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Maingueneau, D.

(1976)
Introducción a los métodos de análisis del discurso, problemas y perspectivas.
La definición de Discurso con la que se maneja este autor está presentada en la última página (25) y
dice: “entendemos por discurso fundamentalmente organizaciones trasoracionales [con esto intenta
decir que van más allá del análisis de la oración] que correspondan a una tipología articulada
sobre condiciones de producción sociohistóricas”.
El texto en sí intenta problematizar la situación en ese momento problemática de la definición del
campo del análisis del discurso.
Comienza en la página 7 hablando de la importancia del aporte del análisis del discurso como
disciplina para las ciencias humanas: “En la actualidad existe una especie de “demanda” teórica
muy grande de parte de las ciencias humanas, demanda frente a la cual la “oferta” de la
lingüística resulta ridículamente insuficiente […] Como veremos, en este campo el rigor de los
enfoques a menudo es, desgraciadamente, proporcional a su carácter reductor. Con esta obra
esperamos sobre todo provocar una toma de conciencia de la necesidad de una elaboración teórica
antes de cualquier práctica” (Pág. 8)
(Pág 9) SITUACIÓN DEL ANÁLISIS DEL DISCURSO
Aquí es importante la discusión que mantiene con la oposición Saussureana Lengua/habla en la
que el discurso se equipara con el habla y propone que el concepto de discurso debe verse
justamente como un cuestionamiento al de habla saussureano:
“la oposición lengua/habla ha terminado por convertirse en la oposición entre un código
homogéneo, un sistema de reglas universales, y una libertad y una espontaneidad que escapan a
toda regla […] oponer lo sistemático (la lengua) a lo individual, a lo contingente (el habla) […] En
esta perspectiva no hay lugar para el “discurso”, concepto que apunta a despojar al sujeto de su
papel central para integrarlo al funcionamiento de enunciados, de textos cuyas condiciones de
posibilidad se articulan sistemáticamente sobre formaciones ideológicas” (Pág. 10).
Para Maingueneau es inconcebible tomar el discurso como una elección azarosa, contingente,
individual, el discurso es sistémico y racional y siempre está articulado con lo social. “De más está
decir que el análisis del discurso no podía, por definición, quedarse en la perspectiva de análisis
inmanente de los textos”
Con esto, comienza a acercarse a la definición propia de discurso que hace al final del texto y que
yo puse al principio.
“Es en la década del 50 cuando se producen acciones mucho más decisivas para la construcción
del análisis del discurso. Nos encontramos entonces ante dos aportes en cierto sentido simétricos:
la extensión de los procedimientos de la lingüística distribucional norteamericana a enunciados
que superan los límites de la oración […] y los trabajos de Roman Jakobson y Émile Benveniste
sobre la enunciación” (Pág. 11) “En Harris, “no existe le elección entre dos objetos, ni dos
lingüísticas: la de la lengua y la del habla. La descripción formal de los datos – gramática o si se
quiere estructura – es un concepto operatorio que permite el estudio del fenómeno lingüístico”. En
cambio, Benveniste o Jakobson buscan desentrañar cómo se inscribe el sujeto hablante en los
enunciados que emite, es decir, se tiende a sustituir una lengua concebida como un repertorio de
signos combinados sistemáticamente por la idea de que “el hablante se apropia del aparato formal
de la lengua y enuncia su posición de hablante por medio de índices específicos”” (Pág. 12).
“Ya no se atraviesa el lenguaje para atrapar su sentido, despojándolo de los accidentes históricos,
que lo han vuelto opaco, sino que se busca despejar sus condiciones de posibilidad para explicar
su funcionamiento, con la ayuda de teorías de la lengua, del inconsciente, de los discursos, de la

la comparabilidad de los discursos supone invariantes: el mismo hablante en ambientes diferentes.16). vale más tratar de equilibrar [la importancia de] discurso y condiciones de producción para que su articulación sea lo más rica posible” (Pág. Se trata pues de poner en relación esas dos instancias por medio de una “teoría del discurso” […] Para trabajar con el máximo de eficiencia. propiamente lingüísticos y propone que el más cercano a su posición es el cuarto. 18) y de Jacuqes Derrida y de Michael Foucault por ser un análisis que deja fuera lo subjetivo en los efectos de sentido (Pág. porque extiende lo trasoracional al componente retórico y lo que a Maingueneau ocupa son los discursos-objetos sociohistóricos (Pág. diferentes hablantes en las mismas condiciones de producción. de la “escuela francesa”. donde el discurso es “el enunciado considerado desde el punto de vista del mecanismo discursivo que lo condiciona”(Pág. 19). con roles diferentes. presenta para Maingueneau un problema: “en la medida en que numerosos autores hablan de “análisis del discurso” en el sentido de estudio lingüístico de las unidades trasoracionales desde un punto de vista gramatical estricto y sin ninguna referencia a las condiciones de producción del discurso”(Pág. 23) . 21) En este apartado habla de la complejidad del objeto de estudio y de los problemas metodológicos que esto supone: “Un discurso no es pues. (Págs. sino el resultado de una construcción […] habrá que considerar el discurso más bien como el resultado de la articulación de una pluralidad más o menos grande de estructuras trasoracionales. PROBLEMAS METODOLÓGICOS (Pág. etc. donde se opone enunciado y discurso. Sin embargo esta forma de concebir el discurso. evidentemente son infinitos en número. etc. 16) También retoma y critica las definiciones de discurso de Oswald Ducrot.ideología. deja en la oscuridad las variaciones debidas a las condiciones de producción de los enunciados y a los hablantes”. Lo específico del análisis del discurso es que intenta construir modelos de discursos articulando esos modelos sobre condiciones de producción. a esta enorme presión” (Pág. se comprende fácilmente que surgen muchas dificultades si se pretende considerar como equivalentes todos los corpus teóricamente posibles. Se despliega un sistema de correlaciones que escapan a un contacto inmediato con lo vivido. en función de las condiciones de producción” (Pág. una realidad evidente. 22) “En cuanto a los corpus posibles. 15) Menciona seis usos del término. 14 y 15) POLISEMIA DEL TÉRMINO DISCURSO (Pág. un objeto concreto ofrecido a la intuición. Reflexionando.” (Pág. 21) “Necesariamente hay que establecer un invariante para llevar a cabo un análisis de discurso. El análisis del discurso es el nombre dado a un conjunto de respuestas de la lingüística. 14) Diferencias con Chomsky: “la competencia concebida como el sistema abstracto de reglas que sirven de base a las oraciones producidas por el sujeto hablante. pero los tipos de discursos analizables no lo son. Encontramos aquí el problema de la constitución del corpus. muy elementales por el momento. sistemáticamente articuladas.