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Análisis de “El almohadón de plumas” de Horacio Quiroga

El propósito de esta monografÃ−a es analizar el cuento de Horacio Quiroga “El almohadón de plumas” y
partiendo de este cuento demostrar cómo la propia vida del autor, rodeada de trágicas muertes ha llevado al
autor a escribir sobre este tópico, la muerte.
En la mayorÃ−a de sus cuentos, el final del texto implica la muerte del protagonista. El cuento que se
analizará a continuación no será la excepción.
• DATOS EXTERNOS
• BiografÃ−a del autor, época y movimiento
Horacio Quiroga nació el 31 de diciembre de 1878 en Salto, Uruguay. Su padre murió a causa de un
disparo accidental de escopeta, motivo que llevó a la familia del escritor a trasladarse a Argentina donde
murieron allÃ− de fiebre tifoidea su hermana y su hermano.
Su padrastro hemipléjico se suicidarÃ−a frente a él con una escopeta años después.
Comenzó sus estudios en Montevideo y se interesó en la literatura. Escribió el cuento “Una estación de
amor” en 1898. Fundó y editó la Revista del Salto en 1899, la cual cuenta con más de 30 colaboraciones
del escritor, entre ellas poemas, prosa poética, páginas narrativas, crÃ−tica teatral y literaria, y artÃ−culos
ensayÃ−sticos sobre diversos temas.
Ese mismo año viajó a Europa, y desilusionado, a su regreso, fundó en Uruguay, junto con un grupo de
amigos el primer cenáculo modernista llamado Consistorio del Gay Saber, una especie de laboratorio
literario experimental donde todos ellos probarÃ−an nuevas formas de expresarse y preconizarÃ−an los
objetivos modernistas. En 1901 inició su carrera literaria con un libro de poesÃ−a llamado Los arrecifes de
coral. Este mismo año, su amigo Federico Ferrando serÃ−a accidentalmente asesinado por el mismo
Horacio Quiroga mientras éste limpiaba un arma de fuego.
En 1903 obtiene la ciudadanÃ−a argentina y viaja a la selva, acompañando a Leopoldo Lugones en calidad
de fotógrafo, en una expedición a las ruinas jesuÃ−ticas de Misiones.
En 1909 se radicó San Ignacio, en la provincia de Misiones, donde se desempeñó como juez de paz.
Contrajo matrimonio ese mismo año con Ana MarÃ−a y tuvo dos hijos, vivió en la provincia muchos
años. La exuberante naturaleza de la selva inspiró gran parte de su obra.
Su mujer se quitó la vida en 1917 tras sufrir una fuerte depresión. Luego de la tragedia, Quiroga publicó
Cuentos de amor, de locura y de muerte, donde se destacó su particular narrativa cuentista. El siguiente libro
de cuentos del escritor Cuentos de la Selva, fue publicado en 1918. La influencia del escritor Edgar Allan Poe
ya era notable en sus escritos.
Entre 1917 y 1926 Horacio Quiroga obtuvo un reconocimiento literario y cierta estabilidad económica.
Luego de este periodo, ya en Buenos Aires, con la aparición de un grupo de escritores que buscaba
transformar el campo cultural desde un discurso metafórico, experimental y renovador, la importancia de
Quiroga empezó a decaer considerablemente y las miradas del público en general, ávidas de lo novedoso,
se dirigieron hacia otros autores. Esta nueva generación de escritores, por su tendencia a discriminar lo
inmediatamente anterior, negó los méritos literarios de Quiroga. A partir de entonces, la carrera literaria
del escritor perdió su lugar entre el público.
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En 1932 contrajo nuevas nupcias con MarÃ−a Elena Bravo, 29 años menor que él, amiga de su hija
Eglé, con quien tuvo una niña.
En 1933 regresó a las ruinas de San Ignacio, en Misiones, para dedicarse a labores manuales. Para este
año, los problemas con su mujer se habÃ−an acrecentado y ella lo habÃ−a abandonado. En 1935 publicó
su último libro de cuentos, Más allá.
En 1937 Horacio Quiroga fue hospitalizado en Buenos Aires por un cáncer avanzado. En la sala de
internación no estaba solo, lo acompañaba otro paciente, Vicente Batistessa, con una enfermedad
particular, padecÃ−a del “sÃ−ndrome de hombre elefante”. Quiroga decidió anticiparse a una muerte
anunciada y bebió un vaso de cianuro que acabó con su vida unos minutos después.
El escritor uruguayo murió el 19 de febrero de 1937. Pero la sucesión de desgracias no acabarÃ−a aquÃ−:
Tras la muerte de Horacio Quiroga, sus hijos, Eglé y DarÃ−o, se suicidarÃ−an también.
• La obra dentro de la totalidad de la producción del autor
Quiroga siempre se sintió atraÃ−do por temas que abarcaban los aspectos más extraños de la naturaleza,
a menudo teñidos de horror, enfermedad y sufrimiento para los seres humanos, y en particular, para los
personajes centrales de sus cuentos. Muchos de sus relatos pertenecen a esta corriente, cuya obra más
emblemática es Cuentos de amor de locura y de muerte, de 1917.
“El almohadón de plumas” pertenece a esta recopilación de cuentos que logró consagrar al escritor como
el maestro latinoamericano del relato breve.
Es en este libro donde se presentan claramente definidas, todas y cada una de sus obsesiones recurrentes.
Predominan los cuentos misioneros, la fascinación de Quiroga por la muerte en la que vivió enfrascado y
los personajes marcadamente trágicos, con relatos magistrales como "A la deriva", " La gallina degollada", o
"El almohadón de plumas".
Quiroga tomó la idea para este cuento de una noticia periodÃ−stica de 1899, en la que una muchacha
habÃ−a comenzado a debilitarse sin explicación pero que mejoraba cuando se trasladaba al campo,
volviendo al mismo estado en la ciudad. Esta pérdida de sangre y debilitación se debÃ−a a un insecto que
se habÃ−a alojado en su almohada.
Estos cuentos están unidos por la misma temática, como lo indica el tÃ−tulo de la obra: por el amor, la
locura y la muerte. Por eso se puede hablar de un contario, y no de un libro de cuentos. Son enfoques distintos
en torno a estos tres temas centrales.
“El almohadón de plumas” reúne los tres tópicos: amor, locura y muerte, en ese mismo orden.
• El género literario
Es narrativo. Dentro de este género se ubica en la especie cuento, determinada por las caracterÃ−sticas
propias de los cuentos literarios: la brevedad, la existencia de un hecho único y un final sorpresivo. Este
cuento debido a su trama se clasifica como fantástico (Alicia sufre una enfermedad que empeora hasta que
muere, y luego su marido descubre que una criatura viscosa se hallaba dentro del almohadón de plumas de la
cama de Alicia) ya que lo ocurrido es inexplicable, pero luego debido a su final (el narrador explica
cientÃ−ficamente la existencia de estos insectos de aves) es clasificado como extraño, ya que tiene una
explicación racional que justifica los hechos acontecidos.
• El cuento literario. La poética de Quiroga y de Poe.
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Horacio Quiroga escribe una retórica del cuento. A través de sus diversos artÃ−culos, ensayos y
decálogos describe y debate los fundamentos teóricos del cuento. En el Decálogo del perfecto cuentista
(1927) formula una serie de normas sobre cómo debe escribirse un cuento.
Quiroga refiere en el decálogo “No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En
un cuento bien logrado, las tres primeras lÃ−neas tienen casi la importancia de las tres últimas”. En “El
almohadón de plumas” la primera oración invita al lector a continuar con la narración, llama su atención,
ya que la atmósfera creada por el autor propicia un comienzo abrupto, sin aclaraciones previas. “Su luna de
miel fue un largo escalofrÃ−o” anticipa parte de la trama.
“No adjetives sin necesidad”. A partir de 1905 Horacio Quiroga empezó a publicar en Caras y Caretas,
importante semanario argentino. AllÃ− aprendió la eficacia del estilo conciso, el valor de cada palabra, la
estrategia de los adjetivos, el impacto de toda imagen concreta (puesto que debÃ−a adjuntar una imagen a su
cuento), pues sólo disponÃ−a de una página para sus colaboraciones.
Quiroga nombra a Edgar Allan Poe como uno de los maestros a tener en cuenta a la hora de escribir: “Cree en
un maestro -Poe, Maupassant, Kipling, Chejov- como en Dios mismo”, y es la literatura de Poe la que ha
influenciado el modo de crear de Quiroga: es de Poe de quién aprende a componer finales sorpresivos, que
producen una sensación estremecedora, y a reforzar esa sensación estremecedora evitando explicaciones
mágicas o sobrenaturales de lo acontecido, ya que se logra que los lÃ−mites entre lo real y lo irreal sean
imprecisos y produzcan en el lector cierta inquietud.
Edgar Alan Poe influenciará toda la obra de Horacio Quiroga: aplicará de Poe las situaciones cotidianas y
comunes en la que se presentan los personajes y dentro de las cuales aparece un hecho insólito que es el
hecho único de la narración. Aparecerá la locura como una constante en los cuentos de ambos, desde “El
crimen del otro”, donde el uso del personaje doble recuerda a Poe con el célebre “William Wilson”, hasta
concluir con la demencia asesina de “La gallina degollada”, que se asemeja a “El gato negro”. También se
observan similitudes entre “El crimen del otro”, de Quiroga y “El barril de amontillado”, del escritor
norteamericano.
“El almohadón de plumas” es un cuento breve, y posee un hecho único (la enfermedad de Alicia). Cada
frase y cada palabra están dotadas de la mayor fuerza expresiva (por ejemplo los adjetivos utilizados en el
primer párrafo: escalofrÃ−o, angelical, estremecimiento), y además, no son meramente decorativas, si no
que nos introducen en la atmósfera creada por esta unidad de efecto que causará una primera impresión en
el lector.
Al igual que su maestro Poe, Quiroga prepara al lector desde el inicio, para lo que le va a pasarle a Alicia: ella
está encerrada y sola.
La unidad de interés se logra a través del desarrollo del cuento que mantiene al lector a la espera de un
desenlace, y esto es posible aplicando la unidad tonal, es decir, una serie de oraciones clave que anticipan este
desenlace sin develarlo.
El final del cuento se asemeja en su tratamiento al final del “La miel silvestre”, otro cuento que compone
Cuentos de amor, de locura y de muerte.
Se utiliza una técnica que consiste en agregar comentarios o argumentos positivistas o seudocientÃ−ficos
para desarmar la inquietante atmósfera contenida y esto logra sacar al lector del espacio cerrado de la
ficción que se habÃ−a clausurado con la muerte. De ese modo se mata la muerte, y se presentan los hechos
objetivamente.
Es una constante también en los cuentos de Horacio Quiroga que el personaje principal muera
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ineludiblemente.
• DATOS INTERNOS
♦ Vocabulario
desapacible: dicho del tiempo: Inestable, destemplado.
antropoide: dicho de un animal que por sus caracteres morfológicos externos se asemeja al hombre.
bandó: banda horizontal que cubre la barra de la que cuelga una cortina o estor.
• El tÃ−tulo y su importancia. “El almohadón de plumas”
El tÃ−tulo de este cuento es de suma importancia ya que es revelador: anticipa la causa del conflicto de la
historia; dentro del almohadón de plumas se halla el motivo de la enfermedad de Alicia. La clave está en el
tÃ−tulo pero el lector se adentra en la historia y olvida este detalle.
“No quiso que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón”, Alicia no luchaba por vivir, se
dejaba morir.
Los tÃ−tulos de los cuentos de Horacio Quiroga revelan en gran parte el final de cuento, o parte de la
resolución del conflicto, por ejemplo en “La gallina degollada”, o “A la deriva” revelan parte de lo que
ocurrirá en los temas centrales de la historia.
• La estructura narrativa
• Introducción
Presentación de los hechos:
Tiempo en el que transcurre la historia: julio, invierno, frÃ−o.
Espacio en el que transcurre la historia: la casa presentada como hostil por el narrador.
Protagonistas: Alicia y Jordán, un joven matrimonio que pasó una escalofriante luna de miel.
• Nudo
Desde “Fue ese el último dÃ−a que Alicia estuvo levantada” hasta “En cinco dÃ−as, en cinco noches,
habÃ−a vaciado a Alicia”.
En el nudo se halla el conflicto: la enfermedad de Alicia que empeora dÃ−a a dÃ−a.
El clÃ−max: Es una gradación en el tono del discurso. Se da a través de la sucesión de acontecimientos o
bien cuando el conflicto adquiere su mayor intensidad y se resuelve el destino del protagonista.
ClÃ−max ascendente: todo el desarrollo de la enfermedad de Alicia hasta que muere y se descubre la bola
viscosa en su almohadón.
ClÃ−max descendente: cuando se da una explicación cientÃ−fica de los hechos.

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Hecho único: la enfermedad inexplicable de Alicia que empeora dÃ−a a dÃ−a.
• Desenlace
Desde “Noche a noche, desde que Alicia habÃ−a caÃ−do en cama, habÃ−a aplicado sigilosamente su
boca…” hasta el final.
En el último párrafo se explica lo ocurrido cientÃ−ficamente: esa “bola viscosa” no era un monstruo si no
un parásito de ave que se alimentó de la sangre de Alicia hasta matarla; aquÃ− el desenlace hace que este
cuento sea clasificado como extraño. No interesa, en el análisis, si dichos postulados son o no
cientÃ−ficamente comprobables, lo importante reside en cómo el narrador intenta fundamentarlos.
Punto de vista del narrador:
El narrador de este cuento es omnisciente, narra desde una óptica externa a los hechos, en tercera persona y
describe los sentimientos de los personajes, la casa en la que viven, e incluso fundamenta lo ocurrido
cientÃ−ficamente. El narrador incluso revela lo que ocurrirá “Alicia se iba visiblemente a la muerte”,
“Alicia murió, por fin”, como era de esperarse. Otro ejemplo serÃ−a cuando narrador describe lo que
esconde el personaje de Jordán: “à l, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer”.
Asunto o argumento:
Una mujer cae enferma en la cama a causa de una anemia que empeora dÃ−a a dÃ−a hasta que le ocasiona la
muerte. Esta anemia fue causada por un parásito que se habÃ−a alojado en su almohadón de plumas,
alimentándose de la sangre de la cabeza de la joven.
Determinación del tema:
“La casa en que vivÃ−an influÃ−a un poco en sus estremecimientos”.
Esta oración indica que Alicia ya padecÃ−a estremecimientos.
“No es raro que adelgazara”.
Alicia ya comenzaba a manifestar problemas fÃ−sicos, algo le estaba ocurriendo.
“Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente dÃ−as y dÃ−as; Alicia no se reponÃ−a
nunca”
El hecho de que no se repusiera nunca indica el comienzo de un conflicto en la trama.
“Fue ese el último dÃ−a que Alicia estuvo levantada. Al dÃ−a siguiente amaneció desvanecida”.
Alicia ya estaba enferma, y como lo indica la primera oración, ya no se levantarÃ−a más.
“Constatóse una anemia de marcha agudÃ−sima, completamente inexplicable”.
La enfermedad de Alicia si bien tenÃ−a diagnóstico no tenÃ−a causa, su anemia era inexplicable.
“Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones…”
Alicia comenzaba a enloquecer, su enfermedad empeoraba.
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“HabÃ−a allÃ− delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose dÃ−a a dÃ−a, hora a hora, sin
saber absolutamente cómo”.
No era posible curarla, se anticipa lo que ocurrirá.
“Los dos dÃ−as finales deliró sin cesar a media voz”.
Los dÃ−as finales indican los dos últimos dÃ−as de Alicia.
“Murió, por fin”.
Tal como lo habÃ−a anticipado el narrador, Alicia murió.
• LA REALIDAD REPRESENTADA
• Los personajes:
Personajes principales:
El narrador presenta a Alicia internamente como “angelical y tÃ−mida”, dependiente de su marido, sensible,
soñadora. Refiere un solo dato de su aspecto fÃ−sico: es rubia. Cuando surge el contraste entre los sueños
de la protagonista y la realidad, acontece la desgracia.
Jordán es lo opuesto a Alicia: de carácter duro, insensible. Se aplica el recurso de antÃ−tesis para
demostrar lo diferentes que son. También se observa un solo dato sobre la descripción fÃ−sica de
Jordán: su altura; que representa lo inalcanzable que es él para su mujer.
Sin embargo, a pesar del duro carácter de Jordán, el narrador confiesa que él “la amaba profundamente”
mientras que ella “lo querÃ−a mucho”.
Cuando una tarde su marido le pasó la mano por la cabeza Alicia rompió en llanto, liberándose
emocionalmente, para luego caer enferma, el mÃ−nimo gesto de ternura que mostró su marido terminó por
debilitarla. Ella “quedó largo rato escondida en su cuello”; la necesidad de refugiarse en su marido en
contraste con la soledad que la rodea enferma a Alicia.
Por otro lado, hay una relación entre el insecto que le succiona la sangre a Alicia y su marido. El narrador
describe la “boca” del insecto y luego se corrige diciendo “su trompa, mejor dicho”. Jordán, a su modo,
también le habÃ−a consumido la vida a Alicia, con su indiferencia y su frialdad hacia ella. à l es en parte
el causante de su padecimiento. Jordán dadas sus caracterÃ−sticas bien podrÃ−a representar a la muerte:
frÃ−a, dura, insensible.
Alicia tiene alucinaciones mientras su marido la cuida y vela por ella en silencio; ella convierte mediante sus
delirios a Jordán en una especie de “antropoide apoyado en la alfombra que tenÃ−a fijos en ella los ojos”.
Jordán y las monstruosas alucinaciones de Alicia están relacionados.
El marido cariñoso que ella añoraba se habÃ−a convertido en un monstruo en sus delirios.
Cuando Alicia cae enferma en la cama no permite que le acomoden el almohadón, esto puede interpretarse
como una intención de dejarse morir, dejarse “succionar” tanto por el insecto de ave como por su distante
marido.
A diferencia de otros cuentos de Quiroga, en este, la protagonista no lucha por vivir, simplemente se deja
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morir.
Personajes secundarios:
El médico de Jordán y la sirvienta. Ambos mantienen diálogos con el personaje de Jordán, el médico
para informarle a éste sobre la pobre salud de su esposa y la imposibilidad de curarla; y la sirvienta por otro
lado, quien encuentra la causa de la enfermedad de Alicia, cuando toma en sus manos el almohadón y
advierte las manchas de sangre que el insecto habÃ−a dejado.
Hay que tener en cuenta que el médico que se menciona es el “médico de Jordán”, un médico que al
igual que su marido, no hace nada para curarla. Alicia se dirige ineludiblemente hacia la muerte.
• Referencia espacial y su relación con los rasgos del personaje de Jordán:
La casa en la que viven se describe como silenciosa, de altas paredes blancas de brillo glacial, con frisos,
columnas y estatuas de mármol. Los rasgos que caracterizan la casa coinciden con la caracterización de
Jordán: Las paredes altas con su altura fÃ−sica, las estatuas de mármol con su dureza y frialdad, el patio
silencioso y el eco con la imposibilidad de comunicarse entre ellos; en la oración “el silencio agónico de la
casa…” se demuestra hasta qué punto el silencio y la soledad que conlleva este vacÃ−o influye en la salud
fÃ−sica y psÃ−quica de Alicia.
La casa no tiene ni el “más leve rasguño en las altas paredes”, al igual que la impasible rigidez de Jordán.
Ella “aún vivÃ−a dormida en la casa hostil sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido”, pero su
marido era una extensión de la hostilidad de la casa.
Alicia abandona sus sueños e ilusiones de novia, y la dependencia que tiene por su marido se transfiere a
una dependencia por la casa: el personaje de Alicia jamás abandona el interior de la casa, excepto cuando
sale al jardÃ−n apoyada en Jordán, y al otro dÃ−a se desvanece. Ella, a diferencia de su marido, no tiene
contacto con el mundo exterior. Ni siquiera tiene contacto con los demás personajes que integran el cuento,
no tiene vida social, su mundo se limita al contacto escaso que tiene con su marido.
Cuando Alicia cae enferma en su cama se aÃ−sla aún más del mundo exterior: “el dormitorio estaba con
las luces prendidas y en pleno silencio”, “Jordán vivÃ−a casi en la sala”. à l no estaba a su lado mientras
ella reposaba en la cama, si no que evitaba aún más su presencia. Si bien Jordán se movÃ−a nervioso de
un lado a otro de la casa, jamás quebrarÃ−a el silencio para contener a su mujer, para hacerle compañÃ−a.
Sólo irrumpe en el cuarto cuando ella alucina y pide por él, confundiéndolo con un antropoide. Ese es el
primer y único diálogo que aparece entre ellos.
• Referencia temporal:
Se puede inferir del texto que los hechos transcurren durante el invierno, la pareja se habÃ−a casado en abril y
habÃ−a vivido durante tres meses una dicha especial. El hecho de que sea invierno se relaciona directamente
con la frialdad de la casa y de su marido, en contraste con la calidad de Alicia.
• El tiempo objetivo o cronológico:
La trama de este cuento se organiza en un sentido lineal; los acontecimientos se van encadenando según
causa efecto, de una situación inicial a otra conflictiva y de ahÃ− hacia un desenlace donde el tiempo fluye
sin trabas a lo largo de su desarrollo.
Hace tres meses que la pareja contrajo matrimonio, en abril, refiere el narrador, por lo que se infiere que es
julio el mes en el que transcurren los sucesos. Alicia pasó todo el otoño en la casa. Luego tuvo un ataque
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de influenza que duró varios dÃ−as.
Finalmente, Alicia se enfermó de una anemia fulminante que durarÃ−a 5 dÃ−as y 5 noches. El conflicto del
cuento se desarrolla en estos 5 dÃ−as.
Algunas construcciones que señalan el tiempo fÃ−sico son:
“…volviendo de noche juntos por la calle”
“… mudo desde hacÃ−a una hora”
“Durante tres meses…”
“Alicia pasó todo el otoño”
“… influenza que se arrastró insidiosamente dÃ−as y dÃ−as”
“Al fin una tarde pudo salir al jardÃ−n…”
“Fue ese el último dÃ−a”
“Al dÃ−a siguiente amaneció desvanecida”
“Al otro dÃ−a Alicia seguÃ−a peor”
“Todo el dÃ−a el dormitorio estaba con las luces prendidas…”
“Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones confusas y flotantes al principio,
y que descendieron luego a ras del suelo”
“Una noche se quedó de repente mirando fijamente”
“Al rato abrió la boca para gritar”
“…después de largo rato de estupefacta confrontación…”
“…desangrándose dÃ−a a dÃ−a, hora a hora…”
“En la última consulta…”
“Durante el dÃ−a no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecÃ−a lÃ−vida…”
“Desde el tercer dÃ−a…”
“Los dos dÃ−as finales…”
“Noche a noche, desde que Alicia habÃ−a caÃ−do en cama…”
• El tiempo subjetivo
El tratamiento del tiempo subjetivo está regulado por las leyes psicológicas, ya que es el proceso mental del
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individuo el que, a través de un juego de asociaciones, se proyecta desde su presente a otras dimensiones
temporales. Su duración dependerá de la carga afectiva con la que se vivan los hechos.
La enfermedad de Alicia se desarrolla y empeora en cinco dÃ−as, y es durante este periodo que se desarrolla
el conflicto.
El tiempo subjetivo aparece cuando Alicia comienza a sufrir alucinaciones, y durante este perÃ−odo se ve
como su enfermedad evoluciona y sus alucinaciones y delirios aumentan.
“Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala”, las luces contribuÃ−an a la
atmósfera fúnebre, a la espera de la muerte de Alicia.
El narrador contribuye con determinados recursos como el uso del hipérbaton en “nuevas oleadas de
sangre” o “estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima”, para ejemplificar este padecimiento
de Alicia en el tiempo, dÃ−a a dÃ−a, noche a noche.
• El tiempo morfológico o verbal
En el texto se utilizan tiempos verbales en presente y pretérito simple e imperfecto. Para describir el estado
de salud de Alicia se utiliza el pretérito simple, y el pretérito imperfecto.
El tiempo morfológico es el que responde a la estructura verbal del cuento. El verbo expresa la actitud del
hablante frente a la realidad.
El último párrafo utiliza verbos en presente, y con perÃ−frasis verbal para darle mayor objetividad al
contenido.

IV - VALORACIÃ N FINAL:
Con “El almohadón de plumas”, Horacio Quiroga ha conseguido ir más allá de la literatura fantástica:
Jordán, desbordado de amor reprimido termina aniquilando a Alicia: le quita su espÃ−ritu, mientras que su
doble, el parásito, se ocupa de quitarle el cuerpo.
La frialdad con la que el narrador concluye la obra crea un efecto de perplejidad ante lo acontecido.
La literatura de Quiroga se asemeja a su vida y su vida se asemeja a su literatura. Su vida parecerÃ−a a simple
vista un cuento ideado por él mismo, con la acumulación de giros macabros del destino, los cuales plasma
en esta obra de amor, de locura y de muerte.
BibliografÃ−a:
JITRIK, Noé, Horacio Quiroga, Montevideo, Arca Editorial, 1967.
MAGRASSI G. y ROCCA M. La Historia de Vida. Bs. As., Centro Editor de América Latina, 1986.
POE, Edgar Alan. Narraciones Extraordinarias. España., Biblioteca Básica Salvat, 1969.
QUIROGA, Horacio. Cuentos de amor, de locura y de muerte. Bs. As., Centro Editor de Cultura, 2008.
QUIROGA, Horacio. Cuentos de la selva. Bs. As., Losada, 1976.
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