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EL CENTRO CULTURAL DE SAN MARCOS: UN HORIZONTE DE RENOVACIONES

Como parte de un ambicioso y crítico replanteamiento de sus funciones, desde mediados de 2001
el Centro Cultural de San Marcos busca identificar la actividad artística de la Universidad con la
investigación y la creación cultural más exigente. También la más compleja y diversa: al asumir
un lugar protagónico en la recuperación del Centro Histórico de Lima, el CCSM ofrece no sólo el
principal proceso de restauraciones en toda la ciudad, sino también un complejo y audaz proyecto
cultural. Un horizonte de renovaciones en el que la consolidación de rigurosas prácticas
académicas va de la mano con la búsqueda de saludables fricciones creativas entre lo popularemergente y lo pequeño-burgués-ilustrado.
Para ese fin el Centro Cultural de San Marcos cuenta con reconocidos conjuntos universitarios de
banda, coro y folklore, al igual que con elencos de ballet y teatro. En todos ellos se ofrecen
importantes programas pedagógicos, articulados a una continua y rigurosa exploración de los
respectivos medios expresivos. Asimismo existe un activo programa de Cine-Arte que, además de
proyectar atractivos ciclos fílmicos, tiene en su revista Butaca a la más constante de las
publicaciones especializadas en nuestro medio.
De singular importancia son el Museo de Arqueología y Antropología y el Museo de Arte. El
primero es poseedor de un riquísimo acervo de piezas prehispánicas (particularmente ceramios
Chavín) y se encarga de la privilegiada custodia del archivo legado por el sabio Julio C. Tello. El
segundo alberga el más nutrido conjunto de retratos existente en el país (siglos XVI al XX), una
impresionante colección de arte popular (proveniente de los aportes de las hermanas Bustamante
y Pablo Macera) y otra de arte contemporáneo con sorprendentes ejemplos de la producción
plástica de los últimos ochenta años.
Para las muestras de ambos museos y de proyectos especiales, el Centro Cultural cuenta hoy con
espléndidas salas que lo convierten en el espacio de exposiciones más impactante del Perú. En
construcción se encuentra una atractiva librería-café y un importante complejo escénico. También
pronta a inaugurar, con cerca de veinte mil volúmenes, la Biblioteca España de las Artes se ha
visto ya enriquecida con importantes contribuciones de empresas como Minas Buenaventura y la
Fundación Telefónica, constituyéndose en la primera entidad especializada de su tipo.
Abierto al futuro, el Centro Cultural de San Marcos mantiene, sin embargo, vínculos con la historia
encarnada en el venerable monumento que habita y resguarda. En esa línea se ubican las
permanentes visitas guiadas y continuas investigaciones que nutren y dan sentido a la compleja
recuperación material del edificio. Tras décadas de abandono y ruina, el magnífico conjunto
arquitectónico de la Casona se ofrece así -en su avanzado trauma de restauración- a una nueva
mirada crítica y a un renovado uso cultural.
EL CENTRO CULTURAL DE SAN MARCOS Y LA ANTIGUA CASONA DEL PARQUE
UNIVERSITARIO
(1)
Determinada por sus cambiantes usos y dueños, por decenas de sismos y una infausta ocupación
militar, por la obsesión del tiempo pero también por la de quienes se negaron a verla
desaparecer, la vieja Casona del Parque Universitario completa su cuarto siglo de vida en plena y
vital recuperación como Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
La azarosa historia del claustro le ha permitido acumular entre sus muros y en los muros mismos
testimonios preciados de cada una de sus diversas épocas: noviciado jesuita, convictorio real,
colegio republicano, sede universitaria. La restauración integral de sus ambientes monumentales
pone en valor todas esas arquitecturas y tradiciones adecuándolas a los usos más vigentes de la
cultura actual.
Con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional, San Marcos logra así un
aporte decisivo para el rescate del Centro Histórico de Lima y la renovación del quehacer artístico
peruano. Al mismo tiempo reivindica en el mejor sentido la nueva identidad universitaria de estos
antiguos claustros: creada por la Real Cédula del 12 de mayo de 1551, la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos ha sido siempre la más antigua del continente. El reto actual es convertirla
también en la más contemporánea y audaz, potenciando de modo crítico esa tradición. Un paso
decisivo para ello es la recuperación de su principal sede simbólica.
Esplendor entre los escombros

El terremoto de 1746. no pudo impedir los crecientes maltratos a los que se vería sometido el monumento. por motivos políticos. pero la arquitectura conventual no perdería importancia. Es con esos cinco patios coloniales. a su vez. Pronto se volvió evidente la necesidad de una sede . dejó al conjunto en ruinas y devastó al resto de Lima. como las interesantes alegorías patrióticas de José Sabogal. sin embargo. Contiguo a San Marcos e identificado con la Torre del Reloj donada por la colonia alemana. sin embargo. Esa agitación fue la razón de fondo para que el Virrey Pezuela lo clausurara en 1817. el ya rebautizado Colegio de San Carlos es asimilado en 1861 a la Universidad de San Marcos y a partir de 1867 es convertido en su sede central. el edificio es tomado por el invasor para el acantonamiento de sus tropas. sin embargo. Ese protagonismo social. la plaza de toros en Acho y el remodelado Paseo de Aguas. cuando el principal y primer centro de altos estudios del país se ve obligado a transferir su antiguo local de la Plaza Bolívar al Congreso de la República. entre 1881 y 1883. Como parte de ello la Iglesia de San Carlos se transformó en Panteón de los Próceres. Durante la lucha por la emancipación y bajo la dirección de Toribio Rodríguez de Mendoza. Cuando. destinado a la educación de niños y jóvenes promisorios. la capilla interior y la iglesia externa. en 1767 la corona española le encomienda al virrey Amat la expulsión de los jesuitas del Perú. el nuevo parque se convirtió en un espacio natural para la prolongación de los debates políticos e intelectuales iniciados en los antiguos claustros. Ésta se completaría en los años veinte cuando las modificaciones del entorno culminan con la inauguración del Parque Universitario y la afrancesada avenida Colmena durante las celebraciones por el centenario de la Independencia con las que el presidente Leguía ensaya una agresiva modernización de la ciudad. pretextando carencias económicas. Ya en 1858 se habían iniciado las transformaciones urbanas que confinaron al antiguo complejo en la manzana que hasta hoy ocupa. urgido por la Guerra del Pacífico. funcionario del Santo Oficio. lo que determinó la construcción de la porción mayor de la gran fachada principal que ahora conocemos. Se levantaron así segundos niveles de material precario y algunos patios fueron tugurizados desatinadamente. incluyendo intervenciones artísticas modernas. Desde las históricas manifestaciones de los años veinte en que se forjaron los grandes partidos del siglo. En 1880. El complejo constaba entonces de sólo una capilla y dos patios. que el conjunto pasa en 1769 a ser sede del Real Convictorio de San Carlos. Vuelto a inaugurar un año después de la declaración de la Independencia. Tras ese trance se inició un largo proceso de recuperación y adaptación de la Casona. El bello templo que los jesuitas terminaron de reconstruir en 1766 sufre a partir de entonces importantes reformas. dio lugar a la caótica improvisación de espacios y construcciones con el fin de cobijar a estudiantes de todo el país. y las realizadas en 1971 por Teodoro Núñez Ureta.La historia de la Casona empieza en noviembre de 1605 con un generoso donativo económico para su primera construcción entregado a la Orden Jesuita o Compañía de Jesús por don Antonio Correa Ureña. pero ya a mediados del siglo XVIII había alcanzado su máxima extensión y su mayor esplendor. la Casona y el Parque Universitario fueron una tribuna decisiva. En las siguientes décadas la ciudad intenta redefinirse con nuevas obras de esparcimiento público como el primer coliseo de gallos. llegando con sus huertos y casas de ejercicios espirituales hasta las inmediaciones del actual Palacio de Justicia. y esto. el ejército peruano aloja batallones de reserva en el antiguo noviciado. A partir de los años treinta los esfuerzos anteriores por recuperar y embellecer a la Casona se vieron progresivamente revertidos: el incremento migratorio del campo a la ciudad trajo como consecuencia el crecimiento de la población universitaria. hasta las huelgas de hambre contra la dictadura militar a finales de los setenta. el nuevo instituto pedagógico se convirtió en el mayor foco de ideas ilustradas y separatistas. Durante la ocupación de Lima. evocado por Pedro Benvenuto Murrieta como el "mejor que existe en Lima". acogiendo los cuerpos y sarcófagos de quienes combatieron por la independencia del Perú. Los restos de este benefactor se conservan aún en la iglesia de San Carlos que formó parte integral del Noviciado de San Antonio Abad creado con esos fondos. pueden aún admirarse el altar principal y el magnífico púlpito de caoba. De su antiguo barroquismo interior. la Casona ya había sido reedificada hasta adoptar un aspecto semejante al actual. pintadas hacia 1924. dando lugar a graves destrozos y saqueos.

la Casona ya había sido reedificada hasta adoptar un aspecto semejante al actual. A partir de entonces el deterioro del edificio histórico se vio agravado por el abandono. Con sus pocos ambientes utilizables ocupados por dependencias empobrecidas y desarticuladas. la vieja Casona llega entre sus propios escombros a los convulsionados años ochenta. pero la arquitectura conventual no perdería importancia. La azarosa historia del claustro le ha permitido acumular entre sus muros y en los muros mismos testimonios preciados de cada una de sus diversas épocas: noviciado jesuita. Esplendor entre los escombros La historia de la Casona empieza en noviembre de 1605 con un generoso donativo económico para su primera construcción entregado a la Orden Jesuita o Compañía de Jesús por don Antonio Correa Ureña. sede universitaria.nueva. sin embargo. potenciando de modo crítico esa tradición. Un paso decisivo para ello es la recuperación de su principal sede simbólica. destinado a la educación de niños y jóvenes promisorios. Esa . Con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional. las obras se iniciaron en 1991. la plaza de toros en Acho y el remodelado Paseo de Aguas. Tras dos años de estudios. También por el desinterés y la incomprensión más radicales: durante el gobierno militar del general Velasco llegó incluso a anunciarse su demolición para dar paso a grandes torres de oficinas. por motivos políticos. Los estragos ocasionados en la Casona por el terremoto de 1966 aceleraron el traslado del rectorado mismo. por la obsesión del tiempo pero también por la de quienes se negaron a verla desaparecer. Determinada por sus cambiantes usos y dueños. que el conjunto pasa en 1769 a ser sede del Real Convictorio de San Carlos . este viejo enclave de historia y conocimiento ingresa al actual milenio bajo el signo de la renovación. En 1989. Hoy. colegio republicano. la Universidad Nacional Mayor de San Marcos ha sido siempre la más antigua del continente. sin embargo. Los restos de este benefactor se conservan aún en la iglesia de San Carlos que formó parte integral del Noviciado de San Antonio Abad creado con esos fondos. el nuevo instituto pedagógico se convirtió en el mayor foco de ideas ilustradas y separatistas. Letras y Ciencias se habían mudado al campus. El reto actual es convertirla también en la más contemporánea y audaz. la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. en 1767 la corona española le encomienda al virrey Amat la expulsión de los jesuitas del Perú. la Agencia Española de Cooperación Internacional y el Instituto Nacional de Cultura suscriben el Convenio Perú-España para restaurar este notable monumento arquitectónico adecuándolo a su nuevo uso integral como espacio dedicado a la investigación y creación artísticas. El terremoto de 1746. los maltratos y usos irresponsables hacen que la ruina del gran claustro parezca irreversible. la capilla interior y la iglesia externa. Un compromiso abierto con el cambio y con un proyecto crítico que sin embargo implica vínculos nuevos con el pasado y con la tradición de cada uno de los ambientes de la Casona. por decenas de sismos y una infausta ocupación militar. Durante la lucha por la emancipación y bajo la dirección de Toribio Rodríguez de Mendoza. llegando con sus huertos y casas de ejercicios espirituales hasta las inmediaciones del actual Palacio de Justicia. Es con esos cinco patios coloniales. La restauración integral de sus ambientes monumentales pone en valor todas esas arquitecturas y tradiciones adecuándolas a los usos más vigentes de la cultura actual. y adaptado a su nuevo título de Centro Cultural de San Marcos. documentación y evaluación. y en 1951 San Marcos celebró sus cuatrocientos años de fundada colocando la primera piedra de la actual Ciudad Universitaria. dejó al conjunto en ruinas y devastó al resto de Lima. Cuando. la vieja Casona del Parque Universitario completa su cuarto siglo de vida en plena y vital recuperación como Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. luego de más de una década de trabajos. pero ya a mediados del siglo XVIII había alcanzado su máxima extensión y su mayor esplendor. funcionario del Santo Oficio. A comienzos de los sesenta ya las facultades de Derecho. convictorio real. En las siguientes décadas la ciudad intenta redefinirse con nuevas obras de esparcimiento público como el primer coliseo de gallos. El complejo constaba entonces de sólo una capilla y dos patios. Aunque sobrevive a esas amenazas y nuevos sismos. Al mismo tiempo reivindica en el mejor sentido la nueva identidad universitaria de estos antiguos claustros: creada por la Real Cédula del 12 de mayo de 1551. San Marcos logra así un aporte decisivo para el rescate del Centro Histórico de Lima y la renovación del quehacer artístico peruano.

el edificio es tomado por el invasor para el acantonamiento de sus tropas. hasta las huelgas de hambre contra la dictadura militar a finales de los setenta. lo que determinó la construcción de la porción mayor de la gran fachada principal que ahora conocemos. y las realizadas en 1971 por Teodoro Núñez Ureta. el ejército peruano aloja batallones de reserva en el antiguo noviciado. como las interesantes alegorías patrióticas de José Sabogal. Desde las históricas manifestaciones de los años veinte en que se forjaron los grandes partidos del siglo. a su vez. la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Hoy. En 1880. las obras se iniciaron en 1991. Ya en 1858 se habían iniciado las transformaciones urbanas que confinaron al antiguo complejo en la manzana que hasta hoy ocupa. Contiguo a San Marcos e identificado con la Torre del Reloj donada por la colonia alemana. evocado por Pedro Benvenuto Murrieta como el "mejor que existe en Lima". sin embargo. Aunque sobrevive a esas amenazas y nuevos sismos. Vuelto a inaugurar un año después de la declaración de la Independencia. A partir de entonces el deterioro del edificio histórico se vio agravado por el abandono. el ya rebautizado Colegio de San Carlos es asimilado en 1861 a la Universidad de San Marcos y a partir de 1867 es convertido en su sede central. Pronto se volvió evidente la necesidad de una sede nueva. entre 1881 y 1883. documentación y evaluación. pintadas hacia 1924. El bello templo que los jesuitas terminaron de reconstruir en 1766 sufre a partir de entonces importantes reformas. la Casona y el Parque Universitario fueron una tribuna decisiva. acogiendo los cuerpos y sarcófagos de quienes combatieron por la independencia del Perú. sin embargo. y adaptado a su nuevo título de Centro Cultural de San Marcos. Como parte de ello la Iglesia de San Carlos se transformó en Panteón de los Próceres. Ésta se completaría en los años veinte cuando las modificaciones del entorno culminan con la inauguración del Parque Universitario y la afrancesada avenida Colmena durante las celebraciones por el centenario de la Independencia con las que el presidente Leguía ensaya una agresiva modernización de la ciudad. cuando el principal y primer centro de altos estudios del país se ve obligado a transferir su antiguo local de la Plaza Bolívar al Congreso de la República. Los estragos ocasionados en la Casona por el terremoto de 1966 aceleraron el traslado del rectorado mismo. De su antiguo barroquismo interior. y en 1951 San Marcos celebró sus cuatrocientos años de fundada colocando la primera piedra de la actual Ciudad Universitaria. Ese protagonismo social. Tras dos años de estudios. pretextando carencias económicas. y esto. incluyendo intervenciones artísticas modernas. Letras y Ciencias se habían mudado al campus. A partir de los años treinta los esfuerzos anteriores por recuperar y embellecer a la Casona se vieron progresivamente revertidos: el incremento migratorio del campo a la ciudad trajo como consecuencia el crecimiento de la población universitaria.agitación fue la razón de fondo para que el Virrey Pezuela lo clausurara en 1817. Con sus pocos ambientes utilizables ocupados por dependencias empobrecidas y desarticuladas. Durante la ocupación de Lima. sin embargo. dio lugar a la caótica improvisación de espacios y construcciones con el fin de cobijar a estudiantes de todo el país. A comienzos de los sesenta ya las facultades de Derecho. Se levantaron así segundos niveles de material precario y algunos patios fueron tugurizados desatinadamente. no pudo impedir los crecientes maltratos a los que se vería sometido el monumento. En 1989. urgido por la Guerra del Pacífico. el nuevo parque se convirtió en un espacio natural para la prolongación de los debates políticos e intelectuales iniciados en los antiguos claustros. Tras ese trance se inició un largo proceso de recuperación y adaptación de la Casona. este viejo enclave de . También por el desinterés y la incomprensión más radicales: durante el gobierno militar del general Velasco llegó incluso a anunciarse su demolición para dar paso a grandes torres de oficinas. dando lugar a graves destrozos y saqueos. pueden aún admirarse el altar principal y el magnífico púlpito de caoba. luego de más de una década de trabajos. los maltratos y usos irresponsables hacen que la ruina del gran claustro parezca irreversible. la Agencia Española de Cooperación Internacional y el Instituto Nacional de Cultura suscriben el Convenio Perú-España para restaurar este notable monumento arquitectónico adecuándolo a su nuevo uso integral como espacio dedicado a la investigación y creación artísticas. la vieja Casona llega entre sus propios escombros a los convulsionados años ochenta.

han permitido recuperar las dimensiones originales devolviendo a su ubicación primera las hermosas columnas de fina madera. sede de la antigua Facultad de Letras. (2) Los patios históricos Situado junto al acceso principal al edificio. Un romántico cuadro pintado por Teófilo Castillo en 1912 muestra ese nivel superior antes del cerramiento. se asienta sobre los restos de construcciones anteriores al noviciado.historia y conocimiento ingresa al actual milenio bajo el signo de la renovación. El Patio de los Naranjos. Es uno de los espacios más característicos de la Casona. Interesante testimonio de ellas es la inscripción en relieve alusiva a la reforma universitaria aún visible sobre la corteza de una de las centenarias palmeras que para generaciones de sanmarquinos identifican a nuestra alma mater. su historia es la más antigua del monumento al ser el único claustro que se mantiene sobre su área original desde los orígenes mismos de la Casona. A través de toda su existencia este ambiente albergó las dependencias y a veces hasta los dormitorios de las principales autoridades que ocuparon el lugar. Un interés distinto es el que despierta el antiguo Patio de Machos. el Patio de Derecho o de Maestros es de singular importancia. Aunque se lo recuerda sobre todo por haber acogido los estudios universitarios de leyes. luego llamado Patio de Ciencias por las disciplinas que en él se dictaron y ahora destinado al Museo de Arte y a la biblioteca del Centro Cultural. Allí Edgardo de Habich fundó en 1877 la Escuela de Ingenieros que luego se trasladaría a una sede propia para convertirse en la Universidad Nacional de Ingeniería. Las exploraciones arqueológicas. Existe además el nuevo y acogedor patio que transforma prodigiosamente al basural y baldío sobre el que antes se erigía un ruinoso centro de deportes. La elaborada fuente de mármol que en la actualidad luce data probablemente del siglo XIX y es de procedencia europea. y su segundo piso exhibe una hermosa galería cerrada. sin embargo. que aísla y protege al claustro de las agresivas construcciones vecinas. En este claustro la restauración ha permitido habilitar las más espléndidas salas de exposición en todo el país. El ambiente es también conocido . hacen de este café al aire libre uno de los espacios más invitantes del Centro Histórico de Lima. Ceremonias y cultos Entre los patios de los Jazmines y de los Naranjos se encuentra la Capilla de Nuestra Señora de Loreto . así como a su Museo de Arqueología y Antropología y un moderno auditorio. cuya época recuerdan las impresionantes yeserías con alegorías místicas estratégicamente ubicadas entre los arcos. Tras encontrarse en estado de colapso y cubierto por cúmulos de desmonte. El Patio de los Jazmines vincula a los principales espacios ceremoniales del Centro Cultural. Su tamaño menor le da un cierto aire de intimidad. A esa preeminencia se debe que haya sido también el único patio de dos plantas desde tiempos del noviciado. Éstos y otros elementos se perdieron con la creciente tugurización del patio cuya propia planta se vio gravemente reducida en las siguientes décadas. luciendo aún la baranda que luego sería convertida en la balaustrada que recorre los techos. así como las buganvillas y otras plantas floridas. única de su tipo en el Perú. un culto particularmente vinculado a la Orden de Jesús. acentuado por el espléndido jazmín que trepa sus barandas y los detalles artísticos de los mascarones en la fuente de bronce. Todavía en 1927 se elevaba sobre él un curioso mirador de aire republicano. Un compromiso abierto con el cambio y con un proyecto crítico que sin embargo implica vínculos nuevos con el pasado y con la tradición de cada uno de los ambientes de la Casona. este espacio se ofrece ahora impecable y ha sido ampliado con un segundo piso reversible. Las antiguas marcas inscritas en ellas ofrecen un testimonio mudo de la historia vivida por un claustro cuyas opulencias de otrora pueden intuirse en los restos de murales barrocos recientemente descubiertos. evocando en algo la antigua gran huerta del noviciado. Desde 1999 sus magníficas instalaciones se hallan en pleno uso por los elencos del Centro Cultural dedicados a las más variadas artes musicales. El Patio de la Mula. lleva también el nombre de Patio de los Juniores Seminaristas o Patio de Chicos por haberse destinado a los alumnos más jóvenes del noviciado y del convictorio. Ahora los magníficos árboles. producto de remodelaciones realizadas en las primeras décadas del siglo XX con el fin de ampliar las aulas. La vibración casi musical de sus caídas de agua no impidió que también sirviera para los famosos "baños forzados" en que a veces terminaban las disputas académicas y políticas.

como Salón de Grados por haber sido ésa la función principal que la Facultad de Letras le asignaba. incluyendo representaciones de plantas y frutos autóctonos del Perú. en los dinteles de las puertas y ventanas. Otros paneles fueron igualmente destruidos para dar lugar a una segunda bóveda con querubines pintados en el siglo XIX pero luego cubiertos por considerárselos de escaso mérito artístico. siendo ahora sede privilegiada para los homenajes y encuentros académicos más importantes de la Universidad. En coherencia con las nuevas ideas ilustradas que a fines del siglo XVIII se asientan en el país. varios fragmentos de otras interesantes pinturas de época cuya existencia se desconocía. el diseño mismo del nuevo recinto construido para el Convictorio de San Carlos plantea ya no la estática admiración del espectáculo místico sino el libre intercambio y pugna de ideas. Su restauración reciente ha permitido revelar también interesantes inscripciones firmadas por alumnos del entonces Colegio de San Carlos. En la bóveda misma se encuentran también restos de retratos de San Ignacio de Loyola el fundador de la Orden de Jesús y San Antonio Abad. además de notables alegorías de la Virgen María. Si la Capilla de la Virgen de Loreto es el gran momento barroco de la Casona. Huellas de una mutilación que probablemente intentó borrar la memoria jesuita del edificio tras la expulsión de esa congregación a fines del siglo XVIII. Salón General Con la restauración de 1994 han sido recuperados. Aunque las joyas y ornamentos religiosos se perdieron durante la Guerra del Pacífico. Salón de Grados "La Capilla Nuestra Señora de Loreto" . su momento de sobrio esplendor neoclásico es sin duda el Salón General. Con sus sillerías y tribunas enfrentadas a lo largo del gran corredor central. su reciente puesta en valor la evidencia como uno de los conjuntos barrocos más relevantes de la capital. cuyo nombre identificaba al noviciado. el Salón General propicia la discusión abierta de posiciones antagónicas. Construida tras el terremoto de 1746. se conserva la mayor parte de la bóveda mixtilínea en madera sobre la que están sugestivamente representados santos y doctores de la Iglesia. Tras su decorativismo aparente en realidad se insinúa un rebuscado simbolismo religioso.

durante la Guerra del Pacífico este recinto fue utilizado como caballeriza por el invasor. Museo de Arqueología y Antropología El futuro del pasado Izq. Gracias a una valiosa documentación fotográfica.Tradicional centro de debates desde la etapa de los carolinos. Esta múltiple recuperación del espacio bien podría resumir el sentido radicalmente renovador en el rescate de un monumento que vuelve a adquirir ahora la prestancia de uno de los complejos monumentales más importantes de la Lima de todos los tiempos. de Julio C. primero bajo la dirección de Hernán Amat y luego de un Comité Directivo integrado por Javier Alcalde. con un acceso difícil y restringido. incluso las más experimentales. Superando los reveses de la historia y la devastación de los años. Harold Hernández y Rafael Vega-Centeno. pero a partir de los años sesenta las violencias políticas y el descuido dañaron seriamente su mobiliario e infraestructura. La renovación democrática de la arqueología: ese bien podría ser el lema que resume los tres años de arduas labores con que nuestro Museo de Arqueología y Antropología (MAA) deja atrás un largo historial de penurias para identificarse definitivamente con la reivindicación del patrimonio y la apertura científica. Tras su devolución a la Universidad se convirtió en uno de los escenarios ceremoniales y reflexivos más importantes del país. Una demostración visible de todo ello son las muy visitadas exposiciones con que la actual gestión hace otra vez accesible al público el patrimonio arqueológico de San Marcos. Esta situación empieza a cambiar a partir de 2002. Virgilio Freddy Cabanillas. quien posa aquí junto a un fardo funerario. ubicándonos en la vanguardia de la formalización de las colecciones públicas del país. Tan sólo en . Tello. Un hecho histórico representó la reedición de Paracas. Detalle de personaje bordado sobre el reborde del Manto Blanco de Paracas. Así lo entiende la restauración asumida por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Agencia Española de Cooperación Internacional. se ha podido recuperar su estructura original y actualmente sirve de impresionante escenario para encuentros académicos y una amplia gama de propuestas artísticas. Como complemento decisivo de este logro histórico. Durante el lustro anterior sus magníficas colecciones y documentos permanecieron recluidas en ambientes ruinosos e inapropiados. las piezas han sido rigurosamente inventariadas e incluso inscritas en el Instituto Nacional de Cultura: un proceso decisivo que en este último año supera ya los diez mil registros. con el resultado de que hoy los bienes arqueológicos del MAA y su archivo Tello se encuentran recuperados a plenitud en magníficos espacios que permanecían sin uso a pesar de haber sido especialmente acondicionados para acogerlos. Der. Durante el terremoto de 1974 se desplomó parte de la bóveda quedando el Salón General inutilizado hasta la restauración culminada en 1994. Primera Parte. la recuperación del conjunto arquitectónico se integra a la visión de un Centro Cultural absolutamente contemporáneo que sin embargo rescata y dignifica toda la complejidad de los muchos pasados inscritos en los brillos y en las ruinas de la antigua Casona.

el excepcional Manto Blanco de Paracas. metales y material orgánico. Este 2006 presentamos tres muestras temporales: El vaso ceremonial andino: función. sino también en el impresionante despliegue de publicaciones especializadas. el gran clásico del fundador de la arqueología peruana. y Tesoros textiles del Museo de Arqueología y Antropología de San Marcos. Bestiario de los Andes. Dwight Wallace. el Cuaderno de Investigación del Archivo Tello Nº 4 Arqueología del valle de Nepeña. Huaca Malena. El 2006 se ha realizado el IX Curso de actualización en historia del Perú. el MAA sorprendió con una nutrida secuencia de catálogos y libros que incluía la valiosa recopilación de escritos de Rosa Fung y el acopio completo de las notas de campo de Julio C. Julio C. El museo ha realizado un importante aporte al conocimiento del Antiguo Perú. Rosa Fung. Antiguamente se llamó Museo de Arqueología y Etnología. así como el Seminario-taller de Prehistoria: Radiocarbono y tecnología lítica. parte de un amplio y sostenido compromiso con la investigación. El 2005. Hernán Amat. conservación y restauración de cerámica. David Kelly. que en 2005 han abarcado talleres de análisis. Todo esto es. José Matos Mar. el valle de Casma.2005. se le suman decenas de otras iniciativas. Ruth Shady. Paracas. Alfonso Castrillón. las relaciones entre la izquierda y el APRA. Sus colecciones abarcan una amplia gama de restos arqueológicos: líticos. Breve reseña El Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de San Marcos fue fundado por el Dr. orfebres y plateros de los Andes prehispánicos. Antropología e Historia del Perú en 1946. Luis Valcárcel. organizando investigaciones en sitios como Chavín. restaurado gracias a un generoso aporte del Banco de Crédito y la asociación Orbis Tertius. el museo ha participado en la coedición del primer número de la revista Tiempos. Richard Shaedel. textiles. los patrones antiguos de asentamientos humanos. Toribio Mejía Xesspe. iconografía y continuidad. Tello en su crucial expedición al Marañón. Investigaciones arqueológicas de San Marcos I: La Galería de las Ofrendas de Chavín.. en realidad. . Los aportes de los pueblos del Perú al mundo. Excavaciones en Cerro Blanco y Punkurí. Huaca San Marcos. Ramiro Matos. como símbolo radiante de los nuevos tiempos institucionales. Ya el año 2004. Ello se evidencia no sólo en las políticas de apertura institucional y accesibilidad a nuestros fondos arqueológicos y documentales. que se pueden visitar en las salas de la Casona de San Marcos. A lo largo de sus ochenta y siete años de existencia. Jorge Silva. cerámicas. Pedro Weiss. al igual que encuentros académicos sobre la Guerra del Pacífico. Además de un valioso patrimonio documental: el Archivo Tello y el Archivo Rebeca Carrión. Duccio Bonavia. etc. A las nutridas conferencias de nuestros miércoles Arqueológicos y Antropológicos. Caral. este aporte fue actualizado por un rescate realmente histórico: la espléndida reedición de Paracas. Primera parte. El 2006 se ha publicado el catálogo de la exposición Bestiario de los Andes. Nélida Gamero. Además. Armatambo. devuelto así a una circulación masiva tras cincuenta años de su primera aparición. entre otros. Louis Stumer. el museo ha recibido el impulso de notables investigadores como Tello. Un conjunto apreciable de sus materiales fueron trasladados al Museo Nacional de Arqueología. Esta última incluyó. se han realizado tres muestras de notable impacto: Mineros. Luis Lumbreras. Edward Lanning. Las muestras han sido curadas por Virgilio Freddy Cabanillas-Gabriela Germaná. Rafael Vega-Centeno y Javier Alcalde respectivamente Todo ello complementado por una incesante labor educativa. Mención aparte merecen los cursos intensivos de actualización en historia del Perú y el excepcional Seminario sobre arqueología y antropología forenses -este último conducido por integrantes del Equipo Peruano de Antropología Forense que tan notables servicios ha brindado a las patrióticas labores de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. propia y ajena. Hoy es parte integrante del Centro Cultural de San Marcos y funciona en las instalaciones de la tradicional Casona del Parque Universitario. Pocas veces el pasado ha tenido tanto futuro. y los números 15 (en imprenta) y 16 de la revista Arqueología y Sociedad. Rebeca Carrión.. A este aporte extremo se le sumó la versión en CD-ROM del catálogo de la exposición Bestiario de los Andes. y De la tierra y del mar. Tello en 1919.

iconografía y continuidad.El museo se proyecta a la colectividad con las conferencias semanales de los miércoles Arqueológicos y Antropológicos. Investigaciones arqueológicas de San Marcos I: La Galería de las Ofrendas de Chavín. la publicación de libros y las exposiciones museográficas. y De la tierra y del mar. . Actualmente presenta tres muestras temporales: El vaso ceremonial andino: función. Los aportes de los pueblos del Perú al mundo.