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ONCENIO DE LEGUÍA

FLORES, Alberto
1993

“Entre dos crisis: la Patria Nueva”. En
Apogeo y Crisis de la República Aristocrática.
Lima: IEP Ediciones, pp. 201-227.

1. Según Flores Galindo, ¿en qué consistió el proyecto de
“Patria Nueva” de Leguía? Explique.
Para empezar a responder la pregunta, debemos esclarecer el
significado del término “Patria Nueva” y en qué consistió este
proyecto.
Se denomina el Oncenio de Leguía o Patria Nueva, a la época de
gobierno dictatorial ejercida por Augusto Bernardino Leguía en el
Perú, entre 1919 y 1930. Cuando el 4 de julio de 1919 un grupo de
militares de alto nivel salieron de sus cuarteles y con la fuerza de
las bayonetas de sus soldados ingresaron a Palacio de Gobierno y
destituyeron al presidente José Pardo y Barreda.
Este periodo se caracterizó por la apertura, al capital extranjero,
especialmente el estadounidense. Se produce el apogeo y la crisis
del modelo exportador de materias primas, la consolidación de las
nuevas clases sociales: el proletariado y la clase media, el
surgimiento de los partidos de masas (el APRA y el Partido
Socialista) que toman la representación del proletariado.
El término «Patria Nueva» fue usado por Leguía para designar su
propuesta de gobierno. Según Jorge Basadre (2005), se refería a la
urgencia de establecer un nuevo orden que rompiera con la etapa
anterior, que estuvo dominada por el civilismo; es decir, distinguir
el inicio de su mandato como un período nuevo y diferente del
civilismo. Pese a que Leguía nunca se preocupó por definir con
precisión en qué consistía esta «Patria Nueva» ni cuáles eran sus
bases económicas, políticas y sociales, hizo que se la identificara
más con un esfuerzo de modernización material y con el desarrollo
de una economía capitalista. La propuesta de la “Patria Nueva”
planteada por Leguía cuyo contenido esencial fue:



Democratizar el régimen político nacional través del voto
plebiscitario, en oposición a la fenecida República
Aristocrática.
Educar a las masas mejorando la instrucción pública, la
justicia y buscando la cooperación de las distintas clases
sociales.
Fortalecer el prestigio internacional del Perú y sellar
nuestras fronteras
Consolidar nuestra economía exportadora de materias
primas con una política para atraer capitales extranjeros y
así aumentar nuestras reservas y aminorar el costo de vida.


Industrializar al país hasta conseguir el equilibrio económico
interno entre todas las clases sociales.
Desarrollar proyectos de irrigación, colonizar la selva,
desarrollar granjas modelo en la sierra y aplicar el plan de
conscripción vial para conseguir el desarrollo industrial
esperado.

Además, para que las medidas económicas y financieras
funcionaran y se alcanzara el sueño de “La Patria Nueva”, se
aplicaron una serie de medidas políticas en distinto grado y que a
la larga no pudieron contener a las fuerzas reivindicativas de cada
uno de los sectores involucrados. Primero, promulgó la
CONSTITUCIÓN DE 1920 cuyo artículo 113º prohibía la reelección
presidencia; sin embargo, y apelando a la figura de las enmiendas
constitucionales Leguía se reeligió en 1924 y 1929 con las
enmiendas constitucionales de 1923 y 1927 respectivamente con
el fin de: liquidar el viejo orden aristocrático del estado peruano y
detener el avance del comunismo y desarrollar una unión o
coalición entre el capital y el movimiento obrero.
“Fue un presidente populista, autoritario y pronorteamericano”
(YEPES 1978: 105). Con respecto al ejército, buscó un equilibrio
atendiendo a las necesidades de la institución. El bandolerismo –
problema social de carácter semi feudal vigente en haciendas de
la sierra – estaba caracterizado en personas que no sólo
enfrentaban a otros bandoleros en pleitos por las tierras sino que
también enfrentaban a las propias autoridades provinciales. El
problema del campesino fue sin lugar a dudas el más complejo que
enfrentó Leguía. Respecto al indio el estado tomó una serie de
medidas como establecer el día del indio, crear el patronato de la
raza indígena con una oficina de asuntos indígenas.
El surgimiento de las fuerzas políticas populares; José Carlos
Mariátegui,
fundador
del
PARTIDO
SOCIALISTA
(después
denominado Partido Comunista) en 1928 y la Confederación
General de Trabajadores del Perú (CGTP) en 1929; y Víctor Raúl
Haya de la Torre fueron los que sentaron las bases del
pensamiento y acción antiimperialista y antioligárquica con la
participación de grandes mayorías de los estratos medios urbanos
en la política nacional a través de sus respectivas organizaciones
APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana).
En este periodo se produjo el incremento del capitalismo
norteamericano en nuestro país a través de los empréstitos, los
que dejaron una cuantiosa deuda externa. La constitución de 1920
otorgó una serie de poderes al gobierno central para apoyar al
sector exportador de materias primas de manera ilimitada.
Desarrollando una política de construcción de infraestructura de
transporte y comunicación necesaria para los centros de
producción de materias primas y sus respectivos puntos de
embarque. Durante este gobierno se crearon varias instituciones
financieras como: El Banco Central de Reserva, El Banco
Hipotecario y El Banco agrícola.
La, hasta entonces, “Villa limeña”, se transformó en una ciudad
moderna para la época. Fue totalmente renovado, el palacio de

gobierno y ornamentado con los monumentos llegados del
exterior. Lima fue considerada como una de las más bellas de
Sudamérica pero sin llegar a todas las zonas de la capital y el
ritmo de la modernización no se pudo mantener en toda la
población capitalina.
El gobierno Leguía entendió la importancia de sellar nuestras
fronteras y por ello trazó un plan a largo plazo que continuó
durante el oncenio. Durante su primer gobierno había solucionado
los diferendos con Brasil – Tratado Velarde Río Branco – y con
Bolivia – Tratado Polo Bustamante – pero quedaba pendiente el
problema de la selva con Colombia y Las provincias cautivas de
Tacna y Arica con Chile. Desde antaño Colombia reclamaba los
territorios de Maynas. La situación se agravó en 1911 con los
incidentes del Rió Caquetá y Putumayo, Leguía autorizó la firma
del Tratado salomón Lozano, el mismo que fue recién ratificado por
el congreso peruano en sesión secreta de 1927. El Perú cedió el
trapecio amazónico incluido el territorio que comprendía el espacio
entre los ríos Caqueta y Putumayo, la comunidad de Leticia y la
tan ansiada salida al Río Amazonas. A cambio el Perú recibió el
triángulo de San Miguel de Sucumbios que luego cedimos a
Ecuador en 1942.
El problema con Chile se remontaba al tratado incumplido de
Ancón de 1883. Se estipuló un plebiscito en las provincias de Tacna
y Arica luego de los 10 años de cautiverio, pero esto nunca ocurrió.
Recién en 1929 se solucionaría el problema con el Tratado Rada
Ramio – Figueroa Larraín o también denominado Tratado de Lima.
Mediante este documento, Perú cede a perpetuidad Arica y
recupera Tacna, Chile nos indemnizó con 6 000 000 de pesos y
entregó las servidumbres de Arica (un muelle, un terminal
ferroviario y una aduana).
El documento más vergonzoso que este gobierno firmó, fue El
Laudo de París con la Internacional Petroleum Company (IPC). Por
el cual el Perú, cedió el suelo y sub suelo de La Brea y Pariñas a la
empresa norteamericana comprometiéndose a no cobrarle
impuestos por 25 años y entregarle las tareas de explorar, explotar
el petróleo por 50 años. Debido al contrato firmado, esta empresa
cobraría protagonismo en la política nacional en los próximos años.
Como es sabido, nuestro país es altamente dependiente del
capital extranjero, sobre todo el norteamericano y obviamente ello
nos volvía vulnerable. Es por ello que la devastadora crisis de 1929
nos afectó de inmediato. La crisis desatada por la caída de precios
en la bolsa de valores de Wall Street acentuada el jueves 24 de
octubre de 1929, ahondó con la quiebra de bancos y empresas
agrícolas con inversiones en nuestro país, tal es el caso del banco
más fuerte hasta ese entonces: El Banco de Perú y
Londres; Estados Unidos desarrolló una serie de medidas
proteccionistas que afectaron a la capacidad de consumo de los
países exportadores de materia prima pues se redujo el ingreso
por concepto de ventas de sus productos.
El Perú se afectó con la baja de precios de nuestros productos en el
mercado internacional y perjudicó directamente al presupuesto

nacional, se devaluó la moneda y se paralizó la producción en la
mayoría de sectores, se elevó el costo de vida, aumentó el
desempleo, se incrementó el porcentaje de trabajadores con
sueldos impagos, disminuyó el poder adquisitivo de la población
urbana, entre tantos males. El estado atacó el problema
económico reduciendo el presupuesto nacional y dejando de pagar
la deuda externa se retomó el pago desde 1947. A todo ello, debe
sumarse el estilo personalista y autocrático de su gobierno
prolongado, generando resentimiento de terceros. La caída del
leguiísmo era inminente.
El golpe de estado empezó en Arequipa dirigido por el
Coronel Luis Miguel Sánchez cerro – apoyado por los civilistas – y
justificado jurídicamente por el abogado José Luis Bustamante y
Rivero a través del “Manifiesto de Arequipa”. El levantamiento se
produjo el 22 de agosto de 1930, el 25 tomaban la capital y
apresaban a Leguía que intentó escapar en el Crucero Grau. El
golpe de Sánchez Cerro pone fin al régimen dictatorial legista y
marca el inicio del denominado “Tercer Militarismo Peruano”.
Como conclusión, la “Patria Nueva” fue el nombre que le otorgó
Leguía a su gobierno y tuvo como objetivos la creación de un Perú
Moderno, y de un desarrollo apoyado en las clases medias.
Durante su periodo de gobierno se realizaron una serie de eventos
que favorecieron la economía del país principalmente con las
inversiones extranjeras pero que llego su final con la caída de la
bolsa de valores y nos dejó una consecuencia infalible que hasta
ahora la seguimos pagando. El aumento de la deuda externa en la
época de Leguía puso al Perú en una situación riesgosa y delicada.

6. ¿Podría señalarse que Leguía es el fundador de las dictaduras
modernas del siglo XX en el Perú? Analice in extenso
Para poder empezar con la respuesta es necesario conceptualizar que se
entiende por “dictaduras modernas”. Antes el dictador era el líder que
contaba con el apoyo de las fuerzas militares para ejercer el control, con la
característica de menospreciar el poder legislativo. Ahora la definición varía
en el aspecto en que hay una coalición cívico-militar, y para llegar al poder
ya no es necesario dar un golpe de estado con las fuerzas militares y posee
el apoyo de sectores del pueblo (Risco & Marin, 2006).
Teniendo en cuenta lo anterior, la forma de gobierno de Leguía encaja con la
descripción. Además al ser la primera dictadura que ocurre en el Perú en el
siglo XX, más que ser un fundador se puede decir que es un precursor y que
él es solo un punto de partida. El dictador, por lo general, llegaba al poder
después de derrocar el régimen existente. Las dictaduras toman auge en
América Latina en las cercanías del siglo XIX.
Agusto B. Leguía durante más de 10 años con mano dura, dando un
Autogolpe de Estado y disolviendo el Parlamento para eternizarse en el
poder, gobernando autoritariamente apoyados por los militares y
cometiendo innumerables crímenes con total impunidad. Llego al poder
mediante estrategias con la institución encargada de las elecciones,
generando que el competidor sea eliminado y el termine como presidente

de la república, esto es un claro ejemplo de características de una dictadura
moderna. Además es comprobable el apoyo de un sector de la población, ya
que su objetivo principal durante sus tres primeros años de gobierno fue
tener el apoyo de los sectores medios y populares (Galindo, 1993). Para esto
utilizó el indigenismo como forma de acercamiento a la gente de
comunidades indígenas (Galindo & Burga), llegando a dar discursos en
quechua o incorporando el pasado inca en su visón del Perú como país
moderno y glorioso, esto también creaba una imagen paternalista hacía su
figura (Risco & Marin, 2006).
La duración gobierno de Leguía se debe a que se deshizo de sus
contrincantes civistas, como el general que derroco a Billgursth. También se
debe a que contaba con el apoyo de las fuerzas armadas y les retribuía su
soporte, por ejemplo al crear la Escuela de Aviación Militar, o profesionalizar
la Marina, y principalmente porque Leguía volvió a los armamento bélicos la
fuerza del estado (Galindo, 1993).
Como conclusión podemos reconocer las consecuencias de su excesivo
autoritarismo y de muchos actos y disposiciones dictatoriales que no sólo
permitieron la violación de los derechos civiles y políticos fundamentales de
millones de peruanos, sino, también, la corrupción con el ilegal
enriquecimiento de muchos empresarios, agricultores, comerciantes,
senadores, diputados, jueces, militares, policías, abogados, intelectuales y
periodistas, con la finalidad de que avalaran las reformas constitucionales y
legales que le llevaron a las sucesivas re-elecciones de 1924 y 1928
(período presidencial de 5 años por la Constitución de 1920), alterando el
orden jurídico y, consecuentemente, la paz y tranquilidad sociales. Todos
ellos crearon una nueva clase plutocrática en nuestra sociedad de los años
20 en adelante, y que, en verdad, después de la caída del dictador se diluyó
lenta y progresivamente.

Bibliografía

IBARRA, Martin.
2006 "Caudillos y militares en la evolución Hispanoamericana". American
studies. Jornal of Inter-American Estudies, vol.2, No.3 jul., pp. 295-310.

GALINDO, Alberto
1993
Obras Completas. Fundación andina y SUR Casa de Estudios del
Socialismo, Tomo II. Entre dos crisis: la “Patria Nueva”, pp. 201 227.

BASADRE, Jorge
2005
Historia de la República del Perú [1822-1933]. Lima, El Comercio.

YEPES, Ernesto
1993
“El oncenio de Leguía Lima”. En Análisis N°4. Lima, 1993, pp. 103107.