Kant y la experiencia de la belleza

Por Cindy Bolandi cindybolandi@yahoo.com

Dos hombres contemplan la belleza de la luna que emerge lentamente en el horizonte. Una pintura del romántico Kaspar David Friedrich, contemporáneo de la estética filosófica de Kant.

Creo que Kant fundó indudablemente una de las filosofías más influyentes de la modernidad. La dimensión de la belleza y la experiencia estética adquieren un lugar fundamental en su crítica del juicio.

El sujeto no encuentra fuera un mundo preexistente expuesto a la explicación racional, sino que ahora crea. Crea lo desconocido, lo representado, el objeto, la experiencia, la arquitectura, la partitura, el cuadro. El sujeto ya no es un espejo sino un candil que ilumina, desde su interioridad abre hacia afuera proyectándose. El sujeto sólo convive con aquello que surge desde sí mismo, su finitud se evidencia en la necesidad de la receptividad de una materia dada o preexistente que le es dada a la facultad de la sensibilidad. Kant en su estética del juicio, piensa a la estética más allá de las apreciaciones personales respecto a lo que es bello. Lo bello para Kant no es ni un estado propio del objeto percibido ni una percepción agotaba en la mera subjetividad de los individuos. La estética kantiana se basa en el principio que "Lo bello es el objeto de un placer desinteresado" 1. La percepción de lo bello no es hacia un fin específico sino más bien el conocimiento estético surge sin conceptos, sin explicaciones lógicas del contenido de belleza del objeto bello. La belleza por su parte no expresa al objeto en sí mismo, ni genera determinados parámetros que determinen que algo es bello en particular como puede ser un atardecer, una flor , un cuadro , una pieza
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Kant, 1977, p. 70

musical etc. El objeto bello no posee una explicación, no es efecto de un concepto ni de una finalidad. Y aunque carezca de concepto no quiere decir que carecerá de forma. "La belleza es la forma de la finalidad de un objeto en cuanto ésta es percibida sin la representación de un fin" 2. Lo bello no surge del mero concepto solo surge cuando el objeto afecta al sujeto. Por ejemplo una pieza musical no es bella por su forma, su estructura, la técnica composicional etc, sino se vuelve bella cuando el que escucha se siente conmovido, cuando esta música toca sus sentimientos y sus sentidos. Por ello la belleza no brota del objeto mismo sino de cómo el sujeto que tiene la experiencia estética lo percibe. Esta belleza experimentada surge de la imaginación del sujeto, por lo que “ sea lo que sea el objeto (cosa o flor, animal u hombre), no es representado y juzgado en términos de su utilidad, ni de acuerdo con cualquier propósito al cual pueda servir, ni tampoco en vista de su finalidad...En la imaginación estética, el objeto es representado más

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Kant, 1977, p.114.

bien libre de todas esas relaciones y propiedades, siendo libre él mismo" 3. Por lo que la belleza de una flor por ejemplo, no obedece a un concepto específico ni tiene un fin utilitario. En el caso del arte muchas obras no obedecen a un concepto universal, ni utilitario simplemente son bellas en sí mismas. Porque lo que las hace bellas es por la respuesta y lo que genera en el sujeto que la observa, la escucha, la ve, la toca, la siente. Bibliografía Kant, Immanuel. Crítica del Juicio. Madrid, Espasa Calpe, 1977. Kant, Immanuel. Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime. Madrid, Alianza, 1995. Marcuse, Herbert. Eros y civilización, Madrid, Sarpe, 1983.

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Marcuse, 1983, p.167.

CINDY BOLANDI es Licenciada en Fagot de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica, Profesora de Fagot del SINEM, Fagotista de la Banda Nacional de San José, Orquesta de Cámara UCR y el Cuarteto de Fagotes Phoenix. Actualmente cursa la Maestría en Música en dicha Universidad