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TITULO ORIGINAL

:
HARAWIQ
Muestra de poesía boliviana-ecuatoriana
PORTADA DE:
intervención sobre imagen 2.0 de cualquier cyber kitopoleño
KOLECCIÓN:
CREDO DE KANIBALES
MURCIELAGARIO KARTONERA SON:
NATALY NOBOA
CRIS PAVÓN BURBANO
JESS SIERRA PONCE
MARKO TOBAR
SELECCIÓN A CARGO DE:
GIOVANNI BELLO (BOLIVIA)
AGUSTÍN GUAMBO (ECUADOR)
IMPRESO EN:
KITOPOLIS/CIUDAD PÁRAMO-2015
CHINCHAYSUYO KARAJU!!!
ESTA EDICIÓN EN ESPAÑOL y las demás también…

“El abismo no nos detiene, el agua es más bella despeñándose”
R.F.M
Se autoriza toda reproducción parcial o total de este material por cualquier medio
físico, tecnológico o astral SIEMPRE Y CUANDO SE CITE COMO DIOS MANDA LA
FUENTE ORIGINAL…
CONTÁCTANOS: murcielagario@hotmail.com ; www.murcielagario.blogspot.com

MI SEÑOR AHORA QUE SOY CARNE DE TU SALIVA
ME ENCOMIENDO A TU OLVIDO

HARAWIQ

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* BOLIVIA

PORSIACASO

El soliloquio de los perros románticos1
Despertar sonriendo,
Aterrizaje perfecto frente a mí
(…) Estaré esperando a que vuelvas
De tu viaje introspectivo.

Menta, Charango (Banda de post punk
de la ciudad de Santa Cruz)

La tradición de la poesía escrita boliviana se encuentra en un
interesante proceso de reflorecimiento y varias son las vertientes de
ella que podrían haber sido abordadas en esta selección2. Pero así
como la poesía escrita está en un proceso de reavivación, también
1
Queremos dejar en claro que ninguno de los escritores bolivianos de
Harawiq tiene filiación con las llamadas Alt Lit ni Lat Lit. Perros románticos los hay
de toda raza y en todo lado.
2
A parte de los poetas jóvenes de una generación previa a los aquí
consignados (entre ellos podemos nombrar a Emma Villazón y Aldo Medinaceli
como algunos de los más interesantes), están aquellos poetas que experimentan y
renuevan formalmente la escritura poética (lo que no incluiría necesariamente a
los poetas sonoros, gráficos, performativos, etc.). Entre los que experimentan con
la sintaxis y la grafía del poema escrito podemos nombrar a Jessica Freudenthal
(particularmente en su último poemario Demo), Andrés Alandia Mejía y
especialmente Alejandro Pereyra, quienes reflejan algunos de los caminos más
ricos de esa vertiente. La poesía india tiene a dos maravillosos cultores jóvenes:
Elvira Espejo y Mauro Alwa y, entre otras vertientes formalmente experimentales
importantes también están, por ejemplo, los libros-arte de Nelson Van Jaliri. Todas
estas corrientes tienen cultores contemporáneos a los seleccionados para Harawiq.

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el nacionalismo ciego y el chauvinismo se encuentran en proceso
de convertirse en los discursos oficiales en Bolivia. No voy a
negarlo, la elección de los poetas jóvenes bolivianos presentes en
Harawiq es de lo más tendenciosa y responde a los fines que esta
presentación tratará de consignar brevemente. Y es que justamente
desde la contradicción que hay entre este proceso de reflorecimiento
poético y la generalización del sentimiento nacionalista es que
quiero leer la poesía producida por los jóvenes poetas bolivianos
seleccionados en Harawiq. Porque la poesía nunca tuvo fronteras
y jamás –aún en el caso de Marinetti, Pound y los románticos- fue
sumisa al pensamiento generalizado. La poesía siempre estará en
la contracorriente y una muestra de eso son los poemas de esta
selección. Tanto la experiencia del viaje -el viaje físico, el viaje
psíquico- como la de la introversión son dos pautas que se repiten en
todos y cada uno de los poemas seleccionados. Los poetas bolivianos
de Harawiq crecimos todos bajo el signo de la cultura global, el
neoliberalismo y la consecuente despolitización de la cultura juvenil
durante los años noventa. Por eso no tenemos complejo de nombrar
nuestra experiencia mediatizada y nuestros consumos conspicuos
de la cultura del internet; tampoco nos atemoriza el no tomar a la
problemática social como centro de nuestras propuestas o avocarnos,
con mayor o menor meticulosidad, a nombrar los objetos de nuestra
infancia, la intimidad de nuestros cuerpos, nuestras habitaciones y
nuestras casas. Al igual que muchos de los artistas de todo el mundo,
nosotros accedemos con el mismo frenesí al cine, a las plásticas y a
la literatura que día a día se gesta y se divulga por la red. Nuestros
poemas comparten mucha de la imaginería de la cultura mediática
o, por lo menos, de las sensibilidades despolitizadas –o más bien,
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reconfiguradas políticamente- de la cultura joven y la contracultura
de los años noventa. Y tampoco podemos negarlo, nuestro gesto es
terriblemente bolañiano; somos parte de una corriente continental.
A veces sin querer o sin saberlo, todos nosotros somos unos perros
románticos.
Pero en Bolivia también ocurrió a principios de los años dosmil un
fenómeno de re politización que terminó dándole por primera vez
el poder político a un indio3, un hecho simbólico sin lugar a dudas
hermoso. Obviamente ese evento caló en la cultura y mucho del
nacionalismo de los artistas de la izquierda que resistieron en la
época de las dictaduras se convirtió tristemente en la actual cultura
oficial. Pero aun así no se pudo dar la espalda a la cultura global
para cantar las loas de la lucha contra el neoliberalismo: los jóvenes
que habían estado en las barricadas de la ciudad del Alto y de La
Paz en el momento del derrocamiento del presidente neoliberal lo
hicieron a través del Rap y el Hard Core Punk. Tengo la teoría –entre
seria y en broma- de que a mi generación le pasó algo muy parecido
a lo que le pasó a la contracultura en el tránsito desde mediados de
los años sesenta hacia mediados de los setenta, entre la psicodelia
y el protopunk: la politización en la Bolivia de principios de los
años dosmil ha dado paso a una radicalización de las subjetividades
de los jóvenes poetas en menos de quince años, devolviéndonos a
nuestra “jaula elemental”, para usar la bella metáfora del título del
primer poemario de Yamil Escaffi.
Los poemas de Anahí Maya (1992) y Yamil Escaffi (1989) son de
entre todos, los más reflexivos. En Anahí la reflexión es parecida a la
del director de fotografía cinematográfico porque, como él, tiende a
3
Apelo al uso del denominativo “indio” en vez de “indígena” planteado
como una reivindicación política por el indianismo boliviano.

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pensar la imagen en términos de luz y composición. Las escenas de
la infancia le sirven para llenar de sentido la experiencia cotidiana.
Además “Paisaje” pudiera servir de manifiesto a esa necesidad
compartida por casi todos los seleccionados del viaje geográfico
experimentado tanto físicamente como a través de los medios. Yamil,
más bien, tiene inclinación por lo sonoro. El suyo es un trabajo de
hilado del silencio y la imagen muy delicado. El proyecto poético
de José Villanueva (1992) es el más radical en la búsqueda por una
exterioridad a costa de todo, a costa de la intimidad, de uno mismo y de
los seres amados/deseados. Ese mundo mediatizado y monstruoso
del afuera lo llevan a deambular desde el refugio íntimo, el de la
infancia, el del hogar y los padres hacia una exterioridad descarnada
y paródica. Roberto Oropeza (1986) también está atento al mundo
del afuera de esa “jaula elemental” que parece ser la condicionante
de todas las poéticas de los autores seleccionados. Roberto piensa
la experiencia de lo externo a partir del diálogo con un tú como el
único medio para reflejar lo propio, lo individual, lo íntimo. El gesto
de la dialogía en realidad está presente tanto en Oropeza como en
Devojko Mala (1983) y en mi propia poesía. En el caso de Devojko,
el diálogo se da con alguien ausente, que, como se ve en los poemas
incluidos en Harawiq, al irse ha vaciado los espacios íntimos antes
compartidos: el hogar, el jardín, el balcón, todos los lugares parecen
haberse vaciado y lo único que quedan son las ganas de huir a lo
exterior. En estos últimos casos, como en Villanueva, el diálogo
parece ser posible solo con la persona amada, lo que muestra también
un retorno muy patente en esta selección al poema amoroso. Hay
que recordar que Jaime Sáenz, probablemente el mejor escritor de
la historia boliviana -y a quien difícilmente se puede considerar un
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escritor amoroso- escribió la mayor parte de su obra poética en un
diálogo con un tú quien en no pocos casos se reviste de la mujer
amada. Tal como en él, el diálogo con la persona amada es para estos
jóvenes poetas la única forma de poder soportar y comprender una
individualidad llevada hasta sus últimas consecuencias.

Giovanni Bello G.

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ROBERTO OROPEZA
(COCHABAMBA, 1986)

Día Perfecto
Es un día perfecto
los niños derraman su helado al correr,
sienten miedo de subirse al tobogán,
mientras nosotros esperamos no quedarnos solos.
“Nada saldrá mal” repetías y
te sentaste en un reloj de metal
mirando a la gente que se trepaba a tus horas
adelantando el tiempo para que vuelvas a casa.
Empezaste a darte cuenta
que nuestro abrazo sería decepcionante.
Alguien debió presentarnos mejor.

El Jardín sin Fuego
Abriste las llaves del grifo
para inundarte de su sombra
y te dejaste llevar por el génesis de un jardín de sonidos
casi ya amanece, casi ya circundaste cuerpo de tu fantasma.
Adentro de tu locura
tocaste la helada euforia de los insectos,
ahora los peces vuelven a fluir al agujero del sol
nadie sabrá si eso es iluminar o desaparecer

Y si trepas a lo alto de una escalera
acabarás sintiendo el pie de dios en la yugular;
tu azar está en una ruleta que gira alrededor de tu boca
sólo elige la hora para no volver.
(Acaban de dar las nueve).
El carrusel gira por última vez,
alguien a tu costado está hablando y preguntando
Te quedas mirándola
¿cuál es la respuesta a una pregunta que no sobrevive?
Estas puliendo una nube
y el silencio parece no doler más.

Apuesta
Aún nos quedan oportunidades
para ser parte de la nostalgia de éstos días
antes que las flores invadan tu cuerpo
junto con la tierra y los insectos
Aún nos debemos un estallido colérico
que nos permita cerrar la puerta de un solo golpe
sin revelar nuestras intenciones
porque la ira nos hace indefensos el uno con el otro.
Éste es el juego que hemos elegido perder
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ANAHÍ MAYA GARVIZU
(CHUQUISACA, 1992)
Sueño en plano fijo
Contabas que un jinete blanco
se interponía en el sendero sin dejarte pasar,
intentabas gritar pero tu voz se perdía en la garganta.
El caballo relinchaba anclado en la humedad,
te sujetabas con fuerza a las riendas.
Te vimos llegar tras la colina,
traías la noche en el pecho,
humintas en febrero,
sandías en diciembre.
La abuela sigue mirando el bosque,
esperando que alguien la salude.
Como el abrigo, sombrero y alforjas
que aun cuelgan del perchero,
los ausentes muestran sus formas.
Tantas veces lanzaste al río tus redes
devolviendo los peces pequeños al agua,
posiblemente quisieras ver
que los salmones lograron nadar contracorriente.
Por esta colina galopó tu caballo,
a esta hora tocó la campana y
viste caer del nogal las nueces sobre el tejado.
En el pueblo pronto será navidad,
algún camión llegará con gaseosas
apiladas según el sabor,
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un avión distante pasará, los niños correrán
tratando de alcanzar la estela
y las mujeres dejando de mover el mortero
levantarán la mirada.

Qué haremos sin ti,
heredé tu sueño blanco,
el temor oculto bajo la almohada.
Y tus hijos. Ellos querían decirte tanto.

Los ecos de la supervivencia
No importa cuán estricta sea una reconstrucción,
pasados los años recordar conlleva una pérdida.
Mi madre me tomaba la mano y se sumergía entre la multitud
buscando una porción de pescado
a través de un mercado
donde no hay edición de gestos
ni de sagacidad de supervivencia.
La vendedora escogía las caras de las monedas
pegadas a un imán en su bolsillo
y entregaba el cambio en sincronía a las manos extendidas.
Al recorrer esas calles
con suerte podías ver de vez en cuando
un ekeko que al pasar por las patas apiladas de los cerdos
hacía una mueca y luego volvía a sonreír.
Ahí las grietas eran más reales,
distraerse con un gato llevando un ratón en la boca
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bastó para tropezar dejando caer los huevos
que tres perros lamieron rápidamente.
De noche la lluvia y el mismo ekeko
escondido bajo el techo de la iglesia.
Cada uno se limita a sobrevivir
en el suelo que pisa a medida que avanza.
Nuevamente los perros
caminando sobre los restos de las escamas,
lo demás de la existencia fue secada por el sol.

Paisaje
Aunque los viajes caigan al modo de una moneda
en la lata de un ciego que espera en un pasillo,
toda partida sirve para desplazarse con la brisa austral
escuchando en los Andes un canto
que bien podría ser tibetano.
¿De dónde esa música?
¿De dónde la impaciencia de evadir lo lineal,
de comprobar cómo se siente la primavera en el polo y
el invierno en el Sahara?
Afirmación evidente:
En plena juventud urge envejecer y a pesar de ello
conservar la capacidad de abstracción que poseen los niños.
En la terminal, nómadas del siglo XXI van y regresan,
con excepción de algunos que una vez embarcados
tu mirada de plano fijo no logra seguir.
No volverán más.
No esperabas ver tantos cuerpos,
22

también en busca de una posibilidad.
Quizá en el fondo solo querías contarle a alguien
sobre los campos de dientes de león,
describir la quietud de las estatuas
cuando las sombras de los turistas
se desplazan y alargan sin parar;
del reloj de sol, del reloj de arena,
de la misma sensación inexplicable
al escuchar a Erik Satie de fondo en el Fuego Fatuo
sin importar el lugar.
Lolita, te dicen, borra los caminos desprolijos
que trazas con desesperación.

23

DEVOJKO MALA
(SANTA CRUZ, 1983)
destinatario inconnu
voy dejando entrar ruido sensaciones espacio
y todas las flores que crecen en nuestro jardín
del recuerdo donde construyen imágenes ellas que no vi
que no escucho, que dejo sembradas a tus pies
firmes ambos en el jardín de ti
yo, sigo de cerca el viento que deja entreentrar mis pies
hasta las narices de con quién hablo?
pero las ellas regresan a nombrar lo entreabierto
yo solo pienso
¿qué será esto que sale y se trasforma?
*
no deja de pensar en idea
se le funde el cuerpo pensando en ella
dentro de la herida que atraviesa el pie izquierdo
parado sobre la sombra de ella
como un trabajo de noches
se le hace invisible la tarea
armar y desarmar la tarea es pensar en ella
soltar la cuerda saltar deprisa
por la séptima puerta
vuela le dice una voz
vuela

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flor imposible
una voz sin límites
regresa
a la casa vacía que ahora es mía
debe poblarla desnuda hambrienta debe darle sol
sacudir los extremos de sus exhábitos
lanzarlos por el balcón decirles adiós
pertenecer a la casa al hogar
ser la joven del cuadro que pintó sonriendo
debe esforzarse por lograrlo sonriendo
explorar pasillos puertas ventanas
abiertas con vista a cielo o mar
a lo insospechado a lo inmenso
del hogar

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YAMIL ESCAFFI
(COCHABAMBA, 1989)
Eterno viaje
Sobre tu barco tortuga
que nunca busca alimento
viajas de espaldas
espiando al mundo
por debajo de una venda de niebla
pero no dejes que a tus sueños
los crie tu memoria
ni te defiendas con las manos
porque adentro llevas un niño
que a través de ti
está fabricando sus juguetes
no uses su don para hacer daño
solo siéntate y descansa esos ojos
que atrapan tantos vidrios de colores
siéntate e imagina un paisaje
a pesar del rastro que dejas
cuando los peces que tocan tu barco
se vuelven tejidos de lana

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Sobrevivientes
Hay cosas que son cómo espejos
mitades que de la mano se agarran
no se admiten solas
las partes de una tijera
los filos de una navaja
la memoria que son dos osos que se abrazan
por más que se odien los platos de una balanza
o cuando el reloj separa las horas negras de las claras

juntas todas se gastan mientras va pasando la vida
pero cuando las cosas espejos quedan partidas
algunas sobreviven
en regiones de navajas con venda
de tijeras cojas que reaprenden a caminar
de memorias que no lo lograrán sin su otra parte
de balanzas que ahora solo pesan lo que pueden cargar

Silencio
El miedo
rima
palabras sin sonido
en mis pies
un rio se estanca hasta pantano

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ahora es el final y todo está cubierto de nieve
(eso es bueno)
mi primer amor fue una escultura en el frio
(el olor del vacío que, sin aire, lo llevan cometas

por el cielo)
Cuando baila
su ropa funeraria
la mamita de las plantas

durante todo el invierno

una canción de árboles enraizando hacia adentro.

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GIOVANNI BELLO
(La Paz, 1988)
La extenuación de los lugares conocidos
Leí: Hay urbes babilónicas
Que levantan sus penachos de cristal hacia las nubes,
Luego: No se aleja
Quien nunca se va,
Y pensaba en que voy a ir al otro lado del mundo
Para reunirme contigo en una lengua inextricable, ampulosa y
distante
Del lugar de origen, de esa torre ambigua.
Y pensaba en la poesía,
Cómo a veces opera en los intersticios de los días con sol
Cuando todo tiene nombre
Cuando salgo a calentarme las piernas a la puerta de mi trabajo
Y no puedo evitar acordarme de vos
Y veo a los ciegos que van a misa los domingos,
Y los buses somnolientos con olor a salteña,
Y las floristas con sus k’epis llenos de lirios y fresias,
Y los amigos que viven y mueren en la casa vieja de sus padres.
Pensaba en lo que hablábamos la otra noche por internet,
En la obstinada necesidad de descifrar nuestros sueños.
En realidad pensaba en el rio que fluye al reverso de la noche
-tal vez por eso de que estoy releyendo a RulfoY cómo, después de la verborrea y la grandilocuencia
Que sopesa estos días en que no estás,
No he podido dormir por quedarme leyendo,
Llevado por el torrente eléctrico de la poesía y el pop sintético,
Cuando ya no hay nada más que decir
Y sólo queda escuchar y bailar esa música oscura.
Habría que sistematizar la descripción espiritual de la pirotecnia,
Dilucidar el numen quimérico del fuego artificial,
Aislar la química incorpórea de las luces de neón.
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Cuando ya es de noche y las luces que estallan a lo lejos
No esperan que vayas a apagarlas jamás,
Cuando estoy tan lleno de tus jugos, tan lúbrico
Que lo que toco se resbala.
En estos días brumosos y enajenados
En estos días tan descentrados sin vos,
Cuando el centro están en todos lados
Y la circunferencia en ninguno.
Tú exacerbas mi feminidad
La Romi cantando con el cuerpo,
Con los audífonos puestos sin importarle que la gente la mire,
Las uñas descuidadas de la Fabi
Y su gesto de insolencia,
Tú cuando saltas de emoción como una niña
Al sentirte impresionada por algo en la calle.
Últimamente he llegado a inferir
Que siempre he visto en su feminidad
Un estado de delicada indefensión.
Amo tu vulnerabilidad, pero me siento culpable por amarla,
Escribo esto porque me da miedo dormir y tener pesadillas,
Escribo esto escuchando el álbum de uno de tus ex amantes,
Y yo también me siento vulnerable
Porque no puedo negar que es un buen álbum.
Luego, cada vez que voy a tu casa
Veo ese cuadro que te hizo otra de tus antiguas parejas
Y aunque creo que no es tan bueno
No puedo evitar imaginarte posando para él
Y hasta me da lástima que no haya podido capturar la belleza de tus
ojos.
La otra noche pensábamos en la casa que podríamos construir
En ese disco de los Beach Fossils
Que te he pasado cuando empezábamos a salir
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Y que según tú, tiene sonoridades chinas,
En la casa que podríamos construir para los dos
Dentro de una naturaleza muerta de Vermeer,
Brumosa y con vajilla de porcelana.
No sé si te has dado cuenta pero tú exacerbas mi feminidad
No sé si te has dado cuenta
Pero esa noche te he hecho el amor con suma violencia,
Sentía que descoyuntaba tu cuerpo
Porque tu cuerpo y el mío ya eran lo mismo.
Después de eso ha sido el silencio y la noche y me ha hecho frio.
El tremor delicado de tu sexo anticipa que el calor siempre vuelve,
Quizá encuentre en tu sexo el mío
Quizá sea tu cuerpo la casa en que podamos vivir felices juntos.
¿Quién oirá la Caja Negra?4
1. Antes de instalar una caja negra -o registrador de vuelo,
que es como en realidad se llama este dispositivo- en una
nave, el técnico aeronáutico se cerciora de que ésta resista
las condiciones más extremas: primero la lanza con la fuerza
de varias toneladas contra un blanco, luego la sumerge a
profundidades en las que varios objetos se desharían, y la deja
allí durante lapsos largos de tiempo y finalmente la somete
a llamas a cuya temperatura se derretiría la mayoría de los
metales. Podemos decir que después de tan arduas pruebas,
la caja negra demuestra no solo ser anfibia (arde como las
salamandras míticas, conoce las insondables profundidades
del agua), sino una so-bre-vi-vi-en-te. Ha pasado, como
Santa Lucia de Siracusa, la prueba de impacto, la prueba de
inmersión y la prueba de ignifugación.  
Durante los años cincuenta, cuando se diseñaron los primeros
modelos, el registrador de vuelo era negro. Luego la industria
4
Texto de prosa poética escrito expresamente para la presentación del
disco homónimo de la banda de stoner paceña Caja Negra

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aeronáutica se daría cuenta de que era más fácil reconocer -por
ejemplo en medio del mar o en un incendio- un objeto rojo
que uno negro, por lo que ahora lo pintan de ese color. Pero el
nombre de “caja negra” perduró debido a la naturaleza fúnebre
del dispositivo: solo es útil después de un siniestro. La caja
negra es, por lo tanto, un dispositivo sonoro lúgubre, virtual
y excesivo. Si el mundo explota algún día ¿Quién oirá la caja
negra?
2. Pongamos que el mundo explota. Que un cohete espacial
cargado con los últimos seres humanos surca una tormenta
eléctrica ¿Tiene esta nave espacial una caja negra? ¿Qué dicen
las voces en la caja negra de un cohete espacial que cruza
una tormenta eléctrica después del Juicio Final? ¿Maldicen?
Hay interferencia. Nadie canta. Se escuchan gritos, a veces
dulces, a veces violentos, amplificados por miles de ecos. Es
como si alguien repitiera un mantra en vocoder. Pongamos
que los cosmonautas usan escafandras, que las inflexiones de
sus cuerpos crean la estática suficiente para que la caja negra
se convierta en una radio a.m. donde se escucha el vacío. Es
como cuando los imanes de una guitarra eléctrica dan razón
de la inflexión de la mano que tensa o rasguea las cuerdas
metálicas, del acto físico de hacer música. Pongamos que los
metales de la carrocería de la nave suenan a lluvia, esa lluvia
acida de los documentales de Discovery que supuestamente
enrarecen toda la atmósfera de los planetas más cercanos a las
estrellas. Es como la vibración sincopada de un plato metálico
estimulado por el golpe de una baqueta. Pongamos que pese
al calor y la fricción de los cuerpos, nuestro cohete espacial es
un lugar oscuro. El mundo ha explotado, la luz lo ha cegado
todo. Es como si Robert Johnson fuera ahora un personaje de
ciencia ficción. 
Pongamos que el mundo explota. Que estamos en un
concierto de rock. Que estamos bajo el influjo de sustancias
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que nuestros cuerpos suministran generosamente. Que
alguien grita y solo llegamos a escuchar sus ecos. Que el bajo
truena y rebota insistentemente en el muro de los cuerpos
parados frente al escenario y los hace tambalear sobre sus
ejes. Que estamos en un “sauna de lava eléctrico” (esa es una
feliz expresión del flaco Spinetta). Que la batería es el único
objeto que se ha podido mantener sólido bajo la prueba de
ignifugación. Que la Gibson Les Paul -negra, como no podía
ser de otra forma- nos conecta con los arcanos del delta del
Misisipi. Pongamos que la caja negra se ha convertido en
reproductor de música portátil.
Los metales suenan a lluvia: abran sus paraguas…

33

JOSE VILLANUEVA
(La Paz, 1992)
zeigarnik
estábamos en el techo de la ola
cuando pensamos
‘no vaya a ser que aprendamos
nuestros movimientos de memoria’
te prometo hermana
no hay boicot en mis rezos
sólo la furia de todos los días
que si no es furia
mejor nos acuchillamos de una
igual hay sangre en el piso
las mentirosas lecturas de nuestros amigos
proponen finales inevitables
no piensan en el ritmo de alucinaciones
que se sobreviven
fuego contra fuego
no dicen nada de las células que hacen monumentos
narices manchadas con maquillaje
como Romeo y Julieta
lo nuestro es algo eterno
amar es algo hermoso
sólo es cuestión de un verso
escapar de la violencia radical del mundo
como atlantes abandonados por el gran batiscafo
cuando podríamos reunirnos en mi casa un día cualquiera
reconstruir la pereza de los corazón-sin-frisa
ayudar a crear nuevas civilizaciones
ídolos de un nuevo quietismo
34

la post-libertad
juntos pero no revueltos
naciendo como hongos espectaculares
como medusas de edad infinita
ya siento nuestras torres de fierro
levantarse en un sólo día
nuestros ojos aprovechan los nuevos cableados
la vanguardia del turismo es delectación voyeurista
mi corazón es una discoteca de ambiente
maricones en fila esnifando claveles
ectoplasma enloquecido de pudor y ternura
y el tercer ojo bien abierto
al final de la columna
sólo ten cuidado con la limpieza de las pantallas
los que menos quieren dejar manchas
son los verdaderos amantes de su reflejo
y un buen reflejo también es bello
como querer ser un personaje nuevo cada cierto tiempo
y luego en la calle qué hago si nos vemos
cómo dejar que pases por mi lado sin decirte
amo tu información y tu estilo
amo tus fanatismos desechables
me río de lo que te hace reír
aunque no sea chistoso te imagino riendo
quiero que juguemos con nuestros muñecos y avatares
me encantan los tatuajes de tus brazos
me parece tan naïve la forma
como photoshopeas tus fotos
yo sé todos los nombres sin que nadie me vea
fuimos los mejores abriendo rendijas
en nuestros muslos
35

grietas
taladros de mierda
profundos
silenciosos
como blasfemias
hermana cuando ajábamos nuestros muslos
éramos pornografía de dioses
éramos gente que se reía del mundo y sus chistes racistas
y ahora estamos resfriados y arrepentidos
han abierto el pecho de nuestros perros amaestrados
ya no hay quién le ladre a nuestra pirotecnia.

gofio
desmenuzado un día cualquiera
sollozando y mis ángeles querubines diciendo
gofio
gofio
ya llegarán días para presumir de la tristeza
sacar la cabeza por las ventanas de los pumas
y abrir la boca al suicidio edil: morir ahogado por viento
si la gente se compadece del maratonista
que se guarda en una cueva para correr sólo dentro de sí mismo
guarda sus lentes envueltos en algodones
para ver el infinito poroso y cercano
36

practica tal vez el apego y la intolerancia
somos espías que trabajan para todos los bandos
y obedecen sin titubeos sus sospechas
he visto animales que se pasan la noche comiendo el hilo de las
banderas
fraternidades que sueltan a grupos de niños pobres
con las manos sucias
en las bibliotecas
y les piden que busquen sus nombres dentro de los libros
pero se distraen buscando malas palabras en los diccionarios de
bolsillo
acaso no sienten la melancolía de los movimientos tectónicos?
no tienen la rebeldía del zambo salvito
muerde orejas cuando tus secretos no valgan la pena
pero no simules que no existe este gran abandono
ahora que no llaman ni los satélites
no llegan publicidades a los buzones
bayer y coca cola desayuno de perdedores
cuando florecen las casas de mis amigos
pero al entrar la piel se seca de tajo
los nuevos inquilinos son seres ferales
se han olvidado como se usan los muebles
es tan kawaii esta tristeza
de gente que pierde sus manifiestos en las fiestas
y le da miedo que todo parezca tan bendecido
cuando la faena de veinticuatro horas es inhumana
y mi labio sagrado se hincha de castigo
quedan millones de segundos por delante
millones de días con sus distintas noches
millones de meses con sus distintos nombres
37

cuando abren por fin las puertas de tu cueva
y dejas de correr dentro de ti mismo
para ver de frente la luz del sol
pero no sales de puro capricho
dices hoy día no puedo
mi nieve es invisible
no he aprendido a descansar lo suficiente.

38

genki sudo
te han dicho que me han visto puerteando en las galerías de arte
era mi forma de inmolarme por nuestra movida
aun cuando en la ciudad derrumban edificios sin avisarnos
pero no nos importa porque es jueves y estamos arrechos y pegajosos
los elders rompen su mandato divino con helados licorizados
y mi cariño motorizado piensa en tus labios
menores
tú dices si vamos a hacer algo con nuestros espíritus que sea a y b
no hemos venido al mundo para reír de mínimos cuadrados de luz
la ridiculez de nuestros contactos puede salvarnos por contraste
antes de que expiren nuestras creencias
antes de que se estiren las varas con las que medimos
aunque quieras entrar en la madurez con patada voladora
la nostalgia fashionista nos perseguirá por siempre
para aguantar el repentino miedo de que todas nuestras cosas
[tengan nuestros nombres
te pintaron pajaritos en el aire
querías ver el reverso del universo
pero estaba tan desenfocado
y tu resolución estaba tan perdida
todavía crees que pertenecemos a algún lugar aparte de nuestras
camas?
mientras nos maltrata el mundo con sus datos cabalísticos
todavía ves mandalas donde otros sólo ven cicatrices?
no organices las labores de construir muros delante de nuestras
ventanas
no necesitamos muros para sobrevivir al after de las meditaciones
aunque nuestros apuntes se basan en noticias fraudulentas
intrépidos deseos de las pestañas
39

nuestros enemigos se están volviendo locos
y yo estoy sentado en el borde de tu cama
no es la receta casera de yumbina
ni los lenguajes erotizantes de nuestros mensajes
las verdaderas prendas que abandono son invisibles
cosas que te miran pintarte los ojos
y el resto del día se apagan:
el beneficio de la duda.

40

41

Bienaventurados los que se han vuelto locos en la luz de la carne
Y han concebido el olvido como única bandera
De ellos sea la poesía