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3 técnicas psicológicas para mejorar la calidad

de tus conversaciones

No sin sentir cierto “celo terapéutico” tengo la tentativa de “domesticar” algunas
técnicas que fuera del contexto clínico y la relación terapeuta – paciente, resultan
muy efectivas cuando buscas mejorar la calidad de tus conversaciones. Pero cuidado,
no te apresures. Aunque estas técnicas han sido adaptadas para uso general, forman
parte de un método mucho más complejo de análisis e intervención del discurso, que
requiere del entrenamiento previo de ciertas habilidades terapéuticas conexas a la
formación y práctica clínica.
1.- Técnica del subrayado. Consiste en repetir textualmente una palabra o frase del
discurso de tu interlocutor que se presenta en forma no conclusiva, con la intención de
que éste se detenga en ella y vuelva a verbalizarla con más claridad y precisión.
Utilidad: Esta técnica es ideal cuando quieres descifrar verbalizaciones “encriptadas”,
o cuando quieres asegurarte de haber entendido una idea, sin predisponerte y
prejuzgar, antes de intervenir y decir algo.
Aplicación: Ejemplo 1: -Interlocutor: Yo pensé que no iba a pasar a mayores. -Tú:
-“pensé”. Ejemplo 2: -Interlocutor: Quizás no sea el mejor momento para conversar de
esto; -Tú: “el mejor momento”.
Recomendación: La mención de la palabra o frase debe hacerse en un tono sutil.
También puedes hacerla en tono de pregunta. Te sorprenderá el efecto que el
“subrayado” puede hacer para desencadenar el discurso de tu interlocutor.
2.- Técnica del desentendido. Se trata de elegir voluntariamente “no saber”, hasta
cierto punto, lo que nos dice nuestro interlocutor con el fin de introducirlo en el hecho
de que él mismo, no se entiende.
Utilidad: Es una de las mejores técnicas para presentarle a tu interlocutor el halo de
ambigüedad de su propio “decir” cuando éste parece estar traspapelado en la
intención de decir algo.
Aplicación: Ejemplo 1: -Interlocutor: No podemos seguir así. Creo que necesito tiempo
y espacio. -Tú: “No estoy segura de entenderte”. Ejemplo 2: -Interlocutor: No se por
dónde empezar. Son tantas cosas. ¿Me entiendes?; -Tú: No sé más de lo que ahora me
puedas decir tú.

El fin de introducir un silencio es mostrarle a tu interlocutor que deseas escucharlo sinceramente bajo la garantía de que no emitirás ningún juicio de valor contra él. No pierdas los estribos por muy incómoda o comprometedora que sea la situación. Acompaña un silencio con lenguaje corporal o gestual.Recomendación: No te dejes llevar por tus emociones. Muestra serenidad. Un gesto facial en el cual la expresividad de tu rostro denote: “¿Y qué más?” es suficiente. Aunque sea obvio lo que tú podrías decir en ese momento sólo dilo mentalmente para ti. quédate callado. Aplicación: Introduce un silencio cuando tu interlocutor tenga la expectativa de que tú digas algo para acompasar lo que él viene diciendo.. personalísimo o secreto. no digas nada. Nadie puede leer el pensamiento de nadie como si fuese un texto pegado en la frente. 3. la cual no existe. Consiste en introducir silencios durante la conversación que denoten explícitamente a tu interlocutor que podría detenerse a detallar a fondo lo que dice. Recomendación: Una cosa es el manejo de los silencios y otra la “parapsicología telepática”. levantar las cejas o asentir con la cabeza como señal de “Continúa…” resulta muy efectivo. Por ejemplo. Utilízala para escuchar sinceramente a tu interlocutor en su fondo. Es decir. Utilidad: Esta técnica es muy útil cuando intuyes que existe contenido de fondo que a tu interlocutor le cuesta expresar por considerar íntimo. No utilices esta técnica para validar una intuición o sospecha.Técnica del manejo de los silencios. .