You are on page 1of 5

No es lo mismo ni es igual

El debate de la ley dominicana de partidos
como síntoma
Pablo Mella
Instituto Filosófico Pedro Fco. Bonó

El mes de marzo de 2015 ha conocido otra vergüenza para la
institucionalidad política de República Dominicana: la aprobación irregular
de la ley de partidos en la Cámara de Diputados seguida por su inmediato
retiro. La nueva ley se votó sin atender a los estándares mínimos
internacionales esperados de este tipo de normativa legal, desoyendo los
diversos debates públicos sostenidos en el país desde 1997. Como con la
aprobación del nuevo código penal en diciembre pasado, se violaron los
reglamentos procedimentales de las cámaras legislativas. Lo sucedido
puede ser considerado como otro síntoma de que la vida política
quisqueyana sigue amañada por viejas prácticas partidarias fraudulentas y
como un indicio grave de la desmovilización política del conjunto de la
ciudadanía. Juan Bolívar Díaz, reconocido y laureado periodista nacional,
tituló indignado su análisis dominical del 8 de marzo: “Otro tigueraje político
con la ley de partidos”. Los protagonistas de la asechanza fueron los
legisladores del PLD cercanos a Leonel Fernández y sus aliados del Partido
Reformista. El asunto merece una reflexión en vistas a la acción ciudadana.

Los objetivos de toda ley de partidos
Toda ley de partidos tiene como objetivo último garantizar la vida
democrática de un país. Es fácil de inferir que este propósito implica
necesariamente un debate público de calidad. Todas las poblaciones
organizadas como Estado en el mundo contemporáneo parecen estar de
acuerdo en considerar la democracia como el ideal de la vida política; pero
el contenido concreto de lo que la opción democrática implica no está
establecido a priori. Cada comunidad política debe esclarecer a través de
diversos foros de discusión la forma que adoptará el “gobierno del pueblo”
en su territorio, respondiendo a sus peculiaridades históricas y culturales.
Cualquier diseño de “gobierno del pueblo” habrá de integrar tres principios
fundamentales, independientemente de la figura concreta que acabe
adoptando. Estos tres principios son: la igualdad, la libertad y la rendición
de cuentas. Según la historia de las ideas políticas, el primero de estos
principios (el de igualdad) se suele desdoblar en dos componentes
diferentes, pero internamente unidos: la igualdad ante la ley (isonomía) y la
igualdad de derecho a la palabra en el debate asambleario (isegoría).

de conformidad con la ley. justificar el racismo y la xenofobia o apoyar políticamente la violencia y las actividades de bandas terroristas”. respetando el pluralismo político mediante la propuesta de candidaturas a los cargos de elección popular. a la formación y manifestación de la voluntad ciudadana. no faltan quienes defiendan la importancia de poder presentar “candidaturas independientes”. 3) Servir al interés nacional. también esperará que las instituciones plasmadas en las normas legales favorezcan su vigencia histórica. Su conformación y funcionamiento deben sustentarse en el respeto a la democracia interna y a la transparencia. al bienestar colectivo y al desarrollo integral de la sociedad dominicana. 2) Contribuir. La organización de partidos. consagrado al sistema electoral. para garantizar la irrupción de “voces alternativas al status quo”. ¿Cuáles serán las razones que justificarían la ley de partidos en República Dominicana? Para responder a esta pregunta. No puede ser para menos. en igualdad de condiciones. atentar contra ese régimen democrático de libertades. Lo referente a los partidos queda expresado escuetamente y en términos muy genéricos en el artículo 216: Artículo 216. Sus fines esenciales son: 1) Garantizar la participación de ciudadanos y ciudadanas en los procesos políticos que contribuyan al fortalecimiento de la democracia.En todos los lugares donde se ha debatido una ley de partidos han emergido conflictos. porque en sociedades complejas como las contemporáneas cada grupo de interés querrá ver reflejado en el texto de la ley su propia ideología. impidiendo que un partido político pueda. La Constitución norma los partidos políticos en el capítulo III del título X. con sujeción a los principios establecidos en esta Constitución. mientras que los grupos emergentes querrán que los procedimientos de aprobación de nuevos partidos a los certámenes electorales sean poco exigentes. candidaturas que no se apoyan en ninguna plataforma electoral. La justificación que dieron los legisladores españoles para erogar su ley de partidos en 2002 puede servirnos de horizonte para introducirnos en la problemática dominicana. conviene lanzar una mirada a la historia reciente del país. de forma reiterada y grave. agrupaciones y movimientos políticos es libre. es decir. En fin. Por poner un ejemplo evidente: un partido de masas tradicional querrá que la validación de los partidos políticos esté condicionada a la obtención de altos porcentajes de votos en las últimas elecciones. La situación actual en República Dominicana La Constitución dominicana de 2010 ni la ley electoral vigente regulan de manera efectiva la estructura interna de los partidos políticos.Partidos políticos. Según el debate llevado a cabo en España. su ley de partidos tiene como objetivo “garantizar el funcionamiento del sistema democrático y las libertades esenciales de los ciudadanos.. .

pues. los principios constitucionales dominicanos referentes a los partidos políticos están a la altura de los consensos internacionales sobre la materia y corresponden a los grandes principios históricos de la democracia. Era absurdo que gente no inscrita en un partido pudiera votar por los candidatos electorales de una institución a la que no pertenecen. En la práctica. el citado artículo 68 señala que las convenciones partidarias deberán celebrarse “de conformidad con las disposiciones que a ese respecto habrán de contener los estatutos del partido”. después de haber sido convocadas por medio de aviso público en un diario de circulación nacional”. Así quedó comprobado desde el primer intento jurídico que se . los legisladores de los partidos tradicionales aprobaron el 15 de agosto de 2004 la Ley de Primarias 286-04. ¿Qué establece la ley dominicana vigente? En sentido estricto. Por otra parte. deberá ser hecho por el voto afirmativo de la mayoría de los delegados a convenciones regulares y públicamente celebradas tres (3) días. La manipulación de partidos debilitados o muy pequeños por parte de los más fuertes (sobre todo del partido en el poder) era un auténtico riesgo. la ley electoral dominicana 275-97 permite entender que. Esta ley desató toda suerte de comentarios y polémicas. Esta ley fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia en febrero de 2005. quedando obstaculizada la conformación de grupos de poder alternativos. Cabe señalar que las candidaturas independientes deberán ser presentadas por organizaciones emergentes que tengan las mismas características de un partido ya instituido (art. los principales partidos políticos han instituido el método de las elecciones primarias de miembros para elegir sus candidatos presidenciales. En algunos casos. sino una ley electoral que data de 1997. 77).Como era de esperarse. a fines prácticos. este mismo método se utiliza para elegir candidatos al congreso o municipales. El artículo 68 establece tan solo un requisito mínimo en lo relativo a la nominación de candidatos. Pero todo el resto queda explícitamente remitido a la ley. no hay ley de partidos en República Dominicana. los partidos se autorregulan. En definitiva. cuyo título VIII se ocupa del asunto. Sobre esta práctica ya instituida de los partidos dominicanos. regulación legal explícita de las convenciones. por lo menos. La historia de los últimos años da a entender que los miembros de los partidos políticos dominicanos están apostando a no ser regulados legalmente. al establecer “un sistema de elecciones primarias mediante el voto universal directo y secreto con la participación de todos los electores como forma de garantizar la democracia interna en la selección de las candidaturas de los partidos”. El primer párrafo de dicho artículo reza: “La nominación de los candidatos a cargos electivos que hayan de ser propuestos por un partido político reconocido o inscrito. No existe. La Suprema Corte defendía así el principio constitucional a la libertad de asociación.

representantes de la JCE y de la sociedad civil. A pesar de también haber sido alimentado por ricos debates. Este proyecto fue sometido a la Cámara de Diputados por la legisladora reformista Licelott Marte de Barrios. del PRD. los legisladores prefirieron esperar.produjo en 1998 cuando. El 11 de agosto de 2009 la Cámara de Diputados aprobó en segunda lectura un proyecto de Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas después de acoger con ligeras modificaciones un informe favorable de la comisión especial presidida por el entonces diputado perredeísta Rafael Calderón. El proyecto fue reintroducido una vez más. el proyecto caducó sin ser sancionado. bajo la animación de la entonces denominada “Comisión Presidencial para la Reforma y Modernización del Estado” (luego CONARE). se redactó una propuesta de Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas que había emanado de un debate entre académicos. Esto se logró luego de un amplio consenso con los partidos y de una importante asesoría internacional. dirigentes políticos. pero fue rechazado. Hizo otro intento al año siguiente. Debió esperarse hasta el 15 de junio de 2011 para que la JCE sometiera al Congreso otro proyecto partiendo del formulado por Ángel Acosta. bajo el alegato de que el órgano carecía de facultades para tomar iniciativa legislativa. El debate actual corresponde a un nuevo esfuerzo llevado a cabo por la Junta Central Electoral (JCE). Su pleno había elaborado un proyecto en el año 2007. este proyecto de ley se esfumó en el vacío después de que pasara a consideración de la Cámara de Senadores. Una vez celebradas las elecciones. Como se aproximaba un año electoral. pero fue rechazado por los partidos. El proyecto fue introducido nuevamente el 17 de junio de 2003 y enviado a comisión especial el 22 de julio del mismo año. Formaba parte de la misma el senador Rafael Calderón. En el 2010 los diputados Máximo Castro Silverio y Alfredo Martínez presentaron un nuevo proyecto que perimió en el 2011. La iniciativa no recibió el apoyo. entregó un nuevo proyecto de ley a la JCE sin limitarse a hacer observaciones a la que estaba aún por discutirse. el diputado Ángel Acosta sometió otro proyecto de ley de partidos. pero la iniciativa perimió en la Cámara Baja en la última legislatura del 2009. En 2007. pero la comisión nunca lo estudió. la iniciativa fue remitida a una comisión bicameral encabezada por el senador Julio César Valentín y la diputada Karen Ricardo. Miguel Vargas Maldonando. En esta ocasión. pero caducó al finalizar la segunda legislatura ordinaria de 2003. el debate se retomó. Nuevamente. En el año 2004 volvió a perimir. . Analistas consideran que esta fue una táctica dilatoria para torpedear la iniciativa de la JCE.

Roberto Rosario. presionando a las cámaras para que se rindan a su verdadero mandato. aquellos que tienen suficiente liquidez para financiar generosamente las campañas. Los partidos políticos dominicanos siguen apostando a la oscuridad. es decir.El presidente de la JCE. A estos aspectos deben de sumarse el monto y la manera en que se distribuyen las cuotas estatales entre las diferentes organizaciones que concurren a las elecciones. . entre los cuales se encontraba el mismo Martínez. el impedimento del monitoreo de las primarias de los partidos por la JCE y la reserva de la cuota de candidaturas para la alta dirección. Si en España la ley de partidos dice responder sobre todo a la necesidad de evitar el terrorismo y la xenofobia. los partidos políticos han venido realizando sus propios análisis de la “Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas”. la desproporcionada propaganda en las campañas electorales. el uso indiscriminado de fondos privados y públicos. solo la ciudadanía organizada podrá encender luz en medio de tantas tinieblas. a representar los verdaderos intereses del pueblo soberano. quienes introdujeron una propuesta de ley en septiembre de 2014 que debilitaba puntos clave de la pieza introducida por la JCE que apuntan a la consolidación de la democracia dominicana. Solo un amplio movimiento social como el del 4% para la educación hará que una ley de partidos justa y equitativa consiga llegar a puerto. en República Dominicana deberá estar orientada en estos momentos a evitar que el país se convierta en un narco Estado o quede organizado en función de grupos económicos poderosos de diversa índole. el clientelismo. en un mar revuelto de discusiones que afectan especialmente a uno de los principios fundamentales de la vida democrática antes señalados: la transparencia o rendición de cuentas. Los desafíos de la democracia dominicana ante el bloqueo de la ley de partidos Las resistencias históricas de los partidos políticos dominicanos para que se apruebe una ley que los regule está orientada a perpetuar las principales prácticas antidemocráticas de la cultura política nacional: el transfuguismo. Desde ese momento. El presidente de la Cámara prometió entonces que la iniciativa sería ampliamente discutida para buscar el consenso necesario en vistas de su aprobación. la baja participación de las mujeres en los cargos. la garantía de la vida democrática en el interior de cada organización política y la penalización proporcionada de actos delictivos o corruptos en los procesos eleccionarios. asimismo. reintroducía la pieza legislativa de esa institución el 3 de abril de 2013 ante la Cámara de Diputados. en comunicación dirigida a su presidente Abel Martínez. la falta de control de la procedencia de los aportes privados. Fue el grupo de diputados peledeístas.