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Resumen del Capítulo 16

Sonido

El término sonido se refiere a la sensación física que estimula nuestros oídos, es decir, ondas longitudinales. Podemos distinguir tres aspectos de cualquier sonido:

  • 1. Debe haber una fuente del sonido; como con cualquier onda mecánica, la fuente de una onda sonora es un objeto en vibración.

  • 2. La energía se transfiere desde la fuente en forma de ondas sonoras longitudinales.

  • 3. El sonido es detectado por el oído o por un micrófono.

Características del sonido

Solemos pensar que las ondas sonoras viajan en el aire, pues normalmente son las vibraciones en el aire lo que fuerza los tímpanos a vibrar. Sin embargo, las ondas sonoras también viajan en otros materiales. El sonido no puede viajar en ausencia de materia. El sonido tampoco puede oírse en el vacío del espacio exterior.

La rapidez del sonido es diferente en materiales distintos. En el aire a 0° C y 1 atm, el sonido viaja con una rapidez

de 331 m/s. La rapidez depende del módulo elástico B y la densidad ρ del material

v= B ρ ¿

). Entonces para el

helio cuya densidad es mucho menor que la del aire, pero cuyo modulo elástico no es muy diferente, la rapidez es aproximadamente 3 veces mayor que en el aire. En líquidos y sólidos, que son mucho menos comprensibles y, por lo tanto, tienen un módulo elástico mayor, la rapidez es aún más grande.

Dos aspectos de cualquier sonido son inmediatamente evidentes ante quien se escucha: la “intensidad” y el “tono” La intensidad está relacionada con la energía por unidad de tiempo que cruza una unidad de área de la onda sonora. El tono de un sonido se refiere a si es alto, como el sonido de un piccolo o un violín; o bajo como el sonido de un tambor o un contrabajo. La cantidad física que determina el tono es la frecuencia, como lo noto Galileo por primera vez. Cuanta más baja sea la frecuencia, menor será el tono; y cuanto mayor sea la frecuencia, más alto será el tono. El oído humano puede responder a frecuencias desde aproximadamente 20 Hz hasta cerca de 20,000 Hz. Esto se llama rango audible. Estos límites varían algo de un individuo a otro. Una tendencia general es que conforme la gente envejece se vuelve menos capaz de escuchar frecuencias altas, por lo que el límite de frecuencia superior puede ser de 10,000Hz o menor.

Las ondas sonoras cuyas frecuencias están fuera del rango audible pueden llegar al oído, pero por lo general no se está consciente de ellas. Las frecuencias arriba de 20,000Hz se llaman ultrasónicas. Muchos animales pueden oír frecuencias ultrasónicas, como los perros y murciélagos. Aquellas ondas cuyas frecuencias están debajo del rango audible se llaman infrasónicas. Las fuentes de ondas infrasónicas incluyen sismos, truenos, volcanes y ondas producidas por maquinaria pesada en vibración. Esta última fuente se vuelve potencialmente nociva para los trabajadores, pues las ondas infrasónicas, si bien son inaudibles, llegan a causar daños al organismo humano, ya que actúan de manera resonante causando considerable movimiento e irritación de los órganos internos del cuerpo.

Representación matemática de ondas longitudinales. Una onda senoidal unidimensional que viaja a lo largo del x se puede representar por la relación D=Asen (kxωt ),

Donde D es el desplazamiento de la onda en la posición x y el tiempo t y A es una amplitud (valor máximo). El

número de onda k está relacionado con la longitud de onda λ por k=2π/λ y ω=2πf donde f es la frecuencia.

Para una onda longitudinal, el desplazamiento D es a los largo de la dirección de la propagación de la onda. Es decir es paralelo a x, y representa el desplazamiento de un pequeño elemento de volumen del medio con respecto de su posición de equilibrio.

Las ondas (sonoras) longitudinales también se pueden considerar desde el punto de variaciones en la presión, en vez de desplazamiento. De hecho, a menudo las ondas longitudinales se denominan ondas de presión. La variación de presión es usualmente más fácil.

La respuesta del oído

El oído no es igualmente sensible a todas las frecuencias. Para oír el mismo volumen para sonidos de diferentes

frecuencias se requieren diferentes intensidades. El número que designa cada curva representa el nivel de intensidad (las unidades se llaman fonios), que es numéricamente igual al nivel de sonido en dB a 1000Hz.

Intensidad del sonido: Decibeles.

La intensidad es una sensación en la conciencia de un ser humano y está relacionada con una cantidad físicamente medible: la intensidad de onda, la cual es proporcional al cuadrado de la amplitud de la onda. Y sus unidades son

watts/metro 2 (W/m 2 ). El oído humano puede detectar sonidos con una intensidad tan baja como 10 -12 W/m 2 y tan alta como 1W/m 2 . Nivel de sonido

Debido a esta relación entre la sensación subjetiva y la cantidad físicamente medible de la intensidad, es frecuente especificar los niveles de intensidad del sonido mediante una escala logarítmica. La unidad de esta escala es el bel, en honor a su inventor Alexander Graham Bell, o más comúnmente, el decibel (dB). El nivel del sonido, β, de cualquier sonido se define en términos de su intensidad I, como

β (¿dB)=10log

I

Io

Donde Io es la intensidad de algún nivel de referencia y el logaritmo es de base 10. Por lo general, Io se toma como la intensidad mínima audible para una persona promedio o umbral de audición.

Fuentes del sonido: Cuerdas vibrantes y columnas de aire.

La fuente de cualquier sonido es un objeto en vibración. Casi cualquier objeto puede vibrar y por lo tanto ser una fuente de sonido.

Instrumentos de cuerdas:

Las ondas estacionarias son la base para todos los instrumentos de cuerdas. El tono se determina por la menor frecuencia resonante, o fundamental, que corresponde a nodos que se presentan solo en los extremos. La cuerda que vibra arriba y abajo como un todo corresponde a media longitud de onda. Así que la longitud de onda del modo fundamental de la cuerda es igual al doble de la longitud de la cuerda. Los instrumentos de cuerdas no serían muy sonoros si se confiara en sus cuerdas vibratorias para producir las ondas acústicas, ya que las cuerdas son simplemente demasiado delgadas para comprimir y expandir mucho aire. Por ellos los instrumentos de cuerdas usan un tipo de amplificador mecánico conocido como tablero sonoro o caja resonante, cuya función es amplificar el sonido poniendo en una mayor área superficial en contacto con el aire.

Instrumentos de viento:

Este tipo de instrumentos producen sonidos por las vibraciones estacionarias en una columna de aire dentro de un tubo. Las ondas estacionarias pueden ocurrir en el aire de cualquier cavidad, pero las frecuencias presentes son complicadas excepto en formas muy simples como las generadas en un tubo uniforme largo y estrecho de una flauta o de un órgano tubular. Podemos describir las ondas en términos del flujo de aire, es decir en términos de desplazamiento del aire o en términos de la presión en el aire. El aire en el extremo cerrado de un tubo es un nodo de desplazamiento ya que el aire no tiene libertad para moverse ahí, en tanto que cerca del extremo abierto de un tubo habrá un antinodo porque el aire puede moverse libremente para entrar y salir.

Calidad de sonido y ruido: Superposición.

Siempre que oímos un sonido, particularmente un sonido musical, somos conscientes de su intensidad, de su tono y también de un tercer aspecto llamado timbre o “calidad”. Por ejemplo, cuando un piano y luego una flauta tocan una nota con la misma intensidad y tono (digamos, el do central), hay una clara diferencia en el sonido total. Nunca

confundiríamos un piano con una flauta. Esto es lo significa timbre o calidad de un sonido. Para instrumentos musicales se usa también el término color del tono. La manera en que se toca un instrumento influye considerablemente en la calidad del sonido. Por ejemplo, al puntear una cuerda de violín, se obtiene un sonido muy diferente que al pasar un arco sobre ella. El espectro de sonido al mero principio (o final) de una nota, como cuando un martillo golpea una cuerda de piano, puede ser muy diferente del subsecuente tono sostenido. Esto también afecta la calidad subjetiva del tono de un instrumento. Un sonido ordinario, como el producido por dos piedras que chocan entre sí, es un ruido que tiene una cierta calidad, pero no es discernible un tono claro. Tal ruido es una mezcla de muchas frecuencias que tienen poca relación entre sí.

Interferencia de las ondas de sonido: Pulsos.

Considere dos altavoces grandes, A y B, separados una distancia d en el escenario de un auditorio como se muestra en la figura. Supongamos que los dos altavoces emiten ondas sonoras de la misma frecuencia simple y que están en fase: es decir, cuando uno forma una compresión, lo mismo hace el otro. Las líneas curvas en el diagrama representan las crestas de ondas sonoras de cada altavoz en un instante dado. Debemos recordar que para una onda sonora, una cresta es una compresión del aire; mientras que un valle, que cae entre dos crestas, es una rarefacción. Una persona o detector ubicado en un punto como el C, que está a la misma distancia de cada altavoz, captará un sonido intenso porque la interferencia será constructiva: dos crestas alcanzan C en un momento dado, y dos valles se alcanzan en un momento posterior. Por otro lado, en un punto como el D en el diagrama, se escuchará poco sonido porque ahí se presenta interferencia destructiva; las compresiones de una onda encuentran las rarefacciones de la otra, y viceversa.

confundiríamos un piano con una flauta. Esto es lo significa timbre o calidad de un sonido.

Pulsos: Interferencias en el tiempo. Un ejemplo interesante e importante de interferencia que ocurre en el tiempo es el fenómeno conocido como pulsos: es decir, si dos fuentes de sonido, por ejemplo dos diapasones, tienen frecuencias cercanas pero no exactamente iguales, las ondas de sonido de las dos fuentes interfieren entre sí y el nivel de sonido en una posición dada se eleva y cae alternadamente, ya que las dos ondas a veces están en fase y a veces están fuera de fase, debido a sus diferentes longitudes de onda. Los cambios de intensidad regularmente espaciados se llaman pulsos.

El efecto Doppler

Usted quizás habrá notado que el tono de una sirena de un camión de bomberos disminuye abruptamente al pasar frente a usted y alejarse. O tal vez habrá notado el cambio de tono de un claxon de un automóvil que pasa frente a

usted a gran rapidez. El tono del ruido del motor de un auto de carreras cambia al pasar frente a un espectador. Cuando una fuente de sonido se mueve hacia un observador, el tono que el observador escucha es mayor que cuando la fuente está en reposo; y cuando la fuente se aleja del observador, el tono es menor. Este fenómeno se conoce como efecto Doppler y ocurre para todo tipo de ondas.

Ondas de choque y estampido sónico

Se dice que un objeto como un avión que viaja más rápido que la rapidez del sonido tiene una rapidez supersónica. A tal rapidez se conoce a menudo como número Mach, que se define como la razón de la rapidez del objeto con respecto de la rapidez del sonido en el medio circundante. Por ejemplo, un avión que viaja a 600 m/s a gran altura en la atmósfera, donde la rapidez del sonido es sólo de 300 m/s, tiene un valor de Mach 2. Cuando una fuente de sonido se mueve a rapidez subsónica (menor que la rapidez del sonido), el tono del sonido se altera. No obstante, si una fuente de sonido se mueve más rápido que la rapidez del sonido, ocurre un efecto más dramático conocido como onda de choque. En este caso, la fuente está en realidad “rebasando” la onda que produce. Cuando el objeto se mueve más rápido, con rapidez supersónica, los frentes de onda se apilan uno con otro a lo largo de los lados. Las diferentes crestas de onda se traslapan entre sí y forman una sola cresta muy grande, que es la onda de choque. Detrás de esta cresta muy grande se tiene usualmente un valle muy grande. Una onda de choque es esencialmente el resultado de interferencia constructiva de un gran número de frentes de onda.

Una onda de choque en el aire es como la estela de un bote que viaja más rápido que la rapidez de las olas que produce.

Aplicaciones: Sonar, ultrasonido y formación de imágenes en medicina Sonar

La reflexión del sonido se usa en muchas aplicaciones para determinar distancias. El sonar o técnica de ecos de pulsos se usa para localizar objetos sumergidos. Un transmisor envía un pulso sónico a través del agua, y un detector recibe su reflejo, o eco, poco tiempo después. Este intervalo de tiempo es cuidadosamente medido y con él, se puede determinar la distancia al objeto reflejante, ya que se conoce la rapidez del sonido en el agua. La profundidad del mar, la ubicación de arrecifes, barcos hundidos, submarinos o bancos de peces pueden determinarse de esta manera. La estructura interior de la Tierra se estudia de manera similar, detectando las reflexiones de ondas que viajan a través de la Tierra cuya fuente fue una explosión deliberada (llamadas “sondeos”). El análisis de ondas reflejadas desde varias estructuras y fronteras dentro de la Tierra revela patrones característicos que también son útiles en la exploración de petróleo y minerales. El sonar hace uso generalmente de frecuencias ultrasónicas; es decir, ondas cuyas frecuencias son mayores de 20 kHz, y que están más allá del rango de la detección humana. Para el sonar, las frecuencias están típicamente en el

rango de 20 a 100 kHz. Una razón para usar ondas ultrasónicas, aparte del hecho de que no son audibles, es que para longitudes de onda cortas hay menos difracción (sección 15-11), por lo que el haz se dispersa menos y pueden detectarse objetos más pequeños.

Formación de imágenes médicas con ultrasonido

El uso de ultrasonido en diagnósticos médicos en forma de imágenes (llamadas a veces sonogramas) es una importante e interesante aplicación de principios físicos. Se usa una técnica de pulsos y ecos, muy parecida al sonar, excepto que las frecuencias utilizadas están en el rango de 1 a 10 MHz (1 MHz -106 Hz). Un pulso de sonido de alta frecuencia se dirige hacia el cuerpo y se detectan sus reflexiones desde fronteras o interfaces entre órganos y otras estructuras, así como lesiones en el cuerpo. Esto permite distinguir tumores y otros crecimientos anormales, o bolsas de fluido; también se puede examinar la acción de las válvulas cardiacas y el desarrollo de un feto; y es posible obtener información acerca de varios órganos del cuerpo, como el cerebro, el corazón, el hígado y los riñones; aunque el ultrasonido no sustituye a los rayos X, para ciertas clases de diagnóstico resulta muy útil. Algunos tipos de tejido o fluido no pueden detectarse en las radiografías de rayos X, sin embargo, las ondas ultrasónicas se reflejan en sus fronteras; las imágenes de ultrasonido “en tiempo real” son como una película de una sección del interior del cuerpo.