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UN PLANETA QUE REEMPLAZE LA TIERRA.

Nuestras actuales condiciones de vida en la tierra nos han mostrado
lo desgastada, acabada y contaminada que esta se encuentra,
tantos siglos, historias y avances en la tierra la han envejecido. La
búsqueda de nuevos planetas habitables que puedan llegar a
reemplazar la tierra, se ha presentado con una alternativa
aceptable para la supervivencia de la especie humana. Podemos
hallar un planeta lo sufrientemente apto para la vivencia de nuestra
raza, sin embargo, no sabemos qué tan viable pueda ser esta
opción, qué tanto nos tiempo nos lleve encontrar un planeta con las
condiciones básicas para poder albergar una vida similar a la
nuestra, y si sea posible trasladar nuestra civilización a este nuevo
hogar.

Desde los primeros tiempos, el humano ha tenido la necesidad de
satisfacer su curiosidad e ir más allá de las cosas que ve a simple
vista. Con los descubrimientos en los campos de las las ciencias,
geografía y astronomía hemos podido avanzar hasta lo que somos,
sabemos y tenemos hoy en día. Conocemos una gran parte del
universo, sabemos que existen galaxias, constelaciones, estrellas
planetas, satélites, asteroides, cometas, y mucho mas; que vivimos
en una galaxia llamada “La via láctea” la cual contiene alrededor de
200 000 millones de estrellas entre las que se encuentra el sol, y
que alrededor de este sol, giran una serie de objetos pequeños,
rocosos o gaseosos, que son los planetas, y que podemos
encontrar muchos más en las demás galaxias; entonces, sabiendo
la existencia de tantos planetas y la inmensidad del universo, se nos
hace casi imposible pensar que somos el único planeta con vida y
seres que lo habiten.
Un planeta habitable, es un planeta el cual tenemos las condiciones
necesarias para que la vida pueda existir, debe cumplir con unas
condiciones específicas y muy propias del planeta tierra. Existen
cuatro condiciones básicas que nos pueden indicar que un planeta
es potencialmente habitable, las cuales están basadas en nuestros

conocimientos con respecto a la única vida que conocemos, la vida
en la tierra.
En principio, debe tener un solvente básico en el cual sucedan las
reacciones básicas de la vida, el agua. Una atmosfera que proteja al
planeta de la radiación solar y le permita tener un temperatura
promedio por arriba del punto de congelación del agua. Debe tener,
una masa y tamaño suficientes para mantener una atmosfera y que
esta no se pierda.
Cuando se encuentran planetas que cumplan con alguna de las
características antes mencionadas, son denominados “planetas
potencialmente habitables”. El problema es que los instrumentos
con los que contamos actualmente no nos permiten analizarlos
bien, y siendo así, no podemos irnos a la deriva de un planeta con
tan poca información.
El hecho de transportar nuestra civilización a algún planeta
habitable, resulta casi imposible, ya que la tecnología con la que
contamos aún está muy restringida, también, las implicaciones
económicas, políticas y sociales de transportar a toda la humanidad
hacia un nuevo mundo son tan grandes que volverían imposible un
traslado de esa magnitud en este momento de la historia. “Estamos
muy desordenados en este planeta como para pensar que
podemos llevarnos a cada ser humano a otro” Antígona peralta
segura.

Cambiar de planeta no es tan fácil como cambiar de apartamento,
estamos en un universo tremendamente inmenso, y los habitantes
en la tierra son millones. Así como cuando alguien quiere mudarse
de apartamento, antes de hacerlo, debe analizar las condiciones en
las que se encuentre este nuevo hogar, y si llevándolas a su vida le
conviene o no. Actualmente, se han encontrado planetas que por lo
menos cuentan con la masa, el tamaño y la distancia (respecto a su
estrella) requeridos para ser planetas habitables. El más cercano
esta aproximadamente a unos 20 años luz de distancia. Pero
ninguno de los encontrado es completamente seguro de que sea
habitable o que contenga vida en estos momentos, así que,

mientras a nuestra tierra le quede un poco de vida, debemos
cuidarla, porque no hay nada como nuestra propia casa.

María Alejandra Rodríguez Girón 10B

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