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Misión Aparecida, ¡manos a la obra!

El documento de Aparecida... ¿un libro más para


adornar las bibliotecas de las parroquias?

– «Estoy muy escéptico». Esta fue la respuesta de


un sacerdote a quien admiro mucho, cuando le
pregunté su opinión acerca del documento de
Aparecida.

– «El documento es completo -continuó– pero la


verdad, creo que nadie hará absolutamente nada. En
la Iglesia hay muchos documentos y pocas acciones.
Me temo que todo se quedará en eso: un documento
más».

Confieso que su comentario me dolió en lo más


profundo del alma, como si hubiera sido yo misma la
autora del documento. Durante varias horas después
de conversar con él, sus palabras continuaban
resonando en mi cerebro: «Es sólo un documento
más»; «Nadie hará absolutamente nada».
Esa noche, al irme a dormir, seguía dando vueltas a
esto y pensaba: «Nuestros obispos nos han señalado
ya el camino a seguir. ¿Cómo puede decir el padre, a
quien quiero y admiro tantísimo, que "nadie hará
absolutamente nada" ? Con que él y yo hiciéramos
algo, ya la Iglesia habrá hecho algo. ¿O no somos
acaso él y yo, parte de la Iglesia?».
Lo bueno de esa conversación fue que me di cuenta
que, independientemente de lo que el padre
decidiera hacer, yo sí debía hacer “algo” (cualquier
cosa), desde Catholic.net, para ayudar a poner en
marcha la Gran Misión Continental a la que nos
estaban convocando los obispos en el documento de
Aparecida.

Si nuestros obispos y el mismísimo Papa habían


dedicado tantos días al análisis de la situación de la
Iglesia, no estaría bien que sus conclusiones y
directrices se quedaran sólo como “un libro más”
adornando las bibliotecas de las parroquias.

Este fue el motivo por el cual hablé de nuevo con el


padre y fue él mismo quien me impulsó a desarrollar,
con ayuda de mi equipo de trabajo, el proyecto que
deseo presentarles hoy en nombre de Catholic.net,
como miembro de la RIIAL*, y que ponemos
humildemente a disposición de la Iglesia, pidiendo a
Dios que sirva para potenciar la Gran Misión
Continental, de la manera como nosotros podemos
hacerlo: desde el mundo virtual.
Se trata una herramienta que facilita la lectura y
comprensión del documento y que sirve para invitar y
unir a todos aquellos que sí desean hacer “algo” (lo
que sea) para poner en marcha la Gran Misión.

Para los que aún no han podido leer el documento,


les explicaré rapidísimo en qué consiste el asunto:
Nuestros obispos se reunieron para analizar la
situación de la Iglesia, buscando la manera de que
cada discípulo (todo aquél que se dice cristiano) se
identifique plenamente con Cristo y se convierta en
un misionero, en un transmisor de la Buena Nueva del
Evangelio dentro de su propio ambiente, con sus
palabras y su testimonio, de modo que Jesucristo
vuelva estar presente en la vida de nuestros pueblos.

Después de muchos días de análisis y estudio de las


diferentes realidades de nuestro continente y del
papel que juegan los diversos actores dentro de la
Iglesia en Latinoamérica (todo esto aparece en el
documento), nuestros pastores, iluminados por el
Espíritu Santo, vieron que la Iglesia debe trabajar
primordialmente en que cada cristiano (sin excepción
alguna) se inserte en un proceso que consta de cinco
etapas:
1. Tener un Encuentro personal con Jesucristo,
contemplar su Rostro para enamorarse de Él.

2. La conversión, a través del sacramento de


la reconciliación.

3. Ser un verdadero discípulo de Cristo,


interesado en conocer y profundizar en las
verdades de la fe y en la Sagrada Escritura,
para parecerse cada día más a su Maestro.
4. Integrarse en una comunidad que lo
acoja, lo acompañe y lo ayude a seguir
adelante en su camino de formación y
conformación con la persona del Maestro.

5. Cada discípulo, identificado plenamente


con Cristo e inserto en una comunidad, querrá
hacer partícipes a los demás de la riqueza que
él ha descubierto y se convertirá
espontáneamente en misionero, que llevará a
los demás al Encuentro Personal con
Jesucristo... para que el proceso se repita
sucesivamente, hasta que el Mensaje de Cristo
sea conocido y vivido por todos.

Los problemas de la Iglesia en Latinoamérica se


deben, en gran parte, a que existen en ella
muchísimos cristianos “incompletos” (laicos,
sacerdotes, religiosos y obispos) que no han recorrido
este proceso en su totalidad y se encuentran
estancados y anquilosados en una de las etapas.

Cada uno puede observarse a sí mismo y descubrirse


entre estos católicos “incompletos”, como por
ejemplo, entre ésos que trabajan todo el día en obras
de la Iglesia, pero que jamás han tenido una
experiencia viva de Cristo y no lo conocen ni a Él ni a
sus enseñanzas. O entre los que estudian mucho, que
son discípulos ejemplares, conocen la Sagrada
Escritura y la doctrina al derecho y al revés, pero
jamás se han animado a anunciar el Evangelio a
otros. Tal vez alguno se descubra entre los que se
sienten solos porque no han encontrado una
comunidad que les acoja dentro de la Iglesia o entre
aquéllos que han contemplado el Rostro de Cristo
pero no saben cómo invitar a otros para que también
lo conozcan. O, tal vez, entre aquellos que se llaman
cristianos, pero que su vida no refleja lo que creen,
pues la viven al margen de Dios.
Nuestros obispos nos están convocando a todos:
sacerdotes, religiosos, consagrados y laicos, hombres
y mujeres, niños, jóvenes y ancianos, a que entremos
en el proceso de esta Gran Misión continental, desde
nuestro propio lugar de trabajo, en el ambiente en
donde Dios nos ha permitido estar: los empresarios
en sus empresas, los educadores en las escuelas, las
amas de casa con sus familias, los sacerdotes en las
parroquias, los políticos desde la vida pública, cada
uno debe ser discípulo y misionero ahí mismo en
donde Dios lo ha puesto.
Sé que muchos serán indiferentes a este llamado,
pero tal vez algunos no. Ésos... que sí quieren hacer
algo (enseñar, aprender, preguntar, compartir,
trabajar...) por este ambicioso proyecto de la Iglesia
en Latinoamérica, sólo tienen que hacer click aquí o
copiar en su navegador la dirección
http://misionaparecida2007.catholic.net

Ahí encontrarán algunas pantallas en las que


aparecen textos selectos del documento y muchos
botones en los que pueden dar click para ubicarse en
el lugar correcto dentro del proceso de la misión, de
acuerdo con su propia realidad, sus intereses e
inquietudes y para encontrarse y unir fuerzas con
muchas otras personas que tienen los mismos
intereses, preocupaciones y dificultades, a lo largo y
ancho de todo nuestro continente.
Pido a Dios que nos ayude para que esto sirva de
algo, aunque sea, de modo que Aparecida no se
quede como “un documento más” con el que “nadie
va hacer absolutamente nada”