de que los distribuidores dejaran de tener
relaciones con los mayoristas que figuraban en la lista negra no sería indicativo de la existencia de un cártel
entre los distribuidores “if the latter could costlessly switch from blacklisted to non blacklisted suppliers. In
that event, they might reasonably have redirected their business to wholesalers not competing with them,
even without an agreement with other retailers or the expectation that wholesalers would respond
favorably. The Court’s inference appears to presume some sort of switching cost, which is plausible but not
obvious” G. J. WERDEN, “Economic Evidence on the Existence of Collusion: Reconciling Antitrust Law
with Oligopoly Theory”, Antitrust L. J. 71(2004) pp 719 ss., p 737
45

empresa ha invertido una enorme suma en construir una planta especializada, sus
potenciales rivales – que están decidiendo si entran o no en el mercado – reciben
una indicación clara de que se van a encontrar con un competidor que no va a
abandonar el sector fácilmente, como interpretaría el entrante que observara que
los competidores presentes en el mercado utilizan una tecnología muy general y,
por tanto, cuyas inversiones son recuperables cambiando de producto fabricado46.
27.

Una solución estructural a los oligopolios estrechos consiste en establecer, por el
Estado, un “precio razonable”, “competitivo” al producto “oligopolizado”. Pero se
trata de una solución muy costosa porque para fijarlo adecuadamente es necesario
un volumen de información enorme del que no dispone el Estado47. Otra solución
pasa por “desoligopolizar” el mercado vía medidas estructurales. Esta posibilidad
está disponible en el caso de que se produzcan operaciones de concentración en el
sector. En tal caso, el Gobierno o la Comisión, al autorizar la operación puede
someterla a condiciones que incluyan la enajenación de activos en tal cuantía que
permita la entrada en el mercado o la “creación” de nuevos rivales que aumenten
suficientemente el número de jugadores de manera que desaparezca o se reduzca
sensiblemente el riesgo de conductas conscientemente paralelas (v., infra ).

28.

Si la estructura del mercado no es la de un oligopolio concentrado, resulta difícil
que los intercambios de información o las otras conductas facilitadoras de la
colusión puedan ser eficaces
“However, the conventional approach was challenged by the Italian Competition Authority in the
case RCA (2000), where the defendants had pointed out that the Italian car insurance industry
could not be defined as a ‘concentrated oligopoly’ in accordance with the UK Tractors decision,
since a ‘large’ number of firms (namely forty-four) had been involved in the contested information
exchange agreement. In contrast, the Italian Competition Authority argued that the information
agreement had an anticompetitive ‘object’ precisely because it relaxed the incentive constraint
which, under the structural condition of ‘dispersed oligopoly’, would prevent collusive behavior
to arise as a noncompetitive (Nash) equilibrium in the indefinitely repeated game… provided the
length of the reaction time can be made sufficiently short, collusion can be sustained in
equilibrium even in dispersed oligopolies… the basic intuition is that a steeper marginal cost
function reduces the incentive for a firm to deviate from a collusive behavior, thus weakening the
‘cheating effect’… The organization of an information exchange to ‘control’ the reaction time to a
deviation is just one of such possible arrangements… More recently, Kühn (2006) has argued that
the fragmentation of capacity facilitates collusion and increases the highest sustainable collusive
price when individual firms are capacity constrained relative to total demand… In particular, they
(the taxi cab owners) resisted vigorously against a specific measure which intended to remove a
previous regulation – according to which only taxi drivers owning and operating a single cab as
individual entrepreneurs, but no firms owning several cab licenses together, were allowed to

46

D. CARLTON, “The Relevance for Antitrust Policy of Theoretical and Empirical Advances in Industrial
Organization”, publicado en George Mason Law Review en 2004, disponible en www.ssrn.com en
diciembre de 2004.
47
V., para lo que sigue, M. S. GAL, “Reducing Rivals Prices: Government-Supported Mavericks as New
Solutions for Oligopoly Pricing”, working paper disponible en www.ssrn.com en nov. 2000: “Writing
and implementing a price command puts the antitrust courts directly in the position of a price-controller,
as it compels marginal-cost pricing, for which they are unsuited. Such pricing may also be extremely
complicated if firms have different cost structures or differentiated products. Moreover, given the
incentives of oligopolists to set prices at higher than competitive levels, price regulation would entail ongoing monitoring of prices in the market”.

provide the service. Eventually, the status quo regulation was preserved… this kept the taxi
drivers’ marginal production cost rapidly increasing at very low levels of the single firm’s supply,
with strong collusive effects… The second example deals with rules disciplining compensation
for services provided by professional lawyers. In Italy, all lawyers must be affiliated to the Ordine
degli Avvocati, a public organization that governs several aspects of the lawyers’ activity. In
particular, the payments a lawyer requests for her services are typically parametrized on fees
indicated by the Ordine degli Avvocati. In case a customer refuses to meet the payment, the
congruence of the lawyer’s request with the fees indicated by the Ordine, when stated by the
Ordine itself, is legally a sufficient element for a court to endorse the lawyer’s claim. This provision
greatly reduces the risks for the lawyer and provides her with a valuable insurance.An obvious
consequence is that the enlargement of the business activity pursued through a deviation from
the (collusive) fees indicated by the Ordine implies losing the support of the Ordine, and for this
reason proves to be extremely costly to a lawyer. In a different perspective, the possibility of
firms’ agreements or other arrangements aimed at easing collusive behavior lies also at the root
of the notion of facilitating practices’ in antitrust law. Facilitating practices can be defined as
mechanisms that firms artificially design to change the market environment in such a way as to
relax the incentive constraint for every firm to collude. As anticipated in the introductory section,
in antitrust case law the organization of an information exchange is explicitly interpreted as a
practice that facilitates collusion through the ‘control’ of the reaction time to a deviation.” 48.

48

Luca Colombo/Michele Grillo Collusion-Enhancing Institutions in Dispersed Oligopolies, April 2007