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Orang am•
Act.4

«¿S

e puede saber qué tienes en la cabeza?» retrocedí llevándome las
manos a los labios.
«Solo es un beso, no tienes por qué reaccionar así» respondió divertida
Rei.
«¿So… solo un beso? Pero tú… ¡eres la novia de Yamato!»
«Pues eso, ¿ves?» se puso de pie mirándome con indiferencia «Ahora ya
no tendrás que preocuparte por escuchar a escondidas las conversaciones de
los chicos y pelearte con ellos» se inclinó hacia mí, agarrándome la barbilla
con el índice y el pulgar «Solo recuerda esto… soy peor que todos ellos»
Me quedé inmóvil, no tenía fuerzas para rebatir o reaccionar. Estaba
de nuevo subyugada por ella y por sus ojos: dos esferas de cristal azul,
carentes de expresión.
«Asakawa…» logré decir apenas, pero ella ya me había dado la espalda
y se había ido.
No sé cuánto me quedé en aquel tejado, solo recuerdo que tuve tiempo
de ver cómo el cielo se teñía de naranja. Cuando volví al aula, Yukino aún
me estaba esperando, apoyada en su pupitre: el aula estaba perfectamente
limpia y ordenada.
«¡Estás aquí, menos mal!» suspiró caminando hacia mí «Me has dejado
preocupada»
«Perdóname…» dije en un susurro sintiendo cómo la tensión bajaba
de golpe.
«¿Estás llorando?» me abrazó tiernamente «¡Mira que voy a pegarle yo
a aquel idiota!»
«No, no es por él…» balbuceé, estrechándola aún más, escondiendo el
rostro en su hombro.
Yukino permaneció en silencio hasta que dejé de llorar y no me preguntó nada más hasta que, al bajar al patio, nos encontramos a Yamato
esperándonos.
«¡Déjala en paz!» gruñó mi amiga antes de que él pudiese abrir la boca
«Por hoy ya has hecho bastante daño, ¿no crees?»
«Miyuki-chan, me he quedado precisamente para hablar contigo. Por
favor…» me miró con expresión de sufrimiento.
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«Ok» acepté, haciendo una señal con la cabeza a mi compañera de clase.
«Te espero fuera de la verja, ¿vale? Volvemos a casa juntas» dijo Yukino
rozándome un hombro con la mano, después se alejó dedicándole una
torva mirada al muchacho.
El sol seguía su camino hacia el ocaso y el rostro de Yamato era acariciado por aquella luz cálida que exaltaba su triste expresión.
«Lo siento» dijo con voz segura «No hubiera querido que escuchases
aquella conversación, me he equivocado al hablar con Shingo y Nato, no
pensaba que alguien nos pudiese oír y…» hizo una pausa «Cuando han
dicho aquello sobre Rei, me enfadé… pero ellos son así. Pueden parecer
torpes, pero solo es una fachada, te aseguro que al final siempre tiene un
buen consejo para darme»
«¿Cómo el de seguir con Asakawa para no correr el riesgo de quedarte
a dos velas?» sentí renacer de nuevo la rabia.
«¡Aquello solo era una estúpida broma, de verdad! Si lo prefieres, un
modo un poco ordinario para desdramatizar la discusión» se justificó «Sé
que no puedes comprenderme, pero…»
«¿Pero…?»
«Rei ha sido mi primera chica» explicó avergonzado.
«¿Por qué me estás contando esto?» pregunté sintiéndome de nuevo
presa de la agitación.
«Me gustas»
«¡No debes decirlo!» me llevé instintivamente las manos a las orejas
para no escucharlo, pero Yamato me agarró por las muñecas para atraerme hacia él.
«¡Es la verdad!» exclamó buscando mis ojos.
«Pero, ¿no piensas en ella? ¿Se puede saber qué tienes en la cabeza?»
me giré hacia un lado intentando huir de él.
«Incluso ahora estoy pensando en Rei» me puso sus manos en mis hombros «Siempre me he portado bien, incluso cuando empezábamos a vernos»
«¿Y entonces por qué?» le grité perdiendo la paciencia.
«¡Porque me falta algo!» me agarró más fuerte «¿Piensas que mantener
sexo es todo para un chico?»
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«Es lo que han dicho tus amigos» lo miré fijamente a los ojos, resentida
«Bueno, ¡para mí no es así!»
«No me interesa saber esas cosas» me irrité.
«Escúchame, he intentado acercarme a ella, pero no es la chica para
mí» insistió «No me interesa hacer ciertas cosas si no puedo tener también su amor, ¿lo entiendes? Era esto lo que me gustaría haber oído de mis
amigos» dejó caer los brazos a los lados «Aquel cubo de agua fría me hizo
bien»
«Yamato, lo siento, pero yo no puedo…»
«No te estoy pidiendo nada» me interrumpió «Solo quería ser sincero
contigo y…perdóname si te he hablado de mis problemas» concluyó.
Nos miramos por unos largos instantes, después las palabras salieron
solas de mis labios.
«¿Qué harás con Asakawa?»
«Hablaré con ella. Le diré la verdad, que nuestra relación no funciona y
que muchas veces me siento como un fantoche» confesó Yamato «He sido
yo el que se ha equivocado» se mordió los labios «Ella fue clara desde el
principio»
«¿Qué quieres decir?» pregunté notando cómo el corazón latía velozmente.
«Cuando le pedí que fuera mi novia, ella respondió que nunca se enamoraría de mí, pero que podríamos salir juntos» explicó «Al principio,
pensé que las cosas cambiarían, que se ablandaría. Rei siempre ha tenido
esa imagen… ¿Sabes, no? Toda rígida» rio débilmente «Sin embargo es
solo una fachada…» dejó la frase en suspenso cambiando de expresión.
Una parte de mí habría querido detenerlo, no quería saber cómo era
Asakawa vista por sus ojos, pero otra parte… estaba deseosa de cada palabra que se refería a ella.
***
«¿Todo bien con ese estúpido?» preguntó con ansiedad Yukino poniéndose a mi lado de regreso a casa «Pareces turbada»
«Un poco» confesé «Hoy han pasado demasiadas cosas»
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«Parece que sí» se encogió de hombros «Escucha, aquello que has hecho con el palo, ¿quieres explicármelo?» me dio un golpecito con el codo.
«Aikido» respondí consiguiendo finalmente relajarme «Mi abuelo tiene un gimnasio donde se da Aikido, lo practico desde que comencé a
caminar»
«¡Wow! ¡Fantástico!» se echó a reír mi amiga «Ahora sé que puedo
tenerte como guardaespaldas» bromeó «Entonces, ¿por qué no te has inscrito en esa actividad?»
«Prefiero la cocina. De todas maneras puedo entrenar en casa cuando
quiera, tengo una habitación equipada»
«¿De verdad?» dijo maravillada Yukino.
«Sí, mi padre y yo hemos crecido con esas enseñanzas: para trabajar
bien se deben alimentar de modo justo cuerpo y mente»
«¡Bien dicho!» hizo un gesto de aprobación «Sin embargo yo soy un
desastre en los deportes» se estiró el brazo haciendo una mueca.
«Solo se requiere un poco de constancia» le dije mientras abría la cancela de casa «Gracias por haberme acompañado»
«De nada» me guiñó un ojo «He notado que también Yamato tiene
mucha constancia»
«Solo hemos esclarecido el incidente del baño»
«Sabes a lo que me refiero» dijo Yukino buscando en mis ojos una respuesta
«Es un buen chico. A pesar de sus discutibles compañías»
«¿Pero?»
«Pero solo es un amigo» le sonreí.
«¿Es por la delegada, no?» dijo dejándome helada «No quieres meter la
pata, ¿es eso?»
«No, no es por eso» respondí sacudiendo la cabeza.
«¿Es posible que no te guste ni siquiera un poco?» arqueó la ceja.
«No puedo negar que es un chico guapo, pero en este momento es en
lo último que pienso» admití serenamente.
«Comprendo» suspiró «Vuelvo a casa, mi tarea ha acabado» hizo un
gesto y me dio la espalda.
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«Espera un momento» la llamé «Gracias por haberte preocupado por mí»
«No debes darme las gracias. Te aprecio mucho Miyuki-chan» sonrió
«Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea» me saludó con la
mano antes de alejarse.
Aquel día había sido de verdad demasiado pesado. Me duché, comí un
poco y rápido, y me metí en la cama.
“Mi primer beso…” suspiré mientras me rozaba los labios con la punta
de los dedos. Extendí el brazo en la cama, mirando el techo de la habitación “En cambio, ella… ¿besaría a cualquiera?” me pregunté recordando
lo que había dicho Yamato:
«Rei me busca solo cuando tiene ganas de hacer “eso”» había soltado
dejándome aún más sorprendida de lo que ya estaba «Cuando insisto para
salir con ella y estar juntos como una pareja, huye de mantener esa conversación. Se mantiene a distancia y ni siquiera quiere cogerme de la mano,
sin embargo…» había hecho una pausa, analizando las palabras como si
hablase consigo mismo en vez de conmigo «En los momento de intimidad
es tan audaz…»
“Audaz…” repetí dándome la vuelta en la cama. El modo como Rei se
me había acercado no había sido diferente a como me había confesado Yamato. “Sus ojos… primero tan intensos y profundos y después… vacíos”
en mi interior se aposentaron las mismas emociones del momento en que
me había besado. Suspiré sintiéndome de repente acalorada. “¿Es posible
que me sienta atraída por ella?” escondí el rostro bajo la almohada. “¿De
verdad deseo que me toque de aquel modo?”
Amar sin amor.
«Si aquellos estúpidos se han excitado al escuchar cómo Ryo se jactaba
de sus proezas eróticas no me importa. Puede hacer y decir lo que quiera,
total… es solo sexo, ¿no?» me había dicho Rei.
“Solo sexo”, me repetí “Ella quiere divertirse. ¡Debo sacármela rápidamente de la cabeza, antes de que sea demasiado tarde!” alejé el loco pensamiento de nosotras dos, abrazadas en la terraza del instituto.
***
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«¡Ayuda, Miyuki!»
«Espera un momento» cogí al vuelo el cucharón de las manos de Yukino «Si dejas el fuego tan alto la crema se pegará» batí velozmente echando
un poco de leche «Ya está, continúa batiendo en sentido de las agujas del
reloj, he bajado el fuego»
«Muchas gracias» me abrazó mi querida amiga que al final había decido seguirme en el curso de cocina.
«Ikeda-san, ¿puedes ayudarnos también a nosotras?» me llamó otra
chica del primer año.
Al final, más que relajarme haciendo dulces, me había convertido en la
ayudante de nuestra profesora de Economía doméstica. No me disgustaba, pero en aquel mes habían pasado tantas cosas que sentía necesidad de
cocinar por mi cuenta.
“Si termino la tarea de la próxima semana ante del viernes por la
tarde, podré ayudar en la tienda en sábado y el domingo”, pensé, después escuché que me llamaban otra vez: en la puerta de clase, alguien
me estaba buscando. Me acerqué mientras me limpiaba las manos en el
delantal.
«Misato-san, ¿qué haces aquí?» pregunté sorprendida.
«Debo hablar contigo, ¿tienes un minuto?»
Seguí a la capitana del equipo de baloncesto fuera del aula y cerré la
puerta tras de mí.
«¿Ha pasado algo?» me preocupé.
«En realidad me estaba preguntando por qué después del partido no te
has dejado ver» me miró con sus grandes ojos color avellana.
«No hay ningún motivo en particular» bajé la mirada, incómoda «Solo
que… como ves, esta es mi actividad»
«Pensaba que te habías divertido jugando»
«De hecho, es así, pero…» vacilé.
«¿Es por mi culpa?» preguntó mirándome fijamente.
«¡Oh, no! En absoluto» gesticulé sintiendo cómo las mejillas me ardían
«Capitana, yo…»
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«No me llames capitana» su rostro cambió de expresión: de golpe se
puso seria e inescrutable «No quiero obligarte a jugar con nosotras si no
te apetece… aunque…» hizo una pausa, perdiendo por un momento esa
seguridad «¿Podemos pasar algo de tiempo juntas cuando salgas del curso?» preguntó.
«Termino en media hora» fue lo único que respondí.
«Gracias, te espero en el jardín, delante del campo deportivo, ¿ok?»
«Sí, nos vemos allí» le hice una señal con la cabeza ante de volver a
entrar en clase.
El corazón había empezado a acelerarse en el pecho como un tren:
¿qué podía querer de mí la capitana del equipo femenino de baloncesto
si no es hablar de lo ocurrido después del partido? Aquel día había huido
literalmente y desde entonces no nos habíamos visto.
Al acabar la clase, me despedí de mis compañeras y le dije a Yukino que
volviera sola a casa. Me dirigí velozmente hacia el sitio de la cita, decidida
a resolver aquella situación de una vez por todas, pero cuando vi de lejos
a Misato, apoyada en un árbol, el rostro inclinado hacia abajo y una expresión de preocupación, ya no me sentí tan segura.
«Misato-san» la llamé sacándola de sus pensamientos. Misato me miró
con su acostumbrada sonrisa amable.
«Miyuki, gracias por haber venido»
«De nada, ¿en qué puedo ayudarte?» le pregunté reuniendo valor. Ella
se separó del árbol y se acercó:
«Te he echado de menos» dijo haciendo que me sobresaltara
«Ca… capitana… yo…» balbuceé.
«No, te lo ruego, déjame acabar. De otra forma, no sé si lograré terminar el discurso» se pasó delicadamente una mano por sus oscuros
cabellos.
Me quedé en silencio esperando que Misato volviera a hablar.
«Desde que te conocí, no hago sino pensar en ti» confesó «No te estoy
pidiendo que te quedes en el equipo, aunque obviamente sería muy feliz. Lo que me gustaría saber es si…» me miró intensamente mientras su
mejillas se teñían de rojo «¿Te gustaría salir conmigo?»
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La ligera brisa de la tarde le revolvió los cabellos mientras continuaba
mirándome como aquel día en los vestuarios después del partido. Rígida,
totalmente diferente de como la había visto moverse y correr en el campo.
Ahora la fascinante “pantera de Iroku” estaba esperando una respuesta
por mi parte, ella a quien seguramente no le faltaban enamorados y admiradores.
«¿Por qué?» bajé la mirad sintiendo mis piernas temblar «Soy la novedad del instituto, ¿es por eso verdad?» le pregunté molesta. Primero
Yamato, después Rei y ahora también ella…
«¡No, en absoluto!» exclamó.
«¿De verdad? Sin embargo no tengo ninguna cualidad especial como
para estar en medio de todas las atenciones»
«Miyuki, no puedo hablar por los demás, pero para mí… Sí, tú eres
especial» rebatió Misato «Cuando estoy cerca de ti, mi corazón parece que
va a estallar de un momento a otro» reveló, después cogió mi mano y la
apoyó en su pecho «¿Lo notas? No estoy mintiendo»
Era verdad. El corazón de Misato latía tan fuerte, tan veloz…
«Solo quisiera poder pasar un poco de tiempo contigo, ya que no vendrás más a los entrenamientos»
«Me estás pidiendo más que eso» dije en un susurro perdiéndome en
sus ojos.
«Sí, tienes razón. No puedo negarlo…» se acercó lentamente a mí, hasta que sus labios se posaron en mi mejilla.
Contuve el aliento y por un momento me pregunté si hubiese querido
que me besara como había hecho Rei.
***
“¿Qué hay de equivocado en mí?”, pensé mientras preparaba el lavavajillas. Mi madre estaba viendo una película en la tele y mi padre había salido
con sus amigos. Aquella noche era mi turno de recoger, pero tenía la cabeza
completamente en otra parte. Llevaba poco más de dos meses en el nuevo
instituto, y ya había recibido dos declaraciones de amor y mi primer beso.
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“Si me lo hubiesen dicho antes de mudarme, no me lo habría creído”,
suspiré sintiendo cómo los acontecimientos me superaban. Ya no se trataba de corresponder o no los sentimientos de uno o de otra, sino de aclararme yo misma.
Me arrastre pesadamente a mi habitación y comencé a hacerme preguntas. No era fácil, pero tenía que encontrar el valor de ser sincera conmigo misma si de verdad quería salir de aquella situación. Me dejé caer en
la cama y pensé en esa tarde:
“Misato es tan bella y amable”, suspiré “Ha dicho que me echa de menos. Nunca nadie me había dicho nada parecido”, me puse de lado, mirando hacia la ventana “¿A quién querría ver ahora? ¿A quién de entre ellos?”
Finalmente una imagen se formó ante mis ojos:
“Rei…”, apreté la almohada con una mano pensando en el beso que me
había dado “No logro sacármela de la cabeza, a pesar de la declaración de
Yamato y de la capitana”, me senté llevando mis rodillas al pecho “¡Tengo
que hablar con ella!”, decidí, consciente de que no lograría pensar en otra
cosa hasta que no esclareciera las cosas con ella.
Acabé pasando la noche en blanco y al día siguiente esperé con impaciencia la pausa del almuerzo para ir a buscarla al lugar que ya había
comprendido era su refugio.
Subí velozmente las escaleras hasta el pequeño tejado. Rei estaba allí como
lo esperaba. Se había saltado la última clase y estaba echada sobre el pavimento con la cabeza sobre la mochila, el rostro ladeado y los ojos cerrados.
“¿Está durmiendo?”, me acerqué. Parecía tan frágil, tan bella mientras
el pecho se alzaba y bajaba a cada inspiración.
Me quedé observándola: su piel era blanca y aterciopelada. Sentí el
impulso de besarla y el corazón comenzó a martillear velozmente en mi
pecho. Mi mente se convirtió en una pizarra blanca. Me olvidé de todo:
«Asakawa» la llamé en voz baja.
«No te vayas…» pareció que me decía, mientras una solitaria lágrima
recorría su mejilla.
Me quede petrificada. Sus labios se abrieron emitiendo un pequeño gemido: ¿qué estaba soñando? ¿Quién era la persona que no tenía que dejarla?
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La sacudí delicadamente volviendo a llamarla.
«¿Qué haces aquí?» retrocedió desvelándose del sueño
«Perdóname, te he visto y…»
«Me he quedado dormida sin darme cuenta» se pasó una mano por los cabellos mientras se sentaba «¿Querías algo?» preguntó de manera despegada.
«Sí, pero ahora…» me bloqueé un momento
Rei arrugó la mirada, después se puso en pie.
«Es tarde, están dando las dos» se alejó rápidamente.
«¡Eh, espera! No puedes irte así» intenté detenerla.
«Si quieres hablamos después, hay alguien que me ha pedido una cita
antes que tú» respondió distraídamente bajando las escalerillas.
«¿Una cita?» dije alongándome sobre el tejado mientras la puerta de
abajo se abría.
La terraza del instituto no era muy frecuentada, todos preferían refugiarse en el jardín durante la pausa de media mañana o para el almuerzo.
Además había un agradable restaurante dentro del instituto, donde iba a
menudo con Yukino a comer. Sin embargo, a Rei le gustaba mucho aquel
sitio para dormirse bajo el cielo azul sin pensar en nada más.
«Has sido puntual» la escuché decir mientras la puerta se cerraba. Apenas tuve tiempo de reconocer a Misato antes de decidir echarme en el
suelo para no ser vista.
«Te agradezco que me hayas concedido unos minutos de tu tiempo» dijo
en modo sarcástico la capitana «Sabes de qué quiero hablarte, ¿verdad?»
«En realidad, lo ignoro, pero dudo que estés aquí para hacerme una
declaración de amor» respondió igualmente Rei.
«No, de hecho no. No eres en absoluto mi tipo, deberías saberlo»
Contuve el aliento. Era la primera vez que escuchaba a Misato hablar
de aquel modo, ella que normalmente era siempre tan amable. Una vez
más estaba siendo una oyente indiscreta.
«Vete al grano» se impacientó Rei.
«¿Por qué lo has dejado?»
«¿Te lo ha dicho él?»
«¡Ryo está destrozado!» se alteró Misato.
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«Si está tan mal, ¿por qué no lo consuelas tú?»
«¡No soy yo la que debería consolarlo!»
«Bueno, si es por eso, tampoco yo» rebatió Rei resentida.
«¿No crees que al menos merece una explicación?»
«Fujiwara… me estás cansando» dijo entre dientes Rei.
«¿Crees que puedes resolver todo con una frase de ese tipo?»
Misato parecía de verdad enfadada, mientras yo me sentía una estúpida
por encontrarme en aquella situación: tirada en el suelo, en el torreón de
la azotea mientras mis dos compañeras peleaban.
«Está bien, dado que nadie quiere meterse en sus cosas en este instituto, te daré mi versión» suspiró Rei con fastidio «El caso es que ha sido Ryo
el que ha querido dejarlo conmigo» declaró.
«No es posible…» titubeó la capitana.
«¿Por qué habría de mentirte?»
Misato no respondió.
«He ahí el problema. Las personas tienen la prepotente necesidad de
creer en todo lo que la persona amada dice» dijo provocadoramente «Para
mío es diferente. Fui clara con Ryo, desde el principio le dije que no lo
amaba y, si tengo que ser sincera, no creo que el amor sea esa gran cosa»
concluyó hiriéndome sin saberlo.
«Asakawa, ¿qué estás diciendo?»
«Me has hecho una pregunta y he decidido responderte» retomó Rei
incisivamente «Así que, hazme al menos el favor de no poner en duda mis
palabras. La verdad es muy diferente»
«¿De qué verdad estás hablando?» preguntó Misato sin descomponerse
«De aquella que no quieres escuchar» la dejó clavada Rei.
Yo estaba estupefacta, aquellas dos parecían odiarse y no lograba comprender el motivo. ¿Acaso Yamato era tan importante para las dos hasta el
punto de hacerlas pelear de ese modo?
«Es verdad, he salido con Yamato durante un tiempo, ¿y? ¿Tú en especial quieres juzgarme? Serías una hipócrita, lo sabes muy bien» continuó
Asakawa con voz cortante y yo estaba poniéndome ansiosa: ¿a qué se estaba refiriendo?
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“No entiendo nada”, cerré los ojos, deseando poder escapar de allí para
no escuchar nada más.
«Te equivocas, no menosprecio nunca los sentimientos de las personas
con las que salgo» rebatió Misato sorprendiéndome.
«Así que me estás juzgando» escuché los pasos de Rei en el suelo «Dime,
¿si te dijera que Yamato te ha mentido? Que te ha mentido a ti, a su mejor
amiga» dijo en voz baja, como si solo quisiera que ella la escuchara.
«¡Habla claro, Asakawa!»
«De acuerdo, pero recuerda que exigiré tus excusas» rebatió Rei «Yamato me ha dejado por otra» dijo en voz alta «Y… por ironías de la vida,
la muchacha en cuestión es la misma que besaste ayer en el jardín de la
escuela»
Me llevé una mano a la boca: ¡Rei nos había visto!
«¿Estás diciendo que Ryo te ha dejado porque se ha enamorado de
Miyuki?» preguntó con voz débil Misato.
«¿Por qué no se lo preguntas a él directamente, mirándolo a la cara?
¡Quizás así no consiga mentirte!» rebatió ácidamente Rei y en ese momento escuché abrirse de nuevo la puerta «¡Espera Fujiwara! Antes de que
te vayas, debes decirme una cosa» escuché que caminaba a paso lento
«¿Qué harás ahora?»
«Si es como has dicho, será Miyuki quien tenga que escoger»
«¿Ves qué conlleva dejarse arrastrar por el amor?» rio irónica Rei «Tú
y Yamato habéis crecido juntos, sois amigos desde hace tantos años, sin
embargo por un estúpido enamoramiento corréis el riesgo de destruir
vuestra amistad»
«No, te equivocas. Esto no es un simple enamoramiento. No estoy dispuesta a quedarme aparte, no esta vez» concluyó Misato.
Un momento después escuché la puerta golpear. Rei y yo estábamos de
nuevo solas. El ansia parecía no rendirse, aún no lograba darme cuenta de
la paradoja en la que estaba envuelta.
«Parece que Fujiwara va en serio» dijo Rei en voz alta. Me alcé sobre los
codos mirando hacia abajo. En sus labios se había formado la acostumbrada sonrisa arrogante «Eres realmente una rompecorazones»
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«¿Te estás quedando conmigo?» sentí un escalofrío atravesarme el
cuerpo y en un momento bajé por las escalerillas «En realidad, Yamato no
te es tan indiferente» posé mis manos en los hombros de Rei, sacudiéndola lentamente. Ella me miró sorprendida «No finjas, ¡te he escuchado
cuando llorabas!»
«¿Me has escuchado…?» se echó a reír «Escúchame, no intentes analizarme como quieres hacerlo» me agarró las muñecas empujándome hacia
la puerta de la terraza.
«¿Por qué te comportas así?» le pregunté intentado soltarme. Rei me
cerró la boca con un beso y de nuevo me invadieron las mismas emociones de la primera vez que lo había hecho. Todavía más intensas, más
fuertes.
«Asakawa…» me apoyé en ella sintiéndome flaquear.
«¡Qué sensible, pequeña e ingenua eres, Miyuki!» me liberó del agarre
dejando resbalar sus manos por mi pecho que apretó delicadamente. Un
gemido se liberó de mis labios «Querría que te vieras ahora, estás adorable
tan excitada» dijo en un susurro mientras me besaba el cuello.
Por un instante me sentí como si estuviera a merced de una criatura
de la noche, de aquellas que se ven en las películas o se leen en los libros.
Aquellas peligrosas criaturas dispuestas a alimentarse de ti, de tu líquido
vital y de tus secretos.
«Te ruego…» temblé derritiéndome: nunca había sentido nada parecido antes, nada que se le asemejase lejanamente.
«Estate tranquila, no te agites» con una mano me agarro la cintura
como había hecho la primera vez, pegándose a mí. Rei estaba caliente y no
solo por el sol que nos estaba espiando, en lo alto, sobre nuestras cabezas:
también ella estaba excitada, como yo.
«¿Por qué?» pregunté jadeando, incapaz de rebelarme contra sus caricias.
Ella no respondió, continuó abriéndome la camisa mientras recorría mi
cuello con la punta de su lengua, regalándome otras violentas sensaciones.
«Sujetador blanco, bordado» susurró Rei separándose para observarme.
«Así haces que me avergüence» apreté los ojos intentando de nuevo
escaparme.
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«No debes» me metió la mano bajo la camisa «No hay nada de malo si
te gusta» bajó la boca a lo largo de la tela.
«N… No, por favor… no lo hagas» tuve apenas tiempo de decir antes
de sentir sus labios rozándome la piel y rodear mi carne. Me aferré a sus
hombros y otro gemido salió de mi garganta.
«Es tan dulce» murmuró sensualmente Rei apoyando su cabeza en mi
pecho. En un impulso, metí mi mano entre sus cabellos oscuros y relucientes, se los separé del rostro y mi corazón se detuvo: era tan bella, tan
perfecta que ante la emoción sentí mis ojos llenarse de lágrimas.
«Rei…» suspiré separándola de mí para retomar su boca en un beso.
Sus brazos rodearon mi cintura atrayéndome hacia ella con vehemencia.
«Finalmente» jadeó apoyando por un momento su frente en la mía
«Quiero sentirte…» me cortó la respiración besándome con pasión mientras deslizaba su mano por la falda, elevándola «No te muevas» me ordenó
amablemente ascendiendo hasta la ropa interior.
«¡Es… espera!» me sobresalté, deteniendo su muñeca.
«¿Qué pasa?» preguntó con aquella sonrisita que me atraía y me fastidiaba al mismo tiempo «No me digas que no lo quieres. Mentirías» rio
sobre mis labios.
«Antes quiero dar un nombre a todo esto» logré decir hundiéndome en
su mirada.
«¿Un nombre?» me miró con sus ojos azules, de repente oscuros y profundos como el océano.
«¿Para ti solo es un juego? ¿Una vez acabado… te marcharás como si
no hubiese pasado nada?»
Rei se quedó en silencio.
«Si las cosas son así, entonces… no quiero» desvié la mirada, encontrando el valor de separarla de mí: aunque mi corazón estuviera enloquecido,
aunque me sintiera terriblemente atraída por ella, no quería doblegarme a
esas condiciones. “Quizás para ella todo esto no es tan importante…” me
mordí los labios deseando intensamente que lo desmintiera.
Rei se me acercó de nuevo y habló con voz mesurada.
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«Esta tarde, cuando vuelvas a casa, pensarás en lo que acaba de pasar y
te sentirás satisfecha solo a medias. Te faltará algo» Inspiró «Te faltará lo
que te he hecho y lo que iba a hacerte» susurró en mi oído.
«No, ¡no de esta manera!» rebatí decidida volviendo a abrocharme la
camisa. En ese momento Rei volvió a ser la de siempre: fría, indiferente,
ácida…
«Haz lo que quieras, pero, ¿sabes cómo acabará todo?» su mirada me
inundó como agua turbia «Pensarás en mí aunque uno de esos dos te esté
tocando» concluyó irreverente.
En ese momento me desperté del sueño, del deseo, del sentimiento en
el que me había sentido atrapada.
«¿Cómo puedes ser tan cruel?» le di una bofetada «De todos, tú serás
quien pagarás las consecuencias y serás la víctima de tu propio juego» la
miré con desprecio mientras llevaba su mano a su mejilla ardiente «Me
das lástima» corrí de allí dejándola estupefacta y sin saber muy bien qué
había pasado.
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Orange Cream

escrito por Scarlett Bell
con los dibujos de Aeryn Sun
***
Traducción: Natalia Trujillo Rodríguez
www.fanfiction.net/u/5685127/franchiulla
***
Quality check:
Gil Ionar de Souza
Imawano
www.facebook.com/groups/CitrusLatinos

CONTINUA...
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