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PRK Coh. IyG fob-es SOAS OA Capitulo 1 ‘MODELO: TRABAJO CIVICO Unnice Beck LA DRASILERIZACION DE OCCIDENTE: DOS ESCENARIOS, UNA INTRODUCCION ‘La consecuencia involuntaria de la utopfa neoliber bbre mercado es la brasilefiizacién de Occidente. Lo que mi ‘ma la atenci6n en el actual panorama labora a escala mundial | = no es sélo el elevado indice de paro en los paises europeos, el denominado milagro del empleo en EE.UU. o el paso dela so- ciedad ala sociedad del saber, es decir, qué aspecto el trabajo en el émbito de la informacién. Es, mundo occidental. La economia politica de la inceguridad te-activos. La mayoria viveen unas condiciones laborales preca- vias. Abundan los vendedores ambulantes, los pequefios co- merciantes y los pequeios artesanos, que se oftecen como asistentes domésticos de toda suerte, ojos «némadas laborales» que se mueven entre de activided més varidos. Como apuntan numeros en las denominadas socieda ‘Abundan los vendedores ambulantes Ios equeiios comercantes y es pequedios artesanos, 10 Unnvevo mundo feliz | Modelo: tabs civio des del pleno empleo «altamente desarroliadas», esta «multiac- | tividad> némada (distintivo hasta ahora generalmente reserva- do al trabajo femenino en Occidente) no constituye una «mag: nitud residual premoderna» sino una variante de desarrollo en ‘expansién en las sociedades laborales posmodernas, que | se estin quedando sin esa modalidad atractiva, altamente cuali- id laboral. mentaba y reforzaba de manera reciproca (pleno emplco, Ja poblacion laboral pertenecia al grupo de los precariamente | Jos setenta, era ya la quinta parte; en los ochenta, | ¥en os novents, la tecera parte, De mantener | se esta tendencia galopante (y todo indica que seré as), dentro de diez ais uno de cada dos trabajadores dependient tun puesto de trabajo ‘que la otra mitad trabajar, A continuacién resumi sareo de una economia politica de Ia inseguridad (0 dela eco lomas ya'no sirven, y nad nomi politica dela sociedad de riesgo mundial), desacrollare- | aque tienes que aprender para pode ‘mos después mis detalladamente. : Consecuencia: cuantas mas relaciones laborales se «desre an> y «flexibilizarm més répidamente se transforma la iedad laboral en una sociedad de riesgo, un riesgo que no es pital, Jas finanzas y el comer En esto se basa la impresion de que el margen de maniobra (como ocurre en EE. 49] 3, Bato esd telacionado con ol hecho de que la sociedad labo- ye | tallse acerca a su fin a medida que las personas son sustitui- das por tecnologis intcigentes. La ereciente tasa de paro no ‘ se puede seguir achacando a crisis econémicas ciclicas, sino _ Exitos de un capitalismo tecnolégicamente avanzado. significa también que a fracasado el viejo instrumental jo remunerado ve 12 Unnvevo mundo feliz Som cada vex mis ror, que en realidad ya no es infe intercategoriales dentro de una ePenowap e[ 9p Fpl w[a9eu "euapoRY pepe w| wy "308918 tU0o uorDe|qod v| ap sured ajqesap [proud ‘f8o4 ej vosany ojse2axd & opettea ofeqen jo “(eonsiuayna A) ot ~1opout sy erauet ap oypip ‘0 “up!oednoogns ok oxed 1g coe = aysosied Ca Ey, 9 wegen wath of -eumuang eroso wap rropepuny oleqen, 3p jou van wo opin 25 9409 olequat USINB Of6s fen 1B] unos ean or TZ o>inp olegen :ojapoyy |, 9p o3zeiu jp uo ofnpoxd as sazoyen ap eye3s9 9] U9 o:quIED TeDIPEL et Fed yg ebug "yep ANNIE pos 9204 ope app si wo ypesuod BEN PERN “L visg soprojdiza & saropefeqns ans» 01294851 js0qp| pEpS!05 [2p soi0uns so ap auzed sod ormop ap pevunjos won ¥ URiQ “ane wopuodsas uoYpezoqeo> v] & redosied pepraqesuodion BL ~ 2p upjsuaidioo ns ‘soiopes ss ‘turds ns ‘oummpoo ofoqest {Bp ou p39 pepremem> v|eDuapuadapofosp m"x=3q0d ieee le pp ae a os Hsand joe ‘eagle SIRGET TSP PEPSI FD oe ene sonpapel soe agar end unqum &wngod 030 2 38 opasaunt "ops v] anb eusayge gpa] Weal ‘SoouorsTy smpmis srs Uy "soup sono & soumiy opuBnauioo Uprqur 3129p ou tod ‘opurapunqe8ea & opuedapusts eas 2p souorIp “doo up uppejqod »[ 2p ouuinb un vsey an sexiuoqa“epea rexq “00 wis ajqeioqay oduzan ns ap pears vy uesesed soraqeto! soj ‘anb ajgysod so sy “epeznSase o sides sosaxfuy ap auany wun ‘us eqenuooua 9s osejaqns mppuTizousp B]“ez0qy{ uo!>e[qd B| ‘3p sojsia sop 188 0081 eDEH ,<'uo}edn20 ap vleg vse Pun O ‘ued ap eae ese wun Bro yeussou of ‘2iuause>zrsT4o3siy> "09[d ‘wa oud [pp orseIuejdu e| u0> ofeqeat op wsanibing [POU {9p nou ef punyu anb key ou ‘olzequia ug ‘puplsomo 1b] wipeq Peumyuoosap Fy siuaume esanmq esOqey PEpsIes [9p waa B| wap “oumuoxal ues ap souoUltEs $0] > Sous] ‘wopednoo 2iduiaysziuonovo 21 ofgeip ja anb ezed "pepisaoau » 3p ous: [ap ovanus oxand [0 vasg -cimerapan pp efojeap x 29pu2}pP EX osoH0 onpwxpal qe Jeziuowep © ozaduna sopeleqen onpiaspur fq ‘oan>npordut Daquiog| jp orumsop j> UnIUOD olajon 3¢ nb eaneDNpuIaraT PULTE un ong oxd2au00 aisy ~ 29 pep “od sce oops orton synods (¢osdewoD ab ete ‘sudan 2p sss :900do 2 [2820 eppereGoME | =Igo8 sugep pw Os6r Uo nba sy aqossngap fu Gast) tiouroxpo “sd siun and. lagpmnsp» [3p Hg 2 guns aD map ONgEE PS ‘9d 9961 “urmopury am w ‘eperana MIMO THN, -oxd s2103995 50] 2p pupiaronpord sousur e{ vorsuate e| weary, ‘odin owsiw Je ‘orag “sommiss ap ugmoeisaid ap £ uoranp -oxd ap seasuayur seuisoy ueosng 23 samnbop og “v[8989 usm adv om0o wpeos9 weil v ome, eurseqo apand 3s o1sg “prUDq an legen pp lege panb aposerap on op ebony 4 S310]% 2p uotseai9 sap sued sesossuune {sek ‘3p wzapod a5 oueuiny exqasa9 [9p ws9nj cose af “9s [p anoepape uo ei9 253 0 ‘iednoo sages p ‘onssons of 5 sodos soy frmnptt np wp 4 sopuoUG PH :OpPOW Bo «uy sodwan 3ps9p opurapungeea wuss anbiod opens jp otmn> 1 omy seraprsuon v watdua axquioy J 02 -ssozajona1£ wiopezs9 popo}0s map OuSUEN J wD O30 Sy -osonu osino9y un ajue sousenudota sou an epp 28 anb 5p +51 pepoppa wun & usumjos tn opezueaye ey (sopamionuis9 21 -upureaanu souDus [¥ 0) soxan sotuora>0ueD 9p o9[9 fy cs -erapisuoo oyne9 un seyaas0> sourepaqap Opp wed org “TIE ‘ugpednoo ap [salu p souarteus s9 oanalqo onsanyy ‘wasedsord soi0i9es soy sopor anb opuatoyp aiuaunn2gdry o:s>1u0 ou yuuoc] gusDUOd “earns gsormpord sonang jamb wsaxdum ng?» i [pp Jopaparys epesua> ‘soauaugd Jeapanu ug “juss ns ‘oradara ‘2p 32x ing 19s w reSaq] ns ‘oaH20 oma ‘janb of uo eowuwurp wun ‘= ‘ougysod as anb 1g “ounumy of -Rigest 9p uorsoudns opueatusis ants spaid as anb pepianonp , Aus 36 Unnuevo mundo felis tégicas. Por una part, se produce una competencia global en- tre mano de obra cara y barat, y, por la Gtr, las condiciones ° Jos conttoles fiscales de los Estados pueden burlarse facilmen- ¢ produce, asi, una situacién bastante ccuriosa. Como la utlizacin de numerosos servicios (univers co fijando su lugar de residencia en Estados que oftecen las me- jores infraescructuras. Puede elegirse a discrecién el luger de inversi6n, de pro- Muchos duccién, de cotizacién y de residencia. Muchos empresarios se sepresnio | aprovechan de Ia baja pesién fiscal de los Estados pobres all sprovechan dels tiempo que dis levados niveles de vic igre dels tiempo que disioutan de los elevadosniveles de vida de flor Emadon ‘4405 #c0s. Pagan los impuestos donde le resulta menos gra- vyoso y viven alli donde les parece mis ‘economia ha reci regalo de una excavadora para despejar todo el cajén de arena, Por su parte los sindica- t08,ylos politicos, «enojados», se han sentado a hablery han de- cidido pedir auxilio. La localicacién de la globalizacién. En el paradigma dela se- gunda modemidad, a globalizacién ya no se entiende como algo extemo y aiadido, sino como un sustituto del papel de «conte- nedor por parte dela sociedad y el Estado, es decir, como un juego de poder transnacional y desespaciado cuyas relas, fron- ‘eras, paradojas y dilemas conviene descifrar. Pero lo que ya se percibe claramente es a paradoja dela proximidad social y de la di Modelo: trabajo civico 37 vir en un Gnico y mismo lugar como si se viviera en dist Jaxias, mientras que los continentes se funden en un ini cio social y consiguientemente los humanos podemos tos, como vecinos, por encima y més allé de las distancia Esto se puede ver, sobre todo, en las principales metrépolis inancieras (Londres, Nueva York, Tokio, Hong Kong, Sao Pao: {o, Paris, Francfort etc), donde, como opina Saskia Sassen, ya ‘ha empezado el futuro urbano.”” Aqui se dan cita todos los pro bblemas mundiales reunidos. Lo nuevo se expresa agui en que barrios enteros, empresas, grupos profesionales, es deci, milo nes de individuos de todas las razasy religiones viven y Jocalmente aislado almente ligad. cercanfa social y reno en le formul socioespacial, en el sentido de que lo que an: 1 #belizacién igado @ un lugar concreto se puede despa. PapruPa®® jar a nivel mundial y seguir acoplado, no obstante, ala unidad cooperativa. Por cons puede hablar de unos «patro ‘es de localizacién globalizados», si tenemos presente, de ma- nera especial, Ja cultura de las emprests americanas: 12. Sassen, 199, DB. Gordon, 194, 38 Un nuevo mundo feliz + Centtos de produccién con se estin trasladando al extranet sudeste asdtico, sobre todo Singapur y Malasia © La compraventa (y la administracién que la acompaiia) se 4 dispersando hacia centros regionals repartidos por todo dl globo y construidos generalmente dentro de grandes par- ques industiales electrénicos in. El cambio de perspectiva en el paso dela nacional ala pos- ata en un ejempl igracién» y «movilidad» entre y i ‘el paradigma del Estado- ‘man m 'y son latamente deseadas, especialmente a la Juz de las desigualdades regionales existentes en el mercado le boral, Pertenece al desiderétum del «trabajador flexible» ir alli donde hay trabajo. Los apologetas del mercado y de la suelen pasar por alto el hecho de que con esto se rompen fami ‘en que las exposes y madres que estén jar deben mostrar también elexbil La movilidad entre distintos Estados nacionales no ¢s, 9 ‘que se concepttia como «migracién; cambio, movilida Enlasbareras &ta no es deseada por lo general, ademas de estar sometida « del Estado toda una serie de limitaciones, En las barreras del Estado-na- se transforma también en endl interior de «dos. Son augitivos econémicos», «demandantes de smigrantesilegales» que se ponen en manos de mafias ‘qpisafronteras (en el espacio nacional, se encarga de esto la ‘oficina de empleo). 4 slobaizacién elmercado mundial: Iavinculacién =X elmilagrolaboral——_geogriia del seolberl ‘taba: un rego 5 isis eoligics el a individualizacion Modelo: trabajo civico 45 Cuando se sustituye el punto referencia de la sociedad del pleao empleo por elteuna sociedad laboral plural, los escena- definieién del con- rios del hundimiento dan pie @ una nite cepto d¢ trabajo’) de las reformas necesatias. A partir de ahi se pueden desazrollar otros tres escenarios de futuro, al formular- se cuestiones sobre el reparto entre lo 3pos labore. como sobre Ia seguridad en el ambito del teabajo y Ta 9. El adi6s ala sociedad del trabajo: una sociedad de las acti- vidades plurales. 10, Condenados al ocio: Ia sociedad del tiempo libre. 11. Una sociedad posnacional al mismo tiempo civicay politic tun modelo europeo de sociedad ‘Mientras que eltiltimo escenario se describiré en los dos ca- pitulos finales, por ahora nos ocuparemos de analizar sucesiva- indolos unos con otros) los distintos escenarios para sus opciones politcas descripciones opuesias del estado actual de la sociedad laboral. Incluso cuando las partes contra- tantes pertenecen a la misma sociedad vi i; tampoco del final del trabajo asslariado, sino pura y-simple- ‘mente del final dela sociedad del pleno empleo. Unatasa de de ciedad del pleno empleo? 46 Unnuevo mundo feliz | Escenario 1: dela sociedad del trabajo ala sociedad del saber Muchos autores shuyentan 0 espantan, como una mosca pesada, la preocupacién de la gente de que la revolucin racio- nalizadora de las tecnologias de la informaci6n esté apuntando finalmente, sino a la supresi6n, sa una volatlizacién del tra bajo regular. Dos convieciones bésicas se apoyan aqui recipro- amenteTa toria del modelo econémico (los citcos dicen: el tado siempre carecer de fundamento. En el marco conceptual de la economia clasica se excluye 8 condiciones conyunturales (por ejemplo, precios labo tales excesivamente elevados, vicios burocriticos, intrusismo estatal) impiden que se creen nuevos pusstos de inte historica de un desarrollo del capitalismo sin reba i ai ‘compensado con nuevos tipos sector dela industria y los servicios). El temor, segin nism econémico, a que la tecnologia de las comunicac acarree el fin del trabajo remunerado confunde e! fin del traba- jo industeal y del trabajo en el sector terciario del viejo modelo con el fin de la sociedad de pleno empleo. Esta concepcién no ‘nos deja ver la transformacién de la sociedad del trabajo del Es- tado-nacién de la primera modernidad en Ja sociedad del tra- scional de la segunda modemidad, con su nueva y lizada» comprensién del trabajo, la produccin y la co- por un trabajo erudito sumamente mévil), aunque al final surge otra sociedad del trabajo en la que las oportunidades de ‘ocupacién y remuneracién estén al alcance de todos; es decis, 1no hay menos, sino mas sociedad labora El ejemplo historico clas modernidad inch Modelo: trabajo eivieo 47 Unido se redujo espectacularmente la cra de los trabajado- __Latasa del res agricolas entre 1780 y 1988, cayendo del 50 % al 2°2 % la tabsioasario tasa del trabajo agrario respecto de la produccién Sesan ieee daises enper ao lve enorme subida dela productividad que ses ja.con un gran auge primero del sector industrial y luego del Sector teciario, con lo que logsé cular cambio tecnolégico producido en este siglo ha conduci 4. asimismo a una rapidisima supresi6n de puestos de trabajo cen el Ambito de la agricultura; al mismo tiempo, la cifra de los, puestos de trabajo creados subié espectacularmente de los al- rededor de27 millones en 1900 a los 124°5 mitlones en el iio En los iltimos 30 afi, este enorme aumento de la pobla- ci6n laboral no se puede atribuir al incremento tevoluciona- riow del trabajo ferenino. En EE-UU., la integracién de la mu: jet al mercado laboral pasé entre 1970 y 1990 del 48°9 % al 6971 %, en Japon del 55°4 % al 61'S %, en Alemania del | x 481 % al 6173 %, en Reino Unido del 50'S % al 63° %, en Francia del 47°5 % al 59 %, en Italia del 33°5 % a 43°3 % yen, Espaia del 29°2 % al 42°8 %." Pero esta presencia de las mu-_ | fees en el mundo labora noha sgiiado un mayor par en. | EEUU, Jap6n ni Europa occiden Esta visi6n optimista del mercad dirse con la de quienes (por los mo masa son tan necesarios como los ataques profundos a la red asistencial. Con estas ficciones y taques sumamente dolorosos se corresponde, no obstante, le teoria de la «luz al final del 1 nlp. El dia en que se leven a cabo las necesarias «adaptacio- rnologias dela infor. de generacién de bienestar para todos. 18. Véase OCDE, 1955, 48. Un nuevo mundo fei Se trata también de levar a cabo y amortigu evolutivo». Ast como en el paso dela sociedad tr Aig el sector de Ia industia y los servicios, en el paso a ‘gunda modernidad se impone ciedad industrial y terciaria a la informacion. Este paso Bell, Peter F. Drucker, Manuel Cas cambiaré radicalmente no el propio concepto de de esta nueva sociedad sera Taprincipal fuente de fiqueza social. De ahi +65 de saber» que tienen las ap ‘cuados para traducis zgeneradoras de b ganizativas, etc), sociedad. cconviertan en el grupo privilegiado de la ‘Los recursos econéimicos bisicos, por cor emplearin a ecrabsjadores de la mente», fuereas dl saber que schallan en condiciones de emplearse productivamente al igual que los capitalistas que sabfan cudndo invert el capital pro- productividad del L Modelo: trabajo civico 49 trabajo ez.” saber y, por ende, de los que «trabajan con la ca ‘Son muchos los que se alzan contra esta argumentacién. La ence on papel prepondsane ela poet nda y terciaria, como posiblemente también en to rales. lo alguno sebrin el patrén ameri- te una politica de trabajo activo, , de deistico abaratamiento de la también mediante medidas de ahorro, pero siempre mediante a fitma de convenios colectivosy, por tan. ‘0, mediante lo que se podria lamar la via europea al neo. corporativismo, aT Ademés, «globalizaciény es ya también un término preoe Pante porque a menudo se confuund can 54 Unauevo mundo feliz balan todo ello en una boni vvian a Europa, donde el produ El problema es, sin embargo, més profundo, pues el miedo ala competencia global se olvida de dos cosas: + Por una parte, las ramas de la economfa que se dedican ala exportacion intensiva no slo dependen del lugar de pproduccién inmediato, sino también de toda una econo- tnfa regional: el representante del seguro, el asesor finan- \ ‘Geto, el empleado en un local de comida répida o en un das elas que ofrecen Por otta parte, los productos fabricables bles «transnacionalmente» que se envian nomia mundial en copstante disminucién. Le product viidad crece rpidamente en los & os que las informaciones necesarias son relativamente cies defo ‘malizary se pueden introducir como programas en ut denador o robot. Al mismo tiempo, aumenta tambil 3s actividades a las que esto 0 se aplica, es decir, que dependen de «sano juicio humano» y dela puesta en prictica activa en contacto 0.en converse cién con los clientes, aun cuando muchas de estas co ‘estén peot funcién de su menor productvi dad, como ¢s el c suchas actividades relacionadas con el servicio doméstico. Bscenario 4: la vinculaci6n territorial del trabajo. Un riesgo de la globalizacién ‘mercados financieros, tiempo, gtiene esta nueva consecuencias (Jo mismo oportunidades que riesgos) para el c- pital y para el trabaj rece 0 produce, Ia eco: rhom(a global un «mercado labora global» en el sentido de que {as personas que buscan trabajo puedan set o volverse igual de ‘otro con suma diligencia constituyen una partedelacco: | éviles que los financial flows? Puede oponerse , ? ePuede oponerse alguna vez Cial Pobalnacns opemade y pemntiec wk erie : boral globalmente orientado y organizado? j5 en 1993 fucra de su pais de origen y la oe - ella se concentré en Africa y Oriente Medio. En la Inién Europea, aunque esta garantizada juridicamente la libre Tigeramente, nos imperante en la opinién pablicay en la potica exterior de Jos Estados de Europa Occidental, el ntimero de emigrantes la borales registrado fue més bajo a finales de los afios ochenta queen 1975, clas; las consecuencias del comercio de de ira i le mano de ofa interna- sional y las condiciones lborales tent ene sore como en sur; y, finalmente, los Petes abo nacional. ero conviene matizar: «En cl meollo se encuentra un capi- tl lob, miensas que, por rege general el tabso es ma y ee 2 a see il bes erecta soneentaca lobalizacién del capital, en tanto ue se teen ie dese eee desintegra en su ejecueién, se diversifca en su existencia y se divide en 56 Un nuevo mundo feliz Seimpone, pues, responsablen, cada vez mas en sus capacidades, condiciones laborales,intere ses y proyectos»? Por su parte la vinculaci6n territorial del trabajo pone la poblacién trabajadora en desventaja en el reparto dels resgos globales dela globalizacién. La crisis financieraasiética, con to: ddas sus consecuencias, arroja una luz especial sobre este aspecto hasta ahora en Ia penumbra de la sociedad de riesgo econémic ‘Ademés de tratarse de un ejemplo clarsimo de irresponsabili- dad organizada, la criss asitica ha dejado perfectamente claro que paises y grupos de paises enteros e pueden convertien vic clase media asiética ha quedado afectada hast la médul fundamentos materiales més vis y de pato esté sacudiendo la regi6n ‘mente inimaginable Los inversores y comentaristas occidentales suelen enfocar la crisis financiera asiética de manera auiorreferencial, slo como una amenaza a los metcados financieros, sin tener en ‘cuenta la onda expansiva de la crisis. Los peligros globales de la slobalizacién econémica amenszan y destruyen principalmente las condiciones existenciales del trabajo nacional local: Is case media se empobrece, los pobres se wuelven pobres de solemni- Dirrconaquecl” “Bnilica,amenudo, ausencia de protecciSn contra el despido y de un contrato laboral Imente respaldado, asi como ma- Yor participacién en el trabajo con los enfermos y cuidarse uno ‘mismo en la vejez.. En una palabra, que el discurso sobre la mayor ahorro de Modelo: trabajo evico 77 lad espontinea» no es otra cosa que el mayor ahorro de iempos en el émbito del servicio piblico y de la eco- rnomia privada, La critica ecoligiea, También conviene preguntar alos modelos de futuro en qué medida se toman en serio y contestan realmen- te ala critica ecoldgica del trabajo convencional.”” Cada trabajo no sélo produce lo que se necesita y desea, sino también desper- dicios y residuos indeseados- El trabajo convencional se enaje- tna mediante tna «doble estructura de objetivos, El interés personal (abstracto respecto al objetivo laboral concreto) por ‘conseguir ingresos, seguridad laboral y estatus social sélo puede dems Los contenidos y las con. bajo, en el sentido de que los intere- os trabajadores se cortan a la medida e «ins- an». Quien, por ejemplo, solucione réalmente un problema en estas condiciones, se convertia él mismo en para- 4o:* Ecolégicamente, convene, por tanto, mostrarse escépticos sobre si, por ejemplo, twibucién de este trabajo, Sélo cuando logremos mentalizarnos acerca del lado destructor del trabajo respecto de la naturaleza se producird un cambio importante y fundamental («con pro: yeecién de futuro») en la sociedad laboral. Dicho de otra mane. ‘a,e1 poder destructor del trabajo no se suprime con ellhecho de te se realice de manera informal, dual, plural, gratis, ¢s- pontines 0 de cualquier otra manera. El debate sobre la sociedad incluyente. Todas las propuestas para solucionar el paro deben medirse en itima instancia por el.criterio de si ayudan realmente a aquellos alos que pretenden ayudar:a los necesitados, los amenazados de exclusin. Si, por ejemplo, se habla de «sociedad del tiempo libres y «sociedad del ocio», puede que esto s6lo valga para ese lugar de ayuda pi- blica mundial que es Alemania, y aqut s6lo pars el citculo cada ‘ex més reducido de trabajadores bien pagados y con contrato delarga duracién, pero no para a gran masa de los «precarios». 3s 78 Unnuevo mundo feliz Qué debe Urge, finalmente, formular le siguiente cuestién, siguiendo a Ralf Dahrendorf: «¢Quién esté subido al barco y quién no?». Qué se hace para incluir a todo el mundo en las oportunidades ‘que ofrece la sociedad? os». Sonprendenterente, los trabsjadores con on los que mas encantados se declaran con el argo, al nuevo modelo. El descontento crece segiin se va subiendo en Ie ‘ecalaretributiva. Los menos cudlficados, concluyen sociélogos, ‘valoran més la seguridad del puesto de trabajo, mientras que los sis cualificados se queian de tener que trabajar més en menos tiempo (esto lo suclen lamar con la expresion «condensa ‘poral La suposicién de que la pérdida de ingresos es el proble- 47, Prombergeryotos, 1997; gena/Reinecke, 1998 42. ‘Modelo: trabajo civico 91 sma principal dela semana de 28°8 horas no se tiene en pie. Segiin Jos citados estudios, cuanto més atractivo es e! modelo de trabajo ‘mayores {a disposicin a una reducein radical del tiempo de ra ‘bajo. Las mujeres (en especial las que tienen hijos) se muestran caramente mas pattidarias que los hombres, y los trabajadores jvenes aceptan el nuevo mundo laboral mejor que los més vere anos ‘Con la desconcentracién espacial, la ganancia de los traba: jdores en soberania res ‘con una privatizacin dels siesgos para !a salu fisica y ps ‘a, Con las formas de trabajo descentralizadas, las normas sobre proteccién laboral cluden el control péblico y los costes de su infraccién (0 no aplicacién) revierten sobre las espaldas de los tuabajadotes (algo parecido a las empresas que se ahorran los es de la organizacin central, desde los costes por concepto io hasta el mantenimiento de equipos electr6nicos). ejemplo: La carrera académics de Keith Hoeller 20 podia ser més prometedors. Al doctorarse en flosofia en 1982, ya hi blicado diez trabajos de cardcter ci , conseguido uns bbeca del gobierno francés y dado clases durante un afio como profesor invitado en la universidad de Seattle. Incluso forms parte del equipo editorial de una renombrada revista especial ada, cosa generalmente reservada a catedriticos. Sin embar- (con un contrato de sélo 26,000 delares el ‘nunca realizado, opina el ya cincuent Aespacho propio. 92 Unnuevo mundo feliz También page de subolsil los sastos de desplazamiento. El downsizing sfecta también a los muy cuslificados, pate el destino de Helle alrededor del 45 % de los profe sores unverstarios, es doce, dos veces més que en los aos se Les unversidadesahorran gastos de oxrs muchas maneras: pagundo sueldos que suponen el 40 % aproximadi contratados y despedidos sin mis. Esto pe dades reaccionar deprisa y de manera flexi referencias de sus clientes, los escudiantes Un bonito deal, sin duda, Sin embargo, divide alas univer clases no recibe ni un centavo, También paga de su sass de desplazamiento, al igual que los profesores a tiempo parcial, que se pasan el di corriendo entre tres o cuatro uni versidades* Estas actividades se remuneran en Alemania (al menos en la cotiomia privada) de acuerdo con la denominada «ley del fo: ‘mento laberab» (que en un principio se pens6 como tna ley pro: visional). En ella existe un criterio correcto para la desregula ign del mercado laboral y para el derecho al rabajo (contratos temporaes, trabajos compartidos, trabajo por encargo, trabajo subcontratado). Oftece el instrumental apropiado para perfec- formalizad es [atinoamética no existe un sistema piblico de seguridad social 6” Susan (asistencia sanitaria, p por jubilacién, prestacionesdede- “.Crada sélo sempleo..),revisten especial importancia las relaciones con la. paca una minova. {anilia (de asistencia) y la empresa (paternalistas) En estas par, tesdel mundo no se puede hablar propiamente de trabajo an aly, es deci, un trabajo que pueda servir de pauta alos secto: | res laboralesformalese informales, ‘Mas alld de la seguridad de la sociedad laboral En Latinoamérica existen miles de relaciones laborales pre- catigs, Al observador occidental, quien tiene un puesto callej- 10 0 trabaja de vendedor ambulante le parece un tipo exstico. Pero, dentro de las propias sociedades asf como Tos motives, desvelosy esperanza vide &i Comin se puede definir mediante un «non: 6 dsponen de cuntco paredes, ni de un puesto en el mercado, para ofrecer sus mercancias 6 servicios (hay que afiadir: sobre el que puedan. alegaralgin derecho desde el punto de vista legal), Pero no s6lo hacen su trabajo en Ia calle 0 en lugares muy determinados que 64, Pees, 1997, pl 108 | s2 112 Unnuevo mundo felin deben defender contra una nube de comperidores y compet doras; suelen ir de casa en casa, procurando vender ventajosa- ‘mente sus evaliosos» objets en una red fija de clientes que han fidelizado y deben conservar.Aun cuando en sentido formal no pueden hacer valer un derecho ni de propiedad ni de uso, a ‘menudo defienden simbslicamente, y en su contexto de mane- ta plenamente legtima, un «espacio de venta». Las exigency depo, as como as pornidades de be ister eatumtiniapenategps Uva nun 2 treo enconteamos al joven e'made mon gue vende apres dei eon cou pan (un daglad de hj par prosper del so minal anit ees eam cer contbucin fx a una ocpanaain informal de vendedres cn un puesto no autriadosoce una exe de madera tne she lia de cundo en cut los coool que fea los funsonaios de la adinistracion municpal. No slo tne jo, sno que To veros ealira dees ma F También en Europa podemos descubrir una nueva manera de vivir més all dela ficci6n del pleno empleo y de la seguridad dela sociedad laboral. Quien opone de antemano el trabajo for- ‘mal como punto de fuga al trabajo informal como algo de poco valos lo sea analiticamente) permanece anclado en el La economia informal no es una condicién individual, sino luna fuente de ingresos caractérizada por un rasgo exencial: no ly social en el que estén eguladas otras dads semejantes. ©. e160 66. : y Alejandro Portes, «World Underneath: The Ori sis, Dyan nd Ef ofthe noel Exons dom 198, Pe 2. Modelo: trabajo civico 113, Las précticas aborales informales son, por tanto, unos mo- dos heterodoxos de asegurar unos ingresos, a menudo también en esa zona imprecsasituada entre lo «legal» y lo «ilegaln, por loque'no se trata, en definitiva, de un «constructo social entre Personas en momentos concretos. Tasladado a Europa, se p de decir que el tan trafdo y Hevado «fraud al sistema asi lab» es en este sentido una fuente de estabilided. Permite a! Eltmtnidey aquellos que, de lo contratio, no tendrfan acceso a una fuente levado: aaa! de ingresos cobrar algo al menos en algin lugar y luego hacer ‘otras muchas cosas por les que no reciben ningin dinero, cierto modo, es el seguro fundamental por antieipado del civ. dadano multiactivo, para quien el trabajo regular es sélo una fuente entre otras muchas de su seguridad material x ichas personas j6venes no podelan vive sino recibiecan sel Estado para la vivienda o alguna de las numero. s jones que no estin pensadas pare ellos, Es un mundo Joco porque todo el sistema social sigue basado en el vcjo mo. elo labora, que para muchos no exist, Y estos muchos debeo cde alguna manera procurar llegar tiempo aun mundo ain no del todo estrucurado y esto slo lo consiguen en parte fingicn do. Enel mateo del viejo modelo labora! velan por sus propioc derechos y se consiguen unos ingresos isicos.” Del cnismo de la estedistca, Més desesperados, menos parados Cuando en Europa, por cuyo horizonte occidental se divisa cl «milagro laboraly de EE.UU., se mira a Sudamética, lama enci6n la radical ambivalencia de la réplica del eparom. No ser (ya) , La mirada culpsbilizada a ese cons. ‘Neve Weltordoung», DU - die Zeitschrift der Ku 114 Un nuevo mundo feliz ‘Los purados, segin|a acepeion ‘eutopes dela palabra tienen nina seguridad puesto de trabajo. que es el paro (y a su climinacién estaditica)re- conoce también que la creacién de un marco social del que cada vvez hay més personas excluidas es al mi ‘mente, una estrategia muy eficaz para la climinaci6n del paro. En otras palabras, que los parados, segin la acepeién europes dea palabra, tienen atin la seguridad de un posible puesto de trabajo, incluso de un derecho firme al trabajo formal y rer ‘buido, cosa de la que la mayoria de los no parados, en sentido grandes sectores demogrificos estin exch rados una subclase dela sociedad, el par ‘mo tiempo relativamente bajo (en las dée ‘también la del paro. La afirmacién de que en los yamericanos reina un «paro abierto» reativamente ¢ una parte, se basa en la enorme capacidad formal para integrar a per- sonas dispuestas a trabajar y abriles oportunidades laboraes, sea en la forma que sea. La capacidad de estos pafses para ab- sotber gente, ante el enorme crecimiento demogréfio y cl cons tante &xodo rural, sata ala vista. Por la otra es sencilamente cfnica Ia etiqueta de «no paradow en una regién del mundo en la que la mayoria de la subelase exclude ya no pasa por «para- cla» y es pensada estadisticamente. Gon la mirada puesta en la escandalosa categoria occidental del paro, este cinismo se puede utilizar incluso polticameme. ‘La descriminalizacién y el reconocimiento de tuna economia in- formal podria parecer a muchos (al menos por lo que se refiere ‘la construccin estadistica de la realidad) la via ideal para sa- lir del paro. Si comparamos los indices de creciniento del empleo, salta ala vista la dindmica de a economia informal. La agriculturare- trocedi6, mientras que cl sector no agricola aurnenté considera- blemente; pero el potcentaje del sector informal aumenta aqui ms del doble (una subida del 120 %) que el sector formal (una subida del 50%). Los pronésticos sobre la evolucin del pleo en Latinoamérica hasta el aio 2000 caleulan el porcentaje del empleo informal en un 40%. Modelos trabajo cvico 119 Paro adscriptivo, marginaciin asignada Pero gqué significa propiamente «estar en el paros? ropa se lucha oficialmente «contra el paro». sd ea at segiin denuncia un comité de parados berlinés, se lucha contra los parados: «A este fin se falacan las estaistcas, se crean set dopuestos de trabajo y se llevan a cabo controles estricios ‘Como semejantes medidas son siempre insuficientes, se sapone que el parado es culpable. Se hace de los parados unos “busca dores de trabajo” para hacer que la realidad se adapte ala pro. agin Sin embargo esto no debe Beceror ceil Inerhin de Cae ee <2 peligro principal que acccha 1 EE.UU, en el siglo xx waedie Michal tla i Taleinhe ta eaten | {23a podem lama con el nombre de brasesiaacién ilefizacin entiendo no la separaci6n de las culturas ctnicidad, ino la separacién de las einicidades me- |. diante clases» En el marco de esta relacin entre etnicidad y pertenencia a una clase se entiende mejor la historia colonial de Latinoamérica. El mexicano Silvio Zevall de la historia del trabajo, precisa aoe De esta manera surgi la esclavtud, le servidumbe feudal, los trabajos forzadosy la explotacign ls eso aren y a explotcin ep po Buopa del ‘no se pare sions facron prover alos clonoscurpeos os rus sues dear br iene pus xl ree ‘gras e indoles de lax colons 0 par tender ‘comodidades de la vida urbana.”® eaeeraieayn! Algo patecido se puede observar también en Europa. Las consecuencias de un mercado laboral destegulado se dan ‘con marcas adscriptivas, en Jos grupos tradicionalmente desfa vorecidos, las mujeres y los extranjeros. Son muchos los indi tios que apuntan a que el cambio de las relaciones Iaborales normales a las no normales correré paralelo ala linea de desi- 2Quién (y por b 116 Modelo: trabajo efvico 117, 1evo mundo feliz Figura 1. Emploados dp sualdad entre los sexos y las etnias; es decir, que continuard proceso de marginaciones sociales, con tode su Pobreza temporal, pobres de solemnided y la revo de la sociedad civil T La estabilidad cn la Europa de los Estados a stenciales tras Jn Segunda Guerra Mundial se bas6 esencialnen de-una movilidad colect in de las capas medias de la sociedad, que puede valer mismo tiempo para el umiento de la dem lamentaria y para una pe pone patas arriba (y ésta es la cuestién) de Oceident. Si se confirma esta tendencia en el futuro, dud hablar entonces de cuatro grupos diferenciados en les vo ciedades occidentales: » de aera global. Son los ganadores dela glo. los propictaros de un capital que se mueve glo. sus servos en las alas capas directivas. Gracias a a sueldos ‘que (al igual que ocurriera con Co- in) parten a In conquista del espacio global, para someterlo 4 8us fines econdmicos, Son las elites del dinero y del saber {gue han descubierto la clave dea riqueza: conseguir cada vex menos dinero, Disponen de los recursos 170 1975, 1980 1989 1950 195 118 Un nuevo mundo feliz, + La clase de los cuslificados precarios. Ganan bastante, pero deben controlar const te cl balén para que los com: petidores no los dejen aqui. El subempleo y el pluriempleo son a menudo dos caras de la misma moneda: no se puede hablar de una jomada de ‘ocho horas. El tiempo libre se convierte en una palabra des- conocida y cl convenio social («horario fijo») en un problema ‘endémico. Quien no esté siempre disponible se halla en una situacin de peligro, Esta eautorresponsel ‘arcas pablicas y privadas y convierte al individuo en «lori dor de su propia suerte», + La dase de los «working poor. Los puestos de trabajo de los denominados escasamente (0 nulamente) cualificados se ven idirectamente amenazados por la globalizacién. En efecto, jempo. También le aecta lo que angustis a ‘muchos: ila libertad torna pobre! Con la nueva era global, que no corre pareja con dinero civico para todos, el sector in: formal se transforma en un gueto de pobres ‘+ Pobreza localizada. Zygmunt Bauman sefiela una diferencia ‘i diagrama espacio-ticmpo, a de los sicos lobalizados. 3po de sobra, pero estén limitados a un ( lags conereto I” Bq EE.UU,, este grupo de excluidos, que ha aumentado considerablemente en los ailtimos veis ha denomina- do e investigado bajo la denominacién de «subclase» (Jencks, xx Katz, Wilson y Lash/Uny). La pobreza es el distintivo més visi- bile, yen cualquier caso necesario, para aquéllos que se apartan. de la sociedad; pero la mayor parte de los observadores #@ at Jsiering. und Spleung det Modelo: abajo civic 119 ‘muestra reacia a creer que la pobreza sea ta suficiente. A la pobreza manifiesta se debe afi abandonado toda esperanza de volver a la sociedad ‘momento, vulneran las teglas basicas dela com socials de este colectivo de pobresaislados, que sea convert do en el mayor reto social pam América. En las barriadas de las ‘mett6polis, en las que estd disminuyendo la demanda de pues- tos de trabajo para no cualificados y que estin siendo abando- nadas por las capas medias, acomodadas y méviles, es cada ver ‘mayor a cifta de los mendigos de la sublase que estén er6nica- ‘mente sin trabajo y viven de las limosnas del Estado asistencial, de acciones delictivas en busca de botin o de ambas cosas ala vez. Hasta el dia de hoy, ninguna politica social ha ofrecido una respuesta vilida a este grupo cada vez mayor de excluidos que viven ala vez més allé dela sociedad y en su mismo seno. Esta marginacién se suele telacionar, l6gicamente, con le pati politica, Sin embargo, noes éste el caso, ni en Latinoamé- rica ni en EE,UU, En América del sur y del norte estéteniendo Jugae un animado debate sobre la erevalucidn dela sociedad ci vib> (Javier Gorostiaga). Se discute sobre cémo fue en el pasado, | «sencl presentey podria o debetia seren el fururo a relacin en tre las organizaciones sociales auiSnomas («sociedad civil) los ‘movimientos sociales las Iglesias los sindicatos etc, de una par- te, y,de la otra los partidos politicos, los gobiernos y los Estados. En Latinoaméric, son hoy sumeross as personalidades de lavida pola que equiparan sociedad civil con enovimiento _Latinosmésic, socials. Ai seine jonita de osigen panamefio, Javier Goros- tiaga, es precisamente la socieded civil la que, a estar formada mero ‘por organizaciones campesina, obreras y de mujeres asf como ‘por movimientos ecologists y comunidades de base cristanas, las se cort6 en seco con la toma del poder par los militares.” ‘Wolf, 74, B. Barber «Réumen ci sabre el faro se a democracia en Die Modelo: trabajo civico 121 Barber replica (y quiza invalida) al reproche de favoritismo i i en el discurso sobre la én sobre la auto- ofganizacién social de los excluidos subyace también otra pos- tura de favor hacia las capas medias GEL GRAN BJEMPLO? TRABAJO Y DEMOCRAGIA EN ER.UU. mercado laboral flexible que sive de ejemplo a tantos paises curopeos, particularmente alas multinacfonales y representan- teseconémicos europeos, y sobre el que deberia dibujarse la via europea, en caso de que ésta existiera. Al mismo tiempo, en el to y contrat laboral de tiesgo en su estadi n zado, Para ello, conviene primero decir algo acerca delos «pro- ios contrastes» fruto de los diferentes horizontes de valores y de percepeién culturales. Libertad o igualdad? El choque de culturas ‘La informalizacién e individualizacion del trabajo conven- cional est afectando por igual 2 todos los palses occidenteles. eto este cambio trascendental se percibe y valora de ‘maneras en las distintas cultures indiales. Con otras ( pare- te brasileizacin dela so: s | Elmodelo american ve ba convertde en el 122 Un nuevo mundo feliz In economia que se inicié con el crac de 1929 puso en evidencia estas diferencias. En Alemania, se eché la culpa del paro masi- vo que éste generé a la propia democracia («talén de Aquiles del sistema»), El movimiento «pardo» del nacionalsocalismo aleman se hinché, casi de la noche a la mafans, hasta convert seen un movimiento de masas y propiciar,finalmente s0 al poder de Hitler. En ningrin otro lugar se produjo accién comparable. En Reino Unido y EE.UU., el paro alcanzé tuna dimensién parecida, o incluso atin mayor, y las consecuen cas sociale fueron particularmente duras en América, pcs ls, ‘medidas del Estado asistencial tuvieron que ser improvisadas dada la especial intensidad de la crisis Iaboral. Pe=~ all las i tituciones democriticas no se vinieron abajo y lograron s demnes, El liberalismo americano, escribe Michael Walzer, «cr pie juntillas en los derechos individuales y, ditfase que consi- {guientemente, en un Estado rigurosamente neutral, €s deci, un Estado sin proyecto cultural ni religioso, 0 sin objetivos colecti- ‘vos mas alld de seguridad de s ‘Al mismo tiempo, los nortea- ‘mericanos reconoeen y viven intensamente una especie de na- tional community (algo muy diferente a la «sociedad» alemana, pues ésta no tiene la connotaciGn de sociedad electoral que im- pregna al concepto americano de community), es deci, lo que ‘Gunnar Myrdal ha llamado con el nombre de «fe americana» y ‘otros, siguiendo a Rousseau, con cl de «religin civil, En ésta se sublima el reconocimiento vivo de la democracia y de lal bertad politica en la que (de acuerdo con el ideal) quedan fuerza las diferencias (y oposiciones) en cuanto al color dep la pertenencia a una religién, los ingresos, el sexo, las ideas po: iucho de americanizaci6n de Alemania desde segunda Guetra Mundial, pero en ella no seinclusia csta importantisima diferencia cultural Bajocl titulo, con claro cardcter eurocéattico, «An Odd Pla- ce: America», The Economist recoge una encuesta comparativa sobre determinados valores en las democracies occidentales, La pregunta «¢Qué valora usted més, la ibertad o la igualdad?> fue contestada por alemanes y americanos de manera bastante distinta, En BE.UU, el 72 % de los encuestados se excoré por 73, Mich cio 1994, ‘Modelo: trabajo civico 123 Ja libertad, y s6lo el 20% por la igualdad. En Alemania, en io, un 37 % escogié la libertad, pero casi un 40 % se de- idi6 por la igualdad. Los entrevistadores insistfan en preguntar:cesté vor de que el gobierno intervenga para comp ‘cada vez mayor en los ingresos, producto del sistema econémi- co libre? Una aplastante mayoria (el 80 %) dijo que si. De los, italianos y austriacos asimismo encuestados, el 80 % abog6 in- cluso por que el Estado rectificara las situaciones injustas de pobreza producidas por el libre mercado.” En la pereepcién y valoracién de la libertad y la igualdad, EE.UU. y la Europa continental (en contra de toda ame- ricanizaci6n) se sigue produciendo hoy un chogue de culturas: lo que en Europa es la tarea primordial del Estado, es decir, la nivelacin de ls desigualdades producidas por el mercado de- senfrenado, en la definicién clasica de la libertad americana for- ‘mulada por Isaiah Berlin (efreedom: from interference ofthe sta- te» y efreedom to do our own thing»)se convierte exactamente ‘nel principio contrario. La misin universal del libre mercado como fe de América Con la caida del Muro de Berlin en 1989 y el colapso del im: 1petio soviético poco después, la utopia de! libre mercado se he convertido en la misin global de EE.UU., que ya no tiene a nin: ain bicho viviente que se le oponga. «El proyecto actual de un ‘mercado tnico global es la misidn universal de Atnérica, sancio- nada mediante la victoria neoconservadora. La utopia del libre ‘mercado sea convertido en parte esencial dela fe que de si mis- ma tiene América; es decir, ser un pais tinico en su género que sina de modelo a una civiliacin universal, del que todas as de- més sociedades puedan aprender a resolver sus problemas »” Este convencimiento de que se puede salvar el mundo con el libre mereado se ha convertido en un oficioso articulo de fe 76, «American Values, The Economist, 5 septiembre 1992, citade Bemdt Ostend, The Politi of Diference, Theories and Pract US-Gorman Perspective, conferenciapronunciada en la Georgetown, ‘iy, marzo 1995, pigs. 9 y sigs. 77, John Gray «Die Verinigten pits, en Beek, 1999, le Utope des plbalen Ke eg | 12 Un muevo mundo feliz ppara la religidn civil americana. Sila autoridad de las instisucio. nes americanas es ya un hecho universal yl libre mercado s la bisagea sobre la que giran estas instituciones, entonces la vai- dex del libre mercado debe ser global. En otras palabras, no cualquier 0, sino el capitalismo al modo americano sirve de norte y baremo por los que los demés paises deben orientarse y medirse. Asf pucs, seimpone la siguiente pregunta: <équé consecuencias y efectos secundarios ha tenido la idealo- fa, en modo alguno moderna, sino més bien arcaica, del libre mercado en su pais, de origenes civico-rligiosos? ¢Hasta qué unto se sostiene la tesis del «milagro laboral» y qué oscuros cfectos secundatios la acompafian? Nubarrones en el paratso rediados de los noventa, el producto interior bruto per ccpita de EE.UU. ¢ la poblacién base) aumenté en més de un décimo, subiendo del 43 % al 48 %. Sin embargo, la productividad pos hora de tra bajo era en EE.UU, una décima paste inferior a la alemana, Es, particularmente lamativo el escaso aumento de la productivi- dad por trabajador. Mientras que de 1970 a 1994 el producto interior bruto por trabajedor se duplicé en Japén y subié dos, tercios en Alemania Occidental, en EE.UU. s6lo subié escasa- ‘mente un quinto, Fue una de las tsas més bajas en todo el mun- do dela OCDE, la cara opuesta del incremento de la actividad ‘econémica americana, Esta proliferacién de nuevos trabajos que se mueven en un terreno de baja productividad econdmiea es sin duda un nuba- én en el paraiso, Casi todos estos trabajos han surgido en el sector de comercio, dela hosteleriay en los pequetios servicios sociales. A mediados de los noventa, estaba ocupado el 55 % de los trabajadores en EE.UU. en contraste con sélo el 45 % en Alemania, Con esta diferencia se explica el gran desnivel que existe en el émbito del empleo entre EE.UU, y Alemania. Si ‘Alemania alcanaara a EE,UU. en el sector de los pequetios ser vicios, tendria menos desempleo, El primer nubartén que se cieme sobre no» se llama con el nombre de baja prod Modelo: trabajo civico 125, cual queda bastante por debajo de la media. Mas de la mitad de los empleados en este segmento del mercado laboral pertenece en EE-UU. al mbito delos perceptores de sueldos bajos, mi tras que en Alemania son s6lo la cuarta parte. Pero esto significa también que esa décima parte en la que el porcentaje de la acti vidad econ6inica es en general mas dlevado que el aleman inclu ye unos puestos de trabajo menos productivos y peor pagados. ‘Alo quehay que afadir que los ingresos en los distintos sec toreslaborales siguen siendo manifietamente més bajos. Preci- samente ha sido la cada vez mayor desigualdad EEUU. la causa de la existencia de millones de trabajadores pobres. Entre 1973 y 1993, el sueldo por hora de americanos sin estudios superiores cayé de $11'85 a $8°64. En Jos primeros afos setenta, las familias del 5 % superior de la pi os que se hallaban soy ganan casi cinco veces esa cantidad, Esta triste realidad se std imanifestando también actualmente en Eu ropa Occidental. Y una tendencia parecida se advierte asimis- ‘mo en Reino Unido e incluso en Suecia, pais tradicionalmente orientado hacia Ia igualdad.”* Brosi6n de la clase media qué los ingtesos de la mayorfa de sus habitantes, cliez) se han estancado.o han disminuido, Los ingresos semana. les medios del 8 % de los americanos en edad de trabajar han ‘aldo aproximadamente un 18 % entre 1973 y 1995, es decir, de $515 a $258 por semana. En el mismo perfodo, y més con. ‘retamente entre 1979 y 1989, el sueldo real de los altos directi- vYos aument6 nada menos que en un 19%. Esta nueva inseguridad dela mayoria de los americanos es comentada por Luttwak en los siguientes términos: 78, Duos tomidos dt informe de la Comin para el Futuro de los Esta os Libres de BavieraySsionia, tomo 1, Boon 1998