FANTASIA INCONSCIENTE, GRUPO Y PSICODRAMA.

Este escrito es un intento de integrar diversas conceptualizaciones que brinden un panorama general sobre en qué consiste y cuales son las características de la fantasía inconsciente. Después se intentará esbozar cómo ésta se manifiesta en el grupo, y como el psicodrama, y en particular la escena psicodramática, trabajan con ella. Como inicio tenemos que para Freud, el concepto de fantasía nunca alcanzó el significado ni la amplitud que obtuvo en desarrollos posteriores. Freud la conceptualizó a partir de experiencias tempranas de frustración que llevaban a la "satisfacción alucinatoria de deseos". Al respecto Segal (1991) refiere: "En general, podría decirse que para Freud el fantasma está bastante próximo a la ensoñación. Es una idea de realización de deseos que entra en juego cuando la realidad externa es frustrante. Básicamente, un fantasma consiste en un deseo inconsciente afectado por la capacidad de pensamiento lógico, de modo tal que da origen a una expresión disfrazada y una realización imaginaria del deseo pulsional. Los fantasmas se mantienen subordinados al principio del placer, pero son formados por el "proceso secundario"; esto es, por la lógica racional normal que es característica del sistema preconsciente y consciente." (p. 40). Siguiendo a esta autora, para Freud, la fantasía estuvo relacionada con procesos conscientes, y mostrándose en un estatus similar a la "ensoñación diurna", aunque, igual que el síntoma y el sueño, servía para develar contenidos inconscientes, lo que le daba una importancia clínica fundamental, haciéndola objeto, de las interpretaciones del analista. Por otra parte, la fantasía era un fenómeno tardío en el desarrollo, en parte debido a que Freud no estudió con rigurosidad el desarrollo temprano pues mantuvo su hipótesis del "narcisismo primario". Para Freud el yo se iba construyendo como una "capa diferenciada del ello" por continuos contactos con el mundo exterior. Esta formación del yo era una condición necesaria para la diferenciación de la realidad externa, con respecto a la realidad interna, y la fantasía era posterior a esta diferenciación y a las experiencias de frustración provenientes de la realidad externa, originándose como una forma de lidiar ante éstas. Las limitaciones del concepto de fantasía en Freud son libradas por Melanie Klein, en parte porque establece la hipótesis de que desde el inicio de la vida hay un yo, el cual siguiendo a Segal es "....suficiente para experimentar angustia, para constituir algunas relaciones de objeto en la realidad y el fantasma y para utilizar defensas primitivas." (p. 45). Para Klein la fantasía inconsciente es una actividad mental primaria, que existe desde el origen de la vida, ya que es una expresión en el psiquismo del individuo tanto de las pulsiones como de las defensas ante dichas pulsiones. También la fantasía inconsciente será "el lente " a través del cual se perciba la realidad exterior, siendo esta modificada por la fantasía y a la vez la fantasía modificada por la realidad exterior, quien además la complejiza en un inteijuego simultáneo. Entonces para Klein, las fantasías inconscientes, como procesos mentales primarios son "...subyacentes a los sueños, la percepción, el pensamiento y la creatividad." (p. 60). Lo que quiero decir es que no hay actividad mental en la que no esté presente la fantasía inconsciente. Creo que el párrafo anterior brindó demasiada información, la cual voy a tratar de explicar a continuación:

El escrito de Melanie Klein que, según mi parecer, sirve mejor para explicar la función de la fantasía inconsciente, es el de "Notas Sobre Algunos Mecanismos Esquizoides" de 1946. En el introduce la posición esquizo-paranoide y habla de que en la etapa del desarrollo que siguen al nacimiento, el ser humano tiene que empezar a lidiar con la agresión como el principal factor que amenaza su existencia, generándole ansiedades de aniquilamiento. Klein refiere que para poder tramitar esa agresión y defenderse de ella, tiene que hacer uso de mecanismos de defensa primitivos como la escisión, la identificación proyectiva, la negación y la identificación. Pero además, y es la parte más pertinente en relación a lo que intento desarrollar, tanto las pulsiones agresivas, como las libidinales, como estos mecanismos de defensa primitivos que tratan de hacerles frente, son expresados psíquicamente a través de fantasías, las cuales, dice la autora, son vividas como "muy reales", siendo que lo que acontece en esas fantasías es inseparable de lo que ocurre en la realidad, lo afecta y es afectado por esta. Estas fantasías son, podríamos decir, argumentos que se echan a andar en escenas psíquicas, y que le dan ciertas cualidades a las vivencias posteriores. La fantasía inconsciente, será entonces el guión y la escena inconsciente que hace que nos comportemos hacia el exterior y hacia nuestros objetos internos de tal forma y usando tales mecanismos. Además la fantasía inconsciente, al igual que la pulsión que representa psíquicamente, nos impondrán formas de relación objetal que siempre estarán funcionando en nuestras relaciones futuras. Así la fantasía inconsciente será un fenómeno vincular. Hay características de esta fantasía inconsciente que me gustaría no dejar pasar por alto, y que para ello me auxiliaré de la conceptualización que hace Susan Isaacs al respecto, a mi parecer la más completa. En primer lugar, cuando se habla de fantasía inconsciente, se habla de procesos que se diferencian de todas las fantasías diurnas en relación a que siempre mantendrán su carácter inconsciente, y la autora refiere que "...son siempre inferidas, nunca observadas como tales;..." (1948, p. 75). Ahora bien, desde su condición inconsciente van a darle cualidades específicas a la actividad mental del individuo, a sus relaciones con los demás y serán modeladoras de su personalidad. Estas serán el contenido primario de los procesos mentales inconscientes. Al referir esta autora que la fantasías inconscientes surgen de impulsos orgánicos y están entretejidas con afectos y sensaciones corporales, nos muestra que toda sensación corporal es también matizada por fantasías inconscientes, incluso en un inicio estas son experimentadas como sensaciones, después se podrán experimentar como "imágenes plásticas y representaciones dramáticas" que influirán en nuestras percepciones o interpretaciones de la realidad. Finalmente detrás del lenguaje verbal, el simbolismo, el pensamiento y la adaptación a la realidad también estarán actuando fantasías inconscientes, que además pueden facilitar o dificultar y entorpecer a cada proceso detrás del cual actúan. Al igual que la pulsiones, las defensas que se pongan en marcha contra tales pulsiones también seguirán el guión de una fantasía inconsciente, y se mostrarán en escenas. Por ejemplo, la agresión dirigida a un objeto que actúa con una fantasía destructiva, al mismo tiempo puede eliminar de la realidad psíquica a todos los objetos malos, los cuales luego reaparecerán mediante esa misma fantasía como objetos externos malos con ansias de venganza. Aquí además de una fantasía inconsciente podríamos tener el argumento de una serie televisiva. Para concluir sobre la importancia de la fantasía inconsciente y su repercusión en el individuo podemos citar a Segal quien dice: "El fantasma inconsciente y las estructuras que se desarrollan a partir del mismo pueden considerarse como determinantes de la estructura y el carácter básico de la personalidad, como la matriz de nuestra estructura y vida mentales." (p.

53). Esto último tendrá gran importancia al ver las repercusiones en la estructura psicopatológica de la fantasía inconsciente. El hecho enunciado anteriormente respecto a que detrás de todo proceso mental está funcionando una fantasía inconsciente, también es respaldado por Levin (1996), quien desde un marco referencial distinto al kleiniano, refiere como la fantasía inconsciente brinda la matriz para todas las percepciones y por lo tanto, juega un papel en todo comportamiento, como respuesta a dichas percepciones. Este autor refiere que para Sandler "La fantasía inconsciente, provee el escenario mental en el cual los estímulos sensoriales son percibidos e integrados" (Levin, p. 144). Para este autor también las relaciones con los demás parten de impulsos que se representan psíquicamente por fantasías y que serán modificadas por las experiencias en las relaciones, experiencias que a su vez serán afectadas por la fantasía subyacente. Podríamos resumir diciendo que las funciones yoicas de percepción, conducta, memoria y relación con los demás, también son afectadas por fantasías inconscientes. Laplanche y Pontalis (1964) son otros autores que podemos pensar, apoyan la tesis de que la fantasía inconsciente se encuentra presente desde los inicios de la vida, para esto retoman el planteamiento freudiano de las fantasías originarias, como aquellas que son transmitidas filogenèticamente y se encuentran presentes en el individuo por el hecho de integrar a la especie humana. Refieren que el contenido de dichas fantasías originarias, se vincula a los orígenes: "...en la escena primitiva, es el origen del individuo el que se ve figurado; en las fantasías de seducción, es el origen, el surgimiento de la sexualidad; en las fantasías de castración, es el origen de la diferencia de los sexos." (p. 128). A estas fantasías originarias, siempre inconscientes y formadas en el inconsciente, estos autores añaden otras que en algún momento pudieron haber sido conscientes y que llegaron al inconsciente por "represión". Esto a su vez respalda la tesis de la mutua afectación entre fantasía y realidad, pues las fantasías reprimidas, en algún momento sueños diurnos, serían aquellas que surgieron ante eventos y frustraciones de la realidad, y que al tornarse inconscientes, afectaron a las fantasías siempre inconscientes, que a su vez afectan la relación del individuo con la realidad. Por último estos autores ven a la fantasía como escena del deseo, lo que indica que se representa, como toda escena en una unidad de tiempo, espacio y circunstancia, en la cual el deseo se escenifica. Respecto a esta escena refieren que puede ir desde aquella en la que el sujeto tiene un lugar marcado e invariable, con una organización estabilizada por el proceso secundario, que hace que el sujeto "viva su ensoñación"; hasta el otro polo, el de la fantasía originaria, que "se caracterizaría por una ausencia de subjetivación que iría a la par con la presencia del sujeto en escena" (p. 135). Esto último creo que tiene profundas implicaciones en relación a la psicopatologia estructural, pues podemos suponer que brinda un marco referencial desde la indiferenciación (ausencia de subjetivación) hasta la diferenciación (con un lugar marcado e invariable para el sujeto). Relacionando esta concepción con aportes de la psicopatología estructural, como el de Bergeret (1974), tendríamos en el extremo de mayor indiferenciación, a las fantasías monádicas, en las que sujeto, madre, padre, etc. están siendo representados por un solo ente indiferenciado. Dichas fantasías y escenas corresponderían a la estructura psicótica En un segundo nivel, tendríamos las fantasías diádicas, en las cuales se dio una diferenciación incipiente que sólo permite distinguir al sujeto y al otro, que puede tener múltiples representantes, y del cual depende completamente el primero. A esta dependencia Bergeret la llama anaclítica, y se caracteriza por un apuntalamiento del yo del sujeto en el otro, cuya

ausencia sería equivalente a un colapso yóico. Esta fantasía y escena correspondería a las caracteropatías o, en términos de Bergeret, organizaciones fronterizas o narcisistas. Por último, en un tercer nivel, Se encontrarían las fantasías triádicas, en las cuales se alcanzaría una diferenciación sujeto-objeto completa, y se incluiría a un tercero que propicie la separación completa entre el sujeto y el otro, lo que correspondería al corte edípico, a la ley o a la metáfora paterna, y que mostraría una fantasía de tres, dos de estos unidos por un lazo libidinal y un tercero promoviendo su separación con los problemas de rivalidad y celos que esto conlleva. Aquí hablaríamos de fantasías o escenas edípicas, correspondientes a la estructura neurótica. Después de este repaso en relación al concepto de fantasía inconsciente, ahora queda plantear qué pasa con la fantasía inconsciente en el grupo, seguiremos con esa cuestión. Para dar respuesta a este asunto me referiré a Didier Anzieu y a su libro "El Grupo y El Inconsciente" (1986). La relación de la fantasía inconsciente y el grupo se pone en manifiesto en diversos enunciados de este texto, refiriendo para iniciar que sin elemento imaginario no existe grupo, y además que el grupo será precisamente eso: la puesta en común de las imágenes interiores y las angustias de los participantes. Cuando habla de imaginario y de imágenes interiores, creo que a lo que se está refiriendo este autor es a la fantasía inconsciente que se pone enjuego en una escena, ya que finalmente todas las imágenes remiten a escenas. Para Anzieu, serán las fantasías las que hagan la envoltura del grupo y las que permitirán que ahí se construya un espacio interno en el que se pongan en juego las fantasías inconscientes comunes a ese grupo. Cito: "Aunque no existe más realidad interna inconsciente que la individual, la envoltura grupal se constituye dentro del movimiento por el que los individuos proyectan sobre ella sus fantasías, sus imagos, su tópica subjetiva (es decir, la forma en que se articula el funcionamiento de los subsistemas dentro del aparato psíquico: Ello, Yo, Yo Ideal, Superyó e Ideal del Yo). Y gracias a su cara interna la envoltura grupal permite el establecimiento de un espacio psíquico transindividual que propongo llamar un si mismo del grupo: el grupo tiene un sí mismo propio." (p. 14). Ahora bien, cuando este autor hace la metáfora del grupo como un sueño, pone en claro que lo que se pone en juego en un grupo son fantasías inconscientes de carácter infantil, que aunque permanecen inconscientes y son afectadas por la represión, tratan de realizarse mediante empresas reales dentro del grupo. En el grupo, las catexias objetales se retiran y son sustituidas por una sobrecatexia del grupo, y la situación del grupo, al igual que el sueño, produce una triple regresión: cronológica, tópica y formal. La regresión cronológica va, para el autor, no sólo a un narcisismo secundario, sino al narcisismo primario, y desde un punto de vista genético clásico, desde la posición edípica al estadio oral. La regresión tópica implica que ni el superyó ni el yo pueden controlar suficientemente a los representantesrepresentaciones de la pulsión, esto hace al grupo un lugar privilegiado para poner en marcha las fantasías inconscientes de sus integrantes como representantes psíquicos de la pulsión. La regresión formal se observa en el recurso a modos de expresión arcaicos, mas próximos a proceso primario, que, al llegar a la temática del psicodrama, relacionaré con el lenguaje dramático, y con que la dramatización ofrece una escena como medio de comunicación grupal, que sería más regresivo que el lenguaje verbal secundarizado. (Ver Caram 2003). Lo anterior implica que en un grupo pueden coexistir fantasías acordes con distintos niveles de desarrollo psíquico, desde la indiferenciación, hasta una diferenciación más acabada, y desde lo monàdico hasta lo tríadico, de acuerdo a los niveles de regresión y progresión que la fantasía inconsciente permita en el grupo. Esto es ejemplificado por Anzieu cuando habla de

la ilusión grupal, como un yo ideal común, que revive las primeras relaciones de objeto del niño con la madre, con una función más afectiva que representativa, que exalta los encuentros con el pecho como objeto parcial bueno que proporciona placer. Del lado más progresivo estaría el ideal del yo del grupo, que representa la interiorización del padre totèmico y el nacimiento de la pareja superyó-ideal del yo. Este se constituye con la organización edipica y tiene esencialmente una función de representación, pues propone proyectos al grupo, y lo guía en lo que tiene que hacer de acuerdo a un deber ser. La función regresivante del grupo hace que en este puedan coexistir integrantes con diversos niveles de estructuración, donde los más regresivos ofrecerán la posibilidad de explorar fantasías monádicas indiferenciadas, mientras que los integrantes con una estructura más diferenciada que pueden poner enjuego fantasías triádicas, serán un motor importante para la progresión y desarrollo, y para los intentos incipientes de diferenciación de los integrantes más regresivos. Lo anteriormente expuesto tiene implicaciones clínicas significativas. Para finalizar con la expresión de la fantasía inconsciente en el grupo, quisiera hacer una breve referencia a Kaes (en Anzieu, 1986) quien hace referencia de la construcción en un grupo del "Aparato Psíquico Grupal", el cual se apoya en los aparatos psíquicos de los integrantes que componen el grupo y en la cultura circundante y las representaciones colectivas del grupo que dicha cultura proporciona. Creo que este concepto se puede tomar como un puente entre lo cultural-colectivo, lo grupal y lo individual. Para que este aparato psíquico grupal pueda existir, dice Anzieu, se necesita crear una envoltura y, para conseguirlo, recurre a una instancia común a los aparatos psíquicos individuales que lo componen. Según la instancia común puesta en juego será el funcionamiento psíquico consciente e inconsciente del grupo. Esta instancia psíquica, es a mi parecer, una fantasía inconsciente compartida por los integrantes del grupo, la cual será la base para la constitución de este aparato psíquico grupal, como analogía a la fantasía inconsciente individual de base en el psiquismo individual. La fantasía inconsciente, además de ser lo que envuelve y pone en funcionamiento al psiquismo grupal, también producirá efectos particulares sobre los afectos, los pensamientos y las conductas de cada uno de los miembros del grupo. Ahora llegaré al tercer punto, intentando relacionar la fantasía inconsciente con el trabajo psicodramático. El psicodrama es definido por Moreno, su creador, como el método que sondea a fondo la verdad del alma a través de la acción. (Moreno, 1946). El modo de expresión dramática, a través de la acción, da un primer acercamiento entre esta metodología y la expresión de la fantasía inconsciente, ya que ambos se manifiestan a través de escenas. Creo que la escena es para la acción, lo que la oración es para el lenguaje hablado, es decir, así como una persona no puede expresar una idea verbalmente sino es mediante oraciones, tampoco puede expresar algo mediante acciones sino es en una escena, ya que esta encuadra la acción en una unidad de tiempo (cuándo ocurre), lugar (en dónde ocurre) y circunstancia (qué ocurre). En el Diccionario de Psicodrama y Sociodrama (Menegazzo, Zuretti y cois., 1992) refieren que la escena es la estructura esencial de la dramatización, y Moreno le dio nuevas posibilidades de utilización en las ciencias del hombre. Un puente teórico importante entre el psicodrama y la fantasía inconsciente lo desarrolla Carlos Martínez Bouquet (en Menegazzo, Zuretti y cois., 1992), al desarrollar su "Teoría de la Escena". Para este autor, lo que caracteriza por excelencia el fenómeno dramático, es, sin

duda, la escena. Desde el punto de vista de su teoría de la escena, pueden ser descritas dos estructuras escénicas profundamente articuladas entre sí, mas claramente diferenciables, tanto teórica como instrumentalmente, mediante un proceso, descrito por el autor como proceso de escena. Estas dos estructuras escénicas serían: Primero, la escena tal como aparece en la dramatización, o sea, en su ámbito manifiesto. Asociada a la anterior, el autor describe otra escena, que sucede al mismo tiempo que la anterior, detrás de la cual se oculta y por medio de la cual se expresa, y que el llama escena latente o escena imaginaria. Su estructura puede ser descrita en el ámbito imaginario, que contiene, según Martínez Bouquet, un determinado número de personajes imaginarios, entre los cuales se establece un complejo sistema de comunicaciones que van y vienen, consistentes en afectos, impulsos, deseos, etc., y que constituyen la llamada tensión dramática. La teoría de la escena creo que nos brinda un enlace entre el método psicodramátíco y la fantasía inconsciente, ya que esta sería análoga a la escena latente o imaginaria, la cual se ocultaría y a la vez se expresaría en la escena latente, determinando además su guión. Se podría continuar la analogía diciendo que si la escena manifiesta muestra la actividad psíquica del grupo de psicodrama y es su emergente y denominador común, la escena latente mostrará la fantasía inconsciente grupal que se pone enjuego en esa escena manifiesta. Una segunda analogía con la fantasía inconsciente sería el concepto de escena nuclear conflictiva, la cual se define por Menegazzo, Zuretti y cois. (1992) como una figura dramática que se traduce en el trabajo siempre que, siguiendo el hilo conductor de un rol inadecuado o irresuelto por el protagonista, en el desarrollo de un programa psicodramátíco, queda evidente en el escenario en un momento, un espacio y una acción determinada que configuran una escena interrelacional correlacionada a la situación originaria en que emergió y se imprimió por primera vez, tal como se presenta, el rol que está siendo dramáticamente investigado. Esto nos lleva a que esta escena nuclear conflictiva es la que da el guión de las conductas repetitivas del protagonista que se manifiestan en la dramatización. Aunque los autores la equiparan a una escena traumática real que se debe elaborar, creo que el concepto se amplía al hacer la analogía de esta escena con una fantasía inconsciente que, siguiendo el desarrollo del concepto, determina las acciones y las percepciones del protagonista, y les da cualidades específicas. Esta analogía es útil, ya que muchos de los traumas humanos, más que apoyarse en hechos reales se apoyan en hechos fantaseados, como lo mostró Freud al abandonar su teoría de la seducción infantil. Además no podemos mantener esa división tajante entre hechos reales y fantaseados, ya que, como vimos anteriormente, detrás de toda acción y percepción de la realidad, esta en acción una fantasía inconsciente que la acompaña. Para finalizar este camino quisiera hacer referencia a Kaes en su libro "El Psicodrama Psicoanalítico de Grupo" (2001). En este refiere que en el psicodrama psicoanalítico de grupo las diferentes partes de la psique de cada integrante están implicadas y afectadas en la acción, la cual no es únicamente la escena dramatizada, sino que precede de la dinámica de la situación grupal que lleva a tal dramatización. Lo refiere como "una "vía final común" a la que conducen, en la acción, las diversas fuentes de la vida psíquica, individual, grupal y mítica; así el psicodrama psicoanalítico de grupo es el lugar y momento de resurgimiento potencial donde cada uno puede reactualizar en la acción los diversos orígenes de su vida psíquica." (p. 199). En ese mismo libro Missenard refiere que el psicodrama es un momento y un espacio en el cual la dinámica individual y grupal están articuladas una con otra. Estas últimas referencias creo que enriquecen la equiparación de la fantasía inconsciente con la escena psicodramática que he intentado hacer, refiriendo que la acción psicodramática

partiría de una fantasía inconsciente grupal que surge de la dinámica del grupo en un momento determinado y se pone en juego en la acción llevada a cabo en la escena. Esa escena y la acción que en ella se desarrolla servirán de medios para investigar esta fantasía inconsciente y la situación real e imaginaria que le dio origen, ya que toda situación comparte esas dos vertientes. Creo que ha llegado el momento de intentar proponer conclusiones acordes a los distintos desarrollos llevados a cabo en este trabajo. La fantasía inconsciente es el contenido principal de los procesos mentales inconscientes. Tales procesos se encuentran activos en todo momento en el individuo y afectan la totalidad de su actividad mental, así como sus funciones yóicas y su relación con los demás y con la realidad en general. La fantasía inconsciente se muestra principalmente en escenas inconscientes que brindan el argumento que matiza la actividad mental y las relaciones del individuo. Es la fantasía inconsciente la que une a los individuos en un grupo, ya que estos la ponen en juego con los demás integrantes de éste, con el terapeuta, con el grupo como todo y con la realidad; creando distintos escenarios de fantasía inconsciente que siempre estarán presentes y que también matizarán todo intercambio que se de dentro del grupo. La función del terapeuta del grupo consiste en develar las distintas fantasías inconscientes que se ponen en juego en cada momento y mostrar cómo estas afectan en la dinámica grupal. En un grupo pueden estar en juego distintas fantasías inconscientes acordes a distintos niveles de desarrollo y distintas psicopatologías, que estarán afectándose entre sí y que marcarán los movimientos regresivos y progresivos del grupo. El psicodrama como método que prioriza la acción, cuya unidad en tiempo, lugar y circunstancia es la escena, se vuelve un vehículo para que a esta se liguen las diversas escenas que ponen en juego las fantasías inconscientes. Toda escena psicodramática, grupal o individual, pone en juego escenas latentes cuyo contenido serán fantasías inconscientes que, al igual que en la psicoterapia de grupo, deben ser develadas por el terapeuta. Lo anterior orilla a pensar que el psicodrama es un método auxiliar idóneo para poner enjuego y develar las fantasías inconscientes.

Bibliografía:

Amin Caram Fuentes. Diciembre del 2003.

Anzieu, D. (1986). El Grupo y El Inconsciente. Lo Imaginario Grupal. Segunda Edición. Madrid: Biblioteca Nueva. Bergeret, J. (1996). La Personalidad Normal y Patológica. Barcelona: Editorial Gedisa, S. A.

Caram, A. (2002). Postulados Sobre el Trabajo Psicodramátíco con Pacientes Psicóticos. En: Subjetividad v Cultura. No. 19. Abril, 2003. Pp. 57-73 México: Plaza y Valdés. Isaacs, S. (1948). Naturaleza y Función de la Fantasía. En: Desarrollos en Psicoanálisis. Buenos Aires: Ediciones Hormé S. A. E. 1962. Kaës, R. y otros. (2001). El Psicodrama Psicoanalítico de Grupo. Buenos Aires: Amorrortu Editores. S. A. Klein, M. (1946). Notas Sobre Algunos Mecanismos Esquizoides. En: Envidia v Gratitud v Otros Trabajos. Pp. 10-33. Buenos Aires: Editorial Paidós SAICF. 1991. Laplanche, J. y Pontalis, J. B. (1964). Fantasía Originaria, Fantasía de los Orígenes, Origen de la Fantasía. En francés en: Les Temps Moderns. No. 215. París, abril de 1964. En español en Barcelona: Editorial Gedisa, S. A. Levin, K. (1996). Unconscious Fantasy in Psychotherapy. En: American Journal of Psychotherapy. Vol. 50, No. 2. Spring, 1996. Pp. 137-153. Menegazzo, C., Zuretti, M. Y cols. (1992). Dicionário de Psicodrama e Sociodrama. Sao Paulo: Editorial Ágora Ltda.. Moreno, J. (1946). Psicodrama. 6a Edición. Buenos Aires: Ediciones Hormé S. A. E. 1993. Segal, H. (1995). Sueño, Fantasma y Arte. Buenos Aires: Ediciones Nueva Visión SAIC.

Bibliografía: Anzieu, D. (1986). El Grupo v El Inconsciente. Lo Imaginario Grupal. Segunda Edición. Madrid: Biblioteca Nueva. Bergeret, J. (1996). La Personalidad Normal v Patológica. Barcelona: Editorial Gedisa, S. A. Caram, A. (2002). Postulados Sobre el Trabajo Psicodramático con Pacientes Psicóticos. En: Subjetividad v Cultura. No. 19. Abril, 2003. Pp. 57-73 México: Plaza y Valdés. Isaacs, S. (1948). Naturaleza y Función de la Fantasía. En: Desarrollos en Psicoanálisis. Buenos Aires: Ediciones Hormé S. A. E. 1962. Kaës, R. y otros. (2001). El Psicodrama Psicoanalítico de Grupo. Buenos Aires: Amorrortu Editores. S. A. Klein, M. (1946). Notas Sobre Algunos Mecanismos Esquizoides. En: Envidia v Gratitud v Otros Trabajos. Pp. 10-33. Buenos Aires: Editorial Paidós SAICF. 1991. Laplanche, J. y Pontalis, J. B. (1964). Fantasía Originaria, Fantasía de los Orígenes, Origen de la Fantasía. En francés en: Les Temps Moderns. No. 215. París, abril de 1964. En español en Barcelona: Editorial Gedisa, S. A. Levin, K. (1996). Unconscious Fantasy in Psychotherapy. En: American Journal of Psychotherapy. Vol. 50, No. 2. Spring, 1996. Pp. 137-153. Menegazzo, C., Zuretti, M. Y cols. (1992). Dicionário de Psicodrama e Sociodrama. Sao Paulo: Editorial Ágora Ltda.. Moreno, J. (1946). Psicodrama. 6a Edición. Buenos Aires: Ediciones Hormé S. A. E. 1993. Segal, H. (1995). Sueflo. Fantasma v Arte. Buenos Aires: Ediciones Nueva Vision SAIC.