Posgrado de Psicología Social Clínica

Si nos propusiéramos realizar una apretadísima síntesis sobre el enfoque de asistencia psicosocial, deberíamos poner el acento sobre el Sí mismo oculto detrás de las imposiciones, creencias, mandatos, etc. La neurosis, no es más que el Sí mismo tapado por conductas repetitivas, estereotipadas. Con un uso reiterado e indiscriminado de Mecanismos de Defensa, en lugar de que esos mismos mecanismos se constituyan en Técnicas Instrumentales del Yo. La búsqueda reiterada e incesante de Factores Disposicionales, regresando continuamente a ellos ante un Factor Actual que de esa manera se constituye en un Factor Desencadenante o de Comienzo de una Depresión Regresional, es decir, volviendo a buscar esa “herramienta” (un mero mecanismo de defensa) para “resolver” ahora, como “resolvió” en el pasado, volviéndose esa herramienta, infalible. Esto es lo que sostiene y da fuerza al estereotipo. Es así que las ansiedades se “resuelven” sin alcanzar el aprendizaje, llevando hacia una adaptación pasiva a la realidad. Resolver entre comillas, alude a zafar, no a encarar, elaborar y resolver - sin comillas - modificando la realidad al tiempo que va modificándose el sujeto y capitalizando aprendizajes, adaptación activa a la realidad. En el proceso de la ayuda, el asistente deberá estar preparado para registrar y afrontar las ansiedades del asistido ante el cambio, que concientemente pide pero al que desde su inconsciente, resistirá. Para tal tarea será fundamental la actitud contenedora y el logro de un espacio de confiabilidad, mas requerirá por parte del asistente la asunción del rol y el poder (ayudar) que le adjudicara el asistido. En ese sentido, también es parte de una actitud contenedora, los límites y el reencuadre, cada vez que resulte necesario. A través de la interpretación de las resistencias y la posibilitación de elaborar los miedos latentes que subyacen en dicha resistencia. Es estar alerta ante los equilibrios homeostáticos que busca el asistido, que cambie algo para no cambiar nada. Es decir que ante las ansiedades básicas -miedo a la pérdida (de lo conocido) y miedo al ataque (de lo por venir) - busque ciertos “maquillajes” de sus conductas para hacer más llevaderos sus síntomas. El asistente que no detecte estos comportamientos o que a pesar de detectarlos no intervenga para resolverlos y avanzar en dirección hacia verdaderos cambios por parte del asistido, se volverá cómplice del mismo y de sus resistencias. Será necesario entonces, ante lo expuesto, una actitud sumamente contenedora, una adecuada estructura de demora para acompasar los tiempos del asistido, más una actitud firme para señalar e intervenir con creatividad para resolver esas resistencias. Agotados los intentos y los tiempos prudenciales, el asistente deberá proceder con honestidad y ética a señalar el obstáculo proponiendo la interrupción de la asistencia, sugiriendo una derivación, o reiniciar las entrevistas cuando el asistido crea con convicción la necesidad de cambio en algunas de sus conductas. Carlos Sica