Construcción de una tipología de los ocupantes de tierras privadas en Misiones en base a técnicas multivariadas de análisis de datos* Denis Baranger

 Fernanda Niño  Eduardo Simonetti
∗ ∗ ∗

Introducción En Misiones, tradicionalmente, la frontera agrícola fue avanzando desde el sur hacia el norte del territorio, allí donde la disponibilidad de tierras fiscales funcionaba como una vía de escape para la creciente presión demográfica sobre la tierra en las zonas de colonización más antiguas. Luego, hacia fines del siglo XX, el agotamiento de las tierras fiscales llevó de manera progresiva a que se desarrolle un proceso de ocupación de tierras de propiedad privada por parte de pobladores que se fueron afincando en ellas. Este proceso se ha producido especialmente en los departamentos del nordeste provincial, caracterizado por los mayores índices de pobreza.1 En el año 2003, representantes de dos ONG —la APHYDAL (Asociación para la Promoción Humana y el Desarrollo Agroecológico Local) y el INDES (Instituto de Desarrollo Social y Promoción Humana) —, ambas dedicadas a apoyar la lucha por la tierra, nos solicitaron que lleváramos adelante un censo en las propiedades ocupadas. Para ello la APHYDAL obtuvo un subsidio del Gobierno Provincial destinado a afrontar los gastos de realización del censo así como la mensura perimetral del área ocupada. En este contexto realizamos en 2003 y 2004 el Censo de Ocupantes de Tierras privadas (COT), abarcando diez grandes propiedades ubicadas en el nordeste de Misiones (en los Deptos. de Gral. Belgrano, San Pedro y Guaraní). Los datos recolectados mostraron que, si bien predominantemente la población de ocupantes se encuentra en una situación de pobreza extrema, no es menos cierto que existe en ella algún grado de diferenciación interna. Sin embargo, en los primeros informes sobre los datos del censo, los análisis realizados se basaron en la consideración de indicadores aislados, llegando apenas a presentar algunos cruces bivariados. Para una evaluación de las perspectivas de evolución de estas explotaciones agrícolas, con vistas tanto a las políticas sociales y de desarrollo rural a encarar, como al comportamiento político esperable por parte de estos actores, consideramos de una crucial importancia lograr una caracterización más adecuada de esa población. De ahí que en esta presentación nos hayamos propuesto avanzar en la descripción de los ocupantes de tierras de Misiones mediante un nuevo análisis de esos datos censales recurriendo a técnicas multivariadas, para construir una tipología de los ocupantes que tomara en cuenta de modo simultáneo el conjunto de los indicadores relevantes. 1. Construcción del potencial de acumulación mediante un ACM Los datos del Censo han mostrado abundantemente cómo los ocupantes son, en su gran mayoría, pobres de solemnidad. Para mencionar unos pocos indicadores: de los jefes de unidad doméstica (UD) apenas un 25% alcanzaron a completar la escuela primaria y, atendiendo a sus condiciones de vida, sólo un 8% dispone de electricidad, un 7% poseen una heladera, un 16% algún sistema de agua corriente dentro o fuera de la vivienda, y sólo un 3% un baño instalado (cf. Baranger y Schiavoni, 2005). Sin embargo esta caracterización resulta insuficiente para evaluar las posibilidades de evolución de las explotaciones de los ocupantes, para lo cual es fundamental determinar con qué tipos de actores sociales estamos tratando. En este sentido nos propusimos las ideas de Archetti y Bartolomé en la década del 70 acerca de la distinción entre farmers y campesinos. Asumiendo que ambos tipos de productores agrícolas familiares se caracterizaban por el papel crítico jugado por la fuerza de trabajo doméstica, el principal criterio de estos autores para diferenciarlos fue su
*

Trabajo elaborado en el marco del PICT 04-13831 de la ANPCYT realizado en la FHCS-UNaM como parte del Proyecto del PROINCE 16H161, para ser presentado en la Tercera Reunión del Grupo de Estudios Rurales y Desarrollo, Posadas, 20-21 de septiembre 2007. ∗  Sociólogo, UNaM, baranger@arnet.com.ar. ∗∗ Estadística, UNaM, mafeni@arnet.com.ar. ∗∗∗ Estadístico, UNaM, eduardosimonetti@hotmail.com. 1 En efecto, según el Censo de Población de 2001, los hogares con NBI fueron en Misiones 23,5% (frente a un promedio nacional de 14,3%), y alcanzaron su máximo en los departamentos de Gral. Belgrano y San Pedro: 33% y 35,3%, respectivamente.

1

distinta capacidad de acumulación de capital. Así, mientras Archetti concebía al farmer como una forma de producción irreductible tanto al campesino como al capitalista (cf. Archetti y Stølen, 1975), en Misiones, Bartolomé distinguía básicamente tres tipos sociales agrarios: campesinos, colonos y empresarios capitalistas. Ambos coincidían en caracterizar básicamente la explotación campesina por operar en un nivel de reproducción simple, en tanto que Bartolomé (1975) introducía en ese marco una distinción adicional entre colonos I y II, o entre protofarmers y farmers, en base a un mayor potencial de acumulación de los segundos. Teniendo en cuenta que prácticamente la totalidad de los ocupantes se encuentran dedicados a la agricultura familiar, resulta crucial, con vistas a evaluar sus posibilidades de evolución en el futuro inmediato y mediato, lograr una determinación adecuada de los tipos agrarios en juego. Con este propósito nos hemos propuesto lograr una caracterización del potencial de acumulación de capital de los ocupantes de tierras privadas.2 Para ello, tomamos en cuenta los principales recursos productivos disponibles para la actividad agrícola: la superficie total de tierra poseída (en uno o más lotes, estén o no todos ubicados en la zona censada); la inserción ocupacional de la UD (con las modalidades “no chacra”, “chacra/peón”, “sólo chacra”, “chacra/otra”), la compra de fuerza de trabajo (“peones sí”, “peones no”) y el equipamiento productivo (disponibilidad de carro, yunta de bueyes con arado, motosierra, automóvil, camioneta, camión, motor, trapiche, tractor, y trilladora). A los efectos de nuestro análisis la población estudiada está compuesta por 1543 UD que se han encontrado “ocupando” uno o más lotes en las propiedades censadas.3 Las superficies totales de tierra disponible por las UD son muy variables: la mitad de ellas tienen 20 ha o menos; mientras un cuarto de las superficies más pequeñas no superan las 9 ha, en el otro extremo hay un 6% de las UD que disponen de 100 ha o más. En general, las UD utilizan fuerza de trabajo fundamentalmente familiar, y en el 63% de ellas, sus integrantes ocupados se dedican exclusivamente a la chacra; sin embargo en una tercera parte de las UD hay miembros que se dedican a la chacra mientras otros trabajan como peones en actividades agrícolas o forestales, o bien se da que las mismas personas combinan ambos tipos de actividades. En cuanto al equipamiento productivo, la yunta de bueyes, el carro y la motosierra conforman un suerte de kit básico, por debajo del cual incluso las posibilidades de desarrollar una agricultura de subsistencia se tornan inciertas. Sin embargo, apenas un tercio de las familias ocupantes disponen de estos recursos, mientras que la tenencia de equipamientos mecanizados (camión, trilladora, tractor, pickup) no supera el 5%; por su parte, la posesión de motor y automóvil es apenas más frecuente, no superando un 7 y 8% de las UD, respectivamente.4 Sin embargo, a pesar de la escasa dotación de medios de producción en el conjunto de la población, la presencia de algunos de estos equipamientos, junto con la superficie de tierra disponible, la inserción ocupacional y la compra-venta de fuerza de trabajo permiten establecer diferencias entre las UD y determinar una estructura del potencial de acumulación cuando se consideran en forma conjunta estos elementos. Para determinar esa estructura hemos realizado un Análisis de Correspondencias Múltiples (ACM) en el que consideramos como variables activas (características indicadoras del potencial de acumulación) los diferentes recursos para la producción que hemos descrito. Con el ACM, la inercia (o varianza) total se descompone en 22 ejes factoriales (ver Tabla 1 en Apéndice), 8 de los cuales superan el valor propio (o eigenvalue) medio. Además, debe notarse que el primer eje, el cual explica un 15% de la inercia total, es mucho mayor que el segundo y que a partir del cuarto eje se produce un decrecimiento casi imperceptible de los valores propios que estaría indicando la
2

Recientemente, Obschatko, Foti y Román se propusieron un objetivo análogo a escala nacional, para lo cual desarrollaron una metodología por completo diferente, basándose en los costos y precios de los diferentes productos. De este modo, estas autoras han distinguido tres tipos de pequeños productores en Argentina: «el tipo 1 abarca a los más capitalizados; el tipo 2, a aquellos que viven principalmente de su explotación pero no logran evolucionar; y el tipo 3 agrupa a los de menores recursos productivos, que no pueden vivir exclusivamente de su explotación» (2006: 14). En nuestros términos, los tipos 2 y 3 corresponderían a campesinos, el tipo 1 a farmers. 3 En el censo la unidad de registro fue el lote, correspondiéndole a cada lote una cédula censal. Empero, desde el punto de vista del análisis, es más significativa la información al nivel de las UD. En los casos en que los datos de la UD no se reducían simplemente a los consignados en la cédula (esto es, cuando la UD poseía dos o más lotes) fue necesario generar los datos a nivel de la UD. Esto supuso invertir un trabajo considerable en la construcción de variables. En definitiva los 1839 lotes censados y fueron reducidos a 1648 UD; de estas últimas, 105 no fueron tomadas en cuenta por no contar con suficientes datos. Para el procesamiento de los datos nos valimos de los programas SPSS y SPAD 6.5. 4 Recordemos que el uso excluyente de energía humana y animal era una de las características fundamentales mencionadas por Eric Wolf (1966) para caracterizar a los ecotipos paleotécnicos, criterio retomado por Bartolomé (1975).

2

traducción de diferencias muy puntuales entre las UD. Por ello, nuestra decisión de tomar en cuenta solamente los tres primeros ejes. Figura I Modalidades activas en el primer plano factorial: Potencial de acumulación

En la Figura I en el que están representadas las modalidades activas en el primer plano factorial 5 se observa que el primer eje (de oposición) ordena las UD de modo tal que en el extremo izquierdo se ubican aquellas que disponen de las menores superficies, no tienen equipamiento productivo, no contratan peones, y cuyos integrantes no se dedican a la chacra o bien lo hacen sólo en forma parcial (el jefe combina ambas actividades, y/o algunos miembros se ocupan en la chacra y otros trabajan como peones); en cambio, en el extremo derecho se ubican las UD que se caracterizan por la disponibilidad de mayores superficies, contratan peones y disponen de equipamiento básico (una o más yuntas de bueyes con arado y/o carro), y también uno o más implementos mecánicos (auto o pick-up o motor). De modo que este primer eje traduce con buena aproximación al “potencial de acumulación” de las UD determinado por las situaciones extremas de disponibilidad de diferentes tipos de recursos para la producción. Las distinciones traducidas por el segundo eje reiteran en gran medida las asociaciones puestas de manifiesto en el primero, separando las situaciones extremas en la parte superior de las situaciones intermedias en la parte baja. Las situaciones extremas (ya separadas por el eje 1) en la parte más alta del gráfico, indican -a la izquierda- una configuración de características que responden a la ausencia casi total de recursos productivos, mientras a la derecha, se observa una asociación entre modalidades que expresa mayores posibilidades de acumulación. En la parte baja, se ubican un conjunto de modalidades (superficies intermedias, disponibilidad de algún mínimo equipamiento para la producción y dedicación exclusiva a la chacra) que dan cuenta de la presencia de UD con situaciones intermedias en términos del potencial de acumulación. En el plano de los dos primeros factores se ve como todas las modalidades de las diferentes variables activas se ordenan consistentemente de izquierda a derecha: la inserción ocupacional (con sus modalidades “no chacra”, “chacra/peón”, “sólo chacra”, “chacra/otra”), la compra de fuerza de trabajo (“peones no”, “peones sí”), y los implementos poseídos. Esto evidencia que nuestro ACM ha resultado en un índice de potencial de acumulación de capital.6 En el plano de las UD (Figura II) se presenta la distribución de éstas según las diferenciaciones establecidas por los dos primeros ejes. De modo que, en función de lo dicho, las UD se distribuyen en un continuo que, recorriéndolo desde la zona superior izquierda a la superior derecha, nos presenta las UD ordenadas según capacidades potenciales crecientes de acumulación de capital. Esta disposición de las modalidades activas y de los individuos en forma de herradura —horseshoe— fue bautizada como “efecto Guttman” por J. P. Benzécri 7 (1973), y está indicando una estructura
5

Para la interpretación de los ejes tomamos en cuenta además, las contribuciones de las modalidades así como las correlaciones de las variables con el eje. 6 Esta es una aplicación trivial del ACM: tratándose de una estructura unidimensional determinada por indicadores con una alta homogeneidad de significado, el uso del ACM aquí equivale a la construcción de un índice en el sentido lazarsfeldiano, donde la coordenada en el primer eje o factor indica la posición de un individuo en el índice. 7 «Decimos que hay un efecto Guttman cuando del análisis de correspondencias al cual subyace un fenómeno fundamentalmente unidimensional, resulta una serie de factores que, aunque no correlacionados entre sí, no dejan de estar ligados funcionalmente, siendo que el factor de rango p es por ejemplo un polinomio Pp de grado p sobre el primer factor» (Benzécri, 1973: 192).

3

fuertemente unidimensional. Figura II Proyección de las UD en el primer plano factorial

Con el propósito de mostrar las asociaciones entre la estructura de potencial de acumulación que hemos descrito y las características productivas, residenciales y de ocupación de los lotes de las UD, usamos la técnica de proyección de variables suplementarias (o ilustrativas). Entre esas variables consideramos por un lado, un grupo que refiere a los productos agrícolas/ganaderos/forestales que se obtienen en los lotes (Figuras III y IV); por otro, aquellas modalidades consistentes en la ubicación de los lotes, junto a las condiciones habitacionales y a las modalidades de residencia de las UD, y una variable que indica la práctica del ayutorio o del cambio de día (Figura V). Las modalidades de estos tres gráficos se muestran en su proyección en el mismo plano determinado por los dos primeros factores del ACM, por lo que el hecho de presentarlas separadamente es sólo a lo efectos de lograr su mejor visualización. La disposición en el primer plano factorial de las modalidades ilustrativas de producción ganadera (Figura III), indica que quienes no tienen vacunos, porcinos, gallinas, o los poseen en mínimas cantidades, tienden a presentar los menores potenciales de acumulación. En cambio quienes venden animales en general, y quienes los crían en mayores cantidades tienden a presentar los mayores potenciales de acumulación8. Figura III Variables ilustrativas en el primer plano factorial: Producción ganadera

En la Figura IV, la producción agrícola se presenta siguiendo asociaciones análogas a la ganadera.9 La ausencia de producción y venta de distintos cultivos está asociada a los menores potenciales de acumulación, mientras que los mayores volúmenes de producción agrícola o forestal y la venta de estos productos se asocian a los mayores potenciales de acumulación.
8

Lo que está mostrando que las existencias de ganado en las UD bien podrían haber funcionado también como indicadores del potencial de acumulación. Sin embargo, por exhibir mayores variaciones coyunturales se consideró preferible analizarlas separadamente. 9 Para facilitar la lectura, en las Figuras III, IV y V se han eliminado las modalidades que no están bien relacionadas con los ejes, o sea que presentan valores test bajos en valor absoluto. Los valores test constituyen ayudas a la interpretación que expresan, en cantidad de desvíos estándar de una distribución normal, la distancia sobre un eje, entre una modalidad y el centro del gráfico (Lebart et al., 1994: 21).

4

Figura IV Variables ilustrativas en el primer plano factorial: Producción agrícola y tipos de productores

En particular, las modalidades de producción de tabaco Burley —expresadas en miles de plantas— 10 aparecen ordenadas sobre el gráfico, lo cual indica que a mayor producción de Burley corresponde un mayor potencial de acumulación, y viceversa. Por otro lado, en la parte baja se observan modalidades que indican producción destinada sólo al consumo de la UD (poroto, caña, mandioca), de modo que se puede señalar una asociación entre la producción para el consumo de cada uno de esos cultivos y potenciales de acumulación nulo y bajo. También proyectamos la variable “tipo de productor” (construida previamente mediante otro ACM realizado sobre la producción de la UD y su destino); sus modalidades (en negritas: “no productores”, “productores de subsistencia”, “tabacaleros”, y “comerciales”) aparecen claramente relacionadas con la estructura del potencial de acumulación. Finalmente la Figura V tiene el interés de diferenciar los asentamientos en las diferentes propiedades de acuerdo a su menor o mayor potencial de acumulación, desde El Porteño hasta El Triunfo, en tanto que Colonizadora —la propiedad con mayor número de UD asentadas— se ubica próxima al baricentro (lo que en este caso está traduciendo la presencia de ocupantes con variados potenciales de acumulación). Figura V Variables ilustrativas en el primer plano factorial: Otras características de las UD

En cuanto a la variable Condiciones habitacionales, cuyas modalidades (“CH-Muy malas”, “Malas”, “Regulares” y “Buenas”) se ordenan coherentemente de izquierda a derecha, ha sido construida en base a
10

Se suele estimar en 18.000 la cantidad de plantas en una ha.

5

otro ACM. Por otro lado, los que tienen un único lote 11, los que son ocupantes más recientes (años 2001 y más), los que tienen condiciones habitacionales muy malas o los que no realizan ayutorio presentan en general características de menores potenciales de acumulación. Asimismo, los que hace más tiempo que ocupan el lote (1991-1995), viven con condiciones habitacionales Regulares o Buenas; tienen varios lotes o sólo algunos de los miembros de la UD residen en la tierra ocupada, tienden a presentar el mayor potencial de acumulación de capital. De este modo, queda claro que los datos exhiben en general una gran coherencia, lo que brinda un sustento adicional a la validez a la estructura del potencial de acumulación generada a través del ACM. 2. Construcción de una tipología de los ocupantes En base al ACM realizado, construimos una tipología de las UD según su potencial de acumulación. Para ello utilizamos una Clasificación Ascendente Jerárquica (CAJ)12 sobre los tres primeros ejes factoriales (29% de la inercia total).13 Como en toda clasificación, la idea es producir categorías que resulten ser heterogéneas las unas respecto a las otras, a la vez que lo más homogéneas posibles internamente en términos de las características de sus integrantes. Figura VI Proyección de las UD en el primer plano factorial: Clases de Potencial de Acumulación

La partición construida está conformada por cuatro clases, a las que adjudicamos las siguientes “etiquetas”: 1) No Agricultores (N), 2) Agricultores con Nulo Potencial de Acumulación (U), 3) Agricultores con Bajo Potencial de Acumulación (B) y 4) Agricultores con Medio Potencial de Acumulación (M).14 En la Figura VI, se representaron las UD en el primer plano factorial, identificando a cada una de ellas por una letra que indica la clase a la que pertenece. Así las UD no agrícolas (N) se ubican en el cuadrante
11

Algunas UD disponían de varios lotes, casos en los que distinguimos dos modalidades: “Varios lotes en zona censada”, y “Otros lotes fuera de la zona censada”. 12 Dado que la continuidad de la nube de puntos en la zona central inferior del primer plano factorial no permite anticipar un número de clases, no parece adecuado recurrir a otro método de clasificación como el de la agregación en torno a centros móviles que requeriría fijar a priori dicho número. 13 Según explican Lebart, Morineau y Piron, «es equivalente efectuar una clasificación de los individuos sobre un conjunto de p variables o sobre el conjunto de los p factores. Pero también se puede tomar en cuenta sólo un sub-espacio factorial de dimensión q (q < p) y realizar una clasificación sobre los q primeros ejes. Ello presenta la ventaja de eliminar las fluctuaciones aleatorias que constituyen en general lo esencial de la varianza recolectada en las direcciones de los p - q últimos ejes (variaciones no sistemáticas contenidas en los datos). El hecho de abandonar los últimos factores equivale a realizar una suerte de “alisamiento” de los datos, lo que en general mejora la partición al producir clases más homogéneas. [...] La utilización conjunta del análisis factorial y de la clasificación permite pronunciarse no sólo sobre la realidad de las clases, sino también sobre sus posiciones relativas, su forma, su densidad y su dispersión. Las dos técnicas se validan mutuamente» (1995: 187-189). 14 La estructura del espacio factorial generado ha dado lugar así a un índice de potencial de acumulación, cuyos valores quedan ordenados en una única dimensión. La denominación “medio potencial” no indica una situación promedio sino una situación algo mejor que la de bajo potencial, dado que el recurso al adjetivo “alto” —aunque correcto dentro del contexto analizado— podría prestarse a equívocos, si se lo interpretara en términos absolutos (es decir, no hay ocupantes “ricos”, en este sentido).

6

superior izquierdo. Luego en la parte inferior, tenemos las dos clases más numerosas de nulo (U) y bajo (B) potencial; aunque ordenadas en función del primer eje y ubicadas gruesamente de uno y otro lado del centro de gravedad, la frontera entre estas dos clases aparece como bastante indecisa. Finalmente en el sector superior derecho se distinguen las UD de medio (M) potencial. Obsérvese que la gran mayoría de las UD están concentradas en la zona central de la parte inferior del gráfico (hay muchos puntos superpuestos, obviamente). Aunque resulta difícil trazar una línea que produzca un corte nítido entre las UD de potencial nulo (U) y bajo (B), estas clases estadísticas son interpretables en términos de su potencial de acumulación de capital. A los efectos prácticos, la utilidad de esta clasificación es fácilmente argumentable. Así, por ejemplo, es posible observar (Tabla 2, en Apéndice) como los asentamientos en diferentes propiedades son claramente diferenciables en base a su composición en clases de potencial de acumulación. Para el caso, la última hilera (“varias propiedades”) corresponde a las UD que poseen varios lotes, encontrándose éstos ubicados en más de una propiedad, las que presentan los mayores potenciales de acumulación de capital; mientras que en el otro extremo se ubica la propiedad El Porteño, que aparece como la más pobre. 2.1 Descripción de las clases Interesa ahondar algo más en la naturaleza de estas clases. A continuación, caracterizaremos las cuatros clases construidas en términos de algunas variables, describiendo luego algunos casos típicos de cada una de ellas. En efecto, es necesario tener en cuenta que las etiquetas —esto es, las denominaciones a las que recurrimos para identificar a las clases— son apenas un recurso mnemotécnico para la descripción, y que las clases de hecho siempre terminan agrupando situaciones disímiles en algún grado. 2.1.1 La clase de los “no agricultores” (118 UD - 7,65%) Se trata básicamente de unidades cuyos integrantes no se dedican a la producción en la chacra (66%), y/o que disponen de superficies muy pequeñas (hasta 1 ha, 78%). Esta clase se caracteriza además, porque casi la totalidad de las UD carece tanto de una camioneta, como de las más rudimentarias herramientas de trabajo (yunta de bueyes con arado, carro o motosierra), en ningún caso disponen de un motor o un trapiche. Esa configuración de características relativas al potencial de acumulación, se asocia con la ocupación la tierra entre 1996 y 2000 (39%), el asentamiento en Colonizadora (51%) y la disponibilidad de un único lote (89%). Mientras en la población general es muy infrecuente que no se produzca maíz, mandioca y poroto (10%, 12% y 15% respectivamente), este grupo presenta la particularidad de una sobrerrepresentación de UD que no producen ninguno de estos cultivos (no producen mandioca el 47%, maíz el 69% y poroto el 80%). La mayoría tampoco produce caña (92%), yerba (97%), horticultura (80%), frutales (44%), ni tabaco Burley (98%), y no tienen monte (86%) ni forestación (94%). Por otro lado, la producción animal es prácticamente nula. La muy escasa producción de estas unidades está destinada al autoconsumo (78%) y sus integrantes no participan en prácticas de ayutorio (87%). Casos típicos: —La UD 0024 está constituida por un matrimonio y su hija de dos años. Ocupa dos lotes, uno de ellos residencial, ubicado sobre la ruta y de 800 m 2 en Colonizadora; y el otro de 30 ha en Intercontinental. La actividad agrícola es nula (en el lote mayor) y en el residencial se limita a 600 plantas de mandioca y unas pocas gallinas. El jefe, de 28 años, nació en Irigoyen, tiene aprobado el 3er año de la primaria y se ocupa en changas. El equipamiento de todo tipo es inexistente, no posee ni siquiera un arado, un carro o una motosierra. Antes de llegar a Pozo Azul, el jefe vivió en Entre Ríos. En abril de 2003, compró las mejoras en el lote de 800 m2, mientras que en mayo -unos pocos meses antes de ser censado- ocupó el lote de 30 ha. —La UD 0942 en la propiedad de Maderil, está integrada por un matrimonio de ancianos: el jefe de 69 años nació en El Soberbio, donde su padre era ocupante fiscal. Ni el jefe ni su cónyuge de 64 años tienen educación formal. Completa la familia, una hija discapacitada de 34 años y un nieto de 8 años. Subsisten gracias a un plan social y en su lote de 1 ha (ubicado a dos kilómetros del asfalto) tienen 4000 plantas de mandioca, una huerta de 20 por 12 metros y dos chanchas. —La UD 404 está constituida por un joven de 22 años, nacido en Piraí Miní. Su padre tenía una chacra y trabajaba en un aserradero. Él es empleado en un aserradero y en el año 2003 compró las mejoras de un lote de 400 m2 en Piraí Miní (Intercontinental). El lote es puramente residencial, sin ningún tipo de equipamiento ni de producción. 2.1.2 La clase de los “agricultores con nulo potencial de acumulación” (758 UD, 49,13%) Es la clase más numerosa, compuesta por UD que en un 44% tienen superficies de entre 1 y 10 ha, con un peso importante de semiproletarios, que combinan alguna producción en la chacra con su trabajo como peones (47%

7

de las UD). En general no disponen tan siquiera del equipamiento básico: carecen de carro (97%), yunta de bueyes y arado (82%), motosierra (73%), motor (100%), auto (98%), tractor (100%), camioneta (99%), trilladora (100%), trapiche (99%). Estas UD se caracterizan por condiciones habitacionales muy malas (30%), la ocupación de un único lote (86%), con tierras en Intercontinental (29%) y/o que han llegado recientemente a la tierra ocupada (desde el 2001 y más, un 32%). La producción puede definirse como de subsistencia (59%), destinan sus productos al autoconsumo (44%) y más de la mitad no realiza ayutorio (58%). La producción para el autoconsumo consiste en mandioca (88%), poroto (72%), arroz (49%). En general no son tabacaleros (82%), no producen yerba (94%), ni caña (67%). La mayoría no tiene forestación (86%), un tercio de ellos no tiene monte (37%) aunque poco más de un cuarto (27%) tiene una pequeña extensión (0,1 a 5 ha de monte). En cuanto a la producción animal se distinguen por carecer de existencias de ganado vacuno (63%), y en muchos casos tampoco porcino (49%). En general, no venden animales (75%) y casi ninguno de los que tienen vacunos, dedican esa producción a la venta (95%). Casos típicos: —La UD 1248 se compone de un jefe de 34 años y su esposa de 27, y cuatro hijos con edades de 1 a 10 años. El jefe, nacido en Dos hermanas, completó el cuarto año de la primaria y trabaja a tiempo completo en un aserradero. Desde julio de 1993 ocupan un lote de 6 ha en Colonizadora, ubicado sobre el asfalto. Sin contar con equipamiento productivo, cultivan maíz, poroto y mandioca en extensiones reducidas (menos de 1 ha. en total) y para su autoconsumo. Tienen unas pocas plantas de frutales y 1 ha con pasturas. Poseen 6 vacunos (3 bueyes, 2 vacas y 1 novillo) y tienen algunas gallinas .Venden ocasionalmente algún animal. Los padres del jefe eran agricultores independientes. —La UD 1049 está compuesta por un jefe de 38 años, su cónyuge (ama de casa) de 40 años y tres hijos de 9, 8 y 5 años. El jefe cuyos padres eran propietarios de una chacra, nació en Aristóbulo del Valle y tiene 2do. año de primaria. Trabaja en la chacra y de vez en cuando como peón rural. En marzo de 2003, llegaron al lote de 9 ha que se encuentran ocupando en la propiedad Schmit. Sólo cuentan con una motosierra y cultivan media hectárea de maíz, media de poroto y 1500 plantas de mandioca. Poseen un caballo, una chancha y algunas gallinas. Todo lo producido está destinado al autoconsumo. —La UD 0128 se compone de un matrimonio y nueve hijos con edades entre los 5 y los 25 años. El jefe de 46 años, nació en Irigoyen, de padres agricultores, y tiene el segundo año de la educación primaria. Desde 1990 residen en una vivienda de 48 m2 en un lote de 2000 m2 que ocuparon en Piraí Miní (dentro de la propiedad Intercontinental). En el año 2001, compraron las mejoras de otro lote de 25 ha en la misma localidad, a 12 km del asfalto donde tienen otra vivienda de 20 m2. Allí cultivan 2 ha de maíz y media de poroto y tienen un chiquero con un chancho padrillo y cuatro chanchas madres, además de gallinas. El jefe se ocupa exclusivamente en la chacra, y ocasionalmente vende animales a compradores de Dos Hermanas. Los tres hijos mayores, de 21, 23 y 25 años, trabajan en raleos y ocasionalmente colaboran en la chacra. No cuentan con ningún equipamiento productivo.

2.1.3 La clase de los “agricultores con bajo potencial de acumulación” (559 UD, 36,2%) Se trata de la segunda clase más numerosa constituida por un conjunto de UD que poseen tierras con superficies de 10,1 a 100 has (84%), y cuyos integrantes se dedican exclusivamente a la chacra (77%). Caracteriza globalmente a los miembros de esta clase el disponer de un equipamiento productivo básico: tienen una yunta de bueyes con arado (58%) o al menos parte de ésta (31%), poseen carro (78%) y motosierra (86%). Unos pocos alcanzan a tener tractor (6%), trapiche (8%), auto (14%). Aquí, la contratación temporaria de peones (39%) ya es algo más frecuente que en la población censada en general (28%). Las UD de este grupo se caracterizan también por contar con viviendas de condiciones malas (62%) y regulares (18%), por la tenencia de varios lotes dentro de la zona censada (20%) o fuera de ella (10%). Han ocupado la tierra entre 1991 y 1995 (92%), los lotes en que están asentados pertenecen a Maderil (18%) o Agroforestal (11%) y casi el 60% de los ocupantes en estas ubicaciones pertenecen a esta clase. Entre estas UD, es relativamente frecuente la práctica de ayutorio (56%). Producen sólo para el autoconsumo: caña (45%), poroto (77%), mandioca (90%), maíz (73%). Pero algo más de la mitad de esta clase cultiva tabaco (58%), aunque el volumen de la producción es variable: un 16% tienen más de 55 mil plantas y un 35% tiene entre 19 y 54 mil plantas. Casi todas las UD dedican toda o parte de su producción a la venta (90%). En particular la venta de yerba es más frecuente en esta clase (12%) que en el total de la población (6%). Disponen de entre 5,1 a 50 has de monte (46%), tienen forestación (21%) y/o entre 51 a 200 plantas frutales (17%).

8

Las unidades de esta clase poseen entre uno y menos de 19 vacunos (75%), son productores de porcinos (80%) y/o de gallinas (con 30 o más, 47%). Casos típicos: —La UD 0643 ocupa un lote de 10 ha en Maderil, a un km del asfalto, desde 1994. El jefe de 57 años, nació en Dos Arroyos (Leandro N. Alem) de padres chacreros, y tiene primaria completa. Vive con su cónyuge de 52 años (nacida en Brasil) y una hija de 6 años. Se dedican exclusivamente a la chacra. Poseen una motosierra, un carro y un arado. Ocasionalmente contratan un peón. Producen 3 ha de maíz, 1 ha de poroto para la venta, 1 ha de mandioca y algo de caña. Sólo venden poroto a almacenes de la zona. Tienen un potrero alambrado de 2 ha y cuentan con 7 vacunos, dos bueyes, dos vacas y tres terneros, así como 40 gallinas. Venden animales “sólo por necesidad”. —La UD 0114 está compuesta por 9 miembros. El jefe de 32 años nació en Pepirí Miní (Eldorado) de agricultores propietarios, y completó el sexto grado de la primaria. Su esposa de 27 años nació en San Pedro, al igual que sus tres hijos (de 4, 6 y 8 años). Se suman, una cuñada (12), un cuñado (20), una sobrina (13) y una hermana 30 años. En 1991 compraron mejoras en un lote de 10 ha y media en Portón Viejo-Colonizadora, a 300 metros del asfalto. Además, dos meses antes de ser censados en 2004, compraron mejoras en otro lote de 20 ha en Ricieri. El jefe y su cónyuge se ocupan exclusivamente de la chacra y la hermana de 30 años como empleada doméstica. Con la colaboración del cuñado, la hermana y la sobrina, producen 35 mil plantas de Burley que entregan a un particular. Además, plantan una ha de maíz, media de poroto y media de mandioca, todo para su consumo. Están en el plan Prohuerta. No contratan peones y eventualmente hacen cambio de día. Poseen dos bueyes, una chancha madre y algunas gallinas. Poseen una motosierra, un arado y un carro. 2.1.4 La clase de los “agricultores con medio potencial de acumulación” (108 UD, 7.00%) Se trata de la clase menos numerosa (aunque equivalente, en tamaño, a los no agricultores), cuyas UD disponen de 50,1 has o más (58%). Parte de los integrantes de estas UD se dedican a trabajar en la chacra y otros desarrollan actividades no agrícolas. Sobre todo, contratan peones en una proporción muy superior a la población general (73% frente al 28%). Disponen —en general— del equipamiento básico, aunque algunos de sus integrantes tienen elementos mecanizados. Así, tienen una o más yuntas de bueyes con arado (76%), disponen de un carro (82%), de una motosierra (90%), un motor (70%). Hay ciertos equipamientos que si bien no son muy frecuentes, tienen una presencia en esta clase mucho mayor que en la población general: camioneta (35% en la clase frente al 5% en la población general), tractor (17% frente al 4%), auto (23% frente al 8%), trapiche (15% frente al 5% en el conjunto total). Estas unidades se caracterizan por ocupar viviendas en condiciones regulares (45%) o buenas (13%). Son las de mayor antigüedad de asentamiento (57% llegaron antes de 1995), tienen varios lotes con al menos uno fuera de la zona censada (18%), o todos dentro de ésta (30%). Los lotes ubicados en Joison constituyen un 18% de la clase. Es comparativamente más importante en este grupo de UD que no todos sus integrantes residan en la tierra ocupada (8%). Un 17% son tabacaleros de más de 72 mil plantas, venden maíz (35%), yerba (12%), poroto (21%) y producen caña sólo para autoconsumo (48%). Tienen forestación (26%) y en sus lotes tienen entre 15,1 a 100 has de monte (34%). Estas unidades se caracterizan por mayores rodeos: más de 5 porcinos (58%), más de un equino (62%), más de 5 vacunos (un 63%) y 30 o más gallinas (69%). En su mayoría las UD de esta clase venden animales (61%). En particular, la venta de vacunos (22%) y de porcinos (39%) es más frecuente entre ellas que en la población total. Su actividad productiva puede clasificarse (45%) como comercial, casi la totalidad de ellos (93%) destinan toda o parte de su producción a la venta. Casos típicos: —En la UD 0180, el jefe de 50 años es hijo de agricultores propietarios, nacido en Gobernador López (L. N. Alem), tiene 4to. año de primaria. Completan la UD su cónyuge de 42 años y cuatro hijos (dos varones de 16 y 18 años, y dos mujeres de 12 y 22 años, ésta última discapacitada). En octubre de 1996, compraron las mejoras en un lote de 80 ha en El Progreso (Colonizadora), luego, en julio de 1997 compraron 10 ha de mejoras en Mondorí y en julio de 1998, compraron mejoras de 32 ha más, también en Mondorí. En este último lote, reside el hijo mayor de 18 años. Disponen de una motosierra, dos arados, dos carros y una pick-up Ford F100 de 1972. Poseen cuatro bueyes, una vaca, un ternero, dos chanchos padrillos y seis chanchas, además de gallinas. En el primer lote, cultivan 25 mil plantas de Burley. Para su consumo plantan una ha de maíz, una caja de arroz, 50 k de poroto, 1000 plantas de mandioca y un cuarto de hectárea de caña. En el tercer lote plantan sólo 20 mil de

9

Burley. El tabaco lo entregan a la Cooperativa tabacalera. No contratan peones y ocasionalmente hacen cambio de día. —La UD 0102 se compone de ocho miembros, el jefe de 40 años y 5to. grado de primaria nació en Colonia Aurora, hijo de chacreros. La cónyuge de 35 años, cinco hijos (entre 1 y 18 años) y una empleada doméstica completan la UD. El jefe se dedica exclusivamente a la chacra, mientras que la cónyuge y la hija mayor atienden su negocio de almacén. En el año 2000, compraron las mejoras de un lote de 30 ha en Pozo Azul-Colonizadora y en abril de 2003, compraron un lote de 1700 m2, ubicado sobre el asfalto, con una casa de 70 m2. Tienen un tercer lote, también en Pozo Azul, de 20 ha en el que vive un chacrero con su esposa e hija y un peón. Además, contrata temporariamente hasta seis peones para las tareas agrícolas. En total produce 250 mil plantas de Burley para Tabacos Norte. También, tienen dos ha de maíz para consumo y venta, poroto, mandioca y una huerta. Posee un chancho padrillo, tres chanchas, cuatro bueyes, una vaca, un novillo, un caballo y gallinas. Además del equipamiento básico (motosierra, arado, carro) poseen un tractor de 1990 y un camión Ford 4000 del año 2000. De este modo, la descripción realizada en base a variables características y presentación de casos típicos pone en claro que estas clases generadas estadísticamente, aun presentando un cierto grado de homogeneidad, engloban como es esperable situaciones que distan de ser todas idénticas (en el límite, cada caso es único). 2.2 Clases estadísticas y tipos sociales agrarios Las clases que hemos generado son literalmente agregados estadísticos y, como tales, a los efectos teóricos carecerán de toda utilidad, mientras no se las pueda dotar de una interpretación conceptual que les otorgue un significado que vaya más allá de su simple identificación nominal mediante una etiqueta. En nuestro caso, interesa analizar la correspondencia entre estas clases y los tipos sociales agrarios que postulaba L. J. Bartolomé. Prima facie, excluyendo a los “no agricultores”, resulta tentador interpretar directamente las tres clases restantes en los términos de Bartolomé. Así, la clase de “nulo potencial” —la más numerosa—, se puede considerar como constituida por campesinos, mientras que los 107 ocupantes con “medio potencial” corresponderían claramente a Colonos II. El problema se plantea con la clase de “bajo potencial”, que tal vez no sería correcto englobar bajo la categoría de Colono I.15 A favor de hacerlo, estaría el hecho de que después de todo estamos frente a una situación dinámica, donde los límites establecidos entre las categorías son lo que se producen en un corte temporal determinado, y no tienen otro significado, dada la ausencia de una caracterización cultural de los tipos, que el de una diferencia de dotación en recursos productivos en ese momento. Las categorías no remiten a esencias: son fluidas —por no decir líquidas—, y los cambios se pueden producir en cualquier dirección. Pero por otro lado, si se va a considerar con mayor detalle el tipo de situaciones abarcadas por esta clase, se ve que en muchos casos, encuadrar a estas UD como Colonos I, o protofarmers, es hacer gala de un optimismo exagerado. En este sentido, los datos de las tablas 3 y 4 permiten matizar la correspondencia entre clases estadísticas y tipos sociales agrarios. La Tabla 3 (en Apéndice) muestra claramente la correlación entre las clases y la escala de extensión de las explotaciones; un resultado obvio, teniendo en cuenta que ésta ha sido una variable que ha intervenido en la generación de las clases. Pero, además, atendiendo a la composición del 7,6% de las UD que corresponden a “no agricultores”, se ve que incluye mayoritariamente a lotes muy pequeños (79 % no pasan de 1 ha de superficie), junto con unos pocos lotes de mayor tamaño (en algunos de estos últimos casos, es posible que se trate de especuladores, no dispuestos a encarar ningún tipo de proyecto agrícola). Aunque en los lotes más pequeños el destino puede ser puramente residencial, no está excluida la posibilidad de desarrollar una mínima agricultura de subsistencia (con lo cual sería plausible sostener que alguna parte de esta clase de “no agricultores” está constituida por campesinos). La categoría más numerosa (49,1% del total) corresponde a agricultores dotados de un “nulo potencial” de acumulación, con extensiones que en un 93% de los casos están comprendidas entre 0,1 y 50 ha Muchas de las UD que caen en esta categoría lo hacen por su falta de equipamiento productivo, otras por su condición de semiproletarios, pero globalmente no parece inadecuado hablar aquí de
15

Ya en un trabajo anterior nos enfrentábamos con este mismo problema: «A veces, la distinción entre el colono I y el campesino puede resultar problemática: hablamos de ”campesino” para referirnos a un productor de subsistencia, o con mínimas ventas en el mercado, en la medida en que éstas no le permiten constituir un fondo de acumulación. La categoría más amplia numéricamente es la de los colonos I, éstos son pequeños productores familiares con alguna posibilidad de acumular capital. Siendo, además de amplia, sumamente heterogénea, hemos estimado conveniente subdividir en dos estratos esta categoría: hablamos así de colonos I b y I a. De este modo, disponemos de un continuo de situaciones que expresan probabilidades diferenciales de acumular capital, ordenadas de menor a mayor: campesino < colono I b < colono I a < colono II» (Baranger y Bartolomé, 1995: 13).

10

campesinos. Las cosas no son tan claras, como ya se ha dicho, en lo que concierne a la clase de “bajo potencial”. Parte de sus integrantes son asimilables a Colonos I, si se tiene en cuenta que el 50% de estas UD posee más de 25 ha, y que también registran el mayor porcentaje de productores de tabaco Burley —61%—, con un 34% que incluso planta más de dos ha (Tabla 4, en Apéndice). Pero para otra parte de este grupo de bajo potencial — someramente estimable en una mitad— su conversión en farmers parece improbable, por lo que se la podría considerar como compuesta por UD campesinas. Finalmente, los integrantes de la clase de “medio potencial” no presentan mayores problemas para ser considerados como farmers, o colonos II. Lo que muestran nuestros datos es una suerte de continuo que se extendería desde los campesinos hasta los farmers. Sin embargo, la mayoría de estos ocupantes no califican como farmers: sumando al 49% de “nulo potencial” un 18% (la mitad de las de “bajo potencial”), llegamos a un 67% de las UD ocupantes que presentan características campesinas y operan en un nivel de reproducción simple. En suma, el efecto inmediato de los procesos de ocupación de tierras ha sido consolidar un sector social con características campesinas. De ahí que no sea desacertado hablar de “campesinización”. En síntesis, encontramos entre los ocupantes tipos agrarios diversos: un sector muy reducido presenta características farmer, otros son más campesinos aunque escasamente integrados al sistema económico, y otros combinan el trabajo asalariado con una mínima agricultura de subsistencia. Conclusiones Según observaba J.-C. Passeron, el conocimiento de la ciencia social es inevitablemente tipológico, y se inscribe dentro de la lógica del razonamiento natural. En las ciencias del mundo histórico no se llega nunca a la paradigmatización, porque resulta imposible descomponer sus objetos en un conjunto limitado de variables.16 Esto es especialmente cierto en lo que hace al conocimiento producido por las disciplinas denominadas sintéticas —sociología, historia y antropología social—; mientras que por su parte las ciencias sociales particularizantes —como la economía, la demografía o la lingüística— tendrían más éxito en la construcción de modelos basados en relaciones de causalidad entre variables (Passeron, 2006). En los inicios de la aplicación del análisis de correspondencias a la investigación social, Philippe Cibois, al interrogarse acerca del status de las configuraciones de respuestas observables en un plano factorial, argumentaba que «la experiencia ha mostrado que es posible asimilarlas a tipos ideales weberianos» (1981: 342). De este modo la Analyse des données se opondría a los métodos más “durkheimianos”,17 propios del análisis estándar de variables (cf. Baranger, 2005: cap. 3). La asimilación no puede ser directa, por cierto, ya que en Weber el tipo ideal resultaba construido razonadamente por el científico como una combinación de rasgos seleccionados en base su pertinencia funcional.18 De hecho, Weber dice expresamente que no se trata de un promedio (Weber, 1973: 79). Sin embargo, continuaba Cibois, el tipo ideal es una «configuración bastante rara estadísticamente si se está en búsqueda del tipo puro, pero en cambio bien confirmada numéricamente si lo que se busca son aproximaciones al tipo ideal» (1981:343).

16

Idea de factura claramente weberiana, aunque según Fritz Ringer, Weber la haya tomado de Simmel, quien «...argumentó (1) que no podemos aspirar a analizar un estado complejo en todos sus componentes elementales, y (2) que tales estados complejos casi seguramente no se presentarían recurrentemente con componentes exactamente similares. Una conexión completamente legal entre dos eventos históricos [considerados] como totalidades es por lo tanto efectivamente imposible» (Ringer, 1997: 30). 17 «En sociología, hay métodos “durkheimianos” y métodos “weberianos”, los primeros ligados al coeficiente de correlación y a todos los métodos que lo utilizan (path analysis y regresión), los otros a los métodos gráficos que presentan configuraciones de modalidades de respuesta (multidimensional scaling y análisis de correspondencias)» (Cibois, 1982: 344). 18 «Esta construcción presenta el carácter de una utopía, obtenida mediante el realce conceptual de ciertos elementos de la realidad». [...] en su pureza conceptual, [el tipo ideal] es inhallable empíricamente en la realidad: es una utopía que plantea a la labor historiográfica la tarea de comprobar, en cada caso singular, en qué medida la realidad se acerca o se aleja de ese cuadro ideal» (Weber, 1973: 79-80).

11

Actualmente, cuando construimos tipos sociales, lo hacemos intentando reconocer la existencia de familias naturales, un poco a la manera de las taxonomías de la biología.19 La idea wittgensteiniana del “parecido de familia” alude a la posibilidad de asimilar individuos que presentan una cierta cantidad de rasgos en común, sin que necesariamente tengan todos que coincidir; basta con que posean un número suficiente de rasgos en común, para que se satisfaga lo que se ha dado en llamar el “requisito del quórum” (Hospers, 1984: 98). En este sentido, los tipos nunca terminan de satisfacer por completo el modelo de la definición aristotélica por genus proximum y differentia specifica. En estudios sociales cuantitativos nada impide que los tipos sean generados por una técnica de clasificación automática, en vez de razonadamente. Pero en este caso se plantea la dificultad de producir una interpretación cualitativa de los resultados, lo cual supone traducirlos en términos que resulten significativos en función de nuestros marcos teóricos. Nuestra diferencia con el taxonomista no debería con todo ser menospreciada: las categorías del análisis social no son fijas, y tampoco lo es la adscripción a ellas de nuestras unidades de análisis. Si estamos concibiendo nuestro objeto de un modo relacional, debemos atender a lo cambiante de las configuraciones espacio-temporales, sin ceder a la ilusión positivista de la identidad nominal de los indicadores que denunciaba Bourdieu (1979: 17). Como se ha mostrado, lo que ha permitido el ACM aplicado a los datos del censo es detectar configuraciones de modalidades de variables, observables en sus proyecciones en distintas regiones del plano factorial. Luego la CAJ no ha hecho más que producir una partición de esas configuraciones en clases que se corresponden razonablemente bien con distintos tipos sociales agrarios. De este modo, los ocupantes de tierras privadas pueden ser conceptualizados en su amplia mayoría como campesinos, y por lo tanto diferentes de los típicos colonos misioneros. Si se desea hablar de clases sociales, por supuesto que nuestra caracterización, siendo necesaria, resultará todavía insuficiente. Lo que hemos identificado son “clases en el papel” (Bourdieu, 1984: 4), generadas en nuestro análisis, y que apenas denotan probabilidades diferenciales para los integrantes de cada una de ellas de constituirse como actores sociales colectivos.

Referencias bibliográficas Archetti, Eduardo P. y Krista-Anne Stølen (1975), Explotación familiar y acumulación de capital en el campo argentino, Siglo XXI, Buenos Aires. Baranger Denis (2005), Epistemología y Metodología en la obra de Pierre Bourdieu, Prometeo, Buenos Aires. Baranger, Denis y Leopoldo J. Bartolomé (1995), “Microproyectos de desarrollo rural y procesos de diferenciación social en el nordeste argentino”, Documento de Trabajo PISPAD, núm.13, FHCS-UNaM, Posadas. Baranger, Denis y Gabriela Schiavoni (2005), “Resultados del censo de ocupantes de tierras privadas”, Estudios Regionales, FHCS-UNaM, núm. 28, pp. 19-69. Bartolomé, Leopoldo J. (1975), “Colonos, Plantadores y Agroindustrias. La Explotación Agrícola Familiar en el sudeste de Misiones”, Desarrollo Económico, núm. 58, julio-septiembre, pp. 239-264. Benzécri, Jean-Paul et al. (1973), L’analyse des données. II L’analyse des correspondances, Dunod, París. Bourdieu, Pierre (1979), La distinction, Minuit, París. Bourdieu, Pierre (1984), “Espace social et genèse des classes”, Actes de la recherche en sciences sociales, núm. 52-53, junio, pp. 3-15. Cibois, Philippe (1981), “Analyse des données et sociologie”, L’année sociologique, núm. 31, pp. 333-48.

19

Tomas S. Khun definía una familia natural como «una colección de objetos que se ha observado que se parecen, y que son suficientemente importantes y distintos como para exigir un nombre genérico [...] una familia natural es una clase cuyos miembros se parecen entre sí más de lo que cada uno de ellos se parece a los miembros de otras familias naturales» (Kuhn, 1975: 99).

12

Hospers, John (1984), Introducción al análisis filosófico, Alianza, Madrid. Kuhn, Thomas S. (1975), “ ¿Lógica del descubrimiento o psicología de la investigación?”, en I. Lakatos y A. Musgrave, La crítica y el desarrollo del conocimiento, Grijalbo, Barcelona, pp. 81-111. Lebart, Ludovic, Alain Morineau y Marie Piron (1995), Statistique exploratoire multidimensionnelle, Dunod, París. Lebart, Ludovic, A. Morineau, T. Lamert y P. Leuvret, 1994, Manual de referencia. SPAD.N (Sistema compatible para el análisis de datos) Versión 2.5, CISIA, Saint-Mandé. Obschatko, Edith S. de, María del Pilar Foti y Marcela E. Román (2006), Importancia de los pequeños productores agropecuarios en la producción agropecuaria y en el empleo en base al Censo Nacional Agropecuario 2002, Buenos Aires, SAGyP/IICA. Passeron,Jean-Claude (2006), Le raisonnement sociologique, Albin Michel, París. Ringer, Fritz (1997), Max Weber’s Methodology. The Unification of the Cultural and Social Sciences, Harvard University Press, Cambridge MA. Weber, Max (1973 [1904]), “La ‘objetividad’ cognoscitiva de la ciencia social y de la política social”, en M. Weber, Ensayos de metodología sociológica, Amorrortu, Buenos Aires, pp. 39-101. Wolf, Eric R. (1966), Peasants, Prentice-Hall, Englewood Cliffs NJ.

13

APÉNDICE ESTADÍSTICO

Tabla 1. Valores propios e histograma para el ACM del potencial de acumulación
Traza de la matriz de inercia: 1.83333 Histograma de Valores Propios

Nº 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21

Valor propio 0,2752 0,1333 0,1151 0,1015 0,097 0,0919 0,0893 0,0853 0,0826 0,0796 0,0781 0,0746 0,072 0,0712 0,0698 0,0651 0,0593 0,0513 0,0467 0,0421 0,0312

Inercia (%) 15,01 7,27 6,28 5,54 5,29 5,01 4,87 4,65 4,51 4,34 4,26 4,07 3,93 3,88 3,81 3,55 3,24 2,8 2,55 2,29 1,7

Inercia (% Acum.) 15,01 22,28 28,56 34,1 39,39 44,4 49,27 53,92 58,43 62,77 67,03 71,1 75,03 78,91 82,72 86,27 89,51 92,3 94,85 97,15 98,85

22

0,0212

1,15

100

14

Tabla 2: Composición en clases de potencial de acumulación de las UD ocupantes (%) No Agricultores Agricultores Agricultores PROPIEDAD agricultores con nulo PA con bajo PA con medio PA Total Agroforestal 1 30,8 61,5 6,7 100 (104) Colonizadora 9,4 49,8 34,7 6,1 100 (639) Intercontinental 8 63,2 24,2 4,6 100 (351) Schmit 2,2 69,6 23,9 4,3 100 (46) Ricieri 2,2 62,2 31,1 4,4 100 (45) Mondorí 0 69,2 30,8 0 100 (13) El Triunfo 0 20 70 10 100 (20) Maderil 5,7 29,5 58,5 6,3 100 (176) Joison 11,3 46,4 22,7 19,6 100 (97) El Porteño 57,1 42,9 0 0 100 (7) Varias propiedades 4,4 28,9 44,4 22,2 100 (45) Total 7,6 49,1 36,2 7 100 (1543)
Fuente: COT 2003-2004.

Tabla 3: Composición de los tipos de ocupantes por escala de extensión (%)
Escala de extensión (ha) Hasta 1 1,1 -5 5,1 - 10 10,1 - 25 25,1 - 50 50,1 - 100 100,1 - 200 200,1 - 500 500,1 - 1.000 Más de 1000 Total % No agricultores 79 11 3 6 1 0 0 0 0 0 117 7,6 Agricultores con nulo PA 0 20 22 36 14 3 2 2 0 0 753 49,1 Agricultores con bajo PA 0 1 9 40 33 13 3 2 0 0 558 36,4 Agricultores con medio PA 0 0 3 18 23 34 13 15 0 1 107 7 Total 6 11 14 34 20 8 3 3 0 0 1535 100

Fuente: COT 2003-2004.

Tabla 4: Cultivo de tabaco Burley según tipo de ocupante (%)
Cultivo de tabaco Burley No producen Hasta 2 ha Más de 2 ha Total Fuente: COT 2003-2004. No agricultores 100 0 0 100 Agricultores con nulo PA 85 12 3 100 Agricultores con bajo PA 39 27 34 100 Agricultores con medio PA 58 9 33 100 Total 68 16 16 100

15