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Renace la parroquia de La Compañía en Graneros

Las acciones del Centro de Estudios del Patrimonio de la UAI, a cargo de profesor
Fernando Guzmán, han sido claves en la reconstrucción de esta Iglesia.
Pocos días después de que la iglesia de la Inmaculada de la Compañía en la comuna de
Graneros se desplomara debido al terremoto del 27-F, el profesor Fernando Guzmán, de la
Universidad Adolfo Ibáñez, acude al lugar con sus alumnos del Magíster en Historia del
Arte. Perciben que la comunidad está muy afectada con la pérdida de este templo
construido por los jesuitas en 1758. Los universitarios se ganan la confianza de los vecinos
y entre todos comienzan a recuperar desde los escombros aquellas figuras de gran
significación en su vida religiosa. Se trata de valiosas tallas de tamaño natural del siglo
XVII: un Cristo, una Virgen y un San Ignacio que presentaban roturas importantes producto
del sismo, más el deterioro propio del paso del tiempo. Con paciencia también recogieron
cada trozo del retablo que históricamente franqueaba el altar y cobijada a la Virgen de la
Inmaculada Concepción, la misma que cada 8 de diciembre recibe a 50 mil visitantes que
solicitan mandas o agradecen los favores concebidos.
"Este retablo es el único del barroco hispanoamericano que se conserva de la zona central.
Si bien en Perú hay varios, en Chile sólo hay otros dos en el norte", explica Fernando
Guzmán. En el templo había asimismo un conjunto de pinturas coloniales que están en mal
estado pero son bastante iconográficas y "revisten una fuente de estudios que puede aportar
antecedentes y dar sorpresas", asegura el experto patrimonial. De este conjunto sólo el
retablo había sido sometido a trabajos de conservación en la década del 80.

"Por fortuna el párroco y los feligreses confiaron en nosotros y las piezas fueron trasladadas a un frigorífico local donde permanecieron al resguardo por varios meses". y la Universidad Adolfo Ibáñez. No hay otro más relevante". explica Fernando Guzmán. poco antes de la expulsión de esa orden de América. por Mateo Toro Zambrano. la iglesia que se conservaba hasta el 27-F se había construido a mediados del XVIII. doctor en Historia del Arte. Un proyecto integral Gracias a las gestiones entre el arzobispado de Rancagua. en 1771. a San Antonio de Padua y a una Virgen del Carmen. porque casi todas nuestras iglesias coloniales han sido transformadas. Historia del Santuario El valor de este templo como de sus imágenes está asociado a la historia de los jesuitas. Desde 1974 es parroquia y santuario bajo la advocación de la Inmaculada Concepción. tres esculturas y ocho pinturas. La propiedad fue adquirida. presenta una clara influencia altoperuana y habría sido erigido a principios del siglo XVIII. a través de la Fundación La Santa Cruz. explica que han elaborado un proyecto integral para la conservación y puesta en valor del conjunto compuesto por el retablo mayor. pero ya no vemos su cara colonial". en 1767. La Catedral de Santiago. El valor del retablo. "Se mantuvo prácticamente intacta probablemente porque se trataba de un lugar secundario. planificar las etapas del restauro y ver los estados de avance". nuestros restauradores realizaron un diagnóstico para aclarar el deterioro de cada pieza. Asimismo. porque se encuentra al interior de lo que era una hacienda que esta orden destinaba a generar recursos. "Ya se hizo un catastro de todas ellas y se les limpió. Su directora. Se caracteriza por sus columnas salomónicas y decoración abigarrada en relieve con formas vegetales y antropomorfas. siendo heredada por sus descendientes hasta 1945. y entre sus archivos guarda registros gráficos de su interior: "Este conjunto de bienes muebles en términos arquitectónicos y de la riqueza de lo que aquí se guardaba es el de mayor valor que se dañó tras el terremoto. había realizado una investigación y varias publicaciones sobre esta iglesia. asegura Guzmán. Es el único de raigambre hispánica que se conserva en la zona. Si bien la hacienda ya pertenecía a esa orden a finales del siglo XVII. en ocasiones matizado con uno o dos colores. todo su cuerpo es dorado. la de San Francisco y Santo Domingo lo son. Las cinco pinturas virreinales que se conservan representan a Santa Rosa. el Cristo de los Temblores. "corresponden a un conjunto de una factura alto peruana de carácter más bien popular. Macarena Carroza. hoy esas obras de arte sacro se encuentran en los pulcros talleres del Centro de conservación y restauración CREA. tallas y pinturas virreinales El retablo es el plato fuerte de este conjunto.Fernando Guzmán. como la iglesia de la Merced. año en que fue entregada a los padres pasionistas. pero no por eso menos .

o de un jesuita que aprendió en Lima el oficio de la talla. El San Ignacio es una escultura probablemente del 1700.interesante como las sofisticadas series que se pueden ver en Santiago con la Vida de San Francisco". "Su manto posee un dinamismo espectacular. La Inmaculada mide un metro treinta. Las tres esculturas en madera conforman una especie de muestrario de lo mejor que se adquiría o se producía para Chile: "El Cristo es quiteño. "lo cual ya la hace original por su antigüedad y corresponde a la manera de trabajar de los talleres limeños. cuyo rostro parece un retrato real. y perfectamente se podría traer un especialista para determinar el taller. y eso también la hace muy diferente a la mayoría de las esculturas coloniales". y los tres querubines que están a sus pies presentan cada uno un rostro perfectamente personalizado". porque es una pieza bien excepcional por su tamaño y factura". "pero en Lima había esculturas fenomenales como este San Ignacio. . quizá de un escultor itinerante que pasó por acá. desde el sur de Alemania. comenta Fernando Guzmán. La imagen fue realizada por algunos de los jesuitas bávaros que llegaron el siglo XVIII a Chile. El especialista indica que la escultura limeña es menos conocida que la quiteña y la cuzqueña.