Washington ofrece cambiar Diosdado Cabello por Leopoldo López

Por: Heinz Dieterich | Lunes, 22/06/2015
1. Cabeza por Cabeza
La esencia de las negociaciones en Haití es un trueque entre la cabeza de Leopoldo López y la de Diosdado Cabello. En
términos crudos, Washington ofrece detener la investigación sobre el supuesto narcotráfico de Cabello, si Caracas suelta a
López antes de las elecciones. Se trocaría el hombre fuerte del Chavismo y de facto Presidente de Venezuela contra el hombre
fuerte de la oligarquía venezolana y reconquista neoliberal-gringa. Shannon le plantea a Cabello, que si no acepta la
propuesta, terminará el resto de su vida en una cárcel en Estados Unidos, como Noriega. Porque, de todas formas, el
oficialismo perderá las elecciones de diciembre y después las presidenciales y entonces te agarramos. Tienes todas las de
perder. Colabora.
2. La estrategia fallida de la represión
A finales de 2013, dos oráculos geopolíticos recomendaron estrategias diferentes a Maduro, para asegurar el futuro chavista.
Uno recomendó usar la fuerza del Estado para controlar a la derecha. Era una opción estratégica posible siempre que se
combinara con las reformas socio-económicas necesarias. Pero, al separarse la represión de las reformas, el gobierno
comenzó a hundirse: perdió sus bases sociales y se quedó con el frágil apoyo de las bayonetas.
A diferencia del primer oráculo, el segundo propuso la alianza con la burguesía. Sin embargo, las pitias de Miraflores no
estaban para encantos socialdemócratas de colaboración de clases y lo descartaron. El resultante escenario de inmovilismo
gubernamental y deterioro socio-económico fue aprovechado inteligentemente por el imperialismo, que ha logrado armar un
agresivo frente mundial contra el gobierno de Venezuela que va desde el CIADI y Desmond Tutu hasta grandes sectores de la
clase política brasileña y la derecha mundial.
3. ¿Por qué Haití y no Cuba o Brasil?
En política y diplomacia el simbolismo y las formas expresan relaciones de poder. Que las negociaciones, que están entrado
en su fase decisiva, se lleven a cabo en Haití y no en Cuba o Brasil o la UNASUR, es significativo. Reunirse en Haití con
funcionarios de Washington es como reunirse en el mismo cuartel general de la CIA en Fort Langley, Virginia. Desde la
ocupación militar gringa de 1915 a 1934, llevada a cabo por el presidente "pacifista" Woodrow Wilson a solicitud de los
banqueros, Washington ha mantenido a la primera tierra liberada de Nuestra América en un escenario dantesco. Todos los
intentos de autonomía y desarrollo nacional han sido ahogados en sangre, como por ejemplo, cuando en 2004 el Presidente
teólogo de la liberación Jean Bertrande Aristide fue secuestrado por Washington y deportado en un avión a Africa del Sur. El
mismo modelo de "kidnapping" (Aristide) y deportación que le fue aplicado al presidente hondureño Manuel Zelaya, en
2009. En el 2010, cuando el Presidente haitiano René Preval trató de aplicar políticas moderamente desarrollistas y con la
opción para los pobres, Washington y las potencias europeas le dijeron, que debía tomar un avión e irse. El mensajero fue
Edmond Mulet, encargado de la misión de la ONU (MINUSTAH) en Haití. Le dijo al Presidente: "We need to get you on a
plane and evacuate you". Preval se negó, pero no pudo impedir, que el partido y el candidato más popular fueron bloqueados
y un cantante admirador del sangriento tirano Duvalier fue impuesto por Washington y sus títeres europeos. Que el de facto
presidente de Venezuela y la canciller hayan aceptado ir a ese lugar emblemático de la bota militar gringa, demuestra la
extrema debilidad de la troika gobernante.
4. Riesgo de "muchas muertes y sufrimiento"
El principal asesor internacional de Dilma Roussef, el socialdemócrata progresista Aurelio García, advierte que la situación
en Venezuela es "compleja" y que una fricción con Brasil podría dificultar "el proceso" de las negociaciones de paz en
Colombia y comprometer el "funcionamiento del Mercosur y la Unasur". Intentamos resolver la situación de tensión vía
Unasur (Unión de Naciones Suramericanas). Pero necesitamos tener cuidado. Hay riesgo de conflicto para el pueblo

venezolano, "con muchas muertes y sufrimiento". García expresó con claridad los objetivos de Washington y los enormes
costos humanos que implicaría un desenlace violento de la situación. ¿Qué hacer entonces?
5. ¿Como evitar la catástrofe?
Venezuela es un frente de agresión más en la guerra global de Washington contra China y Rusia, como lo son Hongkong,
Xinjiang, Ucrania, Irak y Siria. Bombas en Siria, artillería en Ucrania, terrorismo "integrista" en Xinjiang y contra-revolución
de color en Hongkong y Venezuela, no son más que diferentes facetas de una estrategia unificada de subversión imperial en
diferentes teatros de guerra. En esta arena de gigantes, los débiles gobiernos latinoamericanos, salvo Brasil, no tienen
influencia. Ante la extrema debilidad de la troika paralizada y el jaque mate estadounidense a punto de ejecutarse, sólo la
inmiscuición de China ---eventualmente combinada con Brasil--- puede cambiar el rumbo en Venezuela. Es un contrasentido
que una superpotencia mundial no interceda activamente en los asuntos internos de otro Estado para proteger sus intereses -más cuando este Estado está bajo ataque de la principal potencia violadora del derecho internacional. En el orden global
social-darwinista que vivimos, el respeto a la no-intervención ---que prescribe el derecho internacional--- sólo favorece a los
intereses del imperialismo occidental. Una falta de intercesión decidida de China en Venezuela, como en el caso de Libia,
sólo producirá otro triunfo geopolítico del complejo militar-industrial y banquero estadounidense y un debilitamiento
extraordinariamente peligroso de todo el proceso bolivariano.
6. La intercesión de China
China puede perder 60 mil millones de dólares en Venezuela, es decir, 20 mil millones más que en Libia. Y solamente
préstamos adicionales de Beijing podrán evitar el default externo de Caracas a inicios del 2016. Este es el poder de
intercesión que debe usar Beijing, para proteger sus intereses directos y geopolíticos. A cambio debe exigir un programa
económico de transición, organizado por los equipos económicos de Rafael Correa y Evo Morales, con la participación de los
economistas venezolanos Felipe Pérez y José Guerra. Pero, dado que el desgobierno venezolano ha perdido toda credibilidad,
aún el mejor programa económico no tendrá éxito, si no hay un cambio radical de gabinete. Este cambio no puede venir
democráticamente del interior del "chavismo", porque la troika tiene todos los aparatos del oficialismo controlado y parece
decidida de arrastrar a todo el pueblo consigo a la catástrofe. Por lo tanto, sólo China (y Brasil) tendría el poder de intercesión
necesario para forzar los dos cambios requeridos.
7. ¿Se puede ganar todavía las elecciones?
Un viraje programático y un nuevo gobierno nacionalista que no cargue con el fracaso y total desprestigio del gobierno de
Cabello-Maduro-Arreaza, posiblemente podría equilibrar la correlación de fuerzas en los casi seis meses que faltan para las
elecciones del 6 diciembre. Aprovechando eficientemente el poderoso aparato de propaganda del estado venezolano, un
nuevo gobierno con credibilidad y programa podría, quizás, todavía salvar los intereses de las mayorías y de la nación. Si no,
la tenebrosa profecía de Marco Aurelio sobre "muchas muertes y sufrimiento", podría volverse realidad.