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Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) nacida en México, en aquel entonces, Nueva España.

Hoy buen día para empezar con Sor Juana Inés de la Cruz a quien vengo postergando por
razones y situaciones diversas. ¿Cómo evitarla? Si, entre los rostros de la foto, según dicen
todos, es la primera filósofa latinoamericana. Además, la única que conozco que escribió
filosofía en verso, con medida y rima, Y, como si estos fueran pocos motivos, con gran
capacidad para distinguir ipsum et aliud, lo propio de lo ajeno. Cuando fue acusada por el
obispo portugués afirmó que su única composición literaria por gusto era Primero Sueño;
todas las demás fueron por encargo de autoridades políticas y eclesiásticas. Y aún hay más,
sin duda una feminista temática, pero, según se dice, imposible no reconocerle una definición
más precisa. Conoció la soledad de quienes no tienen un par vivo con quien comunicarse. Se
atrevió a criticar la tradición filosófica occidental y llegó a afirmar que el afán de saber es un
sueño.
¡Juana Inés, una linda chica!

¡Sor Juana Inés, una linda monja!

¡También una crítica, autora de un conocido soneto barroco!
A su retrato
Este que ves, engaño colorido,
que del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores

es cauteloso engaño del sentido;

éste, en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido,

es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:

es una necia diligencia errada,
es una afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.

Sin comentario. A continuación algunas muestras de ese saber expresado en versos de
aparente sencillez en forma y contenido.
Cada ser humano, al igual que cada ángel, podía constituir una especie, fuera de las
jerarquías políticas, eclesiásticas, sociales, étnicas o sexuales. Por lo tanto, ¿Por qué se
adjudicó su confesor el derecho a juzgarla?
¿Que yo soy toda mi especie
y que a nadie he de inclinarme,
pues cualquiera debe sólo
amar a su semejante?
SU RESISTENCIA AL PODER Y A LOS PODEROSOS, en versos a pedido.
¡Pues en el ser del hombre,
si bien se prueba,
mandar es accidente;

vivir, esencia!
¡Bueno es, Majestad, que quieras
que contra razón se rindan
los derechos naturales
a las leyes positivas!
El vivir es en el hombre
lo primero; y tan precisa
es en él esta elección,
que escoger, si le brindan
con una de las dos cosas,
el que más mandar estima,
la Vida sin Majestad,
no la Majestad sin Vida.
¿Es lícito reunirlos?
Quiero volver a este sencillo poema de Sor Juana que puse ayer para mirarlo a través del legado
que, según muchos, nos han dejado Deleuze y Foucault: la experiencia de la vida. Me refiero al
artículo de Deleuze, La inmanencia: una vida... y al de Foucault, La vida: la experiencia y la
ciencia. En ellos intentan una aproximación a la vida, no atravesada por lo vivido, la subjetividad
y ajena al biopoder.
¿No se instala sor Juana en este poema en una línea similar, aunque muy alejado de la dificultad
propia de nuestros tiempos de los textos de Deleuze y Foucault? Tal vez su contenido
permanecería invisible –como lo fue por tantos siglos- sin la obra de estos autores más cercanos
y más valorados por todos.

ANTES DE ENTRAR EN LA CONFRONTACIÓN DE SOR JUANA CON LAS AUTORIDADES
ECLESIÁSTICAS, les transcribo un fragmento de su Romance Filosófico, en el que
expresa su sentir y sus dudas –en contra de Aristóteles y de la Escolástica- acerca de
la contribución del pensamiento a la felicidad de los seres humanos. Tal vez porque
era mujer y el desarrollo de las potencias intelectuales se consideraba privativa de
los varones. Y ella bien lo sabía y lo sufrió en carne propia. Sor Juana se vio obligada
a afirmar frecuentemente que al ser monja ya no pertenecía más al sexo femenino,
porque el espíritu ignora distancia y sexo.
Finjamos que soy feliz,
triste Pensamiento, un rato;
quizá podréis persuadirme,
aunque yo sé lo contrario,
que pues sólo en la aprehensión
dicen que estriban los daños,

si os imagináis dichoso
no seréis tan desdichado.
Sírvame el entendimiento
alguna vez de descanso,
y no siempre esté el ingenio
con el provecho encontrado.
Todo el mundo es opiniones
de pareceres tan varios,
que lo que el uno que es negro
el otro prueba que es blanco.
A unos sirve de atractivo
lo que otro concibe enfado;
y lo que éste por alivio,
aquél tiene por trabajo.
El que está triste, censura
al alegre de liviano;
y el que esta alegre se burla
de ver al triste penando.

Para todo se halla prueba
y razón en qué fundarlo;
y no hay razón para nada,
de haber razón para tanto.
Todos son iguales jueces;
y siendo iguales y varios,
no hay quien pueda decidir
cuál es lo más acertado.
Pues, si no hay quien lo sentencie,
¿por qué pensáis, vos, errado,
que os cometió Dios a vos
la decisión de los casos?
O ¿por qué, contra vos mismo,
severamente inhumano,
entre lo amargo y lo dulce,
queréis elegir lo amargo?
Si es mío mi entendimiento,
¿por qué siempre he de encontrarlo
tan torpe para el alivio,
tan agudo para el daño?
Hoy toca el desafío de encarar PRIMERO SUEÑO. De esta obra, Mónica Lanvin, autora de una
novela sobre Sor Juana, dice:
“La obra de Juana Inés, sorprendente, seductora, compleja como el Primero sueño, inagotable,
asombrosa, no es objeto de esta novela, pero sin duda es referencia.”

Después de escuchar todos esos adjetivos se hace aún más cuesta arriba hacer algún análisis de
esos casi mil versos que conforman el poema peculiar por la forma y por el contenido. En cuanto
a la primera, constituye una silva de novecientos setenta y cinco versos. En relación al segundo
se trata de un viaje de conocimiento, un vuelo del pensamiento que conduce a una inevitable
caída, Primero sueño termina cuestionando la posibilidad de un saber universal, por lo tanto
también a las tradiciones filosóficas vigentes en ese momento.
Vuelvo a Primero Sueño de Sor Juana. Quiero transcribir algunos fragmentos, aunque en este
caso no creo en el dicho: 'Como muestra, basta un botón'. perro tal vez motive a la lectura de la
obra. Tampoco se asusten, si a la primera lectura no entienden nada -a mí me pasó.; en las
sucesivas se vuelve transparente. Incluyo las sugerencias que me ofrecieron los fragmentos. Sor
Juana es una chica especial, pues dice que imitó a Góngora en este poema, pero a diferencia de
él que abusa de una forma compleja para expresar un contenido trivial, ella une a la forma con
una complejidad de sentidos.
EL SUEÑO, TODO
El sueño todo, en fin, lo poseía:
todo. en fin, el silencio lo ocupaba;
aun el ladrón dormía:
aun el amante no se desvelaba:
EL SUEÑO LA SEPARA DEL ENTORNO Y SUS PREOCUPACIONES COTIDIANAS
…El alma, pues, suspensa
del exterior gobierno en que ocupada
en material empleo,
o bien o mal da el día por gastado,
SU AFÁN DE CONOCIMIENTO LA ELEVA A LA CONCIENCIA DE QUE COMPRENDERLO TODO ES
POSIBLE, PERO…
…pues su ambicioso anhelo,
haciendo cumbre de su propio vuelo,
en lo más eminente
la encumbró parte de su propia mente,
de sí tan remontada que creía
que a otra nueva región de sí salía.
En cuya casi elevación inmensa,
gozosa, mas suspensa,
suspensa, pero ufana
y atónita, aunque ufana la suprema
de lo sublunar reina soberana,
la vista perspicaz libre de antojos
de sus intelectuales y bellos ojos,
sin que distancia tema
ni de obstáculo opaco se recele,
de que interpuesto algún objeto cele,
libre tendió por todo lo criado,
cuyo inmenso agregado
cúmulo incomprehensible
aunque a la vista quiso manifiesto
dar señas de posible,
a la comprehensión no, que entorpecida
con la sobra de objetos y excedida
de la grandeza de ellos su potencia,
retrocedió cobarde.
…hasta que fatigada del espanto,
no descendida sino despeñada
se hallaba al pie de la espaciosa basa.

Tarde o mal recobrada del desvanecimiento,
que pena fue no escasa
del visual alado atrevimiento,
…Y por mirarlo todo; nada veía,
ni discernir podía,
bota la facultad intelectiva en tanta,
tan difusa incomprensible especie que miraba
No de otra suerte el alma que, asombrada
de la vista quedó de objeto tanto,
la atención recogió, que derramada
en diversidad tanta, aun no sabía
recobrarse así misma del espanto
que portentoso había
su discurso clamado,
permitiéndole apenas
de un concepto confuso
el informe embrión que mal formado
inordinado caos retrataba
de confusas especies que abrazaba,
sin orden avenidas,
sin orden separadas
que cuanto mas se implican combinadas
tanto más se disuelven desunidas
de diversidad llenas
ciñendo con violencia lo difuso
de objecto tanto a tan pequeño vaso,
aun al más bajo, aun al menor, escaso.
Mas mientras entre escollos zozobraba,
confusa la elección, sirtes tocando
de imposibles en cuantos intentaba
rumbos seguir, no hallando
materia en que cebarse el
EL DESPERTAR LA CONDUCE A DARSE CUENTA DE LA IMPOSIBILIDAD DE DISCURRIR O INTUIR
TODO
Consiguió al fin, la vista del ocaso
el fugitivo paso
y en su mismo despeño recobrada
esforzando el aliento de la ruina,
en la mitad del globo que ha dejado
el sol desamparado,
segunda vez rebelde determina
mirarse coronada,
mientras nuestro hemisferio la dorada
ilustraba del sol madeja hermosa,
que con luz juiciosa
de orden distributivo, repartiendo
a las cosas visibles sus colores
iba restituyendo
entera a los sentidos exteriores

su operación, quedando a la luz más cierta
el mundo iluminado, y yo despierta.
José Gaos (1908-1990), filósofo español, exiliado en Méjico, escribe un artículo sobre el poema
PRIMERO SUEÑO de Sor Juana al que denomina EL SUEÑO DE UN SUEÑO, donde compara la
experiencia de esta mujer con la de Fausto.
Dice Gaos: “el poetizar el desengaño de los métodos cardinales del conocimiento humano
como experiencia de una vida de mujer, asegura al poema un puesto tan alto como único en
la historia de la poesía sobre o en torno al tema del desengaño respecto del saber, como
experiencia vital y personal radical, que incoada en la realidad de doctores como Fausto,
vacilantes en el tránsito del medievo a los tiempos modernos, culmina, en plena época de las
decepciones románticas, en los versos iniciales de la primera escena del Fausto goethiano:
He estudiado, ah, Filosofía,
Jurisprudencia y Medicina
y ¡por desgracia! también Teología
de cabo a cabo, con ardiente afán.
................................
¡y veo que no podemos saber nada!

Dice JOSÉ GAOS;
La literatura de lengua española sería paupérrima en este género del poema filosófico, si no
contara con éste. Pero cuenta con éste, y éste no cuenta en la historia universal de la
literatura como y donde debiera, pura y simplemente por la ignorancia en que los
historiadores de las literaturas de lenguas distintas de la española están de la literatura
americana en esta lengua.
Por lo que hemos visto que le ocurrió a las otras mujeres tal vez no se trata únicamente de
devaluación de la literatura latino americana…
Mi sobrina Sole me invitó nuevamente a este tema de las cuatro poesías, como
estoy con Juana Inés voy a tomar de ella un soneto que, según M, Luisa Femenías,
en su artículo “Oí decir que había Universidad y Escuelas”
(Reflexiones sobre el feminismo de Sor Juana ) es el que mejor la refleja.
Si los riesgos del mar considerara,
ninguno se embarcara; si antes viera
bien su peligro, nadie se atreviera
ni al bravo toro osado provocara.
Si del fogoso bruto ponderara
la furia desbocada en la carrera
el jinete prudente, nunca hubiera
quien con discreta mano lo enfrenara
Pero si hubiera alguno tan osado
que, no obstante el peligro, al mismo Apolo

quisiese gobernar con atrevida
mano el rápido carro en luz bañado,
todo lo hiciera, y no tomara sólo
estado que ha de ser toda la vida.
(Tal vez este sea su mejor retrato).

EN LA CARTA DE NOVIEMBRE 17 DE 1694 A MARÍA LUISA,
CONDESA DE PAREDES, TITULADA “LOS LOBOS”, SOR JUANA SE
MUESTR PREOCUPADA POR LA PERSECUCIÓN QUE LA SANTA
INQUISICIÓN PODÍA LLEVAR A CABO EN CONTRA DE ELLA.
Esto dice: “Soy un animal acorralado, un animal acusado de su
naturaleza: tener colmillos y usarlos, tener garras y encontrar su sitio en
el mundo. Si la bestia se alimenta de otros animales, lo mío es
alimentarme del pensamiento de los demás, de sus maneras de mirar el
mundo, lo mío es apresar el entendimiento en palabras.”
Y así termina la carta:
“Ahora me piden que sea otra de la que soy, que me corte la lengua, que
me nuble la vista, que me ampute los dedos, el corazón, que no piense,
que no sienta más que lo que es menester y propio de una religiosa, de
una esposa de Cristo. ¿Quién ha decidido que no pensar es propio de la
mujer del Altísimo?
La ira me vence, me abate el ánimo disfrazarme de otra; te reitero que he
aceptado a mi antiguo confesor para sosegarlos y por lo mismo he
pretendido el silencio. Me alegro, María Luisa, que tú sepas que sólo es
fingimiento y que lo podamos demostrar.
Me detengo aquí por las fatigas del pensamiento y los estragos que los
acontecimientos recientes han producido en mi cuerpo. Proseguiré más
tarde cuando el sosiego me permita el regocijo de nuestra empresa y no
prive la desazón y la ira por la escenificación a la que he sido orillada.

En la RESPUESTA DE LA POETISA A LA MUY ILUSTRE SOR FILOTEA DE
LA CRUZ, (quien, como aclaro luego, es el Obispo de Puebla), Sor Juana
nos propone –aunque ella dice no necesitarlos- un conjunto de modelos.
Son más que los que hoy las mujeres tenemos in mente. Por lo tanto,
pareciera que, en este aspecto, las mujeres hemos retrocedido.
Transcribo la cita, por si a alguna mujer le resulta inspiradora o para
tenerlo presente yo misma, si en algún momento quiero ampliar las
enumeradas en la foto que inició mi tarea. Creo que sólo una de todas
ellas estaba en la foto que motivó mi tarea.
“Confieso también que con ser esto verdad tal que, como he dicho,
no necesitaba de ejemplares, con todo no me han dejado de ayudar los
muchos que he leído, así en divinas como en humanas letras. Porque veo
a una Débora dando leyes, así en lo militar como en lo político, y
gobernando el pueblo donde había tantos varones doctos. Veo una
sapientísima reina de Sabá, tan docta que se atreve a tentar con enigmas
la sabiduría del mayor de los sabios, sin ser por ello reprendida, antes por
ello será juez de los incrédulos. Veo tantas y tan insignes mujeres: unas
adornadas del don de profecía, como una Abigaíl; otras de persuasión,
como Ester; otras, de piedad, como Rahab; otras de perseverancia, como
Ana, madre de Samuel; y otras infinitas, en otras especies de prendas y
virtudes.
Si revuelvo a los gentiles, lo primero que encuentro es con las
Sibilas, elegidas de Dios para profetizar los principales misterios de
nuestra Fe; y en tan doctos y elegantes versos que suspenden la
admiración. Veo adorar por diosa de las ciencias a una mujer como
Minerva, hija del primer Júpiter y maestra de toda la sabiduría de Atenas.
Veo una Pola Argentaria, que ayudó a Lucano, su marido, a escribir la
gran Batalla Farsálica. Veo a la hija del divino Tiresias, más docta que su
padre. Veo a una Cenobia, reina de los Palmirenos, tan sabia como
valerosa. A una Arete, hija de Aristipo, doctísima. A una Nicostrata,
inventora de las letras latinas y eruditísima en las griegas. A una Aspasia
Milesia que enseñó filosofía y retórica y fue maestra del filósofo Pericles.
A una Hipasia que enseñó astrología y leyó mucho tiempo en Alejandría.
A una Leoncia, griega, que escribió contra el filósofo Teofrasto y le
convenció. A una Jucia, a una Corina, a una Cornelia; y en fin a toda la
gran turba de las que merecieron nombres, ya de griegas, ya de musas,
ya de pitonisas; pues todas no fueron más que mujeres doctas, tenidas y
celebradas y también veneradas de la antigüedad por tales. Sin otras
infinitas, de que están los libros llenos, pues veo aquella egipcíaca
Catarina, leyendo y convenciendo todas las sabidurías de los sabios de
Egipto. Veo una Gertrudis leer, escribir y enseñar. Y para no buscar

ejemplos fuera de casa, veo una santísima madre mía, Paula, docta en las
lenguas hebrea, griega y latina y aptísima para interpretar las Escrituras.
¿Y qué más que siendo su cronista un Máximo Jerónimo, apenas se
hallaba el Santo digno de serlo, pues con aquella viva ponderación y
enérgica eficacia con que sabe explicarse dice: Si todos los miembros de
mi cuerpo fuesen lenguas, no bastarían a publicar la sabiduría y virtud de
Paula. Las mismas alabanzas le mereció Blesila, viuda; y las mismas la
esclarecida virgen Eustoquio, hijas ambas de la misma Santa; y la
segunda, tal, que por su ciencia era llamada Prodigio del Mundo. Fabiola,
romana, fue también doctísima en la Sagrada Escritura. Proba Falconia,
mujer romana, escribió un elegante libro con centones de Virgilio, de los
misterios de Nuestra Santa Fe. Nuestra reina Doña Isabel, mujer del
décimo Alfonso, es corriente que escribió de astrología. Sin otras que
omito por no trasladar lo que otros han dicho (que es vicio que siempre
he abominado), pues en nuestros tiempos está floreciendo la gran
Cristina Alejandra, Reina de Suecia, tan docta como valerosa y
magnánima, y las Excelentísimas señoras Duquesa de Aveyro y Condesa
de Villaumbrosa.”
La Genealogía Femenina que se construyó la hermana Juana para
reafirmar su postura, al igual que hizo Aristóteles allá lejos y hace tiempo
para afianzarse como filósofo.
1. Debora, legisladora
2. Sapientísima reina de Sabá, que se atreve a tentar con enigmas
3.
4.
5.
6.

Profetiza Abigaíl;
Ester, dotada de persuasión,
Rahab;
Sibilas, elegidas de Dios para profetizar los principales misterios
de nuestra Fe;
7. Minerva, hija del primer Júpiter y maestra de toda la sabiduría de
Atenas.
8. Pola Argentaria, que ayudó a Lucano, su marido, a escribir la
gran Batalla Farsálica.
9. Hija del divino Tiresias
10. Cenobia, reina de los Palmirenos,
11. Arete, hija de Aristipo,
12. Nicostrata, inventora de las letras latinas y eruditísima en las
griegas.
13. A una Aspasia Milesia que enseñó filosofía y retórica y fue
maestra del filósofo Pericles.

14. A una Hipasia que enseñó astrología y leyó mucho tiempo en
Alejandría.
15. A una Leoncia, griega, que escribió contra el filósofo Teofrasto y
le convenció.
16. A una Lucia,
17. una Corina,
18. una Cornelia,
19. una Catarina, leyendo y convenciendo todas las sabidurías de
los sabios de Egipto.
20. una Gertrudis, capaz de leer, escribir y enseñar.
21. una santísima madre mía, Paula, docta en las lenguas hebrea,
griega y latina y aptísima para interpretar las Escrituras.
22. Blesila, viuda y sus dos hijas:
23. Eustoquio, y
24. la segunda, tal, que por su ciencia era llamada Prodigio del
Mundo.
25. Fabiola, romana, fundadora de un hospital gratuito donde se
diferenciaba entre pobre sy enfermos. Ligada a la congregación
de San Jerónimo
26. Proba Falconia, mujer romana, escribió un elegante libro con
centones de Virgilio, de los misterios de Nuestra Santa Fe.
27. Nuestra reina Doña Isabel, mujer del décimo Alfonso, es
corriente que escribió de astrología.
28. En nuestros tiempos está floreciendo la gran Cristina Alejandra,
Reina de Suecia, tan docta como valerosa
29. La Duquesa de Aveyro
30. La Condesa de Villaumbrosa.”
Masculino y Femenino: las controversias de la hermana Juana.
Sor Juana Inés de la Cruz es la responsable de una carta denominada
Atenagórica –que significa "digna de la sabiduría de Atenea"-. En la que
se crítica un sermón pronunciado por el jesuita Antonio Vieira sobre las
finezas de Cristo. Sor Juana conoció el sermón; lo discutió durante una
conversación en el locutorio de su monasterio; sus observaciones
agradaron y se le pidió las pusiera por escrito. Tal fue el origen de la
disertación que ella misma llamaba Crisis de un sermón, y que fue
impresa, sin que lo supiera ni autorizara, bajo el título de Carta
Atenagórica.
Con esto comienza el conflicto de géneros. La publica el obispo de
Puebla, don Manuel Fernández de Santa Cruz, quien, bajo el seudónimo
de sor Filotea de la Cruz, escribió a sor Juana la carta que debía ejercer
sobre ella una influencia tan decisiva.

(Mi última publicación era un fragmento de la respuesta de Sor
Juana a esta monja, en realidad un obispo.)

Mi pregunta es: ¿Por qué la necesidad de un seudónimo femenino
para discutirle a una mujer?
LA CONTROVERSIA NO TERMINA AHÍ
Cuando Juana y Vieira ya habían muerto, se escribió para defender a
Vieira la Apología a favor do R. P. Antonio Vieyra que salió en Lisboa el
año 1727 con la firma de una monja agustina del convento de Santa
Mónica, soror Margarida Ignacia, pero cuyo autor era en realidad el
hermano de ésta, el presbítero Luis Gonçalves Pinheiro.
Nuevamente la ambigüedad del masculino femenino.
A continuación el jesuita criticado y su defensora, el obispo de puebla
bajo el seudónimo de Sor Filotea de la Cruz:

Hace apenas unos 26 años se descubre en la Biblioteca Nacional de
Lisboa y se da a publicidad un manuscrito de sor Juana Inés de 1695
titulado ENIGMAS OFRECIDOS A LA CASA DEL PLACER, la casa del placer
–aunque resulte llamativo- es el nombre que recibía una academia de
monjas lisbonenses y el libro constituyó un homenaje a Sor Juana.
Como en Face pululan los desafíos, les propongo la resolución de
algunos enigmas de Sor Juana vigentes hace 299 años:

Enigma 1
¿Cuál es aquella aflicción que es, con igual tiranía, el callarla cobardía,
decirla desatención?
Enigma 2
¿Cuál puede ser el dolor de efecto tan desigual que, siendo en si el
mayor mal, remeda otro mal mayor?
Enigma 3
¿Cuál es aquella deidad que con tan ciega ambición, cautivando la razón,
toda se hace libertad?

Se la puede llamar a Sor Juana Inés de la Cruz, Juana Ramírez de Asbaje,
de quien el 17 de abril de 2015 se cumplieron 320 años de su
fallecimiento, la “PRIMERA FEMINISTA DE AMÉRICA”.
Su feminismo temático es indudable. Mi único recuerdo de ella de mi
cruce por la literatura hispanoamericana en la escuela secundaria:

Lo transcribo por si alguien lo olvidó:

Se denomina Sátira Filosófica
Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.
Si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
Combatís su resistencia
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.
Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.
¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.
Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.
¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?
Mas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y queja enhorabuena.
Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?
¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
¿Pues para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Dejad de solicitar
y después con más razón
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.
Bien con muchas armas fundo

que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.
Tal vez valga pena explorar OTRAS ALTERNATIVAS DEl FEMINISMO de
Juana, por ejemplo su comentario sobre Aristóteles que nadie me lo contó
ni en la escuela secundaria ni en la Universidad.
En la Respuesta a Sor Filotea, que como se sabe era el obispo de Puebla,
Sor Juana dice que su afán de saber le trajo muchos problemas. “Una vez
lo consiguieron con una prelada muy santa y muy cándida que creyó que
el estudio era cosa de Inquisición y me mandó que no estudiase.” La
envían a la cocina. Mandar a la cocina a las mujeres y a los intelectuales
sigue siendo una costumbre tres siglos después. Pero Juana revirtió el
castigo y convirtió a la cocina en el cuarto propio, como dice Virginia
Woolf. El espacio propio del aprendizaje intelectual. "Pues ¿qué os pudiera
contar, señora, de los secretos naturales que he descubierto estando
guisando? Ver que un huevo se une y fríe en la manteca o el aceite y, por
el contrario, se despedaza en el almíbar; ver que para que el azúcar se
conserve fluida basta echarle una muy mínima parte de agua en que
haya estado membrillo u otra fruta agria; ver que la yema y clara de un
mismo huevo son tan contrarias, que en los unos, que sirven para el
azúcar, sirve cada una de por sí y juntos no. Por no cansaros con tales
frialdades, que sólo refiero por daros entera noticia de mi natural y creo
que os causará risa: pero, señora, ¿qué podemos saber las mujeres
sino filosofía de cocina?”
Y concluye:
"Bien dijo Lupercio Leonardo, que bien se puede filosofar y aderezar la
cena. Y YO SUELO DECIR VIENDO ESTAS COSILLAS: SI
ARISTÓTELES
HUBIERA
GUISADO,
MUCHO
MÁS
HUBIERA
ESCRITO."

Me parece que no es justo abandonar el análisis de Juana Inés sin
una breve referencia a lo que valoran de ella algunas pensadoras
feministas. Como en este tema sólo soy una intempestiva, me voy a
encargar de seleccionar, entre las propuestas, las que más me gustaron.
En primer lugar me parece básica la negación a aceptarla en
términos de genia, excepción, prodigio, e incluso alma asexuada. Y creo
fundamental la insistencia en su reconocimiento de que ella participaba
de la condición en que vivían las mujeres de su época.
Cuando entré en filosofía leí un libro de Rodolfo Mondolfo, Problemas
y Métodos de
la investigación en Historia de la Filosofía. En este libro, Mondolfo marca
la importancia que tiene la historicidad en la investigación filosófica. En
las primeras páginas, cita, como concepciones historicistas previas a
Hegel, a Aristóteles y a Vico, ambos pensadores consideraban que la
esencia o naturaleza de algo sólo se conoce en su desarrollo.
Aristóteles se encargó de realizar una reconstrucción del pasado que
al mismo tiempo da sentido y justifica la tarea a la que él se dedica: su
condición de filósofo. Juana Inés en la RESPUESTA DE LA POETISA A LA
MUY ILUSTRE SOR FILOTEA DE LA CRUZ, intenta algo similar en la
construcción de una genealogía de mujeres sabias, mujeres
supuestamente existentes en mente y cuerpo en el aquí y ahora de la
historia como capaces de pensar y filosofar y, en particular, de dedicarse
a la investigación. La lista incluye diosas, reinas, sibilas, poetisas, libertas,
monjas, algunas de su misma congregación. Y otros nombres que, cuando
uno los busca en internet conducen al círculo vicioso propio de los
diccionarios, su único referente significativo es la obra de la misma Juana.
Aunque, como dicen, la genealogía sea al mismo tiempo voluntarista e
imaginaria y Juana no haya logrado formar una escuela, cabe destacar

su esfuerzo solitario por darle visibilidad a las mujeres sabias y buscar
modificar la polarización varón racional/mujer emocional.
Me agrada la oportunidad de recordar a Rodolfo Mondolfo a quién
siempre he admirado.

He aquí algunas de las mujeres sabias citadas por la mexicana Sor Juana
en su genealogía construida en el siglo XVII.