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El naturalismo: esta primera visión de la vida viene determinada por el carácter natural tanto

del cuerpo humano como de su entorno. El enfoque metafísico naturalista parte, según
Dilthey, de la sensualidad y del deseo de satisfacer el instinto animal presentes en todo ser
humano: <<Tan antiguo como la humanidad misma es un modo de ver y tratar la vida, que
cierra su ciclo en la satisfacción de los instintos animales y en la sumisión al mundo exterior,
del que se nutren. En el hambre, en el impulso sexual, en el envejecimiento y en la muerte se
ve el hombre sometido a los poderes demoníacos de la vida natural. Es naturaleza (...) Su
grito de guerra es la emancipación de la carne (...) El goce de la jerarquía y el honor>>. Para
Dilthey, la materia es un fenómeno de la conciencia; por tanto, una filosofía que invierta los
términos y haga derivar la conciencia de la materia está destinada al fracaso. Entre los ilustres
integrantes del naturalismo, Dilthey menciona a Demócrito, Epicuro, Lucrecio, Protágoras,
Hobbes, los enciclopedistas, el materialismo moderno, Comte y Avenarius.-El idealismo de la
libertad: esta cosmovisión parte de la absoluta supremacía del espíritu sobre la materia, por lo
que la conciencia se sitúa en el centro de su metafísica: <<El idealismo de la libertad es una
creación del espíritu ateniense (...) Se caracteriza por una sobria grandeza heroica (...) Se
renovará en toda gran naturaleza activa (...) Su potencia es indestructible, y sólo cambian sus
formas y pruebas>>. El problema ético, el tema de la voluntad y una visión teleológíca de la
realidad son los puntos cardinales del idealismo de la libertad, una cosmovisión en la que la
existencia de Dios aparece como postulado básico de la libertad y de la inmortalidad. Kant,
Anaxágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, Cicerón, Jacobi, Fichte, Bergson y los Padres de la
Iglesia serían sus representantes más destacados.-El idealismo objetivo: Este tipo de
metafísica, cuyo principal representante en la filosofía moderna es Hegel, presenta una actitud
contemplativa, expectante, estética y artística frente a la vida. Se trata de una cosmovisión
monista y determinista, en la que lo individual se encuentra determinado por la totalidad y en
la que el sujeto queda envuelto en una especie de simpatía universal: <<En virtud de esta
ampliación de nosotros mismos en la simpatía universal, llenamos y vivificamos la realidad
entera mediante los valores que sentimos, la actividad en que desplegamos nuestras energías
vitales, las ideas supremas de lo bello, lo bueno y lo verdadero>>. El idealista objetivo es, ante
todo, un esteta que experimenta el sentimiento, la alegría de vivir y se siente pletórico de
energía. Sus máximos exponentes son, además de Hegel, Heráclito, Parménides, los
estoicos, Averroes, Nicolás de Cusa, Giordano Bruno, Leibniz, Spinoza, Herder, Schelling,
Schopenhauer, Schleiermacher, Goethe y pensadores de la India y China.Según Dilthey, todo
individuo se encuentra bajo el influjo de alguna de estas tres visiones del mundo, que son, en
su opinión, irreductibles entre sí. Estas concepciones muestran que la metafísica es imposible
e inevitable a la vez: imposible porque no es dado al ser humano determinar la unidad última
de ninguna de ellas; inevitable porque el hombre (y la mujer) anda siempre buscando y
adoptando actitudes frente al enigma de la vida. Dilthey no se decantó por ninguna de las tres
metafísicas, afirmando que en cada una de ellas hay una parte de verdad: <<Me sentía
afanosamente atraído tan pronto a este grupo como a aquél y trataba, con el mayor coraje, de
mantener mi unidad (...) La verdad se halla presente en todas ellas>>.