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FONÉTICA Y FONOLOGÍA INDOEUROPEA

Es una lengua reconstruida de la que no tenemos testimonio escrito alguno, igual que no tenemos testimonios de protogriego. Es una protolengua. La manera de reflejarlo gráficamente es mediante el asterisco. En realidad, tendríamos que estar hablando de protoindoeuropeo. Es la lingüística indoeuropea es una lingüística histórico-comparada. Lingüística histórica o diacrónica. Son dos maneras de estudiar la lengua. Hay muchas maneras de estudiar una lengua, una lengua es un objeto que estamos acostumbrados a utilizar todos los días, pero es un objeto de estudio muy complejo y hay diferentes perspectivas de estudio una de ellas es atendiendo al eje de la temporalidad, y entonces es cuando surge la lingüística diacrónica y la lingüística sincrónica. Otras veces se utiliza el nombre de lingüística histórica. También puede ocurrir que nos interés el plano sincrónico, es decir, en un momento determinado, también llamada descriptiva. El español actual es una unidad sincrónica, o el español medieval, o el español de los siglos de oro.

El inventor de la oposición entre lingüística sincrónica y diacrónica. La lingüística comienza con la indoeuropea. Los primeros lingüistas son indoeuropeista, y uno de ellos es Ferdinand de Saussure, el padre del estructuralismo lingüístico, fue indoeuropeista, fue discípulo de los neogramáticos, conjunto de lingüistas que aparecen en Leipzig en el siglo XIX y conforman la lingüística indoeuropea. Entre otras cosas, descubrió las laringales, no dejan de ser fonemas. Las laringales existen hasta en lenguas actuales europeas, como en inglés y alemán, e incluso en según qué variedades del español. Una laringal tiene que ser un sonido que se realice en la laringe. Todo lo que se pronuncia desde la úvula hasta la laringe se suele considerar laringal, en indoeuropeo. La -h- que se pronuncia en inglés es una faringal, y la faringe está en la laringe. Si aspiramos, quiere decir que la columna de aire entra hacia el interior. Si expiramos, el aire sale. Si decimos que el espíritu áspero es una aspiración habría que pronunciarlo aspirando. El espíritu áspero es una fricativa faringal sorda, como la -h- inglesa. O la h latina (homo), pero tiene tan poco contenido fónico que finalmente desaparece. Lo mismo pasa en griego con ψ, ϑ y χ, que leemos como fricativas, pero Homero no las pronunciaba así, sino como sordo-aspiradas, es decir, como p h , t h y k h . La tradición de lectura griega tiene unas ciertas anacronías como ésta, si leemos a Homero y Hesíodo con esta pronunciación.

La lingüística comparada es una rama de la lingüística en que se comparan dos o más lenguas y se comparan que semejanzas y que diferencias poseen esos sistemas lingüísticos. Tienen un doble trabajo. Vamos viendo cómo la lengua se transforma. En lingüística indoeuropea hablamos de un número ingente de lenguas que van entrando en la historia, es decir, que empiezan a aparecer escritas. Evidentemente hay lenguas que empiezan a estar escritas antes que otras.

Todas estas lenguas están emparentadas, pero en Europa hay lenguas no indoeuropeas, como el euskera, el finés, el húngaro y el estonio.

En la lingüística indoeuropea vamos a trabajar con dos tipos de lengua: la protolengua, que es una lengua reconstruida, y las lenguas clásicas, que reciben también la denominación de lenguas de corpus, lenguas muertas. Por un lado vamos a trabajar con una lengua reconstruida, estamos en un plano reconstructivo, pero por otro lado, las lenguas de corpus son lenguas que conocemos únicamente a través de los testimonios escritos, están enclaustradas. Si recogemos la tradición sánscrita, latina o griega, los corpora de esas lenguas son mucho más voluminosos que los corpus de lenguas como el lusitano o el celtibérico. Ese corpus a veces se va agrandando y

se encuentran nuevas tablillas micénicas, y aparecen nuevos datos lingüísticos que antes no se conocían. El micénico dio alguna sorpresa en la reconstrucción de las desinencias verbales.

Reconsiderar toda la prehistoria de las lenguas que vamos a utilizar, básicamente dos: el latín y el griego. Sin embargo, utilizaremos el sánscrito, que ayudó mucho a la reconstrucción, y el gótico, el lituano, y el hetita, lengua hablada en Anatolia, en la actual Turquía.

Vamos a reconstruir la protolengua aplicando un método lingüístico, ya que la lingüística es ciencia. Hay un método científico que hay que saber aplicar, y ese método es el que nosotros denominamos método comparativo, es el método fundamental con el que opera la lingüística indoeuropea. Este método, atribuido tradicionalmente a Sir William Jones, tiene unos postulados. Un postulado es una directriz, un supuesto que se establece y que hay que seguir. Una idea que se funda, no es un dogma. A partir de esa idea va a funcionar este método. Los postulados del método comparativo son dos: el postulado del parentesco y el postulado de la regularidad.

En cuanto al postulado del parentesco, lo primero que hay que tener claro es la relación que existe entre significado y significante. Hay que saber qué es el significado y qué es el significante saber qué relación existe entre ellos. El significante es la cadena fónica que corresponde a ese significado. Ello en el mundo occidental implica hablar de Platón, en el Crátilo. Ya los griegos, en su confrontación filosófica, hablan de etimología. La relación es arbitraria, convencional, no hay nada que obligue a un significado a tener un determinado significante. Si se admite que la relación entre significado y significante es arbitraria, los parecidos sistemáticos entre lenguas no pueden ser producto de la casualidad, sino producto de un parentesco genético. Si hay semejanzas entre lenguas, es debido a que descienden de una lengua común, y los parecidos sistemáticos entre lenguas no son productos del azar. Las onomatopeyas no son ejemplo de dichas semejanzas.

El segundo principio dice que las lenguas que están emparentadas genéticamente son transformaciones en el tiempo de un antepasado común por medio de unas pautas regulares. A esas pautas regulares las llamamos leyes fonéticas.

El comienzo del trabajo del método comparativo es recoger los datos que se corresponden entre lenguas, es decir, que tienen cierto parecido fónico y, además, parecido semántico. De esos datos se van a individualizar los elementos que nos interesan, y, a partir de ahí, intentar establecer la protoforma.

La reconstrucción de las vocales

¿Cómo se trabaja con el método comparativo? El primer paso es recoger datos de las lenguas que creemos que están emparentadas, datos lingüísticos que se correspondan. Lo que buscamos es, sobre todo, palabras que tienen parecido externo y también parecido interno (significado), que haya cierta congruencia entre significado y significante. Estamos trabajando un tanto apriorísticamente. Para entender que se correspondan, pág. 7.

Antiguo indio (a. i.)

a.i.

gr.

lat.

gót.

lit.

esl. ant.

a

α

a

a

a

o

a

ε

e

i/aí

e

e

i

ι i

i

i

ь

a

ο o

a

a

o

u

υ u

u

u

ъ

Después individualizamos el segmento lingüístico que queremos analizar. Y con ello establecemos una correspondencia. Con esta correspondencia, ¿qué protoforma debo reconstruir? Ante esta correspondencia, ¿qué reconstruiríamos y por qué?

Schwa, vocal con muy poca envergadura fónica.

La tipología lingüística nos dice cómo funcionan las lenguas naturales, qué tienen las lenguas naturales, lo cual es fundamental para la reconstrucción. A veces puede pasar que en el plano reconstructivo todo funciona correctamente, pero cuando pasamos al plano real, eso no funciona. Se reconstruyen lenguas que no se corresponden con la realidad, con las lenguas naturales. Lo que hay que hacer es reconsiderar y criticar la reconstrucción.

En qué condiciones da ε en griego esta a. en esta segunda reconstrucción se restituye una ĕ. En sánscrito hay a, a, i, a, u. El griego y el latín son las lenguas que mejor mantienen este sistema vocálico indoeuropeo.

*h 1 es-tĭ: la laringal, en posición inicial, ante vocal, colorea a la vocal siguiente en e, y después desaparece. Como va por delante, no deja alargamiento compensatorio. Lo mismo que pasa en griego pasa en latín. En sánscrito, hay un protosánscrito que tiene esti, pero después pasa a asti. La e ha cambiado incondicionadamente a a.

ἐσμέν: primera persona del plural. El cognado en latín es sumus.

*h 1 es-o-mo-s < h 1 so-mo-s

El verbo sum, en griego es atemático, pero el latín es semitemático: son temáticas sum, sumus y sunt, y las demás son atemáticas. Raíz en grado cero por apofonía. En el singular esta en grado pleno y en plural en grado cero. La laringal en latín desaparece sin dejar huella, ante consonante. En griego, ἐσμέν, si lo queremos convertir en regular, la laringal vocaliza en e, vocal protética.

*h 1 s-me-n > ἐσμέν. Tiene vocales protéticas procedentes de esas laringales. En hetita, la tercera persona de singular de presente del verbo ser es asanzi < -onti.

Con todos estos datos, los neogramáticos (s. XIX, donde se hace una reconstrucción muy fonética, muy poco fonológica, porque no conocían el concepto de fonema, y no se inventará hasta Trubetzkoy), reconstruyeron un sistema vocálico de diez vocales para el indoeuropeo, diez fonemas que presenta el latín o el griego. Pero en griego, en seguida, en el jónico ático, no sólo existen diez vocales.

Además de este sistema vocálico, los neogramáticos reconstruyen dos semivocales (y, w), las que conocemos como yod y wau. Yōdh es el nombre hebreo de la letra fenicia de lo que actualmente se denomina articulatoriamente una aproximante. Una aproximante es un sonido, en el caso de la yod, aproximante palatal, un sonido que cuando se articula es un sonido un poquito más cerrado que la i y más abierto que la y, fricativa, palatal sonora (reyes). La aproximante labial es como una u pero sin cerrar los labios: iuuenis. Los neogramaticos

reconstruyen diez fonemas y otros dos fonemas que tienen que ver con las semivocales, que también están en relación con las sonantes: r, l, m, n.

En seguida llega la crítica, uno de los discípulos, Ferdinand de Saussure empieza a criticar este sistema y la escuela francesa va a plantear una serie de alternativas a este sistema. Comienza lo que se llama la tendencia reduccionista. Los neogramáticos van a hacer una reconstrucción maximalista. Comienza la escuela francesa y Saussure a pensar que este sistema lo pudo tener el indoeuropeo, pero seguramente este sistema procede de otros. Están empezando

a aplicar el método de reconstrucción interna a este sistema. La crítica nace en tres aspectos:

1. La primera es que toda vocal larga, en principio, procede de una secuencia de vocal + laringal: *-V+h- > V larga. Por lo tanto, había cinco vocales indiferentes al rasgo de la cantidad. En español, las vocales no tienen cantidad. Las vocales son indiferentes al rasgo de cantidad. Fonéticamente tenemos vocales breves y largas, pero nuestro cerebro no procesa esa oposición.

2. La segunda cuestión es que se van a eliminar por parte de Antoine Meillet las vocales *i y *u del sistema vocálico. Por una sencilla razón, porque para Meillet no son vocales, son semivocales. No se comportan como e y como o. La e y la o se están convirtiendo en las vocales fundamentales para entender el sistema lingüístico indoeuropeo: las vocales sobre las que pivota la apofonía, las vocales que aparecen en desinencias, se va convirtiendo en el centro de la raíz. Esto quiere decir que vamos a eliminar la a, porque no entra en la apofonía tampoco. Para Meillet, no existen i y u, sino y y w; pero y y w pueden tener: yod puede tener un alófono vocálico y un alófono semivocálico: [i], [y]. Y wāu puede tener un alófono vocálico y un alófono semivocálico: [u], [w]. Ejemplo: iuuenis tendría la transcripción de esta forma: /ywwenys/, pero se pronunciaría [yuwenis]. Fonológicamente la y inicial sería lo mismo que la segunda y. Pero articulatoriamente no, porque una está en posición inicial y la segunda está entre consonantes.

3. Eliminación de la a. Establecemos un sistema vocálico en torno a e, o y ø. En esta escuela reduccionista, se llega a la conclusión de que el indoeuropeo, en un momento determinado de su prehistoria, tiene dos vocales: e, o. Posteriormente se van a introducir la a, la i y la u, y luego se vana a duplicar por la cuestión de las laringales.

Un alófono es la variedad de un fonema pero que tiene su reflejo fonético. Es decir: en [yuwenis] se habla de alófono incondicionado en la primera yod y de alófono condicionado en la segunda.

Gracias a la tipología lingüística. El número mínimo de vocales que tiene una lengua es de tres. Los timbres de estas tres vocales son a, i y u. las fronteras donde se pueden pronunciar todas las vocales. Ahora estamos reconsiderando esa tradición. El árabe tiene a, i, u. lo que está claro es que e y o no las tienen ninguna lengua. El indoeuropeo tiene una tipología de vocales anómala, extraña en las lenguas naturales. La teoría de que los indoeuropeos llegaron a Europa en el 5000 se está quedando obsoleta. Se habla incluso antes del 14000. Pero hubo un enfriamiento y baja la población al sur de Europa. Y volverá a ascender de sur a norte y de este

a oeste. Por lo tanto, todos los planteamientos de Meillet están superados.

Ha habido quien ha pensado que el sistema de e y o aun puede reducirse más, hablando de un sistema vocálico de una vocal. Lo que pasa es que e, frente a o, son las dos caras de la apofonía, salta al terreno de la morfología. Entonces llegamos a un sistema vocálico de una

vocal, o incluso de dos: una vocal y cero. Martinet es el que llega a proponer un sistema vocálico de una sola vocal, porque es muy estructuralista. La apofonía en unas condiciones da e y en otras da o. Hay que determinar las condiciones en las que da e y en las que da o. Las condiciones son idénticas, pero tipológicamente es inviable. No hay una lengua con una sola vocal. El paroxismo es decir que el indoeuropeo no ha tenido vocales, que ha tenido un rasgo suprasegmental de la vocalidad.

Uno de los primeros universales que emite la tipología lingüística es que una lengua, para ser pronunciada, necesita vocales y consonantes.

En español tenemos i y u vocales. Es el caso contrario del sistema que propone Meillet, porque tenemos fonema vocálico i y fonema vocálico u. La i tiene un alófono incondicionado [i] y un alófono condicionado [y], y u tiene un alófono condicionado [u] y un alófono condicionado [w]: hierba > yerba.

Las sonantes

Depende mucho de lo que nosotros supongamos de la i y de la u, en concreto de yod y wau. Los neogramáticos reconstruyen una vocal i, una vocal u, una sonante yod y una sonante wau. Desde el pinto de vista de los neogramáticos, habría que recoger la yod y la wau. Pero también habría que hablar de la escuela francesa. Para la escuela francesa, la i y la u, no son vocales, y sólo existen, en el apartado de las sonantes, yod y wau. Para Meillet, i y u, no existen, existen yod y wau, que tienen una realización i, y una realización yod, y una realización u, y una realización wau. /y/, /w/.

Escuela tipológica: hay vocal y vocal u, y en todo caso, yd y wau son realizaciones fonéticas de /i/ y /u/. En el plano fonológico, hay i y u, y en el plano fonético hay i, u, yod y wau. Lo que no es posible es que tipológicamente no hay lenguas que no tengan vocales /i/ y /u/.

Estudiaremos las sonantes desde el punto de vista tipológico. Las sonantes en las que todos los indoeuropeístas están de acuerdo. Las otras sonantes que se reconstruyen para el indoeuropeo son *r, l, m, n. en cualquier manual aparecen como sonantes.

Son diferentes desde el punto de vista articulatorio. Cuando hablamos de sonantes entendemos que hay fonemas que dependiendo del lugar en que se encuentre, puede actuar como una consonante o como una vocal.

La /r/, puede tener, como mínimo, una realización consonántica, o una realización vocálica. Y se indica mediante un circulito, que indica que esta r está actuando como vocal en una determinada palabra. Cuando hablamos de sonante estamos definiendo estos elementos desde le punto de vista estructural, porque desde el punto de vista articulatorio: r y l, son vibrantes, y m y n son nasales. N es una nasal dental sonora, alveolar. Todas son sonoras. La m es bilabial. Hay diferentes tipos de n, la nasal velar, en espa ol la palatal . hay diferentes tipos de r y l en las lenguas del mundo. En indoeuropeo sería una r apical, no uvular como la francesa.

Resumen del comportamiento de las consonantes en función consonántica. Pagina 16

dossier.

Como tenemos ὄνομα en griego, la laringal tiene que ser laringal h 3 , que en latín y en el resto de lenguas no deja huellas.

ὄνομα, nomen. Cognados perfectos. Tenemos que reconstruir -mn-.

Hay una pequeña diferencia en el tratamiento consonántico del griego y del latín. La m se mantiene en latín, pero en griego, a final de palabra, pasa a n (-μ > -ν), tras vocal pasa a alveolar.

Pagina 17, contextos en los que una consonante actúa como vocal.

Una sonante actúa desde el punto de vista articulatorio como vocal. Que fenómenos articulatorios se dan. Cuando una sonante actúa de vocal. Lo que pasa cuando intenta pronunciar esta palabra serbocroata: trg (plaza). Desde el punto de vista articulatorio, se introducen vocales para poder pronunciarlo. Desde el punto de vista fonológico, es una /r/, pero cuando pasamos al terreno fonético para pronunciarlo, hace falta una vocal de apoyo, o vocoide o vocal anaptíctica. El fenómeno de la anaptixis. Se genera una vocal que, en principio, es una vocal que tiene poco volumen fónico. Articulatoriamente trg tiene un pequeño apoyo vocálico de timbre /i/. Incluso a veces, de timbre muy poco definido.

¿Dónde se puede generar esa vocal de apoyo? En la cara anterior o en la cara posterior, y la tercera posibilidad es en los dos lados: trig, tirg, tirig.

Ejemplo: ἀρ, ἄρα, ῥά. En Homero, se utiliza uno u otro. Homero tiene un repertorio de teres formas diferentes. No es que se las invente, sino que sencillamente son las posibilidades articulatorias de un adverbio indoeuropeo r. Es el ejemplo en donde se puede observar que la vocalización puede ir delante, detrás y delante y detrás. Las lenguas tienden a generalizar una de las situaciones.

Y lo que puede suceder a esa vocal es que se puede convertir en una vocal plena. Al principio la pronunciación de *r será ar, pero se puede convertir en ar. Se fonologiza: ar > ar. La lengua tiende a generalizar timbres en las sonantes. Este paso no es obligatorio, ya que todavía no ha generado una vocal plena en serbocroata: trg. En sánscrito, el apoyo que tienen los indios es un apoyo i, una i muy débil.

La vocal protética se puede considerar anaptíctica, pero no todas las anaptíctica pueden ser protéticas, porque la anaptíctica es una vocal que va ante sonante. Una laringal es una sonante, pero está actuando como una sonante. h 3 noma genera una vocal anaptíctica, de timbre indefinido que se convierte en una vocal plena en griego, ὄνομα. ὄνομα, el resultado de la n en posición intervocálica.

Tenemos la secuencia *h3n- la vocal anaptíctica se genera,

*h3n- > es posterior, y no anterior, porque habría permanecido la o en latín.

* o h 3 n- > genera una vocal plena > *Vh 3 n.- y tenemos la secuencia vocal +laringal >

* e h 3 n- > oh 3 n- > desaparece la laringal h3 y alargamiento compensatorio.

Pero si reconstruimos *h 3 e n> *h 3 en- la laringal desaparece sin dejar huella.

En las otras lenguas, la vocal de apoyo desaparece.

La l de little, genera un apoyo vocálico delante. Haydn. Incluso entre dos consonantes oclusivas. La generación de vocales anaptícticas también la tenemos en español, en el contexto (pág. 16) en función disilábica. Ejemplo: TRO. En indoeuropeo hay función disilábica.

La función disilábica: la secuencia, la r está en función consonántica monosilábicamente, pero si pronunciamos con un tempo lento, puede suceder que entre T y R se introduzca un pequeño apoyo vocálico, y puede paras que en vez de tro digamos toro. En fuentes medievales, aparece escrita crónica como coronica. E Inglaterra parece como Ingalaterra hablamos de grupos consonánticos de muta cum liquida, y no en todas las lenguas se admiten todos los grupos de muta cum liquida, y cuando se admiten pueden haber problemas de pronunciación, y según como lo pronunciemos, se pueden introducir una pequeña vocal de apoyo, que también es una vocal anaptíctica, que siempre se va a encontrar entere la oclusiva y la liquida.

E incluso hay cosas curiosas como parlamento, paralamento.

Es obra del hablante inducido por la estructura fónica.

Las sonantes en función vocálica. ¿Qué pasa en latín y en griego?

Hay una clara distinción entre el griego y el latín, las lenguas tienden a generalizar timbre, y si hay timbre general en griego, es el timbre /a/, pero siempre hay excepciones. El timbre que suele generalizar una sonante en griego es un timbre /a/. El eolio prefiere el timbre /o/.

En cambio el latín, depende de si son nasales, donde el tratamiento es vocal media anterior para r y l, y vocal media posterior para m y n. evidente mente hay una clara diferencia en las nasales en griego y latín. En griego se ve que la nasal desparece, en cambio en latín se mantiene. Esta desaparición de la nasal en griego se explica porque la vocal se nasaliza. *m > a m > am > a. En latín y en griego gráficamente se siguen escribiendo. Toda vocal, en una secuencia de este tipo, se nasaliza. El latín no terminó de perder la -m, hubo cierta incertidumbre pero se mantiene. En al paso del latín al romance desapareció. En un latín clásico, hay un momento en el que parece que va a desaparecer.

cosol > consul. Ese fenómeno aparece en diferentes epigrafías del mundo. No marcar la nasal gráficamente entre vocal y consonante. Pero en español se siguen manteniendo la nasal, porque se oye y se escribe.

Un caso especial de las sonantes es el de las sonantes en posición disilábicas. En un determinado tipo de pronunciación puede surgir una vocal de apoyo que pude llegar a convertirse en una vocal plena.

Sonantes como segundo elemento del diptongo

Una secuencia como ar, al, am, an, en indoeuropeo podía funcionar melódicamente como si fuera un diptongo, porque tenía posibilidad de entonación de subida, de entonación de bajada, que se conservan estos diptongos en lituano. Una sonante r/l/m/n, aparece como segundo elemento del diptongo. La rh 2 es lo que en algunos manuales se llama sonantes largas, una agrupación de sonante, seguida de laringal, seguida de oclusiva.

*s o mo- > samo-

*sem-

En latín, esta raíz aparece en semel, similis, sem-s, aparece el numeral en griego εἷς, desaparece la /s/ y deja un espíritu áspero. Se transforma en un espíritu áspero, fricativa glotal

sorda: *sem-s > *hems > asimilación regresiva, las dos silbantes se simplifican, y a causa de esa simplificación se produce un alargamiento compensatorio. Tenemos una vocal larga cerrada de timbre /e/, que en griego es ει.

hess > hēs > εἷς.

El femenino se forma con el sufijo formador de femeninos *-y-, tenemos la misma raíz, en grado cero: *sm-yă.

Cuando

hablamos

de

raíces,

tanto

nominal

como

pronominal,

hay

una

vocal

fundamental, que es /e/, y esa vocal /e/ primero juega con /o/ en todo caso, y eso es apofonía.

μαίνομαι: es un verbo. La vocal de apoyo que se desarrolla es la /a/, y surge de la /n/. tendríamos *man- (CVC) / *men-

*m o n-yo- > *manyo- > maino-. Se adelanta la palatalización.

Sufijo formador de verbos -yo-.

γυνή (jónico-ático)/ βάνα (eolio): proceden de la misma forma.

Una labiovelar tiene dos puntos de articulación, de producen un cierre del velo del paladar y a la vez redondeando los labios. Es monofonemático (k w a). Es lo mismo que vemos en sonidos coarticulados. Conforma una unidad fónica y hay dos puntos o situaciones diferentes de articulación.

Las fricativas (o espirantes)

1. Definición articulatoria de fricativa: que es una fricativa o como se articula una fricativa.

Una fricativa se pronuncia mediante un estrechamiento de los órganos articulatorios a la hora de la salida continua del aire. La columna de aire, y en un momento del canal oral hay un estrechamiento, pero no llega a haber cierre.

¿Qué fricativas tenemos en español?

/f/, /ϑ/, /x/, /s/ y /y/

[đ] es un alófono de /d/

/y/: fricativa palatal sonora.

La ch es una africada, una unión de oclusiva + fricativa. Primero hay una oclusión y no se abre de golpe el canal, sino que se deja el estrechamiento. En indoeuropeo sólo vamos a tener una fricativa, en principio.

Una lengua no puede tener sólo africadas y ninguna fricativa.

La /s/, silbante, es una fricativa. Curiosamente es la única que se puede restituir al indoeuropeo (parece que alguna de las laringales también sería una fricativa, en concreto una fricativa glotal sorda, /h/).

La única /s/ que se reconstruye para el indoeuropeo parece que es una /s/ de tipo apicoalveolar, el órgano activo y pasivo, el ápice y los alveolos. El indoeuropeo, haciendo

comparación lingüística de todas las lenguas, sólo se puede reconstruir con seguridad la /s/, lo que es seguro es que es sorda, no había sonora, /z/.

La yod y wau se denominan dentro de fonética articulatoria, aproximantes, una /i/ un poco más abierta que la /y/ de yo. Lingüística contrastiva, sirve para ir perfeccionando los métodos de enseñanza de lenguas modernas y no modernas.

El estudio de las fricativas en las lenguas indoeuropeas

En lingüística indoeuropea se presenta la s en dos grandes grupos: lenguas satem y lenguas centum.

Satem es la transformación, españolización de la palabra satam o satum en habéstico, que es la palabra cien. Se estableció desde muy pronto, que la lengua originaria indoeuropea, según los primeros pasos de la lingüística indoeuropea, se dividió en dos grandes grupos, en lenguas satem y centum.

Las lenguas centum mtom). El rasgo lingüístico que decide si una lengua es centum o satem. Es la transformación de la velar. En las lenguas centum se mantiene la velar oclusiva, y en las lenguas satem hay una transformación de velar oclusiva a fricativa o africada. Si cien empieza por velar oclusiva, es una lengua centum. Si empieza por fricativas o africadas, entonces estamos ante una lengua satem. Además, al principio de la historia de la lingüística indoeuropea, se pensó que fue la primera gran división dialectal del indoeuropeo. Siempre va a haber biparticiones. Y además, el dato importante es que las lenguas satem son orientales y las centum occidentales. Las orientales son el eslavo, el báltico, el indo-iranio. El problema es que esta división se vino abajo cuando en anatolia apareció el hetita, en zona oriental, y es lengua centum. Y encima apareció el tocario, en la parte más occidental de china, y es también lengua centum. Latín y griego son lenguas centum.

Esta transformación de /k/ a /s/ no es tan extraña. Con centum, pasa que en las lenguas romances, se fricativiza. Las lenguas romances son lenguas, en teoría satem, no desde el punto de vista indoeuropeo. La fricativa interdental sorda, la africada en italiano, y la fricativa dorsal en francés. El proceso se repite en otro contexto histórico. Una fricativa velar se convierte en fricativa. El hecho de que la vocal sea anterior adelanta el punto de articulación de la /k/: casa, queso, quien, cuyo. Eso hace que haya una transfonologización de /k/ en fricativa. El contexto fonético es una vocal anterior o una consonante como la /r/. El fenómeno lo vemos, casi históricamente, en latín y todas las lenguas hijas. Se satemizan. Se refiere al tratamiento de las velares en las lenguas hijas. El proceso que se dio en el 4000 a. C., se repite en el siglo V de nuestra era.

en indoeuropeo había dos ordenes velares: el velar (/k/) y el labiovelar (/k w /).

En el orden velar. El fonema /k/ podía tener dos alófonos, como mínimo, alófono incondicionado y alófono condicionado. Condiciones: vocales anteriores.

En las lenguas centum. El latín tiene k w y k w . Se mantendría fonéticamente. Las lenguas centum son arcaizantes, mantienen el estado anterior, mantienen una velar y una labiovelar. El griego también, pero hay una segunda fase, y es que la labiovelar, en casi todas las lenguas centum, desaparecen. Dentro de las lenguas centum habría una fase más, una escisión en las que se mantiene o en las que desaparece la labiovelar: el griego por ejemplo, el griego alfabético, porque en micénico todavía está conservada. Es un elemento inestable.

En las lenguas satem pasa lo siguiente: el primer fenómeno que se da (Martinet dijo que era una reacción en cadena de fenómenos fonéticos y fonológicos), las labiovelares son complicadas, se solucionan y desaparecen. En las lenguas satem tienden a desaparecer convirtiéndose en velares sencillas. k w se simplifica. La distinción cronológica entre unas lenguas y otras es que la labiovelar se simplifica antes en la fase indoeuropea que en las lenguas centum. En una primera fase, k w se simplifica en /k/. Si una labiovelar pierde el redondeamiento de los labios, se convierte en velar. En este subsistema oclusivo, lo primero que sucede es que se encuentra k 1 , la velar originaria, y k 2 , la secundaria. Aparece un nuevo elemento y tenemos un viejo elemento, y en principio son iguales. En las lenguas satem, k 1 y k 2 quedan como una sola /k/. Hay otras posibilidades, cambiar una, y se suelen cambiar los elementos viejos. Sucede que una de ellas se transforma. Por lo tanto, acabamos teniendo dos fonemas. En el momento en que algo invade una casilla de otra cosa que esta en el sistema, el hablante identifica 1 lo viejo con lo nuevo, o se mantiene una distinción. Generalmente, el elemento antiguo es el que salta de su casilla, y crea una casilla nueva. Esto parece que sucedió en las lenguas satem, no todo k 1 va a saltar de la casilla, sino que va a saltar parte, la parte de [k]: fricativa o africada, no salta todo este material, sino aquel que está en mejor disposición de hacerlo, ese elemento se fonologiza, cuando un alófono genera un fonema.

Teoría bipartita del orden o macroorden velar

kmtom > la sonante m está en posición interconsonántica, genera el timbre que le es propio a la nasal en la cara anterior > metafonía de /o/ a /u/, y el paso de /m/ (bilabial) acaba siendo una nasal dental.

En griego, para llegar a ekaton, la sonante vocaliza por la cara anterior, se impone el timbre /a/, el timbre general en griego, y queda un kamtom en principio. Parece que el fenómeno de la m final se nasaliza la vocal, termina por desaparecer, no se fonologiza, y queda un katon, sin nasal.

En sánscrito, satam, vocaliza como a. en una lengua satem, ha pasado a una vocal de la serie anterior, para que sea posible que haya una palatalización.

k w se simplifica antes en las lenguas satem que en las centum.

Se presenta la silbante en lenguas centum o satem, porque aquí se comportan de manera muy parecida. En las lenguas satem se comportan de manera parecida y aparecen nuevas silbantes a partir de aquí.

La Ley Ruki: una /s/ indoeuropea, tras contexto Ruki (tras /r/, tras /u/, tras /k/, tras /i/), se transforma, en las lenguas satem, en:

1. En antiguo indio, se convierte en una /s/ retrofleja. Sería una isoglosa. En sanscrito va a una retrofleja. La /s/ originaria se mantiene en antiguo indio. La cerebral es el nombre de la retrofleja, está implicada el ápice de la lengua, y en la parte siguiente de los alveolos, y colocamos el ápice de la lengua después de los alveolos, en la parte anterior del paladar. De un verbo

2. En lituano pasa a una /s/ palatal.

3. En eslavo pasa a una fricativa velar sorda.

1 Es un fenómeno de identificación, más que de neutralización.

El sanscrito a finales del XIX se convirtió en la lengua clásica por excelencia junto con latín y griego, y fueron la referencia para reconstruir las etapas del indoeuropeo. Es una lengua en la que se pueden apreciar muy bien los cambios fonéticos. El latín tiene una fonética y una fonología un poco más especiales.

La /s/ no se transforma en cada lengua en lo mismo. Se transforma en una lengua retrofleja. La gramática india tiene una fonética articulatoria muy bien definida, y todo viene de una expresión de lo que es la lengua sánscrita, una lengua de corte religioso, y hay que saber pronunciar bien para que todo lo que se pronuncie en una liturgia quede bien dicho y no pueda dar lugar a confusiones. El devanagari es el sistema de escritura del sanscrito, y tienen un símbolo para la /r/ vocálica y la /r/ consonántica. En el vocoide que genera la /r/ es donde aparece el acento.

La fricativa velar sorda /x/

/s/, /s/, /x/

Si hay algo que caracteriza al griego en el tratamiento de la /s/ indoeuropea, es que se aspira y desaparece en posición inicial ante vocal, ante oclusiva no, y deja el espíritu. Se convierte en una fricativa glotal sorda, cuya expresión grafica es el espíritu áspero de esa fricativa glotal sorda. En época bizantina aparece el espíritu áspero. Aparece en posición inicial, hay dialectos donde desaparece esa fricativa glotal sorda, estos dialectos son los psilóticos (el jonio de Asia Menor, chipriota, lesbio y eleo).

*septm ă,ĕ,ŏ > ă ā,ē,ō > ā

En un dialecto psilótico, hepta es epta.

ἑνός tiene su correspondencia exacta con el sánscrito: sanas.

En sanscrito, hay que atender a las reglas de sandhi o reglas de fonética sintáctica. El sanscrito es una lengua que, dependiendo de la cadena sintáctica, transforma mucho las terminaciones de las palabras. Caso concreto: sanas, en griego ἑνός, es tema en -o. En sánscrito es tema en -a: devas, devaa, la diosa. Cuando va seguida de otra palabra que empieza por consonante, pasa a sano. -

En posición intervocálica pasa a fricativa glotal sorda y en este contexto sí desaparece. Hay que tener cuidado, en este caso, ya no con la /s/, sino con el resultado de las vocales, que se pueden contraer.

*geh 1 esos > la laringal colorea a la /e/ y desaparece, la /e/ sería breve, la /s/ intervocálica desaparece porque primero se hace fricativa glotal sorda. /e/ y /o/ contraen en /o/ larga cerrada, que se grafía ου. Sí que está testimoniado γένεος > γένους géneos > gen s).

La velar se convierte en fricativa, porque es una lengua satem (janasas).

En latín no es un cognado perfecto por un pequeño detalle: cambia la desinencia. En este caso no es un caso de megafonía. La marca universal de genitivo en las lenguas indoeuropeas es *-s, pero en los tres grados posibles (-s/-es/-os). Aparece -s cuando la sílaba predesinencial está en grado pleno (P-ø), la sílaba que está inmediatamente antes. Los grados

plenos aparecen cuando la sílaba predesinencial está en grado cero (Ley de equilibrio silábico):

ø-P. Sin embargo, en el caso de *genh 1 esos, tenemos pleno + pleno (P+P), por razones fonéticas, si hubiéramos tenido un cero + pleno, se podría haber producido una desfiguración del paradigma. Se mantiene pleno por analogía. patris (latín, cero + pleno, griego, patros, cero + pleno).

No sabemos cuando aparece es y cuando os, pero curiosamente las lenguas tienden a generalizar uno u otro. Es decir, el genitivo en griego tiende a generalizar el grado /o/. El latín tiende a generalizar el grado /e/, que cierra o metafoniza en /i/. En latín tenemos cosas como nominos, hubo un momento en que ambas formas coexistían, pero finalmente se impuso -es. patrus queda como forma arcaica, relicta.

La coexistencia de dos alomorfos que pueden servir para lo mismo y pueden utilizarse indistintamente, alomorfos en distribución libre, frente a la distribución complementaria. Ejemplo de alomorfismo en español es cantara o cantase.

El primer paso, para llegar al latín, es cambiar os por es, rotacismo de la fricativa en una vibrante, la s pasa por un estadio de /s/ sonora y sabemos que pasa por esa /s/ sonora porque la tenemos en lenguas itálicas como el osco y el umbro. El último paso es la metafonia de la /e/ en /i/.

genus generis es un tema en silbante, los temas en silbante en latín quedan transformados en tema en vibrante por analogía del genitivo sobre el nominativo. flos es flor floris, honos es honor honoris.

Parece que el micénico en algunas tablillas había un signo para una /s/ fricativa, parece que la completa desaparición de la -s- intervocálica se debió dar en un momento entre el XIV y el VIII. En alguna terminación en *aon aparece un símbolo que no es la /s/, *-āsōm, en griego da -ων, y en latin -arum. En *-āsōm se ve perfectamente: -ā-sōm, -ās-ōm. Si decimos que es un pleno cero,

Los temas en -a son temas en laringal h 2 : *-eh 2 -s (P-ø) -om

El latín tuvo que tener primero -as, sobre -as se creó -asom y en un momento posterior se sustituyó -as por -ai (pater familias). -orum es una recreación latina a partir de -arum.

A, es son dos grados plenos consecutivos. *pod- es el grado /o/ de *ped: pous podos (P+P), porque si se mantiene como cero pleno: *pdós.

El rotacismo es anterior al siglo IV.

dux es un tema en velar -k, rex es un tema en velar -g: reg-s.

La raíz de sido es sed-, reduplicación en i- porque estaba en grado cero. La marca de presente de infinitivo es -se- activo, en pasiva es -re-.

Diptongos

Tanto la i como la u pueden aparecer como segundo elementos del diptongo.

El diptongo es la unión de dos vocales consecutivas en una misma sílaba.

Tradicionalmente, los diptongos se clasifican según su estructura en dos tipos:

crecientes y decrecientes:

Los diptongos crecientes: los que van de menor a mayor abertura: -ia-.

Los diptongos decrecientes: los que van de mayor a menor abertura: -ai-.

En indoeuropeo, tradicionalmente, solamente e consideran diptongos propiamente dichos y se estudian como diptongos los diptongos decrecientes. Porque los crecientes, van a dar el tratamiento de yod y el tratamiento de wau.

Hay otra clasificación de los diptongos: los diptongos denominados largos y breves, por ejemplo, o diptongos con primer elemento largo o diptongos con el primer elemento breve. Los diptongos con primer elemento breve o propios son los que tienen este reparto prosódico de moras: *-ăĭ, entonces, la cantidad de la sílaba es larga, tiene dos moras. El diptongo con primer elementos largo *-āĭ, equivale también a una larga. En latín, lo que sucede con estos últimos diptongos en latín es que pasa a ser un diptongo del tipo ăĭ. En griego, āĭ pasa a ser -larga, anteriormente era -ᾱι. En época bizantina pretendieron dejar constancia de que ahí había habido una i mediante la suscripción de la iota.

Los elementos con primer elemento largo sólo sobreviven en posición final, porque en posición interior, como la i va seguida de consonante habitualmente, se da la Ley de Osthoff:

vocal larga, ante sonante + consonante, abrevia.

El dativo-ablativo plural de temas en -o, dominus, dominis, la i final de dominis es larga por una contracción de la vocal temática y la desinencia: *-ois. Así se entiende la forma -οισι del griego, son formas cognadas. Al griego no le sonaba mucho a dativo, y por eso lo marca como dativo. En los temas en -a, *-āis con a larga porque es el dativo de singular pluralizado. Diptongo con primer elemento largo, en latín abrevia y al final monoptonga en i: *-āis > -ăis > -īs. El diptongo -ăi- está en sílaba trabada, porque si estuviera en sílaba abierta, cerraría en -ae.

*-āi > -ăi > -ae.

En el caso del singular, la explicación es que el latín, desde época muy antigua, solventa todos los diptongos con primer elemento largo de la misma manera: abreviando el primer elemento.