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FANTASIA INCONSCIENTE, GRUPO Y PSICODRAMA.

Este escrito es un intento de integrar diversas conceptualizaciones que brinden un panorama


general sobre en qué consiste y cuales son las características de la fantasía inconsciente.
Después se intentará esbozar cómo ésta se manifiesta en el grupo, y como el psicodrama, y en
particular la escena psicodramática, trabajan con ella.

Como inicio tenemos que para Freud, el concepto de fantasía nunca alcanzó el significado ni
la amplitud que obtuvo en desarrollos posteriores. Freud la conceptualizó a partir de
experiencias tempranas de frustración que llevaban a la "satisfacción alucinatoria de deseos".
Al respecto Segal (1991) refiere: "En general, podría decirse que para Freud el fantasma está
bastante próximo a la ensoñación. Es una idea de realización de deseos que entra en juego
cuando la realidad externa es frustrante. Básicamente, un fantasma consiste en un deseo
inconsciente afectado por la capacidad de pensamiento lógico, de modo tal que da origen a
una expresión disfrazada y una realización imaginaria del deseo pulsional. Los fantasmas se
mantienen subordinados al principio del placer, pero son formados por el "proceso
secundario"; esto es, por la lógica racional normal que es característica del sistema
preconsciente y consciente." (p. 40).

Siguiendo a esta autora, para Freud, la fantasía estuvo relacionada con procesos conscientes,
y mostrándose en un estatus similar a la "ensoñación diurna", aunque, igual que el síntoma y
el sueño, servía para develar contenidos inconscientes, lo que le daba una importancia clínica
fundamental, haciéndola objeto, de las interpretaciones del analista. Por otra parte, la fantasía
era un fenómeno tardío en el desarrollo, en parte debido a que Freud no estudió con
rigurosidad el desarrollo temprano pues mantuvo su hipótesis del "narcisismo primario". Para
Freud el yo se iba construyendo como una "capa diferenciada del ello" por continuos
contactos con el mundo exterior. Esta formación del yo era una condición necesaria para la
diferenciación de la realidad externa, con respecto a la realidad interna, y la fantasía era
posterior a esta diferenciación y a las experiencias de frustración provenientes de la realidad
externa, originándose como una forma de lidiar ante éstas.

Las limitaciones del concepto de fantasía en Freud son libradas por Melanie Klein, en parte
porque establece la hipótesis de que desde el inicio de la vida hay un yo, el cual siguiendo a
Segal es "....suficiente para experimentar angustia, para constituir algunas relaciones de
objeto en la realidad y el fantasma y para utilizar defensas primitivas." (p. 45). Para Klein la
fantasía inconsciente es una actividad mental primaria, que existe desde el origen de la vida,
ya que es una expresión en el psiquismo del individuo tanto de las pulsiones como de las
defensas ante dichas pulsiones. También la fantasía inconsciente será "el lente " a través del
cual se perciba la realidad exterior, siendo esta modificada por la fantasía y a la vez la
fantasía modificada por la realidad exterior, quien además la complejiza en un inteijuego
simultáneo. Entonces para Klein, las fantasías inconscientes, como procesos mentales
primarios son "...subyacentes a los sueños, la percepción, el pensamiento y la creatividad." (p.
60). Lo que quiero decir es que no hay actividad mental en la que no esté presente la fantasía
inconsciente.

Creo que el párrafo anterior brindó demasiada información, la cual voy a tratar de explicar a
continuación:
El escrito de Melanie Klein que, según mi parecer, sirve mejor para explicar la función de la
fantasía inconsciente, es el de "Notas Sobre Algunos Mecanismos Esquizoides" de 1946. En
el introduce la posición esquizo-paranoide y habla de que en la etapa del desarrollo que
siguen al nacimiento, el ser humano tiene que empezar a lidiar con la agresión como el
principal factor que amenaza su existencia, generándole ansiedades de aniquilamiento. Klein
refiere que para poder tramitar esa agresión y defenderse de ella, tiene que hacer uso de
mecanismos de defensa primitivos como la escisión, la identificación proyectiva, la negación
y la identificación. Pero además, y es la parte más pertinente en relación a lo que intento
desarrollar, tanto las pulsiones agresivas, como las libidinales, como estos mecanismos de
defensa primitivos que tratan de hacerles frente, son expresados psíquicamente a través de
fantasías, las cuales, dice la autora, son vividas como "muy reales", siendo que lo que
acontece en esas fantasías es inseparable de lo que ocurre en la realidad, lo afecta y es
afectado por esta. Estas fantasías son, podríamos decir, argumentos que se echan a andar en
escenas psíquicas, y que le dan ciertas cualidades a las vivencias posteriores. La fantasía
inconsciente, será entonces el guión y la escena inconsciente que hace que nos comportemos
hacia el exterior y hacia nuestros objetos internos de tal forma y usando tales mecanismos.
Además la fantasía inconsciente, al igual que la pulsión que representa psíquicamente, nos
impondrán formas de relación objetal que siempre estarán funcionando en nuestras relaciones
futuras. Así la fantasía inconsciente será un fenómeno vincular.

Hay características de esta fantasía inconsciente que me gustaría no dejar pasar por alto, y
que para ello me auxiliaré de la conceptualización que hace Susan Isaacs al respecto, a mi
parecer la más completa. En primer lugar, cuando se habla de fantasía inconsciente, se habla
de procesos que se diferencian de todas las fantasías diurnas en relación a que siempre
mantendrán su carácter inconsciente, y la autora refiere que "...son siempre inferidas, nunca
observadas como tales;..." (1948, p. 75). Ahora bien, desde su condición inconsciente van a
darle cualidades específicas a la actividad mental del individuo, a sus relaciones con los
demás y serán modeladoras de su personalidad. Estas serán el contenido primario de los
procesos mentales inconscientes. Al referir esta autora que la fantasías inconscientes surgen
de impulsos orgánicos y están entretejidas con afectos y sensaciones corporales, nos muestra
que toda sensación corporal es también matizada por fantasías inconscientes, incluso en un
inicio estas son experimentadas como sensaciones, después se podrán experimentar como
"imágenes plásticas y representaciones dramáticas" que influirán en nuestras percepciones o
interpretaciones de la realidad. Finalmente detrás del lenguaje verbal, el simbolismo, el
pensamiento y la adaptación a la realidad también estarán actuando fantasías inconscientes,
que además pueden facilitar o dificultar y entorpecer a cada proceso detrás del cual actúan. Al
igual que la pulsiones, las defensas que se pongan en marcha contra tales pulsiones también
seguirán el guión de una fantasía inconsciente, y se mostrarán en escenas. Por ejemplo, la
agresión dirigida a un objeto que actúa con una fantasía destructiva, al mismo tiempo puede
eliminar de la realidad psíquica a todos los objetos malos, los cuales luego reaparecerán
mediante esa misma fantasía como objetos externos malos con ansias de venganza. Aquí
además de una fantasía inconsciente podríamos tener el argumento de una serie televisiva.

Para concluir sobre la importancia de la fantasía inconsciente y su repercusión en el individuo


podemos citar a Segal quien dice: "El fantasma inconsciente y las estructuras que se
desarrollan a partir del mismo pueden considerarse como determinantes de la estructura y el
carácter básico de la personalidad, como la matriz de nuestra estructura y vida mentales." (p.
53). Esto último tendrá gran importancia al ver las repercusiones en la estructura
psicopatológica de la fantasía inconsciente.

El hecho enunciado anteriormente respecto a que detrás de todo proceso mental está
funcionando una fantasía inconsciente, también es respaldado por Levin (1996), quien desde
un marco referencial distinto al kleiniano, refiere como la fantasía inconsciente brinda la
matriz para todas las percepciones y por lo tanto, juega un papel en todo comportamiento,
como respuesta a dichas percepciones. Este autor refiere que para Sandler "La fantasía
inconsciente, provee el escenario mental en el cual los estímulos sensoriales son percibidos e
integrados" (Levin, p. 144). Para este autor también las relaciones con los demás parten de
impulsos que se representan psíquicamente por fantasías y que serán modificadas por las
experiencias en las relaciones, experiencias que a su vez serán afectadas por la fantasía
subyacente. Podríamos resumir diciendo que las funciones yoicas de percepción, conducta,
memoria y relación con los demás, también son afectadas por fantasías inconscientes.

Laplanche y Pontalis (1964) son otros autores que podemos pensar, apoyan la tesis de que la
fantasía inconsciente se encuentra presente desde los inicios de la vida, para esto retoman el
planteamiento freudiano de las fantasías originarias, como aquellas que son transmitidas
filogenèticamente y se encuentran presentes en el individuo por el hecho de integrar a la
especie humana. Refieren que el contenido de dichas fantasías originarias, se vincula a los
orígenes: "...en la escena primitiva, es el origen del individuo el que se ve figurado; en las
fantasías de seducción, es el origen, el surgimiento de la sexualidad; en las fantasías de
castración, es el origen de la diferencia de los sexos." (p. 128). A estas fantasías originarias,
siempre inconscientes y formadas en el inconsciente, estos autores añaden otras que en algún
momento pudieron haber sido conscientes y que llegaron al inconsciente por "represión".
Esto a su vez respalda la tesis de la mutua afectación entre fantasía y realidad, pues las
fantasías reprimidas, en algún momento sueños diurnos, serían aquellas que surgieron ante
eventos y frustraciones de la realidad, y que al tornarse inconscientes, afectaron a las
fantasías siempre inconscientes, que a su vez afectan la relación del individuo con la realidad.

Por último estos autores ven a la fantasía como escena del deseo, lo que indica que se
representa, como toda escena en una unidad de tiempo, espacio y circunstancia, en la cual el
deseo se escenifica. Respecto a esta escena refieren que puede ir desde aquella en la que el
sujeto tiene un lugar marcado e invariable, con una organización estabilizada por el proceso
secundario, que hace que el sujeto "viva su ensoñación"; hasta el otro polo, el de la fantasía
originaria, que "se caracterizaría por una ausencia de subjetivación que iría a la par con la
presencia del sujeto en escena" (p. 135). Esto último creo que tiene profundas implicaciones
en relación a la psicopatologia estructural, pues podemos suponer que brinda un marco
referencial desde la indiferenciación (ausencia de subjetivación) hasta la diferenciación (con
un lugar marcado e invariable para el sujeto).

Relacionando esta concepción con aportes de la psicopatología estructural, como el de


Bergeret (1974), tendríamos en el extremo de mayor indiferenciación, a las fantasías
monádicas, en las que sujeto, madre, padre, etc. están siendo representados por un solo ente
indiferenciado. Dichas fantasías y escenas corresponderían a la estructura psicótica En un
segundo nivel, tendríamos las fantasías diádicas, en las cuales se dio una diferenciación
incipiente que sólo permite distinguir al sujeto y al otro, que puede tener múltiples
representantes, y del cual depende completamente el primero. A esta dependencia Bergeret la
llama anaclítica, y se caracteriza por un apuntalamiento del yo del sujeto en el otro, cuya
ausencia sería equivalente a un colapso yóico. Esta fantasía y escena correspondería a las
caracteropatías o, en términos de Bergeret, organizaciones fronterizas o narcisistas. Por
último, en un tercer nivel, Se encontrarían las fantasías triádicas, en las cuales se alcanzaría
una diferenciación sujeto-objeto completa, y se incluiría a un tercero que propicie la
separación completa entre el sujeto y el otro, lo que correspondería al corte edípico, a la ley o
a la metáfora paterna, y que mostraría una fantasía de tres, dos de estos unidos por un lazo
libidinal y un tercero promoviendo su separación con los problemas de rivalidad y celos que
esto conlleva. Aquí hablaríamos de fantasías o escenas edípicas, correspondientes a la
estructura neurótica.

Después de este repaso en relación al concepto de fantasía inconsciente, ahora queda plantear
qué pasa con la fantasía inconsciente en el grupo, seguiremos con esa cuestión.

Para dar respuesta a este asunto me referiré a Didier Anzieu y a su libro "El Grupo y El
Inconsciente" (1986). La relación de la fantasía inconsciente y el grupo se pone en manifiesto
en diversos enunciados de este texto, refiriendo para iniciar que sin elemento imaginario no
existe grupo, y además que el grupo será precisamente eso: la puesta en común de las
imágenes interiores y las angustias de los participantes. Cuando habla de imaginario y de
imágenes interiores, creo que a lo que se está refiriendo este autor es a la fantasía inconsciente
que se pone enjuego en una escena, ya que finalmente todas las imágenes remiten a escenas.
Para Anzieu, serán las fantasías las que hagan la envoltura del grupo y las que permitirán que
ahí se construya un espacio interno en el que se pongan en juego las fantasías inconscientes
comunes a ese grupo. Cito: "Aunque no existe más realidad interna inconsciente que la
individual, la envoltura grupal se constituye dentro del movimiento por el que los individuos
proyectan sobre ella sus fantasías, sus imagos, su tópica subjetiva (es decir, la forma en que se
articula el funcionamiento de los subsistemas dentro del aparato psíquico: Ello, Yo, Yo Ideal,
Superyó e Ideal del Yo). Y gracias a su cara interna la envoltura grupal permite el
establecimiento de un espacio psíquico transindividual que propongo llamar un si mismo del
grupo: el grupo tiene un sí mismo propio." (p. 14).

Ahora bien, cuando este autor hace la metáfora del grupo como un sueño, pone en claro que
lo que se pone en juego en un grupo son fantasías inconscientes de carácter infantil, que
aunque permanecen inconscientes y son afectadas por la represión, tratan de realizarse
mediante empresas reales dentro del grupo. En el grupo, las catexias objetales se retiran y son
sustituidas por una sobrecatexia del grupo, y la situación del grupo, al igual que el sueño,
produce una triple regresión: cronológica, tópica y formal. La regresión cronológica va, para
el autor, no sólo a un narcisismo secundario, sino al narcisismo primario, y desde un punto de
vista genético clásico, desde la posición edípica al estadio oral. La regresión tópica implica
que ni el superyó ni el yo pueden controlar suficientemente a los representantes-
representaciones de la pulsión, esto hace al grupo un lugar privilegiado para poner en marcha
las fantasías inconscientes de sus integrantes como representantes psíquicos de la pulsión. La
regresión formal se observa en el recurso a modos de expresión arcaicos, mas próximos a
proceso primario, que, al llegar a la temática del psicodrama, relacionaré con el lenguaje
dramático, y con que la dramatización ofrece una escena como medio de comunicación
grupal, que sería más regresivo que el lenguaje verbal secundarizado. (Ver Caram 2003).
Lo anterior implica que en un grupo pueden coexistir fantasías acordes con distintos niveles
de desarrollo psíquico, desde la indiferenciación, hasta una diferenciación más acabada, y
desde lo monàdico hasta lo tríadico, de acuerdo a los niveles de regresión y progresión que la
fantasía inconsciente permita en el grupo. Esto es ejemplificado por Anzieu cuando habla de
la ilusión grupal, como un yo ideal común, que revive las primeras relaciones de objeto del
niño con la madre, con una función más afectiva que representativa, que exalta los encuentros
con el pecho como objeto parcial bueno que proporciona placer. Del lado más progresivo
estaría el ideal del yo del grupo, que representa la interiorización del padre totèmico y el
nacimiento de la pareja superyó-ideal del yo. Este se constituye con la organización edipica y
tiene esencialmente una función de representación, pues propone proyectos al grupo, y lo guía
en lo que tiene que hacer de acuerdo a un deber ser.

La función regresivante del grupo hace que en este puedan coexistir integrantes con diversos
niveles de estructuración, donde los más regresivos ofrecerán la posibilidad de explorar
fantasías monádicas indiferenciadas, mientras que los integrantes con una estructura más
diferenciada que pueden poner enjuego fantasías triádicas, serán un motor importante para la
progresión y desarrollo, y para los intentos incipientes de diferenciación de los integrantes
más regresivos. Lo anteriormente expuesto tiene implicaciones clínicas significativas.

Para finalizar con la expresión de la fantasía inconsciente en el grupo, quisiera hacer una
breve referencia a Kaes (en Anzieu, 1986) quien hace referencia de la construcción en un
grupo del "Aparato Psíquico Grupal", el cual se apoya en los aparatos psíquicos de los
integrantes que componen el grupo y en la cultura circundante y las representaciones
colectivas del grupo que dicha cultura proporciona. Creo que este concepto se puede tomar
como un puente entre lo cultural-colectivo, lo grupal y lo individual. Para que este aparato
psíquico grupal pueda existir, dice Anzieu, se necesita crear una envoltura y, para
conseguirlo, recurre a una instancia común a los aparatos psíquicos individuales que lo
componen. Según la instancia común puesta en juego será el funcionamiento psíquico
consciente e inconsciente del grupo. Esta instancia psíquica, es a mi parecer, una fantasía
inconsciente compartida por los integrantes del grupo, la cual será la base para la constitución
de este aparato psíquico grupal, como analogía a la fantasía inconsciente individual de base
en el psiquismo individual. La fantasía inconsciente, además de ser lo que envuelve y pone en
funcionamiento al psiquismo grupal, también producirá efectos particulares sobre los afectos,
los pensamientos y las conductas de cada uno de los miembros del grupo.

Ahora llegaré al tercer punto, intentando relacionar la fantasía inconsciente con el trabajo
psicodramático.

El psicodrama es definido por Moreno, su creador, como el método que sondea a fondo la
verdad del alma a través de la acción. (Moreno, 1946). El modo de expresión dramática, a
través de la acción, da un primer acercamiento entre esta metodología y la expresión de la
fantasía inconsciente, ya que ambos se manifiestan a través de escenas. Creo que la escena es
para la acción, lo que la oración es para el lenguaje hablado, es decir, así como una persona
no puede expresar una idea verbalmente sino es mediante oraciones, tampoco puede expresar
algo mediante acciones sino es en una escena, ya que esta encuadra la acción en una unidad
de tiempo (cuándo ocurre), lugar (en dónde ocurre) y circunstancia (qué ocurre). En el
Diccionario de Psicodrama y Sociodrama (Menegazzo, Zuretti y cois., 1992) refieren que la
escena es la estructura esencial de la dramatización, y Moreno le dio nuevas posibilidades de
utilización en las ciencias del hombre.

Un puente teórico importante entre el psicodrama y la fantasía inconsciente lo desarrolla


Carlos Martínez Bouquet (en Menegazzo, Zuretti y cois., 1992), al desarrollar su "Teoría de
la Escena". Para este autor, lo que caracteriza por excelencia el fenómeno dramático, es, sin
duda, la escena. Desde el punto de vista de su teoría de la escena, pueden ser descritas dos
estructuras escénicas profundamente articuladas entre sí, mas claramente diferenciables, tanto
teórica como instrumentalmente, mediante un proceso, descrito por el autor como proceso de
escena. Estas dos estructuras escénicas serían: Primero, la escena tal como aparece en la
dramatización, o sea, en su ámbito manifiesto. Asociada a la anterior, el autor describe otra
escena, que sucede al mismo tiempo que la anterior, detrás de la cual se oculta y por medio de
la cual se expresa, y que el llama escena latente o escena imaginaria. Su estructura puede ser
descrita en el ámbito imaginario, que contiene, según Martínez Bouquet, un determinado
número de personajes imaginarios, entre los cuales se establece un complejo sistema de
comunicaciones que van y vienen, consistentes en afectos, impulsos, deseos, etc., y que
constituyen la llamada tensión dramática.

La teoría de la escena creo que nos brinda un enlace entre el método psicodramátíco y la
fantasía inconsciente, ya que esta sería análoga a la escena latente o imaginaria, la cual se
ocultaría y a la vez se expresaría en la escena latente, determinando además su guión. Se
podría continuar la analogía diciendo que si la escena manifiesta muestra la actividad
psíquica del grupo de psicodrama y es su emergente y denominador común, la escena latente
mostrará la fantasía inconsciente grupal que se pone enjuego en esa escena manifiesta.

Una segunda analogía con la fantasía inconsciente sería el concepto de escena nuclear
conflictiva, la cual se define por Menegazzo, Zuretti y cois. (1992) como una figura
dramática que se traduce en el trabajo siempre que, siguiendo el hilo conductor de un rol
inadecuado o irresuelto por el protagonista, en el desarrollo de un programa psicodramátíco,
queda evidente en el escenario en un momento, un espacio y una acción determinada que
configuran una escena interrelacional correlacionada a la situación originaria en que emergió
y se imprimió por primera vez, tal como se presenta, el rol que está siendo dramáticamente
investigado. Esto nos lleva a que esta escena nuclear conflictiva es la que da el guión de las
conductas repetitivas del protagonista que se manifiestan en la dramatización. Aunque los
autores la equiparan a una escena traumática real que se debe elaborar, creo que el concepto
se amplía al hacer la analogía de esta escena con una fantasía inconsciente que, siguiendo el
desarrollo del concepto, determina las acciones y las percepciones del protagonista, y les da
cualidades específicas. Esta analogía es útil, ya que muchos de los traumas humanos, más que
apoyarse en hechos reales se apoyan en hechos fantaseados, como lo mostró Freud al
abandonar su teoría de la seducción infantil. Además no podemos mantener esa división
tajante entre hechos reales y fantaseados, ya que, como vimos anteriormente, detrás de toda
acción y percepción de la realidad, esta en acción una fantasía inconsciente que la acompaña.

Para finalizar este camino quisiera hacer referencia a Kaes en su libro "El Psicodrama
Psicoanalítico de Grupo" (2001). En este refiere que en el psicodrama psicoanalítico de grupo
las diferentes partes de la psique de cada integrante están implicadas y afectadas en la acción,
la cual no es únicamente la escena dramatizada, sino que precede de la dinámica de la
situación grupal que lleva a tal dramatización. Lo refiere como "una "vía final común" a la
que conducen, en la acción, las diversas fuentes de la vida psíquica, individual, grupal y
mítica; así el psicodrama psicoanalítico de grupo es el lugar y momento de resurgimiento
potencial donde cada uno puede reactualizar en la acción los diversos orígenes de su vida
psíquica." (p. 199). En ese mismo libro Missenard refiere que el psicodrama es un momento y
un espacio en el cual la dinámica individual y grupal están articuladas una con otra. Estas
últimas referencias creo que enriquecen la equiparación de la fantasía inconsciente con la
escena psicodramática que he intentado hacer, refiriendo que la acción psicodramática
partiría de una fantasía inconsciente grupal que surge de la dinámica del grupo en un
momento determinado y se pone en juego en la acción llevada a cabo en la escena. Esa
escena y la acción que en ella se desarrolla servirán de medios para investigar esta fantasía
inconsciente y la situación real e imaginaria que le dio origen, ya que toda situación comparte
esas dos vertientes.

Creo que ha llegado el momento de intentar proponer conclusiones acordes a los distintos
desarrollos llevados a cabo en este trabajo.

La fantasía inconsciente es el contenido principal de los procesos mentales inconscientes.


Tales procesos se encuentran activos en todo momento en el individuo y afectan la totalidad
de su actividad mental, así como sus funciones yóicas y su relación con los demás y con la
realidad en general. La fantasía inconsciente se muestra principalmente en escenas
inconscientes que brindan el argumento que matiza la actividad mental y las relaciones del
individuo.

Es la fantasía inconsciente la que une a los individuos en un grupo, ya que estos la ponen en
juego con los demás integrantes de éste, con el terapeuta, con el grupo como todo y con la
realidad; creando distintos escenarios de fantasía inconsciente que siempre estarán presentes
y que también matizarán todo intercambio que se de dentro del grupo. La función del
terapeuta del grupo consiste en develar las distintas fantasías inconscientes que se ponen en
juego en cada momento y mostrar cómo estas afectan en la dinámica grupal. En un grupo
pueden estar en juego distintas fantasías inconscientes acordes a distintos niveles de
desarrollo y distintas psicopatologías, que estarán afectándose entre sí y que marcarán los
movimientos regresivos y progresivos del grupo.

El psicodrama como método que prioriza la acción, cuya unidad en tiempo, lugar y
circunstancia es la escena, se vuelve un vehículo para que a esta se liguen las diversas
escenas que ponen en juego las fantasías inconscientes. Toda escena psicodramática, grupal o
individual, pone en juego escenas latentes cuyo contenido serán fantasías inconscientes que,
al igual que en la psicoterapia de grupo, deben ser develadas por el terapeuta. Lo anterior
orilla a pensar que el psicodrama es un método auxiliar idóneo para poner enjuego y develar
las fantasías inconscientes.

Amin Caram Fuentes.


Diciembre del 2003.
Bibliografía:

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Madrid: Biblioteca Nueva.

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Editores. S. A.

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