Durante varios años ha permanecido sin ser tra­
ducido al castellano uno de los libros más agudos,
dramáticos y aleccionadores de la literatura conieinporánea; el de Julien Beoda. “La Traición de los In­
telectuales". Mucho se ha discutido en torno de ¿1,
p«:ro el debate se mantuvo reducido a Jos grupos más
selectos que pudieron leerlo en su Mioma original, y.
a veces, a personas que lo conocieron, como muchas
obras de enjundia, a travís de ajenas versiones.
Por e.'o hemos querido ofrecer a nuestros lectores
una versión minuciosamente revisada de obra tan im­
portante, y que fjuarda intima relación con otra sa­
lida también de nuestras prensas: ' El hombre contra
el milUame*’, de ftoth.
Senda, con esa fineza de espíritu que lo caracteriza,
ccd esa erudición certera y abundante, con esa valenfia quú lo ha hecho tan sinQulur, analiza aquí lo que
él llama ‘'traición’' y que. en realidad, es la banca­
rrota del Intelectual en cuanto a burócrata de la inteli­
gencia^" de adulador de los sistemas políticos en boga,
de sacristán de actividades diversas y hasta antagó­
nicas a la suya, olvidando que s’ú /unción es la de
r.n sacerdocio, de que la austeridad y la franqueza
están en la base misma de ese sacerdocio, convertido
.aliara en olida.
Pocos .libros suscitan tan apasionado Interés como
éíie, ni son tan actuales, tan en permanente viden­
cia. Por lo cual estamos seguros de haber hecho un
servicio efectivo a la cultura e:i lenijua castellana y a
nuestros lectores, al dar una versión de "La traición
de- los intelectuales".
En cuanto al autor, él es, como se sabe (v¿?se
C.flfN M1TOUES CONTEMPORANEOS, (orno -1,
Ed. Ercilla). uno de los más conspicuos ensayistas
franceses de nuestro tiemoo.
ÜiiClLLA.

ALGUNAS

OBRAS

DEL

AUTOR

L E S 'S E N T IM E N T S D E C R IT IA S
S E L P H E ijijft i snssijo sobr¿ la estética de la actual socialad ¡can­
cela.
D IA L O G U E D ‘E L E U T H E R 5
LET T RES A M E L IS A N D E .
LE B E R G S G N IS M E o ana [¡losofia Je la movilidad.
S U R LE SU CCES D íl B E R G S O N IS M E
M O N P R E M IE R TEST A Al ENT.

.A D V E R T E N C IA D E L T RA D U C T O R : La traducción exacta
de "Trahlson des de res" serla “La traición de Jos clérigos o de
ios escribientes", cosa bien distinta a Ja. que se refiere el autor.
Bendá explica que Ja nilslón de intelectual no es uq oficio sola­
mente, sino un sacerdocio —como todas Jas misiones y todos ios
oficios desempeñados a conciencia. Y que cuando el hombre olvida
ese "sacerdocio”, entonces traiciona su cometido en d mundo. De
ahí que hayamos optado por Ja traducción libre que figura ¿n 3a
portada de este libro y a la cual se contrae la presente, necesaria
explicación.
L. A. S.

JULIEN BENDA LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES ( L a trah isou des clercs) l. Traducción de A. SANCHEZ EDICIONES E RC ILLA SAN TIAGO DE 19 5 1 C lIlU i - .

.. ...... P R O L O G O __ _________________________________ __ I M dderno perfeccionamiento de las pasiones políticas 9 11 n Significado de este movimiento..— La traición de los intelectuales. ....— Naturaleza de las pasiones políticas_______________ ________________ III I..................— Pronósticos— ... ....................os intelectuales.......Vista de conjunto..........................I N D I C E Pág. 36 ............. .. 43- IV .. N O T A S ... 169 189. ....

Sin embargo. M e parece muy sagaz. a uno de sus colegas. me parece importante que existan hom­ bres. Pero Benda Ic da uoa ampli­ tud que sobrepasa loj limites del diccionario. durante una marcha. de) i t .PROLOGO Tolstoif refiere que sierida oficial. Pero. exento de Ideales. apegado a loa In­ tereses inmediatos. golpear a un hombre que se salía de la fila. los que sobrellevan la carga de esa tarea. no sólo no la afrontan. Clerc ea ti intelectual profesionalizado. La ualm oq des deres »« “la traición de lo¿ Ui:dcc{uules‘\— N. aun cuando se les zahiera. sino que {1} La traducción literal de ía palabra "clcrcs" €5 sencilla:) clérigos. erudito. buroíraiizado. le dijo: " ¿ N o le da vergüenza tratar así a uno de sus seme­ jantes? ¿N o ha leída usted el Evangelio?" A lo qu¿ res­ pondió el otro: “¿ Y usted no ha leído los reglamentos m i­ litares?”' Esta respuesta es la que recibirá siempre lo espiri­ tual cuando quiera regir a lo temporal. Por eso me ha parecido más adecuado traducir si tilnlo copio aparece en !a falsa cíirámía de este libro. sacerdotes. escribiente. que guíen a sus semejan­ tes a otras religiones que no sean las de lo temporal. Los que conducen a los hombres a la conquista de algo no hacen sino realizar la justicia y la caridad. y viendo. y yo los llamo ''clérigos" ( eleres) {I ) .

invitan a los hom­ bres a burlarse del Evangelio y a leer los reglamentos mi­ litares. que. La mayor parte de los mora~ listas escuchados en Europa desde hace cincuenta años. se ubica hoq en ¡o temporal con una decisión deseonocida hasta ahora. . Esta nueva enseñanza me parece tanto más grave porque se dirige a una humanidad. Esto es lo que empezaré mostrando. singularmente los literatos en Francia.cumplen la tarea contraría. desde su propio jefe.

las principales de las cuales son las pasiones de. y muchos dudabaa de <H!C pudiera a|ca. ( I } Eü de advertir q u t Benda publicó estv libro cuapdo. del T. unos contra jos'otros. el movimiento naci empezaba a adquirir fuerza. a un punto tal d¿ p e rfe c ­ cionamiento que Ja historia no registra igual.n:z: la risonmicia que lia te n id o . .que los hombres se yerguen' íos.. las de clases y las nacionales (1 ). tales pasiones alcanzan. P E R F E C C IO N A M IE N T O DE LAS P A S IO N E S P O L IT IC A S Consideremos • las pasiones.I M O D E R N O .razas. en varios sentidos. en su necesario enmmbamiento -cacia mayores paz y amor. ■ cada vez. más precisamente.‘ desde hace un siglo.ias.—-Ñ.'.co n ­ venir que. y cada dia más acen­ tuadamente. Las personas más-de­ cididas' a-creer en el'progreso fatal de la especie hu­ mana. no podrían negarse n . más-importantes. llamadas políti .

Mientras. salvo los perjuicios ma­ teriales que sufrieron (a ). inmensas colectividades humanas. despiertan a los odios sociales. .. por ej reducido número de personas 'Cuya alma. mientras que Ja' historia está llena. coa frecuencia. por las tres-a un tiempo. y odiaban. más aun. Claro está que. A al Í éqüL dd . cid autor.— N. alcanzan coherencia. hombres. ellas comprenden a un número de hom­ bres que jam ás habían interesado. a| estudiar. al régimen de los partidos. uno se sor­ prende. que.Véase la cota. Además. hace aún un siglo se mjTaban pijai los.' Parece que se'puede comprobar idéntico progreso en el Nuevo M undo. de largas guerra* eu­ ropeas que dejaron a la gran mayoría de Jas poblacio­ nes perfectamente indiferentes. que parecían privadas de movimiento. Jos* adep­ tos de un mismo odio político. forman hoy día una masa v(a) . por ejemplo. hasta el siglo X IX . en orden disperso. en-realídad.tomo. del espíritu de ngrupamienfo. casi no hay un alma en Europa' que no se encuentre tocada (o no crea estarJo) por una pasión de raza ¡o de clase o de nación. gra­ cias al progreso de las co~. y. Jas guerras civiles que conmovieron a Francia en el siglo X V I y hasta á fines ¿el X V I I I . mientras que en el E x ­ tremo Oriente. unos a los otros. y.mcaciones entre los hombres. perturbaron.A n tr todo. Las pasio­ nes'políticas alcanzan hoy una universalidad que minea conocieron. al espíritu nacional como voluntad de humillar a otros. puede decirse que. hoy día. me atre-« vo a decir.

Por lo mismo que forman una masa pasio- * (1) Naturalmente. a Ja que. le profesa una ado­ ración religiosa. cada uüo de cuyos elementos se sienie vinculado . en fraucéa) a refiere e la rail de la jjikiHrg "foídsuio**. no se hacia huelga sino en una ciudad o en upa'corporación). E sto es singularmente sorpren­ dente en la ciase obrera. una coherencia de naturaleza. del T.-en el campo de! pensamiento). del T. (2) £. de las '‘uniones" de los “haces" (2 ). ¿Es preciso decir que la pasión del individuo se aviva al sentirse compartida por millares de pasiones semejantes a • ellas? Agreguemos que el individuo confiere una personalidad mística al conjunto del que se siente miembro. p^ro que. aislados (por ejemplo. A esta coherencia.pasional compacta. que. se agrega. el mundo de las ligas. se ja veía no tener para la clase adversa. ya que la voluntad de agolpamiento es una de las carac­ terísticas más profundas del mundo moderno. si asi puede decirse. de sojidaridud y cooperación constructiva. Puede. en él fondo. hoy.. afirmarse que estas coherencias se irán acentuando. fonna.con ia infinidad de los demás elementos que componen dicha masa. no es sino la deifica­ ción de su propia pasión y que acrecienta su potencia. el cual seconvierte.— N. movimientos de guerra. incluso en zonas inesperadas (por ejemplo. . que se podría llamar de super­ ficie. de un ex­ tremo a otro de Europa.— N. hasta mediados del siglo X I X . un estrecho tejido de odio ( 1 ) . no sólo tay odio como baje de estas agrupaciones de que habla Benda.a palabra "haces” {Íaísceaux. sino una hostilidad dispersa. III "espíritu de claae" tieue poderoaas manifestadooes positivas.

hasta qué punto las emo­ ciones llamadas antisemitismo. hasta qué punto los enemigos del régimen democrático (hablo de la masa. *ea la que los ardores de todos adoptan cada vez más un color único. ha circuoscrito mejor hoy día el ob­ jeto de su voluntad. hace todavía un siglo. cómo el socialismo que. en algunas de ellas. por ejemplo en Francia.una pasión poco variada. poco diferente"a sí mtsraá.14 JUL2EN BENDA na] más compacta. por un crecimiento de precisión. y cómo se observa idéntico . constituyen una masa pasional. una pasión fuerte. era. ha determinado el punto exacto en donde quiere herir al . cosa? Las pasiones polí­ ticas parecen haberse elevado a la práctica de la disci­ plina en calidad de pasiones. pre­ sentan cada una mayor uniformidad que hace cien años. para la masa de sus adeptos. está acompañado.adversario. no de las cumbres) manifiestan hoy. más que antes. más homo­ génea. según de quién nace. en la que quedan abolidas las formas individuales de sentir. hasta qué punto los tributarios de cada una hoy dicen. anüclerícalismo. ¿Quién no se siente im­ presionado al ver. Este. ^ pesar de las múltiples formas de esta última. bloque de odio se haíía poco debilitado por modos personales y originales de' odiar (podría decirse: hasta qué panto obedece el mismo a la "nivelación democrática*'). iodos la misma. Y se ve bastante qué aumento de fuerza adquieren con ello. hasta qué punto ése. los que comulgan en una misma pa­ sión política. aumento de homogeneidad. y el movimiento que le conviene para conseguirlo. parecen cumplir una pala­ bra de orden hasta en el sentir. se sabe. por ejemplo. pero vaga. socialis­ mo.

Detengámonos en este movimiento. veo. accesos y 'aflojamientos. sino de un odio general que. en dos ocasiones. súbita­ mente. progreso en lo: que. al menos. en beneficio de. que saca dej sentimiento de su generalidad uoa religión de sí misma. en Jo quese refiere a las pasiones de raza y clase. por el que los odios parciales abdican en favor de uno más general. pasiones procediendo cor. . reclama todas fas fuerzas de! sujeto: es la hora Üe Jas "uniones sagradas”. . por tanto.Otro perfeccionamiento de las pasiones políticas. tan raro en el orden dél sentimiento: la continuidad. que Jas-guerras duran años. supuesto que éstos existan.cómo un odio. Las*pasiones políticas han adquirido Jioy esc atributo.ojeada per !a mañana sobre cualquier hoja impresa para comprobar que los odios políticos no des­ cansan ya-un soio día. domina a las* parciales. basta echar una. experimentando sobresaltos y treguas. Hasta nuestros días. son seguidas por largos periodos' de calma o. las cuales nunca señalan el reinado de un amor.' No solo ¿sie siglo ha visto. T al vez no se ha subrayado debidamente que esta clase de movimiento es uno de. en' _ Alemania y en Italia. veo que explo­ siones seguramente terribles y numerosas. algunos callan por un momento. se refiere al antidemocralismo. de somnolen­ cia.uno de ellos que. Se sabe tambiéa. intermitencias. m o­ mentáneamente. una fuerza totalmente nueva. A lo sumo. entre Jas naciones. Hoy. y. se vuelve más vigoroso. pero Jos odios no.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 35.. al precisarse. a través de ia historia. a los odios seculares de »os pe- . estas.los rasgos esenciales del siglo X IX .

el odio del clero y de la nobleza desvane­ cerse en provecho del odio de ambos contra el Estado Jlaao. nobleza de espada y la nobleza'de trapos fundiéndose en un mismo impulso. los sentimientos de familia. coa res­ pecto a aquel que se halla en la escena. Acaso en un burgués de la vieja Francia. ceses provenientes de dlftrenics provincias ie entregaban a menudo. los menesteres de la vanidad. rn nuestros días. "Mimoires dt Léonard'V p. meno3 importancia que la pasión de lucro. el odio de la. «ntre ello* e «aiJ^Hentos combates. Creo ver. además. el odio del alto y bajo cíero desaparecer en su odio común contrael laicismo. un gran progreso de las pasio­ nes políticas en lá relación que presentan hoy. el odio de la nobleza de corte y de la nobleza provincial extenderse en bene­ ficio del odio de una y otra contra todo lo que no eranoble. es una conquista de la edaá moderna (1 ). el odio mutuo de ios tres órdenes fundiéndose en uno solo de los poseedores contra la ciase obrera. jos obreros irán-. 93.15 JULIEN BENDA quenas Estados abatirse-ea favor de* una gran pasión raciona). las pasiones políticas'— aunque ocupasen mayor lugar del que de ordinario se presume'— tenían sin embargo. sino q u e e s / t í (más exactamente a fines del X V I I I ) el que vió. con sus demás pasiones.. y lo menos que se puede decir de su homólogo moderno es ( I) Recordemos que hace apenas cien años. (Martin Nadaud. y e n fin.)* . la afición al goce. ea Francia. La condensación de las pasiones políticas ea un pequeño número de odios muy simples y que alcanzan a Jas raíces más hondas del corazón hu­ mano.

que hoy las pasiones políticas invaden. "La novela en el ainlo X V Í i”.la mayor parte de las demás pasiones y las trans forman en su provecho. del T. en que las pasiones políticas. en los burgueses. ante todo. por cierto. Stendhal. en nuestros dias. que no me refiero a épocas de crisis co­ mo la Liga o la Fronda (3).LA T R A IC IO N D E LOS INTE* ACTUALES \ 1? ■ que. de Fureíiere y de Charles Sorel (2 ). Abel Iíerm ant y Paul Bourget. Anatole France. Se sabe que. quiere un apóstol del alma moderna. forma ¡iterarla propia de los comienzas de ia literatura francesa. las rivalidades de familia. el ínfimo espacia que ccupan las pasiones políticas en el burgués francés.— N. las hostilidades comerciales.en esos mismos burgueses pintados por Babac. tal como se ve en los'"fableaux" (1) y en las comedias de la Edad.—N. en las novelas de Scarron. política siempre. las ambiciones profesionales y la competencia en bonoíes están impregnadas de pasión política. (3) I-a Lifla: época tumultuosa en que se batían los iiiienibros uu la Liga católica contra Jos protestantes. La verdad es.M edia. se adueñaron inte­ gramente de él. "La Comedia y las Costum­ bres en !a Francia medieval'’. puede comprobarlo. André Bretón. {2) Véase Petlfc de Julleville. teniendo bien enten­ dido.. con el que ocupan. . en la niñez' de Luis X IV . Que se compare. politica y (1) ''Pablíatix'*. politica do­ quiera. por cierto. no bien se apoderaron del individuo. cuando las pasiones políticas penetran en su cora­ zón. Política. entran a formar parte de él a! mismo nivel que jas orras. por ejemplo. del T.—-La Fronda: suble­ vación y motines callejeros" en contra de Mazarino.

9.anhelar: l.que. en presentar Jos dos caracteres esenciales: idea fija y necesidad de convertirse en acción (2 ). Recordemos por qué medios los competidores de La Fontasne le 'impidieron durante diez años su ingreso a la Academia. se reducía a. en' todas clases. basta pensar que por largo tiempo-s» pasión. ccrno. quiero decir. sus vagos deseos de cambios sociales fueron lentos para. Si aó. penna- (1} La novedad consiste sobre todo en que hoy se admite que todo sea poli lita. sino el día en que un comienzo de mejoria de' so cor. (2) No los presentaron. 9. tener un buen vestido. un grado de preponderancia sobre /as demás pasiones. abrigador.*dición Invitó al hombre del pueblo a querer más. tan constantes y tan fuer­ tes en sí mismas. tenderos o poetas. Cuanto al hombre de! pueblo.s^gún Ja frase de Stendhal. cuando Ja dis­ minución de la niisería le permitió perspectivas más am­ plias.13 JULIEN BENDA nada más que política {1}. que se ío proclame y se jacte de eilo. que basta abrir los ojos para verlo. en quien las iiene. es decir. 2. Creo poder decir. según fa profueda observación de Tocqueville. homogéneas. hasía hoy no conocido. transformarse en pasión. hacia fines del siglo XVIH- . . para medir cora o ha cre­ cido en la edad moderna la relación de sus pasiones po­ líticas con sus demás pasiones. E l lector ha nombrado ya un factor capital de ios movimientos que aquí señalamos: trocadas las pasiones políticas en universales. es muy evidente que los hombres. después. Jas palabras políticas alcanzan hoy. no ser muerto. jQ ué superabundancia de poderío adquiere Ía pasión política ai combinarse con otras pasiones tan numerosas. coherentes. no han es­ perado la ¿poca presente para traíur de desembarazarse de un rival para descalificarlo politicamente.

Dichas pasiones se han perfeccionado también en profundidad. negando admitir la realidad de las . en gran perte. cuando se piensa en este instrumento para cultivar sus propias pa~ . Es zvidznte que hoy (grande­ mente. sienes. al menos. la obra de la hoja política diaria y barata. de constituir una raza inferior o.-todos reconocen aili. ofrecen con toda la amplitud. y ai cual ellos se. ante todo. bajo modos más c menos exteriores. de su corazón iodos los días. al orgullo de sí mismas. de llevar a un grado de püderío que nunca se habia visto. por efecto del periódico). a este respecto. a ja confesión. y se la representa con una ni­ tidez que no conocía hace cincuenta años. N o puede uno dejar de preocuparse y preguntarse si no podrían recomenzar las guerras interhumanas. afectada el alma. al menos. sino a la conciencia. en fuerza interior. esforzándose por bo­ rrar sus apariencias. han progresado singularmente en la conciencia de sí mismas. paificular t inasimilable. Quisiera. Y . apenas abren los ojos/ Acabamos de mostrar lo qtie podría llamarse el per­ feccionamiento de las pasiones políticas en su superficie. hasta aquí. adquiere conciencia de su pro­ pia pasión. también. marcar dos pasiones que nuestro tiempo ha visto . en numerosos países. que los hombres acaban de inventar o.por un odio político. ms~ pondían negando tal peculiaridad. Mientras que.LA TRAICION *DE LOS INTELECTUALES < 19 nentes y preponderantes. los ju ­ dies acusados. La primera es ía que yo llamaría una especie de nacionalismo judio.urgir. se la formula. y cuya viveza no 'es necesario subrayar. no por cierto a la existencia.

el proletariado judio no ha aguardado nuestro tiempo para sumergirse en el sentimiento de la particularidad de su raza. a desechar todo propósito de fundirse con sus adversa­ rios. nuestro tiempo ha agregado uno más. cuando invitaba a Iqs pobres a “complacerse eu la prosperidad de las personas elevadas y a esperar su apoyo confiadaiDeíJte" . de A ndré Spire y Ja "Revista Judía” }. el odio recíproco era menos advertible. lo admitía de mala gana. EJ dogma de la lucha de clases. era sobre todo el odio del obrero contra el mundo burgués. a gloriarse de ellos. De todos modos.20 JULIEN BENDA tazas. a los orgullos que lanzan a unos hombres contra los otros. tomarlo ella misma por una forma indirecta de preocupación por el bien de todos. lo hace sin provocas. {1} Hablo aquí de los judíos-de occidente y de la clase burgue. Puede decirse que hasta nues­ tros dias. a precisar sus rasgos o los que se consideran tales. la burguesía disimulaba ese egoísmo. (V er la obra de Israel ZangwiH.que. quería que lo tomaran. No se trata aquí de averiguar si el movimiento de judíos sea más noble que la aplicación de tantos otros. en tanto que odio cons­ ciente y orgulloso de sí. el “odjp de clases’'. (2) Ese fué el deseo que expresaba también Benedicto XV. (2 ). se trata de hacer observar a quien interese eí progreso de la paz en el inundo. El otro movimiento a que me refiero es el hurguesismü. o sea la pasión de la clase burguesa a resistir contra la que la amenaza. por hacerse perdonar su origen. Avergonzada de un egoísmo que creía peculiar a su casta. dedicados a proclamar esta particularidad.sa. desde hace algunos años se've en algunos de ellps. al menos en cuanto a ser consciente y orgulloso de sí ( I ) .

LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES

21

respondía comprobando que verdaderamente había cla­
ses, mostrando que, si Sien sentía su irreductible oposi­
ción a su adversario, no quería admitir que la sentía.
Hoy basta pensar en eí ‘'fascismo" italiano, en cierto
"Elogio de la Burguesía francesa", en tantas «tras ma­
nifestaciones de igual sentido (1). para ver que la bur­
guesía adquiere plena conciencia de sus egoísmos espe­
cíficos. que los proclama como tales, que los venera en
esa misma condición y como ligados a los supremos in­
tereses de la especie, que se jacta de venerarlos y de
enderezarlos contra Jos egoísmos que pretenden su des­
trucción. Nuestro tiempo habrá visto crearse la mística
de la pasión burguesa, en su antagonismo a las pasiones de
Ja otra clase (2 ). También en eso nuestra edad aporta al
balance moral de la especie humana, el advenimiento de
una pasión más para la plena posesión de si misma.
E l progreso de las pasiones políticas en profundi­
dad, desde hace un siglo, me parece singularmente nota­
ble en las pasiones nacionales.
Primero,, desde el hecho de que ellas son experi­
mentadas hoy por las masas, estas pasiones se han vuelto
niés bien puramente pasionales. Mientras que el senti-

()) Por ejemplo "La Barricade" de Paul Bourqet. en donde
el autor, alumno Je. Georges Sorel, invita a la burguesía a no de­
jar al proletariado el monopolio de la pasión de clase y de vio­
lencia. V¿ase: André Beaunicr. "Los deberes de la violencia", ci­
tado por Hafpédn-Kaminski, en su prefacio a 1* obra de Tolstül;
"La ley del amor y Ja ley de la violencia";
(2)
“Esta frase que tanto hizo reír hace aun veinte aflos, el
"sublime burgués”. adquiere pitra la burguesía /ríiucesa el caráclrr
de una plenitud mística a fum a de fcuidr los más altos va[or<¿
í.ocia',05 y fiadúiiajes’'. ( “lilogio del burgués francés”, j>. 2S i).

22

JU LIEN BENDA

miento nacional, cuando era ejercido.nada más que por
los reyés y sus ministros, consistía, sobre todo, eri. el
apego a un interés (apetito de territorio, busca de ven­
ta jas comerciales y alianzas provechosas), puede decir.se que hoy, experimentado {al mencs continuamente)
por almas populares, consiste, en. su mayor parte, ea el
ejercicio de un orgullo. Todo el mundo convendrá en que
la pasión "nacional, en el ciudadana moderno, está menos
constituida por el abrazamiento de los intereses de su na­
ción — intereses que discierne, mal que no tiene, que no
trata de tener (es conocida su indiferencia para las cues­
tiones'de política exterior)—' que de la inania que tiene
de eila (de la nación), de su voluntad de sentirse en
ella, de reaccionar ante los honores e injurias que cree le
son(inferidos a aquélla. Sin duda, ese-ciudadano quiere
que su nación adquiera territorios, que sea próspera, que.tenga poderosos aliados; pero Jo .ansia, menos por íos
frutes materiales que recogería de elíos (¿que-experimenta
personalmente de esos frutos?) que por la gloría que de ella
sacará. El sentimiento nacional,* al volverse popular, se ha
transformado, sobre todo, en orgullo nacional, en suscepti­
bilidad nacional ( í ). jCóm o se ha vuelto en eso más pura-

( i)
Precisemos bien cuál. es la novedad en esto. El ciuda­
dano del siglo X V I tenja ya
la nocióndel honornacional; las
cartas de Racíne bastarían para probarlo (ver una página ilgnlficatlva eo Jas ''Memorias*' de
Poníis, lín. X IV ); pero se dejaba
a} rey el-cuidado de decidir lo que-exigía ese honor: una Indigna­
ción como la d« Vauban ante la pai de Rysvlck. "que deshonró ai
rey y a ioda la nación** es un movimiento excepcional bajo el jh tltíuo tíglmen. EJ ciudadano moderno pretende percibir él mismo
lo que «xfQe el honor de su nación y está presto a Insurgir coa-

LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES

23

mente” pasional, más perfectamente irracional y, por tan­
to, más fuerte, basta para medirlo pensar en el chovi­
nismo, forma del patriotismo inventado propiamente por
las democracias. Que, por lo demás, y contrariamente
a Ja opinión común, el orgullo sea una pasión más fuerte
que ei interés, es cosa de que uno se convence cuando
se observa cuántos hombres se hacen matar valiente­
mente por una herida en su orgullo, y casi nunca por
un golpe en sus intereses.
Esta susceptibilidad de que se reviste el sentimiento
nacional al hacerse popular,-es cosa que hace que la
posibilidad de las guerras sea mayor que antaño. Es
claro que. con los pueblos y la aptitud de los nuevos
"soberanos” para saltar ante el ultraje apenas cteen ha­
berlo recibido, la paz corre, sobre todo, un aumento de
peligro que no conocía cuando no dependía sino de
los reyes y sus ministros, gente más bien estriV'amentc
práctica, muy dueña de si y bastante dispuesta a sopor­
tar injurias si no se creían los más fuertes ( I ) . Y , en
los hechos, no se cuenta ya cuántas veces, desde hace
tra su jefe si ¿ite jo percibe Je modo distinto. Esta novedad no
tiene, por ío demás. nada de especial en las naciones de régimen
democrático.. En 191). los ciudadanos de la monárquica Alemania,
¡uzeando insuficientes jas concesiones que Francia hacia a su país
a cambio de su abstención en Marruecos, se aharon violentamente
contra su soberano que aceptó tales condiciones, y según eüos. hizo
escarnio cid honor ah*tn.1n. Se puede afirmar que lo mismo ocu­
rriría en Francia sivolviera a ser monárquica
y su rey entendiera
loa intereses del honor nstcional de modo diverso a su pueblo. Lo
cual, por lo demás, se vio durante todo el reinad*) de Luis Felipe.
( I) Hjcmplo: la hnmrJacióo de Ohnüu en I850. de la que
puede afirmarse que ninguna democracia ta hübrift soportado al
menos con la filosofía que demostraron el rey de Prusta y su gobier-

24

JU LIEfí BENDA

cien años, la guerra ha logrado abarcar al.’mundo única­
mente porque un pueblo se creía herido en su honor (1 ).
Agreguemos que esta susceptibilidad nacional ofrece a
los jefes de las naciones, sea que la exploten dentro de
su propio territorio o en el de sus vecinos, un medio
nuevo y seguro de 4esencadenar las guerras que nece­
sitan; y esto es lo que no han dejado de comprenderlo»
como lo prueba ampliamente el ejemplo de Bismarck y
d e jo s medios cómo lo g ró- sus guerras contra Austria y
Francia. Desde estos puntos de vista, me parece bastante
justo decir, con los monarquistas franceses, que "la de­
mocracia es la guerra”, ’a condición de que se entienda
por democracia el advenimiento de las masas a la sus­
ceptibilidad nacional y jq u e se reconozca que ningún
caqbio de régimen no ponga a raya este fenómeno (2 ).

no. ¿Será necesario que diga qué oíros peligros más, en cambio,
corre la par con Jos reyes? Basta citar la fras« de Montaigne: “ El
espirita de la monarquía es jla guerra y el ensancha miento**.
■ U ). 1886. /'affaire” Scnnocfcelé; 1890. “affaire" del _ rey de
Fspaña, silbado en París convb corone! de huíanos; 1891, “ affaíre" ;
de la emperatriz de Alemania cuando cruzó por París; "affaire"
de Fachoda; 190-í, *'affaire‘* de los ingleses, corridos por ’ la flota
rusa, etc. — Por cierto, no pretendemos que los reyes no hayan
llevado a cabo sino guerras prácticas, aunque a menudo 1a alega­
ción del "honor herido" «o fué’etr ellos más que un pretexto;-Luis
X IV evidentemente no hizo Ja guerra a Holanda porque ésta hu­
biera fundido una medalla injuriosa para su gloría. Lo que recor­
daremos más adelante es que los reyes hacen de tiempo en tiempo,
guerras de apariencia, elegancias que aparecen tentar cada ver menos
a las democracias. No se imagina más la paz del mundo turbada
por las cabalgatas como las de Carlos VIH en Italia o Carlos X II
en Ukranía.
{2) ¿Hay. que recordar que las guerras desencadenadas por
la paskSn política y contra -la voluntad de los gobernantes se ven

10 set. a pesar de la semejanza. {Cuánto más orgulloso y.LA T RAICIO N DE LOS INTELECTUALES 23 O tro considerable pro fuu diz a miento de las pasiones nacionales es que los pueblos creen hoy estar. “Los* orígenes del Pangérmanismo”. la de Sajonia? Parece que en 19H la guerra fué impuesta a soberanos absolutos como Nicolás II y Guillermo II. esa conciencia hace que jamás pueda Ja gue­ rra desaparecer de -Ja tierra. ( í ) "Pero lo que es más importante que los hechos mate­ riales. El orador prosigue: “Esto. no^sóU en su ser material. Aunque forman parle de la Sociedad de las Naciones. y no sólo bajo las monarquías cons­ titucionales como la guerra de Francia contra España en 1323 o con* ira Turquía en 1826. Con una conciencia que nunca se había visto (que ati­ zan mucho los literatos). más respetuoso de Ja verdad es el lenyuaje de Trcischke: f’La conciencia de si mismas que adquieren tas naciones y que la cultura sólo fortifica. su arte. El patriotismo es hoy Ja afirmación de una for­ ma de alma contra otras f o r m a s de alma (1 ). sin embargo.(discurso del ministro de Alemania en la SDN. los pueblos no abandonan su moralidad nncipnat" . Ed. 1926). 223). p. su fuerza militar. francesa. En todos los pueblos se deja sentir una especie de efervescencia. impuesta a Fleury por un movimiento de opinión: bajo Luis X V I. no debe tener por conse­ cuencia alzar a unoi pueblos contra los otros”. unos defienden ciertos princi­ pios. a pesar deí encadenamiento más es­ trecho de los intereses. Andler. cada pueblo se prepara a sí mismo y se alinea contra los demás en su lengua. .de costumbies v de las formas exteriores de la existencia”. Se asombra uiiti de que no agregara: "A I contrario". sino en su ser. (Citado por Ch. por las pa­ siones populares que ellos alimentaban desde hacia años y que no pudieron contener. sjno bajo las monarquías absolutas: por ejem­ plo ía guerra de la sucesión de Austria. la guerra de Prusia contra Napoleón: en 1813. económica. en ¡£06. Se sabe roncho bajo las monarquías. a h vez. es el alma de las nadone>. la guerra por la ¡netapen­ dencia norteamericana. su "cul­ tura*'. su filosofía. sus posesiones te­ rritoriales y su riqueza. su civilización. moral. otros los opuestos. su literatura.

. Experimentarán odios. y esos odios causarán guerras más terribles que todas las hasta boy conocidas" {1). La profecía del antiguo bardo sajón se cumple ple­ namente: "Las patrias serán. (L a Francia de la Revolución y del Imperio nunca pensó en erguirse centra los otros pueblos en nombre de su lengua o de su literatura. Por lo demás. evidentemente. . Es de notar que los peores adversarios d e l. po. ligada a la adopción de esta pasión por las masas populares.punió ésa forma del patriotismo es nueva en la historia. .) Este modo de patriotismo fué tan poco conocido en las épocas pre- {1) Hito es lo que Mlrabeau j/arece que p r e v ló cuando anun­ ciaba a Ja Constituyeme que Jas guerras de “pueblos ¡¡bres” ¿¿fian peores que Jas de los reyes.entonces realmente lo que no son.* Alemania. y las guerras que preside son más ásperas que las que se hacían los reyes simplemente deseosos de un mismo pedazo de tie­ rra. si s« endenJe bajo esta frase la voluntad de un pueblo para erguirse contra íos demás en nombre de s*is caracteres más fundamenta­ les (2 ).. aún: personas. elia ha" j:do cnniada por una literatura eminentemente democrática: el roman<. (2) La religión <íej "alma aacional" es evidentemente. llcsmo. y parece haber sido inaugurada. una eniaoacJón del altna popular.23 JULIEN BENDA que esta pasión gana asi en fuerza interna. y lógicamente. Ella está. N o se sabría decir de modo suficiente hasta qué . Hasta este punto es imposible ’j oy día ser oatriota sin Kalagar las pasiones democráticas*’. la cual habría sido aparentemente el verdadero educador de ía humanidad comq patriotismo democrático. romanticismo y de h democracia' la han 3dcptado: constantemeote se la ve apatecer » i "Í/Actloo Francaise*. en i8 l3 .

. • a propósito. alia­ dos de Federico II contra nosotros. Lib íEd. nuestras' modas. nuestra litera­ tura (2 ). los pequeños Estados d¿ Alemania. que no se ha vistcr en ellas el caso de-naciones que: admitan en su seno la cultura de otras naciones. ¿Recordaré a la religión romana. una Itírmosa página de Augusto Comic. en plena lu­ cha contra Inglaterra. 57* lección. “'Curso dt: FiioiCÍÍa posiíiva''. TRAICION DE LOS INTELECTUALES 27 cedenies.igua írnucesa. al cual aquella creyó deber abatir políticamente? ¿Recordaré la religión de los Ataúlfos y los Teodoricos. t. Historia de Ja Je.H o ­ landa contra los cuales mandaba sus legiones. más que nunca. t>) V¿asc. El gobierno de ia Convención. coa las cuales se encontrasen en guerra. nuestras ideas. (H Ver la nota B ai fía del volumen. y hasta reveren­ ciándolas. francesa). propiaofente. con referencia al genio de' Grecia. {2) V¿ase Bruno*. adoptaron.LA. una invención de nuestro tiempo. en lo que respecta al genio romano? ¿Y más cerca de nosotros. enviaba una diputación a este país para invitarlo a adoptar nuestro sistema métrico (3 ). vencedores de Roma. a Luis X I V anexándose la Abacia sin pensar por un instante en prohibir el idioma alemán? (1 ). Se llegaba hasta a ver a ciertas naciones manifestando su simpatía por la cul­ tura de naciones con las cuales estaban en guerra o pro­ poniéndoles la suya: el duque de Alba se dedicó a po­ ner en seguridad a k>s sabios de las ciudades de. y ésta es. En el siglo X V IH .'que le asegura un lugar prominente en la his­ toria moral de la humanidad. La guerra política implicaba la guerra entre las cultu­ ras. V.

en primer término. o Siéyes la de los Países Bajos. y en los italianos desde que plantean sus desig­ nios como la resurrección de los del Imperio Rom a­ no (2 ). tengo la idea de que cuando Hugo de Lionne anhelaba para su patria la adquisición de Flandes. 'para sen­ tir sus ambiciones al remontarse a sus antepasados. más aún. o. para convencerse basta ver en lo que se ha vuelto tal sentimiento en ios alemanes. cuando ambicionaba Jos ducados daneses. como tampoco Bismarck. para adherirse a derechos "históricos”.* con más exactitud. jo característico de un patriotismo practicado por almas populares {Hamo aquí "populares** a toda alma gobernada por la imaginación. acaso. se halla en la voluntad que tienen hoy Jos pueblos para reen­ contrarse en su pasado. creen que ío cree». o más. los pueblos no creen que sus ambiciones re­ monten a sus abuelos: ígnorames de Sa historia.28 JULIEN "BENDA O tro refuerzo de las pasiones nacionales. Q ué exceso de violencia acarrea esta solemnización de sus deseos. (2) Francia está aqúi en estado de inferioridad manifiesta . a ía pasión nacional. para vibrar con aspiraciones “seculares". Este patriotismo romántico es. precisamente. Inútil decir que. Esto basta por Ío demás para hacerlos feroces. ellos no creían sentir revivir dentro de si el alma de los antiguos galos. de lo que ellos mismos sospechan. si también en eso los jefes de ( !) En verdad. también. qilieren creer que ío creen. con sus preten­ siones de continuar el espíritu del Santo Imperio Ger­ mánico. no Jo creeo ni cuan­ do es cierto. no pensaba (yo no hablo de lo que decía) en resucitar !a voluntad de la Orden Teutónica ( I ) . es decir. a la gente de sociedad y a los literatos).

igual que Víctor H u­ go. sobrevenidos en el objeto adorado. cuando las ponen como hoy en vigencia almas plebeyas. . de adoración religiosa que no concuerda con el alma prác­ tica de los grandes. aunque sean los más ruidosos campeones del patriciado del espíritu. y si saben servirse de ellos. de su fuerza militar y de su organización» se concibe que. adoptan un carácter de misticismo. tud de sus compatriotas para sentir una hermosa mañana que la reivindicación de Fiume era una reivindicación "secular*'. en el partido que el gobierno italiano ha sabido sacar de la asombrosa apti-. i pesar Je las proclamas de algunos literalos. íos franceses modernos tienen muy po­ cas pretcnsiones de reencarnar Jas ambiciones d i Carfornayno ni siquiera de Luis X IV . .de la "diosa Francia”. cuando no con relación a sus vecinos. Agreguemos que la adoración mística de la nación no se explica'sólo por la índole de los adoradores. y que no es necesario decir hasta qué punto convierten en más profundas y más fuertes a dichas pasiones. De una manera general puede decirse que las pasio­ nes nacionales. Aparte. cuando se ve a los Estados modernos haciéndose indefinidamente la guerra.LA T R A IC IO N DE LOS INTELECTUALES' 29 Estado encuentran en Ja sentimentalidad popular un nuevo y excelente instrument'o para realizar sus propó­ sitos prácticos. . esa forma plebeya del pa­ triotismo es adoptada por todos los que practican dicha pasión.del espectáculo. pensemos. sino por los cambios. . Maurras habla. para no citar un reciente ejemplo. También ahí. imponente de modo distinto al de antaño.

en genera!. el movimiento de Jos asi íodí aristas centra Jos demócra­ tas. Se sabe que cada una de dichas pasiones se identi­ fica ahora con ei sen Cimiento nacional. N o podría pasar sobre el perfeccionamiento moder­ no de las pasiones'nacionales sin subrayar un rasgo más: en cada nación. y 3*. arigmanaíTsen£s independientes de dicho sen­ timiento. el número de personas que sienten inte­ rés directo en formar parte de . el capitalismo y eí autoritarismo testimonian hoy un poderío tan nuevo por su unión con el nacionalismo. {Sobre la solidez-de estas uniones. al final del volumen). uno se sienta llevado a creer. Agreguemos que. por escaso que sea su espíritu religioso. una de las tres pasiones entraña en el que la tiene. en este último medio siglo.ya.30 JTJLIEJí BENDA tienen m ás "hombres . Tales pasiones son: 1 * el moviniíemío contra Jos judíos. veo ahora no sólo el mundo . T al engrosamtento (o enriquecimiento) es. En to­ dos los grandes Hssadus. reciproco y puede decirse que el antisemitismo. la existencia de las oirás' dos.’ el movimien­ to de las clases poseedoras contra el proletariado. y subsisten Jargos anos cuando bq tienen m ás díserc. con respecto al cual 9declara que su antinomia (o adversaria) implica su negación. al sentimiento nacicnai: quiero hablar de varia* pasiones políticas muy fuertes que. cas* siempre.una nación vigorosa es in­ comparablemente rajis elevado hoy' que antaño. 2. véase La nota C. hoy se lian incorporado a ¿l. Señalada ademas ua gran excedente de potencia agregado. aunque. que aquellos son de sustancia distinta a Ies seres natura Íes. ía pasión nacional se enriquece con e! conjunto de las tres. por Jo demás.

hace tari sólo trein­ ta años. médicos. En cuanto a los industriales. por cierto. sino también . el sentimiento ¡por e¡ que eilos tienen interés. no es que sientan que convenga a su interés que su nación sea fuer-te. pe. un -número considerable de pequeños. pocó distinta. es también muy reciente. parece más nuevo todavía: seguramente es del todo novedoso oir corrientemente a artistas reprochando a su gobierno “no dar suficiente prestigio a su n 2ción para imponer su arte. Entre los obre­ ros. desde el punto de vista profesional. en mayo de Í9H. en formar parte de una na­ ción vigorosa. por íu demás. dándose cuenta dg que les interesa. para la prosperidad de sus empresas individuales. en Francia por ejemplo.queños burgueses y además. Entre los individuos de las profesiones llamadas 1 liberales. Esta extensión del patriotismo a base de inte­ rés no hnpide. que esa forma de patriotismo (1) Por ejemplo. abogados-y hasta escritores y artistas— y también obreros— . de la que reduc-» . taba muy lejos de existir a!-menos con la nitidez que -se le ve hoy. en el extranjero”. en presión efectiva sobre sus gobier­ nos (1 ). el partido de los “socialistas-nacionalistas" que’ según parece sólo no exis­ te en Francia. lo que resulta nuevo.' LA T R A IC IO N DE LOS INTELECTUALES 31 de la industria y de los grandes negocios. sino que dicho sentimiento se transforma en nuestros días en acción. Las personas que aprecian esas espe­ cies de cambio. comerciantes. es un sedimento político muy moderno. es-. convienen en que dicho sentimiento. la comunicación <ie las “seis iirarules asociaciones imluslríales y aerícolas de Alemania'* —Bcílüiinuii-Hollweg.. pertenecer a un conglomerado po­ deroso y temido.

etc. como lo dijimos antes. 112. ■ {!}* Y de constituir un patriotismo mucho menos apasionado. "La Francia del Este”. Y ella no aporta un agre­ gado más de potencia a las pasiones* nacionales. "Europa Central". según parece.en glorificarlo. Pensemos en las imposiciones con >ej extranjero que acepta ei pa­ triotismo a base de intereses {por ejemplo. que el. las de los masacradores de ghettos carecían de toda visión sobre eí valor filosófico taran ya en 1815 ios metalúrgicos prusianos para Indicar a "su go­ bierno las anexiones que debía hacer en interés de su industria. sea de raza. los motines de los obreros del. de toda prolongación de sí mismas en ideas. pero por los mismos métodos”. Ale­ mania parece ser la única. yo señalaría un último y considerable per­ feccionamiento que presentan hoy todas las pasiones po­ líticas. de clase.no sólo en practicar el patriotismo co­ mercial (Inglaterra lo practica por lo meaos tanto y desde hace mucho tiempo}. dice un ilustre pan ger­ manista. por otros medies. Jas'veo que consisten en puros impulsos pasionales. 2-17. . {Ver: Vidal de La Blache. X I X ) . "N o olvidemos. p. mucho menos difundida que la forma a base de orgullo { ! ) . de ninguna enseñanza acerca de la génesis de la propiedad o la naturaleza del capital. C uan­ do contemplo esas pasiones en el pasado. la guerra no es más que la continuación de nuestra actividad eco­ nómica en (lempo de paz. Y además: “ Para nosotros". en ingenuas ex­ plosiones del.Imperio alemán que generalmente es considerado' en el extranjero como un estado puramente militar -•». (Naumann. el pacto /ranco-ak-mán del hierro) y contra los cuales insurge el patriotismo a base dn orgullo. sinc . Ade­ más. cap. desprovistas al menos en la ma­ yoría.. algunos alemanes proclaman en voz alta el carácter econó­ mico de su nacionalismo. En fin. .). siglo X V contra los poseedores no eran acompañados. instinto.32 JU LIEN BENDA sea. por su origen {Zollvtfiin) sobre todo económico'*. de partido o de nación. en sistemas.

de sensibilidad.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 33 de su acción. con qué trabajo y con qu¿ profundizamiento han sido empujadas-en distintas direcciones. sino en el moral. Esos sistemas. con qué lujo de inves­ tigaciones. con qué aplicación y qué tenacidad cada pasión ha sabido edificar. intelectual y estético. Será uno de sus grandes Chulos en la historia moral de la humanidad. desde que existen. la pasión trata de instituirlo no sólo en el orden político. el pangermanismo. cuya única función es representar. y que su adversario fe el genio del mal. en todo sentido. el antisemitismo. y no parece que el asalto de las bandas de Carlos V contra los defensores de Mézicres se alimenta­ ra con alguna teoría sobre la predestinación de la raza germánica o la bajeza moral del mundo latino. en lo tócame a cada pasión. Sin embargo. basta citar para todo esto el sistema ideológico del nacionalismo ale­ mán (llam ado pangermanismo) y el del monarquismo francés. de . satisfacerlas: con qué precisión se han ajusta­ do tales teorías a esa satisfacción. el supremo valor de su acción. teorías pro­ pias para. Hoy veo que cada pasión política está provista de toda una red de doctrinas fuertemente constituidas. de literatura. Nuestro siglo será propiamente el siglo de la organización intelectual de los odios políticos. decuplicando naturalmente su poderío pasional. y en las cuales se proyecta. desde todo punto de vista. en instituir que esta es el agente del bien sobre el mundo. Para señalar hasta qué punto de perfeccionamiento ha llevado nuestro tiempo dichos sistemas. consisten. de inteligencia. el monar­ quismo francés y el socialismo no son tan sólo expresio­ nes políticas: ellos defienden un modo especial de mo­ ralidad.

Esa no es sino la anti­ gua vokintad de tener ai Destino de su parte.34 J ü U Ó í BfiNDA filosofía. del señor M aurras o de H . desconocidas hasta Í D Se refiere ¿ !a íecrti d i n*í*rernacias <i< razas que aus­ pició 1L S. un grado de universalidad. Se sabe qué seguridad. de precisión. al “desarrollo profundo de Ja his­ toria**. Chamberlaw siguiendo al Coade Gobioeau. de concepción artística. . dos novedades que no dejan de avivarlas singularícente. da dicha pretensión a las pasiones del mo­ mento. del T. sean de M arx . Cbamberlain {1 )( ' han descubierto una “ ley histórica” según la cual su mo­ vimiento no hace otra cosa que seguir el espíritu de Ja historia y debe necesariamente triunfar. de homoge­ neidad.^ ahora. disfrazada ahora i bajo-forma científica. dé preponderancia con respecto a las demás pasiones. qué in­ humanidad. de coherencia. de continuidad. Agreguemos que. S. hoy. las pasiones políticas presentan. La primera es que. qué orgullo. Y esto nos conduce a la se­ gunda novedad: la pretensión que hoy tienen todas las ideologías políticas de halla ese edificadas sobre ía cien­ cia. Se sabe que todas las pasiones actuales. de ser el resultado de la “estricta observancia de los hechos**. E n resumen. nues­ tro tiempo ha Introducido en Ja teorización de jas pasio* lies políticas. cada-una de ellas pretende eme su movimiento se haJía conforme al sen­ cido de Ja: evolución". bastante nuevas en la historia de las pasio­ nes políticas y de lo que es buen ejemplo el monarquis­ mo francés. mientras que su adversario contraviene dicho espíritu y no podría obte­ ner más que un triunfo ilusorio.— N.

las pasiones políticas llegan hoy a un punto de perfección que ¡a historia nunca conociera. ellas adquieren conciencia de sí mismas hasta un punto ao visto.. . se apoderan del corazón del hambre en regiones morales a que nunca llegaban. el su­ premo valor de su acción y de su necesidad histórica. despiertan ante tal conciencia y se juntan a las antiguas.LA T RAICIO N DE LOS INTELECTUALES' 35 ese día. en nombre de la ciencia. en valores espa­ ciales corao ea fuerza interna. todas. ao confesadas' hasta hoy.en fin* se proveen de aparatos ideológicos. toman ua carácter mís­ tico que no se veía ya desde hacia siglos. por Jos cuales se adjudican a si mismas. algunas de ellas. otras se vuelven más puramente pasionales que antes. En la superficie corno en lo profundo. La época actual es propiamente la época del político.

Puede decirse. Estas dos voluntades . ? Ja voluntad de un grupo de hombres de echar mano fo mantenerla) sobre un bien temporal. . Estas pasiones me parecen poder referirse a dos voluntades fundamentales: I .N A ­ D E L A S P A S IO N E S P O L IT IC A S (¿Cuál es el significado de dicho movimiento? ¿El triunfo y el progreso de qué tendencia humana.. simple y profunda señala? La cuestión vuelve a ser cuál es Ja na­ turaleza de las pasiones políticas. 2. de qué afecto del alma (m ás general y esencial) son expresión.ü S IG N IF IC A D O TURALEZA DE ESTE M O V IM IE N T O . y Ja otra de un orgullo. como dicen en la escuela. poder político. territorios. que se refieren a dos vo­ luntades. cuál es. su fundamento psicológico. una de las ‘cuales busca la satisfacción de un interés. además. bienestar material.® la volun­ tad de un grupo de hombres de sentirse como pacticu^ tares y como distintos' con relación a los demás hom­ bres. con las venía/as temporales que comporta.

la voluntad de creerse distinto. Agreguemos que ambas voluntades. del X . por la volun­ tad de un grupo de hombres para ubicarse como seies distintos. una de las debilidades del socialismo frente a la pasión de clase tal como la practica la burguesía. puede decirse de ello. de fuerzas de esta pasión cuando ella es realmente una pasión. además. ella reúne los dos fac­ tores: el patriota quiere a un mismo tiempo poseer un bien temporal y presentarse como distinto: es el secreto de la evidente superioridad. sobre todo. especialmente sobre el socialismo: una pasión cuyo impulso es sólo el interés. diferente a esto).LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 'entran en las pasiones políticas. sobre toJo> ¿m's Blunc. no está en estado de luchar contra otra que moviliza juntamente el interés y el orgullo. sea hecha. {esa es. sin embargo. en la medida que no se identifica con la pasión nacional. parece hoy bastante aban­ donada por el obrero. "Jorge Saod". al menos (al como se la ve en la clase obrera. aparentemente. en la volun­ tad de echar mano a los bienes temporales. la una a base {1) La célebre Aurora D u p ln . según relaciones muy -diferentes. que comenzaron a inculcarle Jorge Sand y los apóstoles del •!&. únicamente.— Ñ. según la pasión que encaran. A l contrario. Parece que la pasión de ía raza. consiste. lo mismo que de la pa­ sión religiosa si se la piensa en estado puro. al menos en sus discursos (1 ). Víctor Considerara y la precursora Flora Tristán. En cuanto a la pasión nacional. y I05 promo-» torci del movimiento de 18-íS en Francia. la pasión de clase. sobre las demás pasiones polit/cas. ya que el burgués también quiere poseer lo temporal y sentirse.

JD LIE N BENDA 88 de interés. A q uí habrá muchas personas que clamarán:' “ Sí.® sentirse como individualidad.—-N. como lo dijimos-antes. se coloca fuera de lo rea/.las. T oda existencia que menosprecia ambos deseos. las voluntades que componen las pasiones políti­ cas son voluntades realistas. y la' otra a base de orgullo. a su vez.sí me pregunto lo que significan. según nosotros. León . ellos se me presentan como los dos componentes esen' dales de la voluntad del hombre para situarse d tn tto cts la existencia reai. dos no es. toda existencia que sólo persigue un bien espiri­ tual o se afirma sinceramente en un universal (1 ). y como persona delimitada. . del universales. 1P poseer algún bien temporal. mientras reúnen las dos voluntades mencionadas. y no como ser estricto. y parti­ cularmente las pasiones nacionales.D audcr ha e!-khwtrado a hase de e¿te concrpto tomista tina -íeoria de ia historia contemporánea. que el patriota anhela (I) ideas o corrientes "de ideas y senUmJentO'j generales y dfenaa a fa voluntad deí hombre. y 2. dirán. Además. Las pasiones políticas. . es co­ mo nación.. nos parecen esencialmente pasiones realistas. Querer la existencia rea] es que­ rer. V ín s t “Los Unlversalea”. pero el individuo traslada dichas voluntades al conglomerado de que forma parte:’ y es como ctase. no parece1 que condensa coeficientes de potencia pasional m uy diferen­ tes y que. estos objetivos fundamentales de las pasiones políticas. aquélla que ambiciona satis­ facer el interés. que el obre­ ro quiere ser un detentador de bienes materiales. la más poderosa de .

ai trasladar su voluntad al conjunto de que reclama for­ mar parte. pero se vuelve sí. Agregad que ello implica. Fichte se yergue contra la pretensión de ia religión de colocar la vida superior ai maro en de todo interés por las cosas terrestres: “ Es abuso dt la-religión forzar. a! mismo tiempo. en consecuencia.en loá "Discursos a la nación alemana” (8. nuestra: defini­ ción y digamos que las pasiones políticas son de un rea­ lismo de calidad especial. Guyena. querer ser poseedor de Bretaña. E l . como muchas veces lo ha hecho. Unicamente que implica. se expresa con el mayor candor .. Napoleón. no ya a un ser precario y pasajero. nación. Provenza. ¿Llamaréis realistas a pasiones que contienen semejante transferencia de lo individual a lo •colectivo?'* ¿Será necesario responder que el individuo. Luis X íV .° discurso). egoísmo nacional no por ser nacional deja de ser egoísmo (1 ). querer ser distinto en su. es^querer ser siempre distinto. sino a un ser "eterno" y sen­ tirlas así. A r­ gel o Indochina. mo' . no ha cambiado en !o absoluto su índole? ■¿Tan sólo crecen desmesuradamente sus dimensiones? Querer ser poseedor de lo temporal en su nación.LA T R A IC IO N 'D E LOS INTELECTUALES 31) poseer territorios. que no constituye poca parte de su poderlo: ellas pertenecen a un realismo divinizado (2 ). pues. el cristianismo. Víctor Hugo y Pasíeur. egoísmo “sagrado". equivale siempre a querer ser' poseedor de lo temporal. Racine. Completemos. caso de tratarse d 2 Francia. Voltaire. (1) ‘‘El amar a ia patria es un verdadero amor a si mis­ I Saint EvmíiOmJ). {2} La divinización del realismo/ en lo que particularmente consiste el patriotismo. y querer ser distinto en comparación con-Juana de Arco. referir dichas voluntades. .

a la ultima guerra “por defender principios". en nuestros días. las pasiones. en forma alguna. Adem ás. cada vez con mayor concre­ ción. T al es el alma nacional que ‘doquiera se vana­ gloria de ser puramente realista. es el pueblo francés que otrora combatía por transferir a oíros* una doctrina que él identificaba con la felicidad {me refiero al pueblo. pues. queremos expresar el perfeccionamiento He Jas pasiones políticas. “ fantasma metafísica”. corrientemente. Muestra entonces. y evidentemente para ¿1. sino con el fio muy práctico de salvaguardar su prestigia herido por . que acabo de describir.políticas tratan. ai vol­ verse permanentes. ¿N o es preconizar como verdadero espíritu religioso el desasimiento com­ pleto con respecto a loa asuntos de i Estado y de la nación". que esa voluntad es la esencia del patriotismo. en función de un orden de cosas más esencial y más profunde. las cosas terrenas.40 JU U E N BENDA Si. (IV ¿Hay que recordar que Jos Estados Unidos no entraron. por­ que sus gobernantes nunca tuvieron semejante candor) i ese mismo pueblo que ahora se ruborizada si tan sólo se sospechara que él combate "por principios'* (1 ). El hombre —declara Fíclite— "quiere encontrar el cielo en esta tie­ rra’ e impregnar sus necesidades terrenas de algo de perennidad". declara no preocuparse de lo universal humano ni de buscar la justicia o cualquier otro . en representación de su clase. Ello' es un socialismo que. Ia única ma­ nera como los hombres han podido divinizar sus elaboraciones. práctico de existen­ cia . es notable ver hasta qué punto. po­ demos decir que los hombres manifiestan hoy — con cien­ cia y conciencia desconocidas hasta aquí— ia voluntad de situarse dentro de un modo real o. sino sólo de la forma de echar mano a Jos bienes temporales. Tal* es por lo demás. ‘ en oposición a un modo desinteresado & mttafísico. de realzar tal realismo y nada más que él. se divinizan. con gran calor.

al ícenos en Occidente. y que inmensos movimientos idealistas. (2) He aquí dos casos notables de pasiones idealistas enca­ bezando a la pasión nacional. sean algo que provoca sonrisas en el hombre moderno. Estados Unidos entraron a la guerra de 19M-1S. 2®. no sólo porcuc sentían su prestigio herido. la pa­ sión religiosa que. no existen sino para reforzar las pasiones nacionales. es notable su dsseo de pasm j>or puros idealizas con tal respecto . primaba en Ja mitad de los alemanes. observar que las únicas guerras que an­ taño pusieron en juego. fu¿ superior pjra sus adeptos ai sentimiento nacional y que. sobre el sentimiento nacional y que hoy. Sin embtirgo. además. sean aquellas que. sino porque se trataba de decidir una supremacía de mercados y defender su supremacía continental que un triunfo alemán.. por lo demás.según aca­ bo de señalar. es una pasión infinitamente más idealiza que la pasión nacional: no pretendo. . la pasión monárquica que. en Alemania. está entera­ mente sometida (en 1S66 los católicos alemanes deseaban la deiroia . significativo que las pasiones nacionales que.IaA TRAICION DE LOS INTET-ECTU A LES 41 sugestivo. entonces como ahora. por ejemplo las Cruzadas. han absor­ bido en nuestros días a las demás? (2 ). en cierta medida. hasta hace medio siglo. acaso. del 1’. En Alemania. (1) Puede decirse que las pasiones religiosas. mientras hoy se someten a ésta: 1. Jas guerras de religión (1 ). Añadamos que el torpedeo que Alemania hizo de tres de sus barcos? (a).*—N. en 19H. hayan sido las únicas de' que la humanidad se libere. a determinada concepción metafísica. son las más realistas de las pasiones polí­ ticas. para afirmarse como "más alemanes*. como protestantes. como he señalado. se presentan algunos como católicos para parecer “más franceses". en 1792. en Francia. se borró totalmente ante éste {todo el mundo ha de convenir que la adhesión a cierta forma d« gobierno. pond:ia co serio peligro. como un espectáculo de un juego de niños? ¿N o es. que tal idealis­ mo hfiya inspirado a todos los emigrados)._ '* (a) Esta interpretación del autor es algo ingenua. en el fondo. en Francia.». es decií. las pasiones desinteresadas.

(2) ‘“La disciplina de abajo arriba debe ser esencia} y de tipo religioso" (Mussolini. francamente Dios (2 ). puede afirmarse que ni Richeileu ai Blsrrurck hubiesen aplicado la palabra religioso a* una actividad cuyo objetivo es esenn cialmeiitc temporal. es también confesado con una nitidez desconocida hasta la fecha: el Estaco. hoy. para muchos (y algunos se jactan de ello). expresa que ella se vuelve más lista.estas. alcanzan un grado de conciencia nunca visto (1 ). comparada con ja antaño. ansiaren ardientemente su victoria). presenta mu­ cho menos posibilidades de guerras civiles y muchas más de gue­ rras nacionales. es preciso Imponer categórlcamcaie un principio cié Italianidad. Es más o menos. en tanto que son. sólo ellos son Dios. 1925). de Alemania. per su práctica acíuaí de pasiones políticas. a ciertos adversarios del romanticismo. Puede hasía decirse que. en Francia. (Sobre la actifud ds ¡oí católicos modernos con respecto al catolicismo. lo que citaos. 0) Por ejemplo en palabras como . cuando estorba al nadonalisioo. al modo de un espía que franquea la entrada por una puerta violen­ tada'*. más exclusiva y religiosamente realista que nunca. Sobre todo. nada demuestra mejor hasta auá punto ha perdido su Idealismo. Palabras que está obligado a aprobar todo adepto al "na­ cionalismo Integral".42 JÚLIEN BENDA esas pasiones. Ha fin.Artes: "Es preciso que los artistas se preparen a la nueva función imperialista que nuestro arte debe llenar. 25 de octubre. la patria y )a Ciase son. . pronunciadas zn Véncela el 11 de diciembre de 1926 por «l Ministro italiano de Instrucción Pública y de Bíiíás . Parece que la Europa de hoy. Quien copie lo extranjero es reo de lesa patria. la -’voluntad de parecer distintos. el supremo atributo que hemos visto en ías pasiones políticas. Lenguaje total­ mente nuevo eo boca de un hombre de Estado aunque sea el más realista. La humanidad. la divi­ nización de su realismo. en-cuanto a un grupo de hombres. véase ia nota D a! final del volumen). en 1914.

V il. ministros.—N. 3.LOS INTELECTUALES (1). con­ siste en. por esencia.~LA TRAICION Dii LOS INTELECTUALES "Y o !o había hsd¡c para ser espiritual en • su carne. jefes políticos.—Elevaciones. . y helo aquí que se iia vuelto car-< □al hasta el espíritu." liOSSUHT. mostrándose cada vez nías única y sistemáticamente realista. no hace más que dar lo que debía esperarse de eiia. a !os reyes. en suma. bien sea la parte de la especie humana a la que yo llamaría laica. la prosecución de intereses temporales y'que. del T.V»!ase la nota de la páuma 6. . cuya toda función.1? masas burguesas o populares. En todo lo precedente no lie considerado sino a la. H ) Usamos la tradnedón de "Intelrcíuar al vocablo "cJerc’*.

ad­ vierto. una continuidad ininterrum­ pida de filósofos.44 JULIEN BENDA A l lado de esta humanidad que el poeta pinta con una frase: • O curvae tn tttr&m animae et cotlestium inanes (J)- se podía. de sabios — puede decirse casi todos en el curso de este período— cuyo movimiento es una oposición formal a! realismo de Jas multitudes. en cierta medida. V. de religiosos. como un V inci. al solicitar su alegría para el ejercicio del arte.ia ciencia. no persigue fines prácticos. un Malehranche o un Goethe. o de la especulación metafísica. cuya actividad. o ||) Frase latina que significa: Oh aimas encorvadas hacia la tierra y vacias de espiritualidad. en sustancia. pero que. desde hace más de dos mil años hasta los últimos tiempos. dicen en cierto modo. H ablando especialmente de las pasiones políticas. discernir ahí otra esen­ cialmente distinta y que. desviados enteramente de dichas pasiones. le servia de freno. . a través de la historia. designando con tal nombre a todos aquellos. quiero hablar de esa clased e individuos a quienes yó llamaría intelectuales ( c/ercs). ejemplo de adhesión a la actividad puramente desinteresada del espíritu y dan nacimiento a la creen­ cia en el valor supremo de esta forma de existencia. deJiteratos. hasta el último siglo. suma. para la po­ sesión de un bien no temporal. de artistas. o de. esos intelectuales se oponen a ellas de dos modos* o bien. “ M i reino no es de este mundo*'. ofrecen. en realidad. del T.— N. -en.

y. filósofos y “ ministros de lo divino" toman su parte en el coro de odios raciales. Gracias a ellos. Ante todo. un Kant o un Renán.* Los intelectuales adoptan las pasiones políticas. se convirtieron en sus estimuladores. en toda Europa. propiamente moralistas e inclinados sobre los con­ flictos de los egoísmos humanos. no han podido que íos profanos (lates) llenen toda la his­ toria con e! ruido de sus odios y matanzas. Esta con­ tradicción era el honor de la especie humana y consti­ tuía la brecha por donde podía deslizarse la civilización. puede decirse que. Pero. a fines del siglo X IX . bajo los nombres de humanidad o de Justicia. supe­ rior y directamente adverso a dichas pasiones. Nadie negará que hoy. como un Erasmo. Sin duda — y aunque hayan fundado el Estado Moderno en la medida en que éste domina los egoísmos individuales— la acción de los intelectuales seria siempre teórica. Los.LA T R A IC IO N DE LOS INTET. 1. durante dos mil años. Rste trastorno en el funcionamiento moral de la humanidad se opera por diversas vias. artistas y un número consi­ derable de sabios. la in­ mensa mayoría de literatos. que eran un freno al realismo de los pueblos. pero /es fian impedido convertir e/i religión tales movimientos ij creerse grandes cuando trabajan por llevarlos a cabo. que se adopte un principio abstracto. los intelectuales adoptaron las pasiones políticas. la hu­ manidad hacia el mal. pero honraba al bien. se produjo un cambio capital: los Intelectuales se dedican a hacerles el juetfo a las oasiones políticas.ECTUALES 45 bien. predican. facciones .

los Maurras. Sin duda. como adhesión a perspectivas abstrac­ tas. estos intelectuales de [oruni siguen siendo. con desdén a lo inmediato. d'Aubigné. creemos poder repetir que. los Des­ cartes. ello ocurre con cierta generalidad en el sentimiento. eí conjunto de hombres de pensamiento. los D'A nnunzio. los Péguy. hasta los Voltaíre. los Buífon. menos aun se negará que elíos-adoptan las pa­ siones nacionales. por no ciiar sino' a algunos. los Leibniz. los Barres.si evocamos. la excepción. Hoy día. . los Montesquieu. los Brunetiére. ios Pascal. los Ostwald. y. en suma. o bien queda ajeno a las pa­ siones políticas y dice con Goethe: "Dejemos la' política a los diplomáticos y a los militares”. los nombres de Dante. Pe­ trarca. y no los pone en su cuenta en calidad de pasiones. los Kepiero. Hasta puede decirse que. los Lemaitre.JUL12N -BSNDA políticas. los Treíschke. para . dicen bastante sobre el he­ cho de que algunos intelectuales no esperaron nuestra época para ejercitar estas pasiones con toda la íuria de su alma. los Galileo. que excluyen propia­ mente el nombre de pasión. los Racine. ios Newton. Sos Rebeláis. al menos entre los grandes. un Maístre. basta nombrar a los Mommsen. les Montaigne. los Roger Bacon. además de los maestros que hemos enume­ rado. hasta un Michelet. como un Rousseau. hasta nuestros días. pero. o bien si se iden­ tifica con estas pasiones (como V oltaíre). a la falange de los Tomás de Aquino. de aquel apologista de Caboche o de otro sermonero de la Liga. si los toma a pechos. adopta con respecto a ellas una actitud crítica. un Chateaubriand. los Huygbens. los Kipling. un Lamar­ tine.

M assti. la sed por. Ahora pretende ha­ berse formado un alma de ciudadano y ponerla vigorosa-» mente en práctica. que enrostraba a De V inci su indiferencia ante las desdichas de Florencia. el raciocinio del intelectual moderno. sin embargo. Está lejos el tiempo en que Platón pedía que se atara al filósofo con cadenas para obligarlo a preocuparse del Estado. ello es tan natural como evi­ dente: primero. del T. el estudio de la belleza acaparaba su corazón. El intelectual moderno ha dejado completamente de permitir que sólo sea el profano ( lalc) Quien descienda a ia plaza pública. la exagera­ ción. Esta orgulloso de esa alma. Entre M iguel Angel. tal es. el desprecio por ios argumentos. “ Jmjetntínís. ia idea fija. un resultado inmediato. se alinea.LA T R A IC IO N DE LOS INTELECTUALES *7 convenir que ¿os intelectuales realizan las pasiones pelitiesa con todos íes rasgos de la pasión: la tendencia a la acción. I). al responder que. Ja única preocupación poc el objetivo. el ocio. {H. en efecto. Tener por función la prosecución de cosas eternas y creer que se engrandece a! ocuparse de lo inmediato. y el maestro de la “ Cena".violentamente al lado del primero.— N.luiente en cuan tu á líc u a o y su ‘ inmoralismo es* ' peailativo". por no traducirla por "ciudad" o ‘ c ir c u la ” . que se encierra dentro del arte o la ciencia y se desentiende de las pasiones de la "cité" (1 ). Su lite­ ratura se encuentra llena de sus desprecios paca todo el. — Hasta qué punto esta adhesión del intelectual a las pasiones del profano fortifica tales pasiones en el cora­ zón de los últimos— pues. .: Dcjnmos la palabra “cité". les suprime el sugestivo espectáculo (de que hablamos más arriba) de una raza de hombres que ( 1) ¡Espech.

y. Ies aporta el formidable apoyo de su sensibi­ lidad. opongo un carácter general a otro carácter general. en efecto. o a Nietzsche por un moralista de la guerra ( I) Scfcre este presHfllo y ío que en si mismo tiene de nuevo en la historia. sobre todo. Igualmente. . uno que no lo fuese. en el de sus enseñanzas que domina todos los demás» aunque estos otros desmientan a veces ai dominante. lo sirven. cuando digo que los intelectuales de otrora contrariaban el realis­ mo de los profanos y que los de hoy. de su prestigio moral ea uno y otro caso (1 ). considero a cada uno de ambos grupos en su conjunto. el intelectual. si hablo de u r in l ‘ectnnl aislado considero su obra en su carácter principal. explicarme sobre algunos puntos: 1." He hablado'del conjunto de hombres de pensa. en el segundo.• miento anteriores a nuestra época. que no creo que deba dejar de tener a Malebranche como un maestra de liberalismo. al adoptar las pasiones políticas. Y . hay todavía alguno que fuera realista y. véase la nota 12 al final del volueneü. cada uno de esos grupos presenta neinmente el ca­ rácter que le señalo. fís decir.48 JU LIEN BENDA coloca su Interés más allá del mundo práctico. si es pensa­ dor. en su esta­ do . Es decir. en segui­ da. en su con­ junto. de su fuerza persuasiva. antes de proseguir. Creo que debo. en el primer grupo. porque algunos ren­ glones de s u ‘ "M ora}’* parecen una justificación de la esclavitud. desde el instante que tal lector sería obligado a convenir que. si es artista.global. que no me sentiría en nada contradichoipor un lector que se ingeniara en mostrarme que.

. confe­ sión de nacionalismo análogo a "La Bien Plantada” de Eugenio 4'Ors”. y echarles en cara que falten al espíritu de esa misión. Estos hombres (J) Sin embargo. como esclavista. más que en artículos de periódico (1 ). Y o respondo que ese pensamiento. única­ mente suscitado por el aguijón del día. como humanitario. tan abiertamente gente de 'acción. es por la lógica. Barrés ni Péguy hubieran admitido ser considerados.° Muchos nos dirán. sino uu desenvolvimiento". Doumic encontrará en mj obra.es un manifiesto de frater­ nidad-que se reflejada en el Evangelio. no ya contradicciones. en los cuáles el pensa­ miento político se halla. ("Estos libros" se refiereu a su cá:upaña boulanguta). como "E l Jardín de Bcreuice". Creo que mu­ cho menos debo hacerlo desde que Malebranche. o Nietzsche. e u #íS91. (2) Barr¿s escribía. 2. en esencia. en su prefacio a la co­ lección de artículos titulados "Scéncs et Doctrines du nationaltsuie’Y "Creo que con mayor distancia. como simples polemistas (2 ). de la meditación más propiamente filosófica. al director de X a Plume". En P¿g«y ocurre lo mismo. por el espíritu de conti­ nuidad que he puesto en ellos durante cinco años". y.LA T R A IC IO N DE LOS INTELECTUALES 49 porque' el fin de 'Zaratustra . a hombres como Barres y como Péguy. su posición política. en efecto. "s estos libros vajeo algo. aunque el prime­ ro no So haya expresado casi. ¿Cómo puede usted tratar. y no lo que los han sido en si* mismos. nada más que una forma de acción inmediata. con tanta evidencia. ni siquiera en sus escritos po­ lémicos.—N.de intelectuales. *iay libros de Barrés que contienen. Nunca. del T. únicamente ocupado por las necesidades de la hora presente. no han ejerci­ tado ninguna acción y que mi tema es la acción que los intelectuales han desempeñado en el mundo. se da en dichos autores como el fruto de la actividad inte­ lectual más altamente especulativa.

3. y ellos deben el predicamento especial que gozan entre los hombres de acción. Nuestro tema en este estudio no es ei intelectual tal como es. y JeJ catolicismo extremado. Daré igual respuesta a propósito de Maurras y otros doctores de la “Action íran^aise” { !} . "L'Action • Frail­ eare". a esa postura de intelectuales guerreadores. para hacer trun far una pasión realista de clase. también.50 JULJEN BENDA que. ai ejercicio del puro espíritu ciemíííco. se consideraban asi y pasaban por tales (Barrés se consideraba propiamen­ te un pensador que desdeñaba descender a la arena) y a titulo de "eso disfrutaban de un prestigio típico entre ios hombres de acción. de hombres que com­ baten por una verdad hallada en la severidad del labo­ ratorio. de raza o cíe nación. a esa pretensión de sabios.° En fin. sino ta! como ¿ i considera que es en el mundo en razón de esta insignia. en efecto. como en Sos que he nombrado. Cuando Gerson sube a )a cátedra de Notre-Dame para estigmatizar a los asesinos de Luis de Orléans. ES ¿rfjaiio de ios “camdocs da -rol'* es. quisiera precisar mas mi pensamiento so­ bre un punto y decir que el intelectual no me parece fal­ tar a su función al descender a la plaza pública sino cuan­ do baja a ella. no eran intelectuales. cuando M) Charles Maurras es. de quienes i t me dirá también que son hombres de acción y que sería in­ sostenible mencionarlos como intelectuales: esos hombres pretenden ejercitar su acción en virtud de una doctrina debida al estudio absolutamente objetivo de ¡a historia. . se sabe. del T. como s«í sabe. uno Je ¡os líderes del monarquismo francas. pero en todo caso intelectuales.~~N.

estos ínte-i lectuaies cumplen plenamente. cuando Zola y Duclaux prestan testimonio en un célebre proceso. Puede decirse de antemano que el inte­ lectual alabado por los seglares (2) es traidor a su fun­ ción. Pero volvamos a la adhesión del intelectual mo­ derno a las pasiones políticas. Por lo demás. En donde esta'adhesión me parece particularmente nueva y llena de efecto. una vez más. porque Benda considera. aí Intelectual como uti sacerdote y a los que no !o sou como el vulgo profano (profammi vulgui) o "la gente del sigio'*. su función de intelectuales. es-en lo concerniente a la pa­ sión nacional. . y en la más alta forma. inmediatamente es anatematizado por el profano. una nación y hasta su raza y iu nacida. no ha esperado la edad actual para ver a los intelectuales experimentando tal pasión. sin referirme a los poetas cuyo tierno corazón siempre ha suspirado: (1) Me citarán intelectuales que algún üla tomaron partido. cuan­ do VoUaire batalla por Calas. (2) Obsérvese cómo el autor contrapone los términos c/crc y taic o. existe un criterio muy severo para saber si el intelectual que actúa públi­ camente lo hace conforme a su oficio. como dijimos en la Advcrlriicia inicia]. Jesús).. y aparentemente sin mengua.— N. la humanidad. con peligro de~su vida. d d T. son los sacerdotes de ja jus­ ticia abstracta y no se manchan de pasión alguna por un objetivo terrestre (1 ) . Es que Id causa de esa raza o de esa nación Íes ha parecido que coincidía entonces con la de la justicia abs­ tracta.LA T R A IC IO N D S LOS INTELECTUALES 51 Splnoza escribe. Ciertamente. laica y profana. cuyo interés estorba (S ó ­ crates. por una raza. en la puerta de los asesinos de los W itt: "U ltim i barbarorum” . séculier {seglar) que corresponden a una (errniuoloqia eclesiástica.

52

JULIEN BEKDA
Necio qua nótale dulcedine solum cundo*_
Ducit (1).

y sin remontarse, en lo que concierne a los filósofos, a
ja antigüedad, en donde todos, antes de los estoicos,
son ardientes patrióticos, la historia ha visto, desde el
advenimiento del cristianismo y mucho antes de nuestros
dias, a escritores, sabios, artistas, moralistas y hasta mi­
nistros de ía iglesia “universal" manifestando, más ó me­
nos formalmente, una adhesión especial al grupo de que
ellos provienen/ Pero, entre los hombres, esa afección se
mantuvo a base de razón; se mostraba capaz de jtazgar
su objetivo y de proclamar sus defectos, en el caso de
comprobarlos. ¿Necesitaré recordar los reproches de un
Fénelon. o un Massillon para ciertas guerras de Luis
X IV ? ¿Los ataques de un Vokaire contra el saqueo del
Palatinado? ¿De uñ Renán contra las violencias de N a ­
poleón? ¿De un fíuckle contra Ja intolerancia de Ingla­
terra con respecto a la Revolución, Francesa? ¿Y, en nues­
tros dias, los de un Ntetzsche contra las brutalidades
de Alemania sobre Francia? (2 ).
Estaba reservado a nuestro tiempo ver a hombres de
pensamiento o que se dicen tales hacer profesión- de no
someter su patriotismo a ningún contralor del juicio,
proclamar (Barres) que “aunque 3a patria se equivoque*

(1) Ignoro la ruÓQ por la cual tu»
guiai a todos oo-a sol­
tura natal.
(2) Se encuentran <nov)a)k&i«i serae^ar.Jes íjatfa entre loa
antiguos, por ejemplo. Gccróti avtrjoiKSndo a sus condiaiSaáajam
por haber destruido Corinto para vtugar ana tamuria juedsa a su
embalador. (De olí, L X I),

ia

T n & tm o u v z w s a r m £ o r u A L m

ss

ella Usüs f$z£>a', y dzsi&faf tfaídofgs 3 \& m e& R s
Ifos d< £ü§ csBjpair& tas <5_u«
sin
m
i¡bezt&d de espíritu & al men&§ dz jps&kira, M<§> §& §>t*U
d m e s F fancm, &safid& As tihim»
la s #ssií© s 4«
tantos "pefísadorts'* contra U sum a causa d«
lit e s
jwídos sebírg U hísi&úz de sw psitm ( J ) ; y b»mh$£®, y a
poco antzs, «j akawíení® de t®d® m & pléyade 4e
»es, que se dtzten ó&ízns&fss d& jla vista d<$2 espíritu*
contra vno de sws maestros (ja&oi)) ^ e k s tí^&ía zm » *
ñadd uu patriotism o no ea&dMveate del d&r$db0 de irá ticaPuede aíírjssarse ^.uc la $sa&& ée ¡agiweí ém .t£& ak .*
ntáa, «a ocíuiíre de '1-9H desjwaés de la vjjsibcii&a» é& S e lgí'ca y de cixos excesos de .sm jaaárísas "H ® &£*)£:£»£>$ «go^e
dásaiípanwas de s a d a " {2) liafbría siids»^ 53 *us $£$$££$£*
vos países se Ijaiaeseja. íiüíliaAo en idíiCMJDSitaiiv¿i®£ ,ajaáis>gas, pmmswxaéas ©oí 2a may®ma de 3¡as jjeíe.s espíjniíititales de eatooces,. ¡p©f Barres ena FíasDoa; por 0*Ainifi!itfisizi¿©
en Italia; por Kípiláog esa Sagilaseanra.. ai se (Csaa&ís&era sai
coffldtuscta efltafldo el flM3V*i2iá£3¡i!k® de Sita aa&dáai <ca»«ti£a ¡k¿£

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tózaool&t irwtaüfctfi. y (Eratack* «ite cribrtunas ¿miíftaiBas. iigirocmites -y
c.^cébasiA, ípiie, «aa ia E¿Lad &&u!iüt .¿tm^few líos seauirtcis .¿k «att llo®^©

¡tmenáo**—ereía ¿te-aa «ütrfher a^mg»rc ‘TFdtnatteuíe ahí íRienau Iba ¡escraito rites línsas; xsa gamtrlaet sac cacntoa, !hoy atn ’MErríse sxr ¿auás ile

ma2 ís&me&s*—■
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3'653- Si» ser aousn¿h» joor ¡los &Mi¿ísie$ iüÍc ^u»«t&a>i»iiMrtíe« xas «es Üa>
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^áonaiitxa oUsíiaua"» [(CaaattjLjao/it'iüííí c¿JdJ

54

JULIEN BENDA

Boers; por W illiam James en Norteamérica, si se recuer­
da su actitud cuando sus compatriotas echaron maijo a
ja isla de Cuba ( l ) . Por lo demás estoy listo a convenir
que es ese patriotismo ciego el que hace fuertes a las na­
ciones y que e] patriotismo de Fenelón ó dé Renán no
es el que constituye imperios. Queda por saber si la Jun­
ción de los intelectuales consiste en constituir' imperios.
í.a adhesión de ios intelectuales a ja pasión nacio­
nal es singularmente notable en los que yo llamaría in ­
telectuales por excelencia, es decir, en los hombres de
iglesia. No sólo la inmensa mayoría de estos hombres se
han adherido, desde cincuenta años, -en todos los paí­
ses de Europa, al sentimiento nacional (2 ), y por tan­
to han dejado de oírecer al mundo el espectáculo de co­
razones enteramente entregados a Dios, sino que pa^
rrcen más bien que adoptan* dicho sentimiento con la
misma pasión que acabamos de señalar en los literata*.*.
y se hallan dispuestos, también eMos. á sostener a su pa­
tria hasta en sus injusticias menos discutibles. Eso se h¿i
visto con claridad durante la última guerra, en el clero
alemán, al cual no se logró arrancar la más pequera
protesta contra los excesos cometidos por su nación, de
lo cual parece que su silencio no le fué dictado tan sólo

(1) Ver sus "Cartas", II, p.
de! T.: Como se sabe
Barrás fué de un nacionalismo recalcitrante a base de su tema “ ia
tierra y los muertos'*; D'Anuututo auspició el ingreso de Italia a
{a querrá ai fado de ios aliados; Kípliní} fuá e} poeia de las con­
quistas imperiales inglesas: fame*. pudre dei pragmatismo filosó­
fico, defendió la Intervención \smtmi en Cuba en 189S.
(2) Pensamos en la facilidad cotí qu< ace otan hoy «i ¿t» vicio
mUltar. Wi.se .la nota F ai'U n de!-tomo.

LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES

55

por la prudencia (1 ). Con respecto a esta contención,
recordaré la de los teólogos españoles del siglo X V I, los
Bartolomé de las Casas, y a los Vitoria anatematizando
con el ardor que ya se sabe, las crueldades cometidas por
sus compatriotas en su conquista de las. Indias. No esque yo pretenda que un movimiento semejante sea regla
entre los hombres de Iglesia, sino que me sirve para p e ­
guntar si hay en el día un solo paiá en donde lo hicieran
■o en donde ellos anhelaran tan solo que se les permitie­
ra realizarlo (2 ).
Señalaré otro rasgo del carácter que toma el patrio-

(1) Se conocen Jas razones que un católico alemán dió para
esa actitud de sus correligionarios; "1.°' su conocimiento incom­
pleto de los hechos y opiniones en los países beligerantes y neu­
trales; 2.® sti patriotismo" que no debe separarse de la unión que lo
Uqü el pueblo a/emá/i; 3.® el temor a una secunda kuUurkantpf que
seria doblemente peligrosa si los católicos alemanes tuviesen sólo
Ja-apariencia de hallarse de acuerdo con la campaña hecha en Fran­
cia contra fa manera de conducir la guerra en Alemania". (Carca
publicada por ’Xe Fiqaro”, 17 oci. 1915). Hay que subrayar fa se­
gunda razón: el propósito Je solidarizarse con la nación cualquiera
que sea la moralidad de su causa. He ahí 3l menos una ratón que
Bossucí no invocaba cuando cncubria las violencias de Luis X IV .
Recordemos que, en 19H. al Canciller Beihinann-Hollweq. esbozan­
do una apariencia de disculpa en ei Parlamento por la violación de
la neutralidad belqa. ocurrió que el ministro cristiano von Harnack
le obletó abiertamente por querer 2-rcusar lo m<rxctt$abk. {Véase
Luljy, "Guerra y relUiión**. p. H Í.
(2} Ei clero de las naciones aliadas enrostró al clero ale­
mán su solidaridad de 19H con la injusticia; abusaron de la suerte
de pertenecer a naciones que tedian una causa Justa. Cuando en
1925, a propósito de-, Corfú, hutía asumió, con respecto a Grecia
una actitud tan Injusta como la de Austria en I9H , para con Serbia,
no s4 que el clero italiano se indignara. Tampoco ^recuerdo que
en 1900. cuaudo la intervención de un ejército europeo en China
((asunto de los üoxers) y tai excesos cometidos por sus soldados,
los cleros de sus respectivas naciones Jamaran vivas protestas.

desde hace cincuenta años. la xenofobia. . ($} Una actitud particularmente notable /ué Ja del ii)ó$o/o üoutroux. en Francia. los Michekt.. su proscripción. y como. también en esto. Emilc Boutrüux. p. célebre filósofo francés del siglo X IX y principios del X X .de la naluralem". su desprecio por el que no es "de casa”. han contribuido los intelectuales a avivar Ja pasión de los profanos? . los Victor Hugo. han sido adop­ tadas en nuestro tiempo por hombres que se consideran "de pensamiento”.56 JUL1EN BENDA íismo en el intelectual moderno. Cómo esa forma de patriotismo es nueva singu­ larmente en Francia. entre los hombres de pensamiento. todas esas actitudes tan constantes en los pueblos y tan aparentemente necesarias a su existencia.— Nota de! trad. los Proudhon y Jos Renán. Hay un hermoso panfleto debido á la pluma de Q i. cuán sistemáti­ camente el conjunto de los doctores alemanes sostiene. al adoptarla. Se sabe. con una ausencia de ingenuidad que hace más digno de ser subrayado semejante gesto. es fácil’ de ver cuando se piensa en los Lamartine. El odio del hombre por el "hombre de afuera'’. (el forastero). V IH ). AndJer {“Les'origines du Pangerqnanisine. por citar a intelectuales inmediatamente anteriores a la edad que nos ocupa. la decadencia de toda civili­ zación que no sea la de su raza. antaño. los admiradores de un Nietzschc o de un W agner hasta los de un Kant o de un Goethe fueron tratados por franceses que pretendían restablecer la vida del e s p í­ ritu (1 ). ¿Sería necesar/o decir hasta qué punto. sostenedor de la teoría del “contingentismo de las leyís. con una gravedad en Ja aplicación.

Conviene reconocer que. la actitud del extranjero con respecto a Francia era tal qué Ja parcialidad nacional más violenta se imponía para los franceses que querían salvarla . no más. los intelec. en esta adhesión del inte­ lectual moderno al fanatismo patriótico. que éste sublevaba a los más importantes pensadores de su época. con esta diferencia sin embargo. sino u "oiganismo" que texto. para ellos. en d a que alude Bernia no listado fascista. y que sólo los que consintieron en ese fanatismo fueron ver­ daderos patriotas. desde hace medio siglo. tuales alemanes fueron los que comenzaron. la cual consiste precisamente en levantar /rente a Jos pueblos y a la injusticia. Todas ellas cosas que enseñaba ya Calicles. "institución" asumiera Jas /unciones arriba seaaiadas.que precedieron a la gue­ rra.su patria. que los intelectuales que practicaron tal fanatismo traicionaron su función.L O S INTELECTUALES 57 " Se nos dirá que.a que los condenan sus religiones terrenas.. qué es la verdad o qué son las demás "vaharadas 'metafísicas”. No decimos lo contrario.LA TRAICION D E . animados de la más completa justicia con res­ pecto a las culturas extranjeras (pensemos en el cosmo- ( I) Naturalmente la "corporación” tiene nada que ver con-las ’corporazlone" dd que se traU de una "entidad". Es cierto que estos nuevos intelectuales declaran no sa­ ber qué es la justicia. especial­ mente durante los veinte años. y lo justo por las circunstancias. . una corporación cuyo único culto ( I ) sea el de la justicia y ei de lá verdad. del T. decimos.'-N. lo ver­ dadero está determinado por lo útil. que. Los intelec­ tuales franceses estaban —y debían estarlo mucho tiem­ po aun-—.

por ello. la victoria de Alemania en el mundo es. Puede decirse que Alemania. desde el momento que Alemania contaba con sus Mommsen. Tenia que. Todo francés devoto del sostenimiento de su nación. Sin embargo. volverá a menudo a ser tratado en esta obra: que Ja mayor paxte de Jas actitudes morales y políticas adop­ tadas desde hace cincuenta años por fos intelectuales en huropa son de origen alemán y que. por Jas con­ diciones políticas exteriores e interiores. los SchlegeJ. completa. principalmente a Jos intelectuales franceses. El intelectual nacionalista es esencialmente una invención alemana. M ás generalmente. aí crear en su seno al intelectual nacionalista y al sacar de ahí al excedente de fuerza que se conoce. sobrevenidas en . en la hora actúa).58 JULIEN BENDA poiítísmo de !os románticos) cuándo ya Jos Lessing. Jos Goerres organizaban en su co­ razón Ja violenta adoración a "todo lo alemán” y el des­ precio a lo que n c lo era. se puede admitir que Ja actitud . por lo demás. será grato que. bajo í* forma de lo espiritual. ha hecho necesaria esa especie en ¡todos Jos demás países. haya surgido una literatura fanáticamente nacionalista.realista ha sido impuesta a Jos intelectuales modernos. estaba obligada a tener sus Barrés so peno de verse en gran inferioridad de fanatismo nacional y. debe alegrarse que en el último medio siglo. e) francés encuentre triste que la marcha del mundo lo obligue a alegrarse de se­ mejante cosa. elevándose por un instante por encima de su* interés y fiel en eso a) honor de su raza. Jos F/chte. en particular. Es innegable que Francia. ver amenazada su existencia.

precisamente. bien sea por na­ turaleza. encuentra un día su fin. que con ella sirven a la civilización y que ella embellece a la humanidad. El primero no podría resahar sino por contraste con la página de un escritor del siglo X V . su. Por grave que tal hecho. toda cosa. Quisiera señalar oíros dos rasgos que me parecen nuevos en el paitriotismo de los intelectuales modernos. que de todos modos tendría que sufrir. bien por accidente. Por eso un ciudadano que asiste al final de su patria se afligirá del infortunio de ésta con tanta razón como ten­ dría para afligirse de su propia ruina: la patria sufre su destino.sea. se les mira con­ siderando que su furia nacionalista los engrandece. Se siente en¡onc¿s que se tiene ante si algo muy diferente a un3 función cuyo ejercicio se viera con­ trariado por los acontecimientos del día. gravedad se verá muy atenuada si se supiera que los intelectuales lo soportaran deplorándolo. y que estamos ante el cataclismo de las nociones morales en aquellos que educan al mundo.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 59 su patria. y el segundo de Jos cuales no deja de contribuir al aví« vamiento de la mencionada pasión en los pueblos. Pero eso es. y sintiendo que su valor ha dis­ minuido cor* ello y que la civilización se ha Ha por tal cau­ sa amenazada y el universo ha perdido belleza. página tanto más notable cuanto que su signatario probó con sus actos la profundidad de su amor por su ciudad: "Todas las ciu­ dades — dice Gtitccíardini— . todos los estados y todos los reinos son perecederos. A l contrario se' les mira ejerciendo ei realismo con júbilo. 3o que no se ve. la des­ gracia recae íntegramente sobre aquel cuyo triste sino .

los cuales podían revocarlas en cualquier momento ( 2 ) : . adicto a su patrio como el autor dei pá­ rrafo citado lo era a la s u y a ^ (l). que ella misma fuera divina y necesaria­ mente eterna... es un celebre historiador alcman. y que se atieviera a formarse con respecto a ella. con ello tocaríamos una de las grandes impieda­ des modernas. y no a ningún aporte interno d i sangre troyana que le aseguraría su perennidad. los que habitáis desde hace tiempo en nuestro territorio. tan propiamente adoradores-de su ciudad. (2) Esto surfle de modo especia] en el coro de los "Siete con tra rebas*'. la humillaba-n sin embargo ante el destino. La ciudad antigua se 'colocaba bajo la protección divina.— Nota del T.60 JULIEN BENDA fué nacer en una época en que tal desastre tenía que ocurrir”. no permitáis que ella sea des­ truida con nuestras casas y nuestros hogares... Mommsen. seis siglos daspué* en "La Eneida” en donde le. Todar la literaíura antigua muestra hasta qué punto. y menos aun formular un juicio tan extraordinariamente libre en su tristeza. en su formación y definición como lengua autóno­ ma. existe un desarrollo de orden superior por el cual s’e verán empujadas como todas las cosas. según ellos.•autor de la "Historia de Roma". vosotros. citado en ti texto. Oh. a ia única pro­ tección de Juno. H ay que preguntarse si existe un solo pensa­ dor moderno. debidas tan sólo a| favor de los dioses. Los an­ tiguos.ya { t ) Francisco Gutcclardini. por encima de sus naciones. pero no creía en forma alguna.conservación de la ciudad troyana a través de los mares aparece tan nítidamente como. la negativa a creer que. célebre historiador italiano [ del prerrenadmiento. . ¿la iréis a traicionar?" Lo mismo se ve también.Su libro "H isto­ ria de Florencia" es considerado como uno de los monumentos del Jdio n ja Italiano. "Dioses de la c iu d a d . A !o sumo. Nació en H¿¡3 y murió en J5*30. debida. era precaria !a duración de sus instituciones.

. la filosofía francesa. referir 3a forma de su espíritu a una forma de espíritu nacional — que ellos enarbolan naturalmente contra otras . y de: 3a ciencia alemana. ya es Poiibio que nos exhibe al vencedor de Cartago pensando ante el incendio-de esta ciudad. con qué acritud. . Se sabe cuantos sabios. . ya es Virgilio. " Y Roma también verá llegar su fatal dia“. . la inteligen­ cia francesa.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 61 es Tucídides que admite ia imagen de un mundo en ei .aquéllos responden descubriendo que tal o . la •música aria. y mientras éstos declaxan encamar el pensamiento ario. res romanar ef per¡inca regna (!) Estaba reservado a los modernos hacer de su ciu­ dad -—y por los cuidados de sus intelectuales— una to­ rre que desafia al cielo. la pintura aria. (I) Loa bienes romanos y los reinos. perecederos. quieren sen­ tir vibrar en eHos la sensibilidad francesa.formas de espíritu nacional. que no existiría Atenas.’ algunos de nuestros escritores. hombre de los campos. Ei otro rasgo nuevo en el patriotismo de los inte­ lectuales modernos. desde hace cincuenta años y en ambas orillas del Rhin. glorificando ai para quien carecen de valor.cual maestro tenía una abuela judía y venerando en ¿I al genio semítico. afirman su pensamiento en nombre de la ciencia france­ sa. es la voluntad que ellos tienen para . desde hace íguaj tiempo.

lidad o de su raza y. Los miembros de la pléyade francesa. que algunos no dejaran de oponernos. hace cien años. un factor de estancamiento para la civilización. H ay en eso. un hecho muy no­ table. contiene otro romanticismo. quisieron dar a su sensibilidad un modo de expresión nacional. liüsta donde no es pasible expresar. nunca pretendieron asignar a dicha sensibilidad en si un carácter nacional. un lenguaje nacional. Cierto que la abdicación del individuo en favor de “un gran Todo impersonal y eterno". ios alemanes parecen mucho los Inventores de la pasión que denunciamos.62 JULIEN BEND a N o se trata de averiguar aquj si la forma espiritual de un sabio o de un artista es }a rúbrica de'su naciona-. puede decirse profesionalmeníc. con ei romanticismo. en la afirmación de la individualidad y que habían adquirido de esta ver­ dad. cierto { l J Aunque. abdicando hcy en cierto modo de tal conciencia y queriendo sentirse como expresión de un ser general. principalmente entre los artistas. Jos Lcssing. Es muy notable ver a hombres cuya actividad con­ siste. también aqui. Ráeme y La Bruyére no* pensaron nunca en exhibir sus obras ante si mismos y an£e los demás como expresiones del alma francesa. tan fuerte con­ ciencia. como )a manifestación de un alma colectiva. ella ha sido evidentemente favorecida por la desaparición del latín como m om a científico. ni Goethe ni W inckelmann en cre^c las suyas trasuntos del genio germánico { ! ) . desaparición que fuá. sus poetas como expresión del alma nacional (por exasperada reacción contra el universalismo de {a literatura francesa}. . loa Schlegei parecen haber sido ios primeros que enarboiaron a. La nacionalización sistemática del espiritu es una inven­ ción de la época moderna. En lo concerniente a los sabios.en qué medida lo es: se traía de notar la voluntad de que ios intelectuales modernos tie­ nen de que asi sea y hasta qué punto es ello nuevo.

el caso de Yvaqner. Cualesquiera que sean sus móviles. 55. . (2) La nacionalización dsl espíritu da a veces resultados cuyo sabor no ha sido suficientemente gustado: en 190-f. del T. el cual.'presentándose a sus compatriotas como el Mesías del arte alemán. p. han trabajado contra lo que de ellos se esperaba. los grandes espíritus. ios estafes no son lafjnos. Ja conciencia del yo individual (ai mismo tiempo que el artista encuentra tn esta segunda conciencia nuevos temas líricos). que el actista no es sordo a su interés al decirse expresión del genio de Su patria y al convidar de este modo a toda una raza a aplaudirse a sí misma en ia obra que él le muestra (1}. si hala­ garon la vanidad de Jos pueblos y alimentaron la arrogan­ cia con la cual cada ser arroja su superioridad a) rostro de sus vecinos (2)7“ Y o no sabría hacer sentir mejor todo lo que de nuevo tiene la posición del tníeleclual. según Nictzsche. "Zicce Homo". francesa: “Lo que no he perdonado a W agnei es que condes­ cendió con Alemania’*}. sino apelando a la frase (!) Tal habría sido. no se invitó a las patrias de Goethe. puede adjn/tirse. ni de Shakespeare. lin o se presuma tú no se podría decir lo mismo de alqttnos apóstoles del ‘'genio loren¿s” o "provenza!") (a) fa) • ¿Se refiere esto último a Federico Mistral?— N. además. habría visto que 'ahí había un buen "lugar que ocuuar” mientras que toda su formación arc*stica asi como su filosofía más honda era esencialmente universalista.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 63' que este movimiento d&j artista puede • explicarse tam­ bién oor Ja voluntad (un Barrés no ia oculta) de aumen­ tar el gozo de si mismo por si mismo. .{Ver. etl. no tiene necesidad de decir si. No sabemos si se convidó al Uruguay. al transferir asi — y con todo el ruido que se sabe— todo su vaioi* a su patria. en las fies­ tas del centenario de Petrarca. o los que se toman por tales. pero se cunvidó a ¡os rumanos.

hecha para permanecer inmóvil. ¿Debo decir que no denuncio aquí la voluntad del intelectual para sentirse determinado por su. que compartieran este honor con Jos caracoles y las Jangostas. es decir. A lo que Barrés concesta. un ser morar*. los filósofos* los curas der actividad puramente intelectual. no se pertenece sino a sí mismo. evidentemente una exaltación del espíritu gregario que las naciones no ha­ bían acostumbrado escuchar de Jos sacerdotes deí es­ píritu. o que Antis tenes respondiera a sus compatriotas. es Jo que asegura a los intelectuales modernos un lugar empinado en los anales de lo espiritual. Y nc. ■ . los moralistas. . se exige tal ley sólo para los poetas. " E l hombre no pertenece a su lengua ni a su raza. al de más allá por su Bretaña. cambiado desde que Plutarco enseñaba: “E l hombre no es una planta. desde Sócrates. orgullosos de ser autóctonos.64 JULIEN BÉNDA de Renán* que firmarían iodos Jos hombres de pensa­ miento. Los senti-' mientos■de esta clase han. aclamado por sus pares: "Lo moral es no quererse libre de su raza". Se felicita a éste por su fíearn. He aquí. E l espíritu declarado bueno en la medida en que se niega a libertarse de la tierra. no habría dado sus frutos sino negándose a abandonar su suelo nativo sino tío "desarraigándose’'. mientras ella constituye . Los intelectuales modernos hacen mejor: declaran que su pensamiento no sería bueno. sino también para los críticos. para permanecer arraigado a su suelo. con las raíces líundidas en la tierra en que nació”. a aquél por su Berry.. evidentemente. raza. . por/ que es un ser libre.

p. criatura efímera. seQÚa el alma lorenesa. “ Lee. muchas de cuyas páginas muestfao qué hermosa obra habría sido si e! autor no ¿<.y que tú les debes todo" (1). comparte sus alegrías y do­ lores pasados. desco­ nocido sus verdaderos dones por su preocupación de "sentir seo ti a el modo francés**. diabla a su vez y me dice. desde hace cincuenta añoj. Sé piadoso. han falseado su talento. El alma de tus abuelos está en. Sabe' que ellos han trabajado. su benjamín. el hijo de sus mejores días. {1} A na tole France. venera la tierra de tu pa­ tria. ni siquiera las ilusiones del miedo que los hacían a veces crueles. Tanto valdría reprocharte a tí mismo por hahec sido niño. como vivirás largos siglos ea pocos años. Y o no sabría marcar esta restricción sino citando este himno tan perfectamente indemne de pasión política. Conoce a esos oscuros antepasados. N o tomes nunca un puñado de ella sin pensac que es sagrada. Aquí tocamos uno de los raijos atas curiosos de los . ori­ ginal de un intelectual moderno a “su tierra y sus muer­ tos". " Y ía vieja encina bajo la cual me hallo sentado. Las voluntades que aqui señalo cu les escritores franceses han tenido efectos distintos a los políticos.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 65 en él una actitud política/una provocación nacionalista. Nunca se hablará bastante coma ellas.. Ama a todos esos viejos padres. a mi sombra las canciones góticas cuyas estrofas oyera otrora entremez­ clándose af rumor de mi follaje. “La Vie Lit!ín>tre. Buen ejemplo es "Vayaye de Spartc'*. esas canciones más viejas que yo misma. Es así. tomo II. 271.. sufrido y espe­ rado por ti . No reproches a los antepasa­ dos su ignorancia ni la debilidad de su pensamiento.hubiera obligado a sentir bajo el cielo grietfo. y cuyo espíritu'ha pasado a tí. lee. cuya ceniza mezclada al polvo de ía tierra me alimenta desde hace siglos.

corno intelectuales. Y. la sed de “disciplina" {toda la fortuna de los señores Maurras y Maritata proviene de allí}. efecto de un fundamenta} nihilismo intelectual. En uno u otro caso. si . ver Guy-Gratui. mmC3 Se han visto tantas ebras que deberían ser espejos de. . la inteligencia des­ interesada. y ia única cuestión consiste en saber sí fabrican sus poe­ mas para verter sus pasiones o si buscan pasiones para hacer sus poemas. no se ve por qué escritores de nuestro tiempo: la proscripción de la libertad de es­ píritu para si mismos. en Maurras. Pero la psico­ logía de los escritores contemporáneos en sí misma y fuera de su acción política no es de nuestra incumbencia aquí. 330: ‘‘Nunca he visto alma más desolada que la “uya'’).. al lado de ¡as actividades que deben regirlos. oo tit. conceden un lugar a dichas pasiones. no hay por qué asombrarse. extractados.. que coloreen su esencia y señalen sus productos. — Ellos hacen que sus pasiones políticas entren en sus actividades de intelectuales..ellos introducen rales pasiones en sus actividades. N o hay que pedir a ios poetas que separen sus obras de sus pasiones.C3 JULIEN BENDA 2. siendo obras políticas. mayo de 1925. J9 y £. véase “Curtius: “ Barres y los fundamen­ tos intelectuales de! nacionalismo francés'’. permiten — quieren — eme ellas se entremezclen a su tarea de artistas. sed que es. Lo5 intelectuales no se contentan con. Dimier "Veinte años de Action Fran{aise. en la mayor parte. fSo­ bre ese nihilismo en Barras.se entiende por ello que. p. Cuanto a la poesía. de sa­ bios. en realidad.p. en "La U m ón para ia verdad". de filósofos. Estas son la sustancia de aquéllas. adoptar las pasiones políticas.

. !a pasión que. Una obra como "La N a v e " (1). no hacen sino seguir el ejem­ plo de los Virgilios. aun en la política. sin ern" bargo. consciente y or­ ganizada.— Nota del T. el más notable ejem- (1) “ La N ave”.cy frente a rola. a la vulnerabilidad exacta del exte^. (2) Creo novedoso que u» poeta suscite en sus compatriotas mi gesto tan práctico como el de la comunicación de la Liga N a ­ val Veneciana a D ’Annuf. obra de D'Anm uuio. sobre Venccia. iones de sus compatriotas. deseando que la tercera Italia por fin dirija su proa y apareje hacia et mundo”'. tan práctico como el de un Bísmarck. friamenJe oieiiospreciadora del adversario. poco .'iio iiimediatamcnte después d« “La N a­ ve'*.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 67 excluirían de su material vibrante a ia pasión nacional o al espíritu de partido. no sea otra cosa que !as elocuentes generalidades de los Trágicos o’'del ¿Año terrible. et alma actual del pueblo italiano ofrece una medida suficiente (2). Claudios. la Lifla Naval Veneciana te lo agradece con el alma conmovida. esa pasión. Dantes. en e) segundo de dichos poetas. Aub¡gi'tés. Pero. como se sabe. y en la que el lirismo es empleado para magnificar ese carácter prác­ tico. que la pasión política. .» !. Lucanos. no parece cosa nueva en la historia de la poesía. rior. “El año terrible" rs. Nuestros poetas políticos. No se podría negar. con su propósito nacional tan puntualizado. desarmad. exe/iía cíe toda ingenuidad. Ronsards o Hugos. tan sabiamente ajustada a las profundas amb.numerosos. se muestra tan precisamente política. tal como la expresa un Claudel o un' D ’Annunzio. de Mugo.: "E| día en que tu tK’iiio irradia con nuevo esplendor sobre la antigua dominadora de "nuestro mar'*. En cuanto al efecto de esta novedad sobre los laicos. por lo demás.

por lo demás. se ha consagrado únicamente a servir a la pasión de raza y ál sentimiento nacional.68 JULTEN BENDA * jr*Io de ahora sobre la aplicación de los poetas a poner su arte al servicio de. Se sa^e hasta qué puní o con ese género. al menos en aquella por­ ción tan importante de los que leen y creen que pien­ san. o sea de los intelectuales cuya es ía . al menor.las pasiones políticas.t.. Alins jitdzx caí ( i ) . Es. y en los cuúks esta ralía a su función me parece más digna de atención que en Jos poetas: quiero hablar de los’ novelistas. Pero*. o si.1. tam b ién ellos. aguzar».alm a realmente filosóficos {el panteísmo. con .Yio de *. esta pasión es la que se ha puesto al . que :ijúoü*jcc:i |a pasión política en su obra. al que se puede denominar el '‘lir:srt:o liiazQ¡'tco**. está en el género literario. dijo cierto filósofo) r loa tuíclcriitaíes.*!! Jas pasio­ nes políticas de los profanos.n lirismo en busca de alimento. 'aunque sóio fuera en Francia. había atra­ pado admirablemente'la apariencia de semejante espíritu. he aqui a otros intelectual^. de ¡es dra­ maturgos. w cen­ tros de vibración estados de. saber si es el lirismo el que prestó su concurso a una pasión política preexistente y verdadera. ai centra­ ría..ia conciencia singular. robó el instrumento. difícil. y que. habiendo comenzado por ínmar . en dende la acción del lirismo se revísce con eí presidio'del espíritu de abstracción (Barrer. cuyo más brillante símbolo es la obra de Barres. el-alto ínteicctuaüsmo escéptico).cv¿v. en !o que se rerfere a ios pcctas y especialmente al que acabamos de uo^bio r.

Jos movimientos d d híaiu. es algi>' que muestra el ejemplo de tantos novelistas coíiíetnporáneos. Véanse Jos ejemplos en E. que m Ja renroc^^ .LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 69 de pintar de' manera tan objetiva como es posible. rn cambio. SeiüUrC ("ií^íxuc y la moral romántica. «Uno porque en vez da prestar a su héroe los seníiinkñíos y tes acciones conformes a una justa observación cií ta n-ttrralc^n. ¿O esas otras en las que el hombre del puebiü aparece poseyendo todas las virtu­ des. no obstante q u e d protagonista sin religión no tiene fatalajcnte.-. aiás que actitudes infames?.tíi:e. "Los Miserables"* . y z pesar de sus esfuerzos. dentro de los prccv-iSisúetiíos d<: Sand}. cualesquiera que sean sus errores. ci¡vo couscrvanUsmo no titubea en mostrar a sin ccnsa vudorts. le prestan los que exige su pasión tic fivior.humana y sus conflictos — fun­ ción que un Shakespeare. esas no­ velas en donde eí tradidónalistu. relatos de re flexiones tendeodosas( Balzac no cesa de nacerlo}. 27. ¿Debería citar.y más o {1} Comparad con 3ỿ«c.r. 8H. ¿O aquellas en donde el autor muestra a sus compatriotas. sin em­ bargo. "íwttM C m u io a i" irír)ova^ ° 3‘ por lo de•m ás.. en comacio con extraños. etc. bajo un aspecto pocu híila>jitJor. p. etc. acaso.). sí ¡o trac couíorme a la verdad. muestra siempre.( I ) . no porque salpi­ quen sus. tan tendenciosa. en fin de cuentas. Que esta función se haiía falsificada por su sumísióa a fines politices. mucha ¡lUtlcia para ccn íoí burgueses e» la novela. un Moíié¿e o un Balzac pro­ baron que podía ser diad a con toda Ía pureza que aqui Je asígnanos. ' (2) ''Resurn»cc!i-_''. mientras qúc lu -viííaniá resulta peculiaridad de los burgueses? (2}. Creo ver.tie a sus cristianas. eípcchi!jne. un alma noble.

lo-que hace du «ii una elevada expresión del mundo.el autor de "Stgi’rido” exhala su último suspiro: " Y el mundo perdió su valor”. íí) Por ejemplo. que es un tipo acabado de la actividad de lujo. Agreguemos que. y encuentra en ia emoción del juego la misma fuente de deseos. si esta flor de desinterés se convierte en utilitaria. novelistas. da toda la ventaja moral a los pri­ meros? ( I ) . si ¿ste.spci:d.este procedimiento es doble: no sólo atiza considerablemente la pasión política en el corazón del lector. es que ¿! ruíiiuc ías pasiones humanas. . de aíeer-as y sufrimientos que el común de la ger.. ea vez de vivirlas. esta parcia­ lidad es indicio ác una gran derrota: el valor del artista.Memos-seguros tie que. dirá como el poeta ¿c "Las Vírgenes de las Rocas” cuando . r*:í?s de Ja (juerra. ai final del volumen. El yerro de .12] . desde-el punto de vista del ¿¡rusia y del valor de su actividad.Vá2sc Li c o í a .tc encuentra en ia persecución de cosas reales. desde 1918. Les-intelectuales que. . son poetas. me refiero a ese volver sobre sí-al que iodo espectador se siente empujado ante una representación del ser hu-’ -mano qi:e ¿1 siente verdadera y únicamente preocupada' per la verdad (2 ). se pone ahora al servicio de la nación o de una clase.70 JULIENT SENDA menos francan.«rní'. sino que le suprime uno de los eíecleu rr.ente. .¿2 eminentemente civilizadores de !a obra de arte. los alemanes hacen la novela cofr. dramaturgos. según acabo de demostrar. ponen su actividad de intelectuales al servicio de las pasiones. G . políticas. las novelas francesas que mostraban a jos franceses establecidos ea Abacia y ¿.

en cíenos historiadores alemanes.sobre todo. por ejemplo.uv . por cierío. de los Renán. Se notará que la requisitoria del autor contra ios historiadores «doma- y . en razón del presíigio anejo a su.función especial: quiero hablar de los histo­ riadores. el estudio de i ‘ asíel de C oulanges: 'De Ía manera de escribir la historia en Francia y en Alcm.Sin embargo. la promulgación de la carta fundamental de la historia desinteresada ( I ) . e:i cier­ to modo. de los Volíaire. artistas. La humanidad no ha esperado.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 71 en suma. desde hace medio siglo. . creo poder afirmar que nunca se había visto hacerle con el espíritu metódico y la intensidad de conciencia que se revela. nueva poc la perfección a que se ha (le­ gado. Aquí. de los Fréret. la cosa es. El caso de estos últimos es tanto más notable cuanto que pertenecen a une nación cuyo honor permanente en la historia de la inteligencia hu.. y desde hace una veintena de añes entre los monárquicas franceses. por boca de los Beaufort. hombres a los cuales ies está permitido el predominio. pero. incluso sí es voluntario. lo constituye el haber pronunciado. hay otros intelectuales en quie­ nes el frustramiento de !a actividad desinteresada del espíritu es per demás chocante y cuya acción sobre el profano es por demás profunda. o sea. !a ¿pocaprcüente para ver que ¡a historia se ponga al servicio del espirúu de partido o de la pasión nacional..r. es decir. Pero. ¡Je la pasión en su obra.-. de los Thierry. mana. la verdadera ( I ) Véase. de los Fuste! de Coulan^es. cómo con respecto a los poetas. una con­ dena formal contra la historia pragmática.

debe de­ cir. De uo modo general. y upo de eiíos. Nuestros uíonarquista^ no se quedan atrás. autor cíe una "Historia cíe Francia”. iun ciuscsa.:e quiere que nuesfroi reyes pensaron.* Repetiremos. Es !a volun­ tad. "U n verdadero histor rn d e r de Alemania. ( Guisebrecht) en­ seña que ‘':a ciencia nof tiene por qué planear por encima de las fronteras. con la diferencia. a la 'civil. como tantos otros. j hasta pumo ello prueba la superioridad moral de los segundos? ti) "Revue uni'/írseile". q. puede decirse que Jas tilosoíias tendenciosas de ios alemanes llevan a la guerra aacioi.sin embargo. si se ad­ mite. de haber •hecho una historia romana "que resultaba una historia alemana con nombres romanos’*. Este mismo sabio alaba a Mommsen. declara un maestro alemán. La parcialidad que decide aportar a! relato de !a historiales uno de los modos por los que e( intelectual moderno falta más a su función. que tal función consiste en poner se aplica exactamente a ciertos historiadores franceses de ios últimos artos.. sino que debe ser nacional y alemana". 15 de abril Je 1924. a . desde Ciodoveo. sobre todo. Otro.:>l y las de !o* franceses. quien.72 JUUEN BENDA novedad aquí está en la confesión que se hace de esta parcialidad. como nosotros. se vanagloriaba de ello. defendía al historiador que presenta el pasado des^e el punto de vista de las pasio­ nes de «u tiempo (1). por lo demás. en prevenir h guerra d^ 1914. en el propósito que se adviene de entregarse a ello como a un método legitimo. a la grande­ za de Alem ania". recientemente. d¿ los moderno* de ceder al subjetivismo mkutras Que sus antepasados se dedicaban combatirlo. los hechos que contribuyan. ¿3e <?«« el alemán de­ forma la historia para exaltar su patria y ei francés para exaltar un TÍ<j«iuen poíiííco. O tro (Treitschke) se vanagloriaba cíe ignorar “la objetividad anémica que es lo o p u i^ o al sentido histórico”.

quien encargaba a su ministro de policía que velara por que la historia de Francia fuera escrita stgún las convenien­ cias de su trono. .que anuncian a! hacerse ítisloriadorcs. e3 natural que su maestro de método histórico no sia Lenain de Tillemont. no obstante que. quien amenazó a Mezeray con suprimirle su pensión sí persistía en exhibir }os abusos de la antigua monarquía. a Ja actividad des^ •■-^resada. sino Luís X í V . en verdad. e invita con ello a todo lecfor un poco capaz de sobreponerse a si misino. psicó* . a aflojar. No obstante. esa pa~ labra (de !a que Renán puede ser considerado ccmo el más bello ejemplo) que hace entender que. Digamos. son igualmente necesarias para la ciudad terrena. desde la -altu­ ra desde ía cual habla. sino que le impide escuchar una palabra extraña en Id plaza pública. o Napoleón. las pasiones nías antiguas se hallan igualmente fundadas. ai fin J d volunta. Creo que muchos de aquéllos a quilines aquí acuso de faltar a su ministerio espiritual. Desde luego. no sólo lo priva dei sugestivo espectáculo del hombre únicamente poseído por el apetito de lo verdadero. no son historia­ dores: son políticos que se valen de ia historia para robus­ tecer una causa cuyo triunfo anhelan. hombres como Treischke y sus homólogos franceses.LA TRAICIO N DE LOS INTELECTUALES' 73 freno a Jas pasiones del profano. al menos pac un instante. el rigor de la suya. no sóln aviva más sa­ biamente que nunca la pasión de este último. los verdaderamente há­ biles se ponen la máscara del desinterés ( i ) .{!) Véase !a nota H .

74 JUL1EN BENDA logos o moralistas.* (1) Los Jesuítas. me responderían sí tales confesiones no pudiesen arruinar su crédito. los servimos por medio de nuestros escritos. o que ella ilustre la doctrina literaria que se integra a su sistema político. "Pcrt-ííoyai". todo lo cual no constituye. aparen-: teniente. (Véase Racine. nuncar en utilizar la critica literaria para asegu­ rar las formas sociales que tenia su religión (1). críticos. también aquí. Entre los que deberían dar ál mundo el espectáculo de su actividad intelectual desinteresada y que revier­ ten su función a fines prácticos. somos ser­ vidores de lo temporal. Todos saben que hay ahora entre ellos quienes quieren que una obra no sea bella con tal de que sirva 'al p i t i d o que les es 9 rato. además. No obstante. cuya honor pertenece propiamente a los modernos: Luis X 1 Y o Napoleón no pensaron. parte 1). Aña. Los intelectuales modernos. Sólo que en vez de servirlos con la espada. de una pación. o que dicha obra exprese J'el genio de su patria'’. H a y por ahí uñ perfeccionamiento" de la pasión política. decía yo. “ Nosotros no somos en forma dlguns servidores de lo espiritual. poc cierto. a los críticos. sin embargo. los que adoptan tal critica no son. quieren que la ú*ü determíne lo justo. de un partido político. pensaron en ello para comba tir contra el Jansenismo. preten­ den también que lo útil determine-!o bello. sino políticos que hacen que la critica sirva a sus designios^ pragmáticos. . una de sus menores originali­ dades en la historia. a decir verdad. citaría. u otras ra­ zones de ia misma purria. Nosotros somos /a milicia■esp in fu al ne lo temporal".

un Descartes o ua Kant. a ella podía tributár­ sele el admirable homenaje que un matemático ofrendaba a ía teoría de ios números entre las ramas de las mate­ máticas al‘ decir: “Esta es la rama realmente pura de nuestra ciencia. en un país de devoción literaria como Fran­ cia. asestar un golpe efectivo a este ideal. véase mía penetrante \_pdQiua de L. sé que no está manchada por id concacto con las aplicaciones''. con los monárquicos franceses que el ideal de­ mocrático está necesariamente vinculado a una mala li­ teratura es. Y .novedad da sus frutos: decir. Entre todas ]as formas del trabajo espiritual.Víctor H ugo y a La­ martine como vulgares cagatintas (1). es haberlo hecho en filosofía. por ejemplo. en la metafísica. Pero. p. en esa voluntad de transfundir la pasión política a. .LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 75 damos que esta. !a metafísica* había permanecido como la ciudadda in ­ violable de la especulación desinteresada.su obra. como un Platón o un Aristóteles. Puede decirse que hasta el siejio X IX . no sólo los pen­ sadores' desligados de toda preferencia terrestre como un Plotino. nunca pensaron en aguijonear sus con­ sideraciones trascendentales hacia una demostración de • esta superioridad y de la necesidad universal de acep- {]) Sobre !a Insensibilidad literaria que acompaña a la crí­ tica politiquera en algunos de sus adeptos. en realidad. y más precisamente'aún. sino los pensadores fuertemente convencidos de la superioridad de su clase o de su patria. Dinrier ("ViDQt A»s d’Action francaise". al menos en ¡aquellos que aceptan considerar'a.. io más notable en el intelectual moderno. un Tomás de Aquino. 334).

n señalar como meta necesaria del desenvol­ vimiento (leí mundo !a hegemonía francesa. como antes en !o referente al arte. no se ha visto todavía a un filósofo. Apresurémonos a agregar que el es­ pectáculo ds una metafísica patriótica no lo proporciona sino Alemania. Renouvier o Bergson no pensa­ ron jamás f. al menos a. aún en nuestro siglo de in­ telectuales nacionalistas. pero su metafísica es universa*. es nacionalista. a quien se tome en serio como tal. La mis-' ma Iglesia. no reconoce más que a D ics y al Hombre en su metafísica. germánico:' ía historia ha demostrado sí el acto de estos intelectuales produjo efecto en el corazón de los prGfauos. • Augusto Córnte. en su mora!. se ha dicho. En Francia. .griegos..de sus hijos.76 JUUEN BENDA tarla. ^ menudo. . el triunfó del mundo. con todo el poderío de su genio abs-j tractizante. uno. qué desdicha fué aquello para la metafísica? Será un eterno oprobio para los filósofos alemanes el haber transformado a la virgen patricia que hcnraba*a los dioses en una harpía preocupada en pregonar las glorias. tan auspiciosa a los intereses de clase o ce nación. La mora! de los filósofos.hacer únaMi:etafjsica dedicada a la gloria de Fran­ cia. Estaba reservado a nuestro tiempo ver a ios meta físicos de Ja más alta categoría hacer girar sus especulaciones hacía la exal­ tación de su patria y el rebajamiento de las demás. de sus compatriotas^ Se sabe que Fiebíe y Hegel consideraron como término supremo y necesario paxa el desarrollo del Ser. la voluntad da dominio. ¿Es preciso decir. y acudir a fortificar.

— Exaltan el apego a lo particular. todos los moralistas escuchados en iitiropa. por la escala de valores que se han consagrado a proponer al mundo. se co­ loca más allá de lo temporal. ahogando el sen­ tido de lo universal* . cuya enseñanza u !¿> sumo.llenarán de estupor a la historia. procla­ mando despreciable toda tendencia a ubicarse dentro» de lo universal. Sí se exceptúa a algunos autores como Tolstoy.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES *7 3. Y . y a no tener desprecio bas­ tante hacia b existencia que. es actualmente tomada con conmÍscr?rió:i po: ■ ’!« aiíiyui: parte de sus colegas. A .o Anatcle France. se fes ha visto dedicados a. dedicarse a eri­ gir tales pasiones y los movimientos que las asegucan. puede decirse que. ante todo. . se ha visto-a aquéllos cuya pré­ dica de veinte siglos tendió a humillar las pasiones rea­ listas en provecho de algo trascendental. M e ocupará de ios princi­ pales aspectos de ello.— l o s inte ¡actuales con íu í doctrinas hacen e/ juego a. Con una ciencia y una conciencia que. exakar la voluntad de los hombres de sentirse distintos. las pasiones políticas. la forma en que los intelectuales han roto vio­ lentamente con su tradición y han hecho resueltamente el juego á los profanos en su dedicación para situarse en lo real. ha sido por medio de sus doctrinas. Pero. desde hace cin­ cuenta años. bajo alguna forata. como las más altas virtudes.

humanismo) es la adhesión *a un concepto. habíanse dedicado a predicar la disolución de los egoísmos nacionales ea el sentimiento de un ser abstracto y eterno se han puesto a combatir todo sentimiento de ese tipo y a proclamar la-alta mora­ lidad de tales egoísmos. la inmensa mayoría de los pen­ sadores alemanes*han glorificado la consagración de los hombres a sentirse en su nación. Aquellos que. y. y manifies­ tan vergüenza ante toda aspiración a sentirse.vuelto para esos intelectua­ les tan singulares. después de los estoicos. los cTAnnunzio. es una pura pasión de la inteligencia sin implicar ningún amor terres­ tre. Y o trato de distinguir al humanitarismo tal como lo entiendo aqui -—ser sensibles a ¡a calidad abstracta de lo humano. en lo que tal cualidad tiene de general y trascendente para ias desinencias étnicas. Se concibe perfectamente -a un ser que se compene­ tra en el concepto de lo que es humano sin el menor deseo . a “ la forma entera de la condición hum ana" {Montaigne) — el sentimiento que de ordinario se de­ signa con dicho nombre y que consiste en el amor con­ cretó por los humanos. en su raza. más que e^o. El primero de estos movimien­ tos (o actitudes) (ai que llamaremos con más justeza. la medida del valor intelectual. en cuan­ to hombres. los Maurras. de­ nunciando al humanitarismo como una derrota moral. Nuestra época ha visto a los des­ cendientes de los Erasmo. en la me­ dida que estas los distinguen y contraponen. los Péguy. ya que el sentido práctico se ha. ios Kipling. como una derrota intelectual en Jo que ella implica una “absoluta ausencia de sentido práctico". los Barres. Montaigne y Volíaire.73 JULIEN BENDA los 3o#get.

como tal. Adquiere cuerpo en los moralistas en el periodo en que desaparece de ellos el alto calibre intelectual para ceder su puesto a la exaltación sentimental. los dejábamos hacer su voluntad". Romain Roliand.' El segundo. ¿Será preciso recordar <üie tos ‘'hu­ manidades’. en cuanto a Jos individuos. Agregare que este humanitarismo. en uu Erasmo. Es evidente que.” en el siglo X V III.al hombre. principalmente con Diderot. quiero decir.todos los hombres. los brazos de su prójimo. es la forma que reviste el amor a la humanidad en los grandes patricios del espíritu. en cambio. es un estada de corazón y. Jos stutUa hiun»nitatis son “ íos estudios de aquello que hay de más esencialmente humano. propio de almas ple­ beyas. un Maíebranche.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 79 de ver a un hombre. Quínet. que rinde tributo a la cualidad abstracta de lo humano. todos ellos gente poco impaciente. según parece. .almas elegantes. lates como las instituyeron los jesuítas en cí ¿üjlo X V U . Proudhon. ya que estas en­ cuentran en el arsenal de la ideología política dos clisés igualmente repugnantes para ellas: el "charlatanismo pa-¡ trióíico” y "la fraternidad universal" ( i ) . nuestra ocupación era conocer. Georges Duhamcl. des- { I ) La distinción de dos humanitarismos está Lie» expresada por Goethe cuando expresa {Diciituiiq und W ahrhcit) su indiferen­ cia y la de sus amigos para Jos sucesos de {789: " lín nuestro pe­ queño circulo no se ocupaban de periódicos ni de noticias. y llega a su máximum en el X IX con Michelet. Esta for­ ma sentimental del humanitarismo y el olvido que ocu­ rre de su forma conceptual explican b impopularidad de tal doctrina en tantas. un Spinoza» un Goethe. per arrojarse en.*' no de ejercicios de altruismo? Víase al respecto (nota i al final det tomo) el curioso texto de un antiguo. es el único-que permite amar a.

sino de otro ‘egoísmo. industriales—:. no í/o<aa en forma alguna de orearse el amor entre los hombre.JO 3ÜUEN BENDA de el Instante'en que miramos a Jos hombres en concre-ío. más o menos hombre. la pasión j l ) Císto lo ha entendido muy bien la Iglesia.. tal como acabo de definirlo. que se une por encima de las fronteras. que Ja esencia de lo concreto es la desigualdad. banqueros. y. Este es una pro’tesia contra ei egoísmo nacional. más o-menos hijo de D ic s . Junto a semejantes movimientos. una vez más. por e] hombre concreto. no en beneficio de una pasión espiritual. al no. encongamos tal cualidad repartida en diferentes can­ tidades y debemos decir con Renán: “En la realidad se es.i Y o no veo la razón para que un papua sea inm ortal".. testigo. no tiene nada que ver con el internacionalismo. inclinipdolo hacía la meditación metafísica y apartándola del estu­ dió de la historia (véase Majebranche). de otra pasión 'terrestre: es ei movimiento de una categoría de hom­ bres-—obreros. Dirección exactamente epueitj a Sa de los intelectuales mpdcrnos.?. y no se alza contra el espíritu de la r. . con «J corobrío de eata verdad: que no se puede engendrar e) amor entre Jo* hom bres otás que desarrollando en ellos la sensibilidad en ci hoin6rc abstracto y combatiendo el Interés. en nombre de sus intereses prác­ ticos y particulares. la ex­ traordinaria grosería de su espíritu. pero éstos. comprender ya que no puede haber igualdad más que en lo abstracto {J ). han de­ mostrado. además de su insigne torpeza política. (2) Iqualmcnte adopta el espíritu de nación cuando le parece ccivir ingreses. Los igualitarios modernos. El humanismo. el partido de los 'socialistas-nacio nsüstai''.acicn porque este la estorba en la satisfacción de sus intereses (2).

Ellos han exhortado a los pueblos a sentirse en aquello que más los distingue.'cita cauto ejemplo a Goethe y Stendhal. que los productos de la pura inteligencia (2). en sus poetas antes que en sus sabios. aunque i. Routroux. Véanse Jas palabras picmmcindas por E. Perq. generalmente.oitlundc evidente­ mente nacional y nacionalista. y. declaran que ei cosmopolitismo representa a! "na­ cionalismo ilustrado *. simple deseo. Ellos han (1) Algunos nacionalistas quieten honrar c] cosnvofxilitismo. "uno de ellos ian profundamente alemán y tratando de aprehender todo el movimiento d i! pensamiento francés. exento de todo dogmatismo moral (1). (2) 'Casi todas las obras ds propaganda nacional. tn sus leyendas antes que en sus filosofías. E n fin. . en ias pe­ queñas naciones de la Europa oriental.. es con qué perfección la han puesto en práctica. de gozar de las ventajas de todas Jas naciones y de todas sus culturas. Paul Bourge». que es quieo da esta definición {Parls-Tiraes.'ofundáiuente francés y tratando de penetrar Italia". y el otro tan p. La» deslustrado el menor "nacionalismo**' aunque sea ilustrado.fpmo muy bien lo han podido ver. siendo la poesía inííniiaiuente .. eu <1 comité ue Entente Cor­ dial.o sacrifican en nada su nacionalismo. 'permaneciendo profundamente aleiuín y profundamente francés respectivamente. y casi nunca obras de pensamiento. contra ios pueblos que tan grande paitkípiu'íón conceden a Ja.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES * 31 nacional parece un movimiento idealista ya desinteresado.:t¿s nacio­ nal. Lo que. el humanismo es también algo totalmente di­ ferente al cosmopolitismo. 192-i). {unió.. son antologías de poetas. asombrará a la histoiia en esta acción de los intelectuales. cuyo valor perciben sus Intdigeiikias.' U<io se pregunta en qué ambos maestros. sobre todo. ÜQimjtM -¡. en agosto de 1915. más separadora.volvamos a la acción de los intelectuales que exhor­ tan a los pueblos a sentirse en aquello que los hace distintos.

no solo en su lengua. Los in­ telectuales han exhortado a los pueblos a sentirse zn 'todo lo que los hace distintos.medio siglo. sus grandezas.. en su amoblamiento. nuestros gustos son nuestros y s/empre es cómodo considerarnos ios únicos jueces y mo­ delos de nuestra « d a ”. a la cocina francesa. 25 sept. la cual “en si misma. a escritores sedes exci­ tando a sus compatriotas. con sus fanatismos y con sus claridades. con sus injusticias y con sus sagacida­ des. lo que hay de • íaccliyeitcia. desde hace. Los intelec­ tuales han exhortado a jos pueblos a sentirse distintos hasta en sus vicios: los historiadores alemanes — dice Fuste) de Coulanges-r-i invitan a su patria a embriagarse con. en su arte. con sus mezquindades y con . su personalidad hasta en su barbarie. y no universales: U n joven escritor italiano glorificaba recientemente su lengua por­ que ella no es usada sino -en Italia. a la carrocería francesa.^ (1) "Les Nouvcllcs Litíéraires”. a permanecer fieles al comedor francés. en su literatura..82 JULIEN SENDA exhortado a les pueblos a honrar sus caracteres en ¡a medida que son particulares. Una vez más. por no hablar más que de nues­ tra patria. Ta! moralis­ ta francés no se queda atrás y pretende que sus compa-' triólas acepten su “determinismo-nacional" en su “ tota­ lidad indivisible. tiende a ser una y común a iodos los seres capaces cíe conocimientos”. Otro (Maneras) dice: "Buenos o malos. en su alimentación» Es cosa corrien­ te veir. sino en su vestido. 1926. . y despreciaba el idio­ ma francés porque conoce ia universalidad {!}'. en su vivienda.

que sean dichas. Es singularmen­ te notable ver a quienes. Voítaice y Renán. . por cierto.e a todos. dedicarse a alabar. "la inalterabilidad de su conciencia alemana”. "Queremos poner ei ideal del universalismo 'en relación positiva con la realidad contemporá­ nea de fa forma nacional que es la de toda clase de vida.H e aquí un ejemplo de tas acrobacias a que tienen que entregarse estos doctores para conciliar la palabra cristiana con la prédica de los particularismos nacionales. ’ Cuerre cí Re­ ligión". o "el fervor de su corazón italiano" ( i ) . durante siglos.sp'n¡(i« para los que la cuadratura dej circulo no pasa. en Francia. Esta. según e) lugar de su sermón. diferencias para aprehender Ja di­ vina esencia que los reúr. de ser sido ttu jutyo.LA T RAICIO N DE LOS INTELECTUALES 83 notable'en esto. tan imprevista en todos los intelectuales. al menos teóricamente. lo es singularmente en aquellos a quienes yo denomino los intelectuales por excelencia: en los hombres de Iglesia. Puede uno pre­ guntarse entonces lo que pensaría aquel que dijo por boca del apóstol: "N o hay griego. su “ fidelidad al alma fran­ cesa ”.glorificación del particularismo nacional. ni judio. incluso de la cristiana" {Paslcur W itte. a aminorar en si ei sentimiento de-sus. sino que las digan intelectuales. He aquí unos ?. han exhortado a ios hombres. r w A. Loisy. sino Cristo que está en todas las cosas”. 18). ni escita. Pasca!. si penetrara hoy en una de esas iglesias. por los des­ cendientes de Montaigne. al ver ahí. clase de individuos cuya acción hasta' ahora había consistido en invitar a sus conciuda­ danos a sentirse en lo que tienen de común con los de­ más hombres. ofreciéndose a la ve- (I) . no es que se dígan tales cosas. p.

de su imperio. Se me responde que. Seguramente esta declaración. es cosa nueva en la his­ toria de ia Iglesia. "J'ioruicidfc poíaí as ío r n — saos droit ol volontairemtQt"). . con^eniiüHeyt'". acaso. paganismo. con "H om i­ cida no serás — sin derecho ni voíumaríatneuce" {Homícide poiot ne seras — de falt i)i. Sin remontamos a los tiempos en que San Agustín predicaba la fusión de todos los patriotis­ mos en la "ciudad permanente*'. se vé todavía en ¡ S í? a una alta asamblea de prelados decir que ” ef mevimíenfo de las uadonalidades es un rezago de. aunque lo quisiera. N o habría como pintar hasta qué punto esta glori­ ficación de los particularismos nacionales. y la diferen­ cia de las lenguas una consecuencia del pecado y ía caída del hombre". al menos con la nitidez coa que se los ve hoy. parecemos habernos olvidados de que somos de la misma índole". la Iglesia de hoy haría otro tanto.S4 JtTLlEN BENDA neración^e los fieles. a una heroína nacional (1 ). no obstante serlo. sugestivo comprobar que la Iglesia desde hace una veinteoa de años ba reemplazado eJ mandamiento: “ N o serás boicfdda — por acción ni por consentimiento”. Como si Ja función del clero no íue- U ) ¿N® es. espada al d a to o bandera ea ma­ no. provocada por el muy católico Francisco-José para detener -os im­ pulsos separatistas de los pueblos. era in­ teresada. pero me atrevo a decir que. no podría Hacerla so pena de lan­ zar a sus ministros & una terrible impopularidad ea sus respectivas patrias. sin remontarnos siquiera a Bossuet que nos muestra a Jesús indignado al compro­ bar “que porque nos vemos separados por algunos ríos o montañas. de.

' ■ Algunos clérigos hacen más todavía y pretenden que al exaltar los particularismos nacionales se hallan en plena conformidad con el espíritu esencial de ía Iglesia. el amor del nombré para $xs semejantes. obispo de Puy. ¿.LA TRAICION I3E LOS INTELECTUALES . A m bas cualidades no son incompatibles. N o pidamos íanto. ¿Hay algún prelado. que se atreviera a decir aúu: "£¡ cristiano es a la vez cosmopolita y. In Iglesia exalta hasta nuestros días en el patriotismo. es el patriotismo e» cuan­ to extensión del 'am or humano. y no . (T al es ia tesis que opone catolicismo a cristianismo). y mucho menos a presentarles este aguzamiento • como un ejercicio de perfeccionamiento inorai? Lo que.el antagonismo entre los hombre.es. 85 ra la. 1763: "Sobre la preten­ sa filosofía de Jos modernos incrédulos". E l mundo. especialmente con la enseñanza de sus grandes doctores de la edad Media. hablando más cristianamente. de predicar a Jos laicos verdades que Íes desagra­ den y pagar eso con su tranquilidad. cuando lo exalta. en v e r' dad. no como una limita­ . en algún pulpito de Europa. patriota.Recordaré que los más nacionalistas de dichos doctores se ven líuiiudbs a considerar los particu­ larismos nacionales co:no una condición inevitable — a la que hay que respetar como a toda voluntad de Dios— en un mundo terreno e inferior? ¿que nunca han exhor­ tado a los hombres a aguzar tal sentimiento en su cora­ zón. {Instrucción pastoral de Le Franc de Pompignan. Los “ incrédu­ los" aqvi son los que niegan á !a Iglesia el derecho~a ser cosmopolita). es la fraternidad entre los conciudada­ nos. una patria común o. un destierro común".

no había he­ cho roas que obedecer a. {"PoJüica sacada Je 3a Sagrada Escritura". al actuar asi.. en «íte párrafo de Bossuet: "S i uno está 'obligado a amar a todos !os hombres y. coa mayor razón debe éste amar a sus conciudadanos.convirtiendo a Jesús en apóstol del nacionalismo. V I. . se yerguen hombres po­ sitivos para recordarle que el patriotismo es algo más que un amor y cjue-él significa también "el odio a! extranjero" (Maurras.^ p e r o lo más notable en este aspecto es que. no exísien extraños para et cristiano. Todo ei amor que se tiene por si mismo. " Ditem me de Marc Sangoier**). lo que {¿. {Hombres de Iglesia . 1922-1923) sino seguir presenfando as¡ el pajríQlismo..a iglesia no ¿h:di ría. bajo el único a->pecfO de! anier. £. “Jesús no mira más allá de las fronteras de su patria para llevar a (1) P or ejemplo. Notad: "Todo el amor qae se tiene por si mismo. sin violar el princi­ pio cristiano. formalmente. habría predicado el amor del hombre para con su nación. para su familia y para sus amigos se concentran en el amor que se tkne para con la pa m a ". ¿Quién nos dirá cuáles son los ve­ races? . segua parece (vense 5a encuesta de “Letlres" sobre la íg!e5la y <1 nacionalismo. ” Es la completn justificación de ia [rase de Saitu Evremond: *’E1 amor de la patria es un verdadero amor de si m is m o . el cual. !.86 JULIEN 'BENDA ción (l). por no ha­ ber humillado la arrogancia del nacionalisrao alemán — ha surgido una escuela en el seno de la iglesia.permitiría exal­ tar esta pasión cerao lo exige su popularidad.). a decir verdad. nada simboliza mejor la resolución de los clérigos modernos de poner su acción y su crédito al servicio de pasiones profanas! T an singulares cristianos se expresan así. Desgraciadamente para ella. desde hace tiempo — exactamente desde ios reprochesdirigidos a Benedicto X V cuando ia guerra. para de­ mostrar que el Santo Padre...las enseñanzas de su Divino Maestro.

la misma tradición. ante todo. Tales particularidades son otros tantos muros que separan ( 1 ) .ios extraños. X. M ás tarde habrá oportunidad de llevar la buena nueva a. 6).LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 8? Jos demás sus beneficios. “Les nmitiéí d< fésus". II.. 'L a grande J o í‘sccl«i]<. p. pero. si le gusta. Un rasgo primero de la prédica de Jesús es su carácter absolutamente n a c io n a l. c. forma^ una casa. Sus primeros dis­ cípulos Jos envió ¿i a Israel. misma religión. ía misma lengua. H 2 . E l lector verá. la. Esíe es lo que quiete hacer entender con esta fra­ se Uena de sentido y de amor patriótico: la casa de IscacL Un grupo de seres humanos que tienen Ja misma sangre. . la solidez de las pruebas sobre: las cuales fundan los doctores su tesis (una de ellas es que Jesús se hallaba fuertemente apegado a las ioslilu- { ¡ } A . Oliivíer. í 11. le dijo' que su' misión no comprtndia sino a las ovejas descarriadas de iij Casa de hrael (Mateo. a cuyo hijo sanó a pesar de ella. es más b¡t:n su patriotismo qtie su pru­ dencia y su desinterés. Y dice además: “ Lo que sor­ prende a} principio cuando jesús permite pagar el tri­ buto a César o rehúsa la corona que la multitud le brin­ da en el desierto. Y notemos su insistencia en disuadirlos de ir a otra parce. 2 í ) . L uíjdh . (2) P. nos debamos a los nuestros. X V . tic l’aíitour des ímmmcV\ Jib.-A la mujer de la tierra'de Canaan. N o vayais por los caminos 'de h s ¿¡¿Miles y «o en/réis en las ciudades de los sama-: rítanos: id unte Jodo en busca de h s ovejas descarriadas dt: la casa de Israel (Maíeo.” (2)..

E sta s perspectivas sobre.encarnizamiento de estos cristianos en convertir a su maestro. fraternidad de todos los vi­ vientes.nos­ otros o. . del todo excepcional. ello-es con Ja esperanza de salvaguardar o de enriquecer su propia heredad para otros que no soínos nosotros. ocho días después de su nacimiento. en algún modo. y no tienen una sola palabra de censura contra Jar voluntad de ios pueblos para preferir lo distinto y rechazar el 'universalismo. en un momento de su existencia. decla­ raciones que no’ condenan sino un nacionalismo abierta­ mente anticristiano.88 JULIEN BENDÁ ciones de su. ex­ presión oficial del pensamiento pontificio: “Si.menos. globo y como en otro mundo: los otros trabajaban contra .* me complazco en reconocer l a . en ua profesor de egoísmo nacional. pero todos los muertos ¿son también nuestros padres? ¿N o s amaron todos ellos? ¿Sufrieron y trabaja­ ron por nosotros? Los unos vivían al otro lado del. todos ios hombres son hijos de un mismo padre.ia actitud. he aquí cómo responde al uni­ versalismo cierta publicación que es.es decir. al contrario. pero divididos desde su origen. lo que reteuemo|^ es el . no han vuelto a juntarse más. La fami­ lia roía no se ha reunido. A lo sumo. como lo demostró ai aceptar. patria. al . ser circuncidado). sí secundan a nuestros antepasados. ¿E n dónde está la duda? S i el hogar se abee a todo recién venido.de la Iglesia en cuanto al nacionalismo no me parecen que hayan sido modificadas por las recientes declaraciones de la Santa Sede con respecto a cierto nacionalismo francés. por cierto. .

Nues­ tra época verá a los moralistas viniendo a decirle al mun­ do hurgu¿3 {o al mundo obrero) que. que este esfuer­ zo es bello y noble. p. al contrario. en toda su irreductibilidad. volumad de no amar sino a aquellos «juc­ han hecho aKjo por nosotros.p o r sentir esta diferencia en toda su profundidad. ' Gueric ct Religkw". Tal es. N o es solamente en beneficio de la nación por lo que el intelectual moderno se ha dedicado a abatir el senti­ miento de ío universal: es en provecho de la clase. Sin embargo. sino albergue'* (1). . algunos eclesiásticos en funciones habían en igual ienttdo. Parece que se debe buscar entre ios que han abandonado la Iglesia para ir a escuchar a ministros cristianos que predican la verda­ dera enseñanza de su maestro y declaran sin ambages: " E l Evangelio de Jesús no supone la patria. al par que de de­ bilidad de espíritu. H ay en esta ac­ titud de ios intelectuales una novedad seguramente más singular todavía que en lo que se refiere a la nación. . lejos de tratar de atenuar el sentimiento de su diferencia. st:b /«>«*).. y al ex- (1 ) "DktioooftUc apo!og¿tique de la fot caiholíquc" (1919). Ies hacia falta. 60. articulo "P atria". (Véase: Guillo» • Givry. como se sabe. mientras que todo propósito de unión es aquí signo de bajeza y cobardía. la supri­ me” (2 ). (2) Loísy.y de sentirse en su comunidad de naturaleza. "Le Christ et ía Patrie". H ay que subrayar el exíracrdrnario espíritu prác­ tico de este trozo y la. En cuanto a las responsabilidades de tal enseñanza.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 89 ya no es hogar. la tesis de las "Reflexiones sobre la violencia''. exaltadas por toda una pléyade de apóstoles de) alma moderna.que se esforzaran .

H ay en su predica dei egoísmo una especie de imparcialidad uo exenta de grandeza. en efecto. la considerable porción de cristianismo que cOQtfeue eí tipo burgués. del T . Se ha visto a los doctores católicos. jobannet (op.a quienes exalia por su "sentido archir realista de las cosas" y que. (2) Y también de Jesucristo: "H e querido costrar. y en cuanto a la otra. del T . ío que desvirtúa algo la afirmación del autor en Ja «ota precedente. como se **bc. dice R. en nombra de ia moral. . por el bolchevismo ruso {!). esforzándose por probar que a) invi­ tar a la clase burguesa. porque entonces no se le otorgaba la beligerancia dramática que después ha tenido y tiene.que aporta a cada clase 3 de que venza vioJeníamenís a su adversario.tñ ella la idea de propiedad —el’cs no hacen más que coniormarse a la enseñanza de ía iglesia (2 ) .En esto también se ha visto a! realismo tratar de ponerse bajo Ja cubierta de la iglesia. ei padre del sindicalismo revo­ lucionaria. £ t autor no citz por lo d«*más un texto del Evan­ gelio.— N .— N . cuando es puro. que i:o han heredado sus discípulos (b).Aniquilar ai burgués su nombre de Cristo. sino nada más que algunos interpretes de Santo Tomás. a sentirse en su distinción frente a la cíase opuesta. Se ve sobre U) Se sabe que ci fascismo italiano {a) y el bolchevismo ruso se jactan uno y otro ¿t¡ autor de "Reflexiones sobre la V io ­ lencia": éste {Sorel}. predicaba e¡ egoísmo de clase en cierto modo en la vida universal. cih* p.90 ¿ULISN BENDA ceso de odio desconocido hasta aquí. ib ) Sorel ct. ello es posible medirlo en ío que se refiere a ia clase bur­ guesa por e! ía&cismo italiano. especialmente (Johannet) en intensificar . porque el burgués me parece una paradoja algo atrevida *. . (a) E l autor no incluye ai nazismo aíemán. sin preferencia ai menos formal cu pro del interés d i una clase sobre otra. 153). a sumergirse religiosamente en ia conciencia de ins caracteres que le spn propios.

Lo que les ha recomendado en nombre de la. . y que se-sientan en la humanidad. al observar tales deberes. son gratos a Dios y “ formulan una oración". el estadode burgués es una [unción y no uu grado. Jesucristo.(1) Podría-decirse que. Pero no se llegaría a meditar demasiado sobre aparentemente encaman. es decir. (Véase el sermón de Bossuet sobre la /?econcj7í'ac(ón). para la teología cristiana. por debajo de esta vida de privilegio.. Convida. habiendo abolido en su corazón to­ do sentimiento dé oposición entre él y ios demás. (Sobre la doctrina' cristiana éii cuanto a la propiedad. al contrario. situación). véase ai P. a observar sus "deberes de. Ella íes dirá también que. no de la práctica). la desigualdad de sus rangos y de sus-posiciones (1). tual moderno por idealizar el espíritu práctico. *‘Traii¿f ¿le 1‘aamóne 1 ' : . el pensamiento de Cristo. guir toda creencia en una particularidad esencial de su persona. según él. mucho menos en nombre de la moral. ciases. aconseja que se ia respete como impues­ ta por Dios a un mundo agobiado. extin-. Thómassin. que es co­ mún a todos los hombres. la distinción de. Jamás 1os ha invitado a exaltar en ellos el sentimientos de. no acoge: al hombre sino raconcillado. a ejercitar Jas activida­ des inherentes. invita a los fieles a reconocerla. dice ella formal y constantemente. Nos pa­ rece inútil insistir en este carácter tan poco discutible dé­ la enseñanza cristiana (hablo de la enseñanza.moral es. La obra es imo de los más cabales ejemplos de la voluntad del iuiekc-.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 91 qué equivoco descansa esta pretensión: La Iglesia ad­ mite. en efecto. . no obstante.a los privi­ legiados a aceptar su condición. tal distinción.estado" (o.

los tiempos y de todos los lugares. deba for­ marse una escaía del bien y de! mal. "Makbranchc'\ p. a considerar que las desigualda­ des e injusticias sociales sou consecuencias de! pecado. Joly. "Ma-jebranchc se inclina. pues cicrtíHneJue se perturbaría la paz y no sé obtendría probablemente ningún resultado. su posición geográfica. Se sabe que. de condiciones. inspirado por el estudio de su idiosincrasia! su histeria. determinadas que la rodean. se.Jo deí ¿fatz. enseña que un pueblo debe formarse un concepto d e . que una clase. porque la verdadera i»/Ja no reside ¿n dio". Solamente no se debe en el ¡or. como Bossuet. de sus fines pro­ pios. . oí<V£fí»r * ctVtinitatteias y condicione* ninguna especie dn importancia. Jo curioso reside en la aplicación) me parece definida en estas líneas. toda una escuela no sólo de hombres de ac­ ción sino también de graves filósofos. pero. que hay que sufrirlas como tales y conformar a cijas la conducta citerior__ N o precisa tampoco tratar de remediar tales injusticias por modo di­ versa a !a caridad. una vez más. desde hace me­ dio siglo. (H .92 JULIEN BENDA t el encarnizamiento de tantas doctrinas odernas por encontrae la palabra cristiana una satisfacción dei egoismo burgués ( ¡ ).encontrarán textos en pro de !á tesis adversa. y no dejarse agobiar con sensiblerías sobre la “justicia en í ]) La posición esencia! de la Iglesia en to que se refiere a este punto (lo llamo esencial. circunstancias parti­ culares en las cuales se encuentra. muy digna de atención.sus derechos y de sus deberes. Señalemos otra •form?. y no por el mandato de una sedicente conciencia del hombre de todos. porque al aplicarse. de ta exaltación del particularismo que ven los intelec­ tuales: la exaltación de las morales especiales y el des­ dén por W moral universal. 262). determinada por ei examen de sus necesidades especíales.

{7) 'TUemaniu es el único juez de sus métodos” (M ayor von Dis/urili. ¿No es muy notable ver a 1legel y a Zclht queriendo a todo precio que Platón. (a) Durckheim es. de la forma-de espíritu que. desde P!a:óf. a qué tranquilidad en la ejecución de sus pla­ nes? E so es lo que se ha visto en el . H O ). La filoso/ia de las morales nacionales parece esencialmente alemana. pedía la noción del bien al corazón de! hom­ bre eterno_ y desinteresado. ‘’Hisiofre des iJóes polítiques”.ejemplo de la Alem ania de J9M . ¿ A qué conducen estas en­ señanzas que invitan a un grupo de individuos a insti­ tuirse en único juez de la moralidad de sus actos. cuando pienso (1) Sobre la relación de las tesis de Durklieita con las d« ios tradicionalhtas fraoceses véase D. ¡jaya deíi. por el ejemplo de la clase burguesa. en toda Europa. hasta Kant. E so es lo que tal vez se verá un día. "'La Pljüosophte eontemporaine en France” p. t»i bi¿ii que ncr v*tle si/io para los gritaos y no para ías de­ más pueblos? (V íase P. Janet. No deja -setaudaz el eqwparamienfo de Sorel con Maurras. **lar humanidad en sí" y otros'tantos oriflamas de la mora] como hoy asistimos.LA TRAICIÓN DE LOS INTELECTUALES U3 sí”. a qué deificación de sus apetitos. p. annque el la^o de Ía violencia es bastante visible.— N. L I. 13H). oov. en ¿u “República". . con los Barrée. el sostenedor de la icaria de la división del trabajo «o el campo sociológico.H3 (a). M aurras y Sorel hasta los Durckheim ( l ) a la quiebra tota! en los intelectuales. Parodi. a menos que sus doctrinas al volverse contra T no !a em pujepor el camino del mundo obrero (2 ). también. a qué codificación de sus vio­ lencias. M e atrevería yo a decir que la imaginación de al­ gunos moralistas franceses frente a la conducta de A le ­ mania en 1914 no deja de asombrarme.• iviuC. dei T.'como se salw.

a sus necesidades especiales. que su indignación de i9 H no obedeció a nin­ guna convicción mera}. a su idiosin­ crasia. es decir en honor de su espiriíu (desde Juego). que dis­ cuten sobre Ja justicia y la verdad. del T. Es bueno decir.— N . y no que­ rían sino una justicia “adaptada a Francia”. Precisa decir que no se en­ contrará eo Francia. en honor de di"chos pensadores.94 JÜLIEN BENDA que. estos mismos moralistas predicaba n-áS sus compatriotas exactamente la misma doc­ trina. Este último prepósito de los intelectuales me parece u n o ’de aquellos que muestran mejor cuál es hoy su re­ solución y su maestría— para servir'las pasiones pro­ fanas. eo un solo mqraÜsta. antes de Barrés. {1} ‘T odavía hay profesores. en el arte de perfec- . dieciséis años antes. en ocasión de ése asunto judi­ cial de que ya He hablado. ea una ¿poca determinada y en condiciones especificas". excitábanlos a repudiar el concepto de justicia ab­ soluta esgrimidos por “ridiculos meta/isicos”. o sea. eternas y actuales (1). capaz de decir que "todo hombrs que se res­ peta no sabría concebir sino una justicia -de circunstancias" ¡a) ‘ ( a j E i episodio a que se refiere ei autor es el “ afíairc’* D rtyíus. sino tan sólo al deseo de poner en mala posición ante un universo ingenuo. escribía Barrés en 1S93. Invitar a sus compatriotas a no conocer sino una moral personal y repudiar toda moral universa]. llámese de Maistre*o Bonald. . al csieaiioo de su patria. Es exactamente Jo que Ja Alemania de 19H respondería a* sus acusadores. cuanto todo hombre que se res­ peta sabe que es preciso limitarse a examinar si tai relación es justa entre ¿os individuos determinados. a su historia propia. es mos­ trarse ua maestro en e! nrie de excitarlos a querer ser dis­ tintos a ios demás hombres.

hace treinta años. al menos bajo uno de Jos aspectos. iii¡pedtuieii~ to para los que creen residir dentro de lo distinto: ella . la afirmación de un yo contra un no-yo.a ser único juez de sus actos y a burlarse de la moral eter'na. incontestablemente una fuerza para una nación. Lo que perdió a Alemania en la pasada guerra. Es indudable que la verdad es un gran. no sólo la moral universal es lo que los in­ telectuales modernos han entregado al menosprecio de los hombres. en efecto. sea un elemento de debilitamiento en Ía vida práctica. La voluntad de no aceptar sino a sí mismo como juez y despreciar Ja opinión de los demás es. dígase lo que se quiera. invitaban a Francia. como dicen los ilumina­ dos que quieren a todo precio que la maBnd Jel alma .LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 95 ‘donar en eJios. sin tener que hacer con una pa­ sión desinteresada. En es­ to. Los inte­ lectuales que. en su-más alto grado. Queda por saber una vez más si la función de los intelectuales consiste en servir a esa clase de intereses. la pa­ sión-nacional. den'-s iban que poseían. sino también a la verdad universal. Pero. asi como todo ejercicio de orgullo es una fuerza para una institución cuyo principio orgánico es. Cuando el orgullo encuentra una fuerza material a su nivel. fue que su fuerza material no era igual a su orgullo. es un factor que está muy lejos de perder a los pueblos: testimóníanlo Roma y la Prusia de Bismarck. el sentido interés nacional. los intelectuales se han evidenciado realmente genia­ les en su consagración para servir a las pasiones profa-uas. no fue en modo alguno su "orgullo exasperado". en cuanto este interés es eminentemente realista.

—N .06 JULISN BENDA los condena. . 111. no deb¿ls crt¿r sino Jo que estaríais dispuesto a creer si fuerais de otro paJs" (Logique de Port'Royal. que el funciona­ miento de nuestro espíritu debe diferir según que seamos obreros o burgueses» La fuente de vuestros niales. la guerra de L9H. había-firmado el manifies­ to «te los intelectuales alemanes contra. su discípulo Johannes dice otro tanto a l'm u n d o capitalista. se verán los efectos de este arte. No es urecíso creer que el dogma de tas verdades nacionales se refiere sólo o la verdad moral. constituye eso que es bien­ hechor y respetable y verdadero en Francia ( 1 ) " (el vecino habla de lo que es verdadero en Alem ania)} que. desde el momento que Ja adoptan. realmente supre- {1) 'Ttomada a! soldado". Pascal no es más que un espíritu gro­ sero y que Jo que es verdad m ás'acá de los Pirineos es perfectamente erróneo más allá. más aún. verdades proveníales. sía embargo. de que Bagres sí dice heredero: * De cualquier país que « ¿ ¡ i. X X ) . L a humanidad entiende la primera enseñanza en !o concerniente a la clase: enseña que hay una verdad bur­ guesa y una verdad obrera. acaso. es que no pensáis según el modo mental que conviene a vuestra clase. del T . *que sólo existen verdades particulares “verdades iorenesas. por su origen judio incompa­ tible’ coq la política del Tercer Reich. y es ac­ tualmente ciudadano norteamericano. Pronto. cuyo acuer. Comparad la enseñanza tradicio­ nal francesa. a sentir­ se dentro de lo universal Q ué alegría para ellos saber que este ‘feaivetsaV no es más que un fantasma. de. ense­ ña Sorel a los trabajadores. producido por los siglos. verdades bretonas.. hemos visto recientemente que pensadores fran­ ceses se indignaban de que las doctrinas de Einstein fueran adop­ tadas sin mayor resistencia por sus» compatriotas (a) (a) Albert Einstein. en otros términos.

razón. coloca como estado supremo de (a conciencia huma­ na el estado — la. nunca otorgó valor filosóHco al conocimiento del objeto en td que licite de ‘‘único e inexpresable'*. de más distinto en lo que no somos nosotros. L t ib n iz y hasta Spii»oia re­ comendaron altamente el conocimiento de Jas "co»as ¿tngmarts”. "Le píurallstttc de Renuuvicr”. Se sabe que la me­ tafísica adoptada desde hace veinte años. '{Ver C. tan hostil a cierto untversaíiimo. a) menos desde el punto en que lo miramos: el de la metafísica predicando adora­ ción por lo contingente y el menosprecio a lo eterno { I ). (1) La adoración rie Jo coíKhiqeuítf en si. de un modo general y que ¿I proclama en un ordeu de pensamien­ tos del-todo distintos a la política. Nuestra época ha presenciado el hecho desconocido hasta hoy. "duración**— en que llegamos a apre­ hendernos en !o que hay de más individual en nosotros. de intransferible. SéaUIej. y "nunca ha podtdo tener suficiente desprecio por el espíritu que trata de des­ cubrir seres generales. de los intelectuales modernos de exasperar el senti­ miento de diferenciación en lasclase s. La religióa de lo particular y ti menosprecio hacia lo universa) es una subversión de los valores que carac­ teriza la enseñanza de) intelectual moderno. sino. . y en entre­ garnos a las formas de pensamiento (concepto. por la casi to­ talidad de los que piensan o que hacen profesión de pen­ sar.LA TRACCION DS LOS INTELECTUALES* _ 97 mo. y en cuaoto escalón que co n d u c e * a Jo eterno. usos de lenguaje) por las que sólo podemos conocemos en aquello que nos es común con los demás: que ella co­ loca como forma superior del conocimiento del mundo exterior a aquella forma que capia cada cosa ?n lo que ella tiene de único. Renouvicr.

Lotze). constituyendo una serie de esta-^ dos particulares. y nunca en cuanto. fuera de! tiempo. Nietzsche. En fin. una ‘'historia". Re­ cordemos que la veneración por lo individual constituye. un aporte de los pensado­ res alemanes (Schiegd. la lec­ ción de los intelectuales modernos señala el triunfo de los valores germánicos y la quiebra del helenismo.cr¿ia t individual?’* . un “devenir”. según lícvue de Metaphysique et de Mora le» 3925).{WilHaiu James). filósofos desde Sócrates hayan luchado sobre quién desprecia más el conoci­ miento de lo particular y venera más et de lo general. de manera que también en esto. y en lo que tiene de más honda. sobre todo quie­ ro referirme a la afirmación de los intelectuales. es decir. he aquí algo que sobrepasa el entendimiento. yo quisiera indicar otra forma. Nunca habría ¿1 firmado esta carta de Ja metafísica moderna: "Que lo.te no sea cu. mientras que la religión metafísica de lo universal {junto a la vez a" cierto desprecio por lo experimental) es eminentemen­ te el legado de Grecia ai espíritu humano. y no de las menos notables» con que los intelectuales revisten esta propaganda del particularismo: me refiero a sus exhorta­ ciones a no considerar todo sino en cuanto se desarrolla en si tiempo.93 JU LIEtf BENDA N ada nos muestra mejor hasta qué punto es de profun­ da en el intelectual moderno la voluntad de magnificar el modo real —'práctico— de la existencia y de rebajar ]q ideal ^propiam ente meta físico de la existencia. en ia historia de la filosofía.. Pqrquei en fin. las cosas ofrecen permanen­ cia bajo esa sucesión de casos distintos. el conocimiento más venerable ¿no debe ser acaso el que se refiere a las realidades más precintas! ¿Y existe acaso alguna realidad preciosa ¿¡'. .

o el Universo concreto. la única filosófica. santifica la existencia concebida fuera del cambio (2 ). tratan menos de averi­ guar sí es belia que de si es expresión de “ la actual vo­ luntad" d el. sino por­ que encarna 3a moral de su tiempo. o el Pluralismo. ¿Estoy obligado acaso a demostrar que este con­ cepto inspira todo el pensamiento moderno? ¿que existe en todo un grupo de críticos literarios. esta mctzíliUz lo liistúiícu se ve tam­ bién en los poetas. él es espíritu de la ciencia de su tiempo {por esta razón es que. {2J Cosa curiosa. o la Duración {la Durée) o la Evolución creadora. desde Pla­ tón hasta Kant. principal­ mente.{"porque el ¿e diferencia de ios demás minutos en . ensenan que el absoluto se desarrolla en el ti&nipo. que el Cos- {l ) Lina oran revísta literaria reprochaba recientemente a un critico (Pierre Laserrc) la ineptitud que ¿1 podría iener para com­ prende* “la literatura contemporánea'*. Si se plantea. se la vea en todos nuestros metafísicos. y declaran la decadencia de esa forma de espíritu que. sea que enarbolen la Entwíckelung. o la Experiencia /«tegcal. sobre todo. y Nietzsche la filo­ sofía de Nicolás de Cusa)? ¿que. con Pitágoras."alm a contemporánea** (1). en !o circunstancial. ante una obra y según propia confesión. quienes. mientras que la necesidad de mirarlas bajo el aspecto de lo eterno es una como afición de niño por los fantasmas y merece una sonrisa. Sorel admira_el bergsonismo. ¿Que se la vea en toda una escuela de historiadores-moralistas que ad­ miran una doctrina no porque es justa o buena.LA TRAICIO N DE LOS INTELECTUALES V9 la cual. que' éstos. esta visión de'ías cosas bajo eJ aspecto de lo his­ tórico es 3a única seria. Es conocida b religión de Claudel por "el mi­ nuto presente" .

B. según los Je/es de eü s escuela. Recot demos famN<?n que.300 JULXEN BENDA d io s es el lugar de Ja existencia reglamentada y unifor­ me. cada uoa de ellas no tiene valor pleno y entero sino por determi­ nado período'* {ScHelermacher}.cris­ tiano del segundo siglo: "Nosotros somos los hombres. véase Parodi. el Ser humano no Ies pertenece verdaderamente. p. sino a ellos y a su grupo (aunque H grupo sobrepase a la nación). los demás . A h í también ¿no es acaso notable ver a! intelectual. v a pesar de ciertas decoraciones universalistas. Uno de ella* dirá. para ciertos cristianes. como e!. “Le probléme moral et la Pensíe coniemporaine. y.o es váUJo í dativa* mente a una ¿poca. (1) Estos puntos de vista sobre la moderna religión de lo particular me parecen poco confirmados por el advenimiento de una reciente escuela (neotomlsta) que levanta Ja religión del Ser contra la del Qevenir. en Ja elevada forma del metafisico. que lo supersensible no me­ rece más que sus risotadas? (1 ). enseñando al profano que io real es lo táni­ co digno de consideración. puede decirse que toda la metafísica moderna lleva el Uranos # la cumbre de sus valores y considera al C o s­ mos en muy mediocre estimación. eí dogma só'. ser absolutamente moderno". Es claro que.—'Ellos exaltan su adhesión a lo práctico al par que rebajan él amor a lo espiritual Pero los intelectuales han atizado con sus doctrinas el realismo de los profanos de modo distinto que por la exaltación de lo particular y el den»gra:nientc de io uni- que ao es el limite de idéntica cantidad de pasado"}. “No se ha dicho que la moral pueda ser la misma en todas tas ¿pocas de la Iglesia cristiana. Pues también. Sobre lo que tiene de germanismo esta voluntad de ver todas tas cosas en su devenir. y el U ran o s el lugar del "devenir** y de lo moviente. el particularismo parece haber sido inaugurado por ¡os alemanes. Ya Rmibaud defJa: "Es preciso. 225.

sobre todo por no son raás que cerdos y perros". etc. de la razón de Estado. de las religiones que en­ señan la sumisión ciega a una autoridad. así corno han incitado a los hombres a despreciar la persecución de los bienes propiamente espirituales y de los valores no prácticos. durante veinte años. Se íes ha visto persuadidos de que los Estados no son fuertes sino en tanto que sean autoritarios: hacer la apología de los regímenes autocríticos.'. del gobierno ar­ bitrarle. especialmente en boca de ía inmensa m ayo­ ría de los literatos actuales es una de las cosas de este tiempo que asombrará más a la historia. el final J d volumen.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 101 trersal.debe’ ser fuer­ te y burlarse de lo que es justo (recuerde la actitud de los principales doctores franceses cuando el asunto D re y fus).' Hsto es lo que han hecho. d io s han colocado en la cúspide de los valores morales la posesión de-ventajas concretas. desinteresados. *. No creo deber tomar en vtienta los particularismos que pretenden qt*r «1 trabajar por si misinos. en lo que se refiere al Estado. E l descrédito del liberalismo.l o universal { "Yo 5oy ruwano. visto cpre el yrupo que sostienen representa. A . ante todo. . o sea. predicaron a! mundo que el Estado debe ser justo. yo soy fciuntinj (Pkhle. dedicarse a proclamar que el Estado . tas pretensiones demuestran hasta qué punto lo universal mantiene íti prestigio a pisar da !. y el disponer de la fuerza temporal y de les medios en que se la ob­ tiene. yo soy tiuyiano*' { Maurras) . "Y a soy germano. irabajan por lo universa)..(1) V¿iisc la nota j. Se ha visto a aquellos que. Sin embargo. al par que ao terier suficientes anatemas contra las instituciones basa­ das en la libertad y Ja discusión ( I ) . .j ¿czi:iz~ í.). es-.

ha visto exaltando con tai fin. Se sabe que esta apología dei ma­ quiavelismo es lo que inspira a todos los historiadores ’ {1} Sobre fa r¿!ig¡óa. Se les . Se los ha viste. de! “inodílo ptuiütnu" aúu entre ¡os intelectuales ingleses véase EUc HaJevy. donde cada cual tiene su puesto y. Hombres de pensamiento predi­ cando la humillación de b toga ante h espada. Epilogue. su derecho a gozar de privilegios. En fin. la aplicación a mantener a sus vecinos bajo su dominio y glorificando los medios que les parecen capaces para asegurar estos bienes: la agresión súbita. I. en el jefe de la nación la voluntad de engrandecimiento. con loa ajos íijos siempre en el Estado fuerte. Se }os ha vis­ to. trabaja por la gran­ deza de la nación. dentro del Es­ tado. exaltar el Estado discíphiy^do a la prusiana. y las declaraciones de machos escritores cuan­ do el asunto D reyfus). bajo las órdenes de arriba. iJb. .' (véase “ L'Appel au soidat". la m ala fe. se Ies ha visto preconizar que el Estado debe ser fuerte y no importarle ser justo. la ambición de tener "buenas fronteras”.102 JULIEN BENDA parte de Jos literatos franceses. siempre dentro de su religión del Estado fuerte (aun­ que por otras razones que diremos más adelante) que­ rer el predominio del elemento militar. también y. sin dejar absolutamente ningún mar­ gen a las voluntades particulares ( I ) .sobre todo en sus relaciones con los demás Estados. ía aceptación de tai derecho por el elemento civil. singularmente en la par­ te de Montesquieu y de Renán. he aquí algo nuevo en su corporación. *H¿stolrc du Pe tiple anQlals. c. la astucia. el des­ precio a los tratados. 11.

tanto por la Iglesia como por el Renacimiento y el siglo X V I ií. Cimón. de arsenales. que ella es profe­ sada entre nosotros por doctores grandemente escucha­ dos.explícitamente o no. a los latinos) ante ese desdén. sin preocuparse de enseñarles lo que es bueno y honra­ do como alimento. Puede decirse que hasta nuest:os días. pero no ven que esa magnificación no es sino una hinchazón. H e aquí jo que han hecho los antiguos políticos al haber llenado la. han propuesto al mun­ do una escala de valores. la supremacía de lo espiritual proclamada eu estas lineas ha sido adoptada por todos aquellos que. referirnos sino.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 103 alemanes desde hace cincuenta años. excla­ man los atenienses. sin aña­ dir a ello la temperancia y la justicia”. Han magnificado el Estado.d u d ad de puertos. Y o no sabría hacer sentir mejor cuál es aquí la no­ vedad de la actitud del intelectual.' exentos de todo respeto a cualquier tonta jus­ ticia en sus relaciones con sus vecinos. Hoy se adivina la burla de un Barres o de tal cual moralista italiano (por n o . Temistocles. es teoría (y es de teorías de lo que aquí tratamos}. Pericíes a hombres que han preparado una buena comida a sus conciudadanos al servirles todo lo que ellos deseaban. de tributos y -otras necedades semejantes. ante 3a fuerza en beneficio de la justicia y su severidad por la forma cómo este hijo de Atenas juzga a los que hicieron . más que apelando a la célebre réplica de Sócrates al realista de Gocgias: "T ú exaltas en la persona de. de mu­ rallas. un tumor repleto de corrup­ ción. al menos. los cuales invitan a Francia a venerar a sus reyes porque ellos habrían sido modelos de espíritu puramente práctico.

Para los que hoy sostienen su oficio. ninguna belleza. lo serio 'son la justicia y la temperancia. cosa que no se había vísto'aun en educadores del alma humana. las murallas son "necedades”. que ella es inconciliable con la po­ lítica. la guerra. de enseñanza moral. y de los más estrictos ha aprobado netamente a los jueces que. condenaron a*Sócrates (1). no confiere a sus acciones ninguna moralidad. son los arsenales y Jas murallas Jo ¿edo. y. E n eso consiste su gran originalidad que no se subrayara debidamente. los arsenales. resulta la justicia una "necedad" «— M ía ' V agaro sid ad "— y en cambio. la moral sigue siendo para él lo que para todo el mundo. como buenos custodios de los intereses de la tierra.104 JULIEN BENDA . (en esto modelo perfecto del intelectual leal a su esencia)' los puertos.temporalmente poderosa a su ciudad. desde la noche en que Critón cerró los párpados •de su maestro. han dado a esta afirmación un carácter de prédica. Además. Para Sócrates. £1 intelectual se ha convertido en nuestros días en ministro de. " E s preciso — dice— que el principe tenga un en­ tendimiento siempre dispuesto a hacer el bien. en efecto. Cuando jMaquiavelo aconseja al Principe el género de actividades sabidas. y no deja de serlo porque comprue­ ba. un moralista moderno. no sin melancolía. pero que también sepa penetrar en el mal cuando se vea obliga­ . D ig o que los intelectuales modernos han proclamado que el Estado debe ser fuerte y desentenderse de ser jus­ to.

si se llama moral a todo lo que plantea una escala del bien y de) mal. en los pan germanistas y en Barrés. «n despla­ zarlo para ubicarlo dentro del hombre y en su obra po­ lítica: creo que caracterizaría bastante bien la empresa de este escritor al decir de ella que es la “divinización de /d poli tico ( 1). a pesar de'su idiosincrasia en declarar que no profesan moral alguna. cierta- (*» Lo que han vi. Para ellos. el mal que sírve a la política deja de ser mal y se convierte en bien. ninguna moral. por lo demás. en materia política lo práctico es lo moral y todo cuanto la gente llama inora 1. tal es. se­ gún ellos el acto que hace fuerte al Estado se halla in­ vestido. al menos expresamente. rigurosamente el sentido — perfectamente moralista'— de la famosa campaña llamada de falso patriotismo. Estos doctores no profesan. según ¿1. de un carácter moral. E l desplazamiento de la moral es-. por ese solo hecho y cualquiera que* sea.' como para Hegel. no se la ve con menos •claridad en realistas como M aurras y sus discípulos. sus móviles. qui­ zas. {a obra de Maurr<u hacc de la . que lo lian condenado cita inquiera que fueran. aun cuando sirva a la política. pero la profesan indudable­ mente en el orden político.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 105 do a elío'Y mostrando asi que. en lo que: concierne a la vida privada. Parece que podría también decirse que. no por «so deja de ser mal. Esta posición es evidente en Hegel. lo práctico es lo divino y que su “ateísmo** consiste ¡más que en negar a Dios. Los realistas modernos son moralistas dei realismo. cuanto a M aurras. Con mayor precisión.su> muy bien Jos {juardianei de Jo espiri­ tual. el mal. si se opone a !o práctico es inmoral.

pastáa del hombre por fundar el Estado (o por fortificarlo} un objeto de adoración religiosa. Se con­ cibe que la evolución se produce -a la historia del hombre cuando los que hablan en nombre del pensamiento re­ flexivo vienen a decirle que sus egoísmos políticos son divinos y que iodo cuanto trabaja para detenerlos es de­ grad a re . y lo elevan por encima de los preceptos de la moral individual a un orden moral superior. la obra más importante de ios intelectuales moder­ nos. trascendental.es. ya se les ha visto en el ejemplo de Alemania hace dies anos (1). se nos señala el ideal ea lo real. las tesis de todos los doctores actuales del realismo. salvo el derecho del más fuerte? Tales relaciones deposi­ tan en sus manos. lo real es el único ideal. coa la diferencia de que el pensador alemán deifica al hombre en sus pasiones anárquicas. sobre la tierra y üq en el cielo". “En sus relacio­ nes con los demds Estados. es en realidad lo terrenal convertido •en. estaban visi­ blemente ávidos de semejante doctrina» sí se furtfa por el estallido d* reconocimiento con que So han saludado y que parece clamar: "Por fin nos~ libertan di Dios. con parecido acento. En cuanto a los efectos de esta enseñanza. Estos. baja su responsabilidad. el* Príncipe no debe conocer ley nt derecho. En este sentido.la atención del historiador. Este desplazamiento'de io trascendental es el se­ creto de la Qran acción ejercida por Maurras sobre sus coniemporáneos. por fio se d o s permite adorarnos a nosotros mismos y la voluntad de ser grandes. también. cuyo contenido se encierra eu las siguientes palabras¿ "Salus popull su- . los derechos divinos del Destino y del gobierno del mundo. en las que todo espíritu de buena fe reco­ nocerá. ea cuanto dice como éstos. la que atrae más . {1) La moralidad del maquiavelismo es proclamada can toda nitidez en estas lineas. Tal /a¡ciiacíOf» io divina se asemeja a la obra de Lutero.106 JU LIEN BENDA njente. cualquiera que sea su nacionalidad. y el francés en sus pasiones organizadoras. no de ser buenos. la obra de Maurras es igual a la de Nietxsche {permanecer fiel a la tierra). especialmente eo la irreligiosa Francia. Esa obra es también Jo mismo que la de Bergson y Jair.

. p. op.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 107 Puede notarse también esta innovación de !cs in­ telectuales al decir que hasta nuestros días los hombres no habían oído. de maquiaveJo. __ E l mundo moderno oye todavía 3 otros moralistas del realismo y que. Luis X !. Richelieu. en Jo que respecta a las relaciones en­ tre la política y la moral sino dos enseñanzas. Antañu los jefes de Estado practicaban el realismo. Ya Caliclés deda que la fuerza es la única moral. .tercera ense­ ñanza. {1} Puede sintetizarse la enseñanza de este escritor bajo Jo forma siguiente: “Todo lo que está bien desde el puuío de vista religioso está bien. veían la moral ahí donde se las mostró el Evangelio y no trataban de desplazarla por el simple hecho de que prc/na ¡ex esto” (Fkhte. citado por Atidlcr. (Recor­ demos también que Maquia. también ellos. sino en que lo escuchen. quien dice. de Platón. lo que permite decir que ao enuncia nada en cuanto a la moral privada. Carlos V . “La política determi­ na ja: m oral" ( ! ) — „ Sin embargo. Se vtn los progresos sobre Maquiyvelo. no le rendían honores. la verdadera novedad no está ^n que se les proponga este dogma. como tales. Señalaré aquí el mismo cambio que más arriba. Ja una. “ La política carece de relación con la moral’'. que decía. y «o conozco ningún otro criterio del bien". no están faltos de crédito. "L a moral determina la política"— y la otra. 33). cit. quiero referirme a los hombres de Es­ tado. al menos en Francia). Hoy oyen una. Luis X V Í no pretendían que sus'actos fuesen morales. pero . pero el mundo pensante lo despreciaba. que decía. la de Maurras.velo se vto cubierto de inju­ rias por la mayor parte de los moralistas de su tiempo.

II p«¿rle.** la tabla del bien y def­ ina! podría ser firmada por San Vicente de Paul. S¿ que muchos políticos <nseftan lo contrarío.JUMEN BENDA no la aplicaban (1 ). £1 señor M ussolini mismo proclama ia moralidad de su política de fuerza y la in­ moralidad de todo lo que a ella se opone. por lo mismo que se dirige a la multitud. que ItaLla para sus pares. puesto que la pér­ dida de! honor es mayor que la de la vida. a pesar de todas sus. a una metafísica y a una mística. a presentar siis ac­ tos como vinculados a una moral. Un Maurras que habla para las multitudes no lo puede hacer. U n Richelieu que sólo da cuenta a su rey. otrora. con ello se advierte cuan (1) En el ‘'testamento político" de Ricbclíeu. puede hablar nada más que* de lo práctico y dejar a otros las perspectivas sobre lo eterno. deben observarla rilújiosamentie. que es hoy apóstol de realismo. In cual no puede villar sin perder su reputación y. he­ chos. es obligado a ser moralista. en Jas "Memo­ rias de Luis XIV para instruir a] Delfín. no perturbaron en nada la. y ya se sabe que la majestad de su función. por tanto. sostengo* que. U a M ussolini. civiliza­ ción— la moralidad s e .veía violada. violencias. Ea ellas se lee. tío gran principe debe antes es poner su persona y hasta t í interés de su Hitocio qtte falta r ¿i >u palabra.. un Herriot serian condenados a esas alturas ( 2). cap. a falta de la de su persona. un Bethman Holhveg. tratados que hacen. da peso a su apostolado. pero sin considerar lo que la fe cristiana puede indicarnos contra estas máximas. (2) Igual para el escritor: un ívíaquiavelo. "Lo* reyes deben cuidar mucho Ju Jos. peso las nociones morales quedaban intactas. C on ellos — y por eso. exactamente como el escritor y el hombre de gobierno que. y. V I) . /j ntás grande fuerza del soberano” (Testamento política. puede darse el lu|o de no ser moralista. Subrayemos además que el gobierno moderno. no era sino realista. No se escribe impune- . Además.

si entiendo por esta palabra-a aquellos que hablan al mundo en forma trascendente. en fin. porque se recibe de ello alguna íu c o ir o - ir. por el deseo de despojar a un rival. L os predicadores de] realismo pollüco se refieren a asentido a la enseñanza de la Iglesia» la tratan de hipó" crita cuando ella condena sus asertos. Dudo que se encuentre bajo la pluma de un teólogo moderno un texto tan brutalwen-' te « probador contra la guerra de ensanchamiento como éste: *'Se vé cuán injusta y clamorosa es la guerra hecha por el que no la declara más que por ambición y por el deseo de extender su dominio más allá de las fronteras legitimas. poco fundada cuando se trata de las enseñanzas de la Iglesia anteriores al siglo X I X . E sta pretensión. por el mero temor al gran poder de' un principo vecino con el cual se vive en paz. y a los cua­ les tengo e! derecho de pedir cuentas de su acción en condición de tales. Además. por la ambición de poseer un país más cómodo para establecerse en él o. lo e* mucho más si se considera la época actual. Un maesíio en ota* ma­ terias io lia dicho: ~Nada de reforma política pro/unda. si no se reforma la religión y Jo atorar fHegdJ. únicamente a causa de que se le juzga indigno de los bienes o de los estados que posee.ios conservadores.cnte en una democracia. Es claró que fct Jn/luca^ cía pelicular de la “Aciion Pr<w<aíje"4 entre todo* !ov ór^p-. aunque otros Intereses la obliguen a negarlo. .LA TRAICION DS LOS INTELECTUALES 109 grande es hoy el aúatcxo de aquellos a quienes puedo Uaicar intelectuales. h acción política que pretende desdorarse en tim ración moral prueba que eíla licué rt sentido de ku verdaderas condiciones de su ¿vilo. creía de que su ntovtouemo político se desdoble en uua lección inora!. o de un derecho que ha adquirido legítimamente.

Dguori la que prevalece hoy en la enseñanza de la Iglesia. no'se . (3) Cardenal Gousset (Theologle morale. E n cambio.. los textos que no necesitan más que ser solicitados para jus­ tificar toda empresar de conquista: por ejemplo. sobre la de Vitoria (a). H ) Esta es Ja doctrina llamada “escolástica" de la guerra. es decir.—N. 1721). 18-15). sentó las bases fundamentales del Derecho. la tesis según ia cual Ja guerra es justa “si puede invocar una necesidad de bien común y de tranquilidad pública'que cuidar. (a) Victoria. {Sa­ bré la acogida que el mundo temporal debe dispensar a tal enseñama. autt a comienzos del siglo pasado enseñaba que entre dos beligerantes. Francisco de Vitoria. se refiere. Asi también. la recuperación de cosas injustamente arrebata­ das. la guerra no podía ser justa sino para un baiido {■!) haya netamente abandonado esta tesis y (?) “Dfcíiunaife des Cas de consciente" {edit. ar­ ticulo "Guerre”. al P. Según ella. del verdadero intelectual. Es el tipo de enseñanza no-práctica. según nosotros. del T . profesor de la Uni­ versidad de Salamanca quien. célebre fraile español. (2) Es la tesis de Alfonso de.110 JU U E H BENDA didad de la que se quiere liberar por la fuerza de las armas" ( I ) . hoy. a principios del siglo XVT. la represión de rebeldes o la defensa de inocen­ tes” (2). bf«n para derribar los obstácu­ los q m se oponen ¿ti ejercía'o ele sus derechos” (3) . O aquella otra que dice que "la guerra es jus­ ta cuando es necesaria para la nación. el Príncipe (o el pueblo) que declara fa guerra' actúa como ua tua- . bien para deíen-r derla contra la invasión. dice vi texto francés. sin duda.internacional y hasta de gentes. tiene grandes consecuencias que ía Iglesia que. Para Vitoria también.consideran'-ya. formulada en todo su rigor por Tomás de Aquiuo. el ensanchamiento del imperio no es una causa justa. véase la nota E al fin de) volumen). Se notará que con semejante moral no era posible ia formación de ningún Estado europio.

De áhl induce. beneficiándose con ello Alema­ nia con lo que Ja teología llama "la ignorancia invencible''. (1) Es aparentemente la tesis que la Santa Sede adoiitó en *I9H ante el conflicto francoaiemán. a la doc­ trina escolástica.LA TRAICIO N DE LOS INTELECTUALES II£ sostenga hoy que la guerra pueda: ser justa para los dos bandos a la vez. (Véase Vanderpol..cia acom­ pañada de una intención moral. es de­ cir. . titulo IX )..contra un perjuicio material he­ cho fuera de toda mala voluntad (2) (por ejemplo. considera como simplemente probable tal dere­ cho" (1). usur­ pación accidental de frontera). gistrado (minister Dei). despues de haberse enterado de. tan sólo castigar a) culpable sin sacar -de su triunfo ningún beneficio persona!. la que implica que se ha dedicado toda la energía de que es capa z un hombre a la comprensión de las explicaciones del adver­ sario. "desde el momento que cada uno de arabos adversarios. en las enseñanzas de la Igle­ sia (3). la opinión de sus conseje­ ro s. pueda serlo hoy única­ mente si ella es dirigida. (3) Encuentro eq ei "Dictionnaire thcologique'* de Vacant. Evidentemente puede pensarse que hacia falta buena volun­ tad para hallar que Alemania tuvo derecho a* semejante beneficio. Esta doctrina de una alca moralidad está totalmente abandonada hoy por la Iglesia. si vence. Es cierto que Napoleón y Bismarck encontrarían hoy más que nunca. como jus­ tificarse de sus agresiones. "La gúerre devant le Chrtetianisme.. en particular. sin estar seguro de su derecho. tocante a derecho de guerra. (2) -Esta es —como también la tesis de la justicia por ambos ~ bandos —la doctrina de Molina. qyc el Principe que declara la guerra debe. en razón de una injusticia que ella ha cometido y que se niega a reparar. que ha reemplazado en la enseñanza eclesiástica. bajo cuya Jurisdicción cae una nación ex­ tranjera. Es todavía una cosa grave que la guerra que antaño no ppdía ser considerada justa sino contra un adversario que habiendo cometido una injust.

En el mismo articulo hay una teoria de las guerras co­ loniales idínticas" a la de Kipling cuando las denomina ‘7a carga dc{ hombre ¿/anco". (Véase nuestros “Sentimenls de . E se es el entusiasmo de esn Europa.{2} '. que »tebe cumplir un no sé qu< ¡nandato superlativamente idealista de tma Justicia en marcha hacia el porvenir . es señal de un alma baja. quererse fuerte es . convertida en necesaria por la conducta de un Estado vecino cuyos ambiciosos manejos constituyeran un peli­ gro real". Crittas. en vuestras relaciones con’ la clase antagónica reinen más caridad. Este derecho y este deber ic tcficren sólo a la guerra estrictamente defensiva. apoderaos del poder o esforzaos por conservarlo si ya lo tenéis. sino tambitín el deber de apelar a este medio {la guerra) para salvaguar­ dar lot intereses generales a $tt cargo. volveos asi porque asi io exige la moral estética.. ' . Intelectuales modernos han predicado este rea­ lismo oo sólo a las naciones sino también. y además (Rdicxions sur la violcnce. H an declarado {esa es la novedad). articulo "Guerre") este texto que recomiendo a iodos los Agresores dettasos de cubrirse bajo su alta auloiidód utorah "El jefe de u»sa nación tiene no sólo el derecho. en la medida'que el so~ Mangenot ( 1922. igual odiu contra los que predicarla» eso misino a la bur­ guesía. aplaudidos en toda una Europa llamada pensante. —■ . £1 autor profesa. T a l es la lección de Nietzsche (2). A la clase obrera igual que a la clase burguesa les han dit:ho: organizaos. . sed más fuertes. !U: . “Nunca se execrará' debidamente a quienes enseñan ai pueblo. 253). (1) Es la frase de Sorel.-más justicia o cualquier otra “tontería" que 0 5 molestan desde tiempo atrás ( I ) . Pero.Víase la nota K al final del voiumeo. de Sorel. cap. no han agregado: sed asi porque tal lo quiere la nece­ sidad.212 JUUEN BENDA Las. sino también rt la guerra ofensiva. a las clases. por lo demás. quererse justo.señal de un alma elevada. p. . -. no os importe que. al decir eso.

discípulos de Aristóteles. L a exaltación del “estado . Hasta nuestros días. con tal propó­ sito. los educadores del alma humana. “RefUxionti sobre la violencia**. convidaban al hombre a derri­ bar un Estado que fuera una facción organizada. por la doctrina de M a rx y su desdén para la de Proudhon (1).LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES cialismo h* atrae. liberaos de la simpleza que os mueve a dejar sitio al adversario y establecer coa él un régimen de justicia y armonía. y elimidad lo que os estorbe. capitulo VI: *’ia moralidad de ia violencia". según ¿I. una apología de ta intolerancia hecha con una conciencia y un orgullo de sí misma de ia que hasta hoy sólo los mandatarios de una religión revelada habían dado ai* 0ún ejemplo. *17). sencillamente. ISO). en ciertos. No vemos cómo una Justicia que fuese una verdadera juslicia tu­ viera ve til ajas af respecto. Y a se sabe la admiración de todo un ejército de "pensadores" de todos los países hacia el gobierno italiano que.fuerte"'¿e traduce ade­ más en él intelectual moderno por ciertas enseñanzas (I) Víase. Romicr (Nation ct Civilisaiion. coloca fuera de Ja ley a todos sus conciudadanos que ño lo aprueban. {/. doctores políticos. Guy-Grand {“Le Phi’osophie tioítuiMÍUie". una "violencia cchi máscara juridfca". iian dicho a uno u otro según su pasión. p. Se noi dirá que la justicia vitupe­ rada por Sorc! es ta justicia de los tribunales. p.) No se subrayará nunca suficientemente. . se encontrará un modelo citado por G. Y ios intelectuales han hablada con igual lenguaje a los partidos que se combaten en el interior de una misma'nación: volveos los más fuertes. la cual no es. v¿ase también una de tales apologías en L. más que uu falsa justicia. los alumnos de los señor es~Mussolím y M aurras enseñan a reverenciar a un Estado asi (2).

“las barcas han sido taclia» ic. en verdad. son también posiciones morales. no las exigencias deductivas -de su emendamiento. seguramente. sus adversarios tienen una iílea falsa {]). según dicen ellos. no enseñan simplemente. La "verdad aquí es evidentemente la verdad moral. en consecuencia es la justicia. el que quiere que se la respete. de la historia y del pasado {en cuanto. de la que.democracia es un “hec!io'\ o rea un hecho inevitable. del “derecho his­ tórico" de la monarquía francesa. al menos a los grandes. de repente. sino la existencia comprobada del hecho" {Paul Bourget).a La afirmación dé los derechos dz la costumbre. ios tradídonalístas modernos. a ¿o sumo* bastante buena a la que es más prudente someterse que oponerse. . no son posiciones pura­ mente políticas. el dtvtckoX que.' Una vez más. La justicia determinada por et hecho con­ sumado. Cuando el señor de HaussonviÜe manifiesta a Bourget que la . Les revolucionarios no dicen cosa diversa. una Jección nueva. y no sólo el interés. sobre (I) La ciencia moderna ha establecido como medida de la verdad. ' . como Descartes o Malebranche. ellas pretenden imponerse en nombre de la “sana justicia'*.114 JULIEN BENDA que. que . afirmación de Jos derechos de Ja costumbre. el hecho aqui es úni­ camente aquel que te acomoda a !« pasiones del autor. que la costumbre es una casa. la frase seria una tautología. consagran los regímenes de fuerza) como oposición ar los de­ rechos de ía razón.uODíit ]¡*s comentes’*. he aquí. llenarían de asombro a sus antepasa­ dos. ense­ ñan que )a costumbre tiene ea si un derecho. por cierto. Las tesis deí "Derecho histórico" de Alemania sobre Alsacta. *cuanto a la verdad científica. Digo. 1. en efecto. oye decir que esta crceodn es un * "prejuicio” y sabe.

también. el alma de Grecia cede su lugar. mucho antes que nuestros "empiristas organiza­ dores". por oposición a una po­ lítica puramente racional. entendiéndose según la cual una sociedad' debe gobernarse por los principios que han probado. la recomen­ dación de semejante política.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 115 tocio con respecto a los pueblos que. sino justa. sobre la experiencia. al alma de Prusia? El espíritu que aquí habla — y en todos Jos doctores de la Europa mediterránea así como en la germánica— es el espíritu de Hegel: "La historia del mundo es la justicia del mundo" ( WeJtgeschichte ist Wiltgerich. Sptnoza quería que la ciencia política fuera una ciencia experimental y que las condiciones de duración de los Estados fuerau pedidas a ía observación por lo menos tanto como a ía razón {véase su salida contra los (!)• Véase la nota L si fia del volunten. en eso también. poderla hacer fuerte. aparece en el mundo pensante mucho antes que los fieles de Taine o de Augusto Comte ( ! ) . desde hace veinte siglos tenían su concepción de ]o justo como la de loa compañeros de Sócrates. el respeto a prin­ cipios que han demostrado ser propios para hacer a una: sociedad no sólo fuerte. si se entiende por tales palabras.a La exaltación de la política fundada. pues. 2. se­ gún se ha visto. y no por “quime­ ras" que tenderían a hacerla justa. ¿Debo' decir si.t) . para el educador. En este sentido es­ trictamente práctico es en el que la religión de la políti­ ca experimental es cosa nueva entre los intelectuales. .

Rousseau). en cuanto a los Estados. con qué oscura cortera de ser dueño de lo absoluto. especialmente. se sabe con qué semblante fatal.).“romanticismo del positivismo” y cuyos grandes representantes surgen. La religión de la política experimental se ve acompañada hoy. que iim I» que le ha dada sucesivamente una duración de 1300 aftns? (J. ellos dicen que en materia política "n o conocen más que hechos". pero éJ creia aprender de la observación que esas condiciones no consistían tan sólo. en tener buenos ejércitos y pue­ blos obedientes. por una postura que eviden­ temente quiere ser llamativa y no deja de conseguirlo. sino en respetar los derechos de los ciu­ dadanos y también los de los pueblos vecinos (1 ). admitiendo que ellas existieran.118 JUUKK BENDA utopistas. entre los pensadores franceses. esta re­ ligión pone en relieve‘un simplismo de espíritu ( 2 ) que me parece ptopiamente una adquisición del siglo X I X : la creencia de. en los que la adoptan. en la imaginación de njl lector. ¿Quién podrá contener el cataclismo producido o prever todos los efectos que alcánce? En cuanto a las ventajas del nuevo plan.( 2} Véase la nota M al final del volunten. a cambiar las viejas máximas y a. aparece un romanticismo de nueva Índole al que yo Mamaria. En eso. dar otra forma al Es­ tajo.que las enseñanzas por sacar del pasado. Tratado 1. . saldrán integramente del {1 ] Otro pensador para qnkn nuestros cmpirjstas son sin­ gularmente ingratos ex el autor de las siguientes fincas: ''Juzgúese ti peligro de conmover una vez a las enormes masas que componen la nación francesa. i. con qué despectiva tie­ sura. . ellas serian incontestables. sin que tenga que nom­ brarlos. Además. j. ¿Qué hombre de buen sciitkto se atreverla a emprender ta abolición de las antiguas cos­ tumbres.

es decir. Lo más curioso es que los que asi razonan sobre lo 'social lh sí acusaa a sus adversarios de mantenerse de abstracciones* - . '"ver­ daderamente cieoUfico'* ' experimenta la necesidad d* escandalizar­ le por la insurrección contra este privilegio. al menos. en el fondo. sea se haya reducido a ciencia (por la fu¿r¿a. como st las no cumplidas r. Ia po-> skión de tal dogmatismo: se considera lo social ¡ndepitminnieinctiic de lo pasional. sino de la naturaleza pasional en lo que precisa­ mente tieñe de antisocial. un “dato elemental < irreductible de la naturaleza social". acaso. sin embargo. Pero cite mismo espíritu.* La afirmación de que las formas políticas deben ser adaptadas ai "hombre tal cual es y tal cual será siem­ pre" {léase. la cual el tambita. ostenta una debilidad de espíritu que parece no sofrieron épocas anteriores: cuando Bossuet y Kegel es­ tructuraban filosofías de la historia. no eran. más aun. no experimenta la necesidad de justificar uu privilegio que aparece como an dato elemental e irreductible de la naturaleza social {Paul Bourget). social y sanguinario. necesitado ( 1) Un espirita verdaderamente científico. por cierto.o fueran tan considerables y.LA TRAICION'DE LOS INTELECTUALES 317 examen de los hechos. que no podían no serlo y no tenían la ingenuidad de creerse "sabios puros”. y que. sea que este se haya vuelto social {por la educa­ ción católica). es­ cuda de Maurras). el "sentido de la historia". de! examen de laS volunta­ das que se han cumplido. o por la habilidad: escuela de BainviJ!<J. o sea. V. si se piensa que pudieran ser ellas las que hoy van a llenar el escena­ rio de] mundo ( 1 }. !a "filosofía de la historia**. Agreguemos que la religión del hecho pretende también encontrar. también en eso. más metafísicas que Taine o Comte o cualesquicr de sus ruidosos discípulos. pero. dice uno de los «cí*oíos de! hecho. —•Se ate contestará que ésta insurrección no es un dato de la na­ turaleza soda!. 5¡<J es. sabían que lo eran. en efecto. 3 . sólo ella.

uno se confunde viéndolos ignorar que el moralis­ ta. por lo demás. en algunos de sus adeptos.cvy-Bmhi) cmfnei tamíjirfn quieren “que se romr al hombre tal cual es”. . ante ei espectáculo de la barbarie humana. marlo. perc considerando como se lo podría hacer uicjor. que “no cambiará nunca". "que se ocupan de lo que es y no de lo que podría ser". por esencia. uno se siente tentado a pedirles cuál trs -entonces su r3rón de ser. muy bien que al afirmarlo es como crearon la eternización de la barbarie. Pero uno vuelve en si al darse cuenta de que no ignoran nada de esto y saben. E l dogma de la incurable maldad del hombre tiene. cuando se ve a moralistas.a posición que aquí denuncio no tiene nada Je comúc con >a de una reciente e¿cu«:Ia Je moralistas (Rauh. precisamente. su función y a probar que han dejado de conocer del todo su esencia.3i3 JLTLIEíí BENT>A eternamente de regímenes de coerción y de instituciones militares). y que. es un utopista y que lo característico de la acción mora! es. especialmente. La aplicación de tantos pastores modernos a afirmar ía imperfectibilidad de la naturaleza humana apa­ rece como una de sus actitudes más singulares. que “el hombre es así*'. necesaria para el mantenimiento de las insti­ tuciones caras para ellos (1 ). otra raíz: un placer romántico en evocar a la raza humana madurada (!) (. Está claro que. crear su objeto ai afir-. cuando se ios oye contestar que "elíos son espíritus positivos y no utopis­ tas''. educadores y directores de alma paten­ tados. si se pien­ sa que ella tiende nada menos que a enunciar la absoluta inutilidad de. Í. que '"es preciso tomarlo asi".

los románticos del pe­ simismo no sabrían en forma ulguna pretender (como se tos híi significado Georfles Goyau) restablecer Ja nadición católica. Desde ese punro de vista. a su voz. pero es rigurosamente verdadera en cuanto a la perfectibili­ dad moral. en nuestros días. ha surgido una luimanidad que no cree ya en sus egoísmos y no tiene suficiente ironía para los ingenuos que todavía piensan que elia pueda ser mejor.a Fontaine y La Bruyérc no enuncian' nada de fatal o de cierno en cuanto a las villanías que pintan/ Recordemos tj*U. El intelectual moderno hará este trabajo seguramente nuevo: ensenará al hombre a negar su divinidad. dos enseñanzas inspiradas a los intelectuales modernos por su prédica del "Estado fuerte”.>n su consagración para desalentar la esperanza.mundo literario y que. Yo señalaré. digan lo que dígita sus heraldos. no tiene nada de común con el de los maestros del si ylo XVI11: [. además.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 119 en una miseria fatal y eterna. c«. y no tengo necesidad de decir si son nuevas en los ministros de lo espiritual: La primera es aquella según la que ellos dicen al hom-~ bce que él es grande en la medida en que se dedique {1) Este pesimismo. con ciertos escritores políticos un verdadero romanticismo d tl pesimismo. No se podría desconocer que-esta doctrina ha dado sus frutos' fuera del. tan falso en su absolutismo como el optimismo de Rousseau y de Michelet {contra el cual se ha forma­ d o ). . y con una actitud altanera y supuestamente científica que impresiona grandemente a las almas simples (1). Se vislumbra el alcance de tai obra: los estoicos pretendían que se suprime el dolor con sólo negarlo: la cosa es discutible en cuanto al dolor. puede decirse que se ba constituido.

) Véase la no!a N. que todo adepto ai "nacionalismo integral" está obligado a admirar: "A partir de esta noche. constituye un derecho para cierto grupo. para ser fuerte. Por lo demás. si es numeroso. debe ponerse. si persisten en su débil natalidad. Nuestra época ha visto a sacerdotes del espíritu enseñando que la forma laudable del pensamiento es la forma gregaria y que el pensamiento independiente es despreciable. e ignore el "individualismo". y a quien vigilantes jefes han indicado Jo que debe creer. mientras las otras escuchan de la mayoría de les suyos que. su medio. y formar­ se una opinión personal en vez de adoptar la de su 'n a­ ción . lo que contempla la humanidad moderna. Y a ' se sabe «I'anatema lanzado hace treinta años. es cierto que un grupo que se dice fuerte no tiene nada que hacer con el hombre que preíemie pensar por cuenta propia { } ).120 JlíUEff BENDA a actuar y a pensar como Jo hicieron sus antepasados. E l derecho del número admitido por individuos que se di­ cen representar la vida del espíritu. por tantos doctores franceses contra el hombre "qué pretende buscar la verdad por su cuenta'*. E s la moral que escuchan de la mayoría de sus pensadores. aquellas naciones que están superpobla­ das. La segunda es aquella en que se enseña a los hombres que el hecho. se conver­ tirán en objetivos de una exterminación "legítima”.. Por lo demás. es cierto que un pueblo. en tanto. 1926. su raza. fio a la tonta utopia. debe ser numeroso {O Semejante yropo liega Wyiísmenfe a declaraciones de este género.. según la cual cada cual puede pensar con su propia cabe­ za'* {"impero" del i no v. cuando'el 'asunto Dreyfus. al fio del volu­ men k . he aquí.

ca casi todas las enseñanzas mora- . N o se exageraría bastantemente la im­ portancia de un movimiento por el cual aquellas que. que el bieií es un decreto de su razón en Jo que ésta tiene de universal y que su voluntad no es moral sino cuando busca su ley fuera de sus objetos. enseñan al hombre que el criterio de la moralidad de un acto está en su desinterés. especialmente «5 ¡Jiefwcheano y el lugar que ocupa. que su voluntad es moral en tanto que ella sea una voluntad “de poder*'. es más considerable que todos los trastornos políti­ cos (!)• ( 1) Sobre el pragmatismo. Los educadores del aliña humana tomando partido por Calidés y contra S ó ­ crates: he aquí una revolución que. la han predicado los intelectuales a ios hom­ bres mucho más allá del campo político. des­ de hace veinte años. me atrevo a decirlo.LA TRAICION DB tOS TUT^IJECTUALES 121 L a religión del estado de h ie n a y de tos n o d os que lo aseguran. confeso o no. que la parte de su alma que determina el bien es su "querer-vivir'* en aquello que en­ cierra de más “extraño a toda razón". se dediquen a ense­ ñarle que el acto moral es aquel medrante el cual el in­ dividuo asegura su existencia contra un medio que ía rechaza. pero sobre un plano absolutamente general. que la naoralidad de un acto se mide por su adaptación a su fin y que existen morales de circunstancias. cuya enseñanza desde Ijace cincuenta años por casi todos los moralistas influyentes de Europa es uno de los rasgos m is notables de ia historia moral de la es­ pecie humana. Hita es la prédica del pra#utftíísmo.

122

JU LIEN BENBA

Y o . quisiera señalar algunos aspectos "singularmen- .
le notables, no siempre perceptibles, de esta prédica.
Los intelectuales modernos,

decía

yo,

enseñan ai

hombre que sus voliciones son morales en cuanto tien­
den a asegurar su eJtístends a expensas de un medio que
s t la disptitá. E n particular, le enseñan que su especie
es sania por lo que ha sabido afirmar su ser a expensas
de! mundo ’qtte la rodea { ! ) , E n otros términos: la anti­
gua mora] decía ai hombre que es divino en la medida
en que se funde con el müverso; la moderna íe dice que
lo es en la medida que se opone a éí. La primera í* invita­
ba a no situarse dentro de la naturaleza “como un im­
perio dentro de un imperio”; la segunda ]o invita , a si­
tuarse en él o como tal. y a proclamar, con los ángeles
rebeldes de la Escritura; "A h ora queremos sentirnos en
nosotros mismos, no en Dios”. La primera proclamaba,
con el maestro de las "Contemplaciones” :

' ‘Creer, sí,

pero no en nosotros'’; la segunda responde con Níetzsche

les o políticas verdad* ranwate adecuadas a esta época', véase R.
BcrtWíot. '"Un romantisme uiili taire**, totna I. p . 28 y sig. Yo no
sabría señalar mejor la novedad de la actitud pragmatista, sobre
iodo ea los moraüstas franceses, que recordando esta frase de Mon­
taigne. que podría a/innarse que todos, antes de Barrés. la habrían
ratificado; “No sirve- argumentar sobre d honor y la belleza de una
aectón, a bi.se a*-su utilidad**.. No olvidemos, sin embargo, que
N i'tisck , siempre iníie] a sus discípulos, Jtclara que "cu fin de
cumias la utilidad no es. jgual que k> demás, sino na juego de
jiu c su .i ü ita y ía a d ó a y podría ser te bestia nefasta que un din nos
«j-síará". {Le gai savoir —el gay saber— p. 35-í.
{i } Por eso el pragmatismo es llamado también humanismo
J Véase F« Scfuüer, "Proiafloras or Plato**),

LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES

123

y M aurras: "Creer, sí* pero .en nosotros y nada más que
en nosotros".
N o obstante, la verdadera originalidad del pragma­
tismo no reside en eso. El cristianismo* ya invitaba aj
hombre a ponerse contra la naturaleza..pero lo invitaba en
nombre de sus atributos espirituales y desinteresados. El
pragmatismo lo invita en nombre de sus atributos prác­
ticos. E l hombre era otro divino porque había sabido
adquirir el concepto de justicia, la idea de ley. el sentido
de Dios; hoy lo es porque ha sabido construirse un ins­
trumental que lo hace amo de la materia. (Véanse Us
glorificaciones del “ homo-fabcr” por Nietzsche.. Sorel y
Bergson).
Recordemos, por lo demás, que los intelectuales mo­
dernos exaltan el cristianismo en tanto que él sería emi­
nentemente una escuela de virtudes prácticas, fundamen­
tales, ajustadas al robusíecirnicnto de las grandes insti­
tuciones humanas. Esta sabrosa deformación de una doc­
trina, tan evidentemente aplicada en su principio al
amor de solamente lo espiritual, no es únicamente'ense­
ñada por los profanos, los cuales están en su papel al
tratar de colocar sus voluntades prácticas bajo el patro­
nato de las más altas autoridades morales; ella es profe­
sada por ministros mismos de jesús.
E l cristianismo
pragmatista tal como yo lo entiendo aquí es predicado
hoy en todas las cátedras cristianas (1 ).

(I) Se sai» cómo se realiza h conciliación: J<fjús —dicen,
predicó el espíritu d«* sacrificio, el ctiul está en la base de todas

JUUSH BENDA

tu

. La exhortación hacía la ventaja concreta y Ja forma1
de alma que lo procura se traduce aun en el Intelectual
moderno en una lección muy notable: en el elogio de la
vida guerrera y a los sentimientos anexos, así corno en
el menosprecio a la vida civil y moral que ella implica.
Se conoce la doctrina predicada desde unos cincuenta
años a E uropa por sus más considerados moralistas; su
apología de la guerra "que depura*'; su veneración para
pon el hombre de armas.- "arquetipo de belleza moral’*,
su proclamación de la suprema moralidad de la "violen­
cia" o de los que arreglan sus diferencias en campo ce­
rrado y no ante los jurados, al par que el respeto a lo
pactado se declara "un arma de* Jos débiles" y ía necesi­
dad dfc justicia, “cosa propia de esclavos'-*. N o es trai­
cionar a los discípulos de- Niet 2 sche o de Sorel, es de­
cir. a la gran mayoría de los literatos contemporáneos ?n
cuanto ellos proponen al mundo una escala de valores mo­
rales. decir que según. ellos, Colleoni es un ejemplar hu­
mano m uy superior al-"H ópital"». L a s valorizaciones del
"V ia je del Condottiere" no son particulares al autor de
esta obra. H e ah! una idealización de la actividad prác­
tica que la humanidad no había oído jamás de sus edu­
cadores, a] menos de los que le hablan en tono dogm á­
tico.
Se n o s’.dirá que la vida guerrera no es preconizada
por Nietzsche

y

su

escuela, com.o fuente de ventajas

las instituciones humanas. Como si Jesús hubiera predicado el es­
píritu de sacrificio que gana las batallas y asegura los imperios.

LA TRAICION D S LOS IliTRJBCTÜJfULEg}

prácticas. siso al contrario, como el tipo He ía actividad
desinteresada- y como oposición al realismo que consti?
luye, según ellos» io característico de la vida civiL No es
menos cierto que la manera de vivir exaltada por esos
moralistas resulta, de hecho, ser !a que proporciona bie­
nes materiales. D igan lo que dijeren
el autor de las
"Reflexiones sebee la violencia'' y sus discípulos, la gue­
rra reditúa más que el mostrador; coger es más venta­
joso que cambiar; Colleoni tiene más cosas que Fran Jclin. (Naturalmente hablo del 3 t ie r r e r o que triunfa, por»
que tanto Nietzsche como Sorel no se refieren jamás al
comerciante que fracasa.
Además, nadie negará que las actividades irracio­
nales. de las que el instinto guerrero es sólo un aspecto,
no se ven exaltadas por sus grandes apóstoles modernos,
a causa de su valor práctico. Su historiador lo ha dicho
m uy bien: el romanticismo de Nietzsche, de Sorel y de
Bergson es un romanticismo utilitario.
Subrayamos que jo que aquí señalamos en el inte­
lectual moderno, no es ya la exaltación del espíritu mi­
litar, sino del instinto guerrero. E s la religión del instin?.
to guerrero, fuera de todo espíritu social de disciplina o
de sacrificio, lo que expresan los decretos de Nietzsche.
glorificados por un moralista francés que sigue su es­
cuela: “Los juicios valorativos de la •aristocracia guerre­
ra se fundan sobre una poderosa constitución corporal,
una salud vigorosa, además de lo indispensable para man­
tener esa robustez desbordante; la guerra. Ía aventura,
la caza, la danza, los juegos y ejercicios físicos y. en
general, todo lo que implica una actividad robusta, libre

N o sólo en los Cicerones. yo no veo un (!) "En medio iíe la sangre que hace correr. Fran­ cesa). ei verdadero Guerrero sigue Alendo humano** (De Maistre). "Reflexiones sobre la violencia. para no dejar ninguna duda sobre la re­ comendación que de ello hace a sus semejantes: “ Es del todo evidente que !a libertad se vería gravemente com­ prometida si los hombres mirasen los valores homéricos (esto según él. antes de este tiempo. en esto también la moral en lo presente.. E l moralista que brinda estos textos ‘{Sorel. ¿Es preciso observar acaso hasta qué punto. audacia locaj absurda. su indiferencia y su desdén para todas» las seguridades del cuerpo. agrega. sino en los V ir ­ gilios. para.. :"el soberbio y rubio bruto caminando en busca de presa y de carcaza’*. que magni­ fique las ‘Voluptuosidades de la‘ victoria y de la cruel­ d ad" (1 ). audacia de las razas nobles. Sénecas y Tácitos. eran los que Níetzsche acababa de cele­ brar) como solamente propios de los pueblos bárbaros*’. un solo moralista serio (comprendido D e M áisíre) ni tampoco un solo poetar.126 JU L I2 N BENDA y alegre”.la vida y el bienestar” . “la terrible alegría y ei jú b ilo 'profundo que experimentan los Héroes ante toda destrucción» en todas las voluptuosidades de la victoria y de la crueldad". sino que tampoco los hubo en Roma. “la. .^ Lucianos y Claudianos. soberana en ios educa­ dores del mundo es esencialmente germanida^ y señala: la quiebra del pensamiento grecorromano? N ó sólo no se encuentra en Francia. p /3 6 0 Ed. Ovidios. en. e sp o n tán e a . si se considera a los grandes. el pueblo al cual la guerra otorgó el imperio del mundo..

loe. cit . nada es más grate a las miradas de los que rigen el universo que las sociedades de hombres fundadas en el imperio de las leyes*y que se. {Cicerón. se ve. como si los héroes del poeta fran­ cés. . los mitos proporcionan muy pronto un gran aporte a la moral civil. en reali­ dad. el intelectual moderno enseña a los hombres que la guerra trae consigo una moralidad tn si y debe ser ejer­ ( 1) Por ejemplo. xña forma de Ja moralidad humana. la tumba de Cycno. La apología de los instintos de guerra por moralistas medite­ rráneos ha de ser uno de los asombros de la historia. devorada por las aguas. cuando Racen decir —mediante un guerre* ro— en el cielo: *"Sabed. Se notará que los textos de Nietzsche exaltan la vida guerrera fuera de todo fin político (3 ). dudar de ellos y creen deber pretender que los valores homéricos (se ha visto lo que entienden. Nieusche y Sorel prueban muy bien que el amor a la guerra es cosa totalmente distinta del aniot a la patria. (3) Y de todo patriotismo. porque este héroe fué un bandolero. y del Estado¡. tuvieran algo de común con los amantes de la aventura.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 127 texto que considere ios ipstiníosde presa como Ja supre. aunque a menudo coincidan. que todo cuanto se hace en la tie­ rra. Y . al contrario. en un poema de Hesiodo. tan sensibles a las naciones del deber.) {2} Sorel. Asi. la prensa.por eso)-“están muy cerca de los valo­ res comelianos (2). llaman ciudades”. y mucho an­ tes que los filósofos.y la carniccría. amigos. por orden de Apolo. además. A l­ gunos de ellos parecen. Shc/ío de Escipión. veo mu­ chos que dan tal rango a los instintos ea que se funda la vida civil {1). en la Grecia primitiva.

Sin embargo.. seqún su expresión. E n verdad. no de la victoria sino de la lucha. se ama la guerra y secretamente se la desea. si puedo decirlo asi. N o sotros hemos he­ cho siempre.228 JUL2SN BENDA citada hasta fuera de toda utilidad. Ia guerra. constituyen la realidad más real. la única realidad cid tnunJo iboderuo. (se lo acaba de ver en Nietzsche) a conferir un valor moral a {I) Ernesto Psichari. Los an­ tiguos moralistas franceses.. sin ninguna otra idea" { 1 ). sino. Nuestra tarea es. hacemos la guerra por hacer la guerra. mantener un ideal militar. * * . militarmente m ilitar. uo para exterminar una nación. Yi en ti ' Appel des armes''. que tengan el gusto de la batalla.. E sta lección conduce al intelectual moderno. por boca de una persona que tiene visi­ blemente (odas las simpatías del autor: "Estimo necesario que haya en el mundo cierto número de individuos que se llamen soldados’y que coloquen su ideal en el hecho de guerrear. para arreglar un conflicto de intereses. para no perder nuestra razón de ser y dé sentir. inclusive los hombres de gue­ rra { Vauvenargues. el militarismo integral.. bien co­ nocida en Barrés. también en este pun­ to. V ig n y ) . no nacionalmente militar. es un educador del alm a: " E n mi patria. tal realidad es una divinidad para semejante "espiritualista" y sus secuaces. para toda una generación francesa.. tenían a la guerra por una triste necesidad. ''Los cañones. sus descendientes la recomiendan como una noble inutilidad..” La religión de tal moralista es. no. notadlo bien. ha sido sostenida en todo su espíen-? dor por un joven héroe que. ia religión que se predica fuera de lo práctico y bajó la forma de arte resulta ser eminentemente favorable a lo práctico: la guerra inútil es la mejor preparación para la guerra útil. como los cazadores sienten e! placer de la caza y no de fa presa!. expresa. N o para conquistar una provin­ cia .“ Notoriamente. "Terrea de Solell el de Sommeil**. E s ta tesis.

Pelbponeso. invitaban al hombre á no ubicar el bien sipo en los estados del espíritu. ios hombres de Iglesia no se quedaa atrás. mdi porUva q«e ktcofógka. —. no* sólo a los paseantes del Liceo o a los solitarios de Clairvaux. digamos que í utmey es un católico conven­ cido y practicante y que tíos de sus hermanas son religiosas '. torno I • p. desdé hace veinte siglos. E l educador moderno pide inspiración. agosto de 1927).’eren no predicar a los humanos más que constituciones fuertes y sólidos • parapetos ( I ) .Encuentro en **La Vie catholujue"' {24 set. * (])-• H ílí rebajamiento de Grecia que se ve en muchos íradjclooalislas franceses desáte De Maiitrc. “Cene»* dtí siglo XIX'*. I .LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES liB la existencia corporal. es constante entre los panflermaQÚias (Véase «spiicialmenie H.. lo fjguitnte. y a otros quejostíenen que la antigüedad que conviene honrar es Roma y. «—Aquí también. 1927)' un vivo elogio de un campeón de boxeo-. no Grecia.villo­ rrio 'd e l.Leo en una revista de pretensiones dogmáticas {. Chatiiberiafn. bajo el íuyeslivo titulo. "Por un itifalUioo práctico"..Nocrtf Temps. deje adiestrar su Fuerza corporal para la grande­ za de la patria. T o d o esto per­ fectamente consecuente en los que qu. nuestra edad será testigo de e^ta cosa nueva: hombres que se vanaglorian de lo espiritual. la juventud. 57. tíl> frange¿a). enreñaudo que Ja Grecia verdadera fué E s ­ parta cón sus gimnastas. cierto que el elogio termina tn es­ tas palabras: “En fi». enseñaba concretamente Barras. a"proclamar la moralidad del depor­ te. Además. S . Los moralistas del depor­ te no se torcían por lo demás todos con la esencia prácti­ ca de s» doctrina. y no la ciudad de Platón o de ¿Jraxiteles. cosa muy notable aun entre aquellos que. “Una uventud asi adiestrada. sino también al preceptor del pequeño. da razón a os que st" preguntan si fióse Iros no «¿tantos en Ía aurora de ua arun siglo".

ir al combate") la aptitud del individuo para . un Péguy o un Barres y que fué en iodo tiempo la de los poetas y los jefes de ejército. consideran el valor como. sin embargo. la temperan­ cia viene en seguida. Estos. así como tampoco ¡se anotan debidamente cómo rompen con Jas institu­ ciones ' que. Platón ent>t*rkdi» aquí por valor (víase el contexto.dado el prime»' faiuju ai valor como fuerra de alma o cumo erguimiento contra la desdicha. todos. y no a considerar las demás. Esía enseñanza que es abiertamente Ja de un Nietzsche.. el valor ocupa el último puesto”. el valor sólo viene después” (1 ). enseñan con Platón: *'En la primera fi­ la de las virtudes. saben. Los movimientos que (1) “Las leyes*’. un Sorel. una virtud. la prudencia-es la primera. o más precisamente ia ex hortación a convertir la aptitud del hombre para afrontar la muerte. por altas que estén sino por debajo de aquélla. estuvo después de la justicia (según su doctrina ao era sino una conse- . injustos e inmorales como son. especialmente el párrafo sobre los soldados que "insolentes. daba su clase a los hombres. libro I. quiero decir en hombres que pro­ ponen al mundo una escala de valores en nombre de la reflexión filosófica o de ia que pasa por ser tal. en la virtud de las virtudes.>front?r la muerte. El texto exacto cíe Platón dice: "En el orden de laj virtudes.130 JU LIEN BENDA La prédica del realismo conduce a] intelectual mo­ derno a ciertas enseñanzas cuya novedad en su histo­ ria no es suficientemente subrayada.-más o menos expresamente.Parece que no hubiera. es totalmente nue­ va en los intelectuales. figuran la prudencia y la temperancia. pero de segundo plano. según di. desde hace dos mil años. desde Sócrates hasta Renán. al modo de los estoicos: !a fuerza de alma siempre. . I.9 La exaltación del valor.

no lo es en grado igual por todos los moralistas actuales que exaltan esta virtud. Además. ‘Etica". {“Memorias. No se admira al que desafía algo sino cuando ese algo es algo considerable. t. (Ver Pbtón. Además.— Parece que el afrontamiento de la muerte. francesa de Chente!). es alabado por su justicia. para Nieische y Sorel. a aquella que es indispensable al hcutbre para conquistar y para fundar (1 ). la ve­ neración por el valor.LA T RAICION DE. pensamiento que implica poca admiración por el que (a desalía. es la muerte”. Sptnoza. ai rev¿s de los modernos. V 1Ü. la modera. el valor colocado en el rango supremo por Ba­ rres no es la paciencia estoica. . y en lo que tiene. véanse lo* poetas: “Nues­ tra razón que preside el valor" (Ronsard). no fuá objeto de exaltación entre los filósofos antiguos. No obstante el valor práctico del valor ne­ tamente articulado por un Nietzsche o un Sorel. i¿7 . sino la afromacióü activa de Ja muerte. con la Importancia que concede a la muerte (por el comparecimien­ to ante Dios) quien ha creado. Estaba reservado a nuestro tiempo ver a ios sacerdotes del espíritu elevando ai rango supremo. ni siquiera duque de Francia. ■Aristóte­ les. síno aquellos con ios que. (Yo no podría abandonar este punco sin re­ cordar un pasaje en el que San Simón habla de una uoblera* "ha­ bituada a no ser buena para otra cosa que para hacerse matar". al menos en Jos moralistas. otra de sus lecciones: cuencla). LOS INTELECTUALES 131 invitan ai hombre a venerado no son de aquellos por los cuales'traía'de mitigar su sed de ubicarse en lo rea!. IV. Puede afir­ marse que no hay un solo escritor moderno. capaz de hablar del valor en tai tono. Puede uno preguntarse si no es el cristianismo. p. “Etica".de irracional —valor rebajado por todos ios mora­ listas antiguos y sus discípulos. (i) Y para conservar. aun en favor de la justicia. ello es propiamente ia audacia. en el “Fcdón'. XI. et pensa­ miento dle los antiguos sobre este particular/ rne parece expresado por Spinora: 'Aquello en que rueños piensa un hombre libre. cd. Lo cual pone bajo nuestros ojos. “Baquías". lo es poco rui­ dosamente porque supo toorir por la‘ fusticia. Sócrates. entre Jas formas del alma.

designando coa esta pa­ jabra el con.moral. en Montaigne. S in embargo.133 JUL52H BENDA ■ * •* ' . los cuales. si bien exaltan el ho­ nor. M on tesquicu. un solo autor francés ¿ki pretensión dogmática que no haya considerado el amor a la gloria como un alto valor.Ver el excelente estudio-de G. incluso ios militares como Vauvenargues y Vigny (. como se sabe. Yo no conozco. bien explotada por i»a jefe inteligente. Barres confunde a los moralistas. L a Bruyere. puede dar resultados. Tam bién en eso. “L'honneur au nüroir de nos lettres**.gloria ( 2 ).' singularmente en la patria de Montaigne.: petó * iauy poco como preocupación por la gloria (“abandonad.unto'de movimientos por los cuales el hom­ bre expone su vida fuera de un interés práctico — exac­ tamente por cuidado de su gloría— pero que son una ex­ celente escuela de 'valor práctico y fueron propugnadas por aquellos que: conducen ál hombre a la conquista de las cosas (piénsese en el respeto que se ha tenido siem­ pre a la institución de) duelo. lá que proviene de la aprobación de los otros’*). exalta el honor como sensibilidad del hombre ante el jui­ cio de su conciencia. antes de ól. cap. particular­ mente en lo concerniente a Montescjujeu). Renán. es co­ sa nueva el lugar abierto a tales movimientos por tantos moralistas modernos en su corporación. con los poetas. . entienden decir ello cosa distinta a la religión del hombre por su . V il: "Los últimos fíeles del Viejo de la Montaña".) un con­ vincente ejemplo de admiración por la religión del honor en razón de que dicha religión. Barres cree ver con ello. Voltaire. a "un extranjero que no tiene nbestros prejuicios*’. Le-Bidois. La exaltación d el honor. lo más notable (]) Se hallará en Barras ("Une enquéte payjdu Levant. les moralistas franceses antes de 1890 son muy poco militares. Pascal. junio con las demás voluptuosidades. en todos los ejércitos. a pe­ sar de' ciertas severidades únicamente inspiradas por* consideraciones prácticas) ( I ) . prácticos* ( 2) Tai es eminentemente el caso de Montaigne quien..

instintos guerreros en un Hombre de Iglesia. Se verá el progreso hecho por la Iglesia. Es realmente el manifiesto de un clérigo de casco. fijado usted que ni en las alias beati­ tudes. héroe Infantil. quien también había olvidado mucho la palabra de su M aestro: **¿Se ha. no gozaba sino con la alegría salva fe del ata­ que. como lo llamaban' corriente­ mente sus camaradas. Helando de Jas nubes y Cid del cielo francés: ¿se vlú alguna vez más impetuoso y fu­ rioso paladín. inocente de mirada de águila. del triunfo neto. la arrogancia de vencedor era a un tiempo. Se encontrarán ah! inovímíenlos como ess que se creería.desde hace tres siglos en 5u concesión a las personas laicas. y ~1 impulso heroico. descubrir esta última cumbre. permite a aquel que había olvidado a D io s o que creía no conocerlo.LA TRAICION BS LOS nnXLECTOALSS 133 pqul esíA «« que f i a religión jtfe! hombre por su gloria e l corrientemente predicad? hoy por gente de Iglesia. una vez que escalamientos provisionales lo habi­ túan al vértigo y a la atmósfera de las alturas" ( 1 ). Hércules endeble. ni en el Evangelio {!) Abate ScrtíliaogM. N o puede uno dejar de recordar esta lcccicn impartida por un verdadero discípulo de jesús a un doctor cristiano. q?:e coincide plenamente con la busca de glorias en su causa. De la verdadera idea de! valor**) Lo* sermones del abate Sertillanges (La Vic heroíque) deben ser leídos integramente tomo' monumento de entusiasmo por !os. encantadora y terrible» . mutatu tmttandis eximido de la orden del dia de un coronel de húsares de la muerte: ’*Ved a Guyncmer. Compáftse coa los dos w raooej de Bossuet "sobre el honor del mundo". A quites que no se retira a su tienda. y. desde lo alto del pulpito sagrado. ni en el Serjnón de la Montaña. del combate rudo. (Ver tamblta Nicole. y con­ siderada como una virtud que lleva 9 ! hombre hasta Dios» A caso no produce confusión oír decir. «inventarlo. "El heroísmo y la gloria**. palabras como éstas. más despreocupado de la muerte. suya o de su ad­ versarlo? Aquel **chiquillo’* fgosse). "E J amor a la orandeza es un camino hacia Dios. en él.

Será preciso repetir que no se trata aquí de deplorar que las religiones. se halla de acuerdo corr su in­ tuición. e! que asi habla puede entregarse a cualquier violencia. no existe una sola palabra que coloque 'as virtudes militares entre las que sirven para llegar al (Renán. pero no sé le que en realidad ha­ ría'*. no nos pare­ ce posible sino en el caso de que la humanidad observe (I) Recordemos también la definición di! honor según To­ más de Aquino. le reprochamos que trate de hacer creer que.134 JUL1EN BENDA ni en toda la literatura cristiana primitiva. Los ■ actos aquí no son nada. !a está violan­ do. " . que sepa que. y sí respondió: "Sé muy bien lo que debería hacer. al cual se preguntó: "¿Q u é haría usted. al proceder asi. Este desdoblamiento me parece admirablemente ex­ presado per esta frase del Cardenal Lavigerie. se trata de deplorar que les sean predica­ das por clérigos. ' Prim era'car­ ta a Strauss" 0 ) * Notemos que no reprochamos al predicador cristia­ no el tener alguna pasión por la gloria y tam biía otraá pasiones terrenales. ei juicio de los actos lo es todo. repetimos. Monseñor. si le abofe­ tean la mejilla derecha?*'. pero mantiene la moral cristiana. io que debo ensenar. por tanto. si la viola.del honor y del valor sean predicadas a los hombres. Sé muy bien lo que debería hacer y. La civilización. que no es precisamente la de} honor exaltado pot el abate Scrtillanqes: "El honor es bueno (como el amor por la gloria humana) a condición de que tenga la caridad como princi­ pio y la a loria de Dios o el blea del prdtlaia oor fia". N o pedímos al cristiano que no viok la ley cris­ tiana: je pedímos.

que s*i. benevolencia). Ellos han proclamado la nobleza ( l ) Víase ci fccicntc proyecto de ley <1 nombre de Paul Boacour. impuesta a los clérigos por los lai­ cos. lo que nos sorprende no-es tanto ver a los clérigos (y a los intelectuales) realizando esa prédica. Lo que hallamos grave es que esta ciase de hombres no cumpla ya su oficio. ai Jado de ios que ejer­ cen las pasiones profanas y exaltan las virtudes propias p ara servirlas. además. por Jos Estados. 3. co­ mo Zaratustra a sua discípulos: "Sed duros. caridad.. A q u í también* los intelectuales modernos son moralistas del realismo} no se han contentado con recordar al mundo que la du­ reza es necesaria para “realizar" y la caridad'estorba: no se han limitado a predicar a su nación y a su partido. sed implaca­ bles. ' Se nos argüirá que esta prédica es. al menos en tiempos dé guerra. con qué fal­ ta de entusiasmo. qué entusiasmo y qué alegría lo llevan a cabo. Pero. . y asi dominaréis". y que aquéllos cuya misión era disolver eJ orgullo humano adopten las mismas actitudes de alma que los jefes-de ejércitos. miJítar conocido por . existe una clase de hombres que rebaja esas pasiones y glorifica bienes que sobrepasan lo tempo­ ral.LA T R A IC IO N D E LOS INTELECTUALES 135 una división de funciones. sino ver con qu¿_docilidad lo hacen. los cuales consideran que deben mo­ vilizar en su interés tocios los recursos moraíes de la na­ ción { I ) . La verdad es que los clérigos se han vuelto tan laicos como los laicos {o profanos).9 La exaltación de la dureza y el desprecio deJ amo humano (piedad.

569. la verdad**. siempre de acuerdo. IV. como lo veremos. 30}. de gesto mediocre. N ie rzsche y que no debe sorprender en' un pais en el qúe. El maestro ale­ mán agrega. me parecen. Esta enseñanza. que se treerían extraídas de la “G e ­ nealogía de la M o r a l”. Lineas como las siguientes. pero no enseña en modo alguno que la caridad ( 1) Ch. no ha dado al mundo un solo gran após­ tol. p. "Action Prancalse**. enteramente nuevas bajo la pluma d e un moralista francés: “Esta piedad des­ naturalizada ha degradado a) amor. p. t. E lla llenó las soledades. mente que la falta de caridad puede ser una necesidad. no se puede caminar un solo día sin encontrar ese rostro marchito. Se ha denominada la caridad. L o s ton­ tos. . Maurras. él enuncia simple-.JUMfSN BgtfDA moral de Ja dureza y ia ignominia de la caridad. Etudes d ’Histoire de Prusse. Se re­ cuerda este grito de Nísízscbe: “La humanidad. todos se han creído dignos de ella. ¿hay alguna* vieja más horrible qu£-ella entre todas tas viejas”. "salvo que esa sea. A h í también se puede mensurar el progreso de los realistas modernos sobre sus predecesores.. E n cual^ quier país que fuese. mo­ vido por el mero deseo de prolongar la vergonzante vi­ d a " ( l ). es particularmente notable en la tierra de un Vicen­ te de Paul y del defensor dé C a la s (Voltair*:). que constituye e l fondo de 2a obra de. con muchos * maestros franceses:. se­ gún se ha observado (Lavisse.. práctica. C uand o M aquiavelo declara que “un principe a menudo se ve obligado para mantener sus Estados a manejarse contra la caridad y contra la humanidad". D e noche en noche se propagó la simiente de este flagelo. !ós débiles y los enfermos recibieron su rociada. E lla conquistó la tierra. quizás.

si­ no en beneficio de la humanidad guiada por la razón/ porque sólo la razón "nos permite socorrer a otro con certidumbre". Próudhon. llegan quizá a la dureza. mala e inútil en un alma que vi­ ve según la razón”. Precisará recordar que la piedad es­ tá aquí rebajada. tratando de marcar bien fcasta qué punto no es p a n él inferior la piedad a !a bon­ dad razonable. al sacrificar el amor a la justicia. pero no a la dureza dichosa. a] predicar la inhumanidad. ya que no tiene ninguna ’ semejanza con el"hombre". de por si. dicen que sólo ella es fecunda. en virtud de su famosa proposición. ' LauexaJtación de la dureza* me parece una de las prédicas del intelectual moderno que dará más frutos.. no hacen fino continuar las enseñanzas de algunos de sus grandes mayores.por ejemplo. " E s expresamente entendido que yo hablo aquí del hombre que vive según la razón. los cuales. hombre. Porque si un Hombre no es conducido nunca ni por la razón ni por la piedad para acudir en socorro de otro.nádeos de la-justicia (Michelet.1*A TRAICION PE LOS INTELECTUALES 137 “ sea una degradación del alma. Agreguemos que los apósto­ les de la dureza no pueden cri adelante proclamarse fa. especial» mente de Spiñoza. E s trivial señalar cómo. L o s Intelectuales moderaos pretenden a veces que. " L a piedad es. acaso con razón. Renouvier). en Francia. " E l autor agrega. merece segura­ mente el ‘nombré de inhumano.* Esta-enseñanza habrá si­ do el'¿porte deí siglo X I X e n Ja educación moral d « Í. que es precisa­ mente la que predica-n ios realistas modernos y de la que. en la yrau ’ . no en beneficio de la inhumanidad.

de respeto. io cual es perceptible. Sobre todo.es tan sólo darse la alegría de una1 actitud altanera. cuando no es realmente experto • en este ejercicio. además. entre nosotros por razones distintas a las estéticas. ha llevado evi­ dentemente a una rara perfección. ia dureza es hoy objeto. mientras que ei amor humano. me gustaría que se subrayara la oscura gravedad y ia soberbia con que esta juventud acompaña su adhesión a tales doctrinas "de Hierro” . en estos úl­ timos tiempos. en verdad desde Flaubert yBaudelaire) un romanticismo del desprecio. eñ quienes la ausencia de simpatía humana. sino que. novelistas c poetas. al que se llama cultivado. la esclavitud y no tienen suficiente desdén para aquéllos a quienes hierentales visiones y que. en todas sus formas. pasa por algo bastante risible. N o obstante el desprecio me parece haber sido practicado. y. Ellos también han creado. Losintelectuales modernos me parecen que hubieran creado en el mundo. Se ha comprendido. no tener en cuenta para nada Jos gemidos del sufrimiento. pretenden cambiarlas. M j: gustaría que se compararan esas religiones con ciertas es-.338 JTTLIEN BENDA mayoría de la juventud tenida por pensante. herir . téficas literarias de tal juventud. y a quienes ella ve­ nera. que pro­ claman ia fatalidad de la guerra y de. un verdadero romanticismo de la dureza. con su veneración por. Se co­ noce Ja religión de esta juventud hacia Jas doctrinas que pretenden no reconocer sino por la fuerza. que despreciar no .. especialmente a través de es­ te rasgo. al menos en Francia (sin­ gularmente con Barres. ciertos maestros contemporáneos.

al menos en Francia. lia quedado. bajo el cielo de'aquellos que decían: '‘Cobardía. voluptuosidad y muerte” ). XVHl) quien. doctrina que enun­ cia en muchos párrafos. o también. tam­ bién ahi. pero está lejos de hacer. no por eso ideutitica la crueldad con un. confinado a algunas sensibilidades particularmente artís­ ticas. causarle uií verdadero daño. “ LIn héroe no alcanza la gloria acarreando el hambre y la miseria a los extraños. signo de cul­ tora elevada. a las instituciones democráticas. han dañado ver­ daderamente a sus objetivos. y. desde hace veinte años. el autor de “San­ gre. la calidad del desprecio que un Barrés ma­ nifestara a los judíos o el que ciertos doctores monar­ quistas dispensan todas las mañanas. el culto da la crueldad — que también puede considerarse necesario para “realizar" ( í ) — . al menos en lo que se re­ fiere a las almas artistas y muy numerosas para las que un gesto soberbiamente ejecutivo tiene el valoc Je un ar­ gumento. A h í también se puede ob­ servar hasta qué punto es nuevo dicho culto. sino sufriendo una {!) Tal es la opíuUu de Maquiaveta (cap. No obstante. en buenalcuenía. Se pedía decir también que ellos han creado u:ia religión de la crueldad (Nietzsche proclama que “ toda cultu­ ra superior está hecha de crueldad” . y-formalmente. madre de la cruel­ d ad " (M ontaigne).LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 139 Jo que se desprecia. . Los intelectuales modernos merecen un lugar de honoc e n 'la historia del r^alismo: ellos lian compren­ dido el valor práctico del desprecio. por citar a un moralista militar. escuela como la religión de Ja dureza y del desprecio.

no se puede contar ya hoy* en el mundo llam ado pensante. aquel otro hace otro tanto con respecto a Mazarino. to­ dos en Alemania. pues. no se l a alcanza dando la muerte sino desafiándola" {Vauvenargues) •( I ). quiero decir. prisioneras franceses después de la ba­ talla de'Leipzig).por.-desde D e M a islre — lo es también en el orjlen privado y en él da sus frutos. que el intelectual. la enseñanza según la c u a l la voluntad que se realiza lleva consigo.JUUENBENDA no y o t r a p o r el Estado. la glorificación de los instintos de guerra se ve mucho menos en los hombres de armú que en ciertos.hombres «le pluma. y por un gran número en Francia. éste con rela­ ción a M ussólini.* I. Volví.a •religión det éxito. no obstante que J a que fracasa por esta sola circunstancia es ya d ign a de desprecio. He aqui una reprobación d« la alegría de matar que exaltarían tantos literatos contempo­ ráneos. Esta filosofía. t. encuentra en ello una excelente fcscuela de realismo. desde Hegel. . del general de Marbat. profesada por tantos-doctores mo­ dernos en el orden político — puede decirse que. aquél con referencia a Vauban. Marbot es mucha menos sanguinario que fiarrés: . T a l moralista abona en la cuenta de Napoleón su desdén para con los ‘■‘infortunados*'. por ese simple hecho. un valor moral. N o se podría negar. ya (I) Leo de mano de un héroe de i primer imperio: "Tero! en­ contrar placer fel autor mismo es quien subraya} en matar con mi propia mano a algunos de esos' bandoleros (trata de los adema­ nes que masacraron a los. & las personas que creen probar su patricia do moral por medio de declaraciones de ¿u sistemática estimación por los que “tienen éxito" y su desdén por el esfuerzo malogrado. 4 r •. p. el sable a su vaina y dej¿ a nues­ tros jinetes h ocupación de exterminar a esos asesinos" (Memorias. En Francia. III.

LA TRAICION •DE XÓS INTELECTUALES

M

que la religión del éxito y del* desprecio Hacia el infor­
tu n io so n evidentemente muy b u e n ascon d icion e sm o raJes para obtener ventajas. Tam poco se podría negar que
esta enseñanza es enteramente nueva en él, sobre todo en
el 'intelectual de ra 2 a' latina, quiero decir en aquel cuyos
'antepasados enseñaban a. los hombres a estimar el mé­
rito a! margen de sus resultados, a honrar a Héctor tanto
como a Aquiies y a C u riad o más qué a* su fe liz rival (1 ).
Acabam os de ver a moralistas modernos exaltando
al hombre de armas a expensas del hombre de Justicia,
también lo exaltan, a expensas del hombre de estudio y.
aún ahí, predican al mundo ia religión de la actividad
práctica y el desdén por !a existencia desinteresada. Se
conoce la fobia dé Nietzsche contra el hombre de gabinete, el erudito — "e l hombre-reflejo"— que no tiene otra
pasión que comprender; su estimación por la vida del es. píritu únicamente en cuanto ella es emoción, lirismo. ac­
ción. parcialidad; su burla para con la busca metódica,
"objetiva**, consagrada-a *’?a* horrible vieja a quien llaman
V e r d a d ”; las salidas de Sorel contra las sociedades que
/'conceden un puesto privilegiado a los aficionados'a las
"c o sa s puramente intelectuales” ( 2 ) ¡ hace treinta años,
las de un Barrés. un Lemattre, un Bntnetiere. intimando a

■(Í) “ Y consiste el honor de la virtud cu combatir, no en
derrotar” (Montaigne).
(2)
“La Ruíne Jti moode anttque". p. 76. Ver también ('TeJ
iltusions du pogrés", p 259.) tas burlas de Sorel a propósito' de'uu
penspdor q»e .-consideraba que el predominio de las emociones in­
telectuales, Uñala a las sociedad?* superiores.

142

JU LIEN BENDA

los "intelectuales'V para que 'recordaran que son un íipo
de humanidad “inferior al militar'’; las de un Péguy ad­
mirando las filosofías en la medida, en que- ellas “com­
baten bien” , a Descartes tan sólo porqué hizo la guerra
y a Jos dialécticos de] monarquismo francés únicamente
porque están listos a dejarse matar por su doctrina (1).
Se me dirá que. esas son, frecuentemente, ingeniosidades
de literatos, posturas de líricos a las que no es justo con­
ceder un significado dogmático; que Jorque proyecta a
Njetzsche» Barres y Péguy contra la vida de estudio' es*
su temperamento de poetas, su aversión por lo ayuno de
io pintoresco y del^ espíritu de aventuras, no. la resolu­
ción de hum illar al desinterés. Respondo que esos poetas'
pasan por pensadores serios (véase su tono* exe.nto de
toda ingenuidad) ; que la inmensa mayoría de los que los
leen, ios toman por tales,* que aunque -fuera cierto que
su móvil al rebajar al hombre de estudio, no sea humillar
al desinterés, no por eso deja de ocurrir que, en los he­
chos. el modo de vida que*entregan a la burla de los
hombres resulta ser el tipo de la vida desinteresada, el
que propugnan, a expensas de aquél, es. el tipo de vida
práctica (ai menos más práctico que el del hombre de
estudio: se convendrá que la actividad de D u Guesclin o
Je Napoleón es más adecuada para echar mano sobre
bienes temporales, que* íar de Spinoza o M a b illo n ); que,
además, lo que estos pensadores desprecian en ^el hombre

(l) Vfctcr Marie, conde Hugo, sub> fine. Víase la nota O a)
fio del volumen.

L A 'T R A IC IO N DE LOS INTELECTUALES

143

de estudio es formalmente ai-hombre que no funda ni
•conquista, que r o afirma la manumisión de la especie so­
bre su medio o bien que. si lo afirma, como hace el sabio
con sus descubrimientos, de ello no retiene sino la alegría
de sab e r'y 'd e ja a oíros la explotación práctica de ello.
E n Nietzsche el menosprecio hacia el hombre de estudio
en. provecho dei hombre de guerra, no es.sino un episo­
dio de una voluntad que 'nadie negará, es la inspiradora
de toda su obra, igual que en ia de Sorel, Péguy y Barrás:
humillar los valores'del conocimiento ¡tente a los valores
de acción ( j }.
Esta voluntad no inspira solamente, hoy, al moralis­
ta, sino a otro intelectual que habla de mucho más arri­
ba: me refiero a la enseñanza de la metafísica moderna,
que exhorta al hombre a -tener en tan débil estima la re­
gión propiamente pensante de su ser y honrar, plenamen­
te, ía parte actuante y volitiva. Se sabe que la teoría del
conocimiento; de la que ha recibido la hum anidad sus
valores desde hace medió siglo, asigna un papel secun­

( 1) Es la única razón por la cual exalta el arte y emir ;ia
'-com o iodo ei-moralismo moderno— la primada del artista sobre
el filósofo, porque el arte le parece un valor de acción. Desde este
punte de vista, parece justo decir con uno de sus críticos: "En el
fondo Nietzsche despreciaba el arte y a los artistas.. . Condenaba
en el arte, un principio femenino, un'mimetismo de actor, el amor
á la forma, a lo que reluce... Recuérdese la elocuente página en
que alaba a Shakespeare, el más grande de los poetas, por haber
humillado la figura del poeta, a quien trata de histrión ante Gésar,
nQi:e¡ hambre díumo (C. Schuwer "Revue de Meíaphisique et de
Morale, abril, 1926). Para Sorel, el arte es grande porque es “una
anticipación de la alta producción, tal como tiende a manifestarse
cada yez más en nuestra sociedad",

JUUBN'BENDA
dario al alma, que actúa por ideas claras y distintas, por
categorías, por frases; qü¿ considera en el grado, supre­
mo el alma que. logra, liberarse de ja s costumbres intelec­
tuales y aprehenderse como "pura tendencia", como "p u ­
ro querer", “puro actuar**. La filosofía que, otrora, elevaba,
al hombre h^sta sentirse .• existente, por ser pensante y a
decir: VPieirefc; luego existo", Je enseña ahora a decir:
“Actúo, luego so y 1'; “Pienso, luego-no existo" {a menos
de no considerar estado de pensamiento-sino en aquella
humilde región donde se confunde con la.acción). Hila le
enseñaba antaño que su aluna es divina en tanto, que se
asemeja al ^Jma de Pitágoras encadenando conceptos;
ella le anuncia hoy que ella lo es en tanto que se asemeja
a la del pollito que rompe su cascarón (1 ). Desde su más
^Ita cátedra.. el intelectual, moderno asegura al hombre
que él es grande en la medida en que es práctico.
¿Hablaré* de la insistencia de toda una literatura,
desde , hace cincuenta. años, ' singularmente en Francia
(véanse Barres-y Bourget), insistencia en clamar la pri­
macía del instinto, de lo inconsciente, de la intuición, de
la voluntad (en el sentido alemán, es decir, por oposi-

. (1) "Evolución Creadora", p. 216,, ed. francesa. La verda­
dera fórmula d<l bergsomsmo serla: ■
“Evoluciono, luego soy". No­
temos también la tendencia de la' filosofía moderna, a hacer su car­
go esencial del carácter práctico dej pensamiento, y de Ja concien­
cia, qu< toma de si misma, un rasgo secundario. "Quizás sea pre­
ciso’ definir el pensamiento por la facultad de combinar los medios
con. vísta a ciertos fines.
Líen que por la propiedad única de
fer clara para’ si misma" (D. Roustan, Le?ons de Psychclogie,

Puede decirse que.LA TRAICION DÉ LOS INTELECTUALES 245 cíós a la inteligencia) y en proclamarlo en nombre del espíritu práctico. La mayor parte habría ratificado el famoso himno d e Platón a la geometría.. porque es el instinto. exactamente por la misma pasión de lo práctico. según paicce. en nombre de la “tradición francesa** contra esta "bárbara’. y ' no lar inteligen­ cia». y predican la “primacía de la inteligencia’*. la qué conoce Jos movimientos que debemos bacer — como individuo. a semejanza de la actividad estética. la actitud dominante de los pensadores con respecto a Ja actividad intelectual era la de glorifi­ carla. pero Ja predican porque es la inteligencia. ella encuentra su satisfacción en su propio ejercicio. como Clase— para ase­ gurar nuestra ventaja? ¿Hablaré del ardor de esa literatu­ ra. fuexa de toda atención para con las ventajas que ella puede procurar. Quiero hablar de la enseñanza según la cual la ac­ tividad intelectual es digna estima en la medida en que es práctica \j sólo en esa medida. en tanto que. venerando esta disciplina entre todas. según ellos.de la espe- . y seguramente más nuevas. es decir. sabe herir a su presa en el punto jur^o. cuyo instin* to. Esto trae ante nuestras miradas una de las formas más notables. desde los griegos. de modo de ofrecerla viva a su progenitura que*así crecerá mejor? O tros docto­ res se alzan. de la prédica que realiza el intelectual mo­ derno en pro de lo práctico. porque ella le representa el tipo. en comentar el ejemplo dej insecto aquel.exaltación del instinto. preciso para paralizarla sin mataría. la que sabe encontrar ios ac~ tos que exige nuestro interés. como Nación.

aquí (especialmente coma ciencia históri­ ca) (2). Ponteadle y VoUalre se dedicaron a mostrar Ja utilidad de ciertos estudios que él creía Inútiles. el que inventó la ca­ rreta merecería más el elogio como gran espíritu.de res­ ( l) ”Sj la utilidad que previene de las ocupaciones de un hombre* fuera !a regla de nuestros elogios.e i°s creyeron inútiles mien­ tras se entregasen a ello. Barrés atacó la “inmortalidad" del sabio que muestra la parte de ía casualidad en la historia. o ei veredicto de Renán d i­ ciendo que el que ama a Is ciencia por sus frutos comete Ja peor blasfemia contra esta divinidad ( I ) . y ponen freno. la que hunde sus raíces en eí "im pulso vital'* ocu­ pada en encontrar Jo que más vale para asegurar nues­ tra existencia. o al menos aver­ güenzan. 73. fuesea por esto despreciables.148 JULIEN BENDA cu (ación que no rinde nada. Galileo y Descartes” (Bayle). pág. Í2J Véase stipta. ■Arístótties. a sus pasiones pragmáticas. se han dedicado a proclamar que ía función intelectual sólo es respetable en la medida en que se halla ligada a la prosecución de una ventaja concreta y que ja inteligencia que se desinteresa de sus fines es una actividad desde­ ñable: así. que Arquimedea. Con tal cri­ terio. enseñan que la forma superior de la inteligen­ cia es. . los intelectuales dan a los Jaicos el espectáculo de tina raza de hombres para la q u e ‘el valor de la vida resi­ de en su desinterés. Compárese cou la frase de Michelet: " E l respeto mata a la historia1*-. honran a la inteligencia que trabaja bajo Ja guia de un interés político (3 ). (3J • O moral. Los intelectuales modernos han desgarrado violentamente este estatuto. nunca quisieron que los <}u. per* lo demás ellos declaran que la inteligencia digna. y ao tienen suficiente desdén hacia la explicación de la "objetividad” .

frase Irre­ futable desde el momento que ios extravíos de 1a inteligencia son todo lo que ella articula sin cuidarse del orden social (de ios que será base las enseñanzas de la Iglesia). fuera de toda atención a las exigencias de la sociedad. la tesis de *'L*Avenir de 1'ínlellN gence". "Fígaro”. Ella permite a sus adeptos decir {Manifesté du partí dé l'ínfelHgencá.a su evolución sino te­ niendo siempre el cuidado de permanecer dentro de los limites que exige el interés nacional. y el orden social. 107) el mismo pensador había de una libertad espiritual “cuyo desinterés no es más que un rechazo a las condiciones de Ja vida. "La verdadera lógica se definió como el concurso norma! de los sentimientos. por las claridades que produce" (Maurras). ha sido la de proteger a la inteligencia contra sus propios extravíos”. La voluntad de estimar ia inteligencia según sus tíntelos prácticos parece aun esta fórmula asombrosa: "U n espíritu critico vale'por la acción q»e ejer­ ce. intelectuales y fisicas” (Maurras). Aquí íainbién se comparará la enseñanza tradicional de los maes­ tros franceses: "La lógica ea el arte de conducir bien o la razón en el conocimiento de las «■•■isas'* (Lógica de Port-Royal). Este concepto práctico de Ja Inteligencia conduce a definiciones de este tipo. no es más que una actividad •“ salvaje y brutal” que "deshonra a la más alta de las facultades hum anas" voción por ( í ) . al decir: "Lo que yo detesto es lo útil”. deja conducir por nada más que el apetito de lo verdadero. Véanse también las severidades d_c¡ aiííor Massís (Juqeiiicuts. que quiere que la ciencia tenga un origen puramente utilitario (la necesidad del hombre de dominar la materia. 87) ante la exclamación de Renán. en el trascurso de los siglos. de la acción y del pensamiento/' . 19 de jtiiio de 1919. Además (id.LA T R A IC IO N DE LOS INTELECTUALES 147 peto es aquella que no da curáo. Observemos también su de­ esta doctrina (Bergson. véase sobre el mani­ fiesta Ja nota P at fin de) tomo) que “ una de las misiones más evidentes de la iglesia. sig­ nos e imágenes para inspirarnos los conceptos que convienea a nuestras necesidades morales. según se sabe. Sorel). “ saber es {1} Esta es. mientras que la que se. I.

. no teniendo que hacer lo tempo» ral con la verdad. E n fin. tipo. o. era infinito. "m ito "). desde Prudencio hasta V ictor H u go.ante todo. al par. vivía mezclado con el panteísmo sin cuidarse de señalar sus fronteras. desde los estoicos. perfecto de la actividad desinteresada. T a l la historia de Caliclés en to­ da su profundidad. en otros términos (N ie tz se he.m JUUSN BENDA adaptarse"). se los ha visto enseñar a ios hombres que abrazar un error que los sirve (el. pero en este caso equivale. Sorel. por la imagen que se han dedicado a presen­ tarles de D ios.A q u í el in­ telectual moderno se muestra propiamente genial en la defensa de lo temporal. es una actitud que Jos honra.. la sensibili­ dad para con la verdad en si. Barrés.. hablando con* m ayor precisión. fuera dé todo fin práctico. han querido que D io s que. dotado de personalidad. siendo D ios personal o indeterminado según la ÍU El texto dice sólo "cleros modernes". <íístinto. vuelva a ser finito. mientras que admitir una verdad que los mcl^sta es algo vergonzoso. Y. su menosprecio hacia la bella concepción griega que hacia surgir la ciencia de la necesidad de juz­ gar. que fuera la afirmación de una existencia física y no metafísica: el antropomor­ fismo que. los intelectuales y clérigos (1 ) modernos han predicado al hombre la religión de lo práctico por su teología. rediviva en el alma de los amos del alma moderna. que. es una forma de espíritu bastante despreciable. no teniendo peor enemigo. a Intelectuales y a clérigos.— N. E n fin. lo articulan formalmente). del T.

que aseguran las ventajas prácticas. con la. porque ella di­ suelve los sentimientos en que se fundan las grandes rea­ lidades terrestres. D io s era más justo que fuerte o. autor Petersbpurg" {Veladas de San Pefersburgo) agre ya ai punto: guardo.-En particular. «I de 'SoM ts de St. sobre todo. sin que su poder. ca . la Ciudad y el Estado (1 ). Pero. la voluntad. con una tal saña.Spínoza.'na obstante de tocar la personalidad sin ¡a que U inmortalidad iQuaJ a nada”. *e irguió en ua Pégúy o u s Claude! con la m ás violento conciencia de si. la pasión por el esfuerzo. consiste expresamente en socavar esa religión a causa de que ella no es práctica. era el deseo de crecer. el cual habla del "océano divino que zcoqcrá un di ¡i. A ! mismo tiem­ po. (a atracción de la {1) MauiTOA « aparta aquí m su Sin tmbarqo. según di­ rían Malebranche y. tA TRAICION DS LOS IHTZtBCTOALES * H9 dirección de ia. emoción y la necesidad de lirismo. más neta volunta^ de distinguirse de su acólito y de evidenciarle su desdén. que su fuerza no era si*» no una forma de su justicia. los intelectuales modernos han te­ nido que dotar a D io s de'ios atributos. por lo demás. y una sapiencia en el rebaja» miento de que la propia Iglesia no había dado ejemplo y que. lodo y a todos en k d o “. tuviera nada de común con el poder de los reyes y de los fundadores de imperios. dtsde el A ntiguo Testamento. Puede decirse que. lo que quedaba formalmente excluido de su na­ turaleza. **Me de maestro De M abtre. según el pensamiento de Pascal. más bien. asi como los atributos morales necesarios para satisfacer tal deseo: la energía. doctores políticos se alzaron contra la religión de lo Infinito..

péguy) '(1). la Iglesia ha con- ( I) Obsérvele que al Uamarlos "doctores” no se refiere a ios doctorados uníversííaríos modernos. sin que Dios experimentara ningún au­ mento de si a expensas de otea cosa. es objeto de menosprecio. su ley es incesante cambio (2). era menos ja causa trascendente del mundo que su causa inmanente. * y 12) Para Heqel. para los doctores modernos (Hegei. pues.—N. su principio es esencialmente un princi­ pio dé crecimiento: V oluníad. realidad posible. representa {fíergson) una ‘‘eternidad de muerte" (3). A i contrario. de} T. constituía toda Ja. En la miszna creación. cuya idea es esencialmente insepara­ ble de-las ideas de poder y de crecimiento. ea el . salido de Dios como el ra­ yo sale de! sol. “incesante novedad*’. Dios es fundamentalmente una cosa que crece. Tensión.* una viva protesta contra tal concepto. El Ser coloca­ do de un golpe en toda su perfección y que no conoce ia conquista. (3) Advertimos. Asi. . Scheliing.‘. Dios. El mundo era más un efecto del amor que del poder de Dios. hablando se­ gún la escuela aquella. Bergson. . ’ince1sante creación".oeoto^lÍ5alO. que "se realiza** más y más. los fieles d e la creación inicial y única se consagran hoy a presentar este acto en todo su carácter práctico. Empuje vital.150 JU LIEtf BENDA victoria. Dios crece constantemente a expensas de su contrario. es una inteligencia • que se desarrolla. sino que ios equipara a los doctores de la Iglesia” lo cual cae dentro de la terminología de este libro. su actividad es esencialmente de nuerra y t*c victoria. Sí es Inteligencia. tales ideas ha­ bían sido esquivadas. sin embargo.* como en Hegel. Esa era una consecuencia de su estado de cosa perfecta e infinita. .

cuya función era la de contrariar el realismo de los pueblos y que.LA TRAICIO N DE LOS INTELECTUALES 151 •denado con desconocida nitidez hasta este día toda doc­ trina de inmanencia y predica rigurosamente ia trascen­ dencia: Dios. dios de los ejércitos". Su acto dígase lo que se diga. la hermosa. al crear el mundo. Como el aTttiguo profeta de Israel. U na de las principales es que el mundo moderno ha convertido al intelectual en un ciudadano sometido a todas las cargas concernientes a este titulo. lo aplasta a fueiza de impuestos aun cuando alcance la victoria. para atenuar lo arbitrario de ello. una-cosa totalmente. la actitud de los hombres. A quien le reproche el no tener. dicen por su benevolencia}. por su po­ derío (algunos. no asiste ya a una ex­ pansión necesaria de su naturaleza. con todo su poder y toda su decisión. T ai es. el intelectual podrá responder que su nación le pone un saco sobre las espálelas cuando es insultada. haciéndole más difici] que a sus mayores el desprecio de las pasiones laicas. se ve obligado a contribuir j . distinta de él so­ bre cual pone su mano. el intelectual moderno en­ sena a los hombres: "Poned vuestro celo al servicio del Eterno. actitud que me atrevo a 11a‘mar por tai razón la traición de los intelectuales. lian trabajado en excitarlo. es el modelo perfecto del acrecentamiento temporal. frente a las que­ rellas naciona)es. Si bus­ co las causas de ello.serenidad de un Descartes o un Goethe. advierto que las hay profundas. que mé impide ver en ese movimiento tina moda a la que po­ dría suceder mañana un movimiento contrario. desde hace medio siglo. por tanto. ve surgir. y que.

de ahí. estos son raros. en gran parte. Sin duda. a quienes el perfecto cumplimiento de su deber patriótico nunca lo atiborró de fanatismo nacional. y el verdadero mal a deplorar en nuestros días no es. tal. Schiller. Spinoza. Fresnel. la traición de los intelectuales. una existencia de intelectual. es decir. Tal. tal. Será una de las grandes responsabilidades del Estado moder­ no. no es ley de la naturaleza humana inclusive la clerical. una sucesión de condiciones sociales que. la ley es que el ser condenado a íuchar por su vida se vuelve hacia las pasiones prácticas y. tanto menosprecio para su pena. T a l. le son impuestas. tal vez su vida pe­ ro no más. éste soporta las leyes de la ciudad sin permitirles que hinquen los dientes en su corazón. la imposibilidad de realizar. el no haber mantenido {¿lo pouia. César Franck. esta explicación no tiene valor para el verda­ dero intelectual. a quienes la necesidad de ganarse el pan de cada día nunca apar­ tó de la adoración única de lo bello y lo divino. tal. A l que Je enrostre no ele­ varse p o r‘encima de los odios sociales. en el mundo actual. pasa a la santificación de esas pasiones: La nueva fe del intelectual es. acaso?) una clase de hombres exentos de deberes cívicos/ cuya única fun­ ción hubiera sido la de mantener el fuego de los valores no . tal vez. tal. ¿1 da •al César lo que es del César. sino la des'aparición de los intelectuales. le dirá qué ei tiempo de los mecenatos ha pasado ya y que no es cul­ pa suya el verse obligado á apasionarse por el sosten!** iníentó'de la clase que se complace con sus producciones. Lamarck. fíaudclaire. Pero. Vauvenargues: tai.152 JULIEN BENDA que sea poderosa y respetada.

según la frase de uno de sus pa­ res. para quie­ nes son capaces de ella. Pero. aun cuando fuera el prototipo de esos a quienes tales servidumbres no hu­ biesen impedido jamás. prácticos. una consistencia desconocida hasta entonces. los Roger Bacon. que la época de los grandes enamorados de lo espi­ ritual. que las regiones en que se mantenía lo puramente es- . E s evidente que ia ad­ hesión sólo at mundo del espíritu era más fácil. quien anun­ ciaba hacia qué rebajamiento marchaba necesariamente una sociedad. no podía ser sino virtual. y. cuyos miembros' todos. cuando no había naciones que amar. con la hora en que la gran nación se desplomaba y las pequeñas no existían aun. por el movi­ miento que lleva naturalmente a todo hombre a amar el grupo en que él crece. entre los demás grupos que se re­ parten la tierra. se puede sostener que la nueva fe del intelectualhtiene por causa las transforma­ ciones del siglo X I X .« excepción. por el amor. es decir. de los T o m á s de Aquino. también ahí. respirar de otro lado que no fuera el lado del cielo.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES c . ha venido a proporcionar pasto a una pasión que. los Galileo. en muchos países. Se cumple la profecía de Renán. es la época en que la mayor parte de Europa era todavía: un caos. que no sabía de nacio­ nes. el cual al dar ar los grupos nacio­ nales. Ella se explica también. en realidad. sí. es muy sugestivo observar que la* verdadera aparición del intelectual coincide con la caí­ da del Imperio Romano. y más sünpJeméníe. los Erasmo.* Seria harto injusto explicar la pasión nacional en el Intelectual moderno sólo por el interés. fue­ ran obligados a los tributos terrestres.

I E n los casos a que me acabo de referir. me parece uno de ios más puros por e! total otorgamiento de si mismo a sólo las pasiones del espíritu? . la adhesión {!} Pensemos que hasla en 1306. i Debo decir que *Íietzíche.~N.JÜ LIE N B2NDA Í54 pecuíativo mayor tiempo. Vuestro gran Goethe. pero. las que más tarde se nacionalizaron. por tanío. del T. desas­ tres de su patria. en las altarías del corazón. y que dejaran de producir especulaciones precisamente en cuan­ to se convirtieron en nacieres. parecen ser Alemania e Ítalía |(1).en los. las vicisitudes del nmede ¿cosible no estorban nada al ver­ dadero intelectual. y en J8I3. Renán le respondió que él conser­ vaba ía suya. se puede conducir una vida nobfe y. fuera de la del pensamiento. Los infortunios de su patria y aun sus éxitos no han impedido a Einstein y a Nietzsche tenerotra pasión. vues-. tic tenia mis preocupación tjue disponer de un rincón para filosofar. el filósofo cono el cristiano tiene siempre motivo para vivir. Schopenhauer era perfectamente indi ferea te al levan­ tamiento <J* Alemania contra Napoleón. del espíritu y de la imaginación. feliz en medio del rebaja­ miento exterior de su patria? ( Primera carta a Strauss). quien me parece un mal intelectual por ia ín­ dole de su enseñanza. (2) En Sedán -durante la guerra de !870. Cuando jules Lemaítre exclamaba que la herida de Sedán (2). comprueba. Í3) “Nadie tiene el derecho de no interesarse . después de Jena. Hegcl. E l reino de Dios no conoce vencedores ni ven­ cidos. también aquí. Por cierto. es decir. si es más alto moralmeníe y si tiene más espíritu. íe ha­ cia'perder la razón. Napoleón fíl íu obligado* a capitular por «J ejército prusiano de Von Mo!tke. que el vencido gusta más rl vencedor.y que la vulnerabilidad de un auténtico sa­ cerdote del espíritu está más allá de sus adhesiones te­ rrestres (3 ). tro admirable Fichte ¿ao nos han enseñado acaso como.

por ser menos naturales. no son menos pro­ fundas. V íctor Mu­ go. Será difícil también que me persuadan tie que en los artistas. en este país es donde la actitud de los escrito­ res del último medio siglo contrasta más violentamente con la de sus padres. a poco vigor en la creencia en las ficciones terrestres. que creo poco frecuente tal sinceridad. percibo e! interés de carrera. ^También. en Francia. iísta ley no ha escapado a sus descendientes y puede decirse que . algunos. la verdadera gloría data del momento en que tomaron . desde hace. la mayor par­ te de los literatos que. en el realismo del intelectual moderno. ella no es propia de esa corporación: la ingenuidad. en. adoptaron una 'actitud polí­ tica. Se subrayará que. y veo. a] sentido de lo eterno. llegaron a gran gloria* Voltaíre.ta ri actitud. Barres. la sinceridad de esta pasión me parece que supone una virtud qu* todo e{ inundo convendrá que aparte del amor que se tienen a sí mismos. las ac­ titudes públicas sean guiadas por móviles de cosas tan simples como la voluntad de vivir y de comer. Pero. Chateaubriand. Lamartine. sea dictada por él interés o por el amor. Investigo. doscientos años. otras razones que.LA T RAICIO N D E LOS INTELECTUALES 155 del intelectual a su nación o a su clase. confieso. Ellas me parecen válidas sobre todo para las gentes de letras y singularmente para las de Francia. Es un hecho evidente que. es sincera. El ejercicio de la vida del espíritu ¿ne parece que conduce necesariamente al uni­ versalismo. Ante todo. pues. En lo que se refiere especialmente a ía pasión nacional y particularmente a los literatos. Diderot. Anatole France.

JULZEN BENDA 156 boy. al menos puede decirse que. Se puede has­ . ocurrió con Renán cuando quiso ser diputado. es decir. pero no por lo que el la sea tan es­ tricta en el sentido autoritario. por lo demás. el deseo de ser político pueda hallar excusa en el hecho de que este rol le es. Agreguem os que. en B a rrés y d ’Annunzio. M otado de auténtico temperamento de literato. »mientras que si Racine o L a Bruyere hubiesen cui­ dado de publicar consideraciones sobre la oportunidad de la guerra de H olanda o la legitimidad de las C ám aras de reunión. en ese as­ pecto. como. el deseo de “actuar". lar idea de que se harán servicios a la cosa pública. más ■ingenuamente. A qu i interviene un segundo factor. T a i voluntad pue­ de. de tener una voz que se pa' rezca a la de los “héroes” y no de los “escribas”. ser un intelectual puro era antaño más fácil que hoy. pero. desde hace veinte anos.. deseoso de un alto re­ nombre. Ja c u a le s'la que for­ m a los renombres y dispensa los honores. E stas observaciones explican la voluntad tan fre­ cuente en el escritor francés contemporáneo por tomar una postura política. de agradar a la burguesía. de ser a lgo dis­ tinto a un hombre “sentado". se habrían dado cuenta de que sus compatriotas iban a reírseles en las narices. tener otros móviles: por ejemplo. o. ea todo escritor francés. el intelectual la sigue poco. en el escritor moderno. este deseo lleva consigo necesariamente la volun­ tad' de esc mpenaT un papel político. ' la voluntad del escritor práctico. sin duda. ofrecido por la opi­ nión. E l liberalismo es también un postura política. en cierto modo. Tam bién ahi.

A c ab o de recordar la suerte deparada. se han permitido en­ frentársele (Zola. tan sólo experimenta aver­ sión hacia los dogmas liberales. y el literato que busca sus favores está formalmente obligado.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 15T ta sesteecr 'que la necesidad. Además. y la re­ solución que demuestra de volverá la-razón al intelectual que. aparentemente. víó centupli­ car de grandeza a su estrella temporal. a hacer flamear la que defiende el "orden".diga cosa distinta de lo que él quiere oír. y no teniendo más preocupación que mantener lo que le queda de privilegios. Esta dispo­ . si se considera la suerte de aquellos que en Jos últimos tiempos. en caso que enarbolealgúna bandera política. aterrorizada por los progresos de la clase an­ tagónica. en lo tocante a esa cate­ goría de escritor. la actual burguesía. de maniobrar sobre las pasiones de esa clase es mayor que nunca. en trance de desaparecer. por la burguesía a los escritores que se atre­ vieron a contrariar sus pasiones. el día que se volvió el apóstol de “los prejuicios necesarios". no se halla. en estos úl­ timos tiempos. quien habiendo comenza­ do por un gran intelectualismo escéptico. U n fenómeno que tiene por causa la inquietud de la burguesía francesa. Ese no es más que un aspecto de novedad muy general y de supremo iuteiés para el objeto que nos guia: quiero decir la conciencia ‘d e su soberanía que el rebaño laico adquiere hoy. Tales consideraciones me hacen creer más y más que la moda política actual de los escritores france­ ses durará muy largo tkmpo. Desde este punto de vista es singularmente instructivo el caso de Barrés. por lo menos en su patria. Hom ain R olland).

comprendido admirablemente bien (1). y que esc con/unto. 0!livi?r sobre las victima* de! incendio dei bazar de tu Candad. (1) AI final de la guerra da !a Sucesión de España. todos los egoísmos que esa gente venera. habiera usado tal Jen-» guaje con Jos franceses. singularmente en Francia-. Volviendo al escritor moderno y a las causas de su actitud política. Jo que es más lamen­ table. Sobre la manera cómo !a Iglesia enseñada' trata hoy a b Iglesia enseñante si ésta no le dice lo que aqucllaf eutere escuchar. por no decir que santifique. no guías. que no creyendo yo sino en ío real. La humanidad moderna entiende íener en los que se llaman sus docto­ res. Esto es lo que 3a mayee parte de ella ha. hostigara realmente la pasión nacional. como ua Justo castigo de sus pecados. h?ce treinta años» al sermón del P. medítese en Ja acogida. cuando la Invasión def Norte de Francia» Pendón pronunció varios sermo­ nes en los que presentó a esta. sino sirvientes. agregaré que no sólo sirve a una bur-. Puédese afirmar que el oraxloc que.tributada. en ver dispersarse a sus ove/as. Es de adivinar Ja aco-^ flida ai sermonero que» en agosto 19H. sino. s?. al que no sujeta ya por el te­ mor de ninguna sanción. .mortificara verdaderamente el orgullo burgués. siente fuerte e importante de manera diversa a él. no tarda­ rla. ett sus relaciones con sus instructores propiamente clericales. no consiente en inclinarse bajo su verbo sino a con­ dición de que éste halague.JU LIEN BENÜA sición del profano xsó se ve sólo en sus relaciones con sua escritores {también con su prensa: un períódicq que no suministra a sus lectores el error exacto que le es caro. se ve inmediatamente pospuesto). desde lo alto del pul­ pito cristiano. a Jos ojos de Jas poblaciones invadi­ das. cuya voz -les habla en nombre de Jo divino.

la. la adopción de la dureza y la crueldad. a las instituciones militares y sacerdotales.tro de la vida-. cuyos nombres están en todos Jos labios. ocupan puestos y estía dzr. tienen hijos. en muchos de ellos. en consecuencia. uno de cayos más conocidos rasgos es el de aparentar los sentimientos políticos de U aristocracia: adhesión a los regímenes autoritarios. munido de toda la posición social y de toda la consideración que definen tal estado. creen visiblemente ganar títulos de no­ bleza manifestando repudio hacia las instituciones demo­ cráticas! (Explico igual mente. o. . desde hace cincuenta años.(1) Pueden hacerse observaciones -scmelantej a propósito de los filósofos. que les parecen tam­ bién atributos del alma de los grandes). según acabamos de ver. en sus voluntades literarias. etc.rió viven ya como Descartes o Spinoza. desprecio hacia las sociedades fundadas sobre la justicia. en sus religiones . Las razones de ía. al menos entre aquellos que interesan a la opinión (1) .nueva actitud política de los lite­ ratos. Las que mencionaré aho­ ra se refieren a cambios sobrevenidos en la estructura de su espíritu'. que. sino que se han casado. 207). consisten en cambios so­ brevenidos en su estado social.igualdad cívica. ya que el litera­ to '‘bohemio" es una especie casi desaparecida.LA TRAICION D E LOS INTELECTUALES 159 guesía inquieta. cuya mayor parte hoy —y no los menos ¿¿Icbres— . lo íjue me parece sin relación con el carácter "pragmático" de su enseñanza (Véase sobr-í este punto ínl obra "Sur le succés tlu Bergsonisme”. ¡Cuántos escritores en Fran­ cia. sino que ¿I también se ha convertido en un burgués. ha sido influenciado cada vez más por la forma de ahna burguesa. •la religión del pasado.

la afirmación de la moralidad de la guerra y de la esclavitud eran ocasiones propicias a posturas rígidas y altaneras infinitamente m ás propias para llamar la atención de los simples que las sentimentalidades del liberalismo y el humanitarismo. Agreguem os que estas doctrinas se conside­ ran b o y como fundadas sobre la ciencia. el d espre­ cio para con el espíritu de libertad. de disciplina.. C o n un golpe de vista maravilloso. y permiten con„eflo un tono de tranquila inhumanidad {romanticismo del positivism o) cuyo efec­ to sobre el rebaño no ha escapado a la sagacidad de la 'gente de letras. L a postura de un Barrés. Estas razones me parecen más dignas aun que las anteriores de Sanar la atención d d historiador.voluntad manifiesta en los literatos del siglo X I X (pero CQ asideiabbneatt perfeccionada e s ios últi­ mos treinta años) de lanzarse sobre temas literaria raen te aprovechables para actitudes llamativas. Y . de tradición.de un d 'A a m m z io impresiona de modo d is­ tinto a los' ingenuos que la de a » M ichelet o de un Proudhon. designando coa esta pa­ labra la. A n te todo. su romanticismo. las doctrinas llamadas reaccionarias se prestan a un romanticismo pesimista y despectivo cuya impresión sobre el vulgo es d e otro modo tan fuerte como la del romanticismo entusiasta y optimista.im JÜUEN BENDA rstítk asle n su moralidad. (D e sd e luego. los literatos comprendieron hacia 1890 '‘-singularm ente en Francia e Italia-— que las doc­ trinas1 autoritarias. en reaÜdad. no se (rata aquí sino del . sobre " la pura experiencia**.

literatos s r dan m enta de la opos*r*iWi fundamental que e x i s t e e n t r e l a s e n s ib il id a d in te le c tu a l y l a seit& *bilk{a<£. a l meaos en e! mundo latino. cuyo alcance n o se exagerará bastante? jk*¿r m inados por el análisis filosófico {el ber^sonfsroo). el desprecio por esta sensibilidad n o aparece ahí de ningún modo: nunca V íc to r H ugo.~ do valor pata el pueblo). es incontestablemente ano de los rasgos de! romanthzismaa de 3330. discípu­ lo s en esto de G red a. Otara (laa^fansadÓB del sima literaria entre la gen­ te de kíray. del alto ran­ g o intelectual. Ss el debilitamiento de la sensibilidad a la razón. ea k> que yo creo ver una causa de su nuevo credo jablitico. apenas se daban'cuenta como distinta de la primera. es la voluntad que ellos desea desde hace tieiiipo de no venexar estire ¿us facultades sino su sensibi­ lidad arlas tica. a despecho de la apariencia. Evidente para los hombres del Renacimiento y sus--descendientes -directos (los es­ critores franceses d e lsiglo X V I I y el siguiente}.u TRAICIO» DE IO S INTELECTUALES 101 rebaño «legante: d romanüosdio pesim l** carece de to. . L a m aitiae o M k h e le t se vanagloriaron de despreciar en las cosas sn valor como razón para no estimar en ellas' sino sil valor Pero. hacia 1890. para -jos principios del X J X . y más generalmente. Puede decirse <)ue hasta los últimos treinta años. íes literatos. Í 0 S como sote. por lo demás. se produce una revolución. se querían determinados en sus juicios — hasta en ios literarios— Incomparablemente m ás por la sensibilidad a la razón que por la sensibilidad ar­ tística de la que. y de no' pedir a ella en cierto modo todos su s ju icos. esta ase­ veración es todavía cierta.

aspecto de las democracias pueda saiisíacer a ulra sensibilidad artística: fa que se conmueve no con la visión de un orden* sino con la de un equilibrio logrado entre fuerzas naturatrneate opuestas (Sobre esta distinción véase la hermosa obra de . que todas las tesis son igualmente sostenibíes. que el error no es más falso que la verdad. mientras que la vista que ofrece una democracia. y optan violentamente por la segunda. rístico de la. Agreguemos que toda doctrina ( t ) El . ya que lo caracte-. la sensibilidad artística se ve predo­ minantemente halagada por la vista de un. desde e! instante. Es la épo­ ca en que se los oye decir que una obra es grande en tanto que tiene éxito literaria y artísticamente. Esta revolución debía tener su resonancia en sus actitudes políticas. esa vista en la que hay un conjunto de elementos ninguno de los cuales es el primero frustra una de las necesidades fundamentales ele esa sensibilidad ( l ) . etc. los regímenes autoritarios son sólo buenos^la sensibilidad artísticamente es satisfecha diferente­ mente por Ja visión de un sistema que tiende a la realiza­ ción d^ la fuerza y la grandeza. Claro está que.conjunto de elementos que se subordinan los unos a los otros hasta un término supremo que los domina a todos. cuyo modelo es la idea de la justicia. y que su contenido intelectual no ofrece ningún interés.JU LIEN BENDA artística. sobre Éodo.en que no encontramos las cosas bien sino en la medida que ellas satisfacen nuestras necesida­ des de artistas.sensibilidad artística es e! amor por las realí-¡ dacles concretas y fa repugnancia por las concepciones abstractas' y la razón pura. que por otro sistema que tiende al establecimiento de la justicia.

las humanidades. cap. en la formación de ese espíri­ tu. ella no es sino un aspecto de la voluntad que los alienta. al menos desde el romanticis­ mo. con­ fiere a sus deseos y a su satisfacción (los “derechos del genio") y. colocarse como un ser excepcional data de Flaubcrt. voluntad que es en sí ■ misma un efecto (entre mil) del rebajamiento de la disci­ plina intelectual que hay en el seno de ellos. Agreguemos q ue ' el carácter de soberanía que hoy. Huyo y Lamartine uo ia anicularon nunca. es una injuria personal para ei artista. Sin embargo. su odio natural contra los regí­ menes que limitan la libertad de acción de cada cual se­ gún la1'de ios otros. para exaltar el senti­ miento a expensas del pensamiento. Agreguemos en fin (de donde mana su religión-de ios particularismos) y la aversión del artis­ ta para todo ser genera! que es objeto de concepto y no de sensación. por lo tanto.^ 3 que honra al hombre en lo universal. Véase la nota O si fin ^el volunten. Maúriou: "Principes de dreít public". LOS INTELECTUALES . . (1) Más exactamente. En cuanto a la decisión de la gente de le­ tras de| no esperar sus juicios sino de su sensibilidad ar­ tística. desde el romanticismo (1). en lo que es co­ mún a todos los hombres. cuya característica. La nueva actitud política de los intelectuales me parece tender aquí a una grave modificación de su espíritu. es precisamente situarse como un ser excepcional. la voluntad del artista d». I). M e parece que también tiende a otra: a la disminu­ ción del lugar que ocupa. desde «J altanero romanticismo de que hablamos ntás arriba. el estudio de las literaturas antiguas.LA TRAICIO N DE. la sen­ sibilidad de] equilibrio es más intelectual que propiamente artística.

. a) menos desde el Pórtico. enseñan esencial­ mente. entre los escritores franceses. M en os se negará aún que ese rebajamiento se haya acentuado considerablemente en los sucesores de Barrés. mientras no enseñó lo universal. una ne­ (1) Tanto que ios verdaderos campeones del “egoísmo sa­ grado” lo* hablan proscrito netamente.164 JULIEN BENDA las cuales. los H u go . es a lga innegable. como su nombre lo índica. cuyo genio se apoderó de aquellos tanto más cuanto que* faltándoles 1a gran disciplina clásica. Hegel y sobre todo Nietzsche. entre. es decir. para robustecer el “alma francesa’* o. a es­ tos escritores exaltar los estudios clásicos que. con el descubrimiento de los gran­ des realistas alemanes. una sed de sensaciones. (2) Recordemos que Nletzsche no estimaba realmente el pen­ samiento antiguo sino hasta Sócrates. Son conocidas fas requisi­ torias de Blsmarck. Ies faltaba precisa*? mente un verdadero dique -que oponerles ( 2 ). Guillermo II. de conte­ ra. ti culto de lo huma­ no bajo u n a fo rm a universal { i ). los Renán. las causas de esta nueva actitud de los literatos. en el peor de los casos. Naumann v H S Chamberlaln contra la enseñanza clásica. Notem os que ese rebajamiento de la cultura clásica coincide.exaltan en modo alguno para reanimar el culto de lo humano bajo forma universal. no . por lo demás. los Mtchelet hasta tos France y los Bourget. E llo no impide. £ 1 rebajamiento de la cultura grecolatina en Barrés y su generación literaria con respecto a 16 que ella significaba en los Taine. • Señalaré también. el alma "latina". en la busca de sus propias raíces y e n la conciencia de sí misma como ser particular. sino al contrario.

. tomado' ya en serio como pensador hacia 1890. .. LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES !«5 cesidad de experimentar. sin que se pida esto a doctrinas que incendien el mundo. conocida la respuesta de. Belfegor no reina tan sólo en el cielo literarfo. escritor a] cual se le reprochaba haberse' adherido a un partido cuya inconsistencia doctrinada causará por mucho tiempo el asombro d é l a historia. el humanitaria. procurarles sensación y emoción. como es lógico. «a 1&9S. Sócrates decía ya a' Proiágoras que la base' de su doctrina era su sed de sensación. Otro de. .. Recuérdese la (1) Rcciwtídese Ja fiebre patriotera que despertó (I genera) Boulanger. (2) Del propio Barras es esta frase a uo dreyiujUf-*. una oportunidad de sensaciones (3 ).E s. Siu duda. " Y o fui tras el boulangism o como tras una fanfarria'* ( 1). (3) Me parece difícil segar que e! pacifismo.. nuestros grandes realistas políticos confesó ua día su fundamental necesidad de "gozar”. lo principal para él fué “echar car­ bón bajo su sensibilidad que comenzaba a funcionar lán­ guidamente” ( 2 ). que* se ha fortalecido en ellos desde hace tiempo. que ¿sta pueda. mo y el altruismo so« enojosos. de uuica arranca. el boulsngistuo^N..ua escritor francés. <lt! T. haciéndoles adoptar una postura po­ lítica según. — - . Pero esta es una manera de pen­ sar de un hombre poco ávido de ¿cutir. el arte¿ la ciencia y la' filosofía ofrecen bastaste ocasión de divertirse. Y o nb creo equivocarme al adelantar que muchos de nuestros moralistas que denigran la ci­ vilización pacifica y exaltan la vida guerrera lo hacen porque la primera les parece tina vida chata y la segun­ da. '*jQu¿ me cuenta usted de justicia y humanldadl ¿Que amo yo? A!yunos cuadros de Europa y algunos cemcutctios'*. Este mismo pensadoi de­ jaba entender que “ensayando tomar contacto con las almas nacionales'*.

en quienes se siente que su ‘‘ filosofía" tiene por móvil fundamental el placer de lan­ zar paradojas irritantes. A lii aun. en 1os que practican. apropiada para exasperar a las personas llamadas razonables. esta especie de sadismo intelectual (muy germánico) se acompaña además. por lo demás . que sólo. )a frase de un quincuagenario. {en particular. pa­ sados los cincuenta años. Cuantos pensadores. hombre de ciencia además :{R. citado por A gath on en "L a guerra. se consideran felices si sus cohe­ tes caen como espadas y satisfacen iinaf necesidad de crueldad que eiios confiesan públicamente que es el sig­ no de las almas nobles. E s a — se me d irá— es una ocurrencia de juventud. Q u in te n ). Todos los que se han aproximado ul autor de "Reflexiones sobre la-violencia" saben que uno de lo? grandes atractivos que tenía una doctrina para él era que fuera “ divertida”. si les tocó aprobar la guerra.hace residir su alegria en el ejercicio del pensamiepto y desdeña lo sensacional. con un gran desprecio por el verdadero intelectual. de los que me atrevo a afirmar que. las sensaciones-de la acción). que viendo venir-el drama de I9 M excla­ maba: **jSe comerá sobre el pasto!-” Este sabio fue por otra parte. no fué porqué ella satisficiera su gus­ to por lo pintoresco. pero he aquí. un soldado admirable.JÜ LIE N BENDA 366 frase 1913: de un joven pensador. pero no más que Fresnel o Lamarck. y abiertamente. ¿por qué no? Sería divertido”. Esta prodigiosa disminución de la moralidad. ia nueva religión política de los literatos se atiene a una modificación so­ brevenida a !o más íntimo de su espíritu.

sea que nosotros veamos esta disminución en su creencia de que una íilosofia puede proporcionar una certeza. aun. la actitud política del intelectual tiende a una gran disminución de su compostura intelectual. irritación acrecentada todavia más por la vista del espantoso contraste entre las predic- ( !) -Los realistas no son los únicos. su creencia de que la justicia y el amor se iban a convertir repentinamente en la esencia del alma de los-pueblos. quiero decir de ciertos maestros de 1818. Yo no dejaré en fin de admitir aún.íesión. como causa del realismo de los intelectuales modernos. hoy. la irritación pro­ ducida en ellos por la enseñanza de algunos de sus ma­ yores.LA T R A IC IO N DE LOS INTELECTUALES 107 siempre la misma: la dismini/ción de !a compostura inteJectual -—lo que no quiere decir de la inteligencia (1).. nuestra distinción entre ei humanitarismo y ei huma­ nismo).n * ittanitarisnio está tejos de te«'er en Vicior Hugo y Mkhelet la pura resonancia íjilehrcto^j oue Ij'-íe en Sv^oza y MaJebrnnciic. "de las cua­ les ninguna proporciona certeza" y que no hacen más que estrellarse las unas contra las otras clamando hacia el cielo sus contradictorios absolutos. que liaccn de su posición política una ocasión de sensación.. y por propia cor. con su idealismo iluminado. . La adopción de las doctrinas realistas se debe aún en muchos de los intelectuales modernos. Allí.aí deseo de terminar con el desorden moral a que los arroja el espectáculo de las filosofías. sea que la veamos en su inca­ pacidad de permanecer-firme sobre las ruinas de las es­ cuelas adhiriéndose a la razón que las aventaja a todas y que las juzga. más arriba. es verdad que el i. /Ver.

íjuiaiaa’d a o no. b ' í parece ligado a la esencia misma de* mundo moderno. de su romanticismo. lejos de ser un hecho superficial. . debido al capricho de una cor­ poración. que esas causas consisten en algunos.para distinguir las especies. decadencia de su conocimiento de I« antigüedad y de su compostura intelectual. accesión creciente de su corporación a ja condición burguesa y a sus vanidades. Se ve.de los fenómenos que caracterizan más profunda y más generalmente la época actual.elevarse de la pasión ai juicio/que sólo son un aspecto diferente de la pérdida que se hace sentir en ellos de las buenas costumbres del espíritu. lo que conviene recordar aquí es que los intelectuales modernos han respondido a sus errores arrojando sus anatemas sobre toda articulación idealista cualquiera que sea. ‘‘D e iodos modos. acrecentamiento de la consistencia’de los objetos apropiados para alimentar las pasio­ nes realistas. deseo y posibilidad para los literatos de re­ presentar un papel político.268 JULISN BENDA d on e s de estos idílicos y ios sucesos que las han seguido. una inca­ pacidad par:. E l realismo político de los intelectuales.. jnostrando con eso una im portancia. necesidad por el interés de su gloria de complacer a una clase que dia a día se hace m ás inquieta. Reunamos estas causas de la transformación de ios intelectuales: imposición de los intereses políticos a todos los hombres sin excepción. perfeccionamiento.

9 una corporación que.. en pocas pa­ labras. . ve cómo se esfuerzan los hombres. una humanidad que se entrega al realismo con una unanimidad. no sólo no se opone a ¿1 sino que ío adopta proclamando su grandeza y su moralidad. veo: 1.la pasión realista bajo sus dos grandes formas— la pasión de clase. opuesta otrora a este realismo de las misas. una ausencia de reserva. una santifica­ ción de su pasión.* una masa en la cual..IV V IS T A D E C O N J U N T O . Esta.— P R O N O S T IC O S ' E n resumen. dé la cual la historia no había dado aún ejemplo. Imaginemos él siglo X I I como un obser­ vador que arroja una mirada de conjunto sobre la Eu­ ropa de este tiempo. jje su estado moral tal como se manifiesta por su vida política. la pasión nacional— alcanza un grado de conciencia y de organización desconocidos hasta hoy} 2. si contemplo a la humanidad actual desde ej punto de vista. .comprobación puede presentarse bajo una for­ ma diferente.

no la nacional y esforzarse por íun• :ír. están apegados a su nación tanto como el campesino y el comerciante. El hombre de ciencia. Ahora la partida está jugada. Toda la humamdpd se ha hecho laica. los ve empezar á triunfar en ello.? ¿Será na­ cional o espiritual la humanidad? ¿Revelará ella volun­ tades laicas o clericales?*’ Y . el artista. . pero al mis­ m o tiempo ve a loda una clase de hombres. usar entre ellos un lenguaje universal: ve a los que son los valores morales de está buropa predicar el culto. o al* menos de ¡o cristiano. el principio realista no es bastante totalmente victorioso. mostrar al mundo un al­ ma que ignora las naciones. un gran imperio-univer­ sal ■ : i. los que dan al mundo sus valores lo hacen para la na­ ción: los ministros de Jesús defienden lo nacional. El clero no sólo está v. el cuerpo espiritualista permanece demasiado fiel a sí mismo para que nuestro observador pueda dudar.. filósofos. ve a sabí-. comprendidos en ella losj . está asimilado. de modo que pueda decirse: "¿C u ál de fciiís dos' corrientes lo arrastran'. y. el laico triunfó. artistas. espiritual.'.-. y de los más v e n e raos que trabajan por contrariar este* movimiento. en oposición a las naciones. Pero su triunfo sobrepasa todo lo que él podría creer.encido. durante al^ún tiempo aun. ve grupas que adquieren consistencia. Ja humanidad es nacional. que saben poner la mano sobre una parte de Ja tierra y_ tienden a sentirse en lo que los hace dístmíCJ de los grupos que ios rodean.170 TULÍEN 8ENDA en la profundidad de sus almas. el filósofo.. por formar naciones (para decir el aspecto más sorprendente de] querer realisia).de lo humano.

en efecto. Decíamos más arriba que la humanidad pasada. hace el mal y honra. Y de hecho. más exactamente la Europa de la edad inedia. entretanto que el grupo vecino aclama a su jefe porque declara al violar a un pequeño pueblo indefenso: " í a necesidad no reconoce leyes’*. que no conoce otra ley que est in­ terés. al menos. * . Puede decirse que la Europa moderna. Una raza en la cual un grupo eleva a las nubes a uno de sus maestros {Barres) porque él enseña: "E s preciso defender como sectario la parte esencial de nosotros mis­ mos". belleza de sus instintos realistas. T oda' Europa ha seguido a Lutero. tenían vergüenza de su pillería. un niño • encontraría la respuesta: va a la-guerra más total y más perfecta que haya visto el mundo. con los valores que le imponían sus intelectuales. incluso Erasmo. con sus doctores que ie hablan de la. que se parecerían —deda ¿:— a las que libran por la vida las df^rsn s especies de roedores y carnívoros.. está preparada pura e* 's guerras zoológicas de que hablaba Renán. . al mal. jpero qué hacer con éste que está orgulloso de ella!** Si. Ella se parece a ese bandido de un cuento de Tolstoi en el que el ermi­ taño que recibe su confesión murmura con estupor: "Los demás.171 clérigos.LA TRAICION DE LOS'INTEUSCTUALSS . uno se preguntara dónde va una hu­ manidad en la cual cada grupo penetra más ásperamen-r te que nunca en la conciencia de su interés particular en cuanto tal y se hace decir' por sus moralistas que es su­ blime en la mesura. basta pensar en lo que significa la nación pura Iialid y . sea que ocurra entre las naciones o entre las clases. hacia el mal pero hon­ raba al bien.

La paz.ellas. no des­ cansará sobre el temor a la guerra sino sobre el amor a la paz: no será la abstención de un acto. dictadas únicamente por el interés — ¡el temor a la guerra y a sus perjuicios— de ninguna manera por un cambio de moralidad pública." (Spinora}.• {I ) “La paz no es la ausencia de ia guerra sino una virtud que nace de }a fuerza del alma. grupo de hombres. por un realismo consciente y li­ berado en fin de toda moral no práctica. el mundo entero por aquellos que quieren. estas nove­ dades. será el adveni­ miento de un estado de alma { I ). en un. que estos dos pueblos son. . im ­ puestas a la s naciones por sus ministros más bien que deseadas por. dejan in­ tacto el espíritu de guerra y nada autoriza a pensar que un pueblo que sólo respeta' un contrato por razones p r á c -. si ellas se oponen tal vez a la guerra. ticas no lo violará el día en que encuentre más conve­ niente el atropello. y a sea el triunfo de su clase. lo que no está hecho para afirmar nuestras previsiones.m JULIEN BENDA en Jo que significa la ciase en R u sia pata ver hasta qué punto de perfección desconocida hasta hoy puede aex lle­ vado el espíritu de odio contra lo que no es un o mismo.saludados como modelos en. N o me parece que deban ser modificados estos som­ bríos pronósticos la m o como algunos Jo creen por la vis­ ta de actos dirigidos resueltamente contra ia guerra.pueblos en lucha. como la institución de un tribuna! supernacional y las conveacione? adaptadas recientemente por. Agreguem os. E n este sentido. tanto puede servirla el escritor má$ insignificante* como los tri. ya sea la gran­ deza de su nación. si existe alguna ve*.

sólo es posible si el hombre deja de cifrar su felicidad en la posesión de los bienes "que no se com­ parten'*.LA TRAICION DE LOS. sino que está grandemente amenazada la condi­ ción primordial de la paz. hombre no sólo se afirma en el sentido precisamente con» trarío. " ' L a par. en otras palabras. se­ ría poco serio esperar nada. el . La causa de la paz. si tuviera algún deseo de paz.qtje es reconocer la necesidad de este progreso del alma. es. dicen estos pensadores. E n el siglo diecinueve se íun<ló una escuela que invita. INTELECTUALES «3 * bunales más* poderosos. y si ¿1 se eleva a la adopción de un principio abstracto y superior a sus egoísmos. . y al que no pide nada. se verla convidada a desdeñar el único esfuerzo que podría dársela. por la ' ‘evolución de ja producción”.entre naciones y i&s guerras entre clases. siempre tan circunda‘ da de elementos que trabajan contra ella. en una palabra.al hombre a pedir la paz en nombre del interés bien entendido. es preciso volver a repetirlo después de tanto s'o lio s. "La paz universal se realizará un . Además. ella no puede obtenerse sino por un perfeccionamiento de su moralidad. basándose •en factores totalmente extraños a su perfeccionamiento moral. aunque victoriosa. Luego. y sobre todo por las transformaciones económicas. del que por lo demás. ha encontrado en nuestros días uno más: el pacifismo con pretensiones científicas {1}. como lo hemos demostrado. estos tribunales dejan indemnes las guerras económicas. en la creencia de que una guerra. siempre desastrosa.(!} He aquí un ejemplo. de manera que la humani­ dad.

le. doctores. y alentar los* prejuicios del patriotismo. . para creer ea un mejoramiento posible det aluia humana. “So­ bre la piedra blanca").* E l pacifismo mísíteo. 2.• bre a aquel que no sabe sino del odio ciego a la guerra y se niega a averiguar si ella es justa o no. Nótese la oegativa. también. porque los unos visten de amarillo y los otros de azul. haciendo consistir su re­ quisitoria contra la guerra en decir. impondrán e! estado pacifico. y de adherirme a los movimientos de profunda humanidad.m JÜLIEN BENDA Señalaré al respecto oíros pacifismos. Este pacifismo.que los apaches de los arrabales no. llámense M ontaig­ ne. no porque los hombres se vuelvan mejores {no hay que. los colocajan y lo* maritenian eu estado de guerra** {Ana(ole France. d. las mismas condiciones de $u existencia. nuevas necesidades económicas. ellos. una ciencia nueva. V okaire o Anaíole France. al menos entre los espíritus serios: I. y encontrar grotesco que la gente se mate entre' si. de los que me atrevo a decir que tiene. s*ro porque un nuevo orden de cosas. que han creado a las naciones y a *os que ian groseramente se hiere.que hablamos arri­ ba. cuando veo a. calificando asi ese que no sabe hacer otra cosa que atacar al "hom ­ bre que mata”*. son más criminales que los jefes de ejér­ cito. Confieso que. esp<ratío}. siento' ganas de desertar de una causa que tiene como adalides a semejantes simpliticadores.* E l pacifismo que yo llamaría vulgar. si la han querido o si la su­ fren. designando con tal nom. si los que fa ha­ cen atacan o ^ e defienden. como principal efecto eJ de debilüar 3a causa de la paz. como otrora. que es esencialmente el del pueblo (es el de todos los periódicos populares llamados paci- tiia.

esos singulares amigos de la justicia. que el estado de víctima .A l revés de Barres. sobrí su voluntad de obligar a su adversa­ rio a reparar los perjuicios que. dirían de buena gana: "Y o siempre censuro a mi. puede extinguir totalmente el sentimiento de lo justo en aquellos que son alcanzados por ella. codo con codo bajo una misma execración. el cual. En eso también se puede ver que el delito de ía imparcialidad conduce . El móvil que animaba. cuando dice: " Y o siempre doy la razón a mi pa­ tria. hasta cuando tiene razón". en un escritor fran­ cés. y los puso. de tomar pren­ da si se negaba a ello. igual que la de Ja'guerra.LA T RAICIO N DE LOS INTELECTUALES 175 fistas) se encarnó mucho. Puede afirmarse que esos maestros habrían abrazado entusiastamente la causa de Francia si Francia no hubiera sido su patria. No se exageraría lo suficiente las consecuencias de un gesto que mostrara a los hombres que la mística de la paz. no supo más que salmodian “Siento horror por la guerra”.aquí a tales moralistas. me parece muy notable: es el pensamiento de que el justo debe ne­ cesariamente ser débil y perecer. le causara. hacia 1914. Diré también^algo sobre las severidades de esos "jus­ ticieros" con respecto a la actitud de Francia en seguida de su victoria. como cualquier otro delirio. temor a caer en la parda íización nacionalista.a la iniquidad. hasta cuando se equivoca". Creo ver. otro móvil entre los escritores franceses que adoptaron en I9 H ¡a posición de Rotnaia Roiland: dando la razón a su patria.patria. y ti otro se defendía. sin que se dieran cuenta de ello. teniendo que juzgar a dos pueblos en lucha. uno de los cuales había caído sobre el otro a despecho de todos sus compromisos. además.

Sin duda. en cierto modo/ parte de su definición. convertidos en víctimas. el suceso. Esta posición —-que es la de todos los pacifistas de parlamen­ to—> es tanto más antipática a las almas rectas chanto que ella se acompaña necesariamente de esa afirmación.de 1918 trastornó todos los hábitos de los abogados del de­ recho: el derecho violado se convertía en el más fuerte. T al vez precisaba cierta sangre fría. Si Sócrates y Jesús triunfan de sus-verdugos. era C u ­ riado quien triunfaba. Si el justo se dedica a ser fuerte y a tener los medios-de que. casi siempre contraria a la verdad. desde hace diez años. de la pasión nacional. no compro­ meter su fuerza de resistencia frente al extranjero.9 E l pacifismo de pretensión patriótica. predicar el rela­ jamiento del espíritu militar. le h a­ gan justicia. En suma. ha estado inspirada por sólo el sentimien­ to y nada muestra mejor hasta qué grado de flaqueza ha descendido. su actitud. 3. quiero de que pretende exaltar el humanitarismo. a saber que Sa nación no está en forma alguna amenazada y Ia malevolencia .para reconocer que. dejan de en­ carnar el derecho. deja de ser justo para tales pensadores. Los pacifistas franceses ca­ recieron de esa sangre. la toga asaltada resultaba venciendo a la espada. el dere­ cho seguía siendo él derecho. E n eso surge una sus­ titución de Ja religión de Ja justicia por la religión del in­ fortunio. y( noobstante. por ejemplo. en un Anatole France. un romanticismo cristiano harto inesperado.178 JU LIEN BENDA forma. fría. la apostura intelectual. entre los "príncipes del es­ píritu". en nuestros días. no perjudicar el interés de la nación. hasta vestido de fuerza. un paso más y personificarán a sus verdugos.

que afecta a la Iglesia desde ha­ ce veinte siglos y hasta puede decirse que a casi todos los idealistas (que me señalen. lo ha dicho excelentemente.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES *77 de las naciones vecinas es una pura invención de perso­ nas que anhelan la-guerra-. Quiero referirme a la voluntad.ser. desde Jesús.ún eptso• dio de un hecho muy general y de suprema importancia para el objeto que me ocupa.Asi vemos que el intelectual que trata de garantizar las obras te­ rrestres. está necesaria­ mente vencido. la fuente de todas sus flaquezas. “La patria es cosa terrestre. Desde que el intelectual pretende no desconocer los intereses de la nación o de las clases establecidas. U n verdadero intelectual (R e n án ).. no tiene que escoger sino entre estas dos salidas. a aquellos que se declaren-incompetentes con el orden práctico) es para el clérigo (o intelectual). intelectual de con­ siderar sus principios como válidos en el orden práctico. Pero éste no es sino.el intelectual (o clérigo). E n el primero de los casos. el que quiera ser un ángel será siempre mal patriota”. o bien sostiene sus principios y conduce a la ruina a los organismos que pretende apoyar (tal es el caso del humanitario que pretende salvaguardar lo nacional). comienza exactamente en cuanto se dice práctico. Puede decirse que la derrota del clérigo (o intelectual). o las'sostiene y falta entonces a todos sus principios (tal es el caso de ía Iglesia al apoyar a la nación y la propie­ d ad). por conciliables con la salvaguardia de las conquistas de la espada. cae ba- . Esta voluntad. por la simple razón de que es imposible predicar lo espiritual y lo universal sin minar edificios cu­ yos cimientos son la posesión de io temporal y la nitida voluntad de.

y muestra a los hombres que tiene. y hasta qué punto la noción de sacerdocio se ve os­ curecida en los mismos que tratan de ejercitar ese minis­ terio. . habilidoso y lo bo­ rra de Jas filas de ios intelectuales (o clérigos). que la ausencia de valor práctico es precisamente lo que constituye la grandeza. y desean con Renán el "reincide les filósofos". porque eje parece que Jas cosas humanas no pueden adoptar las religiones del . una reacción violenta y vehemente (co­ mo hoy ocurre en Italia).178 JTJLXEH BEKDA jo e! desdén del justo que Jo tacha de.De aquí se desprende que el in­ telectual sólo es fuerte cuando tiene cabarconcíencia de su índole y de su función característica.esa conciencia.verdadero intelectual .noria de la gente* La necesidad que hay de recordar estas verdades a los intelectuales mo­ dernos (no hay uno que no proteste si le traían de uto­ pista). en el terreno de los realistas. pero lo respetan y su palabra lo­ gra grabarse en la me. Ccn semejante actitud el intelec­ tual se ve crucificado. es decir. se desploma bajo las risotadas de las gentes que lo tildan de incapaz. E n el se­ gundo. si les decla­ ra que su reino no es de este inundo.necesario es la moral del César y no /a de ellos. es una de las más sugestivas comprobaciones pa­ ra el fin que nos mueve: ella demuestra hasta qué punto se ha generalizado la voluntad de ser práctico y cuán necesaria es esa pretensión para obtener hoy algún cré­ dito. mientras que provoca. lo . de su enseñanza y ene.{o sacerdote) sino a riesgo de vol­ . Se ve que me separo abiertamente de los que qui­ sieran que el intelectual gobernara al mundo. para la prosperidad de tez reinos de este mundo.

"H a y por ahí algunos justos que no me dejan dormir". lamentable que no se le predique más esa religión y que entonces le resulte fácil entregarse a sus pasiones ■ prácticas sin vergüenza alguna y sin el menor'deseo. M e pare­ ce grave que una humanidad. creo. Barres y Sorel no le quitan el sueño a ningún realista. Méditations cliréijennes. IX . ni siquiera hipócrita. que h . Nicízsche. decía el realista aludiendo a sus antiguos doctores. Lo que be querido sepalar y lo que me parece grave es la novedad. se apodere del mundo profano (o laico). es­ to es lo que expresa a maravilla uno de ellos cuando hace decir tan profundamente a Jesús dirigiéndose a su discí­ pulo: " H ijo mío. La adopción del realismo integral por la especie hu­ mana. de perder su condición humana. es decir. N o te preocuparías más de conservar tu vida" (1 ). no debo darte una idea clara de tu sus­ tancia. ( i) Malebrauche. ¡9. . de elevarse un poco siquiera so* re el nivel de ellas. no quisieron la destrucción de lo humano. en cam­ bio. Esto lo han visto todos-los asíanles de lo divino que. porque si vieras con claridad lo que eres. reciba como orden de sus jefes es­ pirituales un: "Sed fieles a la tierra". sino al contrario. Pero sí creo malo que la religión del. co­ mo algunos piensan. nun­ ca podrías permanecer estrechamente unido a tu cuerpo. poseída como nunca pot las pasiones terrenas. sin embargo. .LA TRAICION” D E LOS INTELECTUALES 179 verse divinas. . ¿es definitiva o tan sólo pasajera? ¿Asistimos.intelectual (o sacerdote). al advenimiento de una nueva Edac M edia — mucho más bárbara^ después de todo.

180 JULIEN BENDA anterior. de la que saldrá un nuevo Renacimiento.Pero tal actitud no me parece posjble. Se representa. Es absurdo imaginar a los pueblos consagrándose sinceramente a no encontrarse sino en los hechos concretos. sin embargo. o. Una vez más se comprueba la admirable frase de Vauvenargues: “ Las pasiones han enseñado 1^ razón al hombre”.Es difícil admitir a un clero que readquiriese una verdadera potencia moral sobre sus fieles y pudiendo. haciéndolo tari sólo para concentrar el odio interhumano en el campo de ]a. decirles impunemen­ te verdades que lo disgusten. si se dedican a ello. dejara un día caer las armas y se volviera. N o es imaginable una cor­ poración de literatos (pues la acción corporativa es la que importa más y más). pues si ésta practicó el realismo. supuesto que Jo deseara. un nuevo retorno a la religión deJ desinterés? Los componen­ tes que hemos hallado ea ei actual realismo no permiten. cansada de sus “egoísmos sagrados" y de las intermatanzas a que aquéllos la condenan.clase social. Los hombres ...'al menos no lo exaltaba— . más dentro de mucho tiempo después de que la guerra cause a! hombre mayo­ r-i males de los que ha causado hasta hov. sabiendo con cuán­ tas lágrimas y sangre le costó apartarse de ello. en absoluto esperarlo. bien situado por encima de ella misma. ado­ rándolo con más fuerza que entonces. burlándose de la moral racional y arrodillándose ante la historia. una huma­ nidad que. rail años. como hace dos. dedicada a oponerse a la ciase burguesa en vez de halagarla. es más increible aun pen­ sarla remontando !a corriente de su decadencia intelec­ tual y dejando de creer que ella es el emblema de la alta cultura. a adorar un.

que si la humanidad llegara a perder esa apariencia. Ella no se me aparece en forma alguna como una cosa debida a !a es­ pecie humana en virtud de dones adherentes a su natura­ leza. por un conjunto de circunstancias cuyo ca­ rácter contingente lo sintió tan bien el historiador qiie ha llegado a llamarlo "el milagro griego”. en cada país. al contrario. en la edad moderna). N o podríamos seguir a los que dicen que es indudable.LA TRAICION DE LOS INTEr ECTUALES 18» no van a revisar sus valores a causa de guerras que no duran más de cincuenta años y que no matan. hay pocas probabilidades de que la recupere. tendría muy pocas pro­ . hay muchas de que no la recobre. La civi­ lización tal como aquí la entiendo — como primacía mo­ ral con/erida al culto de lo espiritual y al sentimiento de lo universal— me parece. asi como si un hombre en­ contrase un día una piedra preciosa en el fondo del mar. hace tras mil años. Es decir. y luego la dejase caer de nuevo. sea porque "la civili­ zación es algo que se debe a la especie humana". comprendemos que él es sólo posible. corno un feliz accidente: ella se iba gestando. se me aparece tan poco como la que veo en numero­ sas partes de la especie (el mundo asiático en la antigüe­ dad. tanto más cuanto que éstos nunca son los que Sa llevan a cabo. sino a dos millones de hombres. sea porque se produjo ya una vez. en el desenvolvimiento del hom­ bre. y. Concediendo esta restricción a nuestros puntos Vde vista pesimistas y que el advenimiento de un renacimien­ to es algo posible. Por lo demás no es posible pensar que la guerra se convierta en algo tan te­ rrible que desanime a los que Ja aman. el germánico. que se muestran capaz de ello y podrían seguirlo siendo.

y aunque este ejemplo no dejara de turbarme.182 JTJLIEN BSNDA habilidades de volverla a ver jamás. dice que ella es una coniinuí- .niás. Notemos. Este . ya una vez perdida en la caída del mundo antiguo. a despecho de eclipses parciales. por el hecho de ser único. sobre loa cuales. al respecto que quizá no se ha subrayado bastante hasta qué punto es siempre irrisoriamente cíiico el número de esos ejemplos sacados de la historia. me parece tener otro valor y ese vaior es grande para la conservadón del bien que . don. nadie ignora que la forma del espíritu grecorromano dista de haberse extinguido durante la Edad M edia y que el Siglo X V I noJiízo renacer sino lo que no había muerto. sin embargo ha renacido. Ese (Saint-Simon).{Vico). U n tercero . N ada m i parece me­ nos sólido que la frase de Aristóteles-según la cual* es probable que las aríes y la filosofía han sido varias veces descubiertas y varias veces perdidas. se quiere guardar•— distinto a} de un acto ds fe.{M arx).. La posición contraria que pretende que la civiliza. proclama que la historia es una serie de alterna­ tivas entre un período de progreso y un período de regre­ sión. dice que la historia es una sucesión de oscilaciones entre una época orgánica y una época crítica: da de ello dos ejem­ plos. de ello da dos ejemplqs:. se asienta una "ley" que pretende valer para toda la evolución pasada y futura de la humanidad. sea algo que la humanidad no puede perder. y yo agrego que. estarla muy lejos de bastar para darme certeza. Ade. N o pen­ samos que se trate de formularnos una objeción sería al argüimos que la civilización. aun cuando esa forma de espíritu hubie­ ra "renacido" ex nihilo.

al menos la'que conocemos. cuántas nuevas cosas no son desconocidas en las artes. aún se halla en todo su frescor y apenas co­ mienza. Los que así proceden se ase­ mejan a un matemático que decidiera sobre la naturaleza de una curva por la forma que le ve en su arranque. La ver­ dad. !a tierra. es que -la historia tiene una duración muy corta aun para que de ella se puedan sacar leyes que permitan inferir el futuro de io ocurrido en el pasado. Cierta­ mente.nuestra. No podría decir qué raro va­ lor mental me parece evidenciar La Bruyére cuando escri­ bió estas lineas. en los imperíosl jCuánta ignorancia la. ’Si eí mundo tiene tan sólo cien millones de años de duración. ¡Se me contestará que estos ejemplos no po­ drían ser más numerosos» si se considera cuán poco tiem­ po dura la historia. y ello implica precisamente esta respuesta.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 183 dad de regímenes económicos. se precisa una amplitud de espíritu poco común para admitir que. nosotros mismos nos hallamos próximos a los primeros hombres y a Jos patriarcas. ¿y quién podría no confundirnos con ellos en siglos tan remotos? Pero si juz­ ga el porvenir por el pasado. y eso en un siglo fuertemente inclinado a creer que él es el término supremo de] desenvolvimiento humano.'cada uno de íos'cuales eli­ mina a su predecesor por mediodela violencia: da de ello un ejemplo. y cuín liviana experiencia esta de seis a siete mil añosl"» . después de varios miles de años. en la naturale­ za y me atrevo a decir que en la historia! [Cuántos des­ cubrimientos no se harán! {Cuán diferentes revoluciones * no se producirán sobre la superficie de. en las ciencias. recién comience la historia humana.

Agre­ guemos. -este pronóstico estaría muy lejos de ser confortante. ilumina. que la humanidad no parece acomodarse tan mal a este régimen de sótano y a sus largas estaciones. me parecía en la historia. co­ pio la de ciertos astros. se me aparece como una paradoja. La religión de lo'espiritual. cual podemos. y a su desdén por la existencia desinteresada.el mundo mucho tiempo después de haberse extinguido. no encuentra su verdadera ley y no adopta por fin la verdadera tabla de valores referentes a su esencia. fundan nuestras inducciones. diría más. parece que se puede decir. si se exceptúan dos o tres épocas luminosas y de muy breve duración. que en seguida . pero cuya luz. que si eJ examen del ayer pudiera con? dúcir a algún pronóstico válido sobre el fuíuro del hom­ bre.’ Sé olvida que. Volviendo al realismo de mis contemporáneos. que. es. lo cual deja de ser turbador..184 -r JTJLIEN BENDA. decía más arriba. *a veces una pregunta angustiante coima mi espíritu: me pregunto si la humanidad. . al alinearse hoy junio a tal régimen. en general. Y o diría más. las literaturas viven en decadencia y e! organismo en desarreglo. desapareció durante doce siglos y que sólo ha reverdeci­ do apenas :hace cuatro. de modo que el más largo período de tiempo consecutivo sobre e l. mirando la historia.el racionalismo helénico no ha iluminado propiamente al mundo sino durante setecientos años. asi como. un periodo de oscuridad intelectual y moral. De un modo más sintético. • en suma. agregaré que a este respecto.{este veredicto a mínima me sea permitido)'.de! hombre como un accidente afortunado. en la his­ toria humana. en general la humanidad vive en plena noche.

LA TRAICION-DE LOS INTELECTUALES 185 L'a ley evidente de la materia humana es. No obstante.notablemente en él interior der la ■ nación. y lanza un grito de guerra con^tra los que. . En vez de indignarse por la ruifla dé su imperio.én plena guerra en­ tre naciones^ el trato a Tos prisioneros.la conquista de las cosas y la exaltación de los movimientos que la garan­ tizan. sin embargo. preten­ der que hasta el fin de Tos tiempos los leones se dejasen atrapar por su música. sino para concretarnos a las relaciones qué constituyen nuestro tema. acaso debidamente qué increí­ ble . no se piensa. evidencia. ¿Es necesario decir que la comprobación de éstas voluntades realistas y de su violento perfeccionamiento no nos hace desdeñar el prodigioso aumento de dulzura. Se debe a' un prodigioso abuso que un puñado de personas sentadas haya conseguido hacerle creer que los valores supremos eran los bienes del espíritu. . el'hecho de que cada ejército cuide a los heridos deJ enemigo. en cuan­ to a las relaciones de clases. podía acaso espe­ rarse que Orftio en persona no se convirtiera en un leó::." donde la segu­ ridad es regía y donde la injusticia produce escándalo. estos u su ra­ padores ¿no serian más justos si admirasen cuán largo tiempo ha durado? Orfeo no podía. durante siglos. Hoy. y. Je justicia y de amor'que hay actualmente en las costumbres y en las leyes. conoce su verdadera natura­ leza y sus deseos reaíés.grado de civilización. lo que significa la institución . la ocultaron a si misma. ella despierta-de ese espejismo. de lo cual se quedarían estupefactos nues­ tros más optimistas antepasados? Sin referirnos al inmen­ so suaviza mienta <Íe las relaciones entre hombre y hom­ bre en el interior dé Tos grupos que combaten entre sí.

c’est mon moilleur ouvrage. impedía a los obreros fundar cásjas de seguros para su vejez. Barrés y Sorel. ellos son efectos de las enseñanzas del siglo XV11I. apenas hace dos. los ‘"maestros del pensamiento moderno". contra el cual se han rebelado. La negación del progreso. quizá.186 JU M E N BENDA de la Asistencia. ninguno de los cuales ha realizado una campaña propiamente humana y cuyos principales representantes. cuando mira bien sea la lucha entre Estados o entre clases. actps hechos por hábito. Ellos existen. precisamente. de cierto modo. asaba a los prisioneros de gue­ rra en_hornos para pan y. sin que . el historiador permanece está­ tico. la afirmación de que Ja actual barbarie de los corazones nunca *ha sido peor. J'ai fait un peu do bien. (H e hecho algún bien. a causa de la transformación de una especie que. contra estos moralistas. es un tema natural entre los descontentos y Jos poetas y. sea ei mismo ne­ cesario para el progreso. se sonrojarían al poder decir como Voltaíre. Sin embargo. La institución de las ambulancias de guerra y el gran desarrollo de la asistencia pública son obras del segundo imperio francés v se relacionan con ios "clisés humanitarios" de los V íc­ tor Hugo y los M ichekt. sea pública o privada. . yo observaría que estos suavizamientos no de­ ben por ningún motivo ser abonados en la cuenta de nuestro tiempo. y esa es mi mejor obra) Agrego que tales obras de bien no son hoy ya sino costumbres. hace apenas cuatro siglos. es decir. por los que los moralistas de este último medio siglo sienten tanto desprecio. Nietzsche. .

. aunque la voluntad de presentarse como distinto sería-transferida de la nación a la especie. y. que sería al contrario su recon­ ciliación . E lm u n d o moderno presenta aun fallas en cuanto a lo puramente práctico. En reali­ dad. me parecería dei todo imposible ^ue los prohibiese* Recuerdo muy bien una guerra cercana en que un pueblo decidiera no cuidar más a-los heridos d^ su adversario. orgullosamente erguida contra todo lo que no es ella misma. *sin que el espíritu refle­ xione sobre su significado. profesado por la humanidad actual. y en que las naciones o las clases comprendieran por fin qu<* una explotación cabal no es posible sino mediante su unión. cuando un ser humano vuela en pocas horas de un extremo a otro de ia tierra. movimiento semejante. una huelga en 3a que la burguesía estableciera no sostener más hospitales para una clase que la arruina y que quiere su destrucción. y que si el espíritu de nuestros realistas se ocupara un día de pensarlo. Se puede concebir otro. por encima de las clases y de las naciones. toda la . yo imagino muy bien a uno y a otro gloriándose de libertarse de un "humanitarismo estúpido" y encontrando discípu­ los de Nietzsche y de Sorel que los magnifiquen.LA TRAICION D E 'L O S INTELECTUALES 187 Ja voluntad tome parte en ellos. es una inter-matanza organizada. tachas de idea­ lismo de las cuales podrn~lavarseDecíamos más arriba que el fin lógico de este realis­ mo integral. siendo la tierra misma el bien a poseer. una voluntad de la especie de hacerse amar de las cosas. existe: existe. de las naciones o de las clases. La ac­ titud de los fascistas italianos o de los bolcheviques rusos con respecto a sus enemigos no es de las más adecua­ das para desmentirme.

es la humanidad. a la que Augusto Comte invita a compene­ trarse con la conciencia de sí. en una inmensa usina. Sorel y Bergson exaltan en su genio para volverse amo de la tierra. ¡92-M927. como objetivo de su religión. satisfecha de colocar el bien más allá del mundo real y no teniendo ya por' dios sino a sí misma y sus apetencias. Puede a veces pensarse que tal movimiento se afirmará más y más y que por tal vía se irán extinguiendo las guerras interhumanas. alegre de su poderío y de su grandeza. en el fondo. el que predican los grandes directores de la conciencia moderna. inventos. lejos de sig­ nificar la abolición del espíritu de la nación con sus orguJIos y apetitos.188 JULÍEN BENDA rara humana se estremece de orgullo y se adora como si fuera distinta en medio de Ja creación. será al contrario su forma suprema. y a tomarse. lo que Nietzs> che. la humanidad logrará ■grandes cosas. es al hombre no a la nación o a la clase. unificada en un inmenso ejército. se llegará asi a una "fraternidad universal'*. quiero decir un dominio verdaderamente grandioso sobre Ja materia que la rodea. Agreguemos que este imperialismo de la especie es. pero que. y no tal o cual frac­ ción de ella. en fin. no conociendo más que heroísmos. . la na­ ción llamándose Hombre y él enemigo Mamándose Dios. V desde entonces. deshaciendo toda actividad übre y desinteresada. Y ía historia son­ reirá al pensar que Sócrates y Jesucristo murieron por es­ ta especie. disciplinas. una conciencia verdaderamente.

IV ..{!) Ver. . Es muy difícil saber en qué medida las multitudes se conmueven con los sucesos políticos de su tiempo {desde luego. Sin embar­ go. no se vería en él a la inmensa mayoría de los campos no teniendo otra pasión que el odio a los hombres de guerra. parece que si se repitiera en este país un movimiento co­ mo el de ías Guerras de Religión. Para concretarnos a Francia y a dos ejemplos que citamos. "L e vilhge sous Tandeo réginis". Jas muchedumbres no escriben sus recuerdos y Jos que redactan los suyos no hablan de aquellas. nuestra proposición seráT creo. Que las pasiones políticas afectan hoy a mayor nú­ mero de personas que antaño.NOTAS N O T A A. . ni a los burgueses . cualquiera que fue­ se el partido a que pertenecieran (1). poco objetada. Babean. dejo de Jado los movimientos propiamente popu­ lares).

I. dos líneas como si fuera una de las mil minucias que relatan { !} . escribir. y la firma del (rutado de Madrid. Romler cita esta frase de un contemporáneo: "Todo el pniis llano na sabe nada sobre tsia nueva doctrina/* (1) ‘Te Ijvre de raison de M. y hasta en las de Valmy. consagrar a sucesos tales co­ mo la prédica de Lutero.—“Los campesinos. indiferente. que tienen su diario. oficiales. comer­ ciantes.Nicolás Versorls” (Memo-i rías de la Sociedad de Historia de París. 294. Hlstoire de Prance. cultos. II. V I. ahí. Iflual actitud tn el “Journal d'un Bourgeois de París” {1515-153Ó}. Antes de salir de Clermont. la lornada de Rossbach. Las desdichas públicas que el autor noa pinta. escribe* na contemporáneo. etc* N o sabría cómo ex­ presar lo insignificante y vacío de la conversación. que a la pu­ blicación de la paz no hubiera gran alegría o fuegos. Grégolre. c. abo­ gado del parlamento de París. El autor. . Hay que cuidarse de considerar “reformistas** a todos lojt "rústicos" que participaban en ti saqueo de abadías y caitilloj du­ rante la guerra civil" (Le Rayaume de Cadierine de Medicls**. Los contem­ poráneos cuentan ta indiferencia del pueblo de ParU cuando la oai de Westfatía. «Jjce M. (Lavíase. 13 de agosto de 1789. concede igualmente dos lineas a hechos como la traición del condestable de Barbón. Tampoco creo que un mes después de un acto como ia toma de la Bastilla se vería a un extranjero que viajara por Fraacia. "La Vilje et la Compagne au X V II siécle". L. ano­ taré que me ha ocurrido comer cinco o seis veces en la posada en compañía de veinte a treinta personas. negociantes. V !. Romier.190 JULIEN BENDA. en fio. porque no se supo nada'*. “hay que notar. -—A propósito dei tratado de Madrid. p. d o se convirtieron realmente sino donde te­ nían interés en hacerlo. donde el clero católico había desertado completamerie de las pa­ rroquias. "La ligue en Bretagne. tomo X I I) . 1. el desastre de Pavía oo le rugiere un solo comentario. L. 49). apenas' III. sobre iodo donde los señores locales pu­ sieron ¿u influencia al servicio de la nueva religión. Roupnel. lo dejan profundamenh.

cañones y dinero" ( “ Ensayo so­ bre las costumbres". En ia tocante a las guerras ínter-Estados la actitud de la población parece haber sido por-mucho tiempo la que Voltaire pinta en las siguientes lineas? “ Es un mal. cuando en ella" (Arthur. que los pueblos ex­ perimenten pasiones políticas. Young) no debiera pensarse 1911 sitia (I). peusinnas o demás. interrogó a un an» daño sobre. mantenidos continuamente por todos ios principes. “i?u¿ el año del maf papei". pa­ ra nosotros. esta turba de soldados.“ Cuando acabe-la guerra. el patriotismo no significa gran cosa". aun para su propio coleco El verda­ dero hecho nuevo. en 1870. una criada prusiana decía a un prisionero francés emp/eado en ia granjg donde ella trabajaba: . "E l asunto de Valmy produjo a! principio poca sen-» sactán". . sub fine). me casaré contigo. pero me atrevo a afirmar que muy pocos lo habrían formulado.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES una frase de política. no es. (KcHermana). Aun. . acaso. ea su fuveniuj.asombra. los ciudadanos de las ciudades sitiadas pasan a menudo del dominio de uno al otro sin que ello cueste !a vida a un solo habitante. hoy.la impresión que le dejó el 93. muchas criadas. sintie­ ron en su corazón y pusieron en práctica esa ausencia de patriotismo. sino que pretenden experi- y Navario. ' f l j MíchefeÉ refiere que. en verdad deplorable. co­ mo lo he advertido. pero tú sabes que. pero también. Creo que en 19M. ellos son tan sólo el premio del que tiene más soldados. esto te. este mal produce un bieu: ios pueblos no se mezclan en lo absoluto ea 3a guerra que dirigen sus amos. y recibió por toda rey cuesta.

Ella nos alecciona. ha armado a pueblos contra pueblos.19? JULIEN BENDA mentarías. de ello la lección quecontiene. por lo demás. Son los pue­ blos o. unas frente a otras en su íertQua. V I " ) . agrega. la monarquía acordó fundar en 'Alsa­ cia “escuelas en que se enseñe el francés” . Ella nos transporta a una época en que reinaba otro es­ píritu en las relaciones entre los hombres. el uso del idioma alemán. en ella. T a l pretensión basta." El emi­ nente historiador olvida que el Estado.Saquemos. bajo" la direc­ ción de sus literatos. so pre­ textos idiomáticos. "Q u e esta indiferencia (en lo tocante a lenguas) nb nos choque demasiado. en que el veneno de ías animosidades nacionales no se’ ha­ bía inoculado y exasperado por lodos los iced’os que hoy utiliza el Estado. Entonces no se trataba de cuestión de idiomas. V idal de La Blachc que cuenta esto ("L a France de l*Est. por lo menos. para con­ vertirlos en actuantes y para proporcionar un maravillo-so campo de explotación a sus conductores. bu cultura. mas bien.. sus clases cultivadas. inclusive la escuela. N O T A B. para ello. I. Sólo eD 1768. al anexarse la Alsacia ¡/ al no pensar un instante en prohibir. Feliz siglo X V III. ‘ Luis X IV . a riesgo de llegar un dia a inesperadas conse- . por sobre concep­ ciones estrechamente antagónicas que. los que desde hace cien años se plantan oraullosamente. dispone de estos ‘ •medios con e/ consentimiento de los pueblos. después.

en su esencia.v' hacerse sentir un dia. si se puede llegar a admitir que se han adherido a tal juego y participan sinceramente ea tal movimiento. interés que tenían en identificarse con la pasión nacional y a beneficiarse asi con su popu­ laridad. . an. cuyas m ani­ festaciones no se registran en el curso de la historia (¡cuántas veces no ha pactado la burguesía jen el ex­ tranjero cuando su interés lo exige!). ‘ N O T A C. Es de recordar que algunos de los adeptos de esa pasión se decidieron un día a estorbar a una na-' ción que decididamente recha2Ó para síempre'd régiinen-^ .y bien podri. esas fatml. . N o cerremos los-ojos sobre la solidez de algunas de estas uniones.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 193 cu en cías de tal actitud. Diria otro tanto sobre la pasión -monarquista. del lantidemocratismo con el nacionalismo. lo que se ve en.'as que. por lu demás.Es. desde hace algunos años. como ocurre hoy a Francia en sus dificultades respecto a Aísacia. al ver que su patriotismo se halla demasia­ do amenazado por la legislación de la república. algo enteramente diíerente del patriotismo y que esta diferencia. Si las pasiones conservadoras han com­ prendido el inmenso. no por eso deja de sec el conservantismo (principalmente el capitalismo). del antisemitismo. se vol­ viera contra Francia. De la unión del capitalismo. Se imagina muy Lien una burguesía francesa que. hacen salir sus capitales al exterior.

movimientos seme­ jantes son aun excepcionales. por lo demás. tiene otro interés en sos­ tener el nacionalismo y el temor a Ja guerra. los atribu­ tos que quieren verle los que piensan que sigue sirviéndo­ les. Es el oscuro sentimiento de tal verdad lo que inspira a la burguesía e! curioso ruai humor que manifiesta fren­ te a toda tentativa de acercamiento internacional. abstenerse de .194 JTULIEN BENDA que ellos proclaman. proviene de que ella no quiere que usa extinción se procfuzca. y los que los practican se negarían a convenir. Ese mal humor dice. En el fondo.!a burguesía’ proviene de que encuentra ingenuo e imprudente creer en que los odios nacionales puedan extinguirse. es decir. pero no titubea en aceptar tal sacrificio si ello le sirve para conservar sus bienes (1 ). Sin embargo.aceptar una orden. el mundo entero sabe que Francia se halla en un estado de debilidad que linda con el de descomposición". crean en el pueblo fa­ cilidad para admitir la jerarquía. re­ conocer a un superior. y su señorío sobre sus servi- {J ) Admiremos la profundidad de M a q u ia v tlo en el con­ sejo fjue du ai Principe (cap. . que ellos tra­ tan de estorbar a su patria. exactamente.vez de buena fe.Esto es también lo que me parece comprobar ya cuando veo a escritores monárquicos publi­ car que “ del Sprée ai Mékong. Con más precisión. X V III) “Sobre todo. . bajo cualquier forma que 3o presenten sus gobernantes. Sabe que el mante­ nimiento de esos odies le costará la vida de sus hijos. y tal. La burguesía. Tales sen­ timientos crean en un país una especie de permanente es­ píritu militar.

abril de 1913). de la manera siguiente: "E n el campo de la acción práctica los conceptos están determinados por la finalidad. 195 dores. Sobre la actitud de los católicos modernos con res-» pecio al catolicismo cuando estorba a su nacionalismo. N O T A D. Edraond Bloud« en su hermoso estudio: " E l nuevo Centro y el catolicis-' mo". de acuerdo con los principios de la doctrina crístia-na" (Katholische W eltanschauungi con­ cepción católica del m undo).LA T RAICIO N D E LOS INTELECTUALES . Ella ha sido des­ crita con tedo género de detallas por M . Se verá que la actitud actual de muchos católicos aú alemanes se les parece extraordinariamenteEl “ Centro” coíniénzapordeciararse "un partido po­ lítico que se ha asignado corno deber propio el de repre­ sentar los intereses de la nación entera en todos los cam­ pos de la vída pública. U n buen ejemplo es la actitud asumida por los cató­ licos alemanes desde hace veinte años. La forma­ ción de los conceptos políticos es comparable a la -que tomar los Llenes de sus súbditos: porque los hombres olvidan aiUci la muerte de su oadrt que ¡a oétdida de su patrim onio" . Pronta se anuncia una ac­ ción política fundada sobre una "base cristiana" ( ChristViche Baste). cuyo espíritu es definido 'por uno de susapóstoles {el do»tor Brauswejl<*r. H ay en ello una grandeza del egoísmo a la que ■oo se puede dejar de hacer justicia.

considera a la "Religión cristiana"' como "fundamento de las instituciones del Estado". esta fórmula no' tiene sino un significado aegativo. La actitud de los católicos alemanes me parece aun representativa de cierto catolicismo común hoy a otras naciones. En el mismo sentido se puede. Ja ne­ cesidad. Bachem.El juris­ ta forma sus conceptos sin más consideración que. en 19 M. como j>ar- . Nadie puede. publicó un folleto intitulado. En lugar de "Constitución' prusiana”. “ Los miembros católicos del "Centro" siguen sien­ do católicos individualmente. sin . el D r. en función únicamente del fin perseguido. en el que declara que la doctrina del "cristianismo universal" no es más que una fóimula polí­ tica destinada a hacer posible la colaboración de los cató­ licos y los protestantes. en politica. concluye con mucha justicia. en lo tocante a su contenido positivo. el señor EduardoBloud. Doctrina Católica.embargo. en sus parágrafos M a 18. pero el partido." E n fin. de Colonia. así establecido sea falso. KarJ Bachem. el ateísmo y el nihilismo. Así. él está determinado por la “Constitución prusiana" que. por el D r.196 JULIEN BENDA preside la formación de los conceptos jurídicos. principalmente en el Parlamento: que. la "Constitución prusiana" se convierte en la regla de la Fe. que tan sólo señala la voluntad de luchar contra el materialismo. "Centro. reprocharle que su concepto jurídico. que. Política Práctica". hablar de Cristianismo o de doctrina cristia­ n a . desde el punto de vísta idígíoso. según declaraciones de este jaez. poned “Interés nacional" y tendréis el estado de espíritu de muchos católicos franceses actuales.

pero. no nos dejaremos influenciar por la autoridad del Papa ni por la de los obispos. Y aún más: *’H1 Papa y los obispos son autoridadeá en materia religiosa. má n. W eiss: ( í ) Edmond cita de ua nuestra aie- Bloud esta frase nacioualista se creería pronunciada en ribera dei fthin: "hay que nacionalizar la poblacióu católica para recaíolizarJa”. P. y en la ju e uno de los jefes de los sin­ dicatos mixtos hahria declarado que “ los católicos alema­ nes estár» hartos del Papa” ). la actitud d? los católicos alemanes. no puede colocarse en'el terreno de la concepción católica' del mundo” . m e parece singularmente relevada por estas dos hermosas protestas que se nan dirigido contra ella y a las que se refiere Bloud: Una del R. No nos podríamos negar a ver un movimiento que no es sóío peculiar de nuestros vecinos en lo que Edounrd Bloud llama “la descleralización del Centro”. {El señor Eduardo Bloud alude a uña -conversación que refiere la "Gaceta de Francfort’' en abril de 1914. En fin. y. . lido.LA TRAICION D E LOS INTELECTUALES 137. con gran regocijo del gran órgano nacionalista alcotán (los ‘'A n a­ les prusianos") a com'probar que “ la idea católica de) Es­ tado se halla en vías de desultramontanizarse a cambio de nacionalizarse" (1 ). Ja que a <5Í añade que en . opuesto aJ romana”. cada vez que se trate de asuntos políticos. en lo q»e tiene de común con algunos católicos de alguna otra nación. Uno se queda perplejo cuando A)eu333¡¿> corrlenteuK-nti: se habla de ua "catolicismo germánico.

l‘B l intelectual. . . “ U na ráfaga de locura sopla desdichadamente entre nosotros. Ahora se dice: l'La política pnte todo* La iglesia y la le quedan en segundo plano”! i Se ve que nuestros católicos de la “ Acfion Fran?aise“ han inventado poco. al adoptar las pasiones políticas. dice el eminente teólogo. Antes nos ateníamos al princtpio: primero la fe y en seguida la política. la intervención de los "intelectuales' o. varias especies de catolicismo político. el ma­ nifiesto ilamaclo de “los intelectuales alemanes’*. sino como la medida misma según la cual se debe determinar el grado de utilización posible deJ catolicismo o del cristianismo en la vida pública. cuando el asunto Dreyíus. no sólo en su país sino"en e! mundo eTJfero. N O T A E. /es suministra el formidable apoyo de su sensibilidad si es artista. la política social y la política na-* cional." O tra del Cardenal Kopp (entonces obispo de Fuld a ). Efectos como el que produjo en Francia. en 19M .{9 3 JULIEN BENDA "Existe. Este prestigio en sí es algo nuevo en la historia. E í peor de todos consiste en consi* derar la política pura. de su presiU . no sólo como del todo independíente de una reli­ gión. soa co­ sas sin parangón en el pajado. en una carta escrita por este prelado en 1887. también. gio moral en uno y otro csso. al menos desde el punto de vísta en que lo vemos. de su fuerza persuasiva sí es pensador.

por lo que éstos. . es que ellos no beben la cicuta (1). A s í se nos p re s e n ta el buen orden de las cosas: el intelec­ tual. al revés. cuya salvaguardia constituye su función principal. Eso lleva implícito un homenaje ai espíritu de que hasta hoy no había dado ejemplo la humanidad. el deber de atacarlo. causa un real perjuicio a ese Estado. el refuerzo que recibe hoy una causa por la aquiescencia de lo» hombres de pensamiento o a los que se toma por tales. acaso. fiel a su esencia."víach hubieran rehusado apro­ bar los actos de su patria. ataca el realismo de los Estados. hombres como Ostwaíd o . sino que. tiene derecho y. ni al gobierno de Luis X I V encontrando un aumento de fuerza en su "guerra contra Holanda.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 199 N o es de imaginarse a Ja República romana sintién­ dose apoyada en su agresión con ira Cartago por eí asen­ timiento de Tcrencio o de Varrori. Romziu Rollaud..El grave desorden del mundo moderno reside en que los intelectualps no censuran el realismo de Jos Estados. en nombre del interés práctico. en 1915. De donde se sigue que éste. lo aplauden. Zoia. le ocasiona un grave daño al negárselo. Eiasíeiu haa bebido la cicula. este pcestigio tiene dcble efecto. no menos fieles a la suya. El intelectual que hoy día condena el realismo del Estado de que forma parte. Si. le hubieran perjudicado gran­ demente. hace gran honor al mundo mo­ derno. {1} Sin embargo. Además. Si el intelectual moderno fortalece a una causa al otorgarle su voto. gracias a la aprobación de Racine o de Fermat. Naturalmente. lo obligan a beDer la cicuta..

éste no lo castiga. cuando el asuuto Dreyfus. amor universal u otras espiritualidades .200 JULIEN BENDA Agreguemos que. como ocurrió por ejemplo en Francia. en que el orden pretendía que los intelectuales. cuando los que tienen el encargo de defender a la nación expresan su culto p. pienso en el apostrofe de Dante: "Hacéis religioso al nacido para ceñir la espada. Así todos vuestios pa­ sos salen del camino verdadero”. los arrojara a un calabozo. Cuando el inte­ lectual. .semejantes (2 ). por Turgot: "Sirte. También existe una ¿Tui­ c! ción de los profanos o laicos. y hacéis rey al que debiera ser predicador. reclamasen la justicia abstracta. para aclarar./r la abolí Jó n de fas frontéras. d d T. comprometido en su fuerza por su idealismo. vuestro reino es de este mundo". practica Jos actos correspondientes a un proiano. sur. Cuando veo a tantos filósofos no ocuparse más que de la seguridad del Estado. combatirlo tampoco es mi fuii" ción.^-N. Sin embargo este segundo desorden no necésiía de mi para ser denunciado. por iraductOf. al lado ¿le tai desorden' se puede «señalar otro que surge cuando a! censurar el Intelectual aj realismo del Estado. (1 ) La. como Luis X V I.ie la anarquía. (como sacerdote de cultura) (1}. pero también pretendía que el Estado.frase subrayada ha sido agregada. no obstante de que éste o aquel de nuestros ministros se consagra a hacer reinar el amor entre los Hombres. como lo hi­ cieron. (2) C uando se hacen decir. pero surge también cuando el profano habla y actúa como in­ telectual.

cierto sincero apego a su pats. cualquie­ ra que ésta fuese y cualquiera que fuera la idea pv-r ellos abrigada con respecto a la pureza de su causa. en'efecto. ya que los clérigos modernos han dejado de com­ prender que el signo de una actitud verdaderamente con­ forme a su función es precisamente la que les acarrea la impopularidad ante los profanos. i *íUl - Piénsese en la facilidad con que los eclesiásticos aceptan hoy el servició militar. Además. parece que en la última guerra. Supone ella evidentemente. establecidas en el extranjero cuando la declaración de la guerra autorizadas por sus gobiernos a permanecer allí. sino por él temor de ser severamente juzga­ dos por sus conciudadanos si hubieran procedido de modo distinto. .LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES N O T A F. no por el patriotismo. y cuya* ley Ies ordena estar al mar­ gen de todo vínculo terreno. lo más notable aquí para el historiador es que la imposición del servicio militar a los eclesiásti­ cos. según me dicen). de atraer la atención del historiador. He aquí un hecho muy sugestivos ciertas órdenes monásticas bel­ gas {también otras. Esta facilidad me parece digna. Es cierto que la conducta de tales religiosos se explica. en los que ta expresan. no parece ya despertar ninguna protesta por parte . trataron de regresar a la metrópoli para cumplir su deber militar. . la mayoc parte de los ministros de Jesucristo en estado de cargar armas se sentían felices de defender a su patria. acaso. Sin embargo.

en forma alguna. evidentemente. en el "D iccionario apologético de la fe católica** (articulo “ Paz y G uerra). su asentimiento a ha­ cer la guerra son cosas por las que. de la Briere) para establecer que el portar armas. "N o cabe ninguna duda acerca de la legitimi­ dad de! servicio militar''. y todo clérigo que cargue armas sigue siendo. colaboren en pro de la efusión de sangre cristiana". ál menos públicamente. los laicos modernos lo glorifican (véanse muchos textos de Barres). como en el pasado. los violentos esfuerzos del autor (el P. — que se levanta minutos después de haberlo pronuncia­ da El patriotismo del eclesiástico.. contrario a la ley cristiana. repetírsela ("su ton­ sura no les advierte que deben mantenerse libres de to­ das las pasiones de este mundo y no pensar más que en las cosas de! cielo!"} — el italiano Tizio escribía: "E s asombroso que los pontífices. incluso de parte de los clérigos. objeto de entredicho. Sin embargó. los laicos de antaño se lo reprochaban y se com­ placían en recordarles los sentimientos que ellos juagaban ‘ más de acuerdo con su ministerio. no es. eí le Droit de la guerre” ) . " L'Eglise. Es también curioso ver.202 JULIEN' BENDA de la iglesia. E l poeta francés lean Bouchet mués- . cuyo papel es el de ser pa­ cíficos e independientes. Los ardores bélicos de Juan X II y de Julio II fueron severamente condenados por sus contemporáneos: además de Erasmo — el pro­ totipo del hombre de letras compenetrado de la alta fun­ ción de! clérigo y que no cesaba de. Algunos de sus doctores llegan hasta a es­ tatuirla (Monseñor Batiffol. la opi­ nión de estos teólogos. 3a autoridad eclesiástica su­ perior parece no compartir.

.corrientes en Francia. N O T A G. a {a que todo especiadoe se us llevado ante una representación del ser humano que siente verdadera. especie de formulario de las doctrinas morales. Es sugestivo ver a un hombre <Je armas convidando a rn ministro en lo espiritual' a la observancia de su función y. ve que el caballero le-recuerda que “ tas armas de los clérigos son ias oraciones y las lágrimas''. Esta vuelta soben sí mismo. Vostrc patrón qui cst Monsieur saint Pierr* Pour bicas tcoadaias ¡amáis ae fluerroia.. imticu ^ te ­ rreó por las riqutZüS mundanas. vuestro paaóu. al reclamar para su casta el de­ recho a la guerra. ij únicamente preocupada por la dnd . . diálogo entre el Caballero y el Clé­ rigo en el que eatie último. (1} h l señor San Pedro.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 203 ira a la Iglesia consternada ccrnjurando a julio II a cesar la guerra (es cierto que Julio II hizo la guerra contra Francia}. y hasta diría que sobre todo entre los no militares. (1) En el “Sueño del Jardín”. . que es. se encuentra un. aun entre los militares.. pareciendo hallar que tal observancia es necesaria para la buena marcha del mundo: hay en ello un sentido de la clericatura y de su valor social que se encuentra rara vez entre los laicos modernos. en el siglo X IV .

a menudo hasta de la justicia. de salir de sí para penetrar en otro. una amplitud de vista en todo sentido resultan del hábito. los fenómenos esenciales que caracteri­ zan a la humanidad consciente y a la moralidad: objeti­ vación desinteresada de sí frente ar sí. repiegamiento sobre sí mismo paxa cumplir el deber. acrecentadas tal vez no son sin embargo contrarias a su experiencia. un aumento de la reflexión.204 JULIEN BENDA Sobre-el efecto civilizador de semejante. unirse a las'pasiones. ofrecido al hombre mis­ mo. La facultad ' del artista comunicada al auditor o al espectador. que se ve asi puesto en escena en la persona de otro. se han dado al espectador lecciones de virtud. para comprender los actos. es una condición de la tolerancia y de la benevolencia. especialmente en situación de alabar o *de reprobar los actos o pensamientos quele sen sometidos con relación a casos en que su propio in­ terés se halla en juego. agente voíun-. del motivo y de la máxima. así contraído. se establece en contra del egoísmo. la fa­ cultad de participación y de asimilación. compadecer las penas.representa­ ción. juzgamiento fun‘dudo en lo universal. tario y apasionado cuyas pruebas. un pre­ cioso ejercicio de inteligencia. En se­ guida. sentimiento neto y definitivo de la di­ rección de ¡a voluntad. N o deja de reconocer su imagen en el actor de la epopeya. tiene efectos morales considerables* Primero. hombre como él. Entonces se producen en él. . apreciar los motivos de los demás. que no son las menos eficaces. citemos esta hermosa páginar: “ E l espectáculo del hombre. generalización de la pasión.

duCtion a la philosopliie analytique * de l'Histoire*' (p. moralizar. sin lo cual la vida estaría trunca. eleva. experimenta el beneficio de una elevación del aíma. para sentirse transformado. por raro que parezca semejante asociación. Gene­ raliza la pasión. Lo que él quiere es tocar. en. si no expresa una relación. no existen para él sistemáticamente. ocurre que hasta en esto. de emo­ ción desinteresada. .-falta dé ficciones. Enseñar. son fines indirectos del artista. conmoverse. relativamente bajas. Jos alcanza pareciendo alejarse de ellos. los puede alcanzar. Le gusta cantarlo bajo forma de algo particular. tampoco excluye de lo puramente individual incomprensible. en efec­ to. sin esperanza ni temor (al menos demasia­ do personales y demasiado presentes. pero sin habérselos propuesto. ele reflexión. la convierte al mis­ mo tiempo . se diri­ ge a todos. la ennoblece. pues. moraliza. ’ lntro-. inexplicable.ECTUALES 205 "N o creamos por esto que el poeta tenga por objeto la utilidad o la moral. Pero. y de él es de quien principalmente hablamos.) a la esfera supe­ rior de la pasión común a la humanidad. El auditor/ arrancado de sus preocu­ paciones privadas. purifica. El poeta.tal caso.en tema de observación. y a ve­ ces. Es decir que no puede cantar más que lo uni­ versal. y su conciencia se liberta temporalmente del egoísmo" (Renouvier.LA T R A IC IO N D E LOS INTEI.Entonces estaría precisamente ayu­ no del sentimiento del arte. desprovisto de veracidad.

es muy útil . . ella no enuncia ía concepción de la historia tal como la practican. la adulación. Es sumamente importante ase­ gurarse del espíritu dentro del cual escribirán los conti­ nuadores... y deseo que los dos ministros se pongan de acuerdo paTa hacer continuar a V elly y al Intendente H é n a u lt. lo serán dentro de sesenta. ‘*Se debe ser justo con Enrique ÍV . . .£1 resumen cronológico ciei presidente llé n a u lt es un buen libro clásico. H e aquí algunos fragmentos de la notá dictada al respecto por Napoleón. mutatis mutandis. "N apoleón. H e encargado ai ministro de policía que vigile la continuación de Miiiot. que encargó al ministro de policía que cuidara de que la historia de Francia fuera escrita según la conveniencias de su trono.208 JULIEN BENDA N O T A H. en Burdeos. continuar el uno y el otro. Luis X I V y Luis X V . muchos de nuestros historia­ dores antiguos: " Y o no apruebo los principios enunciados en la nota del M inistro del Interior.. eran ciertos hace veinte años. Luis X I I I . Se deben pintar las masacres de septiembre y Jos horrores de la d e ­ volución con eí mismo pincel usado para la inquisición y .' pero no lo son ahora. Se verá sí. pero sin cae’r en. en 1803. V elly es el único autor un poco detallista que ha escrito acerca de la historia de Francia.

. que la his­ toria debe servir "para entretenerse en una activa vigilan­ cia a fin de reconocer y ahogar bajo el peso de la razón Jos primeros gérmenes de la superstición y la tiranía. . La opinión-expresada por el ministro y que. no es buena. de mane/a que se respire al Uegar-a la época en que se goza de los beneficios de la unidad de leyes." •• Por cierto. 10. dejada semejante tarea librada a Ja industria particular y a las especulaciones de algún Jibrero. Leo en Condorcet ( “Tableau historique”. La culpa no recae sobre los que perecieron ni sobre los que sobrevivieron.N o había fuerza individual capaz de cambiar Jos elementos y de impedir los sucesos que nacieron de la naturaleza de lai cosas y de Jas circunstancias.LA TRAICION D E LOS INTELECTUALES • 207 Jas masacres de Jos Dieciséis. el caos de las asambleas provinciales. . si hubiera sido cumplida. los defectos de la ley y pro­ cedimientos en la administración. de administración y de ' territorio. . "H a y que subrayar el perpetuo desorden de las fi­ nanzas. que eran más bien una reunión de veinte reinos que un solo Estado.“ ¿poca). y no podría producir £ino malos re­ sultados. Jas pre­ tensiones de los Parlamentos. Hay que tener cuidado de /evitar toda reacción ai hablar de la Revolución. algún día. y ningún hombre debe oponerse a ella. si hubieran osado. los autoritaristas no son los únicos que dan a Ja historia orden de que sirva sus intereses. a reaparecer”.

tratable. que* significa complacencia activa. benevolente. por tal razón. por los antiguos y particularmente por Varrón y Cicerón: casi todas sus obras ofrecen pruebas de eiio. Acerca de esta distinción véase el curioso icxio de un antiguo: "Los que crearorr*eI idioma latino y los que lo habiaban bien no dieron a la palabra humanitas la acepción • vulgar que es sinónimo del vocablo griego {philantropm). Aquí humanior no tiene -la acepción vulgar de fácil. tierna solicitud para los hombres. conocimiento de las bellas artes.JUXJEN benda NOTA l Humanitarismo y humanismo. tal sentido-no transmitiría . T al es eí sentido dado a la palabra. qui propter artifichun egrcgium ncrnini. es¿ paulutn modo humaniort ignotus (Praxííeles cuyo admi­ rable talento de artista lo ha hecho conocido de todo hom­ bre un poco instruido en artes). eso que nosotros llamamos educación. aunque sin conocimiento de las letras. Escojo el princi­ pio del primer libro de Varrón: "D e las cosas humanas": "Praxiteles.. Los que mostraban . yo me contentaría con citar un ejemplo. Pero agregaron a esta palabra el sentido de ío que Jos griegos llamaban {paideiaJ. es llamado humanitas.más afición y disposición para este estudio son también los más dignos de ser llamados humanissimh Porque el único entre todos los seres» sólo el hombre puede darse al cultivo de tal estudio que. .

en cuan* to los antiguos absolutistas franceses. dice uno de aquellos teóricos ( Guy-Coquille. N O T A . se encuentran en las cartas de Descartes testos eji favor de la razón de Estado.". 1608): “El uso de la señoría pública debe ser reglamen­ tado por ía ju s tic ia . reconocer ellos mismos la necesidad de someterse al juiciojJel soberano. 1608). derechos y de los ajenos” . libros X ü l . acaso. Si no. No se ha advertido. “ El más importante de los derechos del 'rey. “ Des Seigneurics".J . conocedor de Praxiteles poc los libros y Ja .historia ( Aulo-Galio Noches áticas. X V I).. Ínsíiíutions du troit des Fran<jaísf. suficientemente. significa un hombre sabio. Spinoza dice que "no hay gobierno posible sí cada cual se constituye en defen­ sor de sus. Y BosstiCt: {Instrucción a Louis X I V ) : "Cuando el iey hace justicia o la manda ha- . en el furor con el cual se condena la libertad de debate.ncipal función del soberano es Ja justicia... que la pi.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 2p£ en forma alguna el pensamiento del autor. (Lóyseau. anatemas suficientes para las instituciones basadas en la libertad ¡j el debute. es el de “ hacer leyes y ordenanzas generales para la po­ licía de su reino”. Notemos que ía novedad aquí está en la pasión. Otro. se ve en la historia a la mayoría de los pensadores teni­ dos por liberales. Se los ha vtsio que no tenían.

inclusive los franceses >—parecen inspírarsá en el teórico alemán que dice: "D o s funciones. no de ' !j s con­ sejos prácticos).* na hay'en eso'potencia alguna capaz de obh'gar al soberano. porque. cer exactamente según las leyejr.. incumben al Estado: hacer -justicia y hacer la guerra. Loa absolutistas modernos.el gobierno sea arbitrario. otra cosa que sea arbitrario. lo que también conviene al gobierno que se acaba de llamar arbitrario. (H ab lo de las doctrinas de Bossuet. a 'la obligación. lib. Pero no se sigue de ello que . hasta con relación a Bossuet. que en toda esta obra considero la» enseñanzas de Nietzsche (y también in de ■ . ’ Recordemos también la famosa página de Bossuct (Pol. Pero en la guerra es mucho más prin­ cipal •(Treí'jchke).iULIEN 210 BENDA . que es lá principal de sus' [unciones" . además de q u e . es que hay leyes en los imperios. I ) : . Es absoluto con relación.J i/p r . . a r t. "O tra cosa es que-él (el g o b ie r n o )s e a absoluto. . Se ve que la apología de lo arbitrario es cosa nuevo en los doctrinarios'franceses. ' ' . que en tal sentido es independiente de toda autoridad humana. todo está sometido al juicio de Dios. • ■ N O T A K. contra las cuales todo cuanto se hace carece de derecho". . V II!. \ ‘ Tal es la enseñanza de Nietzsche Y o no me cansaré de recordar.

puede ser llamada racional. permanezca incorruptiblemente fiel a sí misma? En cambio. ¿ao es que. Su castigo será que su antítesis se les parece. de pretexto para encubrir el ofensivo retorno a la barbarie. yo citaré esta juiciosa ob­ servación: " E l nietzscheanismo Ha sido sometido a ia misma prueba que el hegelianismo. El criterio de una filosofía que. una significación que no podemos de­ jar de iñdo. aquí y allí ios te­ mas filosóficos hau servido.En cuanto a que citaos filósofos ■ no hacen sino quejarse del "desconocimiento que se hace de su verdadero pensamiento". Brunschvicg. los sistemas que comienzan aceptando la' contra­ dicción. sin reservas y sin equívocos. Y . ( L. En esa obra se encontrará un'excelente esumen de los "ienias hegeltanos” y de los "temas nierrícbeanos". en tanto que es el pretexto d t una gran prédica moral. no ignorando que. 431. la manera cómo lo han sido. estos llevan al ene­ migo deníro de sí. en tanto que dios se han vuelto breviarios políticos. aún: y esto es lo que ocurrió a Nietzsche. e¿ta enseñanza es mucho más compleja. o de "vivirla”. tiene sin embargo.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 211 Hegel). "E l progreso de la conciencia en ia filosofía occidental". sin duda. Pero el hecho de que han sidoutilirados. p.) . ea su realidad. reserva adose el derecho de agregar que serán capaces de vencerla. sobre todo.

propiamente de lo politicamente real. los discípulos de Táine y de A ugusto Com te. Taine esclareció la naturaleza verdadera de lo rea!. porque no ha­ bíamos concedido mayor Jugar aJ autor de "Orígenes de la Francia Contemporánea”. . * ■ Algunas personas dijeron. . según 'decían aque­ llas persogas. hacia Goethe). aun el no político {el infinista. M ucho antes. es “el gran intelectual realista”. {El . de estos cincuenta últimos años. glorifican al hombre de armas con menosprecio del .gasto que aquí hacemos del pensamiento de Barrés y de Maurras es. el cual. es un gran ejemplar humano. tan inesperado que hace pensar. el panteísta) es profundamente despreciable. en lo cual consiste el realismo que yo denuncio aquí. . que todo nuestro ataque con_tra el intelectual moderno sonaba a falso. .JU tlE N BEND a 232 N O T A L. Comparar con Maurras para quien el universalista. M e parece también difícil ver en Taine al padrino de les que.Taine enseñó inconfundi­ blemente al contrario. nunca exaltó lo real a expensas de lo universal. que el universalista que permanece en su esfera {véase su veneración hacia Spinoza. y ha recordado al universalista que este campo no es el suyo. . cuando se publicó la pre­ sente obra en una revísta. para algunos. mientras que aquellos a quienes consideramos no serían sino calderilla o moneda menuda.} Hay en ello un manifiesto abuso de Ja palabra rea­ lismo.

el segundo. es su condenación para con la educación idealista. y convierten a la inteligencia poco preocupada de lo social en una actividad de salvaje. Taine llega a usar un idioma parecido al de sus adversarios de la ense- . de su llamado a los gru­ pos que trabajan el'alma del individuo. Tal es. (Véase su loor al ma? temático Franz W oepfke). todarla tesis educacional de ios "Desarraigados"' y de "La Etapa". Creo que Taine diría seguramente de los que se dicen sus dis­ cípulos la frase que se atribuye a Bergson. e invitan a Jos pueblos a cul­ tivar sus prejuicios en lo que. la cual registra una invectiva contra el régimen moderno: A este alegado manifiesto en favor de una educación práctica. en el fondo. los Pascal y ios Montes' jieu: “ En su animadversión contra el espíritu clásico y las verdades primordiales de razón y de filosofía que dirigen la instrucción ¡iteraría de todos los grados. oponemcis la protesta de un verdadero descen­ diente de los Montaigne. el sentido de su nostalgia de las antiguas corpo­ raciones y. dos aspectos en los‘cuales me pa­ rece Taine el iniciador de los realistas modernos: el pri­ mero es su condenación del individualismo (tal es. aunque más nuevo aún que el primero entre los maestros franceses. más generalmente. sin duda. sin embargo. "Estos señores son muy ori­ ginales"Hay. a propósito de algunos de sus ''discípulos".tienen de "totalmente ajeno a la razón" (Barres). en vez de dejarlo autónómo frente al Estado).LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 213 hombre de justicia y del estudioso.

los enervados y los desplazados. jiilej r. Por la Francia empírica. y basta de la cultura desinteresa­ da.j uLIiiiN 214 BENDA fianza de las letras antiguas (1 ). desterrando de la enseñanza toda al­ tura de miras y codo ideal (Renouvier.<*maitre . será formalmente tal* adversarlo. era cierto que la comparación de los principios generales de la razón. Este simplismo toma otra nueva forma: la creencia {formulada en todo su vigor por Maurras) de que se (I) f2j Bouryct. N o se trataría sino de preparar a los individuos para un mundo empírico (2 ). personas instruidas para cono­ cer el mundo tal cual es y dedicadas a hacerlo andar co­ mo anda. dirán francamente Barr¿s y . más que en el pasado. disgusto por las realidades. Sin embargo. N OTA M. seria una triste paradoja pedir que se -re­ medíase el peligro. p. las leyes escolares son demasia­ do recientes para que . 5“H ). de las ideas geneiaiea que le soa inseparables. la moral y la belleza con el tren de la vida empírica engendrase. * Esta religión (de ¡a política [lindada en la experien­ cia) pone de relieve una simplicidad de espíritu que me parece propiamente una adquisición del siglo X I X . se pueda decentemente poner en su cargo los males del siglo e imputarles la causa del odio y el desprecio derramados sobre la sociedad. por ios has­ tiados. Si no obsta ate. "Philosophie aiutiytique de l'Histoire/’ tomo ÍV.

Notemos que lo nuevo. ( “La.. .LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 215 pueden encontrar. su nación. tw. mil elementos que no son élj Iq nuevo es ti culto q"ut se tiene por esa servU . . Es de notar que el dogma según el cual la historia obedece a leyes científicas es sobre todo predicado por partidarios de la autoridad. la libertad humana y ja acción. repi-. que. pretenden dar el prestigio de una apariencia científica a pasiones de su corazón que ello's saben muy bien que no son sino pasiones.yes de causa a efecto tan seguramente válidas como las de la gravedad y la elec­ tricidad. en política.histórica deljndividuo. él o si. Esta es la su­ perstición de la ciencia. por saber si los que blanden este dogma creen en. sin embar­ go. en esta cruzada contra el ín-* dividualismo (cuyo gran apóstol sería M . considerada como aplicable en to­ dos los campos inclusive el moral. no está en reconocer que “=1 individuo no es sino una abs-* tracción". Nuestro tiempo habrá visto a sacerdotes del espíritu Enseñando que la forma laudable del pensamiento es ta forma gregaria. simplemente. en su mayor parte se encuentra determi­ nado por su raza. Queda. superstición que.] . su medio. tj que el pensamiento independiente es 'despreciable. ’ N O T A N. Maurras). cosa natural. ya que elimina las dos realida­ des a que mayor horror tienen.política es una ciencia**). es una adquisición del siglo X I X .

de los escritores. de los hombres de pensamien­ to. tan cu­ riosa.. V o l­ eemos a encontrar ahí esa sed de disciplina de que he ha­ . de los filósofos —"la vanidad exaspera­ da de algunos intelectuales"-— que se irguieron como los anti-individualistas del asunto Dreyfus. sobre todo. estos doctores encuentran a numerosos hombres de pensamien­ to que los aplauden y abdican de su libertad de espíritu en favor de-ellos. entendía que él y sus colegas debían marchar en dicha procesión. sino en que la obtengan. Cuando Barrés escribía. la vergüenza que les produ­ ce liberarse de ello. en . Notemos que los que hoy predican la obediencia del espíritu no la exigen solamente de la masa inculta. el odio por su parte libre. Cuando Maritain declara que "rio todo el mundo puede filosofar y que lo esencial para los hom­ bres está en escoger su amo". sin embargo.cuanto a-la parte fatal de! ser humano. Lo más curioso. de modo de preparar a nuestros hijos lo mejor posible para ocupar sus filas erv'Ia procesión nacional’*. cuando Maurras dice que la función de la mayor parte de los espíritus es la de ser “ servidores” y reflej2 el pensamiento de algún jefe. sino de los hombres de pensamiento. es. Es siempre esta religión. Los pensadores del siglo X V I I Í decían: "Necesitamos la religión para el pueblo*'. contra la independencia.216 JTUXJEN BENÜA dumbre. en los pensadores franceses.los. dei nuestro dicen: "L a religión es necesaria para nosotros mismos '. no está en que exijan tal obediencia. de los sabios. el orden que se da a ios hombres de que se so­ metan íntegramente a ella. sobre todo. "E l rol de los maestros consiste en justificar los hábitos y los prejuicios de-Francia.

Sólo existe la sociedad. su voluntad de pertenecer a una "agrupación fuerte". Ella tiene. Brunschvicg (ob. El alma del mundo moral es la única que p . con lo que hay de viola­ dor para la conciencia humana. Entienda el-que pueda esta metafísica social.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 217 blado más arriba y que me parece tan digna de subrayar­ se entre los descendientes de Montaigne y de Renán. no es ningún entendimiento indivi­ dual la sede o el verdadero tema de inherencia de nocio­ nes o verdades (universales). ente. por causa. en una hermosa “proce­ sión". Ella sostiene también. se ha visto regalada. sino que es la sociedad la que. “ La Sociología de l'ordre". con el don del lengua­ je. que cita M . desde su origen. el hombre no es nada. y también la alegría que tienen tantas almas al ser gobernadas. independiente de los partidos. - E l culto del alma colectiva. mientras que las personas individuales no son más que ■ fenómenos. dotada de una especie de en­ tendimiento colectivo. ejercida so­ bre la masa sola. p. pues' nos ha­ . cit.* El individuo. Si el autor mismo la entiende nttídamenU. según 'el señor de Bonald.manece. diferente del de los individuos. L. de que aquí se trata. decía yo. 526): — “ No es en forma alguna el espíritu humano. me parece admirablemen­ te bien denunciado en esta página de Maine de Biran. por no tener el trabajo de pensar por si mis­ mas— alegría evidentemente singular en los hombres lla­ mados de pensamiento. en ellos el sentimiento de Jo que hay de artístico en la regiinentación~de una serie de individuos. y en virtud de una influencia milagrosa.

. Cohlers de ja Q uíntam e. en que '*ellas han combalido bien" { ! ) . O el hecho primitivo de la conciencia. exalta por í I ) "N ote sur M . no es sino mentira. El señor Srunschvicg agrega con justeza: “ La an­ titesis no podrá estar planteada con más claridad. O Sócrates o Bonald. . . .Véase rTuesUa obra “ Sur Je succés du Berflsooisme" P/ 158.Es-preciso. Péguy admira las filosofías únicamente en /a medida.213 JU U E N BENDA llamos equivocados. y reconocer el vacío de ia ciencia del hom­ bre intelectual y moral. es preciso confesar que toda psi­ cología que apoya su base en el hecho primitivo de la conciencia. NOTA O. presentándonos todo. o el hecho primitivo del lenguaje: o Sócrates o Bonald". Alaín queriendo ofrecer una alta ¡dea de su maestro.su partido. tuales es muy frecuente hoy entre los hombres de pensa­ miento. hasta nuestra propia existencia. y considerar a la ciencia misma como una ilusión que nos engaña y nos extravía sin cesar. bajo una imagen falsa y fantástica".• .— Barrés y Maurras han to­ mado ya.'entonces. Beríjson ct la philosuphíe bcrqsonltnnc . no hablar más de filosofía. Esíe prurito de alabar a los filósofos por sus cuali­ dades para la acción antes que por sus virtudes intelec-. En sus "Souvenirs concemant Lagneau".

He tratado. Vigny. El emperador Juliano glorificaba a Aristóteles por haber dicho que se sentía más orgulloso de ser el autor de su "Tratado de Teología” que si hubiera destruido el poder de los persas.nunzio principalmente por su actitud de oficial y lamentaba que se hubiera vuelto a las letras ( I ) . Péguy. En cuanto a los literatos mismos» me contentaría con recordar que uno de ellos. en Francia. al decir de Byron: Hay más poesía verdadera e imperecedera en ia tienda bajo Ja que Je tendió la fiebre en Míssolonghi. Pcguy (cite último pre­ dicó con el ejemplo). de trazar (1) Se encuentra atejo onátoqo en ^amarsine. también. 203). p.e Mcditation). ui siguiera a Hoche. y de los más aplaudidos de su gremio. además ("Les sentiments de Crnias".-Todavía se pueden encontrar. que en todas sus obras (Comoieníaire de Ja 2.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 21U lo menos tanto su energía y su resolución como su inteli­ gencia. Michelet sintieron muy bien la poesía de !a acción: pero no parecen hallarla nada superior a la de las más altas for­ mas de la vida Intelectual. Vigny. para tomar. ver a un profesor de ciencia rnotal (Jacques Bardoux).ua fiir^c desiitUrc^ado cotuo el que Lamartine alaba cq Byroii. aunque no se trate aho­ ra sino de literatura. pero no habrá tantos hombres de letrA-í que la hagan. Suarés. asignar un valor niuy especial entre los literatos franceses a aquellos que fueron militaress Vauvenargues. Hs muy notable. . declaraba reciente­ mente que admiraba a D'Ar. quien proclamo: "hay más poesfa en una imierte heroica que en todas las actitudes del espiriru’\ Subraye­ mos que esta posición uo es nada común en los románticos todos¿ llu g o . Hugo uo pensó jamás en a> ojar a Homero o G alíko como holocausto a Napoleón. Ej exactamente Ja 'enseñanza Que adoptarían Barrés. militares que se adhieran a ese juicio. acaso.

cuando Froissart canta. que gustan de las postur ras arrogantes y no saben que la palabra doctrina na existe. ¿Debo repetir que no es lo novedoso ver a' los lite­ ratos exaltando la vida activa y despreciando la vida sedentaria. tan curiosa entre los hombres de plum a/en favor de exaltar la vida guerrera y menospreciar la vida fácil. además.220' JULIEN BENDA la historia y /a explicación de esa voluntad. voudrait louer ecux qui. H ay que notar que ese rasgo se ve en Jos escritores actuales mucho antes de la guerra de 1914 y que los que la expresan más altamen­ te no son siempre Jos que la han sobrellevado. quienes. (amas se cuidaron de vivir. n'ont jumáis soucí de vivrc (2 ): ♦ cuando Bertrand de Born quiere que “ningún hombte de alta alcurnia tenga otro pensamiento que cortar cabezas y brazos. el tono docíora/ con que lo hacen? Cuando Ronsard { i ) . qui. alabar quisiera a. (!) Notemos que Ronsard e. (2) Buenos dioses. que el autor de "E s­ cenas y doctrinas del nacionalismo*’ hubiera aceptada descender a tales simplezas. sino ver la ausencia de sencillez. pegados a u4 libro. como antecesores de nuestros graves profesores de estética belicista.s cj prototipo del hombre "'pe­ gado a un libro” . nadie to­ mará a estos cándidos liróforos. ■ •- . coílés sur un lívre. exclama: Boas dieux. la gloria de los caballe­ ros y abofetea con su desprecio a los burgueses. Dudo.

causa de la debilidad de nuestro es­ tado y de la cobardía de nuestro siglo (J..LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES 221 Encuentro el desdén hacia la vida del espíritu —■ nítidamente. que. que son . quien elogia la vida del espíritu a expensas de la vida activa. han arruinado el comercio y ia agricultura. en parte. Y la ociosidad no puede entrar en los estados bien guardados que una engañifa más sutil y peligrosa' que la literatura. "Seguramente no hay mejor manera de ablandar él valor. sin eso que el vulgo llama "negocios". ni fondo bastante para llenar la vacuidad de*1 tiem­ po. "Le Prince**. Sigue un derecho de ciudad acordado a las letras y a las ciencias. Son las personas ociosas y perezosas. en tono dogmático--. . L de Balzac. Nadie tiene méritos suficientes para desempeñar tai rol con dig­ nidad.No falta.. que veneran dicha época serian capaces. * En-cambio. de ratificarlo (pienso especialmente en los admiradores de Georges Sorel). por lo que me pregunto sí muchos de nues­ tros modernos.como. $in .el de ocupar a los espíritus en ejercicios apa­ cibles y sedentarios.'q u e recuerda mucho a ciertos maestros mo­ dernos por su frecuente afición a humillar 3a toga ante la espada (cierto. que el'escritor aquel es un gentilhombre de muy chica nobleza).: * “ Se necesita en Francia mucha firmeza y gran am­ plitud de espíritu para prescindir de cargos y empleos y consentir así en quedarse en casa y no hacer nada. en la medida que ellas "apor­ ten fuerza y belleza a la patria” ). 1631. en un escritor del sU glo X V lll. he aquí un maestro de la gran época francesa.

Manifiesto del partido de la Inteligencia’.N o «s.” . es un documento de la hiás alta importancia para la encuesta que aquí reali­ zamos. Nuestra-solicitud va di- . por añadidura. además deí eiítafio párrafo que hemos citado acerca de la misión de la Iglesia. AHí se lee. nacionalizándose cómo. hablar. “Del mérito personal''}. leer y estar' tranquilo'* (L a Bruyere. firmado por 54 escritores franceses muchos de los cuales figuran entre las autoridades más respetadas por sus conciudadanos.JUXJEN BENDA embargo. Este manifiesto.una liíeratu■ ) ra adquiere una significación más universal. un interés más humanamente general?”. N O T A P. para la ociosidad*del sabio más que un nom­ bre mejor. es una regla razonable y humana. y también que se llame trabajar al hecho de meditar. francesa. 19 de julio de 1919).” Y más adelante. ( “Fíga­ ro”. acaso.. y. que las concepciones de Ja inteli­ gencia imponen a la conducía política tanto como al or­ den del mundo. luego: "Creemos — y el mundo k> cree con nosotros— que está en el destino de nuestra raza defender los intereses es£(rituales de la hum anidad..’ . cosas como ésta: " E l nacionalismo. Y .

La humanidad francesa es su garantía so-r berana. uno piensa también en loa doctores ale­ manes de 1871 que. Uno piensa ca los escrito­ res romanos." De ahí la voluntad de fundar (el manifiesto lo sub­ raya): "La federación intelectual de Europa y. también ellos. A lem ania volverá a su tarca hl^túiiCct tjue ¿ i ser el curazóti de Europa. ‘T e m p s ” del H de set.LA TRAICION DE LOS INTELECTUALES ~~ 223 rígida a Europa y a tocio cuanto subsiste de humanidad en el mundo. *915. he aqui lo que hoy procla­ man los pensadores franceses. centinela de la ci­ vilización”. también ello*. que es c! único orden ‘por ei cual se ejercita un dominio legítimo. del mundobajo la égida de la Francia victoriosa. de quienes dicen descender estos pensado­ res. ." Y sobre todo: « " L a Francia victoriosa quiere recuperar su puesto en el orden del espíritu. que tomaron como guia al espirita de la Grecia mili­ tarmente vencida. “ Después de la guerra. En una (I) "A lem ania es Ja protección y el pilar de la civilización" (Lam precht). “custodia de la civilización” (i)Reflexiones semejantes parece que acudieron a la mente de uno de nuestros grandes escritores cuando se llevó a cabo la publicación • de este-manifiesto. reclamaban la hegemo­ nía intelectual para su patria “victoriosa” a la que con­ sideraban. La victoria por las armas confiere un derecho de d i­ rección en el orden'intelectual. y preparar a ü hum a­ nidad europea” (Guiilerinü II.