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LA IGLESIA: La iglesia es el cuerpo de Cristo.

Efesios 1:22-23dice, “Y sometió todas
las cosas bajo Sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual
es Su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” El Cuerpo de Cristo
está formado por todos los creyentes desde el tiempo de Pentecostés (Hechos 2)
hasta el Arrebatamiento de la Iglesia. El Cuerpo de Cristo comprende dos aspectos:
diferencia de la iglesia

¿Su iglesia entretiene, pero no instruye?
¿Es fiel a la Palabra de Dios o se enseñan desde el púlpito las innovaciones
culturales de moda y tradiciones de los hombres?
¿Invierte mucho tiempo, esfuerzo y dinero expandiendo y adornando el edificio y
añadiendo nuevos programas que tienen poco que ver con la piedad y mucho con el
crecimiento y con complacer a la feligresía?
Para muchos cristianos de los Estados Unidos, la respuesta a todas estas preguntas
es “Sí”.
Pero hay al menos una denominación que está tratando de “hacer iglesia” de una
manera diferente: de hacer las cosas a la manera de Dios, según se enseña en la
Biblia y se explica en los documentos del origen del presbiterianismo.
“Cuando la iglesia falla, la cultura declina”, dice el Rev. Joseph Morecraft (nieto), uno
de los fundadores de la Iglesia Presbiteriana Reformada de los Estados Unidos
(RPCUS) y pastor de la Iglesia Presbiteriana Chalcedon en Cumming, Georgia.
“Ahora es el momento de empezar a trabajar para construir una segunda
Cristiandad”.
La fundación de una nueva Cristiandad puede parecer demasiado pedir para una
denominación que tiene tan solo una docena de iglesias relacionadas en su página
web (www.rpcus.com), pero todos los cristianos conocen la parábola de la semilla
de mostaza que crece hasta convertirse en la mayor de las hortalizas.
“Tenemos confianza en el poder del Espíritu Santo”, dice el Rev. Morecraft.
El cristianismo es, precisamente, la religión que proclamó, por primera vez en la
historia, la i. del género humano. Desde sus comienzos hasta hoy, la Iglesia ha
luchado contra todo lo que, en las distintas épocas, constituía y constituye atentado
a tal principio: esclavitud, desigualdades de derechos, discriminaciones y, en fin,
todo aquello que, en teoría, plantease situación de desigualdad o, en la práctica, la
implicase. León XIII pone de manifiesto esta constante cuando dice: la Iglesia,
«maestra legítima de la moral evangélica, no sólo es consoladora y salvadora de las
almas, sino, además, fuente perenne de justicia y caridad como también
propagadora y tutora de la única libertad y de la única igualdad posible» (Annum
ingressi, 19). La i. del género humano nace tanto del orden natural como del
sobrenatural. Del orden natural, porque «todos los hombres han sido creados por el
mismo Dios, Padre común» (León XIII, Rerum novarum, 18); del orden sobrenatural,
porque «todos tienden al mismo fin, que es el mismo Dios, el único que puede dar
la felicidad perfecta y absoluta a los hombres y a todos han sido igualmente los
ángeles; además, redimidos por el beneficio de Jesucristo y elevados a la dignidad de
hijos de Dios, de modo que se sientan unidos, por parentesco fraternal, tanto entre
sí como con Cristo, primogénito entre muchos hermanos» (ib.).