You are on page 1of 5

SERES

KOVAL

ARTIFICIALES

Y

POSHUMANOS:

ENTREVISTA

SANTIAGO

Por Horacio Bernades
¿Puede la ficción predecir el futuro? Parece una pregunta ingenua. Julio
Verne narró un viaje a la luna noventa y nueve años antes de que Neil
Arsmtrong pusiera un pie en ella. H. G. Wells atravesó el tiempo en una
nave, casi medio siglo antes de que la teoría de la relatividad permitiera
pensar que eso podría ser posible. Ray Bradbury se adelantó en varias
décadas a las pantallas del tamaño de una pared. Estrenada hace unos días
en Buenos Aires, Autómata vuelve sobre una temática que el cine viene
explorando desde la célebre Metrópolis (1929). Allí, en un futuro posible,
una mujer-androide (la no menos famosa María II) escapaba del control de
sus creadores y terminaba liderando nada menos que la revolución social.
Vinieron después computadoras peligrosamente autoconscientes (en 2001,
Odisea del espacio, 1968), androides idénticos a un ser humano (en la serie
Alien, iniciada en 1978), “replicantes” tanto o más inteligentes que el
hombre (en Blade Runner, 1982), cíborgs no particularmente inteligentes,
pero dotados de una capacidad de sobrevivencia superior (Terminator,
1985) y robots que competían con el hombre por el futuro de la Tierra (en
Yo, robot, 2004). En Autómata los androides vuelven a rebelarse. Docente
en la Universidad de Buenos Aires y autor de La condición poshumana:
camino a la integración hombre-máquina en el cine y en la ciencia (Editorial
Cinema, 2008), Santiago Koval (Buenos Aires, 1981) sostiene que la fantasía
de rebelión de las criaturas creadas por el hombre va de la mano con la
obsesión humana por crear seres que se le parezcan. Y que tanto una cosa
como otra son de larga data, tanto en la historia de la humanidad con en la
del cine.
En la entrevista que sigue, Koval revisa la historia de creación de seres
artificiales, el estado actual de la fusión hombre-máquina, las posibilidades
de que en el futuro esa integración se vuelva cada vez más completa y el
modo en que el cine ha venido reflejando --a veces anticipando-- esas
fantasías y desarrollos.
¿Cómo imaginó la humanidad los seres artificiales?
Desde el origen se ha tratado de una búsqueda por invertir la imagen bíblica
de la creación humana por un ente divino. El afán por crear seres artificiales
se remonta a las primeras civilizaciones y se renueva incesantemente. Lo
que antes eran criaturas imaginarias o mitológicas –la estatua de Pigmalión,
el Golem, el monstruo del Doctor Frankenstein, Pinocho– son ahora
mecanismos de silicio y metal que se mueven por sí solos, que hablan,
tocan instrumentos, trabajan en laboratorios, operan en líneas de
producción o desafían a campeones mundiales de ajedrez. Sin embargo, por
más sofisticadas o complejas que sean, las criaturas contemporáneas no
hacen más que actualizar esas pulsiones inmemoriales e indelebles
arraigadas en el origen de la especie.
¿Y en el cine?
El cine muestra una evolución semejante. Como si recapitulara la historia
técnica que representa. En las primeras piezas fílmicas sobre el tema,
filmadas en las décadas de 1920 y 1930, los seres artificiales son criaturas
mitológicas o mágicas hechas de barro o partes orgánicas que asumen la
vida por medio del control de alguna fuente de energía (un rayo eléctrico) o

por lo menos. tiene una unidad de procesamiento (cerebro). aunque con aristas diversas. y que será por ello necesariamente castigado. Hoy. un audífono. forma parte de la representación social de mi yo. como se ve. terminan amenazando con destruirla. un brazo o una pierna robóticos. si modificamos nuestro cuerpo por medio de la cirugía o extendemos nuestra vida mediante el uso de un marcapasos. Un objeto externo del que dependo para funcionar como individuo termina siendo parte de mi corporalidad o. se establece una relación especial entre los objetos y nosotros. Sin embargo. el individuo promedio en ciudades urbanizadas carga artefactos en su cuerpo de manera externa: dispositivos móviles que le ofrecen el acceso telemático a grandes conjuntos de datos. ¿Qué futuro se puede predecir en este terreno. un banco de datos (memoria). una fisonomía antropomorfa. ocurre en las décadas de 1950. Estos primeros seres se rebelan tarde o temprano sembrando la destrucción. por lo general. en general. 1960 y 1970: seres cada vez más tangibles y sofisticados que comienzan a adquirir funciones humanas y que. un implante coclear. la dualidad entre la bondad de la criatura (la figura del esclavo mecánico e incondicional) y su inherente maldad (una entidad enemiga que busca desterrarnos en su lucha por la supervivencia). ¿Cómo evolucionó ese imaginario en épocas más recientes? En los 80 y 90. como anteojos. si nos parecemos a la máquina es porque hemos asumido algunos de sus atributos o modos de funcionamiento. estamos empleando la técnica para alterar las constantes biofísicas de nuestro organismo e incorpor atributos o funciones antes reservadas a las máquinas. se trata de una misma y única pulsión que convierte al hombre en un demiurgo que desafía los límites proscriptos por sus propios dioses creadores. no son parte de él. sin embargo. encargadas de construir series interminables de robots automáticos que. interfaces de entrada y salida (sentidos o miembros efectores) o. fusión o pérdida de fronteras entre un ser humano y un ser mecánico. los científicos alienados o hechiceros solitarios de antes dan lugar en el cine a las corporaciones multinacionales. Si la máquina se nos parece es porque ha incorporado características humanas. Estos artefactos no están en nuestro organismo. y para cuándo podría fecharse ese futuro? Es esperable que tengan lugar mayores niveles de integración cuerpomáquina. Desde el origen del cine siempre aparece. En el fondo. podemos pensar en dos escenarios posibles: que la máquina tienda a nosotros o que nosotros tendamos a ella. ¿A qué atributos se refiere? Si usamos alguna clase de prótesis. ¿Qué posibilidades hay de una fusión progresiva entre el hombre y la máquina? Si entendemos por integración hombre-máquina a la mezcla. Por el contrario. ¿Esa nueva corporalidad podría incluir algo semejante a un cerebro artificial? .de un acto mágico o divino (la palabra de Dios). terminan siendo una amenaza para sus propios creadores. en su intento por defender a la humanidad. Lo mismo. Por ejemplo.

"asesinada" brutalmente por un policía alcoholizado. ¿Cómo encaja Autómata en esta tradición representativa? Autómata adhiere a la tradición de robots inteligentes que asumen conciencia de sí. aunque no necesariamente original. dando lugar a un salto cualitativo en su evolución. que se altere a sí mismo. los usos sociales determinarán. El futuro probablemente tienda a profundizar nuestra exomente. que irá probablemente en aumento conforme se vuelvan adultos los niños que nacieron rodeados por estos artefactos. La opinión pública o la prensa celebran especialmente los avances con fines ortopédicos. para así evitar que la criatura se vuelva contraria a nuestros mandatos y decida. La autopsia de una unidad. acerca de los autómatas: la necesidad de limitar su inteligencia. En el extremo. el cíborg deviene poshumano: un hombre que. En su máxima expresión. llama a esos dispositivos externos la exomente: una mente que está fuera del cuerpo. nos ofrecerá mayores opciones para incorporar elementos técnicos a los límites de nuestra conciencia. una máquina que adquiere atributos antropomorfos es. ¿Qué clases de hombres-máquina se han concebido hasta el momento? La fauna artificial que resulta de la integración hombre-máquina es variada y compleja. a fuerza de integrar elementos técnicos a su cuerpo. Este fetichismo por la técnica es un fenómeno transgeneracional. Si el futuro promete implantes de memoria o back-ups del cerebro. disputar a la humanidad la supremacía sobre la Tierra. como siempre lo han hecho. en teoría. Por el otro lado. hemos incorporado con asombrosa rapidez los productos técnicos a nuestras relaciones sociales. primeramente. soportada por los dispositivos electrónicos que nos rodean. El protagonista de Autómata descubre en el bionúcleo de la unidad pruebas de que el robot eliminó por sus propios medios el segundo protocolo. . pero que sin embargo forma parte del organismo. sorteando los protocolos de programación a los que fueron sometidos. es probable que aparezcan muchos entusiastas que. Un cíborg es un ser humano que incorpora tecnología a su organismo de modo tal que resulta potenciado por ella. si ofrece dispositivos intraneuronales que mejoren el rendimiento intelectual o extensiones electrónicas que aseguren la inmortalidad cibernética. por cuenta propia. Es decir. el robot deviene androide: una máquina tan humana como sus propios creadores. En el filme. del mismo modo en que adquieren hoy las últimas innovaciones. Luego. los robots comienzan en cierto punto a mutar por sí mismos. pero también muestran una enorme fascinación por los objetos de consumo destinados a simplificar nuestra vida diaria. Se plantea así una observación interesante.Català Domènech. demostrará que el robot carecía de segundo protocolo. un pensador español. adaptándola a la medida de la mente humana. ¿De qué forma procesa el ser humano “de todos los días” esa integración progresiva? Las nuevas generaciones (menores de 10 años) se vinculan de manera inmediata y natural con la tecnología. ha dejado de ser estrictamente humano. Si bien estamos lejos de ser organismos cibernéticos. Procedimiento que impide. acaben por incorporar esta clase de productos a sus prácticas sociales cotidianas. el éxito o el fracaso de estas posibilidades técnicas. al menos en las actividades más básicas o automáticas. un robot: una entidad humanoide que desempeña o simula funciones humanas y que puede reemplazarnos en algún sentido.

imaginación. Dr. Lo mismo ocurre en la representación del ser del título en El golem (1920). Ridley Scot presenta a Roy Batty. Terminator (1984. Frankenstein (1931)– presentan criaturas primitivas que se rebelan a sus creadores generando caos y muerte. La mente. En la temprana Metrópolis (1927). THX 1138 (1971)– muestra a seres humanos amplificados por medio de prótesis que representan un cierto conflicto de naturaleza: la prótesis se rebela al cuerpo en que ha sido implantada. Los seres artificiales se complejizan en el tiempo y tienden a ser cada vez más parecidos y cercanos a aquello que simulan o reproducen. poesía. Este nivel de inteligencia será superado pocos años más tarde por el comportamiento tangencialmente humano de HAL 9000. el octavo pasajero (1979) o Androide (1982). y alcanza su máximo esplendor en Blade Runner (1982). el monstruo en Frankenstein (1931) o Robby en El planeta prohibido (1956). una odisea del espacio (1968). 1950 y 1960 son principalmente robóticas: seres mecánicos construidos por medio de materiales puramente artificiales. En Blade Runner (1982). Inteligencia artificial (2001). la intervención llega al interior del cerebro. capaz de humor. Del lado de la maquinización del hombre. sin embargo. y más aún en la saga de Matrix (1999). Inteligencia artificial (2001) y Yo. En Metrópolis (1927). un Nexus 6. La figura del androide no se retomará hasta El mundo del Oeste (1973). que acaba provocando una revolución de la clase obrera. dando lugar al poshumano. 2009). toda una línea de films –Las manos de Orlac (1935). Alien. resulta atravesada irreversiblemente por los hilos de la tecnología. replicante dotado de memoria. María II.RECUADRO 1 ¿Cómo representó el cine a los seres artificiales? El cine de ciencia ficción presenta una evolución interesante de este tipo de personajes. 2003. en 2001. autoconciencia y autorreflexividad. Insólito (1964). 1991. amor. Las figuras artificiales de las décadas de 1940. robot (2004) . Yo. Con todo. Por lo tanto. dolor e ironía. ese reducto de la conciencia. RECUADRO 2 ¿Cómo representó el cine la Inteligencia Artificial? Fue representada incluso antes de que el término se acuñara como tal en 1956. aparecía ya la figura del androide: un robot con esqueleto metálico pero insuflado de piel y alma humanas. La llegada de filmes como Robocop (1987) o Soldado universal (1992) introduce la noción del cíborg propiamente dicha: un individuo intervenido por la tecnología a tal punto que necesita de ella para continuar existiendo. el robot-androide. En Alphaville (1965). los primeros filmes – El golem (1920). robot (2004) o Los sustitutos (2009). tiene un cierto grado de inteligencia y de automatismo que la lleva a iniciar la revuelta popular. la primera representación madura de la IA en el cine la debemos a Jean-Luc Godard. El coloso de Nueva York (1958). Terminator (1984). Del lado de la humanización de la máquina. progresivamente amenazantes para la aparente singularidad de sus propios creadores. Semejante profundidad de conciencia la reecontraremos recién décadas más tarde. Alpha 60 es una supercomputadora que despliega una complejidad psicológica sin precedentes. que rompe con los modos tradicionales de representación. En estos casos.

introducen más tarde a personajes dotados de una capacidad intelectual incluso superior a la de los seres humanos que los crearon. .