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El Amor a la sabiduria – Etienne Gilson

Sabiduría y Amor.Los estudiantes de filosofía necesitan aprender las grandes temas y los autores de al Historia de
filosofía, para finalmente terminar calificados para enseñarla. Además de habituarse a discutir
problemas de un modo verdaderamente filosófico ( ir hasta la última claridad posible, ponerse de
acuerdo en la claridad de los conceptos, etc) De manera tal que su tratamiento sea lo más estricto
posible en cuanto a su tratamiento, como cualquier otra materia.
Sin embargo, en la antigua Grecia la filosofía era cierto camino y modo de vida, era un modo de
vida dedicado a la sabiduría. Esta visión se contrasta con la tendencia general de la vida moderna,
como si fuera un indecoro pensar si uno ama la sabiduría. El ejemplo de qué es ser tomista, cuyas
obras exhaustivamente desarrolladas son ricas en rigor y contenido. Pero a su vez, Tomás amaba la
sabiduría y la sabiduría suprema llamada metafísica, la cual tenía estrechísimamente relación con la
Teología ( Causa primera de todo lo creado y camino del hombre hacia la bienaventuranza,
felicidad) Tomás es un hombre que conoce porque es un hombre que ama. Esta visión presenta un
carácter de sentido moral.
La vida intelectual del hombre no procede solo del intelecto, porque no es el intelecto el que conoce
sino el hombre a través del intelecto. El intelecto también puede hacerse cada vez más virtuoso, es
válida la frase “buen trabajo del intelecto”, ya que se dan otras disposiciones como la ciencia y el
entendimiento en la mente humana que bien equipada trabajan para el conocimiento de la verdad.
Es decir, para alcanzar la sabiduría.
El hombre es un ser racional cuya finalidad es perfeccionarse la contemplación de la verdad. El
error no- tomista que puede cometer un tomista, es decir que el hombre solo puede conocer a través
del intelecto y no a través de la voluntad. La voluntad sola no desea, el intelecto solo no conoce.
Hay una dinámica en la cual el intelecto mismo también desea y la voluntad conoce, ya que la
verdad misma que conoce el intelecto es un cierto bien (deseable)
Por lo tanto, la voluntad en cooperación hacia las virtudes intelectuales, realiza cierta “escogencia”
“electio” como su obra en a modo de bien, así pues impera sobre los actos del conocimiento. La
voluntad puede ordenar al intelecto que trabaje o descanse, que concentre su atención o que se
relaje. La inclinación a usar las virtudes intelectuales no está en la inteligencia sino en la voluntad.
Pero hay algo más, el descubrimiento y el progreso necesita que la voluntad permanezca fiel a la
verdad del ser.
La fuente de esa búsqueda colectiva de la verdad es el “amor”, es el “amor a la sabiduría”, “amor a
la verdad”. Platón, Aristóteles o Santo Tomás, son el testimonio de esa búsqueda colectiva, y de una

aunque podríamos no estar de acuerdo con su naturaleza. . Una cosa es el ser que es lo primero que llega a la inteligencia. Otra comprensión inmediata de los primeros principios es el de identidad: Todo “ser” es lo que “es” y no puede “no ser” eso mismo.filosofía perennis (constantes filosóficas) Hay una comprensión inmediata de los primeros principios: “el ser” pero esto no implica la comprensión exhaustiva de lo que es “el ser” ( de su contenido) Lo primero que entra al intelecto es el “ser” pero también es lo último que un filósofo puede esperar comprender completamente.