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“CLARO DE LUNA (UNA HISTORIA DE

HIENAS)”
TERCERA DE TRES HISTORIAS, PARTE DE LA SAGA:
Los Secretos Ocultos del Reino.
Historias que conforman la trilogía:
*Las Memorias de Scar/Taka
*Causa-Efecto=Claro-Oscuro
*Claro de Luna
Historias Basadas en la Saga de películas de Disney: El Rey León (incluyendo también
las sagas de libros oficiales: Six New Adventures, La Estrella más brillante y comics
oficiales), y también basada en La Saga de libros creada por los autores John Burkitt y
David Morris: Las Crónicas del Reino.
Una historia de:
TAKAFANDUB
Contacto:

takafanduboficial.amy.mizuno@gmail.com

Pueden encontrarme también en YouTube como:
TAKAFANDUB
Mi página YouTube está en ingles, pero soy mexicana y por ende mi idioma
nativo es el español.
FACEBOOK:
Amy Luna Estrella
(TakafandubOficial)
Una producción de: TFD Hyenas Productions.
Año: 2010-2014.

DEDICATORIA:
QUIERO DEDICAR ESTE TRABAJO A:
*MICHAEL JACKSON CANTANTE (EN PAZ DESCANSE), RECORDANDO QUE LA TROLOGÍA
COMPLETA ESTÁ OFICIALMENTE DEDICADA A ÉL Y A SU MUNDO DE NUNCA JAMÁS.
*MONICA MESTRAL (KIARA): NO IMPORTA DÓNDE ESTÉS, HERMANITA, SIEMPRE ESTARÁS EN
MI CORAZÓN.
*MI HERMANITA LYA: TE QUIERO MUCHO, GRACIAS POR BUSCARME Y PROCURARME A
PESAR DE MIS GRANDES AUSENCIAS. ERES MUY IMPORTANTE PARA MÍ. GRACIAS POR CREER EN
MÍ Y ESTAR SIEMPRE AHÍ.
*SOBRINA “GARITA COTY”: ¿QUÉ TE PUEDO DECIR?, DESDE QUE TE CONOCÍ EN EL FORO,
SUPE QUE ERAS ALGUIEN ESPECIAL, SIEMPRE TAN LLENA DE VIDA Y ENERGIA.
*CAROLINA ACOSTA LOZANO: ERES UN AMOR DE PERSONITA, Y SIEMPRE TE GUSTARON MIS
HISTORIAS. GRACIAS POR TODO TU APOYO Y CARIÑO.
*MIS SOBRINITAS VICTORIA ATIZOL Y PATRICIA CANTON, QUE A PESAR DE LA ADVERSIDAD SE
MANTUVIERON EN CONTACTO Y QUE ME HAN DEMOSTRADO MUCHO AFECTO. YO TAMBIÉN
LAS QUIERO, SOBRINITAS.
*MIS PRIMOS JAVI, MELISSA, FERNANDA, MI TÍA ESTHER Y JAVIER.

*A MI SOBRINA KENIA.
*A MI CUÑADO FERNANDO, PORQUE TAL VEZ LEA ESTAS HISTORIAS.
*A MI SOBRINITA: PRINCESA_KIARA99 MARIA SOFIA ALVELAIS BLANCO

*A EDUARDO ORELLANA Y LEO*A “NUESTRA MANADA” Y A LA QUE SEGUIRÁ VIVIENDO EN NUESTROS
CORAZONES
*AL GRAN AKIRA TORIYAMA, DE QUIEN POR CIERTO, ESPERO SUS NUEVOS
PROYECTOS CON ANSIAS, PARA QUE SIGAN SIENDO FUENTE DE MI INSPIRACIÓN
EN LA VIDA
*MI PERRITA SOFY: EN LA PRIMERA PARTE DE ESTA SAGA, DEDIQUÉ MI TRABAJO A
MI AMADO BRUNO; MI PERRITO FALLECIDO. HOY QUIERO DEDICAR A MI PEQUEÑA,
QUIEN AÚN VIVE Y QUE ES COMO MI HIJA Y AMO CON TODA MI ALMA. MI PRINCESA
QUE ME ACOMPAÑA EN CADA PASO QUE DOY EN LA VIDA Y QUE AMO Y ME AMA
INCONDICIONALMENTE.

NOTA LEGAL:
Éste es un trabajo original, basado en los trabajos de los autores John
Burkitt y David Morris, de igual manera está basado en la película de
Walt Disney “El Rey León”, así como en los libros y sagas “Six New
Adventures”, “La Estrella más brillante” y por supuesto los cómics
originales, todos ellos trabajos oficiales de Disney.
Específicamente esta historia está basada sobre todo en la novela “Las
Sombras del Makei”, por los autores John Burkitt y David Morris. Se han
tomado personajes como “Shimbekh” o “Fabana”, y la historia se
desarrolla con una temática oscura parecida a la que se maneja en “Las
Sombras” más sin embargo, esta historia no pretende ser ninguna copia
a estas historias, y en todo caso sería más bien un homenaje.
Los elementos tomados directamente de El Rey León son propiedad de
The Walt Disney Company, de igual manera todos los elementos y
personajes tomados directamente de la saga Las Crónicas del Reino son
propiedad de John Burkitt y David Morris. No me pertenecen a mí
(aunque sí hay aquí algunos personajes y escenas de mi autoría).
Este material no está pensando con fines de lucro. Se distribuye y
publica gratuitamente por internet, con meros fines de entretenimiento.
Nota: A todas aquellas personas que deseen ocupar los personajes de mi
autoría, o basar sus historias en la mía, pueden hacerlo sin ningún
problema, pero sí me gustaría que me lo hicieran saber. En este mismo
documento he colocado las direcciones en internet donde pueden
contactarme.

Cualquier comentario, crítica constructiva o destructiva, felicitación,
observación, etc., sobre mi trabajo son bienvenidas. Ya he señalado
dónde pueden contactarme.
También quisiera señalar aquí, que aquellos capítulos en donde se
incluyan escenas directas de las películas de El Rey León I y II, citas
textuales (no a manera de epígrafe) de las obras de Burkitt y Morris, y/ó
derivados, estarán sellados como “Capítulos Particulares”, en letras
azules y visibles. De una vez reitero, esas escenas DEFINITIVAMENTE
NO me pertenecen, y son utilizadas para complementar esta historia, ya
que son de hecho, elementos importantes.
Además creo que, si es legal en varios fan-fics (y la prueba es muy clara en las
historias de Burkitt y Morris) tomar prestadas escenas de las películas de “El Rey
León” para vincularlas a los fan-fics, por ende también será factible tomar
prestados (y más porque son solamente a manera de resumen) los cuentos de “Six
New Adventures), y lo mismo aplica con el cuento “La Estrella Más Brillante”, así
como de algunos cuentos y comics oficiales, considero.

Créditos Imagen contraportada: The Hyenas. Artísta: Blue BirdRae 288.
Disponible e: Devianart.com, sitio web:
http://th08.deviantart.net/fs71/200H/i/2010/098/b/7/The_Hyenas_by_B
lueBirdRae288.jpg
Imagen de luna roja en
Google imágenes, y se incluye imagen oficial de película.
Portada: FanArts pertenecientes a devianart.com
Imagen de Scar y hienas como cachorros: Artista Ale_Scar
Imagen Fabana con Shenzi, Banzai, Ed como cachorros: CITA del fan-art:

HIENY.

ŻYCIE SHENZI. (2013). FAN ART SOBRE SHENZI, BANZAI, ED Y PADRES.[Imagen en Foro].
Recuperado de: (http://hieny-zycieshenzi.blog.pl/page/4/) y de (http://hienyzycieshenzi.blog.pl/files/2013/02/JomaHafl-i-dzieci.jpg)
Y se incluyen también imágenes de la película oficial.

Muchas gracias por su atención.

¡Muchas gracias a todos!
++++++++++++++++++++++
NOTA DE LA AUTORA 1:

Hoy, después de haber tenido una guerra mental
en la que tuve que decidir entre dejar aparecer o
abortar este hijo-novela-fic que hoy nace, debido
a las dificultades, ocupaciones e inestabilidades
emocionales que implican mi vida, Claro de Luna
nace y sobrevive como el bebé que tras estar al
borde de la muerte, de pronto encuentra la
fortaleza para subsistir en este mundo.
Esta historia está basada en “Las Sombras del
Makei” escrita por John Burkitt y David Morris”, y
tal como ellos explican de esa historia, ésta
historia contiene escenas oscuras, más la
reflexión queda en preguntarse si es viable
acercarse a ese lado, cuando todo tu mundo se
ha venido encima, y cuestionarnos por la
fortaleza que se debe tener para no caer en la
tentación.
Cambiando de tema, esta historia es
complementaria, tanto de “Las Memorias de
Scar/Taka” como de “Causa-Efecto=ClaroOscuro”, recordándole, querido lector, que junto
con esta historia, se crea una trilogía, por lo que
resulta recomendable leerse esas dos historias,
antes, para una mejor comprensión de ésta, y
para evitar los “spoilers”, aunque se podría decir
que esta historia es la que contiene un carácter
más independiente que las dos anteriores.

Sin más comienzo la historia, y volveré con
ustedes, al finalizar ésta.

“Cuando un hechicero o una hechicera que ha utilizado magia
negra para lograr sus fines engendra un par de hermanos o
hermanas gemelas, y estos nacen bajo un intenso Claro de Luna
llena, sólo una o uno de estos dos hijos o hijas, en el futuro, se
convertirá en una o un hechicero malvado y perverso, mientras
que la segunda o él segundo descendiente simplemente nacerá sin
poder espiritual alguno”.
--Maldición que se cierne sobre cualquier hiena nacida bajo las condiciones anteriormente
mencionadas, según el génesis y las creencias de las hienas.

Claro de Luna
(Historia hermana de “Las Memorias de Scar/Taka” y
de “Causa-Efecto=Claro-Oscuro”)
INTRODUCCIÓN
Más allá de las fronteras de las gloriosas Tierras Del
Reino, justo en el límite Norte, existen unos pequeños

dominios;

inhóspitos,

casi

impenetrables

e

infértiles,

conformados por altísimas elevaciones rocosas con géiseres
en su interior; Pero éstos no liberaban agua, ¡no!, sino,
chorros

de

incandescente

metano

fundido,

o

simplemente

gases ligeramente tóxicos; Allí no crecían las plantas de
ningún tipo, a excepción de un delgado musgo verdoso que se
desarrollaba en algunas piedras. El sitio era muy oscuro,
rodeado por una espesa niebla gris, generando un ambiente
sombrío.
Por todo ello se podría pensar que Aiheu, el Dios creador
del mundo –según las creencias de los leones y de gran
cantidad

de

abandonado

animales
aquel

habitantes

sitio

debido

de
a

la

los

jungla-,
pecados

había

de

sus,

supuestamente, inmundos habitantes.
Pese

a

estas

condiciones,

un

tipo

de

criatura

había

logrado adaptarse perfectamente, y esta especie sería el
único tipo de animal que habitaría aquel agreste sitio:
Las Hienas, consideradas por el resto de animales, como
seres inmundos, y todo debido a sus hábitos alimenticios,
así como por sus creencias en la hechicería, y en la Diosa
Roh´kash

Ne

Nabu;

La

Gran

Diosa

del

creación

y

de

la

destrucción según los credos hiénicos, rechazando así la fe
en Aiheu, lo que era considerado por los leones y el resto
de animales como blasfemo, pagano e impuro.
Por

otro

lado,

cabe

señalar

que

todos

los

elefantes

habitantes de Las Tierras Del Reino que estaban a punto de
morir se dirigían hacia El Cementerio para poder agonizar
en paz, por lo que, los alrededores estaban repletos de
todo tipo de huesos de elefante: cráneos, colmillos, etc.,
lo

que

le

daban

a

aquel

lugar

un

aspecto

más

lúgubre

todavía, y por el cual recibía su nombre: El Cementerio de
Elefantes.
Lugar donde esta pequeña historia tendrá su comienzo.

CAPÍTULO 1
Eran tiempos del rey Mohatu en Las Tierras Del Reino; La
Administración del soberano era buena y próspera, pero un
tanto estricta, aunque cabe decir que todos sus súbditos
realmente amaban a su Rey León. Pero así como había quienes
lo amaban, también había quienes lo despreciaban, y éstos
eran

precisamente

quienes

habitaban

El

Cementerio

de

Elefantes

se

Elefantes.
Por

aquellos

días,

El

Cementerio

de

consideraba una extensión más de Las Tierras Del Reino, y
no sería hasta los tiempos del Rey Mufasa, que esto dejaría
de ser así. Sin embargo, el rey Mohatu no prestaba la
atención debida a las necesidades de los habitantes del
Cementerio. Era como si fueran todos invisibles, pero es
que, no sería aún más adelante hasta la llegada al poder
del

Rey

Kovu

y

la

Reina

Kiara,

que

las

cosas

serían

diferentes, pues la línea divisora entre leones y hienas
estaba marcada de manera invisible pero real, imperceptible
pero dolorosa y lamentable.
Y a pesar del descontento general que se vivía, aquella
mañana en la que nuestra historia tendrá su comienzo, sin
embargo resultaba motivo de pura celebración y olvido de
todos los males que aquejaban a las hienas, ya que a su
lideresa-Roh´mach1 de la jauría, de nombre Ashka, le había
nacido una pequeña cachorrita; una cachorrita de tierno
rostro

y

ojos

color

miel

a

la

que

pondría

por

nombre

Fabana. Ella sería la heredera de su puesto como lideresaRoh´mach cuando llegara su momento de partir de este mundo.
Pero, así como ella celebraba feliz el nacimiento de su
chiquilla,

en

una

menuda

cueva,

dentro

del

mismo

Cementerio, pero en un lugar apartado, otro nacimiento se
1 “Roh´mach” es la palabra que utilizan las hienas para dirigirse a su lideresa –matriarca.

llevaba

a

cabo;

un

nacimiento

que

marcaría

para

El

Cementerio de Elefantes una etapa de oscuridad y miedo.
Conozcan a Kewina; Ésta linda hiena de mirada triste y
ojos color miel habría siempre de ser acreedora a una vida
muy dura: Sus padres morirían y por ello, ella sería criada
por Kokasha, la sacerdotisa en turno, así que su educación
sería siempre muy dura y llena de restricciones, aunque eso
sí, siempre

en contacto

con los

secretos de

las artes

místicas y espirituales, gracias a las lecciones que diario
recibía de su bondadosa tutora.
Kokasha tenía un hijo que crecería a la par que Kewina, su
nombre era Krashek, pero él tenía un secreto oscuro; como
él había sido criado por su madre sacerdotisa, conocía
perfectamente
embargo,

los

Gustaba

siempre
de

secretos
sentiría

hacer

el

de

la

alta

afinidad

mal

a

por

otros,

magia,
el

más

lado

invocando

sin

oscuro.

espíritus

malignos y también sabía cómo hacer conjuros para lograr
que un individuo tuviera mala suerte.
Pese a todo esto, la amistad entre Kewina y Krashek, con
el tiempo florecería y se haría cada vez más fuerte.
Algún tiempo más adelante, a pesar de que prácticamente
Kewina

y

Krashek

habían

crecido

juntos

y

criados

por

Kokasha, Krashek nunca pudo ver a Kewina como a su hermana,
de hecho, la llegada de la adolescencia había representado
para

él

un

gran

problema,

en

una

lucha

contra

las

reacciones naturales de su cuerpo, que sentía arder cual
llama encendida, y esto poco a poco se convirtió en una
loca

obsesión

por

ella.

Era

tal

su

desesperación

por

hacerla suya, que recurrió a las artes oscuras; mezclando
unas hierbas especiales, tierra y su propia orina, formó
una mezcla que dispersó en una presa muerta de antílope que
le dio como obsequio a Kewina. Esta mezcla se trataba de un
filtro de amor muy poderoso.

Kewina, al ser una hiena, y al estar acostumbrada a comer
cosas raras como cadáveres en putrefacción, no notó la
diferencia, y comenzó a comer tan peculiar banquete.
No pasaron ni dos días, cuando Kewina cayó profundamente
enamorada e Krashek.
No

pasaron

ni

dos

meses

cuando

Krashek

y

Kewina

contrajeron matrimonio.
Nadie podía entender cómo es que ambos habían llegado a
ese extremo. Kokasha seguía siendo la sacerdotisa, y aunque
en desacuerdo, sin embargo, los casó.
Aquel

era

un

amor

extraño

y

enfermizo

que

nadie

comprendía; a donde quiera que fueran, sin importar quién
estuviera presente, los besos excesivamente apasionados no
se hicieron esperar, era como si ambos se desearan de una
forma

obsesiva.

También

llegó

un

momento

en

que

la

dependencia de Kewina por Krashek era demasiado excesiva;
le pedía permiso para salir, incluso si sólo era para traer
el alimento del día, se sentía deprimida si Krashek salía
aunque fuese por un momento a caminar. Ella sólo quería
estar con él… con él… con él… con él…
Aquella era una situación tan extrema que Kokasha comenzó
a sospechar lo que más hubiera deseado que fuera mentira:
Que su hijo Krashek hubiera utilizado magia negra para
obsesionar a Kewina con él. Y sabía que aquello debía ser
magia negra

porque la

magia blanca

no le

provocaría a

Kewina una obsesión tan enfermiza como aquella.
Así

pues,

una

mañana,

Kokasha

decidió

confrontar

a

Krashek:
“Utilizaste magia negra con Kewina, ¡¿Verdad?! ¡Lo sé
todo!”
Pero por más intentos que hizo, Kokasha nunca consiguió
hacer que su hijo confesara. Una y otra vez, madre e hijo
tenían la misma discusión; Kokasha intentando sacarle la
verdad a su hijo, mientras que éste último lo negaba todo,

perdiendo cada vez más la paciencia. Las discusiones se
hacían

más

y

más

intensas,

pues

Kokasha,

siendo

la

sacerdotisa de la jauría, no podía permitir que su hijo se
hubiese dejado seducir por el lado oscuro, ¡¿Qué dirían
todos en El Cementerio?! ¡¿Dónde quedaría su reputación
como sacerdotisa, con un hijo que había usado las artes
oscuras?!
Mismamente, ocurrió un día en que la discusión se había
tornado tan intensa, que incluso, madre e hijo llegaron a
los gruñidos y a las mordidas.
Más tarde, cuando todo se hubo calmado, Kokasha finalmente
comprendió que su hijo nunca le confesaría nada, pero aún
así, le gritó una última advertencia:
“No sé si lo hiciste o no, y no pienso aplicar un hechizo
de la verdad para que me lo digas, pero sólo te diré que
los nigromantes2 quedan sellados con el repudio de nuestra
gran madre sagrada Roh´kash, y ese sello será el inicio de
una vida maldita y llena de infortunios que recaerá sobre
tu descendencia. Me duele mucho que esto te pase a ti, y
más lo siento aún por Kewina, que es tu esposa, y que es
como mi hija. Yo… siempre te amaré porque soy tu madre,
pero no puedo ayudarte con esa maldición. Dudo mucho que de
la Diosa Roh´kash obtengas el perdón.”
Pasó un corto tiempo de aquella discusión, y tal como lo
había previsto Kokasha, Kewina había quedado embarazada.
CAPÍTULO 2
Pasado más tiempo, Kewina dio a luz a dos hermosas y
diminutas bebés: una de ojos marrones y simpática expresión
en el rosto la cuál llevaría por nombre Loebenna, y la otra
2 Se llama nigromantes generalmente a los hechiceros que utilizan la magia negra.

que, a pesar de ser tan pequeña, transmitía una sensación
de extraña incomodidad a quienes la conocían, a la que
nombrarían como Loebanna; sus ojos, aunque de un inusual
tono turquesa,

lucían sombríos,

y resultaba

inquietante

sostenerle la mirada.
Las niñas tenían una peculiaridad; una peculiaridad que
hacía de su nacimiento algo todavía más inquietante, y es
que

habían

nacido

bajo

un

muy

intenso

Claro

de

Luna

nocturno, provocado por una excesivamente brillante luna
llena.
Cuando Kokasha se había enterado de las condiciones bajo
las cuales habían nacido aquellas niñas, se inquietó aún
más que antes, pues ella conocía algunos secretos terribles
relacionados directamente con el nacimiento de gemelos o
gemelas,

de

padre

o

padres

simpatizantes

de

la

magia

negra, nacidos o nacidas bajo el claro de luna llena.
Secretos que prefirió no revelar a los padres Kewina y
Krashek para evitarles angustias. Sin embargo, sabía que
las cosas en definitiva no marcharían bien. Y no sería
hasta años más tarde, cuando Kokasha terminaría revelando
la verdad a Krashek y a Kewina.
Para Kokasha, que era una sacerdotisa experimentada, su
nieta Loebanna le transmitía algo inexplicable; combinación
de inquietud y malestar, como si la pequeñita de apenas
algunos meses, fuese poseedora de una incalculable energía
maligna.
Antes de pasar a lo que sigue, cabe

decir que Kokasha,

quien al principio tenía en mente hacer de su hijo su
sucesor

como

supremo

sacerdote

de

la

jauría,

había

desistido de su plan, y se había buscado, en su lugar, a
una discípula nueva; una cachorrita de corazón puro de
nombre Shimbekh. A la sacerdotisa le dolió la decisión,
pero no podía perdonarle a su hijo el haber usado magia
negra.

Sin embargo, es importante decir que pese a los pleitos
previos que habían ocurrido entre madre e hijo, ni Krashek,
ni Kewina le habían dado la espalda a Kokasha, y por esa
misma razón es que la pareja no le había negado a la
sacerdotisa la oportunidad de haber conocido a sus dos
nietas.
CAPÍTULO 3
“La venganza, conduce directamente al Infierno”
Emma Ai (Jigoku Shoujo).
Así, pasó el tiempo, hasta que las dos niñas crecieron un
poco más, convirtiéndose en saludables y juguetonas niñas.
Loebenna

era

muy

tranquila;

casi

nunca

se

metía

en

problemas, y gustaba de corretear coloridas mariposas entre
los pastizales. Su madre siempre podía presumir sobre lo
bien portada que era, y cabe señalar que, a diferencia de
su hermana Loebanna, Loebenna no había adquirido los dones
de poseer ningún tipo de poder místico ni sobrenatural. En
cambio Loebanna… Loebanna era un caso especial; era una
niña remilgosa, grosera, insolente, vengativa… y poderosa.
A

diferencia

de

su

hermana,

había

nacido

con

poderes

sobrenaturales que la acompañarían toda su vida, y que
aprovecharía para usarlos contra quienes le hicieran daño.
Pero… lo peor no era eso, sino que además, conforme ella
iba creciendo, sus poderes mágicos se incrementaban; ella
en definitiva, no los estaba usando para cosas buenas.
Por aquellos días, como era de suponerse, Fabana, la hija
de la lideresa de la manada, había crecido a la par que
Loebenna y Loebanna, y se había convertido en la compañera
de juegos de las gemelas.
Fabana

sentía

mayor

afinidad

por

Loebenna

que

por

Loebanna, aunque se comportaba igual de amable tanto con
una como con la otra, aunque, considerando las malas vibras

que Loebanna desprendía, la verdadera pregunta era: ¿Quién
no sentía lo mismo?
Sin embargo, Fabana no era la única compañera de juegos
que Loebenna y Loebanna tenían.
Había otro cachorro; el hijo de una hiena llamada Kendal,
de nombre Rott.
Rott era un cachorro siempre afable y tranquilo que no se
metía en problemas, y que emanaba ternura de su ser.
Y

eran

precisamente

aquellas

características,

las

que

hacían que, tanto a Loebanna como a Fabana les agradaran
tanto. Ambas siempre competían por ser la mejor amiga de
Rott, pero Rott sólo quería ser amigo de ambas por igual. A
diferencia de aquel trío, la gemela Loebenna, por su parte,
nunca

quiso

simplemente

demostrar
se

llevaba

nada
bien

ni

hacer

con

competencia,

todos,

sin

ella

complicarse

demasiado la vida.
Y no podemos dejar del lado a otro cachorro de nombre Keko;
un inquieto y vivaracho cachorro, quien tenía una gran
afinidad por Loebenna.
Y así era como estaba conformada la pandilla de amigos.
Uno

de

los

ejemplos

más

claros

y

turbadores

de

cómo

Loebanna comenzaba a desarrollar, a pesar de su corta edad,
una personalidad un tanto sombría en combinación con el uso
de sus poderes para fines maliciosos, fue una mañana en la
que los cachorros habían decidido jugar a las carreras.
“Todos competiremos, y los que vayan perdiendo se irán
saliendo

de

la

competencia,

hasta

que

sólo

queden

dos

finalistas, y cuando eso suceda, el momento de la verdad
habrá llegado”, decía Loebanna con entusiasmo. Ella había
ganado el rol de lideresa de su grupo de amigos debido a lo
intimidante de su personalidad, y a la densa energía que
desprendía de su ser, ni siquiera Fabana, que era futura
lideresa Roh´mach de la jauría, había logrado alcanzar esa

jerarquía dentro de su grupo. Generalmente nadie le llevaba
la contra; cuando ella tomaba una decisión por el grupo, no
había quien se atreviera a contradecirla. Era una autentica
cabecilla.
Uno a uno, los participantes iban perdiendo al competir
contra Loebanna, mas no se explicaban por qué; ella no
parecía correr a una velocidad más alta que los demás, y
sin embargo siempre terminaba dejando a todos atrás. Eso
resultaba en verdad inexplicable.
Sin embargo, como usted podrá intuir, querido lector,
Loebanna

no

ganaba

sólo

porque

sí;

ella

utilizaba

sus

poderes sobrenaturales para lograrlo. Era muy orgullosa y
quería

ganar

a

toda

costa,

además

con

ello

quería

demostrarle a Rott que le convenía más tenerla a ella como
mejor amiga que a Fabana.
Así pues, tal y como había manipulado la situación con su
magia, Fabana quedó como finalista junto a Loebanna.
Tras la cuenta de tres, la carrera comenzó. Mientras esto
ocurría, a lo lejos, se escuchaba la voz de Kewina llamando
a sus dos hijas gemelas para que fueran a desayunar.
Loebenna no escuchó el llamado, y Loebanna estaba a punto
de competir, por lo ignoró el llamado. Nada le robaría su
oportunidad para demostrar su superioridad frente a Fabana.
Tres… Dos… Uno…, la carrera dio inicio: Fabana corría con
todas sus fuerzas, pero Loebanna, tal como había ocurrido
con

los

otros

cachorros,

la

estaba

dejando

atrás,

y

mientras esto ocurría, la madre seguía llamando a sus hijas
sin éxito alguno, así que cambió de estrategia; llamó a
Keko, quien sí le hizo caso, y le encargó de favor ser él
quien les diera el mensaje a las niñas de que decía su
madre que fueran a donde ella se encontraba para darles de
desayunar.
Así, con toda la inocencia del mundo, Keko se dirigió,
primero con Loebenna, y después fue a decirle a Loebanna.

El problema fue, que para ello se vio obligado a meterse
en medio de la carrera, así que se paró en un punto en el
que sabía que Loebanna tendría que pasar; unos pasos antes
de la meta fijada.
Segundos

más

tarde

así

fue;

Loebanna

corría

a

toda

velocidad justo directamente ¡hacia Keko!, iba desbocada,
ya casi sin saber hacia dónde se dirigía pues sólo tenía en
su mente la idea de ganar… La gloria… Las ovaciones… La
admiración

y

la

atención

de

Rott…

La

victoria…

El

liderazgo… Y… Y de repente… ¡ZAZ!... Que choca contra Keko,
impactándose con gran fuerza. Ambos cachorros cayeron al
suelo y rodaron, levantando gran cantidad de polvo. Fue una
caída violenta.
Pero lo peor fue que justo ahí, esperando en la meta, se
encontraba Rott, y Loebanna fue a caer justo a sus pies3.
Adolorida, Loebanna miró hacia arriba, y al ver a Rott, se
sintió profundamente humillada.
“¿Te ayudo, linda?”, le preguntó Rott con gran amabilidad,
sin embargo para Loebanna, aquello había sido demasiado.
“¡No, gracias!”, dijo de manera cortante y mostrando los
dientes. Ante esta inesperada reacción, Rott se asustó un
poco, y dio un paso hacia atrás, decepcionado.
Loebanna se sentía terrible; Había querido impresionar a
Rott, y sólo había quedado en ridículo frente a él. Era
humillante, espantoso… Y alguien debía pagar por ello.
Jadeante y con dolor, Loebanna finalmente logró ponerse en
pie. Y justo cuando lo hizo, llegó Keko; estaba cubierto de
tierra

y

estaba

adolorido

del

cuerpo,

pero

eso

no

le

impidió acercarse a Loebanna para pedirle disculpas, sentía
tanta vergüenza, que intentaba decir las palabras, lo más
rápido que podía.
3 Obviamente las hienas sólo tienen patas, pero puse “pies” para que quedara más estético, y
para que se comprendiera mejor la idea.

“Lo siento, Loebanna, es que me paré cerca de la meta,
porque sabía que ibas a pasar por ahí, y como tu madre me
pidió que les avisara que fueran con ella para desayunar,
yo…”
En

el

fondo,

Loebanna

estaba

furiosa,

pero

intentó

disimularlo con un trato cordial: “No te preocupes, no hay
ningún

problema”,

y

así

quedó

todo…

o

al

menos,

eso

parecía.
Porque mientras las gemelas se dirigían a donde su madre
para desayunar, Loebenna escuchó a su hermana susurrar las
siguientes palabras: “Así como me humillaste y me hiciste
caer, así te haré caer yo a ti. Espíritus de la venganza,
ayúdenme para que esto se cumpla”.
De

eso

Loebenna

no
y

pasaron
por

ni

dos

supuesto,

días,

Loebanna

cuando
se

Fabana,

enteraron

Rott,

de

que

lamentablemente Keko había muerto, producto de una caída en
un barranco. Supuestamente sus padres lo habían llevado a
aquel lugar para buscar algunos cadáveres para la merienda,
y en lugar de eso, el único cadáver que habían conseguido,
era el de su propio hijo.
Cuando Loebenna se enteró, sintió como si una estaca se le
hubiese clavado en el corazón; en verdad le agradaba Keko.
Incluso llegó a preguntarse seriamente si estaba enamorada
de él. Por otro lado, no le quedaba la menor duda de que
ese “accidente” lo había provocado su hermana, así que no
se quedaría

con los

brazos cruzados,

por lo

que buscó

confrontarla:
“¡Confiesa!, utilizaste un conjuro para asesinar a Keko.
Te escuché mientras caminábamos de regreso a casa”.
Loebanna había alcanzado un grado tan alto de poder, que
ya no le importaba ser desvergonzada:
“Sí, lo hice, ¿y qué?”
“Le diré a la abuela Kokasha. Ella es la sacerdotisa de la
jauría, y sé que ella podrá quitarte tus poderes”

“¿Ah, sí?”, preguntó Loebanna, desafiante.
Acto

seguido,

utilizando

sus

poderes

psíquicos,

hizo

explotar uno de los tantos geiseres de metano, y con el
poder de su mente, levantó el líquido ardiente y brillante,
y

lo

dejó

suspendido

en

el

aire.

Loebenna

miraba

aterrorizada lo que estaba ocurriendo.
“Así que crees que puedes delatarme con la abuela Kokasha.
Muy

bien,

hazlo,

pero

antes

yo

lanzaré

este

caliente

líquido sobre todo tu cuerpo… ¿eso quieres, hermanita?”
Loebenna, aterrada, no pudo más que emitir de su boca un
casi imperceptible “NO”. Sus pupilas estaban dilatadas del
miedo, y su cuerpo entero temblaba. De pronto, Loebanna,
con sus poderes, hizo que el líquido
alrededor
siniestra:

de

su

hermana,

“Delátame,

mientras

realiza

formara un círculo
le

decía

cualquier

de

forma

movimiento

en

falso, y no tendré piedad de ti”, tras decir esto, el
líquido, como si fuera una serpiente, comenzó a deslizarse
por

el

aire

sin

tocar

a

Loebanna,

hasta

introducirse

lentamente de nuevo en el cráter del geiser que estaba en
el suelo.
“Tal vez tú seas la favorita de mamá y papá, y yo sólo sea
‘la oveja negra de la familia’, pero también me alegra
saber que es una lástima que, siendo tú mi hermana, no
tengas

ni

la

mitad

de

mis

poderes”,

comentó

Loebanna,

sarcásticamente, disfrutando el terror con que su hermana
la miraba.
“¡Eres una amenaza! ¡Eres una amenaza”, gritó Loebenna,
para después salir corriendo despavorida de allí. Ella se
sentía acorralada, amenazada por su propia hermana, por lo
que,

pese

realizados

a

que

por

su

llegó

a

gemela,

ver

muchos

siempre

actos

tuvo

que

maliciosos
quedarse

callada, sin poder contarle a nadie, guardándose todos los
secretos para ella misma.

Esa misma noche, Loebenna se fue sola a llorarle al que
había sido su mejor amigo… o su amado, en un lugar apartado
del Cementerio de Elefantes, bajo la luz de la luna.
+++
Además de Loebenna, había una segunda hiena quien tampoco
se había convencido de que la muerte de Keko hubiese sido
un accidente, y ésta era la abuela Kokasha.
Kokasha se enteró por medio de Kewina de que días antes de
la muerte del cachorro, éste había hecho caer a Loebanna
sin querer, esto le dio pistas a la anciana.
Kokasha sabía que Loebanna solía ser vengativa con quienes
la dañaban
conocía

lo

o la

hacían quedar

suficientemente

en ridículo,

bien,

como

para

también la
saber

que

Loebanna gozaba haciendo daño a los demás, utilizando sus
poderes espirituales. Con toda esta evidencia, a Kokasha no
le quedó la menor duda; Loebanna había sido la responsable
de la muerte de Keko.
Así que esa noche, tras reflexionarlo mucho, la anciana
tomó una determinante decisión.
CAPÍTULO 4
Aunque en aquella ocasión, cuando Loebenna y Loebanna
habían nacido, Kokasha había tomando la decisión de no
mencionarles nada, ni a Kewina, ni a Krashek, acerca de los
secretos terribles que ella conocía acerca de lo que pasaba
cuando dos hermanos o hermanas gemelas son engendrados, o
engendradas bajo El Claro de Luna Llena por padres que
alguna vez hubiesen utilizado la magia negra. De hecho,
Kokasha tenía pensado llevarse este secreto a la tumba. Más
el suceso con el niño Keko la hizo cambiar de opinión.

Así que, una vez más, Kokasha decidió confrontar a su hijo
Krashek,

pero

esta

vez

le

pidió

que

Kewina

estuviera

presente.
El día de la discusión entre Kokasha con Kewina y Krashek,
el ambiente se tornó tenso y hubo levantamiento de voces.
Y

justo

en

esos

momentos,

infortunadamente,

Loebanna

pasaba muy cerca de ahí, y como percibió todos esos gritos,
se ocultó para escuchar toda la discusión; no comprendía
muy bien de qué se trataba el tema que su abuela y sus
padres habían tocado, pero sí se le quedaría grabada en su
mente para el resto de su vida una frase que su abuela
Kokasha pronunció, y que le generaría muchas dudas en su
mente por el resto de su vida:
“Te lo advierto, Krashek: ‘Cuando un hechicero o una
hechicera que ha utilizado magia negra para lograr sus
fines engendra un par de hermanos o hermanas gemelas, y
estos nacen bajo un intenso Claro de Luna llena, sólo una
o

uno

de

convertirá
mientras

estos
en
que

dos

hijos

una

o

un

la

segunda

o

hijas,

hechicero
o

él

en

el

malvado
segundo

futuro,
y

se

perverso,

descendiente

simplemente nacerá sin poder espiritual alguno’.”

CAPÍTULO 5

En un vuelco inesperado del destino, justo dos días después
de la discusión, ocurrió que Kewina y Krashek salieron
fuera del Cementerio de Elefantes a buscar comida. Sin que
se dieran cuenta, se acercaron demasiado a una manada de
rinocerontes. Estos

animales, actuando

por instinto,

al

detectar la presencia de la pareja intrusa, comenzaron a
perseguirla.

De una manera inesperada y brutal, los rinocerontes les
dieron la muerte a los dos hiénidos.
La

tragedia

se

cernía

sobre

la

vida

de

Kokasha,

de

Loebenna y de Loebanna.
Kokasha no podía perdonarse el hecho de que la última vez
que había visto a su hijo vivo, se había peleado con él. Se
sentía culpable.
Así

que,

durante

el

funeral

de

Kewina

y

de

Krashek,

Kokasha le hizo una importante promesa a su hijo:
“Cuidaría con amor de Loebenna y de Loebanna, y no le iba
a importar si Loebanna realmente terminaría volviéndose
malvada; Kokasha protegería con uñas y dientes a sus dos
nietas, y las amaría y trataría por igual”.
Esa era la promesa de hierro que Kokasha hizo a su hijo
ante su lecho de muerte.

+++++++++++++
CAPÍTULO 6
Con el andar del tiempo llegó la adolescencia para Rott,
Fabana, Loebenna y Loebanna.
Y cuando el amor y los deseos de preservar la especia
comenzaron a llegar para todos, ocurrió que Rott le confesó
sus sentimientos ocultos de amor a Loebanna. La chica por
su parte no podía estar más feliz; la competencia contra
Fabana había llegado a su fin, y es que esa competencia
había pasado de ser de la simple amistad, al amor de Rott.
La

adolescencia

había

despertado

emociones

nuevas

en

Loebanna hacia él; emociones intensas, deseo indescriptible
por besarlo, por acariciarlo…, por ser algo más que una
simple amiga para él. Entonces aquel día cuando Rott le
declaró sus sentimientos, ella no pudo más que sentirse

realizada. Una de sus mayores ambiciones se había cumplido
finalmente.
Rott, por su parte, sentía lo mismo por ella; le gustaba
mucho la

manera en

cómo sus

caderas se

contoneaban al

caminar, y las patas blancas delanteras de Loebanna, así
como lo profundo de sus ojos lo hechizaban cuál serpiente
hipnotizada por la música de un Tumarit4 invitándolo al
amor.

Él

También

se

sentía

hechizado

por

la

imponente

personalidad de Loebanna.
Así, varios meses pasaron en los que Loebanna y Rott
vivieron

un

amor

impetuoso,

desenfrenado

y

lleno

de

momentos de intensa pasión, abundando también los momentos
de ternura y cariño.
Sin

embargo,

con

el

paso

de

los

días,

Rott

iba

descubriendo detalles que no le agradaban nada de Loebanna,
por ejemplo, su excesiva obsesión con temas oscuros tales
como el asesinato o la muerte, y a eso se le agregaba
también

que

aunque

Rott

quería

mucho

a

Loebanna,

sin

embargo por su mente se cruzaba de repente otra mujer;
Fabana.

CAPÍTULO 7
Tras meses de relación, comenzaron a aparecer

momentos

llenos de incomodidad dentro del noviazgo entre Loebanna y
Rott.
4 Se llama Tumarit a la flauta que utilizan los encantadores de serpientes para hipnotizarlas.

A veces, parecía como si Loebanna no quisiera demasiado a
Rott

y

lo

demostraba

con

ejemplo

un

día

lo

aniversario

hasta

porque

actitudes
dejó

‘tenía

de

plantado

mucho

sueño

desinterés.
en
y

una

Por

cita

quería

de

dormir

felizmente’, esto hizo sentir muy triste a Rott, de alguna
manera se sintió defraudado.
Pero como si el destino hubiese querido compensar un poco
las cosas, de pronto, frete a él apareció Fabana; ella
pasaba por ahí pero no pudo evitar hacerle la plática al
abandonado Rott.
Así, tras una buena charla, en la que hubo gran cantidad de
sentimientos

intercambiados,

de

pronto

Rott

comenzó

a

sentir una afinidad y conexión más especial por Fabana que
la que sentía por Loebanna.
Así, los encuentros con Fabana comenzaron a hacerse cada
vez más frecuentes… y clandestinos. Aunque en aquellos días
ellos sólo se frecuentaban en plan de amistad, sabían que
podían

meterse

embargo

Rott

en
ya

problemas
no

podía

si

los

más.

veían

Cada

juntos,

vez

sin

comenzaba

a

necesitar más y más de Fabana; la amistad de su niñez que
día a día se iba clavando más y más en su corazón.
Pero no fue sino hasta una determinante tarde en que entre
plática y plática, los sentimientos entre ambos hiénidos
estuvieron a flor de piel; se contaron cosas de su vida,
secretos

y

sueños,

y

Rott

al

sentirse

tan

a

gusto

conversando con Fabana, le confesó:
“A ti puedo contarte todo, Fay, pero no a Loebanna. Siento
que a pesar del tiempo que llevo siendo novio de ella, no
hemos

logrado

profundo…

no

llegar
le

tengo

a

un
la

nivel

de

confianza

comunicación
que

más

supuestamente

debería tenerle”.
Fay,

como

le

decía

Rott

de

cariño,

no

pudo

evitar

sonrojarse, y sonriendo ampliamente, preguntó:
“Y, ¿qué tengo yo para que a mí sí me tengas confianza?”

Al mirarlo así, Rott no pudo evitar sentir una especie de
cosquillas en su pecho. Los ojos color miel de Fabana lo
deslumbraban,

mientras

un

intenso

mar

de

emociones

se

apoderaba de su pecho.
“Por esto”, dijo rápidamente, y sin pensarlo dos veces,
le soltó a Fabana el más dulce, cálido y apasionado de los
besos.
CAPÍTULO 8
“¡No! ¡No puedes hacerme esto a mí!”, gritaba Loebanna una
y otra vez, hecha un mar de lágrimas.
“Lo siento, Loebanna, pero me he dado cuenta de que a
quien realmente amo es a Fabana”.
Había sido una fría noche, en la que Rott no pudo seguir
ocultándole más la verdad a Loebanna y tuvo que confesarle
que él ya no sentía nada por ella porque ahora su corazón
le pertenecía a Fabana.
La ruptura con Rott fue un golpe muy duro para Loebanna;
pero

era

finalmente

más

hacia

siempre

su
había

orgullo

que

a

considerado

ella
a

misma,

Fabana

como

pues
‘La

Competencia” y a Rott como “El Trofeo”.
Desde que Loebanna y Fabana eran pequeñas, la amistad de
Rott era el trofeo principal a obtener, y de adolescentes,
el amor de Rott. Además, Loebanna siempre había sentido que
Fabana la superaba en velocidad, belleza e inteligencia,
así que el hecho de que Rott hubiera terminado su noviazgo
con ella, era la peor de sus derrotas, el golpe más grande
a su orgullo. No obstante (a su manera enfermiza, claro
estaba) Loebanna quería tanto a Rott que fue incapaz de
utilizar su magia para hacerle daño a Fabana, o al mismo
Rott. Tampoco tuvo corazón para utilizar un conjuro para
separarlos. Ella deseaba todo, menos ver infeliz a Rott. En

aquellos

momentos,

tristeza,

celos

sólo
y

le

quedaba

frustración…

tragarse

pese

a

toda

esto,

su
sus

sentimientos de despecho no quedarían del todo apaciguados.
++++
La

depresión

por

la

pérdida

de

Rott

se

apoderaba

de

Loebanna y eso le provocaba cometer todo tipo de locuras;
incluso llegó a ir personalmente a la cueva donde vivía
Rott para suplicarle que regresara con ella, humillándose.
En verdad no quería recurrir a la magia, quería que todo
siguiera su curso de manera natural, pero cuando Rott la
rechazó, recordándole de la manera más amable de que todo
había

terminado

entre

ellos

dos,

Loebanna

finalmente

comprendió que no había esperanza ni más remedio.
Los primeros días de la ruptura, fueron los más duros para
Loebanna. Le estaba costando superarlo, pero como hemos
dicho, era más por su orgullo que por genuino amor a Rott,
sin embargo, ella había confundido unos sentimientos por
otros al grado de que un día recurrió a la magia negra para
hacer un hechizo de esos que, según la sabiduría de su
abuela sacerdotisa, estaban prohibidos y condenados por La
Diosa Roh´kash:
Dame tus pensamientos, Fabana.
Dame tus pensamientos, visiones y sentimientos.
Préstame tu cuerpo de barro, no seas egoísta;
Y déjame sentir por un momento, lo que a mi alma le fue negado.

De

pronto,

Loebanna

apareció

en

otro

lado.

Un

lugar

conocido. No podía estar equivocada; era la cueva de Rott,
y ahora ella ya no se sentía ella; su cuerpo se había
engrosado
tornado

un

más

poco

y

claras,

las
y

motas

no

es

de

su

que

en

pelaje

se

ella

habían
hubiese

cambiado, ¡simplemente su alma había tomado prestado el

cuerpo de Fabana!, pero ese estado no duraría mucho, pues
el hechizo sólo tenía una duración de una hora, así que
aprovecharía ese tiempo para disfrutar de todo el cariño
que Rott le pudiera proporcionar durante ese corto periodo
de tiempo.
“Fay hermosa, ¿Qué te pareció la cena que conseguí para
ti?”
“Ehmm,

deliciosa,

amor”,

respondió

Fabana,

ó

más

bien

dicho, Loebanna en el cuerpo de Fabana. Muy posiblemente,
minutos antes, Fabana acababa de cenar algo delicioso que
Rott había conseguido para Fabana, así que se lamentó de no
haber

llegado

lo

suficientemente

a

tiempo

`para

haber

disfrutado de aquel banquete con el paladar de Fabana.
Y de pronto, sin que Loebanna se lo esperara, Rott le
soltó un tierno y cálido beso, que Loebanna le correspondió
con

gran

ansiedad;

en

aquellos

momentos

sólo

quería

descargar sus deseos de besarlo, de estar con él una vez
más.
Pero

los

momentos

mágicos

que

Loebanna

sentía

estar

viviendo junto a Rott, se vinieron abajo cuando Rott, entre
besos y dulces caricias, le comentaba: “Si Loebanna pudiera
ver cómo nos amamos, se moriría de la envidia. La verdad
creo que hice bien en dejarla, ella es muy rara, tiene
ideas extrañas que me dan miedo. Además tú eres mucho más
hermosa que ella por dentro y por fuera. Loebanna no podría
comprender que yo sólo te amo a ti… Mi dulce Fay.”
++++++
Cuando pasó

la hora

completa que

duraba el

hechizo de

cambio de cuerpos, el alma de Loebanna regresó por fin al
suyo propio, y al hacerlo, ella era un mar de lágrimas. Las
palabras de Rott la habían herido profundamente; tal vez
por orgullo, tal vez por amor, tal vez por despecho… En

realidad no lo sabía bien, pero lo que sí sabía es que su
corazón se había hecho añicos en aquellos momentos. Lloró
amargamente su pena por horas, pero después ese dolor se
convirtió

en

un

odio

profundo

por

la

situación

y

en

especial por Fabana. La rivalidad que siempre había sentido
por ella ahora se volvía personal, así que se prometió a
ella misma que las cosas no se quedarían así.
De esta manera, su amor por Rott se convirtió en odio, y
el aprecio por Fabana en rencor.
…El corazón herido de alguien con poderes sobrenaturales
nunca

debe

pasar

desapercibido,

sin

embargo,

ella

se

propuso ser una buena actriz y fingir que aún les tenía
aprecio, para hacerlos sufrir lentamente y de una forma
disfrazada de amor…”

CAPÍTULO 9
Corría la Administración del Rey León Ahadi5 en Las Tierras
del Reino; una etapa de abundancia y prosperidad era la que
se vivía, pero como siempre, para las hienas, habitantes
del Cementerio de Elefantes las cosas no eran así, ya que
ellas debían pasar por muchos inconvenientes para conseguir
alimentos, y el acceso a Las Tierras Del Reino les estaba
más restringido que cuando gobernaba El Rey Mohatu, pero a
pesar de los tiempos difíciles, habían dos momentos
maravillosos que celebrar:
Para aquellas épocas, Fabana, Loebenna, Rott y Loebanna,
habían alcanzado la adultez.
De igual manera lo había hecho Shimbekh, y tras una
hermosa ceremonia de iniciación, ésta última, había tomado

5 Padre de Mufasa y Scar.

el lugar de la anciana Kokasha como la nueva sacerdotisa de
la Jauría de Hienas.
Y así como se había llevado a cabo la ceremonia de cambio
de sacerdotisa, también aquella mañana se llevaría a cabo
la celebración de cambio de matriarca; Finalmente Fabana
tomaría su lugar como la nueva lideresa-Roh´mach de la
Jauría, reemplazando a su madre Ashka en su noble puesto. A
partir del día siguiente, la jauría entera quedaría a su
cargo:
“Hoy, es un día glorioso, pues Roh´kash, nuestra divina
madre, me ha dado la oportunidad de entregarle mi puesto
como nueva lideresa-Roh´mach a mi hija Fabana”, vociferaba
Ashka desde lo alto de un peñasco, dirigiéndose a la
audiencia de hienas que la ovacionaba.
A partir de aquel momento, la lideresa-Roh´mach Ashka, le
cedía su cargo a su bella y afable hija Fabana.
Entre aullidos y alegría se llevaba aquella primera Gran
Ceremonia, y decimos que era la primera, ya que ese mismo
día otro hermoso festejo se llevaría a cabo; La Boda de
Fabana y Rott.
CAPÍTULO 9
¿Qué son, y por qué existen los Makeis?
Los Makeis eran seres como tú y como yo, que divagaban en este mundo terrenal, por
desgracia, escogieron el sendero oscuro. Aiheu les da libre albedrio, para que, por sí
mismos hagan conciencia de sus actos, y decidan volver al bien, más no obstante, en
ese proceso, pueden llegar a hacer mucho daño. Mucho.

Como era de suponerse, Loebanna no quiso estar presente en
ninguno de esos eventos, pero como fingía seguir siendo
amiga de Fabana y Rott, puso de pretexto que se sentía algo
enferma y que necesitaba un momento de tranquilidad en

soledad, así que en vez de asistir, se fue a caminar a un
lugar solitario dentro del mismo Cementerio de Elefantes
(recordándole a usted, querido lector, que ese lugar es
inmenso), e impulsada por su odio profundo y su envidia,
comenzó, sin pensar en las consecuencias, a invocar a un
Makei con el fin de solicitar de él algunos favores. Y su
plegaria maligna era así:
“¡Oh, malvado y poderoso Makei que divagas en medio de la oscuridad, condenado al
sufrimiento perpetuo, yo te invoco!
Hazte presente frente a mí, quien te llama con fervor, y concédeme el deseo de
atormentar las almas de aquellos quienes me han destrozado el corazón y el alma. No
dañes de manera letal a estos seres, sólo te pido que atormentes sus almas.
Manifiéstate ante mí, Makei oscuro, ¡AHORA!”

A cambio de sus favores, el tramposo y maligno Makei le
ordenó a Loebanna que siempre debía venerarlo y rezarle
exclusivamente a él y nada más, incluso si eso implicaba
olvidarse para siempre de venerar a la divina Diosa Roh
´kash Ne Nabu.
Loebanna, con cierto temor, sin embargo, aceptó…

…El Pacto Estaba Hecho…

++++++++++
CAPÍTULO 10
“El Nacimiento de Shenzi, Banzai y Edd”

Pasaron

algunos

matrimonio, y

meses

para

como producto

Fabana

y

del amor

Rott

de

que se

feliz

tenían, a

Fabana le nacieron tres hermosos cachorros: Una pequeña
niña a la que pondría por nombre Shenzi, y dos pequeños
varones: uno de mirada pícara de nombre Banzai, y el otro
de ojos distraídos al que puso por nombre Edd.
Shenzi,

desde el

momento de

su nacimiento

había sido

designada, como era tradición, para ser en un futuro, la
nueva lideresa-Roh´mach de la jauría de Hienas habitantes
del Cementerio De Elefantes.
Los tres pequeños cachorros llenaban de luz y alegría cada
uno de los días del feliz matrimonio, y con ello la pareja
alcanzaba el punto más alto de su plenitud.
Sin embargo, había alguien que tenía algo más en mente…
El nacimiento de los cachorros sólo podía significar el
símbolo de amor que Rott y Fabana se tenían, y eso era algo
que Loebanna no podía tolerar.
Así que una noche, se puso a invocar de nuevo al espíritu
maligno, para que le ayudara a completar su venganza. Pero,
debido a que hay espíritus buenos que protegen a los recién
nacidos y

a sus

completada,

hasta

familias, ésta
que

los

venganza no

cachorros

de

podría ser

Fabana

hubiesen

crecido un poco más.
Para Loebanna todo se complicaba; Un día que Loebenna, es
decir su hermana gemela, la encontró haciendo sus rituales,
se le acercó con mucho valor para decirle: “No sé qué clase
de ser estás invocando, pero si se trata de una entidad
maligna, te diré que esas criaturas suelen cobrarse muy
caros

los

favores

que

hacen

a

los

demás,

de

hecho

me

explicó la sacerdotisa Shimbekh que mientras más les reces,
mientras

más

vuelven.

Esas

los

invoques,

entidades

son

pueden salirse de control”.

más

fuertes

y

traicioneras,

malignos
y

las

se

cosas

Loebanna
completo

se
las

hacía

la

de

advertencias

oídos
de

sordos,
su

ignorando

hermana,

y

por

siguió

concentrada en su meditación para invocar al espíritu. Ella
le suplicaba al Makei que la ayudara a convertir la vida
matrimonial de Fabana en un verdadero infierno.
El Makei, de enorme energía maligna, aceptó ayudarla, pero
este Makei, poco a poco iría apoderándose de la mente y los
sentimientos de Loebanna.

CAPÍTULO 11
El tiempo fluía más rápido que el agua en un caudaloso y
desbocado río.
Los pequeños Shenzi, Banzai y Edd se habían convertido en
unos vivarachos, saludables y juguetones cachorros; les
gustaba hacer bromas pesadas a los demás niños de la
jauría, y disfrutaban esconderse entre los grandes cráneos
de elefante que había en El Cementerio.
Solían con frecuencia meterse en problemas, y sacarle una
que otra cana verde a su madre debido a sus muchas
travesuras.
Rott, era un buen padre y gustaba jugar con sus pequeños;
“Ahora juguemos a las escondidillas”, les gritaba feliz a
sus niños, quienes se sentían felices y amados con él.
Fabana sentía una inmensa
cariñosos, tanto como con
también se sentía bendecida
los hijos tan adorables que

dicha al tener un esposo tan
sus hijos, como con ella, y
por La Gran Diosa Roh´kash por
le había dado.

Como todos los cachorros, Shenzi, Banzai y Edd crecían
rodeados de felicidad e inocencia. No conocían el dolor, el
miedo, o la angustia, pero como ocurre en todo cuento de
hadas infantil, siempre hay una aguja que se encarga de
ponchar la burbuja.

CITA del fan-art: HIENY. ŻYCIE SHENZI. (2013). FAN ART SOBRE SHENZI, BANZAI, ED Y
PADRES.[Imagen en Foro]. Recuperado de: (http://hieny-zycieshenzi.blog.pl/page/4/) y de
(http://hieny-zycieshenzi.blog.pl/files/2013/02/JomaHafl-i-dzieci.jpg)

++++++++++

CAPÍTULO 12
Así como las hienas estaban rodeadas por un mundo lleno de
magia, espiritualidad y misticismo, también había otro gran
motor en sus vidas: La Risa.
Las hienas, como usted sabrá querido lector, son risueñas y
alegres por naturaleza, así que algo que formaba parte
importante de sus vidas consistía en organizar eventos que
resaltaran tan peculiar elemento de sus existencias.
Por ende, cada cierto tiempo, se organizaba un concurso de
risas: Toda la jauría (incluyendo los más pequeños) podía
participar. Y era tradición que la aprendiza de sacerdotisa
fuera maestra de ceremonias, por lo que Shimbekh era la
encargada de esta tarea. Y esto era así porque los hiénidos
consideraban la risa una cualidad sagrada en ellos.

La sacerdotisa hacía las presentaciones vociferando muy
fuerte para que todos escucharan: “Bienvenidos sean todos a
la competencia de Risas. ¿Quiénes serán los primeros en
participar?”
Todos gritaban llenos de emoción.
Justo allí estaba Fabana, con sus cachorros, quienes no
dejaban de insistirle que pasara:
“Pasa,

Mutty,

que

ganarías”,

gritaba

Shenzi,

entusiasmada.
“Sí, mamá, ve, serás la vencedora”, intentaba persuadir
Edd.
“¡Vamos, tú puedes!”, exclamaba Banzai. Así Fabana se armó
de valor y pasó al frente para competir.
“¡Qué valiente!”, gritaba Shimbekh, “Fabana ha pasado al
frente. Y ahora, ¿Quién la desafiará?”
De pronto, una hiena joven y esbelta de nombre Abasi gritó:
“Yo la desafío”, y de inmediato pasó al frente.
Una guerra campal de chistes daba inicio:
“A

la

cuenta

de

tres”,

gritaba

Shimbekh.

“La

primera

concursante, es decir, Fabana, contará su chiste, después
el turno será de Abasi. Ambas competidoras deberán contar
un total de quince chistes, y al final, el público decidirá
quién

de

las

dos

es

la

hiena

más

cómica.

Sin

más,

comencemos: Uno…”
La tensión y la emoción del público se combinaban, sin
embargo, Fabana sonreía, estaba segura de que ganaría.
“Dos…”

Abasi

miraba

de

manera

desafiante

a

Fabana,

pero

ésta

última no se dejó intimidar.
“Tres… ¡Que comience el concurso!”
Así, Fabana, mirando de frente al público, comenzó a
contar su primer chiste:
“Público querido, ustedes y yo sabemos que los leones son
feos y peludos.”
“¡¡¡SÍ!!!”, gritaba el público al unísono.
“Pues

bien”,

proseguía

Fabana,

“El

simio

del

que

les

hablaré también lo sabía muy bien…”
<<Esta vez, había unos monos trepados en un árbol, y en eso
iba

pasando

El

Rey

León,

entonces

todos

los

simios

empezaron a gritarle: ‘¡arráncate esa melena que te vez
feo!... ¡león feo! ¡León feo!’, así estaban, cuando a uno
de los monos se le partió la rama del árbol y cayó al
suelo, justo frente al león, y que dice: ‘¡No, hermano!,
¡Yo tuve que bajarme de allá porque es que en serio no
respetan!>>
Las

carcajadas

del

público

de

hienas

no

se

hicieron

esperar. Incluso la siempre seria y callada Shimbekh estaba
riendo. En verdad había sido un buen chiste, digno de ganar
el concurso.
Así, después fue el turno de la contrincante Abasi, quien
preguntó animosamente a su público:
“‘¿Cuál es el animal más fiero de la sabana africana?”
“¡El león! ¡El león!”, respondieron todos los espectadores
con emoción.

“Pues no”, contestó con una amplia sonrisa y de manera
enérgica la hiena, “para su información, mi querida jauría,
el animal más fiero es ‘lo pintan’.”
“¡¿Qué?!”, preguntó el público, atónito.
“Sí”, afirmó Abasi con seguridad, “Y eso es porque no es
tan fiero el león como ‘lo pintan’”.
Las risotadas del público no se hicieron esperar, más sin
embargo, no

se podían

comparar a

las que

Fabana había

provocado con su chiste de los simios.
Para haber sido apenas el primer Round, a Fabana le había
ido muy bien.
Fabana

estaba

tan

distraída

y

entusiasmada

por

la

competencia que no advirtió el peligro que acechaba a su
alrededor, y nada podría prepararla para los sucesos que
estaban a punto de ocurrir.
Mientras

el

concurso

continuaba,

Rott

se

acercó

a

sus

cachorros y les dijo: “Veo que su madre está muy feliz
concursando,
conseguir

así

que

deliciosa

quiero

darle

una

carroña6

para

la

sorpresa;
cena,

iré

¿quién

a
de

ustedes, hijos míos, quisiera acompañarme?”
Shenzi

y

Banzai

dijeron

que

no

ya

que

querían

seguir

disfrutando de la competencia apoyando a su mamá, pero Edd
fue el único que dijo entusiasmado:
“Yo te acompaño, papi. Te ayudaré a conseguir la cena, y
eso podrá muy feliz a mamá”.
El niño movía su colita una y otra vez, denotaba su
felicidad.
6 No olvidar que las hienas por naturaleza son cazadoras y carroñeras a la vez.

Así,

padre

e

hijo

salieron

del

Cementerio

para

ir

en

búsqueda de los alimentos.
Sin que ambos sospecharan nada, venía siguiéndolos nada
menos que Loebanna.
Ella contemplaba a Rott con mucha melancolía, en verdad
hubiera deseado

que él

hubiese sido

su esposo…

era un

hiénido tan bueno…
“Al diablo con tus sentimentalismos absurdos”, decía sin
embargo una voz dentro de su mente. Pero esta voz no le
pertenecía, ¡No!, de hecho, era la voz del Makei con el que
había hecho pacto; Ese demonio, poco a poco, comenzaba a
apoderarse más y más de los pensamientos y sentimientos de
Loebanna, y de hecho su objetivo era sincronizar tan bien
con ella para lograr fusionarse con el alma de Loebanna y
convertirse así en una misma entidad.
“Al diablo todo ese amor. Ahora sólo debes concentrarte en
el odio que le tienes a Fabana. Debes concentrarte en la
venganza”.
La

voz

del

Makei

retumbaba

horriblemente

dentro

de

la

cabeza de Loebanna. Y esto la aterrorizaba pero también le
fascinaba.
“Ahora debes pedirme con todas tus fuerzas que la venganza
por tu corazón roto comience ahora, y te ayudaré”.
Loebanna sudaba frio; ¿Qué clase de venganza llevaría a
cabo el Makei?, a pesar de que odiaba a Fabana, y detestaba
verla casada con Rott, tampoco quería hacerles demasiado
daño, de hecho su verdadero objetivo desde el principio con
el pacto con el Makei, había sido atormentarlos un poco,
más no en matarlos.

“Hagas lo que hagas, no dañes a Rott… a pesar de todo… lo…
quiero…”, suplicó Loebanna.
“¡Oh, no!”, respondía el Makei en tono sarcástico dentro de
ella, “Sólo me divertiré un poco con él. Ahora, ¿quieres
ver un poco de mis poderes?, primero mira a tu alrededor,
¿ves que no hay nadie más que Rott y su hijo?”
Loebanna

obedeció.

Efectivamente,

alrededor

sólo

pasto,

rocas, unos árboles, y ellos dos.
“Ahora, vuelve a mirar”, ordenó el extraño espíritu. De la
nada, dos enormes Búfalos Africanos habían aparecido de la
nada. Se aproximaban directamente hacia Rott, totalmente
desbocados y dispuestos a embestirlo sin piedad.
Loebanna estaba horrorizada ante lo que veía: ¿De dónde
habían salido aquellos búfalos, si antes no estaban allí?,
y ¿Por qué iban directo hacia Rott?
“Dijiste que no lo lastimarías”
“Mmmm, no”, decía el Makei en tono burlesco, “O tal vez un
poquito…”
Al ver la furia con la que se aproximaban hacia él los
animales, Rott gritó a su hijo:
“¡Corre! ¡Sálvate! ¡Yo los distraeré!”
Edd estaba muy asustado, pero afortunadamente encontró muy
cerca de él un enorme y más o menos profundo agujero en el
suelo, probablemente la huella de un gran elefante, así que
se

ocultó

allí,

más

no

pudo

evitar

asomarse,

sacando

levemente su cabeza como un topo; le preocupaba su papá.
Para cuando Edd se asomó, los búfalos africanos, con sus
cuernos en forma de terroríficos garfios, perforaban sin
piedad el cuerpo de su infortunado padre, quien gritaba de
manera desgarradora y desesperada, producto del intenso
dolor.

Búfalo Africano. http://es.clipart.me/premium-animals-wildlife/african-buffalo-affalonyathi-cape-buffalo-or-syncerus-caffer-vintage-engraving-old-engraved-illustration-of597936

Edd

observaba

aterrado

el

horripilante

espectáculo

y

mientras lo hacía, un profundo trauma iba sellando su mente
de niño inocente.
Los búfalos seguían apuñalando, una y otra vez, hasta dejar
a Rott sin vida.
“¡Basta! ¡Basta!”, decía con desesperación y llorando de
rabia Loebanna, llevándose sus patas a la cabeza.
“¡Detén esta masacre de una vez! ¡Me prometiste que no le
harías daño!”
“¡Úps!, yo no quería dañarlo, pero creo que se me pasó un
poquito la mano”, decía sarcásticamente la voz dentro de la
mente de Loebanna, para después soltar una risita. Pero eso
no paró ahí, ya que además soltó una advertencia: “Ahora
que

me

has

dejado

entrar

en

tu

corazón,

poco

a

poco

comenzaré a fusionarme con tu alma, hasta que seamos uno
solo, ¿no te parece maravilloso, querida Loebanna?, eres
mía, y no podrás deshacerte de mí tan fácilmente”.
+++++++++++++++++
CAPÍTULO TRECE
La locura de Edd

Fabana estaba destrozada: La muerte de su esposo había sido
como si mil alfileres le hubieran atravesado el corazón,
torturándola lentamente.
Por varios días no probó alimento alguno, aunque sí iba y
lo

conseguía

para

sus

cachorros.

Vivía

en

silencio

y

soledad su tristeza, prefiriendo aislarse del resto de su
jauría. No quería que nadie la viera en ese estado.
Y como si la muerte de su amado esposo no hubiese bastado,
una segunda tragedia se segregó sobre ella y su familia; El
Pequeño Edd, siempre tan alegre, siempre tan parlanchín,
ahora estaba trastornado; su mirada que siempre era perdida
ahora lo estaba más que nunca, era excéntrica, insana, con
sus pupilas siempre dilatadas. Ahora Edd casi siempre tenía
su

lengua

movimientos

de

fuera

eran

y

babeaba

torpes,

y

como
sus

un

perrito.

acciones

Sus

demasiado

infantiles sobrepasando el límite, por ejemplo, comenzó el
extraño hábito de corretear su cola, o de darse extrañas
maromas, pero lo peor de todo es que había perdido por
completo la capacidad del habla y del entendimiento; aunque
se le hablaba no parecía entender palabra alguna y por otro
lado ahora sólo hacía gestos y ruidos extraños y torpes
para comunicarse. Así mismo, había adoptado una tendencia
bastante desconcertante; reír sin parar. En definitiva la
naturaleza de cualquier hiénido es reír mucho, pero Edd lo
hacía de una forma exagerada y compulsiva, reía sin razón
aparente, o en caso de haberla, sus carcajadas podían durar
minutos enteros. A veces se reía sólo o por cosas sin
sentido como que pasara una mosca.
Ésta situación era demasiado dolorosa para su pobre madre,
y para sus hermanos; habían perdido para siempre al Edd
parlanchín y cuerdo que alguna vez habían conocido. Ahora
su pequeño Edd se había vuelto loquito. Su locura como
producto de haber visto morir a su padre asesinado a sangre

fría y de una brutal manera por los búfalos. Probablemente
el trauma de haber presenciado aquello lo impactó a tal
grado que su mente creó un mecanismo de defensa poderoso
que lo hizo perder por completo la cordura.
Y así, Edd no volvería a ser el mismo nunca más…
Pero pese a todo ese dolor Fabana encontró consuelo una
mañana

en

que

veía

a

Edd

jugar

con

sus

hermanos.

Un

escarabajo pasó volando y Edd comenzó a reír. Nadie pudo
detener su risa, entonces, Shenzi se acercó a su madre, y
le dijo:
“Al menos Edd siempre será feliz; reirá toda su vida y por
todo, y poco sabrá de problemas y sufrimiento”
Fabana seguía viendo con melancolía a su hijo, viendo como
reía y reía sin parar.
Después, ella volteó a mirar a su hija, y con una sincera
sonrisa que brotaba desde lo más profundo de su corazón,
seguido de una lágrima que emanó de su ojo derecho, le
respondió: “Sí, hija, tal vez tengas razón”.
+++++
CAPÍTULO 14
Pero Fabana y su familia no eran los únicos que sufrían;
Loebanna también lo hacía.
Ella no hubiera querido que las cosas se hubiesen salido de
control. “¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho?”, se reprochaba a
sí misma una y otra vez, sin parar. A veces se daba de
golpes en la cabeza con sus patas delanteras, y lloraba de
rabia.

Nunca

pensó

en

las

consecuencias.

Ahora,

nunca

volvería a ver a aquel hiénido al que había amado porque su
vida se había apagado para siempre, y también sentía el

peso de la responsabilidad por lo que le había pasado a
Edd. Sin embargo, la entidad dentro de ella se burlaba:
“Se lo merecía. ¿No tienes ahora lo que querías?, en el
fondo tú deseabas hacerles mucho daño porque tu amor se
convirtió en rencor, ¿o no?”, decía aquella entidad seguida
de una casi demoniaca risa.
A pesar de su dolor y sentimientos de culpa, Loebanna sin
embargo sí estaba de acuerdo con las palabras del Makei.

++++

Pasó un mes, y la maldad en el corazón de Loebanna se
incrementaba, producto del pacto con el Makei, quien día a
día iba completando su objetivo de hacer fusión 7 con el
alma de Loebanna, al grado de que ella misma ya no sabía
distinguir cuáles eran sus pensamientos propios, y cuáles
eran de la entidad dentro de ella.
Durante ese mes, hubo inactividad paranormal por parte de
los dos, ya que el Makei había utilizado toda su energía
para hacer aparecer los búfalos y provocar el incidente con
Rott, por lo tanto necesitaba recuperar fuerza.
Loebanna se encerró durante ese tiempo a meditar, alabar
y rezarle al ser demoniaco dentro de ella, con el fin de
hacerlo más fuerte y poderoso… no sabía en el infierno que
se metía por hacer eso.
7 La RAE define Fusión en primera instancia como “Acción y efecto de fundir o fundirse”, en segunda instancia como
“unión de empresas o ideas”. Yo para esta historia he utilizado la palabra fusión, efectivamente como “unión”, unión
de almas. Se puede entender cómo lo define la Wiki Dragon Ball (anime obra de Akira Toriyama), ya que la
definición dice así: “La Fusión se refiere al método por en el cual dos personas se unen para formar un solo cuerpo”,
en este caso serían dos seres unidos en una sola entidad: El Makei, con el alma (no el cuerpo) de Loebanna.

Loebenna, es decir, la gemela de Loebanna, había estado muy
preocupada por su hermana; no le gustaba verla tan aislada,
así que en más de una ocasión a invitó a salir a divertirse
y a caminar por ahí, sin éxito, ya que Loebanna siempre se
comportaba de manera grosera con ella. Por tanto, después
de varios intentos, Loebenna, simplemente no la volvió a
buscar por un buen rato.
Así transcurría todo, hasta que una tarde, un encuentro
inesperado cambiaría el rumbo del destino:
Esa tarde Fabana, como de costumbre, había salido a buscar
carroña paraqué comieran sus hijos. Durante días, desde la
muerte de Rott, ella no había tenido la motivación para
salir

a

cazar

conformaban

con

presas
la

frescas,
carroña

así
que

que

sus

ella

les

hijos

se

llevaba.

Recordando, querido lector, que las hienas pueden comer
cadáveres putrefactos sin problema alguno.
Fabana le había pedido a Banzai que cuidara de su hermano
Edd, pero la que insistió en acompañarla fue Shenzi.
Fabana al principio no quiso, pero como ella iría sola,
pensó que la compañía le haría mucho bien, así que terminó
aceptando.
Las dos hienas se encaminaron más allá del Cementerio de
Elefantes. De pronto llegaron a un terreno algo inestable y
fangoso.
Era común

encontrar carroña

en ese

lugar debido

a sus

inhóspitas condiciones, ideales para buscar cadáveres.
Pero esto le provocó cierto temor a Fabana. Quería proteger
a su hija de que algo malo le pasara en aquel lugar, así
que le dijo:

“Shenzi, siéntate y espérame. Me adentraré más en este
lugar para buscar comida, pero tú no te vayas a mover de
aquí”.
Shenzi asintió y se sentó. Su madre se adentró más y más
dentro de aquel lugar, hasta que se perdió de vista.
Lo

que

ninguna

de

las

dos

sabía,

era

que

todo

ese

alguien

las

vigilaba muy de cerca.
Loebanna

había

seguido

a

Fabana

tiempo.

La

vigilaba desde un punto seguro.
Ella ya ni siquiera sabía con certeza por qué estaba ahí;
sus pensamientos se debatían entre sus deseos de ver sufrir
a Fabana su gran rival, entre sus deseos de dejar de hacer
daño, el de renunciar a todo el plan, y entre las órdenes
del Makei que retumbaban dentro de su cabeza.
Sin embargo, la fusión entre el alma del Makei y la suya
estaba casi completa, por lo que la voluntad de él se hacía
la suya también. Y la voz de aquella entidad monstruosa
ejercía más control sobre la infortunada hiena.
“Tú lo deseas, Loebanna, no lo niegues. Es más tu deseo de
hacer el mal que el bien. Yo puedo leer tu mente, y sé que
desde que eras pequeña naciste con tendencia a la maldad:
Tú eres hija de un padre que recurrió a la magia negra y
naciste bajo un intenso Claro De Luna Llena. Eso te hace
ser lo que eres.”
“¡Claro

de

Luna

Llena!”,

exclamó

Loebanna.

Y

tras

reflexionarlo un poco recordó que hacía ya mucho tiempo,
cuando ella todavía era muy pequeña, su padre Krashek había
tenido una fuerte discusión con la abuela Kokasha, pero lo
que más recordaba de aquello, fue cuando la abuela gritó a
su hijo: ‘Te lo advierto, Krashek: Cuando un hechicero o
una hechicera que ha utilizado magia negra para lograr sus

fines engendra un par de hermanos o hermanas gemelas, y
estos nacen bajo un intenso Claro de Luna llena, sólo una
o

uno

de

estos

convertirá
mientras

en
que

dos

hijos

una

o

un

la

segunda

o

hijas

hechicero
o

él

en

el

malvado
segundo

futuro
y

se

perverso,

descendiente

simplemente nacerá sin poder espiritual alguno’.
Tras recordar esto, Loebanna lo comprendió todo; si su
hermana Loebenna no tenía poderes, y ella sí, eso sólo
podía significar que ella era la hija que había nacido con
poderes

y

con

tendencia

al

mal.

Esos

pensamientos,

en

cierto modo la horrorizaban, pero también la fascinaban.
Y en el análisis de todo eso estaba, cuando las órdenes del
Makei la sacaron de sus pensamientos: “Mira hacia aquella
esquina, Loebanna; Fabana le ha ordenado a su hija que la
espere

allí

mientras

ella

consigue

comida.

Es

tu

oportunidad, sólo pídemelo, y yo haré el trabajo por ti…
ahora hazlo… pídemelo.”
Loebanna dudó por un momento, pero la maldad dentro de ella
pudo más que su voluntad.
“De acuerdo”, dijo, “Haz tu parte Makei, y compláceme”
+++++
CAPÍTULO 15
Mientras la pequeña Shenzi esperaba pacientemente a que su
madre trajera la comida, el Makei dentro de Loebanna hizo
aparecer un sapo de llamativos colores frente a la niña“¡Pero

qué

lindo

animalito!”,

pensó

la

niña.

El

sapo

comenzó a dar saltos y a croar, y como era de esperarse en

alguien

de

su

edad,

Shenzi

olvidando

por

completo

las

órdenes de su madre, comenzó a seguir al anfibio.
El animalito avanzaba en dirección opuesta a la que Fabana
había tomado minutos atrás, por lo que Shenzi comenzó a
alejarse más y más cada vez, hasta que se sintió perdida.
Loebanna

siguió

vigilándola.

a

Shenzi

“¿Quieres

que

durante
nos

todo

divirtamos

su

trayecto,

con

ella?”,

preguntó el espíritu dentro de ella con una voz perversa.
Loebanna, dudando pero a la vez entusiasmada, aceptó.
De pronto, el sapo dio un brinco hacia un punto en el suelo
particularmente verdoso, fangoso, lamoso y espeso. Delante
de éste punto, un árbol mediano, sin hojas y viejo se
encontraba estático.
Shenzi imitó al sapo con la esperanza de atraparlo, pero, a
comparación del sapo, el cuál después de car en aquel punto
pudo volver a brincar saliendo de ahí para caer en el
pequeño árbol y trepar por él, Shenzi al caer se hundió en
aquel fango que en realidad eran ¡Arenas Movedizas!, y
conforme

más

hacía

esfuerzo

Shenzi

en

salir,

más

iba

quedando atrapada en aquella mezcla de tierra, arena, agua,
fango y musgo.
Loebanna se había ocultado detrás del mediano árbol para
observarlo

todo

de

cerca

sin

ser

descubierta.

Sus

sentimientos se debatían entre la culpa y la satisfacción
de ver sufrir a la hija de Fabana:
“¿No es maravilloso lo que estás viendo?”, le preguntaba
una

y

otra

vez

la

voz

dentro

de

ella.

“Eso…

creo”,

respondió Loebanna entre titubeos. Su corazón estaba muy
confundido, así que bajó la cabeza y cerró los ojos. No
sabía definir qué estaba sintiendo en aquellos momentos. Y

mientras estaba tenido aquél conflicto interno dentro de su
mente, un ruido interrumpió sus pensamientos; había sido el
‘crack’ de una rama, acompañado de dos voces que parecían
ser el de un niño y el de una niña. “Alguien viene hacia
acá”, pensó Loebanna, angustiada. “Debo irme”.
…Y de esta manera, ella huyó rápidamente de ahí…

++++++++++

CAPÍTULO 16
Scar/Taka y Sarafina al rescate.
Taka era un cachorro de león de color marrón y preciosos
ojos verdes, sin embargo, no era cualquier cachorro común,
él era nada menos que el hijo del Rey Ahadi, pese a esto él
no sería heredero al trono, y eso lo llenaba de envidia, de
hecho era su hermano Mufasa el heredero al trono. Esta
envidia que Taka le tendría a su hermano, sería el hilo
rojo que ataría su vida a la de los hiénidos habitantes del
Cementerio De Elefantes por el resto de su vida. El Hilo
que lo enlazaría a ellos, tanto en su vida como en su
muerte, en su felicidad como en su tristeza.
Él había decidido huir de casa tras una discusión que había
tenido con su padre en la que le reclamó por el favoritismo
y distinción que había entre su hermano Mufasa y él, así
como una profecía que le auguraba dolor y sufrimiento, la
cual lo aterró de sobremanera, pero ésta huída no duraría
mucho ya que, tras darse cuenta de que aún era demasiado
joven para sobrevivir en el gran mundo, al final decidiría
regresar a
adelante.

casa. Pero

esto último

pasaría un

poco más

Sarafina

era

una

hermosa

y

pequeña

cachorrita

leona

habitante de Las Tierras del Reino, la cual se había hecho
amiga

de

Taka

y

que

había

decidido

acompañarlo

en

su

supuesta huída. Ella también terminaría regresando a casa
días más adelante. En el futuro Sarafina sería un elemento
importante dentro del transcurso de la vida de Taka.

Así pues, el segundo día fuera de casa tras la supuesta
huída, Sarafina y Taka habían decidido despertarse temprano
para hacer un intento para buscar comida.
Decidieron acercarse de nuevo a un manantial donde un día
anterior se habían reunido varios antílopes. Pensaron que
si esperaban un poco, pronto algún animal iría a tomar
agua.
Pasó un rato sin que llegara nadie. Hacía un calor intenso,
así que los cachorros decidieron chapotear en el agua un
rato.
Escucharon un grito. Era una llamada de auxilio. Sarafina y
Taka intercambiaron una mirada de preocupación, y salieron
del

agua.

Guiados

por

los

alaridos,

llegaron

hasta

el

enorme depósito de arenas movedizas donde se encontraba
Shenzi quien lloraba por su vida. El lodo casi le llegaba
al cuello. Sólo tenía sus patas delanteras y su cara al
descubierto.
“¡¿Qué

hacemos?!

¡¿Qué

hacemos!?”

vociferaba

Sarafina

alarmada. “¡Hay que ayudar a ese cachorro, o morirá!”
Taka quedó sorprendido ante lo que acababa de escuchar. Se
suponía que ella debería alegrarse. Las Hienas: Sucias,
carroñeras, asesinas a sangre fría; ¿A qué león en el mundo

podrían importarle esas escorias?, al contrario, una hiena
menos en el mundo debía ser una buena noticia para ellos.
“¿Pero qué te pasa, Sarafina?” Le preguntó Taka molesto
ante su angustia por salvarla. “Déjala morir aquí. Una
hiena menos es una bendición para todos.”
Pero Sarafina no estuvo de acuerdo. Le lanzó una mirada
fulminante a Taka y alzando la voz le dijo:
“Podrán ser unos seres despreciables, pero nadie merece una
muerte así. ¡Eres un Insensible!”
Con todo esto, Taka no tuvo más remedio que ayudar en el
rescate. Apenas a unos centímetros de la arena movediza se
encontraba el pequeño árbol que ya hemos mencionado, no muy
grueso, y que por fortuna estaba bastante inclinado y casi
apuntaba hacia la ubicación de la hiena. Sarafina y Taka lo
vieron y se les ocurrió la misma idea; ambos se subirían a
é, y con mucho esfuerzo y con su peso lo aplastarían y
lograrían inclinarlo aún más. La copa del árbol quedó justo
enfrente del rostro de Shenzi.
“¡Vamos! ¡Sujétate de la copa de este árbol!” Le decía
Sarafina

a

la

niña.

Su

voz

sonaba

jadeante

debido

al

esfuerzo que estaba haciendo con su cuerpo y sus patas para
mantener el árbol lo suficientemente

inclinado.

La hiena utilizó sus dos patas para sujetarse a la copa del
árbol. Después, Sarafina le gritó a la hiena:
“Vamos

a

soltar

el

árbol,

así

que

sujétate

con

mucha

fuerza. No te sueltes por nada de este mundo de la punta.”
La pequeña Shenzi asintió asustada. Después Sarafina volteó
a ver a Taka y le gritó:
“A la de tres nos bajamos del árbol; Una… Dos… tres…”
Ambos leones brincaron y lo soltaron. La planta recuperó su
posición

inicial

con

violencia

siguió

inclinado,

pero

menos. Éste tembló cual gelatina durante varios segundos.
Después notaron cómo la hiena se elevó junto con la copa

del

árbol,

abrir

los

manteniéndose
ojos.

Cuando

aferrada
el

a

éste,

tembloroso

sin

siquiera

movimiento

paró,

Sarafina y Taka vieron que la pobre hiena, con algo de
miedo, comenzó a soltarse, y cuando logró ponerse de nuevo
sobre sus cuatro patas, caminó insegura sobre el tronco
hasta

que

finalmente

al

llegar

a

la

base

del

árbol,

entonces dio un último brinco con el que finalmente logró
bajar ilesa del pequeño árbol. Acto seguido, se acercó a
Taka

y

pequeños

a

Sarafina
cachorros

y

los

de

olfateó.

león

se

Al

verla

dieron

bien,

cuenta

los

pudieron

vislumbrar mejor a la diminuta hiena.
A pesar de los prejuicios que tenía Taka con respecto a las
hienas, no pudo evitar sentir ternura al verla; Sus ojos
eran vivarachos y brillosos, sus motitas en el cuerpo y su
aspecto rechoncho sólo podían inspirar simpatía en él, y
por primera vez en su vida se preguntó por la posibilidad
de que los leones estuvieran equivocados sobre el concepto
en el que tenían encasilladas a las hienas.
La cachorrita miraba a Sarafina y a Taka como si fueran
unos bichos raros. Estaba insegura. Tal vez las hienas
también

tenían en un mal concepto a los leones. Después de

varios minutos por fin se decidió a decirles algo:
“G-gracias p-por salvarme.” Tartamudeó. Su voz era adorable
y dulce.
Sarafina sonrió, y con voz suave para evitar asustar a la
hiena, preguntó:
“¿cómo te llamas pequeña?”
“Shenzi” respondió la cachorrita con cierta timidez.
“Shenzi” Repitió Sarafina. “Me gusta. Es lindo.”
Ambas

sonrieron

ligeramente.

Sarafina

continuó

interrogando:
“Dime pequeñita, ¿Dónde están tus padres?”
Ante esta pregunta, la pequeña cachorrita cambió su sonrisa
por una triste expresión. Bajó la mirada y respondió:

“Mi mamá está en búsqueda de alimento para la familia… y mi
padre… mi padre está… está…”
Pero entonces, la cachorrita Shenzi soltó algunas lagrimas,
que rápidamente enjuagó con su pata, y dijo:
“Lo siento, no debí… Disculpen.”
Sarafina sintió compasión por ella y la abrazó.
“No te preocupes pequeña. Estamos aquí para ayudar.”
La

hiena

se

quedó

mirando

a

Taka

fijamente,

y

entre

sollozos le dijo a Taka, esta vez con mayor seguridad:
“¿Tú eres un príncipe, verdad?”
“Príncipe

segundo,

pero

sí.”

Agregó

Taka,

reflejando

frustración en la voz. Esta parte de la conversación hizo
que recordara con tristeza que ya estaba decidido sobre
quién

sería

el

futuro

Rey

León,

le

recordó

sobre

su

lamentable futuro.
“Entonces promete que las hienas tendremos una vida más
feliz cuando te conviertas en rey. Promete que no habrá más
hambre ni rechazo hacia nuestra especie.”
“Está difícil que eso en verdad pase,” le dijo Taka, “pero
si la vida me permitiera ascender al trono, eso será lo
primero que haré.”
La hiena le sonrió, y le dijo:
“A partir de ahora tú serás un León aceptado entre nosotras
las hienas. Serás mi protegido. Si quisieras adentrarte en
El Cementerio De Elefantes, nadie podrá hacerte daño. Le
hablaré de ti a mi jauría. Les contaré sobre lo que has
prometido”, Después la voz de Shenzi se volvió un tanto
sombría. No pareció una cachorrita dulce y tierna cuando le
dijo al ojiverde león; “Pero, recuerda; nadie que sea capaz
de traicionar una hiena, podrá vivir para contarlo. Nadie.”

“Está bien”, fue lo único que salió de la boca de Taka. Él
estaba perturbado; ¿Ahora él sería un protegido entre las
hienas? ¿Y qué, si no podía cumplir su promesa para con
ellas?, Mufasa sería el futuro rey, no él.
“Bueno,” dijo Shenzi. “Debo regresar. Si se enteran que dos
leones intentaron salvar mi vida, me va a ir muy mal.”
Shenzi salió corriendo entre los pastizales, y se perdió de
vista.

Más tarde, Sarafina miró a Taka, y le dijo:
“¿Sabes?, creo que esto de huir de casa fue una mala idea.
Hay que regresar.”
“Tienes

razón,

Sarafina.”,

respondió

Taka,

y

agregó:

“Regresaremos esta misma noche. Estamos muy chicos para
andar solos por la sabana. No hemos comido en dos días y
hemos estado en peligro muchas veces. Lo único bueno es que
ahora soy un protegido de las hienas.”
Sin embargo, esa no sería la única vez que Taka decidiría
huir de casa, ya que para la segunda vez que lo haría, el
hilo de su vida con la de los habitantes del Cementerio de
Elefantes quedaría enlazado para siempre…

CAPÍTULO 17
Fabana

buscaba

finalmente

la

con
vio

desesperación

regresar.

Pudo

a
notar

su
que

hija

cuando

Shenzi,

su

pequeña, estaba cubierta de lodo, pero eso no le importó,
pues nada le había hecho más feliz en el mundo que haber
encontrado a su hija sana y salva. Y así, Fabana frotó su

rostro contra el de su hija de manera amorosa, a manera de
abrazo, y en susurro le decía: “Ya he perdido a tu padre,
si te pierdo a ti o a tus hermanos, no sé qué haría. No
vuelvas a perderte así, por favor”, Fabana era un mar de
lágrimas que se combinaban con la paz que le daba el saber
que su hija estaba bien.
“No, mami”, dijo Shenzi de una manera muy tierna, mientras
las muestras de cariño entre madre e hija continuaban.
Durante

la noche

dentro de

su cueva,

Loebanna estaba

siendo atormentada por el espíritu dentro de ella. “Ya no
quiero seguir

con esto,

¡ya no,

por favor!”,

la hiena

lloraba de una forma desgarradora. Las acciones del Makei
dentro de ella comenzaban a asustarla. Ella no deseaba
hacerles

daño

a

los

cachorros

de

Fabana,

aunque

ellos

fueran por sí mismos el símbolo del amor que Fabana y Rott
se tenían. “¡Ellos no tienen la culpa!, ¡Ellos no tienen la
culpa

de

nada!”,

decía

la

hechicera

una

y

otra

vez,

mientras se cubría la cabeza con sus patas delanteras.
“Sabes que en el fondo deseas hacerles tanto daño como yo,
sé que en el fondo de tu ser disfrutaste ver a la niña
sufrir dentro de las arenas movedizas. Acéptalo”.
“¡No!”, gritó rotundamente Loebanna, “Y ya me cansé de ti.
Mañana mismo le confesaré a Shimbekh que estás dentro de
mí, y ella no sólo te exorcizará, también te destruirá con
sus poderes espirituales”.
Pero esto, en vez de preocupar al Makei, sólo lo hizo reír
con fuerza y de manera siniestra:
“Si haces eso, Shimbekh le dirá a tu abuela Kokasha que
utilizaste la magia negra para invocarme, ¿eso es lo que
quieres?”
Loebanna amaba mucho a la abuela Kokasha, y no quería
decepcionarla. Además todos en la jauría podrían pensar que
la abuela Kokasha le había enseñado a Shimbekh a utilizar
las artes oscuras, y eso arruinaría su reputación como

honorable sacerdotisa al servicio de la Diosa Roh´kash. Y
de repente un pensamiento irónico llegó a su mente: La vez
que su hermana le había dicho que la acusaría con la abuela
Kokasha por haber provocado la muerte del cachorro Keko no
tuvo miedo, pero ante la misma amenaza por parte de un
Makei sí se sentía vulnerable.
Loebanna entonces entró en una fuerte desesperación: Estaba
atrapada, condenada. Se echó al suelo y comenzó a llorar
amargamente, mientras el Makei dentro de ella se burlaba de
una manera perversa.
+++++++
CAPÍTULO 18
Una mañana, a unos Kilómetros del Cementerio de Elefantes,
justo en La Roca Del Rey, el príncipe León Taka despertó
tomando una decisión.
Así que sin que nadie se diera cuenta, se encaminó más allá
de los límites del reino, adentrándose en las profundidades
de ese lugar al que su padre le había prohibido el acceso.
Ese

lugar

restringido

para

su

hermano

y

para

él:

El

Cementerio de Elefantes.
Por años su padre le había advertido de los peligros de
adentrarse en aquel lugar, pero jamás había vivido en carne
propia lo que era realmente estar ahí dentro; Hacía mucho
calor, era tenebroso, y en el suelo había cráteres que de
vez

en

cuando

despedían

de

manera

violenta

ardientes

de un

ser que

lo seguía

fumarolas de metano.
Pronto, percibió

la presencia

sigilosamente. Sintió tan fuerte la presencia de aquel ser,
que se detuvo en seco.

—¿Quién eres, pequeño?—— le preguntó una femenina y dulce
voz. Era Fabana.
Volteó hacia atrás y Taka vio por primera vez a Fabana, la
hiena que sanaría su corazón con un amor puro de madre. Sin
embargo, en aquellos momentos, ambos se desconocían uno al
otro, así que el corazón del león se aceleró y comenzó a
sudar frio. Una hiena estaba detrás de él y creyó que sería
su fin, pero luego recordó las palabras de Shenzi: Ella le
hablaría de él a su gente y lo haría su protegido, así que
pensó que si mencionaba su nombre, tal vez su vida quedaría
a salvo.
—Soy amigo de Shenzi

—le dijo el león de inmediato. –Me

llamo Taka.
—Sí.

–Le

contestó

la

Fabana

mirando

a

Taka

calculadoramente. -Mi hija me habló de ti. Me comentó que
la salvaste de ahogarse. Eso que hiciste es despreciable…
sin embargo… te lo agradezco.”
Taka quedó atónito. Nunca hubiera imaginado una respuesta
así, tampoco que conocería a la madre de Shenzi tan pronto.
Era una hiena con una mirada muy dulce y cálida, pero a su
vez un tanto melancólica.
——¿Puedo preguntarle algo, señora? –dijo Taka.
——Dime...
——¿Por qué me dijo que haber salvado a su hija fue un acto
despreciable, del cual sin embargo usted está agradecida?

La hiena fijó su vista a lo largo del ancho Cementerio de
Elefantes.
— ¿Alguna vez te has preguntado sobre lo difícil que es ser
una hiena?, ¿Sabes lo que significa ser lo que somos?,
¿Crees que yo quiero eso para mis hijos?
Por primera vez en la vida, Taka comenzó a descubrir la
otra cara de la luna: la discriminación y tristeza que las
hienas debían soportar día tras día. Él se quedó atónito.
Asombrado. En verdad había muchas cosas que los leones
ignoraban sobre las hienas.

—Pero no te quedes ahí, entra a mi cueva por favor ——Fabana
dijo amablemente.
Taka la siguió, un poco atemorizado.
Al

entrar,

Taka

fue

recibido

de

una

manera

que

no

se

esperaba.
“¡Gran príncipe!,” gritó Shenzi con entusiasmo.
—¡Hola Pequeñita! –Dijo el cachorro de león, devolviendo el
saludo con cortesía.
Justo

en

ese

momento,

y

para

sorpresa

de

Taka,

dos

cachorros más surgieron de entre las sombras. Se acercaron
a

mi

algo

temerosos

pero

a

Taka

le

parecieron

simpáticos.
“Alteza, le presento a mis hermanitos: Banzai y Edd.”

muy

Taka

los

miró

asombrado.

Nunca

antes

había

visto

nada

igual. El primero daba un aspecto juguetón, el segundo daba
la impresión de no estar

del todo cuerdo.

— ¡Vengan hermanitos!, Este león no les hará daño alguno-.
Aseguró Shenzi, colocándose detrás de ellos, empujándolos
con la nariz hacia el león.
——Hola pequeños –Saludó Taka en un intento de simpatizar
con ellos.
El cachorro Edd se acercó a olfatear a Taka. Segundos más
tarde,

ya

con

algo

de

confianza

comenzó

a

lamerlo

amorosamente.
—Tiene unos hijos hermosos –Dijo Taka mirando a la madre de
los cachorritos, con una sonrisa.
—Gracias.

–respondió

la

señora

hiena,

devolviéndole

el

gesto.
Después, Taka vio acercarse a muchos hiénidos adultos más.
Uno de ellas, el cual era de color gris y tenía un ojo
tuerto, se acercó hacia a él, y comenzó a olfatearlo.
——¿Eres tú el “protegido” de Shenzi? –Preguntó con una voz
ronca y áspera. – ¿Acaso fuiste tú el que la salvó de
ahogarse?... Me presento, soy Guardián Real de la jauría, y
debo pedir que te identifiques. No puedo confiar en que
seas realmente el ‘protegido de Shenzi’.
“Por supuesto que lo debe ser, Rodas,” dijo repentinamente
la sacerdotisa de la jauría. Y después se presentó ante
Taka con una reverencia:

—Soy Shimbekh. La sacerdotisa oficial de esta jauría. Es un
gusto

enorme

tenerte

aquí.

Me

comentaron

que

eres

el

protegido de la pequeña Shenzi.
Taka asintió de nuevo, un poco fastidiado. ¿Por qué todo el
mundo insistía con lo mismo?, se preguntaba.
“Muy bien,” Dijo.

“Acércate a mí.”.

Con un poco de inseguridad, el león obedeció. Todo esto
comenzaba a asustarlo. Cuando tuvo lo suficientemente cerca
a la sacerdotisa, pudo ver con más detenimiento sus ojos.
Eran azules y profundos. Daba algo de miedo ver aquello.
Sus pupilas parecían estar demasiado dilatadas. Entonces
ella colocó una pata en la cabeza de Taka.
—Cierra los ojos. –Le ordenó. Sin más, Taka le hizo caso.
Aunque ya no podía ver nada, sus oídos sí que captaron lo
que la hiena diría a continuación: “A partir de ahora, tú
eres uno de nosotros. Te sello con la marca de nuestra gran
madre Roh´kash. Te doy su bendición para que te proteja. A
partir de

ahora ella

te reconoce

como su

hijo elegido

también.” Luego, la sacerdotisa Shimbekh le hizo abrir los
ojos, y le dijo a Taka:
“Algo que quieras decir a la jauría.”
Taka Guardó silencio un momento. No creyó que fueran a
pedirle algo como eso, y tras meditarlo, vio en los ojos de
las hienas oportunidades: la oportunidad de poner a todas
las

hienas

de

su

lado

y

hacerlas

participes

de

sus

proyectos para poder ser el futuro rey en lugar de su
hermano

Mufasa,

así

como

de

humillarlo

de

una

forma

significativa. Así, que tomando valor, el joven león subió

a un peñasco dentro de la cueva, y desde ahí comenzó a
vociferar:
“Su compañera Shenzi, me ha pedido, en caso de que yo
ascendiera al trono, brindarles a ustedes la oportunidad de
una vida más digna. Esto podrá ser así, si ustedes me
escuchan con atención y se prestan a ayudarme.”
Todas

las

hienas

miraban

extasiadas

al

joven

príncipe

segundo. En sus ojos pudieron ver cierto brillo: El brillo
de la esperanza.
Taka, al ver a la multitud de hienas aclamándole, se sentía
el ser más importante del mundo, por tanto, con el doble de
entusiasmo gritó:
— Si prometen ayudarme, yo los ayudaré a ustedes.
Las Hienas gritaban emocionadas, alababan a Taka como a un
dios, y gustosas respondían que sí lo harían. Eso motivó a
Taka a proseguir con su discurso:
——Escúchenme:

Mañana

mismo

traeré

aquí

a

mi

hermano

Mufasa, el heredero al trono. Desháganse de él.

Si lo

quitan de mi camino yo seré rey y cumpliré mi promesa. De
ustedes depende que él sea o no proclamado Rey. Sólo de
ustedes.

Para Taka, todo resultaba ser perfecto: Las hienas ganaban.
Él ganaba. Ellas obtendrían una vida mejor mientras él se
quedaba con lo que, según él, debía ser suyo por derecho:
El control de Las Tierras del Reino.

Durante el discurso que Taka dio a todos, Loebanna no le
quitó los ojos de encima. Había algo en ese cachorro de
León, algo que le generaba una cierta inquietud y un mal
presentimiento.
+++++
Días más tarde, Taka, utilizando su astucia, logró que el
siempre ‘bien portado y obediente’ de Mufasa, se adentrara
junto con él al Cementerio De Elefantes para convivir y
jugar con las hienas, específicamente con los cachorros
Shenzi, Banzai y Ed.
Era una trampa muy bien pensada: El objetivo era lograr
que

Mufasa

adquiriera

confianza

de

salir

y

entrar

al

cementerio a voluntad, también se trataba de que el ingenuo
niño se creyera la mentira de que las hienas eran sus
amigas y no enemigas.
El plan de Taka iba marchando maravillosamente; En aquel
día, como se había hecho costumbre de los hermanos, fueron
a

visitar

a

los

cachorros

Shenzi,

Banzai

y

Edd,

supuestamente para jugar con ellos, pero a diferencia de
otras ocasiones, Taka engañó a Mufasa diciéndole que tenía
que

regresarse

a

La

Roca

Del

Rey

ya

que

se

le

había

olvidado un regalo que aparentemente era especialmente para
él, pero que se quedara a jugar con las hienas en lo que
regresaba. Ingenuamente, Mufasa se lo creyó, y cuando menos
pensó y sin que se diera cuenta, Shenzi, Banzai y Edd se
dieron a

la fuga:

completamente

solo

¡El pequeño
en

medio

Mufasa se
del

inmenso

había quedado
y

peligroso

Cementerio de Elefantes!, tenía mucho miedo y no supo qué
hacer.
Segundos más tarde, ya no se encontró solo: Dos hiénidos
adultos lo acechaban, saboreándose.

Después

estos

hiénidos

comenzaron

a

perseguir

al

infortunado Mufasa. El cachorro de león estaba perdido.
Sin embargo, Taka no contó con que Zatzy, la bella cálao
consejera del Rey Ahadi, tras sobrevolar por encima del
Cementerio De Elefantes para vigilar que todo estuviera en
orden, se dio cuenta de todo, así que volando, llegó antes
que Taka al Cementerio y puso al Rey Ahadi al tanto de
todo.
Taka, quien creyó que llegaría a La Roca Del Rey para
relajarse y celebrar que su hermano sería comido por las
hienas,

nunca

imaginó

que

se

encontraría

con

algo

muy

distinto a lo que pensaba: Un padre Ahadi muy furioso.
+++++++
CAPÍTULO 19
Por más que Taka se esforzó, no consiguió correr más rápido
de lo que Zatzy volaba. Ella había llegado primero a la
cima de La Roca del Rey, contando al rey Ahadi todo lo que
había visto en el Cementerio De Elefantes.
Entonces Ahadi fulminó con la mirada a Taka, y le dijo:
— Zatzy acaba de informarme, que tú y tu hermano estaban
jugando con unas hienas... ¿Es cierto eso?
Su mirada era tan penetrante, que Taka no tuvo más opción
que decir la verdad.
“Bueno, la verdad sí, pero...”
“¡¿Y Dónde está tu hermano?!”
Taka se quedó en silencio por un momento.
“Está en El Cementerio De Elefantes.”
“¡¿Qué?!,” vociferó Ahadi totalmente descompuesto. “¡¿Y lo
dejaste ahí solo?!... ¡¿cómo pudiste?!

Entonces la mirada del furioso Rey León se volvió hacia
Zatzy, y le ordenó con firmeza:
“Zatzy, adelántate y búscalo. Yo te alcanzo allá,” después
Ahadi miró de nuevo a Taka con tal furia que con la pura
mirada

hubiera

cuentas

sido

contigo,”

le

capaz

de

dijo,

y

matarlo.
salió

“Después

corriendo

ajusto

rumbo

al

Cementerio.
Mientras

tanto,

los

hiénidos

adultos

continuaban

persiguiendo a Mufasa. En un momento el asustado cachorro
de león encontró un cráneo de elefante bebé en el que cabía
perfectamente. Se metió allí y espero. Las hienas lo habían
acorralado.

Ahora

intentaban

sacarlo

usando

la

fuerza

bruta, mordisqueando e intentando volcar el cráneo.
“No te resistas cachorrito, ya eres nuestro.”
Y justo cuando Mufasa creyó que no tendría esperanza, se
escuchó desde el fondo, un potente rugido. Era Ahadi.
Arañazos, algunas mordidas y demás, fueron producto de la
pelea entre Ahadi y las hienas. Una vez que éstas fueron
ahuyentadas, Ahadi procedió a liberar a su hijo del cráneo.
Una vez que el pequeño logró salir, su furioso padre se
volvió hacia su él:
“¿Por qué me desobedeciste, Mufasa?”
“Pero padre, no fue mi culpa. Lo que pasa es que... Taka me
dijo que las hienas no eran tan malas como parece... y me
presentó a unas hienas que eran sus amigas y después...”
“Ya no me digas nada, Mufasa. Desobedecerme así estuvo muy
mal... Pero lo que hizo Taka no tiene perdón.”
Y así padre e hijo, en silencio, regresaron a La Roca Del
Rey.
++++++++++++++

CAPÍTULO 20

Esa noche, una horrible discusión tuvo lugar dentro de La
Roca Del Rey: Ahadi reprendía a su hijo Taka por haberlo
desobedecido y también por haber expuesto la vida de su
hermano Mufasa. Tras sermonearlo, Ahadi le dio un poderoso
y doloroso zarpazo en la cara a su hijo. Éste tremendo
arañazo dejó una enorme cicatriz al ojiverde cachorro, que
pasaba por encima de su ojo izquierdo.
Esta tremenda disputa, en combinación con la lesión de su
rostro, se combinaron para clavar una inmensa estaca en el
corazón del cachorro. Taka

quedó marcado, no sólo en su

rostro, también en su alma. El sufrimiento se apoderó de
él, convirtiéndose después en un intenso odio y deseos de
venganza contra su hermano Mufasa.
Con el corazón teñido por el oscuro tono del odio, Taka
huyó de casa, dejando atrás La Roca Del Rey; su cicatriz
sería

un

símbolo

que

le

recordaría

sus

objetivos

de

venganza.
El tierno Taka moría, y en su lugar nacería un ser lleno de
rencor dentro de él mismo:
…SCAR…
+++++++
CAPÍTULO 21
Débil, con frío, solo en medio de la noche oscura, con una
hemorragia en el rostro que no cesaba, y con una lluvia que
prontamente

se

había

transformado

en

una

tormenta

que

torturaba con sus gotas heladas cada parte de la piel, Taka
cayó desmayado en medio de la nada, y no supo más de sí.
A

la

mañana

siguiente,

Cementerio de Elefantes.

Taka

amaneció

justo

en

El

Las hienas, y Fabana en especial, cuidaron de él la noche
anterior, y buscaron evitar que la cortada en el rostro de
Taka dejara de sangrar gracias a las hierbas medicinales y
agua, todo esto lo hicieron influenciados por Shenzi, ya
que ella les había dicho que él era su ‘protegido y amigo’.
Lo vieron casi al borde de la muerte, con tos y espasmos
propios

del

asma,

así

que

le

dieron

otras

hierbas

medicinales más y lo dejaron dormir.
Cuando Taka por fin recobró la conciencia, agradeció las
atenciones recibidas y se propuso marcharse del lugar, pero
en cuanto les contó a las hienas todo el embrollo que se
había armado entre su padre y él, y cuando les confesó que
se había fugado de casa y que ya no tenía a donde ir,
ocurrió que Shenzi suplicó a su madre para que Taka se
quedara

a

vivir

en

El

Cementerio

De

Elefantes.

Fabana

aceptó gustosa. Así, dio inicio de una relación entre Scar
y las hienas, que se haría cada vez más sólida, familiar y
cálida con el paso del tiempo.
++++
Capitulo 22: El afecto entre Taka y Las Hienas
Los cachorritos Shenzi, Banzai y Edd amaban a Taka, y Taka
los

amaba

a

ellos.

El

pequeño

león

marrón

se

había

convertido en el compañero inseparable de juegos del trío
de hermanos hiénidos, y la calidez fraternal se sentía en
el ambiente.
Sin embargo,

de entre

los tres

hermanos, había

uno en

especial que llamaba la atención de Taka: El pequeño Edd.
Taka no entendía por qué él actuaba tan extraño: no hablaba
y sólo se reía una y otra vez sin razón. Tenía la lengua de

fuera todo el tiempo. Algo definitivamente no andaba bien
con él.
Una hermosa noche, Shenzi, Banzai, Edd, y Fabana Habían
preparado una sorpresa para Scar: Le habían construido una
pequeña cama a base de hojas de árbol, ramitas y hierbas
secas.
“Nunca nadie había hecho nada por mí antes,” dijo Taka,
conmovido.
Fabana se sintió conmovida ante las palabras de Taka.
Esa noche, Taka tuvo una horrible pesadilla en la que unas
hienas

que

no

pudo

identificar

lo

perseguían

y

lo

asesinaban, así que pegó un grito horrible en medio de la
noche. Fabana llegó de inmediato para ver qué le ocurría.
“¡¿Te encuentras bien, Taka?!”
“Solo

una

pesadilla,

nada

más”,

respondió

Taka,

avergonzado.
“¿Quieres

que

te

acompañe

unos

momentos

hasta

que

te

duermas?”
“Por favor, señora”
Comenzó así una plática que duró toda la noche.
“¿Cual es su nombre, señora?”
“Fabana. Pero puedes llamarme Fay… Y tú... ¿Por qué quieres
que te digan Scar?, ¿no te llamas Taka?”

“Taka... Ese nombre me trae nostalgia. Es un nombre lleno
de recuerdos, en especial de un amor.”
“Y, ¿cómo se llama ese amor?,” Preguntó Fabana.
“Sarabi. Se llama Sarabi. Pero ella no me ama; ella solo
tiene ojos para mi hermano.”
“Pero... Eso es algo por lo que aún puedes luchar,” dijo la
hiena. “Lucha por tu amor.”
“¿Sabes, Fabana, es decir, Fay?, Talvés tengas razón; se
supone que ella debe estar en mi destino, pues según la
profecía de Ralafaki…”
“¿Conoces a Ralafaki?,” me interrumpió en seco la hiena.
“Ese

babuino

charlatán

me

dijo

que

mis

hijos

serían

manipulados y traicionados por un ser despreciable. No le
creas nada. Es un mentiroso.”
Taka se quedó helado; ¿Qué tal si él mismo era ese ser
despreciable?, así que cambió el tema de inmediato.
“Ralafaki me dijo que la chica de la que yo me enamorara,
se enamoraría de mí, por lo tanto debe ser ella... ¡ella
debe estar en mi futuro!”
“No creas esas cosas”, dijo Fabana “Mejor confía plenamente
en Roh´kash.”
“¿Roh´kash?”, Le preguntó Taka, extrañado.
“Nuestra

Diosa,

nuestra

gran

escucha, y nunca nos deja solos.”

madre,

la

que

nos

ama,

“¿Que no te refieres a Aiheu?
“Talvés estemos hablando de la misma entidad,” dijo Fabana
sonriendo, y después continuó diciendo; “Roh´kash me ha
ayudado mucho. Nunca me ha dejado sola, y a ella agradezco
que mis hijos estén siempre bien.

Me ayudó a sobrellevar

la gran responsabilidad de ser madre, y más después de que
el

padre

de

mis

hijos

murió.

De

igual

manera

me

ha

socorrido en la difícil tarea de cuidar a mi hijito Edd.”
“¿Edd?”Le pregunté “¿Por qué específicamente él?”
Fabana bajó la mirada, y le dio la espalda a Taka.
“Espera Fabana,” dijo Taka preocupado “No quise ofenderte.”
“No,” dijo

la hiena

con una

voz suave

y evidentemente

triste. “No es ofensa, es sólo que…”
Fabana miró a los ojos a Taka, y comenzó a narrar:
"Sucedió hace menos de un mes que Edd quiso acompañar a mi
esposo

Rott,

su

padre,

a

conseguir

carroña

para

el

desayuno. En el viaje, dos enormes búfalos atacaron a Rott
sin razón aparente. Lo aniquilaron de una forma brutal. Edd
vio con sus propios ojos, como su padre era asesinado por
esas

enormes

bestias.

Y

cuando

mi

pequeño

regresó

al

Cementerio estuvo mudo por días; no quería comer, ni jugar.
Una mañana Edd despertó extraño. Sólo reía y reía. Nunca
más emitió palabra, sólo hacía ruidos con la boca... Edd
jamás volvió a ser el mismo. Ojalá lo hubieras conocido
antes: solía ser tan parlanchín y alegre que a veces… a
veces…”

Las lágrimas comenzaron a salir de los ojos de Fabana, y no
pudo continuar. Taka la quiso consolar, así que se acercó a
la desconsolada madre y le acarició con suavidad su tierno
rostro.
“Bueno...,” me dijo mientras se secaba las lagrimas con su
pata “ya hemos hablado mucho, y está a punto de amanecer.
Mañana debemos asistir temprano a una boda muy especial y
fuera de lo común. Gracias por haberme escuchado.”
¿Boda muy especial?, se preguntó Taka. ¿A qué se referiría
con eso?
Fabana se fue con sus hijos a dormir.
La calidez de Fabana se había quedado con Taka por el resto
de la noche, y con eso pudo dormir muy tranquilo.
++++++++++++++++++++
A la mañana Siguiente, Fabana despertó a Taka muy temprano,
a

penas

los

primeros

rayos

de

sol

cayeron

sobre

el

cementerio.
—Arriba, pequeño… Hoy presenciarás algo muy interesante.
Taka siguió a Fabana hasta un lugar donde miles de Hienas
se habían reunido colocándose en hileras. Fabana saludaba a
todos, llena de regocijo. Taka la imitó haciendo lo mismo.
Él vio que todos se saludaban en un idioma que él no pudo
comprender.

—Majarelk Roh´kash dalá— Decía Fabana a quien se le ponía
enfrente con una reverencia.
Cuando ella se percató de la mirada de extrañeza de Taka,
le dijo:
—Esta

es

la

manera

en

cómo

nos

saludamos

en

Hiénico,

cariño.
Pronto, Fabana, los cachorros y Taka se sentaron. Todos
guardaron silencio.
Al fondo, vieron llegar a la sacerdotisa Shimbekh. Las
hienas le cedían el paso. Pronto se colocó enfrente de
todos. Detrás de ella, venía una hiena de cabellos dorados,
aspecto avejentado y un ojo tuerto.
— ¿Quién es él? –Preguntó Taka a Fabana, aunque en realidad
él sentía que ya lo conocía.
—Es Rómulo. –Contestó. –Él es un Riaok´him, es decir, un
sacerdote mayor.
Sin

comprender

del

todo,

Taka

asintió,

agradeciendo

a

Fabana por responder.
Después,

Rómulo

se

colocó

hasta

adelante

del

resto

de

hienas, incluso de la misma sacerdotisa, quedando su vista
de frente a la multitud.
—Los saludo a todos, en nombre de la gran madre – Comenzó a
vociferar. —Este día, estamos aquí para ser testigos de una
unión… una

unión, de

las más

sublimes y

poderosas que

pueden existir… La unión “Dalem—Rokmarem” entre el espíritu
Brin’bi y la Sacerdotisa viva Shimbekh.
Taka quedó perplejo.
——No entiendo Fabana. – Comenzó a decir. —— ¿Espíritu?
¿Viva?, ¿Dónde está el novio?...

y ¿Qué es una unión

Dalem-Rokmarem?
Fabana sonrió, y después dijo:
—Una unión Dalem-Rokmarem, es una boda entre un ser de
Ma’at

-es

espíritu.

decir,
Sólo

un

ser

aquellas

de

este

hienas

mundo

que

terrenal-

desde

pequeñas

y

un
han

nacido con poderes espirituales, pueden hacerlo.
— ¿Y por qué los seres normales como nosotros no podemos? –
Preguntó Taka, lleno de curiosidad.
Fabana soltó una risita:
—Porque nosotros, aunque quisiéramos hacerlo, no podríamos
ver

a

los

espíritus.

Para

eso

necesitaríamos

una

preparación espiritual muy especial.
Taka vio después que Shimbekh cerró sus ojos, y comenzó a
recitar algo en hiénico, que no pudo comprender:
“Badangarru Ningizida Mersid… Badangarru Ningizida Mersi…”
Lo repitió, posiblemente unas

diez veces. Lo que diría a

continuación, le hizo pensar a Taka por un momento que la
hiena había enloquecido.

—Hola Brin’bi, amor mío –Saludó mirando a lo que parecía
ser la nada. –Hoy es el gran día. Nuestras almas se atarán
para siempre.
—Yo sé que te impresiona. –dijo de repente Fabana a Taka. —
De

hecho

yo

tampoco

puedo

ver

al

espíritu.

Pero

por

supuesto que está ahí.
Taka estaba asombrado. ¡La sacerdotisa estaba hablando y
estaba contrayendo matrimonio con un espíritu!, pero ¿Qué
clase de creencia tenían estos animales?, se preguntaba.
Vio entonces Taka que Fabana cerró sus ojos también, y casi
sin mover sus labios susurró al joven león:
—Cierra los ojos, y repite después de mí.
Taka obedeció.
“Om Gam Roh´kash Saa Namahom”, empezó a recitar varias
veces Fabana. Su voz se perdía con la de todas las demás
hienas. Taka no pudo más que seguirla, aunque no sabía si
estaba pronunciando bien. Después se hizo un raro silencio.
– ¿Ya puedo abrir los ojos? –Preguntó Taka, angustiado.
—Claro –Le respondió Fabana.
—La voluntad de nuestra gran madre ha sido hecha, uniendo a
este espíritu y a esta sacerdotisa es sagrado matrimonio.
-Gritó de pronto el sacerdote Rómulo. —Doy gracias a todos
en nombre de la gran madre por haber asistido. Benditos
sean.

Ahora,

los

novios

deberán

“Samsarem.”
Taka miró a Fabana, extrañado.

partir

a

su

viaje

——¿Qué es eso? –Preguntó.
——Eso, ni yo lo sé –respondió Fabana. Taka se sintió un
poco

decepcionando

ante

la

respuesta.

Fabana

entonces

agregó: —Lo único que te puedo decir es que en cuatro días
no veremos a la sacerdotisa por aquí. Sólo los grandes
sacerdotes y guías espirituales saben que ocurre en un
viaje de esos.
Taka quedó perplejo, resignándose a no poder satisfacer del
todo su curiosidad.
Todas

las

hienas

comenzaron

a

retirarse.

Fabana,

los

cachorros y Taka, hicieron lo mismo, regresando a la cueva
donde se refugiaban. ¿Que había sido aquello?... la verdad
Taka no lo entendía del todo bien, pero comprendió que las
hienas ocultaban

secretos; Secretos

relacionados con

oculto y lo místico.
+++++++++++++++++++++++++++++
Capitulo 23: La Calidez de una madre.
Fue de nuevo una horrible noche de pesadillas para Taka.
“¡¡¡Auxilio!!!” Gritaba el joven león.
“Taka… Taka... Despierta cariño. Soy yo, Fabana.”
Taka abrió sus ojos lentamente.
“¿Son esas pesadillas de nuevo?”
“Sí, Fay... Son esas pesadillas de nuevo.”

lo

Inesperadamente

Fabana

se

recostó

junto

Taka.

Ella

tiernamente comenzó a llenar al cachorro de león de besos
con su lengua.
—Estás conmigo... Nada te pasará mientras yo esté aquí
“Dime algo, Fay”.
“Por supuesto, pequeño.”
“¿Roh´kash nos tiene asignados a todos nosotros a ese ser
especial del que nos enamoraremos?”
Fabana le miró sorprendida.
“Bueno, no lo sé, pero cuando conocí a Rott, sentí

de

inmediato que Roh´kash me lo había asignado desde antes de
que yo naciera para amarnos mutuamente. Entendí que él
debía ser el padre de mis hijos. Pero dime, ¿Lo dices por
algo en especial? ¿Algo te inquieta?”
Taka titubeaba.
“Bueno… Yo... Ehmm…”
“Sabes que puedes contarme lo que sea.”
“Bueno,” Suspiró el león al fin. “Es que Ralafaki me dijo…
Ralafaki me dijo que yo me enamoraría de alguien, y que ese
alguien se enamoraría de mí. Sé que ese alguien es Sarabi.
Ella no me ama, y yo… y yo… terminaré solo, y tengo miedo.”
Taka no pudo continuar, y estalló en llanto.

—¡¡Oh!! Mi pobre pequeñito. –Decía Fabana, al momento que
se paró, abrazando al cachorro de león con sus patas. —Yo
te aseguro que eso no va a suceder nunca. Y te lo voy a
demostrar.
Tal

vez

Fabana

no

era

una

ninguna

hiena

vidente

o

sacerdotisa como Shimbekh, pero no había cosa que deseara
más, que apaciguar un poco el atormentado corazón de Taka.
Lo miró a los ojos fijamente, fingiendo que podía leerlos.
—Yo veo en tu futuro… Veo que te vas a casar. ¡Sí! Te vas a
casar con una adorable y tierna leona, la cual te va a amar
muchísimo. Mmmm, también veo que vas a tener muchos hijos.
Al parecer tendrás varios niños y una niñita… Veo también
que te amarán muchísimo.
Taka se entusiasmó mucho:
—¿En verdad pasará todo eso?
——Te lo prometo mi niño.
—Gracias, Fay. Has roto la profecía.
Fabana sintió una gran opresión en el pecho. Ojalá todo lo
que le había dicho fuera verdad. No quería que un alma tan
dulce como la de Taka, fuera dañada por cosas malas. Tal
vez pidiéndole a Roh´kash que cuidara de su querido Taka.
—Fay…
——Dime, pequeño...

Taka lo miró con inocencia.
—¿Puedo llamarte mamá?
Al escuchar esto, Fabana sintió una inmensa alegría. Su
corazón dio un brinco.
—¡NO! – Una mirada severa se dibujó en el rostro de Fabana.
Taka se asustó. Pero luego la vio sonreír y comprendió que
había sido una broma.
——¡Mejor llámame “Mutti”! —La hiena sonrió con mucho amor y
dulzura. —Así se dice “mamá” en Hiénico. Pero no te quedes
ahí, dame un abrazo pequeñito.
——¡Te

amo,

Mutti!

–gritaba

Taka

al

momento

que

se

abalanzaba sobre Fabana, a quien se le comenzaron a salir
las lagrimas de alegría.
——Yo también te amo, pequeño… Mi pequeño hijo.
Fabana jamás podría sustituir a Uru del Corazón de Taka,
pero al menos ayudaba a llenar aquel enorme y feo vacío.

+++++
Conforme

pasaban

indispensable
cachorro

le

los

en

la

caía

a

días,

vida
la

de

hiena

Taka

se

Fabana.
como

un

La

había

vuelto

presencia

bálsamo

de

del
agua

esperanzadora en medio del desierto. Tal vez Taka no podía
sustituir la muerte de Rott, ni le devolvería la cordura a
Edd, pero al menos su compañía lograba brindarle un poco de
alivio a su atormentado corazón.

Taka poco a poco ganaba el amor de Fabana, al grado de ser
considerado por ella como un cuarto hijo, y el lazo de amor
fraternal entre ellos día a día se hacía más sólido y
profundo.
Así mismo, los pequeños Shenzi, Banzai y Edd, día a día se
encariñaban más con Taka, al grado de considerarlo ‘su
hermano’. Shenzi en especial, sentía una poderosa conexión
con Taka.
El amor fluía entre todos como una verdadera familia.

Imagen de
cortesía por la artista AlE_sCaR, exclusivamente de regalo para este
fic. A esta chica también se le puede localizar en devianart.com

Pero, no

todo era

felicidad y

alegría, así

como había

quienes se sentían muy dichosos de que Taka hubiera llegado
al Cementerio de Elefantes, también había quienes odiaban
por completo la idea…

CAPÍTULO 24
La llegada de Taka al Cementerio de Elefantes no le calló
nada en gracia a Loebanna, pero no entendía por qué le
generaba tanta incomodidad la presencia de aquel cachorro
de león.
Sin embargo, tal vez debido a sus poderes sobrenaturales y
capacidad de intuición, el Makei dentro de ella parecía
saber algunas cosas importantes sobre Taka.

++++
Los extraños sentimientos de angustia ante la estancia de
Taka en el Cementerio de Elefantes por parte de Loebanna
fueron reafirmados, cuando una noche dentro de su cueva,
Loebanna, acompañada de una fogata que había hecho a base
de

unas

ramas

secas

quemándose

gracias

al

calor

que

desprendían los cráteres de metano, alababa y rezaba a su
Makei guardián, suplicándole por protección.
De pronto, la hechicera escuchó un ruido afuera; era como
si alguien hubiera pisado un hueso frágil de elefante fuera
de su guarida, así que, asustada ante la posible amenaza de
ser descubierta utilizando magia negra, salió de inmediato
a investigar.
Taka pasaba por ahí en aquellos momentos; como siempre le
ocurría, había tenido una pesadilla, así que al despertar,
quiso salir a caminar y a tomar aire fresco. Al pasar cerca
de la cueva de Loebanna escuchó ruidos extraños así que no
pudo evitar fisgonear, y lo vio todo. El cachorro quiso
escapar de ahí pero no lo consiguió. Loebanna lo descubrió
espiando.

Sin embargo, Loebanna intentó portarse amable con Taka,
quería disimular, pues si el cachorro abría la boca, su
reputación se vería amenazada.
“¡Hola!,

pequeño

león,

¿qué

haces?”,

dijo

la

hiena,

fingiendo amabilidad. Sin embargo Taka estaba igual o peor
de asustado que ella.
“Yo… nada… sólo pasaba por aquí, es que quería caminar
porque tuve una pesadilla y no pude volverme a dormir”
Loebanna permaneció en silencio, lo que incomodó más al
pobre Taka, así que el cachorro hizo un doble esfuerzo por
improvisar más; “Es una linda noche, ¿no?... bueno… ya… me
voy”, su voz sonaba insegura y titubeante.
Una vez que el león se fue, la voz demoniaca dentro de
Loebanna dijo de una forma desesperada: “Ese chiquillo nos
descubrió. Es una amenaza. Debes deshacerte de él, o nos
arruinará”.
Loebanna tenía tanto miedo de ser descubierta, que por
primera vez estuvo de acuerdo con el Makei en un cien por
ciento. Así que Loebanna no tuvo más opción que perseguir
al cachorro, sin embargo no estaba muy segura de qué hacer
con él cuando lo tuviera enfrente; tal vez lo asesinaría,
se lo comería y después le diría a todos que el ‘protegido
de Shenzi’ había decidido irse del Cementerio de Elefantes
para no volver.
Cuando Taka miró atrás y se vio perseguido comenzó a correr
o más rápido que sus patas le permitían.
La angustia por Loebanna de atrapar al cachorro de león se
incrementaba conforme corría, pues Taka era más rápido que
ella. Sin embargo, tras esforzarse más, por fin lo alcanzó.

De pronto, Loebanna apareció justo frente a Taka. “¿te vas
tan pronto?”, le preguntó en un tono amenazante
Taka

se

sintió

palidecer,

“¿por

qué

Loebanna

estaba

actuando de esa manera?, parecía amistosa el día que Fabana
se la presentó.
Pero la hiena entonces le comenzó a gruñir como hacen los
perros enfurecidos, mientras mostraba sus dientes de manera
amenazante, pero lo más aterrador de todo fueron sus ojos
que

de

pronto

se

pusieron

blancos,

las

pupilas

habían

desaparecido por completo luciendo así demoniacos. El pobre
Taka palideció ante lo que vio.
Loebanna soltó la primera mordida. Taka gritó de terror,
el

cachorro

intentaría

nunca

pensó

asesinarlo,

y

que

alguien

comenzó

a

como

Loebanna

escapar

a

gran

velocidad. Al frente logró vislumbrar un cráneo de elefante
bebé, y se metió allí por medio de una cuenca de ojo, al
cual, por el tamaño pequeño, Shimbekh no pudo acceder.
De pronto, para mala suerte de Loebanna, y para buena
suerte de Taka, Fabana y Shimbekh, aparecieron de la nada.
Loebanna se quedó paralizada del susto. Nunca pensó que se
irían

a

aparecer

la

madre

adoptiva

de

Taka,

y

la

sacerdotisa, juntas. Así que, para no ser descubierta, se
dio

de

inmediato

a

la

fuga,

no

sin

antes

susurrar

al

cachorro de manera amenazante: “Esto no ha terminado”. Taka
se sintió intimidado.
Fabana

y

Shimbekh,

desesperadas

llamaban

al

cachorro.

“Taka, ¿dónde estás?”
“¡Mutti!, ¡estoy aquí!”, gritaba Taka dentro del cráneo.
Taka estaba muy asustado por todo lo que acababa de suceder
y vivenciar.
Fabana y Shimbekh lo ayudaron a salir del pesado cráneo, y
se sorprendieron al ver al pequeño temblando como gelatina.

“¿Qué ocurre, pequeño?, ¿por qué tiemblas?”, le preguntó
Fabana, preocupada.
“No… nada, te… te lo juro, Mutti”, Taka estaba al tanto del
aprecio que Fabana le tenía a Loebanna, así que prefirió no
comentarle

nada

de

lo

sucedido,

y

por

más

que

Fabana

insistió, nunca consiguió hacer que Taka hablara.
Sin embargo, Taka no estaba dispuesto a quedarse callado
para siempre, él simplemente no podía quitarse de su mente
la espantosa imagen de Loebanna emblanqueciendo sus ojos de
manera

casi

perseguido

demoniaca,
con

el

fin

ni

la

manera

en

de

asesinarlo,

cómo

así

lo

que

había

decidió

hablarlo con alguien que sí debía saber sobre demonios y
fenómenos paranormales: La Sacerdotisa Shimbekh.
Claro que no le iba a contar en aquellos momentos, sino
que esperaría hasta el día siguiente, para poder estar a
solas con ella.
++++++
CAPÍTULO 25
“¿Estás

seguro

de

lo

que

dices,

Taka?”,

preguntaba

Shimbekh, desconcertada. “Declarar que alguien está siendo
posesionado por un Makei es algo muy delicado”.
“¡Muy seguro!, vi como sus ojos se tornaron blancos, y me
quiso matar, era como si hubiera enloquecido”.
Taka había ido a visitar a la sacerdotisa para contarle
todo lo que había visto. Afortunadamente Shimbekh sí le
creyó, pero no era la única, pues también la abuela Kokasha
estaba ahí, escuchando el relato de Taka, quien también les
platicó

que

había

visto

a

Loebanna

invocando

malignas. Kokasha era la más sorprendida.

entidades

“Entonces mis sospechas sobre la maldición del Claro De
Luna

resultaron

ciertas”,

susurró

la

anciana

para

sus

adentros, y se angustió; no sólo la maldad en Loebanna
había aflorado convirtiéndose en una sacerdotisa oscura,
sino que a eso se le sumaba la presencia de un Makei dentro
de ella.
Pero como ya hemos dicho, declarar que alguien estaba
poseído por un Makei resultaba tan delicado, que ambas
sacerdotisas

sólo

pudieron

respuesta

Taka:

“Te

a

darle

creemos,

esta

pero

insatisfactoria

debes

reunir

más

pruebas, sólo así te ayudaremos”.
Kokasha y Shimbekh sin embargo no eran tontas, sabían que
Loebanna

manejaba

arriesgarse;
prudencia.

las

tenían

fuerzas

oscuras,

que

actuar

si

realmente

Además,

con

pero

no

podían

inteligencia
Loebanna

y

estaba

posesionada, tendrían que pedirle ayuda a un hiénido más
sabio

y

poderoso

que

ellas

dos

juntas:

El

Supremo

Sacerdote Rómulo.
++++++++++++

CAPÍTULO 26: El Riaok’him Rómulo.
Como usted sabrá querido lector, El Cementerio De Elefantes
es un lugar inmenso que se extiende en miles de hectáreas a
la redonda. Así pues, dentro del mismo Cementerio, las
sacerdotisas Kokasha y Shimbekh caminaron por varias horas,
aguantando el sol abrazador, y esquivando varios cráteres
de metano que escupían el líquido hirviendo, hasta que
llegaron a donde se encontraba un gigantesco cráneo de

elefante,

tal

vez

uno

de

los

más

grandes

de

todo

el

Cementerio, pero la peculiaridad que éste tenía, era que
poseía pintadas huellas de hiena por todas partes, y éstas
eran en color azul marino.
“Es aquí”, dijo Kokasha a Shimbekh, “éste es el templo
donde habita el sacerdote mayor”.
Shimbekh sólo había escuchado hablar del templo, pero
nunca había entrado, estaba muy entusiasmada por entrar.
Ella

siempre

sacerdotes

y

había

escuchado

hechiceros

que

podían

en

aquel

incrementar

templo
sus

los

poderes

gracias a una piedra sagrada que se encontraba dentro.
Estaba tan entusiasmada que no pudo evitar decir en un tono
muy alto de voz: “¡Es impresionante!, pero, ¿por qué el
templo tiene huellas azules por todos lados?”
“¡Silencio!”,
Shimbekh con

susurró

enérgica,

la mirada.

Kokasha,

“No puedes

fulminando

gritar en

a

un lugar

sagrado como éste. Si quieres entrar, tendrás que guardar
silencio o los dioses se enojarán contigo”.
Y así, discípula y sacerdotisa entraron al cráneo-templo,
que no

era demasiado

diferente por

dentro a

otros que

hubiera visto, a excepción del gran espacio que había, y
que las paredes de éste se encontraban llenas de dibujos,
parecían pinturas rupestres, posiblemente elaboradas con
las

patas

naturales,

delanteras
como

las

del

que

sacerdote

usaba

Rafiki

usando
para

pinturas

pintar

sus

murales.
De pronto, Shimbekh sin querer pisó un hueso que se rompió
emitiendo

un

crujido.

Seguido

de

eso,

ambas

hienas

se

asustaron al escuchar la voz de un anciano que preguntó de
la nada: “¿Quién es?”
Shimbekh se asustó y dio un brinco hacia atrás, mientras
que Kokasha simplemente miró con sus ojos a todos lados,
sintiéndose un poco intimidada, y dijo:

“S-sacerdote Rómulo… ¿es usted?”
De pronto, de entre las sombras, un ojo amarillo brillaba,
y

poco

a

poco

la

figura

de

un

viejo

hiénido

se

fue

descubriendo; éste tenía un aspecto intimidante y lo más
impresionante era su ojo tuerto. Su voz era jadeante y muy
ronca, parecía como si estuviese fatigado, su mirada era
penetrante e intimidante.
Kokasha tomó la palabra: “Saludos, Gran Riaok’him”, dijo,
haciendo una reverencia, agachando la cabeza.
Rómulo la miraba con severidad. “¿A qué han venido?”,
preguntó con frialdad.
Kokasha entonces levantó la cabeza y continuó hablando:
“Gran sacerdote, mi discípula Shimbekh y yo, hemos venido
humildemente a solicitar su ayuda”.
Kokasha hizo una pausa, esperando en vano a que Rómulo
dijera algo, sin embargo no lo hizo, sólo se limitaba a
verla con aquel ojo inexpresivo, así que la hiena decidió
continuar: “Creemos… creemos que alguien de la jauría ha
sido

posesionada

por

un

Makei,

pero

como

usted

sabrá,

nosotras no tenemos el suficiente poder para hacer un…”
Pero entonces, inesperadamente, Rómulo terminó la frase
por ella. “Un exorcismo…”, hizo una pausa larga, quedándose
pensativo, después continuó, “¿Tienen pruebas?”,
Kokasha y Shimbekh se miraron preocupadas. En verdad no
tenían nada, pero tampoco creían que Taka hubiese dicho
mentiras. Así, a Shimbekh se le ocurrió una idea: “No, pero
precisamente queremos que usted nos ayude. Necesitamos que
alguien tan experimentado como usted nos podría decir si
realmente la hiena de quien le hablamos tiene o no un Makei
posesionándola, y si es así, nos ayude a extraérselo”.
Rómulo volvió a quedarse en silencio, y después de mucho
meditarlo, finalmente dijo: “Está bien, las acompañaré. Me

quedaré varios días en la cueva donde ustedes viven, para
apoyarlas”.
+++++
Tal como prometió, Rómulo acompañó a las sacerdotisas y se
quedó varios días en la cueva de ellas, con el fin de
ayudarlas.
Los tres religiosos estuvieron siguiendo en secreto las
huellas de Loebanna para verificar cualquier cambio.
Taka, por su parte, también intentaba conseguir evidencia
y de igual manera comenzó a vigilar a Loebanna en secreto.
Tal

vez

el

Makei

sabía

que

estaban

tratando

de

descubrirlo, así que por varios días no se manifestó. A tal
grado ocurría esto, que inclusive Loebanna llegó a creer
que se había liberado de él por completo.
Sin embargo, el Makei sólo se había mantenido inactivo
para ocultar su presencia, pero como ocurre siempre con los
demonios,

no

soportaría

un

segundo

más

sin

que

su

naturaleza malvada terminara saliendo a la luz.
+++++++++++++++
CAPÍTULO 27
Loebanna, al creer equivocadamente que se había liberado
del Makei, pensó en reconstruir su vida, en mejorarla.
Así que lo primero que quiso hacer Loebanna para comenzar
la limpieza de su vida fue acercarse a su hermana Loebenna.
Una mañana la invitó a desayunar. Después de platicar con
ella, acordaron ir de cacería por la noche, con el fin de
hacer una actividad, juntas. Loebanna estaba feliz, sentía
que había recuperado a su hermana, que por fin volverían a

ser unidas como las hermanas que eran, y tras aceptar la
invitación de Loebanna, lloró de felicidad.
Después de decirle a su hermana, Loebanna quiso hacer una
segunda invitación; como se sentía en deuda con Fabana por
lo que había ocurrido con Rott, decidió visitarla a la
cacería nocturna… era lo menos que podía hacer por ella.
Desde luego que Fabana ignoraba por completo la verdad
sobre

la

muerte

de

Rott,

y

Loebanna

tampoco

se

lo

confesaría, pero aún así, Loebanna se sentía culpable y en
deuda con Fabana, y por eso la invitó, para robarle una
sonrisa al menos a la desdichada viuda.
“Quisiera que me acompañaras a mi hermana y a mí a salir
de cacería. ¿Sabes, Fabana?, pienso que necesitas salir
para que te distraigas un poco de la tristeza que te aqueja
por lo que pasó con tu marido y con tu hijo, ¿Qué dices,
amiga?”
Fabana, quien todo ese tiempo había estado muy deprimida,
dudó al principio, pero terminó aceptando porque la llegada
de Taka a su vida actuaba como un motor que le devolvía un
poco la esperanza, motivándola a salir de la oscuridad en
la que estaba inmersa.
“Está bien, amiga, acepto”, dijo Fabana al fin, tal vez un
poco de aire fresco y compañía le harían bien. En aquellos
momentos, Taka había estado fuera buscando agua para beber,
por lo que no escuchó la propuesta que Loebanna le había
hecho a Fabana.
“Puedes traer a tus hijos para que nos acompañen”, dijo
Loebanna

con

una

amplia

sonrisa,

“incluso

Taka

puede

venir”.
Fabana

decidió

que,

por

seguridad,

y

para

evitar

accidentes, dejaría a sus pequeños hijos a cargo de una
amiga suya llamada Abi, más sí quiso que Taka la acompañar

Y eso se convertiría en la mejor decisión que pudiese
haber tomado.
CAPÍTULO 28
“Lo siento, pero no he encontrado ninguna evidencia de que
Loebanna esté poseída por un Makei. Si para hoy en la noche
no veo pruebas entonces me regresaré al templo y no las
ayudaré”, sentenció Rómulo a Shimbekh y a Kokasha. Ambas
hienas sacerdotisas no sabían qué hacer. Justo ahora que
necesitaban pruebas, el Makei pareció haber desaparecido
como una enfermedad, que después de atacar muy fuerte,
termina por curarse sin dejar rastro.
Pero ninguno de los tres hubiera imaginado los sucesos que
se presentarían esa misma noche.
+++++++
CAPÍTULO 28
Esa noche como se acordó, Fabana –acompañada por Taka-,
Loebanna y Loebenna salieron de cacería. Hacía mucho frío y
estaba oscuro. Los rayos de luna no eran suficientes para
poder tener buena visión, ya que la fase de la luna era
cuarto creciente. Las hienas se preparaban para desarrollar
un plan de ataque. Taka en realidad sólo iba de espectador.
Loebanna se sentía muy feliz; estaba en compañía de Fabana
y

de

su

hermana

Loebenna,

y

saber

que

el

Makei

que

repentinamente la había dejado de controlar y ya no la
atormentaba más la hacía sentir plena y dichosa. De pronto,
su

gemela

Loebenna

pensamientos;
allá!,

los

emocionada.

le

“¡Mira,
cazaremos

dijo

algo

hermana,
para

la

hay

que

la

unos

cena”,

sacó

de

sus

antílopes

por

decía

Loebenna

Al escuchar esto, Fabana se acercó a las dos hermanas, y
dijo emocionada: “¡Hay que idear un plan para iniciar la
cacería!”
Aunque oscura la noche, eso no impedía que las hienas
pudieran acechar a los antílopes, gracias a su natural
vista hiénica a prueba de oscuridad.
Loebanna

observaba

a

los

antílopes,

cuando

de

pronto

sintió un aterrador escalofrío en su espalda y el horror se
apoderó de su ser; ¡Era el Makei hablándole dentro de su
mente!, ella se desesperó, ¡Pero si creí que ya me había
librado de él!, dijo para sus adentros invadida por el
terror. Entonces pudo escuchar la horrible voz dentro de
ella riendo de manera siniestra; “¡Já, Já, Já!, ¿en serio
lo creíste?, pues no, y te lo demostraré”.
Mientras todo esto ocurría dentro de ella misma, en el
exterior Loebanna intentaba mantener fija la vista en los
antílopes, intentaba resistirse al control del Makei, sin
embargo no lo consiguió, y su mirada se tronó extraña, como
diabólica. Nadie

más que

Taka notó

esto puesto

que él

volteó a verla, el cachorro de león se sintió asustado.
El conflicto interno continuaba dentro de la mente de
Loebanna: El Makei comenzaba a controlar su mente una vez
más: “Vamos, Loebanna, sólo debes pedírmelo, y haré algo
divertido para asesinar a ese cachorro, que como sabes, es
una amenaza para nosotros porque nos descubrió”.
Loebanna ya no quería hacer daño a nadie, pero a la vez
seguía temiendo por su propia seguridad; falló la primera
vez que había intentado eliminar a Taka, pero aquella noche
de cacería podía ser el escenario perfecto para que la
muerte

de

ese

accidente,
cometer

cachorro

ese

además

de

sentía

asesinato

león

un

porque

pareciera

cierto
su

deseo

alma

un

completo

poderoso

había

en

absorbido

demasiada maldad y energía negativa del Makei, haciendo que

ella misma

comenzara a

sentir un

gusto genuino

por la

maldad.
“Entrégate a la maldad, entrégate a mis órdenes… de todos
modos jamás podrás deshacerte de mí, como hoy lo acabas de
comprobar, así que no te resistas. Tú te estás haciendo tan
malvada como yo”, susurraba el Makei en su mente.
Loebanna sintió pena, dolor, pero a la vez resignación, y
por primera vez, ya no quiso luchar; comprendió que el
Makei permanecería con ella para siempre ya que ella se
había

convertido

Fabana, por

en

su

su hermana,

eterna

esclava.

y por

Lo

lamentó

quienes había

por

amado, se

entregaría por completo al mal, y ya no habría retorno.
Entendió que el Makei la acompañaría hasta el día de su
muerte, y lo lamentó por ella misma también. Soltó una
lágrima, miró a los antílopes, luego a Taka de una manera
misteriosa.
“Está bien,

Makei, Hazlo…

Te pido

que con

tus poderes

malignos provoques un accidente para que Taka muera.”
+++++++++++
La

manada

Loebanna

y

de

antílopes

Loebenna,

pastaba

observaban

desprevenida.
con

Fabana,

detenimiento,

pero

Loebanna en especial, lo hacía de una forma inquietante y
sospechosa.
Por desgracia, los antílopes se dieron cuenta del peligro,
así que se descontrolaron e intentaron defenderse.
—Cuidado, Taka –Loebenna gritó.
Un antílope corría directo hacia el cachorro de león a gran
velocidad,

le

apuntaba

con

sus

cuernos

dispuesto

a

atacarlo. Fabana quitó los ojos del antílope que acechaba,
e

inmediatamente

corrió

hacia

a

Taka,

poniéndosele

enfrente.
Los enormes cuernos del antílope quedaron a los lados del
cuello

de

Fabana,

como

sujetándola.

Después

ella

fue

lanzada, cayendo de espaldas al suelo.
La hiena estaba lastimada y no se levantaba, tampoco abría
los ojos.
El antílope atacante emitió un extraño ruido que alertó a
los otros. Todos comenzaron a huir despavoridos.
—La regresaré al cementerio –Gritó Loebenna.
—Llévala con Shimbekh y llévate a Taka –Gritó Loebanna. –Yo
cazaré algo para cenar.
— ¿Estás segura, que podrás cazar tu sola? –Preguntó
Loebenna.
—Muy segura. Ahora ve.

Loebenna cargó a Fabana en su espalda, y le ordenó a Taka
que

la

siguiera,

después

ella

los

llevó

a

donde

la

sacerdotisa Shimbekh. Al llegar a la morada de Shimbekh,
Taka y

Loebenna se

encontraron con

Rómulo y

la abuela

Kokasha, ellos no le permitieron entrar a la cueva a Taka
así que lo hicieron esperar afuera.
Entre

Kokasha,

el

sacerdote

Rómulo,

y

la

sacerdotisa

Shimbekh comenzaron a curar a Fabana. Después de un rato,
Loebenna

y

Shimbekh

salieron

del

lugar,

cargando

el

inconsciente cuerpo de Fabana; —Sólo necesita reposo. –Dijo
Shimbekh. –Tuvo suerte de que el antílope no le enterrara
los cuernos. Y El golpe de la caída no fue muy duro, en
realidad.
Loebenna y Shimbekh, con dificultad, llevaron el cuerpo de
Fabana hasta el hogar de ésta última. Después ambas se
retiraron, y dejaron a Taka solo con ella.
Taka sentía en su corazón un enorme sentimiento de culpa.
—Perdóname Mutti... Yo provoqué esto...
En ese momento, los pequeños Shenzi, Banzai y Edd, llegaron
de repente.
— ¿Qué le pasó a Mutti?—Preguntó Banzai.
Taka no quiso responderles. En ese momento, Fabana hizo
ruidos con su boca, y lentamente comenzó a abrir los ojos.

¡Mutti!

–Exclamó

Taka.

¡Estas

bien!...

Por

favor,

perdóname, si yo no te hubiera acompañado, esto no…
—No te disculpes... esto no es culpa tuya.
Con su zarpa Taka acarició el rostro de Fabana.
——Nunca

nadie

había

hecho

por

algo

tan

bello.

Me

defendiste de esos antílopes. ¿Cómo podría pagártelo?
Las lágrimas corrían por las mejillas de Taka. En verdad,
nunca nadie había hecho algo tan hermoso por él, salvo su
madre de sangre, la reina Uru.

—Las madres podemos dar la vida por nuestro cachorritos –
Dijo Fabana con dulzura y soltando una lágrima, miraba a
Taka con gran ternura.
Las palabras de Fabana llenaron de una sensación de calidez
y ternura indescriptibles al gris corazón de Taka.
++++++++
Más tarde, Fabana se quedó dormida, recuperándose de sus
heridas a través del descanso.
Pero Taka no estaba a gusto, de hecho se sentía inquieto:
No le había creído a Loebanna cuando había dicho que ella
conseguiría algo para la cena. Estaba seguro de que el
incidente no había sido un accidente, sino que había sido
obra de la brujería de Loebanna por el demonio dentro de
ella, así que, tras comprobar que Fabana se hubiese quedado
totalmente dormida, él corrió hacia la cueva de Shimbekh y
Kokasha,

una

vez

más

se

sintió

aliviado

al

saber

que

Rómulo, el Riaok’him Sacerdote Mayor, se encontraba con
ellas.
“Sé que Loebanna provocó el accidente, eso no fue por
casualidad. Sé que usó hechicería y se apoyó en el Makei
para lograrlo”.
Como Loebenna había acompañado a Shimbekh de regreso a su
cueva,

también

mientras que
obvio, ya

estaba

presente.

lo fulminaba

que el

Ella

con la

asunto tenía

escuchaba

mirada, pero

relación con

a

Taka

eso era

su querida

hermana. Su silencio hacía más difícil el ambiente.
De pronto Rómulo, quien ya estaba harto de la situación,
fue quien tomó la palabra acercándose a Taka: “¿Tienes
pruebas?”, le preguntó al león, severamente. Al principio,
Taka no supo qué responder, pero luego se le ocurrió algo

que decir; “No, pero yo estoy seguro de que si ahora mismo
me acompañan a donde los guiaré, verán algo de lo que yo
mismo fui
Loebanna

testigo hace
en

estos

unos días.

momentos

debe

Estoy seguro

estar

de que

realizando

algún

ritual o algo así, lo aseguro”.
“No sé”, dijo Rómulo, pensativo. Entonces, tanto Kokasha
como Shimbekh, se sintieron aliviadas y a la vez ansiosas;
tal vez era la oportunidad que estaba buscando de probar
que Loebanna estaba poseída.
“Por favor, gran Rómulo, acompañemos a Taka a donde nos
quiere llevar. Si no hay nada importante que ver, usted
podrá irse si así lo desea”.
Tras pensarlo mucho, Rómulo terminó aceptando, pero no sin
antes sentenciar: “Está bien, pero si el cachorro miente,
si no hay nada ahí, yo me iré, y no las ayudaré”.
Loebenna por su parte estaba muy perturbada y molesta,
seguía

sin

emitir

palabra

alguna,

más

de

igual

forma,

decidió seguir a Taka también...
+++++++++++++++++++

CAPÍTULO 29
Taka

salió

corriendo

permitieron. Los

lo

más

rápido

tres sacerdotes

que

sus

patas

le

intentaron seguirle

el

paso, con algo de dificultas. Loebenna aunque al principio
se rehusó, terminó por seguirlos también.
Pronto,

los

cinco

hiénidos

llegaron

a

la

cueva

de

Loebanna. Las pruebas no podían ser más contundentes: De
aquella

cueva

emanaban

espantosos

gritos

y

alaridos,

estos no podías provenir más que de la misma Loebanna.

y

Todos se estremecían al escuchar aquellos alaridos, pero
especialmente Loebenna, pues temía por el bienestar de su
hermana.
Taka entró antes que nadie a la cueva, y lo que vio a
continuación lo horrorizó:
Loebanna expulsaba espuma de su hocico, como si estuviera
rabiosa, sus ojos estaban rojos como la sangre y brillaban
intensamente, pero lo más importante era que la infortunada
se convulsionaba de manera brusca y violenta, arrastrándose
en el suelo como si tuviera un dolor intenso.
Detrás del joven león, entraron Loebenna, Kokasha, Shimbekh
y Rómulo.
La pobre Loebenna quedó petrificada al ver a su amada
hermana agonizando de esa manera, entonces no pudo más y se
soltó llorando.
“Tendremos que hacerle a Loebanna un exorcismo”, vociferó
Rómulo.
Para Kokasha, aquella escena

también le resultaba muy

dolorosa, pues se trataba de su nieta la que estaba allí,
frente

a

ella,

padeciendo

los

horrores

de

haber

sido

poseída. Dentro de su mente maldijo la noche del Claro De
Luna bajo el cual había nacido su infortunada nieta, y
asimismo maldijo la hora en que Loebanna había decidido
hacer pacto con un Makei, también maldijo el momento en que
su hijo Krashek había decidido utilizar magia negra, sin
embargo, aunque por dentro era un mar de emociones, intentó
fingir serenidad, pues estaba frente a un sacerdote mayor,
y si éste se daba cuenta de su perturbación emocional,
podía impedir que ella fuera partícipe del exorcismo, ya
que para llevar acabo aquella tarea se requería que todos
los

participantes

relajada.

en

el

ritual

mantuvieran

una

mente

Shimbekh

y

Rómulo

por

su

parte,

se

sintieron

más

tranquilos al saber que todo lo que Taka les había contado
sobre Loebanna era verdad.
La cantidad de energía maligna que Loebanna desprendía era
impresionante.
“Hay

que

actuar

de

inmediato”,

imperó

de

pronto

el

sacerdote Rómulo, “éste demonio debe salir cuanto antes del
cuerpo de Loebanna ó terminará destruyéndola”.
Tras escuchar estas palabras, de una manera siniestra,
Loebanna

el

Makei

dentro

de

Loebanna)

comenzó

a

carcajearse y a decir: “¡Qué inútiles son todos!, ya no hay
nada que ustedes puedan hacer. El proceso de fusión casi
termina. En unos segundos más, yo me fusionaré por completo
con el alma de Loebanna y seremos uno solo”.
La noticia dejó helados a todos: si el Makei lograba su
cometido, la esencia, el alma de Loebanna se perdería para
siempre. Debían actuar y rápido.
“Por eso es que hemos venido hasta aquí, ser infernal”,
dijo Rómulo con firmeza, “para evitar que le sigas haciendo
daño a esa pobre alma”.
De pronto la expresión demoniaca del rostro de Loebanna
cambió por completo; los ojos rojos, la espuma en la boca,
todo desapareció y fue sustituido por una mirada jovial. La
voz también cambió: Ya no era aquella voz maligna, ahora
simplemente era Loebanna la que se manifestaba a través del
poseído cuerpo. Ella estaba tirada en el suelo. No se podía
mover, sólo pudo emanar una lágrima de uno de sus ojos, y
en un tono débil comenzó a suplicar a todos los presentes:
“¡Ayúdenme, por favor!, ¡Deben exorcizarme cuanto antes, o
el

demonio

dentro

de

se

fusionará

conmigo!

¡No

lo

permitan, por favor!”
“¡No!”, gritaron al unísono Kokasha y Loebenna. Entonces
ambas se acercaron a Loebanna para abrazarla con fuerza,

pues la amaban, pero antes de que pudieran acercarse a
ella, una vez más el Makei tomó el control del cuerpo de
Loebanna; los ojos rojos, la espuma… todo volvió. Entonces
el Makei hizo algo perverso; miró a ambas hienas de una
manera extraña, y con su poder las elevó unos centímetros
del suelo y las lanzó hacia atrás. Ambas desplomaron contra
el suelo con brusquedad. “No se acerquen a mí, o las mato”,
rugió el demonio dentro de Loebanna.
Al ver aquello, el cachorro de León Taka, y Shimbekh se
acercaron a ellas para verificar que se encontraran bien.
Afortunadamente, ninguna de las dos se había lastimado de
gravedad y se pudieron volver a poner en pie tras unos
segundos. El que estaba perdiendo la paciencia era el Riaok
´him Rómulo, quien gritó:
“Basta

de

exorcismo,

perder
o

la

el

tiempo.

fusión

entre

Hay

que

Loebanna

empezar
y

el

ya

el

Makei

se

completará y ya no habrá nada que hacer”.
El Makei entonces comenzó a gritar, a gruñir, sabía que su
objetivo de fusionarse con Loebanna para obtener más poder,
y el resto de sus planes se verían amenazados.
lo

harán!”,

berreaba

una

y

otra

vez.

Sus

“¡No! ¡No

gritos

eran

espantosos, siniestros. El cuerpo de Loebanna comenzó a
convulsionarse más fuerte todavía, y de pronto, unas risas;
unas risas siniestras.
Cuando menos pensaron todos, un cráter de metano en el
suelo expulsó aquella sustancia ardiente como suele suceder
en El Cementerio de Elefantes, más esta vez el líquido
subió y quedó suspendido en el aire. Todos sintieron un
terrible pavor al ver aquel líquido incandescente flotando.
El Makei no paraba de reír, y para el horror de los
presentes,

lanzó

con

sus

poderes

psíquicos

aquella

sustancia tan caliente directamente hacia todos.
Afortunadamente, Rómulo, quien era un sacerdote mayor con
enormes poderes espirituales, pudo crear a tiempo un campo

de

energía,

valiéndose

y
de

logró
sus

proteger

capacidades

al

grupo,

acto

telequinéticas

seguido,
él

logró

reincorporar el líquido incandescente de metano dentro del
cráter de donde había salido.
De nuevo, la dulce voz de Loebanna emanó del cuerpo
posesionado:

“El

proceso

de

fusión

casi

termina.

Dense

prisa, sálvenme”.
Rómulo dirigió una mirada a Shimbekh y a Kokasha, ambos la
entendieron a la perfección; era la orden para que ellas se
pusieran de pie enfrente del cuerpo posesionado para llevar
a cabo el exorcismo.
Los tres espiritistas se colocaron en forma de triangulo,
frete al cuerpo de Loebanna, el cual se retorcía y se
convulsionaba de manera violenta mientras lanzaba palabras
de blasfemia contra ellos: “¡Malditos! ¡Son unos malditos!”
La lucha entre el alma de Loebanna y el Makei por tomar el
control

del

cuerpo

se

intensificó

cuando

el

ritual

de

despojo comenzó. Las voces de ambos seres se intercalaban
más que nunca:
“Ayúdenme, apúrense… Nunca lo lograrán, malditos… Rápido…
No lo lograrán, la fusión se completa… Libérenme del Makei…
No hay nada que puedan hacer, idiotas…”
Esta lucha impedía al Makei tener el control absoluto del
cuerpo,

por

lo

que

le

estaba

costando

mucho

trabajo

utilizar su poder maligno para causar más daño a los tres
sacerdotes.
En un momento Shimbekh se volvió para mirar a Taka, a
Loebenna, quienes miraban todos los sucesos, invadidos por
el terror, y les ordenó: “Taka, Loebenna, salgan de aquí,
lo que verán puede ser muy impactante para ustedes. También
puede ser peligroso”.

“¡No!”, gritó Loebenna de pronto. “No dejaré sola a mi
hermana”, pero entonces, Taka se acercó a ella, y le dijo
con amabilidad: “Vamos, no tiene sentido estar aquí dentro.
Ayudaremos más si nos salimos. Tu hermana estará bien”.
Acto

seguido,

Taka

salió

de

la

cueva,

sintiéndose

más

seguro, y menos aterrado afuera que adentro. Pero Loebenna
estaba tan perturbada que ignoró las palabras de Taka, y
sin pensarlo dos veces corrió metiéndose al centro del
triángulo que los espiritistas habían formado, y se acercó
a su hermana, llorando amargamente: “Hermanita, háblame…
¿Qué te ha hecho ese Makei?, ¡¿Qué te ha hecho?!”, el
llanto

de

Loebenna

era

realmente

desgarrador,

amaba

demasiado a su hermana, sin embargo, su imprudente acto
enfureció a su abuela Kokasha.
“Loebenna, sal de éste triangulo espiritual y sal de la
cueva AHORA MISMO”, vociferaba la anciana, encolerizada,
totalmente descompuesta, “¿Qué no ves que dentro del cuerpo
de tu gemela Loebanna hay un terrible Makei que debemos
exorcizar?, si no hacemos el exorcismo será demasiado tarde
para tu hermana, así que ¡Sal de mi vista ahora mismo! ¡ES
UNA ORDEN!”
++++++++
CAPÍTULO 30
Los tres sacerdotes se sentían muy tensos; ya se habían
presentado muchas interrupciones y el proceso de fusión del
Makei con el alma de Loebanna casi terminaba.
Loebenna, aun llorando, sin embargo, comprendió el mensaje
y se dio la media vuelta, dispuesta a retirarse, pero no
sin antes ver cómo por un momento, su amada hermana había
tomado el control del poseso cuerpo por algunos segundos, y

le dijo: “Te amo, hermana, mas creo que ésta será la última
vez que nos veamos”
“¡¿Qué?!, ¡No digas eso!”, exclamó Loebanna, perturbada
por lo que acababa de escuchar.
Ambas hermanas emanaban lágrimas de sus ojos, pero éste
emotivo momento fue interrumpido cuando el Makei tomó una
vez más control del cuerpo de Loebanna, y sus horrendas
carcajadas comenzaron otra vez. Al ver esto, Rómulo se
desesperó aún más: “Sal de aquí chica, ahora”, ordenó a
Loebenna con voz firme.
Y así, aún con lágrimas en los ojos, Loebenna sin embargo,
salió de la cueva.
+++++++++++
CAPÍTULO 31
Loebenna y Taka esperaban afuera de la cueva. Les daba
escalofrío

saber

lo

que

pudiera

estar

ocurriendo

allá

adentro, pues sólo se oían los rezos para exorcizar, y los
gritos y risas del Makei. Loebenna no dejaba de llorar.
Tenía mucho miedo de lo que pudiera ocurrirle a su hermana.
Por fin, dentro de la cueva, el ritual de despojo había
comenzado, pero antes de eso, los tres sacerdotes rezaron a
la Gran Diosa Roh´kash para que los protegiera durante el
proceso, y Rómulo creó para Shimbekh, para Kokasha y para
él mismo, campos de energía protectores para impedir que el
Makei les hiciera daño durante el exorcismo.
Los primeros rezos comenzaron:
“¡Divina madre, Poderosa Diosa, recuerda!
¡Roh´kash Ne Nabu Escucha!
Que tus hijos somos todos vulnerables
De los Makeis que despliegan su mal
Por tanto en tu espíritu ampáranos,
para cumplir la noble tarea de liberar a este pobre espíritu,
Del Makei que ahora lo controla.

Los

tres

religiosos

concentrarse

en

tenían

la

diosa

sus

ojos

Roh´kash

cerrados,

para

que

debían

ella

les

ayudara.
El cuerpo de Loebanna gritaba y se convulsionaba de una
forma espantosa. Cada grito, cada berrido les helaba la
sangre a los tres espiritistas, pero no debían perder la
concentración; debían despojar al Makei del cuerpo a como
diera lugar.
Como

hemos

dicho

ya,

Taka

y

Loebenna

también

podían

escuchar desde afuera de la cueva aquellos horribles gritos
y sólo podían sentir con estremecimiento y horror con cada
uno de ellos, y justo cuando los sacerdotes comenzaban a
avanzar en el cumplimiento de su objetivo, una interrupción
más detuvo inesperadamente el ritual.
+++++++
CAPÍTULO 32
Fuera

de

la

cueva,

Taka

y

Loebenna

aguardaban

los

acontecimientos, y minuto a minuto la tensión se apoderaba
con más fuerza de ellos.
“¿Cuánto crees que tarden?”, preguntó Taka a la hiena, en
un afán de suavizar un poco el ambiente, más Loebenna no le
respondió, estaba muy perturbada como para emitir palabra
alguna, estaba como ausente.
De pronto, sin que Taka lo esperara, de la nada Fabana
apareció frente a él, acto seguido, comenzó ella a colmarlo
de besos, y le habló al cachorro de una manera agitada,
atropellada y jadeante, sonaba como si minutos antes ella
hubiera corrido kilómetros en un maratón olímpico.

“Taka, tenía tanto miedo de que estuvieras perdido. Cuando
desperté y no te vi ahí me asusté, y comencé a buscarte por
todo El Cementerio”.
Debido a las delicadas circunstancias, al joven león no le
hizo mucha gracia la llegada de su madre a la escena.
“¡Mutti…! ¡Me alegra verte bien!, más no creí que te
recuperarías

tan

rápido

de

accidente;

creí

que

aún

seguirías inconsciente en casa”.
Fabana

no

pudo

evitar

percibir

la

indiferencia

y

el

nerviosismo en las palabras de Taka.
“¿Qué ocurre, jovencito?, ¿Acaso no te da gusto verme?”
Y no es que Taka no hubiera sentido alegría de ver a Fabana
tan recuperada, pero temía por la seguridad de ella a causa
del exorcismo que se llevaba a cabo: “Nada de eso, Mutti,
lo que ocurre es que…”
Pero

antes

de

que

pudiera

decir

algo

más,

un

grito

horrible provino de la cueva. Fabana reconoció de inmediato
la

voz

de

quien

había

reproducido

aquel

berrido;

“¡¿Loebanna?! ¡¿Loebanna está aquí?!”, preguntó a Taka con
un dejo de inquietud en la voz.
Como había centrado toda su atención en Taka, Fabana no se
había dado cuenta de que Loebenna también se encontraba en
el lugar, así que dio un brinco cuando la respuesta a su
pregunta no provino de Taka: “Sí, mi hermana se encuentra
allá adentro”.
“Y por eso no debes entrar”, agregó Taka, apoyando a
Loebenna.
A Fabana le cayeron de extraño las palabras de Taka, y
lanzando una mirada de sospecha al cachorro y a Loebenna,
inquirió comenzando a perder la paciencia: “¡¿Por qué no?!
¡¿Qué me están ocultando ustedes dos?!”
Pero antes de que ella pudiera decir otra palabra más, fue
interrumpida por otro ensordecedor grito de Loebenna. Un
grito aterrador.

Fabana no pudo más; miró a Loebenna con inquietud y le
dijo: “Pues si a ti no te importa tu hermana, a mí sí me
importa mi amiga”, y con estas palabras, Fabana se adentró
a la cueva, presurosa.
“¡No vayas! ¡Es peligroso!”, gritaron Taka y Loebenna al
unísono, así que ambos corrieron detrás de ella.
+++++++++++++++++
CAPÍTULO 33

Dentro de la cueva, el ritual continuaba.
“¡Divina madre, Poderosa Diosa Roh´kash!
¡Roh´kash Ne Nabu Escucha!
A través de la transmutadora y purificadora llama violeta,
Permite que esta alma pura sea liberada del mal que hoy la aprisiona.
Libérala, por los poderes del agua, de la tierra, del fuego y del viento.

Pero éste fue interrumpido de manera brusca e inesperada.
“¡¿Pero qué está ocurriendo aquí?!”,
Los

espiritistas

habían

estado

tan

concentrados

en

su

ritual que no se percataron de que Fabana había entrado en
la cueva.
Fabana quedó petrificada ante lo que vio al entrar al
lugar: Kokasha, Rómulo y Shimbekh, acomodados en forma de
triangulo con Loebanna recostada en el piso frente a ellos
retorciéndose y gritando, ella parecía estar rodeada de una
luz color violeta8 que le impedía ponerse de pie.

8 Según la metafísica mística, la llama violeta es una energía, una luz poderosa capaz de
transformar la energía negativa en positiva.

De alguna manera, Fabana creyó que Loebanna estaba siendo
víctima de un ritual de magia negra o de tortura, así que,
sin reflexionarlo, corrió hacia la sacerdotisa.
“Me engañaste, Shimbekh; tu magia es negra, no blanca”, y
como si Fabana se hubiese convertido en un búfalo africano
enardecido,

utilizó

su

cabeza

para

embestir

a

la

sacerdotisa, mientras decía: “He dicho… ¿Qué está pasando
aquí?”
“¡No!”, gritaron Taka y Loebenna detrás de ella. Ambos
habían

entrado

a

la

cueva

detrás

de

Fabana,

pero

no

pudieron impedir que Fabana arruinara el ritual.
Shimbekh recibió el golpe justo en el muslo de una pata
trasera. Éste impacto hizo que perdiera el equilibrio así
como la concentración. ¡Gran error de Fabana!
Debido

a

semejante

concentración,

acto,

sino

que

no
se

sólo

Shimbekh

desvanecieron

perdió
los

la

campos

energéticos protectores de cada uno de los espiritistas, la
triada perdió por completo la concentración en el ritual;
todos

abrieron

deshizo,

y

el

los

ojos,

proceso

de

el

triangulo

exorcismo

se

espiritual
detuvo.

se

Rómulo,

Kokasha y Shimbekh fulminaban a Fabana con la mirada. Por
su parte, Taka y Loebenna no pudieron más que sentarse a
ver con frustración lo mal que habían salido las cosas. Mas
como Fabana no entendía nada de lo que estaba ocurriendo,
seguía gritando histéricamente.
“¡¿Pero qué pasa aquí?! Shimbekh me decepcionas; Tú eres
la

sacerdotisa

de

la

jauría,

nunca

te

creí

capaz

de

recurrir a las artes oscuras… Y tú, anciana Kokasha, ¡Todo
éste tiempo le mentiste a la jauría haciéndole creer que
eras una sacerdotisa buena, cuando en realidad no es así!”,
pero antes de que ambas sacerdotisas pudieran decir algo
para

defenderse,

el

sacerdote

mayor

Rómulo,

tomó

la

palabra: “Shimbekh, Kokasha, y un servidor sólo hacíamos
nuestro

trabajo;

UN

EXORCISMO

A

ÉSTA

INFORTUNADA

CRIATURA”, dijo, señalando al cuerpo de Loebanna con su
nariz. “Ahora no hay tiempo de explicar nada, salga de
aquí, o el Makei que hay dentro del cuerpo, se apoderará de
la esencia, del alma de Loebanna para siempre”.
A Fabana casi le da un infarto debido al impacto que le
provocó la noticia; ¡Su amiga poseída por un demonio!,
¡¿Por qué había pasado?! También se sintió culpable de
haber interrumpido el ritual inútil y tontamente.
De pronto, el poseído cuerpo de Loebanna comenzó a reír de
una manera siniestra y aterradora.
“¡Oh, no!”, exclamó Rómulo, “¡Ya no ha tiempo!, ¡Ustedes
dos!”, dijo mirando a Kokasha y a Shimbekh, “vuelvan a sus
posiciones y armen de nuevo el triángulo espiritual junto
conmigo. Hay que restablecer el campo protector”.
Mientras los sacerdotes volvían a sus posiciones, por
desgracia,

el

darles

desalentadora

la

Makei

dentro

de

Loebanna

noticia,

su voz

aprovechó
era

para

siseante,

sibilante, como la de una serpiente: “¡Tontos de ustedes!;
Ahora que han roto el triángulo, tendrán que reiniciar el
ritual desde el comienzo, pero lamento informarles que su
tiempo se ha agotado, en menos de un minuto, Loebanna y yo,
nos fusionaremos

en una sola entidad, seremos uno, y la

esencia de Loebanna como ustedes la conocen, desaparecerá
para siempre de éste mundo… ¡Y todo habrá sido culpa de esa
idiota!”, exclamó, mirando a Fabana de una manera horrible.
“¡Por eso no queríamos que te entraras aquí!”, gritaron
Taka Y Loebanna, detrás de ella, Fabana los miró con una
profunda sensación

de culpa

y no

pudo decir

nada más,

mientras que la triada de sacerdotes se sentían frustrados
porque sabían que el Makei tenía razón; Resultaba imposible
ya reiniciar el ritual desde el principio cuando faltaba
menos de un minuto para que se completara la fusión, sabían
que no habían sido capaces de salvar a Loebanna de las

garras

del

Makei

y

eso

los

hizo

sentirse

ineptos,

impotentes, totalmente inútiles.
El Makei seguía hablando en un tono burlón y sarcástico
con

ese

siseo

inquietante

salido

de

ultratumba:

“Como

Loebanna está a punto de desaparecer para convertirse en
una sola entidad conmigo, la dejaré despedirse de ustedes,
ya que ella ha estado muy inquieta”.
El Makei guardó silencio. Todos los presentes se miraron
unos a otros, desconcertados.
“Mutty, ¿Qué va a pasar ahora?”, preguntó un Taka muy
asustado a Fabana, escondiéndose detrás de ella.
“No lo sé, pequeño”, respondió Fabana con voz quebrada,
casi petrificada por la incertidumbre.
Lo que ocurriría a continuación les resultaría demasiado
repulsivo a todos:
Al cuerpo de Loebanna le apareció, como por arte de magia
negra, una segunda cabeza además de la que ya tenía, y ésta
segunda

cabeza

era

horrible

y

siniestra:

¡Era

la

del

Makei!, de ojos rojos y hocico espumoso como el de un perro
rabioso. Así, el cuerpo de Loebanna se había hecho de dos
cabezas: La del Makei, de aspecto monstruoso, y la habitual
cabeza de Loebanna.
Loebenna comenzó a llorar con mucha fuerza y se acercó al
cuerpo

poseído.

“¿Qué

te

ha

ocurrido?

¡¿Qué

te

ha

ocurrido?!”, gritaba la afligida hiena una y otra vez sin
parar.
“Eso ya no importa”, decía la cabeza de la bella Loebanna
en

susurro

y

con

voz

quebrada,

como

si

ella

también

quisiera llorar, agregó: “Ahora lo más importante es que yo
pueda liberarme de culpas antes de desaparecer, antes de
volverme una con el Makei. Ahora, necesito que les digas a
Fabana y a la abuela Kokasha que se acerquen. Necesito
hablar con ustedes tres”.

CAPÍTULO 34
Una vez más, Kokasha se retiró de su posición, deshaciendo
de nuevo el triángulo espiritual que había formado junto a
los dos sacerdotes restantes. Por su parte, ni Shimbekh, ni
Rómulo se movieron de su lugar. “¡¿Pero qué haces?! ¡No te
atrevas

a

deshacer

el

triangulo!”,

ordenó

inútilmente

Rómulo con voz enérgica, pero Kokasha hizo caso omiso a las
palabras del anciano, y con paso decidido se acercó al
centro del triángulo directo al cuerpo poseído de Loebanna.
Por su parte, Fabana se dispuso a hacer lo mismo; se
acercaría a Loebanna, pero justo antes de que ocurriera
esto, fue interrumpida por su hijo adoptivo: “Mutti, no te
acerques, ¡¿Qué tal si es una trampa?!”
Fabana se sintió conmovida ante las palabras del joven
león, así que lo miró con dulzura y le dijo:
“Taka, tranquilo, yo estaré bien”
Pero Taka no se quedó conforme: “No te dejaré desprotegida.
Me acercaré a ese demonio junto contigo. Soy un león y mi
deber es protegerte”
“Pero

Taka,

eres

apenas

un

cachorro

de

león,

es

peligroso y…”
“Nada de pero’s, nos acercaremos tú y yo, Mutti”
Y así fue…
Una vez que Kokasha, Loebenna, y Fabana (con Taka a un
lado suyo) se sentaron alrededor del cuerpo posesionado, la
cabeza de Loebanna comenzó a hablar; entre sollozos y voz
quebrada, sus ojos reflejaban mucha tristeza: “Mi tiempo se
agota, en unos segundos más mi alma se fusionará con la del
Makei, y ya no habrá distinción entre él y yo; seremos uno
mismo, una misma entidad, un mismo ser, y mi personalidad,

mi

esencia,

siempre,

mi

alma,

apenas

desaparecerán

quedará

un

de

fragmento

este
de

mundo

para

dentro

del

Makei”.
Fabana,

Loebenna

y

Kokasha

se

miraron

una

a

la

otra;

estaban muy asustadas ante estas declaraciones, y no sabían
ni qué pensar, ni qué decir.
“Y es por esta razón, que antes de desaparecer, necesito
limpiar mi espíritu, necesito confesarles algunos secretos,
ya que si no lo hago, no podré irme en paz”.
Al haber escuchado estas palabras, la cabeza del Makei
gritó groseramente:
“Anda, Loebanna, confiésate; diles quién fue la verdadera
responsable de la muerte del esposo de Fabana”, tras decir
esto, el Makei comenzó a reír de una siniestra y enfermiza
manera.
Fabana dio un brinco y levantó sus orejas como antenas.
Quedó perturbada ante lo que acababa de escuchar, entonces,
fulminando

con

la

mirada

a

la

cabeza

de

Loebanna,

le

preguntó con desprecio y arrastrando las palabras:
“¡¿Es cierto lo que acabo de escuchar, Loebanna?!, ¿Tuviste
que ver en la muerte de mi esposo, Rott?,¡Confiesa!”.
“¡Sí!”, declaró Loebanna. Una lágrima fue derramada de su
ojo derecho. “Yo soy responsable. Pero te juro… No quería
hacerlo… El Makei dentro de mi cuerpo me persuadió para que
lo hiciera… no deseaba lastimarte… ni a ti ni a tus hijos;
Shenzi, Banzai y Edd”.
Fabana escuchaba en silencio. Su rostro reflejaba una
profunda rabia; tenía apretada la mandíbula, y sus ojos
parecían dos volcanes a punto de estallar en llanto.
Pero entonces, una vez más, el Makei interrumpió; ésta vez
con una tremenda risotada seguida de éstas palabras; “¡Pero
qué patética eres, Loebanna!, ahora quieres liberarte de
toda culpa, cuando tú sabías muy en el fondo que querías

vengarte de Fabana por haberse quedado con el amor de tu
adorado Rott”
“¡Sí!”, gritó Loebanna, las palabras que pronunciaría a
continuación estarían colmadas de un fuerte deseo de ser
expulsadas, de ser reveladas. El tono de voz que usaría
Loebanna sería rápido y enérgico. “¡Es cierto! ¡YO soy
responsable!”,

después

lanzó

una

mirada

de

súplica

a

Fabana, como implorándole piedad, y dijo con impaciencia;
“El Makei tiene razón; Yo lo invoqué para vengarme de mi
hermana y de ti, pero yo nunca quise que las cosas se
salieran de control. Yo siempre le pedía al Makei que,
independientemente de lo que pasara, no dañara de manera
letal

a

nadie,

pero

no

me

hizo

caso;

con

sus

poderes

oscuros asesinó a Rott, y por su culpa tu hijo Edd quedó
dañado de sus facultades mentales, por su culpa todo se ha
desbordado, y yo… yo soy responsable. Invoqué a un ser
maligno debido a mi gigantesca envidia hacia mi hermana y
hacia

ti”.

Entonces,

para

sorpresa

de

todos,

Loebanna

comenzó a llorar desconsoladamente, y a disculparse con
desesperación:
quería

que

“¡Por

las

favor,

cosas

Fabana,

salieran

así,

perdóname!,
¡En

serio

yo

no

que

no

quería!... Yo sólo deseaba la felicidad que tú tenías y que
yo nunca pude conseguir; siempre anhelé tener tu talento
para contar chistes, tu belleza… El amor de Rott… Por eso
invoqué al Makei, pero yo… yo no quería hacerle daño a
nadie, y sin embargo, lo hice”.
Pero pese a las súplicas de Loebanna, Fabana sólo podía
sentir repulsión por la miserable; La felicidad junto a su
esposo Rott se había esfumado para siempre por culpa de las
ambiciones

de

Loebanna,

también

se

había

ido

la

salud

mental de su pequeño Edd, sus hijos se habían quedado sin
padre…, también se puso a recordar todas aquellas veces en
las que se había visto invadida por la depresión y el
sufrimiento profundo a causa de todo eso. Con todos esos

pensamientos invadiendo su mente, Fabana no pudo acceder a
las peticiones de Loebanna para obtener su absolución, por
el contrario, Fabana miraba al rostro de Loebanna con asco,
con rencor, con repulsión, y desaprobación absoluta.
Taka, quien permaneció al lado de Fabana todo ese tiempo,
notó esto, e intentó tranquilizarla, sabía que su “Mutti”
no la estaba pasando nada bien, sabía que esas confesiones
habían sido demasiado duras para ella. Entonces, con su
zarpa de león, acarició la espalda de Fabana, diciéndole:
“Mutty, tranquila, intenta calmarte, por favor”
“No puedo”, contestó Fabana tajantemente. “Ahora que sé la
verdad, no puedo calmarme”.
Después, Fabana miró una vez más a Loebanna, y le dijo,
reflejando en su voz una rabia profunda: “Loebanna, eres un
monstruo.
despojaste

Destrozaste
de

mi

mi

esposo,

corazón
y

a

con

mis

tus

hijos

acciones.
de

su

Me

padre,

destruiste a mi familia a causa de tu enfermiza envidia, ¡Y
ahora me pides perdón!, ¡Y yo que te creía mi amiga!, ¡Todo
este

tiempo

me

mentiste!,

¡Maldita

seas

para

siempre,

Loebanna!, ¡MALDITA!”
Loebanna comenzó a llorar con mucha más fuerza. Entonces,
aún tirada en el suelo, con una de sus patas delanteras
intentó tocar una de las patas de Fabana. “Ten piedad de
mí, Fay, por favor”, sin embargo, ésta última dio un paso
atrás para evitar ser tentada”
“No

me

toques.

No

vuelvas

a

poner

tus

sucias

patas,

manchadas con la sangre de Rott sobre mí, no vuelvas jamás
a llamarme ‘Fay’, sólo quienes me aman me dicen así, tú
solamente deseabas mi destrucción, así que no me dirijas de
nuevo la palabra, y que los dioses, y que nuestra divina
Diosa Roh´kash, se apiaden de tu miserable alma, ¡Que ellos
te perdonen, porque yo-no-lo-haré!”

Con estas tajantes palabras Fabana terminó de hablar, le
temblaba la mandíbula y algunas lágrimas de rabia emanaban
de sus ojos. Jadeaba. Estaba muy furiosa. Taka se asustó;
nunca había visto actuar así a su “Mutty Fay”, y en un
intento de tranquilizarla, enjuagó algunas de las lágrimas
de la hiena con sus zarpas, y la siguió acariciando en la
espalda. En verdad la amaba y no quería verla mal.
Y mientras todo esto ocurría, la cabeza del Makei sólo reía
y

reía,

mientras

que

la

de

Loebanna

lloraba

desconsoladamente.
Rómulo y Shimbekh se sentían impotentes, ya que no podían
hacer mucho, más que mirar, y aguardar los acontecimientos.
La que siguió en hablar con Loebanna fue nada menos que
su

hermana

Loebenna,

quien

se

le

acercó

y

le

dijo:

“hermana, explícate, ¿Por qué…?, es decir, ¿por qué dices
que invocaste al Makei para vengarte también de mí?”
Loebanna,

aun invadida

contestó: “Hermanita,

por el

llanto, sin

¡perdóname tú

embargo le

también!, desde

que

éramos pequeña tú siempre fuiste la consentida de mamá y
papá. Ni siquiera me ayudaba el hecho de que yo tuviera
poderes sobrenaturales y tú no; a ti siempre te prestaban
más atención que a mí”.
Al escuchar estas palabras, la abuela Kokasha no pudo
evitar sentir indignación, pero guardó silencio y no quiso
interrumpir el discurso de Loebanna, el cual continuaba.
“Además

de

vengarme

de

Fabana,

otro

de

los

grandes

objetivos que yo tenía en mente cuando invoqué al Makei era
el de obtener un poco de la felicidad que tú tenías, se me
vinieron a la mente… todas esas veces que a ti te prestaban
atención y a mí no… yo te había tenido rencor por mucho
tiempo, por eso en el pasado nunca me arrepentí de aquella
vez cuando éramos niñas que usé mis poderes para acabar con

tu

amigo

Keko,

pero

ahora

que

me

arrepiento;

¡Oh,

dioses!, ¡Si tan sólo yo no lo hubiera hecho!, tal vez
ustedes dos hubieran crecido juntos, y a lo mejor hasta se
hubieran casado. ¡Estoy arrepentida!, y por culpa de mi
envidia hacia ti, jamás escuché tus consejos de que me
alejara de la magia negra, mi orgullo no me lo permitía, no
quería

aceptar

que

estabas

bien

y

que

yo

estaba

equivocada. Y ahora mírame; estoy a punto de desaparecer,
de convertirme en un Makei completo, ¡Oh, miserable de mí!,
¡Perdóname, hermana!, ¡Perdóname!”
El llanto de Loebanna era desgarrador, desesperado, y
mientras Loebanna lloraba, la cabeza del Makei se burlaba.
Por

su

parte,

Loebenna

no

pudo

más

que

colocarse

en

posición de esfinge, junto a su hermana y acompañarla en su
dolor, mientras susurraba llena de aflicción: “Te perdono,
hermanita. Te perdono”.
Pero

entonces,

la

abuela

Kokasha

tomó

la

palabra,

interviniendo en un tono de voz firme:
“Eso que dices es mentira, Loebanna: Tus padres no tenían
preferencias por tu hermana Loebenna. Eras TÚ la que los
alejaba con tu actitud… ¿O ya olvidaste todas las veces que
con tus poderes los intimidabas para que hicieran lo que tú
querías?

¿O

las

veces

que

con

tus

poderes

psíquicos

intimidabas a tu hermana cuando tenías alguna discusión con
ella?... tú los intimidabas, te creías más que los demás
por tener poderes espirituales innatos, ¡eso los alejaba de
ti!, ¿ya se te olvidó?”
Loebanna se quedó en silencio, reflexionando cada una de
las palabras que su sabia abuela pronunciaba. De pronto
dijo: “Tal vez tengas razón, abuela, hubo un momento de mi
vida

en

que

me

sentía

superior

por

tener

poderes

naturaleza”,

decía

Kokasha,

espirituales”.
“Además

era

parte

de

tu

“Cualquiera que se dedique a los asuntos místicos sabe que

si dos hermanos o hermanas gemelas nacen bajo el Claro De
Luna llena en su máximo esplendor y de un padre o madre que
se dedique o haya utilizado en algún momento de su vida la
magia

negra,

al

menos

uno

de

ellos

en

el

futuro

se

convertirá en un hechicero o hechicera malvado, mientras
que el segundo hijo, o en su caso, la segunda hija, nacerá
sin poder espiritual alguno.”
“Entonces, ¿por qué?”, preguntó Loebanna en un susurro,
sus ojos se comenzaban a nublar y su voz a quebrarse de
nuevo, “¿Por qué si tú sabías todo esto no me mataste
cuando tuviste la oportunidad?, sabías que había nacido
bajo la maldición del Claro de Luna, y sabías que de las
hermanas gemelas sería yo quien había nacido dotada de
poderes y que los utilizaría para el mal, ¿Por qué no te
deshiciste de mí?”
Kokasha no pudo evitar sentir algo de tristeza frente a
esta pregunta, respondió a su nieta lenta y pausadamente:
“Loebanna,

todos

los

hijos

de

la

Gran

Diosa

Roh´kash

siempre podemos elegir entre el bien y el mal. Siempre tuve
fe en ti, tuve la esperanza de que elegirías el camino
correcto a pesar de la maldición que sobre ti recaía”
Todos los presentes en la cueva estaban conmovidos por
ésta conversación, pero en especial éstas últimas palabras
pronunciadas por

Kokasha penetraron

profundamente en

el

corazón del cachorro Taka, lo cautivaron de una forma que
no pudo explicarse, clavándose profundo en su corazón cual
estaca. De pronto el pequeño león sintió como si Aiheu, Roh
´kash, o algún espíritu le hubieran enviado un mensaje; un
mensaje que sólo él debía comprender, un mensaje que le
llegaba a través de la boca Kokasha.
El Makei, a diferencia de todos, continuaba burlándose.
Por

su

parte,

Kokasha

continuaba

su

discurso

hacia

Loebanna: “además no entiendo cómo puedes decirme algo así,
si tú eres mi nieta, hija de mi hijo Krashek, y por eso yo

te amo, y siempre lo haré, además, si quieres saber algo
más; Yo creo que tú no eres mala, sólo que, como todos,
deseabas ser feliz, y eso te llevó a tomar las decisiones
equivocadas… nada más”.
Al finalizar su discurso, la sacerdotisa Kokasha se soltó
llorando. Le dolía mucho saber que la esencia de su nieta
desaparecería para siempre de este mundo, y que ya no había
nada que hacer al respecto.
De los ojos de Loebanna emanaron lágrimas también:
“Abuela Kokasha… gracias… por creer en mí”, decía a la vez
que

se

dibujaba

una

sonrisa

en

su

rostro;

era

una

combinación entre satisfacción y tristeza.
Pero estos emotivos instantes fueron interrumpidos, ya que
el Makei,

que hasta

esos momentos

se había

dedicado a

escuchar y a burlarse, habló con una voz como salida de
ultratumba: “¡Basta ya de sentimentalismos!”, después fijó
su vista en la sacerdotisa Kokasha, entrecerró los ojos, y
con sus poderes telequinéticos levantó a la anciana del
suelo violentamente ante la mirada aterrorizada de todos,
después la

suspendió en

el aire

y rápidamente

la hizo

estrellas contra una pared rocosa. El cogote de la anciana
recibió un golpe muy fuerte, y el cuello se le fracturó.
Kokasha murió al instante.
+++++++++
CAPÍTULO 35
Aquel asesinato abrió las puertas del dolor, la conmoción y
la desesperación.
Impactados por lo que acababan de presenciar, Fabana, Taka
y Shimbekh ahogaron un grito, aquella escena había sido
horrible para todos.

Loebenna y Loebanna veían con importancia como su amada
abuela cerraba los ojos para siempre. A continuación, las
hermanas gemelas soltaron un llanto profundo y desgarrador,
un llanto desde lo más profundo de sus corazones.
“¡Abuelita!,

¡Nooo!,

¿Porqué?,

¡¿Por

qué?!”,

berreaba

Loebanna. Una tras otra las lágrimas emanaban de su rostro
como gotas de lluvia. Ella deseaba correr hacia el cadáver
pero no lo consiguió porque a pesar de que ella aún tenía
el control sobre su verdadera cabeza, sin embargo el Makei
a pesar de ser solamente la segunda cabeza en el cuerpo era
el que tenía el control casi absoluto del cuerpo, así que,
con sus poderes malignos él había sido capaz de impedir que
Loebanna

se

moviera.

“¡Lo

lamento,

abuela!

¡Lo

lamento

tanto!”, decía Loebanna entre fuertes sollozos desde el
lugar donde yacía, “¡Yo tuve la culpa de todo!, ¡Yo la
tuve!”, y todo esto lo decía, mientras que la cabeza que
estaba a su lado sólo se burlaba con groseras carcajadas.
Loebenna sí pudo acercarse a Kokasha, así que se colocó en
posición de esfinge junto a ella, su llanto era silencioso,
pero invadido por la aflicción, y de ahí no se quiso volver
a mover durante un buen rato. Loebenna quería permanecer al
lado de la que había sido su amada abuela.
Entonces fue cuando Rómulo confrontó al Makei, el tono de
su voz sonaba acusador, condenatorio: “Esta vez sí que
sobrepasaste la línea, Makei. Has cometido una infamia al
haber asesinado a una sacerdotisa tan buena y llena de luz
como Kokasha. Con ese acto tan terrible has traicionado a
la hiena que por mucho tiempo te prestó su cuerpo y te
dedicó devoción, es decir Loebanna. Eres repulsivo Makei. Y
por eso, los sacerdotes que quedamos, te exorcizaremos de
una vez por todas”.
Tras decir esto, miró a Shimbekh y le ordenó: “Shimbekh,
ayúdame a crear un campo trasmutador de energía violeta

para aprisionar a este Makei: No será fácil, pero entre tú
y

yo

intentaremos

deshacernos

de

éste

demonio

para

siempre”.
“Sí”, respondió Shimbekh de inmediato, con voz seria.
Al escuchar esto, Taka sintió curiosidad, así que miró a
Fabana y le preguntó: “Mutty, ¿Qué es la llama violeta
transmutadora?”
“Es una flama espiritual muy poderosa que al ponerse en
contacto con una energía o ser maligno, transforma todo lo
negativo de esa energía o ser en positivo, y en el caso de
los demonios también los aniquila por completo”, respondió
Fabana de forma lenta y pausada.
De pronto, el Makei Habló con voz espantosa:
“Lo siento, pero ha concluido el proceso”.
Y de manera inesperada, tanto la cabeza de Loebanna, como
la del Makei, comenzaron a gritar de formas espantosas, de
ultratumba,

como

si

ambos

sufrieran

de

una

tortura

terrible.
Todo el mundo ahogó un grito ante semejantes berreos.
+++++++++
CAPÍTULO 36
Los horrorosos alaridos combinados de Loebanna

y el Makei

se convirtieron en un empuje para que Shimbekh y Rómulo
comenzaran el exorcismo sin perder ni un segundo más.
“¡Divina madre, Poderosa Diosa, recuerda!
¡Roh´kash Ne Nabu, Escucha!
Que tus hijos somos todos vulnerables
De los Makeis que despliegan su mal…

Comenzaron los dos sacerdotes, pero de pronto, los gritos,
los alaridos, todo cesó quedando en un profundo silencio.
Entonces el cuerpo de Loebanna, que hasta ese momento se

había conformado por dos cabezas, como por obra de magia,
volvió a tener solamente una. Nadie lo podía creer, nadie
se había fijado en cómo se había producido éste cambio.
Había sido algo muy extraño. Era como si, simplemente la
cabeza número dos hubiera desaparecido. Esto distrajo la
atención

de

los

sacerdotes,

quienes

suspendieron

el

exorcismo por los minutos siguientes.
Pero lo más espantoso de todo, fue cuando la ahora cabeza
única del cuerpo de Loebanna tomó la palabra; Su voz sonaba
horrible, era

como si

dos voces

–una masculina

y otra

femenina-, hablaran al mismo tiempo de manera alineada y
perfectamente sincronizada, y éstas voces eran fáciles de
reconocer; una en definitiva tenía que ser la de Loebanna,
y la otra, sin lugar a dudas, no podía ser más que la del
mismísimo Makei.
“Por fin se ha completado la fusión”, aseguró la horrible
voz, “Y ahora que el alma de Loebanna se ha fusionado con
la del Makei, he nacido yo; Un nuevo ser mitad Makei, mitad
hiena, y yo seré un ser poderoso e invencible. Gracias a
esa fusión se hizo posible mi existencia, la existencia…
¡De un Makei tipo Aklenius!”
++++++++++++
CAPÍTULO 37
El nuevo ser producto de la fusión reía de manera macabra,
siniestra. Y mientras esto ocurría, Fabana, quien estaba
muy asustada

debido a

la fusión

nueva del

demonio, se

acercó con cautela a Shimbekh, y le preguntó con voz algo
temerosa: “¡Oh, gran sacerdotisa!, dígame, ¿Qué-qué es un
Makei tipo Aklenius?”
Shimbekh, con mucha seriedad, y fijando su vista en la
nada, sin siquiera volver la mirada a Fabana, le respondió:
“Un Makei tipo Aklenius es un demonio que se ha formado de
la fusión de un Makei común con la de un ser de Ma’at, es

decir

un

ser

de

éste

mundo,

que

haya

vivido

con

la

tendencia a hacer el mal. Son seres muy poderosos. Loebanna
ya no existe más como la conocimos, y el Makei primario
también ha desaparecido. El lugar de ellos dos ha sido
tomado por un nuevo ser… un ser terriblemente poderoso y
maligno”.

Shimbekh

finalizó

su

explicación

lanzando

un

fuerte quejido que reflejaba preocupación.
Fabana sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.
Mientras

tanto,

el

Makei

tipo

Aklenius

seguía

lanzando

fuertes risotadas. Estas carcajadas provocaron que Rómulo y
Shimbekh reorientaran su atención hacia el exorcismo.
“¡Ya no perdamos más tiempo!”, vociferó Rómulo de forma
colérica a Shimbekh, “prosigamos con el exorcismo antes de
que este nuevo comience a hacer daño”.
+++++
CAPÍTULO 38
Rómulo miró al Makei de forma desafiante, y le dijo: “Mi
compañera sacerdotisa y yo utilizaremos la sagrada llama
violeta

para

vencerte;

con

ella,

tu

maldad

y

tú,

desaparecerán para siempre”.
La diabólica criatura sólo miró al sacerdote con odio, sin
embargo no dijo nada más pero entonces la que sí hizo un
reclamo fue Loebenna, quien hasta ese momento se había
limitado

a

quedarse

junto

al

cuerpo

de

Kokasha

para

llorarle. Ella se acercó desesperada a Rómulo, y le gritó:
“No pueden desaparecer al Makei, si lo hacen, también mi
hermana

desaparecerá,

ya

que

su

alma

quedó

fusionada,

adherida a la del demonio”.
Rómulo miró a Loebenna con mucha compasión, y le dijo: “La
esencia de tu hermana, su verdadera esencia ya no existe
más.

Ahora

que

se

ha

completado

la

fusión,

ya

no

hay

distinción entre la esencia de tu hermana y la del Makei;

ahora se han convertido en un mismo ser; un ser que si no
destruimos, causará mucho daño y sufrimiento… en verdad
lamente que tengamos que hacerlo desaparecer a través de la
llama violeta”.
“Pero tiene que haber una forma de…”, intentó decir
Loebenna, pero Rómulo la miró negando con la cabeza. En
verdad sintió lástima por ella.
Entonces Loebenna finalmente comprendió la gravedad de la
situación, y rindiéndose, caminando muy lentamente, volvió
junto

al

cuerpo

de

su

difunta

abuela,

y

las

lágrimas

retornaron a ella de nuevo.
Mientras se preparaban Shimbekh y Rómulo para invocar los
poderes

protectores

y

trasmutadores

de

la

espiritual

y

poderosa llama violeta, el ser maligno habló una vez más en
susurro, y con actitud decidida:
“No voy a desaparecer”
+++++++++++++
CAPÍTULO 39
A

unos

metros

elefante

más

adulto

allá

yacía

en

de

la

los

cueva,

suelos

un

del

esqueleto

de

Cementerio

de

Elefantes; Éste esqueleto parecía haberle pertenecido a un
elefante

joven

que

posiblemente

habría

muerto

de

enfermedad. Los colmillos de éste difunto paquidermo eran
medianos, pero se veían muy duros y puntiagudos.
Unos hiénidos que estaban comiendo muy cerca del cráneo de
éste

elefante,

se

horrorizaron

cuando

vieron

cómo

de

pronto, y de la nada, uno de los colmillos pareció partirse
a la mitad, como si alguien invisible lo hubiera hecho,
pero lo que más aterró a los pobres hiénidos fue cuando el
pedazo puntiagudo del colmillo arrancado comenzó a elevarse
por

los

aires

y

a

seguir

un

rumbo

específico,

prácticamente, el pedazo de colmillo estaba volando hacia
algún lugar.
Los dos hiénidos se miraron uno a otro, llenos de espanto,
y gritaron al unísono: “¡El fantasma del elefante viene por
nosotros!”, y así, aquellos hiénidos, que hasta ese momento
disfrutaban de su cena bajo la luz de la luna, huyeron
despavoridos del lugar.
++++++++++++
CAPÍTULO 40
Momentáneamente, la horrible voz fusionada del Makei
retumbaba en la cueva que alguna vez le había pertenecido a
Loebanna, y competía con los rezos de los sacerdotes para
sobresalir en cuanto a volumen; los sacerdotes invocaban a
Roh´kash y a la llama violeta transmutadora, mientras que
el

Makei

quería

que

todos

escucharan

su

voz

llena

de

amenazas:
“La llama violeta tiene el poder suficiente, no sólo para
exorcizarme, sino
desaparecer

de

también para

éste

mundo

por

destruirme, para
completo,

¡Eso

hacerme
NO

lo

permitiré!”.
A los sacerdotes Shimbekh y Rómulo todavía les faltaba
mucho camino por recorrer para completar la invocación a la
sagrada llama violeta, sin embargo, desgraciadamente, éste
objetivo se vería truncado una vez más.
+++++++++++++
CAPÍTULO 41
Sin que nadie se lo esperara, un gran pedazo de colmillo de
elefante (muy puntiagudo, por cierto) entró a la cueva,
flotando. El objeto volador logró captar la atención de
Taka y Fabana, quienes se le quedaron viendo con curiosidad
y a la vez con mucho temor.

Loebenna, quien aún yacía junto al cuerpo de su difunta y
amada

abuela,

se

enjuagó

las

lágrimas

con

su

pata

delantera, y miró un momento hacia arriba y emitió un grito
ahogado al ver aquella rareza.
La

conmoción

distrajeran

y

de
se

todos

hizo

desviaran

de

que
su

los

sacerdotes

objetivo,

y

el

se
poco

progreso que habían obtenido se les había venido abajo,
ambos

religiosos

miraron

hacia

atrás

y

vieron

el

gran

colmillo acercarse justo hacia ellos. Y conforme el objeto
punzante se aproximaba, el Makei comenzaba a carcajearse,
cada vez con más

fuerza, mientras decía: “¡Tontos!, ese

colmillo no es para atacarlos a ustedes… ¡Es para liberarme
a mí!”
“¡¿Qué cosa?!”, Decían Rómulo y Shimbekh, alarmados.
“¡Lo que dije!”, replicó el Makei de manera enérgica, y
agregó; “como he dicho ya, si ustedes utilizan la llama
violeta transmutadora, no sólo me exorcizarán, sino que
aniquilarán mi

ser para

siempre, así

que antes

de que

ustedes me hagan desparecer eternamente, yo me liberaré de
éste cuerpo, de esta manera ustedes ya no podrán hacer nada
al respecto, y yo seré libre de flotar por éste vasto
mundo, y viviré en el mundo de Ma’at”.
“¡Espera, Makei!”, vociferó Rómulo con exasperación, “¿No
estarás pensando en--?”
“¡No lo hagas!”, gritó Shimbekh, igual de exaltada.
“¡Vaya

que

lo

haré!”,

exclamó

el

Makei

en

tono

siniestro, “y a ustedes dos les quiero agradecer; si no
hubieran interrumpido el ritual tantas veces, yo en estos
momentos ya no existiría, pero se distrajeron mucho, y así
me regalaron tiempo valioso para completar mi cometido. Sé
que, aunque ahorita ustedes comenzaron de nuevo el ritual,
ya no les daría tiempo suficiente para detener mi plan”.
Shimbekh y Rómulo miraron al suelo, se sentían llenos de
impotencia, y sabían que el Makei tenía razón.

“Ahora,

prepárense””, dijo

el Makei,

“lo que

verán a

continuación, no es algo que se ve todos los días…”
++++++++++

CAPÍTULO 42
Loebenna, aunque aun estaba recostada en el suelo triste
por la pérdida de su abuela y por el asunto de la fusión y
el desvanecimiento definitiva de su hermana de éste mundo,
en aquellos momentos sólo podía mirar atónita los extraños
acontecimientos.
Taka y Fabana presenciaban todo, muy asustados, mientras
que Shimbekh y Rómulo sólo podían sentir impotencia.
Aquel colmillo hechizado volador, de un momento a
otro, se acercó al cuerpo posesionado de Loebanna.
El Makei miró el objeto de manera casi diabólica;
se

dibujó

en

su

rostro

una

macabra

sonrisa,

y

susurró de manera escalofriante:
“Ahora me liberaré de éste cuerpo y me pondré a
salvo”.
…Todo pasó muy rápido…

Como si el colmillo estuviese siendo manipulado por
alguien

invisible,

velozmente
atravesando

en
su

el

la

punta

pecho

del

corazón.

El

de

éste

cuerpo
Makei

de

mismo,

se

clavó

Loebanna,
con

sus

poderes telequinéticos había manipulado el colmillo
para poder apuñalar y matar el cuerpo que lo tenía

preso. Un grito de dolor fue emitido del hocico del
cuerpo de Loebanna.
Un

‘¡NOOO!’

rotundo

y

lleno

de

impotencia

y

aflicción fue lo que las voces de Shimbekh y Rómulo
emitieron, y un grito estremecedor fue liberado por
Loebenna

seguido

de

un

desgarrador

llanto.

Ahora

Loebenna no sólo se había quedado sin su abuela,
sino

también

sin

su

querida

hermana,

o

más

bien

dicho, lo poco que quedaba de ella.
+++++++
CAPÍTULO 43
De pronto, los ojos de Loebanna perdieron su brillo,
el cuerpo en sí mismo ya no se movía; eso sólo podía
significar que ya no había espíritu o alma alguna
que albergara ese cuerpo.
De

pronto,

todos

los

presentes

sintieron

un

escalofrío recorrer sus cuerpo; la energía maligna
del

Makei

parecía

sentirse

en

toda

la

cueva.

Inesperadamente, el Makei, con aquella extraña voz
que sonaba como si Loebanna y otro ser masculino
hablaran al mismo tiempo, retumbó en medio de la
nada:
“Gracias a ustedes,

tontos sacerdotes servidores

de la Diosa Roh´kash, he podido liberarme de ese
cuerpo. Ahora que soy un ser incorpóreo, soy libre
para volar y buscar víctimas a las que engañar y
hacer daño. Si no hubieran interrumpido tantas veces
el

ritual

para

invocar

los

poderes

de

la

llama

violeta transmutadora, yo ya no existiría más, ¡pero
no fue así!, ¡Gracias por eso!, y antes de irme
quisiera

hacer

algunas

advertencias:

Fabana,

tus

hijos serán traicionados por aquel a quien le has
dado tu amor de madre sin merecerlo, y tú, Taka9, ya
tienes un destino fatal que te espera, pero como
fuiste tú quien puso al tanto a los sacerdotes de mi
existencia,

yo

me

encargaré

de

hacer

aún

más

doloroso el camino que habrás de recorrer en ésta
vida de lo que ya será.”
Taka

escuchaba

maligno.

Fabana

lleno

de

intentó

miedo

las

abrazar

al

palabras
pequeño

del
para

tranquilizarlo. Estaba muy preocupada por él.
El

Makei

proseguía

su

discurso:

“Taka,

tu

vida

estará marcada por la envidia y el sufrimiento, en
el futuro todos te conocerán por un nombre maldito y
ese será ‘Scar’, y ese nombre será el símbolo del
odio que te llevará a la destrucción”.
“¡CÁLLATE!

¡NO

QUIERO

ESCUCHARTE!”,

gritaba

Taka

histérico y muy asustado. Sentía las palabras del
Makei muy reales. Un escalofrío inmenso recorrió su
piel. Jamás en su vida había sentido tanto miedo,
como si el Makei lo hubiera condenado para siempre.
Luego se acordó que el Chamán Ralafaki, abuelo de
Rafiki, ya le había augurado algo similar antes de
huir de Las Tierras del Reino, y la desesperación se
apoderó

de

él.

Estaba

paralizado

por

el

terror.

Fabana no sabía qué más hacer para ayudarlo, sólo
podía lamerle amorosamente su cabeza para intentar
tranquilizar a su pequeño.
Después, el Makei agregó: “Y en cuanto a mí, les
juro que volveré para completar mi venganza”. El
9 Scar / Skar.

Makei Aklenius finalizó de decir esto, seguido por
una aterradora risotada que retumbó e hizo eco por
toda la cueva.
Y de pronto, aquella energía negativa no se sintió
más; El Makei Aklenius-Loebanna había abandonado la
cueva.
Todo había terminado.
++++++++++
CAPÍTULO 44
“El

Makei

tipo

Aklenius

que

es

mitad

Loebanna,

escapó. Fallamos en nuestra misión.”, aseguró Rómulo
con severidad. Después miró a Shimbekh y agregó:
“Estaremos alerta por si el Makei vuelve a aparecer,
siempre estaremos alerta para que ese ser maligno no
se apodere del cuerpo de nadie más”.
Los

sucesos

anteriores

habían

dejado

detrás

una

huella que volvía espantoso el ambiente que se vivía
dentro de la cueva:
Shimbekh

y

Rómulo

se

sentían

impotentes;

no

se

explicaban cómo es que sus intentos por invocar a la
llama

violeta

interrumpidos

transmutadora
y

frustrados.

se

hubieran

Lamentaban

visto

no

haber

podido desaparecer al Makei cuando pudieron.
Por su parte, Taka y Fabana se miraban uno al otro;
Fabana

en

silencio

reflexionaba

una

a

una

las

confesiones que le había hecho Loebanna, a la vez
que recordaba el dolor sufrido por la pérdida de su
esposo, por otra parte ella en realidad no estaba
asustada

por

las

palabras

del

Makei.

De

alguna

manera sintió que sólo habían sido palabrerías sin

sentido para impresionarla, así que no quiso pensar
demasiado

en

ello,

ya

había

otro

tipo

de

pensamientos que atormentaban su corazón.
Taka

miraba

a

su

madre

adoptiva

sintiendo

impotencia de no poder ayudarla, pero también se
sentía mal; parecía que el Makei se encargaría de
empeorar las espantosas predicciones que el chamán
de

Las

Tierras

Del

Reino

le

había

profesado.

El

pánico invadió su atormentada mente. La miró una vez
más

con

terror

y

súplica

en

sus

ojos,

como

diciéndole a su ‘Mutty’; ¡Por favor, ayúdame!
Por

otro

lado,

Loebenna

había

hecho

algo

muy

difícil para su corazón herido; tomó el cuerpo sin
vida de su hermana Loebanna por la parte superior
del cuello y lo arrastró hasta acomodarlo junto al
cuerpo
frente

de

la

de

abuela

ambos

Kokasha,

cuerpos

luego

para

se

sentó

llorarles,

en

para

rezarles, para despedir a sus dos amadas familiares.
Su dolor se hacía más y más grande, hasta que ella
se tiró en el suelo dando paso a un desgarrador
llanto.
Y así, entre miedo, dudas, lágrimas, incertidumbre y
sentimientos de impotencia, aquella cueva en la que
una vez el Makei y Loebanna habían hecho pacto, se
convertía en el escenario de una de las escenas más
dolorosas

y

desgarradoras

dentro

místico Cementerio De Elefantes10.

10 124.

del

sonriente

y

CAPÍTULO 45: Acontecimientos posteriores
Durante

los

años

acontecimiento

que

con

siguieron

el

Makei,

a

ese

terrible

ocurrieron

varios

sucesos que serían determinantes en las vidas de las
hienas habitantes del Cementerio De Elefantes, así
como para el león Taka, y aquí los mencionaremos de
manera

breve,

para

ampliar

el

panorama

de

la

historia:
+Cuando Taka hubo crecido un poco más, alcanzando la
pubertad,

conoció

a

una

cachorrita

de

leona

de

nombre ‘Zira’: La rescató de la muerte, y a partir
de ahí, Taka le pidió a Fabana que si la pequeña
podía

quedarse

a

vivir

en

El

Cementerio

con

la

jauría. Fabana aceptó.
Ésta pequeña leona sería clave en la vida de Taka en
el futuro: sería motivo, tanto de alegrías, como de
desgracias que el joven león viviría.
+Un día, después de mucho pensarlo, el león Taka, o
más bien dicho, el autonombrado11 tiempo atrás como
‘Scar12’, decide volver a su verdadero hogar en La
Roca Del Rey, para afrontar su destino, y su plan
era

arrebatarle

el

trono

como

rey

a

su

hermano

heredero Mufasa, aunque por un buen tiempo estas
ideas quedarían en meras intenciones, y para que se
hicieran realidad aún faltaría algo de tiempo.

11 Tal como el Makei lo predijo.

12 Scar/Skar. Por su cicatriz en el ojo.

Con mucho dolor se despidió de su madre adoptiva
Fabana, de sus hermanos adoptivos Shenzi, Banzai, y
Edd, y del resto de los miembros de la jauría de
hienas.

Al

llegar

a

su

antiguo

hogar,

le

toca

experimentar el dolor de ver morir a su verdadera
madre, la leona y reina Uru.
*Algún

tiempo

legítimo,

más

junto

tarde,

con

la

a

Mufasa,

reina

ya

Sarabi

como

rey

(esposa

de

Mufasa y el amor imposible se Scar/Taka), les nace
un

hijo

heredero

al

trono

de

nombre

Simba:

esto

haría que la mente de Taka/Scar comenzara a trabajar
en un plan más elaborado para derrocar a su hermano
del poder, y recuperar también el amor de Sarabi, y
para eso pediría ayuda a las hienas habitantes del
Cementerio De Elefantes, pero en especial de sus
hermanos adoptivos: Shenzi, Banzai, y Edd.
*Más tarde, un suceso trágico provoca la muerte de
Fabana, dejando a Shenzi, Banzai y Edd, y a Taka con
el corazón totalmente destrozado.
*Pero eso no fue lo peor de todo: La leona Zira (que
para esos tiempos ya era una joven adulta), debido a
sus

propias

diciéndole
responsable

a

ambiciones,
Scar/Taka
de

la

que

muerte

retorció
Mufasa
de

la
había

Fabana.

verdad,
sido

Ésta

el

gran

mentira trajo consigo varias consecuencias:
*Scar,

que

hasta

ese

momento

tenía

como

motivaciones para derrocar a Mufasa del poder, el
ascender al trono y recuperar el amor de Sarabi,
ahora se le sumaba un tercer objetivo que era el de
vengar la muerte de Fabana.

*Con la llegada del rey Mufasa al poder, muchas
leyes decretadas por el antiguo rey Mohatu y que
prevalecieron con la administración del Rey Ahadi
las cuales violentaban los derechos de las hienas
fueron

eliminadas.

Eso

hizo

que

los

hiénidos

habitantes del Cementerio De Elefantes se sintieran
muy agradecidos con el actual rey. Así que, cuando
se difundió la mentira de que Mufasa había asesinado
a su lideresa-Roh´mach Fabana, los hiénidos tomaron
esto como una total traición, así pues se decidió
que

El

Cementerio

completamente

de

independencia

fue

para

los

De

Elefantes

se

Las

Tierras

Del

el

habitantes

inicio
del

de

independizaba
Reino.

tiempos

Cementerio

De

Ésta

difíciles
Elefantes,

sobre todo en la cuestión de buscar alimento.
*Tras la muerte de Fabana, su hija Shenzi fue
nombrada
jauría

como
de

la

nueva

hienas

lideresa

habitantes

Roh´mach

del

de

la

Cementerio

de

Elefantes.
+Fue justo durante éste nombramiento, cuando por fin
Scar/Taka

había

miembros

de

decidido

la

jauría

exponer
de

ante

hienas,

todos
un

los

primer

acercamiento sobre sus planes para asesinas a Simba,
el heredero al trono. Persuadió aún más a las hienas
al

mencionarles

muerte

de

que

Fabana.

de

ésta

Esperarían

manera
todos

vengarían
a

que

Simba

creciera un poco más para llevar a cabo el plan.
Capítulo 46: El Plan de Scar/Taka
*CAPITULO MUY PARTICULAR

la

*Al pasar el tiempo, Simba crece un poco más, y Scar
convence

a

Shenzi,

Banzai

y

Edd

para

que

lo

asesinen. Y los acontecimientos de ese evento fueron
los siguientes:
Conducidos

por

la

curiosidad,

Simba

y

Nala

se

adentran en El Cementerio de Elefantes, burlando la
vigilancia de su niñero Zazú.
Ellos

se

acercan

elefantes,

y

demasiado

cuando

a

estaban

un

gran

por

cráneo

entrar

de

llega,

apareció Zazú de pronto. Los había localizado, y
comenzó

a

advertirles

que

salieran

de

ese

lugar

cuanto antes.
Los

cachorros

de

león

no

hacen

caso

a

la

advertencia, y se acercan aún más al cráneo. Simba
ríe con ganas y otras risas más le responden a la
suya: Eran Shenzi, Banzai y Edd, quienes salieron
del cráneo. Y ahí empiezan los problemas.
“¡Vaya,

Vaya,

Vaya,

Banzai!

¿Qué

tenemos

aquí?”,

preguntaba Shenzi, caminando directamente hacia los
cachorros. Ella estaba a la cabeza del grupo.
Detrás de ella venía Banzai, quien esbozando una
malévola sonrisa, le respondió: “Pues, no lo sé,
Shenzi”, acto seguido el hiénido miró a su hermano
Edd quien venía detrás de él, para preguntarle: “¿Tú
que crees, Edd?”
El tercer hermano respondió a la pregunta con una
maniática risa.
Como

Banzai

ya

sabía

que

Edd

no

le

respondería

palabra alguna, él mismo se respondió, como si Edd

le

hubiese

después

contestado:

se

miró

y

“Eso

se

mismo

acercó

pienso

de

una

yo”,
manera

intimidante a Nala, a Simba y a Zazú y les gritó
para atemorizarlos: “¡Un Trío de trespasantes!”
Aunque

Zazú

disimularlo,

estaba
y

con

muerto
su

de

miedo

formalidad

y

pretendió
educación

características, quiso razonar con las hambrientas
hienas, intentando proteger a los cachorros.
“Fue un accidente, se los aseguro, un pequeño error
de navegación”
Pero

a

Shenzi

nadie

la

iba

a

engañar.

Inesperadamente pisó la cola de Zazú, y le dijo,
mirándolo de forma jocosa:
“Ah, no, no… esperen un momento, te conozco, tú
eres el bufón de Mufasa, ¿no?”, acto seguido soltó
la cola del ave.
El cálao, por su parte, buscó mantener su porte,
educación y formalidad en todo momento. Cerró sus
ojos

indignado

ante

lo

que

Shenzi

le

acababa

de

decir sobre eso de que él era un simple bufón, se
acomodó la cola con elegancia, y ocultando hasta lo
más profundo su miedo, miró a Shenzi retadoramente
para responderle: “Yo, madame, soy el mayordomo del
Rey”.
Las hienas comenzaban a dar vueltas alrededor de sus
tres presas, saboreándose. Banzai miró a Simba con
curiosidad. Si Zazú era el mayordomo, entonces aquel
amarillento león debía ser…
“El futuro Rey”, se presentó Simba, muy seguro y
orgulloso

de

mismo.

Creyó

que

con

esa

declaración, de algún modo generaría cierto temor en

las hienas, pero por el contrario, eso hizo que las
hienas más se interesaran por devorarlo.
“¿Sabes lo que le hacemos a los ‘reyes’ que se salen
de

su

reino?”,

le

preguntó

Shenzi

al

arrogante

cachorro. Esto realmente asustó aún más a los tres
infortunados transeúntes.
Sin

embargo,

una

vez

más,

Simba

intentó

usar

su

estatus real y su supuesta valentía como armas para
intimidar a las hienas… sin conseguir éxito alguno.
“¡Va!, no pueden hacerme nada a mí”
Zazú, al escuchar esto, emitió una risita nerviosa,
y aclaró el asunto de manera imprudente, dándole,
con sus irreflexivas palabras, ventaja a las hienas:
“¡Ehmm!, técnicamente sí, estamos en SUS tierras”.
Todo esto, recordándole a usted, querido lector, que
tras

el

asesinato

administración

del

Rey

de

Fabana,

Mufasa,

El

durante

la

Cementerio

de

Elefantes se había declarado independiente de Las
Tierras Del Reino, y esto dejaría de ser así, más
adelante, durante el reinado de Scar.
Zazú intentó una huida limpia, pero las hienas ya
los tenían demasiado acorralados:
“¡No se vayan, ¿Por qué no se quedan a la cena!”,
les dijo Shenzi, socarronamente.
Simba, Nala y Zazú comenzaron a rezar mentalmente
por sus vidas. No querían morir comidos por hienas.

Pero entonces, las simpáticas hienas comenzaron una
cómica discusión de como los comerían:
“¡Sí!, Vamos a comer… León en escabeche13”
Los

tres

hermanos

hiénidos

reían

alocadamente.

Entonces, Shenzi agregó, muy risueña:
“Yo tengo uno mejor, yo quiero el mío a la plancha,
¿qué tal, eh?”
Shenzi,
cuando
intentó

Banzai
de

y

Ed

pronto

se

carcajeaban

Edd,

comunicarles

aunque

algo

no

importante

muy

felices,

podía

hablar,

a

través

de

gestos y mímica: Nala, Simba y Zazú habían escapado.
Las tres presas habían aprovechado que las hienas se
habían puesto a bromear para huir. La distracción
les había costado la fuga de la cena a Shenzi, a
Banzai y a Edd.
Fue así que los tres hiénidos corrieron tras ellos.
La verdadera cacería había comenzado…
Fue

una

aterradora

persecución.

Por

un

golpe

de

suerte, Simba y Nala encontraron un escondite, pero
Zazú no tuvo tanta suerte.
¡Pobre

Zazú!,

capturado.
pollo,

y

Shenzi,

Trataban
lo

Banzai

de

forzaron

hacer
a

poner

y
de
su

Edd
él

un

lo

habían

caldo

trasero

en

de
un

incandescente y humeante geiser de agua. El calor y
la erupción del geiser hicieron volar a Zazú como si
13 Escabeche: Vinagreta a base de Laurel, vino y pimienta, para preparar carnes y pescados.

fuese un cohete. Esto, aunque fue una experiencia
traumática para Zazú, lo hizo aterrizar tan lejos
del

Cementerio

Del

Elefantes,

que

aprovechó

para

acercarse más a Las Tierras Del Reino y volar hasta
La

Roca

Del

Rey

para

avisarle

a

Mufasa

que

los

cachorros corrían peligro.
Mientras tanto, Simba una vez más intentó hacerse el
valiente.
“¡Oigan!”, les gritaba a las Hienas, retadoramente,
“¡Pónganse con alguien de su tamaño!”
Pero

para

Shenzi,

Banzai

y

Ed,

el

cachorro

no

representaba ninguna amenaza, por el contrario, les
causaba gracia. Entonces, sarcásticamente, Shenzi le
devolvió la amenaza a Simba:
“¡¿Cómo

tú?!”,

le

preguntó

burlonamente.

Acto

seguido, una vez más Shenzi, Banzai y Edd fueron
tras los cachorros.
Y en medio de la persecución, de pronto, Simba y
Nala

se

vieron

acorralados

en

una

cueva:

Era

la

cueva donde toda la jauría de hienas vivían pero en
ese momento estaba vacía. Las hienas ya venían por
ellos. Los cachorros de león de pronto se sintieron
perdidos, rodeados, acabados.
Entonces, Simba, en un intento heroico por proteger
a

su

amiga

Nala,

utilizó

el

último

recurso

que

tenía: Demostrar que él era un verdadero león.
Con todas sus fuerzas intentó rugir con la potencia
con

la

que

tantas

veces

había

visto

a

su

padre

hacerlo,

y

creyó

que

realmente

lo

lograría,

sin

embargo, de su hocico, solamente salió un pequeño
‘rugidito’ cómico, agudo, simpático, propio de un
cachorro.
Aquel

extraño

ruidito

hizo

que

las

hienas

se

carcajearan. Incluso, a Banzai aquello le pareció
más bien un maullido.
“Ven acá gatito, gatito, gatito, bichito, bichito”,
decía para burlarse del supuesto rugido de Simba, y
así burlarse de él.
“Inténtalo, otra vez, vamos”, retó Shenzi a Simba.
Simba,

abrió

su

boca

una

vez

más.

Esta

vez

se

propuso lograr un rugido potente.
¡Impresionante rugido que retumbó por toda la cueva!
Las hienas no podían creer que el pequeño cachorro
hubiese sido capaz de emitir semejante ruido, y el
mismo Simba no podía creer que lo había logrado,
cuando de pronto…
¡PÚM!, un fuerte zarpazo recibieron las hienas y
cayeron al suelo. Simba Nala y Zazú brincaron hacia
atrás.
Aquel rugido no había provenido de Simba, sino de su
padre, El Rey León Mufasa.
La risa de las hienas se convirtió en pánico; Mufasa
las atacaba sin piedad, hasta que en un momento las
sometió.

“Basta… Basta… lo sentimos mucho”, exclamaban las
hienas,

suplicándole

piedad

al

gran

e

imponente

león.
“Es mi hijo, no vuelvan acercarse a él”, retumbó la
voz de Mufasa por toda la cueva.
“No

sabíamos

que

era

tu

hijo,

no

sabíamos”,

insistían las hienas, aunque claro, todo eso de que
no sabían nada era mentira, pues precisamente el
plan de Scar había sido engañar a Simba para que se
acercara al Cementerio de Elefantes, para que allí,
las hienas lo asesinaran. De hecho, parte del plan
tenía que ver con que Shenzi, Banzai y Edd vengaran
la

muerte

acusado

de

su

madre,

falsamente

a

de

la

Mufasa.

cual,

Zira

También

había

estaba

el

ayudar a Scar para ascender al trono. Inclusive,
Zira y Scar se habían ocultado para observar todos
los acontecimientos desde un lugar seguro. Así que
en definitiva, aquello estaba más que planeado.
Como

Mufasa

sabía

que

más,

así

enfureció

aún

fuerzas.

Esto

hizo

las
que

que

hienas
rugió
las

mentían,

con

hienas

todas

se
sus

salieran

despavoridas y lloriqueando.
Mufasa

sacó

a

los

dos

cachorros

y

a

Zazú

del

Cementerio de Elefantes.
Scar

observaba

todo

frustración y rabia.

desde

un

peñasco,

muerto

de

El Cementerio de Elefantes. Escena de la persecución con las hienas. Imágenes
oficiales de Disney.

*El

plan

trabajar

había
más

salido

la

mente

muy

mal,

pero

calculadora

eso

de

hizo

Taka/Scar

ideando un plan que incluía además, ya no un simple
derrocamiento
siniestro:

del

“El

rey,

sino

asesinato

de

algo

Mufasa

y

mucho
de

su

más
hijo

Simba”, y esto ocurrió así:
Scar había llegado al cementerio de Elefantes,
sólo los grillos nocturnos y las risitas de los
hiénidos

se

escuchaban

a

los

alrededores.

Se

recostó en lo alto de un peñasco para platicar con
sus

amigos.

El

coraje

del

error

de

que

Shenzi,

Banzai y Edd habían dejado escapar a Simba ya se le
estaba pasando, y más cuando se percató de que las
hienas estaban más enojadas que él:
“¡Ah!, ¡Me chocan los leones!”, exclamó Banzai.
El león escuchó que las hienas comenzaron a hablar
mal de su especie, Y mientras se expresaban así, en
medio de una cortina de humo de metano expulsada de
un geiser, Scar se hizo aparecer de manera sombría,
y les dijo:
“¡No creo que los leones seamos tan terribles!”
Las Hienas se inclinaron ante él, pues como ya se
había

mencionado

antes,

las

hienas

además

de

familiar, lo consideraban su rey y amigo.
“¡Oh, Scar, eres tú!”, dijo Banzai tranquilizándose
del susto que le metió el león, al escuchar su voz
de

la

nada.

hablar,

de

Edd,
igual

su

hermano,
forma

aunque

inclinó

no

la

podía
cabeza

demostrando su respeto a Scar.
“Creímos que era alguien importante”, Dijo Shenzi.
“Alguien

como

Mufasa,”

complementó

Banzai.

Edd

asintió con la cabeza para apoyar a Banzai en su
argumento.
Ese comentario molestó un poco al acomplejado león.
¿Porqué su hermano era tan importante y él no podía
ser igual?

“¿Ah, sí?”, les dijo con fastidio.
Las hienas comenzaron a decir puras tonterías y a
reír como lunáticas. Edd, aunque no hablaba les
seguía el juego con grandes carcajadas y gestos
faciales divertidos.
Después Banzai le pidió ansioso el alimento que se
suponía, les daría en recompensa por su trabajo.
Pese a que según Scar las hienas no se lo merecían
debido

a

que

no

habían

logrado

acabar

con

los

cachorros, se los dio sin rechistar, pues la idea
nueva

que

se

le

había

ocurrido,

lo

tenía

muy

contento.
“Bueno,

es

que

no

vinieron

que

digamos,

solos,

Scar”, Decía Shenzi tratando de justificarse, de
manera
comida

pausada
que

debido
se

a

embutía

los

grandes

en

el

bocados
hocico

de
con

desesperación.
“Por eso,” agregó Banzai, igualmente hablando con
el hocico bien lleno. “¿Que vamos a hacer?, ¿matar
a Mufasa?”.
La mirada de Taka se tornó sombría y su perspicaz
mente comenzaba a idear cosas que lo emocionaban,
brindándole vida con cada pensamiento nuevo. Una
sonrisa gigante se dibujó en su anguloso rostro
mientras saltaba de la repisa de piedra hacia las
hienas,

quienes

quedaron

de

pronto

petrificadas ante su malévola sonrisa.
“Precisamente.”

perplejas

y

Así, Scar/Taka expuso su perverso plan a sus amigas
hienas.

14

CAPÍTULO 47: Más acontecimientos posteriores
*Así,
Banzai

Mufasa
y

es

Ed.

La

asesinado,

ayudado

verdadera

por

motivación

Shenzi,
de

éstos

hiénidos no había sido la maldad en sí misma, sino
simplemente

eran

movidos

por

las

promesas

14 Imágenes oficiales de la Película “El Rey León” de la factoría Disney.

de

Taka/Scar

de

que

si

él

ascendía

al

trono,

ellos

tendrían una vida mejor, también era estimulación el
inmenso aprecio que le tenían a Scar/Taka, así como
las necesidades básicas de alimentarse bien.
*De esta manera Scar/Taka se apodera del trono; con
su

ascenso

vuelve

a

gracias

al

poder,

formar
a

que

parte

el

El

Cementerio

de

nuevo

Las

rey

de

Tierras

así

lo

Elefantes
Del

Reino,

estipuló.

La

decisión del rey hizo que las hienas volvieran a
tener acceso libre a Las Tierras Del Reino, pero a
diferencia de los tiempos cuando gobernaba Mufasa,
en donde El Cementerio De Elefantes todavía no se
había independizado de Las Tierras Del Reino, las
hienas ésta vez no tenían control alguno, no había
un rey que regulara el acceso de los hiénidos a los
recursos y a los alimentos, así que, sin ningún tipo
de

limitaciones

comenzaron

a

que

arrasar

las

frenaran,

con

todo,

las

hienas

generando

un

desequilibrio en el orden natural y en la cadena
alimenticia

dentro

escases

los

en

de

Las

dominios

Tierras
del

Del

reino.

soberano

La

Taka/Scar

comenzó a reinar.
*Por aquellos días, y tras la reinserción de las
hienas

en

el

reino,

los

súbditos,

así

como

los

soberanos de los reinos vecinos, exigen la renuncia
del rey Scar. Entonces el monarca, sin saber qué
decisión
pedir

tomar,

influenciado

orientación

por

espiritual

a

Shenzi,
la

decide

sacerdotisa

Shimbekh. Él confiaba en que los poderes psíquicos
de

la

sacerdotisa

le

ayudarían

a

tomar

la

mejor

decisión, lo que no sabía es que Shenzi, temerosa de
que su gente quedara desamparada en caso de que Scar

abandonara el poder, ejerció coerción en Shimbekh
para que ella le mintiera a Scar, diciéndole que la
mejor

decisión

que

podía

tomar

era

la

de

NO

renunciar.
+Así pues, Scar decide permanecer en el trono, pese
al descontento de sus súbditos.
*Más

tarde,

Taka/Scar

contrae

matrimonio

con

la

hermana de Sarabi de nombre ‘Elanna’, y la hace su
reina. Una buena noticia para el reino en medio del
caos.
+La situación del reino: Sequía, hambre, escases,
todo empeorando cada vez más en el reinado de Scar.
+Ahora

bien,

tiempo,

había

la

leona

caído

Zira,

desde

profundamente

hacía

mucho

enamorada

de

Taka/Scar, así que, cegada por sus celos, así como
de sus ambiciones de poder, la llevaron a ejercer
coerción
última

sobre

le

hechizo

la

lideresa

ordenara

para

a

hacer

Shenzi

Shimbekh

que

Elanna

para

que

ésta

que

utilizara

un

y

Taka/Scar

se

separaran.
*Este hechizo, efectivamente, provocó que Elanna y
Scar se separaran. Zira se convirtió así en la nueva
reina

de

Las

Tierras

Del

reino

para

disgusto

de

todos los habitantes de Las Tierras Del Reino.
*Más tarde, Zira y Scar/Taka se hicieron de tres
hijos: dos legítimos (de sangre) llamados Nuka y
Vitani, y uno adoptado al que nombraron Kovu.
*El pequeño Kovu sería el elegido por Scar como su
heredero al trono.

*La sacerdotisa Shimbekh había estado muy deprimida
desde que había sido obligada a usar sus poderes
espirituales para engañar a Scar diciéndole que la
mejor decisión que él podía tomar era la de seguir
en el trono, así que ella personalmente persuade a
la joven leona Nala para que buscara ayuda más allá
de Las Tierras Del Reino, no sin antes darle su
bendición.
Shimbekh se sentía directamente responsable de la
situación

de

encontraban
hubiera

escases

Las

hecho

y

Tierras

que

Scar

hambruna
Del

Reino;

renunciase

en

la

“Si
en

que

al

vez

se

menos
de

yo

haberle mentido”, se reprochaba una y otra vez la
sacerdotisa,

estos

pensamientos

fueron

su

mayor

impulso para enviar a Nala a su misión.
+ Cabe mencionar y recordarle, querido lector, que
Shimbekh la sacerdotisa, se caracterizaba por algo
muy peculiar: ella estaba casada con un fantasma
llamado

Brin’bi,

sus

poderes

espirituales

le

permitían ver, sentir e incluso hablar con Brin’bi,
así que la tragedia más grande para ella sobrevino
cuando

notó

que

había

perdido

su

capacidad

para

establecer contacto con su esposo fantasma, y eso
sólo podía significar una cosa; los dioses, o tal
vez

la

despojado

mismísima
de

sus

deidad

Roh´kash,

capacidades

le

habían

espirituales

de

sacerdotisa como castigo por haberlas utilizado para
fines que dañaran a otros; el engaño a Scar, y el
haber hecho que Elanna se separara de Scar. Ella
sabía que para los dioses no era justificación el
que Shenzi le hubiera obligado a hacer todo eso, y
eso sólo la hacía sentir peor.

*Desprovista

de

sus

poderes

espirituales,

y

sin

poder establecer contacto con su peculiar esposo,
Shimbekh toma una determinante decisión; se quita la
vida para acabar con su inmenso dolor y culpas, y
también para reunirse con su esposo, y así poder
seguirlo viendo en el más allá.
*Al morir Shimbekh, su hija adoptiva Makhpil toma su
lugar

como

La

Nueva

Sacerdotisa

de

La

Jauría

de

Hienas.
*Nala regresa de su misión de buscar ayuda para Las
Tierras

Del

Reino,

tras

haber

traído

consigo

al

mismo Simba, el legítimo heredero al trono.
*Finalmente
siendo

ya

Simba,
un

el

adulto

hijo
hecho

del
y

difunto
derecho,

Mufasa,
llega

a

confrontar a Scar/Taka para vengar la muerte de su
padre y a la vez para reclamar el trono que le
pertenecía por Derecho.

*En

medio

de

la

batalla

contra

Simba,

Scar/Taka

realiza un acto de cobardía al acusar a las hienas
de haber asesinado a Mufasa y de haber sido las que
habían planeado todo el complot contra el difunto
rey y contra Simba mismo.
*Las hienas se sienten profundamente ofendidas ante
las mentiras que había dicho Scar/Taka sólo para
salvarse a él mismo. No podían creer que si ellas
habían sido quienes habían hecho todo por él, y que
incluso le llegaron a tener afecto, les estuviera
haciendo eso. Ese acto de cobardía y traición por
parte del León fue algo que lastimó profundamente

los

sentimientos

de

las

hienas,

en

especial

de

Shenzi, Banzai y Ed:

“Las hienas son… las verdaderas enemigas, la
culpa es de ellas, fue su idea…”

Fueron las palabras de traición de Scar…

“Me

siento

traicionada…

Humillada”,

expresaba

dolida Shenzi. “Todo este tiempo mortificándome por
alguien que ni siquiera nos valoró nunca.”

“¡Chale15!”, se quejó Banzai indignado. “Todo lo que
hicimos por él: Lo ayudamos a conseguir el trono,
lo acogimos en nuestro hogar, lo consolamos en sus
momentos de necesidad. Lo que ha hecho no tiene
nombre, ¡Es que la neta16 no se vale!, ¡Y nosotros
que lo considerábamos nuestro compadre! ¡Casi como
nuestro

carnalito17!,

lanza18

con nosotros.”

la

neta,

Scar

se

pasó

de

15 ¡Chale!, es un modismo mexicano mayormente usado como interjección genérica.

16 La expresión "la neta", tiene varios usos. Uno es sinónimo de "la verdad" como en "dime la neta" o "me gusta que
me digan la neta".

17 Carnal / Carnalito; Modismo mexicano para referirse a un hermano / a un gran amigo.

18 Pasarse de lanza: Se emplea para decir que alguien hizo algo exagerado o abuso de una situación.
Te pasaste de lanza, usaste mi carro sin permiso.

Aunque Edd no hablaba, buscó expresar su coraje,
gruñendo y haciendo gesticulaciones de disgusto.

*Las hienas no le perdonarían la traición al león de
negra melena, así que cuando vieron débil al león de
oscura melena, sin piedad le dieron una muerte lenta
y dolorosa.
*Tras el ascenso de Simba al poder, El Cementerio de
Elefantes, una vez más vuelve a convertirse en una
Unidad aparte de Las Tierras Del Reino, pero en esta
ocasión,

bajo

órdenes

del

mismo

rey,

y

no

como

producto de la decisión de las mismas hienas19.
*Tras la muerte de Scar, y el ascenso de Simba al
trono, se llevó a cabo días más tarde, un juicio en
el que todas las hienas quedaron absueltas de todos
los cargos de los que se les acusaba, entre estos
estaban el haber causado desequilibrio natural y el
haberse aliado con Scar en sus malvados planes. Esta
absolución les permitía el ser reinsertadas dentro
del

Cementerio

De

Elefantes;

se

les

daba

la

oportunidad de transitar y hacer uso de los recursos
de Las Tierras Del Reino, siempre y cuando pidieran
permiso, ya fuera al rey (Simba) o a la reina (Nala)
de ingresar a dichas tierras.
*Esa misma situación hizo que Simba decidiera no
hacer cambios referentes a lo que Scar, durante su
reinado, había dictaminado acerca del Cementerio De
Elefantes;
extensión

éste
del

seguiría

reino,

considerándose

seguiría

formando

como

una

parte

del

mismo.
19
Para más información, consultar las historias hermanas de esta trilogía; “Las Memorias de
Scar/Taka” y “Causa-Efecto=Claro-Oscuro”.

*Pese

a

que

las

hienas

habían

sido

absueltas

de

todos los cargos y de que habían mantenido a salvo
su oportunidad de transitar libremente por el reino,
y de que su hogar, El Cementerio de Elefantes, se
seguía considerando una extensión más de Las Tierras
Del Reino, ellas sentían que ya no tenían razones de
peso como para seguir habitando en lugares que les
traían malos recuerdos, como lo eran Las Tierras Del
Reino y El Cementerio De Elefantes, por lo tanto,
toda la jauría decidió marcharse a buscar tierras
nuevas donde vivir.
*Toda la jauría de Hienas, comandadas por Shenzi, se
vio condenada a divagar sin rumbo fijo en busca de
un

hogar,

sin

frustración

a

obtener
todo

éxito.

el

grupo,

Esto
en

llenaba

especial

de

a

la

lideresa.
*En

un

momento

encontraron

un

reino

en

dónde

establecerse. En dicho lugar ya habitaba otro bando
de hienas y éste bando de hienas era comandado por
una hiena de personalidad imponente llamada Kass.
*Antes de continuar nuestra línea del tiempo, cabe
aclarar algunos detalles; como todos sabemos, hacía
algún

tiempo

atrás,

Shenzi

le

Shimbekh

utilizar

sus

poderes

realizar

acciones

que

dañarían

recordemos

que

bien,

esto

había

ordenado

a

espirituales

para

a

Pues

terceros.

genero

una

fuerte

depresión en la sacerdotisa que la orilló a tomar la
decisión de quitarse la vida; pues bien, resultó
que, en aquellos tiempos, Makhpil, su hija adoptiva,
decidió vengarse de Shenzi por todo lo que le había
ocurrido a su madre (adoptiva) por lo que un día fue
a

donde

Shenzi

y

lanzó

contra

ella

un

poderoso

conjuro que haría que cualquier amigo que Shenzi
tuviera, terminaría por traicionarla. Pese a esto,

Shenzi,

sin

embargo,

no

corrió

vez

aclarado

esto

a

Makhpil

de

la

jauría.
*Una

regresemos

a

nuestra

historia: Al principio, pareció que Shenzi y Kass
habían hecho muy buena amistad. Todo apuntaba a que
Shenzi y su jauría eran bienvenidos en el reino, y
que el bando de Kass y el de Shenzi habían hecho
buena mancuerna.
*Pero una terrible mañana, la malvada de Kass acusó
falsamente a Shenzi del asesinato del consejero del
rey de esas tierras.
*El rey, cegado por su dolor, le creyó a Kass y
expulsó a Shenzi y a toda su jauría del reino, sin
darles

la

oportunidad

ni

el

derecho

a

un

juicio

justo.
*Shenzi estaba convencida de que la traición de Kass
sólo podía haber sido producto de la maldición que
Makhpil le había puesto, por lo que de inmediato
decide expulsar a Makhpil de la jauría.
*Antes

de

marcharse

para

siempre

de

la

jauría,

Makhpil designa a la que hasta ese momento había
sido

su

discípula

como

su

nueva

sucesora:

La

Sacerdotisa Diótima.
*La

jauría

comandada

por

Shenzi

había

quedado

totalmente desamparada y sin hogar, pero fue gracias
a Haki (Un león que se había hecho un amigo muy
cercano

e

íntimo

de

Scar/Taka

en

el

pasado)

que

encontraron un lugar donde establecerse. Haki les
había dicho que no muy lejos de donde se encontraban
en

aquel

encontrarían

momento,

había

agua

mucha

y

un

gran

comida,

lago;

gracias

allí
a

que

muchos animales se acercaban para beber. El león se
comprometió

a

prometido lugar.

guiar

a

los

hiénidos

hasta

ese

*Si bien era cierto que la jauría de hiénidos pasaba
la noche a la intemperie, tampoco se podían quejar;
gracias al lago, el agua y el alimento abundaban,
tal y como se los había prometido Haki20.

20
El león de las tres imágenes es Haki. El primer dibujo lo realizó Ernesto A. González Salinas, dibujo regalo de
cortesía para esta historia, el segundo dibujo es de toda mi autoría, en aquellos tiempos cuando lo elaboré, se
tenía pensado que este león se llamara Tabaru.

*Trato no deseado con un Makei:
Era de noche, y Shenzi dormía en una posición incómoda. Y
mientras dormía, tuvo la siguiente pesadilla:
A través de la oscuridad, rodeada por un olor putrefacto, y
un escalofrío recorriendo su espina dorsal, la lideresa Roh
´mach caminaba, tratando de localizar a sus familiares y a
su jauría en general.
Después de una larga y exhaustiva búsqueda, tuvo un
hallazgo nada agradable que la dejaría petrificada por el
horror; Sus hermanos Edd y Banzai, el pequeño Toboe y su
madre Leasha, y el resto de la jauría en sí misma… ¡Todos…!
¡Agonizando de muerte!, algunos parecían estar sucumbiendo
de una profunda sed, mientras otros parecían haber sido
cruelmente atacados por lo que parecía haber sido un animal
grande. Sangraban de todos lados, y en sus cuellos se
habían dibujado marcas de dientes.
Shenzi, se llevó una pata a su hocico, y emitió un gemido
de horror, acto seguido, lanzó un desesperado grito,
combinado con un desgarrador llanto y un característico
“güp21”, que es un aullido propio de las hienas.
Shenzi corría de un lado a otro, pidiendo auxilio. Nadie
vino. Sin embargo, detrás de unos arbustos, alcanzó a
escuchar unos turbadores quejidos.
Shenzi levantó las orejas, y comenzó a acercarse más y más
a aquellos arbustos. Pronto, una susurrante y agonizante
voz comenzó a llamarla; “Shenzi… Ayúdame... Auxilio,
Shenzi…”
21
´Güp´ ó ´Woop´ según información es un sonido común que emiten
las hienas, parecido a un aullido.

La hiena tragó saliva, y fue cuando la vio; detrás de los
arbustos, Loebanna, una ex miembra de su jauría, y hermana
gemela difunta de la miembra de la jauría de nombre
Loebenna -y decimos difunta porque ella había muerto hacía
algún tiempo- era quien le hablaba en aquel momento. Sin
embargo, el aspecto de esta, era muy diferente, al que
Shenzi recordaba; Sus ojos tenían un tono rojizo y
brillaban como focos. Por otro lado, en su boca había una
especie de espuma blanca, y su cuerpo estaba como
enroscado.
“Shenzi, escucha: Lo que has visto, puede evitarse”. Le
dijo Loebanna de manera escalofriante; sonaba como si dos
voces macabras, una femenina y una masculina, hablaran al
mismo tiempo en un profundo y extraño eco.
La Roh´mach estaba perturbada por lo que acababa de
escuchar, pero a la vez creyó saber a qué se refería
Loebanna.
“Lo sé”, Dijo Shenzi bajando la cabeza con humildad, y
cerrando los ojos. “Debo cuidar aún más a mi jauría para
evitar que le pase algo. Debo ver más por ellos”.
Al escuchar las palabras de Shenzi, en el rostro de
Loebanna se dibujo una expresión de enojo espantosa, casi
demoniaca. De manera inesperadamente inquietante esta le
gritó a Shenzi, furiosa y abriendo mucho los ojos:
“¡Eso no servirá!, si quieres que tu gente no muera de
hambre ni sed, me regalarás tu alma para que yo pueda
manipularla.”
Shenzi de repente vio y sintió su mundo moverse, como si se
hubiera dedicado a dar mil vueltas hasta marearse. Después,
se vio totalmente a oscuras, pero escuchaba gritos; eran de
los miembros de su jauría, pero lo que la horrorizó, fue
escuchar a sus hermanos; Sus gritos de dolor y sufrimiento,
eran ensordecedores, simplemente perturbadores. Y en medio
de todos esos gritos, la voz Loebanna se escuchó de nuevo
de entre la penumbra:
“Si quieres que tus hermanos y tu gente no pasen por estos
tormentos, entrégame tu alma”.
Los lamentos continuaban, cada vez más fuertes, retumbando
en la mente de Shenzi. Después, vio los cuerpos de sus
hermanos frente a ella, ambos aún más heridos y agonizantes
que la primera vez. Ambos derramaban lágrimas por sus ojos.

Shenzi estaba aturdida, ofuscada. En medio de los llantos y
alaridos, cada vez más y más intensos, se acostó en el
piso, haciéndose bolita, y llevándose sus patas delanteras
a la cabeza.
“¡¡¡Basta!!!”, Gritaba. “¡Basta, ya! ¡¿Que quieres de mí?!”
"Conozco tu mayor miedo, Shenzi; Tu preocupación por el
bienestar de tu gente y de tus hermanos.", le dijo la voz.
El estrés de Shenzi, combinado con desesperación culminó en
un horrendo grito:
“Está bien, te doy mi alma, pero deja en paz a mis hermanos
y a mi gente”.
De repente, todo indicio de gritos, alaridos y negrura, se
desvaneció. Y en medio de la nada en la que Shenzi se vio
envuelta, sólo se escuchó una voz susurrante, diciéndole:
“Trato hecho, Shenzi”
.
.
.
“Shenzi…”
“Shenzi…”
“Shenzi…”
“¡Hermana, despierta!”
Shenzi despertó de golpe, como alguien que es sonámbulo.
Al ver a Banzai, Shenzi le gruñó, sonando como un gato
erizado y enfurecido. Banzai pegó un brinco, asustado.
Después no pudo creer lo que vio; Shenzi, echaba espuma por
su boca, y sus ojos estaban rojos, y brillaban, como si
fueran focos incandescentes. El hiénido emitió un poderoso
grito combinado con gemido, ante la escena que presenciaba
con su hermana. Después, el chico de vulgar habla miró de
nuevo; Shenzi había recuperado su convencional aspecto.
Nada de ojos rojos, nada de espuma por la boca. Su amada
familiar le sonrió, y amablemente le dijo:
“Hola hermano, ¿Por qué me despiertas?, ¿sabes?, no lo
hubieras hecho, ya que mañana todos nos levantaremos muy
temprano, pues he tomado nuevas decisiones para la jauría”.
En medio de la noche, toda la jauría se levantó a ver por
qué Banzai había gritado de esa manera, y ni él mismo lo
comprendía, ¡tal vez había sido un error en su percepción!,

pero es que había sido tan real… Esos ojos rojos, esa
mirada perdida... Su hermana gruñéndole de esa manera...
¿Qué era lo que debía pensar en aquellos momentos?
++
*Después de aquella pesadilla que tuvo, Shenzi comenzó a
actuar muy extraño; tomó la pésima decisión de alejar a su
jauría de aquel lago, el cual hasta ese momento les había
abastecido tan bien a todos de agua y alimento, y en su
lugar

los

condujo

alejándolos

mucho

hasta

un

mísero

riachuelo el cuál parecía estar a punto de secarse, y donde
escaseaba la comida a los alrededores. La jauría volvía a
quedar desamparada una vez más. Después de eso, la lideresa
comenzó

a

sospechas

actuar
en

los

raro,

haciendo

demás

y

en

maldades.

Banzai,

quien

Esto

generó

consultó

a

Diótima, la sacerdotisa en turno de la jauría.
*La sacerdotisa concluyó que Shenzi, efectivamente, había
sido poseída por un Makei, pero también advirtió que ella
no

tenía

el

poder

suficiente

como

para

realizarle

un

exorcismo, así que sugirió a Edd que Shenzi debería ser
llevada ante una poderosa sacerdotisa que vivía muy lejos
de nombre Radarana.
*Diótima explicó que Radarana era nada menos que una
Kash-Durgali, es decir, una sacerdotisa quien además de
poseer un muy alto rango y de poderes espirituales supremos
(muy parecidos a los de Rómulo, el sacerdote mayor de la
jauría,

pero

aún

más

grandes)

capaces

de

realizar

un

exorcismo perfecto para Shenzi, también era servidora de
una diosa muy poco aceptada entre las creencias de las
Hienas de nombre: DURGASH.
Diótima le advirtió a Banzai que para poder recibir ayuda
de la sacerdotisa, él debía comenzar a creer en la deidad
Durgash, sólo así Radarana le brindaría ayuda. Banzai, aún

con muchas

dudas en

su corazón,

sin embargo

aceptó el

trato.
*Diótima también mencionó que el viaje sería muy largo.
Para trasladar a Shenzi, le daría de beber una infusión en
base a hierbas mágicas sedantes que la mantendrían dormida
durante todo el viaje.
*Banzai no deseaba arriesgar a la manada en ese viaje, así
pues, muy a su pesar, decidió que el resto de la jauría
debía permanecer junto al riachuelo, por ello eligió a una
hiena de nombre Leasha para que quedara a cargo de la
jauría como lideresa provisional, en lo que Diótima, Shenzi
y él, regresaban del tortuoso viaje.
*Durante el viaje, un giro inesperado del destino hizo que
al grupo conformado por Banzai y Diótima se les uniera
alguien más; una hiena de nombre Wema, quien a su vez, más
adelante,
hienas.

Y

pasaría
así,

en

a

integrarse
base

a

los

dentro
sucesos

de

la

jauría

anteriores,

de
una

demoniaca pesadilla encontraría su culminación:

*La Purificación de Radarana. La Fusión se deshace:
Servatis a Periculum.

“… Y de la mancillada leche de Mara se erigió la terrible raza de los Makei (…) Dolor e ira, por contra, eran suyos,
y los atesoraron en lo más profundo de sus seres”.

“Clamaron a Aiheu, “¡Señor! ¿Por qué nos has dado sólo el dolor? ¿Dónde está nuestra belleza, nuestra
hermosura?”
“Aiheu lloró, pues su sufrimiento era genuino y feroz. Y les contestó: “Aunque la causa no radica en vuestras
acciones, estas manchados. No os llenéis de resentimiento y rencor, sino más bien buscad la esperanza que os
ofrezco (...) Seréis dolorosamente tentados por el barro, pero también estáis llenos de mi leche, y superará todo lo
demás si la dejáis. Recordad en vuestras tinieblas que mi luz está con vosotros, iluminándoos el camino
verdadero”22.

Muy lejos de Las Tierras Del Reino, tres cansados transeúntes habían
llegado hasta una zona de abundante follaje, muy diferente a los
paisajes secos, típicos de la sabana africana, a los que estaban
acostumbrados. Al entrar y andar por sus senderos, sin embargo,
encontraron una zona apartada y pequeña de aspecto inhóspito. La
vegetación era escasa. Sólo unas pocas acacias se esparcían alrededor,
y en los suelos puro pasto seco.
Al ver todo esto, Diótima supo que finalmente habían llegado a su
destino, pues según los conocimientos que tenía, así debía ser el
lugar donde se encontraba el santuario de Radarana: un lugar
inhabitable dentro de un lugar con condiciones propicias para la vida…
o al menos eso decía la tradición.
En un momento, la sacerdotisa se detuvo y comenzó a olfatear en el
aire. A raíz de esto, susurró de manera misteriosa:
“Huele a otras hienas. Es por aquí. Síganme”.
Ella caminaba con su nariz muy apegada al suelo, olfateando aquí y
allá con gran ímpetu. Banzai y Wema la siguieron. Esta última con un
poco de dificultad ya que traía cargando en su lomo el cuerpo de
Shenzi.
Así anduvieron, hasta que en un momento, Diótima se detuvo justo ante
la entrada de una cueva. Pero esta no era como las otras: tenía
distribuidas por toda la pared flores de muy vivos colores, las cuales
a su vez otorgaban al lugar un aroma muy agradable. No cabía duda,
todos habían llegado al santuario.
Segundos más tarde, nuestros viajeros fueron recibidos por alguien
inesperada para ellos: La ex sacerdotisa de la jauría: Makhpil.
“¡Tú!”, exclamó Banzai acusadoramente, al verla. “¡¿Qué haces aquí,
traidora?!
“Pues yo solo soy la nueva discípula de la sacerdotisa Radarana”, le
respondió Makhpil con indiferencia.
Muy contrariamente a la reacción de Banzai, Diótima no pudo ocultar la
inmensa alegría que la invadió con el reencuentro.
“¡Maestra Makhpil! ¡Pero qué extraordinaria sorpresa! “, Exclamó al
momento que inclinaba la cabeza, haciendo reverencias.
“¡Diótima! ¡Mi gran discípula!” Expresó Diótima muy sonriente. “¡por
los dioses, es un gusto volver a verte!”

22
“El génesis según los leones: el origen de los Makei. Cita tomada de “La Saga Leonida”, historia escrita por John Burkitt y David
Morris, pág. 7.

Banzai, sin embargo, gruñía ligeramente y mostraba los dientes,
mientras que Wema había limitado a decir hola y a sonreír.
“¿Qué los trae por aquí?”, preguntó Makhpil. “¿Saben?, no es muy común
que alguien venga a visitar a la gran Radarana”. Después se dirigió
exclusivamente a Diótima: “¿Acaso viniste para hacerte discípula, tal
como yo hice?”
“No”, respondía Diótima amablemente. “En realidad hemos venido porque
Shenzi fue poseída por un Makei”.
Makhpil sintió aversión al escuchar este nombre.
“¿Shenzi?, ¡Já!, y, ¿Por qué habría, Radarana, ayudar a alguien tan
despreciable como ella?”
“¿¡Y por qué habríamos de humillarnos pidiendo ayuda de gente23 como
tú, o esa tal Rada-como-se-llame?”, vociferó de repente Banzai.
Makhpil abrió mucho sus ojos, y en su rostro se dibujó una mueca de
indignación.
“¡¿Pero cómo te atreves a referirte a así de la gran Radarana?!”,
exclamó indignada Makhpil, mostrándole una vez más los dientes a
Banzai.
Pero entonces, una tercera voz, interrumpió la discusión de ambos.
“¡Basta, ustedes dos!”, grito Diótima con tanta fuerza, que ambos
rivales se asustaron y levantaron sus orejas como antenas. Después la
joven sacerdotisa suspiró con fuerza, y prosiguió con la voz un poco
más relajada; “Creo que este no es el momento ni el lugar para ajustar
cuentas del pasado”, después se dirigió específicamente a Banzai.
“¿Acaso tus diferencias con Makhpil son más importantes que liberar a
tu hermana del Makei?”
Banzai se sintió apenado. Agachó su cabeza y echó sus orejas hacia
atrás, para después exclamar cómicamente:
“¡Chale!, la verdad si me vi bien baquetón24“.
“Dejen sus diferencias atrás”, decía Diótima. Después miró con cierto
enojo a su antigua mentora. “Maestra, ¿No me enseñó acaso que enfrente
de un santuario sagrado no se debe discutir? ¡¿No me enseñó acaso que
una sacerdotisa debe poseer las virtudes del perdón y el
incondicionalismo?! ¿No me enseñó que más allá de las fricciones del
pasado, nosotras como sacerdotisas no deberíamos poner trabas para
ayudar a quien lo necesite? ¡Usted me enseñó todo eso! ¿¡Acaso ya lo
olvidó?!”
Makhpil se quedó boquiabierta ante las sabias palabras de su ex
alumna. De repente, se sintió como una tonta por haber actuado de esa
manera, por ende decidió cambiar su actitud. Suspiró con fuerza, y con
un semblante aún serio, pero más relajado en el rostro, dijo:

23
Obviamente ellos no son seres humanos, pero utilicé la palabra gente por estética, y porque la frase es así.

24
¡Chale!, es un modismo mexicano mayormente usado como interjección genérica, mientras que “baquetón” es usado para referirse a alguien a quien le
importa poco cómo afecta a los demás su comportamiento.

“De-de acuerdo. Síganme. Los guiaré hasta Radarana”.
Después comenzó a introducirse en las profundidades de la floreada
cueva. Los visitantes la siguieron, en silencio.
Banzai y Makhpil se sentían incómodos. Era muy evidente su desagrado
mutuo, pero sin embargo, se mantuvieron en calma y ya no volvieron a
dirigirse la palabra por un buen rato. Muy por el contrario, la
conversación surgió entre las dos sacerdotisas, y mientras más se
adentraban en la cueva, sus voces chocaban contra las paredes de roca,
formando ecos.
“No puedo imaginar lo difícil que debió haber sido trasladar a Shenzi
hasta acá”. Le comentaba Makhpil a su ex alumna. “con un Makei
adentro, pudo haber sido extremadamente peligroso su acarreo”.
Ante estas palabras, Diótima no pudo más que sonreír, pues
curiosamente, había sido gracias a las enseñanzas de su maestra, que
el traslado de Shenzi había sido totalmente posible.
“¡Oh!, nada de eso, Maestra. Durante el viaje la mantenía sedada,
mezclando en su comida, trozos de asfódelo y ajenjo25, también me di a
la tarea de hacer una infusión de estas mismas hierbas en el agua que
le dábamos de beber. Así mataba tres pájaros de un tiro: la mantenía
alimentada, hidratada, y a su vez la hacía regresar a su estado
inconsciente una vez más”.
Las declaraciones de Diótima hicieron que a Makhpil se le pusieran los
pelos de punta. Entonces, abriendo sus ojos como platos, y en tono
alarmado comenzó a decir:
“¡Pero…!”, ¡¿cómo conseguiste darle de comer?!... el sólo hecho de
despojarla de su estado somnífero para alimentarla o darle de beber
pudo haber terminado en una tragedia”.
“¡Me sorprende que me diga eso, honorable maestra!” exclamó Diótima de
repente, con el orgullo herido. “¿acaso ya olvidó que usted también me
enseñó las medidas y precauciones que hay que seguir para alimentar y
dar de beber a un cuerpo posesionado por un Makei? ¿Acaso me cree una
sacerdotisa mediocre?
De algún modo, Makhpil se sintió mal; no es que ella dudara de las
capacidades de Diótima, pero había ocurrido que Shenzi la había
expulsado de la jauría antes de que ella hubiera podido transmitirle
el resto de conocimientos a su antigua discípula. Así que buscó
suavizar las cosas.
“No te pregunté eso porque dudara de ti, Diótima, sino porque creo que
lo que has hecho es simplemente extraordinario. Siempre supe que
serías grande… muy grande... Incluso aunque no conseguí enseñarte todo
lo que, en teoría, deberías conocer, sabía que lo lograrías”.
Diótima sonrió ampliamente y se ruborizó. Después de esta charla,
todos guardaron silencio el resto del camino.
Mientras marchaban, Banzai y Wema se embelesaban ante la belleza y
esplendor del santuario; Flores por doquier, y mariposas azules y
blancas jugueteando entre ellas. Un aroma fresco y floral cubriendo la

25
Coloqué estas plantas, basándome en las obras de JK Rowling: Harry Potter y la Piedra Filosofal, y su famoso filtro llamado “Muertos en vida”, el cual, según
el libro es una poción para dormir tan poderosa que por ello recibe el nombre, y evidentemente es elaborado con estas dos plantas.

atmosfera del lugar. Sin duda, el lugar más bello que hubieran visto
jamás. La luz del sol lograba penetrar el lugar debido a la amplitud
de la entrada, sin embargo, conforme se iban introduciendo más y más
en aquella cueva, su profundidad impedía la extensión de la
luminosidad del astro rey, abriendo paso a una leve oscuridad.
Pasaron algunos minutos hasta que de pronto, Makhpil se paró en seco,
y vociferó:
“¡Es aquí!”
Todos detrás de ella se detuvieron también. Habían
de la cueva tan profundo que la oscuridad se había
absoluta. Después la sacerdotisa miró hacia atrás,
prácticamente sólo veía pura negrura, se dirigió a
como si pudiera verlos:

llegado a un punto
vuelto casi
y aunque
los tres viajeros

“Ahora quiero que guarden silencio y respeto ante la gran Radarana.
Ella, además de ser una sacerdotisa Kash Durgali, también es una
Nguvu Kubwa26, así que hay que guardar el mayor respeto”.
Banzai, Diótima y Wema obedecieron. Una sacerdotisa Nguvu Kubwa era
siempre una reconocida eminencia en materia espiritual. Las hienas
sienten un profundo respeto y admiración por ellas, ya que son muy
escasas; colmadas de sabiduría y extraordinario poder, sólo pocas
sacerdotisas realmente alcanzan ese nivel.
Makhpil miró hacia adelante nuevamente y comenzó a decir en un
susurro.
“Maestra Radarana, estos viajeros han venido hasta acá para solicitar
su ayuda; La Roh´mach de su jauría ha sido poseída por un Makei”.
Segundos después, unos ojos amarillos brillaron de entre la oscuridad,
y poco a poco quedaba al descubierto una hiena hembra de aspecto sabio
e imponente. A juzgar por las apariencias se podría decir que ya era
una anciana; todo el abundante pelo de la parte posterior de su
cuello, así como el de su cola, era color blanco pálido, su pelaje en
general era grisáceo y las manchas de esta color marrón, pero lo más
interesante en ella eran sus ojos; totalmente azules y claros,
productores a su vez de una mirada tan profunda, que parecía como si
con ella pudiese penetrar hasta lo más profundo del alma y develar sus
más íntimos secretos.
“Por supuesto que los ayudaré”, dijo la hiena, ahora conocida como
Radarana, con una ronca voz, “ahora necesito que coloquen a la víctima
justo enfrente de mí. Comenzaremos los rituales de despojo”.
Wema, quien había llevado cargando a Shenzi, un poco temerosa, caminó
hacia Radarana, y con cuidado la recostó en el suelo, a los pies de la
sacerdotisa mayor. Esta última, por su parte se quedó mirando
fijamente a Shenzi por algunos minutos, como examinado cuidadosamente
su situación y su estado. Todos los presentes miraban expectantes. Y
en un momento, la extraña hiena rompió el silencio:
“¿Cómo se llama la victima?”, dijo en un tono de voz tan frio, que
dejó helado a Banzai, quien a su vez le respondió, un tanto temeroso:
“She-Shenzi… se llama Shenzi”.

26
Utilicé este término simple, en swahili significa: sacerdotisa de gran poder.

“Muy bien”, Susurró la sacerdotisa. Acto seguido, cerró sus ojos, y
comenzó a decir en voz baja:
“Poderosa y divina madre Roh´kash Ne Nabu, escucha a tu fiel
servidora, en estos momentos, en los cuales solicito tu infinita
ayuda”.
Después abrió los ojos, se incorporó, y dándole la espalda al cuerpo
de Shenzi, la eminente hiena comenzó a escarbar en la tierra con sus
patas traseras, y como un perro tratando de tapar con arena un hueso,
comenzó a echarle toda la tierra que pudo al cuerpo inmóvil de Shenzi,
mientras pronunciaba estas palabras.
“La parte femenina de Dios gobierna el agua y la tierra,
Por eso, ¡Oh Divina Madre!,
Yo, la gran Radarana, tomo prestado tus elementos;
Con este polvo, otorgado bajo tu divina creación,
Cubro y protejo, a tu hija Shenzi,
Para evitar que el Makei la dañe durante este proceso”.

Una vez que el pelaje de Shenzi quedó ensuciado por la tierra, pasó
algo increíble, que puso a Banzai y a Wema los pelos de punta; Shenzi
abrió los ojos, su mirada lucía siniestra y amenazadora. Mostrando
los dientes soltó una especie de gruñido, muy parecido al que emite un
perro enfurecido, y después de todo ello, volvió a quedarse en un
estado inconsciente”.
Radarana fijó su mirada en el cuerpo poseso y, sin parpadear ni un
segundo, continuó sus rezos:
“¡Espíritu del cielo, recuerda!
¡Roh´kash Ne Nabu recuerda!
Que tus hijos somos todos vulnerables
De los Makeis que despliegan su mal
Por tanto en tu espíritu ampáranos
Pues nada es si no es por ti
Pues nada existe si no es por ti.
Apenas estas palabras fueron pronunciadas, la endemoniada abrió los
ojos. Diótima, se limitaba a observarla con atención; la expresión
de Shenzi era espantosa: los ojos estaban totalmente blancos, pero aún
así lograban transmitir una expresión capaz de helar la sangre. Ante
el horror de todos los presentes, pero en especial de Banzai, el
cuerpo de Shenzi se estremecía vivamente. Su cabeza se movía de un
lado a otro con lentitud al principio, con insólita rapidez después.
“¡Si crees que con eso me intimidas, estás muy equivocado, Makei!”,
vociferó Radarana con mucha seguridad y severidad. Todos los presentes
se quedaron estupefactos. ¡¿Cómo era posible que ante esta escena
Radarana no experimentara ni un poco de miedo?!
Apenas la pata se posó en la piel de Shenzi, esta empezó a gemir y
retorcerse sin parar. Al instante, el gemido se convirtió en rugido
desgarrador, altísimo, furioso. Radarana entonces aplicó aún más
presión en su frente, para aminorar los violentos espasmos de la
posesa. Ella podía sentir la poderosa fuerza con la que se estaba
resistiendo, a ratos levantaba la cabeza con violencia, y se volvía
cada vez más difícil sostenerla.

Entonces de manera repentina una helada ventisca invadió la cueva.
Todos los presentes temblaban de frío y con cada expiración, emanaba
de sus narices y bocas un visible vapor. La gran sacerdotisa echó un
vistazo a su alrededor rápidamente, mientras que por otro lado, seguía
ejerciendo presión en la frente de Shenzi, sin embargo, ésta no dejaba
de retorcerse y berrear.
“¡Está comenzando!” gritó de pronto Radarana de una forma aterradora.
“La ira del Makei se manifiesta ante nosotros. ¡Divina Madre Roh´kash
Ne Nabu, protégela y protégenos; Kulinda Sisi Kutoka Makei”
Entonces, ante las miradas expectantes de los presentes, una voz de
ultratumba emanó del hocico de Shenzi;
“¡¡Roh´kash no los ayudará!! ¡¡¡Roh’kash no me vencerá!!”
La voz que emanaba de Shenzi no era la suya; por el contrario aunque
seguía siendo femenina, era sobrecogedora y profunda. No era de este
mundo. Al ver esto, Banzai se puso a llorar en silencio, pero de forma
exasperada. ¿Cómo le pudo haber pasado esto a su hermana?, para
reconfortarlo, Wema permaneció junto a él, dándole ánimos y
acariciando su espalda, aunque en el fondo, ella temblaba de miedo,
ante las impactantes escenas.
Mientras tanto, Diótima seguía intentando someter al demonio, mientras
le decía en voz baja:
“¿Quién eres, Makei?”
“Me llamo Loebanna”. Respondió aquella voz profunda.

Al escuchar esto, Banzai sintió como si la sangre se le hubiera ido a
las patas ante esta revelación.
“¿Por qué te apoderaste del cuerpo de esta hija de Roh´kash?”, le
preguntó nuevamente Radarana, sin embargo no hubo respuesta, la
sacerdotisa no iba a perder el tiempo en un interrogatorio a la
demoniza, así que comenzó con los conjuros de despojo:
“"Ruka Sasa

27

, Makei” Ordena Rada.

“Nunca”.
"Ruka Sasa”, repite la sacerdotisa.
“¡He dicho que no!”, Vuelve a vociferar Shenzi- o la demoniza dentro
de Shenzi- con esa horrenda voz llena de odio, para después comenzar a
convulsionarse. Acto seguido, escupió a Radarana en un ojo, y ella por
su parte, se llevó una pata al mismo, después guardó silencio por
algunos segundos, y comenzó a susurrarle:
“Muy bien Makei, así lo has querido, si no te interesa negociar…
tendrás que salir de la forma difícil”.

27
En swahili significa: ¡Sal ahora!

Después llamó a su actual discípula:
“¡Makhpil, ayúdame con la invocación de Durgash!”
Sin decir nada, Makhpil se acercó a su maestra, y extendiendo una de
sus patas, la colocó en la cara de Shenzi, haciendo mucha presión.
El rostro de Shenzi había quedado inmóvil, sin embargo a ambas hienas
les estaba resultando difícil sostenerla, la cabeza la posesa
intentaba zafarse por todos los medios, por debajo de ella, el resto
del cuerpo se retorcía como gusano en un anzuelo, los alaridos
continuaban, seguidos de horrendas maldiciones e injurias.
Ambas sacerdotisas comenzaron a recitar estas palabras:
“¡Desde la morada del Gran Dios Aiheu Abamani, te llamamos!
¡León, Rey de la batalla Recuerda!
“¡Desde la morada de la gran diosa Roh´kash, te llamamos!
¡Oh, Señora de Señoras, Diosa de Diosas, Roh´kash, Divina Madre Nuestra, escucha!
¡Envíen a la luz que emanó de su melena y rostro!
¡Durgash, poderosa e implacable, te invocamos!
¡Durgash, tú que destruyes demonios y maldad, te invocamos!
“¡Déjenme en paz!, ¡Basta!”, gritaba la demoniza dentro de Shenzi, y
en un momento, el frio dejó de sentirse, y una llamarada violeta
apareció de la nada ante ellas.
“¡Durgash está aquí!”, gritó Diótima, “es necesario
supliquemos para que libere a Shenzi de la Makei”.

que

todos

le

Pero la mente de Banzai comenzó a dar vueltas. Creer en Durgash
implicaba creer en Aiheu también; los leones y algunas especies de
animales creían en el dios, y eso no era lo que su madre le había
enseñado, para él solo podía existir Roh´kash, y solo Roh´kash.
Entonces, la llama que hacía unos minutos había brillado con tanta
intensidad, súbitamente se extinguió.
Shenzi comenzó a reír de una manera perversa.
“¡Alguien aquí ha ahuyentado a Durgash con su poca fe!”, vociferó
Radarana. “Durgash no ayuda a quienes no creen en ella”.
“¡Vamos Banzai, tienes que creer!”, susurró de pronto
Banzai. “Sé que es difícil para ti, pero debes hacerlo”.

Diótima

a

Las diabólicas risas de la Makei seguían resonando, incrementadas por
el eco de la cueva, estas eran sordas y aborrecibles.
“Pero Diótima… es que... no sé…”
“Mira mis ojos”, le decía la sacerdotisa menor, acercando cada vez más
su rostro al del incrédulo. “¿puedes sentir la calidez de Durgash en
ellos…?”.
Pero Banzai bajó la cabeza y se rehusó a mirarla. Él aún dudaba; las
creencias que le habían enseñado desde cachorro diferían mucho de todo
lo que ahora debía creer. Un conflicto interno comenzaba a
desarrollarse en su mente, pero pronto, algo lo sacó de sus
pensamientos; por unos instantes muy breves los ojos de Shenzi
parecieron recuperar su expresión y tono habitual, su mirada cambió,
era como si se hubiera desposeído. Para sorpresa de todos, la

conciencia de Shenzi había vuelto a ella; ya no era un alma inmersa
en un profundo sueño sino que ahora podía percibir todo lo que estaba
pasando, tanto en su exterior como en su interior: una batalla campal
dentro de su ser estaba teniendo lugar: ella misma contra la Makei, en
un intento por tomar el control absoluto sobre su cuerpo y mente.
“¡Hermano, si me amas, debes de creer en Durgash! ¡Debes tener fe!”
dijo en un momento la voz acostumbrada de Shenzi, de manera casi
milagrosa
Pero apenas hubo dicho esto, la criatura dentro de ella, retomó el
control de su cuerpo y habló, utilizando la boca de Shenzi, de modo
que en su agonía ella sintió su quijada moverse:
“¡Calla!, ellos no te ayudarán porque son débiles, y su fe pobre”.
Cegada y casi agonizando, cada parte de ella gritaba para liberarse,
Shenzi sintió a la Makei utilizarla otra vez:
“Dejen de suplicar a su Diosa, o la torturaré hasta la locura. Además,
si no me dejan en paz, revelaré un secreto que atormentará los
corazones de los hermanos”.
Banzai quedó atónito; ¿Un secreto?, ¿Cuál podría ser éste?
Entonces, Radarana intervino:
“¡CALLA, DEMONIZA!, No necesitamos escuchar tus blasfemias.”
Pero entonces, el Makei demoniaco pareció indignarse:
“No son blasfemias ni mentiras las palabras que revelaré a
continuación: La muerte de Rott, el padre de Banzai, Edd, y Shenzi, no
fue un accidente, fue provocada por Loebanna y por mí, y ahora que
ella y yo nos hemos fusionado en una sola entidad, se puede decir que
la muerte de Rott fue provocada únicamente por mí”, terminó de decir
la demoniza seguido por una horrenda risotada.
Banzai quedó casi en estado de shock. Aquella revelación había sido un
duro golpe para él. Soltó una lágrima, pero el estrés de saber que su
hermana aún estaba posesionada por el Makei, lo sacó de sus
pensamientos de dolor.
Las
voces
de
constantemente:

Shenzi

y

del

Makei

comenzaron

a

intercalarse

Por favor hermano ten fe... No tendré piedad de ella si suplican a su
Diosa... Vamos, hazlo por mí... Si la aman evítenle sufrimiento... Si
lo haces hermano, podré salir de aquí, y honrarás a nuestro difunto
padre Rott... Inténtenlo y la destruiré…
Shenzi al haber recuperado su conciencia y percepción sobre ella misma
experimentó de pronto mucho dolor en el cuerpo y un cansancio mental
profundo, era como si algo o alguien la apretujara con fuerza,
se
sentía enganchada entre los tentáculos de una demoniza de ojos blancos
y brillantes, atada tan fuertemente que no sabía dónde terminaba su
cuerpo y empezaba el de la criatura, estaban fundidas en una, atadas
por el dolor, y no había manera de escapar, quería pensar en cómo huir
y no podía aunque se esforzaba. A menos que su hermano tuviera fe,
ella no podría salir de ese terrorífico estado.
Banzai observaba el acontecimiento horrorizado, cuando de pronto
sintió una pata que no era la suya en el lado izquierdo de su pecho,

justo donde latía su corazón. Diótima estaba ahí, parada frente a él,
lo miraba fijamente a los ojos de manera piadosa.
“Banzai, Durgash es bondadosa y gloriosa, ella ama a sus fieles, y si
crees en ella te ayudará a recuperar a tu hermana. Vamos, hazlo por tu
hermana, ¡ella te necesita!”
Banzai no sabía que pensar, pero la pata de Diótima en su pecho de
alguna manera lo reconfortaba.
“¡Siéntela, ella vive en ti, ella protegerá a tu hermana si tienes fe.
Ahora cierra tus ojos, deja que el amor de Durgash te invada. Hazlo
también en honor a tu padre”. Decía Diótima mientras mantenía su pata
estirada en el pecho de Banzai, ejerciendo cada vez más presión, y
entonando unos inentendibles cánticos.
Banzai, aún con dudas, sin embargo hizo caso. Lo haría en honor a su
madre, a su hermana y a su difunto padre; cerró sus ojos, y al hacerlo
cayó en un estado entre consiente e inconsciente; sólo escuchaba los
rezos de la sacerdotisa, al principio fuertes, pero después más y más
débiles, como lejanos. Le pareció como si Diótima hubiera caminado muy
lejos de él. De ser poderosos, se volvieron suaves y arrulladores. Se
sentía como un cachorro en el bajo el cobijo de su madre y su padre, y
de pronto… Banzai percibió su cuerpo y su mente como
habitados por
otro ser, pero de un modo tan agradable, profundo y fértil, que ya no
conseguía pensar en otra cosa. La presencia de Durgash había invadido
todo su ser, se podría pensar que sólo había sido una ligera
desconexión de su mente, pero él sabía que había algo más, estas
sensaciones no eran de este mundo, y así, a través de una misteriosa
experiencia mística, su corazón quedó finalmente convencido de la
existencia de la Diosa.
Cuando Banzai volvió a abrir los ojos, se quedó atónito ante lo que
vio: Aquella llamarada violeta había vuelto a aparecer ante las
miradas de júbilo de Makhpil y Diótima.
“¡Es la llama violeta transmutadora de Durgash! ¡Hay muchos tipos de
llamas violetas, pero la de esta Diosa es la más poderosa de todas!”
Gritó Diótima llena de Júbilo. “Lo has conseguido. Gracias a tu fe, tu
hermana se salvará”.
Entonces un ensordecedor grito emanó de la boca espumosa de Shenzi:
“¡NO! ¡NO PUEDE SER!”
De pronto, ante la mirada atónita de todos los presentes, aquella
llamarada azulada tomó la forma de lo que parecía ser la combinación
de una hiena y una leona, no cabía duda: ¡Era la Diosa Durgash!; Ella
lanzó un potente rugido y se abalanzó sobre Shenzi. Lo que pasó a
continuación asustó mucho a Banzai: Shenzi comenzó a arder en llamas
color violeta, los gritos de ella se combinaron con las del demonio. A
Banzai se le dilataron las pupilas y en un momento comenzó a correr de
un lado a otro de manera histérica:
“¡Se está incendiando! ¡Auxilio! ¡Mi hermana se quema!”
Pero en cuanto Banzai se dispuso a correr hacia ella, Radarana lo
detuvo, empujándolo con su cabeza.
“¡No es lo que tú crees!,
negatividad del Makei!”

¡esa

llama

violeta

transmutará

la

El fuego recorría por completo el cuerpo de Shenzi, pero aunque ella
alzaba sus gritos y gemidos hasta el espanto, en realidad éste parecía
no hacerle el menor daño, pero eso no fue todo, de pronto una chispa
salió disparada de ese fuego, ésta comenzó a arder en el piso
incrementando su tamaño, hasta que, para asombro de Banzai, la flama
comenzó a tomar una conocida forma: la de su madre Fabana.
El corazón de Banzai se aceleró con fuerza al verla, después de tanto
tiempo y de tanto dolor. Bajo un fuerte impulso quiso correr hacia
ella, pero ahora fue Makhpil quien lo detuvo.
“¡No vayas!, deja que las cosas sigan su curso”.
Banzai echó sus orejas hacia atrás y agachó la cabeza de la decepción
de no poder acercarse a su madre, pero a su vez comprendía que así las
cosas debían ser. Lo que le extrañó a él, fue que
Fabana (quien en
aquellos momentos parecía estar conformada de puro fuego) se sentó en
el suelo sin hacer nada, y no pasaría mucho tiempo para que
comprendiera por qué.
Entretanto, Radarana y Makhpil se habían sentado juntas, y ambas con
los ojos cerrados comenzaron a recitar al unísono, y en voz muy alta
las siguientes palabras, una y otra vez:
“¡Poderosa Durgash, que el perverso Makei se marche!
¡Que no pueda apoderarse de nadie más!
¡Que la divina llama violeta trasmutatoria haga su trabajo!
¡Qué purifique la maldad en el Makei!
¡ZI DINGIR KANPA!
¡CHAMUNDAYE VICHCHEY!

Después de varios minutos, el fuego se extinguió, pero Shenzi, aun
inconsciente, se veía ilesa, intacta… era como si nunca hubiera tenido
contacto alguno con la lumbre o con la Makei. Banzai y Wema estaban
atónitos, asombrados, ¿Cómo era posible eso?... Y cuando ambos creían
que todo había llegado en definitiva a su fin, un escalofriante
acontecimiento más se suscitó: una flama roja emanó disparada del
hocico de Shenzi, acto seguido tomó la forma por algunos segundos de
una hiena hembra de mirada espeluznante, ojos rojos como la sangre, y
dientes afilados, la cual emitió una especie de siseo, y después
súbitamente se abalanzó hacia Banzai, dispuesto a posesionarse de su
cuerpo. Fue entonces cuando, el espíritu de Fabana, envuelto en llamas
violetas, se paró en sus cuatro patas y lanzando una especie de
gruñido, se arrojó sobre la enardecida demoniza Después de un rato de
luchar la sometió, colocándose encima de ella, venciéndola, entonces
aquellas rojiza llamaradas que rodeaban a la Makei, comenzaron a
cambiar de color de manera misteriosa; se tornaron color rosa, y
finalmente violeta. La demoniza también comenzó a cambiar su temible
aspecto; de ojos rojos a azul cielo, de mirada espeluznante a tierna,
y de aspecto temible al de una hiena normal, o incluso se podría decir
que con un adorable aspecto. La llamarada violeta ahora, se había
apaciguado, parecía más bien como una especie de aura rodeándola. Una
vez que pasó esto, repentinamente el espectro de Fabana desapareció en
medio de la nada. Ver aquello sólo podía resumirse en una experiencia
mística. Todos estaban muy asombrados, incluso las sacerdotisas,
quienes, se suponía, ya estaban acostumbradas a presenciar toda clase
de sucesos y cosas sobrenaturales.

Aunque nadie pudo verlo, lo que en realidad había ocurrido era que los
espíritus de la hiena Loebanna y la del Makei se habían separado por
completo, se había deshecho la fusión que había entre ambos; Loebanna
quedó purificada, y el Makei había sido enviado al otro mundo para ser
juzgado por sus malvados actos.
En ese momento, de manera inesperada, en el rostro de la transformada
hiena se dibujó una apacible sonrisa. Ella miró a los presentes con
una expresión amorosa en el rostro. Cerró los ojos e inclinó su
cabeza, como reverenciado a todos, y con voz profunda, agradable y
suave, habló:
“Me han purificado, y me han liberado de mi energía negativa. Gracias
a eso, yo, la hiena Loebanna, ahora podré volver a la divinidad y
descansar en paz. Y en agradecimiento y para compensar el incidente
con su padre Rott, a partir de ahora yo seré un espíritu protector
para ustedes. Ahora debo partir”.
Ella entonces, para asombro de todos, repentinamente, con apenas un
pequeño ¡Plaf!, se desvaneció por completo, ante las miradas de
fascinación de todos los presentes.

*Tras haber

sido liberada,

Shenzi recibiría

importantes

revelaciones de parte de los espíritus de Fabana su madre y
de Scar/Taka a través del siguiente sueño:
Shenzi, con los ojos aún cerrados, comenzó a sentir nuevamente su
cuerpo: sus patas, su cabeza, sus orejas, ¡todo volvía a pertenecerle!
Ella se sentía muy débil, pero también pudo sentir el apacible calor
de una lengua que recorría todo su rostro: sus ojos, sus mejillas, su
nariz. Después una apacible y dulce voz, que reconoció de inmediato,
comenzó a hablarle:
“Despierta, hija, ya estás a salvo… Despierta”.
Shenzi sentía los parpados muy pesados, y con bastante lentitud
comenzó a levantarlos cual telón en un teatro. “¿Dónde estoy?”
preguntó en un susurro y con la voz algo ronca.
“Estás conmigo, Hija”. Le respondió Fabana con dulzura. Su voz sonaba
como profunda, propia de un ser etéreo.
Shenzi miró hacia arriba. Era su madre quien le hablaba, pero se veía
muy diferente a como ella la recordaba; sus ojos habían adquirido un
brillo especial, como angelical, y rodeando todo su cuerpo estaba una
luz que solo podía ser producto de un aura pura y limpia.

“¿¡Mu-mutty28!?, ¿en verdad eres tú?”
Fabana asintió ligera y amablemente con la cabeza.
Entonces una lágrima viajó desde el ojo derecho de Shenzi hasta su
mejilla, y de ahí al suelo.
“Te he echado tanto de menos”.
“Lo sé, hija, aunque en realidad yo siempre estoy contigo, en todo
momento, en todo lugar”.
“Ha sido tan difícil para mí ser Roh´mach sin tus consejos, sin tu
presencia… sin ti”.
Fabana entonces, comenzó a besar29 la mejilla de su primogénita.
Y en un momento, Shenzi no pudo evitar preguntarle, con algo de temor:
“Madre… entonces, la muerte de mi padre Rott no fue un accidente, ¡fue
provocada por Loebanna y el Makei dentro de ella!”
Y tras unos segundos de silencio, su madre respondió:
“Sí… Así fue. Loebanna lo hizo en pacto con un Makei. Pero ahora, el
Makei ha de recibir su castigo en el más allá, y Loebanna ahora ha
sido liberada y absuelta de toda maldad. Sus almas, antes fusionadas,
ahora se han separado por completo. Lo que importa ahora es que esa
revelación no los atormente, ni a ti, ni a tus hermanos, y que ahora
que ustedes saben la verdad, sus dudas encuentren descanso.”
Fabana acarició el rostro de Shenzi, ella respondió con una sonrisa y
una lágrima de felicidad emanó de su ojo izquierdo.
“Así será, madre, y se lo diré a mis hermanos también”
Fabana le sonrió a su hija una vez más, con la ternura que sólo una
madre puede transmitir a sus hijos.
Madre e hija se contemplaron los rostros en silencio por algunos
segundos. Y después de eso, Fabana tomó la palabra, rompiendo el
silencio:
“Hija, mi tiempo en el mundo de Ma’at se agota, por ello es importante
que sepas que además de mí, hay alguien más aquí que quiere hablar
contigo”.

28
Recordemos que Mutty es la forma en cómo las hienas dicen “madre”.

29
Son hienas y debería decir lametazos, pero coloqué besos para que quedara más estético.

Entonces, para sorpresa de Shenzi, Fabana miró hacia atrás, y envuelto
en un halo de luz blanca se encontraba Scar, quien se acercó
lentamente a la agotada hiena.
“Scar… pero qué ‘gran sorpresa’”, expresó Shenzi con desdén y
sarcasmo. Había resentimiento profundo en su voz. “¿Qué quiere de mí
el peor de los traidores?”
Ante esto, Scar se quedó mudo algunos segundos. Después poco a poco
intentó retomar la conversación hablando lenta y pausadamente.
“Shenzi… sé que estuvo mal lo que hice…” miró de reojo a Shenzi, quien
tenía levantada una ceja reflejando una actitud poco amable e
indiferente, pese a esto Scar continuó hablando: “mi alma no ha
descansado en paz debido a todo el daño que he provocado, y por esa
razón, desde donde me encuentro, he buscado limpiar y compensar los
daños, y es por eso que he venido hasta aquí”. La voz de Scar
reflejaba mucha sinceridad, y por ello Shenzi modificó la expresión en
su rostro a una más relajada (aunque no dejaba de ser seria) y con una
actitud un poco más abierta al dialogo, tomó aire con fuerza y le
dijo:
“Está bien Scar, dime lo que sea que tengas que decir”.
Scar lanzó un suspiro, cerró sus ojos un momento y agachó la cabeza.
Después tomó aire con fuerza, miró a Shenzi a los ojos y le dijo:
“Busca a mi hijo, Kovu. Él ahora es el nuevo soberano de Las Tierras
del Reino y sé que les permitirá regresar allí; a su verdadero hogar”.

*Recordemos, querido lector, que a partir de la ascensión
de Scar/Taka al trono, El Cementerio De Elefantes pasa a
formar parte una vez más de Las Tierras Del Reino, por lo
que regresar al Cementerio De Elefantes equivalía/implicaba
regresar a Las Tierras Del Reino.
*Fabana también le ordenó a su hija pedirle a Makhpil, que
la liberase de su maldición referente a ‘ser traicionada
por sus amigos’.
*Shenzi por un lado, no quería desobedecer a su madre, por
otro, ella había llegado a apreciar mucho al león Kovu por
lo que sabía que Scar no podía estar mintiendo, así que
finalmente aceptó.

*Y así fue: Makhpil (a su pesar) liberó a Shenzi de la
maldición que le había impuesto. Y, pese a sus dudas, al
final Shenzi se decidió; Regresaría a su jauría (junto con
ella) al Cementerio De Elefantes para que todos vivieran
felices allí. Por fin Shenzi había comprendido que, aunque
aquel no era el lugar más idóneo para vivir, regresar al
Cementerio

era

preferible

a

vivir

todos

como

nómadas,

pasando frio, hambre y calor.
*Una vez que Banzai, Diótima, Wema y Shenzi salieron de la
cueva de Radarana, se encaminaron hacia el riachuelo donde
se encontraba el resto de la jauría para darles a todos la
noticia de su regreso a Las Tierras Del Reino, pero antes
tuvieron la siguiente aventura:

*Viajando sin comida ni agua:
A bastantes kilómetros de Las Tierras
caminaban sin cesar, muy emocionadas.

Del

Reino,

cuatro

hienas,

“ya falta muy poco, llegaremos al riachuelo, cuando mucho, en tres
días más”, decía Diótima, quien había decidido guiar a Shenzi, a
Banzai y a Wema de vuelta al río donde se encontraba el resto de la
jauría de Shenzi, pues recordemos, querido lector, que cuando Banzai y
la sacerdotisa, habían emprendido el viaje en búsqueda de la poderosa
Radarana, habían decidido que no arriesgarían a su gente a que los
acompañaran, pues la trayectoria sería peligrosa. Así, la madre de un
cachorro llamado Toby el cual Shenzi quería mucho, Leasha, se había
quedado al mando de la jauría de manera provisional.
Edd también se había quedado allí, pues Banzai no quería arriesgarlo.
Durante el camino, Shenzi y Wema habían estado teniendo la oportunidad
de platicar, y así de conocerse más mutuamente. Ambas habían tenido
muy buena química desde el principio.
El grupo avanzaba, y durante su viaje nunca les fue difícil conseguir
alimento, ya que jamás faltaba algún cadáver de animal tirado por ahí,
así como tampoco un animal que cazar, pues no olvidemos, estimados
lectores, que las hienas no sólo son carroñeras, sino que también son
grandes cazadoras.
Sin embargo, ocurrió que en el trayecto, tuvieron que pasar por un
camino árido y seco, y muy largo. Así, varios días lo transitaron,
durante los cuales definitivamente no pudieron probar bocado alguno,
hasta que les tocó un golpe de suerte.

Fue una tarde en que habían llegado las horas en que el sol se siente
más caliente e intenso, y nuestros cuatro viajeros, comenzaban a
sofocarse y a caminar con cierta torpeza.
“¡Comida! ¡Comida!, suplicaba Banzai entre jadeos y con la lengua de
fuera, como suelen hacer los perros cuando tienen calor, “si no como
algo, pronto me voy a petatear30”.
“Lo sé,
seguir”.

hermano”,

decía

Shenzi

agotada

igualmente,

“pero

debemos

Entonces Wema intervino:
“No lo sé, Shenzi, creo que deberíamos tomar un descanso, continuar al
ponerse el sol, o no soportaremos más, y menos si no hemos probado
bocado, ni tomado una gota de agua.”
Diótima, quien estaba al frente del grupo, al escuchar los comentarios
detrás de ella, detuvo su andar, miró hacia atrás y dijo:
“Creo que Wema tiene razón, no podremos seguir así. Si no hay comida
aquí, al menos deberíamos descansar, y continuar de noche, así
ahorraremos energía, y todos llegaremos con vida a nuestro destino”.
Sin embargo en Shenzi, la desesperación por llegar y acabar con el
pesado viaje, comenzaba a manifestarse; “No porque seas la sacerdotisa
y nos estés guiando, seguiremos tus órdenes”.
Ante esta actitud, Diótima se indignó:
“No son órdenes, sólo sugerencias de lo que deberíamos hacer”.
Shenzi generalmente no era conflictiva, pero tal vez el calor
sofocante, el hambre, la sed, o la impaciencia por llegar, la estaban
haciendo reaccionar de maneras inesperadas.
Entonces en un momento, Banzai comenzó a olfatear algo en el aire:
“Huele a comida, ya vuelvo”.
Pero absolutamente nadie le hizo caso, ya que sus compañeras seguían
discutiendo, así que él salió corriendo a seguir el aroma.
“¡Ah, sí!”, le respondió a Diótima a Shenzi, mostrándole los dientes,
“pues yo te daré mejores sugerencias”, Shenzi comenzó a gruñirle a la
sacerdotisa; su pelo empezó a erizarse, se alistaba para pelear. Sin
embargo, Diótima, se mantenía sentada y serena, mirando a Shenzi de
manera apacible.
“¡Vamos, Shenzi!, sé razonable, aquí todos estamos muy…”

30
Petatear es un modismo mexicano para referirse a morir.

Pero entonces de manera inesperada, Banzai interrumpió aquella
disputa, regresando del lugar donde había ido, muy contento, y en su
hocico traía algo para comer, y
lo soltó frente a las enfurecidas
chicas:
“Si no hay comida, ¿díganme entonces qué es esto?”, aquello era nada
menos que el cadáver de un antílope, que después el hiénido jaloneó
hasta ponerlo a los pies31 de Shenzi.
Diótima y Shenzi se miraron una a la otra, sorprendidas. Ese
intercambio de miradas, lució cómico de alguna manera. Banzai entonces
de forma imprevista, comenzó a reír de manera excéntrica:
“¡Se quedaron embobadas! ¡Qué gracioso! ¡Si se pudieran ver las
caras!”, decía una y otra vez, mientras el volumen e intensidad de sus
risotadas se incrementaban.
Shenzi y Diótima lo miraban sin comprender, pero de pronto ambas
pegaron un grito, cuando de la boca de Banzai pareció emitirse una
risa, que por el tono, definitivamente no era la suya.
Y de la nada se escucharon tres risotadas más.
Banzai miró hacia atrás, sus orejas se habían enderezado, y sus
pupilas dilatado; aquellas risas de origen desconocido acallaron sus
carcajadas, y lo habían hecho pegar un ligero brinco hacia atrás.
“¡Ah, canijo! ¡Pero qué rayos fue eso!”, exclamó Banzai.
Pero rápidamente su pregunta tuvo respuesta; Shenzi, Wema, Banzai y
Diótima levantaron sus orejas como antenas, y al mirar a su alrededor,
pudieron ver lo que parecían ser… ¡Sí!, ¡Eran cuatro más de su
especie, y se aproximaban de un modo tan intimidante que lograron
acorralar a nuestro grupo de viajeros, hasta hacer que quedaran muy
juntitos, uno del otro. Los cuatro desconocidos gruñían y mostraban
los dientes. Banzai, Wema, Diótima y Shenzi temblaban de miedo, hasta
que de pronto…

31
En realidad serían patas, pero escribí “pies” para que quedara más estético.

*¡CIRCO DE HIENAS VOLADOR!
Banzai, Wema, Diótima y Shenzi temblaban de miedo, hasta que de
repente una de las hienas desconocidas brincó directo hacia Shenzi, la
derribó, tirándola al suelo y…
…como un perrito tierno haría, comenzó a lamerla,
amistosamente en la cara.
Banzai, Diótima y Wema, observaban atónitos lo que estaba ocurriendo.
Definitivamente no comprendían nada. A pesar de los lametazos
amistosos, Diótima, Banzai, Shenzi y Wema, lucían muy asustados. Por
su parte, las tres hienas restantes desconocidas, ahora se carcajearon
con más ganas que nunca. Esta vez habló una hiena hembra: “¡Por la
divina Roh´kash! ¡¿Pero qué les sucede, colegas?!,¿Dónde quedó su
naturaleza risueña de hiena?!”, decía todo esto, acompañado de una
agradable sonrisa. Aquella que había hecho esta pregunta, como toda
hiena moteada común, no era demasiado diferente a Shenzi, excepto tal
vez por la mirada que era un poco más tierna que la de Shenzi,
reflejada en unos ojos color miel, las motas de color café, el pelaje
de la espalda color grisáceo, y el de las patas en café claro.

“¿Quién eres?”, preguntó en seco Diótima
Mientras que por su parte, Shenzi había logrado zafarse de la hiena
que le había estado dando de lametazos, hasta ponerse en pie, y
reunirse junto con Wema, Diótima y Banzai.
“Me llamo Kenya”, respondió la hiena entre ligeras risitas y tono
suave y afable, “y soy la lideresa del “Circo Hiénico de Risas
Volador” que ven detrás de mí.
A Banzai entonces se le dilataron las pupilas y puso una cara de gran
sorpresa.
“¡Chango-leones!”, exclamó de manera muy cómica. “¡¿Y eso con qué se
come?!”
Pero no era el único que parecía confundido; Wema, Shenzi y Diótima se
miraban entre sí, perplejas, sin comprender nada.
“¡En verdad que todos ustedes son extraños!”, exclamó la hiena ahora
conocida como Kenya, “es la primera vez que conozco hienas que no
saben lo que es un “Circo Hiénico de Risas Volador”, después hizo una
ligera pausa, y continuó; “Bien, les explicaremos… ¡chicos!”
De pronto, el grupo de hiénidos que acompañaban a Kenia, se alinearon
una detrás de otra. Kenia iba a la cabeza, y la que había dado los
lametazos a Shenzi, hasta atrás. Después comenzaron a trotar en fila
como si fueran un trenecito en movimiento. Acto seguido, se acercaron
a nuestro confundido y asustado cuarteto, y comenzaron a dar vueltas
en círculo alrededor de ellos. Así mismo, para sorpresa de nuestros

viajeros, las desconocidas hienas comenzaron a entonar una ridícula,
pero alegre canción:

El Circo de Hienas Volador
No tiene comparación
Te robaremos mil sonrisas
Si escuchas nuestra canción
Tú nos pagas con tu risa
Pues trabajamos con gran amor
También aceptamos competencias
Cuando quieren nuestras pertenecías

Mientras cantaban, el grupo de hiénidos brincoteaban de un lado a
otro, daban vueltas sobre su propio eje y se echaban maromas en el
suelo.
Al finalizar Kenya agregó un simpático “¡Tan, Tan!”. Entonces los
cuatro cantantes habían pasado sus ojos en Shenzi, Diótima, Banzai y
Wema, acompañados de una amplia y amistosa sonrisa, esperando, tal
vez, que les aplaudieran o algo así.
Nuestros transeúntes sin embargo, se quedaron callados, sintieron
vergüenza ajena por el ridículo y extravagante acto que acababan de
presenciar, y sus rostros automáticamente se ruborizaron. Sudaban
frío.
“Vaya…” decía Diótima con una sonrisa forzada para no ser descortés,
“Qué gran entrada…”
Pero entonces, pese a que Banzai experimentaba las mismas sensaciones,
de manera inesperada comenzó a aplaudir y a ovacionar con mucho
entusiasmo:
“¡Genial! ¡Padrísimo! ¡Estuvo de poca abuela32!”
Y fue gracias a la actitud de Banzai, que Shenzi, Diótima y Wema,
también cambiaron su vergüenza por una actitud más jovial.
“Excelente
también.

actuación”,

dijo

entonces

Shenzi

tratando

de

sonreír,

“¡Gracias! ¡Muchas gracias!”, comenzó a decir Kenya, y con la cabeza,
comenzó a hacer reverencias a su reducido público. Sus acompañantes
también lo estaban haciendo. Una vez que hubo hecho esto, Kenya agregó
susurrante: “Ahora les presentaré a mis colegas”, después cambió de

32
“¡Estuvo de poca abuela!”, expresión mexicana para decir que algo estuvo increíble, fantástico,
maravilloso: El concierto estuvo de “poca abuela”. Para la expresión “¡Padrísimo!” es la misma
idea.

nuevo su tono de voz, elevándolo mucho, casi como si estuviera usando
un altavoz; “¡Con ustedes amado público, mis acompañantes!, ahora
aplaudan a mi hermano, ¡el sorprendente ‘Mondongo”!”
La hiena que había estado dando de lametazos a Shenzi, dio un paso al
frente. A Shenzi y a Banzai les pareció increíble el enorme parecido
que tenía con Edd: la expresión alocada y dispersa, los ojos
desorbitados, la lengua de fuera, sólo que esta vez, los colores que
lo caracterizaban, eran idénticos a los de Kenya, y al parecer, éste
sí podía hablar, pero con dificultad; “¡Hola amigos!”, dijo. Su voz
era jadeante y parecía a la de alguien con algún tipo de retraso. Aún
así nadie de nuestros amigos transeúntes olvidó aplaudir.
“Les agradezco mucho”, dijo, sonriendo de una forma que a Shenzi le
pareció grotesca, pues hasta la sonrisa de Edd, parecía muy normal en
comparación.
Kenya continuó vociferando:
“¡Ahora, den un fuerte aplauso a mi mejor amiga en todo el mundo!, Con
ustedes: ¡Mandela!”.
La hiena, ahora conocida como Mandela, dio un brinco hacia adelante
con mucha gracia y delicadeza. Ella tenía un cuerpo bastante delgado y
sus ojos eran de un adorable azul celeste. Para presentarse, ella hizo
entonces una amable reverencia con la cabeza, a todos.
“¡Pero qué chica tan bonita!”, exclamó Banzai, quien no le quitaba los
ojos de encima. Parecía hipnotizado. Pero entonces, de una manera
atrabancada y chusca, Shenzi aplaudió con fuerza, justo enfrente del
rostro de su embobado hermano.
“¡¿Ahora quién se quedó embobado, hermanito?!”, le dijo entre risas.
Entonces Banzai dio un ligero brinco, sacudió su cabeza, y sonrió con
diligencia:
“¿Qué pasa?... ¡Oh, perdón!”
“¡Hombres!”, exclamó Shenzi un poco molesta.
Al ver esto, Diótima, a pesar de querer mantener su imagen
sacerdotisa, no lo consiguió y comenzó a reír a carcajadas.

como

“¡Sí!”, gritó extasiada. “¡¿Ahora quién es el embobado?! ¡Toma eso,
por haberte burlado de nosotras, Banzai!”
Sin embargo la voz de Kenya acaparó de nuevo la atención de nuestros
cuatro viajeros:
“Ahora por último, damas y caballeros, me complace en presentarles a
todos ustedes…”, a partir de aquí Kenya intentó cambar el tono de su
voz para que pareciera misteriosa e intrigante; “Al más grande, al más

fuerte, al increíble… al más guapo e inteligente ser de toda la
tierra”, Shenzi, Banzai, Diótima y Wema, estaban comenzando a
emocionarse,
ante
tan
llamativa
introducción,
“Con
ustedes”,
continuaba la voz de Kenya, “¡Mi esposo Dembo!”
Entonces, un hiénido macho caminó hacia el frente, “Saludos”, dijo
tímidamente, seguidos de una risita nerviosa.
Shenzi, Banzai, Wema y Diótima se miraron uno al otro, sin comprender:
“¿Dónde estaba toda esa grandiosidad de la que tanto presumía Kenia?”,
el hiénido ahora conocido como Dembo33, era de entrada, más bajito que
el resto, ¡incluso que su misma esposa!, era dientón, y tenía una
expresión en su rostro que reflejaba torpeza, era tan delgado que se
le notaban los huesos, además su voz sonaba gangosa.
Ninguno de nuestros cuatro amigos viajeros sabía si aplaudir o no,
aunque por cortesía al final lo hicieron. Después Shenzi volteó a ver
a Wema, y le dijo en un susurro al odio:
“¡¿Guapo y fuerte?! ¡Pero si parece una horrible avestruz!”
Después de decir esto, Shenzi soltó un bufido, el cuál liberó unas
gotas de saliva diminutas, y finalmente esto culminó en una risa
discreta y casi imperceptible. Pronto Wema fue contagiada y también
empezó a reír. “En verdad el amor es ciego”, le respondió a Shenzi,
igualmente en el oído. Esta última asintió con la cabeza, y el volumen
de su risa se incrementó ligeramente. Por su parte Diótima, al ser una
sacerdotisa, las miraba con desaprobación: “Está mal burlarse del
prójimo”, pensó para sus adentros. Banzai, aunque no dijo nada a
nadie, se estaba burlando también. Se le notaba en su rostro que
estaba intentando contener la risa por todos los medios posibles.
Sin embargo, entonces todos fueron interrumpidos por Kenya, ya que
ésta habló a los cuatro espectadores en general.
“Bien, ahora que todos nos conocemos, ha llegado el momento de la
competencia por la comida”.
A Shenzi se le pusieron los pelos de punta al oír esto:
“¡¿Qué?!, ¡¿Cuál competencia?!”
Kenya sonrió, y en un tono amable respondió:
“El cadáver que ustedes tomaron,
quieren, pueden competir por él.”

lo

cazamos

nosotros,

Entonces, Shenzi volteó a ver a Banzai, muy enojada.
“Banzai, ¿de dónde sacaste ese cadáver?”

33
Dembo es un nombre muy común en África para mascotas.

pero

si

lo

Pero entonces, la hiena llamada Dembo se adelantó a contestar:
“Nos lo robó”.
“¡¿Qué?!”, preguntó Shenzi angustiada, para después mirar a Banzai de
nuevo, aún más molesta: “¿Lo robaste?”
Banzai sonrió con nerviosismo mientras se rascaba la cabeza con los
ojos entrecerrados, “Es que… no lo robé… bueno, sí… bueno, no… ¡Ay,
Roh´kash!... Lo… Lo que pasa es que ustedes saben que en esta parte
del camino no habíamos encontrado comida… si no me lo robaba… la
calaca tilica y flaca34 nos iba a llevar a todos… ¡Jé, jé, jé!...
¡Neta, perdóname manita! ¡Lo hice por el grupo!”
Shenzi no sabía qué pensar, ni qué decir, a fin de cuentas Banzai
tenía razón. Tras una pausa, miró a Kenya a los ojos:
“¿En qué consiste la competencia?”, preguntó con firmeza.
Ante esta pregunta, Kenia rió ligeramente, y con una sonrisa de oreja
a oreja, respondió:
“Pues es tal como dice la canción. Ahí está la respuesta… ¿acaso no le
entendiste al mensaje?”, Shenzi se rascó la cabeza. Apenas y podía
recordarla.
“¡Ehmm!, sinceramente… No.”
“¡¿No?!”, exclamó Kenya. Después se acercó a su esposo, y le empezó a
reclamar:
“¡Te dije que teníamos que componer una canción más entendible!”,
después con una de sus patas, tomó una de las orejas de Dembo, y
comenzó a jalonearla, haciendo que la cabeza de su pobre y pequeño
marido comenzara a agitarse de un lado a otro cómicamente -como cuando
en el pasado, los maestros de las escuelas, castigaban a sus alumnos
jaloneándolos y sacudiéndolos por las orejas-, mientras lo reprendía,
diciéndole: “Nadie comprende nunca el mensaje de nuestras canciones,
¡Te lo dije! ¡Te lo dije! ¡Te lo dije!... y pensar que nos tardamos
tanto en inventar la letra.”
Banzai,
escena.

Shenzi

“Por eso no
carcajearse.

y

me

Wema,

quiero

no

pudieron

casar

evitar

nunca”,

dijo

reír,

ante

Banzai,

sin

tan

jocosa

parar

de

Después Wema habló de nuevo: “Bien, como no entendieron la canción,
les explicaré: tal como dice la letra ‘también aceptamos competencias

34
Modismo cómico para referirse a la muerte.

cuando quieren nuestras pertenencias’, así que, si quieren el cadáver
para ustedes, deberán competir contra nosotros y ganarlo. Además,
ustedes ya saben cómo.”
Shenzi, en otro momento, pudo simplemente dejar que Kenia y el resto
de sus compañeros se llevaran el botín, pero como no habían comido
nada en un buen rato, al final, terminó aceptando el reto.
“Pero, ¿Por qué dicen
rascándose el cogote.

que

ya

sabemos

cómo?”,

preguntó

Shenzi

Kenya quedó perpleja. “¡¿Cómo?!, ¡¿No lo saben?!,¡¿Qué no escucharon
la canción?!”
Una vez más, para extrañeza de Kenya, Shenzi no sabía nada. Entonces,
en un susurro, dijo:
“Querido esposo, ven acá”.
Dembo, con torpeza, pero muy sonriente, se acercó a su cónyuge. Ésta,
una vez más, tomó su oreja, y graciosamente comenzó a agitarlo.
“¡Te dije que la canción no era clara en el mensaje! ¡Te repetí miles
de veces que la cambiaras!”
Esta vez, los estallidos de risa fueron mayores, incluso la misma
Diótima no pudo mantener un segundo más su pose de sacerdotisa seria,
y comenzó a reír igualmente.
Después, Kenia, miró a Shenzi, y le dijo:
“Ya que al parecer no entendieron la canción, y ustedes no saben nada,
les explicaré: Un circo hiénico de risas volador, consiste siempre en
un grupo de hienas que se una para viajar por toda la sabana africana,
para hacer lo que mejor sabemos hacer las hienas en este mundo”.
“¿Ah, sí?... Y, ¿Qué se supone que es lo que mejor sabemos hacer las
hienas en este mundo?”, preguntó Banzai, confundido y rascándose la
cabeza.
Ésta pregunta casi le saca canas verdes a Kenya: “¡Ustedes son hienas
igual que nosotros, y no puedo creer que no sepan cuál es el mejor
talento de nuestra especia!”, pensaba sacada de quicio para sí misma.
Si ella hubiera sido una pieza de dinamita, hubiera explotado en ese
mismo instante, y la vez sentía mucha curiosidad; se rascaba la cabeza
y hasta de manera casi histérica soltó una risa nerviosa: ¿Cómo podía
ser que estas cuatro hienas no supieran algo tan básico?, cerró los
ojos y en voz muy bajita dijo: “paciencia, paciencia”, acto seguido,
aspiró aire con fuerza, forzó una sonrisa amable, y le respondió a
Banzai: “Lo mejor que sabemos hacer las hienas es simplemente: Reír, y
hacer reír”.

“¡Ah, ya veo!”, comentó Banzai, lijándose ahora el cogote. “Pues eso
por su pollo35 que lo sabemos hacer, siempre estamos riéndonos y
echando cotorreo36, solamente que nadie nos había dicho que eso era
nuestro talento natural.”
Kenya agregó: “Los miembros de un circo volador hiénico, nunca
peleamos ni guerreamos; La única forma en que competimos, es en un
‘concurso risueño’”.
“¡¿Concurso risueño?!”, preguntó Shenzi aún más confundida que antes.
“¡Sí!”, exclamó Kenia, forzando aún más su sonrisa amable. No podía
comprender cómo era posible tanta ignorancia junta. “¡Un concurso de
chistes y cantos cómicos, que será presentada ante un público! Si
ganan se quedan con la comida, si ganamos nos la quedamos nosotros.”
Entonces Wema intervino en la conversación: “Pero ustedes
profesionales, nosotros sólo hienas comunes, no podremos ganar”.

son

“Además,” intervino de pronto Banzai, “¿Cuál público?”.
Kenya esbozó una sonrisa pícara, y con una voz entre perversa
dulzona, respondió: “¡Oh, no te preocupes por eso, cariño!”

y

Ella entonces miró a una roca, y allí vio que una lagartija posaba
disfrutando los rayos del sol.
“¡Oye, tú!”, le dijo Kenya al reptil, “¿Quisieras ser juez de un reto
de circo volador hiénico?”
La lagartija que no tenía nada que
complacida. “¡Por supuesto que sí!”
Esto angustió
allí encontró
un poco entre
pregunta que
igualmente de

hacer

en

ese

momento,

aceptó

a Banzai. No conforme con eso, Kenya miró al suelo, y
una liebre, quien daba de brincos por ahí, luego escarbó
la tierra y encontró un topo. A ambos les hizo la misma
la lagartija, obteniendo de ellos una respuesta
aceptación.

Posteriormente, con cara de satisfacción y de una manera burlesca,
Kenya miró a Banzai, le guiñó un ojo y le dijo: “¿Qué no había ningún
público?”

35
Modismo cómico para “por supuesto”.
36
“Echando cotorreo”, es un modismo común usado en México, para decir que están pasando
momentos divertidos, de risas, de bromas, y demás.

Después se acercó a Shenzi, casi invadiéndole su espacio personal,
hasta que sus miradas quedaron muy juntas; “¡Que comience la
competencia!”, dijo con aire desafiante y alegre.
“Acepto”, respondió Shenzi firme y tajantemente.
La competencia estaba divida en tres fases, según la explicación de
Dembo, el esposo de Kenya. El equipo que ganara al menos dos de tres
niveles sería el vencedor.
La primera
chistes.

fase

consistía

en

nada

menos

que

una

confrontación

de

Los primeros en participar, serían los pertenecientes al equipo de
Kenya. Todos ahí se sentían muy confiados, pues tenían experiencia en
asuntos lúdicos y bromistas.
Así, Dembo, Mandela, Mondongo, y por su puesto la líder Kenya, se
reunieron en bolita para ponerse de acuerdo sobre qué chistes dirían.
Las reglas de la competencia solamente permitían dos chistes por
equipo, según lo explicado.
Después de unos segundos de discutirlo, finalmente hicieron su
selección: Mandela se haría cargo de contarlo a la lagartija, al topo,
y a la liebre, que como ya sabemos, conformaba el escaso, pero de
calidad público.
“¡Respetable público!”, vociferaba Mandela con una amplia sonrisa, y
con gran alegría, “para nuestro primer acto, iniciaremos con la
competencia de chistes; ¡Ta-raan!”
La liebre, parada sobre sus dos alargadas patotas, comenzó a dar de
golpes en el suelo con una de ellas, a manera de aplauso, la lagartija
golpeaba su cola felizmente igualmente contra el suelo, y el topo
gritaba de felicidad.
Mandela continuaba su discurso: “Los primeros dos chistes serían
contados por mi equipo, y los siguientes dos, por el de la hiena,
Shenzi. Ustedes al final decidirán cuáles chistes fueron los mejores.”
El reducido público entonces, comenzó

a ovacionar una vez más.

“Y el primer chiste”, proseguía Mandela, “dice así: ¿Cuál es el único
pez que hace salir a un mono de su cueva?... ¿Ustedes saben, querido
público?”
El topo, el reptil y la liebre se quedaron pensando un momento, y
cuando se dibujó en sus rostros la confusión, Mandela se apresuró a
responder la pregunta: “Ese animal es el ‘salmonete 37’, ¿comprenden?,
‘sal-monete’

37
Tipo de pez rosado y de cuerpo plano, muy usado en gastronomía.

Los espectadores rieron muy ligeramente.
“Aquí va el segundo chiste”, dijo entonces la hiena, feliz al ver que
el chiste había causado gracia a su público: “Y dice así: Una vez
estaba un chango lanzando unos cocos. En eso, llega un elefante, y le
pregunta; ‘¿Chango, qué haces?’, a lo que el chango le responde: “Aquí
entrenando para golpear al león en la cabeza’, así pasaron más
animales preguntando lo mismo, hasta que llega un cálao y le va con el
chisme al león. El felino, muy enojado llega y le pregunta al simio:
‘Oye chango, ¿Qué haces?’, y el chango le contesta; ‘Aquí, matando el
tiempo’.”
Automáticamente, las risas del pequeño público comenzaron. Mandela
supo de inmediato que había hecho un buen trabajo con esos chistes.
Ahora tocaba el turno al grupo de Shenzi, quienes por votación, habían
seleccionado a Banzai para que los contara. Entonces, el hermano de
Shenzi, se puso frente al público y comenzó:
“Muy bien público, aquí va el primer chiste: Ustedes y yo, sabemos que
los leones son feos, peludos y gruñones, ¿o no?”
“¡Sííí!”, gritaron el reptil y el dientón al unísono. Shenzi por su
parte, se había llevado una pata delantera a la boca para evitar
carcajearse demasiado fuerte. “pues bien”, proseguía Banzai, “pues los
monos de los que les hablaré también lo sabían bien: <<Esta vez había
unos monos trepados en un árbol, y en eso iba pasando un león, ton´s38
todos los monos empezaron a gritarle: ‘¡arráncate esa melena que te
vez feo!... ¡león feo! ¡León feo!’, así estaban, cuando a uno de los
monos se le partió la rama del árbol y cayó al suelo, justo frente al
león, y que dice: ‘¡No, hermano!, ¡Yo tuve que bajarme de allá porque
es que en serio no respetan!’”
Aunque sólo eran tres individuos de público sus carcajadas y aplausos
retumbaban en el lugar.

Kenya, mientras tanto, estaba que se jalaba de los pelos, al ver que
Banzai había tenido más gracia para contar el chiste, que Mandela.
“Muchas gracias”, decía Banzai, haciendo reverencias con la cabeza.
“Ahora el chiste número dos: ‘¿Cuál es el animal más fiero de la
selva?”, preguntó animosamente el hiénido.
“¡El león! ¡El león!”, respondieron sin dudar ni un segundo, y de
manera extremadamente entusiasta, la libere, la lagartija y el topo.
“¡Miren qué rápido respondieron”, exclamó Banzai, “eso ni se pregunta,
¿verdad?, ¡jé, jé!”, la hiena sonrió mucho, tomó aire y continuó; “Si
embargo… ¡eso no es verdad!”

38
Ton´s: modismo cómico para la palabra: “entonces”.

“¡¿Cómo?!”, preguntó el topo, sin dar crédito
respetable público puso cara de desacuerdo.

a

sus

oídos.

El

“No es el animal más fiero,” insistió Banzai, “y ya que todos pusieron
cara de ‘what’?, les revelaré la verdad: el animal más fiero es ‘lo
pintan’.”
“¡¿Qué?!”, preguntó el público, atónito.
“Sí”, afirmó el de la voz vulgar, “porque no es tan fiero el león como
‘lo pintan’”. Finalizó con una hiénica carcajada, su público fue
contagiado por la misma, aunque ese no fue el único logro de Banzai;
cuando vio que Mandela reía, Banzai se alegró mucho y se puso rojo
como tomate.
Se acabó la primera fase. Ahora, después de un ligero receso, que les
dio a los equipos tiempo para prepararse, llegó la segunda: “Las caras
cómicas”, para ello, cada equipo debía escoger a un solo competidos,
el cual tendría que hacer muecas cómicas contra un contrincante. El
público decidiría quién había hecho los gestos más simpáticos.
“Banzai debe ser”, había dicho Shenzi, minutos atrás, al resto de su
grupo, “Sé que él los hará reír mucho”.
Shenzi sabía que era posible que el contrario, escogiera a Mondongo,
pues era como Edd, sólo que éste podía hablar. Eso lo pensó, porque
ella hubiera hecho lo mismo; si Edd hubiera estado con su equipo en
aquellos momentos, lo hubiera seleccionado, pues por su misma locura,
sus caras eran siempre raras, sin mencionar que casi siempre soltaba
tremendas risotadas.
Así llegó el momento de competir. Ahora era Kenya, quien estaba
haciendo la presentación del segundo acto: “Ahora para ustedes, llega
el desafío más simpático: El Reto de los gestos.”
El público aplaudió. Después pasaron al frente Mondongo y Banzai. Éste
último reía bobamente y babeaba. Entonces, ambos acercaron demasiado
sus rostros, y se miraron desafiantes. Después, como en una película
de vaqueros, se dieron la vuelta y dieron cada uno tres pasos hacia
atrás, después se voltearon a ver de nuevo, y el desafío comenzó:
Banzai iba primero, él sacó la lengua del lado, y puso sus ojos
bizcos, además soltó un ligero gruñido. Recibió a cambio ovaciones y
risas del público.
Por su parte, Mondongo, sonrió mostrando todos sus dientes, esto hizo
que babeara aún más, de alguna manera logró hacer que uno de sus ojos
mirara hacia arriba y el otro hacia abajo, y por último levantó una
ceja.
Las carcajadas fueron aún más fuertes que con Banzai. De pronto, Kenya
habló: “Y ellos fueron Mondongo y Banzai, con sus gestos graciosos,
¡Aplauso!”

El “clap-clap” del pequeño auditorio no se hizo esperar (a la manera
particular de cada una de las tres especies que lo conformaban, claro
está). “Al final del concurso, ustedes, respetable audiencia, decidirá
al equipo ganador, pero ahora, continuemos con la fase tres, que será:
El Duelo De Carcajadas”.
Shenzi no podía creerlo. “¡Risotadas!”, pensó. En verdad hubiera
deseado que Edd hubiera estado allí, pero el discurso de Kenya
interrumpía sus pensamientos: “…este duelo consiste en soltar una
carcajada que sea muy ruidosa. La más potente ganará”.
¡Qué frustración le daba a Banzai también lo que estaba escuchando!,
‘¿Dónde estás ahora que te necesitamos, Edd?’, pensó el hiénido.
Así, después de otro peculiar ritual, estilo ‘película del lejano
oeste’, el duelo comenzó.

Banzai pensó en un suceso chistoso que le ocurrió de cachorro, y
comenzó a reír. Esa risa se convirtió en una inmensa y casi excéntrica
carcajada. Así se hizo más y más fuerte cada vez, acompañada de un
toque locuaz, y Shenzi se sintió muy satisfecha de que Banzai casi
actuaba y reía como Edd. Definitivamente era herencia de familia.
Ahora era el turno de Mondongo. Apenas entró en escena, sus risotadas
invadieron el lugar, sin embargo, eran molestas al oído, además que se
combinaban con un desagradable ruido de absorción que hacía con la
nariz, pero no sólo eso, sino que también, por cada carcajada que
emitía, diminutas gotas de saliva, salían volando, cayendo en el
público, quien en consecuencia miraba con asco el ridículo que ésta
hiena estaba haciendo.
Cuando este último acto concluyó al fin, una vez más Kenya se colocó
al frente del público, y gritó muy sonriente:
“Esta competencia ha concluido. Ha llegado el momento de la verdad; La
Votación.”
La tensión de todos aumentaba. ¿Quién ganaría el concurso?, tal vez
había sido sólo por comida lo que había iniciado todo, pero, para
Shenzi se había convertido también en una cuestión de orgullo hiénico.
“Primero, para la sección de chistes, ¿Cuál creen que fue el mejor?”
preguntaba Kenya, “¿Mi equipo, o el de Shenzi?”
“¡Yo voto por el tuyo!”, gritó inmediatamente la lagartija.
“Yo por el de Shenzi”, dijo el topo.
“Apoyo al topo”, vociferó la liebre.
Eso no agradó mucho a Kenya, pero a quien sí, fue al grupo de Shenzi,
llenándolos de esperanza.

“De acuerdo,” dijo Kenya, fingiendo templanza. “En base a la votación
del público, la primera fase la gana el grupo de Shenzi; un fuerte
aplauso”.
Los roedores aplaudieron y ovacionaron. El reptil se quedó callado.
“Ahora, ¿por quién votan como triunfante del reto de gestos?”
Esta vez el topo contestó primero:
“Tu equipo fue el mejor, Kenya”.
Después el reptil se le unió:
“Sí, el grupo de Kenya y compañía fue el mejor”.
Y por último, la liebre exclamó: “¡No!, yo creo que el grupo de Shenzi
merece la victoria.
Con ello de decidía: El triunfo era para Kenya y su familia!
¡Ambos grupos llevaban una victoria
decidiría en la tercera votación.

respectivamente!...

Todo

se

“Hemos llegado a la recta final, donde todo se definirá igualmente con
sus votos”, decía Kenya.
… la tensión…
finalmente…

el

sudor

en

la

frente…

las

sonrisas

nerviosas…

y

“Yo voto”, comenzó la liebre, “Por Shenzi”.
¡Sí!, el primer
estaba dicho.

voto

triunfal

ara

nuestros

amigos,

pero

aún

nada

“Para mí, ésta parte del concurso, la debería ganar”, expresaba el
reptil con indecisa voz. Hizo una larga pausa que puso los pelos de
punta a todos, hasta que, tras mucha reflexión, finalmente habló:
“Es difícil, pero aunque Mondongo ríe mucho, escupe también. Por ello
mi voto va para Banzai”.
Shenzi, Diótima, Wema, y por supuesto Banzai, sintieron como si un
balde de fresca agua les hubiera caído encima, era un alivio inmenso
lo que sentían. En cambio, para Kenya, era como si ese mismo balde le
hubiera caído, pero vacio y golpeando su cráneo con mucha fuerza.
Aunque en realidad, tanto Kenya, como sus fieles acompañantes, eran de
corazón noble; sabían perder, y a pesar de que al principio, había
resultado decepcionante, terminaron tomando su derrota con gran humor.
Tal como acordaron, Shenzi, Banzai, Wema y Diótima, adquirieron el
derecho de comer el cadáver. Después, una agradable charla entre los

dos bandos tuvo lugar. Todos sintieron buena química entre ellos e
hicieron amistad.
Cuando cayó la noche, la despedida fue inevitable, pues Shenzi y su
grupo sabían que ya no podían dejar pasar más tiempo sin continuar su
viaje.
“¡Muchas gracias por aceptar nuestro reto!”, decía Kenya a Shenzi de
manera muy amistosa. “Ustedes parecen profesionales”.
“Para nada”, expresó Shenzi con modestia, “es lo que dicen ustedes;
todas las hienas tenemos el talento innato de reír y hacer reír”.
Kenya sonrió en respuesta al comentario de Shenzi.
Entonces, Wema se introdujo en la conversación: “Entonces… ¿no hay
rencores porque les ganamos? ¿Cierto?”
Entonces Mandela rió ligeramente.
“Para nada, al contrario, no hay nada mejor que competir sanamente y
divertirse, sin importar quien gane”.
Kenya, inesperadamente la interrumpió:
“Al principio sí sentimos feo, pero eso se pasa rápido. Lo importante
es competir… y hacer amigos, como ustedes”, finalizó con una gran
sonrisa.
“¡Sí!”, agregó Mandela, “Tenemos nuevos mejores amigos”, expresó. Acto
seguido y de manera inesperada, con cierta coquetería guiñó un ojo a
Banzai y le sonrió dulcemente.
Banzai se ruborizó automáticamente, y le devolvió la sonrisa a la
chica.
Después de una agradable despedida, Shenzi, Wema, Diótima y Banzai
retomaron su viaje. Ya faltaba muy poco para llegar al riachuelo,
donde el resto de la manada, al cuidado de Leasha, los esperaba.

+++
*Cuando por fin llegaron al riachuelo junto al resto de la jauría, lo
primero que hizo Shenzi, fue intentar convencer al resto de la jauría
para que aceptara regresar al Cementerio De Elefantes; al principio le
fue difícil, pero al final y gracias a un milagro, lo consiguió.
De vuelta al riachuelo, y de ahí a casa
Habían pasado dos días de la divertida competencia, cuando de pronto,
el sonido de agua corriendo embriagó los oídos de nuestros cuatro
amigos hiénidos viajeros.
“¡Escucharon eso!”, exclamó Diótima, feliz. “¡Hemos llegado!”

Diótima corrió, y así el resto del grupo la siguió por detrás. Shenzi
y Banzai habían reconocido el olor de la jauría. ¡Por fin se reunirían
con la familia otra vez!
Al llegar al riachuelo, Shenzi, Banzai y Diótima quedaron impactados,
pues éste –que de por sí, nunca se caracterizó por su abundanciaahora tenía casi el absurdo tamaño de un charco. Todos agradecieron a
Roh´kash haber llegado justo a tiempo.
La primera en recibirlos fue Leasha, la madre de Toby. Al verlos
regresar, Leasha sintió un gran alivio.
“¡Al fin llegaron!”, dijo, acercándose rápidamente a Banzai, y
frotando amistosamente su rostro al de él. “estaba tan preocupada”,
decía. “Se estaban tardando tanto, que creí que algo malo les había
sucedido durante el viaje”.
Después Leasha se acercó a Diótima: “Su santísima excelencia”, dijo,
mientras le hacía una reverencia con la cabeza, inclinándola hacia
abajo.
Por último se acercó a Shenzi. Su expresión era un poco seria. Shenzi,
sin embargo, al verla, sonrió. Cuando se le acercó lo suficiente, en
voz baja, Leasha dijo:
“Shenzi, sé que en ocasiones llegué a ser muy dura e insolente
contigo… pero, ahora que me quedé a cargo de la manada durante estos
días me di cuenta de lo difícil que es estar a cargo. Eres una gran
lideresa Roh´mach y quiero decirte… que en verdad lo siento”. Acto
seguido, Leasha, para demostrar su gran respeto y admiración por
Shenzi, le hizo una gran reverencia, cerrando sus ojos e inclinando su
cabeza hacia abajo elegantemente, dos veces seguidas.
“¡Tía Shenzi!”, se escuchó la voz de un niño, detrás; era Toboe, quien
al ver a Shenzi, corrió hacia ella, como si fuera un bólido. Al llegar
a ella, la llenó de tiernos lametazos que Shenzi le devolvió
igualmente.
“¡Toby!”, exclamó Shenzi, “¡Mi pequeño!”
“¡Te extrañé mucho!, dijo Toboe, con lágrimas en los ojos. “¡Me alegra
que ya estés de vuelta!”
El tercer gran momento, y esta vez no sólo para Shenzi, sino para
Banzai, fue cuando Edd, su amado hermano los recibió; apenas los vio,
se alegró mucho, y fue corriendo, primero hacia Banzai, lanzándose
hacia él, como hacen los perros emocionados al ver a sus dueños
regresar a casa tras haber estado fuera, lo tumbó al suelo y comenzó a
darle de lametazos cariñosos:
“¡Changos!”, exclamó Banzai, entre risas. “ya extrañaba estas babas
tuyas”.

Entonces la lunática hiena, asintió bruscamente con la cabeza, con la
lengua de fuera, y soltando saliva a causa del movimiento de su
cabeza.
Al ver a Shenzi, en el rostro de Edd se dibujó tremenda sonrisa de
oreja a oreja. Su cola se movía tanto, que incluso la parte baja de su
cuerpo comenzó a desplazarse de un lado a otro de manera impetuosa
también, y aunque sin hablar, podía verse en su mirada su inmenso gozo
al ver a su querida hermana otra vez. Así pues, con toda la velocidad
que sus patas le permitían, corrió y se abalanzó sobre Shenzi,
tirándola al suelo con cómica violencia, y como un can contento
comenzó a lamer el rostro de ella con gran ímpetu.
Shenzi reía a carcajadas. “Te quiero, hermano, te quiero mucho”. Le
decía una y otra vez, mientras sentía el calor de la lengua rasposa de
Edd por todo su rostro. “Eres el mejor hermano del mundo, Eddy”.
Agregó.
Después de esto, el resto de la jauría se acercó a saludar a los
recién llegados con gran júbilo.
“¿Y, quién es ella?”, preguntaban todos al ver a Wema. La nueva
miembra de la jauría se presentaba amablemente, ganándose la simpatía
de todos.
Por otro lado, todos estaban muy felices de que su lideresa estuviera
de vuelta. En verdad apreciaban demasiado a Shenzi.
Después de tan emotivo reencuentro, Shenzi les pidió a todos que se
reunieran, pues les daría una noticia muy importante:
“Sé que esto puede parecer extraño, y muy difícil, pero créanme, es lo
mejor que podemos hacer”.
Toda la jauría se preguntaba de qué estaba hablando, y a qué se
refería con eso. Se miraban unos a otros.
“Pero…”, continuaba Shenzi. Comenzaba a titubear y a sudar por la
frente. Le daba muchos nervios decir lo que iba a decirles, y que
nadie lo aceptara, pero debía intentarlo, “pero será el fin de muchos
de nuestros infortunios”, entonces finalmente se los soltó:
“Regresaremos a Las Tierras Del Reino y le diremos al rey que nos
restableceremos en El cementerio de Elefantes”.
Las protestas no se hicieron esperar. Todos pasaron de felices, a
molestos... en especial Leasha.
“¡Esto sí que no!”, gritó furiosa. “Tal vez nosotros mismos decidimos
irnos de ese lugar, pero es claro que a nadie allí le alegrará
vernos.”
“Lo sé, pero es un riesgo, que tenemos que correr”, le respondió
Shenzi, muy segura de sí misma.

Y así, toda la jauría comenzó a bombardear a la pobre Roh´mach con
diferentes preguntas. Shenzi se quedó callada. Tenía que pensar muy
bien lo que diría a continuación. Permaneció pensativa, hasta que una
de las hienas inquirió:
“Además, ¿Qué hay de bueno en regresar allá? ¿Qué hay de bueno en
regresar al Cementerio de Elefantes?”
Fue gracias a esa pregunta, que a Shenzi finalmente se le ocurrió una
buena respuesta; pero para expresarla, primero debía captar la
atención de todos:
“¡Silencio, por favor!”, gritó tan rotunda y firmemente, que todos
obedecieron, adoptando una postura derecha, mirando a todos con
supremacía, y levantando sus orejas como antenas, pues a pesar de
todo, Shenzi era la Roh´mach aquí, y todos respetaban eso. Cuando por
fin se hizo el silencio, Shenzi aprovechó para hablar.
“Antes de decirles esto, quiero que sepan que todo es verdadero, y me
sucedió justo en el templo de la sacerdotisa Radarana.”
Todos, aunque callados, se miraron unos a otros. La intriga se
reflejaba en sus rostros. Shenzi prosiguió:
“Mientras estuve inconsciente, y mi cuerpo se liberaba del Makei que
me poseyó, tuve una importante visión: vi a Fabana, es decir, a mi
madre, y a la hiena que por tantos años fue lideresa de todos
ustedes.”
‘¡Imposible!’, se escuchó que murmuraban algunos, ‘¿Pero cómo?’, se
preguntaban otros. Shenzi intentaba hacer caso omiso a la palabrería.
“Mi madre hizo una revelación: regresar a Las Tierras Del Reino será
la salvación para nuestra jauría, por ello es que yo considero que…”
Entonces Shenzi notó que de pronto, la gran mayoría comenzaron a
mirarla raro: eran miradas de curiosidad, y otras más de fascinación
que a Shenzi la incomodaron un poco. Incluso Banzai y Edd también
habían fijado mucho sus ojos en ella. Así, fue remotamente consciente
de que a su alrededor se oían unos inquietantes susurros, y de alguna
manera ella estaba segura de que no había sido por el discurso que
estaba presentando… era algo más.
Tras un desconcertante silencio, de pronto alguien bramó: “¡Esto es un
milagro!”
“¡¿Qué?!”, preguntó Shenzi, estupefacta, por aquel extraño grito.
“¡Sí!”,
“Ahora,
´mach!,
Tierras

exclamó de pronto Leasha, y agregó en un tono algo misterioso:
después de ésta señal divina, más que nunca, ¡oh, gran Roh
te creemos, y tu precepto de regresar a donde están Las
Del Reino, será incuestionable.”

“¡Es muy cierto!”, vociferó otra hiena, más atrás.

Shenzi entonces se sintió embrollada: hacía sólo unos segundos, todos
estaban en su contra, y ahora su pauta de regresar a Las Tierras Del
Reino y decir al rey que se restablecerían en El Cementerio de
Elefantes era más que indiscutible para todos. “¡¿Pero qué mosca les
picó?!”, se preguntó. Sin embargo aquel raro suceso era su oportunidad
para terminar de convencerlos, así que ella reanudó su discurso para
poder brindar una buena y convincente conclusión. Se aclaró la
garganta y habló:
“Es… toda una maravillosa e inesperada sorpresa que ustedes aceptaran
tan bien la idea de regresar. Yo les garantizo que es la mejor
decisión para esta jauría. Además hay una buena noticia que aún no les
he dicho; el protegido de Scar, Kovu, es ahora el nuevo rey de Las
Tierras Del Reino. Esto me lo reveló mi madre, también.”
Todos ovacionaron llenos de satisfacción; esa sí que era una buena
noticia. A diferencia de los leones o del resto del pueblo, en aquel
lugar, las hienas tenían en mente que, a pesar de que Scar había sido
su tutor, recordemos que el cobarde león traicionó a la jauría, Kovu
en cambio las había ayudado y apreciado siempre, al igual que su
hermana Vitani. Si regresaban allá se aumentaba la posibilidad de que
fueran recibidas de buena manera… o al menos de la mejor forma
posible.
Así pues, cuando la audiencia llegó a su fin, Shenzi no pudo sentirse
más que satisfecha. Todo había salido maravillosamente; por fin ella
había vuelto a casa, y todos la habían recibido bien, pero había un
detalle que la alegraba e intrigaba al mismo tiempo: ¿Qué había
ocurrido para que la miraran así, y cómo es que bastaron sólo unos
segundos para que todos aceptaran tan rápidamente, y sin rechistar la
idea?
Entonces, al llegar la noche, cuando ya todos dormían, y una preciosa
luna menguante parecía sonreír desde el cielo a toda áfrica.
Shenzi, quien había permanecido toda la noche despierta, buscando
respuestas a sus preguntas, se sentó junto al riachuelo –o lo poco que
quedaba de él-, miró hacia abajo y se quedó un rato observando
fijamente su reflejo en el agua, hasta que de pronto una segunda cara
de hiena se reflejó en el líquido vital junto a su rostro… y después
una tercera; Shenzi miró hacia atrás y sonrió, pues Banzai y la
sacerdotisa Diótima estaban con ella.
“¡Diótima!, ¡Hermano!, ¿Qué hacen despiertos?”
“Lo mismo te preguntamos”, respondió la sacerdotisa con una sonrisa.
“Hermanita”, comenzó a decir Banzai. “Hoy durante tu discurso, te pasó
algo extraordinario…, que te lo explique mejor Diótima”.
Al oír esto, Shenzi quedó atónita. Tal vez sus preguntas parecían
tener respuesta.

Después, Diótima, con singular alegría, comenzó su explicación hacia
Shenzi:
“Shenzi… hoy por la tarde, tuviste una ligerísima fusión con un
espíritu por algunos segundos”.
“¿En serio?”, preguntó Shenzi, con una cómica expresión de sorpresa en
la cara, “Y… ¿Cómo fue eso?”
Automáticamente, entonces, Banzai le respondió:
“Shenzi, mientras hablabas con todos, tu cara cambió de forma… a la de
mamá”.
Shenzi quedó petrificada de la impresión. Se quedó boquiabierta,
asombrada.
“¡Sí!”, agregó Diótima, entusiasmada. “Tomaste la forma por unos
segundos de la antigua Roh´mach de esta jauría; Fabana, tu madre.”
“Es por eso que todos creyeron en mí”, susurró Shenzi, presurosa,
luego sonrió, y miró a su hermano con un brillo especial en los ojos.
“Mi mamá me ayudó”. Agregó extasiada.
“Sí”, le dijo Diótima, colocando una pata delantera en el hombro de
Shenzi de manera amistosa. “Ella te ayudó a dar el mensaje”.
“Mamá siempre ha estado protegiéndonos”. Expresó Banzai con total
sinceridad, frotando su rostro contra el de su hermana con mucho amor.
***
Cuando los primeros rayos del sol tocaron los sagrados suelos
africanos, Shenzi reunió a toda la jauría:
“Hoy partiremos a nuestro destino”, vociferaba Shenzi con mucha
decisión, firmeza e ímpeto, parecía un candidato político hablando a
sus seguidores. “posiblemente no sea fácil, pero al final
triunfaremos, y nuestras vidas mejorarán. Dejaremos de ser errantes, y
volveremos a tener un hogar estable y feliz… volveremos a reír como
las hienas que somos, pero en ésta ocasión no de ironía, sino de
inmensa felicidad”.
Ante estas palabras, todos quedaron conmovidos, los ánimos se
contagiaron a todos los miembros de la jauría, y el entusiasmo se
difundió.
Todas las hienas, comandadas por Shenzi a la cabeza, Banzai y Edd a su
lado derecho, y Diótima y Wema a su lado izquierdo, iniciaban la mejor
travesía de sus vidas; ¡Volverían a casa!
*Fue un difícil, pero también bello y emotivo regreso para las hienas:

Era una tarde de lluvia en Las Tierras Del Reino; Desde el cielo, las
nubes negrísimas cubrían con un manto sombrío los alrededores. Sólo
las luces destellantes de los truenos iluminaban de vez en cuando el
lúgubre paisaje.
El nuevo Rey León Kovu estaba preocupado, parado en la entrada de la
cueva real, viendo las gotas caer, tenía un presentimiento.
“Kovu… ven conmigo, ya no estés ahí parado como árbol.” Decía su
esposa, la reina Kiara, recostada en el suelo. Ella estaba acompañada
por las leonas ex pertenecientes al grupo de Zira, toda la cuadrilla
de caza, y por supuesto de Vitani, quien por cierto, apoyó a Kiara en
lo que había dicho.
“Sí hermano, Kiara tiene razón, ven con nosotros. Nada lograrás si
estás preocupado y parado allí viendo la lluvia caer”.
Entonces Kovu tomó aire con fuerza, y aun con una expresión de
frustración en el rostro, se sentó junto a las leonas.
“Al menos tu embarazo va bien”, dijo el ojiverde a su esposa en un
suspiro.
Kiara sonrió sin decirle nada más.
Repentinamente, Kovu vio tres extrañas siluetas surgiendo de entre las
sombras en la entrada de la cueva real. Seis ojos amarillos y
brillantes se aproximaban cada vez más a él. El león estaba muy
espantado hasta que de pronto, un relámpago iluminó aquellas
misteriosas siluetas. Fue entonces cuando el león finalmente los
reconoció; eran Shenzi, Banzai y Ed, quienes, conforme iban
adentrándose en la cueva, se sacudían con sus cuerpos el agua de la
lluvia tal como hacen los perros mojados.
“¿Tía Shenzi?”, dijo estupefacto. “¿Tío Banzai? ¿Edd?... ¿En verdad
son ustedes?”
“Sí”, susurró Shenzi. “Somos nosotros”.
Entonces, alguien más se acercó a saludarlos… era Vitani.
“Creí que jamás volverían”, dijo con lágrimas en los ojos.
“Pues… aquí estamos”. Expresó Shenzi, con una cálida mirada.

“¡Sobrinos!”, exclamó Banzai con una sonrisa de oreja a oreja,
acercándose atrabancadamente a los dos leones. “¡Cuánto tiempo! ¡No
los había visto desde que eran unos chilpayates39!”
“¡Tío Banzai!”, exclamó Vitani muy feliz. Las dos hienas comenzaron a
frotar sus rostros contra los de los dos leones afectuosamente, y
pronto una tercera hiena se acercó a los felinos.
“¡Tío Edd!”, gritaron al unísono Vitani y Kovu. La alocada hiena
entonces se abalanzó hacia ambos y comenzó a llenarlos de lametazos,
como lo haría un perro emocionado al recibir a su dueño después de que
éste hubiese estado fuera de casa por largo rato.
Así, los leones iniciaron una conversación con Shenzi. De pronto todos
empezaron a llorar de felicidad. La alegría se apoderó de todos,
embriagando sus corazones de una inmensa paz. Vitani y Kovu no podían
creerlo: aquellos a quienes no habían visto en años, aquellos “tíos
hiénidos” a quienes habían querido tanto, de pronto estaban ahí, justo
frente a ellos, después de que, con el tiempo, las esperanzas de un
reencuentro se habían casi deshecho.
La reunión de una familia… una familia no unida por lazos sanguíneos
ni de especie, pero sí por el lazo y los recuerdos…
+++
Aquella era en verdad una regocijante escena. Todos, en aquellos
minutos demostraron, que pese al tiempo y a la distancia, el cariño y
la fraternidad entre ellos jamás se había extinguido. Las hienas eran
y siempre habían sido parte de la familia de Kovu y de Vitani… y
siempre lo sería.
“Yo era una cachorrita, pero todavía me acuerdo de lo que me dijiste,
tía Shenzi; Nos volveremos a ver”.
“Te dije que cumpliría mi promesa, Vitani”, dijo Shenzi.
“¡Pero si ya son todos unos adultos!”, exclamó Banzai. “¡Cuando los
dejamos de ver, eran apenas unas diminutas bolas de pelos!”
Edd asintió con la cabeza, de una excéntrica manera ante las palabras
de su hermano.

39
CHILPAYATES: Modismo mexicano para decir “niño”, “infantes”.

“¡Nuka era el único que se veía más grande!”, dijo Shenzi. “Por
cierto, ¿Dónde está él?”
Al escuchar esto, Vitani bajó la cabeza, y se entristeció un poco.
“Él… se fue…”
“¿Quieres decir que…?”, dijo Shenzi, sin dar crédito a sus oídos.
Vitani, sin poder emitir palabra alguna, ya sólo pudo asentir con la
cabeza. El hecho de hablar de él la ponía mal.
Los hiénidos se quedaron en silencio. No podían creer lo que habían
escuchado.
“Era tan joven”, dijo Banzai en un suspiro.
Pero entonces de pronto, varios gruñidos surgieron desde el fondo de
la cueva real, distrayendo la atención de todos; la cuadrilla de caza,
el resto de las leonas de la ex manada, y todas comandadas por Kiara,
empezaron a acechar a las hienas:
“¿Qué diablos hacen aquí, escorias?”, vociferó la actual reina.
Pero entonces, tanto Kovu como Vitani (incluyendo también los ex
seguidores de Zira) salieron en defensa de los hiénidos, emitiendo
potentes rugidos.
“Nadie aquí les hará daño. Ellos son nuestra familia”. Vociferaron de
manera potente, haciendo énfasis en la palabra ‘familia’. La
cuadrilla, y el resto de leonas de la manada se detuvieron en seco, y
quedaron sin saber qué hacer. Pero Kiara, no podía estar más enojada:
“Kovu, Vitani, ¡explíquenme qué significa todo esto!, ¿No saben acaso
lo que estos seres intentaron hacerle a mis padres cuando ellos eran
unos cachorros?... ¿Y qué hay de la destrucción que provocaron
mientras Scar estuvo en el poder?”
Justo cuando Kovu iba a abrir la boca en apología de las hienas,
Shenzi, en un tono de voz firme, se le adelantó:
“Es cierto. Nosotros hicimos mucho daño en el pasado, y estamos
arrepentidos. Es por eso que hemos venido hasta aquí”.

“Pero ustedes…”, empezó a replicar Kiara. Mas Vitani la interrumpió,
con voz muy serena:
“Kiara, por favor, escúchalos… hazlo por mí”.
Kiara, al recordar cómo Vitani había sido la primera en habérsele
unido a detener la guerra entre Zira y su padre, y también de la vez
que su padre Simba se había negado a escuchar a Kovu mientras ella se
lo rogaba, suavizó su actitud y finalmente cedió un poco.
“Desde que dejamos estas tierras, mi gente y yo hemos sido víctimas
del hambre, del frío, de la traición, del miedo y de todo lo que el
Gran Mundo implica. Es por todo ello que, arrepentidos absolutamente
de los daños causados, y comprometidos a cambiar para bien, venimos a
ustedes humildemente para hacerles una petición.” explicaba Shenzi.
Kiara lanzo a la hiena una mirada de sospecha. “¿Qué clase de
petición?”, preguntó la leona.
“A nombre de toda la jauría, y como Lideresa Roh´mach que soy de ella,
solicito a ustedes, Reina Kiara y Rey Kovu, nuestra reinserción en Las
Tierras Del Reino. Tenemos entendido que desde que Scar estaba en el
poder, El Cementerio de Elefantes pasó a formar parte de Las Tierras
del Reino nuevamente después de la separación que se dio entre ambos
territorios desde el gobierno del rey Mufasa, y que esta re-unión de
territorios se ha mantenido así hasta el día de hoy, ¿estoy en lo
correcto?”
“Así es. La ley de Scar sobre la unión del Cementerio de Elefantes
con Las Tierras del Reino se ha mantenido intacta”, afirmó Kiara con
mucha seriedad. Shenzi continuó su discurso:
“Ahora, por ley sabemos que no es ilegal nuestro regreso, pero sabemos
también que para ustedes puede ser difícil, y por eso es que pese a
ello, hemos decidido consultarlo con ustedes.” Dijo Shenzi con mucha
seguridad.
Ésta petición pareció haberle caído a Kiara como un balde de agua
helada; muy por el contrario de Vitani y Kovu, quienes se regocijaron
con ella.
“Pero Shenzi”, dijo Kovu. “A ustedes, nadie las corrió de aquí. Tal
como has dicho, siempre han podido regresar”.
“Lo sabemos”, respondió la Lideresa, asintiendo suavemente. “Pero como
he dicho, ha sido demasiado tiempo el que hemos estado fuera, y nadie
nunca nos quiso. Sé que nuestro regreso puede ser rechazado, después
de una larga vida sin nosotros. Sólo mírate; te dejamos de ver de
cachorro, y hoy eres el rey de aquí”.
“No las dejaremos regresar”, sentenció Kiara, tajantemente, con el
ceño fruncido. “Sería un retroceso para este reino”.
Pero Vitani, preocupada, se acercó a Kiara con mirada de súplica:
“Por favor, Kiara, sé que pasaron muchas cosas en el pasado, pero… ¿no
fue igual con los míos?... cuando le dijiste a tu padre que todos
somos uno, comprendí que así debemos ser todos los seres de este
mundo. Vamos, dales una oportunidad, por favor… ellos son parte de mi
familia.”

Entonces ocurrió algo; las leonas pertenecientes a la ex manada de
Zira, que como ya sabemos, se unieron al clan de Simba en ese
entonces- ahora traspasado a Kovu y Kiara- comenzaron a sentarse al
lado de Vitani en símbolo de apoyo.
“Vamos Kiara”, dijo Lazy-Eye de pronto. “Acéptalas, así como en su
momento nos aceptaste a nosotros”.
“Dales una oportunidad”, dijo Spotty, una leona quien en tiempos
pasados había pasado de ser la mejor amiga de Zira a decepcionarse
totalmente de su actitud malvada y ambiciosa. “Así como hiciste con
nosotros”.
Kiara guardo silencio por unos momentos. Ella sabía mejor que nadie
que todos merecían una oportunidad. Incluso… ella y su esposo, pues
hasta ahora nadie en el reino estaba conforme con que Kovu y ella
fueran reyes, y eso los había estado poniendo tristes a ambos.
Tal vez Aiheu le estaba poniendo una prueba; si ella misma quería que
los súbditos le dieran una oportunidad a su esposo y a ella, entonces
debía hacer lo mismo con las hienas.
“Está bien, acepto”. Dijo Kiara al fin, sin preocuparse por lo que
mamá Nala y Papá Simba pensaran cuando se enteraran, además, de alguna
manera sentía orgullo al saber que ésta sería la primera vez que
tomaría una decisión seria, difícil e importante, como actual reina, y
también estaba consciente de que asumiría toda la responsabilidad
sobre ella. “Pero volverán, tal como me habían contado mis padres que
la ley les había marcado a ustedes: reubicándose en El Cementerio de
Elefantes, lugar que se volvió propiedad de Las Tierras Del Reino a
partir del gobierno de Scar, siendo que hasta antes de eso, solía ser
un lugar independiente de Las Tierras del Reino.”
Shenzi, Banzai y Edd sintieron alivio; Tal vez no era el lugar más
habitable y acogedor del mundo, pero después de voltear al pasado y
recordar por todas las cosas difíciles que tuvieron que pasar, y los
horribles lugares donde se vieron obligados a buscar refugio, El
Cementerio de Elefantes era el mismísimo cielo, además, después de
tantos años de haber vivido en aquel lugar, la jauría estaba muy bien
adaptada a las condiciones difíciles del sitio.
Todos se pusieron muy contentos, en especial Kovu y Vitani. Las
muestras de agradecimiento por parte de las hienas, y de las leonas ex
miembras de la manada de Zira, no se hicieron esperar.
+++
Mientras todo esto ocurría, Shenzi había pedido al resto de la jauría
que buscaran una cueva vacía para refugiarse de la lluvia, y así lo
habían hecho. Todos esperaban expectantes las noticias de Shenzi;
querían saber si habían sido o no aceptados en el reino. Shenzi los
encontró por medio del olfato, y les dio la buena nueva. Todos
regocijados, rieron para festejar.
Una nueva y más tranquila vida comenzaría para toda la Jauría de
Hienas en El Cementerio De Elefantes.
*Aunque al principio se presentaron algunas pocas dificultades, al
final, gracias a la bondad del Rey Kovu y La Reina Kiara, e igualmente
gracias a una buena obra que la jauría de hienas realizó por el reino,
los hiénidos se ganaron la simpatía de los súbditos, el perdón de
Simba, Nala y Kiara, y recuperaron la unión y convivencia que siempre
habían tenido con Kovu y Vitani.

También Shenzi, Banzai, Edd y el resto de la jauría se reinsertaron
felizmente en El Cementerio De Elefantes a vivir, y a partir de ese
momento los hiénidos prometieron respetar las reglas del Reino y no
romper el equilibrio natural de dichas tierras.
*Recordando, querido lector, que a partir de la ascensión de Scar/Taka
al trono, El Cementerio De Elefantes pasa a formar parte una vez más
de Las Tierras Del Reino, por lo que regresar al Cementerio De
Elefantes equivalía/implicaba regresar a Las Tierras Del Reino.

++++

++++++++CONCLUSIÓN++++++++
“Ríe, ríe, ríe como hiena, sólo ríe, ríe…”
Fragmento de la canción “Ríe”, Cucho Lambretta (31 minutos).

Y así40, la oscuridad que se había cernido durante mucho tiempo sobre la
jauría de hienas habitantes de El Cementerio De Elefantes, se desvanecía,
dando paso a la esperanza, la luz, la alegría y una nueva vida para todos los
miembros.
Supremamente, el Makei y el alma de Loebanna pudieron finalmente
separarse por completo; quedando la esencia maligna del Makei desvanecida
y destruida para siempre, y el espíritu de Loebanna purificado y sanado,
devolviéndole a ella la luz y la gracia de los dioses, permitiéndole por fin,
descansar en auténtica paz.
Shenzi, Banzai y Edd, junto al resto de la jauría de hienas, después de haber
pasado por tantas dificultades, por fin, podían hacer algo que sólo las hienas saben
y pueden hacer muy bien:

¡REIR!

40
CITA IMAGEN: http://luxblack.deviantart.com/art/A-Hyena-Trio-s-Xmas-341769034

¡REIR… DE INMESA FELICIDAD!

¡FIN!
**

NOTA DE LA AUTORA NÚMERO DOS:
“Joseph Strayhorn  Jr. Sugiere inventar lo que él llama “historias de modelos positivos”(…) A partir
de un cuento conocido, solicite (…) que escriban otro final desarrollando una nueva historia donde
terminó el cuento clásico. Por ejemplo, El Rey León es todo un reto porque la historia parece ser
circular. Qué opinan sobre qué pasó después del nacimiento del hijo del Rey León, son
interrogantes interesantes y cuando se plantean podemos recibir una sorpresa agradable. Ya
nadie cree que al final fueron muy felices ¿Qué pasó realmente?
Citando a la psicóloga Guillermina Baena Paz, en su Obra: Cómo desarrollar la inteligencia emocional
Infantil: Guía para padres y maestros

Hoy es lunes 20 de octubre de 2014, y finalmente estoy escribiendo
las últimas líneas de esta trilogía de Fan Fictions, de estas historias,
de estos tres hijos que hoy nacen tas un proceso de gestación y parto
muy doloroso.
Este proyecto de saga de trilogía la comencé, si mal no recuerdo, allá
por el año del 2009 (lo tengo presente en mi memoria, porque fue el
mismo año de la muerte de Michael Jackson), y fue un proyecto que
inició con el humilde nombre de “Mi Bella Sarabi”, pensada en primera
instancia como una historia de amor corta entre Scar y Sarabi, y yo
nunca hubiera imaginado, que esas pequeñas líneas que escribí
serían el inicio de un proyecto que me llevaría seis años de trabajo,
¡imaginen eso!, ¡Seis años!, es decir, ¡existen escritores que han
escrito libros importantes en menor tiempo!, pero eso ha sido, en
parte, por tantos obstáculos que no me permitían avanzar (incluida la
caída de la Tierra de Simba), pero me mantuve firme y perseverante, y
es por eso que hoy puedo, con mucha sangre y dolor, pero también
con mucha satisfacción, entregar a todos los fanáticos de la saga de
“El Rey León” esta trilogía para brindarles a todos, desde mi amor, un
poco de luz y alegría.
He tenido a lo largo de estos años, razones de peso para seguir
escribiendo hasta el final.

En primer lugar, lo hice para honrar la memoria del, hoy desaparecido,
foro, La Tierra de Simba, y por supuesto, de sus honorables miembros
(claro que no incluyo a los detractores aquí).
En segunda, porque cuando yo creía que todo estaba perdido, en
medio de la web, encontré un maravilloso comentario que me impulsó
a seguir adelante, dándome a comprender, que a pesar del tiempo y
de las circunstancias, aún había quienes creían en mí y en mis
historias/fan-fics:
*También lo hice para rendir homenaje a John Burkitt y a David Morris,
rendir homenaje a su saga de historias, en la cual me basé para
escribir las mías y citar algunos elementos de ellos.
Para todos aquellos que pudieran pensar que rompí el canon de Scar
o de Shenzi, por ejemplo, sólo les diré, que me he basado en las
películas, pero también en las obras de estos dos señores, así que
realmente, estoy respetando el canon de personajes, por ejemplo el
lado místico de las hienas, o la personalidad melancólica de
Scar/Taka. Ahora bien, también elaboré estas historias porque
precisamente como estos dos autores han escrito sus historias cuando
no existía “El Rey León 2”, inventaron una continuación totalmente
ajena a la original, por tanto yo busqué rescatar esa parte y hacer
conexiones de “El Rey León 1” con “El Rey León 2”, y por supuesto,
descartar la bazofia que ha sido “El Rey León 3 o El Rey León ½ “,
como lo conocen en otros países como Estados Unidos.
*Lo hice, porque todos los fans merecemos explicaciones DECENTES,
o al menos más o menos decentes, sobre los cabos sueltos que
quedan en la saga de películas de “El Rey León”. No sé qué tan de
acuerdo o en desacuerdo puedan estar los fans con mi versión de la
historia, aun así, agradezco a todos por leerme, y más a quienes
personalmente me han comentado que les gusta la idea de tomar mi
versión de la historia como “versión oficial”, humildemente lo
agradezco. Incluso también quiero agradecer, ya que he tenido la

oportunidad de leer “fanons41” en base a mis historias, y eso es algo
que humildemente agradezco de forma infinita.
*Lo hice, porque considero importante refutar algunas teorías que a mi
parecer resultan “descabelladas”, como algunos árboles genealógicos
con los que no estoy de acuerdo, pero sobre todo para rescatar la
esencia de Vitani, ya que “Kati-Kopa” ha dado una versión muy “Out Of
Character42” a Vitani, enamorándola de Kopa, y dándole una
personalidad tierna, fuera de la rebeldía que Vitani refleja. Yo comparo
esto como si de pronto Avril Lavigne cambiara la personalidad con
Britney Spears o viceversa, ¡simplemente no se puede ni se debe! El
asunto de Vitani es sólo un ejemplo de cómo he querido devolver la
esencia a personajes que ciertos autores se han encargado de
destrozar por completo.
*Lo hice, porque yo SÍ CREO FIRMEMENTE en que la existencia de
Kopa NO implica la INEXISTENCIA de Kiara ni viceversa, de hecho
parte de mi esfuerzo consistió en conectar la historia de Kopa con la
de Kiara, y creo que lo he logrado de una manera decente (omitiendo
únicamente la teoría de cómo Scar se hizo la cicatriz, ya que la versión
“Six New Adventures” refutaría mi trilogía de fan fics completos.
*Ahora bien, quisiera comentar que cada capítulo está muy bien
planeado, todo lo que aquí se ha escrito tiene una razón de ser,
aunque pudiera parecer mero “relleno”. Por ejemplo, ciertos capítulos
conectan con situaciones posteriores, algunos, como el de “El Circo de
Hienas Volador” ayudan a devolver el canon a las hienas después de
haber pasado por una mala racha, las escenas de película se han
puesto por ser necesarias para el curso de la historia, en fin.

41
FANONS: En el mundo del Fan Fic son “Fan Fics basados en otro Fan Fic”.
42
Esto significa “fuera del personaje”, es decir cuando se le cambia por completo la personalidad

*PERO SOBRE TODO, he escrito estas historias para rendir homenaje
a la saga de películas que más han cautivado mi vida, y que con la
sabiduría que emanan, han guiado mi vida, dándome llanto y alegría:
El Rey León, partes uno y dos.
*PARA CONCLUIR:
La verdad, nunca creí que mis tres hijos escritos nacerían. He pasado por mucho dolor y sufrimiento,
obstáculos que creí, me limitarían.
Hoy Lunes 20 de octubre de 2014 ven la luz, y por fin después de seis años de arduo trabajo, puedo
compartirlos al mundo, para robar una sonrisa a las personas.
Y sólo me queda decir:

¡GRACIAS AIHEU, GRACIAS ROH´KASH NE NABU!
“HOY ES 5 DE JUNIO DEL 2015 Y FINALMENTE TERMINO ESTA
HISTORIA Y EN SÍ TODA LA SAGA DE “LOS SECRETOS
OCULTOS DEL REINO”. GRACIAS A DIOS.
+++
Nota 2: Este escrito aún está en espera de un traductor al idioma inglés,
y un betareader. Por lo que, si existe alguien interesado en betear mi
historia ó traducirla al inglés, no duden en contactar conmigo. Se los
agradeceré infinitamente. Con respecto al betéo, sólo busco a alguien
que me ayude con la ortografía: Comas, puntos, acentos, y demás. No
estoy interesada en betas de estilo, ni en la mejora de la historia, y no
porque no quiera, sino porque mi vida ya no se presta para dedicar
demasiado tiempo a esos aspectos, por tanto sólo quisiera ayuda
ortográfica. Ahora bien, yo soy una persona que no cuenta con
suficientes recursos económicos. Yo no podría “pagar” por un beteo o
una traslación al inglés. Si alguien realmente quisiera ayudarme, sería
por el gusto de hacerlo, con la recompensa de saber que contribuyó a
que esta historia mejorara, o pudiera ser leída por personas del
extranjero, eso agregado a que esta historia ha tenido gran aceptación
entre los fans de la saga El Rey León.
+

Cita de contraportada: imagen oficial de diseney.
Fan

art:

Hyena

Trío-.

http://www.fanpop.com/clubs/hyenas-from-lionking/images/15830947/title/hyena-trio-fanart
Moon:

https://www.google.com.mx/search?

q=CEIBO&biw=1024&bih=667&source=lnms&tbm=isch&sa=X&e

i=gK5SVf6jHcyTyAT3zoC4CQ&ved=0CAYQ_AUoAQ#tbm=isch&q=
luna

Contratapa / Contraportada: